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El BCE y la depreciación del euro

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Tras su recorte de previsiones de crecimiento, el BCE asume que la nueva vuelta de tuerca monetaria es una apuesta arriesgada, habida cuenta de las señales cada vez más patentes de parón de la actividad en la zona euro. La economía española resiste mejor que otras de nuestro entorno: Alemania, Austria, Italia y Países Bajos bordean la recesión, por el peso de la industria y la dependencia del mercado chino. En España, sin embargo, predominan los servicios, propulsados por el tirón del turismo. Y la industria gana cuotas de mercado en Europa, amortiguando el impacto del estancamiento de los intercambios con terceros países.            

Sorprende, sin embargo, que el banco central no incorpore explícitamente otro gran desafío que plantea su decisión de subir los tipos: el de depreciación del euro, y su impacto en la inflación. La moneda común ya ha perdido el 5% de su valor frente al dólar en los dos últimos meses —una tendencia que parece agudizarse desde el jueves— elevando la presión de los costes de las materias primas importadas en dólares, y por tanto complicando la desinflación.

La depreciación del euro obedece en parte a factores estructurales como la pérdida de competitividad de la economía europea. Así lo evidencia, por ejemplo, el impacto desproporcionado del shock energético en la industria. O el retraso que arrastra el sector del automóvil, tanto en términos de costes como tecnológico, en relación al vehículo eléctrico.

Pero la perspectiva de un crecimiento débil durante un periodo prolongado, atribuible en cierta medida al ajuste monetario, es otro factor que lastra el valor del euro a corto plazo. Este escenario es distinto al que se dibujaba hace un año, cuando la economía europea parecía resistir, y no daba todavía la sensación de descolgarse de EE UU. De ahí que los ajustes monetarios no dieran pie a una depreciación cambiaria en ese momento.

Hoy por hoy el descuelgue
es discernible, y el encarecimiento del petróleo es un factor agravante: el
barril de Brent cotiza en dólares un 20% más que hace dos meses, un incremento
que alcanza el 25% cuando la factura se paga en euros. Todo apunta a que la
tendencia alcista continuará, a tenor de los recortes anunciados por los países
productores, en su afán de poner en valor las reservas de hidrocarburos ante la
perspectiva vaticinada por la Agencia Internacional de la Energía de un punto
de inflexión en la transición energética durante la próxima década. Debemos,
por tanto, estar atentos a los precios de los carburantes.

No obstante, es poco probable que el repunte del IPC energético —y su traslado al IPC total— se filtre a los factores subyacentes de la inflación de la misma manera que lo hizo el año pasado en plena crisis del gas ruso. Ante el enfriamiento de la demanda, las empresas han empezado a moderar sus márgenes. Los salarios, por su parte, crecen a un ritmo más elevado, pero sin que nos asomemos a una espiral inflacionaria: los incrementos son fruto de acuerdos de recuperación parcial de poder adquisitivo, de carácter puntual, y no de una pugna reivindicativa. Una de las principales fuentes de datos (“Indeed”), generalmente sesgada al alza por cubrir principalmente información de ocupaciones profesionales, apunta a una desaceleración de las remuneraciones hasta agosto en las grandes economías europeas, salvo Reino Unido. En España, los incrementos pactados se estabilizan en torno al 4%, en línea con el acuerdo sellado a nivel nacional.


En suma, no sería sorprendente que el BCE tuviera que proceder a nuevos recortes de sus previsiones de crecimiento. El banco central asume que ese riesgo es inherente a este ciclo monetario. La paradoja es que su propia política podría obligar a ajustar, en este caso al alza, la senda de IPC, por el efecto de exacerbación de la inflación importada.

IPC | El IPC ha interrumpido su trayectoria descendente, pero descontando los efectos estadísticos, por definición transitorios, y el repunte de los precios energéticos entre los que destaca el encarecimiento de los carburantes, la tendencia subyacente sigue siendo favorable. Prueba de ello, el porcentaje de componentes del IPC que crecen a un ritmo elevado (por encima del 6%) ha descendido del 50% a principios de año, al 37% en agosto. A la inversa, el porcentaje de componentes que crece por debajo del objetivo de inflación del 2% ha pasado del 17% al 26% durante el mismo periodo.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Debilitamiento alemán

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Una de las imágenes de la semana fue la del canciller alemán Olaf Scholz con un parche —estilo pirata— en su ojo derecho, a consecuencia de una caída haciendo ejercicio. Ilustra para muchos la situación de la economía alemana, que está despertando creciente preocupación. Con un gran matiz: aunque sus datos coyunturales de crecimiento económico e inflación no son buenos, sigue presentando la menor tasa de desempleo de la UE. El debilitamiento económico alemán se produce dentro de un contexto de fortalezas productivas, que más de uno quisiéramos para nuestro propio país. Aun así, las señales provenientes del gigante alemán desde el comienzo de la guerra de Ucrania son inquietantes. También para el resto de países —como España— que son socios comerciales y comparten la UE y el euro. Alguien que conoce muy bien esta realidad, el influyente periodista económico Wolfgang Münchau, afirmaba hace unos días que “es el fin de la era alemana”.

Alemania presentó una tasa de crecimiento del 0,1 por cien en el segundo trimestre, después de la recesión de comienzo de 2023. Casi un año sin crecimiento. El último dato de inflación (agosto) es del 6,1 por cien, inusualmente alto y persistente para un país históricamente refractario al crecimiento de precios. Al impacto brutal inicial del encarecimiento de la energía y otros factores de oferta, siguieron efectos de “segunda ronda”, con significativo crecimiento de los salarios. Las malas noticias recientes sobre el sector constructor e inmobiliario —con una cierta “burbuja”— se añaden al entorno negativo.

