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El gas ruso y la economía española

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Las perspectivas de recuperación de la economía española dependen en buena medida de un factor inesperado: el precio del gas. El frenazo provocado por la escalada del coste de la materia prima ya es patente, por su ristra de efectos en los precios de la electricidad y del transporte, el consumo y la actividad de los sectores electro-intensivos. 

Fuentes: Mbgas y GIE-AGSI.

Y la intensidad del crecimiento económico que cabe esperar para el próximo año estará también determinada por la cotización del combustible fósil: de mantenerse esa cotización en los niveles actuales hasta la primavera, antes de emprender una senda descendente en línea con lo que se anticipa, la inflación se situará netamente por encima del 2%, pero en cotas todavía moderadas, y el crecimiento podría rozar el 6%. 

Sin embargo, si ese descenso no se produjera, las empresas no tendrían más remedio que repercutir en sus precios de venta el alza de costes, lo que empujaría la inflación hasta el 3% —una estimación todavía prudente, basada en los valores mínimos de la pauta histórica—. Habida cuenta de la inercia de los salarios (solo el 16% de trabajadores amparados por un convenio colectivo tienen cláusula de garantía, frente al 65% antes de la crisis financiera), cabría esperar un recorte del crecimiento esperado para 2022, de al menos medio punto en relación al escenario central. 

Además, las tensiones se mantendrán durante un tiempo prolongado. Uno, porque la oferta de gas está constreñida por el compromiso de las principales economías de lucha contra el cambio climático, y de reducción de sus inversiones en energías fósiles. Un solo productor, Rusia, abastece el 20% del total del gas consumido en el mundo, mayormente mediante su todopoderosa Gazprom que opera bajo el férreo control del ejecutivo. El país ostenta las reservas más importantes del planeta, y es prácticamente el único que puede modular la extracción en función de la situación del mercado, y naturalmente de sus intereses. Por tanto, a diferencia de otros suministros como los chips que también provocan cuellos de botella, el déficit de gas tenderá a ser crónico y sujeto a la geopolítica. No ayuda el bajo nivel de reservas estratégicas de gas, fruto de la imprevisión en la mayoría de países europeos, como el nuestro.   

Otro factor de presión prolongada en los precios proviene de la insuficiencia de la inversión acumulada en energías renovables, algo que trunca las posibilidades de sustitución de las energías fósiles. La Agencia Internacional de la Energía estima que será necesario invertir el equivalente del 2% del PIB mundial de aquí a 2030 para producir ese efecto sustitución. Para España, esto equivale a 24.000 millones de euros anuales, sin contar la inversión adicional en recalificación. Si el esfuerzo descansara exclusivamente en el Estado, habría que dedicar el total de los fondos del Next Generation a la transición energética, y una vez estos fondos agotados, renunciar a todas las otras inversiones. Como esto no es posible, el papel del sector privado es vital: sin un esfuerzo conjunto público-privado, los costes de la transición seguirán pesando sobre la economía española y los ingresos de los hogares, especialmente los más desfavorecidos. 

Por tanto, junto con el esfuerzo público, es oportuno crear un entorno propicio a la inversión privada en renovables, en eficiencia energética y en adaptación del capital productivo. La estrategia solo puede descansar en incentivos bien diseñados y previsibles, en paralelo a una regulación reformada de los mercados y mejoras en las infraestructuras energéticas. Europa empieza a tomar conciencia de la envergadura del desafío. Y de su complejidad (¿conviene dar luz verde al gasoducto ruso, o es esto incoherente con los objetivos medioambientales?) que también se extiende a nuestro país. 

El caso del vehículo eléctrico es paradigmático: esta puede ser una gran baza, pero para su desarrollo precisa de un horizonte claro de incentivos fiscales, regulaciones y costes del suministro eléctrico. Coherencia en las políticas, para facilitar la transición energética.  

PRECIOS | La tasa de inflación ascendió de forma pronunciada a lo largo del trimestre hasta registrar un 4% en septiembre, impulsada por los productos energéticos, especialmente la electricidad, así como los alimentos. La tasa subyacente también se ha movido al alza, aunque aún se encuentra en niveles bajos, un 1% en septiembre. No obstante, el encarecimiento de las materias primas y de los fletes marítimos, y la escasez de suministros, han disparado el índice de precios industriales hasta una tasa de crecimiento en agosto del 18%, solo superada en los años 70.  

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Vamos a pagar muchos más impuestos por nuestras viviendas: así es el nuevo valor de referencia que impone el gobierno

El mercado de vivienda en España está actualmente en pleno cambio, con leyes y decretos que se están debatiendo en el Parlamento con el objetivo de hacerlo más accesible, sobre todo a los jóvenes, los que lo tienen más difícil. Pero no solo eso está en juego.

El Ejecutivo quiere cambiar algunas reglas de juego en el mercado inmobiliario y en lo referente a la parte que duele en el bolsillo a los ciudadanos, los impuestos. Porque el Ministerio de Hacienda acaba de dar una vuelta de tuerca al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y ha cambiado la forma de calcularlo, sacándose de la manga un nuevo concepto.

Hablamos del valor de referencia, un concepto que ha acaparado titulares en las últimas semanas y que ha generado a la vez mucha polémica, porque todo apunta a que este nuevo indicador nos va a hacer pagar más impuestos por nuestra casa.

¿Qué es y por qué?

Como muchos dicen, el Gobierno "se ha inventado" un nuevo valor que va a servir de base imponible para calcular no solo el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales; también para el de Sucesiones y Donaciones.

Así, el valor de referencia va a sustituir al de valor real del inmueble como base imponible para calcular estos tributos. Hasta ahora, se tomaba como referencia el precio efectivo que se hubiera determinado en la compraventa del inmueble, pero ahora se hará un cálculo medio del Catastro de Viviendas.

