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Préstamos por WhatsApp con IA agéntica: así es la nueva banca conversacional


Prestamos por WhatsApp con IA agéntica

La contratación de préstamos por WhatsApp con IA agéntica ha dejado de ser un experimento para convertirse en una propuesta concreta dentro del sector financiero español. Minsait, la compañía de Indra Group especializada en servicios tecnológicos, ha presentado en Revolution Banking una solución que lleva el proceso completo de un préstamo al terreno de la mensajería instantánea.

Esta nueva herramienta de banca conversacional permite que un cliente pase de enviar un simple mensaje en WhatsApp a tener un préstamo formalizado y firmado en cuestión de minutos. Todo ello se realiza mediante una conversación natural, disponible 24/7, y apoyada en un sistema de inteligencia artificial capaz de entender el lenguaje del usuario, tomar decisiones y conectarse con los sistemas internos de las entidades financieras.

Cómo funciona un préstamo por WhatsApp con IA agéntica

La clave de esta propuesta está en un modelo de IA agéntica que va más allá del chatbot tradicional. En lugar de limitarse a responder dudas, el asistente digital orquesta el proceso completo del préstamo, desde la primera consulta hasta la firma final, actuando como una capa operativa sobre los sistemas bancarios ya existentes.

A través de un chat de WhatsApp, el usuario puede iniciar la conversación con una pregunta sencilla sobre financiación y, a partir de ahí, el sistema guía cada paso. La herramienta permite simular condiciones (importe, plazo, tipo de interés), adaptar las propuestas al perfil del cliente y resolver consultas de forma dinámica, sin obligarle a cambiar de canal ni a navegar por una web o una app distinta.

Una vez que el cliente muestra interés por una oferta concreta, la IA solicita y gestiona la documentación necesaria: justificantes de ingresos, identificaciones, información laboral o financiera, entre otros. Estos datos se envían directamente desde el propio chat, como si se tratara de cualquier otro archivo adjunto que se comparte a diario por mensajería.

En paralelo, el sistema se integra con las herramientas de scoring y análisis de riesgo de la entidad. De este modo, se evalúa automáticamente la solvencia del solicitante, se realizan las verificaciones pertinentes y se emite una decisión, todo dentro del mismo hilo de conversación, sin que el usuario perciba el cambio entre fases internas del banco.

Cuando el préstamo es aprobado, el asistente conversacional presenta las condiciones finales y habilita la firma digital del contrato, también desde WhatsApp. El usuario puede revisar la información esencial, aceptar o rechazar la propuesta y completar el proceso sin desplazamientos físicos ni esperas en oficina.

Del mensaje a la firma: un proceso 100% digital y en un único canal

Uno de los elementos que más llama la atención de esta solución es que la contratación es íntegra dentro de WhatsApp. No se trata solo de iniciar una solicitud, sino de cerrar todo el ciclo de vida del préstamo sin salir de la conversación ni ser redirigido continuamente a formularios externos.

Según Minsait, el sistema está pensado para que entre el 60% y el 90% de las interacciones se resuelvan de manera automatizada. Esto incluye desde las dudas frecuentes sobre importes o plazos hasta la gestión de documentos, la validación de identidad y la comunicación de la aprobación o rechazo de la operación.

La validación de la identidad y de los ingresos del cliente se lleva a cabo mediante mecanismos digitales integrados en el propio flujo conversacional. Puede incluir, por ejemplo, procesos de verificación documental guiados, contrastes con bases de datos internas de la entidad o pasos adicionales de seguridad cuando el tipo de producto lo exige.

En los casos más complejos o cuando el usuario lo requiere, la herramienta contempla la intervención de un gestor humano. La diferencia respecto a otros modelos es que esta intervención no rompe el hilo de la conversación: el cliente sigue en el mismo chat, pero pasa a ser atendido por un profesional que tiene acceso al contexto y a todo el historial de la interacción.

El resultado es una experiencia continua en la que el cliente puede recibir la aprobación y firmar el contrato en minutos, con disponibilidad las 24 horas del día y todos los días del año, algo especialmente relevante para perfiles que no pueden acudir a una oficina en horario tradicional o prefieren gestionar sus finanzas fuera del horario laboral.

Por qué WhatsApp se convierte en un canal clave para la banca

El movimiento de Minsait se apoya en una realidad difícil de ignorar: la mensajería instantánea se ha consolidado como uno de los canales preferidos por la ciudadanía para relacionarse con personas, marcas e instituciones. En mercados como España y buena parte de Latinoamérica, WhatsApp está presente, según datos de la propia compañía, entre el 70% y el 90% de la población.

Además, los estudios internos de la firma apuntan a que más del 75% de las personas prefieren enviar un mensaje antes que realizar una llamada telefónica. Esta inclinación hacia lo escrito y lo inmediato explica por qué muchas gestiones cotidianas, desde la compra en comercios hasta consultas con servicios públicos, se están desplazando a estos entornos.

En palabras de Andrés Duque, responsable de IA y Data en Banca de Minsait, “si la vida de los clientes ocurre en conversaciones, la relación con su banco también debe producirse ahí”. Detrás de esta idea está la convicción de que la banca debe adaptarse a los hábitos reales de comunicación, en lugar de obligar al usuario a encajar en procesos largos, formularios complejos o llamadas telefónicas poco flexibles.

La propuesta de préstamos por WhatsApp pretende, precisamente, evitar que el cliente tenga que repetir información o saltar de un canal a otro. Todo sucede en un entorno familiar, en el que la persona ya está acostumbrada a compartir documentos, audio, fotos o datos con su entorno. Esa familiaridad reduce fricciones y hace que el proceso financiero se sienta menos distante.

Para las entidades, situar parte de su operativa en WhatsApp abre una vía para conectar con un perfil más digital, que quizá no visita la oficina con frecuencia ni está dispuesto a invertir demasiado tiempo en trámites; iniciativas como la alianza entre BBVA y OpenAI para impulsar la banca con IA generativa muestran esta tendencia. Al mismo tiempo, se habilita un canal de comunicación directa y continua, que puede aprovecharse más allá del momento puntual del préstamo para acompañar al cliente en otras necesidades financieras.

De los chatbots a la IA agéntica: qué cambia en la atención al cliente

Una de las principales diferencias entre esta solución y los chatbots convencionales es el nivel de autonomía y profundidad operativa. Mientras que muchos asistentes actuales se han limitado a resolver dudas o redirigir a otras plataformas, la IA agéntica de Minsait asume la responsabilidad de coordinar procesos completos y ejecutar tareas que antes requerían varios departamentos.

La tecnología comprende el lenguaje natural, interpreta la intención del usuario, toma decisiones y ejecuta acciones sobre los sistemas internos de la entidad, como lanzar una simulación de préstamo, consultar criterios de riesgo, iniciar un proceso de verificación o activar una firma digital. No se queda en la superficie de la conversación, sino que actúa como un agente operativo dentro de la infraestructura del banco.

Este enfoque está diseñado para que la tecnología pase de ser un “mero soporte” a convertirse en un habilitador del negocio, en palabras del propio Duque. El objetivo no es solo responder más rápido, sino construir experiencias que entiendan el contexto del cliente, anticipen necesidades y mantengan una relación más continua y coherente durante todo el ciclo del préstamo.

Aun así, el modelo no renuncia a la supervisión humana. Cuando la operación lo requiere —por ejemplo, por el perfil de riesgo, por la complejidad de la consulta o por la propia preferencia del usuario—, el flujo se puede derivar a un gestor especializado que retoma la conversación donde la dejó la IA, sin obligar al cliente a empezar desde cero.

Para las entidades financieras, esto se traduce en un equilibrio entre automatización y cercanía: la mayor parte de las consultas y operaciones rutinarias se resuelven sin intervención humana, reduciendo tiempos y costes, mientras que los casos que realmente necesitan criterio experto siguen recibiendo una atención personalizada.

Impacto en eficiencia, seguridad y cumplimiento regulatorio

Desde la óptica de las entidades, los préstamos por WhatsApp con IA agéntica buscan mejorar tres grandes frentes: eficiencia operativa, seguridad y alineamiento con la regulación. Al automatizar entre el 60% y el 90% de las interacciones, se reduce la carga sobre los equipos de atención al cliente y se acortan significativamente los tiempos de tramitación.

La arquitectura de la solución se integra con los sistemas de verificación, scoring y firma que ya utilizan los bancos, de modo que no se pierde el control sobre las políticas de riesgo ni se rebajan los estándares de validación. El asistente digital actúa como una interfaz más amigable para el usuario, pero por detrás se apoyan los mismos mecanismos de análisis que en otros canales.

Minsait subraya que el modelo se ha diseñado con especial atención al cumplimiento normativo, la trazabilidad de las operaciones y la seguridad de la información. Cada paso de la conversación y del proceso de préstamo queda registrado, lo que facilita auditorías internas, seguimiento y eventuales requerimientos de los supervisores.

Además, el hecho de que todo el flujo se mantenga en un solo canal permite reducir posibles errores derivados de la gestión fragmentada de datos. El usuario no tiene que reenviar documentación por distintas vías ni repetir sus datos una y otra vez, lo que disminuye la probabilidad de inconsistencias y duplicidades en la información recolectada.

En paralelo, el despliegue de esta tecnología se inserta en una estrategia más amplia de Minsait e Indra, centrada en tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial avanzada, el cloud o la ciberseguridad. Otros proyectos previos, como el avatar de IA AliciIA para pymes y autónomos o el primer agente de IA para contratar productos desde la app, se enmarcan en la misma lógica de utilizar la automatización para ofrecer servicios financieros más accesibles y adaptados al contexto real del cliente.

Todo este movimiento apunta a un escenario en el que la experiencia bancaria deje de estar ligada a la sucursal o a la web y se traslade, cada vez más, a los canales en los que transcurre la comunicación cotidiana, con WhatsApp como pieza central en muchos mercados hispanohablantes.

La llegada de los préstamos por WhatsApp basados en IA agéntica refleja un cambio de fase en la digitalización financiera: procesos que antes exigían citas, formularios y tiempos de espera pasan a concentrarse en una conversación fluida, en el mismo entorno donde el usuario habla con su familia o sus amigos. Para los bancos, supone una oportunidad de ganar eficiencia y acercarse a clientes cada vez más digitales; para los usuarios, una forma de gestionar financiación con mayor comodidad, sin perder de vista aspectos esenciales como la seguridad, el cumplimiento normativo y la posibilidad de seguir contando con personas detrás de la tecnología cuando realmente hace falta.


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El uso de tarjetas de crédito pierde peso frente a Bizum y otros medios de pago


Medios de pago y uso de tarjetas de crédito

El paisaje de los pagos cotidianos está cambiando a gran velocidad y el uso de tarjetas de crédito, tal y como lo conocemos, empieza a perder terreno frente a nuevas soluciones digitales. En España y Europa, la combinación de pagos móviles, transferencias instantáneas y aplicaciones integradas en la banca online está redefiniendo cómo pasamos la tarjeta en la caja del supermercado o en la farmacia.

En este contexto, Bizum da un paso más allá de las transferencias entre amigos y se abre camino como alternativa directa al uso de tarjetas de crédito en comercios físicos. El movimiento no solo afecta a la manera en que los consumidores pagan, sino también al modelo de negocio de los bancos y redes internacionales como Visa y Mastercard, que ven cómo el móvil empieza a ocupar el lugar del plástico.

Bizum salta de las transferencias entre personas a la caja del supermercado

Hasta ahora, Bizum se identificaba sobre todo con pagos inmediatos entre particulares, el típico “te hago un Bizum” para repartir una cuenta o devolver un pequeño importe. Sin embargo, el sistema ha ido ganando tanta tracción que se ha convertido en una pieza central de la banca móvil en España, integrada prácticamente en todas las aplicaciones de las principales entidades.

A partir del 18 de mayo, este servicio de pagos instantáneos empezará a utilizarse también como medio de pago en tiendas físicas. Supermercados, farmacias y comercios de todo tipo irán incorporando, de forma gradual, la opción de pagar con Bizum desde el propio datáfono, del mismo modo que hoy se paga acercando la tarjeta de crédito contactless.

El despliegue no será inmediato en todos los establecimientos, pero los primeros en adoptar esta funcionalidad permitirán al cliente seleccionar Bizum en el terminal y completar la operación acercando el móvil, usando la tecnología NFC ya presente en la mayoría de smartphones y datáfonos. Para el consumidor, la experiencia será muy parecida a usar una tarjeta virtual almacenada en el teléfono.

La llegada de Bizum al pago en tienda implica, en la práctica, que aparecerá en el mismo espacio que hoy ocupa la tarjeta de crédito: la caja de los comercios. Ya no será solo una alternativa para hacer una transferencia rápida, sino un competidor directo del plástico a la hora de abonar la compra del día a día.

Comisiones, costes y quién paga realmente por usar Bizum

Una de las grandes dudas cuando se habla de nuevos métodos de pago es si implican comisiones adicionales para el usuario. En el caso de Bizum en comercios físicos, el esquema mantiene la misma lógica que las tarjetas de crédito: el cliente pagará el importe de su compra, mientras que el comercio asumirá una comisión por la transacción.

La diferencia clave es que, según las condiciones que se están planteando, la comisión que paga el comercio con Bizum será generalmente más reducida que la que abonan hoy por cada operación con Visa o Mastercard. Esto coloca al sistema de pagos instantáneos como una opción atractiva para empresas, sobre todo en un contexto de márgenes ajustados y caída del consumo en muchas economías.

Para los bancos, este paso supone empezar a dar rentabilidad a un servicio que hasta ahora tenía un perfil casi de infraestructura básica, muy usado pero con escaso retorno directo. El cobro de comisiones a los comercios por operaciones con Bizum les permite explotar comercialmente una red de pagos que ya cuenta con millones de usuarios activos.

En el caso del consumidor final, el mensaje es claro: no se aplicarán cargos adicionales por pagar con Bizum en tienda. El cliente seguirá utilizando su móvil como herramienta de pago sin notar ningún sobrecoste en el ticket, de la misma manera que hoy no percibe la comisión que el comercio abona por las operaciones con tarjeta.

