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El mundo difiere sobre cómo poner orden en el criptomercado

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El mercado de criptoactivos crece a un ritmo formidable; el Banco de Inglaterra cifra su incremento en este mismo 2021 en un 200%, hasta llegar a los 2,3 billones de dólares, lo que igualaría ya el valor de los dólares estadounidenses en circulación. 

Lo cierto es que el aumento de su popularidad rivaliza con las incertidumbres que lo rodean, no siendo la menor de las ellas la falta de un conocimiento cierto sobre cuál es el valor intrínseco de muchos de los valores operados. Otras dudas asociadas a las criptomonedas se derivan del aumento de delitos relacionados con su distribución; por ejemplo, la Comisión Federal de Comercio de EE. UU. informa que las estafas de inversión en criptodivisas se multiplicaron por diez entre octubre de 2020 y marzo de 2021. Sobre estos y otros riesgos —incluidas potenciales amenazas a la estabilidad financiera— han alertado diversos organismos a uno y otro lado del Atlántico, que consideran llegado el momento de una regulación que cubra una serie de objetivos, entre ellos: 

  • la preservación de los mecanismos de control monetario y financiero
  • la prevención de riesgos sistémicos
  • la protección de inversores y consumidores
  • la lucha contra la delincuencia
  • la racionalización del proceso de minado y su gasto energético

En todo caso, la respuesta regulatoria difiere según el ámbito desde el que se aborda, ya sea a nivel competencial o geográfico. 

El Comité de Supervisión de Basilea, máximo órgano prudencial bancario, ha puesto el foco en la exposición de estas entidades al mundo cripto y ha propuesto exigentes requerimientos de capital para los bancos que negocien con criptoactivos. Sin embargo, la industria defiende que este enfoque —dotar de regulación a los criptoactivos a través de la reglamentación bancaria— puede no ser el más acertado. En el sector se transmite la idea de que las entidades pueden aportar fiabilidad y seguridad a este mercado, pero ello sería imposible de aprobarse el exigente marco regulatorio propuesto por el Comité, que impediría, de facto, la participación de los bancos en el mismo. Y ello, sin olvidar que, si esa regulación hubiera de ser cumplida por los bancos, también debería afectar —defienden— a todos los demás agentes relacionados con el mercado de criptoactivos. 

Respuestas parciales desde EE. UU.

Otra aproximación es obligar a que la venta de estos activos se lleve a cabo desde entidades reguladas. En este sentido, EE. UU. prepara ya un cuerpo legislativo, impulsado por la actual administración, que busca regular las stablecoins (monedas respaldadas por, o al menos vinculadas a, otros activos), básicamente convirtiendo los emisores de estas monedas en bancos, y también las denominadas plataformas DeFi (finanzas descentralizadas). Sobre estas últimas, por ejemplo, se plantea considerar a sus distribuidores como brokers y requerirles, por tanto, informar sobre sus clientes.

Sin embargo, la falta de una regulación integral de estos mercados o las propias contradicciones entre los organismos a la hora de considerar la naturaleza de sus activos son causa de preocupación en EE. UU. A falta de la aprobación de las nuevas normas, las agencias de ese país intentan su supervisión con normas ya vigentes, pensadas para activos convencionales, lo cual resulta problemático.

Europa: lenta pero exhaustiva

En Europa los planes regulatorios llevan avanzando más tiempo, preparándose una completa reglamentación y un conjunto de definiciones que afecten a todos los criptointermediarios con clientes en la UE. Esta regulación, conocida como MiCA (Markets in Criptoassets), está ahora siendo estudiada por los gobiernos nacionales y podría llevar aún dos años –o más– llevarla a la práctica. 

La UE decidió llevar a cabo este exhaustivo planteamiento porque los criptoactivos quedaban fuera del alcance de su legislación sobre servicios financieros, dejando sin protección a inversores y la propia estabilidad financiera. 

Frente a las inconsistencias legislativas estadounidenses, la normativa europea gana adeptos en su ambición declarada de convertirse en estándar global. Pero, simultáneamente, no le faltan críticas de quienes creen que favorece a las instituciones tradicionales frente a las nuevas empresas del sector fintech, al incrementar las barreras de entrada. 

El mundo aborda la criptorregulación

El enfoque más radical sobre este asunto proviene en la actualidad de China, que esencialmente ha arrinconado las criptodivisas privadas coincidiendo con el lanzamiento del e-yuan, su moneda estatal digital propia o Central Bank Digital Currency (CBDC). Algunos expertos señalan que el objetivo de Pekín es aprovechar las ventajas del sistema blockchain sin criptomonedas. El resto del mundo refleja las dudas que existen en estos momentos sobre la regulación de este mercado. Algunos países africanos (Argelia y Nigeria) y Turquía han seguido los pasos de China pero, simultáneamente, Singapur, El Salvadorotros países emergentes promueven una legislación favorable a las criptomonedas. Japón, un país clave, afronta el dilema de convertirse en un referente de este mercado creciente, que es ya un fenómeno de moda entre su población más joven, al tiempo que observa riesgos significativos en su desarrollo. 

En todo caso, hay que destacar que gran parte de la oposición a las nuevas y más estrictas normas se debe a la falta de oportunidades de inversión de alto rendimiento en un mercado que sigue con tipos de interés históricamente bajos. Y mientras esta situación continúe, tanto las inversiones racionales como las irracionales coexistirán en el mercado de las criptomonedas.

Lo cierto es que, de un modo u otro, lo cripto ha crecido lo suficiente como para llamar la atención y su ordenación, en uno u otro sentido, ocupa ya el tiempo de legisladores y supervisores. 

