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7 errores del marxismo como teoría económica

Respondamos ya a la queja fácil: nadie va a encontrar aquí a un bloguero que se cree capaz de refutar a Karl Marx o de negar las valiosas contribuciones de sus seguidores a campos como la filosofía política o la antropología. Esto es una mera recopilación de algunas de las críticas que autores más sabios que yo han expuesto.

Como decía Hegel, una refutación a fondo no se monta ‘desde fuera’, contraponiendo nuevas afirmaciones al principio que se intenta criticar, sino mostrando cómo éste se autorrefuta al evolucionar. Por eso, en vez de discutir si los fines marxistas son deseables, mostraremos solamente cómo sus conclusiones son incompatibles tanto con sus propias premisas como con la realidad empírica. Tampoco apelaremos al fracaso histórico de los proyectos marxistas, para ahorrarnos la excusa barata de que “no eran socialismo real”. Atacaremos los pilares imprescindibles para considerar "marxista" a una teoría económica: sin apoyarlos, denominarse marxista carece de sentido, más allá de la pura nostalgia (que no entiende de rigor).

Que en la Academia del S.XXI los economistas marxistas brillen por su ausencia siempre puede achacarse a una conspiración o al dogmatismo de los académicos del mundo. Aunque, como en todo, hay excepciones (caracterizadas por dicha nostalgia, puesto que las defensas de los pilares del marxismo que hoy criticaremos llevan décadas escaseando). Otro cantar son las Ciencias Sociales ajenas al rigor de las matemáticas: donde impera el “todo es relato” de Lacan, los cuentacuentos brotan como setas.

En cambio, su ausencia en lo que Nassim Taleb llama el “mundo real” (donde uno depende de estar acertado y no de llenar auditorios) es más preocupante: si (1) especuladores y empresarios son cínicos podridos de avaricia y (2) el marxismo explica mejor la realidad que sus alternativas; ¿por qué las inversiones de lógica marxista brillan por su ausencia?

Obviamente, los hipócritas capitalistas no tendrían problema alguno en utilizar razonamientos marxistas para rentabilizar más aún su avaricia. Que no lo hagan es, precisamente, un indicio de que la tradición investigadora marxista no explica mejor la realidad económica que sus alternativas. Todo lo contrario. Por ejemplo,

"El análisis de Marx del ratio de beneficio implica que las industrias intensivas en trabajo serán más rentables que las más intensivas en capital. Pero esta conclusión es claramente falsa a nivel empírico (Böhm-Bawerk, 1898)"

Stanford Encyclopedia of Philosophy

Salvando heurísticas -pretendidamente- simples para abrir boca, este artículo expondrá 7 de los errores que convierten al marxismo como teoría económica (y, por extensión, como ideología política) en un fracaso. Hay más, pero estos pueden explicarse sin recurrir a complejas demostraciones matemáticas (típicas, exempli gratia, de las refutaciones de la teoría del valor-trabajo, como esta de Álvaro Romaniega).

1. Teoría de los salarios

No puede exagerarse la importancia de este punto para el edificio marxista. Si se cree que el capitalismo tiende a colapsar, es por su teoría de los salarios. Es decir, el marxismo como teoría económica se basa en el siguiente error:

“Marx pensaba que los trabajadores en el capitalismo sólo recibirían el salario suficiente para cubrir las más básicas necesidades de supervivencia”.

Stanford Encyclopedia of Philosophy

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Marx detalló por qué consideraba que este proceso era inevitable. El capitalismo necesariamente causará, con los salarios, su propia destrucción. Aunque sus sucesores lo matizarían, tal conclusión fue central en la propaganda del Manifiesto:

“Por consecuencia de la creciente competencia de los burgueses entre sí y de las crisis comerciales que ocasionan, los salarios resultan cada vez más eventuales, el constante perfeccionamiento de la máquina coloca al obrero en más precaria situación; choques individuales entre el obrero y el burgués adquieren cada vez más el carácter de colisiones entre dos clases”

Karl Marx, El Manifiesto Comunista (1848)

Como señaló Karl Popper, esto ejemplifica su actitud anticientífica: en lugar de llegar a sus conclusiones análisis mediante, Marx dio con la conclusión que más convenía a su ideología y, sólo después, se pasó veinte años buscando una justificación para ella:

“Por eso es afán inmanente y tendencia constante del capital reforzar la productividad del trabajo, para de este modo abaratar las mercancías, y con ellas los obreros (…) [cita:] “los salarios se rebajan en la misma proporción en que crecen las fuerzas productivas. Es cierto que la máquina abarata los medios necesarios de subsistencia, pero abarata más los obreros”. (…) En la producción capitalista, el desarrollo productivo tiene como finalidad acortar la parte de la jornada en la que el obrero trabaja para sí mismo”

Karl Marx, El Capital I, Capítulo X (1867)

La idea queda clara: toda mejora en tecnología o educación traerá siempre más plusvalía, nunca más salario. Los empresarios usarán las bajadas de sueldos como arma entre ellos para absorberse unos a otros, concentrando el capital (sobre la relación entre esto y la tasa de ganancia haría falta un post aparte). Con el tiempo, los salarios caerán hasta que la menor bajada matase al obrero de hambre: el mínimo de subsistencia. Así, el propio sistema llevará a los obreros a una situación tan miserable que se rebelarán, dando paso al socialismo. Tal convicción marxista suele denominarse "Ley de la Pobreza Creciente":

"Esta expropiación [de "muchos capitalistas por unos pocos"] la lleva a cabo el juego de las leyes inmanentes de la propia producción capitalista, la centralización de capitales. (...) Conforme disminuye progresivamente el número de capitalistas que explotan, crece la masa de la miseria, de la opresión, del esclavizamiento, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera (...) cada vez más unida y organizada"

Karl Marx, El Capital I, Capítulo XXIV (1867)

Llevamos 170 años esperando. El colapso no llega y los salarios suben. Veamos las excusas que dieron antes de reconocer su equivoc… dejar de hablar del tema. Recordando de nuevo a Popper: cuando el marxismo es incapaz de predecir la realidad, el problema siempre lo tiene la realidad.

Como tras siete décadas desde el Manifiesto los salarios se habían multiplicado, Lenin sentenció que ello no suponía que Marx se equivocara (faltaría más), sino que era una anomalía fruto de la ‘super-explotación’ de las colonias.

“El capitalismo ha elegido a un puñado de países (…) para que saqueen el mundo (…). Tan gigantesco superbeneficio (obtenido a mayores de los beneficios que los capitalistas exprimen a los obreros de su ‘propio’ país) permite corromper a (…) la aristocracia obrera”.

Vladimir Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916)

Es decir: en lugar de tenernos a todos en mínimos de subsistencia, el capitalismo tenía a las colonias por debajo (muriendo de hambre) y a Occidente lo suficientemente por encima para ‘aburguesar’ a los proletarios (convirtiéndolos en ‘aristocracia obrera’).

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Aunque los marxistas predijeron que el capitalismo nos mataría de hambre, la pobreza cae más rápido que nunca.

Se ha reprochado a Lenin que la colonización apenas tuvo efecto sobre los salarios (en Reino Unido se multiplicaron por 4 en 200 años de colonialismo, 1750-1960, y por 5 en los 50 siguientes a la descolonización), que también subieron en los países sin colonias, o que la población colonial (supuestamente condenada a la extinción al estar por debajo del mínimo de subsistencia) se multiplicó en el periodo. Pero basta observar lo siguiente:

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Que los hechos no te estropeen la ideología.

¿Cómo es posible que suban los salarios de todo el mundo al mismo tiempo? ¿A qué alienígenas estamos super-explotando? Sorpresón: no hacen falta pobres para que haya ricos. Los marxistas os han estado mintiendo.

Para intentar excusar este fracaso de Marx y Lenin, se aventuraron dos (pen)últimas excusas más, que refutaremos antes de pasar al siguiente punto:

  • “Los burgueses han subido los salarios para frenar al comunismo”. Entonces, ¿Marx se equivocaba al hablar de "lógica inevitable y necesaria"? ¿Cómo, exactamente, se evita esa tendencia estructural? ¿Cómo subir salarios por un acuerdo entre millones de burgueses, que daría ventaja a quien lo rompa para absorber a los demás? ¿Por qué los salarios han subido más que nunca precisamente después de colapsar el Imperio Soviético?

  • “Si suben los salarios es gracias al Estado de Bienestar”. De nuevo, ¿cómo, exactamente, consigue la socialdemocracia evitar lo que era inevitable? ¿Admitir que tal reforma puede funcionar no es antirrevolucionario? Y, lo más importante, ¿cómo es que donde más suben los salarios es en el Tercer Mundo, donde los estados de bienestar son mínimos o inexistentes?

