El Banco Central de la República Argentina se prepara para reactivar el débito automático para el cobro de préstamos tras cinco años de freno regulatorio. La medida, adelantada por uno de sus directores en un foro del sector, apunta a mejorar la cobrabilidad de cuotas en un contexto de tensión financiera y atraso en pagos.
La prohibición llegó en 2020, con la Comunicación A 6909, en plena pandemia, y dejó a las fintech sin su principal herramienta de cobro. Hoy, con la morosidad en alza y hogares más apretados por el endeudamiento, el organismo estudia revertir aquella decisión y reordenar un mecanismo clave para el crédito digital.
Calendario y alcance de la medida
Durante el Argentina Fintech Forum, el director del BCRA Pedro Inchauspe adelantó que la habilitación podría publicarse en un plazo corto, en torno a un mes, si no surgen contratiempos técnicos. El objetivo es que las cuotas puedan debitarse de forma programada desde la cuenta bancaria (CBU) del cliente, previa autorización, reduciendo el riesgo de impago.
El ecosistema empuja además por una versión actualizada que contemple el cobro desde billeteras virtuales (CVU) y que minimice la fricción en la experiencia del usuario. Según referentes del sector, integrar el débito directo al entramado de pagos digitales permitiría una adopción más amplia y eficiente.
Por qué vuelve al centro del debate
El deterioro de los indicadores pone urgencia. De acuerdo con informes del propio Banco Central, en agosto la proporción de préstamos con problemas de pago alcanzó el 6,6%, el valor más alto en 17 años. Es una señal de tensión para el crédito, especialmente fuera del sistema bancario tradicional.
Otro reporte de inclusión financiera muestra que en junio de 2025 solo el 86,5% de las personas deudoras cumplió en tiempo y forma, con caídas de 2,5 y 3 puntos porcentuales frente a diciembre de 2024 en cantidad de pagadores y volumen. El empeoramiento fue mayor entre quienes deben a proveedores no financieros que entre clientes de bancos.
Voces a favor del sector fintech
Para distintas compañías tecnológicas, la imposibilidad de usar débito directo creó asimetrías competitivas frente a la banca, que mantuvo herramientas de cobro automático. Ejecutivos del sector estiman que recuperar este mecanismo podría bajar la mora entre 2 y 4 puntos y recortar costos operativos.
Empresarios como Matías Friedberg subrayan que el rediseño debe contemplar la realidad actual: hoy la mayoría de las transferencias involucra CVU y los usuarios demandan procesos con menos pasos de autorización. Además, recuerdan que la salida del DEBIN como herramienta cotidiana encareció y dificultó la cobranza.
Alertas de usuarios y banca tradicional
Organizaciones como Inquilinos Agrupados y Movida Ciudad mostraron reparos: consideran que recuperar el débito automático puede ahogar economías domésticas ya frágiles. Voceras como Luci Cavallero hablan de un sobreendeudamiento masivo que afecta con fuerza a los sectores populares y a mujeres cuidadoras.
Desde la banca tradicional, hay apoyo condicionado a controles estrictos. Recuerdan episodios de prácticas abusivas de entidades no reguladas en el pasado y piden supervisión sobre tasas, transparencia y protección al usuario para evitar cargos indebidos y conflictos posteriores.
Cómo funcionaría el cobro automático
En la práctica, el cliente otorga una autorización inicial para que la entidad cobre la cuota en fecha acordada, de forma periódica, desde su cuenta. El esquema beneficia la previsibilidad de ambas partes: simplifica pagos y permite planificar recuperos, aunque puede sumar rigidez si no hay opciones de reprogramación.
Para usuarios: más comodidad y menos olvidos, pero importancia de revisar saldos y tener canales de reversa/reclamo.
Para fintech: mejor cobrabilidad, menor coste de gestión y base para ofrecer condiciones de crédito potencialmente más competitivas.
Conviene distinguir entre débito directo y DEBIN (débito inmediato). El primero programa cargos periódicos autorizados; el segundo ejecutaba cobros puntuales con consentimiento del cliente, una herramienta que perdió protagonismo y cuya ausencia elevó la fricción de cobro para el segmento no bancario.
El espejo europeo y la referencia para España
En la zona euro, la domiciliación SEPA es un mecanismo extendido para cobros recurrentes y cuenta con salvaguardas como el derecho de devolución en plazos establecidos y mandatos claros. En España, la domiciliación de recibos de préstamos y servicios es habitual, con obligaciones de transparencia y notificación previa. Aunque el contexto regulatorio argentino es distinto, el debate gira en torno al mismo equilibrio: facilitar el cobro automático sin relajar la protección al consumidor.
Con el posible retorno del débito directo, Argentina busca aliviar la presión de la morosidad y dar aire a las fintech, mientras crecen las exigencias de vigilancia para que no se repitan excesos del pasado. Lo que se decida en las próximas semanas marcará cómo se reparte el peso entre inclusión financiera, competencia y resguardo de quienes piden crédito.
Con una amplia mayoría de 467 votos, la Cámara de Diputados de México dio luz verde a una reforma de la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros que impacta de lleno en el uso de tarjetas bancarias. La meta es que las reglas para emitir y cancelar tarjetas sean más claras, rápidas y justas para cualquier cliente.
El núcleo del cambio es inequívoco: se prohíbe la emisión de tarjetas sin consentimiento expreso, se garantiza la cancelación sin costes ni penalizaciones por múltiples canales y se obliga a devolver cobros indebidos en un plazo breve. Con ello se busca atajar prácticas que, según cifras oficiales, afectan a miles de usuarios cada año.
Qué cambia en las tarjetas de crédito y débito
La reforma coloca el consentimiento del cliente en el centro y cierra la puerta a cargos opacos. Estos son los ejes prácticos que debes conocer para tus tarjetas de crédito y débito:
Prohibición de tarjetas no solicitadas: cualquier plástico emitido sin autorización previa es nulo de pleno derecho; no genera obligación de cancelarlo ni puede provocar anualidades, comisiones o afectaciones al historial.
Cancelación por todos los canales: será posible en sucursal, por teléfono y mediante banca en línea o app con un botón visible y disponible 24/7, sin trabas ni costes añadidos.
Plazo máximo de cinco días hábiles: la entidad deberá cerrar la cancelación dentro de ese tiempo y entregar un comprobante físico o digital que acredite la terminación del contrato.
Transparencia total en comisiones: no se podrán cargar servicios no autorizados (seguros, membresías u otros) y los cargos indebidos deberán reembolsarse en cinco días hábiles.
Cancelación: plazos, canales y comprobantes
La cancelación será gratuita y accesible en todo momento. En el canal digital, la banca en línea y las aplicaciones móviles deberán incorporar un botón de cancelación visible, operativo las 24 horas del día, los 365 días del año, para que el trámite no dependa de horarios de oficina ni desplazamientos.
Una vez solicitada, la entidad tendrá un máximo de cinco días hábiles para formalizar la terminación del contrato. Al concluir, deberá entregar un comprobante físico o digital que certifique el cierre definitivo del producto, de modo que el cliente cuente con un justificante claro y verificable.
Si durante el proceso existieran cargos indebidos, el banco estará obligado a reembolsarlos en un plazo de cinco días hábiles desde su reporte, y no podrán emitirse alertas negativas en el Buró de Crédito por tarjetas no solicitadas o derivadas de estas situaciones. Este blindaje reduce el riesgo de que una incidencia termine lastrando el historial crediticio de los usuarios.
Transparencia y supervisión: adiós a las comisiones encubiertas
Las entidades emisoras deberán proporcionar información clara, veraz y suficiente sobre todos los costos y cargos asociados al producto financiero, en línea con los principios de transparencia y buena fe. Además, se refuerza el requisito de consentimiento expreso en la contratación: si no puede acreditarse, no habrá cargos ni comisiones válidos.
Se prevé que el Banco de México elabore reglas más estrictas para erradicar comisiones encubiertas o servicios añadidos sin permiso, como seguros o membresías no autorizadas. Profeco y Condusef serán las responsables de vigilar el cumplimiento, con la facultad de actuar dentro de su ámbito para proteger a los clientes.
La dimensión del problema es significativa: según la Condusef, en 2024 se registraron 251.528 reclamaciones, de las cuales 7.594 estuvieron relacionadas con cancelaciones ignoradas o bloqueadas. La reforma busca precisamente eliminar esos obstáculos y asegurar un trámite ágil y efectivo.
Trámite legislativo y próximos pasos
El dictamen aprobado en la Cámara de Diputados fue enviado al Senado para su revisión. Si se avala sin cambios, se publicará en el Diario Oficial de la Federación y las entidades financieras deberán ajustar contratos y procesos internos para cumplir con las nuevas obligaciones.
El impulsor de la iniciativa, Ricardo Monreal, defendió que los cambios refuerzan los derechos de los consumidores y elevan la competencia y la confianza en los servicios financieros, al impedir prácticas de adhesión forzada, encubierta o engañosa que contravienen una contratación informada.