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12 posibilidades que ni te imaginabas puede hacer tu programa de facturación

Una factura debe poderse hacer, enviar y cobrar rápidamente. Para ello, un buen programa de facturación es clave en cualquier negocio. La facturación es la razón de ser de cualquier empresa, ya que sin facturas no hay cobros y el programa de facturación también tiene que facilitarte la vida y la gestión del cobro.

  • Conoce las funcionalidades que debe tener un programa de facturación y cómo te afecta la nueva Ley antifraude.
  • Revisa qué posibilidades te ofrece tu programa de facturación, ya que optimizando la gestión de la facturación tu empresa será más competitiva.

La gestión comercial es vital en cualquier empresa, pero la potencia de un buen equipo comercial puede verse diluida sin el soporte de un buen programa de facturación. Un software que gestione toda la información y el soporte documental de la actividad comercial.

Los programas de facturación tienen que ayudar en la digitalización de la empresa, contribuir al control interno de la actividad comercial e integrarse de forma automática con el software contable. No pueden limitarse a la simple emisión de una factura, tienen que ofrecer mucho más para que la empresa pueda ganar en competitividad.

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Los programas de facturación pueden (y deben) ayudar en la digitalización de las empresas mejorando su control y resultados.

Problemas derivados de un deficiente programa de facturación

¿Quién no ha emitido una factura con una plantilla en Word o Excel alguna vez? Es barato hacer las primeras, pero puede generar múltiples problemáticas en cuanto generes varias. Sin un buen control y un software de gestión, la potencia de una buena gestión comercial pierde fuelle por diferentes motivos:

  • Mala imagen que causan los errores en la facturación. Por ejemplo, errores de identificación, número de factura, cálculos, no trasladar correctamente el presupuesto ofertado al cliente, duplicidades, etc.
  • Pérdidas derivadas de errores en la facturación. Por ejemplo, dejar presupuestos sin facturar, o artículos y mano de obra que no se incluyen en los presupuestos y por ende en las facturas.
  • Imposibilidad de emitir una factura por cualquier problema técnico. Esto puede suponer el tener al cliente perdiendo su valioso tiempo en una espera interminable para conseguir su factura lo que supone retrasos en el cobro.
  • No tener controlados los cobros. La falta de información puede derivar en que no se reclaman saldos pendientes de clientes, o que se reclamen a clientes facturas ya pagadas por estos.
  • Problemas con la base de datos de los clientes. No tener una mínima base de datos de clientes, dificulta la gestión de estos, como por ejemplo la asignación de descuentos a determinados clientes.
  • Problemas legales: Como los derivados del incumplimiento de la Ley antifraude, pendiente del desarrollo reglamentario para conocer con detalle los requisitos que deben cumplir los programas y sistemas informáticos, así como, en su caso, la forma de certificación o acreditación de que se cumplen dichos requisitos.

Problemas como estos deben ser evitados ya que, además de costar dinero a la empresa, pueden dañar la reputación de esta.

12 funcionalidades que debe tener tu programa de facturación

Un programa de facturación, acorde con los tiempos actuales, debería tener las siguientes funcionalidades:

1.Convertir los presupuestos en facturas. Esto agilizará la facturación y evitará errores derivados del incumplimiento de las condiciones presupuestadas. Además, conocerás su % de conversión, un indicador básico de tu negocio.

2.Conocer fácilmente y facilitar la reclamación de cobros pendientes. Debe facilitar que en todo momento se pueda conocer el estado de los saldos pendientes de los clientes, facilitando la reclamación de los créditos vencidos. Si te avisa de manera proactiva mucho mejor.

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Sage Contabilidad y Facturación controla el envío, lectura y cobro de tus facturas

3. Realizar la gestión comercial de todo el ciclo de ventas. Presupuestos, albaranes y facturación.

4. Llevar un control del almacén y del stock. El control de las existencias es clave para cualquier organización que comercialice mercaderías.

5. Realizar la gestión del punto de venta (TPV). Con los programas de facturación de Sage se puede integrar el punto de venta (TPV) con una tienda online compartiendo la misma información sobre todos los productos y servicios en ambos sitios.

6. Personalización de facturas, estadísticas e informes. Las empresas deben de poder personalizar, no solo las facturas, sino también estadísticas e informes a sus necesidades.

7. Realizar remesas de cobros. Aunque en las entidades financieras se pueden generar remesas de recibos al cobro, hacerlo desde nuestro software de gestión, nos evitará pérdidas de tiempo y errores. (CyF no lo hace)

8. Enviar facturas en formato electrónico. Esto facilitará las relaciones comerciales con los clientes, al facilitarles el poder guardar e imprimir sus facturas en papel cuando lo necesiten. Además, es obligatorio enviar las facturas en formato electrónico a las Administraciones Públicas. En el caso de algunos programas de facturación de Sage estos están adaptados al nuevo procedimiento de facturación electrónica con los soportes requeridos para el envío a las AA.PP. a través de FACE, el Punto General de Entrada de Facturas de la Administración General del Estado.

9. Controlar en todo momento los movimientos de los proveedores. Nuestro programa de facturación también tiene que controlar, los albaranes de proveedores y facilitar la conformación de sus facturas.

10. Integración con contabilidad. El traspaso automático de la información que se genera en el programa de facturación a la contabilidad reduce los tiempos de la gestión administrativa y minimiza errores.

11. Gestionar la información del negocio desde la palma de la mano. Poder tener acceso 100% online a tu facturación con una App móvil es vital para ser ágil tanto en el envío de presupuestos/facturas como la consulta de datos.

