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Tubos Reunidos se desploma en Bolsa ante el fantasma del concurso de acreedores


Tubos Reunidos desplome en Bolsa

La jornada bursátil ha sido especialmente dura para Tubos Reunidos, que ha visto cómo su cotización sufría un auténtico batacazo en el mercado continuo español. En apenas unas horas, el valor se ha llegado a hundir cerca de un 40%, reflejando la creciente inquietud de los inversores ante un posible concurso de acreedores y una situación financiera muy tensionada.

En un contexto marcado por rumores de insolvencia, negociaciones fallidas y un elevado endeudamiento, la compañía con sede en el País Vasco se encuentra en el punto de mira de los mercados, de los reguladores y de sus propios trabajadores. La posibilidad de que la histórica tubera termine acogida a un proceso concursal ya no es solo un comentario de pasillo: la propia empresa ha admitido públicamente que esa opción está sobre la mesa.

Desplome histórico en Bolsa y reacción del mercado


Acciones de Tubos Reunidos en Bolsa

El castigo en el parqué ha sido inmediato tras conocerse que Tubos Reunidos ultima los preparativos de un concurso de acreedores. Según distintas informaciones publicadas, entre ellas las de medios económicos como El Confidencial y Cinco Días, el despacho de abogados Uría Menéndez está asesorando a la compañía en la preparación de este proceso, cuyo calendario se situaría en torno a las próximas semanas.

En los primeros compases de la sesión, el valor llegó a desplomarse en torno al 40%, con cruces a apenas 0,133 euros por acción, antes de moderar ligeramente la caída. A media sesión, los títulos se movían en el entorno de los 0,14 euros, lo que suponía pérdidas cercanas al 35%. Finalmente, las acciones han acabado la jornada con un recorte que ronda el 36,5%-37,5%, consolidando una de las peores sesiones de su historia reciente.

Lo llamativo para muchos actores del mercado ha sido que, pese a la brusquedad del movimiento y a la avalancha de informaciones sobre un posible concurso inminente, la CNMV no llegó a interrumpir la cotización durante la sesión. El desplome se ha producido, por tanto, con el valor negociándose con normalidad, alimentado por órdenes de venta continuadas y un clima de enorme incertidumbre.

Este movimiento se suma a un deterioro más prolongado: en los últimos meses, la compañía acumula un retroceso que ronda el 70% de caída en Bolsa, reflejo de la desconfianza del mercado ante su capacidad para enderezar el rumbo. Para muchos inversores, la entrada en concurso se percibe ya como un escenario cada vez más probable.

Fuentes cercanas al consejo de administración señalan que los órganos de gobierno de la empresa siguen de cerca la evolución del precio y del flujo de noticias, sin descartar la convocatoria de reuniones urgentes para analizar la situación. Aunque desde la dirección se ha intentado, hasta ahora, mantener cierto margen de maniobra, la presión del mercado acorta los plazos para tomar decisiones.

Admisión de la posible solicitud de concurso voluntario

Tras el cierre del mercado, Tubos Reunidos remitió un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el que, por primera vez, reconoce abiertamente que no puede descartar la solicitud de una declaración de concurso voluntario de acreedores. Se trata de un paso significativo, ya que hasta ahora la compañía había evitado confirmar de forma tan explícita ese escenario.

En su comunicación al supervisor, el grupo admite que no ha logrado ni nueva financiación ni la entrada de socios estratégicos que permitan relanzar la actividad. Asimismo, reconoce que el deterioro del negocio ha colocado a la empresa en una coyuntura que “compromete su viabilidad” y que podría obligar a adoptar “medidas adicionales” si la situación no mejora.

El texto remitido a la CNMV subraya la existencia de una incertidumbre material sobre la continuidad de la empresa como negocio en funcionamiento, en línea con las advertencias que ya había formulado la firma de auditoría Ernst & Young (EY). Estos auditores han señalado en sus informes la presencia de “dudas significativas” acerca de la capacidad de Tubos Reunidos para seguir operando sin una reestructuración profunda.

Además, la propia Inspección de Trabajo, en el marco del expediente de regulación de empleo (ERE) de la compañía, ha señalado que los resultados del grupo reflejan una pérdida prolongada de rentabilidad operativa y que concurriría “causa legal de disolución”. Un diagnóstico especialmente duro que refuerza la idea de que la vía concursal podría acabar siendo la única salida para ordenar la situación.

La posible entrada en concurso de acreedores se plantea como un mecanismo para reorganizar el pasivo, ganar tiempo en la negociación con los acreedores y, eventualmente, facilitar la incorporación de un inversor industrial que aporte capital y estabilidad a largo plazo. Pero, como reconocen fuentes del entorno financiero, el éxito de esa estrategia dependerá de cómo se articule la reestructuración de la deuda, especialmente la vinculada a la SEPI.

Deuda desbocada y fracaso de las vías de rescate

Uno de los elementos centrales de la crisis de Tubos Reunidos es su elevado endeudamiento, que ronda los 263 millones de euros. Una parte sustancial de esa cifra corresponde a préstamos vinculados a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que se convirtió en el principal acreedor tras el rescate aprobado durante la pandemia de la Covid-19.

En 2021, el grupo siderúrgico recibió a través del fondo de apoyo a empresas estratégicas una inyección que, con distintas ampliaciones, se ha convertido en una deuda con la SEPI en el entorno de los 150 millones de euros. Pese a los intentos de la compañía por renegociar las condiciones —incluida la búsqueda de una refinanciación bancaria más amplia—, las conversaciones no han cristalizado en un acuerdo de calado.

Las propuestas planteadas por la parte pública se han orientado, sobre todo, a flexibilizar los plazos de devolución del préstamo, sin aceptar por ahora una quita significativa del principal. Esta resistencia a asumir pérdidas por parte del Estado ha dificultado la entrada de nuevos inversores privados, reacios a comprometer capital si no se alivia antes de manera sustancial la carga financiera.

Durante los últimos meses, la compañía ha explorado la opción de contar con un socio industrial —con el respaldo explícito del Gobierno vasco— que contribuya a sostener el negocio productivo y a mantener la actividad en las plantas. Sin embargo, la combinación de resultados negativos, deuda elevada y ausencia de un plan de viabilidad plenamente consensuado ha hecho que, por ahora, ningún candidato haya dado el paso definitivo.

El objetivo de la posible reestructuración es doble: por un lado, ordenar el calendario de pagos y evitar tensiones de liquidez inmediatas; por otro, generar un marco estable que permita seguir produciendo y conservar el máximo empleo posible. Pero las demoras y los desencuentros en la negociación con acreedores clave han ido reduciendo el margen de maniobra de la compañía hasta situarla al borde del abismo concursal.

Pérdidas millonarias y deterioro del negocio

La presión financiera se ve agravada por los malos resultados operativos de los últimos ejercicios. Tubos Reunidos cerró 2025 con unas pérdidas de alrededor de 118 millones de euros, un giro radical frente a los beneficios obtenidos en 2024 (cerca de 28,6 millones), lo que evidencia el brusco deterioro de su situación económica.

El empeoramiento del negocio se atribuye a varios factores. Entre ellos, el impacto de los aranceles a la importación de acero y aluminio en Estados Unidos, que alcanzan aproximadamente el 50% y afectan de lleno a uno de sus mercados exteriores más relevantes. Este contexto internacional ha reducido márgenes y volumen de ventas, intensificando las dificultades de una empresa ya de por sí apalancada.

A la adversidad del entorno comercial se suma la reducción de la actividad en algunas de sus plantas, especialmente tras el conflicto laboral en el centro de Amurrio (Álava). La huelga indefinida y la paralización de la producción en estas instalaciones han agravado el descenso de ingresos y han complicado la ejecución del plan de viabilidad diseñado por la dirección.

Los informes externos, tanto de auditores como de la Inspección de Trabajo, inciden en que la rentabilidad operativa se ha deteriorado de forma sostenida, hasta el punto de cuestionar que el negocio pueda mantenerse sin una intervención drástica. Estas advertencias, que en otros momentos podrían haber servido de llamada de atención para acelerar soluciones, han terminado siendo un reflejo más del estancamiento y la falta de acuerdos.

La suma de pérdidas recurrentes, carga financiera elevada y nulos avances en la captación de nuevos socios es lo que ha llevado a muchos analistas a considerar que la vía concursal se ha convertido, de facto, en la única alternativa viable para reconducir la situación. La cuestión que se abre ahora es cómo afectará ese proceso a los distintos acreedores y a la plantilla.

Plan de viabilidad, ERE y conflicto laboral

Para tratar de frenar la sangría, Tubos Reunidos puso en marcha un plan de viabilidad sustentado en tres ejes principales: reducción de plantilla mediante un expediente de regulación de empleo, reestructuración de la deuda y búsqueda de nuevos inversores. De estos tres pilares, el único que ha avanzado de forma efectiva ha sido el ajuste laboral.

El ERE planteado inicialmente afectaba a algo más de 300 trabajadores, aunque tras la negociación se rebajó la cifra hasta unas 240-242 salidas, fundamentalmente de carácter voluntario. El acuerdo contemplaba indemnizaciones de 45 días por año trabajado y salidas anticipadas, incluidas prejubilaciones a partir de los 57 años, con el objetivo de amortiguar el impacto social del recorte.

A pesar de esas condiciones, los principales sindicatos del País Vasco —ELA, LAB, UGT y ESK— han impugnado el ERE ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Las centrales cuestionan tanto el fondo del ajuste como el contexto en el que se ha producido, y mantienen movilizaciones y una huelga indefinida en la planta de Amurrio, que ha derivado en paradas prolongadas de la producción.

La Inspección de Trabajo, por su parte, avaló la corrección formal del proceso, al considerar que la negociación se había desarrollado sin fraude y con las garantías requeridas. Aunque el dictamen reconoce la gravedad de la situación económica de la compañía, también apunta a que existen causas objetivas que justifican el recorte de empleo, lo que ha añadido tensión en la relación entre la representación sindical y la dirección.

En paralelo, el Gobierno vasco ha intentado ejercer de mediador y catalizador de una solución industrial, presionando al Gobierno central para que flexibilice las condiciones del préstamo de la SEPI y permita así la llegada de un socio estratégico. Esa presión política, sin embargo, no se ha traducido todavía en un cambio sustancial de postura por parte de la administración central, que sigue sin abrir la puerta a una quita de la deuda pública.

Perspectivas y posibles escenarios para Tubos Reunidos

Con todos estos elementos sobre la mesa, el futuro inmediato de Tubos Reunidos se debate entre una reestructuración ordenada bajo tutela judicial o un deterioro aún mayor si se demoran las decisiones. El eventual concurso de acreedores se perfila como una herramienta para intentar preservar la actividad industrial y maximizar la recuperación para los acreedores, pero también genera dudas sobre su impacto en el empleo y en las plantas del grupo.

En el plano financiero, la prioridad pasaría por redefinir los plazos y condiciones de la deuda de 263 millones, con especial atención a la posición de la SEPI. Cualquier solución que no cuente con el visto bueno del principal acreedor público tiene pocas probabilidades de prosperar, por lo que las próximas semanas serán clave para ver si se logra un punto de encuentro o si la negociación se complica aún más en el marco concursal.

Para el tejido productivo vasco y para el sector siderúrgico español, el desenlace de este caso se observa como un termómetro de la gestión de crisis empresariales con fuerte implicación pública. Tubos Reunidos no es una compañía cualquiera: su trayectoria histórica, su peso en el empleo industrial y la presencia del Estado en su capital vía préstamos convierten su situación en un asunto de relevancia económica y política.

Mientras tanto, los inversores parecen tenerlo claro: la falta de avances visibles en la búsqueda de socios y en la refinanciación ha minado la confianza en la capacidad de recuperación del grupo. El desplome de la cotización y la volatilidad de las últimas sesiones muestran que el mercado descuenta un escenario muy complejo, con una parte importante de los actuales accionistas asumiendo ya la posibilidad de fuertes pérdidas.

A la espera de que se confirme la presentación formal del concurso y de que se concreten las condiciones de una eventual reestructuración, la compañía afronta un momento decisivo. Lo que ocurra a partir de ahora marcará no solo el futuro de Tubos Reunidos, sino también el modo en que se abordan, en España, los rescates públicos y las reorganizaciones de empresas industriales estratégicas sometidas a una tormenta perfecta de deuda, falta de rentabilidad y desconfianza en los mercados.


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Redeia propone un dividendo complementario de 0,60 euros y perfila su hoja de ruta corporativa

Dividendo complementario de Redeia

Redeia ha puesto sobre la mesa de su próxima junta general de accionistas el pago de un dividendo complementario de 0,60 euros brutos por acción, que, salvo sorpresa, quedará aprobado en la reunión convocada en segunda convocatoria para el 13 de mayo. El cobro está fijado para el 1 de julio y se enmarca dentro de la política de retribución al accionista ligada a los resultados de 2025.

Este dividendo complementario se unirá al pago a cuenta ya realizado en enero, también por 0,60 euros brutos por título, de forma que la remuneración total prevista con cargo al ejercicio 2025 se situará en 0,80 euros por acción, una vez descontados los 0,20 euros anticipados el pasado 7 de enero. En términos globales, la compañía prevé distribuir 432,8 millones de euros entre sus accionistas.

Un dividendo complementario de 0,60 euros y una retribución total de 0,80 euros por acción

Según la documentación remitida por Redeia a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la junta deberá ratificar el pago de ese dividendo complementario de 0,60 euros brutos por acción con cargo a los resultados de 2025, a abonar el 1 de julio. Este movimiento confirma la línea de estabilidad en la remuneración y refuerza la visibilidad del flujo de caja para los inversores.

De cara al conjunto del ejercicio, la cifra relevante para los accionistas es que, una vez contabilizado el anticipo de 0,20 euros por título abonado el 7 de enero, la retribución final quedará en 0,80 euros por acción. Esta cuantía refleja la suma de los pagos efectuados durante el año y sitúa a Redeia como uno de los valores de referencia en materia de dividendo.

En total, la política de remuneración aprobada para este ejercicio supone un desembolso de 432,8 millones de euros en dividendos. Esta cantidad incluye tanto el dividendo a cuenta ya satisfecho como el complemento sometido ahora a aprobación de la junta, y se alinea con el objetivo de ofrecer una rentabilidad atractiva manteniendo al mismo tiempo un perfil financiero prudente.

La decisión de mantener un dividendo significativo se produce en un contexto en el que la compañía sigue ejerciendo su papel como gestor del sistema eléctrico español y matriz de Red Eléctrica, al tiempo que avanza en proyectos de redes y de transición energética que requieren un volumen relevante de inversión regulada.