2. Propiedad de los medios de producción

Marxismo es centrar tu cosmovisión en la propiedad de los medios de producción (MDP). Todo lo demás es antirrevolucionario. Al socialdemócrata que sugiere poner el foco en la desigualdad de renta y riqueza (esto es, decir ricos y pobres en lugar de burgueses y proletarios) se le acusa de revisionismo. Por razón sencilla: si el problema no fuese estructural, de base, el capitalismo podría reformarse y la revolución sería innecesaria. En vez de socializar los medios de producción, bastaría con redistribuir sus frutos.

Subrayo el término: propiedad. Desde la óptica marxista, lo que tienes define lo que eres, hagas lo que hagas (evidentemente, verían mejor a Amancio Ortega si reivindicase el activismo comunista, pero no por ello pasaría a ser obrero):

  • El propietario de MDP será un burgués. Aunque no sea capitalista: Engels no dejó de ser burgués por dedicar su vida al marxismo. Aunque no sea rico: se le llamará ‘pequeñoburgués’. Aunque ni siquiera sea explotador: poseer una fábrica en desuso sigue siendo poseer un medio de producción.
  • El no-propietario MDP será un proletario. Aunque sea capitalista: alienado. Aunque sea rico: ‘aristocracia obrera’. Aunque ni siquiera tenga trabajo: parado.

Cuando se perfiló este criterio, mirando a la industria de Manchester y Dickens, no daba tantos problemas como ahora. Si no tenían ni para comer y estaba convencido de que jamás mejorarán sus salarios, ¿cómo iba Marx a imaginar que los obreros podían llegar a ser propietarios de medios de producción sin revolución mediante?

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Por desgracia para los marxistas, los salarios subieron. Los obreros compraron casas, tierras, máquinas domésticas y trocitos de empresas divididos en planes de pensiones. Ya no existe ni el proletariado ni la ‘aristocracia obrera’, sólo los ‘pequeñoburgueses’. Recordemos la definición:

“[En la teoría marxista] los medios de producción son la tierra (…), las materias primas, los instrumentos de producción, los edificios, los medios de comunicación, etc.”

Diccionario filosófico abreviado (Rosental, M. y Iudin, P.)

Aunque el marxismo te tacharía de burgués pese a no utilizar tus medios de producción, lo cierto es que cada vez resulta más fácil ponerlos a producir: servicios de transporte con tu coche (Uber), hostelería con tu salón (Airbnb), gastronomía con tu cocina (Zomato) o contenido audiovisual con tu smartphone (YouTube). De todas formas, puede oírse ya la excusa ad hoc de que, para un autónomo, el interés de clase lo define más la condición de pobre que la condición de burgués. El tipo de revisionismo por el que los marxistas solían mandarte a Siberia, vaya.

Por mucho que crean que eres burgués por poseer medios de producción y no por hacerte rico con ellos, es obvio que no todos podemos conseguir millones de seguidores en redes sociales (los nuevos medios de comunicación). Igual que el 99% de empresas son PYME. Ello evidencia que no importa ser propietario o no, sino el cómo gestionas tus recursos y lo que consigues con ellos. Esto supone dos problemas para Marx:

  1. Si la clave no está en la propiedad de los MDP, sino en la desigualdad de renta y riqueza, el capitalismo puede reformarse (lo cual, para quien conozca los estados de bienestar occidentales, ya era evidente).
  2. Los medios de producción adquiridos por los otrora obreros son difícilmente ‘socializables’: colectivizar los canales de televisión es una mala idea; colectivizar los perfiles de Instagram es una idea impracticable.

¿Habrá que darle la razón al revisionista que se centraba en la desigualdad de renta y riqueza? Si os parece grave este error, central para la perspectiva marxista, esperad a ver cómo degenera a continuación en otro de sus conceptos clave.

3. Interés de clase

“[En la teoría de clases marxista] las relaciones sociales que definen las clases generan intereses inherentemente opuestos. Así, por ejemplo, los intereses de la burguesía [explotar a los obreros] son diferentes y antagónicos a los del proletariado [derribar a los burgueses] (…). Esta definición de interés va implícita en la definición de clase: las clases tienen intereses objetivos”.

Oxford Dictionary of Sociology

En pocas palabras: para Marx, el interés de clase es necesariamente objetivo, común y antagónico. Todo depende de tu relación con los MDP (es decir, de si eres propietario o no): tu interés es objetivo porque viene de ella, no de tu opinión. Es común porque lo compartes con quienes tengan la misma relación. Es antagónico porque se opone al interés de quienes tengan una distinta.

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En este apartado se explicará cómo esto supone un triple error. Desde la lógica económica de la Teoría de Juegos, los propietarios y no-propietarios no tienen intereses objetivos, comunes y antagónicos. Veamos por qué:

  • Si el interés de la clase burguesa es el de los propietarios y el interés de la clase obrera es el de los que no son propietarios, el apartado anterior cristaliza aquí en un problema evidente: ¿qué queda del interés objetivo de la clase proletaria cuando todo el mundo es pequeñoburgués?
  • Si cualquier obrero aburguesado viviría materialmente peor bajo el socialismo, por mucho que lo considerase ideológicamente más justo, ¿qué interés común puede tener la aristocracia obrera con el proletariado?
  • Si dichos obreros vivirían materialmente peor bajo el socialismo (y lo inverso ocurre con ciertos pequeñoburgueses, como los autónomos precarios), ¿qué antagonismo queda cuando hay obreros con intereses antirrevolucionarios y burgueses con intereses anticapitalistas?

Todo ello subraya lo obvio: basar el análisis en “propietarios” y “no-propietarios” para poder decir que reformar el capitalismo es imposible sólo da problemas. Al contrario que hablar de ricos y pobres, como sugirieron los socialdemócratas (a los que la línea dura del marxismo-leninismo exterminó, allí donde pudo).

Por si fuera poco, como señala José Luis Ferreira, el marxismo caracteriza mal el concepto de lucha de clases. Partiendo de su errónea idea de ‘interés’, cae en el funcionalismo (lo cual subrayaría décadas después el propio Lenin): que a cierto grupo le convenga actuar de cierta manera no significa que vaya a hacerlo.

Grosso modo, este punto demuestra la pobreza conceptual del marxismo respecto a la economía neoclásica. Frente a la idea de “clase”, basada en unos intereses presuntamente comunes, objetivos y antagónicos, hoy día los expertos usan el concepto de “grupos de presión”. Esquivan así el funcionalismo (al centrarse en quien ya ha tomado la determinación de actuar y no en quien supuestamente actuará según le dicta su interés), y proporcionan una herramienta más versátil y precisa. Sin el maniqueísmo de lo común y lo antagónico, permitiendo estudiar las connivencias de unos grupos con otros.

4. Teoría de la Explotación

La misma torpeza metodológica que llevó a los marxistas a los tres errores anteriores se refleja también en su amor-odio al término “explotación”. Veremos los problemas que genera entenderla como “producción en la que el obrero no recibe el fruto completo de su trabajo” (siendo la plusvalía la parte que no recibe).

Antes de profundizar al respecto, conviene aclarar que Marx siempre habló de explotación forzosa. Es decir, aquella en la que la alternativa a ser explotado era morir de hambre. Sin embargo, este ‘chantaje’ es una premisa innecesaria: ¿de existir una renta básica que garantizase el sustento, recibirían el fruto completo de su esfuerzo quienes decidieran trabajar? Obviamente no. Los capitalistas seguirían quedándose con la plusvalía (de acuerdo al criterio marxista). Ergo habría explotación, aunque no fuese forzosa.

Otro gran malentendido gira en torno a la idea de gestión empresarial. Muchos marxistas creen que el empresario no hace absolutamente nada. ¡Craso error!, señalarían los grandes economistas soviéticos como Nikolai Bukharin. Asume riesgos, asigna capital y organiza a los trabajadores. Esa es su aportación a la producción. Un comité de obreros puede encargarse de ello (aunque hacerlo reduciría su productividad), pero es imprescindible que alguien haga de empresario. Marx no le llama explotador por recibir algo sin aportar nada, sino por quedarse con lo que aportan otros (además de lo que aporta él). Sutil diferencia.

Analizar la etapa socialista con la teoría de la explotación muestra una autocontradicción de peso. Nadie puede sostener que los obreros reciben la totalidad del fruto de su trabajo en el socialismo. Es imposible. Una parte se les quita vía impuestos y otra vía plusvalía (que las empresas públicas utilizan para financiar el Estado o para renovarse).

Aliena que alguien, patronal o politburó, gestione por ti el fruto de tu trabajo. Aliena no poder dedicarte a tu vocación, lo diga tu hipoteca o el plan quinquenal. Que la explotación socialista revierta completamente en el obrero vía servicios públicos es irrelevante, además de falso. Aunque sólo fuera por los sobrecostes burocráticos, una parte de tu trabajo la disfrutarían otros, no tú. En un sentido más forzoso que el del capitalismo, para más inri:

“En un país donde el Estado es el único patrón (…) el antiguo principio de ‘quien no trabaja no come’ ha sido reemplazado por este otro: quien no obedezca, no comerá”

León Trotsky, ¿A dónde va la URSS?