A partir del 1 de enero de 2022 el valor de referencia pasará a ser la clave y, según Hacienda, no va a suponer una subida encubierta de impuestos...pero eso no es cierto del todo.

Porque antes se basaba en el valor real de ese inmueble, y normalmente se suele comprar por debajo del precio del mercado; pero ahora va a estar supeditado a una media que vendrá dada por el catastro, que a todas luces va a ser superior al de compra. Por lo tanto, si la base imponible es mayor, se pagarán más impuestos.

Supuestamente, el Gobierno ha querido hacer este cambio para reducir la litigiosidad que ha habido siempre alrededor de estos impuestos, pero esto puede no ser así, sino al revés. Porque ahora el valor de referencia se calculará haciendo una media del precio de los inmuebles por zonas dentro de un mismo municipio. Y los datos se tomarán de las compraventas que se hayan realizado y consten en el Portal de la Dirección General del Catastro.

Vaya, que van a ser las estadísticas de los notarios los que determinen este nuevo concepto, aunque el Gobierno dice que aplicará un factor de minorización de un 0,9 en inmuebles rústicos y urbanos, lo que implica una rebaja del 10% en el pago del impuesto. Una medida que intentará corregir las diferencias que marquen las estadísticas notariales.

Por lo tanto, con este valor de minoración el Gobierno ya está admitiendo que se va a pagar más con el valor de referencia, ya que lo intenta corregir en cierta medida. Porque cuando se hace una media, se sabe que se va a perjudicar a unos y beneficiar a otros.

El quid de la polémica

¿Qué es por tanto lo que está generando polémica? Pues que ahora el cálculo de estos imnpuestos se va a hacer conforme a un valor que el Estado impone restando capacidad al contribuyente, es decir, a todos nosotros, de impugnar su decisión. Porque antes los litigios que se deban entre la Administración y los contribuyentes por este motivo los resolvía un juez; a partir de enero la decisión será de la Administración, fin.

Y ojo, porque no solo afectará a los impuestos sobre bienes inmuebles; también puede hacerlo al de Sociedades o al IRPF, siempre que haya un inmueble en juego. Por lo tanto, todo apunta a que estamos abocados a una subida de impuestos encubierta.

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Todas las claves del primer ETF de bitcoin: riesgo, rentabilidad esperada y cómo está agitando el mundo crypto

El mundo crypto está revolucionado debido a la reciente aprobación del primer ETF de Bitcoin en EEUU. Es cierto que no es el primer ETF sobre cryptomonedas que existe, pues hay algunos cotizando en otros mercados, pero EEUU, la cuna financiera del mundo, hasta la fecha se había negado a aprobar este tipo de productos.

Desde 2017 ha habido empresas financieras intentando que la SEC aprobara un ETF sobre Bitcoin pero ha sido ahora cuando se ha logrado la primera aprobación. El problema es que la SEC no veía productos que no pudieran ser afectados por manipulaciones de mercado, pero esta visión ha cambiado y por fin EEUU tiene su deseado ETF.

¿En qué consiste el ETF de Bitcoin?

En realidad el ETF aprobado no es un simple ETF sobre Bitcoin, sino que es un ETF sobre los futuros de Bitcoin. Es decir, estamos ante un ETF sobre un derivado y no un ETF que almacene criptomonedas directamente.

Esto tiene varios incovenientes. El primero que la replicación del ETF a la cotización del Bitcoin es imperfecta. La segunda es que existe mayor riesgo, por ejemplo por la solvencia de los emisores. Y también hay otro problema es que los costes asociados van a ser mayores y no va a ser lo mismo invertir en Bitcoin que en este ETF: el ETF siempre va a dar peores resultados.

Sin embargo tener un ETF para invertir de forma indirecta en Bitcoin es una gran idea: es más sencillo de cara a los particulares, que podrán comprar Bitcoin como si fueran simples acciones a nivel fiscal, sin tener que hacer papeleos extra.

Primeras reacciones ante la cotización

La cotización de estos nuevos ETF han disparado la cotización del Bitcoin hasta máximos históricos, hasta los casi 67.000 dólares. El facilitar, aunque sea a través de un producto indirecto, la inversión en Bitcoin ha sentado bien a la criptomoneda.

Estamos ante un cambio de paradigma. Invertir en Bitcoin en 2021 es mucho más fácil que en 2013, desde luego. Hay muchos exchanges muy sencillos, pero la burocracia de tener un activo fuera del mercado financiero tradicional es grande: solo por la cantidad de papeleo que hay que hacer para justificar ante las distintas Haciendas echan a mucha gente atrás.

Invertir en ETF es, en cambio, algo sencillo, tanto financiera como burocráticamente. Y según se vayan aprobando este tipo de productos las facilidades serán mayores. Está por ver si la SEC aprobará un ETF que almacene directamente Bitcoin, no a través de un derivado.

El futuro de la inversión crypto, más institucionalizado

El futuro de la inversión crypto está ante un punto de inflexión. Muchos fondos no pueden invertir directamente en Bitcoin sin cambiar su estructura legal. Pero sí pueden invertir en ETFs.

Estamos, por tanto, ante una institucionalización de la inversión en cryptomonedas. Y esto seguramente implicará, a corto plazo, una presión alcista sobre este tipo de activos. Es como cuando una empresa entra en un índice, simplemente por ese acto su cotización tiende a subir. Con Bitcoin pasará lo mismo, al menos a corto plazo.

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Qué es la tecnología reacondicionada (y cómo puede convertirse en un nuevo nicho de mercado)

Varias startups del sector levantan cientos de millones de euros en rondas de financiación para impulsar la tecnología reacondicionada como nuevo modelo de negocio. ¿Quieres saber más?

