A Day in the Life of a Manufacturing Engineer — Claire Mulford

Meet SWE member Claire Mulford and learn more about her work as a workflow automation engineer and her life outside of the office.
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La factura electrónica obligatoria entre empresas y profesionales ya no es un simple proyecto: su marco legal está prácticamente definido y el reloj ha empezado a correr. Si tienes una pyme, eres autónomo o gestionas una gran empresa, lo que se está aprobando en estos meses va a cambiar tu forma de facturar sí o sí.
Aunque todavía no exista una fecha cerrada para la entrada en vigor completa, el Real Decreto que desarrolla la Ley Crea y Crece, los borradores reglamentarios, el aplazamiento de Verifactu y las normas de software antifraude dibujan un calendario bastante claro. Conviene tenerlo controlado para no llegar tarde y, sobre todo, para aprovechar esta reforma como una oportunidad de automatizar y ganar control sobre los cobros y pagos.

El pilar de este cambio es la Ley 18/2022, de creación y crecimiento de empresas (Ley Crea y Crece). Esta norma generaliza el uso de la factura electrónica en las operaciones entre empresarios y profesionales, es decir, en el ámbito B2B, con el objetivo de reducir la morosidad y mejorar la trazabilidad de los pagos.
La Ley Crea y Crece incluyó la obligación en un artículo y una disposición final, pero dejó casi todos los detalles prácticos pendientes de desarrollo reglamentario: formatos, plataformas de intercambio, comunicación de estados de las facturas y calendario exacto de implantación.
Ese desarrollo se concreta en el Real Decreto 238/2026, de 25 de marzo, publicado en el BOE de 31 de marzo de 2026. Este Real Decreto desarrolla el sistema de facturación electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales y modifica el Reglamento de facturación aprobado por el Real Decreto 1619/2012.
El objetivo del Real Decreto es definir los requisitos técnicos y de información del sistema de factura electrónica B2B en España, así como las condiciones que deberán cumplir las plataformas privadas y la solución pública de facturación electrónica que va a gestionar la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT).
Además, el texto se coordina con otras piezas clave del nuevo ecosistema de facturación: la Ley Antifraude 11/2021, el modelo de software de facturación certificado y el sistema voluntario Verifactu, que, aunque avanza en paralelo, tiene un enfoque distinto y un calendario propio.

El Real Decreto 238/2026 entra en vigor a los veinte días de su publicación en el BOE. Sin embargo, eso no significa que a partir de ese día todas las empresas deban facturar ya electrónicamente en B2B: la aplicación efectiva se difiere y se condiciona a pasos adicionales.
En concreto, la norma remite a una Orden Ministerial (OM) de Hacienda que debe desarrollar los aspectos más técnicos de la solución pública de facturación y de la información a remitir a la AEAT. A partir de la entrada en vigor de esa Orden, comienza a contar el auténtico calendario de obligaciones.
Los plazos se fijan, de forma general, en 12 y 24 meses desde la entrada en vigor de la OM para la obligación de facturar electrónicamente, y en horizontes más largos (36 y 48 meses en algunos regímenes transitorios) para las obligaciones de informar sobre los estados de las facturas.
La previsión del Gobierno es que esta Orden Ministerial esté publicada antes del 1 de julio de 2026. Si se cumple ese calendario, las obligaciones para grandes empresas se activarían alrededor de 2027 y para el resto de negocios a lo largo de 2028, aunque habrá que confirmar las fechas exactas cuando se publique oficialmente la OM.
El esquema general de adaptación que ya recogen el Real Decreto y los últimos borradores es escalonado y gira en torno al volumen de operaciones del año natural anterior, calculado conforme al artículo 121 de la Ley del IVA.
Los hitos principales para la obligación de emitir y recibir facturas electrónicas entre empresarios y profesionales son los siguientes:
En algunos borradores previos se manejaban referencias algo distintas (por ejemplo, calcular el cómputo un año después de la publicación de la OM), pero el esquema definitivo recoge, en esencia, un año para los grandes y dos para el resto, contando desde la entrada en vigor de esa Orden.
Si se confirma la publicación de la OM antes del 1 de julio de 2026, los plazos aproximados que maneja el sector serían:
Es importante entender que, a partir de esas fechas, las facturas B2B en papel, Word, Excel o PDF sin estructura dejarán de ser válidas como formato ordinario en las relaciones entre empresas y profesionales en España, aunque seguirán siendo posibles en relaciones con consumidores finales (B2C) y en los casos de exención que la propia norma detalla.
Una de las grandes novedades del nuevo sistema es que no se queda solo en la emisión electrónica. Se introduce una trazabilidad completa del ciclo de vida de la factura, con obligación de informar de sus estados más relevantes.
El reglamento establece que se deberá comunicar electrónicamente, en un plazo máximo de 4 días naturales (excluyendo sábados, domingos y festivos nacionales), cada hito clave de la factura:
Esta información puede comunicarse a través de la solución pública de facturación o de las plataformas privadas, según el caso, pero siempre respetando los plazos muy breves. Esto obligará a empresas y autónomos a llevar una gestión de tesorería y de cuentas a cobrar mucho más digitalizada y al día, incluyendo la gestión de pagos por SEPA.
Además, se prevén regímenes transitorios para la obligación de informar sobre estados de pago en empresas fuera del SII: por ejemplo, se habla de 36 meses desde la aprobación del reglamento para empresarios con facturación inferior a 6 millones de euros y de 48 meses para ciertos profesionales, aunque estas cifras pueden modularse según la redacción final de la OM.
El nuevo sistema español de factura electrónica B2B se apoya en dos grandes vías de intercambio:
La solución pública deberá estar disponible al menos dos meses antes de la primera aplicación efectiva del Real Decreto para los empresarios y profesionales obligados a emitir y recibir facturas electrónicas. Esta plataforma pública cumplirá, además, funciones de repositorio central de todas las facturas electrónicas y de los estados comunicados, en línea con el plan anual de control tributario y aduanero de la AEAT.
Si el intercambio se produce íntegramente a través de plataformas privadas, se exigirá que se deposite automáticamente una copia de cada factura en la solución pública de factura electrónica. De este modo, la AEAT tendrá siempre acceso a la información estructurada, aunque las empresas intercambien las facturas por canales privados.
Para garantizar que ninguna empresa quede “cautiva” de una sola plataforma, el reglamento refuerza la interoperabilidad e interconexión entre plataformas privadas. Además, cuando una empresa reciba sus facturas electrónicas total o parcialmente a través de una plataforma privada, deberá hacer público su punto de entrada de facturas (por ejemplo, en su web o comunicaciones con proveedores). Si no lo hace, se entenderá que su punto de entrada es la propia solución pública de Hacienda.
El Real Decreto 238/2026 y los textos técnicos relacionados definen la factura electrónica obligatoria B2B como un fichero estructurado de lectura automatizada. No se trata de un simple documento visual como un PDF plano, sino de un archivo diseñado para que las máquinas puedan leer y procesar los datos sin ambigüedades.
La factura deberá ajustarse al modelo semántico de datos europeo EN 16931 y utilizar uno de los formatos electrónicos estructurados admitidos, entre los que destacan:
Estos formatos permiten estructurar campos como NIF, bases imponibles, tipos impositivos, cuotas de IVA, descripciones de bienes o servicios, condiciones de pago, descuentos, etc., de forma que no haya interpretaciones libres según el software que se utilice.
En términos prácticos, esto implica que las facturas en papel, Word, Excel o PDF no estructurado dejarán de ser válidas como formato estándar para las operaciones B2B en España cuando la obligación entre en vigor, aunque seguirán permitidas en B2C o en otros supuestos no afectados por la Ley Crea y Crece.
Dentro de los formatos admitidos, Facturae ocupa un lugar especialmente relevante en España. Se trata del modelo oficial de factura electrónica, ampliamente utilizado en las relaciones con la Administración y cada vez más presente en sectores como transporte y logística.
Facturae se basa en un archivo XML estructurado, actualmente sobre la versión 3.2.2, definido por el Ministerio de Asuntos Económicos. Cada dato tiene un lugar concreto y unas reglas de validación estrictas, lo que reduce errores, rechazos y discrepancias en importes o líneas facturadas.
En cadenas de transporte y logística, trabajar con Facturae y con otros formatos estructurados permite automatizar la lectura de facturas por parte de los sistemas TMS, ERP y plataformas logísticas, hacer un seguimiento fiscal más sencillo y minimizar litigios derivados de formatos poco claros.
Para este sector, la implantación de la factura electrónica obligatoria B2B se solapa con otras exigencias como Verifactu o los requisitos del software antifraude, por lo que muchas empresas de transporte ya están adelantando el cambio para sincronizar datos de facturación con documentación logística (órdenes de transporte, albaranes, eCMR, etc.).
La obligación de usar factura electrónica se dirige a todas las operaciones entre empresarios y profesionales en territorio español (relaciones B2B). En otras palabras, siempre que una parte sea empresa o autónomo y la otra también actúe como tal, la regla general será la emisión y recepción de facturas electrónicas estructuradas.