En
febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, se hicieron evidentes los
resultados de la errática política energética alemana de las últimas décadas.
Su enorme dependencia del gas ruso debilitó su competitividad industrial que,
en gran parte, parecía derivarse del uso intensivo de ese combustible barato.
Sustituir ese factor drenó muchos recursos y laminó parte de la fortaleza alemana.
Como en otros países europeos, importadores de energía, no haber diversificado
(i.e. centrales nucleares), al menos, durante la transición ecológica, ha
tenido consecuencias muy negativas.

Otras dudas apuntalan la flojera de la actividad económica alemana. La relación con China se ha vuelto más compleja. Hay crecientes impedimentos para las  exportaciones e importaciones con el gigante asiático. Afecta también negativamente el envejecimiento de la población germana y la gran dificultad para suplir vacantes en el mercado de trabajo, problema generalizado en muchos países. La falta de inversión —no solamente en seguridad y defensa— y la excesiva regulación son otros dos grandes obstáculos. Aunque el gobierno germano ha lanzado un plan fiscal para dinamizar la inversión y la economía, varios desacuerdos internos han desdibujado ese programa de gasto. Los aspectos positivos son el gran margen del Tesoro alemán para cualquier esfuerzo significativo de inversión —si llega el acuerdo político sobre el mismo— y las potencialidades que las reformas estructurales tendrían en una economía potente. Asimismo, la banca alemana —muy volcada en lo regional— debe encontrar su hoja de ruta para financiar proyectos transformadores de más alcance. Todo por el el bien de ese país y de la UE.

Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia.

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La brecha de inversión productiva

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El comportamiento de la inversión —factor clave para afrontar la transición digital, la descarbonización y las bajas tasas de productividad que arrastra nuestra economía— es una incógnita. Tras el golpe de la pandemia, el gasto en equipamiento de las empresas ha ido recuperándose, pero sin alcanzar todavía los valores anteriores a la crisis sanitaria: el esfuerzo inversor se sitúa cerca de 2 puntos por debajo de la media anterior a la pandemia (con datos de formación bruta de capital en porcentaje del valor añadido bruto de las empresas no financieras, véase gráfico). Otros países de nuestro entorno han superado ese umbral, si bien en el caso de Alemania el esfuerzo inversor es inferior al nuestro, algo que sin duda contribuye a los débiles resultados macroeconómicos de ese país.


Y eso que algunos de los principales determinantes de la inversión apuntaban a un resultado mucho más favorable. Para empezar los beneficios empresariales rozan los niveles próximos a la prepandemia, además de superar ampliamente la media europea. Los inversores extranjeros lo han detectado, a tenor del abultado flujo de entrada de capital en el tejido productivo español: nada menos que 15.000 millones de euros en los seis primeros meses del año, a los que habría que añadir la operación pendiente en Telefónica. Por otra parte, la información disponible apunta a una mayor rapidez en la ejecución de los fondos europeos, otro estímulo potencial para la inversión interna. Finalmente, la exportación, una de las palancas más potentes en tiempos pasados, ha mostrado un dinamismo excepcional, arañando cuotas de mercado especialmente en los sectores de servicios no turísticos. La pujanza de las tendencias de fondo, sin embargo, no se ha reflejado en los datos.        

Hasta cierto punto la
relativa desconexión entre la inversión productiva y sus factores subyacentes podría
deberse a la subida de los tipos de interés, si bien solo puede tratarse de una
explicación parcial, ya que la política monetaria es la misma que en las
economías de nuestro entorno.

Por otra parte, una anomalía
estadística no es descartable. La crisis sanitaria ha distorsionado la
contabilidad nacional, de manera que algunos institutos estadísticos han optado
por computar el gasto en inversión a medida que esta venía produciéndose: una imputación
directa que “infla” el valor de la inversión a corto plazo en comparación con
otras metodologías, como la nuestra, que periodifican (y por tanto diluyen) los
registros. En breve conoceremos el veredicto estadístico del INE, con una
revisión definitiva de las cifras de PIB y de sus componentes que abarcará todo
el periodo de disrupción estadística.

Aparte de las vicisitudes
técnicas, el déficit de inversión en relación a su potencial también obedece a
factores estructurales. Las corporaciones españolas tienden a utilizar una
buena parte de sus excedentes para desendeudarse, en vez de invertir. En 2022,
redujeron su pasivos en casi 18.000 millones de euros, representando en
términos relativos el proceso de desapalancamiento más intenso entre las
grandes economías de la Unión Europea. La deuda consolidada de nuestras
empresas se recortado hasta el 70% del PIB, mínimo de los últimos dos lustros.

Sin duda el trauma de la
crisis financiera, unido al actual contexto de restricción monetaria, influye
en esta actitud de cautela que viene observándose en la última década sin
importar el color del Gobierno de turno. De cara al futuro, esa memoria debería
diluirse, de modo que tanto los niveles de endeudamiento ya alcanzados gracias
al ahorro acumulado como las perspectivas de rentabilidad y de demanda conforman
un terreno propicio a un cambio de actitud. Falta el desencadenante, es decir reformas
y confianza en nuestras propias capacidades. Y la toma de conciencia por parte
de la empresa española, también las pequeñas, de la importancia de la inversión
en equipamiento y en mejoras en la organización del trabajo. Esa es la clave en
un mundo de escasez.    