Sage

12. Flexibilidad, adaptabilidad e inalterabilidad. Desde el 11 de octubre de 2021 la inalterabilidad del programa de facturación se ha convertido en un factor determinante para cumplir con la Ley antifraude y evitar de esta manera importantes sanciones.

Adaptación de los programas de facturación a la Ley Antifraude

Desde el 11 de octubre de 2021, son de aplicación los apartados cuatro y veintiuno del artículo decimotercero, que modifican la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (LGT). Esta ley pretende acabar con el software de doble uso, es decir, aquellos que permiten:

  • Llevar una doble facturación.
  • No reflejar la anotación de transacciones realizadas.
  • Registrar transacciones distintas a las anotaciones realizadas.
  • Alterar transacciones ya registradas incumpliendo la normativa aplicable.

El incumplimiento de esta Ley puede conllevar importantes sanciones, que pueden llegar hasta los 150.000 euros para las empresas comercializadoras de este tipo de software y a los 50.000 euros para quienes los usen.

Por lo tanto, un programa de facturación que cumpla con esta ley no puede permitir la eliminación de facturas o su modificación una vez realizada la emisión de facturas.

En definitiva, el software de facturación de Sage se adapta a cada tipología de empresa, de manera que sus programas de facturación y contabilidad son la solución ideal para autónomos, emprendedores y pequeños negocios.

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2021 por su relevancia.

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Deducción por innovación tecnológica: ¿Cómo funciona?

Descubre cómo funciona la deducción por innovación tecnológica en el Impuesto de Sociedades, un motivo más para invertir en innovación.

  • Las empresas que invierten en innovación han incrementado sus ingresos cinco veces más rápido que el resto.
  • La base de la deducción debe estar formada por el importe del período de los gastos de innovación tecnológica.

Innovar o no innovar. He ahí la cuestión. Hoy en día son muchas las empresas las que se inclinan por la innovación tecnológica. En los últimos años, la inversión en tecnología ha aumentado y eso es algo que se ha acelerado, en buena parte, por la pandemia. Un estudio de Accenture pone de manifiesto que las empresas que invierten en innovación tecnológica han incrementado sus ingresos cinco veces más rápido que el resto. Esta actuación, además, conlleva beneficios como son las deducciones de las que estas compañías pueden disfrutar.

En qué consiste la deducción por innovación tecnológica

Cuando las empresas invierten en innovación pueden beneficiarse principalmente de dos tipos de deducciones. Una de ellas es la deducción por actividades de investigación y desarrollo (I D), mientras que la otra, por actividades de innovación tecnológica.

Para poder acceder a las deducciones, la actividad que realice la empresa debe ser de innovación tecnológica. La ley del Impuesto sobre Sociedades califica que este tipo de actividades son aquellas cuyo resultado sea un avance tecnológico. También podrán identificarse como tales las actividades que den como resultado un nuevo producto o proceso de producción que introduzca mejoras en los existentes.

De igual forma se contemplará la materialización de nuevos productos o procesos y la creación de prototipos que no sean comercializables, así como aquellos proyectos de demostración inicial o proyectos piloto en todos los sectores.

Tipos de deducción por innovación tecnológica

Las deducciones por innovación tecnológica estarán compuestas por los gastos invertidos en las actividades de innovación. Según la normativa, la base de la deducción debe estar formada por el importe de los gastos del período en actividades de innovación tecnológica.

Se tiene que tratar de actividades de diagnóstico tecnológico que estén enfocadas en identificar y definir soluciones tecnológicas avanzadas, independientemente de su resultado.

Las actividades de innovación también pueden estar enfocadas en el diseño industrial y en la ingeniería de procesos de producción. Esto incluye tanto la concepción de la idea, como la elaboración de planos o soportes donde se definan las especificaciones técnicas necesarias para su funcionamiento.

También entraría dentro de la deducción, la adquisición de tecnología avanzada en forma de patentes, licencias, know-how y diseños.

Patentes, licencias y diseños también forman parte de los productos a los que se pueden aplicar las deducciones.

La base de la deducción también estará compuesta por la obtención del certificado que refleja el cumplimiento de las normas de calidad de la serie ISO 9000, GMP o similares. No se incluirán los gastos correspondientes a la implantación de dichas normas.

Por contra, no se incluyen en las deducciones las cantidades satisfechas a personas o entidades vinculadas al contribuyente. La ley establece que la base correspondiente a este concepto no podrá superar la cuantía de 1 millón de euros.

¿Cuánto me puedo deducir?

En cuanto a la cuantía de las deducciones, a diferencia de otro tipo de actividades de I D, la ley establece un solo tipo cuando se trate de innovación tecnológica. En concreto, el porcentaje de deducción que se aplicaría sería del 12%.

Las empresas que vayan a solicitar la deducción tendrán que obtener también un informe que certifique la base de deducción que se les ha aplicado en el Impuesto de Sociedades. Ese documento servirá de justificación ante cualquier requerimiento de la Agencia Tributaria.

Beneficios de la innovación tecnológica

Inteligencia artificial, robotización, big data, machine learning… Estos términos ya no son nuevos para muchas compañías. Las empresas que innovan consiguen mejorar su competitividad frente a otras empresas de su sector. Una organización que incluya la innovación tecnológica está mejor preparada competitivamente que cualquier otra compañía, por muy grande que la competencia pueda llegar a ser.

Las empresas han empezado a incorporar herramientas como la inteligencia artificial, la robotización o el big data.

Asimismo, incorporar la tecnología a los procesos empresariales permite a la organización ascender a las mejores posiciones de la industria: está evidenciado que aquellas empresas que se han preocupado por incorporar la innovación tecnológica han logrado, visiblemente, ascender a las mejores posiciones de su sector. Esto sucede, porque las organizaciones que le apuestan a esta práctica, gracias a que innovan, están mejor preparadas para los cambios, ya sean positivos o negativos.

