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La pandemia desploma los nuevos matrimonios, en descenso desde hace medio siglo

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En 2020 España registró el menor número de matrimonios de diferente sexo desde 1975: 87.481. El descenso respecto al año anterior (-46%) fue mayor que el registrado en Alemania (-10%), Países Bajos (-21%), Suecia (-22%) o Francia (-34%), pero no muy diferente del que se verificó en otros países del sur de Europa (Italia: -47%; Portugal: 43%). Con todo, la caída más abrupta se observó en Irlanda (-53%).

Antes de 2020, el año en el que en España se registraron menos matrimonios fue el 2013, cuando, todavía inmerso en la crisis económica que siguió al estallido de la burbuja inmobiliaria, el país alcanzó el máximo histórico de personas desempleadas (más de 6 millones). Por el contrario, 1975 fue el año de toda la serie disponible en el que se contrajeron más matrimonios: 271.347. Por tanto, en 2020 se celebraron poco más de la mitad de matrimonios que en 2013, y menos de un tercio que en 1975. Ciertamente, los nuevos matrimonios presentan una evolución muy dependiente del ciclo económico, cayendo en periodos recesivos y aumentando en periodos expansivos, pero, por encima de estas oscilaciones, destaca la solidez de la tendencia decreciente (Gráfico 1).


Dejando al margen 2020, un año extraordinario por las restricciones que la pandemia provocó en la vida social,  se observa que durante el quinquenio que transcurre entre el final de la crisis económico-financiera y el inicio de la pandemia (2015-2019), el número anual medio de matrimonios (166.000) se quedó muy por debajo de la media anual del quinquenio previo a la crisis (2003-2007): 208.000. Aun teniendo en cuenta que las cohortes de jóvenes en edades típicamente nupciales eran en 2003-2007 más voluminosas que en 2015-2020, cabría afirmar que la nupcialidad todavía no se había recuperado de la crisis económica cuando la pandemia le asestó otro duro golpe.

La caída de los matrimonios también se aprecia con toda claridad cuando se pone en relación con la población. La tasa bruta de nupcialidad (matrimonios por 1.000 habitantes) era en los años previos a la pandemia (3,5-3,7) aproximadamente la mitad de la registrada a mediados de los años setenta del siglo XX (7,2-7,3), cayendo en 2020 por debajo de 2 (1,91) (Gráfico 2).


Ese mismo indicador (tasa bruta de nupcialidad) permite observar el descenso generalizado de los matrimonios en Europa durante el último medio siglo (Gráfico 2), un descenso que ha sido menos intenso en Alemania, y más acusado, en Portugal, pero que se constata en todos los países. Desde principios de este siglo también ha descendido la proporción de primeros matrimonios (sobre el total de matrimonios contraídos). En España, por ejemplo, hasta el año 2000 los primeros matrimonios representaban entre el 95 y el 99% de todos los que se celebraban; a partir de entonces, el porcentaje fue reduciéndose hasta quedarse en el entorno del 80% en los últimos años. En otros países europeos con tradición católica, como Italia, Portugal e Irlanda, se observan descensos de similar intensidad en las primeras nupcias. En definitiva, en todos estos países, hoy día se casa mucha menos gente soltera, pero lo hace mucha más gente que ya estuvo casada.

La caída de la nupcialidad representa, por tanto, un fenómeno muy extendido en las sociedades occidentales que, en general, obedece a una reducción de los incentivos tanto institucionales como socioculturales al matrimonio. Por una parte, la condición de casado/a ya no es imprescindible para acceder a determinados servicios y prestaciones que tradicionalmente la requerían (como la pensión de viudedad, cuya importancia como recurso básico de supervivencia, además, ha disminuido en las sociedades con elevadas tasas de participación laboral de hombres y mujeres y en las que se ha impuesto el modelo de familia con dos perceptores de ingresos). El matrimonio tampoco es condición necesaria para asegurar a los hijos el ejercicio pleno de sus derechos (entre ellos, la pensión de orfandad). Por otra parte, las sociedades occidentales no estigmatizan (o lo hacen en mucha menor medida) a las personas (y, en particular, a las mujeres) que a lo largo de su vida tienen distintas parejas (incluso cuando comparten con ellas el hogar). Contar con diversas experiencias de pareja a lo largo de la propia biografía se percibe socialmente como una manifestación del ejercicio de la libertad individual y de la legítima búsqueda de la felicidad personal. 

Así pues, la pérdida de importancia del matrimonio en la sociedad española es evidente. Ha dejado de entenderse como un rito de paso crucial para la emancipación de la familia de origen y la formación de una propia. No obstante, esta afirmación se circunscribe a las parejas heterosexuales, ya que entre personas del mismo sexo el matrimonio sigue una tendencia ascendente (más ostensible entre las mujeres, cuyo número de matrimonios supera desde 2018 al de los hombres) (Gráfico 3). También las bodas entre personas del mismo sexo cayeron en 2020 (36% en el caso de las mujeres y 40% en el caso de los hombres), pero menos que las celebradas entre personas de diferente sexo (46%). No hay que olvidar, sin embargo, que los matrimonios homosexuales (de ambos sexos) representaron en 2020 algo menos del 4% de todos los que se registraron ese año. 


Available in english: Focus on Spanish Society.

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España ante la desglobalización

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Una de las sorpresas de la recuperación pospandémica, que no parece desmentirse desde la invasión de Ucrania, es el dinamismo de las exportaciones. Se temía que la desorganización de las cadenas productivas junto con la crisis energética, mermarían el potencial industrial, tanto por la multiplicación de retrasos en la llegada de suministros como por el riesgo de pérdida de competitividad. Es un hecho que los precios de producción se están encareciendo a un ritmo endiablado que nos retrotrae varias décadas (el indicador de precios industriales no energéticos para el mes de abril se incrementó casi un 16%, la tasa más alta desde 1980), y la disponibilidad de suministros es un quebradero de cabeza para las empresas (el indicador PMI de retrasos de abastecimiento se situó en abril en niveles preocupantes). 