  • La tecnología reacondicionada ofrece ventajas específicas a pymes, especialmente tras la pandemia.
  • Se trata de un modelo basado en el reciclaje de productos tecnológicos para su venta posterior.

La tecnología reacondicionada es el reciclaje, reparación y/o recuperación de productos tecnológicos, para ser vendidos de nuevo. España generó en 2020, según datos de Statista, casi un millón de toneladas de basura tecnológica. Con la dificultad añadida de reciclar algunos de los componentes (tóxicos o muy tóxicos en algunos casos).

La tecnología reacondicionada se basa en la recolección de cualquier tipo de dispositivo tecnológico, para que pueda ser reparado, recuperado y vendido para un nuevo uso.

¿Por qué tiene éxito la tecnología reacondicionada?

A nivel de negocio, las empresas que venden tecnología reacondicionada están teniendo mucho éxito, debido a dos características principales:

  • La cada vez mayor concienciación sobre la necesidad de reciclar y reutilizar todo tipo de materiales para cuidar nuestro entorno.
  • La rentabilidad que genera el recuperar un dispositivo que había sido denostado y que puede recuperarse sin un coste de adquisición de la materia prima, pues ha sido desechado.

Para el usuario final, los beneficios son evidentes. En primer lugar, va a contar con un dispositivo, en algunos casos de última generación, a un precio mucho más económico. Se trata de dispositivos recuperados, por lo que su precio es menor. Pero que han tenido una puesta a punto que les hace funcionar con total normalidad.

Por otro lado, este usuario final también está cada vez más concienciado con la necesidad de apostar por el reciclaje. Por lo que siente que está aportando su granito de arena en este objetivo.

La tecnología reacondicionada permite contar con dispositivos de última generación a precios económicos y mejorando el medioambiente.

Ventajas de la tecnología reacondicionada para las pymes

Las pequeñas y medianas empresas también pueden aprovechar la tecnología reacondicionada para su propio beneficio. En los últimos años el renting ha sido la alternativa más utilizada por las pymes que necesitaban renovar equipos tecnológicos, especialmente para el uso de empleados (móviles, portátiles y ordenadores).

Esta era una opción muy utilizada para evitar grandes desembolsos. La tecnología reacondicionada puede convertirse en una alternativa a esta vía, pues permite acceder igualmente a dispositivos de este tipo a un precio más competitivo. Colaborando también con el reciclaje y la reutilización de elementos que habían sido desechados.

El crecimiento del teletrabajo va a ser uno de los principales impulsores de este mercado, pues permitirá facilitar a los empleados equipos para desarrollar sus funciones, a un coste menor, y aportando a una mejora de la economía circular y el medioambiente.

Sage

La tecnología reacondicionada puede convertirse en una alternativa al renting de equipos tecnológicos como portátiles, sobremesa o móviles.

Dónde comprar tecnología reacondicionada

Existen diversas cadenas especializadas en la recuperación y venta de dispositivos tecnológicos. BackMarket es uno de los líderes en el mercado de la tecnología reacondicionada, con la venta de smartphones, tablets, equipos de audio, auriculares, televisores, accesorios, pequeños electrodomésticos, patinetes, cámaras, drones…

Hubside.store es otra de las alternativas para acceder a tecnología reacondicionada. En este caso, apuesta por la venta física, y ha anunciado recientemente la apertura de hasta once tiendas en España. A nivel estético, trata de acercarse a las típicas tiendas de tecnología tipo Apple o Xiaomi. Con la diferencia de que allí podremos encontrar dispositivos recuperados de todas las marcas.

La tercera alternativa sería Forall. Se trata de un vendedor especializado en tecnología reacondicionada de la marca Apple. Smaaart (especializado en móviles) o IT Shop (móviles y ordenadores), son otras opciones donde puedes comprar tecnología reacondicionada.

Las propias marcas o grandes distribuidores también cuentan con sus propias secciones de reacondicionados. Apple, Amazon, El Corte Inglés o Worten son algunos de ellos, con un funcionamiento similar a los sitios especializados.

¿Es seguro comprar este tipo de tecnología?

Teóricamente, la tecnología reacondicionada ha pasado por un proceso de mantenimiento que permitirá al usuario contar con un dispositivo que funcione a la perfección. Para certificarlo, la mayoría de las empresas ofrecen una garantía de, al menos, 24 meses. Y todos los accesorios o piezas del equipo originales.

Bien es cierto que cada una de las compañías cuenta con políticas de devolución y garantía diferentes. E, incluso, ampliables, dependiendo del producto a adquirir. Por tanto, recomendamos leer bien las condiciones y letra pequeña del producto que nos interesa, para saber hasta cuándo estaremos cubiertos y hasta dónde llegarán nuestros derechos como consumidor.

En cualquier caso, estamos ante un sector en claro auge. La mayoría de estas compañías especializadas en tecnología reacondicionada han recibido recientemente rondas de financiación e inversión valorada en cientos de millones de euros. Lo que certifica el exponencial crecimiento que se espera de este sector. Con un reclamo de ventas tan sencillo como efectivo: lo último en tecnología, más barato, y colaborando con la preservación del medioambiente.

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¿Qué es la estanflación y por qué está preocupando a economistas e inversores?

Está en boca de todos: estanflación. Y es un término que quizá no todo el mundo conozca pues desde los años 70 apenas se ha vuelto a usar fuera de los libros de historia. Pero algunos economistas e inversores están preocupados porque vuelva a surgir.

Y es que estanflación es la combinación de dos fenómenos que normalmente no son compatibles: estancamiento económico (es decir, poco crecimiento) y alta inflación. Un combo bastante peligroso que hay que evitar a toda costa.