Con el nuevo marco, se elevan los estándares de protección al usuario: desde la cancelación sencilla y sin coste, pasando por la prohibición de plásticos no solicitados, hasta la devolución rápida de cobros indebidos y una transparencia reforzada en comisiones; un paquete que busca un sistema más claro, competitivo y confiable para quienes usan tarjetas bancarias.
La sucursal de Inversis en Luxemburgo, operativa desde mayo, ha sido designada como nueva depositaria de los fondos gestionados por March Asset Management (AM), la gestora del Grupo Banca March. El movimiento sitúa a la entidad en el centro de la operativa transfronteriza de la gestora, apoyándose en una infraestructura regulatoria y tecnológica de primer nivel.
Esta decisión profundiza la relación estratégica entre ambas compañías y da continuidad a la reorganización iniciada anteriormente, cuando se completó el traspaso a Inversis España de 19 fondos de inversión, 10 fondos de pensiones, 10 sicavs y tres EPSV. El objetivo declarado es elevar estándares de protección, transparencia y control para los partícipes, tanto en España como en Luxemburgo.
Qué implica el nombramiento de depositaria
Con la apertura de su sucursal, Inversis ofrece el servicio completo de depositaría exigido por el regulador luxemburgués y europeo. Esto abarca la custodia efectiva de los activos, el registro de aquellos no custodiables, la supervisión y control de las entidades depositadas y la monitorización de los flujos de efectivo.
Estas funciones se articulan a través de un equipo especializado y altamente cualificado, con más de una década de experiencia en vehículos domiciliados en Luxemburgo, reforzado por profesionales de la matriz en España. La combinación permite una operativa homogénea, con controles robustos y un marco de gobierno claro.
Custodia y salvaguarda de instrumentos financieros.
Record keeping de activos no custodiables.
Supervisión operativa y fiduciaria de las entidades depositadas.
Control y conciliación de flujos de caja.
Servicios complementarios y una oferta 360º
La propuesta de Inversis en Luxemburgo se integra con una serie de prestaciones adicionales para clientes institucionales, con la ambición de ofrecer un 360º. Entre ellas destacan la administración de fondos provista por ADEPA, la gestión de cartera y servicios de ManCo, la alimentación y mantenimiento de registros, el cálculo del NAV, el transfer agency (TA) y el reporting regulatorio y a inversores.
En la práctica, esta combinación permite a las gestoras disponer de una plataforma integral para elegir fondos que reduce fricciones operativas, asegura la trazabilidad de datos y agiliza la adaptación a cambios normativos. Para March AM, centralizar funciones críticas con un mismo grupo mejora la coordinación y la calidad del control.
Cifras recientes: crecimiento y tracción en alternativos
Inversis cerró el último ejercicio con 19.905 millones de euros bajo depositaría, prestando servicio a más de 70 gestoras. En la primera mitad de este año, la entidad ha superado por primera vez los 21.700 millones, lo que supone un avance del 9% respecto al cierre de 2024 y del 33% interanual.
El impulso proviene de la incorporación de nuevos clientes institucionales y del dinamismo de los activos alternativos, que han aumentado un 28% desde diciembre y un 63% en los últimos doce meses. En conjunto, la firma supera los 5.000 millones de euros en capital riesgo, fondos de inversión libre (FIL) y sociedades de inversión libre (SIL).
Impacto para March AM e inversores
Para March AM, contar con una depositaría en Luxemburgo con alcance completo y experiencia local aporta seguridad jurídica, eficiencia operativa y un perímetro de control reforzado. Para los inversores, el beneficio clave es una mayor protección de activos y una supervisión independiente del cumplimiento de las políticas de inversión y de los flujos financieros, y puede contribuir a ahorrar dinero con los fondos.
Desde la perspectiva de mercado, el paso consolida la presencia de Inversis en el ecosistema luxemburgués, un hub financiero europeo donde la especialización en soluciones tecnológicas y la externalización de servicios financieros se han vuelto determinantes para escalar con calidad y resiliencia.
La asunción de la depositaría por parte de Inversis Luxemburgo, respaldada por capacidades de administración de fondos, gestión y reporting, dibuja un escenario de mayor coordinación entre Luxemburgo y España, con procesos más consistentes de control, cálculo de valor liquidativo y atención a partícipes. El avance en cifras y la tracción en alternativos apuntalan esa hoja de ruta con resultados medibles.
El euríbor a 12 meses registra hoy un leve movimiento dentro del rango de las últimas sesiones. Con una lectura que consolida la estabilización vista en otoño, el indicador se mantiene muy cerca del nivel del 2,20% que los mercados vigilan de reojo.
En la sesión de hoy, viernes 7 de noviembre, el euríbor se sitúa en el 2,212%, una variación de 0,001 puntos frente al valor de ayer. Esta trayectoria confirma una tendencia de ligías oscilaciones sin sobresaltos relevantes.
Euríbor hoy: datos del día y tendencia inmediata
El dato diario de hoy queda en 2,212%, apenas una milésima por encima del cierre previo (2,211%). Con las primeras jornadas del mes contabilizadas, la media provisional de noviembre avanza hasta el 2,208%, coherente con el comportamiento reciente del indicador.
Así ha sido la secuencia de las últimas sesiones (tasa diaria):
07/11/2025: 2,212%
06/11/2025: 2,211%
05/11/2025: 2,212%
04/11/2025: 2,206%
03/11/2025: 2,199%
31/10/2025: 2,196%
30/10/2025: 2,186%
Con esta serie, el euríbor se mueve en una horquilla estrecha entre el 2,19% y el 2,21% en el arranque de noviembre, lo que sugiere un tramo de estabilidad a corto plazo.
Evolución por meses: del inicio de año a noviembre
Tras los descensos encadenados desde principios de año y el leve repunte de otoño, la normalización progresiva se coloca en 2025 reflejando una recuperación desde los picos del ciclo anterior.
Medias mensuales recientes del euríbor a 12 meses (zona euro):
Noviembre 2025 (provisional): 2,208%
Octubre 2025: 2,187%
Septiembre 2025: 2,172%
Agosto 2025: 2,114%
Julio 2025: 2,079%
Junio 2025: 2,081%
Mayo 2025: 2,081%
Abril 2025: 2,143%
Marzo 2025: 2,398%
Febrero 2025: 2,407%
Enero 2025: 2,525%
Diciembre 2024: 2,436%
Noviembre 2024: 2,506%
La diferencia interanual frente a noviembre de 2024 ronda los -0,30 puntos, un alivio que se traduce en menores intereses de referencia para los préstamos indexados al euríbor.
Cómo afecta a tu hipoteca en España
Conviene seguir de cerca las próximas decisiones de política monetaria del BCE y la evolución de la inflación en la eurozona, factores que suelen trasladarse al euríbor con cierto adelanto.
¿Qué es el euríbor y cómo se calcula?
El euríbor (Euro Interbank Offered Rate) refleja el tipo de interés promedio al que un panel de bancos europeos se presta dinero en el mercado interbancario. Es el referente dominante para hipotecas variables en España.
Se publica de lunes a viernes, en torno a las 11:00, y su uso como índice de referencia alcanza a préstamos y otros productos financieros. En España, el valor oficial se difunde también en el Boletín Oficial del Estado.
Su evolución está condicionada por el entorno macroeconómico y por las expectativas de tipos de interés del BCE. Por eso, episodios de inflación o cambios en la senda de tipos suelen reflejarse con rapidez en el indicador.
Con los últimos datos sobre la mesa, el euríbor sigue anclado cerca del 2,20%, dibujando una fase de transición tras los descensos del año y los ligeros repuntes del otoño. Para hogares y empresas, esto implica un escenario de cierta estabilidad a corto plazo, a la espera de nuevas señales del ciclo monetario.
Visa y Mastercard están en la fase final de un acuerdo con los comercios para rebajar las comisiones de intercambio que pagan las tiendas cuando un cliente paga con tarjeta, según fuentes citadas por The Wall Street Journal.
El pacto, pendiente aún de validación judicial, prevé una reducción media de alrededor de una décima de punto porcentual a lo largo de varios años y cambios en las reglas de aceptación de tarjetas que darían más margen a los negocios.
Qué cambia con el acuerdo
De prosperar, las redes recortarían las tasas que hoy suelen moverse entre el 2% y el 2,5% por operación, aplicando un descenso progresivo equivalente a unos 10 puntos básicos.
Además, se introduciría una flexibilización de la norma que obligaba a aceptar «todo tipo de tarjeta» de una marca: los comercios podrían rechazar tarjetas con recompensas o programas premium, que suelen encarecer la transacción.
La aceptación se podría dividir por categorías (tarjetas con recompensas, sin recompensas y comerciales), y el paquete también contempla aspectos relacionados con recargos al uso de determinadas tarjetas, según las conversaciones avanzadas.
Impacto para comercios y clientes
Para los negocios, la medida implicaría ahorros potenciales de miles de millones a medio plazo, con especial alivio en restauración y comercio minorista, donde el pago con tarjeta es dominante.