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Una vez más resulta palmario que los revisionistas tenían razón: el problema no es la explotación, es la pobreza. A quienes dicen querer acabar con la explotación del hombre por el hombre mientras alaban el socialismo no les importa que haya explotación, sino el cómo se gestiona.

Pero, al fin y al cabo, el socialismo es una fase transitoria. Tampoco pasa nada por que explote a los trabajadores si terminará por llevar al comunismo, ¿no? Pues no. Vayamos al siguiente punto.

5. Ley de Hierro de la Oligarquía (LHO)

“[De acuerdo a la LHO] toda organización, incluidas aquellas comprometidas con ideales y prácticas democráticas, sucumbirá inevitablemente al control de una pequeña élite (…) la captura oligárquica hace la democracia interna insostenible, y condiciona el desarrollo a largo plazo de cualquier organización (incluyendo las de retórica más radical) en una dirección conservadora”

Enciclopaedia Britannica

Sin excepciones, hasta el último de los regímenes comunistas basaron su propaganda en acercar el poder al pueblo. Sin excepciones, en todos ellos el poder acabó monopolizado por la oligarquía del partido. No, no es casualidad. No es casualidad que Stalin desemboque en Gorbachov, Mao en Deng, Castro en Díaz-Canel, Hồ Chí Minh en Đổi Mới o, incluso, Anguita en Garzón. Veamos por qué, con la ayuda del concepto económico de ‘incentivos perversos’:

  1. Gobierna la clase política, no la clase obrera. En la lógica de producción socialista, la oligarquía del partido se apropia del trabajo de los proletarios. La excusa es que el Estado, patrón único, usa parte de esa plusvalía para ofrecerles sueldos y servicios públicos. A todos los efectos, les explota.
  2. Dado que el comunismo eliminaría el privilegio de controlar el Estado (al abolirlo), la oligarquía del partido comunista tiene un interés de clase común, objetivo y antagónico: mantenerse en el poder. Paradójico.
  3. Por si fuera poco, les falta lo que Taleb llama “skin in the game” (SITG): las consecuencias de sus errores no repercuten en ellos, sino en el pueblo. No se hacen responsables. Con el Gran Salto Adelante, los que murieron de hambre eran campesinos. Mao siguió en su burbuja.

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En pocas palabras: la oligarquía política siempre desarrolla intereses antirrevolucionarios y vive desconectada de la realidad, haciendo pagar al pueblo por sus errores.

Sostener que su ideología pesará más que sus intereses materiales no sólo es históricamente falso, sino que supone decirle al mismísimo Marx que la clave son las ideas, no el materialismo. Resumiendo: toda ‘dictadura proletaria’ es siempre ‘dictadura’ y nunca ‘proletaria’. En otras palabras, el socialismo nunca llevará al comunismo.

A estas alturas uno ya debería tener claro que el marxismo es tal fracaso como teoría económica que sólo puede llevar a las catástrofes políticas que todos tenemos en mente. Pero añadamos dos puntos más, por si quedan dudas.

En sexto lugar, veremos otro ejemplo de cómo los marxistas son incapaces de predecir y explicar la realidad (en este caso, la geopolítica). En séptimo y último, revisaremos algunos defectos del origen del problema: su versión de la teoría del valor trabajo.

6. Teoría del Imperialismo

“A principios del S.XX, el vínculo entre colonialismo y la mala distribución de la renta fue trazado por Hobson (1902) y repetido por Rosa Luxemburgo (1913) y Lenin (1916). (…) Hay toda una tradición que liga la mala distribución de la renta al expansionismo que se remonta a Marx”.

Branko Milanovic, Global Inequality

La tradición marxista considera al imperialismo un fenómeno ‘endógeno’ al capitalismo (esto es, fruto de su propia estructura, sin necesidad de factores externos). Razona así: una gran desigualdad de renta y riqueza redunda en que las clases altas tengan más ahorros de los que se pueden rentabilizar con la demanda doméstica (superávit), obligándolas a luchar por las oportunidades de inversión en el extranjero. Como tal oligarquía controla al Estado, sus intereses acaban traduciéndose en imperialismo.

Bien, pues los marxistas se equivocan. Demostrarlo con suficientes datos requeriría un post aparte, pero tenemos la suerte de que Pseudoerasmus ya se ha encargado de ello. También recomiendo su crítica al discurso habitual a favor del socialismo cubano o su refutación al intento de excusar el desastre económico de Salvador Allende en Chile. Para los escépticos, aquí otro post suyo demostrando que la política económica del golpista Pinochet fue otro fracaso.

Aunque su crítica se centra en el fracaso de la teoría de Lenin sobre la Primera Guerra Mundial, es más que suficiente para identificar los errores inherentes a la visión marxista (de hecho, en este otro post muestra el fracaso del economicismo en general a la hora de explicar el imperialismo yankee). Aquí algunos de sus mejores puntos:

  1. Teoría: invertir en el extranjero ni requiere control físico del terreno (y mucho menos en 1870-1914, con una libertad de movimiento de capitales casi completa) ni superávit de ahorros. Los mismísimos Estados Unidos llevan hoy 40 años con déficit de ahorros (igual que España, Portugal, el Imperio Otomano o Rusia durante su periodo colonial).
  2. Origen: la desigualdad doméstica no puede explicar por sí sola las inversiones internacionales europeas. Ese superávit de ahorros tiene unas causas tecnológicas y demográficas que los marxistas ignoraron.
  3. Destino: las colonias recibieron menos del 20% de las inversiones internacionales británicas y francesas; mientras Occidente -supuestamente saturado de capital- recibió el 80% de las francesas y alemanas. Hoy día los mayores receptores de capital siguen siendo las economías que, según la teoría marxista, están tan ‘saturadas’ que deberían exportarlo.
  4. Composición: la práctica totalidad de los ahorros se utilizaban para especular en las bolsas de Londres y París. Si bien se guerreó en las colonias para defender inversiones sobre el terreno, sólo puede hablarse de excepciones, nunca de tendencia estructural.
  5. Interés: el principal era evitar las guerras y cualquier otra forma de pánicos bursátiles. Esta lógica de Immanuel Kant nos ha traído el periodo más pacífico de la Historia, pero sólo el catastrofismo vende periódicos. Por las mismas, los marxistas se centran en el caucho congoleño y obvian a los banqueros londinenses.

URSS

Muchos siguen sin considerar imperialismo al imperialismo soviético, aunque el propio Mao Zedong reconoció públicamente que fue la causa última de su ruptura con Moscú.

7. Teoría del valor-trabajo

Como explicaba al principio, este no es el espacio idóneo para una refutación formal. Sin embargo, y para terminar, merece la pena destacar algunos de los comentarios de Stanford Encyclopedia of Philosophy al respecto de lo que introduce como “la teoría del valor trabajo de Marx y los economistas clásicos [como Adam Smith] abandonada en gran medida por los economistas desde la revolución marginalista de 1870 [tres años después de publicarse El Capital]”:

  1. “[Según Marx] el valor de un objeto va en función del trabajo que requeriría producirlo ahora, sin importar cuánto trabajo se empleó de hecho en producirlo. Por paradójico que parezca, la teoría del valor-trabajo es incompatible con la afirmación de que el trabajo es lo único que crea valor”. En línea con Cohen (1979), que demostró la contradicción entre su teoría del valor y la idea marxista de explotación.
  2. El trabajo es heterogéneo: “no parece haber ninguna forma de satisfactoria de reducir [el trabajo cualificado y el no cualificado] a una medida única del valor de las mercancías”. Sucede igual con el trabajo escalable: una hora de trabajo vale más si genera un superventas que una novela impopular, aunque escriba la misma persona, en iguales condiciones.
  3. “La teoría del valor-trabajo parece incapaz de tener en cuenta el valor de bienes como la tierra o las materias primas”.
  4. “Una teoría del valor formalmente idéntica podría ser construida con cualquier otro bien en lugar del trabajo, siendo así la ‘teoría del valor-maíz’ tan legítima y tan inútil como la teoría del valor trabajo de Marx”. Para comprobar cómo Marx se centró arbitrariamente en el trabajo, puede consultarse Wolff (1981).

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Hay muchos más, pero estos 7 errores bastan para afirmar que el marxismo es una teoría económica fracasada. Sin el golpe de estado de Lenin contra la República Rusa, recordaríamos a Marx como lo que era: otro economista de segunda equivocado. O, en palabras de Samuelson, “un post-ricardiano menor”.

Una ideología política fértil no puede florecer sobre tal desconexión de la realidad, por mucho que nos repitan que ninguno de sus desastres eran marxismo real. Devolvámoslo al rincón del que nunca debió salir o atengámonos a las consecuencias.