No hay que olvidar que la innovación genera rentabilidad y permite a las empresas diferenciarse. De igual forma, a largo plazo la innovación se convierte en un elemento estratégico, ya que permite aumentar las cuotas de mercado y obtener mejores márgenes que ayudan al posicionamiento y suponen nuevas utilidades y aprendizaje.

En definitiva, las empresas que apuestan por la innovación tecnológica no solo consiguen deducciones en el impuesto de sociedades, sino que también aportan innumerables beneficios a la sociedad. Por esos motivos, la innovación debe pasar de ser un término de moda a ser una realidad en las empresas. En este sentido, es importante que las compañías tracen primero una hoja de ruta y determinen de qué manera quieren innovar y qué objetivos van a alcanzar.

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Más piedras en el camino

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A finales de diciembre hará un año que comenzó la vacunación contra el coronavirus en buena parte del mundo. A pesar de ello y de haber alcanzado significativos —aunque desiguales entre países— niveles de inmunización de la población, las cifras de contagios y hospitalizaciones están volviendo a crecer en Europa y Estados Unidos las últimas semanas. Preocupan. Primero por las consecuencias sanitarias, siempre tristes. Ahora afectan principalmente —pero no exclusivamente— a los no vacunados. Las cifras de hospitalizaciones y uso de UCI se deberían mantener bien por debajo de las primeras olas de la pandemia. Dos tercios de la población europea está vacunada, aunque hay diferencias significativas entre países. En Estados Unidos la población vacunada está cerca del 60%, pero hay notables divergencias entre estados. Habrá seguramente un impacto negativo sobre la economía conforme se imponen nuevas restricciones a la movilidad y a la actividad empresarial y social, incluidos confinamientos. Es probable que sean los no vacunados los que principalmente vean limitados sus movimientos.

La economía, que ya mostraba señales de un menor crecimiento del esperado por los problemas de suministro, aumento de costes de transporte e inflación, muy probablemente se ralentizará más en los próximos meses como consecuencia de estas nuevas restricciones que algunos países —Austria, Alemania, Holanda— han empezado a aplicar. Seguramente, les seguirán otros en las próximas semanas. Efectos económicos negativos en una temporada particularmente inoportuna (black friday, campaña de Navidad) en las que las ventas se deberían multiplicar. Muchos empresarios y comerciantes se preparan y buscan compensar, al menos en parte, todo lo acontecido en lo peor de la pandemia. Por ello, es muy importante que se controle la incidencia en las próximas semanas en Europa y Estados Unidos y se convenza a los que aún se resisten de los enormes beneficios individuales y colectivos de la inmunización. Incluso España —en mejor situación comparativa— no debe bajar los brazos en este contexto, ya que aún quedan por vacunar más de cuatro millones entre los mayores de 12 años.

«Hay que hacer todo lo sanitariamente posible y evitar excesos de confianza —que se pagan bien caros— para evitar que vuelvan restricciones significativas a la movilidad y comercio, no solamente por razones económicas, sino también por el agotamiento de la población»

Santiago Carbó

Aclarar la vacunación de los menores de entre 5 y 11 años es importante también, ya que en ese grupo el virus se mueve con facilidad. Nos jugamos mucho en un país como el nuestro, donde la hostelería, turismo y comercio minorista representan tanto. Hay que hacer todo lo sanitariamente posible y evitar excesos de confianza —que se pagan bien caros— para evitar que vuelvan restricciones significativas a la movilidad y comercio, algo que los gobiernos desean evitar no solamente por razones económicas, sino también por el agotamiento de la población.

Los nuevos vaivenes económicos por esta reactivación de la pandemia generarán una reforzada presión sobre las cadenas de suministros y de logística globales, que no olvidemos, como apuntaba recientemente en Project Syndicate el economista James K. Galbraith, se diseñaron para ser eficientes en tiempo y coste en tiempos normales y no tanto para ser resilientes en situaciones extremas como una pandemia. La recuperación sigue en marcha, pero va a ser un proceso más largo de lo esperado inicialmente y con más piedras en el camino.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Vivienda en pandemia

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Aunque las transacciones se frenaron bruscamente por los rigores de la pandemia, el sector de la construcción resistió. Fue uno de los que mejor transitó entre confinamientos y restricciones. Ahora que, poco a poco, aumenta la confianza en la recuperación, se aprecia una cierta aceleración en las operaciones de compraventa. Sin embargo, no hay razones para pensar en que se abra un período inmobiliario especialmente boyante sino una continuación de la normalización que se venía produciendo desde antes de que el coronavirus alterara nuestras vidas. Así parecen confirmarlo los datos existentes del índice del precio de la vivienda según el INE hasta el segundo trimestre de 2021, que refleja una variación anual del 3,3%, aunque para la vivienda nueva hubo un llamativo crecimiento del 6%. Se siguen echando de menos buenas estadísticas de vivienda en España. O bien sufren un cierto retraso o hay que depender de fuentes privadas —como idealista.es o pisos.com—, que son mejores no tanto para la valoración global sino para ver lo que acontece por ciudades o zonas residenciales. En su conjunto, la información apunta a una transición más tranquila (de lo que frecuentemente se opina sin más) que la vivienda y construcción llevan registrando tras la crisis financiera. En el propio sector se aprecia la bondad de un crecimiento constante y sostenido, en lugar de acelerones y frenadas. No se echa de menos la burbuja. Su final fue demoledor.