Sin embargo, las ventas en el exterior muestran un auge que resiste los embates de la guerra. Durante el primer trimestre crecieron casi un 24% en relación con el mismo periodo de 2021, y ya se sitúan un 14% por encima de los valores de la era precovid. Estos resultados mejoran netamente la media europea (con tasas del 20% y 11%, respectivamente). De las cuatro grandes economías, la española es la que más avanza en términos de cuota de mercado en el exterior. Y las informaciones disponibles para el mes de marzo no alteran a tendencia pese al contexto bélico y sus derivadas. 


Las exportaciones de servicios no turísticos también evolucionan favorablemente, a la vez que el turismo extranjero está de vuelta. Con todo, el tirón del sector exterior está compensando la debilidad de la demanda interna, lastrada por el recorte de poder adquisitivo de los hogares provocado por la inflación y las incertidumbres geopolíticas que empañan el horizonte de la inversión. Fruto de ello, la economía todavía creció en el primer trimestre mientras que otras, como la alemana, están atenazadas por la recesión. 

Este providencial viento de cola podría estar reflejando un cambio en el proceso de globalización: las empresas europeas buscan una mayor seguridad en las cadenas de valor, y por tanto están repensando el entramado de relaciones con sus proveedores. Otro factor crucial es el encarecimiento del transporte internacional, tanto por la disrupción de los sistemas de logística (agravada en tiempos recientes por el cuasi cierre de algunos de los principales puertos del este de China) como por la escala de precios energéticos. El resultado natural es un acercamiento de la producción a los lugares de consumo. 

Prueba de ello, los intercambios entre países de la UE están en plena expansión mientras que el comercio con el resto del mundo se estanca, evidenciando una cierta “desglobalización”. De momento España se está beneficiando del cambio de pauta de los procesos productivos, incrementando su presencia en el mercado europeo. Las ventas hacia los otros países miembros progresan a un ritmo elevado, llevando el saldo con la eurozona hasta un superávit de 9.100 millones de euros, frente a 5.400 millones de hace un año (datos para el primer trimestre).     

Está por ver si este giro, con beneficios evidentes en términos de crecimiento, se mantendrá en el tiempo y si sirve para mejorar nuestro modelo productivo. Ya hace lustros que la productividad apenas avanza mientras que, descontando la inflación, la remuneración media por asalariado se sitúa en niveles similares a los de principios de siglo. El sector automotriz, la principal excepción a la actual bonanza exportadora, será un barómetro del cambio de modelo: esta industria es una de las más expuestas a la doble transición tecnológica y energética. 

Sin duda el Plan de recuperación toca las teclas acertadas para dar el salto cualitativo, con inversiones previstas en el desarrollo del vehículo eléctrico, cadena agroalimentaria, energías renovables o semiconductores. Pero hoy por hoy no parece que los proyectos se estén ejecutando a un ritmo suficiente ni con la coherencia necesaria para aprovechar la oportunidad.      

REMUNERACIÓN | Según se desprende de las últimas previsiones de la Comisión Europea, la remuneración media por asalariado se reducirá este año en un 2,8% en términos reales (descontando la evolución del deflactor del consumo privado). Este sería el mayor recorte de poder adquisitivo desde 2012 (-3,4%). La Comisión también anticipa que la inflación generará una disminución de la remuneración media en términos reales en todos los países miembros sin excepción. Este movimiento al unísono en toda la Unión Europea no tiene precedentes desde que existen datos comparables, a mediados de los años 90.

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El turismo da un respiro a España

Las perspectivas económicas no son nada halagüeñas en el mundo. La alta inflación que se puede observar en todos los países, la Guerra de Ucrania, las reestricciones a las exportaciones de alimentos... todos los indicadores apuntan a una desaceleración del crecimiento.

Sin embargo hay un dato que está mejorando en España, un indicador fundamental que nos ha lastrado durante los últimos dos años y que está mejorando de forma continua y puede darnos un empujón positivo durante el verano: el turismo.

El turismo nacional, recuperado

Es importante diferenciar entre el turismo nacional y el extranjero. La crisis del covid ha hecho que la gente prefiera desplazamientos más cortos y salir al extranjero es más complicado que antes de 2020. Los datos son inequívocos: el turismo nacional está completamente recuperado, pero el extranjero todavía tiene margen de crecimiento.

En abril de 2022 ya hubo más pernoctaciones nacionales que en abril de 2019. Es cierto que eso ya pasó en el verano de 2021, pero la nueva variante Omicron hundió de nuevo las cifras, que ya se han vuelto a recuperar.

Por otro lado del lado de los extranjeros todavía queda un 10% para llegar a datos de 2019, pero ya se puede ver que en abril de 2022 hubo más pernoctaciones que en agosto de 2021, que es históricamente el mejor mes del año.

El turismo puede ser la salvación de España

Todos los indicadores de España van para abajo menos este. Y el turismo es una de las grandes industrias de España, con muchos trabajadores y que genera riqueza. Esta temporada, si no hay cambios en el covid, puede ser muy buena y por fin recuperar el nivel de ingresos perdido.

Las primeras estimaciones de crecimiento para este trimestre están, a pesar de las rebajas de los organismos internacionales, mejorando. Y puede que ya nos acerquemos al 98% del PIB del cuarto trimestre de 2019. Si el turismo mejora más de lo esperado quizá logremos llegar antes a ese punto de inflexión.