Más información

Cohen, G., 1979, “The Labor Theory of Value and the Concept of Exploitation”, Philosophy and Public Affairs, 8(4): 338–360.

Wolff, R.P., 1981, “A Critique and Reinterpretation of Marx’s Labor Theory of Value”, Philosophy and Public Affairs, 10(2): 89–120.

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El partido demócrata en EE.UU. empieza a plantear una de las peores ideas fiscales de la historia: impuesto a ganancias de capital no realizadas

El impuesto a ganancias de capital no realizadas puede ser efectivo en los próximos presupuestos de Estados Unidos, según lo que ha comentado el partido demócrata. Ya han realizado la estimación que van a afectar al menos a 1.000 estadounidenses multimillonarios.

Este impuesto puede ayudar mucho a Joe Biden para poder pagar la política social que quiere aplicar en Estados Unidos, a parte, de su legislación en tema climático.

El impuesto a ganancias de capital no realizadas supuestamente no es un impuesto al patrimonio

El impuesto a ganancias de capital no realizadas según el planteamiento de los demócratas no es un impuesto al patrimonio, pero va a tener un gran parecido, ya que el impuesto va a ser anual sobre las ganancias de capital no realizadas sobre activos líquidos en poder de multimillonarios.

Nuestro compañero Javier Navarro expuso su opinión en el siguiente tweet en el mes de junio de este año:

Tweet De Javier Navarro

El planteamiento que quiere ofrecer sobre el impuesto sobre los demócratas es que no es un impuesto sobre el patrimonio, pero va a gravar la obtención de ganancias de capital, que son gran parte de los ingresos de lo millonarios y multimillonarios que ahora mismo no están pagando impuestos.

Ya existen voces en contra del impuesto

Ya existe instituciones de consumidores, como la Unión Nacional de Contribuyentes, que se han opuesto que se aplique este tipo de impuestos con dos razones de peso:

  • Va a agregar más burocracia al sistema.
  • Imponer nuevas cargas a los inversores comerciales.

A parte, de que las empresas que han creado estos multimillonarios ya están pagando impuestos y están generando puestos de trabajo. Entonces, el argumento que dicen los demócratas que no pagan impuesto porque no venden no es tanto así.

Los republicados plantean que es impuesto inflacionista

El planteamiento del impuesto a ganancias de capital no realizadas es que va a afectar a contribuyentes con mil millones de dólares en activos con 100 millones de dólares en ingresos durante 3 años consecutivos.

Este último planteamiento, ha supuesto ya una disminución de la propuesta que hicieron los demócratas en un inicio y ya fracasado entre los propios demócratas, ya que están buscando nuevas formas de pagar los 2 billones de dólares en gastos.

El impuesto se enfrenta a grandes obstáculos, y eso que todavía que no se ha presentado el texto legislativo, pero se plantea que tenga disposiciones sobre la ejecución, las pérdidas no realizadas y la forma de valorar los activos líquidos, como las empresas cerradas o las obras de arte.

Por otra parte, el partido republicado dice que si se aplica el impuesto a ganancias de capital no realizadas se corre el riesgo de aumentar la inflación a través del aumento del gasto, ya que lo que plantean es que más impuesto es más deuda y, por tanto, más inflación.

El planteamiento de ingresos que tienen los demócratas de este impuesto sería de entre 200 y 250 mil millones de dólares durante una década.

El impuesto a ganancias de capital no realizadas pueden afectar a los multimillonarios inversores de criptomonedas

Los poseedores de criptomonedas pueden estar preparados para un nuevo mazazo en temas fiscales de Estados Unidos, ya que el impuesto es un impuesto a la riqueza, por tanto, grava los ingresos no realizados sobre las ganancias del capital, y en esta categoría también se engloban las criptomonedas.

El impuesto se aplica cuando un inversor vende un activo, en este caso una criptomoneda, a un precio más alto del que pago inicialmente. Actualmente, en el caso de las criptomonedas, el precio de las criptomonedas en el momento de la compra y el momento de la venta en moneda de uso legal pueden ser muy diferente.

El impuesto puede utilizar el ajuste de mercado como metodología de gravación, ya que mide el valor razonable de los activos que su valor va fluctuando, y es lo que les pasa a las criptomonedas.

Imagen | Gage Skidmore

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Brecha con el resto de Europa

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Una vez más, el INE sorprende con su estimación del crecimiento de la economía: los indicadores avanzados apuntaban a un incremento del PIB superior al 2% divulgado por el instituto estadístico. El buen comportamiento del empleo, con un aumento del número de ocupados y de horas muy superior a esa cifra, auguraba un resultado más vigoroso. Pero, incluso anticipando una corrección de esas cifras más adelante, a medida que los expertos del INE recopilen más información, parece evidente que la recuperación de la economía está siendo menos intensa de lo previsto.   

Además, nos estamos quedando atrás en relación a los países de nuestro entorno. El crecimiento acumulado desde el inicio del año es del 2,4%, frente al 4,4% en Francia y 5,6% en Italia (solo Alemania, con un 1,7%, tiene un resultado inferior, pero partiendo de una situación menos degradada). Los principales socios europeos se acercan al nivel de actividad prepandemia, incluso en Italia con una estructura productiva tan dependiente del turismo como en nuestro país, mientras que la brecha es todavía muy acusada en el caso de España. 

Fuente: Eurostat.

¿Cómo se puede explicar la pérdida relativa de vigor? Más allá de factores que atañen al carácter inescrutable de la ciencia estadística (llama la atención la caída del consumo privado en el tercer trimestre, contradiciendo el fuerte rebote registrado del turismo y de las compras con tarjeta), hay que reconocer que la inflación complica el escenario. Con un IPC en el 5,5%, y unos ingresos que para la mayoría de hogares apenas se incrementan, la pérdida de poder adquisitivo es ineludible. En Francia e Italia la inflación es dos puntos menos, lo que contribuye a explicar el tirón de la demanda interna en esas economías. 

Tanto Macron como Draghi han optado por atenuar el impacto de la escalada de los costes eléctricos en el bolsillo de la ciudadanía, mediante un incremento significativo de las subvenciones a las empresas y recortes de impuestos. Esta política se basa en la visión de transitoriedad del shock energético: para que no pese en la coyuntura, el Estado asume buena parte del alza de los costes, financiándose con déficit. También intentan desvincular la factura de la luz del vaivén de los mercados mayoristas, mediante un mayor protagonismo de los contratos a plazo. 

En contraposición, nuestra estrategia es menos gravosa para las arcas públicas, pero entraña unos mayores costes para el sector privado no-energético. Solo se podrá sostener si se interrumpe el ciclo alcista de costes, o se contrarresta con reformas adicionales del mecanismo de formación de precios. A largo plazo, por supuesto, solo queda apostar por un mayor protagonismo de renovables.  

Otra explicación del decepcionante tercer trimestre atañe a la política fiscal: de los 27.000 millones de euros presupuestados en inversiones del Plan de recuperación, se han ejecutado proyectos por un total de 5.800 millones (con datos obtenidos agregando las convocatorias publicadas en el portal del Plan, que tal vez no recogen todos los proyectos de las comunidades autónomas). Por tanto, el impulso que se esperaba de los fondos europeos está siendo menos potente de lo esperado. Es un hecho que la inversión pública se ha reducido un 2,4% hasta agosto. 

Con todo, no hay que confundirse de diagnóstico: los motores de la recuperación se mantienen, en particular la bolsa de sobre ahorro dispuesto a liberarse es considerable. Prueba de ello, los hogares y las empresas siguen acumulando dinero en depósitos, en vez de gastarlo. Por tanto, la clave está en adaptar la política fiscal al contexto de cuellos de botella, con inversiones en sectores que contribuyen a relajarlos a la vez que facilitan la transición energética y la formación de los trabajadores. Entre tanto, es tiempo de recortar las previsiones de crecimiento. Pero, más allá del baile de cifras, la prioridad pasa por reconocer que los atascos de abastecimiento y los costes energéticos perjudican sobremanera el aparato productivo. Y se han convertido en el principal freno a nuestra recuperación.    

Coste de la deuda | El brote de inflación se ha trasladado a las expectativas, encareciendo el coste de financiación de los Estados. El rendimiento de los bonos españoles con vencimiento a 10 años, que cotizaba en terreno negativo en enero, supera el 0,6% y su tendencia es alcista. Por tanto, el mensaje del BCE, reiterado por su presidenta esta semana, no parece disipar la percepción de que el encarecimiento de costes energéticos tendrá un impacto más persistente de lo vaticinado. La prima de riesgo, por su parte, se mantiene estable en niveles reducidos, inferiores a 70 puntos. 