Formato telemático de la junta y principales puntos del orden del día

La junta general está convocada para el 13 de mayo en segunda convocatoria y se celebrará íntegramente en formato telemático. Los accionistas podrán seguir el encuentro y ejercer sus derechos de voto a través de la plataforma habilitada en la página web corporativa de Redeia, una fórmula que la compañía ya ha consolidado en los últimos años.

Además del dividendo complementario, el orden del día incluye la revisión y aprobación de las cuentas anuales, tanto individuales como consolidadas, correspondientes al ejercicio cerrado a 31 de diciembre de 2025. Junto a ellas, se someterá también a votación el informe de gestión de la sociedad, que recopila la evolución del negocio durante el año.

Otro de los apartados relevantes será la propuesta de reelección de Ernst & Young (EY) como auditor de cuentas para el ejercicio 2027. La continuidad de la firma auditora forma parte de la agenda habitual de las grandes cotizadas y requiere refrendo periódico de la junta de accionistas.

Asimismo, los accionistas deberán pronunciarse sobre la remuneración del consejo de administración para 2026. La compañía someterá a aprobación su política retributiva para los consejeros, en línea con las exigencias de transparencia y buen gobierno que rigen en el mercado bursátil europeo.

Más allá de los acuerdos que requieren votación, la empresa tiene previsto informar a los accionistas sobre el Informe Anual de Gobierno Corporativo de 2025 y sobre el Plan de Sostenibilidad 2026-2029, que marcará las prioridades de Redeia en materia ambiental, social y de gobernanza para los próximos años.

Renovación del consejo: nuevos nombres y salida de consejeros históricos

Junto al bloque puramente financiero, Redeia aprovechará la junta para remodelar parte de su consejo de administración. La compañía propondrá el nombramiento de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y de José Luis Navarro Ribera como consejeros dominicales, reforzando así la representación del accionista público en el órgano de gobierno.

En el apartado de independientes, la empresa elevará a la junta la designación de Santiago Hurtado Iglesias y Marta María de la Cuesta González como nuevos consejeros. Ambos se incorporarán en calidad de independientes, y su perfil se percibe como técnico y alineado con las necesidades de gestión de una compañía de infraestructuras críticas.

Estas incorporaciones se acompañan de la salida de varios miembros históricos del consejo. Abandonan su puesto Esther María Rituerto, representante dominical de la SEPI, así como Socorro Fernández Larrea y Antonio Gómez Ciria, que habían entrado en 2014 durante el Gobierno de Mariano Rajoy. En el caso de estos últimos, concluían su tercer mandato y, por normativa, dejaban de poder ser considerados independientes.

Fuentes próximas al Ejecutivo apuntan a que los nuevos consejeros presentan un perfil más cercano al actual Gobierno, aunque no se trata de nombramientos de carácter político al uso, sino de profesionales con trayectoria en ámbitos relacionados con la energía, la economía o la regulación. A diferencia de lo ocurrido en otras compañías reguladas, como Enagás, en esta renovación no se han incorporado consejeros propuestos por los socios catalanes del Gobierno en el Congreso.

Con estos cambios, Redeia busca actualizar la composición de su consejo, ajustar la categoría de cada consejero a las exigencias de independencia marcadas por la CNMV y asegurar una combinación de perfiles técnicos, regulatorios y financieros que permita afrontar con solvencia los retos de la red eléctrica y la transición energética.

Estrategia corporativa, sostenibilidad y retos regulatorios

El Plan de Sostenibilidad 2026-2029 será otro de los documentos clave que se pondrán sobre la mesa, ya que fijará la hoja de ruta de Redeia en materia de transición ecológica y responsabilidad social. Entre las prioridades previsibles se incluyen la integración de renovables en la red, el refuerzo de las interconexiones y el impulso de la digitalización de las infraestructuras.

Este marco se complementará con la información detallada del Informe Anual de Gobierno Corporativo de 2025, en el que se recogen las prácticas de transparencia, control y supervisión del consejo, así como la política de riesgos y el cumplimiento normativo. Ambos documentos constituyen la base con la que la compañía pretende reforzar la confianza de los inversores y del regulador.

En paralelo, el sector está pendiente de los movimientos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que podría incoar en las próximas semanas expedientes relacionados con incidentes relevantes en el sistema eléctrico, como el apagón del 28 de abril de 2025. Aunque estos aspectos no forman parte directa de la política de dividendos, sí condicionan el entorno regulatorio en el que opera Redeia.

En conjunto, la compañía combina una política de retribución estable al accionista con un calendario de inversiones y compromisos regulatorios exigente. La clave para los próximos años será mantener el equilibrio entre un dividendo atractivo, la solidez financiera y la capacidad de financiar los proyectos necesarios para garantizar la seguridad de suministro y la integración masiva de energías renovables.

Con la junta del 13 de mayo, Redeia perfila un escenario en el que la aprobación del dividendo complementario de 0,60 euros, la retribución total de 0,80 euros por acción, la renovación parcial del consejo y la puesta en marcha de su plan de sostenibilidad 2026-2029 se convierten en los pilares de una etapa marcada por la estabilidad del pago al accionista y por la adaptación a un sistema eléctrico en plena transformación en España y en el conjunto de Europa.


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Neinor lanza un programa de recompra de acciones de 50 millones

Programa de recompra de acciones de Neinor

Neinor Homes ha puesto en marcha un nuevo programa de recompra de acciones propias por hasta 50 millones de euros, reforzando así su estrategia de gestión de capital en un contexto marcado por la volatilidad macroeconómica y las tensiones geopolíticas. La operación afectará a un máximo de tres millones de títulos, lo que supone una parte relevante del capital de la promotora cotizada.

Con esta iniciativa, la compañía pretende reducir el capital social mediante la amortización de acciones propias y, al mismo tiempo, atender los compromisos derivados de sus planes de remuneración en acciones. En la práctica, esto implica un apoyo directo a la retribución al accionista, ya que la reducción de títulos en circulación debería traducirse en un incremento del beneficio por acción para los actuales inversores.

Claves del programa de recompra de 50 millones

El consejo de administración de Neinor ha aprobado un esquema por el que la inversión máxima neta destinada a la recompra asciende a 50 millones de euros, con un límite de tres millones de acciones a adquirir en el mercado. Esta cifra supone una parte significativa del capital de la compañía y se articulará de forma progresiva dentro del periodo fijado.

Según ha comunicado la empresa a la CNMV, 1.350.000 de esas acciones se reservarán específicamente para los programas de asignación de acciones dirigidos a empleados, directivos y miembros de los órganos de administración de Neinor y de su grupo. El resto de los títulos que se adquieran se destinarán íntegramente a su amortización, contribuyendo a reducir el número total de acciones en circulación.

La estructura del programa permite que el número máximo de acciones finalmente recompradas pueda ser inferior a esos tres millones si, durante su vigencia, la compañía realizara otras compras de acciones propias fuera del programa, por ejemplo mediante operaciones de bloques o transacciones bilaterales con la misma finalidad. En ese caso, la empresa se ha comprometido a informar debidamente al mercado.

Además, Neinor destaca que el programa buscará maximizar la eficiencia en la asignación de capital, aprovechando los niveles actuales de cotización en un momento en el que las valoraciones del sector residencial cotizado se ven presionadas por la incertidumbre macroeconómica, pese al buen tono operativo del negocio promotor.

Recompra de acciones de Neinor Homes

Plazos, condiciones y límites de precio

El calendario fijado por la promotora establece que el programa de recompra estará vigente desde el 30 de marzo hasta el 31 de diciembre de 2026. Aun así, la compañía se ha reservado la posibilidad de darlo por concluido antes de esa fecha en caso de que se alcance el importe máximo previsto o se complete la adquisición del número tope de acciones.

También podría interrumpirse anticipadamente si concurrieran circunstancias extraordinarias que aconsejaran o exigieran poner fin al programa, como cambios regulatorios, variaciones sustanciales en las condiciones de mercado o decisiones estratégicas del propio consejo de administración.

En cuanto a las condiciones económicas, la autorización otorgada por la junta general de accionistas al consejo fijó un rango de precios para la compra de acciones propias. El precio mínimo será el menor entre el valor nominal de la acción y su cotización en el Mercado Continuo en el momento de la compra, reducida en un 30%. Por su parte, el precio máximo se situará en la cotización de mercado incrementada en un 30%.

Este marco de precios pretende evitar que la compañía pague un importe excesivo por sus propios títulos y, a la vez, le otorga flexibilidad para actuar en distintos escenarios de mercado. Se trata de un mecanismo habitual en los programas de recompra, que busca equilibrar la protección del accionista con la agilidad operativa.

La compañía ha subrayado que todas las operaciones de adquisición se realizarán respetando la normativa aplicable y las prácticas de mercado aceptadas, informando periódicamente a la CNMV sobre la evolución del programa, el volumen de títulos recomprados y el importe invertido.

Conexión con el plan de remuneración al accionista de 500 millones

El movimiento no se entiende de forma aislada, sino dentro de una estrategia más amplia de remuneración al accionista por valor de 500 millones de euros para el periodo 2026-2027, es decir, 250 millones de euros al año. Este plan incluye tanto pagos en efectivo como recompras de acciones y otras fórmulas de retorno de capital.

Hasta la fecha, Neinor ya ha devuelto 92 millones de euros a sus accionistas en el marco de dicho plan, combinando dividendos y otras herramientas de retribución. La recompra anunciada ahora se suma a estas iniciativas y refuerza el compromiso de la promotora con la generación de valor a medio y largo plazo.

Desde la dirección financiera se pone el acento en que la empresa dispone de un balance sólido y capacidad de generación de caja elevada, lo que le permite dedicar una parte relevante de sus recursos a retribuir al accionista sin poner en riesgo la ejecución de su plan de negocio ni la inversión en nuevos proyectos.

En este sentido, el consejero delegado adjunto y director financiero, Jordi Argemí, ha señalado que la compañía tiene 500 millones de euros comprometidos para el accionista durante el bienio 2026-2027 y que la política es compatible con seguir creciendo en el mercado residencial español, gracias a una estructura de capital saneada.

La recompra a los niveles actuales de cotización se interpreta internamente como una oportunidad para incrementar el valor por acción, dado que la dirección considera que la acción no refleja plenamente los fundamentales del negocio. La operación se presenta así como un ejercicio de asignación de capital «en estado puro» desde una posición de fortaleza.

Visión de la dirección: escasez de vivienda y entorno geopolítico

El consejero delegado de Neinor Homes, Borja García-Egotxeaga, ha contextualizado la decisión en un entorno internacional complejo, en el que la geopolítica está modificando los flujos de capital y generando episodios de volatilidad en los mercados financieros. Pese a ello, el ejecutivo insiste en que el negocio residencial en España mantiene unos fundamentos sólidos.

García-Egotxeaga subraya que la escasez estructural de vivienda en España, especialmente en las grandes áreas metropolitanas y zonas de alta demanda, no solo no se está corrigiendo, sino que se estaría agravando. A su juicio, la compañía está construyendo un proyecto con impacto a más de una década vista, apoyándose en esa demanda latente.

El máximo ejecutivo recuerda que Neinor ya ha superado con éxito otros periodos complicados, como los años 2021 y 2022, marcados por tensiones en las cadenas de suministro derivadas de la pandemia, el encarecimiento de los costes energéticos tras el estallido de la guerra en Ucrania y la posterior subida de los tipos de interés.

En ese contexto, la dirección insiste en que la compañía ha demostrado capacidad de adaptación en entornos con retos y oportunidades coexistiendo, manteniendo el foco en la ejecución operativa y en la generación de valor sostenible para el accionista.

Por su parte, Jordi Argemí pone el acento en que los lanzamientos previstos para el periodo 2026-2028 cuentan ya con una cartera de preventas sólida, lo que aporta visibilidad al flujo de ingresos futuros y reduce el riesgo de los nuevos desarrollos, a pesar de la volatilidad macro.

Situación del negocio: banco de suelo, preventas e ingresos

El programa de recompra se apoya en la posición industrial y financiera de Neinor. A cierre de 2025, la promotora disponía de un banco de suelo capaz de albergar unas 24.200 viviendas en mercados con una demanda particularmente intensa, como la Comunidad de Madrid, Andalucía, la zona de Levante, el País Vasco y Cataluña.

El valor bruto de esos activos (GAV) superaba los 3.000 millones de euros, lo que sitúa a la compañía entre los grandes operadores del sector residencial en España. Este volumen de suelo, adquirido según la propia firma a precios atractivos, da soporte a su plan de negocio para los próximos años.

En el terreno comercial, Neinor gestionó durante el último ejercicio un libro de preventas superior a las 3.500 viviendas, que representan más de 1.200 millones de euros en ingresos futuros ya comprometidos. Esta cartera proporciona una base de facturación relativamente previsible a medio plazo.

Durante 2025, la promotora entregó y escrituró alrededor de 2.900 viviendas, frente a las 2.397 unidades del año anterior, lo que supone un crecimiento cercano al 21% interanual. De ese total, unas 1.900 viviendas procedieron de la cartera propia de Neinor y aproximadamente 1.000 se canalizaron a través de su negocio de gestión de activos para terceros.

En el mismo ejercicio, la compañía generó unos 700 millones de euros de ingresos totales, consolidando así una trayectoria de crecimiento apoyada tanto en el negocio promotor tradicional como en actividades de gestión y servicios vinculados al sector residencial.

Impacto financiero y refuerzo tras la integración de Aedas Homes

En el plano financiero, Neinor cerró el año con un beneficio neto consolidado de 122 millones de euros, tras ejecutar la adquisición de un 79,2% del capital de Aedas Homes. Esta operación ha supuesto un salto de escala para la compañía dentro del mercado promotor español.

La firma ha indicado que la incorporación de Aedas tendrá un impacto positivo puntual y no monetario en el beneficio neto en comparación con los 65 millones de euros previstos en su plan estratégico vigente hasta 2027. La integración pretende aprovechar sinergias operativas, una mayor diversificación geográfica y un refuerzo del banco de suelo.

Con este telón de fondo, la dirección considera que la recompras de acciones es compatible con mantener un perfil financiero prudente, apoyado en un balance robusto y en una fuerte capacidad de generación de caja. Esto le permite seguir invirtiendo en nuevos desarrollos mientras retribuye al accionista de forma significativa.