Las tarjetas de crédito pierden terreno frente a los pagos móviles

Con Bizum entrando en las cajas de los comercios, la tarjeta de crédito física va quedando en un segundo plano. El proceso recuerda a lo que ya ocurrió con el dinero en efectivo: primero el efectivo cedió protagonismo a las tarjetas, y ahora el plástico empieza a dejar paso a los pagos puramente digitales, donde el soporte físico casi desaparece.

En muchos países europeos, y también en grandes economías asiáticas, se observa una tendencia clara hacia la desmaterialización del pago. El cliente ya no necesita llevar una tarjeta en la cartera; basta con tener el móvil, un reloj inteligente o incluso un código QR asociado a su cuenta bancaria para completar la compra.

Esta transición no implica que las tarjetas de crédito vayan a desaparecer de un día para otro, pero sí que su función se está transformando. Cada vez es más frecuente que la tarjeta exista solo en formato virtual dentro de la app bancaria, mientras que el acto físico de “pasar la tarjeta” se sustituye por acercar el móvil o autorizar un pago desde la pantalla.

Las grandes redes de pago internacionales, como Visa o Mastercard, siguen estando presentes en muchos de estos procesos, incluso cuando el usuario no lo percibe. El cambio relevante es que la relación del cliente con el método de pago se hace más directa con su banco o con su aplicación de confianza, y menos con la tarjeta física que lleva el logo de una de estas marcas.

Competencia con redes internacionales y apuesta por soluciones locales

El impulso a Bizum como sistema de pago en comercios responde también a una estrategia más amplia de los bancos españoles: reducir la dependencia de infraestructuras internacionales y reforzar una red de pagos propia, basada en tecnología compartida y ligada al sistema bancario nacional.

Si los consumidores adoptan de forma masiva el pago con Bizum en tienda, el servicio se convertirá en un serio competidor para Visa, Mastercard y para las grandes carteras móviles como Apple Pay o Google Pay. Todas estas soluciones se disputan el mismo espacio: ser la opción por defecto para pagar con el móvil en el comercio físico.

La ventaja de Bizum, al menos en España, es su alto grado de familiaridad y uso cotidiano. Millones de personas lo emplean ya para pequeñas transferencias, por lo que dar el salto a utilizarlo en la caja del supermercado puede resultar un proceso bastante natural. Además, se apoya en una infraestructura de pagos instantáneos que ya funciona en el país.

Para el sector financiero, el objetivo es conseguir que Bizum se consolide como método principal para pagos diarios, no solo entre usuarios, sino también entre usuarios y comercios. Con ello, se pretende retener más valor dentro del sistema bancario nacional y, al mismo tiempo, ofrecer a los clientes una experiencia de pago rápida, conocida y sin costes añadidos visibles.

España y Europa se suman a la ola de pagos digitales

La evolución que se está viendo en España forma parte de una dinámica global hacia la digitalización del dinero. En Europa, el uso del efectivo lleva años reduciéndose y las tarjetas de crédito y débito han sido hasta ahora las grandes protagonistas. Sin embargo, la pandemia, el auge del comercio electrónico y la generalización de los pagos sin contacto han acelerado el interés por soluciones alternativas.

Los pagos instantáneos, tanto entre personas como en comercios, se integran cada vez más en los sistemas bancarios europeos. Iniciativas para impulsar transferencias inmediatas como estándar dentro de la Unión Europea buscan precisamente que los bancos ofrezcan herramientas equivalentes a Bizum en otros países, reduciendo la fragmentación y dando más peso a redes de pago europeas.

Aunque el contexto de cada país es distinto, el hilo conductor es similar: menos efectivo, menos plástico visible y más operaciones digitales gestionadas desde el móvil. España, con la implantación de Bizum en tiendas físicas, se coloca en una posición adelantada en esta transición, al contar ya con una base de usuarios muy amplia en el canal P2P (persona a persona).

Mientras tanto, en otras economías, la adaptación está siendo más gradual. En buena parte de Europa y en Estados Unidos las tarjetas de crédito siguen liderando los pagos, pero se observa un interés creciente por billeteras digitales, sistemas de pago instantáneo y soluciones integradas en la banca online, especialmente entre los usuarios más jóvenes y en entornos urbanos.

Con la entrada de Bizum en el comercio físico, el uso de tarjetas de crédito afronta un nuevo desafío: ya no solo compite con otros plásticos o con diferentes entidades emisoras, sino con aplicaciones que prometen inmediatez, sencillez y menores costes para los comerciantes, todo ello desde el mismo dispositivo que el usuario lleva siempre encima.

El paso de Bizum de las transferencias entre amigos al datáfono de la tienda marca un cambio relevante en el equilibrio de fuerzas en el mundo de los pagos. La tarjeta de crédito física pierde protagonismo, el móvil se consolida como herramienta principal y los bancos exploran nuevas vías de rentabilidad en un entorno donde la inmediatez y la experiencia de usuario pesan cada vez más. Para consumidores y comercios, el resultado será un abanico más amplio de opciones a la hora de pagar, en el que el plástico tradicional tendrá que convivir con soluciones digitales que aspiran a ocupar su lugar.


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Morosidad récord en créditos a familias: cómo se llegó a este nivel y qué puede pasar con el crédito


Morosidad récord en créditos de familias

La morosidad de las familias ha alcanzado niveles récord en el sistema financiero, encendiendo todas las alarmas en bancos, reguladores y analistas. Tras más de un año y medio de deterioro constante, una porción creciente de los hogares ya no consigue ponerse al día con sus préstamos vinculados al consumo.

Lo que en un primer momento se leyó como un bache transitorio se ha consolidado como una crisis de capacidad de pago estructural, con impactos que van desde el desplome del crédito al consumo hasta la reconfiguración de los hábitos de gasto. Los datos oficiales muestran que el incremento de la mora se concentra en las familias, y que el problema es aún más severo en el universo de las entidades no bancarias y billeteras virtuales.

Un récord histórico de morosidad familiar


Gráfico de morosidad récord en hogares

Según distintos informes elaborados a partir de datos del Banco Central, la morosidad de los créditos a familias se situó en torno al 11,2% en febrero y alcanzó aproximadamente el 11,5% en marzo, registrando así su mayor nivel en más de veinte años. La serie estadística, que se remonta a 2004/2010 según la fuente, nunca había mostrado un porcentaje tan elevado de préstamos con atrasos significativos.

Este salto se produjo tras 17 meses consecutivos de subidas en la irregularidad de pagos. A mediados de 2025 la mora familiar apenas superaba el 5%, y en octubre de 2024 rondaba el 2,5%. En poco más de un año y medio, la proporción de créditos en situación problemática se multiplicó por casi cinco, un movimiento poco habitual en tan corto plazo para este tipo de indicadores.

El fenómeno no se limita a un producto concreto, pero se concentra en las líneas más típicas del consumo de los hogares. Los préstamos personales muestran una mora cercana al 13,8%, mientras que en las tarjetas de crédito el porcentaje ronda el 11,6%. En los créditos prendarios el nivel de incumplimiento resulta menor, alrededor del 6,8%, aunque también en ascenso.

Cuando se observa el sistema en su conjunto, la irregularidad del crédito total al sector privado pasó aproximadamente del 6,7% al 7% en el último dato disponible, pero la presión se concentra claramente en las personas físicas. Las empresas exhiben una morosidad en torno al 2,9%-3,1%, en aumento pero todavía lejos de los picos de las familias.

Detrás del récord: ingresos en caída y sobreendeudamiento


Impacto de la morosidad récord en el crédito

Los informes coinciden en que la degradación del ingreso real es el hilo conductor de este proceso. En los últimos tramos de 2024 y a lo largo de 2025, las familias vieron cómo los salarios perdían terreno frente a la inflación, mientras subían con fuerza las tarifas de servicios, el coste del transporte, la energía, el alquiler y otros gastos básicos difíciles de recortar.

Ante ese desajuste, muchos hogares utilizaron el crédito como sustituto parcial del salario: tarjetas y préstamos personales permitieron sostener durante un tiempo el nivel de consumo, incluyendo compras de alimentos, combustible o indumentaria. La deuda se fue acumulando y, con el paso de los meses, la capacidad de pago empezó a tensarse cada vez más.

La consultora Qualy identifica dos grandes fases. En la primera, el crédito sirvió de válvula de escape para compensar la pérdida de poder adquisitivo, en un contexto de tasas muy elevadas. En la segunda, ese endeudamiento se transformó en mora: las cuotas dejaron de poder afrontarse, los atrasos se volvieron crónicos y, por efecto del interés compuesto, las deudas crecieron incluso entre quienes ya habían dejado de pagar.

A esto se sumó un componente de apuesta equivocada frente a la inflación. Según explicó el ministro de Economía, muchas personas asumieron créditos a tasas muy altas confiando en que la inflación posterior licuaría rápidamente el valor real de las cuotas. Esa licuación no llegó en la magnitud esperada, las tasas nominales siguieron siendo pesadas y una parte del tejido familiar quedó atrapada en préstamos difíciles de refinanciar.

La trampa de las entidades no bancarias y billeteras virtuales

El problema se vuelve aún más evidente cuando se mira fuera de la banca tradicional. Las entidades no financieras —como determinadas emisoras de tarjetas y muchas billeteras virtuales— concentran una porción creciente del crédito al consumo, sobre todo entre los sectores con menos acceso al sistema bancario clásico.

En ese segmento, la morosidad supera el 30%, con datos que apuntan a un salto desde el entorno del 29% en febrero hasta algo más del 30% en marzo. Estas líneas representan ya cerca del 17% del total de los préstamos a familias si se suman las carteras de bancos y no bancos, y suelen operar con costes de financiación sensiblemente más altos.

Los informes detallan que cerca de 1 de cada 4 usuarios de crédito en billeteras se encuentra en situación irregular, frente a aproximadamente 1 de cada 9 en el sistema bancario. Esa brecha revela que el segmento más vulnerable del mercado de crédito es precisamente el que paga los tipos de interés más elevados y el que está cayendo con mayor intensidad en la mora.

Además, los analistas señalan que en provincias y regiones con menor desarrollo financiero, como parte del interior del país, hay más personas endeudadas con entidades no bancarias que con bancos. En esos territorios, donde los ingresos medios son más bajos, la combinación de plazos cortos y costes financieros altos se traduce en tasas de incumplimiento muy superiores al promedio.

Microdeudas, gran problema: cuando el monto es pequeño pero la mora enorme

Una de las claves para entender por qué la crisis puede estar subestimada en las estadísticas tradicionales es la distribución de la mora por nivel de endeudamiento. Los datos muestran que quienes arrastran deudas de menor cuantía —por debajo de los 300.000 pesos, por ejemplo— concentran las tasas más altas de incumplimiento.

En los deciles de menor ingreso, cerca del 30% de los deudores se encuentra en mora, pese a que las cuantías individuales de los créditos son reducidas. Esto significa que una enorme cantidad de personas con pasivos pequeños, que pesan poco en términos monetarios sobre el total del sistema, están teniendo dificultades serias para pagar.

Desde el punto de vista de la contabilidad bancaria, esas microdeudas no mueven demasiado la aguja del porcentaje global de mora por montos. Sin embargo, desde una óptica social, su impacto es considerable: millones de hogares viven con el presupuesto al límite, refinanciando, pagando sólo mínimos o directamente dejando de cumplir con sus obligaciones.

Cuando los analistas cambian el foco y miden la morosidad en términos de cantidad de personas afectadas y no sólo de volumen de dinero, el cuadro empeora. Distintos informes estiman que el porcentaje de individuos con al menos una deuda en situación irregular supera con holgura el de la mora medida como proporción del saldo total de préstamos. Es decir, el problema está más extendido de lo que parece si sólo se mira el agregado en pesos.

Crédito en retroceso, tasas altas y consumo en retirada

La reacción natural del sistema financiero frente al repunte de la morosidad ha sido un endurecimiento de las condiciones de crédito. A lo largo de los últimos meses, el volumen de préstamos en pesos al sector privado ha caído en términos reales de forma casi ininterrumpida, lo que habla tanto de una oferta más prudente por parte de las entidades como de una demanda más contenida por parte de las familias.

Pese a cierta moderación reciente en la inflación y en las tasas de referencia, las tasas activas siguen siendo elevadas. En el caso de los préstamos personales bancarios, la Tasa Nominal Anual ronda el 68%, sin grandes cambios respecto a comienzos de año. En algunos productos de financiación vinculados a proveedores no financieros, las tasas nominales han llegado a superar ampliamente esos niveles, con costes financieros totales muy difíciles de asumir de manera sostenida.

Este escenario genera un círculo vicioso. Por un lado, la mora creciente obliga a los bancos a protegerse, manteniendo tipos altos para cubrir el riesgo de impago y ajustando los límites de crédito a los clientes más comprometidos. Por otro, esos mismos tipos y restricciones encarecen y limitan el acceso al crédito, lo que termina afectando al nivel de consumo y, en última instancia, a la propia capacidad de pago de las familias.

El resultado se ve con claridad en el uso de las tarjetas de crédito. Las operaciones se han reducido con fuerza en los últimos meses, con una caída acumulada de más del 15% en tan sólo dos meses en el número de pagos realizados. Muchos hogares han optado por autolimitarse: priorizan los pagos en una sola cuota y reducen al mínimo el uso del crédito para no seguir engordando saldos difíciles de afrontar.

La visión de bancos, analistas y Gobierno

Ante este cuadro, la interpretación no es unánime. Desde el Gobierno se ha argumentado que el fuerte salto de la mora responde, en parte, a una “primera ola” de créditos concedidos con poco análisis durante 2024 y comienzos de 2025, cuando muchas entidades expandieron fuertemente el financiamiento en un contexto de gran volatilidad de tipos de interés.

El ministro de Economía ha señalado además que hubo una “sobreestimación” de la capacidad de licuar deudas mediante la inflación, tanto por parte de deudores como de algunas entidades, y que el cambio de escenario dejó a muchos hogares enganchados con préstamos caros. Desde el Banco Central, se habla de créditos otorgados “a ciegas” que ahora están pasando factura.