Al ganar margen sobre qué medios aceptar y en qué condiciones, los comercios podrían orientar mejor a los clientes hacia opciones de menor coste, algo que históricamente se vio limitado por reglas «anti-direccionamiento».
Para los consumidores, podría cambiar la experiencia de pago en algunos establecimientos: ciertas tarjetas con altas recompensas podrían no ser aceptadas en todos los puntos de venta, mientras que las tarjetas estándar tenderían a tener más presencia.
Callejón legal y supervisión
El acuerdo deberá ser revisado por un tribunal federal en EE. UU., en un contexto en el que un intento similar fue rechazado por la justicia el año pasado.
Visa y Mastercard declinaron comentar y, según Reuters, la información no ha podido ser verificada de forma independiente por el medio; el sector afronta múltiples demandas colectivas por supuestas tarifas excesivas.
En paralelo, el año pasado se pactó un arreglo estimado en 30.000 millones de dólares para limitar comisiones de tarjetas comerciales, con compromisos de bajar al menos 0,04 puntos porcentuales durante tres años y mantener el promedio siete puntos básicos por debajo del nivel actual durante cinco años, sin admitir infracciones.
Repercusión para España y la UE
Aunque el pacto se cocina en Estados Unidos, podría marcar un precedente observado fuera del país. En la Unión Europea existen topes a la tasa de intercambio, lo que configura un entorno distinto.
En España, donde rige el marco europeo de intercambio regulado para tarjetas de consumo, cualquier ajuste global de reglas de aceptación o recargos por parte de las redes sería seguido de cerca por comercios y adquirentes.
Si se consolidan cambios en la aceptación por categorías o en la política de recargos, podrían verse renegociaciones de condiciones con proveedores de servicios de pago, con impacto potencial más visible en pequeños y medianos establecimientos.
Qué falta por concretar
Quedan por definirse el calendario de aplicación, el alcance exacto de la bajada de comisiones por vertical y los límites a la posibilidad de recargo o rechazo de determinados plásticos.
En este contexto, a los comercios les conviene revisar sus contratos de adquirencia y TPV, evaluar el mix de pagos y preparar estrategias de coste y aceptación para cuando el marco definitivo entre en vigor.
Si finalmente se aprueba, el acuerdo reordenaría parte de la cadena de pagos en EE. UU., con alivio progresivo de costes para los comercios y más flexibilidad en la gestión de tarjetas, mientras reguladores y tribunales valoran su impacto sobre competencia y protección al consumidor, un debate que se sigue con atención a ambos lados del Atlántico.
En los negocios digitales, gestionar riesgos es el pan de cada día: desde los que afectan a la reputación hasta los que impactan en operaciones y finanzas. En el ámbito de los pagos, la exposición se concentra en tres frentes clave: crédito, fraude y usurpación de cuentas, y aunque eliminarlos por completo es imposible, sí podemos reducirlos con procesos, tecnología y criterio.
Las plataformas que facilitan cobros a terceros conviven con una estructura de riesgo peculiar: conviven la propia plataforma, los comercios o proveedores que procesan los pagos y los titulares de tarjeta que pagan. Esa “triple capa” crea interdependencias y riesgos cruzados que hay que atajar con estrategias de onboarding, monitorización continua y mitigación, apoyadas por estándares de seguridad, cumplimiento normativo y herramientas de terceros.
Panorama de riesgos en pagos digitales
Antes de entrar al detalle táctico, conviene delimitar los conceptos. El riesgo de crédito aparece cuando hay que cubrir reembolsos o contracargos y la caja del vendedor no alcanza; el de fraude surge si se procesan cargos no autorizados (tarjetas robadas, pruebas de BINs, etc.); y la usurpación de cuentas (account takeover) llega cuando un estafador toma control de la cuenta de un vendedor legítimo.
Ejemplo clásico: una plataforma de eventos liquida a organizadores antes de la fecha del show y este se cancela. Si el organizador no puede devolver el dinero, la plataforma asume la pérdida. Este caso muestra por qué el calendario de transferencias y la evaluación del riesgo inicial importan tanto.
Además del vector económico, está el técnico: las técnicas de fraude evolucionan a la par de la adopción del eCommerce, los pagos sin contacto y las billeteras digitales. De ahí que la seguridad sea condición necesaria para crecer y cumplir con reguladores y clientes.
Estrategias de gestión del riesgo de crédito
El objetivo es anticipar saldos negativos y concentraciones de exposición por vendedores o verticales. Las medidas se ordenan en tres ejes: onboarding, monitorización y mitigación.
Onboarding
Evaluación de admisión: recopila información del negocio (producto/servicio, política de devoluciones, previsión de volumen, historial en plataformas similares) y, para vendedores grandes, aplica revisiones manuales con estados financieros y consultas de crédito a propietarios y directivos.
Controles temporales: fija límites iniciales de volumen diario/mensual y, si se sobrepasan, pausa transferencias para revisar actividad hasta que entiendas el patrón de operación de la cuenta.
Reservas: exige garantías (p. ej., mediante reservas de fondos) a cuentas con perfil de riesgo elevado y libera progresivamente esa reserva cuando acrediten buen historial.
Monitorización
Alertas dinámicas: vigila disputas, saldos en negativo, reclamaciones y cambios de volumen. Toda tasa de disputa superior al 0,75% es una señal de alarma que exige acción inmediata.
Revisiones periódicas: además de las alertas día a día, programa revisiones profundas para ver tendencias de contracargos, reembolsos, concentración por cliente/país y tickets medios.
Educación proactiva: comparte guías y recursos ante contingencias (crisis sanitarias, desastres naturales) para ayudar a los vendedores a gestionar devoluciones y atender a sus clientes.
Mitigación
Retrasar transferencias: adapta la frecuencia de liquidación a la categoría de riesgo. Para bienes/servicios diferidos, retén fondos hasta la entrega para reducir devoluciones y contracargos.
Gestión de saldos negativos: implanta adeudos automáticos o planes de recuperación según jurisdicción para regularizar cuentas con números rojos y evitar que el riesgo recaiga en la plataforma.
Límites de concentración: define umbrales de exposición por país, vertical o vendedor (p. ej., un solo vendedor no puede superar cierto % del riesgo total) y endurece políticas si se rebasan.
Captura cerca de la entrega: aproxima pago y suministro; autoriza primero y captura cuando el servicio/producto se haya prestado.
Estrategias de gestión del riesgo de fraude
Un pago fraudulento es aquel que el titular de la tarjeta no autoriza. Pueden ser compras con tarjetas robadas o ataques de “prueba de tarjetas” para validar numeraciones. La plataforma debe cubrirse del fraude de compradores y del de vendedores fraudulentos, con medidas por fases.
Onboarding
Identidad y legitimidad: verifica el negocio: presencia en redes, licencias, web funcional (ojo con copias de texto, plantillas toscas), dirección física e inventario u hojas de servicios.
Detecta duplicados: comprueba datos (IBAN, fiscalidad, nombre/fecha de nacimiento) contra cuentas rechazadas, patrones de IPs o dominios iguales y relaciones entre cuentas.
Reservas por riesgo: igual que en crédito, retén una garantía a cuentas con mayor probabilidad de fraude y suéltala por tramos.
Monitorización
Define la normalidad: perfila el comportamiento típico de cada vendedor (volumen mensual, ratio de disputas, ticket medio) para detectar anomalías por desviación.
Alertas personalizadas: crea reglas ad hoc basadas en patrones observados en casos confirmados de fraude para adelantarte a nuevas tentativas.
Pruebas adicionales: ante señales sospechosas, solicita facturas, fotos de inventario o números de seguimiento y pausa pagos si es preciso.
Mitigación
Liquidación condicionada: ajusta calendarios de pago a riesgo y retrasa transferencias hasta verificar estabilidad en tasas de contracargos.
Prueba de tarjetas: picos inusuales de pagos rechazados (códigos 402) delatan testeo de tarjetas. Introduce barreras como CAPTCHA o límites por IP/dispositivo.
Usurpación de cuentas (Account Takeover)
Aun con vendedores legítimos, un atacante puede secuestrar la cuenta y desviar fondos. La mejor defensa combina verificación sólida y vigilancia de señales comportamentales.
Verificación de identidad y seguridad: políticas de contraseñas robustas, autenticación en dos pasos y controles de acceso bien diseñados.
Señales de alerta: picos de volumen, aumentos del ticket medio, inicios desde IPs remotas o dispositivos “nuevos”. Suspende transferencias si detectas anomalías.
Seguridad, cumplimiento y controles técnicos
La seguridad en pagos se apoya en estándares. A finales de los 90, Visa lanzó CISP y poco después el resto de redes crearon sus programas. Para unificar criterios nació PCI DSS, el estándar global que define controles para quienes procesan, transmiten o almacenan datos de tarjeta.
PCI DSS clasifica el cumplimiento por niveles; el Nivel 1 exige auditoría de un evaluador externo y el Nivel 4 permite autoevaluación, según volumen y exposición. Integrarse con pasarelas que encapsulen datos ayuda a reducir superficie de ataque, pero no exime de buenas prácticas.