La empresa insiste en que la combinación de un amplio banco de suelo, una sólida cartera de preventas y un flujo de entregas creciente proporciona visibilidad sobre los resultados futuros, algo que resulta clave a la hora de justificar la decisión de destinar recursos a la recompra de títulos propios.

En conjunto, la operación de recompra de hasta 50 millones de euros, su encaje dentro del plan de 500 millones para los ejercicios 2026-2027 y los sólidos fundamentales del negocio residencial de Neinor configuran un escenario en el que la compañía busca equilibrar crecimiento, disciplina financiera y retorno al accionista, aprovechando la escasez estructural de vivienda en España y su posición reforzada tras la integración de Aedas Homes.


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Grifols acelera su plan para sacar a bolsa Biopharma en Estados Unidos

Grifols prepara la salida a bolsa de su negocio de Biopharma en Estados Unidos

Grifols ha dado un nuevo giro a su estrategia al poner en marcha los preparativos para sacar a bolsa en Estados Unidos una parte minoritaria de su negocio de Biopharma. El proyecto, que todavía depende de las condiciones de mercado y de las autorizaciones regulatorias pertinentes, se articulará a través de una oferta pública de venta (OPV) en el mayor mercado mundial del plasma.

La multinacional catalana, especializada en medicamentos derivados del plasma, remarca que mantendrá la propiedad mayoritaria y el control operativo de la división, mientras que la matriz seguirá cotizando en el mercado español. La intención de fondo es clara: reforzar el balance, rebajar el elevado endeudamiento y asegurar recursos para financiar los planes de crecimiento en sus mercados clave.

Detalles de la operación y decisión del consejo

El movimiento ha sido aprobado por el Consejo de Administración de Grifols, a propuesta de la Comisión de Estrategia presidida por Anne-Catherine Berne, y supone un paso relevante dentro del plan a largo plazo diseñado por la compañía. La OPV se plantea exclusivamente sobre una participación minoritaria del negocio de Biopharma en Estados Unidos, por lo que el grupo conservará el control de esta actividad.

La farmacéutica ha comunicado al supervisor español que la ejecución de la operación estará sujeta al entorno de mercado y a los requisitos legales y regulatorios, y que no puede garantizarse al 100% que la salida a bolsa se materialice tal como está planteada. En cualquier escenario, Grifols ha insistido en que su sociedad matriz permanecerá listada en España, preservando así el anclaje bursátil en el mercado continuo.

Según las cifras más recientes disponibles, Biopharma es el auténtico motor de ingresos del grupo: en 2025 generó en torno a 6.487 millones de euros, algo más del 86% de la facturación total, que alcanzó los 7.524 millones. De esta cifra, la región de Estados Unidos y Canadá aportó 4.253 millones de euros, con un crecimiento cercano al 7,5% interanual.

En el momento de anunciarse la operación, Grifols capitalizaba en torno a 5.200 millones de euros, lejos de los máximos de más de 15.000 millones que llegó a alcanzar en 2020. La salida a bolsa de una parte de Biopharma se interpreta internamente como una palanca para poner en valor este activo en el mercado estadounidense y mejorar la percepción de la compañía entre los inversores.

Negocio de Biopharma de Grifols en Estados Unidos

Objetivo: reducir deuda y reforzar el balance

El mensaje que la empresa ha trasladado a los mercados es que los fondos captados con la OPV se destinarán principalmente a reducir deuda y a financiar proyectos de expansión en áreas consideradas estratégicas. El grupo arrastra un volumen de endeudamiento elevado, que superaba los 7.700 millones de euros al cierre de 2025, y que en algunos análisis se sitúa cerca de los 8.800 millones, con ratios de apalancamiento superiores a cuatro veces el ebitda.

Esta presión financiera ha estado en el centro de las preocupaciones de los inversores, especialmente después de la crisis de confianza generada por el informe de la firma bajista Gotham City Research, que a comienzos de 2024 acusó a Grifols de maquillar sus cuentas. A raíz de aquel episodio, las acciones sufrieron un fuerte castigo, se llegó a especular con una posible opa del fondo canadiense Brookfield junto a la familia fundadora, y la dirección intensificó la estrategia para acelerar la generación de caja, refinanciar la deuda y aligerar el pasivo.

Durante 2025, bajo el mando del consejero delegado Nacho Abia, la compañía logró retomar la senda de crecimiento y reanudar el pago de dividendos. En el Capital Markets Day celebrado a finales de febrero, el grupo presentó un nuevo plan estratégico que fija el objetivo de alcanzar unos ingresos de 10.000 millones de euros en 2029 y de 14.000 millones en 2034, impulsados, en gran medida, por Biopharma.

El anuncio de la posible OPV se enmarca en este plan y pretende aportar oxígeno a la estructura financiera de Grifols, al mismo tiempo que refuerza la visibilidad de su principal negocio en el mercado donde más pesa. Entre los objetivos explícitos figura también la reducción del coste medio de la deuda y la extensión de los vencimientos, con especial foco en el pasivo que expira a partir de 2027.

En paralelo, la compañía aspira a que la operación sirva como revulsivo para su cotización, lastrada en los últimos años por la volatilidad, la presión de posiciones bajistas —con fondos como Kintbury Capital superando el 1,6% del capital en corto— y una pérdida de confianza que el grupo intenta revertir con mayor transparencia y compromisos de desapalancamiento.

Estructura independiente para la filial de Biopharma en EEUU

Más allá del objetivo financiero, la operación implica un cambio relevante en la organización interna del negocio estadounidense. Tras la eventual salida a bolsa, la división de Biopharma en EEUU pasará a contar con su propio Consejo de Administración, un equipo directivo independiente y una estructura de gobierno corporativo específica, adaptada al mercado norteamericano.

Grifols argumenta que este modelo dotará a la filial de mayor agilidad operativa y un enfoque estratégico más claro, lo que facilitará la toma de decisiones y la captación de capital orientado a un negocio puramente biofarmacéutico y centrado en el plasma. Desde la compañía se subraya que esta configuración responde también al interés de los inversores en vehículos más especializados, con estructuras de capital simplificadas y menos expuestas a la complejidad de un conglomerado global.

Según ha reiterado el grupo, la nueva cotizada estadounidense seguirá siendo controlada por Grifols, que conservará la mayoría del capital y de los derechos de voto. De este modo, se pretende conjugar la flexibilidad y el atractivo de una empresa listada en Estados Unidos con el mantenimiento de la cohesión estratégica del grupo a nivel mundial.

Los analistas apuntan a que un vehículo diferenciado podría servir para poner en valor el negocio de Biopharma, cuyo peso en la cuenta de resultados es mucho mayor que el que actualmente reconoce la capitalización bursátil del conjunto de la compañía. En este sentido, la colocación parcial permitiría que el mercado estadounidense asigne un múltiplo específico a la unidad de plasma, potencialmente más alto que el aplicado al grupo consolidado.

Centros de plasma de Grifols en Estados Unidos

Modelo integrado y autosuficiente en el principal mercado de plasma

Estados Unidos es, desde hace años, el corazón del negocio de plasma a nivel mundial. Grifols opera allí como el primer operador del sector, con cerca de 300 centros de donación repartidos por 40 estados, importantes plantas industriales en California y Carolina del Norte y una plantilla superior a 14.000 empleados.

La compañía sostiene que la filial de Biopharma en EEUU se convertirá en la primera y única empresa del sector completamente autosuficiente dentro del país, es decir, capaz de abastecerse y producir sin depender de plasma, fabricación ni suministro procedentes de otros mercados. Su modelo cubre toda la cadena de valor: recogida de plasma, fraccionamiento, procesos industriales, análisis de calidad, logística y distribución de terapias.

Este esquema de integración vertical permite, según Grifols, garantizar la continuidad del suministro en un sector caracterizado por ciclos productivos largos, una regulación estricta y elevadas barreras de entrada. De hecho, el mercado estadounidense de plasma aporta más del 60% del suministro mundial y la compañía prevé que siga creciendo a tasas de un dígito alto en los próximos años, apoyado en una demanda estructuralmente sólida de terapias derivadas del plasma.

El negocio estadounidense de Biopharma combina, a juicio del grupo, escala industrial, madurez operativa y generación recurrente de ingresos, con margen para seguir creciendo mediante la mejora de la eficiencia, la optimización de la red de centros y la ampliación de su cartera de productos. Todo ello en un entorno con un sistema sanitario avanzado y un marco regulatorio que, pese a ser exigente, ofrece visibilidad a largo plazo.

El propio posicionamiento competitivo del sector contribuye a reforzar esta tesis: un reducido número de compañías concentra la mayor parte de la capacidad mundial de plasma, y la combinación de requisitos regulatorios, inversión en infraestructura y experiencia técnica se traduce en un listón de entrada muy elevado para nuevos actores.

Reacción del mercado e interés de los inversores

El anuncio de la posible salida a bolsa ha sido seguido de cerca por el mercado. Los ADR de Grifols en Estados Unidos llegaron a subir cerca de un 13% en negociación fuera de hora, después de que el comunicado se hiciera público, aunque durante la sesión regular en el Nasdaq los títulos habían cerrado con un descenso moderado.

En la Bolsa española, las acciones de Grifols cerraron la sesión previa al anuncio con una ligera subida en torno al 0,4%, hasta situarse por debajo de los 9 euros por título. A pesar de este pequeño rebote, los títulos acumulan caídas cercanas al 20% en el último mes y cotizan todavía lejos de los máximos registrados tras el regreso del dividendo, cuando rozaron los 13,70 euros en 2025.

Entre el accionariado de referencia, algunos grupos de minoritarios han expresado su apoyo al movimiento. La Asociación de Accionistas Minoritarios de Grifols (AMG) ha destacado que la OPV de Biopharma podría suponer un importante impulso en la creación de valor, y ha reiterado su confianza en la gestión y en la solidez del negocio a largo plazo.

En el lado contrario, los fondos bajistas han mantenido la presión en el capital de la compañía, aunque la perspectiva de una desinversión parcial en un activo estratégico y la mejora prevista del balance podrían dificultar, en el medio plazo, la continuidad de apuestas tan agresivas contra el valor.

La operación, en cualquier caso, se percibe como un test relevante a la confianza que el mercado estadounidense deposita en Biopharma y en la capacidad de Grifols para ejecutar su hoja de ruta. El precio al que finalmente se coloque la participación minoritaria servirá como referencia para valorar el conjunto del negocio de plasma en términos de mercado.

Egipto y Canadá, laboratorios del modelo de autosuficiencia

Mientras ultima los detalles de la OPV en Estados Unidos, Grifols continúa desarrollando proyectos de autosuficiencia en otros mercados estratégicos, que la compañía considera claves para sostener el crecimiento y mejorar los márgenes en los próximos años.

En Egipto, la multinacional ha colaborado con las autoridades sanitarias para desplegar un sistema de plasma completamente integrado. Tras la certificación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en 2025, el país se ha convertido en el primero de África y Oriente Medio en contar con una red de plasma que cumple los estándares internacionales más exigentes, lo que abre la puerta a la exportación de hemoderivados hacia Europa y otras regiones.

Por su parte, en Canadá, Grifols mantiene una alianza con Canadian Blood Services (CBS) con el objetivo de incrementar la autosuficiencia en inmunoglobulinas del 15% al 50%. Para ello, el proyecto contempla el desarrollo de una red de centros de donación y la puesta en marcha de una nueva planta de fraccionamiento en Montreal, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2028.

La compañía señala que estos programas en Egipto y Canadá deberían traducirse en mejores márgenes de beneficio, al ganar eficiencia en la obtención y procesamiento del plasma y reducir la dependencia de importaciones. A la vez, permiten reforzar la seguridad de suministro en países con una demanda de terapias plasmáticas especialmente intensa.

Estos acuerdos se enmarcan en una estrategia más amplia en la que Grifols apuesta por modelos de colaboración público-privada y esquemas nacionales de autosuficiencia, algo que la firma presenta como respuesta a la creciente presión sobre los sistemas sanitarios y a la necesidad de cadenas de suministro más resilientes.

Instalaciones y estrategia internacional de Grifols

Perspectivas de crecimiento y próximos pasos

De cara a los próximos años, Grifols confía en que la combinación de una plataforma sólida en Estados Unidos, la expansión de sus proyectos de autosuficiencia y el lanzamiento de nuevos productos permita sostener un crecimiento de los ingresos por encima de la media del sector. El foco seguirá puesto en Biopharma, sin descuidar el negocio de diagnóstico y otras áreas complementarias.

La eventual salida a bolsa de la filial estadounidense está todavía en una fase preliminar: no se ha fijado calendario definitivo ni rango de precios, y la compañía reitera que la ejecución dependerá de cómo evolucionen las condiciones del mercado. En el entorno actual, marcado por la volatilidad y la sensibilidad del inversor hacia los niveles de deuda, la ventana para operaciones de este tipo puede abrirse y cerrarse con rapidez.

En paralelo, la dirección seguirá avanzando en la refinanciación del pasivo que vence a partir de 2027 y en la optimización de la estructura de costes, con la intención de reforzar tanto el margen operativo como la generación de caja libre. Todos estos elementos serán observados con atención por analistas y bonistas, que medirán hasta qué punto el plan se traduce en un perfil de riesgo más bajo.

Con la mirada puesta en España y Europa, la compañía busca también reconstruir la confianza dañada tras los episodios de los últimos años. El esfuerzo de comunicación con el mercado, los compromisos públicos de desapalancamiento y la decisión de someter a escrutinio bursátil una parte de su activo más valioso forman parte de esa estrategia de reconectar con inversores institucionales y minoristas.

En este contexto, la posible OPV de Biopharma en Estados Unidos se perfila como una de las decisiones corporativas más relevantes de Grifols en la última década: una jugada que combina objetivos financieros, reorganización interna y un mensaje de apuesta decidida por el negocio del plasma y por un modelo de autosuficiencia que la compañía ya está replicando en otros mercados como Egipto y Canadá.


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Sacyr impulsa un 5% su flujo de caja y refuerza su perfil concesional


Resultados financieros de Sacyr

El ejercicio 2025 ha supuesto un punto de inflexión para Sacyr, que ha consolidado su perfil como grupo concesional al tiempo que ha mejorado de forma clara su generación de caja. La compañía elevó su flujo de caja operativo un 5%, hasta los 1.359 millones de euros, un registro que se sitúa incluso por encima de su EBITDA y que se ha convertido en el principal termómetro para medir la evolución del negocio.

