CNTR IIT 2024 – Avance
Según las cifras provisionales publicadas por el INE, el PIB creció un 0,7% intertrimestral en el segundo trimestre de 2026, superior en una décima al resultado del primer trimestre, y en la media de los avances intertrimestrales de 2025 (gráfico 1). El resultado ha sido el previsto por Funcas, y su composición ha estado en línea con lo esperado, aunque con matices. Así, la demanda nacional ha aportado 0,6 puntos porcentuales, una décima menos de lo previsto, y el sector exterior ha sumado una décima (frente a una aportación nula prevista).
El consumo privado mantuvo el mismo ritmo de crecimiento que en el trimestre anterior, pese al aumento de la inflación. El incremento de la población –a tasas del 0,2% intertrimestrales– sigue constituyendo un factor relevante de la fortaleza de esta variable, y podría explicar en torno al 30% del avance intertrimestral del consumo –a partir de su descomposición mecánica entre el crecimiento del consumo per cápita y el de la población–. Otro factor es la elevada tasa de ahorro de los hogares, que ofrece margen de maniobra para sostener el consumo en un contexto de aumento de la inflación. Respecto al consumo público, se desaceleró hasta una tasa del 0,3%, por debajo del dato del primer trimestre y de la media de 2025. En cuanto a la inversión, se registra una leve aceleración respecto al trimestre previo, pero ambos trimestres confirman una ralentización del ciclo expansivo de esta variable que se venía observando desde finales de 2024. La inversión en vivienda mejoró tras el débil dato del primer trimestre, muy influido por las condiciones meteorológicas.
En cuanto al sector exterior, las exportaciones turísticas se aceleraron, probablemente como consecuencia del desvío de los flujos derivado del conflicto en Oriente Próximo, mientras que las de bienes registraron un leve avance, tras tres trimestres con tasas negativas. Esta modesta recuperación podría haber estado influida por un adelanto de pedidos en anticipación a posibles interrupciones de las cadenas de suministro a consecuencia del conflicto bélico. Las de servicios no turísticos han seguido mostrando una gran pujanza. El crecimiento de las exportaciones fue contrarrestado por un incremento de las importaciones, de modo que la aportación del sector exterior al crecimiento del PIB se mantuvo estable en una décima porcentual.
Desde la perspectiva de la oferta, el sector primario moderó intensamente su crecimiento, tras un fuerte ascenso en el primer trimestre. En sentido contrario, se aceleró la industria –posiblemente influida por el mencionado adelanto de pedidos– mientras que la construcción volvió a tasas positivas –aunque lejos de los avances intertrimestrales de 2025– tras el parón del primer trimestre derivado de las condiciones meteorológicas. El conjunto del sector servicios creció al mismo ritmo que en el trimestre anterior.
El número de horas trabajadas por ocupado se recuperó en el segundo trimestre, aunque solo parcialmente, de la caída del trimestre previo. El promedio de horas trabajadas por persona sigue muy por debajo del nivel de 2019, lo que mantiene estancada la productividad por ocupado. Este hecho, unido al notable ritmo de crecimiento del salario medio –un 4,3% interanual– continuó impulsado los costes laborales unitarios, que se situaron un 30% por encima del nivel de 2019. El excedente bruto de explotación por unidad producida, por su parte, avanza a un ritmo más moderado, y se sitúa un 20% por encima del nivel de 2019 (gráfico 2).
En suma, y aunque hay que tomar estos datos con cautela puesto que son provisionales y pueden sufrir revisiones, la economía sigue mostrando una notable resiliencia en un contexto de crisis geopolítica. Es más, dicha crisis podría haber incluso favorecido el crecimiento de la economía española, al menos temporalmente. No obstante, el necesario ciclo expansivo de la inversión se ha ralentizado, y la recuperación de las exportaciones de bienes es claramente insuficiente. Además, en términos agregados, la productividad continúa mostrando un débil desempeño, mientras los costes laborales unitarios continúan al alza.

