Crecimiento e inflación y su correlación

Desde la crisis de 1929 y hasta la crisis de los años 70 el mundo macroeconómico se explicaba por la teoría keynesiana. Las crisis venían provocadas por un hundimiento de la demanda, que provocaba decrecimiento y deflación. Cuando la demanda subía había crecimiento, pero este extra de demanda, que hacía que la oferta tuviera que adaptarse, provocaba una subida de precios.

En esa época los bancos centrales movían los tipos de interés para ajustar los vaivenes de la demanda y así mantener la inflación controlada. Pero había una clara correlación entre crecimiento e inflación.

Cuando subía el crecimiento era porque había más demanda y los precios también subían (a más demanda para la misma oferta, mayores precios). Y viceversa. Pero la crisis del petróleo lo cambió todo.

En los 70 un shock externo lo cambió todo

En los años 70 hubo varios factores que cambiaron, pero lo principal fue la crisis del petróleo. Los grandes productores de petróleo disminuyeron la producción artificialmente para que subieran los precios. Y esta subida de precios se propagó por la economía. Afectó a la oferta, que se hundió.

Esto implicó que el crecimiento bajara y sin embargo sí que hubiera inflación, que además tuvo efectos de segundo orden: al haber mucha inflación los salarios subieron sin que hubiera aumentos de productividad. Se produjo entonces el efecto comentado: estanflación. Estancamiento económico e inflación.

Estamos empezando a ver inflación, pero el crecimiento no acompaña

El problema que tenemos en estos momentos es parecido. La pandemia ha roto las cadenas de suministros. La parada de producción que se produjo el año pasado en muchos sectores no ha podido ponerse en marcha de nuevo al ritmo que requiere la demanda: a veces no es fácil arrancar de nuevo, faltan trabajadores, faltan materiales, no hay suficientes transportes, los puertos no están al 100% de capacidad para recibir las mercancías...

Por tanto estamos de nuevo ante un hundimiento de la oferta y por eso muchos economistas e inversores están preocupados: empieza a haber inflación pero el crecimiento no acompaña. Y el problema es que empiece a ver efectos de segundo orden: que esta inflación se propague a los salarios (sin aumentos de productividad) y tengamos de nuevo estancamiento e inflación.

De nuevo estamos ante un shock externo, que no tiene que ver con los factores de la demanda, que afecta a la oferta y que puede tener consecuencias indeseadas para la economía. Los años 20 pueden pasar de ser "los nuevos felices años 20" a "el desastre de los 70".

Problemas para los inversores

Esto además es un problema para la inversión. Sin crecimiento económico la bolsa no sube, ya que las empresas cotizadas reflejan bastante bien el devenir de la economía: si la economía va bien las empresas venden más, tienen más beneficios y valen más dinero.

Este estancamiento del crecimiento y de la posible rentabilidad de la bolsa se agrava, además, ante una situación de inflación, donde los saldos pueden entrar rápidamente en pérdidas en términos reales. Una rentabilidad de un 10% al año es muy buena si la inflación es de un 2-3%, pero nefasta si es del 15%.

La forma que tiene un inversor de compensar este problema es asumiendo más riesgo en sus inversiones, cosa que además se ve agravada por los bajos tipos de interés. Y esto, aunque puede parecer que permite compensar la inflación si sale bien, puede ser un desastre si sale mal.

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Qué es la banca ética

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¿Has oído hablar alguna vez de la banca ética? ¿Qué clase de bancos son? ¿Significa que en los que estás en estos momentos no se les considera bancos éticos?

Si quieres saber qué es la banca ética, qué bancos forman parte de esta y todo lo que debes conocer sobre ellos, a continuación te dejamos estructurada toda la información para que puedas entenderlo fácilmente.

Qué es la banca ética

Qué es la banca ética

La banca ética es una entidad cuyo objetivo es ofrecer a los clientes productos que generan valor social y que son responsables, es decir, productos que son aceptables de manera moral y que socialmente no se reprueban.

En otras palabras, hablamos de un tipo de entidad en el que los beneficios económicos no son tan importantes como los proyectos sociales. Es decir, lo que buscan es conseguir una utilidad con todo el dinero que se genera por sus servicios. Además, se tienen muy en cuenta al cliente, tanto en sus opiniones como en el tipo de proyectos que se llevan a cabo.

La misión principal de la banca ética no es otra que el desarrollar la sociedad y, también, preservar el medio ambiente. ¿Cómo logra eso? Pues con productos financieros que son sostenibles, como puede ser el uso responsable del dinero, las inversiones sostenibles, etc.

El origen de la banca ética

Aunque no lo sepas, porque realmente es un concepto que no se tiene muy en boca de todos, lo cierto es que la banca ética lleva operando desde los años 80 que fueron cuando surgieron. Lo hicieron primero en el centro y en el norte de Europa y poco a poco ha ido desarrollándose en otros países.

Desde ese momento, las características que definen a la banca ética han seguido perdurando en el tiempo, es decir, ofreciendo productos que crean valor social, invirtiendo en aquellos proyectos moralmente aceptables o haciendo partícipes tanto a los ahorradores como a los financiados.

Características de la banca ética

Características de la banca ética

Sobre la banca ética has de tener en cuenta algunos conceptos que, de los bancos normales, difieren bastante. Por ejemplo:

  • Los clientes saben en todo momento cómo se usa su dinero, a qué proyectos va destinado e incluso pueden conocer a la empresa o personas que están financiando.
  • Esta financiación siempre ha de estar basada en la utilidad social, es decir, que ha de hacerse solo en proyectos que sean beneficiados para la sociedad o para el medio ambiente.
  • Se pueden establecer facilidades y seguimientos de los proyectos, es decir, no es solo cuestión de dejar el dinero, sino que en realidad se intenta apoyar y ayudar a los financiados.
  • Todos los recursos que se generan van destinados a crear empleo y a la inserción laboral de personas con riesgo de exclusión social, así como a proyectos sostenibles que sean viables.

