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Lo que no son subvenciones

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En la excepcionalidad económica actual es difícil encontrar un resquicio intelectual donde no se le conceda un papel considerable al Estado, pero existen riesgos conceptuales y programáticos. Entre las incertidumbres relacionadas con la concepción del papel público están las que pretenden aprovechar la coyuntura para hacerla estructura. La asistencia de urgencia con la permanencia de la intervención. En el ámbito programático, no se puede confundir taponar huecos de financiación o de ingresos con un subsidio ad infinitum. Si se piensa en la acción pública contra el virus en tres fases (contención, recuperación y sistema económico futuro), lo que se esté haciendo ahora resulta crucial para el sistema de incentivos de los próximos años. Desde los keynesianos hasta las posiciones más promercado se ha convenido que las grandes crisis dejan una impronta de superación o hundimiento durante décadas.

«España sigue en eso que se denomina “economía social de mercado”, en la que la intervención del Estado está para apoyar y no para sustituir la iniciativa privada».

Santiago Carbó

En España, en el abanico de medidas para combatir los efectos económicos de la covid-19 hay algunas que van orientadas a paliar los efectos del desempleo o de la paralización de la actividad. Subsidios de urgencia. Es necesario ayudar a los compatriotas que ahora sufren un revés importante por un shock totalmente ajeno a ellos. Por eso, un ingreso mínimo vital temporal puede ser una buena idea. Reitero, temporal mientras dure esta crisis. Sin embargo, un ingreso permanente de estas características sin incentivos a buscar trabajo es un error en un país con un mercado de trabajo tan disfuncional. Claro que es difícil jugar con la evidencia histórica del consabido enfrentamiento dialéctico entre sociedad y Gobierno en tiempos de recesión. Los ciudadanos esperan que la solución venga del Gobierno y, posteriormente, critican ferozmente la realidad de la insostenibilidad y desigualdad generada.

Es preocupante que, en un contexto de recursos escasos y tensiones en las finanzas del Estado, se puedan estar dando mensajes equivocados sobre los apoyos públicos. Por ejemplo, el eje principal de las medidas orientadas a la financiación de empresas, como son los avales del ICO, no son subvenciones a fondo perdido ni deben ser tomadas como tales. Esos préstamos son para devolverlos. Por ello, los avales deben ir a empresas con graves problemas puntuales por el coronavirus y sin otra alternativa financiera que el apoyo público. Y cualquier esfuerzo será poco si se cumplen esos criterios mientras haya bula fiscal desde Bruselas, que no será por mucho tiempo. Lo que no debe hacerse es canalizar fondos en forma de subvención para su reparto discrecional, sin atender a la máxima eficacia de los recursos escasos y las características de cada empresa. La idea es crear un sistema de garantías y pagos que funcione en todo el país —sin agravios regionales—, que no cortocircuite el sistema de incentivos empresariales. Los mensajes lo son todo. Si no apuntan a incentivos, pueden atenazar la inversión y el crecimiento futuro y generar desconfianza. Movilizar fondos no es esterilizar la capacidad de crecer e innovar del sistema. España sigue en eso que se denomina “economía social de mercado”, en la que la intervención del Estado está para apoyar y no para sustituir la iniciativa privada.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Más potencia en la prevención

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Uno de los deportes intelectuales de las últimas semanas es adivinar cómo será el mundo poscoronavirus. Hay quien habla de una huella depositada por una amenaza que tardará en desaparecer. Otros equiparan el escenario al de una posguerra. Desde el punto de vista económico, se aprecia una difícil combinación: más deuda, poco margen para políticas de austeridad, dificultades para el comercio internacional y dependencia creciente de la tecnología para crecer. Tal vez este coronavirus fortalezca la posibilidad de una menor globalización e implique costes fiscales y transformaciones sociales como no se han visto en 80 años. O tal vez sea solo una pesadilla recesiva de impacto limitado. Pero hay demasiadas cosas inusuales. Desde el nivel de los tipos de interés hasta la distribución del apetito inversor entre un mundo tecnológico de geometría variable y otro analógico agonizante. Con paradojas como una explosión del teletrabajo compatible con el renacimiento del respeto por la agricultura y por lo verde.

«La sociedad española y su economía (al igual que la europea y la mundial) no se puede permitir otro golpe así en seis o nueve meses, por lo que van a hacer falta fuertes inversiones en el corto plazo en prevención y profilaxis».

