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La Unión Europea define las «reglas del juego»: Todo sobre la Ley de IA

La Ley de IA regulará el uso de Inteligencia Artificial en la UE, siendo pionera a nivel mundial.

  • La UE pretende regular la IA para garantizar mejores condiciones de desarrollo y uso de esta tecnología.
  • La prioridad es garantizar que los sistemas sean seguros, transparentes y trazables.

Contenido del post


  1. Así trata de regular la UE la Inteligencia Artificial
  2. Los principios en los que se basa la ley de IA
  3. La regulación en función de los niveles de riesgo
  4. La IA generativa

Desde los 90, con Internet omnipresente, surgieron pocas tecnologías tan influyentes en ética y leyes. Entre estas pocas y selectas se encuentra la Inteligencia Artificial.

El amplio potencial de las tecnologías de IA plantea cuestiones acerca de la regulación y las reglas de uso. Las preguntas surgen en torno a la necesidad de establecer normativas y directrices que rijan las aplicaciones y el desarrollo de la IA. Se pone en evidencia la importancia de que exista una Ley de IA.

¡TUITÉALO! La Unión Europea define «reglas del juego» con la Ley de IA para regular su uso, priorizando seguridad, transparencia y trazabilidad.

Como parte de su estrategia digital, la UE quiere regular la Inteligencia Artificial (IA) para garantizar mejores condiciones de desarrollo y uso. La IA ofrece beneficios en asistencia sanitaria, transporte seguro y limpio, fabricación eficiente y energía sostenible. Pero también puede suponer un riesgo ético que la UE quiere evitar.

1) Así trata de regular la UE la Inteligencia Artificial

La prioridad del Parlamento es garantizar que los sistemas de IA utilizados en la UE sean:

  • seguros,
  • transparentes,
  • trazables,
  • no discriminatorios y,
  • respetuosos con el medio ambiente.

Los sistemas de IA deben ser supervisados por personas en lugar de por la automatización, para evitar resultados perjudiciales.

El Parlamento también quiere establecer una definición de IA uniforme y tecnológicamente neutra, que pueda aplicarse a futuros sistemas de IA.

La Unión Europea ha emprendido una importante iniciativa al desarrollar y promover una regulación exhaustiva de los distintos ámbitos de la IA. La propuesta de ley europea, la Ley de IA, se publicó en abril de 2021. Esta normativa:

  • Establece obligaciones materiales para los desarrolladores y usuarios de tecnologías de IA.
  • Impone multas severas a las empresas que incumplan las obligaciones. Las sanciones podrían ir hasta los 30 millones de euros o el 6 % de la facturación anual por cada infracción.

Al igual que el GDPR, la Ley de IA se aplica a empresas no europeas que desarrollen productos basados en IA para uso en Europa. La Ley de IA muestra un claro potencial de convertirse en un estándar para las normativas específicas de IA.

2) Los principios en los que se basa la ley de IA

El propósito de esta ley es:

  • asegurar la seguridad,
  • transparencia,
  • trazabilidad,
  • no discriminación,
  • respeto al medio ambiente
  • y supervisión humana de los sistemas de Inteligencia Artificial utilizados en la UE.

Los principios son detallados de la siguiente manera:

  • Sistemas Seguros. Se enfatiza la necesidad de aplicar precaución a tecnologías disruptivas como la IA para mitigar riesgos asociados. Según Jordi Ferrer, profesor y abogado en Derecho Digital, se requieren restricciones de seguridad para la privacidad y ciberseguridad.
  • Transparencia Garantizada. Es crucial para corregir prácticas inapropiadas, especialmente en la recopilación de datos y el entrenamiento de sistemas de IA.
  • Trazabilidad del Sistema. Es importante entender y rastrear la evolución de los sistemas de IA para poder investigar su funcionamiento.
  • No Discriminación Garantizada. Los sistemas de IA deben evitar prejuicios injustos. Estos podrían tener efectos negativos como marginar a grupos vulnerables o agravar la discriminación existente.
  • Respeto al Medio Ambiente. Dado que los sistemas de IA consumen mucha energía, es esencial considerar su impacto en la sostenibilidad ambiental. Ferrer destaca la importancia de equilibrar la eficiencia energética.

3) La regulación en función de los niveles de riesgo

La normativa europea establece obligaciones para proveedores y usuarios en función del nivel de riesgo de la Inteligencia Artificial. Aunque muchos sistemas de IA plantean un riesgo mínimo, es necesario evaluarlos.

  • Riesgo inaceptable

Los sistemas de IA de riesgo inaceptable son los que se consideran una amenaza para las personas y estarán prohibidos. Incluyen:

  1. Manipulación cognitiva del comportamiento de personas o grupos vulnerables. Por ejemplo, juguetes activados por voz que fomentan comportamientos peligrosos en los niños.
  2. Scoring social. Clasificación de personas en función de su comportamiento, estatus socioeconómico o características personales.
  3. Sistemas de identificación biométrica en tiempo real y a distancia. Como el reconocimiento facial.

Se permiten excepciones, como la identificación biométrica remota «a posteriori» para perseguir delitos graves, con aprobación judicial.

  • Alto riesgo

Los sistemas de IA perjudiciales serán de alto riesgo y se clasificarán en dos categorías según seguridad y derechos fundamentales:

  1. Sistemas de IA que se utilicen en productos incluidos en la legislación de la UE sobre seguridad de los productos. Esto incluye juguetes, aviación, automóviles, dispositivos médicos y ascensores.
  2. Sistemas de Inteligencia Artificial pertenecientes a ocho ámbitos específicos que deberán registrarse en una base de datos de la UE:
  • Identificación biométrica y categorización de personas físicas.
  • Gestión y explotación de infraestructuras críticas.
  • Educación y formación profesional.
  • Empleo, gestión de trabajadores y acceso al autoempleo.
  • Acceso y disfrute de servicios privados esenciales y servicios y prestaciones públicas.
  • Cumplimiento de la ley.
  • Gestión de la migración, el asilo y el control de fronteras.
  • Asistencia en la interpretación jurídica y la aplicación de la ley.
  • Todos los sistemas de IA de alto riesgo serán evaluados antes de su comercialización y en su ciclo de vida.

4) La IA generativa

La Ley de IA de la UE también presta atención a la IA generativa, como ChatGPT, que tendría que cumplir requisitos de transparencia. Entre ellos, destaca:

  • El hecho de revelar que el contenido ha sido generado por IA.
  • Se tendrá que diseñar el modelo para evitar que genere contenidos ilegales.
  • Se deberán publicar resúmenes de los datos protegidos por derechos de autor, utilizados para el entrenamiento.