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Cómo proteger los ahorros de tu vida de hiperinflación y depresión, por John T Reed

Como proteger los ahorros de tu vida de hiperinflación y depresión, es un libro por John T Reed en el que explica que debido a las políticas económicas del gobierno de EEUU los EEUU podrían dirigirse a un periodo de hiperinflación o de depresión económica equivalentre a la hiperinflación que asoló a Alemania a principios del siglo XX (y Austria y Hungría) o a la depresión económica de la gran depresión de 1929.

Aunque los sesgos del autor no dejan de verse (el libro es de 2010, actualizado en 2012, y culpa a la administración Obama) y está escrito desde la perspectiva de un estadounidense (haciendo el libro poco útil para el resto de países), es cierto que existe muy poca bibliografía pensada para las finanzas personales en situaciones extremas, como es el caso de la hiperinflación o una depresión económica fuerte (como la que es probable que vivamos debido a la COVID 19).

El libro básicamente se compone de dos partes, una en la que describe como es una crisis económica fuerte estilo las grandes depresiones o la hiperinflación al estilo de la República de Weimar (o más recientemente los ejemplos vividos en Venezuela, Zimbabue o Argentina) y una segunda mitad dedicada a explicar los distintos tipos de activos con los que nos podríamos encontrar ante una situación de hiperinflación o deflación así como cómo sobrevivir una situación equivalente.

Podría suceder mañana

El argumento del libro es que el alto nivel de endeudamiento de EEUU (y de otros países) respecto al PIB podría provocar una quiebra de los Estados Unidos (y posiblemente otros países), que, aunque no hemos visto muchas recientemente, no son tan infrecuentes en la historia desde el Imperio Romano. Incluso países como Argentina que en su momento estuvieron entre los más ricos del mundo en términos de PIB per cápita han acabado provocando crisis de deuda soberana o hiperinflación más tarde. Con lo cual, la hipótesis de la que parte el libro es que tanto EEUU como otros países (en los que incluye a buena parte de la Zona Euro) estarían destinados a una crisis en la que los inversores dejaran de prestar al gobierno de EEUU. Algo que también se teme que nos pueda pasar en Europa.

En esta situación a un gobierno no le quedaría más remedio que tomar dos caminos. Uno sería hacer recortes o incluso hacer un impago en su deuda soberana o combinación de ambas que supusieran una fuerte crisis económica con deflación. La otra opción sería imprimir dinero como hicieron Alemania, Austria y Hungría entre la primera y la segunda guerra mundial, o han hecho otros muchos más países como Venezuela o Zimbabue más recientemente.

Aunque muchas economías serias como EEUU o la Zona Euro tienen muchas disposiciones para evitar que se imprima dinero sin control (como ha recomendado el actual ministro de consumo), es cierto que en la actualidad debido a las políticas de Quantitative Easing de la Fed y de LTRO del BCE se ha aumentado la masa monetaria mucho por parte de los bancos centrales.

En estas situaciones los gobiernos tienden a actuar de modo que suele perjudicar a la población. Además existe un fuerte impacto en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, como puede ser la alimentación o los impuestos. De hecho una frase interesante es que para sobrevivir acaba siendo necesario saltarse la ley, ya que esta impide hacer las cosas que son necesarias (acumular, tener divisa extranjera u oro…) Por último en esta primera parte recomienda seguir los distintos índices de inflación existentes, así como su ajuste a nuestro consumo. Incluso monitorizar y construir uno para ajustarlo a nuestras necesidades.

En la segunda parte el autor comenta sobre los distintos activos que se pueden tener en caso de una situación de hiperinflación y de depresión económica, recomendado unos y recomendando deshacerse de los otros antes de que una situación extrema en la economía pudiera venir.

Activos no recomendados

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  • Bonos: especialmente porque a un rendimiento fijo bajo hiperinflación su valor al vencimiento sería casi nulo, una excepción podrían ser los bonos indexados a la inflación o TIPS.
  • Acciones: porque no queda muy claro que podría suceder en una situación de estas (aunque no es el peor activo que se puede tener).
  • Oro: aparte de por sus evoluciones de precio (por ejemplo en 2012 no tenía un poder adquisitivo equivalente al de su pico en 1980) porque puede que sea requisado por las autoridades (como ya hizo Franklin Delano Roosvelt en 1933 con la orden ejecutiva 6102). Si reconoce la ventaja como que contiene alta densidad de valor.
  • Otras materias primas: aquí no se siente tan reticente como en el oro, recomendando monedas de EEUU de pequeña denominación de antes de 1965 que tienen un alto contenido en plata.
  • Depósitos bancarios: los no asegurados por el FDIC (equivalente al FGD español) serían más arriesgados todavía en caso de una crisis que hiciera quebrar entidades bancarias. En el caso de España lo hemos visto con las participaciones preferentes de las Cajas de Ahorro.
  • Planes de pensiones y equivalentes: porque pueden ser poco líquidos y porque se han llegado a intervenir por algunos estados en necesidad de liquidez para el sistema público de pensiones.

Activos recomendados

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  • Todo lo que vayas a necesitar a lo largo de tu vida: como comida de larga duración, jabón, cuchillas de afeitar, etc. Bajo estas circunstancias en deflación nos podríamos encontrar que hemos pagado de más, pero en hiperinflación no nos afectaría tanto el incremento de precios. Si reconoce que es bastante complicado, como la comida que acaba caducando.
  • Propiedades inmobiliarias: son una cobertura a largo plazo, dado que su valor de uso permanece (especialmente para la primera vivienda). Un propietario hipotecado se encontraría fuertemente beneficiado en una hiperinflación si sus ingresos aumentan al mismo ritmo, ya que su deuda se reduciría a casi nada. No obstante, no solucionan el problema a corto plazo.
  • Explotaciones agrícolas: los granjeros lo pasaron mucho mejor en la gran depresión tras el crack de la bolsa de 1929 y también en la hiperinflación de Austria.
  • Activos para trueque: aunque no es recomendable por ineficiente, es cierto que tener productos demandados podría ser útil para obtener otras cosas que necesitáramos. Podrían ser cuchillas de afeitar, calcetines y ropa interior, preservativos, comida enlatada, papel higiénico, semillas, sal, etc. Sólo aquello que usemos nosotros, de modo que en el peor de los casos simplemente tenemos suministros para varios años.
  • Inventarios de nuestro negocio.
  • Divisa extranjera: en bancos de otros países ya que en casa podríamos ser obligados a entregarla. Recomendando aquellos países cuyo ratio de deuda respecto al PIB fuera inferior al 60% y un bajo índice de corrupción por parte de transparencia internacional. Con lo cual quedan Australia, Dinamarca, Canadá, Nueva Zelanda, Suecia y Suiza. Combinado con la posibilidad de salir del país, podría ser el mejor modo de sobrevivir a una crisis hiperinflacionaria.
  • Activos que podrían sobrevivir a una declaración de quiebra: por ejemplo en EEUU algunos activos como anillos de boda no pueden ser embargados, por lo que lo óptimo sería comprar uno muy caro y guardarlo en la caja fuerte. No obstante, creo que esta parte no está bien investigada como ya hemos contado por aquí sobre el mantenimiento del valor de la joyería. En España habría que mirar los bienes inembargables según el art 1911 del código civil y el artículo 606 de la ley de enjuiciamiento civil.

En resumen, un libro que trata sobre un evento que podría ser poco probable, pero que también intenta darle soluciones a nivel de nuestra economía familiar. Algo que no es habitual, dado que la mayor parte de los libros de finanzas personales se suelen centrar en situaciones normales y los libros que tratan situaciones extraoridnarias no suelen bajar al nivel de las finanzas personales.

Pregunta a los lectores ¿creen que puede haber una situación de hiperinflación o depresión económica próximamente? ¿Cómo creen que deben protegerse al respecto?

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Al aumentar la edad hay que invertir el porcentaje de inversión en renta fija: te explicamos por qué

Es habitual que, a medida que el inversor cumple años y se acerca a la edad de jubilación, se decida que su cartera de inversión vaya incrementando el peso de los activos de renta fija frente al resto de activos ya que pagan un importe fijo hasta su vencimiento.

A pesar de que la tolerancia al riesgo está altamente individualizada, los inversores cercanos a la jubilación deben invertir en renta fija y sobreponderar sus carteras por tres razones: ingresos por intereses, diversificación y protección contra un deterioro económico o deflación.

En primer lugar, los ingresos por intereses son una forma de capitalización, que puede aumentar considerablemente la rentabilidad total de una cartera de bonos (que incluye tanto los cambios en el precio de los bonos como los ingresos por intereses generados por los bonos de la cartera).

Desde el punto de vista de la diversificación, se trata de no "poner todos los huevos en la misma cesta". Un inversor con una edad avanzada se enfrenta al riesgo de que el mercado bursátil baje y haga caer también el valor de la cartera. Para compensar este riesgo, los inversores han recurrido durante mucho tiempo a las inversiones en renta fija porque la rentabilidad de las acciones y los bonos no suele estar correlacionado; es decir, los factores del mercado que pueden tener un impacto negativo en el rendimiento de las acciones no tiene por qué repercutir en los bonos.