Hay que tener en cuenta en los próximos trimestres el impacto comparativamente más negativo sobre el sector de la construcción de la falta de suministros a escala internacional y la marcada subida de los costes de la energía. Muchas obras se están viendo obligadas a parar o retrasar su actividad. Esto puede demorar notablemente el crecimiento de viviendas nuevas terminadas en 2022, algo que puede generar tensiones puntuales en los precios.

Pensando más allá, nuestro país continúa careciendo de una visión de la vivienda y la construcción a largo plazo. No solamente como política pública —que debería tener más peso que el actual— sino como sistema de incentivos y de bienestar. Por sostenibilidad, por los modelos de urbe y de convivencia, pero, sobre todo, para que haya unos incentivos intergeneracionales bien definidos. La vivienda en propiedad que ha sido tan característica en España tenía sus ventajas (entre otras, contar con ella en la jubilación y evitar costes de alquiler tras el retiro) pero para muchos comienza a ser objetivo complicado.

Son enormes las dificultades de acceso para muchos jóvenes. La transición de la propiedad al alquiler tampoco es sencilla. Facebook o Microsoft pueden ofrecer la promesa de entretenimiento, comercio e, incluso, trabajo, en ese mundo paralelo virtual al que llaman el Metaverso, pero los jóvenes tendrán que seguir necesitando una cama para dormir, un lugar físico donde habitar. La nueva Ley de Vivienda, en fase de anteproyecto, ha recuperado un oportuno debate sobre estos retos, pero la demora y dudas en muchas de las medidas propuestas (y la falta de suficiente apoyo político) pueden limitar o cuestionar su impacto.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Hacia la normalización crediticia

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El pulso de la recuperación se toma en muchas extremidades del entramado económico. El crédito es una de ellas. Tras una crisis, la actividad crediticia, a veces, lidera la reactivación económica. En otras, tiene una participación menor. En la pandemia quedó desde el primer momento patente que iba a ser un salvavidas para muchas empresas, gracias a mecanismos como los préstamos de bancos con aval del Instituto de Crédito Oficial. Entre todos los que estudiaban aquellas medidas en la primavera de 2020 surgían siempre dos cuestiones de medio plazo. La primera, cuál sería la morosidad que esos préstamos podrían acarrear, algo que se dilucidará aún en un futuro no muy lejano, pero que, en principio, parece bajo control. La segunda, si el puente de financiación creado podría sostenerse una vez que las ayudas fueran retirándose. Los datos que ofreció esta semana el Banco de España así parecen sugerirlo. No solo sigue aumentando el crédito a empresas, sino que hay también más animación en la que reciben las familias.

La financiación a empresas creció en septiembre un 2,5% en tasa interanual. Lleva siendo del 2-3% desde abril. Aunque los crecimientos registrados anteriormente fueron superiores (al amparo de las líneas del ICO), conviene recordar que en 2018 la tasa interanual media fue del -0,1% y en 2019 del 1,9%. Por otro lado, los préstamos a hogares comienzan a despegar con una variación interanual en septiembre del 0,8%, en la línea de las que vienen registrándose desde mayo, poniendo fin a más de año y medio pandémico de tasas negativas. El impulso no solo se observa en el segmento del consumo, que avanzó un 3,1%, sino también en vivienda, que por tercer mes consecutivo crece un 0,7% interanual.

En esta crisis no hemos vivido la situación de 2008, con quiebras y rescates bancarios por todo el mundo. En España, el crédito bancario avalado por el ICO ha ayudado (junto a los ERTE y ayudas directas) a acomodar mejor un shock sanitario tan terrible, así como los confinamientos y restricciones. Los bancos fueron un apoyo importante para reducir el impacto negativo de la Covid-19 y deben serlo también en la iniciada recuperación. Asimismo, sus mejoradas cuentas de resultados hasta septiembre sugieren una vuelta a la normalidad. Lo reflejan también las valoraciones bursátiles de las acciones bancarias, y las buenas perspectivas que les conceden muchos bancos de inversión y analistas.

El de hoy no es un problema inmobiliario o de estabilidad financiera. Es una cuestión de expectativas, de creencia en una recuperación que, poco a poco, se confirma. Ahora sí ha sido y debe seguir siendo con crédito. Sin estridencias, pero con el necesario apalancamiento. No obstante, el sector financiero debe continuar siendo prudente y no rebajar los estándares de control en esta fase de recuperación. De por sí, algunos créditos otorgados en la pandemia pueden ser problemáticos. Más aún en un contexto de tipos negativos o ultra reducidos a la vez que inflacionario (las deudas pesan menos con inflación) que genera un entorno propicio —como el actual— para el exceso de crédito.

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¡Cuidado!: previsiones económicas

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Un recordatorio inicial: las economías mundial, europea y española están creciendo con fuerza. Se mire como se mire. Se consolida una intensa recuperación tras lo peor de la pandemia. Conviene recordarlo tras los numerosos comentarios y especulaciones una vez conocidas la notable corrección del Instituto Nacional de Estadística del crecimiento del PIB para el segundo trimestre en España y la revisión a la baja de sus previsiones para 2021 del Fondo Monetario Internacional. También las anunciadas por la AIReF e institutos de análisis privados como Funcas, junto al claro mensaje del Banco de España que en su próxima estimación las revisará a la baja. Aún reconociendo algunos nubarrones (inflación, problemas de suministro), la economía está volviendo paulatinamente a una cierta normalidad con crecimiento importante, décimas más o menos. Todas las estimaciones sugieren un mejor 2022, pero seguramente también sufrirán correcciones positivas o negativas a lo largo del año.

