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Protocolos de seguridad: cómo proteger a tu empresa de los ciberataques

Debido a la situación provocada por el COVID-19, el uso de Internet se ha generalizado, aún más si cabe, en todos los ámbitos de la sociedad.  

  • Chats, redes sociales, formación online, uso de plataformas de streaming de video y audio, o compras en tiendas online están “sufriendo” un crecimiento exponencial.
  • El entorno empresarial no ha sido una excepción, donde herramientas de colaboración como Teams, Hangouts o Slack están facilitando el teletrabajo.

En estas circunstancias, y en un mundo hiper-digitalizado, se antoja prioritario que los usuarios de Internet tengan la mayor seguridad ante posibles pérdidas de datos.  

Cada vez estamos más conectadosaccediendo a la red desde múltiples dispositivos y realizando todo tipo de transacciones, desde compras online hasta consulta de extractos bancarios o petición de financiación online. Y a mayor aumento de conexión, mayor es el riesgo de la ciberdelincuencia. 

Sage

En este post te hablamos de la importancia de contar con un protocolo de seguridad TLS actualizado.

Ciberataques: cómo están poniendo en riesgo a las organizaciones 

En tiempos de COVID-19, los ciberataques están poniendo en riesgo (aún más) a las empresas. Es por ello por lo que los expertos en seguridad deben educar a los trabajadores sobre el aumento del cibercrimen y cómo pueden evitar poner en riesgo a sus organizaciones. 

Según un informe del Mimecast Threat Intelligence Center, titulado “100 Days of Coronavirus”, sobre delito cibernético, entre enero y marzo de 2020 se descubrió que los volúmenes mensuales globales de spam y los delitos cibernéticos aumentaron un 26,3%.

Además, cabe destacar datos un tanto preocupantes que muestran que:  

  • El malware aumentó en un 35,16% 
  • El fraude de suplantación subió a un 30,3% 
  • En los clics URLscreció su bloqueo en un 55,8% 

También se detectaron más de 115 mil dominios falsos relacionados con el COVID-19, diseñados para robar datos e información personal. 

Con todo esto, podemos afirmar sin ninguna duda que los protocolos de seguridad en Internet vuelven a cobrar aún más protagonismo. Uno de los más importantes es el denominado protocolo TLS (por sus siglas en inglés, Transport Layer Security). 

¿Qué son los protocolos TLS? 

Uno de los elementos que generan preocupación a los usuarios de Internet tiene que ver con la seguridad y la pérdida de privacidad: cada día escuchamos noticias sobre robo de información, fotos, documentos importantes, etc.  

Por ello es imprescindible estar seguro cuando navegas por la red y cuando interactúas en ella. Desde visualización de páginas, descarga y entrega de documentos, etc. 

Desde hace tiempo estas comunicaciones se regulan mediante tecnologías que permiten la encriptación de datos en el intercambio de información entre página web y usuarios, protección de datos confidenciales como tarjetas de crédito, información privada o intranets. 

Para dotar de seguridad a estas comunicaciones existen herramientas como los protocolos TLS 

Repasamos algunas de sus características más importantes: 

  1. Su principal función consiste en ser el protocolo de seguridad utilizado para proteger el tráfico de Internet, haciendo uso del cifrado y de una serie de algoritmos criptográficos para proteger las comunicaciones de los usuarios. 

  2. La primera versión de este protocolo – el TLS 1.0 – que fue desarrollado hace más de 20 años, por lo que ha dejado de ser seguro en el contexto digital actual.

  3. El protocolo TLS permite y garantiza el intercambio de datos en un entorno seguro garantizando la confidencialidad y privacidad de los datos, y la información que se intercambia mediante encriptación. 
  4. Así mismo, TLS es un importante protocolo que proporciona comunicaciones seguras en redes informáticas, especialmente Internet, garantizando la confidencialidad e integridad. 

Actualmente TLS dispone de varias versiones que están operativas o en uso, la más extendida es la 1.2, pero también existen otras versiones anteriores más antiguas la 1.0 y la 1.1 donde se han identificados debilidades o vulnerabilidades que las vuelven inseguras.

Año 2020: los protocolos de seguridad TLS 1.0 y 1.1 dejarán de ser seguros

Con el fin de preservar la seguridad en la red, los principales fabricantes de navegadores de Internet acordaron, hace algo más de dos años, que dejarían de dar soporte a las versiones de los protocolos que comprometen la seguridad.  

En concreto, los protocolos TLS 1.0 y 1.1 dejarán de funcionar en los principales navegadores del mercado.  

  • Este compromiso de actualización estaba previsto para la primera mitad del 2020; momento en el cual sus navegadores finalmente dejarán de ser compatibles con las aplicaciones que utilicen estas dos versiones tan antiguas para el acceso a Internet. 
  • Si bien es cierto, hemos visto algunas noticias que indican una posible ampliación del plazo como respuesta a la situación ocasionada por COVID-19 en la que nos encontramos.   

¿Cómo nos puede afectar no tener nuestro protocolo de seguridad actualizado? 

En los últimos años hemos visto un incremento de los ataques informáticos que han comprometido la integridad de la información de algunas empresas.  

En ocasiones, las vulnerabilidades vienen por el uso de software no actualizado o basado en tecnologías antiguas. Para minimizar estos riesgos, los principales fabricantes de software han hecho grandes inversiones en reforzar la seguridad de sus aplicaciones 

Un gran número de páginas web ya operan con este nuevo protocolo o al menos dan cobertura además a versiones anteriores. Esto permite compatibilizar el acceso hasta que se realice la adaptación a la versión comendada (TLS 1.2). 

Sin embargo, existen otros sitios o páginas web que todavía no son compatibles y que podrán tener un gran impacto en nuestra operativa de negocios, puesto que estas páginas pueden ser gubernamentales o de la Administración Pública 

Existen además aplicaciones o soluciones de gestión que realizan comunicaciones con distintos entornos web que también tendrán que actualizar su protocolo de comunicación para hacerlo compatible con este cambio.  

  • Algunos ejemplos de esto pueden ser el acceso a áreas de soporte o áreas privadas de usuarios. 

  • El no uso de estas versiones actualizadas pondría en riesgo la seguridad de las comunicaciones online, de hecho, ya existen multitud de sitios que no permiten realizar transacciones con versiones antiguas de TLS (por ejemplo, Paypal). 

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Un e-commerce o tienda online ha de tener su protocolo de seguridad TLS actualizado para evitar robo de datos ante cualquier compra en Internet.

Recomendaciones finales 

La mejor forma de estar protegido contra ciberataques o vulnerabilidades de seguridad es tener siempre el sistema actualizado, en caso contrario puede originar un riesgo tanto para los negocios como para los usuarios.  

Es importante que revises el estado de tus aplicaciones de gestión o negocio para confirmar con el fabricante la necesidad o no de una actualización.  

Por otro lado, y según nos indican fabricantes de sistemas operativos, es necesario revisar la versión de nuestro sistema operativo, dado que, en versiones antiguas, se podría requerir de una actualización para poder acometer este cambio. Debemos comprobar la versión del SO y revisar en la página de Microsoft las recomendaciones para estos casos.  

¿Tienes dudas sobre si tu protocolo de seguridad TLS está actualizado? En infografía te contamos en detalle qué es, para que puedas proteger a tu empresa de cualquier ciberataque. 

Protocolo TLS

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- Conoce qué es el protocolo


TLS y porqué debes actualizarlo.

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vint-13:-“sage-x3-garantiza-el-crecimiento-seguro-de-mafesa”

Vint-13: “Sage X3 garantiza el crecimiento seguro de Mafesa”

Descubre el caso de éxito de Mafesa, una empresa familiar dedicada a la distribución de productos férricos que dio con la solución tecnológica más adecuada para hacer frente a su crecimiento.

  • Desde Vint-13 hemos conseguido que Mafesa pueda experimentar un crecimiento seguro, gracias a una solución que le permite ofrecer mejores servicios a sus clientes.
  • Su soporte informático previo no cubría todas sus necesidades de servicio, cada vez más enfocado al crecimiento, y dieron con Sage X3, una solución a la altura de sus expectativas.

Mafesa, una empresa familiar fundada en 1958 y dedicada a la distribución de productos férricos, ha sabido adaptarse a las necesidades de los clientes a lo largo de las décadas en las que ha venido realizando su actividad profesional.

Sin embargo, las demandas actuales del usuario, en permanente cambio, así como las nuevas necesidades de producción, cada vez más exigentes, requerían algo más que “hacerlo bien”: desde Mafesa buscaban la excelencia.

Caso de éxito Vint-13 Consultoría

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con Sage X3 gracias a Vint-13

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Mafesa y su adaptación a las nuevas necesidades de los clientes

Con más de medio siglo a sus espaldas dedicándose a la distribución de productos férricos y a servicios asociados, como corte láser y de plasma, así como a la elaboración de armaduras para la construcción, Mafesa necesitaba adaptarse a las nuevas demandas de los clientes, cada vez más dirigidas a soluciones globales.

¿Por qué necesitaban algo más que un ERP?

Antes del cambio, el software utilizado por Mafesa no respondía por sí solo al nivel que requería su desarrollo. Necesitaban un software ERP de nueva generación que les permitiera crecer rápidamente y les cubriera las siguientes necesidades:

  • El favorecimiento de las sinergias y la coordinación entre sus seis centros de trabajo.
  • La cobertura a las necesidades del negocio, cada vez más enfocado al aumento de la oferta de servicios.
  • Un software que les permitiera agilizar los procesos administrativos y contables.
  • La digitalización y control de los procesos de transformación y de fabricación.
  • La centralización de sus operaciones, ya que contaban con multitud de bases de datos para cada centro de trabajo.

Esta situación les hizo plantearse la búsqueda de una solución que se alineara con un programa ERP con el que ya contaban, pero ello requería empezar de cero.

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Tras casi un año desde la implantación de Sage X3, la información histórica empieza a dar sus frutos y el departamento de compras será sin duda uno de los beneficiados.

¿Cómo ayudamos a Mafesa?

En Vint-13 somos conscientes de la importancia de contar con los mejores softwares, especialmente cuando una empresa experimenta un desarrollo sustancial que requiere afrontar nuevos retos y proyectos.

¿Por qué Sage X3 es el software más adecuado para Mafesa?