En paralelo, distintas consultoras remarcan que el núcleo del problema no es sólo financiero, sino de solvencia estructural de las familias. Subrayan que los ingresos reales llevan meses cayendo y que, mientras eso no se revierta de manera sostenida, las refinanciaciones o rebajas puntuales de tasas sólo aliviarán temporalmente la situación, sin resolver el desajuste de fondo.

Los bancos, por su parte, han empezado a desplegar programas de alivio para los clientes más afectados. Las entidades públicas suelen mostrarse más activas, ofreciendo extensiones de plazo, tipos más bajos e incluso quitas en casos puntuales. Los bancos privados aplican políticas más selectivas, aunque también han puesto en marcha planes especiales de reestructuración de deuda para evitar que los atrasos se conviertan en incobrables.

Debate político, propuestas de ley y el temor a frenar el crédito

El aumento de la morosidad ha llegado también al terreno político. En el Congreso se discuten diversas iniciativas legislativas que apuntan a limitar el coste del crédito, establecer topes a las tasas, congelar pagos o forzar esquemas de reestructuración más agresivos en favor de los deudores.

Desde el sector financiero se observa este debate con recelo. Directivos de grandes bancos han advertido de que una intervención excesiva en los contratos privados podría tener efectos indeseados: si los ahorradores perciben que se obliga a prestar a tipos artificialmente bajos, podría reducirse la disposición a mantener depósitos, lo que a la larga terminaría recortando aún más la oferta de crédito.

La posición de buena parte de la banca es que el sistema cuenta con experiencia suficiente para gestionar ciclos de mora alta mediante reestructuraciones y acuerdos voluntarios, sin necesidad de cambios drásticos en la normativa. No obstante, el aumento de la presión social y el impacto en amplias capas de la población hacen que el tema siga muy presente en la agenda pública.

En este contexto, algunos analistas plantean que la salida más sostenible pasaría por combinar una mejora paulatina del poder adquisitivo con una reducción real del coste del financiamiento, incluyendo tanto las tasas como las comisiones y otros cargos asociados al crédito al consumo. Sólo con un entorno macroeconómico más estable, señalan, será posible reconstruir un mercado de crédito saludable sin que la morosidad vuelva a dispararse.

En conjunto, la fotografía actual deja claro que la morosidad récord es el síntoma visible de tensiones más profundas en la economía de los hogares: salarios que no alcanzan, gasto básico difícil de recortar, uso intensivo del crédito como parche y un sistema financiero que intenta reequilibrarse entre el riesgo de impago y la necesidad de seguir prestando. Cómo se resuelva esa tensión marcará, en buena medida, el rumbo del crédito y del consumo en los próximos años.


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Préstamo A/B de Cálidda y CAF: claves de una operación histórica


Préstamo A/B Calidda

El préstamo A/B estructurado para Cálidda por CAF se ha convertido en una de las operaciones financieras más sonadas del sector energético peruano en los últimos tiempos. No estamos ante un simple crédito corporativo, sino ante una estructura pensada para movilizar capital internacional hacia la expansión del gas natural en Lima y Callao, con implicaciones directas en competitividad, calidad de vida y transición energética en el país.

Este artículo desgrana en detalle cómo funciona el préstamo A/B de hasta 500 millones de dólares a Cálidda, qué papel juegan CAF y los bancos participantes, qué metas concretas se han fijado en términos de usuarios conectados, kilómetros de red y objetivos ambientales, y por qué esta operación marca un antes y un después tanto para la compañía como para el desarrollo energético de Perú. Todo ello, explicado con lenguaje claro, tono cercano y sin dejarse en el tintero ninguno de los elementos clave de la operación.

Qué es el préstamo A/B de Cálidda con CAF y por qué es tan relevante

El corazón de esta operación es un préstamo A/B por un monto total de 500 millones de dólares estadounidenses, otorgado a favor de Cálidda, la empresa concesionaria del servicio de distribución de gas natural en Lima y Callao. CAF – el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe – actúa en este caso como Lender of Record (prestamista de registro) y Lead Arranger (estructurador líder), lo que significa que asume la coordinación y la estructuración de toda la transacción, además de prestar parte de los fondos con recursos propios.

El objetivo principal de este financiamiento es impulsar la expansión del sistema de distribución de gas natural en el área de concesión de Cálidda. No es una ampliación menor: se persigue conectar a unas 900.000 nuevas personas al servicio de gas natural antes del año 2030 y desplegar en torno a 569 kilómetros adicionales de redes de distribución que refuercen la infraestructura energética en la zona metropolitana de Lima y Callao.

La relevancia de esta operación no se reduce al volumen del préstamo. Se trata de una estructura diseñada para atraer capital del sector privado internacional hacia un proyecto de infraestructura energética con impacto social, cumpliendo con metodologías armonizadas por bancos multilaterales de desarrollo y aportando un marco robusto de sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza.

Además, el préstamo A/B permitirá a Cálidda reperfilar parte de sus deudas actuales vinculadas a la expansión pasada de la red, reforzando su posición financiera y dando mayor estabilidad a su plan de inversiones a largo plazo. No solo se trata de crecer más, sino de hacerlo de forma ordenada, eficiente y sostenible.

Estructura del préstamo A/B y papel de los bancos internacionales

Una de las características más interesantes de la operación es precisamente su estructura A/B, típica de los préstamos sindicados liderados por bancos de desarrollo. En términos sencillos, esta modalidad permite que CAF mantenga una parte del riesgo en su propio balance (Tramo A), mientras que otra parte del préstamo es financiada por bancos comerciales e instituciones financieras privadas (Tramo B), todo bajo un único contrato y con CAF como prestamista de registro.

En este caso, el tramo B del préstamo ha contado con la participación de tres entidades financieras internacionales de primer nivel: Bank of America N.A. (BofA), Bank of China Limited, Panama Branch (BOC) y Sumitomo Mitsui Banking Corporation (SMBC). Estas instituciones actúan como Participantes B y aportan fondos complementarios a los recursos de CAF.

Gracias a esta fórmula, se han movilizado hacia la región aproximadamente 245 millones de dólares procedentes del sector privado internacional, una cifra muy relevante dentro del total de 500 millones de dólares de la operación. Se trata, por tanto, de un ejemplo claro de cómo los bancos de desarrollo pueden servir de puente entre proyectos con alto impacto social y los grandes flujos de capital privado global.

La operación destaca también porque marca el primer préstamo A/B de Bank of America con CAF, lo que subraya la confianza de esta entidad en la estructura y en el proyecto. Por su parte, Bank of China y SMBC ya eran socios recurrentes de CAF en este tipo de transacciones, reforzando una relación previa y consolidando su apuesta por proyectos de infraestructura energética en América Latina.

Para CAF, esta operación encaja de lleno con su estrategia de movilizar capital privado hacia proyectos de transición energética inclusiva y sostenible, afianzando su rol como catalizador de inversiones en la región. Y para Cálidda, la presencia de bancos de este tamaño supone un aval adicional de su posicionamiento como principal distribuidora de gas natural en Perú.

Metas de expansión: más redes, más hogares y más competitividad

El uso principal de los recursos de este préstamo se centra en la ampliación masiva de la red de gas natural en Lima y Callao. A día de hoy, Cálidda ya atiende a cerca de 9 millones de personas, pero la hoja de ruta marcada con este financiamiento busca ir bastante más allá, con un fuerte énfasis en la masificación del servicio y en la inclusión de zonas vulnerables.

La meta concreta es conectar a 900.000 nuevos usuarios al servicio de gas natural antes de 2030. Esta cifra se traduce en cientos de miles de hogares y negocios que podrán acceder a una fuente de energía más limpia, eficiente y, en muchos casos, más económica que las alternativas tradicionales como el GLP en balones o combustibles líquidos.

Para hacer posible esa masificación, el proyecto contempla la construcción de unos 569 kilómetros adicionales de redes de distribución. Esta ampliación no solo densifica la cobertura en áreas ya atendidas, sino que permite ir llegando a barrios y distritos que hasta ahora no contaban con este servicio, prestando especial atención a las zonas de menor renta.

La iniciativa se enmarca en una visión de largo plazo, en la que el gas natural se considera una palanca para mejorar la competitividad urbana, la salud pública y la calidad de vida. Un mayor acceso al gas natural contribuye a reducir emisiones locales de contaminantes, a rebajar costes energéticos para las familias y las pymes y a favorecer un entorno más seguro frente al uso de combustibles más riesgosos en el ámbito doméstico.

Todo ello se alinea con la estrategia de CAF de impulsar infraestructura energética sostenible en América Latina y el Caribe, apostando por soluciones que combinen impacto social, eficiencia económica y menores emisiones frente a alternativas más intensivas en carbono.

Reperfilamiento de deuda y fortalecimiento financiero de Cálidda

Más allá de la expansión física de la red, una parte clave del préstamo está destinada a reorganizar pasivos financieros previos de Cálidda. En concreto, se permitirá reperfilar parte de las acreencias que la empresa asumió históricamente para desplegar la infraestructura de distribución de gas natural en sus primeras fases de crecimiento.

Este reperfilamiento tiene que ver con ajustar plazos, condiciones y estructura de la deuda, con la finalidad de mejorar la solidez financiera de la compañía y darle más margen para seguir invirtiendo de forma sostenida. En la práctica, un balance mejor estructurado le permite encarar nuevos proyectos de expansión sin sobrecargar su perfil de riesgo ni deteriorar sus indicadores clave.

Desde la perspectiva de Cálidda, este movimiento es un hito estratégico dentro de su plan de crecimiento. El propio director financiero de la compañía, Mario Caballero, ha subrayado que el financiamiento de CAF no solo hace posible la masificación del gas natural en Lima y Callao, sino que también refuerza la estabilidad de su plan de inversiones a largo plazo.

La empresa destaca que, al optimizar los pasivos originalmente destinados al desarrollo de la red, se incrementa la sostenibilidad financiera de sus proyectos futuros. Esto, a su vez, refuerza la percepción de Cálidda como un emisor y un socio sólido ante los mercados financieros internacionales, algo fundamental para seguir accediendo a créditos competitivos y atraer nuevos socios bancarios.

En paralelo, el préstamo incorpora un componente de seguimiento a indicadores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), con metas específicas para mejorar el desempeño de la compañía en estos ámbitos y controlar las emisiones de CO₂ en sus operaciones. Esta combinación de refinanciación, expansión y compromisos ASG sitúa a Cálidda en una posición avanzada dentro de los estándares de sostenibilidad corporativa en la región.

Compromiso de CAF con la transición energética y el desarrollo sostenible

Desde la óptica de CAF, esta operación es un ejemplo emblemático de su estrategia de transición energética inclusiva y sostenible. El banco resalta que este tipo de estructuras financieras permiten no solo financiar proyectos concretos, sino también demostrar que es posible atraer capital internacional a iniciativas con alto impacto social y ambiental positivo.

El presidente ejecutivo de CAF, Sergio Díaz-Granados, ha puesto el acento en que la unión de fuerzas entre instituciones financieras de primera línea puede acelerar proyectos estratégicos de infraestructura energética en América Latina. Según ha señalado, la confianza que Bank of America, Bank of China y SMBC muestran al participar en esta operación evidencia el potencial de los préstamos A/B para canalizar recursos globales hacia la región.

Este tipo de esquemas contribuye a alinear la financiación con las metodologías armonizadas de los bancos multilaterales de desarrollo, buscando siempre que los recursos movilizados contribuyan no solo al crecimiento económico, sino también a la inclusión social, la reducción de brechas y la mejora de la sostenibilidad ambiental.

CAF destaca que su papel como Lender of Record y Lead Arranger le permite diseñar soluciones financieras innovadoras, adaptadas a las necesidades de cada país y de cada proyecto, y a la vez ofrecer a los bancos comerciales un marco jurídico y de riesgo más atractivo para participar en proyectos de largo plazo.

En conjunto, el préstamo a Cálidda refuerza la posición de CAF como movilizador de recursos privados para proyectos de alto impacto en América Latina y el Caribe, en línea con su mandato de promover el desarrollo económico, la inclusión y la sostenibilidad en la región.

El papel de Cálidda en la transición energética de Perú

Dentro del panorama energético peruano, Cálidda se ha consolidado como la principal empresa de distribución de gas natural del país, operando la concesión de Lima y Callao y abasteciendo a millones de personas. El nuevo préstamo A/B no hace sino reforzar ese rol, situándola como un actor clave en el proceso de transición hacia una matriz energética más limpia y eficiente.

La empresa ha dejado claro que su propósito es impulsar el acceso universal al gas natural en Perú. Esto implica no solo seguir creciendo en Lima y Callao, sino también estudiar la expansión a otras regiones del país. De hecho, Cálidda ha propuesto al Gobierno peruano ampliar su concesión a siete regiones adicionales: Apurímac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali.

Este plan de expansión regional contempla una inversión superior a los 1.600 millones de soles, la construcción de aproximadamente 2.500 kilómetros de redes de distribución y una conexión inicial estimada de 150.000 hogares, con un beneficio potencial para unas 800.000 personas. Se trata de una visión de país que aspira a extender los beneficios del gas natural mucho más allá de la capital.

En términos de impacto, el acceso al gas natural se percibe como sinónimo de progreso, ahorro y mejora del medio ambiente. Para los hogares, supone disponer de una fuente de energía más barata y estable; para las empresas, una vía para mejorar su competitividad reduciendo costes; y para las ciudades, una herramienta para reducir emisiones, mejorar la calidad del aire y mitigar riesgos asociados al uso de otros combustibles.

La confianza mostrada por CAF y por entidades internacionales como BofA, BOC y SMBC reafirma el posicionamiento de Cálidda como un socio fiable y un protagonista central de la transición energética peruana. Esta reputación es crucial a la hora de seguir cerrando acuerdos de financiación de gran escala y atraer inversiones de largo plazo al país.

Impacto social, ambiental y de gobernanza (ASG) del proyecto

El préstamo A/B no se limita a inyectar capital en una empresa de infraestructura, sino que incorpora de forma explícita metas y mecanismos de seguimiento en materia ambiental, social y de gobernanza. Esto responde a la creciente exigencia de los mercados financieros y de los bancos de desarrollo de vincular el crédito a resultados cuantificables en sostenibilidad.

