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El euríbor frena su tendencia alcista en junio y estabiliza las hipotecas


Gráfico del euríbor en junio

Tras un inicio de año un tanto movidito, el euríbor de junio ha decidido tomarse un pequeño respiro y dar un respiro a quienes vigilan de cerca sus finanzas. Después de tres meses consecutivos en los que el índice no paraba de escalar, este mes de junio ha cerrado con una ligera corrección, situándose en el entorno del 2,8%. Esta cifra supone un cambio de ritmo respecto al 2,804% que registramos en mayo, marcando un punto de inflexión que muchos analistas llevaban tiempo esperando para ver si la presión sobre los bolsillos de las familias empezaba a aflojar un poco.

Aunque ver una bajada en el dato mensual siempre es una buena noticia, no podemos lanzar las campanas al vuelo tan pronto, ya que el impacto real en el bolsillo sigue siendo notable. Si comparamos la situación actual con la de hace un año, cuando el indicador estaba bastante más bajo, la realidad es que a la mayoría de los españoles que les toque pasar por el examen de la revisión anual de su préstamo les va a tocar rascarse el bolsillo. Lo cierto es que, aunque el índice se haya quedado estancado, la diferencia interanual sigue siendo el factor que determina cuánto dinero extra se nos va en la letra del banco cada mes.

El BCE sube los tipos pero el mercado mantiene la calma

Viviendas e hipotecasya habían anticipado esta jugada desde hace meses, ajustando sus expectativas de antemano. Es como si el euríbor ya hubiera hecho los deberes antes de que la profesora Lagarde saliera a dar la noticia oficial en Fráncfort.

La situación geopolítica, especialmente con las tensiones en Oriente Medio, sigue siendo el gran elefante en la habitación que condiciona cualquier previsión a largo plazo. Esta incertidumbre hace que el BCE actúe con pies de plomo, intentando controlar una inflación que todavía no se ha dado por vencida del todo. Por ahora, el escenario de tipos de interés parece haber alcanzado una meseta, lo que permite que el euríbor se mueva en una banda bastante estrecha sin dar sustos de última hora, siempre y cuando los datos de los próximos meses sigan acompañando la moderación de los precios.

Impacto real en la cuota de los hipotecados

Vayamos a lo que de verdad importa a pie de calle: los números. Para una hipoteca media en España, que suele rondar los 150.000 o 160.000 euros a 25 años, el cierre de este mes se traduce en un incremento en la cuota que oscila entre los 60 y los 65 euros mensuales. Si echamos la cuenta de la vieja, esto supone un sobrecoste anual de unos 720 a 780 euros, una cifra que, sin ser dramática, obliga a muchas familias a reajustar el presupuesto para las vacaciones o el ahorro mensual. Para quienes tengan préstamos mayores, la subida podría superar fácilmente los 100 euros al mes.

En el caso de las revisiones semestrales, el golpe es algo más llevadero, ya que la diferencia respecto a hace seis meses no es tan abultada como la interanual. Aun así, el encarecimiento se sitúa cerca de los 50 euros al mes, lo que confirma que el ciclo de hipotecas baratas ha quedado definitivamente atrás. Es fundamental que cada usuario revise las condiciones particulares de su contrato, ya que el diferencial aplicado por el banco y el capital pendiente son los que terminan de definir el sablazo final que aparecerá en el extracto bancario el mes que viene.

¿Es el momento de cambiar a una hipoteca fija?

Con el euríbor estabilizado pero todavía en niveles altos, muchos propietarios se están preguntando si no sería mejor buscar la seguridad de una cuota fija y dejarse de líos. La subrogación, que no es más que llevarte tu deuda a otro banco que te trate mejor, está ganando muchos adeptos este mes de junio. Las entidades están lanzando ofertas competitivas para captar clientes, con tipos nominales que en algunos casos rondan el 2,75% o 2,85%, siempre que estemos dispuestos a vincular nuestra nómina y seguros con ellos, algo que conviene valorar con calma.

Hay bancos que incluso están asumiendo parte de los gastos de tasación o eliminando las comisiones de apertura para resultar más atractivos frente a la competencia. Sin embargo, no todo es el tipo de interés nominal; es vital fijarse en la TAE, que es la que nos dice lo que vamos a pagar de verdad sumando todos los gastos y productos asociados. Al final, protegerse de futuras subidas del euríbor mediante una novación o una subrogación puede ser una jugada maestra para dormir tranquilos, especialmente si no queremos estar pendientes de lo que se decida en las próximas reuniones de política monetaria en Europa.

El escenario hipotecario de este verano nos deja una sensación de calma tensa, donde el euríbor parece haber encontrado un suelo estable pero todavía exigente para el bolsillo medio español. La clave para los próximos meses residirá en la capacidad del Banco Central Europeo para equilibrar el crecimiento económico con el control de los precios, algo que dictará si el índice empieza por fin a bajar de forma clara o si nos quedaremos instalados en este nivel durante una buena temporada. Por ahora, lo más inteligente es comparar las condiciones actuales de nuestro préstamo y echar números para ver si nos compensa dar el salto a una modalidad más estable que nos evite sobresaltos cada vez que toque revisar la letra.


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