Sabíamos que Sage X3 iba a encajar a la perfección con Mafesa porque, además de ser una solución de gestión especialmente dirigida a pymes, cuenta con más de 10 años de experiencia en todo el mundo, ofreciendo soluciones a las necesidades específicas de múltiples sectores de actividad en fabricación, distribución y servicios.

Asimismo, su flexibilidad y escalabilidad son críticas para el éxito futuro.

Finalmente, y tras evaluar y comprobar las propuestas de varios fabricantes, Mafesa confió en nosotros y nos eligió como partner. Desde Vint-13 pudimos garantizarles una solución adecuada a sus necesidades y acompañarlos en los nuevos retos.

Sage X3 es una solución internacional que utilizan diariamente compañías en más de 50 países en todo el mundo adaptándose a la legislación y normativas locales

La vida empresarial con Sage X3: beneficios clave

La estructura de datos en Mafesa no les permitía fomentar la coordinación entre sus centros. Sus fórmulas de trabajo se enfocaban únicamente a procesos transaccionales de compra y venta de mercancías.

Pero, tras darles el soporte informático adecuado, les aportamos el valor añadido que necesitaban, consiguiendo:

  • Una información consolidada y compartida entre los seis centros de trabajo, favoreciendo sus respectivas sinergias.
  • Una estandarización y reingeniería de procesos ajustados al sector.
  • Mayor agilidad en la organización de procesos y toma de decisiones.
  • Dar respuesta al nuevo enfoque de negocio, orientado a aumentar los servicios de valor añadido al cliente.
  • La posibilidad de poder contar, en un futuro, con un portal para clientes gracias a la estructura en el cloud.
  • Impulsar las diferentes líneas de negocio de la empresa, completando la labor de distribución con nuevas actividades de producción.

Sage

Para las pymes que precisan equilibrio entre el control y la agilidad, encontrar el software adecuado es la clave de su crecimiento.

La prioridad de Mafesa: el cliente.

En Mafesa reconocen que el proceso de cambio no fue fácil, pero mereció la pena. Tras evaluar las propuestas de ocho fabricantes, se decantaron definitivamente por Sage X3. Esta solución les permitió cumplir con la mayoría de los requerimientos de forma estándar, mejorando sustancialmente la agilidad de todas los operaciones.

A día de hoy, todos estos beneficios han satisfecho a sus clientes, cada vez más necesitados de soluciones globales. Y el objetivo clave en Mafesa es, fundamentalmente, dar respuesta a las demandas de sus cliente de productos y servicios.

Todo el equipo es consciente de que su cultura de negocio está directamente enfocada a la entrega y servicio para con el cliente.

Tras un año desde su instalación, Sage X3 se ha convertido en el corazón de la gestión empresarial de Mafesa, el punto de inicio de un proyecto mucho más ambicioso que no se conforma con el mero cumplimiento de las entregas.

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dia-de-internet:-cosas-que-echariamos-de-menos-si-no-existiera 

Día de Internet: cosas que echaríamos de menos si no existiera 

El 17 de mayo es conocido popularmente como el Día de Internet. En realidad, celebramos el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, con el que las Naciones Unidas refuerza la importancia del uso de Internet y otras tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). 

  • En este post hacemos una reflexión sobre cómo Internet se ha convertido en una utility sin la que ahora no concebiríamos vivir. 
  • En situaciones como la actual, ocasionada por la COVID-19, Internet se antoja fundamental para poder seguir manteniendo la relación con nuestros familiares o amigos o poder fomentar el teletrabajo en las empresas. 

Esta efeméride se celebra desde hace más de 50 años, aunque fue en 2006 cuando la ONU amplió la celebración del 17 de mayo a la Sociedad de la Información. Este hito es gracias a la Asociación de Usuarios de Internet de España, que promovió esta idea en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. 

El objetivo es claro: poner en valor todo lo que la Sociedad de la Información puede hacer por nosotros y evitar que la denominada brecha digital se haga aún más grande. 

Porque Internet se ha convertido en una «utility» más. Igual que no concebimos vivir sin agua o electricidad, Internet se ha convertido en algo básico para realizar cuestiones laborales y personales, de salud y de ocio. Aprovechamos la celebración del Día de Internet para recordar algunas de las muchas cosas que hacemos con total naturalidad y que echaríamos en falta si no tuviéramos Internet. 

¡Comparte! El Día de Internet es un buen momento para reflexionar sobre cómo se ha convertido en una utility en nuestras vidas. 

Trabajar desde cualquier lugar 

El trabajo ya no es un lugar al que ir, sino algo que hacer. Algo que Internet y las herramientas de software en la nube han facilitado enormemente. 

Así, en muchas profesiones ya no es necesario ni obligatorio desplazarse hasta un lugar concreto para poder acceder a los datos e introducir nueva información con la que poder realizar nuestra tarea. El software en la nube permite que la información esté siempre actualizada y que podamos acceder a ella desde cualquier lugar y dispositivo que tenga acceso a Internet. 

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El 40% de las empresas no puede gestionar sus negocios de forma integral cuando teletrabaja. Descarga la infografía de Sage con el estudio al completo desde aquí. 

Comunicarnos por escrito en tiempo real 

Antes de que llegara Internet, podíamos comunicarnos en tiempo real con la voz a través del teléfono. Pero las comunicaciones por carta siempre eran asíncronas, pues las misivas podían tardar un par de días en llegar a su destino y los telegramas ni eran inmediatos ni facilitaban una comunicación fluida. 

Sin embargo, Internet permitió una mayor instantaneidad en las comunicaciones escritas. Primero gracias a los servicios de correo electrónico y, posteriormente, a las aplicaciones de mensajería instantánea.  

Aunque Messenger haya pasado a mejor vida y ahora seamos más esclavos de Whatsapp, Internet ha facilitado las comunicaciones bidireccionales, incluso grupales, y que puedan hacerse por texto y de forma inmediata. 

Además, estas aplicaciones han ido evolucionando y no solo podemos incluir texto planto, sino que podemos incluir emoticonos, vídeos, negritas y animaciones tipo gif para añadir más información y contexto a la narración. 

Formarnos a distancia 

En España existe la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) desde 1972, cuyo objetivo es llevar la educación superior a más gente. Sin embargo, gracias a Internet podemos formarnos casi en cualquier universidad del mundo y sin necesidad de seguir unos determinados libros gracias a la proliferación de MOOC (Massive Open Online Course, o Curso Online Masivo y Abierto). 

La potencia del eLearning en el entorno empresarial

Esta formación permite a todos aprender nuevos conocimientos y materias en muchas ocasiones sin necesidad de estudiar una formación reglada. También en YouTube y en otras plataformas podemos encontrar muchos tutoriales. Incluso hay páginas web especializadas en ofrecer diferentes cursos y herramientas de formación de toda clase de materias. 

Herramientas de marketing, conocimientos de programación, prender los trucos de las hojas de cálculo, cómo editar fotografías con determinadas aplicaciones, aprender a hacer punto o repostería, en fase principiante o avanzado, son algunas de las muchas posibilidades que tenemos a través de Internet. 

A nivel empresarial, existen multitud de plataformas de aprendizaje online. Una de ellas es Sage Business Pro, una iniciativa que Sage pone en marcha con la Sales Business School para impartir un programa formativo para todos los clientes de Sage totalmente gratuito. 

Hacer un maratón de nuestra serie favorita 

¿A quién no le han fastidiado el final de una serie por no haber podido ver el capítulo en el momento en el que lo estrenaron? 

Antes de Internet, los usuarios teníamos que ver las películas y series cuando las cadenas de televisión decidían programarlas o esperarnos a su reposición o a su grabación en un vídeo o DVD. Sin embargo, con Internet también han llegado las plataformas de contenidos audiovisuales, muchas de las cuales deciden liberar todos los episodios de una serie a la vez, de manera que se puede hacer un verdadero maratón para ver todos los capítulos seguidos. 

El problema, ahora, es que no podamos hacerlo y nos destripen la escena clave en cualquier artículo de Internet, aunque para eso ya se utiliza el manido «¡Alerta, spoiler!» para avisarnos de que lo que viene a continuación puede desvelarnos parte interesante de la trama si aún no la hemos visto. 

Comprar y vender a alguien de Australia 

Antes de la llegada de Internet, nuestras posibilidades de internacionalización eran reducidas, especialmente si somos un productor pequeño. Nuestro círculo de clientes (también potenciales) quedaba reducido de manera muy geográfica. 

Sin embargo, Internet es un verdadero escaparate que permite que nuestra página web o nuestro perfil en redes sociales pueda ser visible por cualquier persona en cualquier parte del mundo. Si somos los diseñadores de una cerámica única y espectacular, puede que alguien en Australia la vea, se enamore de ella y nos haga un pedido para tenerla en su casa o negocio. 

Y, al revés, ya no necesitamos ir hasta Bali para hacernos con algunas de las maravillosas telas con las que decoran los templos. A través de Internet podemos localizar a quienes confeccionan y venden esos bienes y comprarlos sin tener que viajar hasta allí. 

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El nuevo consumo estará marcado por clientes ultracautos y que comprarán de forma remota (Fuente: La Razón).

Todo por control remoto 

Internet ha reducido la necesidad de la presencia física para muchas cosas. En formación, en las compras o en algunas actividades laborales ya lo hemos visto. A la hora de operar con nuestro banco o comprar entradas para nuestros espectáculos favoritos son otras situaciones similares. 

Pero cada vez somos más capaces de controlar muchas cosas de forma remota: 

  • El sueño de un hogar inteligente y conectado cada vez está más cerca. Gracias a Internet, podemos desde nuestro teléfono móvil pedirle a nuestro robot aspiradora que limpie toda la casa o solo determinadas estancias.  
  • Podemos programar a qué hora queremos que se encienda la calefacción o el aire acondicionado para que la temperatura sea óptima cuando lleguemos.  
  • Podemos programar o activar un electrodoméstico a distancia para que nos tenga lista la comida en una hora determinada o comprobar si ha tenido alguna avería y debemos avisar a un técnico. 

Todas estas acciones son rutinas a las que nos hemos acostumbrado más o menos fácilmente, pero que forman parte de nuestro día a día. Aunque no nos demos cuenta, si Internet se cae nada de todo ello sería posible. 

Lo mejor, como siempre, es el progreso y los avances que todos estos pasos traen consigo y que se irán ampliando conforme vayan pasando los años. 