Quedan fuera, de momento, las operaciones:
Además, la obligación no afecta de la misma forma a todos a la vez. Primero entrarán las empresas con más de 8 millones de euros de facturación, luego se incorporará el resto del tejido empresarial, y por último se completará la obligación de remitir estados de facturas en los plazos marcados.
La coincidencia en el tiempo de varias reformas ha generado mucha confusión. Por un lado, está la factura electrónica B2B obligatoria derivada de la Ley Crea y Crece; por otro, el sistema Verifactu y el software antifraude de la Ley 11/2021.
Verifactu nace con una finalidad distinta: luchar contra el fraude fiscal haciendo que los sistemas informáticos de facturación garanticen la integridad de los registros y, en su caso, envíen automáticamente la información a la AEAT. Su uso por parte de empresas y autónomos es voluntario (aunque el uso de software certificado sí será obligatorio en plazos concretos).
En cambio, la factura electrónica B2B busca sobre todo combatir la morosidad y mejorar los plazos de pago, aportando transparencia total sobre la vida de cada factura. En ambos casos hay envío de archivos a la AEAT, pero la estructura, el contenido y los fines son distintos.
En cuanto al calendario, el Gobierno ha aplazado la entrada obligatoria de Verifactu a 2027, manteniendo el mismo esquema de fechas pero desplazado un año, mientras que la factura electrónica B2B depende de la publicación de la Orden Ministerial que desarrolla el Real Decreto 238/2026. Esto significa que sus plazos no están perfectamente alineados, aunque muchas empresas aprovecharán el mismo proceso de actualización de software para cumplir con ambas cosas.
La Ley Antifraude de 2021 obliga a que los sistemas informáticos de facturación cumplan una serie de requisitos técnicos de integridad, trazabilidad y control. Esto se traduce en software certificado y, en su caso, en la posibilidad de remitir datos mediante Verifactu.
El calendario de implantación de estos requisitos es progresivo y, entre otros hitos, incluye:
En paralelo, Verifactu se activará como sistema voluntario de envío automático de registros de facturación a la AEAT. A nivel práctico, esto hace que 2025, 2026 y 2027 sean años de fuerte transición, en los que empresas y profesionales irán dejando atrás el viejo modelo de facturación para entrar en un entorno digital mucho más regulado.
Hoy por hoy, no se puede dar un día exacto en el que la factura electrónica B2B sea obligatoria para todas las empresas, porque faltan los textos definitivos de la Orden Ministerial que desarrollará el Real Decreto y concretará aspectos técnicos clave.
Sin embargo, con lo que ya se ha publicado y con los antecedentes de audiencia pública de los borradores, se puede dibujar un escenario probable:
Organizaciones profesionales y asociaciones de autónomos manejan el horizonte de 2027 como primer año real de obligación para las empresas de más de 8 millones de facturación, y 2028 para el resto, dejando el grueso de la implantación en esos dos ejercicios.
Esperar a que la obligación sea inminente es, probablemente, el peor enfoque posible. Las empresas que mejor lo están haciendo están apostando por una transición suave y anticipada, aprovechando el margen que da la normativa para ir adaptando procesos y herramientas.
Un primer paso clave es elegir un buen software de facturación y contabilidad compatible con formatos estructurados (Facturae, UBL, etc.) y adaptado tanto a la Ley Crea y Crece como a los requisitos de la Ley Antifraude y Verifactu. Lo ideal es un sistema:
De poco sirve una herramienta potente si luego el equipo no la utiliza bien. Por eso conviene diseñar un plan de formación interna, identificando quién factura en la empresa, qué tareas realiza y qué formación adicional necesita. A menudo, el mayor cuello de botella no es la tecnología sino el hábito de trabajo.
También es muy recomendable planificar una transición digital progresiva: no se trata de cambiar todo de golpe, sino de ir sustituyendo procesos en papel o PDF por flujos estructurados, revisando circuitos de aprobación interna, conectando el sistema de facturación con la contabilidad y con las plataformas que exijan los clientes. Además, conviene valorar ayudas públicas y el Kit Digital para facilitar la actualización tecnológica.
Finalmente, conviene hablar con clientes y proveedores para conocer sus planes. En muchos casos, la presión de las grandes empresas hará que pymes y autónomos se pasen a la factura electrónica antes de que les toque por obligación legal, simplemente porque si no, no podrán seguir operando con normalidad con esos clientes.
Todo este entramado normativo y técnico desemboca en una idea muy clara: quien empiece a mover ficha ahora podrá adaptarse con calma, probar soluciones, formar a su equipo y convertir lo que, sobre el papel, es una imposición legal en una palanca real de eficiencia, control de tesorería y mejora en la relación con clientes y proveedores, mientras que quien espere hasta última hora se verá forzado a implantar cambios críticos a contrarreloj, con más riesgos de errores, sanciones y tensiones operativas.

At the final session of the fiscal year, SWE members gathered to share experiences, strengthen connections, and discuss how they can stay involved in the year ahead.
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Christine Kearney Hawkins, senior staff R&D engineer at BD and SWE life member, shares easy to use communication tips to present ideas that gain momentum.
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Leer másLa inteligencia artificial ya forma parte de la conversación financiera, pero no siempre desde el lugar adecuado. Para muchos CFO, el reto no está en demostrar que la compañía “está usando IA”, sino en identificar dónde puede aportar valor real, cómo medir ese impacto y qué decisiones merece la pena transformar. En un contexto de presión tecnológica, automatización acelerada y expectativas crecientes sobre la función financiera, adoptar IA sin una lógica clara puede generar más ruido que ventaja. La oportunidad está en usarla con criterio: no como una moda, sino como una palanca para mejorar la productividad, la calidad del dato y la toma de decisiones. La conversación sobre IA en finanzas necesita madurar. Durante los últimos años, muchas organizaciones han pasado de observar la tecnología con distancia a sentir que debían incorporarla con urgencia. Esa urgencia ha abierto oportunidades, pero también ha aumentado el riesgo de implantar soluciones sin una pregunta previa suficientemente clara. Para la dirección financiera, ese matiz es especialmente relevante. El CFO no solo debe proteger la eficiencia o controlar el riesgo; también debe ayudar a priorizar, interpretar señales y orientar decisiones que afectan al futuro de la compañía. Por eso, la IA no puede evaluarse únicamente como una herramienta de automatización, sino como parte de una reflexión más amplia sobre productividad, información y criterio directivo. Desde mi experiencia acompañando a organizaciones en la resolución de problemas complejos, hay una idea que conviene repetir: el verdadero reto para el CFO no es adoptar más IA, sino aplicarla mejor. Con propósito, con datos de calidad y con una forma seria de demostrar impacto. “Pronostica tu caja sin una bola de cristal: IA práctica para CFOs ocupados” ???? 28 de mayo Uno de los fallos más comunes que veo en las compañías es activar iniciativas de IA por miedo a quedarse atrás. El conocido fear of missing out aplicado a la tecnología. Se nombran responsables, se lanzan pilotos, se comunica que la empresa “ya está en ello” y se moviliza a la organización. Pero muchas veces nadie ha respondido antes a lo esencial: Ese error es más serio de lo que parece. Cuando una iniciativa nace sin propósito claro, la organización lo detecta rápido. Los equipos perciben cuándo hay una línea estratégica detrás y cuándo solo hay urgencia. Y si el primer intento sale mal, deja una huella difícil de borrar: la sensación de que la IA era humo, una moda pasajera o una distracción sin recorrido. Por eso conviene dejar algo claro desde el principio: la IA no debe empezar por la herramienta, sino por el problema que merece ser resuelto. Cuando el punto de partida es la herramienta, la organización acaba buscando usos para justificar una decisión ya tomada. Cuando el punto de partida es el problema, la IA obliga a priorizar, a pensar y a conectar la innovación con una necesidad real del negocio. Otro error habitual es hablar de IA como si cualquier aplicación tuviera el mismo valor. No lo tiene. Hay casos llamativos, pero marginales. Y hay otros menos vistosos que sí cambian de verdad la forma en la que una organización trabaja, decide y prioriza. En mi experiencia, la IA suele aportar más valor en tres tipos de escenarios: En finanzas, esto es especialmente importante. Porque el valor no suele estar en “automatizarlo todo”, sino en reducir fricción, priorizar mejor y liberar tiempo para decisiones que sí exigen criterio humano. La IA puede ser una gran ayuda ahí. Pero solo cuando está bien enfocada. Hay una idea bastante extendida en el mercado: que la IA compensará por sí sola los problemas de información de una organización. Como si bastara con tener muchos datos para que el resultado fuera mejor. No funciona así. La IA depende de forma crítica de la calidad, relevancia y estructura de los datos con los que trabaja. No reemplaza un mal gobierno del dato. No crea contexto útil desde la nada. Y no convierte automáticamente en inteligencia algo que, en origen, sigue siendo fragmentación, ruido o desorden. Dicho de forma simple: si alimentas una iniciativa de IA con datos pobres, lo que obtendrás será una versión más rápida del caos. Por eso, la conversación sobre IA en finanzas no puede separarse de la conversación