Santiago Carbó

Aún estamos en mayo de 2020. De lo que se habla ahora es de “desescalada” (término horrible) y reconstrucción, de algún modo suponiendo que las condiciones económicas y estructurales antes y después de la covid-19 serán las mismas. No lo creo. España va a requerir una estrategia de fuerte inversión en prevención sanitaria para que la economía no se derrumbe del todo. Esa estrategia parece aún débil. Con recursos insuficientes. Si todo va como muchos pronostican, habrá algún repunte. Se nos dice que no tiene que ser de la misma intensidad que lo vivido. Pero no es seguro. Más aún si, estacionalmente, coincide con otros virus como el de la gripe. Debe plantearse la posibilidad de una vacunación antigripal obligatoria de todos los sectores vulnerables e incluso más allá. España debería contar ya con un plan de vacunación masiva para la gripe al menos para los dos próximos años, con compras anticipadas y un plan logístico de implementación generalizada. Una coincidencia de gripe estacional y covid-19 podría ser una bomba de relojería en colapso sanitario y paralización económica. La sociedad española y su economía (al igual que la europea y la mundial) no se puede permitir otro golpe así en seis o nueve meses, por lo que van a hacer falta fuertes inversiones en el corto plazo en prevención y profilaxis.

Luego está el capítulo de inversiones para la prevención. Solo con mascarillas —y después de tantos mensajes confusos sobre su uso— no se va a poder prevenir una incidencia futura ni un rebrote. La vacuna de la covid-19, si llega, va a tardar. Es fundamental centrar recursos financieros y humanos en terapias y profilaxis más efectivas. Reducir los efectos en la salud que deja la enfermedad. La tecnología es mucho más que comprar mascarillas o pruebas diagnósticas. Es capacidad de producción propia y de diagnóstico acelerado si es preciso incluso con tecnología como la inteligencia artificial. España —en coordinación con la UE— precisa, en definitiva, de una estrategia potente de prevención para salvar la salud y la economía.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Mercados de valores ante la pandemia

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Para gestionar adecuadamente una cartera de acciones es preciso dominar los modelos, conocer los fundamentales del mercado y no olvidar factores psicológicos. Tres elementos, hoy por hoy, difícilmente controlables. Desde que estalló la crisis de la covid-19 los mercados de valores ilustran notables diferencias geográficas. Historias distintas a los dos lados del Atlántico, que hoy son solo una parte de un problema global. En Estados Unidos, no sin muchas dificultades, se espera una recuperación económica y financiera algo más ágil que en Europa. Los mercados lo reflejan, sobre todo por el impulso de las grandes compañías tecnológicas. El índice Nasdaq ya registra valores positivos, de nuevo, para lo que llevamos de 2020.

Los resultados empresariales en Estados Unidos están siendo menos malos de lo esperado. La primera gran divergencia que reflejan los mercados se halla entre el mundo digital y el que no lo es. Por eso —y por falta de cohesión político-económica— en Europa hay muchas más dudas. Hay un mayor peso de sectores más castigados, en servicios como los financieros. Un informe de la semana pasada del Banco de Pagos Internacionales señala que las acciones de los bancos han sufrido un castigo en los mercados equiparable al de Lehman Brothers en 2008 y que probablemente los más resilientes se recuperarán más rápido. Los bancos europeos sufren más por un entorno de tipos de interés menos favorable, un modelo de negocio aparentemente menos adaptativo que el estadounidense, las mayores dudas de la recuperación europea y la falta de infraestructura institucional en la Unión Europea.

«El contexto actual es de abundancia de liquidez, escasez de rentabilidad y mucho riesgo. Mala combinación. Las pocas oportunidades de inversión con rentabilidades apreciables o las coberturas sofisticadas con bonos están solo al alcance de los inversores más privilegiados».

Santiago Carbó

Es difícil que los mercados anticipen una recuperación rápida, en “V”. Olvidémonos. Ni siquiera en Estados Unidos. Ya se está viendo en China lo difícil que es volver a los niveles precrisis. Ni el consumo energético, ni los pedidos industriales, ni el comercio exterior auguran un rebote suficientemente compensatorio en el corto plazo.

Hay otras intrahistorias de asimetrías bursátiles, más microeconómicas. El contexto actual es de abundancia de liquidez, escasez de rentabilidad y mucho riesgo. Mala combinación. Las pocas oportunidades de inversión con rentabilidades apreciables o las coberturas sofisticadas con bonos están solo al alcance de los inversores más privilegiados. Es difícil que queden oportunidades para inversores de a pie, fondos de pensiones y ahorradores en general. Un problema de nuestro tiempo que tardará en resolverse. La reacción de los bancos centrales vuelve a ser crucial a corto y medio plazo porque evitan el pánico y ponen coto a las primas de riesgo. Pero, a largo plazo, esta extensión de anomalías (financiación oficial y tipos muy bajos) ofrecerá pocos incentivos a un ahorro generalizado que, hoy por hoy, no ofrece apenas rendimiento para clases medias y difícilmente existe para clases bajas.