El foco que aplican buena parte de medios, redes sociales y comentaristas de todo tipo sobre las actualizaciones de predicciones macroeconómicas parece exagerado e inestable. Con excesiva frecuencia, se cambia casi radicalmente de parecer sobre la “temperatura” de la economía ante cualquier corrección de las proyecciones. Y si al tiempo se reajustan nuevamente, se vuelve a modificar la opinión sin sonrojo alguno. Los árboles parecen no dejar ver el bosque, que ahora mismo es el crecimiento. En la otra dirección también ocurre. Por ejemplo, durante la crisis financiera de hace aproximadamente una década, el “bosque” era una recesión severa cuando se anunciaron “brotes verdes” en momentos puntuales (que eran los “árboles”). En aquella crisis, la gravedad real de la recesión se supo años después, cuando el INE, con toda la información disponible, actualizó a mucho peor su dato de crecimiento (negativo) del PIB de los años de la crisis de la deuda soberana (2011-2012). Ello no resta un ápice de importancia a contar con previsiones buenas y actualizadas, ya que son vitales para las decisiones de gasto e inversión de todos los agentes económicos. También para hilar más fino sobre lo que puede acontecer con variables tan importantes como las rentas personales, el empleo o los ingresos del sector público. Sin embargo, debería enfatizarse más la tendencia y evolución efectiva de las macromagnitudes y, especialmente, en como sienten en sus carnes individuos, empresas y sector público sus efectos.

En los próximos trimestres habrá vaivenes en el contexto de una recuperación con alguna incertidumbre significativa. No se puede descartar un nuevo revés —aunque solamente sea en parte del mundo— de la pandemia, que afectaría negativamente al comercio mundial. Las tensiones en los suministros y en la energía que pueden llegar hasta buena parte del 2022, así como la mayor o menor persistencia de la inflación, tendrán mucho que decir en las tasas de crecimiento —que en todo caso, no tendrán apenas precedente— que finalmente se alcancen. Por tanto, prudencia en el análisis. La que ha mostrado, por ejemplo, el Banco de España al anunciar que no modifica su calendario previsto y solamente al final de año —cuando correspondía— ofrecerá nuevas estimaciones sobre el PIB de 2021.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Ayudas, subvenciones y programas para impulsar tu negocio en el proceso de digitalización (guía)

En este artículo puedes descubrir qué subvenciones para la digitalización de las empresas están vigentes y todos los pormenores para solicitarlas.

  • Descarga la guía gratuita sobre subvenciones para la digitalización de las empresas.
  • Estas ayudas son una inversión pública que puede proporcionar importantes retornos al conjunto de la sociedad.

Las subvenciones para la digitalización son un importante factor de competitividad. Desconocer una ayuda o no estar preparados para cumplir los requisitos son lujos que no debemos permitirnos.

¡TUITEA! Y descarga la guía con todo lo que tienes que saber sobre ayudas, subvenciones y programas de impulso de la digitalización.

Por este motivo, Sage ha elaborado una guía de descarga gratuita titulada Ayudas, subvenciones y programas para impulsar tu negocio en el proceso de digitalización. En ella, se abordan las principales claves de las ayudas para la transformación digital. Además, se ofrece un listado actualizado de las principales convocatorias abiertas y se explica cómo estar al día para no perder ninguna convocatoria de interés.

Veamos antes cuál es la finalidad de este tipo de programas, qué papel juegan en los fondos europeos para la recuperación y cómo apoyan a empresas de distintos perfiles de madurez digital.

Ayudas y subvenciones para la digitalización

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La razón de ser de las subvenciones a la digitalización

Las ayudas y subvenciones a la digitalización tienen múltiples motivaciones, pero destacan, principalmente, tres:

  • Ayudar a introducir los beneficios para terceros en la toma de decisiones empresariales de digitalización. Que cada empresa vaya más allá de dónde nos llevaría un análisis de costes y beneficios propios refuerza el ecosistema digital.
  • Fortalecer la cultura digital y la universalización del acceso a las herramientas favorece la equidad y la inclusividad. Las empresas son capaces de integrar más perfiles laborales, empatizar con los consumidores y enfocar con ventaja los retos sociales y ambientales del momento.
  • Apoyar el papel de las tecnologías digitales como factor de crecimiento y resiliencia. Las empresas con mayor madurez digital tienen más capacidad y rapidez de respuesta y se desarrollan de forma más inteligente. Los datos y la colaboración digital orientan soluciones y ejercen de elemento regulador de los negocios ante circunstancias de crisis.

La intervención pública se apoya en la digitalización para contribuir a un economía más eficiente e inclusiva y con empresas con mayor capacidad de adaptación al entorno.

Sage

Es conveniente informarnos frecuentemente sobre la existencia de ayudas a la digitalización.

Las ayudas a la digitalización en el contexto de los fondos europeos

Los fondos europeos para la recuperación económica son un ejemplo muy ilustrativo de la importancia de las ayudas a la digitalización. De hecho, el impulso a la transformación digital es uno de los objetivos del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia.  Y, para lograrlo, una de las principales líneas de actuación será la convocatoria de subvenciones.

En ese sentido, la digitalización tiene una contribución a todos los componentes del plan y, en especial, a los siguientes:

  • Infraestructuras eléctricas, promoción de redes inteligentes y despliegue de la flexibilidad y el almacenamiento.
  • Modernización de las Administraciones públicas.
  • Impulso a la pyme.
  • Conectividad digital, impulso a la ciberseguridad y despliegue del 5G.
  • Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.
  • Plan Nacional de Competencias Digitales (digital skills).
  • Revalorización de la industria cultural.
  • España hub audiovisual de Europa (Spain AVS Hub).

