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Legislación venta online: Todo lo que debes tener en cuenta para vender por Internet

La venta online ha dejado de ser un canal opcional, para convertirse en el eje central de la estrategia de ventas de muchas empresas.

  • Conoce la legislación que debes tener en cuenta para vender por internet.
  • Te detallamos las principales novedades de la nueva normativa del IVA aplicable a los ecommerce.

La COVID-19 ha acelerado la revolución digital propiciando una transformación de los canales de venta de muchas empresas.

Hace unos años, la venta online era un complemento a las ventas tradicionales que se realizaban en las tiendas físicas. Pero cada vez son más las empresas que se constituyen con la única finalidad de vender por Internet.

Para realizar sus ventas por Internet, las empresas pueden utilizar sus propias tiendas online, o bien utilizar otro tipo de plataformas, como por ejemplo Amazon.

En cualquier caso, conviene conocer la legislación que afecta a las ventas online, ya que su incumplimiento puede acarrear problemas y sanciones.

¿Cuál es la legislación que afecta a la venta online?

Una empresa que vende online está sujeta a las mismas leyes que el resto de empresas. Y, como tal, tiene que atenerse a lo dispuesto en el Código Civil.

Otras leyes que afectan a las empresas que quieren vender por internet al igual que al resto de los comercios serian:

Sin embargo, hay otras leyes más específicas que afectan más concretamente a este tipo de empresas, como:

  • Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y del comercio electrónico. En ella, se regula el comercio electrónico en España y otros servicios relacionados con Internet.
  • Ley 6/2020, de 11 de noviembre, reguladora de determinados aspectos de los servicios electrónicos de confianza.
  • Reglamento (UE) 910/2014, del Parlamento Europeo y del Consejo de 23 de julio de 2014 relativo a la identificación electrónica y los servicios de confianza para las transacciones electrónicas en el mercado interior.

Legislación relativa a la protección de datos que afecta a la venta online

Las empresas que venden por internet tienen que garantizar la protección de los datos que recopilan de sus usuarios. De manera que deben cumplir con las siguientes leyes:

El objetivo principal de la ley de cookies de la UE es aplicar y asegurar el derecho a la privacidad a través de la protección de datos.

Próximamente está prevista la entrada en vigor del Reglamento de privacidad electrónica (ePrivacy) que sustituirá a la directiva de ePrivacy vigente desde 2002, cuyo borrador fue presentado por la UE el 10 de enero de 2017, pero que aún sigue pendiente de aprobación en el Parlamento Europeo.

Para cumplir con la “ley de cookies”, además de informar sobre estas, se debe insertar una página de Política de Cookies. En ella se debe incluir la siguiente información:

  • Qué es una cookie.
  • Qué tipo de cookies utiliza la web.
  • Cuál es su finalidad.
  • Cuándo caducan.
  • Instrucciones sobre cómo desactivarlas.
  • Referencias sobre lugares donde conseguir más información.

Legislación fiscal que afecta a la venta online

Las empresas que se dedican al comercio online también tienen que conocer la legislación fiscal que afecta a sus ventas.

Una de las últimas modificaciones que se han producido en la legislación fiscal, ha venido de la mano del Real Decreto-ley 7/2021, de 27 de abril, publicado en el BOE del 28 de abril de 2021.

Con la entrada en vigor de este Real Decreto el 1 de julio, se incorporó al ordenamiento jurídico español, entre otras Directicas de la Unión Europea (UE), la Directiva (UE) 2017/2455.

Las principales novedades de este Real Decreto que afectan al comercio online son las siguientes:

Unificación de umbrales de venta

Se establece un importe único de 10.000 euros al año en transacciones con cualquier Estado miembro, por lo que si las ventas son iguales o superiores a esa cantidad se deberán gravar los productos con el tipo de IVA del país de destino. Por debajo de este umbral, se puede continuar aplicando la tasa impositiva del lugar de origen.

Ventanilla única

  • Se establece la ventanilla única en la que se puede declarar y pagar el IVA de forma electrónica, ya que este sistema se encarga de remitir la tributación recaudada al Estado comunitario que corresponda.
  • Gracias a la ventanilla única se evita tener que darse de alta ante la administración de fiscal de cada país en el que se alcance el límite de ventas, con lo que se facilita a los ecommerce poder cumplir con la legislación.

Eliminación de la exención del IVA en importaciones

  • Todas las importaciones que se hagan desde fuera de la UE serán gravadas con el impuesto del país de destino, independientemente de su valor, con lo que se suprime la exención a las importaciones con un valor de hasta 22 euros. Sin embargo, se mantiene la exención del pago de derechos de aduana para aquellas que no alcancen los 150 euros.

Gestión de impuestos de los Marketplace

  • Las plataformas de mercados en línea pasarán a tener un papel más destacado, al ocuparse de la recaudación y pago del IVA a los Estados en los que vendan sus productos. Será indiferente si son los proveedores directos o actúan como intermediarios entre otros vendedores y el consumidor final.
  • No obstante, la entrega del proveedor al titular de la interfaz estará exenta y no limitará el derecho a deducción.

Ante el imparable crecimiento de las ventas online, es conveniente conocer toda la legislación que afecta a este tipo de ventas, ya que su incumplimiento puede traer consecuencias muy negativas para las empresas.

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La inflación real y su percepción social

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La reciente decisión del banco central de prolongar la expansión monetaria (si bien con matices y precauciones retóricas), y así aligerar los costes de nuestra deuda pública, se fundamenta en una apuesta a un solo número: la inflación volverá a su cauce en los próximos meses. Según los expertos de Frankfurt el IPC bajará del 3% actual, al 1,7% en 2022 y 1,5% en 2023 para el conjunto de la eurozona. Esta hipótesis justifica el mantenimiento de tipos de interés nulos, y promete una financiación del déficit público en condiciones de gran comodidad.   

El vaticinio
del gurú monetario está avalado por analistas independientes que recalcan que el
actual episodio de alza de precios es transitorio, ya que refleja el brusco
ajuste de precios tras la disrupción de las cadenas productivas provocada por
la pandemia. Es un hecho que la inflación subyacente, que descuenta los
productos energéticos y los alimentos no elaborados, se sitúa en niveles
reducidos, inferiores al objetivo del 2%. El legado de la crisis también
respalda la visión de moderación. Cada empresa fija sus tarifas mirando de
reojo a sus competidores. Y el mundo del trabajo, tras dos recesiones en solo
15 años (tres en el caso de España), no está en condiciones de reivindicar fuertes
mejoras retributivas.  