INDUSTRIA| La actividad industrial se desacelera desde los máximos de la primavera del año pasado (el IPI avanzó un escaso 0,2% en julio y el índice PMI ahonda en terreno contractivo), pero menos que en otras economías europeas donde se encadenan caídas como en Alemania. También emerge una divergencia entre los sectores de bienes de equipo, automotriz y material de transporte, que presentan una tendencia positiva, y los más afectados por la crisis energética (ramas de metalurgia, minerales no metálicos, química, papel y textil) que se enfrentan a dificultades para recuperarse o siguen en declive.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Cómo proteger la seguridad de los datos de tu negocio frente al fraude

Te contamos las claves para la protección de datos en tu empresa frente a los posibles fraudes.

  • La protección de datos y de la seguridad de la empresa se ha convertido en una prioridad absoluta.
  • Las compañías deben utilizar programas específicos para mantener el control de los flujos bancarios.

El avance digital trae oportunidades para las organizaciones, pero también riesgos significativos relacionados con el fraude informático y el robo de datos. Así, la protección de datos de tu negocio se ha vuelto una prioridad absoluta para los negocios.

Pero no solo eso, para evitar situaciones fraudulentas la empresa debe examinar minuciosamente las cuentas de la compañía. Así podrá mantener el control de los flujos bancarios, además de protegerse contra una posible situación de fraude.

Detectar errores en los débitos y transacciones fraudulentas requiere el uso de herramientas de análisis y la elaboración de informes eficientes. La omisión de este proceso podría exponer a cualquier empresa al riesgo de fraude, como lo demuestran historias reales vividas por algunas compañías.

¡TUITÉALO! Evita transacciones fraudulentas por malas prácticas como el phishing. Implementa herramientas de análisis y control de tus flujos bancarios.

Casos habituales de fraude contra los que hay que protegerse

Un fraude del que una empresa debe cuidarse es el phishing (por correo electrónico) hacia los empleados, pero que también puede afectar a la empresa. El phishing opera a través de correos electrónicos o mensajes falsificados que dan la apariencia de ser de fuentes genuinas.

Estos casos suelen darse en banca, servicios en línea, entre otros. Los correos podrían contener enlaces o adjuntos fraudulentos. Al abrirse, podrían permitir a los ciberdelincuentes robar información confidencial como contraseñas, datos de tarjetas de crédito y, en general, información financiera sensible.

La mejor vía para protegerse del fraude del phishing es implementar medidas de seguridad sólidas. Por ejemplo:

  • se podrían utilizar filtros de correo electrónico para detectar los que sean fraudulentos,
  • capacitar al personal sobre esta mala práctica,
  • e implementar políticas de seguridad de protección de datos.

Consejos para la protección de datos y para evitar el fraude

A continuación, 12 estrategias para lograr mantener a salvo la información confidencial de tu organización:

  1. Concienciación del personal. Educa a tus empleados sobre las amenazas de seguridad cibernética y el fraude. La conciencia y la capacitación son las primeras líneas de defensa.
  2. Contraseñas sólidas y autenticación de dos factores. Utiliza contraseñas robustas que sean difíciles de adivinar y cámbialas periódicamente.
  3. Mantén tus sistemas y software actualizados. Instala parches y actualizaciones de seguridad en tus sistemas operativos y software para proteger contra vulnerabilidades conocidas.
  4. Firewalls y antivirus. Utiliza un firewall confiable y un software antivirus actualizado para detectar y bloquear amenazas antes de que ingresen a tu red.
  5. Cifrado de protección de datos. Encripta los datos confidenciales para que sean ilegibles si caen en manos equivocadas, ya sea en tránsito o en almacenamiento.
  6. Seguridad de la red. Configura una red segura con cortafuegos, detección de intrusiones y sistemas de prevención de pérdida de datos (DLP) para proteger tus sistemas y datos.
  7. Control de acceso. Limita el acceso a la información sensible solo a aquellos empleados que realmente necesiten acceder a ella.
  8. Auditorías de seguridad. Te recomendamos desarrollar auditorías de seguridad de protección de datos con frecuencia para detectar vulnerabilidades.
  9. Políticas de seguridad. Establece y comunica políticas de seguridad claras y consistentes en toda la empresa.
  10.  Respuesta a incidentes. Prepara un plan de respuesta a incidentes que incluya pasos claros y roles designados en caso de una violación de seguridad.
  11.  Copias de seguridad regulares. Realiza copias de seguridad de tus datos de manera regular y almacénalas de forma segura en un lugar fuera del sitio.
  12.  Monitoreo constante. Implementa sistemas de monitoreo y detección de amenazas para identificar y responder con rapidez a posibles incidentes de seguridad.

¿Y si hay débitos sospechosos en la empresa?

También es posible que una situación de fraude en la empresa se materialice mediante la presencia de débitos sospechosos.

En este contexto, es imprescindible contar con una herramienta de control y de auditoría durante toda la cadena de pagos. Un dispositivo de control y de auditoría presenta los distintos estados de las transacciones realizadas.

Así, la empresa podrá conocer cuestiones del tipo: ¿El débito se ha efectuado correctamente?, ¿de qué importe ha sido?, ¿quién lo ha recibido? 

El seguimiento en tiempo real de las operaciones permite reaccionar a tiempo en caso de detectarse errores, como pueden ser un destinatario incorrecto o un importe inusual, por ejemplo.

El análisis a posteriori de las operaciones en los extractos de cuentas también permite detectar las transacciones dudosas la herramienta de control informa inmediatamente a la empresa:

  • Si se constata un débito sorpresa que no ha sido tramitado por ninguna firma autorizada.
  • Si la operación ha incumplido las condiciones estipuladas (límite de débito, fuera de plazo, puntual).