La ley establece altos estándares para asegurar la seguridad, transparencia y equidad de la IA, destacando la supervisión humana y responsabilidad ambiental. La Unión Europea lidera el camino hacia una IA que impulse un futuro inclusivo, ético y sostenible.

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Ligero repunte en la inflación

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El INE ha publicado el dato definitivo del IPC de julio. Es el 2,3 por cien en el nivel general, y 6,2 por cien en la subyacente, por encima del mes anterior (1,9 y 5,9 respectivamente). Se rompe una racha intensa de bajadas. No debe cundir el pánico, la tónica general continúa siendo de moderación. Las previsiones del Banco de España son de una inflación general del 3,2 por cien al final de 2023 y 3,6 en 2024 (con la subyacente en 4,1 y 2,1 por cien respectivamente). Funcas, por su parte, estima una variación interanual del IPC general en diciembre de 2023 del 3,9 por cien y en 2024 del 3,4 por cien. El repunte de estos meses se debe a efectos base vinculados a la energía y al persistente encarecimiento de los alimentos (10,8 por cien). Se mantendrá algo elevada en 2024 por la retirada prevista de las medidas del gobierno como respuesta a la guerra de Ucrania. No obstante, observamos que los precios son bastante más reducidos que cuando alcanzaron su pico en 2022, pero repostar combustible hoy sigue siendo significativamente más caro que hace dos años. 

A pesar del repunte, la situación es favorable y moderada. Si se compara con la eurozona, la inflación española lleva tiempo siendo más reducida. En parte por la mayor intensidad y prontitud de la desaceleración de precios de la energía. También es más favorable el diferencial del IPC subyacente. España presenta también mayor moderación salarial —comparado con Alemania y países de su entorno— lo que contribuiría a un menor crecimiento de precios en los servicios.

Estas virtudes españolas contrastan con la aplicación de las mismas medidas monetarias restrictivas que en el resto de la eurozona, con una mayor inflación. Para eso se creó el BCE, para una política monetaria única. Con sus ventajas pero también con algún efecto colateral negativo, como ocurre ahora. ¿Qué pasará en adelante? Podría haber una pausa en las subidas de tipos en septiembre, pero nadie puede descartar nuevos aumentos (uno o dos más, de 25 puntos básicos). Más aún si la inflación tarda en volver a la referencia del BCE, el 2%. El crecimiento del euríbor y otros tipos de mercado enfriaría la economía europea aún más. El mercado de trabajo parece preparado para resistir un tiempo. Es probable que los incrementos del precio del dinero —o la prolongación de tipos altos— se mantengan mientras no se vuelva al nivel de referencia de inflación. Es como un flotador a medio inflar. Cuando se trata de pisar una parte del plástico (por ejemplo, los precios de la energía) otros suben (como alquileres, textil, o alimentos elaborados). Esto significa que, para mantener todo el flotador medio hinchado y equilibrado pueden hacer falta más de dos manos. Por eso, tenemos la política monetaria haciendo parte del esfuerzo, pero la fiscal debe ser coherente también con su parte de responsabilidad y aplicar medidas que no sean inflacionarias. Y la política de rentas (sobre todo, salarios y márgenes) también debe jugar su papel contra el crecimiento de los precios.

Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia.

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La globalización y los bloques geopolíticos

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Desde el inicio de la era de globalización, Europa ha compensado la debilidad relativa de los impulsores internos del crecimiento con el tirón de los mercados extracomunitarios como China y EE UU, y la disponibilidad de materias primas importadas a precios estables. Entre los grandes países, Alemania —y en especial su industria— ha sido el gran ganador de esta etapa del capitalismo. Una etapa que sin embargo se está agotando, y esto tiene consecuencias para la economía española, negativas en lo inmediato y positivas si sabemos leer las transformaciones en marcha. 

El panorama global es cada vez más fragmentado. Las últimas perspectivas globales del FMI confirman que la globalización está dando paso a una ralentización de los intercambios internacionales, especialmente los que suceden entre bloques geopolíticos. Es decir, el comercio se regionaliza, alejándose del ideal del multilateralismo fraguado tras la caída del muro de Berlín. Así lo evidencia el parón del comercio entre la UE y el resto del mundo: las exportaciones hacia destinos no comunitarios, que se habían incrementado a un ritmo anual cercano al 5,5% en términos reales en el periodo 2000-2019, apenas crecieron ligeramente por encima del 1% en los últimos tres años. Asimismo, la inversión de terceros países en el tejido productivo europeo se ha desplomado (desde los más de 400.000 millones que entraban cada año antes de la pandemia, hasta menos de la mitad).


El panorama global es cada vez más fragmentado. Las últimas perspectivas globales del FMI confirman que la globalización está dando paso a una ralentización de los intercambios internacionales, especialmente los que suceden entre bloques geopolíticos. Es decir, el comercio se regionaliza, alejándose del ideal del multilateralismo fraguado tras la caída del muro de Berlín. Así lo evidencia el parón del comercio entre la UE y el resto del mundo: las exportaciones hacia destinos no comunitarios, que se habían incrementado a un ritmo anual cercano al 5,5% en términos reales en el periodo 2000-2019, apenas crecieron ligeramente por encima del 1% en los últimos tres años. Asimismo, la inversión de terceros países en el tejido productivo europeo se ha desplomado (desde los más de 400.000 millones que entraban cada año antes de la pandemia, hasta menos de la mitad).

En paralelo, el coste unitario de las importaciones se ha incrementado en relación al precio de los bienes y servicios que exportamos fuera de la UE. Este vuelco (o deterioro de la relación de intercambio) procede sobre todo del encarecimiento de las materias primas, entre las que destacan las energéticas. Si bien la situación ha mejorado notablemente estos últimos meses, el coste unitario de las importaciones sigue avanzando a un ritmo superior al de las exportaciones, además de mostrar una gran volatilidad, justo lo contrario de las tendencias observadas en el esplendor de la globalización. El doble shock de fragmentación y de precios relativos de las importaciones contribuye a explicar el debilitamiento de la industria europea, a tenor del nuevo bajón del indicador de actividad del sector, adentrándose en terreno contractivo. El FMI pronostica un crecimiento muy débil, o en algunos casos negativo, de nuestros principales socios europeos. 

