Centinel capta 1,2 millones para revolucionar la contabilidad de grandes empresas con IA

La startup hispano-argentina Centinel ha cerrado una ronda de financiación pre-seed de 1,2 millones de euros con el objetivo de avanzar en la automatización contable de grandes compañías mediante inteligencia artificial. La operación llega apenas unos meses después de su lanzamiento, en enero de 2026, y confirma el interés inversor por las soluciones de IA aplicadas al backoffice financiero.
Impulsada desde Madrid por un equipo fundador con trayectoria en consultoría estratégica, grandes tecnológicas y ecosistema de desarrolladores, la compañía se ha propuesto atacar un problema clásico de las corporaciones: cierres contables largos, procesos manuales dispersos y un riesgo elevado de errores cuando el volumen de operaciones se dispara.
Una ronda pre-seed de 1,2 millones para acelerar el crecimiento
Centinel ha levantado 1,2 millones de euros en una ronda presemilla en la que han participado los fondos Boost Capital Partners, Lanai VC y Abac Capital, junto con varios business angels vinculados al ecosistema tecnológico europeo. Se trata de una fase temprana de financiación que llega tan solo dos meses después de que la plataforma se hiciera pública.
La operación sitúa a la compañía en la estela de otras startups de IA contable que están captando grandes volúmenes de inversión en Estados Unidos, como Rillet, Campfire o Maxima. Según la dirección de Centinel, el movimiento anticipa un proceso de consolidación similar en el mercado europeo en los próximos años, donde aspiran a jugar un papel relevante.
Los inversores ponen el foco en que la solución no solo reduce costes operativos, sino que permite a los equipos financieros reorientar parte de su trabajo hacia tareas analíticas y de mayor valor añadido. Desde Boost Capital Partners resumen su tesis explicando que la IA ya ha demostrado su eficacia en tareas repetitivas y que ahora toca llevarla al núcleo del backoffice financiero.
Además del capital, la entrada de fondos y business angels especializados aporta a Centinel una red de contactos y experiencia sectorial que puede acelerar su despliegue en grandes corporaciones europeas y en multinacionales con operaciones en distintos países.
Quién está detrás de Centinel y qué problema quiere resolver
Centinel es un proyecto nacido en Madrid e impulsado por un equipo fundador con perfiles complementarios: Tomás Clark, ex consultor de McKinsey; Alan Donaldson, con experiencia previa en Amazon; y Tomás Piaggio, integrante de la red Google Developer Experts. La combinación de know-how en consultoría, tecnología a gran escala y desarrollo avanzado de software ha dado lugar a una propuesta que apunta de forma específica a las grandes empresas.
La compañía se define como la primera plataforma española de IA para contabilidad creada con foco exclusivo en organizaciones de gran tamaño y con vocación de operar en el mercado global. No está pensada para la pyme estándar, sino para grupos empresariales con un elevado volumen de transacciones, estructuras complejas y múltiples filiales.
El problema que buscan atajar es bien conocido por cualquier departamento financiero grande: el ERP refleja el asiento contable final, pero gran parte de la información previa se dispersa en hojas de cálculo, correos y herramientas aisladas. Detalles de facturas, contratos, aprobaciones internas o decisiones de clasificación contable suelen quedar fuera de un sistema centralizado.
A juicio de Clark, ahí reside una parte importante del cuello de botella. La plataforma de Centinel no pretende reemplazar el ERP, sino añadir una capa de inteligencia que capture y estructure todo ese contexto financiero, permitiendo que muchos procesos de cierre puedan ejecutarse de forma automatizada y trazable.
Cómo funciona la plataforma: colaboración humano-IA en el cierre contable
El planteamiento técnico de Centinel se basa en un modelo de colaboración estrecha entre equipos humanos y agentes de inteligencia artificial. La solución se conecta con los sistemas críticos de cada compañía —ERP, bancos, herramientas de compras y otros aplicativos internos— y aprende a partir de cómo trabaja el equipo contable en su día a día.
Con esa información, la plataforma construye una base de conocimiento financiero específica para cada cliente, lo que los fundadores describen como una especie de “constitución financiera” de la empresa. Sobre ese repositorio estructurado se diseñan agentes de IA a medida que se encargan de procesos concretos.