Cómo funciona la banca ética

Para entender cómo funciona la banca ética tienes que tener en cuenta los cinco principios que rigen la base de unas finanzas éticas. En concreto, nos estamos refiriendo a:

  • Transparencia, en el sentido en que tanto los ahorradores como los inversores tienen derecho a saber qué se hace con su dinero y dónde se invierte. Debe haber claridad y transparencia por parte de la entidad para informar en todo momento de qué se hace con el dinero, a dónde va y qué está ayudando a crear.
  • Utilidad social, es decir, que todos los proyectos que se llevan a cabo deben ser de utilidad para la sociedad. Por eso, han de cumplir ciertos requisitos como que ayuden en la creación de empleo, en inversión socio-laboral, en reducir la desigualdad, en mejorar el medio ambiente…
  • Apoyo y negociación, en el sentido de que este tipo de bancos no se puede centrar solo en la recuperación del dinero que prestan, sino en negociar y ayudar a los clientes.
  • Viabilidad, porque no son bancos «tontos», y todo proyecto que llevan a cabo, y que pone en peligro el capital de sus clientes, ha de ser viable, es decir, que no suponga una pérdida para su cliente y, si puede ser, haya una ganancia para la sociedad.
  • Responsabilidad, en el sentido en que han de evaluar la responsabilidad del inversor y del cliente para tomar decisiones.

Teniendo esto en cuenta, el funcionamiento de la banca ética lo que hace es muy similar a los bancos tradiciones, aunque difiere de estos en que tanto ahorradores como financiados van a ir de la misma mano, colaborando y participando en los proyectos. Por un lado, los ahorradores prestan sus recursos sabiendo para qué se usan y para qué van a servir; por otro lado, los financiados, o deudores, van a tener el dinero que necesitan para ser más competitivos y también para poner en marcha su proyecto.

Qué productos tiene

Si empieza a interesarte la idea de la banca ética has de saber que los productos y servicios que ofrece son muy parecidos a los de otros bancos. ¿Cuáles son eos?

  • Libretas y tarjetas.
  • Fondos de inversión.
  • Microcréditos.

La gran diferencia que hay entre los bancos más conocidos y la banca ética estriba sobre todo en que las comisiones que se pagan se van a utilizar para fines sociales. Siempre.

Qué bancos éticos existen en España

Qué bancos éticos existen en España

La gran pregunta que te puedes estar haciendo casi desde el inicio de este artículo. ¿Hay bancos éticos en España? Pues bien, la respuesta es afirmativa. Si bien no se conocen, sí que operan en España.

Entre ellos podemos citarte:

  • Fiare banca Ética.
  • Triodos Bank.
  • Coop 57.
  • Oikocredit.
  • Colonya, Caixa Pollença.
  • Caixa d’Enginyers.
  • FonRedess.
  • Winkomun.
  • Arç Cooperativa y Seryes Seguros.

Por supuesto, hay más entidades que no están en España pero que operan de manera internacional.

Si después de leer sobre la banca ética te ha llamado la atención y quieres saber más para cambiar tus ahorros de banco, lo primero que te recomendamos es que investigues más. Habla con distintos bancos para que te hagas una mejor idea de ello. Así podrás conocer qué tipo de entidades son, a qué te comprometes y si es viable para ti. Ya sea para romper con tu banco o para destinar una parte de tu ahorro en otro banco que, mientras esté ahí, va a darle un uso más rentable para la sociedad y para el medio ambiente.


El contenido del artículo se adhiere a nuestros principios de ética editorial. Para notificar un error pincha aquí.

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La economía del final de la pandemia

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No se pueden lanzar las campanas al vuelo en lo sanitario, aunque parece que se empieza a ver luz al final del túnel. La vacunación sigue avanzando. En algunos países más lentamente por la resistencia de buena parte de la población. En otros, con dificultad por falta de vacunas. Los indicadores de incidencia de la Covid-19 globales han mejorado notablemente en las últimas semanas. Esta situación de menor impacto de la pandemia se está dejando notar claramente en algunas zonas del mundo —Unión Europea, Estados Unidos— desde mediados de año, con una intensa reactivación de la demanda, de la producción y de la economía en su conjunto. Las previsiones del FMI de la semana pasada reflejan una perspectiva de recuperación para 2022. Buenas noticias, no sin problemas.

Cabría esperar, tras el impulso de la demanda y de la vuelta a una producción en condiciones cercanas a la normalidad, ciertas tensiones y “cuellos de botella” en muchos suministros trascendentales (energía, semiconductores) y en sistemas de transporte de mercancías. También los consiguientes incrementos de precios. Inicialmente, buena parte de los analistas creyeron que serían transitorias. Existen dudas razonables que puedan ser más persistentes de lo inicialmente previsto. Preocupa sobre todo la inflación. Solamente los bancos centrales, con su tradicional actitud prudente, aún creen que se puede evitar una inflación que genere quebraderos de cabeza.

Hay una circunstancia adicional que viene de más lejos. Esas tensiones en suministros, costes y precios, esperables con el fin de la pandemia, han coincidido con los cambios en el modelo productivo y energético. En gran parte, de los países desarrollados. La transición energética hacia una menor huella de carbono es un proceso que estaba en marcha desde antes del coronavirus. Implica fuertes inversiones. Tensiona —y seguirá haciéndolo— los suministros de energía y otros productos básicos, con presión sobre los precios. El fuerte impacto sobre estos mercados básicos de la vuelta a la normalidad tras la pandemia puede que pase a mediados del 2022.