La tendencia, que se superpone a la subida sin tregua de los
tipos de interés, es preocupante para España. Los intercambios con el
exterior han sido un factor crucial de prosperidad para nuestro
país, aportando un plus de crecimiento en momentos expansivos y atenuando las
recesiones. Las exportaciones netas aportaron directamente más de la mitad del avance
del PIB registrado el año pasado, eso sin contar el efecto de arrastre en la
inversión de equipamiento y otros agregados de demanda. Y en la crisis
financiera la política de austeridad hubiera tenido un coste aún mayor de
no ser por la resistencia del sector exterior, en particular el turismo.  

No obstante, también se vislumbran algunas oportunidades al compás de la relocalización de la industria —con efectos positivos en términos de lucha contra el cambio climático— y teniendo en cuenta nuestra ventaja comparativa en el sector de energías renovables. La profundización de la integración europea, única opción viable ante la lógica de bloques geopolíticos, nos podría favorecer como se desprende del fuerte superávit de nuestros intercambios con el resto de Europa. Se trata en todo caso de activos que conviene cuidar y poner en valor con nuestros propios recursos. Pero la desglobalización también se presta a una lectura en clave europea, porque la peor de las respuestas sería una escalada de egoísmos nacionales en el seno de la Unión. Véase la inflación de todo tipo de subvenciones e incentivos que pretenden ganar competitividad de manera espuria a expensas de otros socios. En esta disyuntiva, es necesario que los próximos comicios europeos sirvan para definir una visión de conjunto.

IPI | La
industria es el sector más vulnerable ante la ralentización de la economía
europea y los cambios en las pautas de consumo, sesgadas hacia los servicios.
La actividad retrocede, a tenor del índice de producción industrial (-1% en
junio, y -0,2% en lo que va de año). Destaca la debilidad de las ramas de
energía, bienes intermedios como la química, y bienes de consumo. Sin embargo,
la tendencia sigue siendo positiva en los bienes de equipo y los productos
farmacéuticos, mientras que el sector automotriz experimenta una remontada
desde los mínimos del año pasado.   

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Nuevos anticuerpos ante el ajuste del BCE

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La respuesta de la economía española a la subida de tipos de interés no deja de sorprender. Casi todos los anteriores ciclos de endurecimiento monetario —motivados, como ahora, por la necesidad de luchar contra la inflación— habían generado una recesión. En este caso, sin embargo, la economía resiste mejor de lo previsto, a tenor del dato de crecimiento del segundo trimestre, un notable 0,4%, prácticamente lo mismo que en los tres trimestres anteriores. Durante el mismo periodo, el coste del dinero se ha encarecido vertiginosamente y el euríbor cotiza ya por encima del 4%.  

Las explicaciones más inmediatas —abaratamiento de la energía, recuperación del turismo, fondos Next Generation—se quedan cortas, porque no bastan para entender la aparente inmunidad de las variables más sensibles a la subida de tipos de interés: la inversión se incrementó nada menos que un 4,6% en el segundo trimestre.

La aceleración del ritmo de ejecución de los fondos europeos es un factor. Otro, crucial en un contexto de subida de tipos, el desendeudamiento de las empresas y de los hogares. Tras el shock de la pandemia, las empresas reanudaron el proceso de reducción de pasivos, de modo que su deuda se sitúa ya por debajo del nivel prepandemia y es casi la mitad que en el anterior ciclo de subida de tipos de interés, que coincidió con la crisis financiera. Asimismo, las familias han aligerado sus balances, aprovechando la subida del euríbor para amortizar préstamos hipotecarios. Su situación financiera es, por tanto, significativamente más holgada que en el momento del estallido de la crisis financiera. El nivel de deuda privada es también menor que en otros países de nuestro entorno, especialmente Países Bajos, Finlandia y Suecia, algo que también contribuye a explicar el buen tono de la economía española en el seno de la OCDE.   


Bien es cierto que el elevado peso de los préstamos hipotecarios a tipo variable es un factor de vulnerabilidad. El foco de atención debe estar en las personas con menores niveles de renta, y es importante que las medidas dirigidas a este colectivo se refuercen, tratándose de una cuestión social acuciante. Pero a nivel macroeconómico, el desendeudamiento parece estar amortiguando el impacto financiero de la subida de los tipos de interés.  

El comportamiento del mercado laboral es otro factor diferencial en relación con épocas anteriores. La moderación del IPC, junto con los acuerdos salariales y la incesante creación de empleo, han aportado un impulso al poder adquisitivo, contribuyendo a contener el impacto de la restricción monetaria en la renta de los hogares. El consumo privado rebotó en el segundo trimestre, quebrando la senda negativa de los dos trimestres anteriores.  

Pero no echemos las
campanas al vuelo, porque las señales de desaceleración se han multiplicado.
Nuestra economía, muy dependiente del exterior, no puede desacoplarse del parón
de la eurozona, especialmente de Alemania. Las exportaciones, protagonistas de
nuestra recuperación pos pandemia, dan síntomas de debilitamiento. El sector
industrial se resiente, y las expectativas para los próximos meses no son
halagüeñas (el indicador PMI de gestores de compra de las manufacturas se sitúa
en terreno contractivo). 

Por otra parte, la subida de tipos de interés no se ha trasladado todavía por completo a la economía. La encuesta de préstamos bancarios apunta a una fuerte reducción de la demanda de crédito. Además, el BCE podría dar una nueva vuelta de tuerca en septiembre, apoyándose en la resiliencia de los precios, y sobre todo Lagarde advierte que mantendrá los tipos durante un periodo más prolongado de lo vaticinado.   

Con todo, la economía
española ha dejado atrás algunas de sus rémoras históricas como la querencia
por la deuda privada y la volatilidad del mercado laboral, lo que está permitiendo
encarar el ciclo monetario en mejor posición desde el punto de vista
macroeconómico. Queda por apuntalar estos resultados con reformas e inversiones
que nos permitan abordar los grandes desafíos económicos, presupuestarios y
sociales de nuestros tiempos.        