Este avance en la caja llega en paralelo a una reducción muy significativa de la deuda neta con recurso, que se ha recortado a 59 millones de euros, mínimos históricos, gracias a la combinación de desinversiones en Colombia y mayores distribuciones de dividendos procedentes de sus concesiones. Todo ello se produce mientras el grupo mantiene el foco en España y Europa, pero también en mercados internacionales clave, y cumple con los hitos marcados en su Plan Estratégico 2024-2027.

Un flujo de caja al alza y negocio en crecimiento


Flujo de caja de Sacyr

El dato más relevante de las cuentas de 2025 es que el flujo de caja operativo alcanzó los 1.359 millones de euros, lo que supone un aumento del 5% respecto a 2024. Para una concesionaria de infraestructuras, este indicador es el que mejor refleja la capacidad de crecimiento y de creación de valor, por encima incluso del beneficio contable, muy condicionado por efectos extraordinarios.

En términos de actividad, la cifra de negocios del grupo llegó a 4.660 millones de euros, un 2% más que en el ejercicio anterior. El resultado bruto de explotación (EBITDA) se situó en 1.358 millones de euros, prácticamente en línea con 2024 (1.352 millones). La clave está en que el 93% de ese EBITDA procede ya de activos concesionales, en su mayoría sin riesgo de demanda o con mecanismos de protección frente a esa volatilidad.

En cuanto al resultado final, Sacyr registró en 2025 un beneficio neto atribuible de 86 millones de euros, un 24% menos que un año antes, debido principalmente al impacto contable negativo derivado de la venta de tres autopistas en Colombia. Si se deja al margen ese efecto extraordinario, el beneficio neto sin desinversiones habría alcanzado los 165 millones, lo que representa un incremento del 46% respecto a 2024.

La compañía subraya que este comportamiento muestra la solidez del modelo concesional, donde los activos en explotación generan flujos de caja recurrentes y crecientes, mientras los resultados contables pueden verse afectados por operaciones puntuales de rotación de cartera.

Deuda con recurso en mínimos y mejora del perfil financiero

Uno de los hitos del año ha sido el fuerte avance en el saneamiento del balance. La deuda neta con recurso —la que no está asociada directamente a proyectos de concesión— se redujo hasta los 59 millones de euros, frente a los 344 millones registrados en septiembre de 2024. El grupo vuelve así a acercarse al viejo objetivo de dejar prácticamente a cero este tipo de deuda.

Esta mejora se apoya en dos palancas: por un lado, la venta de tres activos en Colombia a un fondo internacional, operación valorada en torno a 1.350 millones de euros; por otro, el aumento de las distribuciones de dividendos de las concesiones, que aportan caja de forma recurrente. Gracias a ello, la ratio de deuda neta con recurso sobre el EBITDA con recurso más las distribuciones concesionales se ha colocado en 0,18 veces, muy por debajo del múltiplo de 1 vez que Sacyr se marcaba como tope en su Plan Estratégico 2024-2027.

En paralelo, el grupo mantiene un volumen considerable de deuda ligada a proyectos concesionales, que se financian mayoritariamente con estructura de proyecto (project finance). El importe total de la deuda neta, dominada por este tipo de financiación, se sitúa en torno a 6.359 millones de euros, por debajo de los aproximadamente 6.900 millones del ejercicio precedente, tras la desconsolidación de los activos colombianos vendidos.

La combinación de un apalancamiento con recurso muy bajo, un peso creciente de activos en explotación y una generación de caja sólida ha permitido a la compañía mejorar de forma significativa su perfil financiero ante los mercados y los inversores institucionales.

Rating de grado de inversión y respaldo al Plan Estratégico

La evolución financiera de Sacyr ha tenido reflejo directo en la valoración de las agencias de rating. La agencia global DBRS Ratings GmbH (Morningstar DBRS) ha otorgado a la compañía una calificación crediticia corporativa de BBB (low) a largo plazo y R-2 (low) a corto plazo, ambas con perspectiva «Estable». Se trata de la primera vez que Sacyr obtiene un rating de una agencia global y sitúa su deuda en la categoría de Investment Grade (grado de inversión).

Este paso se considera especialmente relevante para la ejecución del Plan Estratégico 2024-2027, ya que mejora el acceso a financiación institucional en mejores condiciones, algo clave para una empresa con una cartera creciente de proyectos concesionales y un calendario de inversiones a largo plazo. La calificación respalda el mensaje que Sacyr lanzó al mercado en su Investor Day: el grupo aspira a consolidarse como uno de los principales operadores de concesiones de infraestructuras en Europa y Latinoamérica, con un horizonte de crecimiento hasta 2033.

De cara a ese horizonte, la empresa calcula que cuenta con una caja neta disponible para invertir de unos 2.140 millones de euros hasta 2033. Esa cifra resulta de restar al total de distribuciones esperadas de aquí a 2033 (unos 3.740 millones de euros) el equity comprometido, estimado en 1.600 millones. De esos fondos propios, 905 millones de euros ya están comprometidos para el periodo 2024-2027, muy cerca del objetivo de 1.000 millones fijado para esos años.

Distribuciones concesionales y cartera futura

Los activos concesionales han reforzado un año más su papel como motor de generación de caja. En 2025, las distribuciones de dividendos de estos activos alcanzaron los 224 millones de euros, un 17% por encima del objetivo marcado en el Investor Day de 2024, una vez descontadas las cantidades asociadas a las desinversiones de Colombia.

Mirando al largo plazo, Sacyr estima que su porfolio actual de concesiones generará distribuciones totales por 19.000 millones de euros a lo largo de la vida de los contratos. Esta cifra es 2.900 millones (un 18%) superior a la que el grupo manejaba en mayo de 2024, lo que refleja el impacto de las nuevas adjudicaciones logradas en el último año pese a la venta de los activos colombianos.

El fuerte crecimiento en distribuciones y en valor futuro de la cartera permite a la compañía plantear una estrategia de crecimiento sostenido hasta 2033, con margen para seguir rotando activos cuando convenga y reciclar capital hacia nuevos proyectos concesionales. El mensaje hacia el mercado es que el modelo está pensado para mantener un flujo de caja creciente, al mismo tiempo que se reduce la exposición a deuda con recurso.

Además de las concesiones operativas, Sacyr sigue alimentando su pipeline de proyectos en diferentes fases de desarrollo, tanto en España y Europa como en América y otros mercados estratégicos, reforzando la visibilidad de sus ingresos y su posición competitiva en el sector.

Cinco nuevas concesiones y expansión internacional

El ejercicio 2025 ha sido especialmente intenso en adjudicaciones. Sacyr ha conseguido cinco nuevas concesiones, una cifra que iguala el récord marcado en 2024 y que supone un salto frente al ritmo medio de tres contratos anuales que venía registrando entre 2016 y 2023.

Entre los proyectos más destacados se encuentran la Ciudad de la Salud y la Ciencia de Novara, en Italia, y los Accesos a Asunción, en Paraguay, dos contratos que refuerzan tanto la presencia en Europa como en Latinoamérica. En Chile, país clave para la compañía, se ha hecho con la planta de reúso de agua en Antofagasta, la desaladora de Coquimbo y la Ruta Pie de Monte, combinando así concesiones de transporte y de tratamiento de agua.

En conjunto, estos cinco contratos implican una inversión cercana a los 1.600 millones de euros, y se suman a un portafolio que ya sitúa a Sacyr como uno de los operadores relevantes en infraestructuras sanitarias, de transporte y de agua en varios continentes.

De cara a los próximos años, la empresa identifica oportunidades estratégicas en mercados como Estados Unidos, Canadá, Italia, Chile, Australia y Reino Unido. En el caso de Estados Unidos, Sacyr forma parte de consorcios finalistas en varios proyectos de autopistas con carriles de peaje dinámico (managed lanes), como las I-285 East en Georgia, I-24 en Tennessee e I-77 en Carolina del Norte, y trabaja además en otros concursos en fase más temprana.

Ingeniería e Infraestructuras: crecimiento y mayor peso concesional

La división de Ingeniería e Infraestructuras continúa alineando su actividad con las necesidades de Sacyr Concesiones. La estrategia pasa por que la mayor parte de la cartera de construcción esté vinculada a proyectos concesionales del grupo y por estabilizar el margen de EBITDA en torno al 5%.

En 2025, esta área alcanzó una cifra de negocios de 2.971 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8% respecto al año anterior. El EBITDA se disparó un 31%, hasta los 552 millones de euros, impulsado por la aportación de proyectos en Italia, Reino Unido, Colombia y España. El margen de EBITDA en la actividad de construcción se mantuvo estable en el 4,8%.

La cartera total de Ingeniería e Infraestructuras llegó a 12.470 millones de euros, con un incremento del 18% frente al cierre de 2024. De esa reserva de trabajo, aproximadamente un 73% está contratada para Sacyr Concesiones, en línea con los objetivos del Plan Estratégico 2024-2027, que persigue que la construcción sea principalmente soporte del negocio concesional.

En paralelo, proyectos como el Hospital de Velindre en Reino Unido o las autopistas Buga-Buenaventura en Colombia y Ruta de la Fruta en Chile han impulsado de forma notable los ingresos de construcción dentro de Sacyr Concesiones, con un aumento cercano al 50% en esa parte del negocio frente al ejercicio anterior.

Negocio de Agua: liderazgo en desalación y fuerte expansión

El área de Agua se ha consolidado como uno de los motores de crecimiento del grupo, especialmente relevante en España y Latinoamérica. En 2025, esta línea de actividad alcanzó una cifra de negocios de 307 millones de euros, lo que supone un aumento del 25% respecto a 2024.

El EBITDA del negocio de Agua llegó a 62 millones de euros, con un incremento del 23%, y la rentabilidad, medida como margen EBITDA, subió hasta el 21,7%, frente al 20,6% del ejercicio anterior. Este avance se debe al buen desempeño de los activos en operación y a las adjudicaciones logradas durante 2025, que consolidan a Sacyr como la primera empresa de España por capacidad de desalación en operación.

Las distribuciones de esta área alcanzaron los 12 millones de euros, y la cartera de proyectos de Agua creció un 45%, hasta situarse en 6.979 millones de euros. Entre las adjudicaciones más relevantes destacan la ya mencionada planta de reúso de agua en Antofagasta y la desaladora de Coquimbo, ambas en Chile, que refuerzan la presencia del grupo en el segmento de tratamiento y reutilización de recursos hídricos en la región.

En el mercado español, Sacyr se ha adjudicado múltiples contratos en ciudades como Málaga, Vitoria, Huelva, Badajoz y Tenerife, entre otras, reforzando su posición como operador de referencia en servicios de agua, depuración y desalación, y ampliando su base de ingresos recurrentes en Europa.

Área de Concesiones: más ingresos y ajustes contables

La división de Sacyr Concesiones sigue siendo el corazón del modelo de negocio. En 2025, esta área registró una cifra de negocios de 1.892 millones de euros, un 8% más que el año anterior. Mientras que los ingresos operativos descendieron un 4%, los de construcción vinculados a concesiones aumentaron alrededor del 50% gracias al avance de grandes proyectos en Reino Unido, Colombia y Chile.

El EBITDA de Concesiones se situó en 755 millones de euros, lo que supone un descenso del 14%. Esta caída no responde a un deterioro operativo, sino principalmente al impacto contable de la evolución de los activos financieros y a la desinversión de los activos en Colombia. A pesar de ello, la división mantiene una capacidad elevada de generación de caja y una contribución mayoritaria al EBITDA consolidado.

En este entorno, las distribuciones de las concesiones ascendieron a 212 millones de euros a lo largo del ejercicio, muy por encima de las previsiones iniciales. Estas distribuciones son una pieza clave para la estrategia de reducción de deuda con recurso y para financiar el crecimiento futuro sin necesidad de elevar en exceso el apalancamiento del grupo.

El peso creciente de los activos sin riesgo de demanda, como autopistas con pago por disponibilidad, hospitales o infraestructuras de agua, tiene como efecto una mayor estabilidad de ingresos y una previsibilidad de los flujos de caja, algo especialmente valorado por los inversores y las agencias de rating.

Remuneración al accionista y política financiera

En el capítulo de retribución al accionista, Sacyr ha empezado a cumplir los compromisos incluidos en su hoja de ruta. En julio de 2025, la compañía pagó el primer dividendo en efectivo del actual Plan Estratégico, por un importe de 0,045 euros brutos por acción, lo que supuso un desembolso total de 36 millones de euros.

Además, en enero del mismo año se abonó un scrip dividend consistente en una acción nueva por cada 40 existentes, equivalente a 0,078 euros por derecho. La respuesta del mercado fue elevada: alrededor del 87% de los accionistas optó por cobrar en títulos de Sacyr, reforzando así su posición en el capital de la empresa.

El Plan Estratégico 2024-2027 contempla destinar, como mínimo, 225 millones de euros en caja a la remuneración a los accionistas entre 2025 y 2027. Esta política se combina con el objetivo de seguir reduciendo la deuda con recurso y preservar un perfil financiero sólido, de forma que la retribución se apoye en una generación de caja recurrente y no comprometa la capacidad de inversión en nuevas concesiones.

Con este enfoque, Sacyr intenta mantener un equilibrio entre inversión en crecimiento, fortalecimiento del balance y atractivo para el inversor, algo especialmente relevante en un entorno de tipos de interés más exigente y de mayor selectividad por parte de los mercados de capitales.

El conjunto de las cifras de 2025 deja a Sacyr en una posición financiera más desahogada, con un flujo de caja operativo al alza, una deuda con recurso prácticamente simbólica y una cartera de proyectos creciente tanto en Europa como en Latinoamérica y otros mercados objetivo. Pese al impacto contable de las desinversiones en Colombia sobre el beneficio neto, la compañía sostiene que la evolución operativa respalda su modelo concesional y le otorga margen para seguir creciendo en los próximos años sin renunciar a la disciplina financiera ni a la remuneración al accionista.


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Deutsche Bank impulsa a la banca del Ibex al subir todos sus precios objetivo


Banca del Ibex y revisión de precios objetivo

La última revisión de recomendaciones de Deutsche Bank sobre la banca del Ibex 35 ha vuelto a colocar al sector financiero en el centro del foco bursátil. El banco alemán ha decidido elevar el precio objetivo de los seis bancos que cotizan en el principal índice español y, además, ha introducido mejoras relevantes en sus consejos de inversión.

Este movimiento llega tras un periodo en el que las entidades financieras españolas han registrado un fuerte rally en bolsa, con subidas medias cercanas al 70% en el último año, y en un entorno de tipos de interés que empieza a normalizarse. Pese a ello, la firma considera que todavía hay margen de recorrido, especialmente en algunos nombres concretos.