Sin embargo, la presión de medio plazo, vinculada a la transición energética, no va a desaparecer. Es conveniente que el factor coyuntural de la demanda pospandemia no permanezca. Hay que evitar que tenga capacidad de retroalimentación en una espiral de crecientes costes, que afecten a expectativas y salarios. Es ahí donde gobiernos y autoridades monetarias se la juegan el próximo año: impedir que una situación de evidente tensión coyuntural se convierta en un problema estructural. Hará falta buena mano y credibilidad para evitar entrar en una espiral inflacionista de costes, salarios y precios.

Las buenas noticias del fin de la pandemia pasan por el relativamente mejor estado en el que está gran parte de la economía en este momento. Mucho mejor que la situación que se vivía después de la crisis financiera global de 2008. Las fuertes medidas aplicadas en 2020 y 2021 para que no se derrumbara la actividad económica y financiera por parte de gobiernos y autoridades monetarias han dado fruto. Los ERTEs, la financiación avalada por los Estados y las compras masivas de bonos por parte de los bancos centrales han sido los principales ejes —que no los únicos— que han ayudado a evitar lo peor. Muy distinto a la tibieza de las medidas en muchos países —la UE, sin duda— en el episodio anterior de la crisis financiera global. Se ha logrado minimizar, al menos hasta ahora, el impacto negativo sobre el mercado de trabajo y la morosidad financiera, dos regueros de pólvora hace diez años. Empresas y entidades financieras están en mejores condiciones. Con excepciones, por supuesto. Hay desafíos y problemas pendientes. Muchos análisis apuntan a cierta corrección en los mercados de valores a corto plazo. Los próximos meses determinarán si la persistencia de la inflación y de las dificultades en el abastecimiento y en la cadena de valor pasa a ser un gran quebradero de cabeza tras la pandemia, o solamente un susto pasajero.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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La inflación, primicia de la economía pospandemia

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Los datos son una fuente esencial de conocimiento para la política económica. Pero, ¿qué hacer cuando apuntan en dirección contradictoria? Las tensiones inflacionarias no cesan, reduciendo la capacidad de compra de las familias. Muchas fábricas se ven abocadas a reducir la producción por falta de suministros o su encarecimiento, y la actividad global se resiente. El propio FMI acaba de recortar su previsión de crecimiento en 2021 para las economías más poderosas del planeta que son EEUU, China y Alemania, y también para España.

Fuentes: Eurostat, INE y FMI.

En contraposición, las encuestas de coyuntura dibujan una imagen positiva: los pedidos se acumulan en las empresas, el empleo crece y los consumidores se muestran confiados en el futuro (tanto los indicadores adelantados de venta y de contratación, como los índices de confianza del consumidor, se mantienen en niveles elevados). 

Ante unos hechos tan contradictorios, no es sorprendente que las interpretaciones también lo sean. Unos, a la cabeza los bancos centrales, se muestran optimistas, consideran que el repunte de precios es una escaramuza transitoria y vaticinan por tanto una recuperación sostenida. Los agoreros, por su parte, lanzan la voz de alarma de la estanflación, un periodo de estancamiento de la actividad e inflación persistente, que se ensañaría con los países más endeudados. 

En un entorno tan complejo, el informe del FMI permite extraer algunas lecciones esperanzadoras, otras menos. La principal: las fuerzas de la recuperación siguen siendo potentes, gracias a la liberación de la enorme bolsa de demanda retenida durante la crisis. Nada puede detener ese efecto, aunque sí retrasarlo —como en España, con un crecimiento previsto del 6,3% para 2022 (una revisión al alza de 6 décimas), tras 5,7% este año (un recorte de 5 décimas)—.   

En segundo lugar, y esto es crucial para entender el brote de inflación, el crecimiento difiere de las pautas anteriores a la pandemia. Sube la demanda de bienes frente a los servicios, de ahí los cuellos de botella en el transporte por carretera y mar, y en los suministros necesarios a la producción manufacturera. La actividad se digitaliza, exacerbando la escasez de componentes tecnológicos. Y provoca tensiones en los mercados energéticos, por la infrainversión en energías fósiles, necesariamente denostadas en tiempos de lucha contra el cambio climático, y la insuficiente oferta de fuentes alternativas no contaminantes. Todo ello contribuye al ciclo alcista de costes y entorpece la onda expansiva.

Del análisis del Fondo se puede deducir que la duración del brote de inflación depende de la transición energética. Esto lo sabemos en España, con un IPC que podría rozar el 5% a finales de año como consecuencia del encarecimiento del gas y de la electricidad, mordiendo el poder adquisitivo de los salarios y los márgenes empresariales. La tensión retrocederá a medida que se producen inversiones en energías renovables y mejoras en su eficiencia. El Fondo también advierte del riesgo de efectos de segunda ronda en los precios no energéticos y en los salarios, pero se decanta por un impacto limitado por el subempleo que persiste tras la crisis y los cambios en los mercados laborales. No estaríamos, por tanto, ante una espiral inflacionista como en la crisis del petróleo del siglo pasado.

En suma, las perspectivas siguen siendo favorables pese al shock de costes, más persistente de lo previsto por la mayoría de bancos centrales. La política monetaria debe calmar las expectativas de inflación, replegando el arsenal monetario, pero sin sobrerreaccionar porque las tensiones subyacentes son todavía moderadas. Los presupuestos públicos afrontan un dilema similar. Algunos de sus estímulos siguen siendo necesarios, sino esenciales entre otras cosas para facilitar la transición energética y atajar la escalada de costes de producción; y a la vez conviene frenar el endeudamiento. Una cosa parece clara: el Estado es un actor crucial de la economía pospandemia, pero su acción debe ser atinada para que no se cuestione su sostenibilidad. 