Entre las tareas que estos agentes automatizan destacan la contabilización de facturas, la gestión de órdenes de compra, la generación de provisiones, la conciliación bancaria y buena parte de la auditoría contable recurrente. El flujo de trabajo sigue un esquema en el que la plataforma ejecuta las operaciones y el equipo de finanzas se centra en revisar, validar y ajustar cuando es necesario.
La compañía insiste en que no compite con los grandes sistemas de planificación de recursos empresariales, sino que opera como una capa adicional que se apoya en los datos que ya existen en esos entornos. La clave, explican, es capturar también la lógica de negocio, las decisiones históricas y las casuísticas particulares de cada organización, algo que los ERP tradicionales no recogen de forma completa.
Desde el punto de vista tecnológico, la eficacia de los agentes de IA depende directamente de la calidad y estructura de los datos financieros que se alimentan en la plataforma. La visión a medio plazo de la startup pasa por exponer esa capa de datos —estructurada, auditable y preparada para cumplir requisitos de cumplimiento normativo— a través de API, de forma que otros sistemas y agentes puedan consultarla.
Impacto en tiempos, errores y forma de trabajar de los equipos financieros
Uno de los argumentos centrales de Centinel es la mejora en eficiencia. Según cifras internas compartidas por la compañía, el uso de la plataforma permite reducir entre un 80% y un 90% el esfuerzo dedicado al ciclo de cierre contable, un proceso que en muchas grandes empresas consume cientos de horas al mes.
Más allá del ahorro de tiempo, la solución introduce una capa de auditoría continua que revisa de forma automática las operaciones y alerta sobre posibles errores o incoherencias antes de cerrar los libros. En contextos con mucho volumen de transacciones y plazos ajustados, los fundadores subrayan que la automatización ayuda a minimizar fallos que, de otro modo, serían casi inevitables.
Los inversores que han entrado en la ronda destacan también el cambio en el tipo de trabajo que pueden realizar los equipos de contabilidad. Al delegar en la IA las tareas más repetitivas e intensivas en tiempo, los profesionales pueden dedicar más recursos a análisis, planificación y apoyo al negocio, en lugar de concentrarse casi en exclusiva en registrar y reconciliar datos.
La compañía insiste en que el objetivo no es sustituir a los departamentos financieros, sino dotarlos de herramientas para ganar velocidad, precisión y capacidad de respuesta. De hecho, el modelo de colaboración humano-IA se apoya en la validación constante por parte de las personas responsables de las cuentas, que mantienen la última palabra sobre las decisiones contables.
A largo plazo, la estructura de datos financieros que construye Centinel aspira a ir más allá de finanzas y contabilidad. La empresa prevé que cualquier área de la organización pueda consultar y utilizar esa información estructurada para alimentar otros sistemas y agentes inteligentes que necesiten contexto económico para tomar decisiones.
Enfoque en grandes empresas y expansión internacional temprana
Desde el inicio, Centinel ha optado por dirigirse de forma exclusiva a grandes corporaciones y grupos empresariales. Según Tomás Clark, son estas organizaciones las que concentran el volumen, la complejidad y la variedad de casos de uso que justifican una plataforma a medida, capaz de adaptarse a distintos modelos operativos y marcos regulatorios.
A pesar de su corta trayectoria, la compañía ya trabaja con clientes en España y Francia, entre los que se encuentran unicornios y empresas participadas por fondos de private equity. La plataforma también da servicio a las filiales de estas organizaciones en Estados Unidos y América Latina, lo que le permite probar su tecnología en entornos internacionales desde una fase temprana.
Este despliegue inicial sugiere que la solución puede adaptarse a contextos regulatorios y contables diversos, un aspecto clave para cualquier herramienta dirigida a grupos multinacionales. La capacidad de integrar datos procedentes de distintos países y sistemas resulta determinante para que la automatización tenga sentido a escala global.
De cara al futuro inmediato, la compañía se marca como prioridad consolidar su presencia en Europa y posicionarse en la ola de inversión en IA aplicada a finanzas que ya se está viendo en otros mercados. El contexto europeo, donde todavía no se ha producido una consolidación tan clara como en Estados Unidos, ofrece un margen de crecimiento que los fundadores quieren aprovechar.
Con la ronda pre-seed recién cerrada, una cartera inicial de grandes clientes y un enfoque claro en la combinación de IA y conocimiento contable específico de cada organización, Centinel se sitúa como uno de los proyectos a seguir dentro del universo de soluciones de automatización financiera para grandes empresas en España y Europa.





