Deutsche Bank refuerza su apuesta por toda la banca del Ibex

El informe publicado por la entidad alemana supone un respaldo prácticamente unánime al sector bancario español. Deutsche Bank revisa al alza las valoraciones de Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankinter, Banco Sabadell y Unicaja, y subraya que, aunque las valoraciones ya no son tan baratas como hace unos trimestres, siguen viendo una rentabilidad estructural muy sólida.

Según sus analistas, el principal motor de esta visión positiva es la resiliencia del margen de intereses (NII) en un contexto de tipos más bajos. La firma estima que en 2025 el descenso de los ingresos por intereses será limitado y que, a partir de 2026, el margen retomará una senda de crecimiento apoyado en la expansión del crédito y una gestión más activa de la liquidez.

En este escenario, Deutsche Bank prevé que la mayoría de los bancos españoles alcancen una rentabilidad sobre capital tangible (RoTE) en o por encima del 20% a partir de 2027, lo que consolidaría al sector como uno de los más rentables de Europa. Solo Sabadell y Unicaja quedarían algo por debajo de ese umbral, con estimaciones de entorno al 15% y al 10%, respectivamente.

La entidad alemana insiste en que estas proyecciones se apoyan en una buena calidad de los activos, bajos niveles de morosidad y una robusta generación orgánica de capital. La ratio de morosidad ronda el 2,8% y el coste del riesgo se mantiene cerca de los 34 puntos básicos, niveles que considera compatibles con un entorno macroeconómico aún benigno.

El efecto del informe en el Ibex 35 y en la banca española

La publicación del informe no ha tardado en reflejarse en el parqué. En una jornada marcada por la incertidumbre internacional, el Ibex 35 conseguía desmarcarse de otros índices europeos gracias al tirón de los bancos, que volvieron a liderar las subidas dentro del selectivo.

Entidades como Banco Santander, Banco Sabadell y Bankinter llegaron a acumular alzas superiores al 2% en la sesión, mientras que BBVA, Unicaja y CaixaBank también se anotaban avances, aunque algo más moderados. De esta manera, la banca española volvía a actuar como palanca para que el Ibex marcase nuevos máximos anuales.

Para los analistas consultados, el informe de Deutsche Bank sirve de catalizador adicional para un sector que ya venía comportándose mejor que el resto del mercado. Tras varios trimestres liderando las subidas, una parte de los inversores empezaba a cuestionar el potencial adicional de la banca, pero la revisión al alza de los precios objetivo ha reavivado el interés.

Aun así, la entidad alemana matiza que el recorrido no es homogéneo entre todas las entidades del Ibex. Considera que los grandes bancos internacionales y algunos actores domésticos específicos ofrecen un potencial más interesante, mientras que otras entidades presentan un margen de mejora más limitado tras su buen desempeño reciente.

Sabadell y Bankinter: de mantener a comprar

Uno de los cambios más destacados del informe es el giro de postura sobre Banco Sabadell y Bankinter, que pasan de ‘mantener’ a ‘comprar’. Con esta decisión, Deutsche Bank incorpora a ambas entidades a su lista de valores preferidos dentro del sector bancario español.

En el caso de Banco Sabadell, el banco alemán eleva su precio objetivo desde 3,40 hasta 3,80 euros por acción. Este nuevo nivel implica un potencial alcista en torno al 15%-16% respecto a las últimas cotizaciones, situando al banco catalán como uno de los valores con mayor recorrido dentro del Ibex financiero.

Los analistas subrayan que Sabadell ha sido uno de los valores más rezagados de la banca española en lo que va de ejercicio, con un comportamiento más débil que el de sus comparables. Esto, unido a la mejora de sus fundamentales y al avance en su plan de mejora de rentabilidad y eficiencia, abre la puerta a una recuperación progresiva de la cotización si se cumplen los objetivos.

De cara a los próximos años, Deutsche Bank considera creíble que Sabadell alcance un RoTE cercano al 16% en 2027. Aunque esta cifra se sitúa ligeramente por debajo de la media del sector, el banco alemán cree que la cotización actual no refleja de forma adecuada ese potencial de rentabilidad ni su capacidad de distribución de capital.

En Bankinter, la mejora es doble: por un lado, eleva la recomendación de ‘mantener’ a ‘comprar’; por otro, incrementa el precio objetivo desde 13,5 hasta 15,8 euros por acción. Esto se traduce en un potencial de revalorización próximo al 10%, tomando como referencia los niveles recientes de mercado.

Deutsche Bank resalta el modelo de negocio diferencial de Bankinter, con una elevada aportación de comisiones, una fuerte actividad en gestión de activos y seguros, y una rentabilidad sobre capital ya muy cercana al 20%. A su juicio, estas características justificarían que la entidad cotizase con una prima frente a otros bancos domésticos, algo que el mercado no estaría reflejando plenamente.

CaixaBank, Santander, BBVA y Unicaja: mejoras generalizadas en precios objetivo

Más allá de Sabadell y Bankinter, el informe también trae cambios relevantes para el resto de bancos del Ibex. En CaixaBank, Deutsche Bank retira su anterior recomendación de ‘vender’ y pasa a ‘mantener’, al tiempo que revisa al alza su precio objetivo desde 9,15 hasta 11,05 euros por acción.

La entidad alemana reconoce la sólida posición de CaixaBank en el mercado doméstico, su amplia base de clientes y la mejora en el margen de intereses tras la integración de operaciones anteriores. Sin embargo, considera que una parte importante de estas fortalezas ya está incorporada en la cotización actual, por lo que ve el potencial adicional como más acotado que en otros bancos.

En el caso de Banco Santander, Deutsche Bank mantiene su recomendación positiva y eleva el precio objetivo desde 9,8 hasta 11,5 euros por acción. Este ajuste supone un recorrido adicional de alrededor del 7% sobre los niveles recientes, apoyado en su diversificación geográfica, la mejora en eficiencia y la solidez de su posición de capital.

Para BBVA, el precio objetivo pasa de 19,75 a 21,25 euros por acción. Los analistas consideran que el banco ofrece un potencial de revalorización cercano al 9%-10%, respaldado por la contribución de sus principales mercados, especialmente México y España. Aunque advierten de que los objetivos de rentabilidad son exigentes, piensan que el valor sigue cotizando a múltiplos razonables para el nivel de beneficios previsto.

La actualización de perspectivas se completa con Unicaja Banco. Deutsche Bank mantiene su recomendación de ‘mantener’, pero eleva el precio objetivo de 2,55 a 2,75 euros por acción, reflejando una visión algo más constructiva sobre su proceso de integración y de mejora operativa. No obstante, la firma alemana señala que su rentabilidad prevista continúa por debajo de la media del sector, lo que limita el recorrido alcista.

Un sector que resiste mejor a los tipos más bajos

Uno de los mensajes centrales del análisis es que, según Deutsche Bank, la banca española ha demostrado estar mejor preparada para un entorno de tipos más bajos de lo que se pensaba hace unos años. La entidad recuerda que en 2025 el margen de intereses aguantó mejor de lo previsto, gracias a la gestión activa de la estructura de financiación y a la recuperación del crédito.

El informe prevé que en 2025 el NII registre caídas moderadas, de un solo dígito bajo en los bancos más domésticos, pero que a partir de 2026 el margen vuelva a crecer apoyado en un mayor volumen de préstamos y en la normalización de algunos costes de financiación.

Además del margen de intereses, Deutsche Bank incide en el papel de las comisiones como segundo pilar de ingresos. La banca española ha reforzado su negocio en gestión de activos, seguros y productos de valor añadido, lo que permite compensar la presión sobre algunas comisiones más tradicionales y diversificar las fuentes de ingresos.

La eficiencia operativa es otro de los puntos que la entidad alemana pone en valor. El ratio de costes sobre ingresos del sector se sitúa en torno al 38% en las unidades domésticas, con previsiones de mejora gradual hasta aproximarse al 35% en 2028, gracias a la disciplina en gastos y a las inversiones en tecnología y transformación digital.

Según el informe, esta combinación de márgenes resistentes, comisiones crecientes y mejora de la eficiencia debería permitir a los bancos españoles mantener niveles elevados de rentabilidad incluso en un escenario de tipos más normalizados, algo que no todos los sectores pueden afirmar en este momento del ciclo.

Crédito, calidad de activos y generación de capital

Deutsche Bank subraya también el papel del crédito como motor adicional de crecimiento. A cierre de 2025, el saldo vivo de hipotecas en España creció en torno a un 3,7% interanual, mientras que el crédito a empresas avanzó alrededor de un 3%, lo que confirma el giro respecto a los años de desapalancamiento tras la crisis financiera.

Para los analistas, esta evolución no es puntual, sino que sienta las bases para un crecimiento sostenido del margen de intereses en los próximos ejercicios. El repunte del crédito, sumado a la mejora de la actividad empresarial, da soporte a las proyecciones de beneficios y a las estimaciones de RoTE de cara a 2027.

La calidad de los activos es otro factor clave. El sector mantiene una ratio de morosidad en torno al 2,78% y un coste del riesgo estable, niveles que reflejan una situación de relativa normalidad económica y una mayor prudencia en la concesión de préstamos frente a ciclos anteriores.

Todo ello se traduce en una fuerte generación orgánica de capital, que permite a las entidades seguir retribuyendo al accionista mediante dividendos y recompras de acciones sin comprometer su solvencia. Deutsche Bank considera que este equilibrio entre crecimiento, rentabilidad y solidez es uno de los elementos que explican el interés de los inversores internacionales por la banca española.

Con estos ingredientes, la entidad alemana concluye que la banca del Ibex ofrece menos riesgos a la baja de lo que descuenta actualmente el mercado. Aunque reconoce que el recorrido ya no es tan amplio como hace unos trimestres, cree que todavía hay espacio para subidas adicionales, especialmente en aquellos bancos donde la mejora de la rentabilidad aún no está plenamente reflejada en el precio.

Tras la revisión global de Deutsche Bank, el mapa bancario español queda dibujado como un sector que, pese al intenso rally acumulado, sigue combinando potencial de revalorización con una rentabilidad estructural elevada y riesgos relativamente contenidos. Los grandes bancos internacionales, junto con Sabadell y Bankinter, se sitúan en el grupo con mayor atractivo, mientras que CaixaBank y Unicaja presentan un margen de subida más moderado, pero con fundamentos sólidos. En conjunto, la banca del Ibex se mantiene como uno de los pilares del mercado español y europeo a medio plazo, siempre que se confirme el escenario macroeconómico benigno que maneja la entidad alemana.


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Santander pone rumbo a un fuerte aumento del dividendo en su plan hasta 2028


Estrategia de dividendo de Banco Santander

El Banco Santander ha puesto sobre la mesa un compromiso claro con sus accionistas: la entidad espera que el dividendo en efectivo por acción en 2028 más que se duplique respecto al pagado con cargo a 2025. Esta meta se apoya en un plan estratégico para el periodo 2026-2028 que combina crecimiento del beneficio, disciplina en capital y un reajuste en la mezcla entre dividendos y recompras.

La hoja de ruta, presentada en el Investor Day celebrado en Londres, parte de un beneficio atribuido récord de 14.101 millones de euros en 2025 y proyecta superar los 20.000 millones en 2028, con lo que el banco aspira a respaldar una remuneración creciente y más predecible. El objetivo de la entidad es que este incremento del dividendo no dependa solo de la cotización, sino de una mejora estructural de ingresos, eficiencia y retorno sobre el capital.

Cómo pretende Santander más que duplicar el dividendo en 2028

Una de las claves del plan es la combinación de un beneficio mayor y un reparto de resultados más orientado al efectivo. Con cargo a 2025, Santander abonará un dividendo total en metálico de 0,24 euros por acción, tras aprobar un pago complementario de 0,125 euros que se sumará a los 0,115 euros distribuidos a cuenta en noviembre. Esta cifra supone un aumento superior al 14% frente a los 0,21 euros cargados a 2024.

Mirando a 2028, el banco calcula que, si se cumplen los objetivos del plan estratégico, el dividendo en efectivo por acción podría situarse en torno a 0,48-0,50 euros, lo que implicaría que el accionista reciba más del doble que en 2025. En términos agregados, esto supondría destinar alrededor de 7.000 millones de euros a dividendos en efectivo al final del periodo, frente a los aproximadamente 3.500 millones desembolsados ahora.

La entidad pone el acento en que este salto no llegará de golpe, sino de forma gradual a lo largo de los próximos tres años, apoyado en un crecimiento del beneficio por acción a doble dígito, un retorno sobre el capital tangible (RoTE) por encima del 20% y una base de clientes que pasaría de 180 a más de 210 millones en 2028.

El mercado ha acogido de manera positiva este planteamiento: tras la presentación de los objetivos, las acciones de Santander llegaron a anotar repuntes cercanos al 5% y se han situado en la zona de máximos históricos recientes, después de casi triplicar su precio en los últimos tres años. Analistas de casas como Goldman Sachs, Jefferies, Bankinter o Barclays han subrayado que la combinación de beneficios al alza y un dividendo más generoso refuerza la tesis de inversión en el banco.


Plan estratégico y dividendo de Santander

Un cambio relevante en la política de remuneración al accionista

El grupo mantiene la idea de destinar en torno al 50% del beneficio ordinario a retribuir al accionista, pero modifica de forma sustancial la mezcla. Hasta ahora, el reparto se hacía prácticamente a partes iguales entre dividendos en efectivo y recompras de acciones. Con el nuevo plan, esa balanza se inclina claramente hacia el pago directo en metálico.

Según la guía comunicada, a partir de los resultados de 2027 el banco prevé dedicar aproximadamente un 35% del beneficio al dividendo en efectivo y alrededor de un 15% a las recompras de títulos propios. Esta modificación se articula sobre la base de que, tras la fuerte subida de la cotización, la recompensa vía recompras genera menos valor adicional que en años anteriores.

Con cargo a 2025, la remuneración total al accionista ronda los 7.050 millones de euros, equivalentes aproximadamente al 50% del beneficio atribuido. De ese importe, alrededor de la mitad se abona vía dividendos y la otra mitad se canaliza mediante recompras de acciones, incluidas operaciones extraordinarias asociadas a la venta del 49% de la filial polaca.

En paralelo al dividendo de 0,24 euros por acción, Santander tiene en marcha un programa de recompra valorado en torno a 5.000 millones de euros. De este importe, unos 1.800 millones se imputan al plan ordinario vinculado a los resultados del segundo semestre de 2025, mientras que cerca de 3.200 millones se corresponden con la recompra extraordinaria financiada con el exceso de capital procedente de la desinversión en Polonia.