Cifrado: protege datos en tránsito con SSL/TLS y configura algoritmos fuertes. La criptografía asimétrica añade capas separando clave pública y privada. Actualizar sistemas y rotar claves es indispensable.
Tokenización: sustituye PAN por tokens aleatorios. Los pagos se autorizan con claves internas, evitando que datos sensibles viajen o se almacenen sin necesidad, incluso en ecosistemas con múltiples actores.
Autenticación: desde factores adicionales hasta análisis de riesgo transaccional. 3D Secure (3DS) analiza IP, historial e importe; si detecta riesgo, pide un paso extra (OTP por SMS/email, por ejemplo).
SSL/TLS y “candadito”: el prefijo HTTPS indica canal cifrado, aunque ojo: los sitios maliciosos también pueden obtener certificados, así que el candado no es cheque en blanco.
AVS y CVV: la verificación de dirección y el código de seguridad añaden fricción útil. Funcionan mejor combinados (AVS puede fallar por direcciones desactualizadas, y CVV es vulnerable si se filtra), por lo que conviene integrarlos en un enfoque multicapa.
Métodos de pago y buenas prácticas del lado del usuario
En tarjeta, la tienda solicita nombre, número, caducidad y, a menudo, CVV. Si hay pasarela bancaria, el flujo se completa en un entorno seguro ajeno a la tienda, que no ve los datos; si no, recae en la tienda la custodia y los riesgos. (ver pago en efectivo o con tarjeta)
En webs fraudulentas, los datos de la tarjeta acaban en manos de delincuentes para compras no autorizadas o ingeniería social. Una medida sencilla: usa una tarjeta “para online” con saldo limitado para minimizar el impacto de incidentes.
Los intermediarios (PayPal, Amazon Pay, Google Pay, Apple Pay) actúan como capa de privacidad y resolución de disputas: la tienda no ve la tarjeta, y el proveedor ayuda si hay fraude. Eso sí, cuidado con phishing que suplanta estas marcas.
Con móviles NFC, Google Pay/Apple Pay permiten pagos sin contacto y en apps. La seguridad se basa en tokenización y autenticación del dispositivo, pero no conviene “fiarlo todo”: revisa qué compras haces, los permisos de las apps y los importes.
Bizum, integrado en la banca móvil, agiliza envíos entre particulares y comercios. Requiere app oficial del banco, clave de 4 dígitos y doble verificación. Muchos fraudes llegan por SMS que piden aceptar cobros: verifica siempre al destinatario antes de confirmar.
En España, OSI/INCIBE ofrecen recursos y una línea 017 para dudas de ciberseguridad. Formarte y saber identificar fraudes recurrentes (como BEC o phishing) evita un buen número de disgustos.
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Plataformas financieras online, PSD2 y open banking
La digitalización, acelerada por la pandemia, ha impulsado las fintech y el open banking. La normativa PSD2 habilita agregación de cuentas y pagos iniciados por terceros, abriendo el abanico de plataformas.
Tipos comunes: banca electrónica, monederos, PFM (finanzas personales), cripto, trading, etc. Los monederos electrónicos facilitan pagos pequeños y frecuentes y suelen ser gratuitos entre monederos, cobrando en retiradas a cuentas bancarias.
PayPal es el ejemplo clásico de monedero extendido y alternativa a la tarjeta. En su esquema, quien recibe el dinero suele asumir la comisión, lo que simplifica la experiencia del comprador.
En cripto, blockchain asegura transacciones y controla emisión. Ventajas: menor coste por desintermediación y liquidación casi inmediata. A diferencia de PayPal, una transacción en bitcoin es P2P sobre una red pública y distribuida, y la reciente oleada de licencias MiCA marca cambios regulatorios relevantes.
El trading online, cada vez más accesible, exige bróker y comisiones asociadas. La facilidad de uso no elimina el riesgo: con apalancamiento puedes ganar mucho o perderlo con la misma rapidez.
Riesgos en estas plataformas: falta de formación financiera, seguridad (la cripto resiste hoy, aunque la computación cuántica es un reto a futuro), volatilidad, posibles adicciones, comisiones poco transparentes, regulación (verifica brókeres bajo MiFID) y protección de datos.
Algunas soluciones ofrecen recorridos guiados o tours interactivos para entender funciones y riesgos. Úsalos, pero no delegues el juicio crítico: tu mejor defensa es entender el producto.
Coste del fraude y cómo montar un sistema de pago seguro
El fraude en eCommerce sale caro: en Reino Unido se robaron cientos de millones de GBP en el primer semestre de 2022 entre estafas autorizadas y no autorizadas, y en 2020 el fraude en comercio electrónico supuso el 66% del total de fraude en tarjetas con cientos de millones de libras. Además, el BEC (compromiso de correo de negocios) domina los intentos de fraude de pago y más de la mitad de departamentos de AP reportan ataques por email.
En ciberseguridad, el Gobierno británico señala que el 39% de empresas detectó ataques; de ellos, el 89% fue phishing y el 21% obedeció a DDoS, malware o ransomware. También pesa el coste de brechas: IBM/Ponemon estima millones por incidente en el Reino Unido.
Cuatro medidas clave al configurar pagos online
Entender lo sospechoso: múltiples pedidos desde una misma IP con tarjetas distintas, tickets inusuales con envío urgente… usa varios puntos de datos para diferenciar transacciones “buenas” y “malas”.
Activar AVS CVV2: la verificación de dirección y del código de seguridad, juntas, elevan la barrera al defraudador.
PCI DSS en regla: con un socio experto que gestione escaneos, formación y soporte, reducirás la probabilidad e impacto de brechas.
Escoger bien el procesador: un proveedor que prioriza la seguridad y conoce tu modelo te ayudará a equilibrar fricción y conversión.
Estrategias, proveedores y herramientas para operar con menos riesgo
Muchas plataformas delegan el riesgo de pagos en un tercero para aligerar cargas operativas. Soluciones de “gestión de riesgo administrado” cubren supervisión de crédito y fraude, e incluso saldos negativos irrecuperables de comercios conectados, liberando a la plataforma para centrarse en su core.
Quienes optan por gestionar el riesgo internamente necesitan ingeniería, operaciones y capital para absorber pérdidas, como describen los riesgos de operar con plataformas de trading, además de integrar herramientas antifraude, supervisar y reportar KPIs de pérdidas. Jurídico y soporte también son clave: hay que responder a auditorías y a dudas de usuarios por contracargos o retrasos en transferencias.
Entre los kits disponibles, destaca la protección basada en IA y reglas configurables para bloquear cuentas y transacciones de riesgo, flujos de onboarding que recogen documentación y se adaptan a cambios regulatorios, soluciones de verificación de identidad para frenar cuentas falsas, analítica avanzada (p. ej., consultas tipo SQL sobre tus datos) y webhooks para alertas. En pagos a terceros, calendarios flexibles permiten diferir o ralentizar abonos según el perfil del vendedor.
También existen plataformas de orquestación de pagos con detección de fraude en tiempo real y ruteo por el proceso de autenticación más eficaz, manteniendo independencia del adquirente para optimizar autorización y seguridad.
En el frente de minimización de contracargos, hay redes que conectan emisores y comercios (como Ethoca) para notificar intentos de devolución de cargo y permitir reembolsos rápidos antes de que escale el proceso formal, ahorrando tiempo y tasas.
Modelos de riesgo y machine learning aplicados a pagos
Más allá de reglas, los modelos pueden seguir el comportamiento de pagos en el tiempo y anticipar impagos o fraude según cambian condiciones económicas o del cliente. Técnicas como GBDT, SVM o métodos clásicos (logit, discriminante) han mostrado eficacia en escenarios de scoring y detección.
Seleccionar variables importa: algoritmos genéticos ayudan a elegir características relevantes con heurísticas eficientes; su flujo típico itera población, fitness, selección, cruce y mutación hasta converger en subconjuntos con mejor poder predictivo.
Hay retos de datos: valores faltantes y, sobre todo, desbalanceo extremo entre “buenos” y “malos”. El submuestreo y sobremuestreo pueden ayudar, aunque no son panacea; su utilidad depende del dataset y deben validarse con rigor.
Los modelos requieren monitorización y recalibración continua para evitar deriva. Cuando cambian patrones (nuevas tácticas de fraude, cambios macro), el rendimiento cae si no se actualizan. Métricas de estabilidad, backtesting y “champion/challenger” son prácticas recomendables.
Finalmente, la IA es una herramienta potentísima, pero debe complementarse con conocimiento del negocio y buen gobierno del riesgo. Combinar datos, experiencia y tecnología es lo que marca la diferencia en la cuenta de resultados.
Si miramos el cuadro completo —amenazas, controles técnicos, procesos de riesgo, estándares y herramientas—, la receta pasa por evaluar bien a quién incorporas, vigilar lo que ocurre, poner freno a tiempo, cumplir normativas y apoyarte en partners solventes. Todo ello, ofreciendo a clientes y vendedores una experiencia fluida, con métodos de pago seguros (tarjeta, monederos, NFC o Bizum) y sin bajar la guardia ante estafas que, por desgracia, no dejan de evolucionar.