Bien es cierto
que algunos sectores, caso de la construcción en España, la restauración en Francia
o el transporte en Alemania y Reino Unido, se enfrentan a una escasez de mano
de obra, augurando incrementos salariales. Pero se trata de fenómenos puntuales,
que podrían solventarse a medida que las personas en ERTE o en el paro cubren
las vacantes, y que los trabajadores desanimados por la crisis se reincorporan
al mercado laboral. La movilidad requiere de políticas activas y de formación,
pero los Gobiernos que quieran esforzarse disponen de un amplio abanico de
experiencias que funcionan.

El cálculo parece sólido, pero su validez depende de que la economía se lo crea, es decir de que cada agente anticipe una evolución globalmente moderada de los precios. Este es un factor psicológico, arraigado en parte en la observación del pasado. Pero la experiencia muestra que las expectativas pueden desanclarse, cuando empresas y trabajadores acumulan sorpresas negativas, es decir pierden capacidad de compra como consecuencia de una infravaloración recurrente de la evolución general de los precios.

(*) Diferencia entre el porcentaje de consumidores que opinan que los precios van a crecer o acelerarse, y porcentaje que opina lo contrario.

Fuentes: Eurostat y Comisión Europea, encuesta de confianza.

En el caso de España, el fuerte repunte del IPC registrado en los últimos meses coincide con mermas en las remuneraciones del trabajo. Los datos divulgados esta semana muestran una reducción de los costes salariales del 0,4% en el segundo trimestre, tras un estancamiento en el primero. Asimismo, los márgenes empresariales se estrechan por el encarecimiento de los suministros, un 14,9% en lo que va de año. De momento, el comportamiento de moderación prevalece, pero las expectativas empiezan a cambiar: el 49% de consumidores anticipan la persistencia de las actuales tasas de crecimiento de los precios, o incluso una aceleración durante el próximo año (11 puntos más que en enero), contra solo 4,8% que esperan una reducción de los precios (un punto menos). La tendencia es todavía más pronunciada para el conjunto de la eurozona, especialmente en países que se van acercando al pleno empleo.

En suma, la previsión de inflación está rodeada de gran incertidumbre: la brecha no para de crecer entre la observación objetiva del pasado, evidenciada por la moderación del núcleo central de precios y salarios, y las percepciones sociales cada vez más alcistas. La evolución del bucle precios-salarios en EEUU, donde las tensiones son más patentes, será un indicador adelantado a vigilar. Entre tanto, es imprescindible reducir nuestra propia vulnerabilidad ante un posible desanclaje, que abocaría a un endurecimiento inesperado de la política monetaria. De ahí la importancia de favorecer pactos con los interlocutores sociales y de quebrar la escalada de aquellos costes sobre los que índice directamente la política económica, como la electricidad.

INDUSTRIA | La industria se enfrenta a una situación paradójica. Por una parte, los pedidos siguen al alza (el índice PMI de gestores encadena seis meses en terreno netamente positivo, por encima del nivel 55). Por otra parte, la actividad se desacelera: el índice de producción industrial (IPI) se redujo un 1,1% en julio, tras una caída de igual magnitud en junio. La explicación radica en la falta de suministros, que provoca retrasos en la producción. El sector del automóvil es uno de los más afectados, como consecuencia de la escasez de chips.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Riesgos de invertir en la bolsa China: por qué no deberías hacerlo

El resurgimiento de China como potencia económica es, sin duda, una de las claves de lo que llevamos de siglo XXI. Y poner el dinero en una región en crecimiento puede percibirse como una buena estrategia de inversión. Sin embargo hay motivos para no hacerlo.

Como vamos a ver, China no es un país occidental y no se rige por las mismas normas que tenemos en Europa o EEUU. Y aunque muchos inversores se han dejado llamar por las rentabilidades que han dado en el pasado empresas Chinas hay unos riesgos nada desdeñables que hay que tener en cuenta.

Riesgo regulatorio

El primer riesgo que vamos a analizar es el que lleva en las noticias desde el verano: en China hay en estos momentos una competición entre el poder político y económico por ver quien es más poderoso. En las últimas décadas han nacido y crecido de forma abrumadora gigantes tecnológicos que controlan el día a día de la población China y eso no acaba de gustar al Gobierno.

En el pasado han hecho la vista gorda porque pensaban que era importante tener empresas potentes, pero ahora que su poder es muy grande quieren cortarle las alas. El conflicto estalló cuando Jack Ma, el fundador de Alibaba, hizo unas declaraciones críticas con el Gobierno el 24 de octubre de 2020, antes de la OPV de su pata financiera, Ant Group.

En ese momento el Gobierno puso trabas a la OPV y esta fue cancelada. Además Jack Ma estuvo desparercido tres meses. Y desde entonces el Gobierno Chino ha creado nueva regulación para limitar el poder de las grandes tecnológicas.

Lo que se muestra como una simple regulación anti-monopolio es en realidad parte de la guerra que ha declarado el poder político contra el poder empresarial. Y realmente la información no es transparente. El Gobierno Chino puede hacer como hizo con Ant Group, impedir una OPV, hacer que su fundador desaparezca tres meses y quién sabe qué. Por tanto invertir en China tiene un riesgo muy grande, no es un mercado transparente como en occidente, donde efectivamente puede haber rencillas entre el poder político y económico pero de mucha menos intensidad.

Riesgo contable

Otro problema es el escrutinio público al que se ven sometidas las empresas que cotizan en China no es equivalente al que tenemos en occidente. Es cierto que siempre existen casos de fraude en empresas cotizadas en occidente (recordemos Enron) pero si incluso con todo el escrutinio que hay pasan estas cosas, ¿qué podría pasar con menos supervisión?

Pues es justamente lo que pasa con las empresas Chinas. No hay más que ver el reciente caso de Luckin Coffee’s, la red de cafeterías china. Se inventó ventas por un total de 310 millones de dólares y la acción llegó a caer un 75% en un único día, aunque desde entonces se ha recuperado algo.

Por tanto, la cierta seguridad que se tiene cuando se invierte en bolsa de que la probabilidad de fraude es baja, en China no es tal. Y es un riesgo más a añadir al siguiente punto, que es el fundamental.

Riesgo societario

El riesgo regulatorio puede verse como algo temporal. Las guerras empiezan y acaban, son coyunturales. El riesgo contable puede mejorar con mejor supervisión. Pero el riesgo societario es algo permanente. ¿De qué estamos hablando? De cómo se invierte realmente en las empresas chinas desde occidente.

La normativa china impide que ciudadanos extranjeros tengan participaciones en empresas de ciertos sectores de China. Y estos sectores son prácticamente todos. Por tanto es imposible para un occidental invertir directamente en la bolsa China.