Acto seguido, la empresa podrá efectuar una solicitud de reembolso a la entidad financiera correspondiente y recuperar su dinero.

¿Cómo localizar los errores recurrentes?

El análisis y la auditoría a posteriori de los pagos a través de un software también es un medio útil para detectar errores recurrentes.

Una buena práctica para una empresa será el efectuar revisiones regulares de los extractos bancarios de la organización, para verificar los pagos realizados. Se recomienda mantener un registro de todas las transacciones financieras.

Las facturas deberán coincidir con las órdenes de compra y acuerdos contractuales, comprobando incompatibilidades entre lo facturado y lo esperado.

Un paso relevante es poner en marcha sistemas de gestión financiera y contabilidad como Sage XRT Treasury, una solución de gestión de tesorería.

La herramienta de Sage ayuda a las empresas a tramitar sus operaciones financieras y de tesorería de una forma eficiente y segura. Posee funcionalidades para automatización de procesos, gestión de riesgos, generación de informes, entre otros. Como resultado, se obtendrá una gestión financiera más efectiva y una toma de decisiones informada.

Otra ventaja de este dispositivo es que podrá comprobar si los clientes siguen siendo recomendables. Cuando un país es objeto de un embargo, las empresas del país embargante quedan obligadas a dejar de comerciar con las del embargado.

Algunas compañías se olvidan de cortar los canales de abastecimiento con sus proveedores de la lista negra y se arriesgan a demandas judiciales. La herramienta de control y de vigilancia de pagos, que actualiza regularmente su base de datos, podrá enviar advertencias y evitar que la empresa sea sancionada. La principal ventaja es prevenir los posibles problemas que se derivarían de mantener relaciones comerciales involuntarias con entidades de la lista negra.

En definitiva, la protección de datos de tu negocio es esencial y más en la era digital. Los avances tecnológicos y la automatización traen consigo infinitos beneficios, pero también desafíos en temas de seguridad.

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2023 por su relevancia.

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La actividad industrial muestra resiliencia hasta julio

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Índice de producción industrial | Julio 2023


El índice de producción industrial avanzó un 0,2% en julio con respecto al mes anterior. El índice exclusivamente de manufacturas (que excluye la industria extractiva y de distribución de electricidad, agua, etc.) creció un 0,3%. La tendencia es solo suavemente descendente desde los máximos postpandemia alcanzados en la primavera del año pasado, en contraste con la fuerte caída que ha sufrido el índice correspondiente al conjunto de la Eurozona desde finales del pasado año (gráfico 1).


Los sectores que en 2022 fueron más afectados por el encarecimiento de los productos energéticos se mantienen en niveles reducidos de actividad con grandes dificultades para recuperarse (metalurgia, caucho, química, a los que se suma el textil), o incluso continúan en declive (papel, otros minerales no metálicos), a pesar de que los precios del gas y el petróleo se encuentran ahora en niveles muy inferiores a los de entonces. En el otro extremo, los sectores de fabricación de bienes de equipo, que fueron los más pujantes el año pasado, continúan creciendo, aunque a un ritmo más moderado. La fabricación de automóviles, así como otro material de transporte, también presentan una tendencia positiva (gráfico 2).

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Los tipos de interés seguirán altos durante bastante tiempo

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El título del artículo puede parecer una obviedad. Sin embargo, en las últimas semanas hemos observado varios fenómenos que están dando lugar a un cierto debate sobre si los tipos de interés van a dejar de subir. Se esperan con aparente calma las reuniones del Banco Central Europeo y la Reserva Federal estadounidense en septiembre. El pronóstico central es que o bien no se tocará el precio del dinero, o de hacerlo solamente se subiría un 0,25% (y quizás solamente lo haga la autoridad monetaria del Viejo Continente). Además, la expectativa es que a partir de esas reuniones se abra un periodo de reflexión de al menos unos meses para calibrar cuáles son los siguientes pasos de los bancos centrales.

Otro fenómeno relacionado y bastante comentado ha sido el alivio que ha dado el euríbor en agosto. Tras casi año y medio de incrementos, la media mensual de ese indicador a 12 meses (principal referencia para las hipotecas) ha bajado al 4,073% en agosto, desde el 4,149% de julio. Los mercados están anticipando menos recorrido en el alza del precio del dinero, y lo está reflejando el euríbor. Sobre todo, tras los mensajes de la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole (Estados Unidos) de finales de agosto, que apuntaron a que la situación es aún de incertidumbre en la lucha contra la inflación, y las autoridades monetarias van a mantener un enfoque contingente (no playbook), muy atentos a la coyuntura y a cómo se van anclando en las expectativas del sector privado sus decisiones monetarias.

¿Qué puede pasar con el euríbor en los próximos meses? Aunque no es una pregunta fácil de contestar, por los numerosos condicionantes, sí que parece que lo peor de las subidas ha podido pasar. Ello no significa que no pueda volver a aumentar, pero lo previsto son incrementos suaves si el BCE decide al final incrementar un cuartillo este mes. Hasta ahí, las aparentemente buenas noticias.

En cuanto a las malas o preocupantes, el euríbor no mostrará una tendencia clara a la baja hasta que el BCE señalice que está ganando la batalla contra la inflación, y eso por ahora no tiene atisbos de ocurrir pronto. El repunte de la inflación de este segundo semestre no ayuda. Por lo que el alivio en los costes financieros de los préstamos a tipo variable no va a llegar en menos de un año, metiendo presión a familias y empresas con ese tipo de deudas. Para el bolsillo del hipotecado, aquello de todo lo que sube, baja, tendrá que esperar.