La entidad ha reiterado su intención de devolver al menos 10.000 millones de euros a los accionistas mediante recompras durante 2025 y 2026, aprovechando tanto los resultados como los excedentes de capital sobre la ratio objetivo de solvencia. Una vez concluido este ciclo más intenso de recompras, el foco se desplazará con más claridad hacia el dividendo en efectivo recurrente.

Beneficio, rentabilidad y capital: los pilares que sostienen el dividendo futuro

Para poder sostener un dividendo que se más que duplique en 2028, el banco se ha fijado metas exigentes en beneficios y eficiencia. La entidad espera que el beneficio neto supere los 20.000 millones de euros al final del periodo, lo que supone un aumento de alrededor del 42% respecto a los resultados de 2025, con un crecimiento anual del beneficio por acción claramente a doble dígito. Este planteamiento coincide con la percepción de que llega un mejor momento para los dividendos en el mercado.

Este avance se apoyará en un crecimiento de los ingresos a un dígito medio y en una reducción de costes cada año, que debería llevar la ratio de eficiencia en torno al 36% en 2028, frente al 41,2% registrado en 2025. Cuanto más baja es esta ratio, mayor es la capacidad del banco para transformar sus ingresos en resultados.

En paralelo, Santander quiere operar con una ratio de capital CET1 cercana al 13% en 2028, dentro del rango objetivo del 12%-13%. Esta solvencia se considera suficiente por la dirección para absorber potenciales shocks y, al mismo tiempo, permitir una distribución de capital significativa vía dividendos y recompras, incluyendo la devolución de cualquier exceso que quede por encima del umbral marcado.

En términos de rentabilidad, el objetivo es que el retorno sobre fondos propios tangibles (RoTE) supere el 20% al final del plan, partiendo de un 16,3% en 2025. Lograr esa mejora sin apoyarse en elementos extraordinarios es uno de los puntos que más atención despierta entre los inversores, que examinan de cerca las hipótesis sobre tipos de interés, coste del riesgo y comportamiento en mercados clave como España, Brasil, Reino Unido o Estados Unidos.

Firmas como Jefferies o Barclays han señalado que parte del atractivo del plan reside precisamente en la promesa de una rentabilidad estructuralmente más elevada, menos dependiente de factores cíclicos y más basada en la eficiencia operativa y la diversificación geográfica.


ONE Transformation y eficiencia en Banco Santander

ONE Transformation, datos e inteligencia artificial como palanca del dividendo

El despliegue del programa ONE Transformation es otro de los elementos centrales del relato del banco para justificar que podrá sostener un dividendo creciente hasta 2028. Esta iniciativa se basa en el uso de plataformas tecnológicas comunes, la simplificación de productos y procesos, y una mayor integración entre los negocios globales.

La estrategia pasa por explotar al máximo las inversiones en datos e inteligencia artificial (IA), que se integran directamente en la actividad comercial y en la gestión interna. El objetivo es ofrecer una atención más personalizada a los clientes, impulsar la productividad de las redes de distribución y automatizar tareas de back office, con el consiguiente ahorro de costes.

Según las estimaciones de la entidad, las iniciativas ligadas a datos e IA podrían generar más de 1.000 millones de euros de valor de negocio hasta 2028, sumando tanto ahorros como ingresos adicionales. Este impulso contribuiría aproximadamente en un punto porcentual a la mejora de la ratio de eficiencia del grupo, ayudando así a liberar recursos que, en última instancia, facilitan una mayor capacidad de pago de dividendos.

La estrategia tecnológica se articula alrededor de cinco grandes negocios globales: Retail, Openbank (consumo y digital), CIB (banca corporativa y de inversión), Wealth (gestión de patrimonios y seguros) y Payments. Cada uno de ellos aporta un perfil de rentabilidad y crecimiento distinto, pero todos comparten la misma base tecnológica y de datos, lo que permite escalar soluciones de forma transversal.

En Retail, el foco está en evolucionar hacia un modelo de banco digital global con sucursales, con más ventas online y un menor coste de servicio por cliente. En Openbank, se busca consolidar una plataforma de consumo y crédito eficiente y replicable en varios mercados. En CIB, el acento se pone en los negocios con menor consumo de capital y más basados en comisiones.

Posicionamiento internacional y peso de mercados de divisa fuerte

Otro factor que la entidad considera clave para dar estabilidad al dividendo es el refuerzo de su presencia en mercados con divisas consideradas más estables. Tras los movimientos corporativos de los últimos años, el banco ha reconfigurado su perímetro: ha vendido el 49% de su filial en Polonia y ha anunciado la compra de TSB en Reino Unido y de Webster Bank en Estados Unidos, operaciones aún sujetas a las autorizaciones regulatorias correspondientes.

Con este rediseño, Santander espera que en torno al 80% de su cartera de crédito y aproximadamente el 65% de su beneficio antes de impuestos provengan de economías con divisas fuertes, principalmente en Europa y Norteamérica. Esta mayor exposición a monedas más estables pretende reducir la volatilidad de los resultados y, por extensión, de la remuneración al accionista.

En Reino Unido y Estados Unidos, una vez integradas TSB y Webster, el grupo prevé alcanzar un RoTE del 16% y del 18%, respectivamente, en línea con las entidades más rentables de esos mercados. La combinación de estas franquicias con la actividad en España y otros países europeos aspira a consolidar una base de beneficios más amplia y diversificada.

Al mismo tiempo, el banco indica que seguirá priorizando la asignación disciplinada de capital, concentrándose en geografías y negocios capaces de generar retornos por encima del coste de capital. Esta filosofía se extiende también a su política de operaciones corporativas, donde combina compras estratégicas con desinversiones en mercados menos alineados con sus prioridades.

En el plano de gobierno corporativo, el consejo ha propuesto el nombramiento de Deborah Vieitas, actual presidenta no ejecutiva de Banco Santander Brasil, como nueva consejera independiente, en sustitución de Homaira Akbari. Este cambio refuerza la experiencia internacional y el conocimiento del sector financiero en el máximo órgano de decisión del grupo, un aspecto que también influye en la credibilidad del plan ante los inversores institucionales.

Con este conjunto de medidas —desde el giro hacia un dividendo en efectivo más relevante hasta la apuesta por la eficiencia, la tecnología y los mercados de divisa fuerte— Santander intenta sentar las bases para que la remuneración al accionista sea más alta y sostenida a lo largo del tiempo. Si las previsiones se cumplen, el pago en metálico por acción de 2028 no solo será más de dos veces el de 2025, sino que se apoyará en un modelo de negocio más rentable, diversificado y menos volátil, algo que el mercado seguirá de cerca en los próximos ejercicios.


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BBVA fija para el 10 de abril el pago de un dividendo de 0,60 euros por acción

Dividendo BBVA

El consejo de administración de BBVA ha dado luz verde al pago de un dividendo complementario de 0,60 euros brutos por acción, que se abonará a los accionistas el próximo 10 de abril. Con esta decisión, la entidad culmina la política de remuneración correspondiente a los resultados del ejercicio 2025, reforzando su compromiso de reparto de beneficios con los propietarios del banco.

Este dividendo ya se había adelantado durante la presentación de resultados anuales, pero faltaba la aprobación formal del órgano de gobierno y la concreción del calendario de dividendos. La comunicación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) despeja esas dudas y fija de manera definitiva las fechas clave para quienes quieran beneficiarse de esta retribución en efectivo.

Importe del dividendo y retención fiscal aplicable

El dividendo complementario acordado asciende a 0,60 euros brutos por cada acción de BBVA, a cargo de las ganancias generadas en 2025. Sobre esa cifra bruta se aplicará la retención fiscal vigente en España, actualmente del 19% (ver cómo funcionan los dividendos), lo que se traducirá en un importe neto de 0,486 euros por título para los accionistas residentes sujetos a dicha retención.

En términos agregados, este pago supone un desembolso aproximado de 3.405 millones de euros por parte de la entidad, de acuerdo con el número de acciones en circulación. Se trata de una de las mayores retribuciones en efectivo realizadas por el banco, que consolida así una política de dividendo más generosa en un contexto de resultados al alza y de recompra de acciones.

Si se suma este dividendo complementario a la remuneración ya repartida previamente, el banco alcanzará un total de 0,92 euros por acción en el conjunto del año. Esta cifra representa un incremento de aproximadamente el 31% respecto al ejercicio anterior, situando el retorno al accionista en niveles máximos históricos dentro de la entidad.

Desde el punto de vista del inversor minorista, este aumento del dividendo ordinario se enmarca en una etapa en la que la rentabilidad por dividendo del sector bancario ha ganado relevancia como atractivo frente a otras alternativas de inversión, especialmente en España y el resto de Europa.

Fechas clave: last trading date, ex-dividend y record date

Para poder cobrar este dividendo, es fundamental prestar atención al calendario fijado por la entidad y comunicado a la CNMV y a los mercados. El último día en el que las acciones de BBVA cotizarán con derecho a percibir el dividendo será el 7 de abril, conocido como last trading date.

A partir del 8 de abril, los títulos comenzarán a negociarse en bolsa como acciones ‘ex dividendo’, lo que significa que quienes los adquieran desde esa fecha en adelante ya no tendrán derecho a recibir el pago de 0,60 euros por acción correspondiente a este reparto. Este punto suele ser relevante para los inversores que realizan operaciones a corto plazo alrededor de las fechas de dividendo.

El día 9 de abril se establece como record date o fecha de registro. En esa jornada, se determinará oficialmente qué accionistas figuran en los registros de la entidad depositaria y, por tanto, quiénes tienen derecho a recibir la retribución. Es una fecha meramente administrativa, pero clave a efectos de identificación de los beneficiarios.

Finalmente, el 10 de abril será la fecha efectiva de pago. Ese día, siguiendo las disposiciones aplicables a las entidades depositarias en España y utilizando los sistemas que Iberclear pone a su disposición, se abonará el importe correspondiente en las cuentas de los accionistas con las entidades financieras donde tengan depositados sus títulos.

Mecanismo de pago y papel de Iberclear

La distribución del dividendo se llevará a cabo a través de Iberclear, la entidad encargada de la compensación y liquidación de valores en el mercado español. Este organismo pone a disposición de los bancos y sociedades depositarias las infraestructuras necesarias para que el pago se ejecute de forma automática y coordinada.

En la práctica, el accionista no tiene que realizar ninguna gestión adicional: el abono del dividendo se realiza de manera directa en la cuenta de valores o cuenta corriente asociada a sus acciones, una vez aplicadas las retenciones fiscales que correspondan en cada caso. El proceso suele completarse en la misma jornada fijada como fecha de pago.

Desde el punto de vista regulatorio, todo el calendario —last trading date, ex-dividend date, record date y fecha de pago— se ajusta a los estándares habituales en los mercados europeos, facilitando la coordinación entre BBVA, la CNMV, Iberclear y las entidades financieras que actúan como intermediarias.

Este esquema reduce posibles incidencias operativas y ofrece mayor seguridad jurídica y operativa tanto para el banco como para sus accionistas, especialmente para los inversores institucionales y para los fondos de inversión que necesitan certidumbre sobre el momento exacto de cobro para su propia gestión de tesorería.

Política de remuneración al accionista y perspectivas

El dividendo que se pagará en abril se enmarca dentro de una estrategia global de retribución al accionista. La entidad comunicó en su día al mercado que prevé obtener en el periodo 2025-2028 un beneficio acumulado cercano a los 48.000 millones de euros, del que aproximadamente 36.000 millones se destinarían a remunerar a los propietarios del banco.

De ese importe total previsto para remuneración, alrededor de 6.000 millones de euros se vinculan al dividendo ordinario con cargo a los resultados de esos ejercicios, mientras que cerca de 7.000 millones se repartirían como remuneración extraordinaria ligada al exceso de capital acumulado. Este enfoque combina una retribución recurrente vía dividendo con mecanismos adicionales como recompras de acciones para optimizar la estructura de capital.

En el ejercicio anterior ya se ejecutó un dividendo a cuenta de 0,32 euros por acción —considerado un pago adelantado de carácter récord—, abonado el 7 de noviembre, por un total aproximado de 1.844 millones de euros. A ello se sumó una recompra de acciones cercana a los 993 millones de euros con cargo a los resultados de 2024, completada en diciembre, que también supuso una mejora de la retribución total al accionista.

Con la incorporación del dividendo complementario que ahora se concreta, el montante total repartido en el año por la vía ordinaria asciende a los mencionados 0,92 euros por acción, consolidando una senda de crecimiento en la remuneración que refleja el buen tono de los resultados y la solvencia de la entidad en el contexto financiero europeo.

Para los inversores, esta combinación de pagos en efectivo y operaciones de recompra sitúa a BBVA como uno de los bancos con política de retorno más activa dentro del mercado español, si bien la decisión de entrar o mantener la inversión dependerá siempre del perfil de riesgo de cada ahorrador y de su estrategia a largo plazo.

Impacto para el accionista y contexto de mercado

Más allá de las cifras concretas, el anuncio del dividendo de 0,60 euros por acción y su pago en abril tiene un impacto relevante en la forma en que el mercado valora el título de BBVA. En los días previos a la fecha ex-dividendo, es habitual que el volumen de negociación se vea afectado por la actuación de inversores que buscan capturar el dividendo o ajustar sus posiciones.

Una vez llega el 8 de abril y la acción pasa a cotizar ex-dividendo, lo más frecuente es que el precio del título refleje la salida del importe del dividendo del valor de mercado, aunque la reacción concreta dependerá también de otros factores, como la evolución general de las bolsas europeas, la situación de los tipos de interés y las perspectivas económicas.

Desde un punto de vista financiero, la rentabilidad por dividendo que ofrece esta remuneración —considerando el total de 0,92 euros por acción en el año— puede resultar atractiva si se compara con otras alternativas conservadoras de ahorro. No obstante, la inversión en renta variable conlleva siempre riesgos asociados a la volatilidad, por lo que conviene analizar la posición global del banco, sus resultados y las perspectivas del sector bancario.

En el contexto europeo, el anuncio de BBVA se alinea con una tendencia general de refuerzo de la retribución al accionista en la gran banca, una vez superadas las restricciones al pago de dividendos que se aplicaron años atrás por motivos regulatorios y de estabilidad financiera. Este entorno ha devuelto atractivo al sector para determinados perfiles de inversor que buscan ingresos periódicos.