Pero las empresas chinas necesitaban capital para crecer y se inventaron una forma de poder recibir capital extranjero sin incumplir las normas chinas. El primer paso es crear una sociedad en el extranjero, típicamente en las islas Caimán por temas fiscales y regulatorios. Luego se crean contratos entre la empresa china y la de Caimán por la que la empresa extranjera tiene derechos sobre los beneficios y los activos de la empresa China. Y luego lanzan a cotizar la empresa establecida en las Caimán en las bolsas occidentales. Este tipo de estructuras se denomina Variable Interest Entity (VIE).

Por tanto, cuando se invierte en una empresa china que cotiza en Nueva York no sé están comprando acciones de una empresa afincada en China, sin de una empresa sin oficinas ni empleados establecida en algún paraíso fiscal y cuyo activo son unos contratos creados con una empresa china. Contratos que, según la propia legislación china, tienen dudosa legalidad.

Por tanto en cualquier momento China podría decir que dichos contratos son ilegales y no son válidos, con lo que las cotizaciones en las bolsas occidentales de dichas empresas chinas realmente valdrían cero.

Mejor no invertir

Ante estos riesgos políticos, contables y societarios la conclusión es que es mejor no invertir en empresas chinas, ya que realmente el potencial no compensa. Y menos aún cuando hay una guerra comercial abierta entre China y EEUU que podría hacer que en cualquier momento el castillo de naipes de las VIE se caiga solo por hacer daño.

El efecto de que China se muestre contraria a las VIE era, hace diez años, demasiado catastrófico para su propia economía, pues estas empresas necesitaban capital para crecer. Pero a día de hoy hay suficiente dinero dentro de China como para poder dar el puñetazo encima de la mesa. Es decir, el riesgo es muy real.

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¿el-principio-del-fin?

¿El principio del fin?

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La respuesta es no. Aunque este jueves el Banco Central Europeo (BCE) anunció que aflojaba un poco el ritmo de compras de bonos por motivo de la pandemia, solamente cabe esperar, al menos por ahora, que este movimiento, sea un pequeño “retoque” en el proceso monetario expansivo. Ese ajuste se produce en un contexto de fuerte recuperación económica y aumento de la inflación. En otras circunstancias supondría un cambio en la estrategia a una más restrictiva, pero son ya doce años sin atisbar grandes señales de cambio de política monetaria. Y veinte de excepcionalidades y sobresaltos desde el 11-S. Siguió una crisis financiera brutal, con legado complicado, fases de crecimiento desigual y, finalmente, una pandemia devastadora. Mucha tela monetaria que cortar.

Parece existir un razonable optimismo en el BCE sobre la evolución macroeconómica en los próximos trimestres. El mayor éxito de la vacunación de la UE comparado con otras zonas y bloques del mundo han reforzado las buenas expectativas de la Eurozona. Ha vuelto a funcionar el Mercado Único, aunque sea con alguna dificultad, incluso en la movilidad de personas. La vacunación y los “pasaportes covid” pueden llevar la fase de bonanza más allá que en otras partes del mundo. La pujanza en la inflación no parece ser motivo de profunda preocupación en Fráncfort. Hay fuerzas de medio plazo algo “deflacionarias” —como la debilidad del mercado de trabajo y la digitalización de la economía— pero en el corto plazo puede haber nervios ante la subida de la “fiebre” (inflación). El sentimiento irá por barrios. En Alemania deben estar bastante incómodos con su inflación de 3,9% de agosto. Si a ello se une el “castigo” para los ahorradores europeos que supone la estrategia de bajos y/o negativos tipos de interés de los últimos doce años del BCE, se entiende que en los países de Centro y Norte de Europa —donde están las mayores tasas de ahorro— estén deseando un cambio significativo en las condiciones monetarias. Se antoja que ni por esas.

La historia parece repetirse en la última década. Cuando un banco central —sea BCE o la Fed— se plantea en serio cambiar la estrategia monetaria e, incluso, subir los tipos, algo lleva al traste ese movimiento (el famoso “tapering”). O bien aparece una desaceleración brusca o unos malos datos de empleo en Estados Unidos o en la zona euro, donde el telón de fondo de repuntes en la prima de riesgo de las deudas soberanas ha sido determinante en lo acontecido desde 2010. Ya en 2020, cuando parecía que podía haber un cambio en la estrategia monetaria a medio plazo en los países occidentales, llegan los efectos devastadores del coronavirus y retienen a los bancos centrales en el bucle de la expansión monetaria, incluso, en este caso, mayor que las anteriores. Solamente nos queda imaginar cuál será la causa que en unos trimestres trunque nuevamente la modificación de la estrategia de las autoridades monetarias. A pesar de los anuncios de este jueves, no hay cambios significativos en el panorama monetario del euro. Ni están ni se les espera.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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¿que-son-la-oferta-y-la-demanda-agregadas?

¿Qué son la oferta y la demanda agregadas?

En entradas anteriores de nuestra sección de Conceptos de Economía hemos estudiado qué son la oferta y la demanda así como cuáles son sus factores condicionantes. En esta ocasión explicaremos la oferta agregada y a la demanda agregada. De entrada, partiremos de la base de que las fuerzas internas del mercado, esto es, el comportamiento de los agentes económicos de un país, tienen su reflejo en las curvas de oferta y demanda de esa economía.

Hablamos curvas de oferta y demanda agregadas porque en ambos índices aparecen sumadas o agregadas las ofertas y demandas individuales de todos los agentes económicos que operan en el país, tanto nacionales como extranjeros. Estas variables no explican como funciona un mercado aislado, como sí lo hacían las curvas de oferta y demanda individuales, sino cómo funciona la economía en su conjunto.

¿Qué es la demanda agregada (DA)?

Dado un nivel de precios, la demanda agregada representa el gasto total que están dispuestos a realizar los agentes económicos, ya sean nacionales o extranjeros, en el interior del país. Por tanto, agrega las siguientes magnitudes: el consumo de las familias o consumo privado (C ), la inversión empresarial (I), el gasto público (G) y el saldo neto de exportaciones expresado como la diferencia entre las exportaciones brutas y las importaciones (X – M).

DA = C I G (X – M)

La demanda agregada es, por tanto, el gasto total que para un nivel de precios concreto realizan en una economía las familias, las empresas, el sector público y los extranjeros. Por otra parte, la representación gráfica de la demanda agregada se conoce con el nombre de curva de demanda agregada y muestra las distintas cantidades de producto que los agentes económicos están dispuestos a adquirir a cada nivel de precios.

Al igual que ocurría con la demanda individual, la demanda agregada aumenta a medida que bajan los precios, y viceversa. Por otra parte, al aumentar el nivel medio de precios, disminuirá la demanda agregada, puesto que se reduce la cantidad de bienes y servicios que se pueden adquirir con el mismo dinero.

Como podemos observar, los precios son la principal variable que determina lo que demandan los agentes económicos, aunque no la única. Otros factores condicionantes son la cantidad de dinero que circula por la economía, los impuestos establecidos por el sector público o el nivel de renta de los agentes económicos.