PIB | En el segundo trimestre el PIB avanzó un 0,4%, un ritmo similar al de los tres trimestres anteriores, pero con un cambio notable en su composición: ahora es la demanda interna la que lidera la actividad, mientras que la aportación del sector exterior es negativa, como consecuencia del enfriamiento de los mercados internacionales. Desde el lado de la oferta, los servicios y la construcción lideran el crecimiento de la actividad, mientras que la industria manufacturera se contrae y la agricultura cae un 8,4%, el segundo mayor descenso de la serie histórica, en un contexto de sequía.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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El PIB creció un 0,4% en el segundo trimestre

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CNTR | IIT 2023


El PIB creció un 0,4% en el segundo trimestre de 2023 según el avance provisional de la contabilidad nacional trimestral, resultado que se sitúa en línea con lo previsto. Al mismo tiempo, las tasas de crecimiento de los dos trimestres anteriores han sido revisadas a la baja en una décima porcentual. Así, el nivel del PIB se situó en el segundo trimestre un 0,4% por encima del nivel del cuarto trimestre de 2019.

El ascenso del segundo trimestre se apoyó, fundamentalmente,
en la recuperación del consumo privado, que se encuentra en disposición de
volver a crecer tras el ajuste de los dos trimestres anteriores, y en la
inversión en construcción. En menor medida, también contribuyeron al
crecimiento el consumo público y la inversión en bienes de equipo. No obstante,
cabe señalar que todas estas variables, salvo el consumo público, se encuentran
aún por debajo de los niveles prepandemia (gráfico 1).

La aportación del sector exterior –de donde procedió el
crecimiento en los dos trimestres anteriores– fue, sin embargo, negativa. Las
exportaciones de bienes sufrieron una caída del 5,9%, situándose por debajo del
nivel prepandemia, en un contexto de debilitamiento de la economía europea.
También retrocedieron las exportaciones de servicios no turísticos, tras 11
trimestres consecutivos de intenso avance. Las exportaciones de servicios
turísticos, cuya capacidad de crecimiento se encuentra muy agotada tras
alcanzar y superar los niveles prepandemia, registraron tan solo un ligero
ascenso (gráfico 2).

Desde la perspectiva de la oferta, la industria sufrió una
caída en su VAB mientras que la construcción y los servicios crecieron,
resultado que también se encuentra en línea con lo esperado. Destaca el
hundimiento de la actividad en el sector primario, con una caída del 8,4%, la
segunda mayor de la serie histórica.

En cuanto al empleo, el número de personas ocupadas, medidas
en términos de la contabilidad nacional, registró una variación nula, aunque el
número de horas trabajadas creció un 1,3%, recuperando así el nivel
prepandemia.

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Estos son los síntomas que te indican que tu empresa necesita una solución de gestión empresarial

Descubre las señales que te manda tu negocio para decirte que necesita una solución de gestión empresarial.

  • Las soluciones de gestión empresarial mejoran la información y, con ello, la toma de decisiones.
  • Conjuntar equipos diferentes es más sencillo con una solución de gestión empresarial.

Cuando se arranca un negocio, casi siempre se hace con lo justo. Es frecuente centrarse en generar las primeras oportunidades y convertirlas en clientes. No suele ser tan habitual darle la importancia que merece a cuestiones como la implementación de una solución de gestión empresarial.

A medida que la empresa va creciendo, lo que al principio no era una preocupación va cobrando importancia. Y te vas dando cuenta, porque surgen llamadas de atención que te están pidiendo una actualización del negocio. Este es el caso de las señales de que una empresa necesita una solución de gestión empresarial.

¡TUITEALO! Puede que tu negocio te esté enviando señales de que necesita una solución de gestión empresarial. ¡Anota las más frecuentes!

Se carece de información de calidad para la toma de decisiones

Una señal de la necesidad de una solución de gestión empresarial es la falta de información en los momentos clave de toma de decisiones. Algunos fallos son comunes: 

  • La información no llega en el momento preciso por la manera de trabajar.
  • Aparece información de calidad inferior a la esperada.
  • Los errores e imprecisiones siembran la desconfianza por el miedo a tomar decisiones equivocadas.

Demasiadas empresas siguen con el viejo sistema de descargar datos de hojas de cálculo dispersas para resumirlos en informes y presentaciones. Hoy en día, sin embargo, esa dispersión debe ceder ante una visión coordinada

Afortunadamente, las buenas soluciones de gestión empresarial o ERP son capaces de capturar e integrar datos procedentes de diferentes sistemas. Con ello, ganarás en diferentes aspectos:

  • Mayor eficiencia, por la detección temprana de recursos ociosos y la mayor comprensión de oportunidades para su uso.
  • Datos con más exactitud y fiabilidad, lo que reduce riesgos y ahorra tiempo en los procesos de toma de decisiones.
  • Trazabilidad de cada KPI, desde el origen hasta el informe, de forma que sabrás de dónde ha salido cada uno.
  • Podrás implantar un control autónomo de monitorización de indicadores clave del negocio, manteniendo protocolos de alerta para ganar en anticipación.

Las soluciones de gestión empresarial aportan muchas más ventajas. Además, estas mejoras permiten que las personas dedicadas a confeccionar informes manualmente se dediquen a su estudio y análisis. Su trabajo será más productivo y valioso y, en general, podrán acceder a mejores condiciones laborales.

Necesitas una solución de gestión empresarial para trabajar en equipo

A medida que creces, es normal que cada departamento trabaje de una forma más especializada. Y eso, trae cambios:

  • Donde antes había trabajadores generalistas que hacían un poco de todo, ahora cuentas con profesionales enfocados en tareas y proyectos complejos
  • Cuando la empresa era más pequeña, se resolvía en pequeñas reuniones informales. Ahora reclama un flujo constante de información precisa.

En el fondo, la especialización reclama una suerte de ‘traductor simultáneo’. Todos los departamentos van a recibir datos y elaborar reportes e informes más complejos. Y, al mismo tiempo, cada uno debe entender a los demás. Esa es la manera de garantizar la coherencia en la gestión. Es como un puzle en el que importa poco que las piezas sean bonitas si no encajan unas con otras.

Con Sage 200 y Sage X3, podrás encontrar el ERP adecuado para tu empresa según su tamaño y el sector al que se dedique.

Para resolver este problema, las soluciones de gestión empresarial ofrecen un marco para tu flujo interdepartamental de datos e información. Se obtienen formatos y protocolos de compartición ágiles y eficaces. Los profesionales aprenden a trabajar pensando en términos de un encaje que, por otro lado, facilita la propia solución. 

Surgen cuellos de botella en distintos puntos del proceso

Uno de los frentes de batalla de cualquier empresa son los cuellos de botella. Siempre estarán ahí en cualquier negocio. Hay que convivir con ellos y la clave está en saber gestionarlos, como decía Goldratt, para poder ser una empresa eficiente.