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economia-digital-en-tiempos-de-pandemia-(vii).-turing-y-el-rastreo-inteligente

Economía digital en tiempos de pandemia (VII). Turing y el rastreo inteligente

Llevado por el 75º aniversario de la victoria aliada y las metáforas bélicas sobre la pandemia, he vuelto a ver una serie documental grandiosa, La Segunda Guerra Mundial en color. Es un documento histórico impresionante que suscita el vértigo de que, en algunos momentos, la contienda podría haber caído hacia el lado oscuro. También proporciona la convicción de que las guerras las gana el arma más poderosa (la inteligencia), el que comete menos errores estratégicos y quien posee la mejor tecnología. Uno de los momentos críticos de la contienda fue la batalla de Inglaterra, que se decidió en parte por un “soldado” excepcional, Alan Turing. Este pionero de la inteligencia artificial ayudó a descifrar el código Enigma de los nazis, dando con ello una ventaja decisiva a los aliados. Turing fue un héroe, pero no era militar. Fue uno de los grandes científicos del siglo XX. La máquina (imaginaria) de Turing es la base de la teoría de la computabilidad, y merece estar en el very best de cualquier antología científica que se precie. Moraleja: para los tiempos que vendrán, de planes de reconstrucción, políticas industriales, etc… hay que invertir en ciencia básica. Quizás, en la próxima crisis, tendremos nuestro propio Turing.

Para ganar la batalla que estamos librando ahora también nos hace falta inteligencia, tecnología y estrategia. Hemos conseguido bajar la terrible curva de contagios y muertos con confinamiento, aislamiento social y parando la economía en seco. Esto funciona, pero es costosísimo; el reto ahora es despertar la economía sin subir los contagios. La experiencia internacional nos indica que la estrategia en la fase de desescalada se debe basar en 4 puntos: i) esperar a que la tasa de infección diaria sea muy baja –distancia social hasta entonces–, ii) disponer de capacidad para realizar tests masivos a la población, iii) aumentar la capacidad del sistema sanitario y proveer de equipos de protección al personal médico de primera línea, y iv) practicar el seguimiento de contactos de modo generalizado y efectivo para garantizar que podamos responder rápidamente a brotes de segunda ola. De hecho, los países que han conseguido el santo grial (baja tasa de contagios combinada con una actividad económica alta), es decir, Corea, Taiwan y también Alemania (véanse los datos de Kiko Llaneras en El País) han sido muy eficientes rastreando los nuevos contagios. En la primera entrada de esta serie en el blog ya advertíamos de la importancia estratégica de las aplicaciones móviles de rastreo para la desescalada. Ahora queremos reflexionar sobre cómo deberían ser diseñadas y acerca de los conflictos éticos y de privacidad que plantean.

Lo que Turing hacía al “decodificar” Enigma era volver atrás, recuperar el mensaje original antes de que la endiablada maquina lo codificase. Rastrear es básicamente eso: volver atrás. Una vez se identifica que una persona está enferma, hay que intentar averiguar dónde se ha infectado y a quién ha podido contagiar en los últimos 15 días. Este trabajo detectivesco no es sencillo. Imagine por un momento el número de contactos con otras personas que usted tendría si la actividad se recuperase y piense que, cuando se enciende la mecha, hay que identificar al contacto del contacto. La pandemia nos ha enseñado, por el camino doloroso, cómo explotan las progresiones geométricas (como le pasó en al famoso rey de la leyenda que quiso recompensar al inventor del ajedrez). Para esta tarea ingente, las aplicaciones de rastreo de contactos para los móviles pueden ser clave, porque pueden ayudarnos a gestionar esa capacidad inmensa de datos y nos permitirían saber quién necesita estar en cuarentena y quién no, facilitando con ello el relajamiento de las medidas de distanciamiento social.

«La gran decisión es si se apuesta por una arquitectura centralizada (que parece la apuesta de Reino Unido y Francia) o por una descentralizada, inicialmente liderada por Suiza y a la que, recientemente, se ha unido Alemania».

Juan José Ganuza

Las aplicaciones de rastreo que se están proponiendo en los diferentes países europeos están inspiradas en una empleada en Singapur, TraceTogether. Esta herramienta utiliza el bluetooth de los teléfonos móviles para rastrear los contactos de cada usuario. Cuando dos personas se encuentran a menos de una cierta distancia, durante un tiempo determinado, ambos teléfonos intercambian un código y registran ese contacto. Si uno se infecta (y esto se notifica al sistema), todos sus contactos en los últimos 14 días reciben una señal de advertencia, pero ningún dato de la persona contagiada, ni datos de geolocalización que permitan identificarla. Esta app es mucho más respetuosa con la privacidad (y, por tanto, más fácil de implantar en Europa) que sus alternativas chinas o coreanas, que utilizaban datos de geolocalización y los cruzaban con otras bases de datos.

«España no ha anunciado todavía si va a apostar por las apps de rastreo y qué sistema eligiría. La estrategia de esperar y ver es prudente, dada la incertidumbre. Es más importante elegir bien que ser primeros. Sin embargo, sería interesante abrir el debate».

Juan José Ganuza

Esta es la idea base, pero como siempre, el diablo (y también el éxito) está en los detalles. La gran decisión es si se apuesta por una arquitectura centralizada (que parece la apuesta de Reino Unido y Francia) o por una descentralizada, inicialmente liderada por Suiza y a la que, recientemente, se ha unido Alemania. En la arquitectura centralizada los datos de los contactos son almacenados y procesados ​​en un servidor controlado por una autoridad nacional, como un servicio de atención médica. El modelo de rastreo de contactos descentralizados, por el contrario, significa que unos identificadores (IDs) se almacenan localmente en el dispositivo (con un sistema de codificación aleatoria que rememora los tiempos de Enigma). Con el permiso del usuario tras un diagnóstico confirmado de COVID-19, el teléfono usa un servidor de retransmisión para enviar la información anonimizada a todos los contactos. Su teléfono usa un servidor de retransmisión para enviar la información anonimizada a todos los contactos. Este enfoque está respaldado por un protocolo de rastreo llamado DP-3T creado por criptógrafos suizos herederos de Turing y tiene dos ventajas: por un lado, garantiza la máxima privacidad , gracias a lo cual cuenta con el apoyo implícito del parlamento europeo; además, está alineado con una alianza tecnológica entre Apple y Google para lanzar un conjunto de herramientas digitales para desarrolladores (APIs), que facilitarán la compatibilidad de los teléfonos y mejorarán la funcionalidad de estas apps descentralizadas. La sinergia de las apps descentralizadas con la futura API de Apple y Google puede ser crucial, porque prácticamente la totalidad de los teléfonos móviles tienen un sistema operativo de una de estas dos compañías, lo que no solo reduce los posibles problemas de compatibilidad de los teléfonos, sino que hace que el sistema pueda funcionar en diferentes países. Por añadidura, ambos gigantes indican que el sistema puede entrar en funcionamiento con una sencilla actualización de los sistema operativo (aunque con el consentimiento del usuario), lo que facilitaría su distribución. La app puede actuar en un segundo plano, sin interferir con otras aplicaciones, reduciendo el consumo de batería y sus promotores garantizan que el sistema de codificación será efectivo y que la privacidad estará preservada.

España no ha anunciado todavía si va a apostar por las apps de rastreo y qué sistema eligiría.
La estrategia de esperar y ver es prudente, dada la incertidumbre. Es más
importante elegir bien que ser primeros. Sin embargo, sería interesante abrir el
debate, porque en la decisión que adoptemos habrá de ponderarse qué peso se le
concederá a la privacidad y cuánto a la efectividad. A mi apúntenme entre los
que, en una situación económica y de salud pública tan grave como la actual, me
decante por la efectividad, con algunas salvaguardas que luego explicaré.

Un sistema centralizado tiene muchas ventajas en términos de efectividad. Lo primero es que el rastreo inteligente no acaba con las aplicaciones móviles. Detrás de la  máquina de decodificación que diseñó Turing había mucho esfuerzo humano que completaba los huecos y trasformaba la información en decisiones estratégicas. La información que se genere con las apps de rastreo debe ser complementada con un ejército de rastreadores del sistema de salud, que además haga los tests y el seguimiento a las personas infectadas y en cuarentena. Es de esperar que, en un sistema centralizado, la interacción entre rastreadores digitales y humanos sea más efectiva. El sistema centralizado permitiría, además, usar la información sanitaria para calibrar mejor el sistema digital (por ejemplo, el tiempo y la distancia que determinan cuándo hay que informar de un contacto deberá depender de la situación de la pandemia). Un tema delicado es la potestad de comunicar al sistema el estado de salud. En un sistema centralizado, la autoridad sanitaria puede tomar esa decisión. En el caso de un sistema descentralizado extremo, solo podemos confiar en que el individuo lo haga por motivos altruistas.

El principal problema del sistema centralizado es, sin
duda, la privacidad. Muchas personas preferirían limitar la capacidad de las
autoridades (o de un pirata informático) de usar los registros de un servidor centralizado
para rastrear individuos específicos e identificar sus interacciones sociales.
Otras confían en las autoridades sanitarias como garantes de la privacidad de
sus datos y priman sobre todo la efectividad, lo que podría implicar la recopilación
de datos no solo de contactos, sino también de localizaciones. Si varias
personas de contagian en un mismo lugar (bar, colegio, etc..), ¿no querríamos
saber dónde está localizado ese foco?

Mi posición respecto a la privacidad la resume muy bien el comunicado de la Agencia de Protección de Datos (APD): “Esta situación de emergencia no puede suponer una suspensión del derecho fundamental a la protección de datos personales. Pero, al mismo tiempo, la normativa de protección de datos no puede utilizarse para obstaculizar o limitar la efectividad de las medidas que adopten las autoridades competentes, especialmente las sanitarias, en la lucha contra la epidemia”. Por ello pienso que las autoridades sanitarias, que no tienen un conflicto de interés –que sí podría presentar una empresa– están bien posicionadas para ser los gestores de nuestros datos. De hecho, gestionan cotidianamente datos muy sensibles sobre nosotros y respetan cotidianamente nuestra privacidad. Por otra parte, se generarán protocolos éticos y normas de actuación sobre la forma de gestionar datos sensibles. Ahora tenemos normas que permiten dar asistencia sanitaria a emigrantes ilegales, sin comunicar su situación a la policía y si se la informa solo cuando existe riesgo de maltrato infantil. Por último, en la regulación de la privacidad es frecuentemente mejor establecer un control a posteriori que un control a priori. El argumento es que, si una actividad es con frecuencia socialmente positiva y solo excepcionalmente negativa, al realizar un control ex ante, debemos incurrir en numerosos costes de control; es eficiente hacerlo solo ex post cuando se producen señales de costes sociales. En definitiva, los incentivos a hacer un uso responsable de los datos sanitarios se pueden garantizar con multas e incluso sanciones penales.