¿Qué es la oferta agregada (OA)?

La oferta agregada describe la producción que estarían dispuestas a vender las empresas dado un nivel medio de precios, unos determinados costes de producción y unas expectativas empresariales. En general, las empresas desearán vender todo lo que producen a los precios más elevados posibles. Sin embargo, tanto los costes de producción como las expectativas empresariales juegan un papel importante.

Ya en una ocasión, cuando describimos la oferta individual, explicamos estos tres factores condicionantes. Sin embargo, en este caso los repasaremos en clave macroeconómica:

  • El nivel medio de precios. Cuando los precios suben, los beneficios tenderán a aumentar; mientras que ocurrirá lo contrario cuando los precios disminuyan. Sin embargo, unos precios bajos podrían incrementar la demanda agregada y, con ello, los beneficios empresariales, por lo que estudiar cuál es el precio adecuado se convierte en una tarea esencial en las empresas. De esta forma, el nivel de precios es la variable que más afecta el comportamiento de la oferta agregada.

  • Los costes de producción. Los costes de producción son la suma del coste de los factores de producción y del coste de la combinación de estos factores, esto es, del coste de la tecnología empleada. Como sabemos, el beneficio empresarial se calcula como la diferencia entre los ingresos y los gastos. Por tanto, al aumentar el precio de los recursos empleados o de la tecnología, los beneficios empresariales tienden a disminuir y, por tanto, la oferta agregada se reduce. Del mismo modo, cuando estos costes de producción disminuyen el efecto es justo el contrario.

  • Las expectativas empresariales. La oferta agregada también depende de las expectativas sobre una economía, lo cual a su vez condiciona los objetivos empresariales. Por ejemplo, cuando la coyuntura económica es favorable en un país, las empresas aumentan su inversión. Mientras tanto, ante una crisis económica o conflictos políticos y sociales, la confianza de las empresas se reduce y con ello disminuye la oferta agregada.

La curva que representa gráficamente la oferta agregada se denomina curva de la oferta agregada y muestra las distintas cantidades de producción que los agentes económicos están dispuestos a adquirir a cada nivel de precios.

(Bibliografía: Economía. Anxo Penalonga Sweers. McGrawHill)

En El Blog Salmón | ¿Qué es la oferta y la demanda?, ¿Cuáles son los factores condicionantes de la oferta y la demanda?

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El sector TIC o cómo aumentar la facturación durante la crisis del COVID-19

En este post te contamos cómo ha conseguido el sector TIC aumentar la facturación y generar empleo durante la pandemia causada por la COVID-19.

  • Entre los meses de abril de 2020 y de 2021 las empresas del sector TIC han aumentado su volumen de negocio un 18,9%.
  • Pese a la COVID-19, las compañías de este ámbito cosechan ganancias superiores a los 55 millones de euros.

La crisis de la COVID-19 ha hecho mella en miles de negocios. Ya sean grandes, medianas o pequeñas empresas, todas han sufrido los estragos de una pandemia sin precedentes. Sin embargo, hay algunas que, debido a la naturaleza de su actividad, han conseguido aumentar la facturación en plena crisis.

Empresas del sector TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) son unas de las pocas que han visto incrementado su volumen de negocio. En algunos casos, no solo han conseguido duplicar su facturación, sino que también han ampliado sus plantillas.

Conoce el secreto del sector de las TIC, uno de los pocos que ha conseguido aumentar la facturación durante la pandemia.

Cómo aumentar la facturación durante la pandemia

El sector TIC ha sido uno de los pocos beneficiados por la pandemia. El impacto que la COVID-19 ha tenido sobre la tecnología y la innovación ha sido más positivo que el que ha ejercido sobre otros sectores. Entre abril de 2020 y abril de 2021, las empresas TIC han aumentado sus ingresos en un 18,9%.  Así se observa en la última entrega del barómetro mensual TIC Monitor, elaborado conjuntamente por VASS y el Centro de Predicción Económica CEPREDE.

Pese a la pandemia, las 100 primeras firmas tecnológicas del país han obtenido muy buenos resultados. La cifra de negocio registrada es de 55.600 millones de euros.

Un estudio publicado por ‘Computing’ pone de manifiesto que el ámbito tecnológico ha mantenido sus números en positivo. De hecho, este análisis compara los resultados obtenidos entre 2020 y 2021 con los de los años anteriores. Por ejemplo, en el año 2019 los ingresos del sector TIC aumentaron solo un 3,5%, mientras que en 2018 lo hicieron un 3,8%.

Búsqueda de talento especializado

Además de mejores beneficios, el sector TIC ha destacado por ser uno de los pocos que no ha destruido empleo durante la pandemia. Mientras en otros terrenos las empresas tenían que enviar al ERTE a sus trabajadores, en el sector tecnológico se ha contratado personal nuevo.

Las tendencias en cuanto al futuro de los trabajos han requerido que las compañías de este ámbito busquen talento especializado. En el último año se ha contratado un 3,3% más en el sector TIC. Además, de junio a julio de 2021 ha aumentado en un 1,2% el número de contratos firmados.

Las perspectivas a nivel de organización son igual de esperanzadoras. Los empresarios creen que a corto plazo el clima de creación de empleo mejorará en casi un 20%. Es más, un 62% de las compañías confía en una creación de empleo neto, frente al 38% que apuesta por un ajuste de las plantillas.

El sector TIC ha contratado en el último año a un 3,3% más de trabajadores.

Estabilización de salarios durante la COVID-19

La COVID-19 también ha influido en el salario de los profesionales del sector TIC. La cuantía de los sueldos se ha estabilizado y se ha reducido la brecha laboral. Además, según Julien Mur, senior manager del área Information Technology, Digital and eCommerce en HAYS España, “es la primera vez en los últimos seis años que se estabiliza el aumento de los salarios en el sector TIC”. Ello se debe a que existe un aumento del pool de candidatos disponibles.

No obstante, Mur sostiene que esto no significa que el mercado laboral pueda dejar de ser un ámbito liderado por el candidato. “Sigue habiendo dificultades para reclutar perfiles del sector de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones”, aclara.

Claves para aumentar la facturación en tiempos de pandemia

Hay quien al conocer estos datos se pregunta cómo ha logrado salir reforzado el sector TIC de la pandemia. La respuesta es bien sencilla: la digitalización como fuente de la recuperación económica.

Los negocios que han cosechado mejores resultados son aquellos que han estado marcados por la aceleración de proyectos de transformación y de digitalización. Cabe recordar, que la COVID-19 ha supuesto un cambio de mentalidad laboral y la adopción de nuevas tecnologías para desarrollar el trabajo. Así, los proyectos relacionados con el teletrabajo, la analítica de datos y el «cloud computing» han visto crecer su demanda. Para ello, las compañías han tenido que servirse de un software de gestión adaptado a las necesidades de sus negocios.