En muchas empresas, los cuellos de botella aparecen y desaparecen constantemente y en diferentes puntos del proceso. Pueden venir de muchas fuentes, entre otras:

  • No cuentas con las materias primas o mercaderías cuando las necesitas y, cuando llegan, lo hacen con retraso.
  • Te resulta imposible hacer estimaciones sobre cuánto te va a llevar cada tarea.
  • Desconoces cuánto personal vas a necesitar ni cuándo serán los momentos punta.
  • No dispones de liquidez suficiente para hacer pagos que hagan progresar las tareas.
  • Descubres sobre la marcha que la planificación comercial es defectuosa y eso te lleva a realizar cambios mal meditados en los procesos.
  • Te faltan datos sobre costes que te llevan a postergar proyectos y contratos.
  • No eres consciente del rendimiento de tu personal ni tienes datos que te permitan estudiar si estás exigiendo mucho o poco. 

Es probable, entonces, que una de las causas de este problema sea la falta de una solución de gestión empresarial integrada. Trabajar de forma aislada y sin visión de conjunto provoca que cada área intente optimizar solo sus procesos, recursos y sistemas. Y eso se hace demasiadas veces perdiendo de vista la optimización del todo.

Una solución de gestión empresarial que fomente la conexión entre departamentos puede facilitar la optimización coordinada del conjunto del negocio.

Dificultad para adaptarse al mercado

La flexibilidad del negocio es una de las características que es imprescindible poseer, si se quiere que perdure en el tiempo. Un ejemplo que nos viene a la cabeza es la fidelización del cliente, que requiere adaptarse continuamente. Eso mismo sucede con otros ámbitos: el entorno financiero, la innovación de procesos, el clima laboral, las reformas normativas, entre otros.

Si no se dispone de una herramienta de solución de gestión empresarial, difícilmente se puede ser flexible. Te faltará la información para adaptarte a las necesidades del momento. Cuando quieras tenerla, otros habrán obtenido ventaja. 

Al final, una solución de gestión empresarial incorpora el kit completo que necesitas para adaptarte. Lo que buscas es poder saber continuamente cómo mejorar y agilizar la planificación y el control de tu negocio.

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2023 por su relevancia.

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EthicHub: Innovación financiera y la revolución de las finanzas regenerativas


ethichub, innovación financiera

En un mundo cada vez más interconectado, la economía global se enfrenta a desafíos sin precedentes. La volatilidad de los mercados, la creciente desigualdad y la urgencia de la crisis climática nos obligan a replantear nuestros sistemas financieros. En este contexto, EthicHub emerge como un pionero en la innovación financiera, utilizando la tecnología blockchain para crear modelos financieros regenerativos (ReFi) que están alineados con la inversión de impacto financiero, social y medioambiental

¿Qué es EthicHub?

Para países como España, acceder a financiación no acostumbra a ser un gran problema, pero no sucede lo mismo con el 25% de la población mundial, principalmente en países en desarrollo o emergentes, que acostumbran que tener que afrontar intereses anuales superiores al 60%.


proyectos financieros éticos

EthicHub es una plataforma de inversión que utiliza la tecnología blockchain para conectar a pequeños agricultores con prestamistas. La idea es proporcionar financiamiento asequible a agricultores que de otro modo no tendrían acceso a los servicios bancarios tradicionales. Y lo mejor de todo es que los inversores en la plataforma no solo pueden generar un impacto social, sino que también pueden obtener hasta un 8-10% de beneficio en su inversión.

La innovación de EthicHub


Token Ethix de EthicHub

Gracias al uso de la tecnología blockchain, EthicHub permite la libre circulación de dinero entre economías primer mundistas y países emergentes con costes operativos inferiores al 1%.

Si eso no fuera poco, la innovación real de EthicHub se basa en ligar la economía real con la innovación gracias al uso de crypto activos. En la plataforma de EthicHub todos los préstamos están sobre colateralizados con un sistema de doble garantía. Por un lado, el activo del mundo real (a día de hoy principalmente café), y por el otro lado el sistema de «crowd-collateral» (colateral colectivo).

Este modelo permite invertir de una manera segura mientras que los pequeños agricultores pueden acceder a financiamiento asequible de prestamistas de todo el mundo. La inversión genera un rendimiento anualizado de entre el 8 y el 10% al mismo tiempo que contribuye a mejorar el nivel de vida de estos pequeños agricultores a través de su propia actividad productiva en un modelo de generación de valor compartido.

El crecimiento de EthicHub

EthicHub ha demostrado un sólido crecimiento y éxito en los últimos años. Con una base de más de 2.000 inversores recurrentes ha financiado un total de más de $4 millones a más de 600 comunidades agrícolas.

De este modo, EthicHub se está consolidando como una plataforma líder en la inversión de impacto y el uso de la tecnología blockchain.

Además, la reciente alianza con Heifer International afianza el crecimiento de EthicHub con jugadores prominentes del mercado de la inversión de Impacto. Heifer International, una organización global sin fines de lucro que trabaja para erradicar el hambre y la pobreza también se dedica a apoyar a pequeños productores, cómo son las comunidades cafeteras de México.

La alianza entre Heifer y EthicHub viene acompañada de una inversión de $420,000 a través de la plataforma de préstamos. Esta inversión piloto facilitará la diseminación más eficiente de los fondos de préstamos a las cooperativas de café que califiquen y que participen en el Proyecto Beyond Coffee II de Heifer International en Chiapas, México.

Para seguir con el crecimiento y la expansión, EthicHub ha levantado $2Millones en su ronda Seed gracias a la participación de venture capitals líderes en el ecosistema de startup de impacto cómo Crane Earth o Flori Ventures.

La ronda de CrowdEquity

Para completar su ronda de Seed, EthicHub ha lanzado una ronda de CrowdEquity que ya lleva recaudado más un más del 60%.

El éxito de esta ronda ha demostrado que se trata de una oportunidad única para los inversores. La ronda de CrowdEquity tiene como objetivo recaudar €250,000, y los inversores tienen la opción de participar con un ticket de inversión de €1,527. A cambio los inversores recibirán entre el 3% y el 5% de equity en la empresa y se cerrará el próximo 4 de Agosto.

Esta ronda de financiación representa una oportunidad emocionante para aquellos que buscan invertir en una empresa innovadora y audaz que está transformando el ecosistema financiero con su enfoque en las finanzas regenerativas.

Los tickets de inversión se pueden obtener directamente desde el portal de EthicHub en Adventurees, la plataforma que está emitiendo la ronda de CrowdEquity.