Las fases del proceso de acompañamiento digital de las administraciones

Los programas de impulso de la digitalización buscan, fundamentalmente, apoyar a las pymes, pero también a otras empresas de mayor tamaño. En todo caso, la vista se coloca, en general, en los beneficios para el conjunto de la sociedad.

Los primeros pasos en digitalización

En las empresas de menor madurez digital, las administraciones pretenden ser compañeras de viaje en un proceso de aprendizaje. Se provee financiación, pero también orientar los proyectos y facilitar opciones de asesoramiento, formación y difusión del conocimiento.

En todo caso, en esta etapa, es fundamental que los emprendedores sean conscientes de las ayudas. Los canales por lo que puede llegarles esa información pueden ser muy variados:

  • Comunicaciones de administraciones públicas.
  • Publicaciones de asociaciones, fundaciones, cámaras de comercio, agentes sociales…
  • Recomendación de asesores externos, tanto jurídicos y financieros como tecnológicos.
  • Contacto con otras empresas proveedoras o clientes.

Una de las misiones de las subvenciones para la digitalización es facilitar el inicio de toda la transformación.

Las subvenciones para empresas digitalmente maduras

Los líderes digitales y, en particular, las empresas emergentes son claves en el desarrollo de un ecosistema innovador. Por ello, las administraciones buscan facilitar ayudas y subvenciones que consoliden su entorno y las ayuden a crecer. Eso es también muy importante para el resto de las pymes y para los autónomos, ya que contribuye a la difusión del conocimiento.

En estos casos, las ayudas a la digitalización se centran en tres aspectos:

  • Favorecer la extensión de la red de contactos. Por ejemplo, se apoyan eventos como ferias, congresos, concursos, premios, etcétera.
  • Proveer financiación para inversiones materiales, para operaciones financieras u orientadas al desarrollo de la propiedad industrial y otros intangibles.
  • Acompañar iniciativas más ambiciosas de digitalización. Por ejemplo, se colabora en proyectos de digitalización internacional.

El contenido de la guía de descarga gratuita

La guía, que puede descargarse gratuitamente, se enfoca hacia dos direcciones:

  • Explicar cómo funcionan las ayudas para la digitalización: conceptos que suelen subvencionarse, principales beneficiarios, organismos que las convocan, cómo buscarlas y dónde se puede obtener la información.
  • Ofrecer una lista actualizada periódicamente sobre las principales convocatorias abiertas. En ella podremos consultar los detalles más destacados de cada ayuda y los enlaces a las fuentes donde podremos encontrar mayor información.

Comprender las ayudas para la digitalización es prioritario. Quien primero hace los deberes tecnológicos y organizativos que implica esta transformación tiene una importante ventaja. Apoyarse en los programas públicos contribuirá a acelerar el proceso.

Ayudas y subvenciones para la digitalización

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Qué es insurtech y bigtech: Una alternativa de inversión con una alta rentabilidad

Los inversores están apostando por las insurtech y las bigtech por su elevado potencial de crecimiento, a consecuencia de la utilización intensiva de la tecnología más puntera.

  • Te explicamos qué son las insurtech y cómo están revolucionando el sector de los seguros.
  • Conoce cómo las bigtech están modificando sectores enteros.

La creciente digitalización y los avances tecnológicos están transformando sectores enteros. ¿Cómo? Derrumbando las barreras de entrada que antaño amparaban pesadas estructuras empresariales, que solo se podían mantener con elevados márgenes.

El desarrollo tecnológico está facilitando la entrada de nuevos competidores en diferentes sectores. Estas nuevas empresas estrechan los márgenes, se apoderan de nichos de mercado y obligan a las grandes del sector a reducir y controlar sus costes, si es que quieren seguir en el mercado.

En el sector bancario, esta restructuración es palpable con el cierre de oficinas y las fusiones bancarias. Buscan, de esta manera, ganar en competitividad, para poder competir con las fintech, las bigtech y las insurtech. Estas industrias constituyen una amenaza permanente que les obliga a reinventarse constantemente.

Además, los inversores se ven atraídos por los exponenciales crecimientos de estas empresas, que gracias a la digitalización y la tecnología crecen aceleradamente.

Las empresas que utilizan las nuevas tecnologías en las finanzas, o fintech son las más conocidas, pero conviene también conocer a las insurtech y bigtech.

Tech en inglés es una abreviación informal de technology. Por lo que fintech, insurtech y bigtech tienen en común la utilización de la tecnología para revolucionar los sectores en los que operan.

¿Qué son las insurtech?

Insurtech es la unión de insurance y technology para referirse a las empresas que utilizan la digitalización y las nuevas tecnologías en el sector asegurador.

Los inversores no son ajenos a las posibilidades de crecimiento de las insurtech. de manera que empiezan a tomar posiciones en un sector que, al igual que la banca con las fintech, se espera experimente una importante transformación.

Además, al igual que ocurre con la banca, las nuevas generaciones están totalmente digitalizadas y no entienden otra forma de relacionarse con su aseguradora que no sea de manera digital.

Las principales aseguradoras son conscientes de los importantes desafíos a los que se enfrentan en materia de gestión y analítica de datos. Por eso están invirtiendo en digitalización y nuevas tecnologías, para adaptarse y poder sobrevivir a la revolución digital.

La revolución de las insurtech va más allá de una app donde podamos gestionar nuestros siniestros y pólizas de seguros de manera digital. La aplicación del big data, el internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial (IA) y la tecnología blockchain transformarán profundamente el sector.

Gracias al big data se puede medir el riesgo de manera mucho más precisa. De esta forma pueden ajustarse mejor las primas con la emisión de contratos de seguro inteligentes.