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Más impuestos, más trabajadores públicos y tipos más altos: un cocktail explosivo para España

Nos las prometíamos muy felices hace tan solo unos meses. Salíamos de la pandemia por fin y la economía se iba recuperando a buena marcha mientras volvía a crecer el empleo y los españoles volvíamos a gastar, a salir, a vivir...

Pero en un pestañeo todo ha cambiado y ha vuelto a ponerse la cosa difícil. Una inflación histórica nos ha puesto contra las cuerdas, haciendo que las previsiones de crecimiento de nuestra economía se hayan enfriado hasta el 4%, según las últimas previsiones de la Comisión Europea, que baja la cifra más de un punto y medio en tres meses.

No vamos a ser capaces de volver al nivel e riqueza de 2019 este año y teniendo en cuenta que todavía no hemos sido capaces de dejar atrás del todo la crisis de 2008. Pero parece que el Gobierno no lo ve o no quiere verlo, porque sigue adelante con medidas que claramente perjudican el bolsillo de los ciudadanos y la propia economía.

En la última semana ha anunciado un aumento de las plazas de empleo público este año hasta las 30.000, una cifra récord que ha acordado con los sindicatos. ¿Son necesarias tantas? El Gobierno estima que sí, pero parece que no se da cuenta de que el gasto público vuelve a desbordarse perjudicando claramente el endeudamiento del país.

Pero, ¿quién paga la fiesta?

Pagas muchos impuestos pero...¿te compensa?

Pues, evidentemente, los de siempre. Es decir, nosotros. Los ciudadanos, los contribuyentes. Que según la OCDE, destinamos casi el 40% de nuestro coste laboral a pagar impuestos y cotizaciones, cinco puntos más que la media de la OCDE.

Además, en cuanto a carga fiscal estamos en el puesto 16 de los 38 países que conforman esta organización, curioso cuando tenemos menos ingresos que la mayoría. Pero claro, en nuestro país el gasto público está disparado y mal repartido.

Porque los trabajadores pagamos nuestros impuestos pero después no gozamos de una protección social acorde a ello, con un sistema que ayude a encontrar empleo (de calidad) cuando se pierde o que nos aporte una buena formación laboral.

No, aquí los impuestos se destinan a engrasar la maquinaria de gasto público. De ahí que, a pesar de la alta inflación que se come nuestra renta disponible, el Gobierno no quiera oír hablar de bajadas de impuestos.

Y a todo esto se suma un ingrediente más. Y peligroso. Los tipos altos vuelven. Una noticia que no esperábamos pero que será un hecho muy pronto para poder combatir la elevada inflación.

En España, un país en el que se financia casi todo por la escasa cultura de ahorro que tenemos, eso es un duro golpe, pues significa que van a subir las hipotecas y demás créditos, mermando más la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.

Por lo tanto, tenemos entre manos un cóctel que puede estallarnos en la cara si no se toman medidas (que no tiene pinta). La bajada del precio de la luz sigue sin producirse, mientras todo sube y sube de precio.

¿Hada cuándo aguantaremos?

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[PODCAST] Consejos básicos sobre cómo digitalizar un negocio emprendedor

En este episodio de Sage Advice Podcast, «Gestión empresarial como clave del éxito», conocerás una serie de consejos sobre cómo digitalizar tu negocio emprendedor.

  • La digitalización es el uso de soluciones tecnológicas para que produzcas más y mejor.
  • Escucha nuestro podcast para descubrir ejemplos de transformación digital de negocios emprendedores.

¿Cuántas veces has oído, en los últimos años, que debes digitalizarte para que tu negocio no se quede obsoleto? Incluso, en los últimos tiempos, habrás oído: “O te digitalizas o tus competidores te van a adelantar por la izquierda”.

Frente a tales advertencias no queda otra y decides lanzarte. Pero, ¿qué supone exactamente?

Qué implica la transformación digital de las empresas

La digitalización es el uso de soluciones tecnológicas para que produzcas más y mejor. Veámoslo con un ejemplo:

Pensemos en un emprendedor que acaba de crear su propio estudio de arquitectura. Necesitará:

  1. Elaborar un plan contable que asegure la viabilidad del negocio.
  2. Realizar facturas y presupuestos a proveedores y clientes.
  3. Gestionar los ingresos y los gastos de la sociedad.
  4. Estar al día de sus obligaciones legales como, por ejemplo, el pago del IVA o el IRPF.
  5. Analizar la información financiera de su empresa para la toma de decisiones.

La digitalización tiene infinidad de aplicaciones, tantas como áreas de mejora tenga un negocio.

Ventajas de la digitalización

Pero, ¿qué pasaría si este emprendedor contara con una solución digital que le permitiera automatizar todas estas tareas? De este modo, no solo evitaría cometer errores. Se ahorraría un tiempo muy valioso que podría invertir en otras tareas que le ayuden a:

  • Captar clientes.
  • Optimizar recursos.
  • Generar negocio.

Además de obtener un sinfín de ventajas para el negocio:

  • Aumento de la productividad.
  • Liberación de recursos para tareas de valor añadido.
  • Abaratamiento de costes.
  • Prevención de riesgos.
  • Aumento de las ventas.

Sage Contabilidad y Facturación es un software que podría hacer por este emprendedor todas estas labores de forma automática, práctica y sencilla. Además, cuenta con una app móvil desde la que puede gestionar su empresa esté donde esté.

Este es un ejemplo de cómo digitalizar un negocio. El uso de soluciones que aprovechan la tecnología para aportar eficiencia a los procesos.