Ha crecido la demandad de proyectos relacionados con la transformación y la digitalización, así como los que tienen que ver con la analítica de datos y el teletrabajo.

En definitiva, la pandemia ha provocado la aceleración de los procesos de digitalización de empresas de muy distintos ámbitos. Eso explica que el sector TIC haya salido reforzado en plena crisis. Sin duda, este hecho ha invitado a reflexionar sobre la importancia de la tecnología y la innovación en el mundo actual.

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¿Cuáles son los Gastos de una Empresa?

Siguiendo con los temas de Conceptos de Economía, hoy hablamos de los distintos gastos de la empresa, elementos que son fundamentales para asegurar el futuro de toda empresa. Una empresa bien gestionada debe tener analizados sus gastos de forma muy detallada y entender y controlar, no sólo cómo estos impactan su negocio, pero cómo se desarrollan con cambios en su negocio, y especialmente con reducciones del negocio.

Parte importante de este análisis de gastos es su impacto sobre la política de precios y de producción. Es decir, qué precios las empresas fijan para sus productos o servicios son influídos por sus costes y el nivel de producción tiene en cuenta si los precios que ingresan con la venta de sus productos o servicios cubren los gastos de la empresa.

Los gastos de una empresa se pueden dividir entre gastos variables, gastos fijos y gastos marginales y también se debe tener en cuenta los gastos directos y los gastos indirectos. Finalmente, existen gastos en efectivo y los gastos que impactan el beneficio pero no implican un desembolso por parte de la empresa. No siempre está claro si un gasto es variable o fijo, directo o indirecto.

Gastos variables, gastos fijos y gastos marginales

Los gastos variables, son los que cambian con la actividad de la empresa, es decir, si los negocios suben los gastos variables suben y, si los negocios bajan, los gastos variables bajan. Esta relación sigue válida, aunque los movimientos no siempre son directos, ya que hay gastos variables que exigen saltos que no necesariamente se ven en los ingresos. Por ejemplo, cuando tienes que comprar una materia prima para fabricar un producto, muchas veces debes comprar cantidades mínimas o en volúmenes determinados. Esto implica que, mientras los ingresos pueden subir con las ventas de forma progresiva, puede que los gastos suban de forma escalonada.

Gastos variables incluyen las materias primas, gastos laborales directos (aunque si son trabajadores fijos, se puede cuestionar su variabilidad), y otros gastos que se utilizan para la producción de los productos y servicios de la empresa. Otros gastos variables pueden ser, por ejemplo, materias primas directas, materiales e insumos directos, impuestos específicos, y los envases y embalajes utilizados para el producto.

Los gastos fijos son los que existen en la empresa, incluso si no se hiciera negocios. Estos pueden incluir los gastos de alquiler de edificios y los gastos de administración y, en principio, estos gastos no suben ni bajan directamente con la actividad del negocio. Por ejemplo, una tienda debe pagar sus gastos de alquiler y de electricidad, incluso si no vende nada. También se pueden incluir como fijos los gastos de seguros, servicios públicos, impuestos, y gastos administrativos.

Los gastos marginales son esos gastos que suben con la producción de una unidad más del producto de la empresa. Es decir, incluiría los gastos de la materia prima utilizada para esa unidad adicional, la electricidad y otros suministros utilizados. No incluiría esos gastos que se gastarían igual con o sin la producción de esta unidad de producto.

Gastos directos e indirectos

Los gastos directos son los que se incurren directamente con la elaboración de los productos o servicios. Estos incluyen la materia prima y la fuerza laboral directamente utilizada para la producción del producto o servicio.

Los gastos indirectos son gastos necesarios para la producción del producto o servicio pero que no se incurren directamente con esta producción. Un ejemplo de un gasto indirecto es el coste de la comercialización de los productos y servicios que se están vendiendo y algunos gastos de administración atribuibles a la producción y venta.

Gastos con flujo y sin flujo

La gran mayoría de gastos de la empresa son gastos de flujo, es decir, gastos que implica la necesidad de un pago por parte de la empresa.

Existen algunos gastos que no implican un desembolso de la empresa pero que son gastos de la empresa, que son los gastos sin flujo. Un ejemplo de estos gastos son las amortizaciones de la maquinaria y de los edificios y las provisiones.

Un análisis detallado de los gastos permite a la empresa elaborar su plan de negocios y de producción, incluso cuando ve a sus precios bajar por la competitividad de su sector.

El objetivo de la empresa es generar beneficios suficientes para rentabilizar su inversión en la empresa y, para eso, fija los precios al nivel necesario para, después de deducir todos los gastos, generar el beneficio necesario para asegurar su sostenibilidad.

Cuando la situación competitiva de la empresa es tal que sus precios deben bajar, su análisis de producción tiene en cuenta sus gastos variables y, muy especialmente, sus gastos marginales. Es decir, si el precio de venta está por encima del gasto marginal de un producto, justifica que la empresa siga con su producción, ya que estaría contribuyendo algo a cubrir sus gastos fijos que, como son fijos, la empresa tendría que pagarlos igual, venda o no.

En el corto plazo, esta situación de generación de pérdidas, ya que no está cubriendo todos sus gastos, se justifica. En el largo plazo, para asegurar su futuro, es necesario que la empresa se sitúe para poder cubrir todos sus gastos, los variables y los fijos.

En El Blog Salmón | ¿Cómo se financian las empresas?, ¿Qué es la cuenta de resultados y por qué es importante? y ¿Qué es el balance y por qué es importante?

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¿son-las-stablecoins-una-utopia?-el-caso-de-tether-nos-da-la-respuesta,-y-supone-revolucionar-todo-el-sistema-monetario

¿Son las stablecoins una utopía? El caso de Tether nos da la respuesta, y supone revolucionar todo el sistema monetario

Las stablecoins son famosas por ser un “remanso de paz” dentro del volátil cripto-sistema. Y su función hacen como suerte de monedas estables paritarias con activos tangibles o incluso las propias monedas fiduciarias de curso legal.

Pero que su función más teórica sea ésa no implica que estén exentas de riesgos, como de hecho viene ocurriendo recurrentemente con Tether, una de las stablecoins más famosas: desde hace años se ha visto involucrada en diversas polémicas que han sacado a la luz motivos para la cautela también con respecto a las stablecoins.

Porque realmente las stablecoins se usan para lo que se usan, y su fama es la que es por dicha función de “estabilidad”, pero lo cierto es que una stablecoin en su concepción más teórica puede ser realmente casi hasta una utopía, y en todo caso acercarse a ella sería de verdad lo que revolucionaría todo nuestro sistema monetario.