En este contexto de mercados parece tentador pensar que las Bolsas subirán y subirán cuando la recuperación económica se vaya visualizando. Claro que también podemos acordarnos de aquella frase de Keynes: “Los mercados pueden mantener su irracionalidad más tiempo del que tú puedes mantener tu solvencia”.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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7 cosas para hacer crecer tus ahorros durante la pandemia

Estas tareas toman 30 minutos o menos, y si puede hacer una al día, en una semana podría sentirse un poco mejor sobre el estado de sus ahorros y mejorar sus finanzas.

No hay nada agradable en una pandemia mundial que obliga a millones de personas a realizar distanciamiento social y mantenerse alejados de otras personas. Sin embargo, si está buscando un lado positivo -porque lo tiene-, podría ser el tiempo extra que tenemos ahora para hacer las cosas en casa.

A medida que los mercados continúan siendo muy volátiles, muchas personas tienen dinero en mente. No hay mucho que podamos hacer sobre el estado de la economía en general, pero hay algunas cosas a pequeña escala que puede hacer ahora, desde la comodidad de su hogar, para ayudarlo a sentirse más en control de sus finanzas.

No hay que decir que si todo lo que puede hacer ahora para mantenerse al día con sus facturas, nadie espera que guarde dinero para el futuro. Pero si está en la afortunada posición de tener un ingreso o algo de dinero extra, las siguientes tareas toman 30 minutos o menos.

Si puede hacer uno al día, en una semana podría sentirse un poco mejor sobre el estado de sus finanzas. Y en este momento, cada pequeña victoria vale la pena celebrar.

Revisa tu presupuesto

Cada plan financiero sólido comienza con un buen presupuesto, y ahora es un buen momento para repasar el suyo.

«Esto no significa que deba crear una obra maestra de Excel», dijo Jamie Ebersole, planificador financiero certificado y analista financiero colegiado de Ebersole Financial, LLC. «Más bien, debe revisar sus hábitos de gasto y tratar de determinar qué áreas de su gasto son relativamente fijas, como el alquiler mensual y la cobertura de seguro, y aquellas que son discrecionales, como sus lattes, suscripciones y comer fuera».

Como probablemente pasará mucho tiempo en casa este mes, la mayoría de sus compras convenientes probablemente se irán.

«Al comparar los gastos del mes pasado con los de este mes, verá dónde gasta su dinero y estará mejor posicionado para realizar cambios en sus hábitos de gasto a fin de priorizar los ahorros y los servicios que valora altamente», agregó Ebersole.

Sea específico sobre su futuro

Con un poco de tiempo extra en sus manos, Jeff Klauenberg, Planificador Financiero Certificado y fundador de Klauenberg Retirement Solutions, sugiere pensar un poco en sus objetivos.

«Escriba todas las cosas que quiere hacer en su futuro, no sea restrictivo», dijo. «Este puede ser un juego con usted mismo o con una persona importante. Divídalo en segmentos de cinco años. ¿Qué quiere hacer, a dónde quiere ir y qué quiere lograr durante cada segmento de cinco años?»

Si tiene objetivos profesionales que incluyen comenzar un negocio, ganar más dinero o cambiar su trabajo, es posible que deba aprender algunas habilidades nuevas para comenzar por ese camino.

«Si bien estamos confinados en nuestras oficinas dentro del hogar, tenemos una gran oportunidad para concentrarnos en aprender algo nuevo y desarrollar planes para los próximos pasos en la vida», dijo Ebersole. Si ha tenido la intención de inscribirse en una clase en línea, ahora podría ser un buen momento para hacerlo.

Establezca un plan de ahorros universitarios para su hijo

Si ha estado considerando un plan de ahorro para la universidad para su hijo, establecer uno en línea es rápido y fácil.

Jarrod Winkcompleck, planificador financiero certificado y asesor principal de Gap Financial, sugiere revisar las opciones, ya que a menudo brindan beneficios fiscales mientras ahorra para la educación universitaria de su hijo. Solo recuerde tener en mente sus propias metas financieras futuras.

«Ahorrar para la educación de sus hijos es muy importante para la mayoría de las familias», dijo Winkcompleck. «Sin embargo, debería ser una prioridad secundaria para su propia jubilación. Hay varias alternativas para pagar la universidad, como préstamos estudiantiles, becas, programas de trabajo y estudio. No existen tales alternativas para la jubilación».

Revise su información de beneficiario

Winkcompleck sugiere hacer una lista de sus cuentas financieras que incluya designaciones de beneficiarios, como su seguro de vida, y hacer los ajustes necesarios de información del beneficiario.

«Las designaciones de beneficiarios determinan quién recibirá su cuenta al momento de su fallecimiento», dijo Winkcompleck. «Si las designaciones de beneficiarios se dejan en blanco o no se actualizan, sus deseos podrían ser ignorados y los activos podrían ir a un ex cónyuge, o la ley estatal podría ser aplicable y decidir cómo dividir sus cuentas».