Los bonos se consideran generalmente una inversión menos volátil que las acciones, y los inversores suelen incluirlos en un esfuerzo por reducir parte del riesgo inherente a una cartera centrada en las acciones. De este modo, mantienen la rentabilidad conseguida en los años previos. Los inversores que están más cerca de la jubilación pueden depender de sus inversiones para generar ingresos. Debido a que la renta fija generalmente conlleva menos riesgo, estos activos pueden ser una buena opción para los inversores que tienen menos tiempo para recuperar las pérdidas. 

Otro de sus atractivos es la protección contra la desaceleración económica, crisis o la deflación. Las inversiones en bonos pueden ayudar a proteger a los inversores durante una desaceleración económica por varias razones. El precio de un bono depende de cuánto valoran los inversores los ingresos por intereses que proporcionan los bonos.

Cuando los precios de los bienes y servicios están subiendo (generalmente durante los periodos de crecimiento económico), la renta de un bono se vuelve menos atractiva porque esa renta compra menos bienes y servicios. Por otro lado, un crecimiento económico más lento suele conducir a precios más bajos de los bienes y servicios, lo que hace que los ingresos de los bonos sean más atractivos.

Una desaceleración económica también suele ser negativa para los beneficios de las empresas, lo que aumenta el atractivo de los ingresos de los bonos como fuente de rentabilidad. Si la ralentización se vuelve lo suficientemente mala como para que los consumidores dejen de comprar cosas y los precios de la economía empiecen a caer, entonces los ingresos de los bonos se vuelven aún más atractivos porque uno puede comprar más bienes y servicios (debido a sus precios deflactados) con la misma cantidad de ingresos de los bonos.

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¡cuidado!:-previsiones-economicas

¡Cuidado!: previsiones económicas

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Un recordatorio inicial: las economías mundial, europea y española están creciendo con fuerza. Se mire como se mire. Se consolida una intensa recuperación tras lo peor de la pandemia. Conviene recordarlo tras los numerosos comentarios y especulaciones una vez conocidas la notable corrección del Instituto Nacional de Estadística del crecimiento del PIB para el segundo trimestre en España y la revisión a la baja de sus previsiones para 2021 del Fondo Monetario Internacional. También las anunciadas por la AIReF e institutos de análisis privados como Funcas, junto al claro mensaje del Banco de España que en su próxima estimación las revisará a la baja. Aún reconociendo algunos nubarrones (inflación, problemas de suministro), la economía está volviendo paulatinamente a una cierta normalidad con crecimiento importante, décimas más o menos. Todas las estimaciones sugieren un mejor 2022, pero seguramente también sufrirán correcciones positivas o negativas a lo largo del año.

El foco que aplican buena parte de medios, redes sociales y comentaristas de todo tipo sobre las actualizaciones de predicciones macroeconómicas parece exagerado e inestable. Con excesiva frecuencia, se cambia casi radicalmente de parecer sobre la “temperatura” de la economía ante cualquier corrección de las proyecciones. Y si al tiempo se reajustan nuevamente, se vuelve a modificar la opinión sin sonrojo alguno. Los árboles parecen no dejar ver el bosque, que ahora mismo es el crecimiento. En la otra dirección también ocurre. Por ejemplo, durante la crisis financiera de hace aproximadamente una década, el “bosque” era una recesión severa cuando se anunciaron “brotes verdes” en momentos puntuales (que eran los “árboles”). En aquella crisis, la gravedad real de la recesión se supo años después, cuando el INE, con toda la información disponible, actualizó a mucho peor su dato de crecimiento (negativo) del PIB de los años de la crisis de la deuda soberana (2011-2012). Ello no resta un ápice de importancia a contar con previsiones buenas y actualizadas, ya que son vitales para las decisiones de gasto e inversión de todos los agentes económicos. También para hilar más fino sobre lo que puede acontecer con variables tan importantes como las rentas personales, el empleo o los ingresos del sector público. Sin embargo, debería enfatizarse más la tendencia y evolución efectiva de las macromagnitudes y, especialmente, en como sienten en sus carnes individuos, empresas y sector público sus efectos.

En los próximos trimestres habrá vaivenes en el contexto de una recuperación con alguna incertidumbre significativa. No se puede descartar un nuevo revés —aunque solamente sea en parte del mundo— de la pandemia, que afectaría negativamente al comercio mundial. Las tensiones en los suministros y en la energía que pueden llegar hasta buena parte del 2022, así como la mayor o menor persistencia de la inflación, tendrán mucho que decir en las tasas de crecimiento —que en todo caso, no tendrán apenas precedente— que finalmente se alcancen. Por tanto, prudencia en el análisis. La que ha mostrado, por ejemplo, el Banco de España al anunciar que no modifica su calendario previsto y solamente al final de año —cuando correspondía— ofrecerá nuevas estimaciones sobre el PIB de 2021.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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ayudas,-subvenciones-y-programas-para-impulsar-tu-negocio-en-el-proceso-de-digitalizacion-(guia)

Ayudas, subvenciones y programas para impulsar tu negocio en el proceso de digitalización (guía)

En este artículo puedes descubrir qué subvenciones para la digitalización de las empresas están vigentes y todos los pormenores para solicitarlas.

  • Descarga la guía gratuita sobre subvenciones para la digitalización de las empresas.
  • Estas ayudas son una inversión pública que puede proporcionar importantes retornos al conjunto de la sociedad.

Las subvenciones para la digitalización son un importante factor de competitividad. Desconocer una ayuda o no estar preparados para cumplir los requisitos son lujos que no debemos permitirnos.

¡TUITEA! Y descarga la guía con todo lo que tienes que saber sobre ayudas, subvenciones y programas de impulso de la digitalización.

Por este motivo, Sage ha elaborado una guía de descarga gratuita titulada Ayudas, subvenciones y programas para impulsar tu negocio en el proceso de digitalización. En ella, se abordan las principales claves de las ayudas para la transformación digital. Además, se ofrece un listado actualizado de las principales convocatorias abiertas y se explica cómo estar al día para no perder ninguna convocatoria de interés.

Veamos antes cuál es la finalidad de este tipo de programas, qué papel juegan en los fondos europeos para la recuperación y cómo apoyan a empresas de distintos perfiles de madurez digital.

Ayudas y subvenciones para la digitalización

Descarga tu guía gratuita en PDF para:

  • Conocer el listado actualizado de las


    principales convocatorias abiertas
  • Descubrir cómo solicitar estas ayudas


    y subvenciones para digitalizar tu negocio

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La razón de ser de las subvenciones a la digitalización

Las ayudas y subvenciones a la digitalización tienen múltiples motivaciones, pero destacan, principalmente, tres:

  • Ayudar a introducir los beneficios para terceros en la toma de decisiones empresariales de digitalización. Que cada empresa vaya más allá de dónde nos llevaría un análisis de costes y beneficios propios refuerza el ecosistema digital.
  • Fortalecer la cultura digital y la universalización del acceso a las herramientas favorece la equidad y la inclusividad. Las empresas son capaces de integrar más perfiles laborales, empatizar con los consumidores y enfocar con ventaja los retos sociales y ambientales del momento.
  • Apoyar el papel de las tecnologías digitales como factor de crecimiento y resiliencia. Las empresas con mayor madurez digital tienen más capacidad y rapidez de respuesta y se desarrollan de forma más inteligente. Los datos y la colaboración digital orientan soluciones y ejercen de elemento regulador de los negocios ante circunstancias de crisis.

La intervención pública se apoya en la digitalización para contribuir a un economía más eficiente e inclusiva y con empresas con mayor capacidad de adaptación al entorno.

Sage

Es conveniente informarnos frecuentemente sobre la existencia de ayudas a la digitalización.

Las ayudas a la digitalización en el contexto de los fondos europeos

Los fondos europeos para la recuperación económica son un ejemplo muy ilustrativo de la importancia de las ayudas a la digitalización. De hecho, el impulso a la transformación digital es uno de los objetivos del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia.  Y, para lograrlo, una de las principales líneas de actuación será la convocatoria de subvenciones.

En ese sentido, la digitalización tiene una contribución a todos los componentes del plan y, en especial, a los siguientes:

  • Infraestructuras eléctricas, promoción de redes inteligentes y despliegue de la flexibilidad y el almacenamiento.
  • Modernización de las Administraciones públicas.
  • Impulso a la pyme.
  • Conectividad digital, impulso a la ciberseguridad y despliegue del 5G.
  • Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.
  • Plan Nacional de Competencias Digitales (digital skills).
  • Revalorización de la industria cultural.
  • España hub audiovisual de Europa (Spain AVS Hub).