IPC | Los productos energéticos son los artífices del actual brote de inflación. El IPC se incrementó en septiembre un 4% con respecto a un año antes, por el encarecimiento de la energía (29%). La inflación subyacente sigue es apenas del 1%. Según Funcas, si el precio de la electricidad se estabiliza, el IPC alcanzará un pico del 5% en noviembre antes de emprender una senda decreciente. Pero si la escalada prosigue, el IPC ascendería hasta el 5,3% a finales de año, y todavía se situaría en esas cotas hasta la primavera.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Aportar al plan de pensiones ya casi no va a servir: alternativas para pagar menos impuestos con las desgravaciones posibles

Los planes de pensiones han recibido un nuevo golpe, ya que el Gobierno ha rebajado a 1.500 euros anuales el máximo de aportación que puede desgravarse en el IRPF por los planes individuales, según lo que se establece en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado por el año que viene.

Considerando que el año pasado ya se bajaron de 8.000 euros a 2.000 euros las desgravaciones en el IRPF por los planes de pensiones individuales para poder fomentar más los planes de pensiones colectivos o de empresa, que se ha elevado la aportación deducible en 8.500 euros.

Por tanto, para la renta del año que viene tenemos que buscar diferentes alternativas para pagar menos impuestos con las desgravaciones que tenemos disponibles.

Qué desgrava en la declaración de la renta a parte del plan de pensiones

La mejor manera de ahorrar en la renta es tener claro los gastos e inversiones que se pueden deducir y revisar las deducciones que se tiene derecho y se pagará menos impuestos, y son los siguientes

  • En el caso que hayas compra tu vivienda antes del 2013 se puede desgravar en la renta por ella. Se puede deducir algo más que la cuota de la hipoteca dentro de la renta.
  • El alquiler de la vivienda también puede desgravar dentro de la renta. La deducción se divide entre una parte estatal, sólo disponible para los alquileres que son anteriores al 2015, y variará en función de en qué Comunidad Autónoma vivas.
  • Donativos también se pueden deducir a nivel de renta, y depende a quién se la realices funciona de forma diferente.
  • Deducción por maternidad, deducciones por tener hijos, deducciones por escolaridad y las deducciones por familia numerosa serían algunas deducciones que se pueden aplicar dentro de la renta.
  • Invertir en empresas de nueva creación te puede ayuda a declarar menos dentro de la renta. En concreto, se puede desgravar el 20 por ciento sobre un máximo de 50.000 euros, a lo que se puede añadir las deducciones por la inversión en empresas del MAB, dependiendo de la Comunidad Autónoma.

Si has perdido invirtiendo puedes aflorar ganancias

Si se ha perdido dinero en las inversiones realizadas durante este año, puedes aflorar las ganancias de otras inversiones y no pagar los impuestos, ya que se pueden compensar las pérdidas con las ganancias patrimoniales.

Es decir, se pueden restar del dinero que se ha perdido al que se ha ganado durante el 2021 y sólo se va a pagar los impuestos de la diferencia. Por tanto, si se ha invertido y perdido dinero en la bolsa, se podrá imputar esta pérdida patrimonial a efectos fiscales, por tanto, se debe buscar una ganancia para poder ahorrarse los impuestos.

Si se tiene fondos con ganancias, se puede pedir el reembolso, al igual que las acciones, hasta que la suma de las ganancias no supere los 1.000 euros no se van a pagar impuestos.

Pérdidas de años anteriores y no cobrar dividendos

El truco del punto anterior también se puede aplicar con las pérdidas que se han registrado durante los últimos cuatro años que se ha realizado la compensación. De esta manera, si se tuvieron pérdidas en 2016 y no todavía no se han compensado, la renta del 2021 va a ser el último año que se podrá realizar.

Si se acumulan minusvalías de 2016, se pueden plantear en qué posiciones en positivo se puede vender para cuadrar a nivel de efectos fiscales.

Los dividendos no están exentos de tributar dentro de la renta. Desde ha años los dividendos pasaron a ser metálico y tributan como rendimiento de capital mobiliario dentro de las rentas de ahorro.

Amortizar la hipoteca

Si realizaste la compra de tu vivienda antes del 2013, puedes desgravarte en la declaración de la renta hasta el 15 por ciento de lo que aportaste sobre la base máxima de 9.040 euros, con un ahorro fiscal máximo de 1.356 euros menos en el IRPF.

Si se da el caso que has pagado menos de 9.040 euros por la hipoteca, se puede compensar la diferencia y se puede optimizar el IRPF.

Realizar donativos

En el caso de los donativos hacienda aplica deducciones dependiendo del importe que se ha donado y la recurrencia en el tiempo, de manera que te puedes desgravar hasta el 75 por ciento de lo que has donado.

Hacienda distingue entre las donaciones que se han realizado por debajo de los 150 euros y las que se han realizado por encima. Para la primera opción, Hacienda permite desgravar el 80 por ciento de las aportaciones realizadas a ONGS y Fundaciones, antes de la pandemia del COVID 19 era el 75 por ciento.

Cuando se supera la cantidad de los 150 euros Hacienda permite desgravar en la renta el 35 por ciento con carácter general de las donaciones, pudiendo subir esta cantidad al 40 por ciento se ha realizado a la misma ONG durante más de 2 años seguidos, pero la deducción no puede superior al 10 por ciento de la base liquidable general del IRPF.