Configure una nueva cuenta de ahorros

Si fue difícil cubrir los gastos de vacaciones el año pasado, o si ha estado soñando con unas vacaciones pero no estaba seguro de cómo hacerlo, ahora es el momento perfecto para configurar una cuenta de ahorros de alto rendimiento en línea separada para su objetivo específico.

Si desea ir un paso más allá, también puede configurar un depósito directo para que pueda apartarse un poco de cada cheque de pago hacia ese objetivo.

» Tener entre tres y seis meses de gastos reservados en un mercado monetario o en una cuenta de ahorro de alto rendimiento puede proporcionar tranquilidad y puede ser un salvavidas en tiempos de pérdida temporal de trabajo o costos médicos», dijo Winkcompleck.

Hacer algo de contabilidad

Cécile Hult, socio y asesor de patrimonio privado de Argent Bridget Advisors, sugiere utilizar este tiempo para hacer una contabilidad financiera general.

Eso podría incluir revisar sus pólizas de seguro para ver si aún tiene cobertura suficiente para sus necesidades o trabajar en su plan patrimonial (¿están actualizadas sus directivas médicas?).

Si sus hijos son lo suficientemente mayores, esta podría incluso ser una buena oportunidad para enseñarles cómo equilibrar una chequera mostrándoles cómo hace la suya.

Evalúe sus carteras de inversión

Si tiene dinero en el mercado destinado a la jubilación, es posible que le preocupe un poco cómo los eventos actuales afectarán sus objetivos.

Ahora es un buen momento para comunicarse con su planificador financiero para determinar si su cartera aún cumple con sus objetivos a largo plazo, o si necesita actualizarse en función de los eventos actuales.

Klauenberg sugiere preguntar cómo se mantiene su cartera en la crisis actual y discutir si es necesario hacer algún ajuste o si es mejor mantener el rumbo.

Business Insider

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Ayudas asimétricas

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Hay paralelismos entre la crisis financiera y la sanitaria que sacan algunas vergüenzas de Europa. Una cosa es clara, es mejor estar dentro que fuera. Hace mucho frío fuera del euro. Eso sí, la insolidaridad —salvo la acción del BCE— parece abrumadora. No solamente por el gradualismo, falta de empatía y tardanza en la entrega de los fondos comunitarios comprometidos para la pandemia. Tampoco porque el debate sobre los fondos de reconstrucción se posponga y se advierta sobre su condicionalidad. Debería también preocuparnos que los países del núcleo del euro —con Alemania a la cabeza— nos están “comiendo la tostada” en materia de ayudas públicas a empresas.

No porque presten un apoyo fiscal dentro de las normas a su tejido productivo. Eso sería comprensible. Más aún con su mayor margen para gasto público. Sin embargo, gran parte de esas ayudas públicas contravendría, en cualquier otro escenario, los principios competitivos de la UE. Pero con el marco transitorio aprobado con la covid-19, se puede solicitar una aprobación especial de la Comisión Europea.

Con la excepcionalidad actual, parece comprensible que las reglas de competencia puedan relajarse. Pero esa misma situación extraordinaria recomendaría que, en un entorno de mercado único, los países más afectados por la pandemia recibieran más ayuda y que la que presten o inviertan en capital de empresas no computara —o lo hiciera atenuadamente— a los efectos de protocolo del déficit. Ninguna de esas dos cosas está ocurriendo. Entre tanto, algunos países parecen “saltarse” otras reglas. Por ejemplo, Alemania, concentrando hasta la fecha la mitad de las cantidades aprobadas por Bruselas como ayuda excepcional a empresas. Suecia, Dinamarca, Holanda o Austria también tienen cuantiosos “permisos excepcionales”. Buena parte de ellos para, al igual que España e Italia, dar garantías públicas a préstamos privados. Otros cuantiosos, no obstante, para inyectar capital directamente en sus empresas.

«Va a resultar que las diferencias de competitividad pueden tener que ver, al menos parcialmente, con el apoyo de papá Estado. No es el único ejemplo. La unión bancaria sigue incompleta y los bancos (y otras empresas) de esos mismos países cuentan con la denominada “garantía implícita” que se refleja en sus ratings y les permite financiarse más barato».

Santiago Carbó

Desde la crisis financiera de 2008, algunos países se beneficiaron comparativamente de esa asimetría. El “marcador” (scoreboard) de ayudas públicas a empresas de la Comisión Europea muestra que Alemania, Austria o Dinamarca concedieron a sus empresas el triple de ayuda pública (con aprobación especial de la UE) que España o Italia. Va a resultar que las diferencias de competitividad pueden tener que ver, al menos parcialmente, con el apoyo de papá Estado. No es el único ejemplo. La unión bancaria sigue incompleta y los bancos (y otras empresas) de esos mismos países cuentan con la denominada “garantía implícita” (respaldo en caso necesario de sus más solventes Tesoros nacionales) que se refleja en sus ratings y les permite financiarse más barato.