Pero priorizar la efectividad no conlleva necesariamente apostar por un sistema centralizado. Hemos comentado con anterioridad las ventajas tecnológicas y de compatibilidad que van a tener las soluciones descentralizadas que usen la plataforma de Google y Apple. Seguramente, de este proceso surgirán soluciones hibridas que intenten combinar las ventajas de ambos sistemas. Aunque Europa llegó tarde al uso de estas apps para contener la pandemia, confiemos en que podamos liderar conjuntamente su desarrollo en la etapa de desescalada y acortar el tiempo que tardemos en recuperar una normalidad sin adjetivos.

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teletrabajo-(i):-de-la-necesidad,-virtud

Teletrabajo (I): de la necesidad, virtud

La pandemia nos ha obligado a asumir restricciones drásticas en muchos de los comportamientos que constituyen la trama de nuestras vidas diarias. Aunque, por lo general, estas imposiciones externas las hayamos sobrellevado como limitaciones necesarias de nuestra libertad y autonomía, cabe suponer que individualmente las hemos percibido todos como costes e inconvenientes que debíamos aceptar para controlar una catástrofe sanitaria.

Quizá una de las pocas restricciones que no ha suscitado de manera generalizada esa sensación de
pérdida o empeoramiento de bienestar individual sea la que ha supuesto adoptar el trabajo a distancia
con “carácter preferente”.[1]
Como es sabido, la declaración del estado de alarma y las medidas de
confinamiento han precipitado una transición masiva al teletrabajo. A multitud
de empleados se les requirió, de un día para otro, que desempeñaran su
actividad laboral desde su casa. En cierto modo, ellos han podido evitar la
pérdida del puesto de trabajo o la suspensión temporal del empleo, a cambio de
trasladar su lugar de trabajo al domicilio. Para muchos, esta “laboralización
del hogar” ha supuesto una experiencia radicalmente nueva. En España, el
teletrabajo se hallaba poco extendido antes de la pandemia, bastante limitado a
determinadas ocupaciones y, en particular, a los trabajadores por cuenta propia
(como se puede leer aquí). La crisis del coronavirus ha expandido de
repente el colectivo de teletrabajadores, en particular, de los empleados por
cuenta ajena (asalariados privados y públicos).

Si bien diferentes encuestas representativas realizadas en las últimas semanas ofrecen información cuantitativa sobre el rápido aumento del volumen de este colectivo, no permiten conocer cómo han vivido los teletrabajadores esta nueva situación; es decir, cómo han afrontado y manejado ese cambio en las condiciones del desempeño de su ocupación, qué ha significado para ellos y hasta qué punto las primeras semanas de teletrabajo han cambiado su actitud hacia esta modalidad de empleo. Con el objetivo de conocer mejor estas experiencias y opiniones, Funcas encargó la organización de tres conversaciones entre teletrabajadores, utilizando la técnica cualitativa del “grupo triangular”.[2] Cada grupo ha recogido un perfil específico de teletrabajadores por cuenta ajena: el primer grupo (“habituados”) ha reunido a tres empleados que acostumbran a trabajar ocasional o regularmente desde casa, y para los cuales el confinamiento solo ha supuesto la transición de un teletrabajo parcial y combinado (con actividad presencial) a un teletrabajo total; el segundo grupo (“predispuestos”) se ha formado con tres empleados a los que, aunque no teletrabajaban antes de la declaración del estado de alarma, cabía suponerles –por su ocupación intensiva en el uso de recursos telemáticos y por su edad– una actitud positiva hacia el teletrabajo; y el tercer grupo (“escépticos”) lo han compuesto tres empleados que, bien por el tipo de ocupaciones que llevan a cabo, bien por la tradición de la empresa para la que trabajan, habían permanecido hasta la crisis del coronavirus al margen del teletrabajo, y en esta nueva situación encuentran diversos obstáculos al buen desempeño de su labor. De los nueve participantes en estas charlas, ocho trabajan en empresas del sector privado, la mayor parte de ellas de tamaño grande y mediano e internacionalizadas.

El análisis de esta información cualitativa se presenta en dos entradas del blog. Esta primera orienta el foco hacia la experiencia de adaptación al cambio que ha supuesto convertir el hogar en centro de trabajo, resaltando los aspectos del teletrabajo que se valoran más positivamente. La segunda entrada prestará más atención a las cuestiones que se consideran más problemáticas y ponen límites al desarrollo del teletrabajo en España cuando recuperemos la (antigua) normalidad. La información sobre las características de los grupos triangulares y la transcripción de sus conversaciones pueden encontrarse aquí. La prudencia que exigen la naturaleza y el alcance de la evidencia disponible no menoscaban la convicción de que esta resulta útil para entender mejor los razonamientos y las posturas individuales subyacentes a un fenómeno que, como el teletrabajo, supone un cambio sustancial en las condiciones laborales. En este sentido, las dos entradas ofrecen un análisis que trata de ser lo más fiel posible a los contenidos de estas conversaciones, recurriendo con frecuencia a citas literales de las palabras de los participantes en los grupos triangulares para ilustrar los argumentos (estas citas aparecen entrecomilladas o en cursiva, y acompañadas de una referencia al grupo y a la persona de la que proceden).[3]

Dos son los principales hallazgos
que merecen ser destacados en esta primera entrada. Por una parte, a pesar del
apresuramiento con que se produjo la transición al teletrabajo, la adaptación a
la nueva situación puede considerarse –descontando los primeros días de pruebas
y tanteo– un éxito. A este resultado ha contribuido de manera decisiva la dosis
añadida de dedicación y flexibilidad horaria que los teletrabajadores han aplicado
a sus jornadas laborales. Por otra parte, las primeras semanas de experiencia
con el teletrabajo han resultado más o menos satisfactorias en función de la
ocupación y la trayectoria profesional de los empleados, pero incluso los que
han sufrido una mayor perturbación en sus prácticas de trabajo reconocen que la
experiencia les ha permitido descubrir aspectos positivos del teletrabajo.

La adaptación al teletrabajo bajo el confinamiento: “de cero a cien”

Bueno, había empresas ya
bastantes preparadas, pero incluso las tecnológicas no estaban del todo
preparadas hasta hace un año; porque yo me acuerdo de que, hace un año, los
viernes, que teletrabajaba todo el mundo, se colapsaba la red por el número de
usuarios. Entonces, las tecnológicas ya se han ido preparando estos últimos
años. ¿Qué ha pasado ahora con el resto que se han metido estas dos semanas?
Pues, que les ha pasado lo mismo, han estado dos o tres días actualizando
software,
comprando licencias…. Había gente que no tenía incluso portátiles corporativos
y se está conectando con portátiles personales, no había herramientas
colaborativas para todo el mundo
[GT1, H1].

La crisis del coronavirus ha sorprendido a muchas empresas sin un plan contrastado para el ejercicio masivo de teletrabajo. Es cierto que algunas permitían el teletrabajo ocasional, en condiciones extraordinarias, por ejemplo ante picos de trabajo o ante eventuales problemas familiares de los empleados. Pero aun disponiendo para estas contingencias de programas de “easy working” [GT1, H1], la presencia en el centro de trabajo era la norma aplicable a la gran mayoría de empleados y la que regía en la organización del trabajo. Algunos empleadores llevaban ya un tiempo diseñando programas para teletrabajar, pero sin mucha premura ni, aparentemente, excesivo interés [1 y 2]. Sin embargo, en pocos días, la gravedad de la crisis sanitaria ha forzado a reaccionar aceleradamente a las empresas e incluso a entidades con tantas inercias como las pertenecientes a las Administraciones Públicas, tratando de evitar un desplome de su nivel de producción de bienes y servicios.

Si las empresas han intensificado los esfuerzos para conseguir este objetivo, los empleados tampoco los han escatimado. A pesar de tener que afrontar la situación “de sopetón”, sin estar “preparados … a nivel… cultural o educativo” [GT2, H1], pasando “de cero a cien” [GT2, M] en apenas unos días, consideran que esta adaptación “a marchas forzadas” [G3, M1] ha ido “bastante bien” [GT3, H]. A veces les ha costado encontrar un lugar apropiado dentro del hogar para trabajar y organizar su jornada de trabajo [3]. No obstante estas y otras dificultades –como la de disponer de mobiliario apropiado para trabajar muchas horas seguidas o de grandes dispositivos electrónicos habituales en la oficina [4 y 5]–, reconocen que buena parte del trabajo ha salido adelante, incluso en aquellos hogares en los que el teletrabajo ha tenido que compatibilizarse con la atención a menores [6]. A este logro ha contribuido, además de la amplia cobertura de redes de banda ancha en los hogares, el funcionamiento de las infraestructuras informáticas de las empresas, que, en general y tras los ajustes necesarios en los primeros días, han respondido bien al fuerte aumento de la demanda. Pero no menos crucial ha sido que muchos trabajadores hayan prescindido de medir de manera estricta las horas de trabajo, alargando a menudo las jornadas por el prurito de completar las tareas habituales o las sobrevenidas por la situación de crisis [7 y 8]. Han asumido, en cierto modo, que, en estas circunstancias excepcionales, el cumplimiento del horario pierde importancia respecto al cumplimiento de objetivos. No se trata de “calentar la silla” [GT1, H1 y H2; GT2, M] durante una parte del día, sino de completar proyectos y alcanzar determinados resultados.

Que la adaptación a la nueva situación de teletrabajo haya sido rápida y efectiva no significa que no haya sido costosa, especialmente para el desempeño de algunas ocupaciones. Y es que así como aquellas que consisten en el ‘tratamiento de información’ se prestan a trasladar su centro de producción sin alterar prácticamente el modo en el que se desarrolla la actividad laboral, las consistentes en el ‘tratamiento de personas’ presentan mayores dificultades de deslocalización.[4] En estos casos, el teletrabajo supone “un cambio gigante”, “una locura” [GT3, M1], como lo define una profesora de educación primaria [9]. Aunque reconoce que “cada día [es]un poquito mejor” y que “los padres están muy contentos, y los niños, también”, el coste personal de “trasladar los colegios a nuestras casas” está resultando muy elevado.