Las stablecoins deben estar ahí: hay demanda y su modelo es necesario a la par que beneficioso

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Como decíamos, desde que el cripto-sistema es cripto-sistema, las stablecoins han existido como refugio frente a la volatilidad de otros cripto-activos. A menudo reguladas mediante contratos inteligentes que implementan en la práctica la paridad con respecto al activo o moneda de curso legal que replican. Las stablecoins suelen cotizar pegadas al valor del dólar, el euro, la onza de oro, o lo que fuera que toman como subyacente y cuya estabilidad y carácter de valor refugio pretenden replicar en la cripto-esfera.

Aparte de los contratos inteligentes, hay otras formas por las que una stablecoin puede garantizar su valor. Entre ellas puede por ejemplo estar el atesorar valor con dólares, euros, o el activo que fuere. Estos son guardados como respaldo en algún lugar seguro y que a la vez justifican la paridad en la cotización de la stablecoin, y dan confianza a sus inversores en el cripto-mercado.

Estas características han hecho que las stablecoins sean una alternativa de inversión o de preservar el valor de la misma en el cripto-sistema, a salvo de la volatilidad extrema tan característica de muchas cripto-monedas que no son stablecoins. Así, los traders, o incluso los inversores normales que van más a medio y largo plazo, negocian habitualmente con cripto-monedas como inversión, pero utilizan también con mucha frecuencia las stablecoins. Lo hacen para poner a buen recaudo su dinero en momentos en los han vendido y quieren estar fuera del mercado aguardando el momento de volver a comprar más barato.

Con las stablecoins esas entradas y salidas de puerto seguro son posibles sin ni siquiera tener que salir del cripto-universo. Así se evitan la incomodidad y unos tiempos de espera más dilatados, que dificultan enormemente el trading, derivados de convertir de cripto-moneda a moneda fiduciaria y viceversa.

Pero una stablecoin es mucho más que eso, y es un tipo de cripto-activo que aspira por su propia naturaleza a ejercer como alternativa estable incluso frente al propio dinero fiduciario. Es precisamente por ello por lo que en muchos casos han de contar con respaldo que garantice su valor de paridad frente. Y es en ese respaldo y su calidad en lo que algunas de las stablecoins más famosas han venido alimentando diversas (y justificadas) polémicas recurrentemente.

Tether, una larga carrera de ofrecer refugio en el cripto-sistema, pero salpicada de agrias polémicas

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Hay que empezar en primer lugar reconociendo la función que las stablecoins desempeñan en el cripto-sistema, y lo visionario de los que las concibieron inicialmente para aportar más opciones y satisfacer una demanda de los inversores y usuarios que muchos de ellos todavía ni siquiera sabían que querían. Eso sin duda es innovar. Así, hay que elogiar la concepción de este tipo particular de cripto-activo, y exponer que no es precisamente fruto de la casualidad que algunas de ellas hayan alcanzado altos volúmenes de negociación en el conjunto del cripto-sistema.

Y también hay que exponer que entre las stablecoins por excelencia, al igual que el dólar es la moneda fiduciaria de referencia en el mundo (por ahora), una de las stablecoins paritarias con el dólar estadounidense es la stablecoin reina por antonomasia. Hablamos de Tether, que para ser una stablecoin mucho menos objeto de deseo para especular o invertir en el cripto-sistema que las cripto-monedas al uso, ostenta una destacada posición en el podio de cripto-ganadores, estando entre las cinco cripto-monedas más negociadas y/o valoradas desde hace meses según Coinmarketcap. Eso para una stablecoin son palabras (muy) mayores.

Pero todas estas mieles no hacen que algunos de los botes producidos en la cripto-factoría de Tether amarguen y supongan un riesgo para la salud de nuestras finanzas. Efectivamente, la historia de Tether es muy muy larga, y no todo son éxitos, sino que también la famosa stablecoin ha protagonizado agrias polémicas que han convulsionado el cripto-mercado. Y además no son polémicas injustificadas para nada, sino que han de ser muy tenidas en cuenta para mirar a Tether con mucha cautela.

Y es que, en lo que se refiere a esa manipulación masiva del cripto-mercado que mueva una única mano fuerte a voluntad, es precisamente en torno a Tether mediante lo que se han articulado algunos de esos dañinos y sospechosos mecanismos de manipulación masiva. Así, es público y notorio que con Tether han canalizado y alimentado la burbuja de cripto-monedas que ya estalló en su momento, y que tanto les anticipamos desde aquí. De hecho, algunos medios incluso se han preguntado si más allá de su concepción como stablecoin más idealizada, tal vez realmente algunas de estas cripto-monedas fueron creadas para simplemente enriquecer a los tenedores de Bitcoins, según justificaron y evidenciaron de forma muy rigurosa y creíble.

Porque en torno a Tether desde hace mucho que ha habido de sospechas, luego demostradas fehacientemente, de haber servido de vehículo habilitador para buena parte de esa manipulación masiva. Para empezar, Tether no es una moneda descentralizada, siendo esta característica precisamente una de las más valoradas en el cripto-sistema como garantía de independencia de los “poderes fácticos” de la economía: Tether no la tiene.

Pero el mecanismo de manipulación era sencillo según se explica con detalle en el enlace anterior. Se basaba en líneas generales en que en principio Tether Limited, la matriz tras la cripto-moneda Tether, puede crear nuevos Tethers a voluntad. Es un punto que no ocurre en Bitcoin u otras cripto-monedas que utilizan la limitación del suministro de nuevas cripto-monedas como forma de crear valor. A partir de ese punto, y teniendo la relación con Bitfinex con la que comparte sospechosamente ejecutivos, los Tethers se han utilizado para comprar otras cripto-monedas en el mercado, hacer trading sin regulación alguna, e incluso con capacidad de lavado de dinero.

Vamos, de (casi) todo menos precisamente aquello para lo que se suponía idealistamente que llegaba el cripto-sistema a intentar solucionar del muy mejorable sistema financiero actual. Obviamente, con esta “joya” de carta de presentación, las autoridades de diversos países ya están investigando minuciosamente este tipo de operaciones y sociedades.

Las dudas que afectan a Tether y otras stablecoins no se limitan a su protagonismo especulativo, sino que afectan a su naturaleza más garantista de valor

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Algunas de las primeras dudas acerca de Tether y su naturaleza, surgieron a la hora de tener en cuenta el respaldo que ofrecía de su paridad denominado en dólares estadounidenses contantes y sonantes. Tras varias idas y venidas, acusaciones y defensas, y una agria y preocupante polémica, los propios responsables de Tether tuvieron que salir al paso para acabar por admitir que su cripto-moneda no cuenta con unas reservas de la divisa estadounidense en cuantía de 1 a 1, como en principio cabría esperar para una paridad.