sobre calidad del dato y madurez operativa. Antes de plantear herramientas, conviene hacerse tres preguntas: La IA puede acelerar mucho. Pero, si no existe una base mínima de orden, también puede acelerar los problemas equivocados. Aquí es donde, en mi opinión, está el punto más importante de todos. Si el CFO ya desempeña un papel estratégico en la organización, la IA puede convertirse en un aliado natural. Puede reforzar su capacidad para identificar patrones, conectar señales, ganar productividad y tomar decisiones con más base. Pero si su papel sigue siendo fundamentalmente operativo, la IA no va a transformarlo mágicamente. Como mucho, añadirá ruido o presión a un modelo que ya era limitado. Por eso suelo decir que la IA no hace estratégico al CFO: amplifica su papel si ya lo era antes. La diferencia se ve rápido. Un CFO estratégico no es solo quien controla tesorería o protege el cash flow. Es también aquel hacia el que se vuelven las miradas cuando en un consejo se pregunta: Ahí es donde se ve si finanzas está ejerciendo realmente como función de liderazgo o solo como función de control. Y es justo en ese punto donde la IA puede marcar una diferencia real: no sustituyendo al CFO, sino elevando su capacidad de contribución. Muchas iniciativas de IA se defienden muy bien en presentaciones, pero mucho peor cuando toca demostrar impacto real. Para evitarlo, hay una pregunta especialmente útil: ¿puedo trazar una línea clara entre esta iniciativa y una mejora visible en el negocio? Si la respuesta es sí, probablemente hay algo sólido detrás. Si la respuesta es ambigua, excesivamente teórica o depende de demasiadas suposiciones difíciles de demostrar, conviene revisar el planteamiento. Aquí suele aparecer otro sesgo: reducir todo el valor de la IA al ahorro de costes. Es una tentación comprensible, porque es la vía más inmediata y fácil de defender. Pero también es una visión demasiado corta. La IA puede aportar mucho más cuando se utiliza como acelerador de productividad: Todo eso también conecta con el resultado del negocio, aunque no siempre se exprese en la primera diapositiva como una reducción directa de gasto. De hecho, cuando una dirección financiera quiere evaluar con criterio una iniciativa de IA, debería mirar KPIs como estos: La clave no está solo en medir si la IA “funciona”, sino en demostrar qué mejora, para quién y con qué efecto en el negocio. Si hoy un CFO quiere empezar bien con la IA, no debería empezar por una lista de herramientas. Debería empezar por una reflexión bastante más incómoda: qué papel está jugando realmente en el futuro de la compañía. Porque la ventaja no la tendrá quien adopte más IA, ni quien más la mencione en una reunión. La tendrá quien sepa integrarla mejor en su modelo de decisión. Quien distinga entre una mejora vistosa y una mejora estratégica. Quien tenga claro qué problema quiere resolver, qué datos necesita, cómo va a medir impacto y dónde el criterio humano sigue siendo irrenunciable. La IA puede reforzar muchísimo el papel del CFO. Pero no lo hará por inercia. Lo hará solo cuando se utilice con: En finanzas, al menos por ahora, la diferencia no la marcará quien más automatice, sino quien mejor decida. Ese es el verdadero reto. Y también la verdadera oportunidad. “Pronostica tu caja sin una bola de cristal: IA práctica para CFOs ocupados” ???? 28 de mayoIdeas clave
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Contenido del post
El primer error del CFO ante la IA: Empezar por la herramienta
No todo caso de uso de IA en finanzas merece la pena
Especialmente cuando antes esa visión exigía acudir a múltiples fuentes, recomponer datos dispersos y construir manualmente un relato coherente.
Es decir, contextos en los que hay muchas más excepciones que casos estándar, y donde los sistemas clásicos se quedan cortos.
Sobre todo cuando la clave no es decidir por el humano, sino ayudarle a filtrar mejor, detectar riesgos y dedicar su atención a lo que realmente importa.Más datos no significan mejores decisiones financieras
La IA no sustituye al CFO estratégico: Amplifica su papel
Cómo medir si una iniciativa de IA en finanzas funciona de verdad
Empezar con criterio, no con ansiedad
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La salida de José Vicente de los Mozos del cargo de consejero delegado de Indra se ha convertido en el último episodio de una larga cadena de movimientos en la cúpula de la tecnológica española. Aunque sobre el papel se presenta como el final natural de su mandato, distintas fuentes empresariales coinciden en que se trata de una decisión impulsada desde el Gobierno, principal accionista a través de la SEPI.
La compañía ha comunicado al mercado que abrirá un proceso para designar a un nuevo primer ejecutivo, mientras De los Mozos seguirá en funciones hasta el 30 de junio para facilitar una transición ordenada. Su marcha llega apenas mes y medio después del aterrizaje de Ángel Simón como presidente no ejecutivo, en un contexto de crisis de gobernanza que Indra arrastra desde hace años.
En la comunicación remitida a la CNMV, Indra explica que, ante el inminente vencimiento del mandato de De los Mozos y la decisión de no continuar, la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Gobierno Corporativo ha activado la búsqueda de un nuevo consejero delegado. El tono del hecho relevante sugiere una dimisión pactada y un relevo previsto con antelación.
Sin embargo, fuentes conocedoras del proceso sostienen que De los Mozos pretendía seguir al frente de la compañía y que, de hecho, en los últimos meses se había trabajado en una renovación de su contrato. Sobre la mesa llegó a plantearse una oferta para extender su permanencia hasta 2029, con una remuneración total potencial en línea con la de otros grandes grupos europeos, cercana a los 4,9 millones de euros anuales en función de objetivos.
De acuerdo con estas versiones, la salida no responde a una voluntad personal del directivo, sino a un cambio de criterio político. El Ejecutivo, a través de la SEPI, que controla en torno al 28% del capital de Indra, habría decidido prescindir de él para recomponer por completo el organigrama de la alta dirección y cerrar una etapa marcada por la confrontación interna.
El propio De los Mozos había reiterado públicamente su compromiso con el proyecto. En una reciente conferencia con analistas, al presentar los resultados del primer trimestre, subrayó que su intención era continuar siempre que el consejo y la junta de accionistas avalaran su permanencia, insistiendo en que los rumores sobre su salida no se correspondían con su voluntad.

La marcha del consejero delegado no puede entenderse sin el contexto de reconfiguración del poder en Indra que se ha acelerado desde 2021. En estos años, la empresa ha vivido un auténtico carrusel en la presidencia: de Fernando Abril-Martorell se pasó a Marc Murtra, después a Ángel Escribano y, desde el 2 de abril, a Ángel Simón, ex consejero delegado de CriteriaCaixa.
Escribano abandonó la presidencia tras la fuerte polémica por el plan de fusión con su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), y el conflicto de interés derivado de que la familia controlase un 14% de Indra mientras negociaba la integración. La presión de la SEPI y la necesidad de desatascar la operación desembocaron en su dimisión y en la posterior venta de esa participación por parte de los hermanos Escribano.
En ese clima, De los Mozos había conseguido cierta autonomía como máximo ejecutivo. Llegó a Indra en mayo de 2023, en la etapa de Murtra, con el encargo de diseñar el plan estratégico “Leading the Future” para el periodo 2024-2026, que contemplaba crecimiento orgánico y adquisiciones selectivas para reforzar el perímetro de defensa y tecnología. Durante su mandato, la compañía experimentó una notable revalorización en Bolsa, hasta el punto de que la acción reaccionó con subidas superiores al 2% tras conocerse su futura salida, en un giro brusco respecto a las caídas iniciales de la sesión.
La llegada de Simón, inicialmente como presidente representativo sin poderes ejecutivos, buscaba cerrar la crisis derivada del caso Escribano. Pero en pocas semanas el consejo de administración decidió otorgarle un papel mucho más influyente: fue nombrado vocal de la comisión de estrategia y de la comisión delegada ejecutiva, y ambas instancias le eligieron posteriormente como presidente, concentrando así una parte sustancial del poder de decisión.
Paralelamente, Simón empezó a rodearse de perfiles de su confianza, como el nombramiento de Ciril Rozman como jefe de Gabinete de Presidencia, con quien había trabajado estrechamente en Agbar y Criteria. Estos movimientos se interpretaron como la preparación de una nueva etapa en la que el actual presidente aspira a marcar la línea estratégica de la casa.
La relación entre De los Mozos y la nueva presidencia ha ido deteriorándose a medida que se clarificaba el reparto de poder. Fuentes del entorno de la compañía relatan que, en los primeros compases del relevo en la cúpula, el consejero delegado se veía como una pieza útil para facilitar la salida de Escribano y asegurar una transición controlada por Moncloa. Su perfil, considerado cercano al Partido Popular por su condición de presidente de Ifema -consorcio en el que participan la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid-, no impidió que fuera el elegido para pilotar la empresa durante esa fase.
Una vez consolidado el nuevo esquema, con Simón ya asentado y la SEPI reforzada como socio de referencia, ese papel habría dejado de ser necesario. Distintas fuentes apuntan a que la iniciativa de no renovar a De los Mozos parte del entorno económico de la Presidencia del Gobierno, que habría comunicado al nuevo presidente que la hoja de ruta pasaba por una renovación total de la cúpula, incluido el consejero delegado.