[1] Y ya te digo, [en nuestra empresa]  llevábamos cuatro años intentando [teletrabajar]  o haciéndonos cuestiones de qué manera lo podíamos hacer o no, pero en estos cuatro años nunca nos han preparado para ello (por lo menos, al personal fijo que tiene que estar en la oficina). Los que nos movemos sí estamos preparados, pero el que está fijo, tipo administrativo, no… [GT3, H].

[2] Porque, claro, en la Administración, lo del teletrabajo sabíamos que en algún sitio muy chiquitito sí que habían hecho ya inicios, pero, bueno, por lo que nos han contado, teníamos como una plataforma preparada desde hace, igual, diez años, pero que nunca se había probado. Entonces, ha sido todo a correr y, bueno, pues no está yendo mal, la verdad… [GT2, M].

[3] Al principio, como con el sitio de trabajo sin hábitos, no sabía a qué hora paraba; a lo mejor, eran las cuatro de la tarde y no había comido y no me había dado ni cuenta porque estaba completamente “enchufado”. Fueron los primeros días, hasta que ya puse un poco de orden y dije: “vale, este es mi sitio, este es el horario, estas son mis rutinas: intentar levantarme a buena hora, hacer un poco de ejercicio, siempre lo mismo, a las horas de las comidas, hacerlas, aunque no tenga mucha hambre o aunque tenga mucha carga de trabajo en ese momento preciso.” Ya tengo normalizados los horarios [GT2, H2].

[4] Sí, estoy trabajando a medio gas, porque el no tener un espacio en casa dedicado y bien acondicionado, pues te limita bastante, ¿vale? (…) Yo lo considero importante: espacio, desde la silla hasta el monitor, hasta la luz, hasta la… y un sitio donde no te molesten [GT1, H1].

[5] Pero sí que es cierto que la silla no es tan cómoda. Y con estas sillas, pues, estás sentado dos horas como mucho o así. Cuando pasas a estar sentado entre 8 y 10 horas, dices: “¡pues sí que agradezco la silla del trabajo!” O sea, la mesa tampoco está tan bien organizada como en el trabajo. Entonces, es cierto que el tema de lo ergonómico y demás se nota bastante en el trabajo, y que aquí no estamos tan preparados. Tengo lo que tengo en casa, y aun así, buen hueco que tengo [GT2, H1].

[6] … los niños empiezan a levantarse, hacen sus deberes, avanzan temarios y: “¿papá, esto cómo se hace?, ¿mamá, esto cómo se hace?” Al final, son muchísimas interrupciones en las que tú no avanzas [GT3, H].

[7] Pero es verdad que si estás con algo, no ves el momento [de dejarlo]y dices: “¡un poquito, un poquito más…!” Y al final hay veces que sí, que a lo mejor estás más horas de las que estarías si estuvieras en la oficina [GT3, M2].

[8] En mi día a día yo no tengo la dificultad que tengo ahora de gestionar [personal], de que si permisos retribuidos no compensables, que si vacaciones, por no llegar a ERTE, y por no llegar a eso… ¿Qué pasa? Que hay muchos correos, mucho email, muchas llamadas con relaciones laborales y son particulares en cada caso. Entonces, todo eso es una guerra diaria, que tú no tienes en tu día a día, con el tema de COVID-19. ¿Adaptarse? Sí, te adaptas a ello, pero es un incremento de trabajo la situación que estamos viviendo [GT3, H].

[9] …al final, las 24 horas del día no me llegan. (…). Yo estoy sobrecargada, sobrecargada porque estamos metidos en un ritmo que es tremendo, tremendo; la sensación de no haber llegado a todo y que me falten cosas siempre por hacer (…). Entonces, al final, si sumas las horas, estás todo el día aquí metido, “empantallado”, como digo yo [GT3, M1].

¿Una nueva experiencia, una buena experiencia?

Lo bueno de hacer teletrabajo es que, efectivamente, como tú dices, me puedo organizar yo a mi manera y con mi gestión de tiempos como a mí me vengan mejor para ser más productiva y para gestionar los proyectos que tenga que hacer. Tienes muchas menos interrupciones, voy más tranquila (…). Y ya te digo, básicamente para mí es facilidad y libertad a la hora de la gestión [GT1, M].

Aunque el teletrabajo bajo un régimen de restricciones a la libertad de movimiento pierda buena parte de las ventajas que trae consigo para configurar la agenda diaria, su práctica obligada ha permitido dos aprendizajes: el de que el teletrabajo es posible incluso en puestos que tradicionalmente se han desempeñado solo de manera presencial, y el de que, en circunstancias normales, tendría ventajas organizativas claras.

En efecto, como admite una nueva teletrabajadora (mayor de 50 años), “nos estamos dando cuenta de que se puede hacer más teletrabajo del que se hace” [GT3, M2]. También comparte ese parecer otra, más joven, que desde su posición de funcionaria del Estado no considera razonable lo que ella entiende como una tenaz resistencia de la Administración Pública al teletrabajo [10]. Pero no solo “se puede” hacer más teletrabajo, sino que, en opinión de la mayor parte de los participantes en los grupos triangulares, también “se debe”, siempre que se plantee como una “herramienta” de libre opción [11]. Quienes la utilizan regularmente en su vida laboral están convencidos de que “facilita la vida, en general” [GT1, M]; es decir, permite satisfacer mejor las preferencias en la gestión del tiempo, un recurso “mucho más valioso que el dinero” (GT1, M); por ejemplo, evitando ineficiencias en desplazamientos no estrictamente necesarios o en esperas por aglomeraciones en el acceso a bienes o servicios a determinadas horas [12].

Pero, además, al teletrabajo se le atribuyen al menos dos ventajas potenciales más que ‘desbordan’ estos beneficios particulares: por una parte, puede redundar en “una relación con la compañía más sana”, creando un vínculo de “confianza mutua” [13]; por otra, puede contribuir a la consecución de bienes públicos, en particular, los que se podrían derivar de la reducción de la demanda de transporte privado y público [14] y de la posibilidad de establecer el domicilio en localidades con menor densidad de población y mayor riesgo de “vaciamiento” [15].

En definitiva, los empleados que antes de la crisis del coronavirus ya teletrabajaban (los “habituados”) defienden con entusiasmo el teletrabajo por sus beneficios personales, laborales y sociales (“todo son ventajas” [GT1, H1]). A los “nuevos teletrabajadores” que se encuentran en una fase temprana de su biografía laboral y ocupan puestos que requieren un uso continuo de los medios electrónicos (los “predispuestos”), no les cuesta ver “muchísimas ventajas” (GT2, M) en el teletrabajo, incluso en circunstancias tan poco favorables para disfrutar tales ventajas como las que implica confinamiento [16]. Son aquellos empleados cuya actividad laboral no se puede cambiar de lugar sin perder algunos de los elementos que la constituyen los que viven la experiencia del teletrabajo más como un problema que como una oportunidad. Con todo, incluso ellos (los “escépticos”) son capaces de apreciar que el teletrabajo “ya no está siendo tan forzoso como los primeros días” y, en algunos aspectos, “es positivo” (GT3, H).

[10] Fíjate, por ejemplo, cuando se estaba poniendo en todo Madrid muy feo lo del coronavirus (…) ni por esas nos querían mandar a casa, salvo que tuviéramos una baja médica o algo. (…). O sea, es como que era algo súper tabú, y luego, claro, como ha sido el estado de alarma, era una de dos: “nos vamos a quedar sin hacer nada o nos lo dais”. Y se comprueba que funciona, que la Administración no se ha caído, que el trabajo sale, que ahora estamos un poco más tranquilos [GT2, M].

[11] …yo creo que problemas de la tecnología no vamos a tener, pero que el teletrabajo simplemente tenemos que tenerlo como una herramienta y algo normalizado para usar; el que quiera lo usará y el que no quiera, no lo usará. Como siempre, habrá quien lo use mal y habrá quien lo use bien. (…). Si se usa como una herramienta, no le veo contrapuntos; es solo, como cualquier herramienta, saber usarla. [GT1, H1].

[12] … te puedes organizar el día de otra forma totalmente distinta a como haces normalmente; puedes a lo mejor parar, pero en lugar de parar para el café, paras y sales a correr y estás media hora en la calle corriendo, y vuelves, te pegas una ducha y vuelves a trabajar. O sea, corres a la once de la mañana, que es un momento perfecto, en lugar de correr a las ocho de la tarde o a las ocho de la mañana, que es lo que harías en un día normal, ¿no? (…) Ir a la compra a las doce de la mañana, que es cuando no hay nadie, en lugar de pegarte por el pan a la ocho de la tarde cuando sales del trabajo. Cosas de ese estilo que parecen muy tontas, pero que te podrían venir genial, ¿no? [GT2, H1].

[13] Sí, es un vínculo de confianza, porque si tu responsable, o la empresa, te da esa confianza, al final es un valor que está dándote y que tú estás dando a la empresa. Es confianza mutua, independencia y un valor añadido para ambas partes [GT1, H1].

[14] Un coche menos en la carretera es dinero para todo el mundo: para el que no está atascado detrás de él, para la Administración, que no tiene que pavimentar cada dos años, puede pavimentar cada cinco…, todo, todo. O sea, no moverse es mucho más barato que mover a alguien, por mucho que tengas que mejorar la conexión de internet diez veces [GT2, H1].

[15] … es que el teletrabajo arreglaría tantos problemas… Primero, la situación personal particular de cada uno, gente que tuviera que desplazarse; quizá yo, bueno, yo lo tengo fácil con el AVE, pero otras personas, no. Mismamente en Madrid se reduciría la movilidad bestia que hay si en ciertos días de la semana te permitieran teletrabajar. Mucha gente podría vivir en zonas más allá de Guadalajara, Toledo, con otras situaciones de no ir tantos días allí. Y luego, en otras partes de España, en las zonas rurales, podría haber mucha gente trabajando desde allí. Es que yo veo muchísimas ventajas [GT2, M].