Con la fecha de cobro fijada y el calendario perfectamente definido, los accionistas disponen de toda la información necesaria para decidir si mantener, incrementar o reducir su exposición al valor, sabiendo que el 10 de abril se materializará el abono en efectivo del dividendo complementario de 0,60 euros brutos por acción y que este forma parte de una estrategia de remuneración amplia y continuista por parte de BBVA.


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Banco Sabadell reduce beneficio y refuerza la retribución al accionista


Resultados Banco Sabadell y recompra de acciones

Banco Sabadell ha cerrado el ejercicio 2025 con un beneficio neto atribuido de 1.775 millones de euros, una cifra que supone ganar algo menos que un año antes pero que mantiene al grupo entre las entidades más rentables del sistema financiero español. El resultado llega, además, en pleno cambio de ciclo interno y tras superar la opa lanzada por BBVA, que marcó buena parte de la narrativa del sector el año pasado.

A pesar de esta ligera caída, la entidad insiste en que, si se dejan fuera los extraordinarios contabilizados en 2024, el beneficio habría avanzado un 3,4% interanual. El banco vincula esta evolución a la mejora de la calidad del riesgo, al recorte de provisiones y al empuje del negocio en España, donde el crédito y los recursos de clientes han seguido aumentando a buen ritmo.

Beneficio, rentabilidad y política de retribución

El ejercicio se salda con un beneficio de 1.775 millones, un 2,8% menos interanual, afectado por los 109 millones de impactos extraordinarios registrados en 2024 que ya no se repiten. Sin ese efecto de base, el resultado neto muestra un avance moderado, apoyado en el crecimiento de los volúmenes y en la reducción de las dotaciones por riesgo de crédito.

En términos de rentabilidad, el banco ha llevado su RoTE (rentabilidad sobre el capital tangible) hasta el 14,3%, avanzando hacia la meta del 16% fijada para el final del Plan Estratégico 2025-2027. Esta mejora llega pese al descenso del margen de intereses derivado del entorno de tipos más bajos, compensado en parte por mayores comisiones y un control estricto de los costes.

En el capítulo de solvencia, la entidad sitúa su ratio CET1 fully loaded en el 13,65%, que queda en el 13,11% una vez se descuenta el reparto del exceso de capital entre los accionistas. Esta posición implica una generación orgánica de capital de 196 puntos básicos a lo largo de 2025 y se traduce en un colchón holgado sobre los requisitos regulatorios, con una ratio de capital total cercana al 18,23% y un MDA buffer de casi 400 puntos básicos.

El gran titular para el inversor está en la retribución: el Consejo ha dado luz verde a un programa de recompra de acciones de hasta 800 millones de euros, ya autorizado por el Banco Central Europeo. Este paquete se compone de 365 millones con cargo a las ganancias de 2025 y otros 435 millones procedentes del capital acumulado por encima del 13% CET1, y está previsto que arranque el 9 de febrero.

Si se suma esta recompra a los 700 millones ya repartidos en dividendos en efectivo a cuenta de 2025 y al pago de 0,50 euros por título como dividendo extraordinario ligado a la venta de TSB, el banco calcula que distribuirá alrededor de 4.000 millones de euros a sus accionistas en un intervalo de 12 meses. En términos de mercado, esta cifra equivale aproximadamente a una rentabilidad cercana al 9% sobre la capitalización bursátil actual.

Plan estratégico y relevo en la cúpula

La elevada remuneración al accionista se enmarca en el Plan Estratégico 2025-2027, con el que Sabadell se ha comprometido a devolver a sus dueños unos 6.450 millones de euros en ese trienio, cerca del 40% de su valor bursátil. La dirección ha reiterado que, a partir de 2026, el dividendo ordinario en efectivo por acción será superior a los 0,20 euros abonados en 2024, sin contar pagos especiales.

El consejero delegado saliente, César González-Bueno, ha subrayado que el banco vuelve a cumplir los compromisos asumidos con el mercado, lo que permite mantener intactas las guías del plan. En sus palabras, el proyecto se apoya en fundamentos de negocio sólidos y un equipo centrado en la ejecución, con el foco puesto en la rentabilidad y en una remuneración recurrente y atractiva para el accionista.

En paralelo a la presentación de resultados, el Consejo ha oficializado un cambio de calado en la primera línea directiva. Tras acordar su salida de mutuo acuerdo, González-Bueno cederá el testigo a Marc Armengol, hasta ahora responsable ejecutivo de TSB. El relevo está previsto para mayo, una vez se celebre la junta de accionistas y se reciba el visto bueno del BCE.

El banco destaca del nuevo máximo ejecutivo su perfil tecnológico y experiencia en transformación digital, rasgos que encajan con la siguiente fase del plan estratégico, en la que el uso de datos, la automatización y la inteligencia artificial ganarán peso. La salida de González-Bueno se produce tras un ciclo que la propia entidad califica de “apasionante y exitoso”, marcado por la reestructuración del grupo, la limpieza del balance y la defensa frente a la opa de BBVA.

En bolsa, la reacción inmediata del mercado ha sido de recogida de beneficios: el título llegó a caer alrededor de un 4%-5% en la sesión de resultados, en un contexto de correcciones generalizadas en la banca española tras varios meses de fuerte revalorización. Algunas casas de análisis atribuyen el ajuste al menor ritmo de actividad comercial al cierre del ejercicio y a unas previsiones para 2026 que califican de conservadoras, y al nuevo mapa del precio objetivo de la banca española.

Margen de intereses, comisiones y eficiencia

En la parte alta de la cuenta de resultados, Sabadell registró en 2025 ingresos del negocio bancario (margen de intereses más comisiones netas) de 6.221 millones de euros, lo que supone un descenso del 2,5% respecto al ejercicio anterior. El banco encadena así un año de ajuste tras el pico de beneficios derivado del fuerte repunte de tipos en 2023 y 2024.

El margen de intereses se situó en 4.837 millones de euros, con una caída del 3,7% interanual en el grupo y de algo más del 6% si se excluye TSB. Esta contracción responde, según la entidad, al impacto de los menores tipos de interés en la zona euro y a la normalización de la contribución de la cartera hipotecaria y del crédito a tipo variable, parcialmente compensada por el mayor volumen de préstamos y la gestión del coste de los depósitos.

Frente a esta presión sobre el margen puro, la palanca de las comisiones ha jugado a favor. Las comisiones netas alcanzaron 1.384 millones de euros, con un incremento del 2% a nivel grupo y del 3,6% sin contar la filial británica. El aumento se explica sobre todo por los ingresos vinculados a la gestión de activos, los fondos de inversión y los seguros, con un último trimestre especialmente fuerte por la estacionalidad de las comisiones de éxito.

La gestión de costes ha mantenido el tono de disciplina de los últimos años. Los gastos totales se situaron en 3.100 millones de euros, apenas un 0,5% por encima de 2024, lo que permite contener la ratio de eficiencia del grupo en el entorno del 49,3% incluyendo amortizaciones. Este dato indica que la mitad aproximada de los ingresos se destina a costes operativos, nivel que se considera razonable en comparación con otros bancos europeos de tamaño similar.

Si se amplía el foco a todos los ingresos, el margen bruto se redujo alrededor de un 0,8%, hasta algo más de 6.280 millones de euros, mientras que el beneficio antes de impuestos, favorecido por la caída de las provisiones, avanzó en torno a un 3,5%, hasta situarse cerca de los 2.600 millones.

Impulso comercial y crecimiento del crédito

Más allá de la cuenta de resultados, el banco subraya el dinamismo de la actividad comercial, sobre todo en España. El conjunto del grupo cerró 2025 con un crédito vivo de 160.708 millones de euros, un 2,4% más interanual. Si se excluye TSB, la inversión crediticia se eleva a 119.615 millones, con un avance del 5,4% frente a un año antes.

En el mercado doméstico, la cartera hipotecaria aumentó un 5,2%, hasta 39.800 millones de euros, en un entorno todavía marcado por tipos relativamente altos para las familias. El negocio de crédito al consumo mostró un comportamiento aún más dinámico, con un saldo de 5.400 millones y un crecimiento del 17,8% interanual, reflejando un mayor apetito de los hogares por financiar compras y proyectos personales.

El segmento de préstamos y créditos a empresas también mantuvo la senda de crecimiento, aunque a un ritmo más moderado: la cartera se situó en torno a 44.800 millones de euros, un 2,4% más que en 2024. Este avance se apoya tanto en pymes como en compañías de mayor tamaño, con un enfoque selectivo para preservar la calidad del riesgo.

En medios de pago, el banco registró un avance de la facturación de tarjetas del 6%, hasta superar los 26.600 millones de euros, mientras que el volumen gestionado a través de datáfonos y TPVs creció un 2% en el año, hasta casi 58.000 millones. Estas cifras apuntan a un uso cada vez más intensivo de los pagos electrónicos por parte de particulares y comercios.

Los recursos de clientes exTSB alcanzaron los 184.692 millones de euros a cierre de diciembre, con un incremento del 6,4%. En el conjunto del grupo, los recursos se situaron alrededor de 224.921 millones, un 4,3% más, repartidos entre depósitos en balance y productos de ahorro e inversión fuera de balance.

Depósitos, productos de inversión y recursos de clientes

En el pasivo, los recursos de clientes en balance del grupo sumaron 172.265 millones de euros, con un crecimiento del 1,6% interanual. El principal motor han sido las cuentas a la vista, que ascienden a unos 143.400 millones y aumentan un 3,7%, impulsadas por la captación de nuevos clientes y por el mantenimiento de saldos operativos de particulares y empresas.

En sentido contrario, los depósitos a plazo se redujeron hasta 28.476 millones de euros, un 8,3% menos interanual. Este descenso no responde tanto a salidas de dinero del banco como al trasvase hacia productos fuera de balance, fundamentalmente fondos de inversión, seguros de ahorro y soluciones de gestión de patrimonios, que ofrecen un potencial de rentabilidad superior en el actual contexto de tipos.

El total de recursos de clientes fuera de balance alcanzó los 52.656 millones de euros al cierre del año, lo que supone un incremento del 14% respecto a 2024. La entidad destaca la buena evolución de los fondos de inversión, con suscripciones netas positivas, junto con el crecimiento de los seguros comercializados y el desarrollo del negocio de banca privada y asesoramiento.

Esta reconfiguración de la estructura de pasivo, con más peso de los productos de inversión, encaja con la estrategia de impulsar las comisiones recurrentes y diversificar las fuentes de ingresos, al tiempo que permite optimizar el coste de la financiación y sostener la rentabilidad en un entorno de tipos menos favorables.

De cara al presente ejercicio, la entidad confía en que el impulso de los volúmenes de crédito y de los productos de ahorro e inversión se traduzca en un mayor crecimiento de ingresos una vez se diluya el efecto negativo de la caída de tipos sobre el margen de intereses, algo que, según el banco, debería apreciarse sobre todo a partir de la segunda mitad de 2026.

Provisiones, riesgo y calidad del balance

Uno de los puntos que más subraya la dirección es la mejora de la calidad del activo y la reducción del coste del riesgo. En 2025, las dotaciones a provisiones disminuyeron un 23,5% interanual, apoyadas en una caída significativa de los activos problemáticos y en la menor entrada de nueva morosidad.

El coste del riesgo de crédito se situó en 21 puntos básicos a nivel grupo y en 24 puntos básicos si se excluye TSB, cifras que reflejan un entorno de impagos contenido. El coste de riesgo total, que además de crédito incluye otros conceptos como provisiones por litigios o deterioros de activos no financieros, se redujo hasta los 31 puntos básicos en el grupo y 37 puntos exTSB.

La ratio de morosidad del grupo descendió hasta el 2,37%, desde niveles cercanos al 2,8% un año antes, y la cobertura de los activos dudosos (stage 3) con el total de provisiones aumentó hasta el 63,8%. Si se deja fuera a TSB, la ratio de mora queda en torno al 2,65% y la cobertura sube hasta cerca del 69,5%, reforzando el colchón ante posibles deterioros futuros.

En términos absolutos, el saldo de activos problemáticos (NPAs) se redujo en 877 millones de euros en la comparativa interanual, de los que 725 millones corresponden a posiciones catalogadas como stage 3 y unos 150 millones a activos inmobiliarios problemáticos. A cierre de diciembre, los NPAs se situaban en torno a 4.803 millones, con 4.119 millones en activos dudosos y unos 684 millones en adjudicados inmobiliarios.

La entidad sostiene que esta evolución ha cambiado el perfil de riesgo del banco, que hace unos años era mucho más sensible a las turbulencias macroeconómicas y ahora muestra una exposición más diversificada y con mayor nivel de coberturas. De hecho, el propio equipo gestor considera que la mejora de los activos ha sido uno de los elementos de transformación clave del grupo en los últimos ejercicios.

Capital, solvencia y generación orgánica

En el ámbito del capital, Sabadell remarca que continúa generando recursos propios de forma orgánica a ritmos elevados, lo que le permite al mismo tiempo financiar el crecimiento del crédito y sostener una política de retribución al accionista muy exigente.

La ratio CET1 fully loaded, tras considerar el reparto del exceso de capital, se mantiene en el 13,11% a final de 2025. Si se mide antes de distribuciones, alcanza el 13,65%. Durante el año, el banco ha generado 196 puntos básicos de capital de manera orgánica, con un incremento de 20 puntos básicos en el último trimestre.

El conjunto de ratios regulatorias sitúa a la entidad con un nivel de solvencia holgado frente a los mínimos requeridos. La ratio de capital total ronda el 18,23%, lo que deja un margen de seguridad (MDA buffer) de unos 391 puntos básicos, suficiente para absorber potenciales shocks sin poner en riesgo la capacidad de pagar cupones y dividendos.

Este colchón de capital es, precisamente, el que posibilita lanzar una recompra de acciones de 800 millones de euros y anunciar una distribución global de 6.450 millones en el trienio, sin comprometer los objetivos internos de solvencia ni las exigencias del supervisor europeo.

El director financiero, Sergio Palavecino, ha destacado que las dinámicas de negocio y de balance permiten autofinanciar el crecimiento del libro de crédito y, a la vez, mantener una remuneración competitiva al accionista. A su juicio, la combinación de mayor rentabilidad futura, generación de capital y disciplina en costes coloca al banco en buena posición para alcanzar sus metas de RoTE y solvencia dentro del marco temporal previsto.