En el sector fintech, donde cada clic mueve dinero y datos sensibles, la detección de fraude con inteligencia artificial se ha convertido en un pilar de confianza. Las entidades financieras y las nuevas plataformas digitales la emplean, especialmente para abordar el fraude paytech en Latinoamérica, para distinguir, en tiempo real, entre operaciones legítimas y comportamientos sospechosos que, a simple vista, podrían pasar desapercibidos.
Más allá del hype, hablamos de modelos que aprenden de históricos, detectan anomalías sutiles y desencadenan acciones automáticas o revisiones humanas cuando algo no cuadra. El objetivo no es solo frenar estafas como el phishing, el fraude en pagos o los cargos no autorizados con tarjeta, sino hacerlo con precisión para minimizar falsos positivos, mantener el cumplimiento normativo y preservar una experiencia de cliente ágil.
Qué es la detección de fraude con IA y por qué importa
La detección de fraude basada en IA consiste en entrenar algoritmos con grandes volúmenes de datos transaccionales y de comportamiento para que aprendan a separar el grano de la paja: transacciones legítimas frente a señales de riesgo. Estos sistemas no se limitan a reglas estáticas, sino que entienden el contexto: quién compra, desde dónde, a qué hora y con qué dispositivo, comparándolo con patrones habituales.
Este enfoque permite pasar de lo reactivo a lo preventivo: la IA puede anticipar intentos de fraude antes de que cristalicen, descubriendo tendencias emergentes que una persona o un sistema tradicional no vería. De esta forma, ayuda a proteger contra estafas de pagos, fraude con tarjetas de crédito, robos de identidad e incluso prácticas más complejas como el blanqueo de capitales.
La pregunta ya no es “¿rompe alguna regla?”, sino “¿tiene sentido esta operación para este usuario en este momento y en estas condiciones?”. Ese cambio de enfoque marca la diferencia.
Ahora bien, ningún sistema es infalible. En la práctica, pueden aparecer falsos positivos que, si no se gestionan bien, perjudican la experiencia del cliente. Aun así, el balance es claro: impedir desde cargos no autorizados hasta esquemas de lavado resulta decisivo para proteger cuentas y cumplir con regulaciones financieras.
Cómo funciona: modelos, datos de calidad y orquestación en tiempo real
En el corazón de estas soluciones conviven varias técnicas de machine learning. Con aprendizaje supervisado, los modelos se entrenan con ejemplos históricos (legítimos y fraudulentos) para reconocer patrones de alto riesgo; con detección de anomalías, señalan desviaciones respecto a lo normal para cada cliente; y con análisis de comportamiento, vigilan hábitos de uso, ubicaciones y dispositivos.
Modelos como redes neuronales y árboles de decisión se combinan para otorgar una puntuación de riesgo en milisegundos a cada evento. Si la puntuación rebasa umbrales, se disparan acciones: bloqueo automático, solicitud de autenticación adicional o envío a revisión manual, integrando la decisión en el journey del cliente sin fricciones innecesarias.
La calidad de los datos es la gasolina del motor. Cuanto más completos, limpios y representativos sean, mejor aprende el sistema y menos ruido genera. Por eso, además del plano transaccional, entran señales de dispositivo, biometría de comportamiento, geolocalización, reputación de IP, vínculos entre entidades y más.
Los Sistemas de Gestión del Fraude (SGF) orquestan este engranaje: supervisión de transacciones en tiempo real, scoring dinámico, gestión de casos y colaboración entre analistas, todo centralizado. Complementan la capa de IA con medidas de ciberseguridad que refuerzan el perímetro: cifrado, segmentación de red, detección de malware y simulaciones de ataques para poner a prueba las defensas.
Tecnologías y soluciones clave del mercado
El ecosistema de prevención del fraude con IA abarca múltiples categorías tecnológicas y fabricantes especializados, cada uno con su foco particular para elevar la precisión y la velocidad de respuesta.
Sistemas de gestión del fraude (SGF): plataformas centralizadas que agregan señales, analizan operaciones y activan alertas al instante. Funcionalidades: monitorización en tiempo real, gestión de casos y puntuación de riesgo. Soluciones destacadas: NICE Actimize, FICO Falcon, SAS Gestión del Fraude.
IA y Machine Learning: análisis de patrones, anomalías y cambios de comportamiento con modelos adaptativos y capacidades predictivas. Referentes: Feedzai, Darktrace, IBM Trusteer, DataVisor.
Blockchain: registros inmutables y verificación descentralizada para dificultar la manipulación y el fraude documental. Tecnologías y actores: seguridad criptográfica, contratos inteligentes, IBM Blockchain, Evernym y propuestas como Sello de confianza.
Autenticación biométrica y basada en riesgo (RBA): verificación dinámica con huella, rostro y biometría de comportamiento, más una puntuación de riesgo contextual. Proveedores: BioCatch, Nuance Gatekeeper, Jumio, Onfido.
Inteligencia de dispositivos y device fingerprinting: identificación robusta de dispositivos, geolocalización, reputación de IP y detección de anomalías. Soluciones: ThreatMetrix, iovation, FingerprintJS.
Detección de identidades sintéticas: combinación de clustering, verificación documental y ML para destapar identidades “fabricadas”. Plataformas: Socure, Sift, Experian CrossCore.
Detección de fraude basada en grafos: mapas de relaciones entre cuentas, dispositivos y transacciones para descubrir redes de mulas y conexiones ocultas. Herramientas: Quantexa, Linkurious, GraphAware.
Monitorización de la web oscura: rastreo de foros y bases filtradas para alertar sobre credenciales expuestas y actividad criminal. Actores: Recorded Future, SpyCloud, CybelAngel.
Estas capas se combinan para reducir la superficie de ataque y aumentar la visibilidad del riesgo, desde el onboarding hasta el pago y el servicio posventa, con una visión 360º del cliente y sus señales.
GenAI al servicio del antifraude: productividad y mejor experiencia
La inteligencia artificial generativa está reforzando los esquemas existentes: documenta casos de uso reales, agiliza la investigación de alertas y sugiere acciones, lo que incrementa la productividad de los analistas y mejora la atención a clientes.
Una guía práctica sobre el tema estructura el viaje en ocho bloques: introducción; fundamentos de detección y machine learning; beneficios de GenAI; caso de “consumo no reconocido” con tarjeta; simplificación del trabajo del analista; seguimiento de la atención al cliente; desafíos de adopción; y cierre de recomendaciones.
En el caso de “consumo no reconocido”, la IA ayuda a ordenar evidencias, reconstruir el contexto de la operación y proponer el siguiente mejor paso (verificación adicional, reembolso temporal o bloqueo preventivo). En paralelo, GenAI puede resumir hilos de interacción y extraer insights para mejorar scripts y flujos de soporte.
La clave está en integrar GenAI como copiloto: asistiendo con redacciones, resúmenes y priorización, pero dejando la decisión final al experto humano, lo que reduce tiempos de resolución y homogeneiza la calidad del servicio.
Casos y resultados en el mundo real
Las entidades financieras que han desplegado IA en serio ya reportan impacto. En una experiencia compartida por un líder digital de Citi en la región de las Américas, la aplicación de estas estrategias durante alrededor de año y medio redujo en torno al 50% los intentos de fraude. Un recorte de ese calibre se traduce en menos pérdidas directas y menos roces con el cliente.
En México, una responsable de producto y tecnología de Nu explicó cómo su funcionalidad “Alerta Estafa” detecta y señala en tiempo real comportamientos anómalos. Sus análisis internos indican que los fraudes más frecuentes orbitan alrededor de productos o servicios muy deseados: smartphones, videojuegos, alquileres de vivienda, conciertos e incluso compraventa de vehículos.
La solución analiza cada transferencia al vuelo, cruza señales del cliente y del dispositivo y decide si corresponde activar medidas adicionales o avisos. En palabras llanas, se identifica al cliente antes de autorizar, se contrasta el contexto con múltiples herramientas —incluida la IA— y se juzga si la transacción cuadra o no con su perfil.
Desde el punto de vista del negocio, una encuesta de EY (“AI Pulse”) cifró que entre un 75% y un 84% de organizaciones ya ve retorno positivo al incorporar IA en eficiencia operativa, productividad, ciberseguridad, satisfacción del cliente e innovación. Además, emergen agentes de IA capaces de tomar acciones —no solo generar texto o imágenes— para automatizar partes del proceso antifraude.
Otros estudios en el mercado digital mexicano apuntan a que cerca del 41% de las empresas pierden entre 10 y 13 millones de pesos al año por fraude. Con la adopción adecuada de IA, muchas han observado descensos de intentos de hasta un 86% y bajadas drásticas de falsos positivos, lo que protege ingresos y mejora la relación con el cliente.