En paralelo, desde el ámbito político se han lanzado mensajes de aparente distancia. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha asegurado en sede parlamentaria que no quiere inmiscuirse en la gobernanza interna de Indra, limitándose a exigir el cumplimiento de los contratos estratégicos, como el del blindado 8×8 Dragón o la participación en Hisdesat y Tess Defence. Sin embargo, el peso de los encargos públicos y del accionariado estatal hace difícil desvincular las decisiones internas de la agenda del Ejecutivo.
Todo este proceso tiene también una traducción económica para el directivo saliente. Las condiciones de su salida contemplan una compensación global que distintas fuentes sitúan en torno a los 20 millones de euros, resultado de la combinación de salario diferido, indemnización y otros conceptos ligados a su contrato y a los planes de incentivos.
La marcha de De los Mozos deja en el aire varias piezas clave del futuro de Indra. Por un lado, el desarrollo del plan “Leading the Future”, diseñado bajo su mando, queda ahora sujeto a revisión, justo cuando debía comenzar su despliegue efectivo para el periodo 2024-2026. La nueva cúpula tendrá que decidir hasta qué punto mantiene las líneas maestras del proyecto o reorienta prioridades, especialmente en el área de defensa, donde se pretende construir un “campeón nacional” con proyección europea.
Por otro lado, vuelve al primer plano la posible integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Aunque el intento anterior se frenó por el conflicto de interés que suponía la doble condición de Escribano como presidente de Indra y propietario de la firma objetivo, la posterior salida de los hermanos del accionariado y la venta de su 14,3% elimina, al menos sobre el papel, ese obstáculo. La operación, valorada en unos 2.000 millones, sigue generando recelos en parte del capital privado, como la familia Aperribay (a través de SAPA), preocupada por el equilibrio de poder interno.
En cuanto a la gobernanza, el consejo de administración maneja varios escenarios para la nueva etapa. Uno de ellos pasa por mantener a Ángel Simón como presidente no ejecutivo, incorporando a un consejero delegado con plenas responsabilidades ejecutivas que asuma el día a día de la empresa. Otro plantea un modelo mixto, en el que el presidente recupere poderes ejecutivos que comparta con el futuro CEO, replicando en la práctica la fórmula que ya se dio con Ángel Escribano y el propio De los Mozos.
El precedente de Marc Murtra, que se incorporó en su momento a Indra como presidente meramente representativo y terminó asumiendo funciones ejecutivas, planea sobre el proceso. El perfil de Simón y su trayectoria en compañías como Agbar o CriteriaCaixa alimentan la expectativa de que termine acumulando un peso decisivo en la gestión, aunque oficialmente mantenga la etiqueta de presidente no ejecutivo en una primera fase.
En las próximas semanas, el consejo se reunirá para identificar candidatos al puesto de consejero delegado y definir el encaje exacto de cada rol. Lo que finalmente se acuerde deberá ser aprobado por el órgano de administración y ratificado por la junta general de accionistas, convocada en segunda convocatoria para el 30 de junio, coincidiendo con la salida efectiva de De los Mozos.
La salida del consejero delegado se produce en un momento en el que Indra está llamada a jugar un papel central en la industria de defensa europea. El refuerzo de los presupuestos militares en la UE, el impulso a programas conjuntos y la necesidad de capacidades tecnológicas avanzadas sitúan a la compañía en una posición estratégica, sobre todo para España.
Pese a la incertidumbre sobre la gobernanza, el mercado ha reaccionado con relativa calma. Tras un inicio de sesión titubeante, con caídas cercanas al 1,5%, las acciones llegaron a rebotar más de un 2% y se han mantenido en niveles elevados, reflejando que los inversores confían en la solidez del negocio subyacente y en la continuidad de los contratos públicos clave.
De los Mozos deja detrás una etapa en la que la compañía ha registrado una fuerte apreciación bursátil y un crecimiento de beneficios, acompañado de una agenda de adquisiciones y alianzas para reforzar el perímetro de defensa y sistemas críticos. También ha compatibilizado su cargo en Indra con la presidencia del comité ejecutivo de Ifema, donde uno de los hitos más comentados fue la llegada a Madrid de un Gran Premio de Fórmula 1, lo que contribuyó a reforzar su imagen de gestor eficaz.
El gran reto ahora para la nueva dirección será reconstruir la estabilidad interna y consensuar un marco de gobernanza que reduzca la percepción de injerencia política. Todo ello, sin perder el foco en la ejecución de los programas en curso y en la consolidación de Indra como actor de referencia en el mercado europeo de defensa y tecnologías de la información.
Con el calendario marcado por la junta del 30 de junio, el relevo de José Vicente de los Mozos abre una fase de cambios profundos en Indra, tanto en su cúpula directiva como en la manera de articular el poder entre el Estado y los accionistas privados. La combinación de presión política, ambiciones estratégicas y tensiones accionariales hará de los próximos meses un periodo determinante para saber si la compañía es capaz de dejar atrás su enésima crisis de gobernanza y encarar con garantías el papel de campeón nacional de defensa que se le ha asignado.

Engineer Jayann Walters reflects on Hurricane Melissa’s impact in Jamaica and the urgent need to build more resilient and equitable communities.
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Inditex ha puesto el foco en Estados Unidos como uno de sus grandes motores de crecimiento futuro, dentro de una estrategia global marcada por la prudencia y la selectividad. El grupo textil con sede en Arteixo observa todavía margen para seguir avanzando en este mercado, donde sus principales enseñas de moda ya cuentan con una base sólida de clientes y reconocimiento de marca.
Durante su intervención en el VII Foro Internacional Expansión, celebrado en Alcalá de Henares, el consejero delegado de Inditex, Óscar García Maceiras, subrayó que el país norteamericano ofrece “buenas oportunidades de crecimiento”. No se trata, apuntó, de una expansión acelerada, sino de un plan ordenado que busca aperturas muy pensadas y una presencia cada vez más integrada entre tiendas físicas y canal online.
El máximo responsable de Inditex recordó que Estados Unidos fue el tercer mercado internacional del grupo, tras España y Portugal, y que su desembarco se produjo en 1989. Desde entonces, la compañía ha ido ampliando su huella de manera progresiva, apoyada en el tirón de Zara y del resto de cadenas que se han ido incorporando al país.
Según explicó García Maceiras, Inditex está presente ya en 26 estados norteamericanos y alcanza más de la mitad del territorio estatal. Una de las aperturas recientes más destacadas ha sido la tienda de Zara en Charlotte (Carolina del Norte), que se ha convertido en un símbolo de cómo el grupo refuerza su presencia en áreas donde considera que existe demanda suficiente y un potencial a medio plazo.
El consejero delegado insistió en que Estados Unidos es “un mercado que conocemos bien”, en el que el grupo se percibe como un conjunto de enseñas “respetadas y queridas” por los consumidores locales. Esta aceptación de marca sirve de base para seguir dando pasos, pero siempre dentro de un marco de crecimiento “selectivo”, evitando una expansión desordenada.
La estrategia, detalló, pasa por elegir cuidadosamente los proyectos y las ubicaciones, analizando tanto la demanda como la capacidad de las tiendas para integrarse con el comercio electrónico. Este enfoque encaja con la filosofía habitual del grupo, que prefiere consolidar sus posiciones antes que lanzarse a aperturas masivas en zonas donde aún no ha testeado a fondo el comportamiento del cliente.
García Maceiras recalcó que la fórmula de Estados Unidos no es diferente a la del resto de mercados en los que opera el grupo. La clave pasa por combinar la fortaleza de la tienda física con una plataforma online cada vez más sofisticada, ofreciendo al cliente una experiencia integrada independientemente del canal que elija.
En la práctica, esto se traduce en una gestión conjunta de inventarios, servicios como la recogida en tienda y devoluciones cruzadas entre el entorno digital y las tiendas, así como el uso intensivo de datos para adaptar surtidos y colecciones a las preferencias de cada zona. Esta visión encaja con la apuesta global de Inditex por un modelo omnicanal, que en mercados tan competitivos como el estadounidense se considera esencial.
El directivo insistió en que el crecimiento en Estados Unidos será “selectivo”, del mismo modo que en Europa o en otros territorios relevantes. El objetivo no es tanto estar en todas partes, sino reforzar la presencia en aquellos enclaves urbanos donde la marca ya ha demostrado tracción, optimizando las superficies comerciales y asegurando la rentabilidad de cada apertura.
En paralelo, el grupo continúa revisando y actualizando sus tiendas existentes, tanto en el mercado norteamericano como en Europa, con proyectos de reforma y ampliación de espacios que buscan mejorar la experiencia de compra y adaptar los establecimientos a los nuevos estándares de sostenibilidad y eficiencia operativa.
Más allá de la expansión en Estados Unidos, García Maceiras abordó la cuestión de cómo las tensiones geopolíticas, como las derivadas de Oriente Próximo, pueden afectar a la actividad de Inditex. El mensaje fue de cautela, pero también de confianza en la estructura del grupo y en la capacidad de reacción de sus equipos.
