Santander culmina la compra de TSB a Sabadell por 3.300 millones
Banco Santander ha completado la adquisición de la filial británica TSB a Banco Sabadell por un importe cercano a los 3.300 millones de euros, tras culminar un proceso de aprobación regulatoria que se ha prolongado durante meses. La transacción, anunciada inicialmente en el verano de 2025, se convierte en uno de los movimientos corporativos más relevantes de la banca española reciente, tanto por su impacto en el mercado financiero británico como por las consecuencias para la estrategia de Sabadell.
Para la entidad catalana, la operación supone un importante refuerzo de capital y un giro de foco hacia el negocio en España, mientras que Santander da un salto de tamaño en Reino Unido al integrar TSB en su filial Santander UK. Como parte del acuerdo, Sabadell recompensará a sus accionistas con un dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción que se abonará el 29 de mayo, un pago que había sido anunciado como uno de los grandes incentivos para frenar la opa hostil lanzada por BBVA.
Detalles financieros de la compra de TSB

El importe final de la transacción asciende a 2.863 millones de libras esterlinas, equivalentes a unos 3.300 millones de euros, según han comunicado ambas entidades a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). De esa cifra, 2.650 millones de libras (unos 3.050 millones de euros) corresponden al precio de compraventa inicialmente pactado y representan aproximadamente 1,5 veces el valor en libros de TSB.
A esta cantidad se suma el valor neto tangible generado por TSB desde el anuncio de la operación hasta su cierre, que alcanza los 213 millones de libras, alrededor de 242 millones de euros. Este ajuste eleva el coste efectivo de la compra hasta los mencionados 2.863 millones de libras y refleja la mejora de la entidad británica durante el periodo de tramitación.
Desde el punto de vista de Banco Sabadell, la venta de TSB implica una plusvalía contable ligeramente superior a los 300 millones de euros, una vez incorporados todos los efectos derivados de la operación. Además, la entidad estima una generación de capital de más de 400 puntos básicos en su ratio CET1, aunque este colchón se verá parcialmente reducido tras el pago del dividendo extraordinario comprometido con sus accionistas.
En paralelo al traspaso del negocio principal, se han transferido a Santander UK diversos instrumentos de capital y valores no vencidos emitidos por TSB y suscritos por Sabadell. El volumen de estos instrumentos asciende a unos 1.217 millones de libras, en torno a 1.400 millones de euros, y completa el perímetro de la operación al sacar a la entidad catalana del accionariado y de la financiación subordinada de su antigua filial británica.
Impacto para Banco Sabadell: capital, dividendo y cambio de rumbo
La culminación de la venta permite a Banco Sabadell materializar una operación que llevaba tiempo preparando como pieza clave de su reordenación estratégica. Con el capital liberado por la desinversión en TSB, la entidad se anota una mejora de solvencia de más de 0,4 puntos porcentuales y se posiciona para reforzar su actividad en el mercado español, que considera su ámbito natural de crecimiento.
El uso principal de los recursos obtenidos será, no obstante, retribuir al accionista mediante un dividendo extraordinario en efectivo de 0,50 euros brutos por acción. Este pago, que se realizará el 29 de mayo, supondrá un desembolso aproximado de 2.500 millones de euros y se suma a los dividendos ordinarios y a los programas de recompra y amortización de acciones que el banco viene ejecutando.
En conjunto, gracias a esta operación y al resto de iniciativas de remuneración, Sabadell mantiene su objetivo de distribuir alrededor de 6.450 millones de euros a sus accionistas en el periodo 2025-2027. El diseño del dividendo extraordinario ligado a TSB fue, de hecho, uno de los elementos que contribuyó a frenar la opa de BBVA, al ofrecer un incentivo claro para que los inversores se mantuvieran en el capital de la entidad catalana.