Planes de crecimiento

Entre los planes de Crecimiento, EthicHub tiene en el foco los fondos de inversión de impacto. El capital institucional sigue enfrentando muchos desafíos para poder llegar de una manera eficiente a los lugares dónde se necesita y la solución creada por EthicHub permite una mejora sustancial comparado a los ineficientes  sistemas tradicionales.

Para canalizar la inversión de de fondos de impacto, “EthicHub está planteando la posibilidad de adoptar alguna estructura financiera, cómo podría ser un fondo de inversión o un fideicomiso”, dice Joan de Ramón Brunet, Head of Growth de la startup.

Visión de negocio de EthicHub


Equipo y visión de EhticHub

En conclusión, EthicHub se destaca como una plataforma de inversión ética que está impulsando la innovación financiera y la revolución de las finanzas regenerativas. Mediante el uso de la tecnología blockchain, EthicHub conecta a pequeños agricultores rentables con prestamistas y compradores, brindando acceso a financiamiento asequible y generando un impacto social y medioambiental positivo.

La plataforma de EthicHub se basa en un modelo de negocio único que utiliza el concepto de «crowd-collateral» (colateral colectivo), permitiendo a los pequeños agricultores sin activos tradicionales acceder a financiamiento de prestamistas de todo el mundo. Esta inversión contribuye directamente a mejorar el nivel de vida de los agricultores y fomenta la generación de valor compartido.

EthicHub ha experimentado un sólido crecimiento en los últimos años, respaldado por una base de más de 2,000 inversores recurrentes y una financiación total de más de $4 millones para más de 600 comunidades agrícolas. La plataforma se ha convertido en un líder en la inversión de impacto y el uso de la tecnología blockchain, y su alianza estratégica con Heifer International demuestra su compromiso con el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

Además, EthicHub está en proceso de llevar a cabo una ronda de CrowdEquity para financiar su crecimiento y expansión. Esta ronda representa una oportunidad emocionante para los inversores interesados en participar en una empresa innovadora y audaz que está transformando el panorama financiero con su enfoque en las finanzas regenerativas.

Con planes de crecimiento futuros que incluyen la exploración de fondos de inversión de impacto, EthicHub está posicionada para seguir liderando el camino hacia un sistema financiero más inclusivo, equitativo y sostenible. Únete a la revolución de EthicHub y sé parte del cambio hacia un futuro financiero más justo y responsable.


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Inflación de costes y precios: evidencias con datos empresariales

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Los sucesivos incrementos en el nivel general de precios desde la
recuperación post pandémica por la COVID19, acelerados por la invasión rusa de
Ucrania, han suscitado un amplio debate sobre sus causas, sus consecuencias y las
correspondientes respuestas de política económica. Al tradicional análisis
macroeconómico de la inflación y las respuestas monetarias y fiscales para doblegarla,
se le ha sumado en esta ocasión uno nuevo de carácter microeconómico, que relaciona
la inflación con la falta de competencia en los mercados, con el poder y la
codicia empresarial (greedinflation)
y propone otras soluciones, entre ellas, una defensa más activa de competencia
y el control de precios.

El reciente episodio inflacionario ha estado precedido y acompañado por
fricciones en las cadenas de suministro globales, el encarecimiento del
transporte y la distribución y la subida de los precios de la energía y los
alimentos, todos ellos inputs
productivos en muchos casos importados y de uso generalizado en todos los
sectores. Es, por tanto, razonable relacionar el reciente episodio
inflacionario con un incremento generalizado en los costes de producción de las
empresas como consecuencia del encarecimiento de los inputs energéticos y de las materias primas. Las cuestiones que
animan el debate se refieren a si la traslación de los incrementos de costes a
precios se ha realizado de forma absorbente (las empresas no trasladan
íntegramente el aumento de costes y reducen márgenes), o se ha realizado de
forma aumentada (incrementando precios y márgenes). Y si la mayor o menor
traslación de incremento de costes a incremento de precios depende de la
competencia en los mercados y en qué sentido.

La disponibilidad de información sobre incrementos relativos de costes y precios en los ejercicios de 2022 y 2023 (expectativas) para una muestra de cerca de 500 empresas españolas con sede en Aragón, ha permitido llevar a cabo un estudio que trata de responder a las preguntas planteadas. El cuadro 1 resume una parte relevante de la información proporcionada directamente por las empresas en una encuesta voluntaria y anónima, sobre aumentos relativos de costes y precios en 2022 con respecto a 2021 y expectativas de incrementos de costes y precios para 2023 en relación con 2022. Prácticamente todas las empresas que participan en la encuesta responden afirmativamente a la pregunta sobre un posible aumento de costes en 2022, proporción que disminuye cuando se trata de expectativas sobre el comportamiento de los costes en 2023. Por tanto, el supuesto de que las empresas transitan por un episodio de inflación de costes no se rechaza. En segundo lugar, un porcentaje significativo de empresas no traslada el incremento de costes a incremento de precios, al menos instantáneamente y, entre las que sí lo hacen, el incremento medio de precios es menor al incremento medio de costes; es decir, las empresas de la muestra soportan en promedio un descenso en sus márgenes de beneficios.


Un análisis pormenorizado de la información disponible permite llegar a otros resultados relevantes. En primer lugar, la proporción de empresas que aumentan precios habiendo incrementado sus costes es menor en mercados más competitivos. Sin embargo, entre las empresas que experimentan aumentos de costes y deciden aumentar precios, la proporción de incremento de costes que se trasladan a precios es mayor entre las compañías que perciben más competencia en sus mercados que entre las que perciben un entorno menos competitivo. Otro resultado del análisis es que la traslación de incrementos de costes a precios se reparte a lo largo de varios periodos de tiempo y que las empresas que perciben entornos más competitivos trasladan el incremento de costes con más rapidez que las que perciben un entorno menos competitivo. Finalmente, se comprueba que la variación de márgenes se explica (negativamente) por la variación de costes, pero, controlando por la situación de costes de las empresas, la variación de precios no es informativa de la variación de márgenes.