España debería actuar doblemente. Primero, reforzar con intensidad los mecanismos de liquidez a empresas y autónomos y acometer, donde sea necesario, esquemas temporales (ojo, no nacionalizaciones) de recapitalización participativa. Segundo, una negociación más dura con la carta de un mayor escrutinio y, en su caso, incluso denuncia en instancias europeas (como ha hecho Ryanair) de las ayudas claramente asimétricas que otros países están otorgando a sus empresas y que distorsionan permanentemente la competencia y el mercado único.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Cómo la tecnología en la nube fomenta el nuevo papel del director financiero

Según un estudio reciente, dos tercios de los directores financieros consideran que su labor ya no se centra tanto en controlar números, sino que ahora su perfil es más estratégico.

  • Se trata de una estadística que refleja el nuevo cometido, cada vez más evidente, del director financiero o CFO, y su equipo.
  • Se espera que el director financiero sea responsable de una estrategia capaz de predecir, guiar y gestionar los resultados empresariales.

A fin de cuentas, la mano derecha del CEO o director ejecutivo.

¿Y cómo están cumpliendo los directores financieros con este nuevo objetivo de impulsar la transformación digital? Nuestro estudio indica que las soluciones de gestión empresarial para controlar las finanzas en la nube son una de las piezas clave en este proceso.

Un 72% de las empresas ya usan esta tecnología en la nube, y sabemos que esta cifra irá en aumento a medida que más compañías emprendan su transformación digital.

A continuación, profundizamos en dos soluciones tecnológicas básicas para la gestión financiera que pueden ayudar tanto al director financiero como a su equipo a pasar de centrarse en tareas de contabilidad pura a perfilar una estrategia de negocio.

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1. Ahorrar tiempo mediante la automatización

Un 63% de los profesionales del sector financiero declaran que las tareas administrativas financieras afectan negativamente a la productividad de su equipo. En los casos en los que dicha administración financiera ocupa una cantidad de tiempo desproporcionada, la automatización podría convertirse en una herramienta muy útil para un director financiero.

Nuestro estudio refleja que los profesionales del sector financiero están empezando a darse cuenta de que la automatización puede proporcionarles más tiempo para centrarse en generar valor para su negocio.

Un 30% ya ha percibido cambios positivos en la productividad empresarial derivados de la automatización: se pierde menos tiempo en tareas repetitivas y se cometen menos errores, con lo que se gana margen para ser más estratégicos.

Vamos a fijarnos, por ejemplo, en el momento del cierre financiero:

  • Una tarea que incluye numerosos pasos en los que pueden surgir errores humanos y cuellos de botella.
  • Con la automatización se puede agilizar este proceso mientras se reducen posibles errores, tanto en la conciliación contable y el asiento diario como en la fase de informes final.

Además, gracias a la automatización, resulta más fácil gestionar un volumen elevado de transacciones; de esta forma, se reduce la presión y es posible hacer más con menos.

También presenta otras ventajas, como un aumento en la precisión y una reducción en la duración de los ciclos en tareas y procesos, con el consiguiente descenso del trabajo manual.

Sage

Una solución de gestión empresarial en la nube ayudará en la toma de decisiones a un director financiero o CFO.

2. Proporcionar información gracias a los datos extraídos con análisis empresariales

Un 86% por ciento de los directores financieros o CFOs creen que ahora desempeñan un papel más significativo en el complejo proceso de análisis de datos de sus empresas.

Con la eliminación de las tareas administrativas gracias a la automatización, cada vez se exige más a los profesionales de las finanzas que asuman el papel de científicos de datos y sepan detectar excepciones y extraer información a partir de estos.

Sin embargo, muchos directores financieros se enfrentan a un desafío mayúsculo a la hora de encontrar personal para un nuevo puesto centrado en el análisis de información, en concreto, de los datos aislados. Nos referimos a datos críticos que quedan retenidos en determinados departamentos, de modo que los directores financieros no pueden disponer de la visión consolidada de todo el negocio que necesitan para proporcionar una perspectiva operativa y estratégica basada en los datos.

Un 64% por ciento de los directores financieros consideran que les ha resultado complejo integrar la información financiera y la operativa, mientras que un sesenta y dos por ciento mencionan dificultades a la hora de recopilar información en el ámbito global de la empresa.

En estos casos, una solución de gestión empresarial en la nube puede resultar de utilidad, por ejemplo, para acabar con el fenómeno de los datos aislados y agilizar los procesos empresariales.

Una plataforma tecnológica adecuada puede proporcionar un punto de vista sólido de los datos financieros de toda la empresa. Además, si integra una función de analítica empresarial, se tendrá acceso a la información derivada de datos que los directores financieros de esta nueva generación necesitan para conseguir una transformación de la empresa más allá de la gestión financiera.