Eso, para una stablecoin ya es un punto muy muy flaco, especialmente tras la falta de confianza y la inseguridad que generan las propias idas y venidas y los desmentidos de lo ya desmentido. Desde luego no podemos saber a ciencia cierta porqué y cómo se creó Tether, pero lo que está meridianamente claro es que este tipo de dinámicas atentan contra su principal valor y función en el cripto-sistema.

¿En qué están pensando los responsables de Tether cuando dejan que todo esto ocurra? ¿No se supone que su único interés teórica y estrictamente debería ser la salud y buena reputación de una stablecoin que aspira a ejercer de dólar estadounidense en el cripto-sistema? No se puede negar que básicamente toda aquella polémica con los dólares de respaldo atesorados por Tether Limited equivaldría a abrir la cámara acorazada del Banco de España, para descubrir que las cajas que se suponen contenían los lingotes de oro de sus reservas están en buena medida medio vacías. O sea, esto es un escandalazo del máximo nivel. De hecho, a un servidor no se le ocurre un escándalo más grave para una stablecoin que presuma de contar con un respaldo en forma de un activo tangible.

Y es que uno a su edad es que ya apenas da credibilidad a lo que la gente dice, y más bien me fijo en lo que la gente luego hace. En todo caso, está claro que si la reputación de Tether no es la principal motivación de estos ejecutivos, obviamente es que tras Tether también puede haber otro tipo de intereses. En todo caso, no nos están contando esos otros intereses posibles que encajarían con algo de lógica con sus acciones reales, lo cual es motivo de doble sospecha (y muy fundada).

Más allá de su reputación, el hundimiento de Tether podría ser sistémico

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Muchos analistas ya empiezan a dar un posible hundimiento de Tether como una cuestión sólo de tiempo, dándola por sentada. Y hay debates que ya pasan directamente a preocuparse por su impacto sistémico en el cripto-sistema, pero también por sus implicaciones para la economía y el sistema financiero en general. No hay que olvidar que los volúmenes totales del cripto-sistema hace tiempo que dejaron de ser irrelevantes, y que hoy en día no se puede descartar que sus movimientos podrían llegar a tener su influencia sobre otros activos o monedas.

Aparte de los diversos artículos enlazados anteriormente, permítanme enlazarles también otra referencia sobre el tema del medio The Verge que hace un excelente análisis de síntesis sobre los últimos acontecimientos de Tether en concreto, así como de su delicada situación actual tanto a nivel legal como de mercado. Siendo Tether como es el líder absoluto de las stablecoins, a la vista de los acontecimientos, cabe preguntarse si una stablecoin en su concepción más teórica es una simple utopía.

Mucho me temo que, naturalezas humanas mediante, y también ausencia de regulación mediante, lo que aquí está ocurriendo no es que una stablecoin sea una utopía, sino simplemente que su concepto ideal se ve totalmente pervertido a la hora de ejecutar su implantación práctica. Y si bien es innegable que una stablecoin tal y como nos gustaría algunos efectivamente sí que es una utopía en toda regla, no se puede olvidar que, por mucho que una utopía sea inalcanzable, ésta para lo que sirve realmente es para caminar.

Y como fruto de ese camino, si bien no se pueda llegar al ideal de los ideales, sí que podemos aspirar por lo menos a lograr stablecoins que se le aproximen bastante, y que al menos cuenten por ley con la obligación de ofrecer unas mínimas garantías que sean adecuadas y protejan al inversor. Realmente, lo que algunas stablecoins están explotando es el vacío legal respecto a la falta de regulación de la cripto-economia en general por parte de los Bancos Centrales, y de las stablecoins en particular.

Pero tampoco se puede olvidar que a la vez las stablecoins están ahí también porque están satisfaciendo una demanda latente y real del cripto-mercado. Por cierto, una demanda que realmente son las cripto-monedas soberanas como el cripto-euro u otras las que deberían estar cubriendo. Así las stablecoins se mueven en un doble espacio vital, por la cual cubren una necesidad financiera que emerge por la falta de presencia de los Bancos Centrales con sus monedas en el cripto-mercado, y que es a la vez una demanda que pueden cubrir moviéndose en un terreno a su alcance precisamente también por la falta de regulación.

Todo apunta a que, independientemente de esas naturalezas humanas tan censurables que hacen acto de presencia también en el cripto-sistema, aquí el problema real es que nuestras instituciones financieras y regulatorias no están a la altura ni son capaces de evolucionar a la velocidad que sí que están consintiendo por omisicón que alcance el cripto-sistema con su velocidad de crucero. Cuando esa regulación y el cripto-euro&cía lleguen, ese doble espacio vital puede transformarse en una doble pinza, que ahogue a este sub-sector cripto compuesto por las stablecoins sobre monedas fiduciarias.

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Y es que cada vez es más ineludible que en un día no muy lejano veamos ya regulación y monedas soberanas en el cripto-sistema, y entonces muchas stablecoins mayormente perderán su función y su sentido. Pero ya saben cómo funciona esto: la regulación llega tras un gran desastre financiero que la justifica a ojos del ciudadano a pie de calle. Esperemos que nuestros dirigentes en esta ocasión sepan estar a la altura y sean más previsores que en otras crisis financiero-económicas, aunque ya estén llegando peligrosamente tarde desde hace años.

Imágenes | Unsplash jonecohen | Pixabay geralt | Pixabay absolutvision | Pixabay ahobbit | Pixabay engin_akyurt | Pixabay dassel

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La familia, bien, gracias… ¿seguro?

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Los españoles valoramos mucho la
familia. Nos gusta compartir tiempo con ella, y cuando precisamos ayuda, confiamos
en la familia y los familiares por encima de cualquier institución o grupo de
personas. Así lo manifestamos reiteradamente en las encuestas de opinión, y la
pandemia ha brindado una nueva oportunidad para comprobar la fuerza de estos
afectos y esta confianza.

Ahora bien, mientras celebramos
nuestro amor por la familia, asistimos al deterioro de comportamientos sociales
clave para su mantenimiento. Fijemos aquí la atención en dos de ellos: la
convivencia en pareja y la fecundidad.  

En los albores de este siglo, en torno al 40-42% de las mujeres de 20 a 34 convivían en pareja (estando casadas o no). Esta proporción se mantuvo bastante estable hasta el final de la crisis económica (2013-2014), cuando comenzó a descender. En 2019, las mujeres de 20 a 34 que vivían con su pareja representaban el 36% de todas las que integraban ese grupo de edad; en el año de la pandemia, el porcentaje cayó dos puntos más. Actualmente, por tanto, solo alrededor de una de cada tres mujeres de 20 a 34 años conviven con su pareja (más o menos, la mitad de las que lo hacían en 1976). La pandemia ha intensificado la caída de la convivencia en pareja que ya se venía evidenciando durante el quinquenio de recuperación económica previo a la crisis del coronavirus.