TSB, resultados y venta al Santander

El ejercicio 2025 ha sido también el último año completo con TSB dentro del perímetro del grupo. La filial británica cerró el ejercicio con un beneficio neto individual de 259 millones de libras, lo que representa un incremento del 24,7% frente a 2024. En términos de contribución al grupo, aportó 318 millones de euros, un 25,6% más que en el ejercicio anterior.

En la cuenta de resultados de TSB, el margen de intereses creció un 7,2%, hasta 1.056 millones de libras, impulsado por el negocio hipotecario y la gestión del pasivo, mientras que las comisiones se redujeron un 15,5%, hasta cerca de 77 millones de libras, en parte por cambios en la estructura de tarifas y por un entorno competitivo intenso en el mercado minorista británico.

Los costes totales de la filial descendieron alrededor de un 2,6%, hasta situarse por debajo de los 750 millones de libras, reflejando el impacto de los planes de eficiencia y la digitalización de procesos. Este ajuste, junto con el crecimiento del margen de intereses, explica el fuerte repunte de su beneficio.

En el plano corporativo, Sabadell cerró con Banco Santander la venta de TSB por 2.650 millones de libras a fecha 31 de marzo de 2025. A esa cantidad se le suma el incremento del valor neto contable tangible (TNAV) generado desde entonces, que ya alcanza los 154 millones de libras y que se añadirá al precio final en el momento en que se formalice la operación, previsiblemente en el segundo trimestre de 2026, una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias pendientes.

El banco ha vinculado a esta transacción un dividendo extraordinario de 0,50 euros por acción, que, como se ha mencionado, se integrará en el paquete total de 4.000 millones de euros a abonar a los accionistas en un plazo de un año. Será, además, el cierre de una etapa en la que el negocio británico ha pasado de ser uno de los focos de riesgo de la entidad a convertirse en un activo rentable por el que otro gran banco europeo paga una prima relevante.

Con la salida de TSB, Sabadell orientará su perímetro hacia un modelo más centrado en España y con una presencia internacional limitada, fundamentalmente en mercados como México, donde la entidad mantiene una actividad más reducida, y en ciertos negocios especializados que no requieren una red física amplia.

Objetivos y previsiones para 2026

Mirando al futuro inmediato, el banco mantiene las grandes líneas de su Plan Estratégico 2025-2027. Para 2026, anticipa un RoTE recurrente del 14,5% en el perímetro sin TSB y un crecimiento del margen de intereses superior al 1%, una vez se estabilice el impacto de los tipos y el empuje de los volúmenes se traslade de forma más directa a la cuenta de resultados.

La entidad espera también un avance de las comisiones de un dígito medio, apoyado en la mayor penetración de productos de inversión y seguros entre su base de clientes, y un aumento de los costes de alrededor del 3%, ligado en buena parte a inversiones en tecnología, talento especializado y proyectos de transformación digital.

En materia de riesgo, el banco proyecta para 2026 un coste de riesgo total en el entorno de los 40 puntos básicos, lo que implicaría un nivel aún manejable, aunque ligeramente por encima de los mínimos de 2025. La dirección considera que este punto de partida es compatible con el mantenimiento de una ratio de morosidad contenida y con coberturas elevadas.

Entre los objetivos operativos, Sabadell aspira a aumentar la actividad comercial en España por encima del ritmo del mercado en la mayoría de los segmentos, consolidar su posición en financiación de empresas y consumo, elevar la cartera de crédito de forma selectiva y seguir afinando la estructura de costes para preservar la eficiencia.

La entidad confía en que la combinación de crecimiento orgánico del negocio, disciplina en el riesgo, eficiencia operativa y generación de capital permita cumplir con la meta de un RoTE del 16% al final del plan, manteniendo al mismo tiempo una retribución elevada y sostenible para los accionistas.

Con un beneficio de 1.775 millones, una rentabilidad del 14,3% sobre el capital tangible, un programa de recompra de 800 millones y el compromiso de repartir 6.450 millones hasta 2027, Banco Sabadell afronta la nueva etapa post-opa y post-TSB apoyado en un balance más saneado, una base de negocio en España que gana tracción y una agenda clara en materia de digitalización y eficiencia, mientras el mercado evalúa si las guías ofrecidas encajan con las elevadas expectativas generadas por el ciclo alcista de la banca.


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BBVA bate récord de beneficio y refuerza dividendo y recompras


Resultados récord de banco europeo

BBVA ha cerrado el ejercicio 2025 con el mayor beneficio de su historia, impulsado por el tirón del crédito, el aumento de los ingresos recurrentes y una rentabilidad situada en la parte alta del sector europeo. La entidad deja atrás el episodio de la opa fallida sobre Sabadell apoyándose en unas cuentas que baten todas sus marcas previas.

El grupo consiguió un resultado atribuido de 10.511 millones de euros, lo que supone un avance del 4,5% en euros corrientes frente a 2024 y del 19,2% a tipos de cambio constantes. Estos datos consolidan una senda de varios años de crecimiento sostenido del beneficio, respaldada por una base de clientes en expansión, mejora de márgenes y disciplina de costes.

Evolución del negocio y récord en los márgenes

El motor de estas cifras ha sido el fuerte dinamismo de la actividad. El crédito a la clientela avanzó un 16,2% en términos constantes, con ganancias de cuota en la mayoría de los mercados en los que opera el banco. Este mayor volumen, especialmente en segmentos de mayor rentabilidad, ha permitido elevar la capacidad de BBVA para sacar partido a su balance.

En la parte alta de la cuenta de resultados, el margen de intereses alcanzó 26.280 millones de euros, con un incremento cercano al 14% a tipos de cambio constantes, apoyado en los principales mercados del grupo. El margen de intereses sobre activos totales medios subió hasta el 3,27% en el cuarto trimestre, frente al 3,17% de un año antes, reflejando una mejora en la rentabilidad de los activos.

Las comisiones netas sumaron 8.215 millones de euros, con un crecimiento de doble dígito en términos constantes gracias, sobre todo, a los medios de pago y a la gestión de activos. La combinación de margen de intereses y comisiones llevó los ingresos recurrentes hasta 34.496 millones, un 14,1% más que en 2024.

El margen bruto se situó en 36.931 millones de euros, con un avance del 16,3% a tipos de cambio constantes. Este repunte permitió absorber sin problemas el aumento de los gastos, mantener lo que en la jerga del sector se conoce como mandíbulas positivas y mejorar la eficiencia del grupo.

Los gastos de explotación ascendieron a 14.332 millones de euros, tras crecer en torno a un 10% en términos constantes, impulsados por mayores costes de personal, tecnología y actividades comerciales. La fortaleza del margen bruto compensó este incremento y se tradujo en una ratio de eficiencia del 38,8%, mejorando más de dos puntos porcentuales frente al año anterior.

Como resultado de todo lo anterior, el margen neto alcanzó los 22.599 millones de euros, un 20,4% por encima del registrado en 2024 y el nivel más alto alcanzado por la entidad. Esta evolución, junto con la contención del riesgo, ha sido clave para el nuevo récord de beneficios.

Riesgo, solvencia y calidad del balance

El crecimiento del negocio vino acompañado de un aumento de las dotaciones por deterioro de activos financieros, que sumaron 6.073 millones de euros, un 15,5% más que el año anterior. El incremento se concentra principalmente en las carteras minoristas, coherente con el fuerte avance del crédito.

A pesar de ese mayor esfuerzo en provisiones, los indicadores de calidad del activo muestran una foto sólida. El coste de riesgo acumulado cerró en el 1,39%, mientras que la tasa de mora se situó en el 2,7% y la cobertura alcanzó el 85%. En España, el coste de riesgo se redujo hasta el 0,34% y la morosidad bajó al 3,1%, con una cobertura del 67%.

En términos de capital, el banco mantuvo un ratio CET1 fully loaded del 12,7% al final del ejercicio, por encima del rango objetivo de la entidad, situado entre el 11,5% y el 12%, y claramente por encima de los mínimos regulatorios. Esta posición permite a BBVA combinar crecimiento orgánico, retribución al accionista y programas de recompra.

La entidad resalta también la evolución del valor contable tangible por acción más dividendos, que aumentó a doble dígito, reflejando la creación de valor para los accionistas más allá del beneficio contable. Todo ello en un ejercicio condicionado por la política monetaria del Banco Central Europeo y por la corrección del precio del dinero tras las subidas previas de tipos.

Dividendo histórico y programa de recompra


Entorno de tipos de interés en Europa

Con cargo al resultado de 2025, BBVA propondrá el mayor dividendo en efectivo de su historia. En total, la entidad prevé distribuir 0,92 euros brutos por acción, íntegramente en metálico, lo que supone un desembolso de unos 5.249 millones de euros, un 31% más que la remuneración en caja correspondiente a 2024.

De esa cantidad, el banco ya abonó 0,32 euros por acción en noviembre como dividendo a cuenta. El pago complementario previsto es de 0,60 euros por acción, pendiente de la aprobación de los órganos sociales y programado para abril de 2026. La política de distribución se sitúa en torno al 50% del beneficio atribuido.

Además del dividendo, el grupo ha puesto en marcha un plan extraordinario de recompra de acciones por 3.960 millones de euros. El primer tramo, de 1.500 millones, ya estaba ejecutado en torno al 43% a finales de enero, según la información remitida al mercado. La entidad mantiene su compromiso de regresar al accionista el exceso de capital que supere la parte alta de su rango objetivo.

La combinación de dividendos y recompras supera los 9.200 millones de euros, una cifra que sitúa a BBVA entre los bancos europeos con una política de retribución más intensa. Pese a ello, el ratio CET1 se mantiene confortablemente dentro del rango definido por la entidad.

España y México, pilares del beneficio del grupo


Banca en España y Europa

Por áreas geográficas, España y México concentran la mayor parte del beneficio. En el mercado doméstico, BBVA España registró un resultado atribuido histórico de 4.175 millones de euros, con un crecimiento del 11,3% frente al año anterior gracias al aumento de los ingresos recurrentes, la estabilidad de los costes y menores saneamientos.

En España, la nueva producción de crédito creció alrededor del 8%, con especial intensidad en las empresas de mayor tamaño, el sector público y las compañías medianas. El margen de intereses avanzó en torno a un 3%, las comisiones crecieron en una proporción similar y los gastos se redujeron ligeramente, lo que se tradujo en una mejora de la eficiencia local.

México se mantuvo como el principal motor de resultados del grupo, con un beneficio atribuido en el entorno de los 5.264 millones de euros. El crédito en este país aumentó a ritmos de un dígito alto, con avance en el negocio minorista y en el segmento de consumo, mientras los ingresos recurrentes siguieron creciendo gracias al margen de intereses y a las comisiones.

El área de banca mayorista y resto de negocios, que incluye la actividad de Corporate & Investment Banking y otras operaciones internacionales, contribuyó con alrededor de 627 millones de euros, beneficiándose de la financiación de proyectos y de la actividad corporativa en Europa, Estados Unidos y Asia.

Clientes, digitalización y apuesta por la inteligencia artificial


Clientes y transformación digital en la banca

Más allá de las cifras puras, BBVA subraya que su estrategia pasa por una visión radicalmente centrada en el cliente. Esta orientación ha permitido al banco mantener posiciones de liderazgo en la valoración de sus usuarios, medida a través del índice Net Promoter Score (NPS), en la mayoría de los mercados donde opera.

Durante 2025, la entidad incorporó 11,5 millones de nuevos clientes, de los cuales aproximadamente dos tercios llegaron a través de canales digitales. La base de clientes activos supera ya los 80 millones a nivel global, con una penetración creciente de la banca móvil y de los servicios en línea.

La innovación y la inteligencia artificial ocupan un lugar central en el plan estratégico. El banco ha desplegado ocho iniciativas principales basadas en IA, entre las que destaca su asesor digital Blue, herramientas de apoyo para gestores, soluciones de automatización de procesos y aplicaciones específicas para riesgos y desarrollo de software.

En este terreno, BBVA ha sellado una alianza estratégica con OpenAI con el objetivo de acelerar la adopción de estas tecnologías, mejorar la personalización de la oferta y reforzar la eficiencia interna. La entidad considera que estas capacidades serán clave para competir en los próximos años y para seguir ampliando la base de clientes digitales.

Paralelamente, el grupo ha mantenido un fuerte impulso en sostenibilidad. En 2025 canalizó 134.000 millones de euros en negocio sostenible, un 44% más que en 2024, y el negocio transfronterizo de empresas creció un 20% en euros constantes, consolidando el papel del banco en la financiación de proyectos alineados con la transición energética y el desarrollo sostenible.

Rentabilidad, mercado y perspectivas


Reuniones financieras y estrategia bancaria

En términos de rentabilidad, BBVA se situó de nuevo entre las entidades más rentables de Europa. La rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) fue del 19,3%, mientras que la rentabilidad sobre fondos propios (ROE) se aproximó al 18,5%. El banco aspira a mantener estos niveles, o incluso superarlos ligeramente, en el ejercicio 2026.

La entidad reconoce, no obstante, que el comportamiento de la acción en Bolsa tras la publicación de resultados ha sido exigente. Parte del mercado ha acusado el impacto de mayores provisiones, de una evolución algo más contenida de algunas filiales y del nuevo contexto de tipos de interés en la zona euro.

Desde la dirección se insiste en que el banco está “en su mejor momento” y bien posicionado para cumplir sus objetivos a medio plazo. Entre las metas anunciadas figuran mantener una rentabilidad en torno al 20%, preservar o mejorar la eficiencia, sostener un crecimiento de ingresos de un dígito alto y seguir distribuyendo el exceso de capital mediante dividendos y recompras.

De cara a 2026, las previsiones internas apuntan a un crecimiento adicional del crédito en los principales mercados, con avances de alrededor del 5% en España y de un dígito alto en México. El banco también anticipa que la inversión en tecnología y datos seguirá aumentando, si bien espera que la mejora de los ingresos compense estas partidas.

En este contexto, BBVA prevé que la eficiencia del grupo se mantenga por debajo del 40% y que los indicadores de riesgo continúen en niveles sólidos, apoyados en una gestión prudente y en herramientas de análisis cada vez más sofisticadas.

El cierre de 2025 deja a BBVA con un beneficio récord, una rentabilidad sobresaliente y una retribución al accionista sin precedentes, apoyado en el crecimiento del crédito, la solidez de los márgenes y una estrategia que combina digitalización, inteligencia artificial y sostenibilidad. Con una posición de capital sólida y una base de clientes en expansión, la entidad encara 2026 con el reto de volver a superar sus propias marcas en un entorno competitivo y de tipos de interés en plena transición.


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