El consejero delegado explicó que la empresa monitoriza de forma constante la evolución del contexto internacional, tanto en lo relativo a rutas comerciales como a la cadena de suministro. Pese a la incertidumbre, recordó que el grupo ya ha pasado por episodios de disrupciones logísticas y ha logrado mantener la continuidad operativa.
Según detalló, Inditex ha vivido interrupciones en determinadas rutas y orígenes de suministro, obligando a reorganizar flujos de mercancía y a buscar alternativas para no frenar el abastecimiento de sus tiendas y plataformas digitales. En todos esos casos, apuntó, los equipos han sido capaces de adaptarse con rapidez, garantizando que los clientes encontraran las colecciones en tiempo y forma.
Esta flexibilidad, afirmó, forma parte del ADN del grupo y se ha convertido en una ventaja competitiva, especialmente en un entorno de alta volatilidad. La combinación de una estructura global diversificada y una red logística integrada permite a Inditex reaccionar con agilidad ante cambios repentinos en costes, plazos o disponibilidad de determinados proveedores.
Uno de los puntos en los que más incidió García Maceiras fue la política de precios de Inditex, que definió como “muy estable”, incluso en un contexto marcado por la inflación y las tensiones en costes. A diferencia de otros modelos de negocio, sostuvo, los precios no se fijan únicamente sumando costes y márgenes deseados.
En palabras del directivo, el precio en el grupo es una decisión esencialmente comercial, tomada por los equipos que estudian el valor percibido de cada tipo de producto por parte del cliente. A partir de esa referencia, la compañía trabaja para ser lo más eficiente posible, de forma que los números cuadren sin tener que recurrir a ajustes bruscos para el consumidor.
Este enfoque busca mantener la competitividad de las colecciones frente a otros actores del sector, a la vez que refuerza la percepción de estabilidad y confianza en el cliente. El grupo trata de evitar oscilaciones repentinas que puedan generar desconcierto, apoyándose en su escala global y en la optimización de procesos internos para absorber parte de la presión de costes.
El CEO añadió que Inditex no es un buen “termómetro” directo de la macroeconomía, precisamente por su diversificación geográfica y de negocio. Con presencia en numerosos mercados y distintos niveles de madurez, resulta complicado asociar el comportamiento de sus ventas a una sola variable económica o a una única tendencia global.
Aunque Estados Unidos se haya convertido en una palanca clave de crecimiento, García Maceiras quiso destacar el papel central que siguen desempeñando España y el resto de Europa dentro del grupo. España, en particular, continúa siendo el primer mercado por ventas y un referente para probar muchas de las iniciativas que después se extienden a otros países.
El consejero delegado recordó que Inditex nació en España y mantiene allí una parte muy relevante de su actividad y empleo. El país fue el primero en acoger las tiendas del grupo y sigue ocupando una posición prioritaria en términos de inversión, tanto en el plano comercial como en el corporativo y tecnológico.
Entre los proyectos más visibles en territorio español, mencionó la reforma de la emblemática tienda de Zara en la Plaza de Cataluña, en Barcelona, destinada a actualizar el espacio a los nuevos criterios de imagen, servicio y sostenibilidad que el grupo quiere trasladar a sus principales buques insignia.
Además, la compañía está impulsando un nuevo campus corporativo en Sant Adrià de Besòs, que reforzará la presencia de Inditex en Cataluña y servirá como centro neurálgico para diversas funciones estratégicas. Este tipo de inversiones subraya la voluntad del grupo de seguir apostando por España como base de operaciones clave en Europa.
En el conjunto del continente europeo, Inditex continúa abriendo nuevas tiendas y renovando espacios en mercados maduros, demostrando que todavía existe margen para crecer en regiones donde el modelo de negocio está muy asentado. Países como Dinamarca, donde Pull & Bear ha reforzado su presencia, o las próximas aperturas de Massimo Dutti en Copenhague, ilustran esta apuesta.
Junto a la expansión física, el grupo está destinando una parte relevante de sus recursos a proyectos tecnológicos que permitan sostener y mejorar la omnicanalidad. La integración entre las tiendas europeas y las plataformas online, así como el desarrollo de herramientas digitales avanzadas, son piezas esenciales para mantener su posición competitiva frente a otros grandes operadores internacionales.
En el ámbito tecnológico, García Maceiras destacó el esfuerzo de Inditex por incorporar soluciones de inteligencia artificial en su canal online, con el propósito de mejorar la experiencia de compra y personalizar el servicio. Una de las innovaciones mencionadas es la creación de avatares digitales para que los clientes puedan probarse prendas de forma virtual.
Con apenas un par de fotografías -una del rostro y otra del cuerpo-, los usuarios pueden generar un avatar que les permite visualizar cómo les quedan distintos productos disponibles en las plataformas del grupo. Desde su lanzamiento, esta herramienta ha registrado ya en torno a 20 millones de sesiones, con una acogida muy positiva por parte de los usuarios, según explicó el directivo.
Esta apuesta por la tecnología se enmarca en un plan de inversión más amplio, en el que Inditex prevé destinar alrededor de 2.300 millones de euros en 2026, una cifra que se dirige principalmente a la mejora de la superficie comercial y a la modernización de sus sistemas y procesos. El objetivo es sostener el modelo omnicanal y reforzar la experiencia del cliente tanto en tienda física como en el entorno digital.
Además de la inteligencia artificial aplicada a la prueba virtual de prendas, el grupo está trabajando en mejoras en logística, gestión de inventario y análisis de datos, campos en los que la tecnología resulta crucial para responder con rapidez a cambios en la demanda y optimizar la rotación de producto.
En este contexto, la expansión en mercados como Estados Unidos o los nuevos proyectos en Europa se apoyan en una infraestructura tecnológica común, que permite replicar buenas prácticas y escalar soluciones innovadoras de forma relativamente ágil, adaptándolas a las particularidades de cada país.
Durante su participación en el foro, García Maceiras también dejó la puerta abierta a seguir explorando nuevas líneas de negocio dentro del universo Inditex, siguiendo el camino iniciado en segmentos como la cosmética o el deporte. Eso sí, matizó que cualquier movimiento en esta dirección deberá ser coherente con el modelo de negocio del grupo.
El criterio para tomar decisiones en este ámbito parte de un proceso de escucha continuada al cliente. Si el grupo detecta oportunidades claras para lanzar nuevas categorías de producto que encajen con su propuesta de valor y con el núcleo de su actividad, se planteará avanzar en esa dirección, siempre dentro de una estrategia bien medida.
El posicionamiento de sus principales marcas, en especial Zara, refuerza esa capacidad de abrir nuevas vías de desarrollo. Clasificaciones internacionales como el ranking Kantar BrandZ han llegado a situar a Zara como una de las marcas de moda más valiosas del mundo, por encima de grandes competidores del sector, lo que da una idea del peso que tiene en el imaginario del consumidor global.
Con todo, el consejero delegado insistió en que, más allá de los reconocimientos, lo que realmente preocupa al grupo es mantener un desempeño consistente en el tiempo. Esa regularidad en resultados, innovación y servicio al cliente es la que permite sostener la reputación de la compañía en mercados tan exigentes como el estadounidense o el europeo.
La fotografía que deja la intervención de García Maceiras es la de un grupo que combina ambición y prudencia: Estados Unidos se consolida como un pilar clave de crecimiento, apoyado en un modelo omnicanal y en una política de expansión selectiva, mientras que España y Europa continúan siendo el corazón operativo y comercial sobre el que se articula buena parte de la estrategia global de Inditex.
ADM Sevilla vuelve a situar a la capital andaluza en el mapa de la industria aeroespacial y de defensa europea. La octava edición del Aerospace & Defense Meetings (ADM) se prepara para abrir sus puertas en FIBES con una agenda intensa de reuniones de negocio, conferencias técnicas y actividades pensadas tanto para grandes corporaciones como para pymes, universidades y startups.
Durante tres días, Sevilla se convertirá en punto de encuentro de empresas de 30 países, más de 1.000 profesionales y miles de citas B2B, reforzando su papel como la principal plataforma de negocios aeroespaciales en España y una de las más relevantes del sur de Europa. El evento llega en un momento especialmente favorable para el sector andaluz, que vive un ciclo de crecimiento en facturación y exportaciones.
El VIII Aerospace & Defense Meetings – ADM Sevilla afronta su inicio, previsto entre martes y jueves, con unas cifras que lo colocan como cita imprescindible para el sector aeronáutico y espacial. La organización confirma representación de 30 países y más de 8.000 reuniones de negocio cerradas previamente entre empresas proveedoras y grandes contratistas nacionales e internacionales.
El encuentro está promovido por la Consejería de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Diálogo Social, a través de Andalucía TRADE, en colaboración con la firma BCI Aerospace. En el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (FIBES) se darán cita más de 1.000 profesionales, que participarán en entrevistas comerciales presenciales bajo formato B2B durante los días 20 y 21 de mayo.