Cómo digitalizar tu negocio paso a paso

Lo primero que tienes que hacer para saber cómo digitalizar un negocio es detectar puntos débiles, respecto a tus propios procesos internos y, por supuesto, frente a la competencia.

  • ¿Tus competidores tienen tienda online y tú no vendes en Internet?
  • ¿Te falta actividad en redes sociales?
  • ¿Aparecen tus competidores en google cuando tecleas tu servicio en el buscador, y tu no apareces?
  • ¿Inviertes mucho tiempo en tareas tediosas y repetitivas?
  • ¿Te cuesta encontrar información sobre tu propio negocio en cuanto a ventas, pedidos o cuestiones logísticas?
  • ¿La información que manejas no es correcta?
  • Realizas ciertos procesos habitualmente en tu empresa, pero… ¿podrías acelerarlos?

Si has respondido SI a cualquiera de las cuestiones anteriores, ya has dado el primer paso: detectar puntos de mejora.

Ahora vamos a por la segunda cuestión para saber cómo digitalizar un negocio: ¿qué solución implantar?

Soluciones tecnológicas para cada negocio

Cada problema tiene una solución. En el caso de que tus competidores vendan online y tú no, la solución es evidente… ¡es hora de crear tu propio ecommerce!

Pero en otro tipo de necesidades la solución no es tan clara. O bien puede requerir la combinación de varias opciones y herramientas para digitalizarte.

Vamos a analizar casos reales de oportunidades que puede tener tu negocio emprendedor, y vamos a desvelarte cuál sería la mejor alternativa en cada caso:

  • Imagina que eres fotógrafo de eventos, te haces autónomo y quieres captar clientes. Una buena solución es crear una página web, un perfil en redes sociales y posicionarte en tu sector para generar negocio.
  • Imagina que creas un ecommerce de ropa de deporte y quieres aumentar el volumen de ventas. Tu solución es invertir en publicidad en Google y en las Redes Sociales.
  • Imagina que abres un restaurante vegetariano en pleno centro de tu ciudad. Crees que tienes todo de tu mano, pero no llegan la cantidad de clientes que esperabas. Si tu negocio no tiene presencia en internet es como si no existieras. Tu solución es invertir en SEO local para que tus potenciales clientes te encuentren.

Estos son sólo algunos ejemplos de cuestiones comunes, pero puede ocurrir que las necesidades detectadas y su solución requieran de la combinación de diferentes innovaciones tecnológicas. Allá vamos con otro ejemplo:

  • Una plantación agrícola con sensores interconectados (IoT o Internet of Things) que detectan falta de humedad en la tierra, y envían una señal al sistema de regadío, que se activa automáticamente sin intervención humana, y notifica al agricultor de la ejecución del proceso, y del estado posterior de humedad tras el mismo.

Aquí tenemos la combinación de IoT y automatización de procesos para dar con una solución que podría haber acabado con la cosecha, o parte de ella, si se hubiera tardado más en intervenir.

Ayudas del Kit Digital

Cada necesidad tiene su solución tecnológica y su proceso de digitalización adecuado. Y no siempre es fácil saber qué se necesita. Pero precisamente ahora tenemos un buen amigo para lograrlo (y gratis).

  • Este nuevo amigo se llama Agente Digitalizador. Empresas especializadas en digitalización que asesoran a pymes, micro pymes y autónomos sobre el mejor camino para conseguir lo que quieren mediante la transformación digital de los procesos.
  • Y gratis gracias al Kit Digital. Ayudas para autónomos, pequeñas y medianas empresas que necesiten dar los pasos descritos y acceder a todas las mejoras que puede ofrecer este proceso.

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Cómo puede ayudarte Sage en la solicitud del Bono Digital

A través del servicio Sage Conecta, los empresarios podrán simplificar los trámites para solicitar el Bono Digital. Un servicio que sólamente cuesta solo 50 euros y se ocupa de todo el proceso, desde la inscripción del empresario, pasando por la solicitud de las ayudas, la ejecución de estas y la justificación de la subvención. ¿A qué esperas para digitalizar tu negocio?

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Sin mapa en los mercados

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La inflación llevaba mucho tiempo sin nosotros hasta que retornó —y con que fuerza— en el último año. En Estados Unidos, sobre todo, hay una sangría en los mercados. Varias generaciones han crecido y vivido sin inflación significativa y sin tener evidencia de cómo se las gastan los bancos centrales para atajar esos crecimientos de precios. Por ello, una gran parte de analistas y traders, acostumbrados a mercados en alza casi permanentemente y a una gran liquidez provista por las autoridades monetarias —que siempre solventaban los problemas— se han quedado sin mapa. Si acuden a pedir consejo a otros traders más experimentados tampoco van a tener muchas alternativas. La razón es que anteriormente se producían procesos de venta acelerada de acciones o de bonos, pero no grandes caídas en los dos mercados a la vez. En esta ocasión, no hay dónde meterse.

La espita de la caída de los mercados inicialmente aconteció en Estados Unidos con la salida de los inversores de las grandes tecnológicas y Nasdaq. Se ha ido generalizando y ahora todo el mundo parece querer salir de casi todos los sectores. Ni tecnológicas, ni manufactureras, ni otras cosas. Todo a la baja. Desde una óptica financiera, existe la creencia de que los mercados han estado sostenidos de forma algo artificial. Ahora la corrección parece combinar varias caídas que tenían que haber sucedido antes. Antes de normalizar había que corregir lo que estaba inflado (tecnológicas y bonos, por ejemplo) y pasar por una amenaza de recesión en un contexto de inflación. Parte del problema también parece venir de que los mercados no se creen las expectativas de inflación de los bancos centrales. Creen que va a durar más de lo que proyectan. Hasta ahora no les había importado porque se equivocaban siempre al decir que subiría y no lo hacía. Además, creen que los bancos centrales han reaccionado tarde, incluida la Fed. Y qué decir del BCE. Ha habido que esperar a este lunes para que Christine Lagarde, su presidenta, haya sugerido dos subidas de tipos a partir de julio y la reacción inmediata del mercado no fue mala. Es crítico que los bancos centrales ganen credibilidad nuevamente en este contexto convulso, para que se vuelvan a anclar las expectativas hacia una menor inflación en los próximos meses.