En el plano ambiental, la expansión del gas natural se considera una alternativa más limpia frente a otras fuentes de energía fósil de uso doméstico y comercial. Al sustituir combustibles más contaminantes, se busca reducir las emisiones de CO₂ y otros contaminantes locales, contribuyendo tanto a los compromisos climáticos del país como a la mejora de la calidad del aire en las ciudades.

En el plano social, el énfasis del proyecto en conectar zonas vulnerables y barrios de menores ingresos es clave. Llevar gas natural a estos hogares no solo implica rebajar su factura energética, sino también ofrecerles una fuente más segura y estable, reduciendo riesgos de accidentes y mejorando las condiciones de vida cotidiana.

En términos de gobernanza, Cálidda se compromete a fortalecer sus prácticas de gestión, transparencia y cumplimiento, alineándose con los estándares que exige un financiador multilateral como CAF. Esto incluye reportar avances, cumplir con indicadores ASG predefinidos y mantener una interlocución fluida con las partes interesadas, desde reguladores hasta comunidades locales.

Todo este enfoque ASG refuerza la idea de que el préstamo A/B es algo más que una mera operación financiera: es un instrumento para orientar la expansión de la infraestructura energética en una dirección compatible con los objetivos de desarrollo sostenible, maximizando los beneficios sociales y ambientales del proyecto.

CrediCálidda: financiación al usuario final y efecto arrastre en la economía

En paralelo a estas grandes cifras de inversión, Cálidda impulsa iniciativas orientadas directamente al consumidor, como CrediCálidda, una línea de financiamiento al detalle que aprovecha la relación de la empresa con sus clientes de gas natural para ofrecerles acceso a crédito en condiciones competitivas.

CrediCálidda está pensado como un crédito de consumo de hasta 8.000 soles, dirigido a clientes con buen historial de pagos en su recibo de gas. La propuesta se apoya en ofrecer una de las tasas más bajas del mercado y se orienta a la compra de productos para el hogar y la familia: electrodomésticos, tecnología, móviles, textil, calzado, motos, materiales de construcción y acabados, entre otros.

El esquema permite financiar compras en plazos de hasta 60 cuotas mensuales, con una TCEA referencial del entorno del 40% (según condiciones vigentes comunicadas para 2025). Las cuotas se plantean como «chiquititas» y manejables, con el objetivo de no desbordar el presupuesto mensual del hogar, integrándose habitualmente en la dinámica de pagos que el cliente ya tiene con Cálidda.

Para acceder a este financiamiento, es imprescindible que el titular del suministro esté 100% al día en sus pagos y supere una evaluación crediticia. El tope máximo de financiamiento se mantiene en 8.000 soles, y cada proveedor de productos es responsable de la calidad y garantía de lo que vende, mientras que la parte financiera es operada por Gas Natural de Lima y Callao S.A.

Desde la óptica del desarrollo local, CrediCálidda funciona como un complemento al esfuerzo de masificación del gas natural, ya que ayuda a los hogares a equiparse mejor, mejorar su vivienda o incluso adquirir activos como una moto, con el consiguiente efecto multiplicador sobre el comercio y la pequeña economía urbana. Todo ello se apoya en la red de comercios afiliados, que los usuarios pueden localizar a través de canales habilitados por la compañía.

En conjunto, tanto el gran préstamo A/B estructurado por CAF como productos minoristas tipo CrediCálidda apuntan en la misma dirección: usar la infraestructura de gas natural como palanca para el progreso económico, el bienestar de las familias y una transición energética más ordenada, consolidando a Cálidda como un actor central del desarrollo urbano y energético en Perú.

Mirando el conjunto de la operación, de los planes de expansión y de las herramientas de financiación asociadas, se aprecia un proyecto que combina escala financiera, impacto social, ambición territorial y un compromiso explícito con la sostenibilidad. La capacidad de atraer a grandes bancos internacionales, de articular un préstamo A/B de 500 millones de dólares y de plantear metas concretas en número de usuarios, kilómetros de red y regiones a incorporar muestra que el caso de Cálidda y CAF va mucho más allá de una simple noticia corporativa: es un ejemplo de cómo se puede tejer, paso a paso, una infraestructura energética moderna al servicio de millones de personas.


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El pago por Bizum llega a los comercios físicos: así será Bizum Pay en las tiendas


Pago con Bizum en comercios físicos

El sistema de pagos móviles más usado en España está a punto de dar un giro importante en el día a día de compras. A partir del 18 de mayo de 2026, Bizum permitirá pagar directamente en comercios físicos mediante Bizum Pay, sin necesidad de sacar la tarjeta del bolsillo y utilizando el móvil igual que con cualquier pago sin contacto.

Este paso supone que Bizum salga del terreno de las transferencias entre particulares y del comercio online para entrar de lleno en el punto de venta físico. El movimiento llega con una base poco habitual para un nuevo método de pago: más de 30 millones de usuarios en España y más de 111.000 comercios online ya conectados, lo que reduce mucho la barrera de adopción.

Qué es Bizum Pay y desde cuándo se podrá usar en las tiendas


Bizum Pay en terminales de pago

El lanzamiento no será simultáneo en todos los bancos. CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter y el Grupo Caja Rural figuran entre las primeras entidades en incorporarlo, mientras que otros grandes bancos, como Banco Santander, podrían demorarlo hasta después del verano. El despliegue masivo con más comunicación al consumidor se espera para finales de 2026, especialmente tras el verano.

En la práctica, esto significa que, a partir de esa fecha, el cliente podrá ir a pagar a un supermercado, una ferretería o una tienda de barrio y acercar el móvil al datáfono para abonar la compra con Bizum, igual que hoy hace con Apple Pay o Google Pay, siempre que su banco y el comercio hayan activado ya el servicio.

Cómo funciona el pago con Bizum en comercios físicos


Funcionamiento del pago NFC con Bizum

El funcionamiento de Bizum Pay está diseñado para que el usuario apenas note cambios frente al pago contactless de siempre. El gesto es el mismo: acercar el móvil al terminal de punto de venta (TPV) y esperar unos segundos a que la operación se complete.

La gran diferencia está “por dentro”: en lugar de pasar por las redes de Visa o Mastercard, el dinero se mueve como una transferencia instantánea de cuenta a cuenta entre el cliente y el comercio. Esta operación se canaliza a través de la infraestructura de Bizum y de los bancos, usando la tecnología NFC que ya incorporan los TPV Android gestionados por procesadores como Redsys y Cecabank.

Para el usuario, habrá dos vías principales de uso. Por un lado, la app del propio banco integrará de forma nativa el pago con Bizum, de modo que solo habrá que activar la opción y seleccionar Bizum como medio de pago preferente. Por otro, se lanzará un monedero digital independiente llamado Bizum Pay, disponible para iOS y Android, pensado para entidades que no integren el sistema directamente o para clientes que prefieran una cartera separada.

La autenticación se realiza con doble factor, normalmente mediante biometría del móvil (huella o reconocimiento facial), sin necesidad de introducir PIN ni códigos SMS para pagos sin contacto, del mismo modo que ya ocurre con otros wallets móviles. En muchos casos, la transacción podrá completarse incluso aunque el teléfono no tenga conexión de datos en ese momento.

Además, Bizum Pay podrá incorporar tarjetas de Visa y Mastercard como método de respaldo. Si por alguna razón falla la transferencia cuenta a cuenta, el sistema puede cambiar automáticamente a pago con tarjeta almacenada, sin que el usuario tenga que repetir el gesto o sacar la cartera.

Qué cambia para los consumidores: ventajas y posibles límites


Consumidores pagando con Bizum en tiendas

Desde el punto de vista del cliente, la experiencia será muy familiar. Se paga con el móvil, sin tarjeta física y sin introducir números de tarjeta, todo gestionado desde la aplicación bancaria habitual o desde Bizum Pay. Para quienes ya usan Bizum con frecuencia, se trata simplemente de extender ese hábito a la caja del supermercado o a la tienda de barrio.

El servicio seguirá siendo gratuito para los usuarios particulares. No hay comisiones adicionales por pagar con Bizum en un comercio, ni cambios en las obligaciones fiscales del ciudadano de a pie. Las modificaciones tributarias introducidas en 2026 afectan a cobros de carácter profesional o empresarial, pero no a pagos cotidianos como la compra del supermercado o un café en un bar.

En términos de comodidad, el valor añadido para el consumidor puede parecer limitado si ya utiliza con normalidad Apple Pay, Google Pay o tarjetas contactless. El gesto y la rapidez son similares, y en el extracto bancario el cargo aparecerá como una compra más. El potencial atractivo adicional vendrá, según apuntan los analistas del sector, de posibles incentivos, descuentos o programas de fidelización específicos ligados al uso de Bizum en tienda.

Por ahora, no hay una ventaja evidente en tiempo o fricción respecto al pago con tarjeta, pero el hecho de que el dinero se transfiera de manera instantánea al comercio abre la puerta a campañas conjuntas entre bancos y grandes cadenas. Se habla de posibles cashbacks, promociones puntuales o acumulación de puntos en compras pagadas con Bizum, aunque estos esquemas dependerán de la estrategia de cada entidad y de los acuerdos con distribuidores.

En cuanto a seguridad, al no circular datos de tarjeta en la operación y basarse en autenticación biométrica, el sistema se presenta como una alternativa robusta frente a fraudes vinculados al uso indebido de numeraciones de tarjeta. A efectos prácticos, la protección para el usuario será equiparable a la de otros medios de pago móviles ya extendidos.

Impacto en los comercios: comisiones, liquidez y adopción

Para los establecimientos, el cambio sí es más profundo. Bizum Pay promete cobros instantáneos y unas comisiones potencialmente más bajas que las de los pagos con tarjeta, elementos que pueden resultar muy relevantes en negocios con márgenes ajustados.

En la actualidad, los comercios soportan tasas de descuento por pago con tarjeta que, de media, rondan el 0,37% en España, con variaciones importantes según el sector: picos cercanos al 0,92% en hostelería y mínimos en torno al 0,22% en supermercados. En algunos casos, además del porcentaje se aplican cantidades fijas por operación, lo que penaliza los tickets pequeños y lleva a muchos negocios a fijar importes mínimos para pagar con tarjeta.

Con Bizum en punto de venta físico, las tarifas se estructurarán combinando cuotas fijas por transacción (entre 0,10 y 0,40 euros) y porcentajes variables (entre el 0,10% y el 0,60%), dependiendo de la entidad financiera y del volumen de negocio del comercio. La comparación no es directa, porque mezcla porcentajes y costes fijos, pero los cálculos de rentabilidad apuntan a un umbral aproximado de entre 27 y 54 euros por operación: por debajo de esas cifras, la tarjeta podría seguir siendo opción más barata, mientras que por encima Bizum generaría un ahorro creciente.

Voces del sector comercial, especialmente en ámbitos como la ferretería o la hostelería, señalan desde hace tiempo la carga que suponen las comisiones de tarjeta. Comerciantes como Carlos Gamero, al frente de una ferretería tradicional, reconocen que “se va un buen dinero al año en comisiones” y que una parte significativa de cada ticket no termina realmente en la caja del negocio. Para ellos, la posibilidad de reducir costes por operación y cobrar al instante es un factor determinante.

Organizaciones sectoriales como AGREFEMA, que agrupan comercios ferreteros en regiones como Madrid, anticipan que el pago por Bizum será bien recibido por muchos establecimientos. En negocios donde ya se ofrece Bizum para compras online, la expectativa es que la clientela traslade poco a poco esa comodidad a la tienda física, siempre que el proceso sea igual de sencillo que sacar la tarjeta.

Desde el punto de vista técnico, los comercios no tendrán que acometer grandes inversiones. Los TPV Android actuales gestionados por procesadores como Redsys o Cecabank ya son compatibles; basta con una actualización de software para aceptar pagos Bizum por proximidad. Este detalle elimina uno de los obstáculos habituales en la adopción de nuevos métodos de pago: la necesidad de renovar hardware.

La batalla de las comisiones entre bancos y grandes cadenas

La verdadera pugna en torno a Bizum Pay se jugará en las condiciones que cada banco ofrezca a los comercios en términos de comisiones. Las entidades financieras han comenzado a negociar con las grandes superficies, cadenas de distribución y comercios con alto volumen de operaciones para fijar tarifas, combinando porcentajes, importes fijos por transacción y, en algunos casos, cánones generales.

Cada entidad es libre de diseñar sus propias ofertas, lo que abre la puerta a una fuerte competencia para captar a las grandes tiendas. Las fuentes del sector apuntan a que ya hay grandes distribuidores, como cadenas de supermercados, que han aprovechado el momento para presionar y conseguir precios más ventajosos que los vigentes con las tarjetas tradicionales.

La banca española tiene un incentivo claro: con Bizum captura el 100% de las comisiones por cada transacción, sin tener que compartir ingresos con las redes internacionales de tarjetas. Hasta ahora, Visa y Mastercard pagaban a los bancos emisores las llamadas tasas de intercambio para canalizar el volumen de pagos a través de sus redes, un mecanismo que, según estudios de autoridades como el Banco de los Países Bajos, ha sido una barrera importante para la entrada de sistemas alternativos.

En esta nueva configuración, las entidades asumen el control total de la cadena de valor y pueden permitirse ajustar las tarifas para hacer Bizum competitivo, al tiempo que empiezan a recuperar parte de la inversión acumulada desde 2016 en mantener el servicio. De hecho, el pago entre particulares nunca ha generado ingresos directos a la banca, por lo que el salto al comercio físico supone un cambio estructural en el modelo de negocio de Bizum. Esto también conecta con análisis sobre modelos de riesgo para plataformas de pago y cómo se reparten costes e incentivos.

En paralelo, el despliegue a distintas velocidades entre bancos podría derivar en movimientos de clientes empresariales entre entidades. Si un banco ofrece Bizum Pay antes que sus competidores y con comisiones más atractivas, puede tener ventaja a la hora de convencer a grandes cadenas o pequeños negocios para cambiar de proveedor de TPV.