Beneficios que marcan la diferencia
El primer gran beneficio es reducir falsos positivos: no hay nada más frustrante que bloquearle la tarjeta a un cliente bueno en un momento crítico. Los modelos modernos entienden el comportamiento individual y, por tanto, fallan menos a la hora de distinguir rarezas legítimas (por ejemplo, compras en campañas masivas) de fraudes reales.
La adaptación continua es otro punto fuerte. En campañas de alto tráfico —piensa en el equivalente a un gran fin de semana de descuentos— un sistema rígido se desborda, mientras que la IA se ajusta al contexto en tiempo real y filtra mejor el ruido. Esto reduce pérdidas y evita fricciones innecesarias.
La automatización libera talento. La IA se encarga del volumen ingente de operaciones y de la clasificación inicial de riesgos, de manera que los analistas se puedan centrar en casos complejos y en diseñar estrategias. El resultado: equipos más motivados y eficientes, y costes operativos más controlados.
El impacto macro es tangible. El mercado de IA para gestión de fraude superó los 10.000 millones de dólares recientemente y sigue creciendo, lo que indica que la inversión no es una moda pasajera, sino una apuesta sostenida por mejorar seguridad, cumplimiento y experiencia.
Riesgos, retos y ética: lo que hay que abordar
Aunque la IA esté dando grandes resultados, conviene reconocer sus límites. Los sistemas pueden equivocarse, y si no se calibran y auditan, generan falsos positivos o dejan pasar nuevas tácticas de ataque que evolucionan cada semana.
El sesgo algorítmico es un reto serio. Si los datos de entrenamiento están desbalanceados, el modelo puede discriminar indirectamente a ciertos grupos o zonas. Para mitigar esto, hay que auditar datasets y validar equidad, aplicar controles de explicabilidad y gobernanza, y proteger la privacidad cumpliendo marcos regulatorios (por ejemplo, LFPDPPP en México u otros aplicables por jurisdicción).
Los delincuentes también usan IA. Campañas de phishing hiperpersonalizadas, creación de identidades sintéticas cada vez más verosímiles o redes de “mulas” reclutadas online exigen modelos capaces de analizar vínculos entre entidades y detectar patrones coordinados a gran escala.
Un informe global sobre fraude e identidad recogió un incremento cercano al 19% en ataques a nivel mundial, impulsados en parte por herramientas de IA. En México, se han reportado pérdidas medias que pueden ir desde 1.000 hasta 50.000 pesos en ciertos escenarios, y preocupa que alrededor del 42,4% de menores de 21 años no sea plenamente consciente de estos riesgos.
Además del core de IA, es vital la ciberseguridad de base: cifrado robusto, segmentación de redes, detección en tiempo real de malware y amenazas, automatización de respuestas (bloqueos, suspensión de transacciones), y simulaciones periódicas para descubrir puntos débiles antes de que alguien los explote.
Tendencias que marcarán el camino
La IA explicable (XAI) gana tracción. No basta con acertar: hay que poder justificar el porqué de cada decisión. Que un sistema detalle “dispositivo nuevo, ubicación inusual y un importe diez veces superior a la media” como motivos del bloqueo empodera a analistas y reduce quejas de clientes.
La sinergia con blockchain y el análisis de grafos promete más robustez. Registros inmutables y trazabilidad total, combinados con detección de patrones en tiempo real, hacen más difícil manipular evidencias y facilitan descubrir redes de fraude con múltiples nodos.
Por su parte, emergen agentes de IA capaces de ejecutar acciones controladas (no solo recomendar), integrándose con flujos antifraude y sistemas de ticketing, lo que acelera la resolución sin perder el control humano.
Preguntas frecuentes
¿La IA sustituirá a los analistas de fraude?
No. La IA asume lo repetitivo y masivo para que el equipo humano se concentre en lo estratégico. El modelo levanta la bandera y el analista aporta contexto, criterio y decisión. Es una colaboración, no un reemplazo.
¿Implementarla es muy caro?
El acceso a la nube ha rebajado la barrera de entrada. Hoy se consumen capacidades avanzadas “como servicio”, con un retorno alto al reducir pérdidas y falsos positivos y al ganar eficiencia operativa. La inversión se paga sola si se ejecuta bien.
¿Los datos de mis clientes estarán seguros?
Sí, siempre que se apliquen buenas prácticas: cifrado en tránsito y reposo, anonimización o seudonimización, controles de acceso, auditoría continua y cumplimiento normativo (como LFPDPPP u otras leyes de protección de datos según el país).
Ecosistema y comunidad
El desarrollo no ocurre en el vacío. El ecosistema fintech en Latinoamérica se activa con comunidades que visibilizan, inspiran y conectan a profesionales y empresas. Ya son más de 40.000 makers explorando el potencial de la tecnología financiera, catalizando intercambio de buenas prácticas y acelerando la adopción de IA para prevenir el fraude.
A medida que sigue madurando la tecnología, las instituciones financieras y los proveedores especializados apuestan por la IA como herramienta central para detectar intentos de fraude, mitigar riesgos y ofrecer experiencias seguras. El equilibrio entre precisión, explicabilidad, protección de datos y agilidad operativa será el factor diferencial para quienes quieran liderar el juego en un terreno que cambia cada día.
La transformación digital de los pagos ha sido un auténtico acelerón para el ecosistema financiero de la región, pero a la vez ha abierto la puerta a una ola de riesgos que ya nadie puede ignorar. En América Latina, el fraude en el universo paytech se ha convertido en una cuestión de primer orden, con cifras que crecen, tácticas cada vez más sofisticadas y un impacto directo en la confianza de usuarios y compañías. Visibilizar el problema, inspirar soluciones y conectar a los actores clave no es un eslogan: es la condición de posibilidad para seguir creciendo sin ceder terreno a los delincuentes.
Ese empeño colectivo ya se palpa en la comunidad fintech regional, donde conviven bancos, startups, procesadores, comercios y proveedores tecnológicos. Hablamos de un ecosistema maduro que aglutina a más de 40.000 makers y profesionales y que busca, con mentalidad de equipo, reducir el espacio de maniobra del fraude. Porque en paralelo al boom de los pagos digitales han surgido redes criminales organizadas y muy especializadas; su actividad obliga a los protagonistas de la industria a coordinarse mejor que nunca, a compartir señales tempranas y a elevar la vara de la seguridad sin arruinar la experiencia del cliente.
Un enemigo común en el ecosistema financiero
Durante el Latam Fintech Market en Barranquilla (Colombia), voces de peso del sector subrayaron una realidad incómoda: los fraudes que afectan a usuarios de bancos, fintech e instituciones financieras en toda la región no son una suma de incidentes aislados, sino la cara visible de una amenaza común. El diagnóstico fue claro: si los estafadores colaboran y venden sus “servicios” por internet a escala regional, las entidades deben responder de forma coordinada con una estrategia compartida. De lo contrario, la mayoría de víctimas seguirá sin una respuesta que repare el daño.
En ese foro se señaló que en países como Colombia se han consolidado redes altamente profesionalizadas que operan múltiples escenarios de fraude, desde la suplantación de identidad mediante documentos falsos hasta el uso de bases de datos informales. Es un salto cualitativo: ya no hablamos de timos rudimentarios, sino de estructuras con logística, reparto de roles y catálogos de herramientas.
El panorama no difiere tanto en México, donde son frecuentes la suplantación de identidad, los préstamos “gota a gota” y los ataques basados en llamadas, mensajes o correos fraudulentos que explotan la ingeniería social. Vaciar una cuenta en cuestión de minutos es perfectamente posible cuando el atacante consigue credenciales o induce al error con arte. De ahí el mensaje central: ponerle freno al fraude no es un objetivo accesorio, es el requisito para sostener la confianza que hace viable el negocio digital.
IA y deepfakes: el tablero de juego ha cambiado
El otro gran elemento que inquieta a la industria es el uso malicioso de la inteligencia artificial. Ya no se trata solo de emails mal escritos: ahora circulan vídeos, voces e imágenes muy bien elaborados de supuestos personajes públicos que invitan a invertir en aplicaciones falsas o esquemas fraudulentos. Esa capa de realismo —los famosos deepfakes— multiplica la tasa de acierto de los estafadores y complica la verificación para el usuario medio.
Expertos del sector de identidad digital advirtieron que la IA, con su enorme potencial positivo, también está perfeccionando los ataques. Esto obliga a las entidades financieras a ir varios pasos por delante, reforzando controles y detección temprana sin convertir cada operación en un calvario para el cliente. El listón ha subido y los equipos de riesgo deben subir con él.
Cifras recientes que retratan la escalada
Los datos de varias fuentes muestran un repunte sostenido. En el primer semestre de 2024, se registró un aumento del 32% de los fraudes frente al mismo periodo de 2023, con un salto del 113% en malware. Además, el 79% de los ataques se originó desde dispositivos móviles y, dentro de ese universo, un 30% llegó específicamente a través de navegadores móviles, un patrón poco habitual si lo comparamos con Asia o Europa.