Las fases del proceso de acompañamiento digital de las administraciones

Los programas de impulso de la digitalización buscan, fundamentalmente, apoyar a las pymes, pero también a otras empresas de mayor tamaño. En todo caso, la vista se coloca, en general, en los beneficios para el conjunto de la sociedad.

Los primeros pasos en digitalización

En las empresas de menor madurez digital, las administraciones pretenden ser compañeras de viaje en un proceso de aprendizaje. Se provee financiación, pero también orientar los proyectos y facilitar opciones de asesoramiento, formación y difusión del conocimiento.

En todo caso, en esta etapa, es fundamental que los emprendedores sean conscientes de las ayudas. Los canales por lo que puede llegarles esa información pueden ser muy variados:

  • Comunicaciones de administraciones públicas.
  • Publicaciones de asociaciones, fundaciones, cámaras de comercio, agentes sociales…
  • Recomendación de asesores externos, tanto jurídicos y financieros como tecnológicos.
  • Contacto con otras empresas proveedoras o clientes.

Una de las misiones de las subvenciones para la digitalización es facilitar el inicio de toda la transformación.

Las subvenciones para empresas digitalmente maduras

Los líderes digitales y, en particular, las empresas emergentes son claves en el desarrollo de un ecosistema innovador. Por ello, las administraciones buscan facilitar ayudas y subvenciones que consoliden su entorno y las ayuden a crecer. Eso es también muy importante para el resto de las pymes y para los autónomos, ya que contribuye a la difusión del conocimiento.

En estos casos, las ayudas a la digitalización se centran en tres aspectos:

  • Favorecer la extensión de la red de contactos. Por ejemplo, se apoyan eventos como ferias, congresos, concursos, premios, etcétera.
  • Proveer financiación para inversiones materiales, para operaciones financieras u orientadas al desarrollo de la propiedad industrial y otros intangibles.
  • Acompañar iniciativas más ambiciosas de digitalización. Por ejemplo, se colabora en proyectos de digitalización internacional.

El contenido de la guía de descarga gratuita

La guía, que puede descargarse gratuitamente, se enfoca hacia dos direcciones:

  • Explicar cómo funcionan las ayudas para la digitalización: conceptos que suelen subvencionarse, principales beneficiarios, organismos que las convocan, cómo buscarlas y dónde se puede obtener la información.
  • Ofrecer una lista actualizada periódicamente sobre las principales convocatorias abiertas. En ella podremos consultar los detalles más destacados de cada ayuda y los enlaces a las fuentes donde podremos encontrar mayor información.

Comprender las ayudas para la digitalización es prioritario. Quien primero hace los deberes tecnológicos y organizativos que implica esta transformación tiene una importante ventaja. Apoyarse en los programas públicos contribuirá a acelerar el proceso.

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que-es-insurtech-y-bigtech:-una-alternativa-de-inversion-con-una-alta-rentabilidad

Qué es insurtech y bigtech: Una alternativa de inversión con una alta rentabilidad

Los inversores están apostando por las insurtech y las bigtech por su elevado potencial de crecimiento, a consecuencia de la utilización intensiva de la tecnología más puntera.

  • Te explicamos qué son las insurtech y cómo están revolucionando el sector de los seguros.
  • Conoce cómo las bigtech están modificando sectores enteros.

La creciente digitalización y los avances tecnológicos están transformando sectores enteros. ¿Cómo? Derrumbando las barreras de entrada que antaño amparaban pesadas estructuras empresariales, que solo se podían mantener con elevados márgenes.

El desarrollo tecnológico está facilitando la entrada de nuevos competidores en diferentes sectores. Estas nuevas empresas estrechan los márgenes, se apoderan de nichos de mercado y obligan a las grandes del sector a reducir y controlar sus costes, si es que quieren seguir en el mercado.

En el sector bancario, esta restructuración es palpable con el cierre de oficinas y las fusiones bancarias. Buscan, de esta manera, ganar en competitividad, para poder competir con las fintech, las bigtech y las insurtech. Estas industrias constituyen una amenaza permanente que les obliga a reinventarse constantemente.

Además, los inversores se ven atraídos por los exponenciales crecimientos de estas empresas, que gracias a la digitalización y la tecnología crecen aceleradamente.

Las empresas que utilizan las nuevas tecnologías en las finanzas, o fintech son las más conocidas, pero conviene también conocer a las insurtech y bigtech.

Tech en inglés es una abreviación informal de technology. Por lo que fintech, insurtech y bigtech tienen en común la utilización de la tecnología para revolucionar los sectores en los que operan.

¿Qué son las insurtech?

Insurtech es la unión de insurance y technology para referirse a las empresas que utilizan la digitalización y las nuevas tecnologías en el sector asegurador.

Los inversores no son ajenos a las posibilidades de crecimiento de las insurtech. de manera que empiezan a tomar posiciones en un sector que, al igual que la banca con las fintech, se espera experimente una importante transformación.

Además, al igual que ocurre con la banca, las nuevas generaciones están totalmente digitalizadas y no entienden otra forma de relacionarse con su aseguradora que no sea de manera digital.

Las principales aseguradoras son conscientes de los importantes desafíos a los que se enfrentan en materia de gestión y analítica de datos. Por eso están invirtiendo en digitalización y nuevas tecnologías, para adaptarse y poder sobrevivir a la revolución digital.

La revolución de las insurtech va más allá de una app donde podamos gestionar nuestros siniestros y pólizas de seguros de manera digital. La aplicación del big data, el internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial (IA) y la tecnología blockchain transformarán profundamente el sector.

Gracias al big data se puede medir el riesgo de manera mucho más precisa. De esta forma pueden ajustarse mejor las primas con la emisión de contratos de seguro inteligentes.

La utilización de la tecnología blockchain facilita que los usuarios puedan recibir una compensación directa y automática cuando se produce el riesgo que cubre la póliza de seguros. La aseguradora AXA, por ejemplo, gracias a la tecnología blockchain puede indemnizar de forma directa y automática a sus asegurados que sufren retrasos en vuelos al conectarse a una base de datos de tráfico aéreo mundial. Estamos pues ante una nueva generación de contratos inteligentes.

Además, gracias a las nuevas tecnologías las aseguradoras pueden luchar mejor contra el fraude.

¿Qué son las bigtech?

Bigtech es la unión de big y technology, de manera que agrupa a las empresas tecnológicas más importantes del mundo. Entre ellas destacan empresas como Google, Facebook, Amazon, Alibaba, Microsoft y Apple.

Estas empresas cuentan con un enorme capital, la tecnología más puntera, gigantescas bases de datos de clientes y una presencia en el mercado global.

Estas empresas tienen la capacidad para entrar en cualquier sector y transformarlo o utilizar las bases de datos de sus clientes para ganar cuota de mercado en otros sectores. Así lo hizo, por ejemplo, Amazon al entrar a competir con Netflix en el streaming a través de Amazon Prime video.

Por su parte, Google se está posicionando en la domótica de los hogares y en la industria de la automoción. Mientras que Alibaba se está convirtiendo en una referencia en la venta online de seguros.

Las fintech y las insurtech son por naturaleza empresas más pequeñas que las bigtech, pero son ágiles y para crecer rápido solo necesitan capital. Este es el motivo por el que son una buena opción para obtener rentabilidad que no escapa a los inversores.

En definitiva, tanto las bigtech como las insurtech pueden ofrecer a los inversores una elevada rentabilidad al ser empresas con un gran potencial de crecimiento.

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elon-musk-esta-cerca-de-ser-el-primer-trillonario-de-la-historia:-esto-es-lo-que-falta-que-pase-en-spacex,-starship-y-tesla

Elon Musk está cerca de ser el primer trillonario de la historia: esto es lo que falta que pase en SpaceX, Starship y Tesla

Ser millonario ya no es sinónimo de ser rico. Es cierto, alguien con un patrimonio neto de un millón de euros está en una posición cómoda, pero seguramente si vive en una ciudad de un país occidental (incluso de un país no excesivamente rico como España) seguramente tenga que trabajar para vivir. La vivienda y los gastos de las grandes ciudades son elevados.

Para pasar al siguiente estadio de la riqueza, que para mi es la posibilidad de vivir sin trabajar, hay que contar con varios millones de euros, idealmente decenas. Pero para vivir una vida de superlujo hay que llegar a las centenas. Y luego están los mil-millonarios (billonarios en inglés), que están la lista Forbes. Pues bien, Elon Musk está cerca de dar el siguiente salto y convertirse en el primer trillonario (en inglés, en castellano sería billonario) de la historia.

La lista Forbes

La lista Forbes de los más ricos del planeta sigue el patrimonio de las personas que han superado los mil millones de dólares de patrimonio (los billonarios, que dicen allí). Actualmente hay 2.755 personas en todo el mundo que superan dicho patrimonio.

Forbes tiene una web donde se puede ver en tiempo real el patrimonio de estas personas. Pero una vez al año "congela" la lista y hace un artículo especial, más detallado.