Bizum frente a Visa, Mastercard y los wallets estadounidenses

Más allá de los números de comisiones, la llegada de Bizum al pago presencial tiene un trasfondo estratégico para España y para la eurozona. En estos momentos, Visa y Mastercard concentran alrededor del 61% de las operaciones con tarjeta en la eurozona y superan el 80% de cuota en el caso concreto de España.

En 13 de los 19 países que utilizan el euro, los pagos en tienda dependen por completo de esquemas de tarjeta internacionales con sede en Estados Unidos. A esto se suma el peso de agregadores como Apple Pay y Google Pay en los pagos móviles. Este escenario ha sido señalado por el Banco Central Europeo como una vulnerabilidad en términos de soberanía económica, al basar buena parte de la infraestructura de pagos en empresas sujetas a la normativa y a las decisiones políticas de otro país.

Algunas voces en el Parlamento Europeo, como la eurodiputada francesa Aurore Lalucq, han llegado a advertir que Estados Unidos podría cortar el acceso de Europa a esas redes de un día para otro en un contexto de tensión, con un impacto directo en la vida económica diaria. La hipótesis puede sonar extrema, pero refleja un riesgo que preocupa a los reguladores: depender de infraestructuras críticas que no se controlan.

En este marco, Bizum Pay se plantea como una alternativa local basada en pagos instantáneos de cuenta a cuenta, gestionada por la propia banca europea. No se trata de expulsar a Visa o Mastercard del mercado —ambas compañías, de hecho, han mostrado una actitud de colaboración y subrayan que sus tarjetas podrán integrarse en Bizum Pay—, sino de equilibrar el ecosistema para que exista al menos una opción plenamente europea en el punto de venta físico.

La puesta en marcha de Bizum Pay se suma, además, al impulso del pago móvil en general. En España, una parte creciente de las compras se realiza ya con el smartphone, lo que facilita que nuevos métodos basados en NFC ganen terreno siempre que la experiencia sea homogénea y no obligue al usuario a aprender procesos diferentes en cada tienda.

Las cifras de Bizum y el salto desde el online al punto de venta

El lanzamiento de Bizum Pay no se hace desde cero. La plataforma llega a este hito con 30,6 millones de usuarios activos registrados en España y una actividad muy consolidada en transferencias entre particulares y en comercio electrónico.

Durante 2025, Bizum procesó más de 1.237 millones de operaciones, un 13,2% más que el año anterior, por un valor conjunto de 67.751 millones de euros, lo que supone un incremento de más del 50% interanual en volumen económico. La media diaria superó los 3,4 millones de transferencias, con picos cercanos a los 4 millones y un récord histórico de 5,3 millones de operaciones en una sola jornada de noviembre, coincidiendo con el Black Friday.

En el ámbito del comercio online, la evolución ha sido igualmente notable. Las compras pagadas con Bizum crecieron un 82% respecto a 2024, hasta alcanzar los 105,6 millones de transacciones, por un importe total de 5.400 millones de euros. La red de comercios digitales que aceptan Bizum cerró 2025 en torno a los 111.000, tras incorporar casi 30.000 nuevos establecimientos y plataformas en un solo año.

En sectores concretos, como el de las ferreterías o el pequeño comercio especializado, Bizum ya estaba presente como método de pago online, aunque con un peso aún limitado en el número total de operaciones. Muchas tiendas permiten al cliente abonar la compra por internet con Bizum, pero la mayor parte de los pagos siguen haciéndose con tarjeta. La integración directa en el datáfono pretende cambiar ese reparto a medio plazo.

El objetivo declarado es que Bizum, que nació en 2016 como herramienta para “pasarse dinero” entre amigos y familiares, complete el círculo y se convierta en un método de pago completo, válido tanto para envíos entre particulares como para compras online y, ahora, pagos en tienda física.

El proyecto europeo: interoperabilidad y soberanía digital

La expansión de Bizum al pago presencial forma parte de un proyecto europeo más amplio de integración de sistemas de pago instantáneo. La plataforma española se ha sumado a la alianza EuroPA-EPI, que agrupa soluciones nacionales como Bancomat Pay en Italia, SIBS en Portugal o Vipps MobilePay en varios países nórdicos, y que mantiene conexiones con el proyecto franco-alemán Wero.

En febrero de 2026 se selló un acuerdo para conectar a unos 130 millones de usuarios en 13 países europeos, con una arquitectura basada en un concentrador central que mantiene las marcas nacionales pero asegura la interoperabilidad. Esta estructura toma nota de los errores cometidos con iniciativas anteriores como el Proyecto Monnet, que fracasó en 2012 por falta de masa crítica y por intentar construir una única red paneuropea desde cero.

El calendario previsto establece que, a partir de 2027, se habiliten los pagos paneuropeos en comercio electrónico entre los distintos sistemas nacionales, y que en 2028 se inicie el despliegue en tiendas físicas de otros países europeos. Todo ello se enmarca en la estrategia para reforzar la soberanía digital del continente y preparar el terreno para el futuro euro digital que el Banco Central Europeo quiere lanzar en torno a 2029.

En este contexto, España aspira a tener un papel relevante, tanto por la capilaridad de Bizum en su mercado doméstico como por la posibilidad de atraer parte de la infraestructura de este futuro esquema europeo de pagos. La fijación del modelo de comisiones y de la experiencia de usuario en España durante 2026 podría convertirse en referencia para el despliegue posterior en otros países.

¿Adoptarán rápido los usuarios Bizum en tienda física?

Un punto abierto es hasta qué punto los consumidores cambiarán sus hábitos de pago cuando Bizum esté disponible en la mayoría de comercios. Las experiencias anteriores indican que los nuevos métodos solo se consolidan si eliminan una fricción real o si vienen acompañados de incentivos económicos claros.

Cuando Bizum se incorporó a los pagos en comercio electrónico, una de sus claves de éxito fue precisamente reducir el paso de introducir datos de tarjeta en cada compra. En las tiendas físicas, esa fricción no existe, porque el uso de tarjeta contactless ya es rápido y cómodo. Por eso, algunos analistas apuntan a que la adopción podría ser más lenta durante 2026 y acelerarse a partir de 2027 si los bancos y comercios despliegan campañas de descuentos o beneficios vinculados a Bizum.

Otro factor será la visibilidad en el punto de venta y la formación del personal de caja. Si los clientes ven claramente el logotipo de Bizum en la caja y los dependientes ofrecen el método como una opción más, la transición puede ir ganando terreno de forma natural. En cambio, si el sistema se limita a estar disponible “en segundo plano” sin promoción específica, muchos usuarios podrían seguir pagando como siempre sin plantearse el cambio.

El despliegue gradual por bancos también influye en la percepción. Para quienes tengan su cuenta en entidades que adopten Bizum Pay desde el primer momento, la novedad estará disponible en mayo, mientras que otros usuarios tendrán que esperar al otoño o a final de año. Esa diferencia puede generar cierta confusión en los primeros meses, hasta que el servicio esté prácticamente extendido en todo el sistema financiero.

Lo que sí parece claro es que los comercios con gran volumen de transacciones, especialmente en alimentación y grandes superficies, serán decisivos. Si cadenas importantes integran Bizum desde el principio y lo promocionan, es más probable que la clientela adquiera el hábito; si se limitan, en cambio, a mantener la tarjeta como opción principal, el peso relativo de Bizum puede quedar inicialmente más concentrado en pequeños negocios y sectores concretos.

En conjunto, la entrada de Bizum en los comercios físicos abre una nueva etapa en los pagos en España y, potencialmente, en Europa. Con una base de más de 30 millones de usuarios, comisiones que pueden resultar competitivas para muchos establecimientos y un fuerte respaldo de la banca, el sistema tiene margen para ganar peso, aunque su éxito dependerá de cómo se articulen incentivos, campañas y acuerdos comerciales en los próximos años.


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Santander culmina la compra de TSB a Sabadell por 3.300 millones


Operación bancaria en Reino Unido

Banco Santander ha completado la adquisición de la filial británica TSB a Banco Sabadell por un importe cercano a los 3.300 millones de euros, tras culminar un proceso de aprobación regulatoria que se ha prolongado durante meses. La transacción, anunciada inicialmente en el verano de 2025, se convierte en uno de los movimientos corporativos más relevantes de la banca española reciente, tanto por su impacto en el mercado financiero británico como por las consecuencias para la estrategia de Sabadell.

Para la entidad catalana, la operación supone un importante refuerzo de capital y un giro de foco hacia el negocio en España, mientras que Santander da un salto de tamaño en Reino Unido al integrar TSB en su filial Santander UK. Como parte del acuerdo, Sabadell recompensará a sus accionistas con un dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción que se abonará el 29 de mayo, un pago que había sido anunciado como uno de los grandes incentivos para frenar la opa hostil lanzada por BBVA.

Detalles financieros de la compra de TSB


Banco Santander compra TSB

El importe final de la transacción asciende a 2.863 millones de libras esterlinas, equivalentes a unos 3.300 millones de euros, según han comunicado ambas entidades a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). De esa cifra, 2.650 millones de libras (unos 3.050 millones de euros) corresponden al precio de compraventa inicialmente pactado y representan aproximadamente 1,5 veces el valor en libros de TSB.

A esta cantidad se suma el valor neto tangible generado por TSB desde el anuncio de la operación hasta su cierre, que alcanza los 213 millones de libras, alrededor de 242 millones de euros. Este ajuste eleva el coste efectivo de la compra hasta los mencionados 2.863 millones de libras y refleja la mejora de la entidad británica durante el periodo de tramitación.

Desde el punto de vista de Banco Sabadell, la venta de TSB implica una plusvalía contable ligeramente superior a los 300 millones de euros, una vez incorporados todos los efectos derivados de la operación. Además, la entidad estima una generación de capital de más de 400 puntos básicos en su ratio CET1, aunque este colchón se verá parcialmente reducido tras el pago del dividendo extraordinario comprometido con sus accionistas.

En paralelo al traspaso del negocio principal, se han transferido a Santander UK diversos instrumentos de capital y valores no vencidos emitidos por TSB y suscritos por Sabadell. El volumen de estos instrumentos asciende a unos 1.217 millones de libras, en torno a 1.400 millones de euros, y completa el perímetro de la operación al sacar a la entidad catalana del accionariado y de la financiación subordinada de su antigua filial británica.

Impacto para Banco Sabadell: capital, dividendo y cambio de rumbo

La culminación de la venta permite a Banco Sabadell materializar una operación que llevaba tiempo preparando como pieza clave de su reordenación estratégica. Con el capital liberado por la desinversión en TSB, la entidad se anota una mejora de solvencia de más de 0,4 puntos porcentuales y se posiciona para reforzar su actividad en el mercado español, que considera su ámbito natural de crecimiento.

El uso principal de los recursos obtenidos será, no obstante, retribuir al accionista mediante un dividendo extraordinario en efectivo de 0,50 euros brutos por acción. Este pago, que se realizará el 29 de mayo, supondrá un desembolso aproximado de 2.500 millones de euros y se suma a los dividendos ordinarios y a los programas de recompra y amortización de acciones que el banco viene ejecutando.

En conjunto, gracias a esta operación y al resto de iniciativas de remuneración, Sabadell mantiene su objetivo de distribuir alrededor de 6.450 millones de euros a sus accionistas en el periodo 2025-2027. El diseño del dividendo extraordinario ligado a TSB fue, de hecho, uno de los elementos que contribuyó a frenar la opa de BBVA, al ofrecer un incentivo claro para que los inversores se mantuvieran en el capital de la entidad catalana.

El consejero delegado de Banco Sabadell, César González-Bueno, ha calificado la operación como atractiva para todas las partes y oportuna desde el punto de vista estratégico, al permitir encarar la nueva etapa con un balance más sólido y un perímetro de actividad más simple y concentrado en España. Según ha subrayado, el movimiento facilita que el banco reoriente recursos y gestión hacia su principal mercado, al tiempo que cumple con sus compromisos de remuneración con los accionistas.

Por su parte, Marc Armengol, hasta ahora máximo responsable de TSB y próximo consejero delegado de Sabadell, ha destacado que TSB se ha convertido en una historia de éxito en el Reino Unido tras años de trabajo de su equipo y que la venta a Santander se produce desde una posición de fortaleza operativa. La mejora del banco británico en términos de rentabilidad y eficiencia ha sido determinante para elevar el múltiplo de venta y justificar el dividendo extraordinario.

Evolución de TSB bajo el paraguas de Sabadell

Banco Sabadell adquirió TSB en 2015 por 1.700 millones de libras, cuando la entidad británica, con marcado enfoque hipotecario y de banca minorista, formaba parte del proceso de reconfiguración del sector en el Reino Unido tras la crisis financiera. La integración no estuvo exenta de problemas, especialmente por las incidencias en la migración tecnológica que ocasionaron fallos operativos relevantes y dieron lugar incluso a sanciones del regulador británico.

A pesar de ese arranque complicado, Sabadell logró reconducir la situación y consolidar el negocio de TSB. A lo largo de la década, el banco británico incrementó su cartera de crédito desde unos 26.400 millones de libras hasta alrededor de 36.300 millones al cierre de 2025, un crecimiento que refleja la expansión de su actividad, sobre todo en préstamos hipotecarios a particulares.

En términos de eficiencia, TSB ha registrado una mejora notable de su ratio de costes sobre ingresos, que ha pasado de situarse en torno al 80% a reducirse al entorno del 66%. Esta evolución ha ido de la mano de una modernización tecnológica más ordenada, recortes de gastos y una optimización de la red y de los procesos internos, después del episodio inicial de migración fallida.

La rentabilidad también ha experimentado un salto importante: el ROTE (rentabilidad sobre el capital tangible) de TSB ha subido desde alrededor del 5,3% hasta el entorno del 12,6%, según las cifras comunicadas por el grupo. A ello se suma que, durante los años de propiedad de Sabadell, la filial británica ha generado más de 600 millones de euros en dividendos para la matriz, contribuyendo de manera relevante a sus resultados consolidados.