La tendencia no se frenó en la segunda mitad de 2024: se observó un incremento del 17% con respecto al año anterior. Y en los primeros cuatro meses de 2025 ya asoma un 7% más de casos que en el primer semestre de 2024. A esto se suman alertas como el aumento del 140% en estafas basadas en mensajes falsos en la región, lo que confirma que el vector “mensajería” sigue siendo un campo de batalla prioritario.
La lectura es inequívoca: Latinoamérica vive un escenario móvil-first también en el fraude, donde el teléfono es a la vez herramienta de gestión financiera y puerta de entrada preferida por los atacantes. Navegadores móviles, apps, SMS y mensajería instantánea se han convertido en los cauces más explotados por la delincuencia.
Un mapa regional: no todos se enfrentan al mismo reto
El fraude paytech no se reparte de forma homogénea. Cada país exhibe patrones y matices distintos según su madurez digital, su regulación y la evolución del crimen organizado. Comprender esas diferencias es clave para no aplicar soluciones genéricas que, en la práctica, dejan rendijas.
En Argentina predominan las estafas guiadas basadas en ingeniería social y el uso de bases de datos informales; en Uruguay destacan el malware móvil y el phishing; en Colombia han florecido esquemas piramidales que aprovechan vacíos regulatorios; y en México, además de ataques avanzados, se han detectado redes de fraude “en anillo” y la utilización de deepfakes. Operar en varios países implica enfrentarse a un mosaico de amenazas que muta con rapidez.
Modalidades de fraude más habituales (y sus cifras)
Phishing
Los estafadores envían correos o mensajes con apariencia legítima para robar contraseñas o datos de tarjeta. En 2023, el phishing estuvo presente en el 44% del fraude online en la región, según estimaciones sectoriales ampliamente citadas. La mezcla de marca suplantada y urgencia sigue funcionando.
Vishing
Se trata de llamadas telefónicas en las que el delincuente se hace pasar por personal de una entidad para obtener información sensible. En 2023, alrededor del 30% de las denuncias de fraude telefónico en Latinoamérica se relacionaron con este vector, de acuerdo con datos divulgados por asociaciones bancarias regionales.
Smishing
Mensajes SMS con enlaces trampa o solicitudes de datos. El smishing representó en torno al 25% de los intentos de fraude por mensaje en la región en 2023, conforme a informes de compañías de ciberseguridad que monitorean este canal.
Fraude en comercio electrónico
Compra online con credenciales robadas y uso de tarjetas comprometidas. En 2023, aproximadamente el 32% de los casos reportados en e-commerce involucró datos de tarjetas sustraídos, de acuerdo con análisis especializados del sector de pagos.
Transferencias electrónicas fraudulentas
Accesos no autorizados a cuentas para mover fondos. En 2023, en torno al 20% de las denuncias de fraude financiero en la región se vinculó con transferencias electrónicas maliciosas, según registros de firmas de seguridad con cobertura global.
Manipulación de códigos QR en comercios
El atacante reemplaza el QR legítimo por otro que deriva el pago a su cuenta. Con la expansión de este método de pago, proliferan los incidentes en mostradores y cartelería. Rotar códigos y validarlos de forma dinámica se vuelve esencial para no regalar el cobro a un tercero.
Cuando falla el proveedor de seguridad: la lección de una caída global
Para las fintech y para la banca transaccional, que viven de la confianza, el impacto de un evento así no es solo técnico. Puede implicar indisponibilidad de servicios críticos, exposición de datos y daño reputacional. Y ahí la velocidad de respuesta, la comunicación con clientes y la coordinación con partners marcan la diferencia entre una anécdota y una crisis prolongada.
Las áreas transaccionales procesan un volumen enorme de operaciones a diario; un parón de horas puede traducirse en pérdidas considerables y en usuarios bloqueados. Expertos del sector, como ejecutivos tecnológicos de compañías regionales, subrayaron que entender la cadena de dependencias (proveedores, integraciones, herramientas) y diseñar “planes B” es tan importante como prevenir el ataque original.
¿Qué hacer? Invertir en tecnología de seguridad de vanguardia, formar de manera continua a los equipos, monitorear con métricas que anticipen anomalías y colaborar con otras empresas para compartir inteligencia. La autenticación robusta (2FA/MFA) y sus casos de uso —desde pagos hasta altas de clientes— ya no son un extra, sino la base del modelo.
Estrategias de defensa multicapa que funcionan
La receta más efectiva combina prevención, detección y respuesta. En la capa preventiva, muchas fintech ya aplican bloqueo automatizado de tráfico malicioso, fingerprinting digital de dispositivos y validaciones dinámicas que se ajustan al riesgo en tiempo real. Si algo huele raro, entran en juego bloqueos invisibles para el atacante que no molestan al usuario legítimo.
La inteligencia artificial es la palanca que permite escalar esas capacidades: modelos predictivos para scoring, validación de usuarios y seguimiento comercial, además de asistentes automatizados para atención al cliente y simulaciones financieras con aprendizaje continuo. La IA defensiva aumenta la precisión de las decisiones y reduce fricciones donde no hacen falta.
En la capa de infraestructura, el uso de plataformas cloud con fuerte presencia regional —por ejemplo, AWS— facilita escalar con seguridad y elasticidad real, lanzar productos en nuevos mercados y absorber picos de demanda sin comprometer el control. Esta combinación de agilidad y gobernanza es crítica en geografías tan cambiantes como las latinoamericanas.
La respuesta organizada incluye coordinación con fiscalías y equipos legales, sustentada con evidencia forense que permita denunciar y perseguir el delito. Varias compañías, además, están construyendo infraestructura propia para procesos críticos (validaciones, campañas de marketing y verificación de transacciones) con el doble objetivo de reforzar la seguridad y optimizar costes.
Por último, cobra fuerza la idea de una red masiva en la que las instituciones compartan información sobre usuarios reincidentes que han estafado a múltiples empresas. Impulsar una política pública que haga interoperable la lucha contra el fraude evitaría el efecto “cascada” en el que una misma persona golpea a muchas entidades en poco tiempo.
Buenas prácticas para usuarios y comercios
Para clientes y ahorradores, las pautas esenciales siguen vigentes: desconfiar de mensajes alarmistas, revisar con lupa los correos, verificar que las firmas y plataformas estén autorizadas, llamar a la institución antes de invertir o financiarse, y no entregar nunca datos confidenciales a terceros. La educación sigue siendo la primera línea de defensa.
En el teléfono, conviene mantener el sistema actualizado, evitar descargar apps desde enlaces en mensajes, desconfiar de los SMS que piden credenciales y no escanear códigos QR que no provengan de fuentes fiables. Si algo te genera duda, es mejor parar y comprobar dos veces que seguir un enlace precipitado.
Para los comercios, la prioridad es blindar el canal online y el punto de venta físico: usar reglas antifraude y verificaciones adicionales en e-commerce, establecer alertas por patrones sospechosos (por ejemplo, aperturas o intentos repetidos desde la misma IP), y auditar periódicamente la cartelería con códigos QR para evitar sustituciones. Rotar QRs y añadir mecanismos dinámicos ayuda a frustrar la manipulación.
Latinoamérica se organiza: comunidad y conocimiento compartido
La lucha contra el fraude paytech en la región ya es un proyecto colectivo. Foros, asociaciones y comunidades que visibilizan, inspiran y conectan a todo el ecosistema están acelerando el intercambio de buenas prácticas. No es casual que haya decenas de miles de profesionales —esa comunidad de más de 40.000 “makers”— buscando soluciones conjuntas y compartiendo indicadores de riesgo.
También se mira hacia los proveedores de pagos y seguridad que, como señalan distintas empresas del sector —incluidas pasarelas de cobro y firmas especializadas—, se comprometen a reforzar el entorno transaccional con más controles, observabilidad y respuestas coordinadas. La colaboración con actores expertos en seguridad digital permite complementar las capacidades internas y acortar tiempos de reacción.
Mirando el conjunto, la región está aprendiendo rápido y ajustando el equilibrio entre experiencia de usuario y seguridad en un entorno de ataques cada vez más sofisticados. Si la industria mantiene la defensa multicapa, la colaboración efectiva y la innovación en IA, el fraude perderá margen y la confianza en los pagos digitales crecerá con cimientos más sólidos.
Walmart de México ha presentado dos nuevas tarjetas de crédito en colaboración con Invex Banco, con el soporte tecnológico de Mastercard. La propuesta se centra en ofrecer bonificaciones, descuentos y financiación sin intereses para compras dentro del ecosistema de la compañía y en cualquier otro comercio.
El lanzamiento se enmarca en un contexto en el que una parte relevante del consumo en México sigue siendo en efectivo y en el que aún hay margen para ampliar el acceso al crédito. Según datos de Mastercard, solo el 53% de los adultos en el país dispone de tarjeta de crédito, una cifra inferior a la de otros mercados de la región.
Qué ofrecen las nuevas tarjetas
Las tarjetas de crédito Walmart INVEX y Sam’s Club INVEX llegan con una estructura de beneficios pensada para el día a día. Entre los atractivos principales destacan la ausencia de anualidad al realizar al menos una compra mensual en cualquier comercio y un esquema de recompensas en efectivo a través de la app Cashi.