El único pero al escenario central comentado lo puede poner una debilitada economía alemana, que se puede deteriorar aún más en los próximos meses con esta coyuntura muy presionada por los tipos de interés. Las noticias que llegan del sector de la construcción y promoción inmobiliario con problemas financieros no tranquilizan precisamente. Una recesión en Alemania peor de la esperada —sobre todo si impactara en el desempleo—– podría obligar al BCE a adelantar —si la inflación no está desbocada— alguna bajada de tipos para la primera mitad de 2024. Aunque el mandato del BCE se refiere solamente al objetivo de estabilidad de precios, si la inflación estuviera dando buenas noticias a principios de 2024, el BCE podría adelantar un cambio en su estrategia monetaria para no empeorar la macroeconomía del país germano y de otros de su entorno.

La perspectiva histórica ofrece alguna explicación adicional. En verano de 2022, la hipótesis central era que el BCE no subiría los tipos por encima del 2% o 2,5%, lo que se entendía que era el nivel neutral, con el que el mercado de trabajo, de bienes y de capitales se encontrarían en equilibrio. Pero los hechos de una inflación cabezona han obligado a ir bastante más lejos, con repercusiones no deseadas. Tan lejos que los bancos centrales reconocen no saber dónde está esa neutralidad de los tipos.

Me atrevo a conjeturar que el BCE no está nada cómodo con el actual nivel del precio de dinero, alejado de aquella previsión de tipo de interés neutral de hace un año. Aunque el actual nivel facilita tener un recorrido a la baja en el caso de que fuera necesario para reanimar la economía, la situación de todos los agentes económicos con deudas se deteriora con mucha mayor intensidad. Por su lado, en Estados Unidos, con unos niveles de tipos un punto por encima de los del BCE, el consenso es que la economía y en empleo allí siguen sólidos. Parece que la medicina de la Reserva Federal está funcionando contra la inflación. Se cree que se está produciendo un enfriamiento sano de la actividad productiva. Y se apuesta claramente por bajadas de tipos en 2024. El tiempo dirá.

En suma, la expectativa es que el marco actual de tipos se mantenga al menos hasta finales de 2024. Incluso aunque hubiera alguna bajada ese año, los tipos seguirán siendo comparativamente elevados respecto a los niveles que los bancos centrales pronosticaban hace algo más de un año. Mientras haya inflación, la cosa se alarga. Es importante que además de la política monetaria, la fiscal también ayude, manteniendo el gasto excepcional para aminorar el impacto de la guerra solamente en los sectores realmente vulnerables, algo que se lleva comentando meses, pero que no termina de ocurrir. Y así no se acaba de domar totalmente la inflación ni de acercar el descenso del precio del dinero.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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La economía española ante el bache global

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Los escollos se han multiplicado a la vuelta del verano: nuevas tensiones en los mercados energéticos, estallido de la burbuja de crédito en China, inflación estancada por encima del 5% en Europa y con un repunte en España, pese a la subida de los tipos de interés, y pronunciada contracción de los nuevos préstamos a particulares y empresas. Sin embargo, también han aparecido algunas luces que deberían alejar los peores augurios.

En lo inmediato, los indicadores apuntan en una dirección contractiva, especialmente en la industria que es el sector más afectado por las turbulencias globales (el indicador PMI de agosto sigue en caída libre, adentrándose en terreno negativo). Los mercados internacionales se resienten de la sucesión de shocks, de las tensiones proteccionistas, y de la cuasi recesión de la demanda asiática, de modo que difícilmente podemos contar con el sector exterior para seguir tirando del crecimiento. En el periodo más reciente nuestras ventas de mercancías en el exterior se han debilitado, aún ganando cuotas de mercado.

Frente a estas tendencias nada halagüeñas, la demanda interna podría jugar un papel estabilizador. Pese al repunte del IPC, los hogares recuperan algo de poder adquisitivo —un pequeño alivio tras el duro golpe asestado al bolsillo de los hogares en el pasado ejercicio—. Los salarios pactados crecen a un ritmo superior al 3%, y un punto más en el caso de los convenios firmados en lo que va de año, mientras que el IPC se mantiene por debajo de ese umbral. Así se refleja en el factor confianza, a tenor de la mejora del indicador de expectativas de la Comisión Europea, con valores menos negativos para España que en el cénit del brote inflacionario.


Además, el mercado laboral acusa la desaceleración de la economía, pero resiste. Según el último recuento de la afiliación a la seguridad social, en la segunda quincena de agosto se crearon 1.269 empleos con respecto al mes anterior, en comparación con los más de 100.000 nuevos afiliados que se registraron en la primavera en base a la misma metodología (con datos desestacionalizados por el ministerio). Esta pauta obedece en parte a un fenómeno de anticipación de la contratación, ante el riesgo de no encontrar personal en plena temporada. En todo caso, el avance de las ventas minoristas apunta a una ligera recuperación del consumo privado, fruto del buen comportamiento del mercado laboral.

Por otra parte, los banqueros centrales parecen estar incorporando los riesgos inherentes al ciclo monetario. Las últimas declaraciones de Lagarde ya no prometen nuevas dosis restrictivas, prefiriendo considerar un escenario de mantenimiento de tipos de interés elevados por más tiempo de lo anticipado. La inflexión en la narrativa sugiere una pausa en los ajustes de tipos, tras la probable vuelta de tuerca de la próxima reunión del BCE. Este escenario de mayor previsibilidad es sin duda preferible para una economía que necesita innovar e invertir para transitar hacia un modelo productivo más sostenible.