El consejero delegado de Banco Sabadell, César González-Bueno, ha calificado la operación como atractiva para todas las partes y oportuna desde el punto de vista estratégico, al permitir encarar la nueva etapa con un balance más sólido y un perímetro de actividad más simple y concentrado en España. Según ha subrayado, el movimiento facilita que el banco reoriente recursos y gestión hacia su principal mercado, al tiempo que cumple con sus compromisos de remuneración con los accionistas.
Por su parte, Marc Armengol, hasta ahora máximo responsable de TSB y próximo consejero delegado de Sabadell, ha destacado que TSB se ha convertido en una historia de éxito en el Reino Unido tras años de trabajo de su equipo y que la venta a Santander se produce desde una posición de fortaleza operativa. La mejora del banco británico en términos de rentabilidad y eficiencia ha sido determinante para elevar el múltiplo de venta y justificar el dividendo extraordinario.
Evolución de TSB bajo el paraguas de Sabadell
Banco Sabadell adquirió TSB en 2015 por 1.700 millones de libras, cuando la entidad británica, con marcado enfoque hipotecario y de banca minorista, formaba parte del proceso de reconfiguración del sector en el Reino Unido tras la crisis financiera. La integración no estuvo exenta de problemas, especialmente por las incidencias en la migración tecnológica que ocasionaron fallos operativos relevantes y dieron lugar incluso a sanciones del regulador británico.
A pesar de ese arranque complicado, Sabadell logró reconducir la situación y consolidar el negocio de TSB. A lo largo de la década, el banco británico incrementó su cartera de crédito desde unos 26.400 millones de libras hasta alrededor de 36.300 millones al cierre de 2025, un crecimiento que refleja la expansión de su actividad, sobre todo en préstamos hipotecarios a particulares.
En términos de eficiencia, TSB ha registrado una mejora notable de su ratio de costes sobre ingresos, que ha pasado de situarse en torno al 80% a reducirse al entorno del 66%. Esta evolución ha ido de la mano de una modernización tecnológica más ordenada, recortes de gastos y una optimización de la red y de los procesos internos, después del episodio inicial de migración fallida.
La rentabilidad también ha experimentado un salto importante: el ROTE (rentabilidad sobre el capital tangible) de TSB ha subido desde alrededor del 5,3% hasta el entorno del 12,6%, según las cifras comunicadas por el grupo. A ello se suma que, durante los años de propiedad de Sabadell, la filial británica ha generado más de 600 millones de euros en dividendos para la matriz, contribuyendo de manera relevante a sus resultados consolidados.
Con todo, el peso de TSB en las cuentas de Sabadell también tenía su contrapartida: en 2025, de los cerca de 1.857 millones de euros de beneficio del grupo, unos 253 millones procedían de la filial británica. La venta libera capital y simplifica el perímetro de consolidación, pero implica renunciar a esas ganancias futuras y a la exposición directa al mercado minorista británico.
Refuerzo de Santander en el mercado británico
La compra de TSB se enmarca en la estrategia de Banco Santander de ganar escala en mercados clave como el Reino Unido. La entidad, presidida por Ana Botín, ya contaba con una sólida presencia en el país a través de Santander UK, pero con la integración de TSB aspira a consolidarse como uno de los principales actores de la banca minorista británica.
Según las estimaciones comunicadas por el grupo, la suma de Santander UK y TSB situará al banco como el tercer mayor operador en Reino Unido por saldos de cuentas corrientes de clientes particulares y el cuarto por volumen de hipotecas. En conjunto, la nueva entidad resultante prestará servicio a cerca de 28 millones de clientes entre particulares y empresas repartidos por todo el país, lo que incrementa de forma sustancial la base de clientes del grupo en la región.
Desde el punto de vista financiero, Santander prevé que la transacción genere un retorno sobre el capital invertido superior al 20%, apoyado en buena medida en las sinergias de costes que espera capturar. El banco calcula que podrá lograr ahorros equivalentes al 13% de la base de costes de la entidad combinada, lo que se traduce en al menos 400 millones de libras al año una vez completado el proceso de integración.