En el caso de las compras dentro de Walmart México, las operaciones generan un 3,5% de bonificación en Cashi, mientras que el resto de establecimientos otorgan un 1%. Además, la primera compra con la tarjeta aplica un 10% de descuento, y se incorporan meses sin intereses en Bodega Aurrera, Walmart y Sam’s Club.
La emisión se realiza en formato físico y digital, con la posibilidad de pagar en tiendas físicas, online y mediante aplicaciones, integrando el uso de la billetera Cashi para gestionar bonificaciones y pagos de forma sencilla.
Disponibilidad y canales para solicitarla
Ambas opciones de crédito están disponibles a partir del 30 de octubre en tiendas Walmart y clubes Sam’s Club de cobertura nacional. También pueden solicitarse por vía digital a través del sitio de Invex Tarjetas y de la aplicación Cashi.
El proceso de alta está pensado para ser rápido y completamente digital, lo que permite que más clientes accedan a una evaluación ágil y segura del crédito sin necesidad de trámites complejos.
Seguridad, tecnología y aceptación
El ecosistema se apoya en la tecnología de Mastercard, con múltiples capas de protección y autenticación para compras en comercios físicos y online, dentro y fuera de México. La prioridad es facilitar pagos rápidos, sin fricción y con altos estándares de seguridad.
La combinación de tarjeta física y credencial digital permite operar con mayor flexibilidad, a la vez que se refuerza la confianza en cada transacción gracias a medidas antifraude y tokenización en el entorno digital.
Inclusión financiera: el objetivo de fondo
Walmart de México e Invex sitúan este lanzamiento como pieza para impulsar la transición del efectivo a los pagos digitales, una palanca clave para ampliar el acceso a servicios financieros. La realidad del mercado muestra que el efectivo sigue teniendo un peso significativo en el país.
Para reducir esa brecha, la propuesta incorpora una opción de tarjeta garantizada orientada a quienes no cuentan con historial crediticio. Con ello, se busca facilitar la aprobación y que más personas puedan construir un historial de manera progresiva.
Condiciones y ventajas principales
Entre los puntos más relevantes de las nuevas tarjetas, la compañía destaca un paquete de beneficios diseñado para premiar el uso recurrente y el consumo responsable. A continuación, los ejes más prácticos para el usuario, con incentivos en efectivo y sin comisiones de mantenimiento condicionadas:
Sin anualidad al realizar una compra mínima al mes en cualquier comercio.
3,5% de bonificación en Cashi por compras en Walmart México y 1% en el resto de comercios.
10% de descuento en la primera compra realizada con la tarjeta.
Meses sin intereses en Bodega Aurrera, Walmart y Sam’s Club.
Disponibilidad en formato físico y digital con medidas avanzadas de seguridad.
Opción de crédito garantizado para facilitar el acceso a nuevos usuarios.
Adicionalmente, portavoces del proyecto han señalado que la línea de crédito puede alcanzar hasta 400.000 pesos mexicanos, de acuerdo con el perfil y la evaluación del solicitante.
El papel de cada socio: Walmart, Invex y Mastercard
Desde Walmart subrayan que el objetivo es ofrecer soluciones financieras sencillas y accesibles para millones de clientes que visitan a diario sus tiendas y canales digitales, integrando descuentos, bonificaciones y financiación sin intereses.
Invex, por su parte, enfatiza su apuesta por la banca digital y las marcas compartidas, con un entorno 100% online para solicitud y gestión del producto, y la emisión de tarjetas físicas y digitales que priorizan la experiencia de uso.
Mastercard participa como aliado tecnológico para impulsar la digitalización de pagos, ampliando la aceptación y brindando estándares internacionales de seguridad que permitan operar sin barreras tanto en México como en el extranjero.
Contexto y antecedentes en el mercado
El mercado mexicano cuenta con una amplia oferta de crédito, aunque la bancarización sigue por debajo de países vecinos. De ahí que iniciativas desde el retail, sustentadas en datos de consumo y programas de lealtad con ahorro tangible como tarjetas de las grandes superficies, ganen protagonismo para acelerar la adopción de medios de pago digitales.
Walmart ya ha explorado acuerdos previos para tarjetas co-marcadas en el país y hoy mantiene vigente una tarjeta emitida por Inbursa. La unión actual con Invex y Mastercard refuerza esa línea, con una propuesta enfocada en bonificaciones, MSI y acceso ampliado para nuevos y actuales clientes.
La presentación de las tarjetas Walmart INVEX y Sam’s Club INVEX se posiciona como un movimiento relevante en el segmento minorista-financiero: más canales de pago, incentivos claros y un guiño a la inclusión con la opción garantizada, buscando que el paso del efectivo al entorno digital resulte realmente útil para el bolsillo del consumidor.
Barclays ha alcanzado un acuerdo para adquirir la plataforma estadounidense de préstamos personales Best Egg por 800 millones de dólares (aproximadamente 687 millones de euros), una operación vehiculada a través de su filial de banca de consumo en EE. UU., Barclays Bank Delaware (USCB). La entidad refuerza así su capacidad de originación de crédito sin garantía y su presencia en el mercado norteamericano.
El banco británico señala que la transacción ampliará su escala en financiación al consumo y diversificará los ingresos hacia comisiones por servicios y gestión, apoyada en el modelo de titulización de activos. El cierre está previsto para el segundo trimestre de 2026, condicionado a aprobaciones regulatorias y a la finalización de la venta previamente anunciada de las cuentas por cobrar de tarjetas de American Airlines.
Qué incluye la operación
Best Egg, fundada en 2013, ha construido una franquicia digital especializada en préstamos al consumo. Desde su lanzamiento ha facilitado más de 40.000 millones de dólares en créditos a más de dos millones de clientes, y actualmente gestiona en torno a 11.000 millones de dólares en préstamos personales. La compañía prevé originar por encima de 7.000 millones de dólares en 2025.
Para Barclays, la incorporación de Best Egg complementa su negocio consolidado de tarjetas en Estados Unidos y aporta capacidades digitales y de gestión de riesgo en un segmento con elevada demanda. La entidad recalca que el mercado estadounidense de financiación al consumo es profundo y sofisticado, lo que ofrece un potencial significativo de crecimiento.
En términos de capital, la compra consumirá alrededor de 16 puntos básicos de CET1. Pese a ello, Barclays mantiene su hoja de ruta de remuneración a los accionistas con el objetivo de distribuir al menos 10.000 millones de libras entre 2024 y 2026, sin cambios en sus metas anunciadas.
La entidad espera que la transacción incremente el retorno sobre capital tangible (RoTE) de USCB a partir de 2027 y contribuya a alcanzar un objetivo cercano al 15% tras 2026. Además, el grupo prevé una contribución positiva al beneficio por acción una vez integradas las sinergias.
Barclays planea continuar con el modelo de originar y distribuir: conservará en su balance una pequeña parte del nuevo flujo de préstamos generado por Best Egg y canalizará el resto a inversores institucionales mediante valores respaldados por activos (ABS), percibiendo comisiones por la gestión y el servicing.
Encaje estratégico para Europa y el grupo
Para los inversores europeos, la operación encaja con la estrategia del grupo de diversificar ingresos más allá del margen de intereses, impulsando líneas de comisiones de capital ligero vinculadas a la originación y a la gestión de carteras titulizadas. Esta combinación puede reducir la volatilidad del perfil de beneficios a lo largo del ciclo.
El apetito por activos de consumo en Estados Unidos también se apoya en un ecosistema financiero donde la demanda de ABS es sólida y diversificada. Aun así, la entidad subraya la importancia de una disciplina estricta de riesgo, tras episodios recientes del mercado que han puesto a prueba la calidad crediticia y los mecanismos de protección de emisiones minoristas y subprime.
Próximos hitos y calendario
En los próximos meses se desarrollarán los trabajos de aprobación regulatoria y de integración operativa, con el objetivo de preservar el ritmo de originación y la continuidad de la plataforma. El hito de cierre se mantiene en el 2T de 2026, una vez cumplidas las condiciones precedentes.
Adicionalmente, el cierre está vinculado a la culminación de la venta de las cuentas por cobrar de tarjetas de marca compartida de American Airlines, transacción ya comunicada por Barclays. Este paso facilitará la reasignación de recursos y la optimización de activos ponderados por riesgo dentro del grupo.
La operación llega tras un periodo de mejora operativa en el grupo, que recientemente anunció una recompra de acciones de 500 millones de libras y actualizó objetivos de rentabilidad, apoyado por crecimiento de ingresos y avances en eficiencia de costes a pesar de provisiones adicionales.
Con la adquisición de Best Egg, Barclays da un paso relevante para ganar escala en préstamos al consumo en EE. UU., apalancándose en la titulización para convertir originación en ingresos por comisiones y reforzando su franquicia desde Europa. El precio, el impacto controlado en capital, el calendario de cierre y los objetivos de retorno marcan los grandes trazos de una apuesta que busca crecimiento rentable y diversificación del mix de ingresos del grupo.
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