Al supervisar y entender estos datos, se pueden tomar decisiones fundadas y descubrir más oportunidades en áreas como la reducción de costes, la eliminación de procesos innecesarios, la venta cruzada y las ventas adicionales, y la entrega de nuevos productos. Estos análisis no solo permiten encontrar formas de ahorrar en el presupuesto de determinadas áreas, sino que también ayudan a descubrir cómo crecer.

Gracias a la información precisa y actualizada que se obtiene de los análisis empresariales, podrás actuar rápidamente ante acontecimientos significativos para mejorar y agilizar el rendimiento de tu negocio (por ejemplo, aumentando las ventas y mejorando la atención al cliente).

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La urgencia de la desescalada

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El Gobierno presentó ayer su plan para la progresiva vuelta a la normalidad que repetidamente se nos avisa de que ya no será la misma. Se afronta con dejes quijotescos. Ciudadanos, empresarios, economistas o psicólogos tratamos de medir los graves impactos de la forzada paralización, como quien intenta predecir el resultado de una batalla contra un gigante sin terminar de ver que, en realidad, lo primero que hay enfrente son molinos. Aquellos cuyas aspas son sanitarias. La única forma de que todo vuelva a girar. Ningún plan económico de reactivación va a funcionar si el pilar de la salud falla. Hasta la fecha, me temo que no sabemos lo suficiente.

Para calibrar el plan, tres hechos parecen incontestables. El primero es que, como en otros países, las cifras reflejan lo que se es capaz de diagnosticar, pero que probablemente no concuerda con la cifra de los casos o fallecidos reales. El segundo, que solo con un número de pruebas de diagnóstico abrumador y bien distribuido puede decidirse qué y dónde reactivar y, sobre todo, cómo actuar ante cualquier amago de rebrote. Tenemos modelos de éxito (Corea del Sur, por ejemplo), con sus peculiaridades, pero con sus posibilidades de aprendizaje. El tercero, hay algo de prueba y error en lo que ha trascendido hasta ahora de este tipo de planes en España y otros países de nuestro entorno. El problema es que, con este virus, si algo falla el error se detecta muchos días después.

«Hay que evitar una posible salida en falso. Por eso, el plan de este martes debe mirarse con lupa. Aunque lógicamente no cabe esperar que cubra todas las contingencias, debería al menos ofrecer controles y garantías sanitarias mucho mayores de las que hasta ahora se han evidenciado».

Santiago Carbó

Solo una capacidad tecnológica de diagnóstico y tratamiento precoz ofrece mínimas garantías. Hasta la fecha, parece que no la tengamos. Si el plan del martes ofrece un mecanismo de detección con suficiente capacidad, podemos empezar a hablar de relanzar la economía con garantías. De lo contrario, habrá un riesgo importante latente y todas las acciones de apoyo financiero y fiscal se quedarán cortas.

La realidad es que el tejido y la capacidad productiva en materia de salud confrontan un buen capital humano con una limitada dotación tecnológica. Aunque es preciso reconocer la enorme dificultad de cubrir todos los escenarios y contingencias posibles, la economía y la sociedad precisan algunas certezas sobre el plan para las próximas semanas y meses. Con las previsiones actuales, el confinamiento total o parcial (según el encaje de cada uno en el plan) será de entre ocho y doce semanas.

Las estimaciones (Banco de España, FMI, Funcas) apuntan a un impacto muy grave en la economía por cada semana de parálisis, sobre todo en sectores muy sensibles y de gran importancia como los asociados al turismo. Hay que evitar una posible salida en falso. Por eso, el plan de este martes debe mirarse con lupa. Aunque lógicamente no cabe esperar que cubra todas las contingencias, debería al menos ofrecer controles y garantías sanitarias mucho mayores de las que hasta ahora se han evidenciado. Sabemos demasiado poco aún sobre el virus como para jugar a los dados.

Todo lo que no sea aportar velocidad de detección y control de contagios supone un riesgo para la salud, la economía y la moral difícilmente aceptable.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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¿Más deuda para qué?

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El Banco de España pronosticó este lunes que el PIB caerá este año entre el 6,6% y el 13,6% y colocó al turismo como sector particularmente afectado. El Estado parece la única tabla de salvación. Hay que sacar la artillería fiscal sí o sí. La resolución es compleja, pero la pregunta es simple: ¿qué uso de la deuda pública queremos? En la crisis de 2008, la financiera, los que salieron antes (Estados Unidos y Reino Unido) fueron los que optaron por ayudas rápidas y contundentes. Eso sí, orientadas al centro de los problemas tanto de los bancos como de la economía real.