Desde la óptica macroeconómica, las noticias para el futuro más cercano no son halagüeñas. La amenaza de recesión está ahí, pero no es lo único, ya que hay preocupación por una crisis alimentaria y por graves problemas energéticos el próximo invierno. Mientras permanezca, seguirá presionando los mercados a la baja. Con mucha incertidumbre adicional por las consecuencias de la guerra de Ucrania y la política covid cero de China que está aumentando la tensión en la cadena global de suministros y generando nuevas rondas de crecimientos de precios y, probablemente, recesión, incluso para el propio país asiático. Sería una gran noticia el final de ambas, que daría un respiro a la economía global y un vuelco a mejor a los mercados. Mientras tanto, seguimos sin un mapa sobre dónde y cómo invertir en los mercados.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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La eficiencia económica aumenta los beneficios pero nos hace vulnerables a los cisnes negros

En las empresas es habitual oír hablar de lo importante que es ser eficiente. Que los recursos se usen de forma adecuada y que sean productivos. También se habla mucho, en el ámbito público, de la eficiencia en el uso del dinero de los contribuyentes. Que cada euro recaudado tenga un propósito y aporte un beneficio claro a la sociedad. Y tiene sentido. En un mundo ideal.

En el mundo real lo cierto es que un exceso de eficiencia nos hace vulnerables. Muy vulnerables. Cuando vienen los cisnes negros, los eventos inesperados pero que suceden con más asiduidad de lo que pensamos, las eficiencias pasan factura.

La eficiencia en las empresas

Una empresa hipereficiente sería aquella en la que no sobra ni falta un trabajador, en la que todo el mundo tiene bien definida su función y no hay tiempo sobrante. Los euros del capital que financia la empresa se exprimen a tope y logran el mayor beneficio posible.

Sin embargo, en una situación así, en realidad la empresa se encuentra en un equilibrio muy inestable. Cualquier pequeño cambio, como la enfermedad de un trabajador o que se vaya a otra empresa, trastocaría todos los planes.

Es más, una empresa donde los puestos de trabajo están perfectamente dimensionados no tiene margen para crecer. No se puede contratar a alguien de un día para otro y que además esté a velocidad de crucero de forma inmediata, por lo que es conveniente que las empresas tengan un cierto sobredimensionamiento de personal para absorber tanto los picos de trabajo como un crecimiento del volumen de negocio. De lo contrario cualquier evento podría trastocar la supuesta eficiencia de la empresa.

La eficiencia en el comercio mundial

Otro ejemplo que podemos ver de que las eficiencias no siempre son buenas es el caso del comercio mundial. Durante décadas ha aumentado su eficiencia. Las fábricas, en lugar de tener stocks que costaban dinero y espacio, se iban dedicando cada vez más al just in time, donde los productos llegaban en el momento de la producción, ganando en eficiencia.

Sin embargo un evento como el covid-19, que trastocó toda la cadena de suministro, ha afectado más a las empresas más eficientes. Un claro ejemplo son las compañías automovilísticas, que no suelen contar con stock, que hacen compras pensando únicamente en los forecasts y que han visto como ahora, dos años después de un "cisne negro" de libro no son capaces de producir todo lo que les pide el mercado.

Pero este "cisne negro" no solo ha afectado a las empresas finales. La propia cadena de suministro era muy eficiente para ser competitiva y se ha visto que no era capaz de absorber una mayor demanda mundial de productos por falta de barcos, contenedores, capacidad de los puertos, almacenes y un largo etcétera.

La eficiencia en las inversiones públicas

Todos estamos de acuerdo en que hace falta una cierta eficiencia en las inversiones públicas. Pero tenerlo todo medido al milímetro no es la mejor de las ideas. Un ejemplo claro lo vemos en la crisis del gas que estamos viviendo en Europa debido a invasión de Rusia a Ucrania.

Alemania tiene que buscar fuentes alternativas al gas ruso, pero no tiene (¡ni una!) centrales de regasificación. No puede recibir gas por barco, solo por gaseoductos. Ya están intentando arreglarlo pero les va a costar tiempo y dinero.

En el otro extremo está España, que tiene la mayor capacidad de Europa en cuanto a regasificación. Y eso que tenemos también gaseoductos que nos conectan con un país productor, como es Argelia.

En estos momentos España podría estar suministrando gas a Europa pero la UE decidió hace tiempo que la conexión de gas de la Península Ibérica con el resto del continente no era económicamente eficiente. Los eventos geopolíticos han demostrado que no eran la mejor decisión, sobre todo cuando los movimientos de Rusia no son nuevos.

Lo que la biología nos enseña de la eficiencia

La biología nos puede enseñar claramente que las redundancias son importantes. Tenemos dos riñones a pesar de que con uno podía funcionar el cuerpo. Los cerebros son capaces de recuperarse de enfermedades que destruyen parte de las neuronas, generando conexiones nuevas que sustituyen. Es decir: el cuerpo tiene ineficiencias, exceso de órganos, que nos preparan para posibles fallos que no suelen ser muy comunes.