[16] Vamos a pensar que si hemos sido capaces de hacerlo en las peores condiciones del mundo, pues que se pueda mejorar y que nos lo dejen de alguna de forma [GT2, M].


[1] El Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19 (BOE, 18-03-2020), reconoció en su artículo 5 el “carácter preferente” del trabajo a distancia. Posteriormente, el artículo 15 del Real Decreto-ley 15/2020, de 21 de abril, de medidas urgentes complementarias para apoyar la economía y el empleo (BOE, 22-04-2020) prorrogó la vigencia de esta disposición sobre el carácter preferente del trabajo a distancia durante “los dos meses posteriores al cumplimiento de la vigencia” de la declaración del estado de alarma.

[2] El grupo triangular es una técnica cualitativa a través de la cual un(a) moderador(a) crea y anima una conversación entre tres personas que comparten un perfil determinado respecto al tema de investigación. Véase Ruiz Ruiz, J. (2012), “El grupo triangular: reflexiones metodológicas en torno a dos experiencias de investigación”, Empiria, 24, 141-162.

[3] La referencia a los grupos se hace con las abreviaturas GT1, GT2 o GT3; las referencias a los participantes, con las letras H o M (hombre o mujer), junto con el número de orden en el que comenzaron a hablar. Sobre la composición de los grupos, léase el apartado 1 (Introducción) del documento “Teletrabajo bajo confinamiento: experiencias compartidas (Transcripción de las conversaciones en tres grupos triangulares)”.

[4] Sobre la distinción entre ocupaciones en función de que supongan “tratar a personas”, “tratar información” o “tratar materiales”, véase Garrido, L. (1991), Prospectiva de las ocupaciones y la formación en la España de los noventa, Madrid, Instituto de Estudios y Análisis Económicos, págs. 94, 170-179.

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Voluntariado Virtual: tan lejos, tan cerca

En estos tiempos sin precedentes en los que estamos cambiando nuestra forma de vida a un entorno virtual, el voluntariado corporativo también se ha adaptado para seguir apoyando a las entidades sociales que ahora, más que nunca, tienen que dar respuesta inmediata a sus beneficiarios, la mayoría colectivos vulnerables.

Aunque el voluntariado virtual no es nuevo, en las últimas semanas la oferta de actividades se ha incrementado considerablemente y estamos viendo que, tanto las entidades sociales como las empresas, están reinventando su forma de colaboración para no quedarse parados ante esta crisis.

Hay muchas actividades solidarias que los voluntarios pueden realizar en remoto y que realmente son de gran ayuda para las organizaciones sin fines lucrativos: creación y mantenimiento de páginas web, redacción de contenidos digitales, servicio de traducciones, telemarketing para recaudación de fondos, mentoring, refuerzo educativo, teleasistencia a personas mayores, etc.

La tecnología facilita la solidaridad

Esta oferta de voluntariado a distancia demuestra que la tecnología está siendo en un gran aliado al servicio de la solidaridad, que en estos momentos está emergiendo en todos los ámbitos de nuestra sociedad, motivada, si cabe más aún, por la necesidad de apoyar de la manera que se pueda a los colectivos que están en primera línea de la emergencia. Los aplausos de las ocho de la tarde son una muestra colectiva de ese deseo de expresar empatía y apoyo moral a los que más lo necesitan y un reconocimiento a todos los que están atendiendo la emergencia. En definitiva, una expresión de solidaridad nunca vista.

Y este sentimiento de querer ser útil ha encontrado un buen aliado en ese voluntariado ‘sin salir de casa’. Desde Sage Foundation, la fundación de la compañía a través de la que gestionamos todas las acciones filantrópicas, estamos ofreciendo voluntariado virtual a los empleados y lo estamos haciendo con las organizaciones sin ánimo de lucro con las que habitualmente colaboramos.

Voluntariado campaña Cordones Dorados a favor de la investigación del cáncer infantil para la ONG Unoentrecienmil

Voluntariado virtual

Los empleados de Sage disponen de 5 días laborales al año para realizar voluntariado. Y no hemos parado en estas semanas gracias a que en Sage en España ya teníamos una gran cultura de teletrabajo y una previsión tecnológica desde hace 8 años que nos ha permitido adaptarnos con rapidez a la nueva situación y nos ha posibilitado de igual manera el ‘televoluntariado’.

El voluntariado virtual nos está aportando algunos aprendizajes interesantes que quiero destacar:

  • Puesta en valor del voluntariado profesional: es decir la transferencia de las competencias profesionales de los voluntarios al servicio de las ONGs. Ahora que no podemos realizar voluntariado presencial, podemos apoyar a las entidades sociales con nuestros conocimientos de Comunicación, Marketing, Tecnología, Consultoría en cualquier área de gestión de las entidades, etc. Es un tipo de voluntariado muy valorado por las organizaciones sin fines lucrativos de mediano y pequeño tamaño con plantillas de colaboradores reducidas.
  • Mejora de la accesibilidad al voluntariado para personas que hasta el momento no podían realizarlo fácilmente por falta de tiempo, disponibilidad fuera de horarios convencionales, razones geográficas o incluso algún tipo de discapacidad. El voluntariado virtual está ayudando a salvar todas estas barreras temporales o espaciales y limitaciones físicas. Relacionado con esto, también se está posibilitando el ‘voluntariado en familia’, ya que, en algunas actividades, los padres pueden apoyar a las entidades sociales con la colaboración de sus hijos.
  • Reinvención de las formas convencionales de realizar voluntariado que abre la puerta a una nueva manera de relacionarlos entre entidades sociales y empresas, al igual que está ocurriendo en otros ámbitos empresariales, educativos, sociales, etc. Las nuevas tecnologías nos acercan a las personas.

Formación a jóvenes en inteligencia artificial a través del proyecto impulsado por Sage ‘FutureMakers’ con la Asociación La Rueca.

Entidades con las que colabora virtualmente Sage Foundation

Algunos ejemplos de cómo estamos realizando voluntariado virtual en Sage son los siguientes: apoyo a la Fundación Madrina con la iniciativa #TúEscribeYoDibujo en la que los voluntarios de Sage están enviando cuentos a las 3.000 madres en situación de abandono para que ellas junto con sus hijos ilustren esas historias con dibujos y con todo este material editar un libro.

También estamos colaborando en el programa e-FP a través la Fundación Créate y en colaboración con la Cámara de Comercio de España a en la que los voluntarios de Sage son mentores virtuales de estudiantes de FP que participan en un proyecto de emprendimiento. En esta misma línea, los voluntarios de Sage están participando de forma online en el proyecto #CoachExit con la Fundación Exit, apoyando a jóvenes en riesgo de exclusión social, al igual que hacemos con el programa #FutureMakers sobre Inteligencia Artificial.

En colaboración con la Fundación Psicología Sin Fronteras, estamos realizando unas sesiones virtuales con los voluntarios para entender a afrontar los retos emocionales que esta crisis está suponiendo en todos los ámbitos y cómo poder apoyar a nuestro entorno.

En Sage vamos a seguir explorando nuevas iniciativas de colaboración con las entidades sociales. Si algo estamos aprendiendo estos días es que se pueden seguir tendiendo puentes entre el tercer sector y las empresas, apelando a la innovación y apoyándonos en las infinitas posibilidades que nos ofrece la tecnología.  Nunca hemos estado tan lejos, pero tan cerca.

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El gran reto de la centralización de los datos

Analizamos la importancia de la centralización de datos como uno de los retos de la empresa actual.

  • La nube ha supuesto una palanca tecnológica para centralización de datos
  • Los datos dispersos pueden convertirse en un arma de doble filo

Una de las consecuencias más importantes de la digitalización es que unos mismos datos pueden ser empleados por diferentes departamentos sin necesidad de protocolos especiales ni comparticiones físicas. Todo es mucho más natural, en buena medida gracias a la centralización de datos.

¡Comparte! Tener los datos de tu negocio dispersos puede suponer riesgos para tu empresa. Te contamos cómo evitarlo.

El tiempo en el que la colaboración entre equipos distintos implicaba un trasiego de documentos y soportes físicos de la información es, a estas alturas, una época en proceso de extinción. Hoy la tendencia es que todos compartan unos mismos datos, aun con diferentes permisos para acceder a ellos.

El problema de los datos dispersos

Resulta muy tentador aplicar los datos (y las técnicas más novedosas relacionadas con ellos) a problemas concretos en una empresa. Podríamos mejorar sensiblemente áreas determinadas y hacerlo basándonos en la evidencia objetiva.

Centrarse mucho en problemas concretos puede ser muy tentador, pero tener los datos dispersos no está exento de problemas

Sin embargo, cuando cada departamento, proceso o función dentro de la empresa tiene sus propias prácticas descoordinadas en materia de datos nos enfrentamos a varios problemas:

  • Un área puede incrementar mucho su potencial de crecimiento, pero que las demás áreas no sigan el ritmo. Por ejemplo, de poco sirve saber cómo vender si no tenemos la capacidad para producirlo, para financiar las inversiones necesarias o para formar a los empleados.
  • Mayor vulnerabilidad ante ciberataques y ante problemas de protección de datos. Sin una estrategia conjunta de todos los departamentos, un fallo en cualquiera de ellos puede poner en riesgo a toda la empresa.
  • Problemas de incentivos. Los distintos departamentos pueden tener prácticas con los datos que solamente se entiendan en su propio seno. Ello puede hacer que se reserven información necesaria para otros departamentos, pero que pueda hacer aflorar los errores cometidos por el equipo humano que la gestiona.
  • Ineficiencias. Sin coordinación, nada garantiza que los procesos no sean redundantes.
  • Pérdida de perspectiva. Centrarse mucho en áreas concretas puede hacer que no tengamos suficientemente en cuenta el efecto de nuestras decisiones sobre el conjunto de la organización.

En este post podrás descubrir cuáles son las ventajas de la centralización de los datos.

Qué supone la centralización de datos

Con la centralización de datos, lo que se pretende es que todos los usuarios de la información de la empresa tengan un mismo punto de referencia a donde acudir. Normalmente, ello se puede instrumentar a través de computación en la nube, por ejemplo, a través de soluciones integrales que permitan gestionar la información de los distintos departamentos y que, además, sean modulables para poder añadir las nuevas funcionalidades que se vayan necesitando.