En España, gastar genera dudas. Una inquietud que
transpira en la coalición de gobierno. Dilemas varios entre incentivos,
financiación o ayudas. Entre temporalidad o permanencia. La regla en momentos
de urgencia es que lo que se gaste sirva para eso, para lo urgente. Y reducir
su incidencia temporal.

En la crisis financiera había un sector
especialmente afectado, la construcción, intensiva en mano de obra, lo que
disparó el desempleo. En la crisis actual hay
temores por sectores estratégicos, como el turismo, primera
industria del país. Podría verse negativamente afectada hasta bien entrado
2021. También ocurrirá en otros países con una menor incidencia de la covid-19,
pero con las mismas dependencias, como Grecia.

«El gasto más urgente es el que apuntala la base sanitaria, el que permitiría prevenir o lidiar adecuadamente con nuevas oleadas. Junto a él, el “puente” de financiación y subsidios temporales para los colectivos desfavorecidos, así como autónomos y empresas paralizadas».

Santiago Carbó

El dinero no abunda. La semana pasada se vieron
las primeras tensiones apreciables en la subasta de Letras del Tesoro a 12
meses. El mercado ya parece descontar la falta de suficiente apoyo europeo, las
desviaciones fiscales acumuladas y las vulnerabilidades del modelo productivo
ante esta pandemia. Vienen tensiones de riesgo soberano nuevamente. Sin apoyo
europeo, habrá que acometer gasto con toda la fuerza que induzca a apoyar el
turismo, mejorar el sistema productivo y propiciar mejoras de productividad.

Las transferencias a las familias son urgentes
ahora, pero deben ser temporales y centradas en quien realmente lo necesita. Me
preocupa el actual enfoque del ingreso mínimo vital. Por ejemplo, deberían
permanecer los incentivos para incorporarse al mercado de trabajo y dinamizarlo
cuando pase el efecto de la covid-19. Que, además, es como una pescadilla que
se muerde la cola, porque si no aplicamos bien el gasto ahora, su efecto será
más duradero y traerá más deuda poco productiva. Este virus puede ser de ida y
vuelta, pero la economía no puede permitirse vivir en la intermitencia.

El gasto más urgente es el que apuntala la base
sanitaria, el que permitiría prevenir o lidiar adecuadamente con nuevas
oleadas. Junto a él, el “puente” de financiación y subsidios temporales para
los colectivos desfavorecidos, así como autónomos y empresas paralizadas. En
cuanto al turismo, son meses en los que vamos a
vivir en una economía cuasi cerrada de facto.

Necesitaremos ideas y apoyo del sector privado
también. Por ejemplo, como los bonos vacacionales que se manejan en Italia,
para gasto con descuento o crédito con ventajas fiscales en el sector hostelero
patrio. Tampoco puede olvidarse el transporte aéreo y otros sectores
estratégicos sensiblemente afectados. Asistirlos para que vuelvan a transitar
solos después. ¿Más deuda pública, entonces? Sí, pero bien usada.

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La ‘V’ está en la solvencia

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La economía es un conjunto de plantas que hay que regar. Los regantes desaparecieron con la Covid-19 y el confinamiento. Las plantas más vulnerables ya dan señales de debilidad extrema. Hay que evitar dos escenarios para que el jardín no muera en este shock. La primera, que no llegue agua. La segunda, que las raíces se pudran. En la economía, el agua es la financiación y las raíces son la solvencia. Lograr una recuperación económica en V no va a ser nada sencillo. Más aún en un contexto imposible para hacer predicciones sobre la forma de la recuperación. Aparte del necesario control sanitario, es necesario mantener la salud del sistema productivo, en particular de los sectores más afectados.

Esa salud empresarial implica recuperar la oferta productiva, el empleo, el consumo y la inversión, con la necesaria concurrencia de los Gobiernos. Ganan sentido —extraordinario ahora mismo— financiaciones mixtas, que implican agua de riego en forma de crédito avalado y participación en el capital para salvar raíces. Sin olvidarse que el acceso a algunos programas de financiación públicos extraordinarios es solo posible superados unos umbrales mínimos de solvencia, que cubran riesgos y eviten quiebras.

«La Comisión Europea está aprobando entre marzo y abril un nuevo Marco Temporal para las ayudas estatales, que incluye la recapitalización de empresas. Aumenta el montante financiable, reduce la burocracia y permite compartir riesgos con más flexibilidad. Muchos de esos cambios europeos están partiendo de Alemania, que demuestra anticipación y visión estratégica».