En la congelación de 2021 ya vimos cómo Elon Musk era la segunda persona más rica del mundo, con un patrimonio de 155.000 millones de dólares, siguiendo de cerca a Jeff Bezos, el fundador de Amazon, que tenía 177.000 millones (a pesar de que en 2019 se divorció y tuvo que ceder a su ex-mujer una buena parte de sus participaciones en Amazon).

Pero Elon Musk ya supera a Jeff Bezos en patrimonio, aunque la competición entre ambos es dura (y no se llevan especialmente bien). Y en el futuro parece que Elon Musk se disparará aún más y seguramente sea el primer billonario (o trillonario, que diría Forbes) de la historia.

Elon Musk, éxitos y fracasos hasta 2008

La vida de Elon Musk está llena de momentos clave, pero quizá sea significativa su decisión en 1995 de dejar la Universidad de Stanford y montar su propia empresa con su hermano Kimbal. Su empresa, Zip2, fue comprada por 305 millones de dólares. Musk no paró ahí, de hecho nunca ha parado, y fundó ese mismo año un banco online (X.com), que después de fusionarse con Confinity se convirtió en Paypal. En 2002 fue comprado por 1.500 millones de dólares por eBay.

En lugar de retirarse ya como un superrico (pero no billonario, su patrimonio rondaba los 150 millones de dólares) decidió fundar SpaceX. Y ahí se jugó su patrimonio, pues tras varios lanzamientos fallidos Musk se jugó totalmente sus ahorros en el último lanzamiento posible, en 2008.

Además, en dicho año, Musk redobló su apuesta en una innovadora compañía de automoción, Tesla Motors. Musk era solo un invesor pero las cosas no iban bien. En 2008 decidió invertir más dinero y convertirse en CEO de dicha empresa.

2008 fue para Musk el año más duro de su vida. Había pasado en 2002 de tener cientos de millones de dólares a tener un patrimonio neto menor de cero, pues tuvo que endeudarse. Sin embargo le salió bien la jugada.

En septiembre de dicho año el lanzamiento de SpaceX fue un éxito y logró un contrato con la NASA que salvó la compañía. Este fue el primer balón de oxígeno que le permitió remontar.

Billonario en 2012 y disparado en 2017

A partir de entonces las cosas le han ido bien a Musk, pero siempre le ha justado ese espíritu de "doble o nada". En 2012 entró por primera vez en la lista de billionarios de Forbes, con un patrimonio de 2.000 millones de dólares.

Tesla había salido a bolsa y la empresa había dados sus frutos. SpaceX también funcionaba bien, aunque por motivos regulatorios seguía sin cotizar en bolsa (y así sigue). Y en 2017 Telsa se disparó: las acciones de Tesla se dispararon dicho año.

Pero el verdadero hito fue a finales de 2019, cuando la acción de Tesla realmente explotó. No hay más que mirar la gráfica y cómo la pandemia fue un breve bache en el camino meteórico, exponencial, del patrimonio de Elon Musk.

Tesla Stock

¿Trillonario?

Este camino exponencial de la acción de Tesla es la gran base para que Musk se convierta en trillonario. De hecho la valoración de Tesla supero precisamente ayer el trillón de dólares (billón en España), cosa que solo unas otras seis empresas del mundo han logrado (Apple, Microsoft, Aramco, Alphabet y Amazon).

Tesla va por buen camino aunque para seguir creciendo en precio le falta lanzar un modelo más masivo, es decir, más económico y quizá más compacto. También es importante que la conducción autónoma prospere, pues tiene una posición de ventaja. La baza de ser una marca puramente eléctrica y su red de cargadores ya está reflejada en la cotización actual.

Pero para que Musk tenga personalmente se una al club de los trillonarios también SpaceX tiene que subir en valoración. La última valoración privada sitúa a la compañía en 100.000 millones de dólares. Pero la clave de esta compañía es el programa Starship.

Si sus cohetes Falcon permitieron que los lanzamientos al espacio fueran mucho más económicos, creando incluso una red de satélites privada para proporcionar Internet a todo el mundo, Starlink, el programa Starship permitirá llegar de una forma "barata" a la Luna y a Marte. Y esto es algo que le podría dar ingresos recurrentes de distintas agencias espaciales en el futuro.

¿Será Elon Musk en primer trillonario de la historia? Siempre que sus proyectos dentro de Tesla y SpaceX sigan así parece que sí. A no ser que vuelva a hacer un "doble o nada" de los suyos en alguna aventura empresarial.

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los-ingresos-crecen,-pero-el-deficit-estructural-tambien

Los ingresos crecen, pero el déficit estructural también

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La recaudación impositiva este año está creciendo de forma asombrosa. Durante la primera mitad del ejercicio los ingresos procedentes de las principales figuras impositivas superaban o estaban muy cerca de los obtenidos en el mismo periodo de 2019, pese a la importante brecha que aún separa las bases imponibles del nivel alcanzado en aquel momento.

Hasta julio, la recaudación por impuestos corrientes sobre la renta y patrimonio (básicamente IRPF e Impuesto sobre Sociedades) superaba en un 5,4% la registrada en el mismo periodo de 2019, a pesar de que la renta de los hogares aún era un 3% inferior y la renta empresarial era un 20% inferior, antes de impuestos; los ingresos por cotizaciones sociales eran superiores en un 4,1%, con unas remuneraciones salariales inferiores en un 1,7%; y la recaudación por IVA tan solo estaba por debajo de la previa a la pandemia en un 1,4%, pese a que a la suma del gasto en consumo y en inversión en vivienda aún le faltaba un 5,6% para alcanzar su nivel precrisis (todas las cifras están expresadas en términos de contabilidad nacional). Y todo ello sin que se hayan producido cambios relevantes ni en la normativa ni en los tipos impositivos.

Esto puede ser el motivo de que las instituciones y servicios de estudios que elaboran previsiones hayan situado su predicción de déficit por debajo de la previsión del propio Gobierno, algo inusual. Así, el pasado mes de septiembre la previsión media de déficit recogida en el Panel de previsiones recopilado por Funcas se situaba en el 8,1% del PIB, frente al 8,4% del Gobierno. Y no parece que esto vaya a cambiar en las siguientes rondas de previsiones, a pesar del fuerte recorte que va a sufrir la cifra esperada de crecimiento del PIB, como consecuencia de la reciente revisión a la baja del segundo trimestre. Es más, es posible que incluso mejore la previsión de déficit. Hay que decir que para 2022 se vuelve a lo habitual: una previsión de déficit por parte de los analistas superior a la del Gobierno.

Con todo ello, la recaudación impositiva en el conjunto de 2021 podría superar en unos 4.000 millones a la de 2019. Pero esta inesperada recuperación de los ingresos fiscales no significa que no aumente el déficit estructural. Por mencionar las partidas más relevantes: el gasto en pensiones será este año unos 9.000 millones superior al del 2019; existe un nuevo gasto estructural, el ingreso mínimo vital, de unos 3.000 millones; y las remuneraciones salariales pagadas por las administraciones públicas. habrán crecido en unos 14.000 millones (si bien una pequeña parte de esta cifra será transitoria ligada a la pandemia).

Además, la tendencia ascendente del gasto estructural va a continuar en 2022. El proyecto de PGE recoge, por ejemplo, un crecimiento del gasto no comprometido del Estado y de las partidas destinadas a todos los Organismos Autónomos excepto el SEPE, la actualización de las pensiones con el IPC, el incremento del IMV y de los salarios públicos y se establece una tasa de reposición de las plantillas del 120%. Cuando se haya completado la recuperación de la economía, en 2023, el PIB nominal será un 8% superior al anterior a la pandemia —menos, si descontamos el incremento del producto generado por las inversiones del Plan de Recuperación, que es de carácter transitorio—, pero el déficit será casi el doble, y el déficit estructural habrá crecido entre 25.000 y 30.000 millones.

A largo plazo se puede estimar que el déficit estructural alcanzará el 4,5% del PIB, de modo que la deuda pública seguirá creciendo, si bien mientras duren los fondos Next Generation la ratio sobre el PIB estará camuflada por un incremento del denominador temporalmente inflado por el efecto de dichos fondos. Esto nos deja en una posición vulnerable de cara a cuando terminen las compras de deuda por parte del BCE, o ante un posible incremento de las expectativas de inflación a largo plazo, lo cual conllevaría un reajuste de las primas de riesgo. Una situación económica como la actual no es el mejor momento para realizar un ajuste de las cuentas públicas, pero si en algún momento comienza a dispararse la prima de riesgo, como sucedió en 2011, el ajuste será entonces obligado. En el futuro deberíamos recordar que para tener margen para poder sostener la economía con estímulos fiscales en las etapas de crisis, es necesario sanear las cuentas en las etapas de expansión.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El Periódico de España.

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