Las respuestas de las empresas de la muestra a la inflación de costes es la
que podría esperarse según la teoría microeconómica de formación de precios en
mercados de competencia imperfecta. Las empresas tienen cierto poder de
mercado, pero desigual según las características estructurales del mismo
(número de competidores, diferenciación de producto). En un entorno de
competencia perfecta, no trasladar los incrementos de costes a incrementos de
precios y no hacerlo con rapidez significa poner en peligro la propia
viabilidad de la empresa. En mercados con competencia imperfecta las empresas
tienen holgura suficiente para valorar qué parte del incremento de costes
trasladan a los precios, conscientes de que los resultados no serán
indiferentes a las decisiones de otros competidores y de la sensibilidad de la
demanda a los precios de venta. La formación de precios se explica como un
resultado de equilibrio, donde el poder de mercado —situaciones donde los
precios se mantienen por encima de los costes marginales—, se conoce a partir
del resultado de equilibrio, es decir no se trata de un valor determinado de
antemano. Bajo este marco conceptual de análisis, en mercados estructuralmente
más competitivos los precios se mantienen cerca de los costes y se mueven en
paralelo a ellos cuando la competencia estimula la innovación y la mejora en la
relación calidad/coste de los productos. Sin embargo, las variaciones de costes
se trasladan más rápidamente y con mayor proporción a incrementos de precios en
mercados estructuralmente más competitivos que en los que lo son menos. La
competencia en los mercados tiene muchas virtudes, pero no es efectiva como
primera defensa frente a la inflación medida como variación de los precios.

Los resultados del estudio con datos empresariales —y la lectura que se realiza de los mismos desde la microeconomía— podrían ponerse en cuestión por la evidencia del incremento en los márgenes empresariales observado en las cuentas nacionales de la economía española y de otras economías. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en los datos agregados influyen los resultados de unas pocas y grandes empresas de una forma que no lo hacen en los resultados de los análisis con datos más granulares, como es este al que nos referimos. Más importante aún, en nuestra opinión, es el hecho de que los resultados con datos agregados no permiten diferenciar entre la influencia del comportamiento de los costes marginales y de los costes medios sobre la evolución de aquellos. Los partidarios de la explicación del episodio inflacionista como una greedinflation tendrán que argumentar por qué los márgenes empresariales, en el agregado, se mantienen relativamente estables antes de la pandemia y disminuyen durante la misma, cuando las condiciones estructurales de los mercados y el poder de mercado que se atribuye a las empresas no eran tan distintas a las actuales.

Más información en la nota técnica “Cost and price inflation with firm level data: An empirical analysis

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Los desafíos de una economía resistente, pero con grandes debilidades estructurales

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Nuevamente, vuelvo a escribir el día después de unas elecciones generales sobre los deberes del próximo Gobierno. 1.351 días después del 11 de noviembre de 2019, el día después de aquellas votaciones, y tras una grave pandemia, la guerra cruenta en Ucrania y un brote inflacionario persistente. Casi nada. En aquel entonces vivíamos ignorantes de lo que se nos venía encima en 2020, casi veíamos el futuro con optimismo, tras haber alcanzado algo de estabilidad económica al final de una década —como la de 2010— que se inició turbulenta con los coletazos de la crisis financiera y el brutal impacto de las tensiones de la deuda soberana europea.

Hoy todo aquello nos parece muy lejos, aunque no hayan transcurrido ni cuatro años. Tras experimentar una recesión sin precedentes —de las más graves en toda la OCDE— a causa del Covid-19, la economía española se ha ido recuperando paulatinamente, a pesar del impacto de la inflación, los problemas de la cadena global de suministros y el conflicto bélico. Hasta tal punto que incluso tenemos sectores con sobrecalentamiento de demanda, como el turístico, que este año superará al del 2019. Nos olvidamos con frecuencia de nuestras fortalezas y la de los servicios ofrecidos a visitante foráneos, junto al consumo privado y las exportaciones, las que dan buenas noticias en la coyuntura económica, sobre todo si la comparamos con los principales países europeos, azotados por una inflación más elevada y una mayor debilidad en su crecimiento actual, incluso algunos en recesión.

Hay una resiliencia de la economía española en este entorno que puede sorprender, pero tiene otras muchas lecturas. En primer lugar, el país está cerca de los 21 millones de afiliados. Ha progresado notablemente en creación de empleo, aunque también se observe cierto agotamiento de este ritmo de creación de puestos de trabajo en los últimos registros estadísticos. La tasa de paro está en el 12,7% y, aunque sea un avance, solo nos recuerda que debemos perseverar en los esfuerzos, ver qué ha funcionado y qué no. No hay lugar para la complacencia, puesto que el desempleo sigue muy por encima de los promedios de la UE y porque el estructural se estima en un 8% y aún estamos a una distancia considerable del mismo. El paro entre menores de 25 años supera el 28%, un registro muy incómodo. Durante toda la legislatura ha estado presente, en diferentes formas, la cuestión de la temporalidad de los contratos. Es un debate necesario para comprender el funcionamiento de las instituciones laborales en España, que deja diferentes interpretaciones. Por un lado, la flexibilidad ha mostrado un cierto rédito en los últimos cambios del marco regulatorio. Sin embargo, se habla de reformas laborales con demasiada ligereza. Parece que los diferentes actores políticos tiran en distintas direcciones, al menos en las declaraciones públicas. Sin embargo, en la práctica, los avances en descentralización y simplificación de contratos han permitido crear empleo como nunca en España. Todo ello, sin despreciar los importantes detalles (o algo más que eso) que suponen otros avances, como las subidas del salario mínimo, aunque se pueda discutir su recorrido y temporalidad. Por lo tanto, convendría reconocer que en materia de empleo ha habido más consenso del que aparentemente trasluce. Y, para certificarlo, está la UE, fijando límites a lo que sí y no parece conveniente desmantelar, cambiar o proponer en materia de trabajo.

Otro de los grandes ejes de cambio debe ser, sin más demora, la transformación productiva. El país está abocado imperiosamente al aumento de la productividad que persiguen todas las economías avanzadas, tras la crisis (en sentido de cambio) productiva a la que lleva el cambio tecnológico. La última gran manifestación es la inteligencia artificial, un campo en el que España está en un curioso, pero potencialmente interesante lugar desde el punto de vista estratégico. Cuenta con talento y capacidad científica para progresar, pero requiere una apuesta mucho más decidida por la inversión —privada y pública— y gestión de la I D i. Hacen falta los incentivos necesarios.

En estos años, también, hay un legado importante de gestión de situaciones críticas inesperadas que han marcado la agenda y que continuará requiriendo esfuerzos y una importante y responsable gestión. Al igual que en las anteriores legislaturas la crisis financiera y la de la deuda soberana ponderaron de forma considerable en la capacidad de decisión y presupuestaria, la pandemia y la guerra de Ucrania han dejado algo más que un poso en el gasto público. Va a tocar ya revisar las reglas fiscales de la UE para retomar la senda de la disciplina y ajuste. Sin embargo, todavía están por ejecutar gran parte de los fondos destinados a transformación y resiliencia (Next Generation EU) que se comprometieron con el Covid-19. El semestre europeo, que España preside, tendrá que lidiar con este equilibrio entre el mundo fiscal expansivo y el más responsable.