Para alcanzar estos objetivos, la entidad cántabra asume que tendrá que afrontar costes de reestructuración de unos 520 millones de libras entre 2026 y 2027, derivados de la reorganización de estructuras, la posible optimización de la red y la integración de sistemas. Aun así, el banco ha señalado que el impacto en capital será limitado, en torno a 50 puntos básicos, y que la operación es claramente atractiva desde el punto de vista del valor para el accionista.
La presidenta de Santander, Ana Botín, defendió en su momento que esta adquisición supone un nuevo paso en la apuesta estratégica del grupo por el Reino Unido y que llega en un contexto en el que la entidad quiere consolidar posiciones en mercados donde ya tiene una marca relevante y una base de clientes significativa. Para los usuarios de TSB, el grupo ha apuntado que el movimiento permitirá acceder a la red internacional de Santander y a plataformas tecnológicas más avanzadas, incrementando la oferta de productos y servicios.
Contexto de la operación: opa de BBVA y compromiso de no competencia
El acuerdo de venta de TSB fue anunciado en julio de 2025, en pleno pulso entre BBVA y Sabadell por la opa hostil lanzada por el banco vasco sobre la entidad catalana. La desinversión en la filial británica y el anuncio de un macrodividendo ligado a los fondos obtenidos se interpretaron como una maniobra clave para hacer menos atractiva la oferta de BBVA y reforzar la posición del consejo de Sabadell.
El planteamiento era claro: los accionistas que mantuvieran sus títulos de Sabadell podrían cobrar el dividendo extraordinario financiado con la venta de TSB, mientras que quienes acudieran a la opa renunciarían a ese pago. Finalmente, la operación de BBVA no alcanzó el mínimo de aceptación exigido y la opa fracasó en octubre, dejando a Sabadell como entidad independiente y con margen para ejecutar su propia hoja de ruta.
En paralelo a la compraventa, las partes han acordado una cláusula de no competencia en el mercado minorista británico. Banco Sabadell se ha comprometido con Santander a no competir en Reino Unido durante los 24 meses siguientes al cierre de la operación, lo que implica renunciar temporalmente a nuevas incursiones en la banca de particulares en ese país.
Este compromiso no supone, sin embargo, una salida total del Reino Unido. Sabadell mantendrá la sucursal que opera en el país para apoyar a empresas con negocios internacionales y seguirá presente a través de su división de banca corporativa y de inversión (CIB). De esta forma, la entidad conserva una vía de relación con clientes corporativos y multinacionales, pero se repliega del negocio de banca minorista, que ahora pasa a estar bajo el paraguas de Santander.
Mientras tanto, para Banco Santander, la compra de TSB se suma a otras operaciones en marcha a nivel internacional, como la prevista adquisición de Webster en Estados Unidos, que el grupo confía en culminar en la segunda mitad del año. Estas operaciones, en conjunto, encajan con la estrategia de la entidad de reforzar posiciones en mercados donde puede alcanzar escala suficiente para competir con ventaja en banca minorista y comercial.
Tras el cierre formal de la transacción y la recepción de todas las autorizaciones de los supervisores y reguladores, Santander y Sabadell han abierto la siguiente fase del proceso, marcada por los trámites requeridos por la legislación británica conocida como «parte 7». Este mecanismo regula la transferencia efectiva de negocios bancarios en Reino Unido y se espera que el proceso, durante el cual Santander comenzará a consolidar TSB en su perímetro, se prolongue entre siete y once meses.
Con la operación ya encarrilada, el mapa bancario europeo y británico queda algo más definido. Santander se afianza como uno de los grandes grupos internacionales con un peso creciente en Reino Unido, mientras que Sabadell emerge como un banco más compacto, con mayor capital, centrado en España y con un fuerte compromiso de pago al accionista tras monetizar una inversión que, pese a sus sobresaltos iniciales, ha acabado generando valor y configurando uno de los episodios más comentados de la reciente consolidación bancaria.


