Visto todo lo anterior se puede concluir que buscar únicamente la eficiencia no es una buena idea. Tampoco lo es el derroche: ni una empresa puede tener la mitad de la plantilla ociosa, ni la cadena de suministro puede tener el doble de barcos por si acaso, ni creo que España sea el ejemplo de nada (tiene claramente un exceso de regasificación, está en el extremo contrario de Alemania), ni los cuerpos pueden tener todo duplicado porque tendrían que consumir muchas más calorías y muchos morirían por inanición.

Pero lo que está claro es que tener ciertas redundancias es bueno para la economía y los ejemplos recientes son una muestra de ello.

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Qué es la firma electrónica y cómo obtenerla para mi empresa

En este post conocerás cómo podrás obtener la firma electrónica y los múltiples beneficios que su uso presenta para tu negocio.

  • La firma electrónica certifica la autenticidad y la validez de la transmisión de los datos por Internet.
  • Un 83% de las transacciones con firma electrónica se completan en menos de 24 horas.

Contenido del post


  1. Qué es la firma electrónica
  2. Para qué documentos se puede usar la firma electrónica
  3. Cómo obtener la firma electrónica
  4. Ventajas de obtener la firma electrónica

Actualmente, recurrir a Internet para llevar a cabo cualquier tipo de procedimiento administrativo es un ahorro importante en:

  • Costes
  • Tiempo
  • Materiales
  • Recursos humanos

En las empresas tenemos dos situaciones diferenciadas: una serie de procedimientos que deben realizarse por internet (como la inmensa mayoría de procedimientos fiscales y tributarios que tenemos que realizar con la Agencia Tributaria) y otros procesos que pueden ser voluntarios.

Pero, para todos ellos, es imprescindible contar con la firma electrónica de la empresa o de la persona física titular. Este es el método que certifica la autenticidad y validez de la transmisión de datos por internet.

1)Qué es la firma electrónica

La firma electrónica es un fichero que se instala en el navegador y que permite firmar telemáticamente una transmisión de datos, verificar una recepción y comprobar quién es el emisor de dicha transmisión. La firma electrónica equivale a la firma física en cualquier proceso que hagamos en nuestra vida cotidiana.

Estos ficheros que contienen la firma electrónica, son únicos y los emiten entidades y organismos autorizados y certificados por las autoridades que los consideran válidos. El fichero de la firma electrónica es personal e intransferible, al igual que nuestro DNI o CIF, y da fe de nuestra persona en cualquier procedimiento telemático.

2)Para qué documentos se puede usar la firma electrónica

Hoy en día la firma electrónica se ha convertido en un indispensable para empresarios, autónomos y ciudadanos en general. La firma electrónica es muy útil a la hora de realizar gestiones online, especialmente con la Administración.

  • Firma de contratos.

La firma electrónica se emplea a menudo en la firma de contratos, autorizaciones y formularios de clientes. Esto evita a las empresas tener que imprimir documentos como una autorización de prestación de servicios o un contrato de compra y venta de productos. Además, esto evita a los clientes el tener que pasar por procesos largos y farragosos a la hora de realizar cualquier trámite de este tipo.

  • Matrículas online.

La firma electrónica cada vez se está utilizando más en procesos de matriculación online en centros educativos.

  • Trámites tributarios.

La Administración avanza a pasos agigantados hacia la digitalización de todos sus procesos. En este sentido, la firma electrónica se emplea a la hora de realizar trámites con Hacienda, como presentar el modelo de Declaración Trimestral del IVA, por ejemplo, y con la Seguridad Social cuando se da de alta a un trabajador.

  • Poderes simples.

Si se precisa otorgar poderes simples a un abogado a un tercero, se puede hacer mediante un sencillo trámite en el que se acompañe un documento digital con la firma electrónica.

  • Documentos laborales.

Cualquier documento laboral como un contrato de trabajo, una nómina o un certificado específico, se puede firmar electrónicamente. Esto acredita su validez y autenticidad.

3)¿Cómo obtener la firma electrónica

La firma electrónica se consigue acudiendo a cualquier organismo autorizado para su emisión. En esta lista podemos ver todas las Administraciones Públicas que proporcionan esta utilidad de emisión y reconocimiento de titulares que solicitan la firma electrónica.

No obstante, por su sencillez y aceptación, recomiendo realizar los trámites desde Ceres, entidad dependiente de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre que actúa con convenio con todas las administraciones públicas mencionadas anteriormente. El proceso que vamos a explicar a continuación se hace desde la FNMT. Para obtener la firma electrónica sólo necesito realizar los siguientes pasos:

  • Descarga de la solicitud de firma electrónica en la web de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Basta con introducir el CIF de la sociedad o nuestro NIF para obtener un código. El procedimiento anterior realiza una descarga de firma previa en nuestro navegador.
  • Sólo para personas jurídicas. Obtener una certificación del Registro Mercantil de la vigencia de los cargos del administrador o apoderado que va a utilizar la firma electrónica. Su coste aproximado es de 40 euros.
  • Con el certificado anterior, los poderes de la sociedad y el DNI original del representante de la empresa, se formalizará la solicitud presencial de la firma electrónica en las dependencias más cercanas de la Agencia Tributaria. O bien de aquellos organismos que tengan convenio de colaboración con la FNMT. En este mapa podemos localizar todos los centros más cercanos a nuestro domicilio.
  • Las personas físicas pueden acudir a cualquier entidad enumerada anteriormente tan sólo con su DNI original o Pasaporte en vigor.
  • Una vez realizada la acreditación personal, en el plazo de unas horas, normalmente al día siguiente, podremos descargarnos nuestra firma electrónica accediendo a este enlace de la web de la FNMT. Basta con introducir el CIF o NIF y el código inicial que nos suministró la plataforma.

