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AI Act: qué empresas deben formar a sus empleados en IA y cómo hacerlo

El AI Act obliga a impulsar la formación en IA para empleados de numerosas organizaciones europeas de todo tipo.

El AI Act conlleva una importante obligación para la mayoría de las empresas europeas: garantizar que quienes usan sistemas de inteligencia artificial tienen conocimientos para hacerlo con seguridad y responsabilidad. No exige un certificado oficial, pero sí acreditar que se han adoptado medidas de alfabetización.

Ideas clave

  • Esta obligación afecta a empresas que desarrollan o trabajan con sistemas de IA en su área de negocio.
  • La formación debe adaptarse al puesto, los riesgos y el uso real que cada empleado hace de la IA.
  • Programas como los de la Academia de IA de Sage facilitan esa capacitación de los equipos.

La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de miles de empresas. Automatiza tareas, agiliza procesos, acelera decisiones… pero también añade riesgos ligados a la privacidad, los sesgos, la seguridad o la transparencia. Por eso, la Unión Europea ha aprobado la AI Act (o, popularmente, ley de inteligencia artificial) con la que dibuja un marco común de uso responsable.

Entre las novedades del reglamento, una de las menos conocidas es la obligación de formar a quienes utilizan herramientas de IA. En concreto, el artículo 4 sitúa la alfabetización en inteligencia artificial como una responsabilidad empresarial. En estas líneas explicamos a quién afecta esta exigencia, qué necesita el empleado y cómo implantar un plan de formación eficaz.

Contenido del post

¿Qué dice el AI Act sobre la formación en inteligencia artificial?

El AI Act de la UE exige a las empresas que capaciten a los empleados que desarrollen o utilicen sistemas de IA con medidas y formación que garanticen una alfabetización suficiente en el uso de esta nueva tecnología.

La obligación, recogida en el artículo 4 del AI Act, precisa que los proveedores y los responsables del despliegue deberán asegurar, «en la medida de lo posible», que su personal tiene conocimientos adecuados sobre inteligencia artificial. En la práctica, esto significa que la formación tendrá que adaptarse a diferentes factores:

Aspecto Qué debe valorar la empresa
Tipo de IA IA generativa, predictiva, automatización, asistentes, etc.
Función del empleado No necesita la misma formación un usuario ocasional que un administrador.
Riesgos Tratamiento de datos personales, impacto en decisiones, seguridad o cumplimiento normativo.
Conocimiento previo La formación debe partir del conocimiento real del equipo.

No hay, por tanto, un único programa válido para todas las organizaciones.

¿Qué empresas deben formar a sus trabajadores?

Siempre que una empresa desarrolle, implante o utilice sistemas de inteligencia artificial en sus procesos deberá formar a las personas que interactúan con ellos. Esto incluye:

  • Empresas con asistentes de IA para generar contenidos o responder consultas.
  • Departamentos de Recursos Humanos que emplean IA en procesos de selección o evaluación.
  • Equipos financieros que usan herramientas inteligentes para previsiones o análisis.
  • Organizaciones con funcionalidades de IA en su ERP o CRM.
  • Empresas que desarrollan soluciones con inteligencia artificial para terceros.

En otras palabras, la obligación no depende del tamaño de la empresa, sino del uso de la IA. Por eso, muchas empresas están incorporando programas formativos para sus empleados. Así evitan riesgos, mejoran en el manejo de estas herramientas y ganan eficiencia desde ya.

¿Qué debe incluir una formación en IA?

La alfabetización que persigue el texto del AI Act va más allá de aprender a escribir buenos prompts. El objetivo es que los empleados sepan cómo funciona y cómo se aplica la inteligencia artificial, sus limitaciones y qué supone utilizarla.

Por ende, los contenidos formativos al respecto tocan varias áreas, como:

  • Conceptos básicos sobre IA y aprendizaje automático.
  • Capacidades y límites de los modelos generativos.
  • Protección de datos y confidencialidad.
  • Identificación de sesgos y supervisión humana.
  • Uso responsable y transparente de la IA.
  • Buenas prácticas específicas para cada departamento.

Además, la formación no puede ser puntual. La evolución constante de esta tecnología demanda actualizar los conocimientos periódicamente.  

El AI Act no exige una certificación, pero sí que la empresa pueda demostrar que ha adoptado medidas para formar a quienes trabajan con inteligencia artificial.

Cómo organizar un plan de formación para cumplir el AI Act

La normativa no indica cuántas horas debe durar una formación ni exige un formato concreto. Cada empresa puede diseñar su plan, siempre que sea coherente con el uso que hace de la inteligencia artificial y que pueda acreditarlo.

De todas formas, un proceso sencillo puede estructurarse en estos cinco pasos:

  1. Identificar los sistemas de IA que utiliza (o utilizará).
  2. Clasificar los perfiles que los usan habitualmente.
  3. Definir los conocimientos mínimos a trabajar.
  4. Impartir la formación con cursos, talleres o programas.
  5. Documentar las acciones, conservando evidencias de la participación y de los contenidos.

E igual que con los conocimientos, conviene revisar cada cierto tiempo el plan de formación. La inteligencia artificial se desarrolla rápido y nacen nuevos usos, riesgos y obligaciones continuamente.

AI Act: ¿Qué papel tienen los responsables de RR. HH. y los directivos?

Aunque el AI Act de la UE afecta a todas las empresas, Recursos Humanos tiene un rol clave. En muchas será quien coordine la formación, detecte las necesidades de cada equipo y registre las acciones.

Por su parte, la dirección debe impulsar una cultura para un uso responsable de la IA. La formación es más efectiva si se integra en una estrategia global, y no solo por su carácter legal.

A su vez, y por perfiles, es necesario involucrar a responsables de tecnología, seguridad de la información y cumplimiento. Su conocimiento ayuda a adaptar los contenidos a los riesgos de cada organización.

La formación en IA también mejora la competitividad

Cumplir con la ley de inteligencia artificial, más que una exigencia legal, es un beneficio operativo. Tener empleados formados aporta ventajas competitivas como:

  • Mayor aprovechamiento de la IA.
  • Menos errores por usos inadecuados.
  • Menor riesgo legal.
  • Más confianza de clientes y socios.
  • Mayor capacidad para implementar nuevas soluciones.

La propia Comisión Europea cree que la formación y el desarrollo de competencias son básicos para confiar en la IA y asentar su uso en empresas y administraciones.

Academia de IA de Sage: formación para todas las empresas

Para quienes quieren empezar o reforzar sus conocimientos, en la Academia de IA Sage hay planes formativos para toda clase de profesionales. Sin ir más lejos, el curso de fundamentos de IA da una base sólida para comprender su funcionamiento, conocer sus oportunidades y utilizarla con responsabilidad en cualquier negocio.

Además, incluye contenidos prácticos para formular mejores instrucciones, reconocer en qué tareas puede aportar valor la IA e incorporarla a los procesos habituales sin perder de vista el criterio humano. De este modo, los equipos pueden ganar confianza y prepararse para utilizar estas herramientas de manera más segura y eficaz.

El AI Act marca un cambio de enfoque: utilizar inteligencia artificial implica también desarrollar las competencias necesarias para hacerlo con seguridad. Las empresas que comiencen a formar ya a sus equipos estarán mejor preparadas para cumplir la normativa y aprovechar todo el potencial futuro de esta tecnología.

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