Como antesala a las reuniones, la tarde del martes 19 se celebrará un panel de mesas profesionales en el que los principales actores de la industria aeroespacial de Europa, España y Andalucía analizarán los grandes desafíos que tiene por delante el sector: la aviación sostenible, el desarrollo del espacio, la innovación industrial, así como la defensa y la ciberdefensa.
La feria ocupará más de 7.000 metros cuadrados de superficie expositiva en FIBES, donde se distribuyen 280 stands ya confirmados semanas antes del inicio. Este despliegue físico refleja el interés de la cadena de valor aeroespacial por aprovechar ADM Sevilla como plataforma para cerrar acuerdos, explorar nuevas alianzas y conocer proveedores especializados.
Uno de los grandes atractivos de ADM Sevilla 2026 es la fuerte participación de grandes fabricantes mundiales (OEM). En total, 54 compañías tractoras de referencia han confirmado su presencia, entre ellas nombres tan conocidos como Airbus, Boeing, Embraer o Lockheed Martin, que concentran buena parte de los programas de aviación civil y militar a escala global.
El 57% de estos contratistas de primer nivel son de origen extranjero, algo que eleva el interés del encuentro para las empresas españolas y andaluzas proveedoras del sector, que encuentran aquí una ventana directa para integrarse o reforzar su papel en la cadena de suministro internacional.
Junto a los grandes patrocinadores industriales, se han inscrito otros contratistas y Tiers 1 de relevancia internacional, como Pratt & Whitney y Lockheed Martin (Estados Unidos); BAE Systems (Reino Unido); Comac (China); ArianeGroup (Francia); Turkish Aerospace Industries (Turquía); Saab (Suecia) o Leonardo SPA (Italia), entre otros, hasta sumar 52 actores de este nivel.
Este peso cualitativo convierte a ADM Sevilla en un escenario particularmente interesante para el tejido empresarial europeo, ya que permite acelerar procesos de compra, impulsar proyectos colaborativos y abrir oportunidades de participación en programas aeronáuticos y espaciales estratégicos.
ADM Sevilla cuenta con el respaldo de los grandes referentes de la industria aeronáutica y espacial española y andaluza. Airbus, principal fabricante europeo del sector, actúa como socio principal del evento. Aciturri, Tier One especializado en aeroestructuras, participa como patrocinador platinum.
En la categoría gold figuran Pilatus Aircraft, Akkodis, Sofitec, Capgemini, Turco Española, Aerotecnic y GSC (Grupo Sevilla Control), empresas que representan distintos eslabones de la cadena de valor aeroespacial: diseño, ingeniería, fabricación, integración de sistemas y servicios avanzados.
Además, el encuentro suma la colaboración de los principales agentes sectoriales de España y Andalucía, entre ellos la Asociación Española de Empresas Tecnológicas, de Defensa, Aeronáutica y Espacio (TEDAE) y el clúster Andalucía Aerospace, que refuerzan el posicionamiento del evento como foro de referencia para la industria nacional.
También respaldan la cita el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (CATEC) y la Agencia Espacial Española (AEE), instituciones clave en el impulso de proyectos innovadores y en la consolidación del tejido tecnológico vinculado al espacio y a los sistemas no tripulados.
El VIII ADM Sevilla se celebra en un contexto especialmente favorable para la industria aeronáutica y espacial andaluza, que atraviesa uno de sus mejores momentos tanto en el ámbito civil como en el de la defensa. La actividad del sector en la comunidad factura 2.914 millones de euros y supera los 15.000 empleos, consolidándose como uno de los polos industriales más relevantes del sur de Europa.
En términos de comercio exterior, Andalucía fue en 2025 la segunda comunidad española en exportaciones aeroespaciales, con ventas por valor de 2.150 millones de euros. El arranque de 2026 ha sido especialmente dinámico: en los dos primeros meses del año, las exportaciones casi se han triplicado respecto al mismo periodo del año anterior ( 165%), hasta alcanzar los 631 millones.
Ese volumen supone más de uno de cada tres euros (37%) de las exportaciones aeroespaciales de España al mundo, lo que evidencia el papel tractor de la comunidad en el conjunto del país. La celebración de ADM Sevilla contribuye precisamente a mantener y reforzar esa posición, favoreciendo la captación de nuevos contratos y socios internacionales.
La dimensión internacional del evento es uno de sus grandes valores añadidos: la mitad de las empresas registradas, unas 160 firmas, proceden de 30 países. Por volumen de participación, los mercados con mayor representación son Italia, Francia, Alemania, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Suiza, India y Estados Unidos, lo que refleja un espectro geográfico amplio y diverso.
En el plano interno, ADM Sevilla se confirma como “evento de referencia para la industria española”, con la participación de 160 compañías de once comunidades autónomas. De ellas, 44 (27,5%) pertenecen a Andalucía, mientras que el 72,5% restante procede de otras diez regiones, con Madrid, Cataluña y País Vasco como principales territorios participantes.
Por comunidades autónomas, la lista de representación muestra un mapa muy repartido de la industria aeroespacial en España. Tras Andalucía, que aporta 44 empresas, Madrid se sitúa como la segunda comunidad con mayor presencia, con 34 compañías (21,4% del total nacional participante).
Cataluña suma 25 empresas (15,7%) y País Vasco 21 (13,2%), reflejando la fortaleza de sus polos aeronáuticos y tecnológicos. Completan el listado de territorios presentes Castilla-La Mancha (13 empresas), Castilla y León (7), Galicia (6), Navarra (3), Aragón (3), Comunidad Valenciana (2) y Asturias (2).
Este reparto evidencia que ADM Sevilla funciona como un gran punto de convergencia del tejido aeroespacial español, en el que confluyen empresas de muy diverso tamaño y especialización, desde grandes grupos hasta pymes de nicho altamente tecnificadas.
La organización del VIII Aerospace & Defense Meetings – ADM Sevilla por parte de Andalucía TRADE estará cofinanciada con recursos de la Unión Europea, a través del Programa Operativo FEDER de Andalucía 2021-2027, lo que encaja el evento en la estrategia comunitaria de impulso a la innovación, la competitividad industrial y la internacionalización.
Más allá de las reuniones de negocio, ADM Sevilla incorpora un programa de conferencias y talleres de alto nivel que refuerza su dimensión como foro de conocimiento. En total, se han programado en torno a 20-21 ponencias y sesiones técnicas centradas en innovación, aviación sostenible, espacio, defensa y ciberdefensa.
En estas jornadas participarán 55 especialistas de reconocido prestigio procedentes de compañías líderes como Airbus, Moeve, ITP Aero, GMV o Akkodis, entre otras. Los ponentes abordarán los grandes retos tecnológicos y estratégicos que marcarán el futuro del sector, combinando visiones industriales, institucionales y académicas.
Entre los asuntos que se pondrán sobre la mesa destacan las tecnologías disruptivas aplicadas a la aviación sostenible, la descarbonización del transporte aéreo, el nuevo escenario europeo de defensa, la soberanía tecnológica en el ámbito espacial y el papel que Andalucía y España pueden desempeñar en estos campos en los próximos años.
El encuentro hará especial hincapié en el talento, la digitalización y la seguridad tecnológica como pilares de futuro. Se analizará la captación y formación de perfiles altamente especializados, el impacto de la inteligencia artificial generativa y de los gemelos digitales en la industria, así como los desafíos legales y regulatorios asociados a estas tecnologías.
Una de las principales novedades de esta edición es la creación de una zona expositiva específica para universidades y startups, bajo la marca AeroLabs. El objetivo es estrechar la colaboración entre el tejido empresarial, el entorno académico y el ecosistema emprendedor, en un sector que demanda perfiles muy cualificados y ofrece empleo estable de alto valor añadido.
El área AeroLabs, dedicada a empresas emergentes del ámbito aeroespacial y tecnológico, contará con la participación de ocho startups procedentes de España, Francia, Bélgica e India. Entre las firmas confirmadas se encuentran Axirium Aerospace, Fabheads Automation, Cuantico Innovation, Dovetail Electric Aviation, Halo Space Flight, Outrigo International, Coexpair Dynamics y TotalEnergies Marketing France.
En paralelo, se ha habilitado por primera vez un espacio específico para centros educativos y universidades, que se completará con la celebración del Student Day el 21 de mayo. Esta jornada busca acercar a los estudiantes al tejido productivo aeroespacial y mostrarles las múltiples salidas profesionales que ofrece el sector.
El Student Day reunirá a siete asociaciones y entidades académicas andaluzas —ARUS, Vantus (Universidad de Sevilla), Córdoba Racing Team, Instituto Tecnológico Superior ADA-ITS, Coheteros (ETSi Universidad de Sevilla), Asociación Fycus e I.E.S. San José de la Rinconada—, además de más de 200 estudiantes interesados en la ingeniería, la tecnología y el espacio.
Con estas iniciativas, ADM Sevilla refuerza su papel no solo como feria de negocio, sino también como plataforma de conexión entre industria, formación y emprendimiento, facilitando que el talento joven conozca de primera mano las necesidades y desafíos de las empresas.