La centralización de datos aporta una mayor coordinación entre los departamentos de una misma empresa

La gestión de la información, por tanto, se realiza de forma integrada a lo largo de toda la empresa y, en todas sus fases, desde el análisis de las necesidades al control de los sistemas pasando por su diseño, la implantación o el mantenimiento.

Además, podemos optar por un cierto grado de personalización en cada una de las fases, variable dependiendo de nuestras necesidades y el coste que podamos asumir para las soluciones disponibles.

Por qué optar por la centralización de datos

La centralización de los datos aporta muchas ventajas:

  • Robustece la organización. Los datos iluminan cómo pueden afectar a todos los departamentos los cambios en el entorno.
  • Mayor transparencia. La información es más accesible a lo largo de la empresa.
  • Menor dependencia de lugares físicos. La información no viaja de un sitio a otro, está disponible para todas las localizaciones. Si, además, se centraliza en la nube, se puede acceder desde cualquier lugar con conexión.
  • Más colaboración. Los formatos en los que se maneja la información tienden a ser más inclusivos, de forma que sean más fácilmente entendibles por profesionales ajenos al departamento que habitualmente trabaja con unos datos concretos.

Centralizar datos no es algo sencillo, pero conseguirlo hace que una empresa sea mucho más sólida.

Cómo se centralizan los datos

Suele ser un viaje con diferentes paradas:

  • Digitalización de datos. Es, por ejemplo, muy complicado centralizar todos los datos y seguir soportándolos en papel. Cada persona o departamento que los necesitase tendría que solicitar una fotocopia, habría unos tiempos de respuesta, habría que garantizar que se actualizan los soportes de los datos…
  • Análisis. Hay que valorar los objetivos que perseguimos, las herramientas que utilizaremos, los protocolos de acceso a los datos, las medidas de seguridad, los riesgos jurídicos en materia de protección de datos, etcétera.
  • Diseño. Todo ese análisis hay que trasladarlo a un proyecto real para gestionar los datos de forma centralizada. Es muy importante que cada persona pueda acceder a los datos centralizados conforme a procedimientos establecidos que faciliten la cooperación y salvaguarden la confidencialidad.
  • Implantación. Es la etapa de puesta en marcha de los procesos. Lo deseable es que, a partir de entonces, se note una conexión más armoniosa entre todos los profesionales y departamentos.
  • Mantenimiento. Labores orientadas a que los equipos, los protocolos y los propios datos estén en las condiciones adecuadas.
  • Control. Hay que estudiar en qué medida se cumple lo previsto y, en caso de existir desviaciones, proponer medidas de corrección.

Centralizar datos puede no ser siempre sencillo, pero es un reto que robustece a la empresa y la pone en disposición de gestionarse de una forma mucho más coordinada y eficiente.

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Sage anuncia sus medidas para apoyar el teletrabajo de sus empleados y las PYMEs en relación al coronavirus

La manera en que el COVID-19 está impactando en todos los ámbitos de nuestras vidas en las últimas semanas es sencillamente espectacular: desde la salud de las personas, hasta la convivencia de las familias, el teletrabajo en las empresas o la marcha de la economía.

Esta crisis está suponiendo un reto muy importante para todos nosotros, un reto que hoy tenemos más claro que únicamente podemos abordar juntos, un virus que solo unidos pararemos y venceremos, estoy seguro de ello.

Sage tiene un compromiso permanente (nunca permitir que nadie se sienta solo ante un problema, ante una dificultad) que, en momentos como este, adquiere todo el sentido y que ahora ha de extenderse también a nuevas decisiones, nuevas medidas con los empleados, clientes y partners que me gustaría compartir con todos vosotros. 

Garantizar la seguridad y el teletrabajo

Nuestro mundo es el de la digitalización, somos una empresa dedicada desde hace 40 años a transformar -en todo el mundo y en España- la manera en que las personas y las empresas trabajan.

De repente, el teletrabajo está en boca de todos: los medios de comunicación y las redes sociales están centrando su atención en cómo nos estamos acostumbrando a teletrabajar todos aquellos que podemos hacerlo por nuestra actividad o profesión.

Pero no todos pueden hacerlo, lo estamos viendo estos días. Desde aquí quiero, en primer lugar, mostrar nuestro apoyo como compañía a las personas que están trabajando en los centros sanitarios en primera línea de defensa contra el coronavirus, así como al resto de profesionales dedicados a proteger nuestra salud y seguridad. Ellos son los primeros héroes de nuestro país.

Tampoco pueden teletrabajar los profesionales y autónomos a los que no les es posible quedarse en casa porque trabajan en establecimientos de atención al público y que han de mantener sus puertas abiertas porque son de primera necesidad en una situación como la actual. O porque trabajan a domicilio atendiendo a personas que están solas o necesitan de un cuidado especial. Ellos también son los héroes de la sociedad española en estos momentos.

Y, finalmente, están las compañías que, por cualquier razón, no pueden teletrabajar (casi un 40% de las PYMEs españolas según un estudio entre 1.050 pequeñas y medianas empresas que realizamos desde SAGE la semana pasada). Son, asimismo, héroes en el día a día de nuestra economía que ahora necesitan, más que nunca, de nuestro apoyo.

Los profesionales y sus familias, en primer lugar

Además del apoyo a nuestra sociedad en su conjunto, tenemos como empresa tres responsabilidades: cuidar de nuestros empleados y de sus familias, apoyar a nuestros clientes en sus necesidades y ayudar a nuestros partners a darles soporte. Si nuestros profesionales se sienten apoyados por Sage, apoyarán a nuestros partners y ambos a nuestros clientes.

Estamos implementando medidas para nuestros empleados con el objetivo de adaptar estas nuevas formas de trabajar y reducir el impacto emocional que todo esto está teniendo en sus vidas. La situación no es fácil, todos estamos aprendiendo a convivir personal y profesionalmente de otra forma y a veces cuesta, pero lo superaremos.

Gracias a las medidas que en los últimos 8 años hemos ido implementando, anticipando situaciones futuras, hoy podemos trabajar todos los empleados de Sage desde casa: la totalidad de la plantilla dispone de ordenador portátil, también de red privada virtual (VPN) y hemos aumentado el ancho de banda para administrar el 100% de las conexiones externas.

En este punto, quiero agradecer de forma muy especial el trabajo de todos los equipos de IT y Sistemas en todas las empresas que, como en la nuestra, están las 24 horas del día, los 7 días de la semana ofreciendo soporte técnico para que todos podamos seguir trabajando y dando servicio a los clientes.

Los clientes y sus negocios, nuestra prioridad

Si las PYMEs se paran, el país se para. Representan el 99% de nuestro tejido empresarial, crean el 74% del empleo y conforman el 65% del PIB. Tenemos que parar entre todos el coronavirus, pero ver cómo nuestro empleo, nuestra economía y nuestras empresas no se paran. Hacer que el teletrabajo llegue al máximo de personas y PYMEs es la principal solución.

Llevamos 40 años asegurando que las pequeñas y medianas empresas en España puedan transformarse y adaptarse a las necesidades del entorno en cada momento, siendo más eficientes y competitivas, gracias a la utilización de un software de gestión empresarial actualizado y un servicio permanente de apoyo a sus consultas. Es nuestro mundo, nuestra realidad diaria y conocemos sus ocupaciones y preocupaciones, sus necesidades reales.

El 67% de ellas considera que la falta de los recursos adecuados para poder teletrabajar afectará negativamente a sus negocios y el 52% no ve positiva la opción del teletrabajo si no cuenta con las herramientas de gestión adecuadas. La cultura del teletrabajo no está del todo implantada y esto puede afectar muy negativamente a sus ingresos.

Por ello, en línea con las medidas que está empezando a adoptar el Gobierno – todavía insuficientes, hacen falta más recursos y más concreción, quizás suspender la cuota de autónomos como pide ATA o el aplazamiento de vencimientos tributarios como solicita CEOE-, hemos decidido hacer extensible el acceso remoto y la alta conectividad en sus aplicaciones, del que ya disponen los clientes con Soluciones Cloud Connected, al resto de clientes de Sage.

Ofrecemos módulos de conexión remota gratuitos para todos los clientes que no puedan acceder a sus soluciones de gestión desde el hogar. Asimismo, activamos un plan de ayudas de un millón de euros para brindar formación online con webinars (videoconferencia remota) a cursos y e-learnings. A través del portal ‘Sage Tu Formación’ ofrecemos también de forma gratuita un programa de formación de negocios para tres empleados de cada una de las empresas clientes.

Queremos que todas las empresas españolas, por pequeñas que sean, tengan la oficina en casa durante esta crisis y puedan trabajar desde el domicilio exactamente igual que desde la oficina, para intentar minimizar los efectos que este estado de excepcionalidad puede generar en el día a día de las empresas.

Nunca estamos solos

Nuestra resiliencia, nuestra capacidad de aguante y adaptación a las circunstancias, va a ser puesta a prueba en estas semanas como probablemente nunca lo ha sido a lo largo de nuestra reciente historia. Pero no estamos solos, nos tenemos, más que nunca, los unos a los otros para apoyarnos y ayudarnos en este momento difícil. Esa es nuestra fuerza, nuestra garantía y nuestra seguridad. Unidos, podemos vencer al coronavirus en todos los frentes.

En este contexto, nuestro principal valor como compañía, hacer siempre lo correcto y todo lo necesario, así como nuestro propósito, ayudar a transformarse a las personas y las empresas, cobran todo su alcance, sentido y valor.

Estoy muy orgulloso de las personas que hacen Sage en España a diario, de todos nuestros clientes y partners, y de que, en estos momentos de incertidumbre y sensación de vulnerabilidad, sigamos apoyándonos, apoyando a nuestros clientes que sostienen nuestra economía y empleo en los momentos en los que más nos necesitamos entre todos.

¡Muchas gracias y mucho ánimo!

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Cómo plantear con éxito la transformación digital de la pyme

Profundizamos en las claves de la innovación en la pyme con los expertos en transformación digital Hernán Rodríguez e Ignacio G.R. Gavilán, miembros del Programa de Expertos de Sage.  

  • La transformación digital va mucho más allá de convertir los procesos manuales en digitales. 
  • Adaptar la cultura de la empresa constituye el primer paso para adelantarse a las necesidades de los clientes. 
  • La tecnología, implementada de forma correcta, es el principal aliado de las pymes para conseguir sus objetivos.