Todo este procedimiento se debe realizar desde el mismo ordenador y con el mismo navegador. Por desgracia, la inmensa mayoría de procesos telemáticos que proporciona la administración y que requieren el uso de firma electrónica sólo funcionan correctamente desde Internet Explorer y desde Firefox, para algunos casos.

4)Ventajas de obtener la firma electrónica

Obtener la firma electrónica aporta muchas ventajas a aquel que la utiliza. Por un lado, la firma electrónica proporciona una mayor seguridad e integridad de los documentos. Cabe destacar que gracias a la firma electrónica, el contenido del documento electrónico firmado no puede ser alterado, por lo que se garantiza su autenticación así como la de la identidad del firmante.

Asimismo, con la firma electrónica se garantiza la confidencialidad. El contenido del mensaje solo será conocido por quienes estén autorizados a ello.

A nivel medioambiental, firmar electrónicamente los documentos supone un importante ahorro de papel. Esto implica directamente una disminución del almacenamiento de datos físicamente y reducción de gastos en los procedimientos de administración de archivos.

No hay que olvidar el ahorro de tiempo que conlleva la firma electrónica. Gracias a ella se evitan desplazamientos y traslados y también se disminuye el tiempo en la ejecución de procesos.

Igualmente, utilizar la firma electrónica proporciona un aumento de la productividad y competitividad de la empresa y un firme compromiso con la digitalización de sus procesos. No hay que olvidar que el 83% de las transacciones con firma electrónica se completan en menos de 24 horas y la mitad de ellas en menos de 15 minutos.

La firma electrónica aumenta la productividad, ahorra tiempo y ayuda al medio ambiente.

La tecnología es ya una parte importante en el día a día de cualquier empresa. La firma electrónica tiene muchísimos más usos y se ha convertido en una parte esencial para brindar altos estándares de seguridad a las transacciones y a los documentos que gestiona la empresa.

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2022 por su relevancia.

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Condiciones para un pacto de rentas

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Los Estados disponen de poco margen para luchar contra el actual brote de inflación y sus consecuencias en la capacidad de compra de los hogares, el malestar social y el crecimiento de la economía. A diferencia de lo que ocurrió con la pandemia, ya no pueden contar con el respaldo de los bancos centrales, vía los generosos programas de compra de deuda que ahora están deshaciendo. Algunos países, como el nuestro, están muy endeudados y tendrán que afrontar la subida de tipos de interés en ciernes.

De ahí la idea de resucitar el pacto de rentas, un instrumento amable para las cuentas públicas que tuvo su época de gloria con los pactos de la Moncloa o el “dique de contención” holandés (el llamado modelo polder). El objetivo más evidente: evitar una espiral de precios y salarios nefasta para la competitividad y la cohesión social. Un pacto de rentas también aportaría algo de previsibilidad para nuestra economía, algo importante en un contexto internacional tan incierto.

Para posibilitar un tal acuerdo, sin embargo, es preciso tener en cuenta tres circunstancias. La primera atañe a la duración de la crisis energética. La decisión de topar el precio del gas que entra en el mercado eléctrico es un paso acertado en la dirección de la desescalada, como lo reconoce el Banco de España en su informe anual. Además, los mercados a plazo apuntan a unos precios tensionados del petróleo y del gas hasta la primavera del 2023 y a una posterior suavización fruto de las inversiones en renovables y de los esfuerzos de ahorro energético que se están realizando (aunque todavía queda mucho por hacer). Sin embargo, existen escenarios menos halagüeños, como el que se plantearía en caso de un corte total del suministro ruso. Todo ello aboga por acuerdos plurianuales, como está empezando a producirse en algunos sectores.

La heterogeneidad de situaciones entre sectores, exacerbada por la aceleración de los cambios estructurales como consecuencia de la pandemia, es otra complicación de cara a un acuerdo de conjunto. Algunas actividades como las tecnológicas y la logística se enfrentan a una escasez de mano de obra o, en el caso de la agricultura en determinados territorios, a una demanda boyante que dificulta la contención. Por tanto, un acuerdo de cobertura nacional solo puede ser indicativo, si bien también debe incorporar incentivos fiscales o en términos de cotizaciones sociales para las empresas que lo respeten.

Finalmente, el debate actual es dicotómico: unos abogan por incrementos salariales en función de la inflación prevista, con un riesgo de desvío asumido por los trabajadores, y otros por pactos con indiciación total en función de la inflación real, algo que amenaza la competitividad de las empresas. Existen sin embargo fórmulas intermedias de reparto de los costes importados, como compensaciones ante la pérdida de poder adquisitivo que no se perpetúen en futuros convenios, o aportaciones a planes de pensiones de empleo.


De momento, el mercado laboral está respondiendo con moderación. Los salarios pactados se incrementan por debajo del 2,5%, dos puntos menos que el IPC subyacente. Pese al crecimiento del empleo, los hogares soportan una pérdida de capacidad de compra: este año, descontando la inflación, su renta disponible se habrá reducido un 5,7% en relación a 2019, según las previsiones de la Comisión Europea. Los márgenes también se comprimen, aunque proporcionalmente menos (la Comisión prevé una reducción del excedente bruto de explotación en términos reales del 1,6% durante el mismo periodo). Pero algunos sectores se muestran más exuberantes, con el riesgo de contagio al resto, incluido el sector público.

En suma, este parece ser el momento oportuno de un acuerdo amplio, que abarque el conjunto de cuestiones —márgenes empresariales, salarios y pensiones—. Y que tenga en cuenta las características del shock energético y geopolítico que se adentra inexorablemente en nuestra economía.