En conjunto, ADM Sevilla 2026 se consolida como un gran escaparate para la industria aeroespacial y de defensa en España y Europa, combinando negocio, innovación y formación. La participación de 320 empresas de 30 países, más de 8.000 entrevistas comerciales, la presencia de grandes contratistas internacionales y el impulso al talento y a las startups convierten a Sevilla en un punto neurálgico para un sector estratégico que mira al futuro con ambición y con una fuerte base industrial en Andalucía.
Un forecast de ventas fiable ayuda a anticipar ingresos, priorizar oportunidades y tomar decisiones comerciales con menos incertidumbre. Su valor no está en adivinar una cifra exacta, sino en convertir los datos del pipeline, la probabilidad de cierre y la actividad del equipo comercial en una previsión útil para dirigir mejor. Muchas empresas ya hacen previsiones comerciales, pero no siempre confían en ellas. Cuando los datos están desactualizados, las oportunidades no se revisan o cada comercial aplica criterios distintos, el forecast deja de ser una herramienta de gestión y se convierte en una estimación poco fiable. Un forecast comercial útil debe responder a una pregunta concreta: qué ventas son razonablemente esperables según las oportunidades reales que tiene la empresa. Para eso, no basta con mirar ventas pasadas o sumar expectativas individuales; hay que revisar etapas del embudo, importes, actividad reciente, tasas de conversión y ciclo de ventas. Esta visión es especialmente importante para equipos B2B con procesos comerciales largos, varios responsables de cuenta o una red de ventas distribuida. En esos casos, pequeños errores en la actualización del pipeline pueden afectar a cuotas comerciales, planificación de recursos, campañas, compras o decisiones de inversión. Por eso, mejorar el forecast de ventas no consiste en añadir más datos, sino en trabajar con datos más fiables, criterios comunes y herramientas que permitan revisar el pipeline de forma continua. Ahí es donde un CRM puede convertirse en una fuente de información más sólida para dirección comercial. Un forecast de ventas es una previsión de ingresos futuros basada en datos comerciales como oportunidades abiertas, histórico de ventas, probabilidad de cierre, ciclo comercial y actividad del equipo. Su objetivo no es acertar una cifra exacta, sino ofrecer una estimación razonable para planificar con menos incertidumbre. Cuando está bien construido, el forecast ayuda al departamento comercial a convertir información dispersa en decisiones operativas. Permite ajustar cuotas, dimensionar equipos, priorizar oportunidades, planificar campañas y detectar desviaciones antes de que afecten a los resultados. La diferencia entre una previsión útil y una estimación poco fiable está en la calidad del dato. Si el forecast se apoya en oportunidades actualizadas, criterios comunes y revisiones periódicas, dirección comercial puede decidir con una visión más realista del negocio. En cambio, si la previsión depende de intuiciones individuales o de datos que no reflejan la actividad real del equipo, el forecast puede generar una falsa sensación de control. Por eso, mejorar la previsión comercial exige revisar cómo se recogen, actualizan y analizan los datos del pipeline. El forecast de ventas no es lo mismo que el pipeline ni que el objetivo comercial. Los tres conceptos están relacionados, pero cumplen funciones distintas dentro de la planificación comercial. Diferenciarlos ayuda a interpretar mejor los datos y a evitar decisiones basadas en expectativas poco realistas. El pipeline muestra qué oportunidades existen; el objetivo indica a dónde quiere llegar la empresa; y el forecast estima qué ventas son razonablemente esperables con los datos disponibles. Si estos tres planos se mezclan, la planificación puede volverse demasiado optimista o poco accionable. Por ejemplo, una empresa puede tener un objetivo mensual de 100.000 euros y un pipeline abierto de 160.000 euros. Sin embargo, si la mayoría de oportunidades están en fases iniciales o tienen baja probabilidad de cierre, el forecast realista puede ser mucho menor. Esa diferencia es la que permite actuar a tiempo. Muchos forecasts de ventas no son fiables porque no reflejan la realidad comercial actual. El problema no suele estar en hacer previsiones, sino en basarlas en datos incompletos, oportunidades desactualizadas o criterios distintos entre comerciales. Cuando cada responsable estima sus oportunidades de forma diferente, el forecast se vuelve difícil de interpretar. Una oportunidad puede aparecer como muy probable para un comercial y como incierta para dirección si no hay criterios comunes sobre etapa, actividad reciente o probabilidad de cierre. También es habitual que la previsión se construya sobre hojas de cálculo que se actualizan tarde o de forma manual. Excel puede ser útil para determinados análisis, pero no siempre ofrece una visión actualizada de conversaciones, cambios en oportunidades o evolución real del pipeline. La falta de visibilidad del pipeline afecta directamente a la previsión. Si no se sabe qué oportunidades están activas, en qué fase están, qué importe tienen o cuándo podrían cerrarse, la empresa toma decisiones sobre una foto incompleta del negocio. Por eso, los KPI de ventas son clave para revisar la previsión con más objetividad. Métricas como tasa de conversión, ciclo de ventas, valor medio de oportunidad, actividad comercial o desviación entre forecast y ventas reales ayudan a detectar si la previsión está alineada con el comportamiento del equipo. El primer paso para mejorar el forecast es identificar dónde se rompe la fiabilidad del dato. A partir de ahí, conviene revisar las señales que indican que la previsión comercial ya no está funcionando como herramienta de decisión. Un forecast comercial empieza a fallar cuando deja de explicar lo que ocurre en el pipeline. La señal más clara no es solo que la cifra final no se cumpla, sino que el equipo no puede justificar con datos por qué la previsión ha cambiado. Estas situaciones suelen indicar que la previsión necesita una revisión más profunda: Estas señales no significan necesariamente que el equipo venda mal. Muchas veces indican que el proceso de previsión no está suficientemente estandarizado o que la empresa no dispone de una visión actualizada de su pipeline comercial. La prioridad debe ser revisar qué datos alimentan el forecast, quién los actualiza y con qué frecuencia. Si la previsión depende de percepciones individuales, el equipo puede acabar planificando recursos, campañas o cuotas comerciales sobre una base poco fiable. En equipos con una red de ventas distribuida, este problema puede agravarse porque la información comercial se reparte entre territorios, responsables y sistemas distintos. Por eso, la fiabilidad del forecast depende tanto del método de cálculo como de la disciplina con la que se actualiza el pipeline. Una vez detectadas las señales de alerta, el siguiente paso es pasar del diagnóstico a la mejora práctica: revisar pipeline, criterios, frecuencia de actualización y herramientas de seguimiento. Mejorar un forecast de ventas exige conectar datos, proceso comercial y revisión continua. No se trata de añadir más información, sino de trabajar con datos actualizados, criterios comunes y una lectura realista del pipeline. El forecast debe construirse desde oportunidades reales, no desde estimaciones generales. Para ello, conviene revisar cada oportunidad según su etapa, valor económico, probabilidad de cierre, fecha prevista y actividad comercial reciente. En la práctica, esto implica comprobar si el pipeline refleja operaciones activas o si incluye oportunidades que ya no avanzan. Un pipeline inflado puede transmitir una previsión optimista, pero poco útil para decidir recursos, cuotas o prioridades comerciales. Para mejorar la calidad del forecast, revisa estos elementos de forma recurrente: Este enfoque convierte el pipeline en una herramienta de planificación, no solo en un listado de oportunidades. Cuanto más claras sean las reglas de actualización, más útil será el forecast para dirección comercial. Un forecast no debería revisarse solo al final del mes. Para que sirva como herramienta de decisión, debe actualizarse con una frecuencia adaptada al ciclo de ventas y al ritmo comercial de la empresa. Una revisión semanal puede ayudar al equipo a detectar oportunidades bloqueadas, cambios de prioridad o desviaciones tempranas. Una revisión mensual permite analizar resultados frente a previsión, ajustar cuotas y valorar si el pipeline disponible es suficiente para alcanzar objetivos. También conviene diferenciar entre revisión operativa y revisión estratégica: La clave no es revisar más por rutina, sino revisar mejor. Un forecast útil debe mostrar qué ha cambiado, por qué ha cambiado y qué decisiones deben tomarse a partir de esa información. Existen distintos métodos de forecasting para estimar ventas futuras. La elección depende del tipo de negocio, la calidad de los datos disponibles, la duración del ciclo comercial y el nivel de madurez del equipo de ventas. El forecast ponderado suele ser especialmente útil en ventas B2B porque conecta la previsión con oportunidades reales del pipeline. En lugar de sumar todo el valor abierto como si fuera seguro, aplica una probabilidad de cierre según la etapa de cada oportunidad. Lo más recomendable no es depender de un único método. Un forecast más sólido suele combinar histórico, pipeline ponderado, revisión comercial y análisis de desviaciones entre previsión y ventas reales. Calcular un forecast de ventas consiste en estimar qué ingresos son razonablemente esperables a partir