Pero hay riesgos, como
una nueva perturbación energética o de otros recursos naturales. El anuncio de
un conflicto laboral en el sector gasístico de Australia, el mayor exportador
de hidrocarburo licuado del mundo, ha bastado para tensionar los mercados. El
componente energético del IPC europeo se incrementó un 3,2% el pasado mes. El
precio de los alimentos más afectados por la sequía y las carencias de las
políticas de adaptación ante el cambio climático también dificultan la
desinflación. Todo ello, junto con el aumento de los márgenes en los servicios,
está en el punto de mira del banco central.

En suma, el entorno internacional se complica, sin que de momento se vislumbre una recesión. La economía española debería entrar en una fase de crecimiento más lento, pero positivo, y de descenso gradual de la inflación subyacente, aún con dientes de sierra. Eso si la pausa monetaria se materializa. Y si no se produce un nuevo shock externo.  

SALDO EXTERNO | La balanza por cuenta corriente arrojó hasta junio un superávit de 19.000 millones de euros, frente a un ligero déficit durante el mismo periodo del año pasado (-2.000). Esta mejora obedece al fuerte incremento de las exportaciones netas de bienes y servicios no turísticos, y en menor medida a la entrada de ingresos en concepto de turismo. El excedente debería incrementarse durante el tercer trimestre, el más favorecido por el turismo. Todo ello, junto con el dinamismo de la inversión directa extranjera, debería redundar en un descenso notable de deuda externa para este año. 

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Desde Argentina

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Tengo la suerte de estar visitando Argentina. Va de suyo decir que es maravillosa. Infinidad de riqueza y posibilidades, pero también abundantes y recurrentes problemas Con comentarios conocidos, como la opinión generalizada de que su situación económica relativa es notablemente peor a la que tenía en las décadas de los 40 y 50 del siglo XX. El momento es, asimismo, oportuno ante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales argentinas que serán el 22 de octubre. Hay una gran expectativa y muchos nervios tras la victoria de Javier Milei en las primarias hace dos semanas. Milei ha generado polémica hasta en la definición de sus políticas. Para los medios de comunicación internacionales es un político de extrema derecha. Para la prensa nacional argentina representa la “derecha libertaria”.

No
había estado en Argentina desde hace 26 largos años. Sin embargo, he observado
elementos favorables, como la modernización de algunas infraestructuras críticas
de transporte y de parte de su estructura productiva y en un potencial enorme
de su capital humano. Mucha formación que debería aprovecharse —con los
incentivos correctos— en una economía global que pugna por el talento. También
hay un importante espíritu crítico de los más jóvenes por el futuro del país,
más que en otras latitudes. Y a pesar de los saqueos (por ahora puntuales) de
esta semana, Argentina cuenta con mucha mayor estabilidad social que otros
países del continente.

El país ganador —y feliz— del último Mundial de Qatar está nuevamente con una inflación por encima del 100 % y “flirteando” con el impago internacional. El famoso tango de Carlos Gardel parece resumirlo: «Cuántos desengaños, por una cabeza. Yo juré mil veces no vuelvo a insistir». Ahí estamos otra vez. Con una situación monetaria imposible. En medio de esta carrera presidencial sorprendentemente (y con miedo) la idea que surge es desmantelar buena parte del Estado.  No se puede descartar una nueva decepción de las políticas tras las votaciones de octubre, una más.

Las principales dificultades actuales vienen, entre otros factores, de desequilibrios fiscales recurrentes, fuente evidente de inflación. También del gran control de la actividad productiva, sobre todo del sistema financiero —que tiene excesiva exposición a los riesgos internos— y causa el constante repudio de los argentinos hacia su gobierno y su moneda. Un “déjà vu” del pasado. La experiencia de 2001 con la dolarización —Argentina importó su crisis del exterior al revalorizarse la divisa estadounidense— debería descartarla, aunque ahora se ha propuesto nuevamente.                                                              

Solamente una estrategia de reformas de largo plazo funcionaría. Además, Argentina debe buscar su lugar en una economía global que se desgaja en porciones de peso geopolítico —Estados Unidos vs China—  con problemas de inflación, cambiarios y de productividad. Debería jugar un papel determinante Mercosur si se refuerza con una mayor integración en este entorno de intentos de integración monetaria y control de precios. Tratar de decir “aquí estoy yo” en el nuevo mundo. Viene una especie de “invierno” tenso sobre la primacía mundial en comercio y tecnología, con implicaciones monetarias y cambiarias y todos los países deben prepararse para aprovechar las abundantes posibilidades.

Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia”

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El futuro digital de las pymes: Perfiles tecnológicos clave para su crecimiento

Conoce cuáles son los perfiles tecnológicos clave para el futuro digital de las pymes

  • En España, hay 120.000 puestos de trabajo en el ámbito tecnológico que no están cubiertos.
  • Es esencial para las pymes contratar profesionales tecnológicos para mantener su competitividad.

El impulso innegable de la transformación digital ha beneficiado al tejido empresarial en general. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) aún no han abrazado completamente esta tendencia.

En España existen hoy en día 120.000 puestos de trabajo en el ámbito tecnológico que no están siendo cubiertos, según la Asociación de Empresas Tecnológicas Digitales. Dado que el 99% de las empresas en España son pymes, resulta esencial que comiencen a contratar profesionales tecnológicos para mantener su competitividad en el mercado. En este artículo te detallamos cuáles son los perfiles tecnológicos clave para el crecimiento de las pymes.

¡TUITÉALO! El futuro digital de las pymes depende de su capacidad para abrazar la tecnología. En España, 120.000 puestos tecnológicos están sin cubrir.

¿Cuáles son los perfiles tecnológicos clave para el futuro digital de las pymes?