Gráfico 1

Fuente: INE. Elaboración de Luis Garrido Medina.

Mayor todavía ha sido el golpe que ha provocado la pandemia a la natalidad. Los datos disponibles sobre el número de nacimientos en 2020 y los primeros meses de 2021 indican que, durante este periodo, se han alcanzado los niveles más bajos desde que existen datos de registro. En 2020 nacieron 339.000 bebés, 21.000 menos que en 2019. El indicador coyuntural de fecundidad (número de hijos por mujer) de las españolas cayó en 2020 hasta 1,12, y el de las extranjeras, hasta 1,45. Pero la intensa caída de estas variables debe observarse en el contexto de la tendencia descendente de la fecundidad y los nacimientos que viene verificándose desde 2008; un descenso que la recuperación económica a partir de 2014 no detuvo (téngase en cuenta que en 2008 nacieron 520.000 bebés, y durante los años del baby boom [1958-1977], más de 650.000 anualmente).

Gráfico 2

* Con el término “españoles/españolas” nos referimos a quienes ostentan la nacionalidad española y han nacido en España. ** A partir de 2001 los años aparecen desplazados un trimestre, comprendiendo así desde el segundo trimestre del año en cuestión,
hasta el primero del año siguiente. En cualquier caso, en el gráfico aparecen en la posición del eje temporal que les corresponde.Fuente: INE. Elaboración de Luis Garrido Medina

Seamos, pues, conscientes de esta incongruencia: mientras atribuimos importancia fundamental a la familia en nuestras vidas, asistimos a su debilitamiento estructural. Reforzadas por la pandemia, las tendencias descendentes de la convivencia en pareja, la fecundidad y los nacimientos confirman esta evolución a la que –en general, como sociedad– prestamos escasa atención. Celebrar el sentido y el valor de una institución de cuyo futuro aparentemente no nos preocupamos no parece lo más sensato.


* Los datos y argumentos expuestos en este artículo proceden de: Garrido, L. y Chuliá, E. (2021). La pandemia y las familias: refuerzo del familismo y declive de la institución familiar.

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La era del dinero mágico toca a su fin

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Los buenos resultados que se han dado a conocer la pasada semana no deberían eclipsar el papel vital de uno de los principales artífices de la recuperación: el BCE. La casi totalidad de los 129.000 millones de euros de deuda pública emitida desde el inicio de la pandemia para sostener la economía y preparar su rebote han sido comprados por el banco central (con datos del Tesoro Público hasta mayo). Esto significa que los mercados no han mostrado interés por incrementar su participación: los operadores extranjeros han vendido títulos por un total de 12.000 millones, compensados por la mayor presencia de las entidades residentes.  

Si el paro apenas subió durante la pandemia y sectores enteros no colapsaron es gracias al apoyo de los presupuestos públicos, financiados por emisión de una deuda que ha acabado en el balance del BCE. Esa generosidad se ha mantenido durante la etapa más reciente marcada por la salida de la crisis, evidenciada por los principales indicadores de coyuntura (los PMI encadenan cinco meses en cotas netamente expansivas, si no históricas). La afiliación a la seguridad social se ha incrementado en 1,2 millones de personas desde marzo (en términos efectivos, descontando el efecto de los ERTE y autónomos con prestación) lo que demuestra la importancia de los dispositivos de empleo financiados cómodamente gracias a los potentes estímulos monetarios.

Unos estímulos que han servido también para aligerar las cargas financieras de los Estados. Gracias al abaratamiento del dinero, los pagos por intereses han evolucionado en sentido inverso a la acumulación de deuda. Con los tipos de interés que prevalecían en la crisis financiera, es decir, sin la ayuda del BCE, las cargas por intereses alcanzarían 50.000 millones, el doble de lo que afortunadamente hemos soportado en el pasado ejercicio.

Pero las tornas podrían cambiar, no solo por el repunte ya registrado de los precios. El IPC se elevó un 3% en agosto en el conjunto de la eurozona, e incluso más en países hipersensibles a esta cuestión como Alemania (3,4%). El encarecimiento de todo tipo de suministros importados y de los productos energéticos son el principal factor, de modo que, de momento, el núcleo central de precios se mantiene en niveles inferiores al 2%. No se perciben tensiones inflacionistas de suficiente envergadura como para justificar un endurecimiento del BCE. Pero la preocupación crece entre los halcones.

Fuente: INE, Tesoro Público y Funcas.

La propia recuperación resta argumentos al mantenimiento de la excepcionalidad monetaria. Además, los efectos colaterales de la abundancia de liquidez son cada vez más visibles en los mercados de vivienda, con precios que se han disparado en la mayoría de países europeos —menos en España, donde la memoria de la época de la burbuja es dolorosa—.

La lógica aboga por un mayor protagonismo de otras políticas: la pandemia ha provocado una modificación estructural de la demanda, que presiona al alza en algunos precios (tecnología, electricidad) relativamente a otros. La política monetaria, global por naturaleza, es incapaz de hacer frente a estos cambios, que requieren de instrumentos quirúrgicos de corte fiscal y de reformas.

Todo confluye en una cierta inflexión de la ultra-expansión monetaria en los próximos meses. El banco central empezará reduciendo las compras de nueva deuda, de modo que en algún momento tendremos que recurrir al mercado para financiar el déficit, es decir atraer inversores que apuesten por nuestra economía. La calidad del gasto público, y la buena asignación de los fondos europeos, es crucial a este respecto. Japón soporta una deuda colosal sin duda porque los mercados anticipan efectos favorables de su política fiscal. La instrumentación de un presupuesto anti-cíclico europeo es otro ingrediente —las actuales acciones están marcadas por la transitoriedad—.

En cuanto a
las reformas, destaca la del mercado eléctrico, por su impacto desproporcionado
en la inflación, el poder adquisitivo y la competitividad. Nuestra política
económica no puede ser tan dependiente del BCE .

EMPLEO | El número de afiliados a la seguridad social se incrementó en agosto en 126.000, con cifras desestacionalizadas por Funcas. Descontando la reincorporación de los trabajadores en ERTE y otros dispositivos, el empleo “efectivo” se incrementó en 161.000 personas, encadenando seis meses de crecimiento. No obstante, hay que tener en cuenta que a final de agosto aún permanecían 272.000 asalariados en ERTE y había unos 222.000 autónomos recibiendo prestación. Con todo, en términos efectivos, aún faltan 725.000 empleos para recuperar el nivel de febrero de 2020 en el sector privado. 

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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