La utilización de la tecnología blockchain facilita que los usuarios puedan recibir una compensación directa y automática cuando se produce el riesgo que cubre la póliza de seguros. La aseguradora AXA, por ejemplo, gracias a la tecnología blockchain puede indemnizar de forma directa y automática a sus asegurados que sufren retrasos en vuelos al conectarse a una base de datos de tráfico aéreo mundial. Estamos pues ante una nueva generación de contratos inteligentes.

Además, gracias a las nuevas tecnologías las aseguradoras pueden luchar mejor contra el fraude.

¿Qué son las bigtech?

Bigtech es la unión de big y technology, de manera que agrupa a las empresas tecnológicas más importantes del mundo. Entre ellas destacan empresas como Google, Facebook, Amazon, Alibaba, Microsoft y Apple.

Estas empresas cuentan con un enorme capital, la tecnología más puntera, gigantescas bases de datos de clientes y una presencia en el mercado global.

Estas empresas tienen la capacidad para entrar en cualquier sector y transformarlo o utilizar las bases de datos de sus clientes para ganar cuota de mercado en otros sectores. Así lo hizo, por ejemplo, Amazon al entrar a competir con Netflix en el streaming a través de Amazon Prime video.

Por su parte, Google se está posicionando en la domótica de los hogares y en la industria de la automoción. Mientras que Alibaba se está convirtiendo en una referencia en la venta online de seguros.

Las fintech y las insurtech son por naturaleza empresas más pequeñas que las bigtech, pero son ágiles y para crecer rápido solo necesitan capital. Este es el motivo por el que son una buena opción para obtener rentabilidad que no escapa a los inversores.

En definitiva, tanto las bigtech como las insurtech pueden ofrecer a los inversores una elevada rentabilidad al ser empresas con un gran potencial de crecimiento.

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La economía del final de la pandemia

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No se pueden lanzar las campanas al vuelo en lo sanitario, aunque parece que se empieza a ver luz al final del túnel. La vacunación sigue avanzando. En algunos países más lentamente por la resistencia de buena parte de la población. En otros, con dificultad por falta de vacunas. Los indicadores de incidencia de la Covid-19 globales han mejorado notablemente en las últimas semanas. Esta situación de menor impacto de la pandemia se está dejando notar claramente en algunas zonas del mundo —Unión Europea, Estados Unidos— desde mediados de año, con una intensa reactivación de la demanda, de la producción y de la economía en su conjunto. Las previsiones del FMI de la semana pasada reflejan una perspectiva de recuperación para 2022. Buenas noticias, no sin problemas.

Cabría esperar, tras el impulso de la demanda y de la vuelta a una producción en condiciones cercanas a la normalidad, ciertas tensiones y “cuellos de botella” en muchos suministros trascendentales (energía, semiconductores) y en sistemas de transporte de mercancías. También los consiguientes incrementos de precios. Inicialmente, buena parte de los analistas creyeron que serían transitorias. Existen dudas razonables que puedan ser más persistentes de lo inicialmente previsto. Preocupa sobre todo la inflación. Solamente los bancos centrales, con su tradicional actitud prudente, aún creen que se puede evitar una inflación que genere quebraderos de cabeza.

Hay una circunstancia adicional que viene de más lejos. Esas tensiones en suministros, costes y precios, esperables con el fin de la pandemia, han coincidido con los cambios en el modelo productivo y energético. En gran parte, de los países desarrollados. La transición energética hacia una menor huella de carbono es un proceso que estaba en marcha desde antes del coronavirus. Implica fuertes inversiones. Tensiona —y seguirá haciéndolo— los suministros de energía y otros productos básicos, con presión sobre los precios. El fuerte impacto sobre estos mercados básicos de la vuelta a la normalidad tras la pandemia puede que pase a mediados del 2022.

Sin embargo, la presión de medio plazo, vinculada a la transición energética, no va a desaparecer. Es conveniente que el factor coyuntural de la demanda pospandemia no permanezca. Hay que evitar que tenga capacidad de retroalimentación en una espiral de crecientes costes, que afecten a expectativas y salarios. Es ahí donde gobiernos y autoridades monetarias se la juegan el próximo año: impedir que una situación de evidente tensión coyuntural se convierta en un problema estructural. Hará falta buena mano y credibilidad para evitar entrar en una espiral inflacionista de costes, salarios y precios.

Las buenas noticias del fin de la pandemia pasan por el relativamente mejor estado en el que está gran parte de la economía en este momento. Mucho mejor que la situación que se vivía después de la crisis financiera global de 2008. Las fuertes medidas aplicadas en 2020 y 2021 para que no se derrumbara la actividad económica y financiera por parte de gobiernos y autoridades monetarias han dado fruto. Los ERTEs, la financiación avalada por los Estados y las compras masivas de bonos por parte de los bancos centrales han sido los principales ejes —que no los únicos— que han ayudado a evitar lo peor. Muy distinto a la tibieza de las medidas en muchos países —la UE, sin duda— en el episodio anterior de la crisis financiera global. Se ha logrado minimizar, al menos hasta ahora, el impacto negativo sobre el mercado de trabajo y la morosidad financiera, dos regueros de pólvora hace diez años. Empresas y entidades financieras están en mejores condiciones. Con excepciones, por supuesto. Hay desafíos y problemas pendientes. Muchos análisis apuntan a cierta corrección en los mercados de valores a corto plazo. Los próximos meses determinarán si la persistencia de la inflación y de las dificultades en el abastecimiento y en la cadena de valor pasa a ser un gran quebradero de cabeza tras la pandemia, o solamente un susto pasajero.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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