El crecimiento de las pymes en el entorno actual depende, en gran medida, de su capacidad para adoptar y aprovechar las ventajas que ofrece la tecnología. Se recomienda la contratación de profesionales con perfiles tecnológicos como:

  • desarrolladores de software,
  • expertos en ciberseguridad,
  • ingenieros de telecomunicaciones
  • técnicos en redes
  • y analistas de sistemas.

La inclusión de estos perfiles tecnológicos permitirá avanzar hacia la transformación digital y mejorar su competitividad, según la Radiografía de las Vacantes en el Sector Tecnológico de Digitales.

Desarrollo de software

Son piezas fundamentales en cualquier empresa que busque mejorar su presencia digital y crear soluciones a medida para sus clientes. Son expertos en programación y codificación, lo que les permite:

  • diseñar y desarrollar aplicaciones,
  • páginas web,
  • plataformas y sistemas internos que se adapten a las necesidades específicas de la empresa.

Gracias a su labor, las pymes pueden ofrecer servicios personalizados y mejorar la experiencia del usuario, lo que se traduce en una mayor fidelización de clientes.

Expertos en ciberseguridad

La seguridad de la información es una preocupación creciente en el mundo digital. Las pymes, al igual que las grandes empresas, están expuestas a riesgos de ciberataques y robos de datos.

Contar con expertos en ciberseguridad es vital para proteger los activos digitales de la empresa, evitar posibles vulnerabilidades y garantizar la privacidad de sus clientes.

Estos profesionales implementan medidas de seguridad, generan políticas de prevención y están preparados para responder con rapidez ante cualquier incidente de seguridad.

Ingenieros de Telecomunicaciones

En un mundo interconectado, la comunicación y la conectividad son cruciales para el funcionamiento de cualquier empresa. Los ingenieros de telecomunicaciones se encargan de diseñar, implementar y gestionar las redes de comunicación y sistemas de telecomunicaciones de la empresa. Esto permite una comunicación fluida interna, como con clientes y proveedores, así como el acceso a información y recursos de forma ágil y eficiente.

Técnicos en Redes

Los técnicos en redes son responsables de mantener y administrar la infraestructura de red de la empresa. Su labor garantiza que la conexión a Internet y la red local funcionen de manera óptima. Se evitan interrupciones que puedan afectar el rendimiento y la productividad de la empresa. Además, pueden identificar y resolver problemas técnicos relacionados con la red, lo que es valioso para mantener un flujo de trabajo constante.

Analistas de Sistemas, el perfil tecnológico clave de la transformación

Son encargados de estudiar y evaluar los procesos internos de la empresa para identificar oportunidades de mejora mediante la implementación de soluciones tecnológicas. Su trabajo consiste en analizar los flujos de trabajo, identificar ineficiencias y proponer soluciones que optimicen las operaciones. Al incorporar estas mejoras, las pymes pueden aumentar su productividad, reducir costes y obtener una ventaja competitiva en el mercado.

Consejos para el crecimiento de las pymes

Con estos consejos, las pymes tendrán una oportunidad para mejorar su competitividad y alcanzar el éxito.

  • Identificar oportunidades tecnológicas. Investigar y analizar cómo la tecnología mejora tus productos, optimiza procesos internos y abre nuevas vías de negocio.
  • Integrar la tecnología en la estrategia empresarial. Es importante definir claramente cómo la tecnología ayudará a lograr sus objetivos de crecimiento y cómo se alineará con la visión a largo plazo de la empresa.
  • Invertir en perfiles tecnológicos. Un equipo capacitado es fundamental para implementar y aprovechar soluciones tecnológicas que impulsen el crecimiento.
  • Automatizar procesos y optimizar la eficiencia. Identificar tareas repetitivas o que consumen mucho tiempo y buscar soluciones tecnológicas que permitan automatizarlas. La eficiencia operativa es clave para liberar recursos y centrarlos en el crecimiento del negocio.
  • Ofrecer soluciones innovadoras. La innovación abre oportunidades y atrae clientes que buscan soluciones avanzadas.
  • Aprovechar el poder del marketing digital. El marketing digital es poderoso para atraer clientes y aumentar la visibilidad. Usa estrategias en redes sociales, publicidad en línea y SEO para llegar a tu audiencia.
  • Implementar soluciones de comercio electrónico. Se debe considerar la implementación de un sitio web de comercio electrónico que permita a tus clientes realizar compras en línea. Esto ampliará su alcance y permitirá llegar a nuevos mercados.
  • Proteger la seguridad de los datos. Asegura la protección de los datos de los clientes y de la empresa. La ciberseguridad es esencial para construir confianza con los clientes y proteger la reputación de la empresa.
  • Buscar alianzas estratégicas. La colaboración estratégica acelera el crecimiento y expande el alcance.

Para que una pyme crezca en el sector tecnológico debe adaptarse, invertir en talento e innovar. Con una visión estratégica y una implementación adecuada, la tecnología será el motor del éxito.

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7 ventajas de la asesoría digital para tu empresa que debes conocer

Si firmas digitalmente tus contratos o vendes por internet, ¿por qué sigues acudiendo a tu asesor cada trimestre para llevarle los papeles? Descubre la asesoría digital y transforma tu empresa.

  • Pequeñas y grandes empresas han tenido que adaptarse rápidamente a los cambios producidos en los últimos tiempos, digitalizando su actividad y apostando por el teletrabajo.
  • La necesidad de reducir costes y de digitalizar procesos ha supuesto que los empresarios apuesten por la asesoría digital para su negocio. En este post te contamos las ventajas de este tipo de asesoría.