Invertir en empresas de nueva o reciente creación

Hacienda deja deducir el 20 por ciento de las cantidades satisfechas en el período por la suscripción de acciones o participaciones en empresas de nueva o reciente creación, pudiendo además de la aportación temporal al capital, aportar sus conocimientos empresariales o profesionales adecuados para el desarrollo de la entidad en la que invierten en los términos que establezca el acuerdo de inversión entre el contribuyente y la entidad.

La deducción solamente resultará de aplicación respecto de las acciones o participaciones suscritas a partir del 29 de septiembre de 2013 y la base máxima de deducción será de 50.000 euros anuales y estará formada por el valor de adquisición de las acciones o participaciones suscritas.

Imagen | jarmoluk

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malaga-esta-intentando-ser-el-tercer-polo-economico-de-espana-por-detras-de-madrid-y-barcelona:-esto-es-lo-que-esta-logrando

Málaga está intentando ser el tercer polo económico de España por detrás de Madrid y Barcelona: esto es lo que está logrando

En 2015 un artículo del Daily Mail decía que Málaga era la nueva Barcelona, en sentido turístico como ciudad para visitar. Pero es cierto que en los últimos años algo está cambiando, y es que Málaga pretende no sólo ser una ciudad turística capital de una franja turística (Costa del Sol), sino ser una gran ciudad europea capaz de destacar y ser contrapeso a Madrid y Barcelona.

Málaga ha conseguido muchos éxitos en los últimos años. Entre otros, ser la economía más dinámica de Andalucía y crecer por encima de la media nacional. Se prevé que en 2021 su economía crezca un 6,6% del PIB, frente al 5,8% que crecerá la media nacional y 5,7% que crecerá Andalucía. De hecho, en el movimiento mediante el cual Madrid y Barcelona atraen talento a España, Málaga es de las pocas provincias capaces de hacer frente a Madrid en lo que atracción de titulados universitarios se refiere.

Reinvención del turismo

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Málaga es una ciudad turística y planea seguir siéndolo. Hace unos años la media de pernoctaciones en la ciudad era de medio millón, el turista llegaba a al aeropuerto de Málaga, opero lo habitual es que de ahí fuera a otras localidades de la Costa del Sol, muchas veces una u otra según su poder adquisitivo. Pero en 2018 pasó a 1,8 millones de pernoctaciones y, antes de la pandemia, preveía 3,5 millones de pernoctaciones en 2023. El número de kilómetros de playa de Málaga es el mismo, así que ¿cómo se pretende atraer a más turistas?

Málaga ha conseguido reinventar su turismo a base de incrementar las atracciones que ofrece al turista, principalmente los museos. El establecimiento del Museo Picasso, la sucursal del parisino Centro Pompidou, el Museo de Carmen Thyssen, El Museo Ruso y el del Automóvil. Recientemente, con las noticias de que la sucursal del Museo del hermitage no será establecida en Barcelona, Málaga se ha presentado rápido a ofrecerse a alojar este museo. Y es que el arte puede suponer una transformación de la ciudad, commo ya sucedió con el museo Guggenheim en Bilbao.

Tecnología

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El Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) ha sido un éxito a la hora de crear empleos cualificados. Al principio comenzó siendo un centro de desarrollo de bajo coste para grandes empresas, que podían tener ahí a desarrolladores muy baratos a cambio de no tenerlos pegados a las oficinas del cliente en Madrid o Barcelona, o incluso Londres o Francfort, ya que las conexiones del aeropuerto. Y es que el turismo ha permitido que Málaga antes de la pandemia tuviera rutas regulares con el resto de Europa con una frecuencia envidiable. Para viajes a otros continentes, Barajas no está tan lejos (aparte de algunas rutas a otros Hubs más lejanos).

No obstante, lo interesante son los cambios que se están haciendo en los últimos años en los que empresas no buscando ofrecer trabajo de desarrolladores a bajo coste en modelo “nearshoring” comienzan a interesarse por Málaga como lugar en los que establecer centros de I D. Vodafone ha instalado en Málaga un centro europeo de I D i que creará unos 600 empleos, Telefónica quiere establecer su escuela de programación 42 en Málaga (después de la que ha establecido en Madrid) con capacidad para 600 alumnos. Dirigentes tanto del PP como del PSOE intentan adjudicarse el mérito de haber conseguido estas inversiones.

Quizás lo más interesante es el Centro de Escelencia en Ciberseguridad que Google pretende instalar en Málaga, que estará operativo a partir de 2023 y que aparte de labores técnicas, desarrollará charlas, talleres y formación. Pretende invertir 650 millones de euros a lo largo de cinco años en dicho centro.

Todavía queda camino por recorrer

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Málaga sigue estando por debajo de la media en PIB per cápita en España, en 2018 este estaba en 25.771 euros y el de Málaga en 18.801, de hecho seguía por detrás de la proivincia más rica, Sevilla, con 20.314. La tasa de desempleo de Málaga es de un 19,1%, muy por encima de las de otras provincias que albergan ciudades con peso económico, como Valencia 16,1% de desempleo o Vizcaya, con 11,3% de desempleo.

Es decir, por mucho que nos podamos empeñar, Málaga todavía está bastante lejos de los dos centros económicos más importantes del país, su desempleo es mayor y su riqueza menor. Todavía queda mucho como para que Málaga se pueda denominar una alternativa viable a Madrid o Barcelona económicamente hablando.

Pregunta a los lectores ¿creen que Málaga alcanzará una equivalencia a Madrid y Barcelona en el futuro? ¿Qué creen que le hace falta para alcanzar ese punto?

En El Blog Salmón | Tu próximo casero será un fondo de inversión: la nueva tendencia que viene de EEUU

Más información | Daily Mail, Málaga Hoy, El Confidencial, Diario Sur y 2, Canal Sur

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