Santiago Carbó

En materia de liquidez, el Gobierno ha actuado hasta con un programa de financiación privada mediante avales públicos del ICO, aunque paulatinamente en tramos de 20.000 millones. Gradualismo que no genera la suficiente estabilidad y confianza, por lo que hace falta sacar ya toda la artillería. Asimismo, se ha pedido una respuesta europea y así el Eurogrupo aprobó la semana pasada un programa que, entre otros elementos, implica financiación para empresas desde el Banco Europeo de Inversiones. Incluso el BCE, especialista destacado en riego por inundación, tiene aún la posibilidad de activar mecanismos de financiación para pymes y autónomos, como abogué desde esta tribuna. Todo ayuda, pero tampoco parece suficiente para conectar raíces y ramas.

Dicho esto, una buena noticia para el reforzamiento de la solvencia es que ya existen los mecanismos legales para activar la financiación participativa del sector público, entrando en el capital de empresas si fuera necesario. Todo ello por tiempo limitado porque no se trata de intervenir empresas sino de hacer puente y, lógicamente, con condicionalidad sobre bonuses y reparto de beneficios. La Comisión Europea está aprobando entre marzo y abril un nuevo Marco Temporal para las ayudas estatales, que incluye la recapitalización de empresas. Aumenta el montante financiable, reduce la burocracia y permite compartir riesgos con más flexibilidad. Muchos de esos cambios europeos están partiendo de Alemania, que demuestra anticipación y visión estratégica y que ya ha creado un fondo de estabilización nacional que permite la entrada en el capital empresarial. Echo de menos en este asunto, como en otros desde hace muchos años, una visión española propia para dar forma a lo que se cocina en Bruselas. En todo caso, esta normativa europea daría oportunidad para actuar rápido en España y abriría aún más las posibilidades ya existentes para que Gobierno central y agencias autonómicas dinamicen los préstamos participativos a empresas. Ojalá se aproveche con eficacia.

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La economía poscoronavirus

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Cómo y cuándo acabará esta pesadilla. La gran cuestión para la salud y la economía. La respuesta vive a medias entre el atrevimiento y la necesidad de referencias. Sin una capacidad tecnológica de primer nivel, no hay estimación. Es necesario intentar estimar pero, en países como España o Italia, es también grande el margen de error, a pesar de la capacidad o astucia de cada cual. En Corea del Sur, donde los medios y la capacidad institucional son técnicamente evolucionados, la contención que ha permitido la tecnología capacita para hacer previsiones suficientemente fiables. Sin freno de corto plazo a la Covid-19 y sin datos públicos fiables no hay previsiones a medio plazo creíbles. Y, con esos parámetros, tecnología y fiabilidad, sólo se me ocurre el caso coreano.

Las previsiones que los economistas lanzamos sobre PIB, desempleo y recuperación en países con medios limitados y donde los recursos sanitarios y la investigación han sido secularmente despreciados no pueden ser más que provisionales y sometidas a considerables márgenes de error. Independientemente de la confesión y la religiosidad, juntamos las manos para rezar al realizarlas. Como esperanza, queda la idea de Victor Hugo de que la conciencia es muestra de la presencia de Dios en el hombre. Conviene ser conscientes, por tanto, de que se puede evitar lo peor pero hay dos referencias innegables que mueven los plazos. La primera, los especialistas médicos más reputados reconocen que la Covid-19 es, todavía hoy, una enfermedad bastante desconocida, lo que hace que su tratamiento sea variado y no concluyente y la vacuna una incógnita en eficacia y plazos. La segunda, se intenta que la economía reaccione para una recuperación rápida pero la necesaria progresividad de las medidas y la incertidumbre sobre cómo podría ser la esperada segunda ola de propagación en otoño-invierno hacen que se conserve mucha inquietud.

El mundo será distinto. Aunque no necesariamente en los parámetros experimentales que hoy se manejan. Seguiremos yendo a bares y restaurantes. Seguiremos pagando con la misma disponibilidad y referencias que antes de esta crisis porque nuestras formas de pago (en efectivo u otros medios) dependen estructuralmente de estructuras tecnológicas, derechos individuales y de demanda que esta crisis puede interrumpir pero difícilmente cambiar de forma radical. Sí que variará la disponibilidad de medios higiénicos a la entrada y salida de establecimientos (como los ubicuos geles hidroalcohólicos) y se reducirá el gusto por la aglomeración. Lo que más nos inquieta, en todo caso, es cuándo se recuperará la actividad. La mayor parte de los modelos asumen que lo malo del primer trimestre se trasladará en buena medida al segundo. Lo que pase en el tercero dependerá que hasta qué punto habremos entendido en verano la lección. Si el verano se medio normaliza, no invertir en respiradores y test y en aumentar los medios sanitarios seguirá implicando tener un sistema de salud de primer nivel en medios humanos y mediocre en dotaciones. Una segunda ola sin suficiente preparación podría ser demoledora moral, económica e institucionalmente. La investigación y la capacitación tecnológica tienen que ponerse al frente. Esa es la única referencia que aporta certeza.


Este artículo apareció originalmente en el diario El País.

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