Todavía hay muchas empresas en España que acuden cada trimestre a su asesoría fiscal y contable para aportar la documentación necesaria para la confección de los impuestos (IVA, IRPF o IS, entre otros). Sin embargo, existe una forma más sencilla de obtener los servicios de un asesor fiscal y contable: la asesoría digital. Te contamos cuáles son sus ventajas y en qué se diferencia de la asesoría tradicional.

¡TUITÉALO! Contratar una asesoría digital te permitirá adaptarte al entorno actual y tomar decisiones ágiles para adelantarte a tus competidores.

¿Qué es la asesoría digital?

Una asesoría digital es un negocio que presta un servicio de asesoramiento fiscal y contable, entre otros, utilizando medios digitales (tecnología en la nube, software online, etc.). Realiza toda la actividad en línea, frente a las asesorías tradicionales que realizan su actividad de forma presencial.

Una asesoría digital es un negocio que presta asesoramiento fiscal y contable, entre otros, de forma remota y por internet.

Ventajas de una asesoría digital

Según el informe elaborado por GoDaddy, solo el 30% de las empresas están asentadas digitalmente en España. Un paso más en la adaptación al entorno actual puede ser la contratación de un asesor digital.

Una asesoría digital tiene ventajas como las siguientes:

No más desplazamientos

La pandemia nos ha demostrado que muchos de los trabajos que antes se hacían de forma presencial, se pueden hacer en remoto y online. Uno de ellos es el asesoramiento fiscal y contable de empresas.

La asesoría digital evita los desplazamientos de los clientes a las oficinas del asesor. De esta forma, se ahorra tiempo y se evita el uso de recursos como la gasolina. Así, se fomenta el respeto y cuidado del medioambiente y se apuesta por la sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Digitaliza todos tus procesos

El asesor digital pone a disposición de sus clientes herramientas que permiten digitalizar todos los procesos relativos a los impuestos y a la contabilidad de los negocios. Por ejemplo, se pueden utilizar herramientas con las que, haciendo una foto, se suben a la nube facturas con el móvil. De esa forma, se contabilizan rápidamente y se puede controlar el cobro y reclamar en caso de impago.

Accede a la información de tu negocio en todo momento

Los empresarios tendrán la posibilidad de acceder a la información sobre su negocio en cualquier momento y desde cualquier dispositivo gracias al uso de software en la nube. La asesoría digital pone a su disposición de los clientes toda la información de los trámites que realiza, por lo que existe una transparencia total en todos los procesos.

Toma decisiones aquí y ahora

La información de las empresas está permanentemente actualizada. Por lo que se pueden tomar decisiones rápidas por parte de los empresarios. Esto les permitirá adelantarse a sus competidores y adaptarse a las circunstancias del mercado con agilidad.

Además, es fundamental destacar que la asesoría digital, al utilizar medios electrónicos, puede automatizar tareas administrativas y centrarse en el asesoramiento en sí para la empresa.

Reduce costes y aumenta la rentabilidad

La digitalización de todos los procesos de la asesoría permite ofrecer precios más reducidos a los clientes. De esta manera, pueden disminuir sus costes fijos.

Una asesoría digital no necesita una oficina para realizar su labor ni un espacio para guardar documentos. Lo hace todo de forma remota y online.

Impulsa tu responsabilidad social corporativa

La asesoría digital permite impulsar la responsabilidad social corporativa al reducir el uso de papel o evitar los desplazamientos innecesarios. De esa forma, ayuda a proteger el medioambiente.

Habla con tu asesor digital por cualquier medio

La comunicación entre el asesor digital y sus clientes se puede realizar a través de diversos medios, como el correo electrónico, la mensajería instantánea, las redes sociales o los chatbots.

Una asesoría digital aporta ventajas a las empresas como el impulso de la responsabilidad social corporativa, la agilización de la toma de decisiones o la reducción de costes.

¿Cómo funciona una asesoría digital?

El elemento básico de una asesoría digital es el software en la nube. Esta herramienta no requiere una instalación previa y permite, tanto a la asesoría como al empresario, acceder a la información sobre el negocio en cualquier momento y sabiendo que los datos se actualizan de forma permanente.

Para que se entienda mejor cómo funciona una asesoría digital, ponemos un ejemplo: cuando la empresa recibe una factura de un proveedor, puede hacer una foto o escanearla y subirla a la cuenta de la empresa del software en la nube que tiene la asesoría. La factura se procesa con la tecnología OCR (reconocimiento óptico de caracteres) y se contabiliza automáticamente.

De esta forma, el asesor y la empresa no tendrán que esperar al final de cada trimestre para conocer el estado del negocio.

En el caso de que te surja alguna duda respecto a los trámites realizados por tu asesor digital para el procesamiento de la factura, podrás consultar con él a través de diversos medios digitales (correo electrónico, chat). Así, obtendrás una respuesta mucho más rápida.

El asesor digital utiliza nuevas tecnologías como el software en la nube o el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para agilizar los procesos de elaboración de los impuestos y de la contabilidad.

Impulsar la digitalización de tu empresa puede empezar por la contratación de una asesoría digital que te ayude en los procesos contables y de impuestos de tu empresa. ¡Ahorrarás tiempo y evitarás errores!

Si quieres digitalizar tu negocio, recuerda que Sage pone a disposición de las empresas un Plan de Ayuda con 7.000.000 de euros para la transformación digital de los negocios. La ayuda es compatible con el Kit Digital e incluye distintas soluciones de gestión empresarial de Sage. Podrás solicitar la ayuda durante todo el año 2023 y hasta el fin de los fondos.

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2023 por su relevancia.

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