COYUNTURA | El malestar social generado por la escalada de costes energéticos, evidenciado por las recientes huelgas de transportistas, ha dejado huella en los indicadores de coyuntura. La cifra de negocios en la industria registró un descenso en marzo del 6,1% (según el índice del INE corregido de estacionalidad y calendario). En cuanto a los servicios, el descenso alcanzó el 3,3% en el mismo mes (según el IASS corregido del INE). Destaca la caída de las ventas y reparación de automóviles, así como de servicios más afectados por la huelga, como el comercio. 

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Ahora que el dólar está fuerte así puedes cubrir las inversiones ante un movimiento de divisas

En las últimas semanas hemos presenciado como la relación eur/usd se está acercando a la paridad. En este momento, el euro cotiza a 1,0562 dólares, mientras que al iniciar el año se encontraba en 1,1373 dólares, lo que representa una caída de poco más del 7%.

Lo más sorprendente de todo es que hace un año atrás la relación eur/usd se movía próxima a 1,22 dólares. El dólar le está comiendo terreno al euro.

La política monetaria de la Reserva Federal de subida de tipos frente a la política del BCE de seguir en tipos 0% justifican la demanda creciente de dólares y, en consecuencia, su apreciación frente al euro.

United States Interest Rate

El problema de esta devalución es que los activos que cotizan en dólares se vuelven más caros y en un contexto de materias primas al alza, el riesgo divisa y el riesgo precio se vuelven en contra de la Eurozona cuando tiene que demandar a Estados Unidos.

Los exportadores estadounidenses cuyos precios están fijados en euros y reciben el pago en unos meses, una caída del euro les perjudica, pues el monto total de dólares percibidos decrece.

Los inversores cuya divisa base es el dólar y están invertidos en acciones europeas les sucede lo mismo: necesitan gestionar el riesgo divisa para que la devaluación no impacte negativamente al valor liquidativo de su cartera. No solo ocurre con el importe de la cartera sino con los flujos esperados vía dividendos, un flujo denominado en una moneda extranjera en una fecha futura.

Gestionar el riesgo divisa con futuros

Si queremos estionar el riesgo divisa nos tenemos que acercar al mercado de derivados financieros. Los futuros de divisas son uno de los principales métodos de cobertura contra la volatilidad de los tipos de cambio, ya que evitan el impacto de la fluctuación de las divisas durante el periodo cubierto por el contrato.

Los inversores utilizan los contratos de futuros para cubrirse contra el riesgo de cambio. Si un inversor va a recibir un flujo de caja denominado en una moneda extranjera en una fecha futura, puede bloquear el tipo de cambio actual suscribiendo una posición de futuros sobre divisas de compensación que vence en la fecha del flujo de caja.

Los futuros de divisas son contratos estandarizados que se negocian en bolsas centralizadas. Los futuros se liquidan en efectivo o se entregan físicamente. Los futuros liquidados en efectivo se liquidan diariamente a precio de mercado.

A medida que cambia el precio diario, las diferencias se liquidan en efectivo hasta la fecha de vencimiento. Para futuros liquidados por entrega física, en la fecha de vencimiento, las divisas deben ser canjeadas por el monto indicado por el tamaño del contrato.

Los contratos de futuros de divisas comprenden varios componentes que se describen a continuación:

En primer lugar, tenemos el activo subyacente. Este es el tipo de cambio de moneda especificado fecha de vencimiento. Para futuros liquidados en efectivo, esta es la última vez que se liquida. Para futuros entregados físicamente, esta es la fecha en que se intercambian las monedas.

Como hemos dicho los contratos están estandarizados, lo que se traduce en que es tamaño está fijado. Por ejemplo, un contrato Euro FX (EUR/USD) está estandarizado a 125.000 euros.

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Los contratos de futuros son apalancados y con un margen inicial podemos asistir a elevadas posiciones. También se establecerá un margen de mantenimiento y, si el margen inicial cae por debajo de este punto, el bróker requerirá que se reponga el margen y, de no hacerlo, se cierra el contrato.

Veámos un ejemplo, para entender cómo funcionaría esta operación.

Imaginemos que un inversor estadounidense tiene en su cartera 1.000.000 de euros en activos. Ante la expectativa de un deterioro de tipo de cambio pretende cubrir su posición. En ese supuesto la solución viene dada por adoptar una posición vendedora (ponerse corto) en los contratos eur/usd con la adquisición de 8 contratos (8 x 125.000 euros = 1.000.000 euros).

Si por ejemplo, la evolución del tipo de cambio pasa de 1,06 dólares a la paridad entre ambas divisas el cálculo sería el siguiente: (1,06 – 1) x 8 contratos x 125.000 euros de nominal = 60.000 dólares.

De este modo, se conseguiría mitigar las consecuencias de los vaivenes del par eur/usd sobre en el valor liquidativo. Lo que perdemos en cartera por devaluación del tipo de cambio lo ganamos con la venta de 8 contratos de futuros sobre el tipo de cambio.

En este caso la cobertura es perfecta pues el monto total denominado en euros es múltiplo del tamaño estandarizado del contrato, pero muchas veces no sucederá así. Para ello, CME Group, la bolsa de derivados financieros más grande del mundo, pone a disposición de los inversores contratos más pequeños.

En este caso el E-micro EUR/USD es de un tamaño de 12.500 euros, lo que permite a pequeños inversores o posiciones de inversión más específicas, ajustar la cobertura.

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Gestionar el riesgo divisa se puede utilizar para operaciones de cobertura, es decir reducir el riesgo, pero también para incrementar el riesgo. Los futuros sobre divisas también pueden utilizarse para especular y, al incurrir en un riesgo, intentar beneficiarse de la subida o la bajada de los tipos de cambio.

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