de las oportunidades activas. Para hacerlo bien, conviene partir del pipeline real y aplicar criterios homogéneos de valor, etapa y probabilidad de cierre. El proceso básico puede resumirse en cinco pasos: Este cálculo ayuda a evitar una lectura demasiado optimista del pipeline. La empresa no planifica sobre todo lo que podría vender, sino sobre una estimación ajustada a la probabilidad real de convertir cada oportunidad. Un ejemplo sencillo permite ver la diferencia entre pipeline total y forecast ponderado. Aunque el pipeline muestre todas las oportunidades abiertas, no todas tienen la misma probabilidad de convertirse en ventas. En este caso, el pipeline total asciende a 60.000 euros, pero el forecast ponderado es de 36.000 euros. Esa segunda cifra es más útil para planificar porque incorpora la probabilidad de cierre de cada oportunidad. La diferencia entre ambas cifras también es una señal de gestión. Si el pipeline es alto pero el forecast ponderado es bajo, puede indicar que hay muchas oportunidades en fases iniciales, poca actividad comercial reciente o un problema en la conversión entre etapas. Un forecast de ventas fiable debe poder revisarse con criterios claros. No basta con tener una cifra prevista para final de mes; dirección comercial necesita saber de dónde sale, qué oportunidades la sostienen y qué riesgos pueden afectar al cierre. Antes de usar el forecast para tomar decisiones, conviene revisar estos puntos: Este checklist ayuda a detectar si el forecast se apoya en datos reales o en expectativas poco contrastadas. Si varias respuestas son negativas, el problema no está solo en el cálculo, sino en la calidad del proceso comercial que alimenta la previsión. También conviene revisar el forecast en distintos niveles. El equipo comercial necesita saber qué oportunidades requieren acción inmediata, mientras que dirección necesita entender si el pipeline disponible permite sostener objetivos, recursos e inversión. Un forecast fiable no es el que ofrece una cifra más optimista, sino el que permite explicar qué ventas son probables, qué riesgos existen y qué decisiones deben tomarse a tiempo. Entre las principales aplicaciones del CRM está centralizar la información comercial, registrar interacciones con clientes y facilitar una visión más precisa de las oportunidades de venta. En lugar de depender de hojas de cálculo, estimaciones individuales o datos dispersos, el equipo trabaja con una visión común del pipeline, las oportunidades y la actividad comercial. El valor del CRM no está solo en almacenar datos, sino en hacer que esos datos sean utilizables para decidir. Si las oportunidades se actualizan, las actividades quedan registradas y el pipeline se revisa con criterios comunes, la previsión deja de depender de percepciones aisladas. En equipos B2B, esta trazabilidad es especialmente importante. Los ciclos de venta suelen ser más largos, intervienen varios perfiles y una oportunidad puede cambiar de estado muchas veces antes del cierre. Sin una herramienta compartida, esas variaciones pueden no reflejarse a tiempo en el forecast. Un CRM mejora la calidad del forecast porque conecta la previsión con datos comerciales actualizados. Esto permite revisar no solo cuánto se espera vender, sino también qué oportunidades sostienen esa previsión y qué riesgos existen antes del cierre. En la práctica, un CRM puede aportar valor al forecast en varios niveles: La mejora no depende únicamente de la herramienta. También exige disciplina comercial: actualizar oportunidades, registrar actividad relevante y revisar el forecast con una frecuencia adecuada. El CRM aporta la base, pero el proceso define la fiabilidad final de la previsión. Sage Sales Management puede ayudar a mejorar la previsión comercial al centralizar datos de clientes, oportunidades y actividad del equipo de ventas. Según Sage, la solución está orientada a equipos comerciales B2B y permite registrar actividad, trabajar con oportunidades, consultar dashboards y ofrecer a dirección información actualizada para tomar mejores decisiones. Para un forecast de ventas, esto resulta útil porque la previsión se apoya en información más ordenada y trazable. Si el equipo registra visitas, llamadas, tareas, oportunidades y avances comerciales, dirección puede revisar el pipeline con más contexto y detectar desviaciones antes del cierre del periodo. Sage Sales Management también incluye funcionalidades relacionadas con pipeline de oportunidades, calendario y tareas, registro de actividad, visibilidad del equipo y dashboards personalizables, según la página de precios de Sage. Estas capacidades encajan con la necesidad de revisar el forecast desde datos comerciales actualizados, no desde estimaciones aisladas. Por eso, un crm para ventas puede convertirse en una base más sólida para revisar la previsión comercial. No predice el futuro ni garantiza una cifra exacta, pero ayuda a reducir incertidumbre al trabajar con datos de pipeline, actividad y oportunidades más consistentes. Estas respuestas resuelven las dudas más habituales sobre cómo calcular, revisar y mejorar un forecast de ventas con datos comerciales fiables. ¿Qué es un forecast de ventas? Un forecast de ventas es una previsión de ingresos futuros basada en datos comerciales como pipeline, histórico de ventas, probabilidad de cierre y actividad del equipo. Su función no es garantizar una cifra exacta, sino ayudar a dirección comercial a anticipar resultados, revisar riesgos y tomar decisiones con menos incertidumbre. ¿Por qué fallan los forecasts de ventas? Los forecasts de ventas suelen fallar cuando se basan en intuición, datos incompletos o pipelines desactualizados. También pueden perder fiabilidad si cada comercial aplica criterios distintos para valorar oportunidades, si no se revisan las probabilidades de cierre o si no se comparan las previsiones con las ventas reales. ¿Cómo mejorar la precisión de un forecast de ventas? Para mejorar la precisión de un forecast de ventas hay que partir de oportunidades reales, actualizar el pipeline y aplicar criterios comunes de probabilidad de cierre. También conviene revisar el forecast con frecuencia, analizar desviaciones y comprobar si las oportunidades tienen actividad reciente, valor económico y fecha de cierre realista. ¿Qué papel juega un CRM en el forecast de ventas? Un CRM ayuda a mejorar el forecast porque centraliza datos comerciales, oportunidades, actividad y seguimiento del pipeline. En equipos B2B, una solución como Sage Sales Management puede apoyar la previsión comercial al ofrecer una visión más ordenada y actualizada de la información que dirección necesita para decidir. Recibe nuestros consejos más recientes directamente en la bandeja de entrada de tu correo electrónico.Ideas clave
Contenido del post
Qué es un forecast de ventas y por qué importa para decidir mejor
Forecast, pipeline y objetivo comercial: Diferencias clave
Concepto
Qué significa
Para qué sirve
Objetivo comercial
Meta de ventas que la empresa quiere alcanzar en un periodo concreto.
Define dirección, cuotas y prioridades comerciales.
Pipeline de ventas
Conjunto de oportunidades abiertas en las distintas fases del embudo comercial.
Permite hacer seguimiento de oportunidades, actividad y avance de la venta.
Forecast de ventas
Estimación de ventas esperadas según datos del pipeline, histórico y probabilidad de cierre.
Ayuda a anticipar ingresos y tomar decisiones sobre recursos, inversión y prioridades.
Por qué muchos forecasts de ventas no son fiables
Problema habitual
Impacto en el forecast
Cómo corregirlo
Datos desactualizados
La previsión no refleja el pipeline real.
Revisar oportunidades activas con una frecuencia definida.
Criterios distintos entre comerciales
Cada oportunidad se valora de forma subjetiva.
Definir probabilidades de cierre por etapa del embudo.
Uso excesivo de Excel
Falta trazabilidad sobre cambios, actividad y evolución.
Centralizar la información comercial en un sistema común.
Oportunidades antiguas sin actividad
El pipeline aparece artificialmente inflado.
Depurar oportunidades sin avance o sin contacto reciente.
Falta de KPIs comerciales
Dirección comercial no detecta desviaciones a tiempo.
Medir conversión, ciclo de ventas, actividad y desviación forecast-real.
Señales de que tu forecast comercial está fallando
Cómo mejorar tu forecast de ventas en la práctica
Usa el pipeline como base del forecast
Revisa y ajusta el forecast de forma continua
Métodos de forecasting más utilizados
Método
En qué se basa
Cuándo resulta útil
Limitación principal
Histórico
Ventas pasadas y evolución anterior.
Negocios con patrones estables de venta.
Puede fallar si cambia el mercado o el equipo comercial.
Tendencias
Evolución del mercado, demanda o comportamiento del cliente.
Sectores con cambios estacionales o de crecimiento.
Requiere datos externos bien interpretados.
Juicio experto
Experiencia del equipo comercial o dirección.
Mercados nuevos o con pocos datos históricos.
Puede introducir sesgos individuales.
Forecast ponderado
Valor de oportunidades y probabilidad de cierre.
Equipos que trabajan con pipeline y etapas comerciales.
Depende de que las probabilidades estén bien definidas.
Modelos predictivos
Datos históricos, algoritmos y variables avanzadas.
Empresas con alto volumen de datos y madurez analítica.
Necesita calidad de dato, tecnología y revisión continua.
Cómo calcular un forecast de ventas paso a paso
Ejemplo de forecast ponderado
Oportunidad
Valor estimado
Probabilidad de cierre
Forecast ponderado
Cliente A
30.000 €
80 %
24.000 €
Cliente B
18.000 €
50 %
9.000 €
Cliente C
12.000 €
25 %
3.000 €
Total
60.000 €
—
36.000 €
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