Con todo, el peso de TSB en las cuentas de Sabadell también tenía su contrapartida: en 2025, de los cerca de 1.857 millones de euros de beneficio del grupo, unos 253 millones procedían de la filial británica. La venta libera capital y simplifica el perímetro de consolidación, pero implica renunciar a esas ganancias futuras y a la exposición directa al mercado minorista británico.

Refuerzo de Santander en el mercado británico

La compra de TSB se enmarca en la estrategia de Banco Santander de ganar escala en mercados clave como el Reino Unido. La entidad, presidida por Ana Botín, ya contaba con una sólida presencia en el país a través de Santander UK, pero con la integración de TSB aspira a consolidarse como uno de los principales actores de la banca minorista británica.

Según las estimaciones comunicadas por el grupo, la suma de Santander UK y TSB situará al banco como el tercer mayor operador en Reino Unido por saldos de cuentas corrientes de clientes particulares y el cuarto por volumen de hipotecas. En conjunto, la nueva entidad resultante prestará servicio a cerca de 28 millones de clientes entre particulares y empresas repartidos por todo el país, lo que incrementa de forma sustancial la base de clientes del grupo en la región.

Desde el punto de vista financiero, Santander prevé que la transacción genere un retorno sobre el capital invertido superior al 20%, apoyado en buena medida en las sinergias de costes que espera capturar. El banco calcula que podrá lograr ahorros equivalentes al 13% de la base de costes de la entidad combinada, lo que se traduce en al menos 400 millones de libras al año una vez completado el proceso de integración.

Para alcanzar estos objetivos, la entidad cántabra asume que tendrá que afrontar costes de reestructuración de unos 520 millones de libras entre 2026 y 2027, derivados de la reorganización de estructuras, la posible optimización de la red y la integración de sistemas. Aun así, el banco ha señalado que el impacto en capital será limitado, en torno a 50 puntos básicos, y que la operación es claramente atractiva desde el punto de vista del valor para el accionista.

La presidenta de Santander, Ana Botín, defendió en su momento que esta adquisición supone un nuevo paso en la apuesta estratégica del grupo por el Reino Unido y que llega en un contexto en el que la entidad quiere consolidar posiciones en mercados donde ya tiene una marca relevante y una base de clientes significativa. Para los usuarios de TSB, el grupo ha apuntado que el movimiento permitirá acceder a la red internacional de Santander y a plataformas tecnológicas más avanzadas, incrementando la oferta de productos y servicios.

Contexto de la operación: opa de BBVA y compromiso de no competencia

El acuerdo de venta de TSB fue anunciado en julio de 2025, en pleno pulso entre BBVA y Sabadell por la opa hostil lanzada por el banco vasco sobre la entidad catalana. La desinversión en la filial británica y el anuncio de un macrodividendo ligado a los fondos obtenidos se interpretaron como una maniobra clave para hacer menos atractiva la oferta de BBVA y reforzar la posición del consejo de Sabadell.

El planteamiento era claro: los accionistas que mantuvieran sus títulos de Sabadell podrían cobrar el dividendo extraordinario financiado con la venta de TSB, mientras que quienes acudieran a la opa renunciarían a ese pago. Finalmente, la operación de BBVA no alcanzó el mínimo de aceptación exigido y la opa fracasó en octubre, dejando a Sabadell como entidad independiente y con margen para ejecutar su propia hoja de ruta.

En paralelo a la compraventa, las partes han acordado una cláusula de no competencia en el mercado minorista británico. Banco Sabadell se ha comprometido con Santander a no competir en Reino Unido durante los 24 meses siguientes al cierre de la operación, lo que implica renunciar temporalmente a nuevas incursiones en la banca de particulares en ese país.

Este compromiso no supone, sin embargo, una salida total del Reino Unido. Sabadell mantendrá la sucursal que opera en el país para apoyar a empresas con negocios internacionales y seguirá presente a través de su división de banca corporativa y de inversión (CIB). De esta forma, la entidad conserva una vía de relación con clientes corporativos y multinacionales, pero se repliega del negocio de banca minorista, que ahora pasa a estar bajo el paraguas de Santander.

Mientras tanto, para Banco Santander, la compra de TSB se suma a otras operaciones en marcha a nivel internacional, como la prevista adquisición de Webster en Estados Unidos, que el grupo confía en culminar en la segunda mitad del año. Estas operaciones, en conjunto, encajan con la estrategia de la entidad de reforzar posiciones en mercados donde puede alcanzar escala suficiente para competir con ventaja en banca minorista y comercial.

Tras el cierre formal de la transacción y la recepción de todas las autorizaciones de los supervisores y reguladores, Santander y Sabadell han abierto la siguiente fase del proceso, marcada por los trámites requeridos por la legislación británica conocida como «parte 7». Este mecanismo regula la transferencia efectiva de negocios bancarios en Reino Unido y se espera que el proceso, durante el cual Santander comenzará a consolidar TSB en su perímetro, se prolongue entre siete y once meses.

Con la operación ya encarrilada, el mapa bancario europeo y británico queda algo más definido. Santander se afianza como uno de los grandes grupos internacionales con un peso creciente en Reino Unido, mientras que Sabadell emerge como un banco más compacto, con mayor capital, centrado en España y con un fuerte compromiso de pago al accionista tras monetizar una inversión que, pese a sus sobresaltos iniciales, ha acabado generando valor y configurando uno de los episodios más comentados de la reciente consolidación bancaria.


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Santander dispara un 44% la concesión de hipotecas en España

Evolución hipotecas Banco Santander en España

El negocio hipotecario vuelve a ganar protagonismo en la estrategia de Banco Santander en el mercado español. La entidad ha registrado un repunte del 44% en la nueva producción de hipotecas en España durante el primer trimestre, un movimiento que contrasta con la retirada de otros competidores de la llamada guerra hipotecaria.

Este giro se produce en un contexto marcado por el encarecimiento de la financiación y por un mercado de vivienda tensionado por la falta de oferta. Aun así, Santander considera que el entorno actual sigue siendo atractivo para conceder crédito para vivienda, especialmente a clientes con los que ya mantiene una relación de largo recorrido.

El 44% más de hipotecas: cambio de ritmo en pleno enfriamiento del sector

Crecimiento del crédito hipotecario Santander

Mientras otros bancos han frenado su actividad hipotecaria, Santander ha acelerado la concesión de hipotecas en España con un aumento del 44% en nuevas operaciones en apenas tres meses. La cifra cobra relevancia si se compara con el descenso superior al 40% en la producción hipotecaria anunciado por Bankinter en el mismo periodo.

El consejero delegado del grupo, Héctor Grisi, ha explicado que este repunte llega después de un año en el que la entidad se había mostrado más prudente con este producto. Ahora, la hoja de ruta pasa por recuperar cuota de mercado hipotecario apoyándose en una oferta que el banco considera rentable, a pesar de la presión competitiva y del entorno de tipos.

Grisi subraya que el banco está viendo «signos de normalización» en el mercado y que el crédito para vivienda vuelve a encajar en su esquema de rentabilidad. Según el directivo, la mayoría de las nuevas hipotecas se dirigen a clientes que ya trabajan con el banco, reforzando así la vinculación y el peso de cada cliente dentro de la entidad.

El impulso hipotecario llega, además, en un momento en el que otros competidores han criticado el nivel de precios y la presión sobre los márgenes, hasta el punto de reducir de forma notable su actividad. Santander, en cambio, interpreta el escenario como una ventana de oportunidad para ganar peso en este mercado.

Tipos en el 2,8% y apuesta clara por el tipo fijo

Una de las claves de esta estrategia está en el precio y en la estructura de las nuevas operaciones. El banco sitúa el tipo de interés medio de las hipotecas recién firmadas en torno al 2,8%, un nivel que, según Grisi, permite seguir viendo este negocio como atractivo para la entidad.

Ese 2,8% se encuentra por debajo de la media de la eurozona, que ronda el 3,4%, lo que sitúa a España entre los países con hipotecas más baratas del entorno europeo. De hecho, el país figura como el tercero con el crédito hipotecario a menor coste dentro de Europa, un factor que también influye en la percepción de oportunidad por parte del banco.

Otra pieza importante es la estructura de los nuevos préstamos: la inmensa mayoría de las hipotecas que concede ahora Santander son a tipo fijo, mientras que únicamente alrededor del 16% de las nuevas contrataciones se formalizan a tipo variable. De esta forma, la entidad apuesta por ofrecer estabilidad de cuotas a los clientes, para lo que es útil conocer los mejores simuladores de hipotecas en la comparativa y decisión del producto.

El repunte del euríbor en los últimos meses, intensificado por episodios de tensión como la guerra en Irán, ha empujado a esta referencia a aproximarse también al entorno del 2,8%, alineándose con el coste medio de las nuevas hipotecas de Santander. Aun así, el banco defiende que, con estos niveles de tipos y los plazos de devolución habituales, el margen del negocio sigue siendo razonable.

Un mercado con poca deuda y fuerte desapalancamiento de los hogares

Más allá del precio, el grupo fundamenta su apuesta hipotecaria en la situación financiera de las familias españolas. Grisi recuerda que en la última década y media se ha producido un fuerte proceso de desapalancamiento en España: el endeudamiento de los hogares ha caído aproximadamente de un 86% a un 43% de su renta desde 2010.

Además, solo en torno a un 24% de los hogares mantiene una hipoteca para la vivienda habitual, una cifra que, según la entidad, deja margen para seguir creciendo de manera ordenada sin disparar los niveles de riesgo sistémico. Esta menor carga financiera es uno de los argumentos del banco para reforzar su posición en el crédito a vivienda, incluso para opciones como la hipoteca al 100 para tu primera vivienda en casos concretos.

El consejero delegado considera que la actual «crisis de vivienda» en España responde sobre todo a un problema de oferta y no de demanda, con escasez de vivienda disponible frente a un interés sostenido por parte de los compradores. En esta coyuntura, Santander entiende que hay espacio para seguir financiando adquisiciones, incluida la inversión en segunda vivienda, siempre que se cumplan los criterios prudentes de riesgo.

La entidad también destaca que la combinación de tipos fijos, plazos largos y un nivel de deuda familiar contenido dibuja un perfil de riesgo manejable. De ahí que el banco se muestre “totalmente abierto” a seguir concediendo hipotecas en España, manteniendo un volumen significativo de producción nueva a lo largo del año.

Crecimiento en clientes y foco en la experiencia, no en pagar más por los depósitos

El tirón hipotecario se complementa con una evolución positiva en la base de clientes. En los primeros meses del año, Santander ha sumado alrededor de 75.000 nuevos clientes en España, encadenando 55 meses consecutivos de captación neta positiva en esta filial.

A escala global, el grupo ha incorporado unos dos millones de nuevos clientes entre enero y marzo, hasta acercarse a los 176 millones de usuarios en todas las geografías donde opera. El objetivo para finales de 2028 es alcanzar en torno a 210 millones de clientes activos, con una aportación relevante de Europa y, en particular, de España.

En este contexto, la dirección insiste en que la prioridad no es competir a golpe de remuneración del ahorro. Según Grisi, para ganar peso en el mercado «puedes ser el que más paga por los depósitos o apostar por mejorar la experiencia del cliente» y la estrategia del grupo se inclina claramente por la segunda vía.

Esta orientación se traduce en una oferta más amplia de productos y servicios, un uso intensivo de canales digitales y una integración progresiva de nuevas soluciones tecnológicas. El objetivo es que los clientes con más productos contratados generen más negocio para el banco, algo que encaja con el refuerzo del segmento hipotecario y asegurador.

Reorganización interna: menos plantilla en procesos, más empuje comercial y seguros

Para sostener este crecimiento y mejorar su eficiencia, Santander está llevando a cabo una profunda reorganización de su plantilla a nivel global. En el último año, el grupo ha reducido su número total de empleados en más de 11.000 personas, alrededor de un 6%, hasta situarse en unos 185.250 trabajadores.

El ajuste viene impulsado por la simplificación y la automatización de procesos, que permiten operar con menos personal en áreas internas como Operaciones. Sin embargo, la entidad subraya que el foco no está únicamente en recortar, sino en recolocar: buena parte de los trabajadores está siendo reubicada en puestos comerciales.

De forma particular, muchos empleados se están destinando a la venta de seguros, una línea de actividad que el grupo identifica como una de sus grandes palancas de crecimiento futuro. Grisi resume la idea con claridad: «Mucha de nuestra gente va a dedicarse precisamente a vender seguros».

El banco está construyendo una plataforma de seguros integrada que abarca Vida, Pensiones y Protección, con la intención de que se convierta en uno de los motores de resultados en los próximos años. Actualmente, la cuota de mercado de Santander en seguros se sitúa por debajo de la que tiene en otros negocios, especialmente en España, Portugal, México y Brasil, lo que deja margen para avanzar.

Seguros como complemento clave al crédito hipotecario

La expansión en seguros no se entiende de forma aislada, sino como un complemento natural al negocio de financiación, incluidas las hipotecas. La entidad está impulsando productos que puedan asociarse a la compra de vivienda, como coberturas de vida, protección de pagos o seguros de hogar, reforzando así la vinculación del cliente.

Según explica la dirección, el objetivo es igualar progresivamente la cuota de mercado en seguros con la del resto de negocios del banco. Para lograrlo, Santander trabaja de cerca con sus socios aseguradores en los distintos países, al tiempo que refuerza sus capacidades internas con más fuerza de ventas especializada.

El proceso de digitalización y la incorporación intensiva de tecnologías como la inteligencia artificial y la automatización están liberando recursos en tareas administrativas. Esos recursos se están orientando hacia actividades con mayor impacto en ingresos, como la comercialización de seguros y productos de valor añadido para los clientes.

En paralelo al impulso hipotecario, esta apuesta por el seguro permite al banco diversificar sus fuentes de ingresos, reducir su dependencia del margen de intereses puro y construir relaciones más amplias con cada cliente, algo especialmente relevante en un entorno de tipos incierto y con mayor supervisión regulatoria.