La alta competitividad del mercado y los constantes cambios tecnológicos hacen de la transformación digital una necesidad para todas las empresasYa no se trata de una opción, sino de un factor fundamental para alcanzar los objetivos de negocio 

Asimismo, los clientes son cada vez más digitales y exigentes  

¡Comparte! Las empresas que no se adapten tendrán muy difícil interactuar con los clientes digitales, perderán competitividad y, con el tiempo, pueden acabar siendo irrelevantes.  

¿Pero en qué consiste exactamente la transformación digital? ¿Qué cambios supone para las empresas y, en especial, para las pymes? Para responder a estas y más preguntas, Sage celebró un Twitter Chat el pasado 5 de febrero con dos grandes expertos en transformación digital: Hernán Rodríguez, consultor de Estrategia Digital, e Ignacio G.R. Gavilán, fundador de Reingenieria Digital.   

En este artículo recogemos sus respuestas, opiniones y consejos.  

¿Qué entendemos por transformación digital?  

Un error común es pensar que la transformación digital se limita a la mera digitalización de los procesos de la empresa. En cambio, Hernán Rodríguez la define como un proceso de reinvención continuo que tiene como objetivo generar una oferta de valor diferencial.   

La transformación digital no es un fin en sí mismo, es el camino para seguir siendo relevante para los clientes 

Por su parte, Ignacio G.R. Gavilán, señala que no hay una receta única para la transformación, sino que cada empresa deberá adaptar el proceso a sus propias circunstancias. En este sentido, lestrategia es la parte más importante de la transformación digital y debe tener en cuenta todas las áreas del negocio: comercial, operativa, técnica, financiera y de talento. 

La transformación digital se aplica tanto a nivel comercial como a nivel interno de diferentes formas:  

  • A nivel comercial, la innovación se puede traducir en un porfolio de productos o servicios digitales (como apps, realidad aumentada o seguimiento de pedidos) y en la propia relación con el cliente (con servicios personalizados basados en datos y analítica).
  • De manera interna, la transformación digital agiliza los procesos, mejora la gestión de la información y potencia las habilidades propias de las personas.
La transformación digital es un proyecto estratégico que involucra a todas las personas y departamentos.

La transformación digital de las pymes en España  

Hace unos años, las pymes encontraban algunas barreras importantes en la adaptación a la nueva realidad digital, como la necesidad de una inversión elevada. Pero, como afirma Hernán Rodríguez, esos obstáculos ya no existen.  

Ahora, tecnologías como los servicios cloud, la inteligencia artificial y el Big Data están disponibles para las pymes con un coste bajo y un alto impacto para sus negocios. Sin embargo, un 67% de las empresas afirman no tener el talento necesario y solo un 50% tiene un presupuesto asignado al proceso de transformación digital.  

En España, solo el 19% de las pymes dispone de un plan establecido para abordar el proceso de digitalización.  

Estas cifras evidencian la necesidad de un cambio de la cultura empresarial, afirma RodríguezEsto se consigue reformulando la forma de producir, de trabajar, de vender y de gestionar la relación con los clientes. 

La tecnología que se implemente debe ayudar a construir una oferta de valor para el cliente.

¿Cómo implementar la transformación digital con éxito?  

Según Hernán Rodríguez, la tecnología por sí sola puede mejorar la eficiencia a corto plazo, pero si no está alineada con un objetivo empresarial y una adaptación de la estructura organizativa, puede acabar siendo una desventaja.  

De acuerdo con Ignacio G.R. Gavilán, la transformación digital es una opción estratégica que debe estar impulsada por la alta direcciónUna buena implementación por parte de la alta dirección debe incluir:  

  • Una visión estratégica para marcar el rumbo de la transformación. 
  • La inspiración para conducir a las personas. 
  • La resiliencia para asegurar que el proceso se lleva realmente a cabo.

Para hacer realidad el cambio, se necesita una estrategia ambiciosa pero realista basada en el conocimiento del mercado.  

A nivel práctico, el peso de la transformación digital lo comparten el área de negocio (marketing, ventas, operaciones, etc) y las áreas tecnológicas. Ambas partes deben trabajar unidas para que el proceso tenga éxito, afirma Gavilán.  

Las personas al frente de la transformación digital deberán tener conocimiento y sensibilidad hacia ambas visiones: la comercial y la tecnológica.  

Finalmente, la metodología de trabajo tiene un papel esencial en el éxito del proceso. Por ello, es importante que las empresas adopten una Metodología Agile para conseguir una mejora constante, mayor flexibilidad, mejor velocidad de respuesta y un aumento de la eficiencia en los resultados de negocio.  

Consejos para la transformación digital de las pymes  

Para finalizar el Twitter Chat, preguntamos a los expertos qué consejo darían a las pymes que todavía no han comenzado su transformación digital.   

Hernán Rodríguez recomienda, lo primero de todo, conocer a fondo al cliente, entender sus motivaciones, sus deseos, sus necesidades y utilizar la tecnología de forma que le aporte un valor diferencial.  

Asimismo, señala la importancia de tener un enfoque realista y no dejarse arrastrar por las modasAntes de aspirar a introducir inteligencia artificial o blockchain, las pymes deben cubrir primero sus necesidades básicas, como disponer de información sobre sus clientes, automatizar de manera sencilla los procesos comerciales o dotar a sus empleados de herramientas digitales básicas. 

Puedes consultar el Twitter Chat completo aquí.

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La nueva tecnología bancaria: aplicaciones, adopción e impacto en banca

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El sector
bancario está inmerso en un proceso de transformación tecnológica. Aunque a
lo largo del tiempo se han sucedido numerosos cambios tecnológicos, el actual
proceso de innovación es susceptible de tener un mayor impacto en la actividad
bancaria. El desarrollo de nuevas tecnologías que permiten el análisis masivo
de datos (big data), la inteligencia artificial (IA), la tecnología de
registro descentralizado (blockchain)
y la computación en la nube (cloud computing) empiezan a configurar una
«nueva tecnología bancaria». Su implantación, adopción y uso tiene la capacidad
de alterar la oferta –con bancos más digitales y con la llegada de nuevos
proveedores tecnológicos capaces de ofrecer servicios financieros– y la
demanda de servicios bancarios –con clientes más digitalizados–.

El
cambio en la oferta y la demanda de servicios financieros es fruto del
liderazgo en el gasto tecnológico que protagonizan las entidades bancarias.
Dicho proceso de transformación se caracteriza por estar sometido a una
continua aceleración y por su carácter global. Las estimaciones apuntan a que
este proceso de cambio de la industria bancaria se está acelerando, dado que
las tasas de crecimiento futuras del gasto tecnológico superarán a las
actuales. Utilizando una amplia muestra de entidades bancarias de
Norteamérica, Europa y la región Asia-Pacífico, se observa que los bancos
destinan entre el 7,99% y el 16,15% de su presupuesto a tecnología,
situándose la media en el 11,85%. Se aprecia además una tendencia positiva a
nivel mundial, de modo que los bancos incrementaron un 4,07% la partida
tecnológica en 2018 con respecto al año anterior. Asimismo, la inversión
tecnológica y su tasa de crecimiento parecen retroalimentarse, al observarse
correlaciones positivas entre ambas. De manera que, aquellos bancos que más
invierten en tecnología son también los que más las incrementan.

«La banca líder en la adopción de tecnologías presenta de media un mayor rentabilidad por activo (ROA) y por patrimonio neto (ROE) que la banca denominada menos tecnológica. Asimismo, los bancos con un mayor grado de adopción de las nuevas tecnologías bancarias son capaces de generar más ingresos en relación a su nivel de activos».

Una
parte importante de este gasto, cerca del 26%, se destina a las tecnologías
más innovadoras. Desde el propio sector se identifican cuatro campos como los
más disruptivos: big data, inteligencia artificial, blockchain y
cloud computing. Su uso combinado es lo que se conoce como la «nueva
tecnología bancaria». Su potencial en la oferta de servicios financieros es
muy extenso, aunque el análisis de sus actuales aplicaciones en banca
determina que todas ellas se orientan hacia tres objetivos principales:
fortalecer el posicionamiento competitivo de la entidad ante la llegada de
nuevos competidores, mejorar la experiencia de usuario para ampliar la
capacidad de atraer a nuevos clientes y de retener a los actuales y,
finalmente, ahorrar en costes para mejorar la eficiencia operativa.

La
banca europea destaca a nivel mundial por la adopción de las nueva tecnologías.
Del  análisis textual de las memorias de
las cuentas anuales de las 48 entidades bancarias europeas objeto de los stress-tests por parte del Banco Central
Europeo, para analizar el grado de adopción de nuevas tecnologías entre la
banca europea, se desprende que el 94% de estos bancos hacen referencia al uso
de al menos una de las citadas tecnologías. El porcentaje más elevado de
adopción se corresponde con el uso del big data, seguido de la
inteligencia artificial y blockchain. Este esfuerzo tecnológico del
sector se está produciendo tanto individualmente, donde cada entidad decide y
ejecuta su presupuesto tecnológico de acuerdo con sus prioridades, como a
través de proyectos globales, en los que participan un conjunto de entidades
bancarias (We.trade, Marco Polo, Komgo o Trade Information Network).

¿Cuál es el posible impacto de la adopción de la «nueva tecnología bancaria»? Distinguiendo entre dos grupos de entidades bancarias –aquellas que hacen un uso intensivo de estas tecnologías (bancos líderes en la nueva tecnología bancaria) y aquellas que hacen un uso limitado de las mismas (bancos incipientes en el uso de nueva tecnología bancaria–, se evidencia que existen diferencias entre las entidades en función del grado en que la han adoptado. La banca líder en la adopción de tecnologías presenta de media un mayor rentabilidad por activo (ROA) y por patrimonio neto (ROE) que la banca denominada menos tecnológica. Asimismo, los bancos con un mayor grado de adopción de las nuevas tecnologías bancarias son capaces de generar más ingresos en relación a su nivel de activos. Aunque no pueden inferirse una relación de causalidad, sí parecen existir evidencias a favor de una cierta correlación positiva entre la adopción de las nuevas tecnologías, la rentabilidad bancaria y la capacidad de generar ingresos.


Esta entrada es un resumen del artículo ‘La nueva tecnología bancaria: aplicaciones, adopción e impacto en banca’, disponible en el número 162 de Papeles de Economía Española: La gestión de la información en banca: de las finanzas del comportamiento a la inteligencia artificial

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