No puede olvidarse, además, que el cambio ha sido también notablemente financiero y monetario, entre otras cosas, por el importante cambio de régimen en la inflación. Los años de la gran expansión cuantitativa han pasado. Esa gran acción monetaria comenzó a desmantelarse apenas hace un año en la eurozona, con las primeras subidas de tipos de interés. En los años anteriores, en un entorno de tipos de interés negativos, el Tesoro español se financió a coste casi cero o incluso negativo. Y, lo que es tanto o más importante, amplió los plazos de pago de la deuda. Sin embargo, ahora el coste financiero ha subido. Lo saben las familias y empresas. El futuro mayor coste financiero lo notarán también las arcas públicas. Más aún, cuando hay factores de gasto que amenazan la sostenibilidad de las cuentas del Estado en un entorno de envejecimiento poblacional y de aumento del gasto en pensiones y sanidad.

Finalmente, España tiene que dirimir claramente cuáles son esos factores diferenciales en este entorno de cambio de productividad. Se habla mucho de digitalización y de sostenibilidad ambiental. España ofrece obvias ventajas naturales para encabezar o estar entre la élite europea de energías limpias. El problema es que ha habido demasiados vaivenes en el pasado y, ahora, sin embargo, hay una sensación de inmediatez —aquí y en todos lados— que sugiere costes importantes a corto plazo. La estrategia energética debe ser una, consolidada y bien agendada.

En definitiva, el nuevo Gobierno no afronta retos necesariamente nuevos, pero sí más acuciantes que hace cuatro años, aunque partiendo de una coyuntura comparativamente benigna. En un entorno global de proteccionismo y riesgos ampliados, lo menos que se puede tener es una hoja de ruta firme.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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La disciplina fiscal y la transición verde

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El Gobierno que salga de las urnas, cualquiera que sea, se enfrentará a un entorno exterior que, además de condicionar su acción, se caracteriza por fuertes contradicciones. Una de las más patentes atañe al espacio de política fiscal. Por una parte, Bruselas insta a los países miembros a volver a la disciplina presupuestaria. Incluso incorporando la propuesta de flexibilización de los objetivos, adaptándolos a la situación de cada país, un esfuerzo de contención parece ineludible para las economías más endeudadas como la nuestra. Simultáneamente, muestra su preocupación por los efectos del cambio climático y aboga por un esfuerzo colosal de inversión que ronda el 2% del PIB europeo hasta 2030.

Estos objetivos pueden coincidir en el largo plazo: la descarbonización ayudaría a relajar la presión sobre los precios energéticos y de algunos alimentos que empiezan a escasear como consecuencia de la sequía, y por tanto generaría actividad y recursos públicos necesarios para reducir el déficit. Pero, en la práctica, la transición hacia ese largo plazo plantea dilemas complejos en el actual marco de gobernanza europea. Según un informe muy comentado de Pisani-Ferry sobre transición verde, se puede a la vez reducir el desequilibrio fiscal e incrementar la inversión verde, pero esto exigiría medidas draconianas de recorte de otros gastos o una elevación de impuestos sobre la clase media, difíciles de asumir en nuestras democracias.

También se podría
posponer el objetivo de reducción del déficit, a expensas de que los mercados quieran
comprar la deuda emitida por cada país, además de la que vaya amortizando el
BCE en el marco de su política de drenaje de liquidez. En todo caso esta es una
eventualidad muy improbable políticamente. Otra opción sería la dilución de los
objetivos de descarbonización, exacerbando el estrés climático y dejando en
herencia el grueso del esfuerzo a las futuras generaciones.

La coherencia, sin embargo, podría venir de una extensión del programa Next Generation orientada a la inversión verde y financiada con recursos mancomunados. Esta opción, que parece ser la vía preferida por el Comisario Gentiloni, aliviaría el dilema fiscal-ecológico, aunque sin resolverlo del todo ya que la deuda mancomunada recae indirectamente en los Estados miembros. Pero sobre todo, el informe Pisani-Ferry pone de manifiesto las condiciones mínimas de eficacia de tal programa europeo: la inversión pública tiene que ir a la par de una mayor previsibilidad jurídica así como de un alineamiento de los incentivos a la inversión privada en tecnología que sirva los objetivos medioambientales. También conviene que esa política se formule a nivel del conjunto de la Unión, en vez de consistir en una mera acumulación de proyectos nacionales, defecto del que adolece el Next Generation. Por tanto, además de ponerse de acuerdo en el buen diseño de la estrategia, los países miembros deberían aceptar el traspaso a Bruselas de una parte de su soberanía económica y fiscal. 

Ese paso hacia una mayor integración se enfrenta a reticencias bien conocidas en el seno de Europa, pero las diferencias entre el núcleo “frugal” y la periferia “dispendiosa” se han desvanecido. La Europa meridional ya no se percibe necesariamente como un lastre, ni desde el punto de vista del crecimiento económico ni de la disciplina presupuestaria: según los datos relativos al primer trimestre divulgados esta semana por Eurostat, Portugal arroja un superávit y el déficit español desciende hasta situarse por debajo de la media europea o, incluso, de la propia Alemania. En nuestro caso queda mucho camino por recorrer para afianzar el resultado, con una deuda que pesa todavía el 112% del PIB, una de las más elevadas de la UE. Pero las tornas podrían estar cambiando. Eso, junto con la urgencia de la transición energética, permite enfocar la reforma de las reglas fiscales europeas de manera distinta. Esta es por tanto una oportunidad, además de una responsabilidad que condicionará nuestra estrategia económica.


DÉFICIT | Según Eurostat, las cuentas de las administraciones arrojaron un déficit equivalente al 1,9% del PIB en el primer trimestre (con datos desestacionalizados), frente al 3,2% del conjunto de la eurozona. Este resultado podría provenir en parte del tirón del crecimiento español en el inicio del año, y por tanto conviene esperar para determinar si se trata de una mejora estructural. El gasto público representó el 45,2% del PIB (4,2 puntos porcentuales por debajo de la media europea). Los ingresos, por su parte, alcanzaron el 43,2% del PIB (tres puntos menos).

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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