El movimiento de Santander combina, por tanto, un crecimiento decidido en hipotecas a tipo fijo con tipos medios en torno al 2,8%, una base de clientes en expansión, un nivel de endeudamiento familiar más saneado que en el pasado y una apuesta clara por el negocio de seguros y la experiencia de cliente frente a la mera competencia por precio; una estrategia con la que el grupo aspira a ganar cuota en España y reforzar su posición en el mercado europeo sin perder de vista la rentabilidad y el control del riesgo.


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Morosidad récord en el crédito a familias: cifras, causas y riesgos para el sistema financiero


Morosidad en el crédito a familias

La morosidad en el crédito concedido a las familias se ha disparado hasta niveles que no se veían en décadas, encendiendo todas las alarmas en el sistema financiero. Tras más de un año de subidas ininterrumpidas, el volumen de préstamos en situación irregular marca un máximo histórico y deja claro que la deuda del hogar empieza a hacerse cuesta arriba para una parte creciente de la población.

Este repunte se produce en un contexto de pérdida de poder adquisitivo, endurecimiento de las condiciones de financiación y crédito al consumo que se frena. El resultado es un cóctel complejo: los hogares arrastran compromisos asumidos cuando el escenario parecía más benigno, pero hoy se encuentran con salarios que no acompañan y tipos de interés que encarecen cualquier refinanciación.

Un récord histórico en la morosidad de las familias

La fotografía más reciente habla de una morosidad del crédito al sector privado en torno al 6,7%, el dato más alto de toda la serie disponible. Dentro de ese agregado, el eslabón más débil son las familias: los préstamos a hogares en situación irregular han escalado hasta aproximadamente el 11,2% del total financiado, cuando apenas un año antes rondaban el 2,9%-3% y en octubre de 2024 se situaban en torno al 2,5%.

Eso implica que, en términos prácticos, la tasa de impago de los hogares se ha multiplicado por cuatro en doce meses. En algunos análisis se subraya que se trata del nivel más alto en más de quince años para varias modalidades de crédito, superando incluso los peores momentos de la pandemia, cuando muchas familias vieron caer sus ingresos de manera abrupta.

Este deterioro no es un bache puntual: se acumulan ya unos 16 meses consecutivos de aumento de la irregularidad en los préstamos a familias. La tendencia es clara y continuada, y se ha consolidado a lo largo de todo el último año, con subidas mensuales de varias décimas en los principales indicadores.

En paralelo, el segmento empresarial también muestra un deterioro, aunque más contenido: la morosidad de las empresas ronda el 2,9%, muy por debajo de la de los hogares pero igualmente muy por encima de los registros de hace un año, cuando se movía por debajo del 1%.


Impagos en préstamos personales y tarjetas

Dónde se dispara más la morosidad: préstamos personales y tarjetas

Si se mira con lupa la composición del endeudamiento, los datos muestran que las líneas ligadas al consumo son las que concentran más problemas de pago. Los préstamos personales encabezan con diferencia el ránking de impagos: su ratio de morosidad se sitúa en torno al 13,8% del total prestado, el registro más alto en la serie de los últimos 15 años.

Las tarjetas de crédito también se encuentran en niveles muy elevados, con un ratio cercano al 11,6% de la cartera. En ambos casos, el salto en solo un año es llamativo: la irregularidad se ha multiplicado por cuatro o cinco veces respecto a los valores que mostraban un año atrás, cuando la mora en tarjetas rondaba el 2,4% y la de préstamos personales se situaba en el entorno del 3,7%.

El resto de modalidades dirigidas a hogares muestran un comportamiento menos extremo, aunque también con una trayectoria claramente al alza. En los créditos prendarios (vinculados a la compra de vehículos u otros bienes con garantía real) la morosidad se mueve alrededor del 6,8%, con subidas mensuales de medio punto porcentual. En el caso de los hipotecarios, el porcentaje de impago se mantiene bajo, en torno al 1,4%, pero arrastra igualmente una tendencia ascendente en los últimos doce meses.

Algunos informes desglosan además un segmento residual de “otros créditos” de mayor riesgo, donde la morosidad supera con holgura el 30%. Se trata de financiación que suele utilizarse como última opción, con condiciones más duras y perfiles de clientes con menor capacidad de repago.

Fuera del circuito bancario tradicional, la situación se agudiza aún más. Entidades no bancarias, emisores de tarjetas de comercios y billeteras virtuales registran niveles de mora que se acercan o superan el 30%, según distintos relevamientos privados. Este tipo de crédito, más caro y menos regulado, ha ganado peso como vía de financiación cotidiana para muchos hogares con dificultades de acceso al sistema bancario clásico.

Endeudamiento y presión financiera en hogares

Causas de la morosidad récord: ingresos bajo presión y tipos altos

Los motivos de este repunte en los impagos son múltiples, pero casi todos apuntan a una misma idea: los ingresos reales no alcanzan para sostener el nivel de deuda acumulado. La pérdida de poder de compra de los salarios y rentas, en un contexto de inflación todavía elevada, ha erosionado con fuerza la capacidad de pago de las familias.

A ello se suma el impacto de unas tasas de interés muy positivas en términos reales, es decir, por encima de la inflación. Refinanciar saldos de tarjetas o alargar plazos de préstamos personales resulta cada vez más costoso, de modo que el peso de la deuda sobre el presupuesto mensual se hace más difícil de digerir. Con créditos que hace unos años se licuaban rápidamente con la inflación, muchos hogares confiaron en que podrían ir pagando sin grandes sobresaltos; hoy, con la inflación más contenida, las cuotas dejan de diluirse y se vuelven más pesadas.

Los propios bancos centrales y supervisores reconocen en sus informes que la combinación de caída de ingresos, crédito que deja de crecer y tipos altos es el caldo de cultivo del aumento de la morosidad. En el caso del crédito a familias, la expansión se frenó ya a finales de 2025: desde entonces, la cartera apenas crece en términos reales, pero los compromisos previamente asumidos siguen ahí.

También han influido los cambios regulatorios respecto a la época de la pandemia. Entonces se optó por extender plazos de mora admitidos, suspender recategorizaciones automáticas y refinanciar saldos impagos de tarjetas de manera casi generalizada, lo que contuvo temporalmente la morosidad. Con el fin de esas medidas de alivio y la normalización de criterios de clasificación, muchos deudores que venían “aguantando” en categorías más benignas empiezan ahora a aparecer en los registros como cartera irregular.

En el ámbito no bancario, las tasas de refinanciación y punitorios se han movido históricamente en niveles muy elevados, en algunos casos por encima del 100% nominal anual. Cuando un usuario solo puede abonar el mínimo del resumen de la tarjeta o directamente se retrasa en el pago, los intereses compensatorios y de demora se acumulan de forma acelerada y terminan cuadruplicando la deuda en pocos meses. Ahí se explica en buena medida el ascenso de la mora en fintech y emisores de crédito al consumo.

Cómo se está comportando el crédito y qué pasa con las empresas

En paralelo a este auge de la morosidad, el crédito al sector privado pierde tracción. Aunque el peso del crédito sobre el activo de los bancos se ha incrementado hasta algo más del 44%, buena parte de ese aumento responde a factores nominales —como la devaluación o la propia inflación— y no a una verdadera expansión del financiamiento en términos reales.

Las encuestas de condiciones crediticias muestran que las entidades han endurecido sus estándares para conceder préstamos, tanto a empresas como a hogares. Se piden más garantías, se acortan plazos y se eleva el listón de solvencia exigido. Al mismo tiempo, la demanda de crédito también cae: las familias se muestran más reacias a endeudarse y muchas compañías posponen inversiones, dadas las incertidumbres sobre la evolución de la economía.

En el caso de las empresas, la morosidad sigue por debajo de la de los hogares pero también al alza, con un ratio cercano al 2,9%. El deterioro se concentra, sobre todo, en líneas de corto plazo: adelantos en cuenta corriente con irregularidad en torno al 3,1% y documentos comerciales en el entorno del 2,5%. Son instrumentos muy ligados al capital circulante y a la financiación del día a día.

En cambio, los créditos respaldados con garantías reales muestran un mejor comportamiento relativo. Los préstamos prendarios a empresas registran una morosidad algo inferior al 4%, mientras que las líneas vinculadas al comercio exterior se mantienen muy bajas, en torno al 0,6%. Los hipotecarios corporativos, pese a situarse en niveles algo más elevados (en torno al 4,7%), no han mostrado grandes sobresaltos en los últimos meses.

Este contraste sugiere que las tensiones se concentran más en el flujo de caja inmediato que en proyectos de inversión a largo plazo. Los problemas aparecen antes en los descubiertos y descontados, que en las deudas con garantía específica, donde los acreedores cuentan con un colchón adicional en caso de impago.

Impacto de la morosidad en el sistema financiero

Impacto en los bancos, en el consumo y en la vida cotidiana de los hogares

El salto en la morosidad no solo tiene consecuencias para los deudores, también obliga a las entidades financieras a reforzar provisiones y revisar su apetito de riesgo. Los informes de supervisión muestran que el sistema bancario sigue presentando un nivel importante de solvencia y cobertura, con provisiones que cubren gran parte de la cartera irregular, pero el margen de maniobra ya no es tan holgado como hace unos años.

En términos de rentabilidad, el retorno sobre activos (ROA) del conjunto del sistema se ha reducido de forma notable en comparación interanual, reflejando el coste de mantener dotaciones elevadas frente a los impagos y la menor dinámica del negocio crediticio. Esto no implica un riesgo inmediato de inestabilidad sistémica, pero sí un escenario más exigente para los balances bancarios.

Para la economía real, la consecuencia más visible es que el crédito deja de actuar como motor del consumo. Durante buena parte de los últimos años, las compras financiadas ayudaron a sostener la demanda, en particular en bienes duraderos y servicios como el turismo. Sin embargo, el repunte de la mora y el frenazo en la concesión de préstamos han enfriado esta vía de impulso.

Los datos de consumo privado siguen mostrando caídas interanuales, en algunos casos del 2,6%, pese a pequeños rebotes mensuales. La foto que se dibuja es la de una economía con segmentos dinámicos —como determinados bienes duraderos—, pero con un consumo masivo todavía débil, donde el peso de las cuotas y los saldos pendientes se hace notar en el bolsillo.

A nivel doméstico, muchas familias se ven obligadas a priorizar qué gastos atender y cuáles postergar. Se multiplican los casos de mora en servicios básicos, expensas o cuotas educativas, al tiempo que se recurre con más frecuencia a créditos de mayor coste, como los de comercios o plataformas digitales, para cubrir gastos corrientes. El endeudamiento medio se ha estirado hasta equivaler a más de tres salarios formales en algunos segmentos, cuando años atrás apenas superaba uno y medio.

En este contexto, las autoridades económicas insisten en que la salida pasa por consolidar la desinflación, abaratar el crédito y facilitar plazos más largos para que los hogares puedan reorganizar sus finanzas. Desde el punto de vista político, se debate además la posibilidad de marcos de reestructuración de deudas de consumo más ordenados, que permitan encauzar la situación de los deudores sin desestabilizar al sistema.

El escenario actual dibuja una economía donde el récord de morosidad en el crédito a familias se ha convertido en un termómetro sensible de las tensiones sociales y financieras: hogares más ajustados, bancos más cautelosos y un consumo que avanza con freno de mano puesto. Cómo evolucionen los ingresos reales, las condiciones de financiación y la capacidad del sistema para absorber el deterioro sin cerrar aún más el grifo del crédito marcará buena parte del pulso económico en los próximos meses.


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La morosidad de la banca baja al 2,69% en febrero y marca mínimos desde 2008


gráfico sobre la morosidad bancaria

La morosidad de la banca española ha vuelto a dar un respiro en febrero y se ha colocado en niveles que no se veían desde antes de la crisis financiera. Según los últimos datos del Banco de España, el sistema financiero cierra el mes con una ratio de impagos del 2,69 %, ligeramente por debajo del 2,71 % registrado en enero.

Este descenso, aunque pequeño en términos porcentuales, supone un nuevo hito para el sector, ya que se trata de la tasa de morosidad más baja desde septiembre de 2008. Todo ello se produce en un contexto en el que pesan factores como los conflictos geopolíticos, la presión de la inflación sobre las rentas y los temores a una desaceleración económica, que de momento no se han traducido en un aumento significativo de los impagos.

Un descenso apoyado en más crédito y menos impagos

datos de créditos y morosidad

El Banco de España detalla que la mejoría en la ratio se explica por una combinación de aumento del saldo de créditos y reducción de los préstamos en situación de mora. En febrero, el volumen total de créditos dudosos se redujo en 225 millones de euros, hasta situarse en 32.961 millones.

Al mismo tiempo, la cartera crediticia del conjunto de entidades continuó creciendo. El saldo total de préstamos vivos alcanzó los 1,227 billones de euros, frente a los 1,224 billones con los que se cerró enero. Es decir, hay más crédito concedido y, proporcionalmente, menos préstamos que no se están pagando.

La comparación interanual refleja con mayor claridad el ajuste. En febrero de 2025, la morosidad del crédito se situaba en el 3,30 %, de modo que en un año la ratio ha bajado más de seis décimas. Detrás de este movimiento está una reducción de más de 6.000 millones de euros en el saldo de préstamos clasificados como dudosos.

En la práctica, este comportamiento indica que, pese al encarecimiento de la financiación y al entorno económico incierto, el conjunto de hogares y empresas está manteniendo un nivel de cumplimiento razonablemente sólido con sus obligaciones financieras. El panorama es, por tanto, más positivo de lo que podría sugerir la coyuntura macroeconómica.

Bancos, cajas y cooperativas: mínimos desde la crisis financiera

Más allá del dato agregado del sector, el Banco de España publica cada mes la morosidad desglosada por tipos de entidad. En el grupo formado por bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito (incluidas las cajas rurales), la evolución también es favorable y dibuja un escenario de mínimos históricos desde la crisis de 2008.

En febrero, la morosidad conjunta de estas entidades pasó del 2,63 % registrado en enero al 2,61 %, lo que supone igualmente la cifra más baja desde septiembre de 2008. El retroceso se apoya en una reducción de 217 millones de euros en los préstamos impagados en apenas un mes, hasta un volumen total de 30.645 millones.

Este bloque agrupa la mayor parte del negocio bancario tradicional en España, por lo que su buen comportamiento en términos de morosidad es clave para la estabilidad del sistema financiero. El hecho de que la relación entre créditos concedidos y créditos impagados continúe mejorando ofrece cierto colchón ante eventuales tensiones futuras.

Además, el descenso de la mora, unido a un ligero crecimiento del crédito, contribuye a aliviar las necesidades de provisiones y a reforzar la capacidad de las entidades para asumir shocks económicos. Todo ello se traduce en un entorno algo más cómodo para la gestión del riesgo de crédito en bancos, cajas y cooperativas.

Comportamiento de las financieras de consumo

El otro gran bloque que vigila el Banco de España es el de las entidades especializadas en financiación al consumo. En este segmento se aprecia una dinámica algo distinta: la ratio de morosidad ha repuntado ligeramente en el último mes, aunque la tendencia a doce meses sigue siendo positiva.

En febrero, la morosidad de las financieras de consumo pasó del 5,06 % marcado en enero al 5,10 %. El ligero aumento se produce pese a que el volumen de préstamos impagados se redujo un 0,4 %, hasta los 2.146 millones de euros. Esta aparente paradoja se explica porque el comportamiento del denominador (el total de crédito concedido) y del numerador (los créditos morosos) no siempre se mueve al mismo ritmo.

Aun así, si se echa la vista atrás, el resultado es claramente mejor que hace un año. En febrero de 2025, estas mismas entidades presentaban una morosidad del 5,86 %, de modo que en doce meses la ratio se ha reducido en más de siete décimas. La cartera, por tanto, sigue mostrando una mejora gradual, aunque parte de niveles sensiblemente más altos que los de la banca tradicional.

Este tipo de financiación, muy ligada a compras de bienes duraderos, gastos personales y crédito rápido, suele ser más sensible a los cambios en el ciclo económico y a la capacidad de pago de los hogares. Por eso, el hecho de que la morosidad se mantenga contenida pese al encarecimiento del coste de la vida es un dato que el mercado observa con atención.

Contexto económico y posibles implicaciones

El movimiento de la morosidad se produce en un entorno marcado por incertidumbres a nivel global: conflictos geopolíticos abiertos, previsiones de menor crecimiento en algunas economías europeas y el efecto acumulado de la inflación sobre la renta disponible de familias y empresas.

Pese a estos factores de riesgo, los datos de febrero sugieren que, de momento, no se está produciendo un deterioro significativo de la calidad del crédito en España. El volumen de préstamos en vigor sigue aumentando de forma moderada y los impagos continúan a la baja, lo que apunta a un comportamiento relativamente sólido de la capacidad de pago de los deudores.

Para las entidades, esta evolución supone un alivio en términos de provisiones y consumo de capital, y facilita que sigan compitiendo en un entorno de tipos de interés más elevados. Para los reguladores y supervisores, el dato refuerza la idea de que el sistema financiero encara con una posición de partida más sólida los retos derivados de la situación económica.

De cara a los próximos meses, la atención seguirá centrada en cómo impactan sobre la morosidad factores como la evolución del empleo, las decisiones de política monetaria y la posible moderación de la inflación. La experiencia de crisis anteriores recuerda que los cambios en la calidad del crédito suelen llegar con cierto retraso respecto al ciclo económico, por lo que el seguimiento de estas cifras seguirá siendo clave tanto para el sector bancario como para los analistas.

Con todo, el último registro del Banco de España deja una fotografía en la que la morosidad bancaria se mantiene contenida, los niveles de impagos encadenan descensos relevantes frente al año anterior y las diferencias entre segmentos (banca tradicional y financieras de consumo) continúan presentes pero con una tónica de mejora generalizada, en un escenario que el mercado observa con cautela pero también con cierto margen de tranquilidad.


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Bizum revoluciona el pago físico en los comercios a partir de mayo


Pago con Bizum en comercios

A partir de mediados de mayo, pagar en una tienda acercando solo el móvil al datáfono dejará de ser una escena futurista y se convertirá en una opción más en el día a día de millones de personas en España. Bizum prepara el salto definitivo a los pagos físicos en comercios, un movimiento que puede cambiar de forma notable el equilibrio del sector de los medios de pago.

La nueva funcionalidad no llegará de golpe a todo el país, sino que se ha diseñado un despliegue gradual tanto entre las entidades financieras como entre los establecimientos. Aun así, la banca y el propio sector comercial consideran que, de aquí a finales de año, la gran mayoría de usuarios podrán pagar en tiendas, bares o supermercados con Bizum del mismo modo que hoy lo hacen con una tarjeta contactless.

Fecha de lanzamiento y alcance inicial

La fecha clave marcada en el calendario del sector es el 18 de mayo, día en el que se activará oficialmente la posibilidad de pagar en comercios físicos con Bizum y se lanzará la nueva billetera digital Bizum Pay. Se trata de la jornada acordada por los bancos accionistas de la plataforma, aunque algunas entidades han empezado a mover ficha antes con comunicaciones a clientes en las que se habla ya de disponibilidad desde principios de mes.

Fuentes financieras señalan que el estreno se hará en forma de fase piloto, limitada inicialmente a un grupo de entidades que ya tienen sus sistemas preparados y a determinados comercios, especialmente grandes superficies de distribución y cadenas con alto volumen de transacciones. Desde ese primer peldaño se irá ampliando progresivamente el servicio.

En este arranque se espera la presencia de bancos de gran tamaño y de entidades medianas y pequeñas con capacidad tecnológica adelantada. Entre los grupos que el mercado da por casi seguros en esta primera oleada se mencionan CaixaBank y Banco Sabadell, mientras que otras entidades se irán sumando a medida que concluyan sus desarrollos internos y sus negociaciones con los comercios.

Bizum y los bancos implicados trabajan con el horizonte de que, a finales de año, la mayoría de usuarios en España puedan pagar presencialmente con este sistema, bien desde la app de su banco, bien a través de la nueva cartera Bizum Pay, lo que ampliará notablemente el alcance de la herramienta más allá de las transferencias entre particulares o las compras online.


Bizum Pay en el punto de venta

Cómo funcionará el pago presencial con Bizum

El mecanismo de uso para el cliente será muy similar al de una tarjeta sin contacto: al llegar a la caja, bastará con acercar el móvil al datáfono para completar la operación en pocos segundos. La diferencia fundamental es lo que ocurre por detrás de ese gesto, ya que la transacción no se cursa por las redes de tarjetas tradicionales, sino como un movimiento de cuenta a cuenta gestionado por Bizum.

Hasta ahora, al pagar una compra en el supermercado o en cualquier comercio con tarjeta física o virtualizada en el móvil, la operación dependía de las redes de Visa o Mastercard, y en muchos casos se apoyaba además en las soluciones de pago de gigantes tecnológicos como Google o Apple. Cada eslabón de esa cadena supone una capa de coste para los establecimientos, que asumen comisiones por cada operación.

Con el nuevo sistema, Bizum se apoya en su propia infraestructura para enviar el dinero directamente entre cuentas bancarias, identificando al usuario mediante el número de móvil y prescindiendo de la tarjeta como pieza central del proceso. De este modo se reduce el papel de los intermediarios internacionales y se refuerza el control europeo sobre los flujos de pago cotidianos.

Para el consumidor, la experiencia se plantea como prácticamente transparente: no tendrá que teclear números largos ni introducir datos adicionales más allá de los habituales controles de seguridad de su banco o de Bizum Pay. El objetivo es que el pago resulte tan ágil como una compra contactless habitual, pero con una lógica tecnológica y económica distinta en el fondo.

Detrás de esta apuesta también está el interés de España y de la Unión Europea por ganar autonomía estratégica en los sistemas de pago, reduciendo la dependencia de las grandes compañías estadounidenses que hoy concentran buena parte de la intermediación en los cobros con tarjeta y en las soluciones de pago móvil.

Bizum Pay y la integración con los bancos

El salto al mundo físico se apoyará en un modelo dual. Por un lado, muchos bancos integrarán la opción de pago presencial con Bizum dentro de sus propias aplicaciones móviles, de forma similar a cómo ya incorporan hoy envíos de dinero entre particulares o pagos online. El cliente solo tendrá que activar la funcionalidad y utilizar el móvil como si se tratase de una tarjeta.

Por otro lado, Bizum pondrá en circulación su propia cartera digital independiente, Bizum Pay, pensada para aquellos usuarios cuyos bancos no integren todavía el servicio o para quienes prefieran centralizar sus pagos en una app específica. Esta billetera funcionará de manera parecida a herramientas conocidas como Google Wallet o Apple Pay, pero gestionada desde la plataforma española.

En Bizum Pay, el usuario vinculará su cuenta bancaria —y, previsiblemente, también podrá asociar tarjetas, según se vaya perfilando la solución— para realizar pagos inmediatos cuando acerque el móvil al datáfono. La idea es que la operación se haga sin necesidad de intercambiar números de móvil en el propio comercio, manteniendo la comodidad de un gesto único en el terminal de pago.

Bizum ya ha habilitado un espacio informativo en su web donde adelanta algunas de estas novedades, aunque todavía hay piezas por cerrar de cara al lanzamiento oficial: qué entidades estarán desde el primer día, qué condiciones concretas ofrecerá cada una y en qué momento exacto podrá descargarse la nueva aplicación Bizum Pay a gran escala.

Mientras tanto, varias entidades han empezado a enviar comunicaciones a sus clientes explicando que, a partir de mayo, podrán empezar a usar Bizum para pagar físicamente en determinados comercios. Algunas incluso manejan fechas ligeramente anteriores al 18 de mayo como arranque operativo para sus propias bases de clientes, siempre dentro del marco del calendario acordado.


Comercio español aceptando pagos Bizum

Impacto en los comercios: comisiones y competencia

Una de las claves de esta nueva etapa está en el efecto que tendrá sobre los costes que soportan los comercios. Igual que ocurre con los pagos con tarjeta, cada operación que reciba un establecimiento vía Bizum llevará asociada una comisión que cobrará la entidad financiera. Sin embargo, todas las fuentes del sector consultadas coinciden en que esas comisiones serán, en general, más reducidas que las actuales tasas de descuento ligadas a las tarjetas.

En la práctica, esto significa que tiendas, bares, restaurantes, alojamientos y otras actividades podrían ver reducido el coste de aceptar pagos electrónicos, un aspecto especialmente sensible para el comercio minorista y la hostelería, donde los márgenes son ajustados. Hoy es habitual que muchos locales fijen un importe mínimo para pagar con tarjeta o ofrezcan alternativas como el Bizum entre particulares para esquivar, en la medida de lo posible, las comisiones del TPV.

Con la nueva modalidad, el uso de Bizum como solución formal de pago en el datáfono implicará que esas transacciones queden plenamente canalizadas a través de la infraestructura bancaria, pero con tarifas potencialmente más competitivas. Esta dinámica introduce mayor presión sobre las grandes redes internacionales de tarjeta, como Visa y Mastercard, que verán cómo gana peso un sistema alternativo gestionado desde el propio mercado europeo.

En territorios concretos, como la provincia de Castellón, el desembarco del pago físico con Bizum abre la puerta a que miles de comercios se sumen a esta forma de cobro. Se calcula que más de 10.000 negocios entre tiendas, bares, restaurantes y alojamientos podrían adherirse, lo que ilustra la dimensión potencial de la implantación en ciudades y áreas con fuerte tejido de pymes.

El éxito final dependerá en buena medida del ritmo al que los establecimientos adopten el sistema y de la claridad con la que perciban el ahorro en comisiones frente a las soluciones tradicionales. Para muchos pequeños negocios que hasta ahora mostraban su número de móvil para recibir pagos informales por Bizum, la nueva vía supondrá pasar a un esquema regulado y con coste, pero a cambio de mayor seguridad, trazabilidad y menores comisiones que las tarjetas.

Despliegue progresivo y campañas de difusión

El sector financiero insiste en que el 18 de mayo será solo el punto de partida de un despliegue por etapas. No todas las entidades llegarán a tiempo a esa primera fecha, ya que algunas van retrasadas en los desarrollos técnicos necesarios para integrar Bizum en sus aplicaciones o para adaptarse a la nueva cartera digital. Estas se irán sumando paulatinamente en los meses siguientes.

Paralelamente, los bancos mantienen conversaciones con las principales cadenas de distribución y con grandes grupos comerciales para acordar las condiciones económicas del servicio, en especial el nivel de comisiones. Estos acuerdos serán determinantes para que las grandes superficies incorporen el pago con Bizum en todas sus cajas y lo promuevan activamente entre sus clientes.

Junto a este trabajo interno, el sector prepara una campaña de comunicación a gran escala para explicar a la población cómo funciona el nuevo sistema y qué ventajas puede tener respecto a las formas de pago ya conocidas. Se busca que la aceptación sea alta desde el inicio, evitando la sensación de que se trata de una solución compleja o reservada solo a usuarios muy familiarizados con la tecnología.

También se espera que los propios comercios jueguen un papel relevante a la hora de empujar el uso de Bizum en el punto de venta, especialmente aquellos para los que la reducción de costes sea más evidente. La idea es que, en el terminal de pago, el cliente tenga a simple vista varias opciones —tarjeta, móvil con billetera tradicional, Bizum— y pueda elegir con total libertad cuál prefiere emplear.

En última instancia, la decisión de utilizar o no Bizum para pagar seguirá en manos del consumidor, pero la oferta de métodos disponibles será más amplia. Si la experiencia resulta cómoda y los comercios perciben un ahorro real en comisiones, el nuevo sistema podría asentarse con rapidez en el paisaje cotidiano de pagos en España.

Bizum, que en los últimos años se ha consolidado como herramienta habitual para transferencias entre particulares, compras online, donaciones y pago de algunos impuestos, da así un paso más en su evolución. El movimiento hacia el comercio físico no solo amplía las posibilidades para los usuarios, sino que reabre el debate sobre quién controla la infraestructura de pagos que utilizamos a diario y hasta qué punto Europa puede depender menos de las grandes corporaciones extranjeras en este terreno.


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