Para conseguir rentabilidad en tiempos de más inflación no queda sino asumir más riesgos. Y además España está peor colocada que el resto del mundo

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Se cierra el mes de septiembre con un incremento del IPC del 4%, de acuerdo con el indicador adelantado que ofrece el INE. Estos niveles son muy significativo pues representan los niveles más altos desde septiembre del año 2008, siendo el protagonista el auge del precio de la electricidad.

Ipc

Como hemos explicado en anteriores ocasiones, el incremento de los precios de la electricidad vendría asociado al incremento del gas y, a su vez, al alza de los derechos de emisión en consecuencia de la ambiciosa batalla contra los emisiones de gases de efecto invernadero.

Otro factor a destacar para la subida de los precios, se fundamenta en las intensas caídas de precios que mostraron a lo largo de verano de 2020, muchas actividades de servicios que requieren un elevado grado de interacción social como es el caso de la hostelería y el ocio.

A lo largo de 2021 se observa una acusada aceleración de los precios de producción industrial en España, con especial intensidad en el caso de los precios de fabricación de algunos bienes intermedios en las ramas de la metalurgia, la química básica y la industria papelera.

Al mismo tiempo, vemos presiones inflacionistas que se observan a escala global, fruto de la recuperación de la demanda que ha propiciado los denominados cuellos de botella en la oferta por el incremento de los costes de producción por el incremento del precio de las materias primas. Se ha generado problemas de abastecimiento de insumos en sectores como el de los semiconductores, los productos químicos, los plásticos, la madera o los metales industriales.

Esta problemática se une a las tensiones del transporte marítimo y, debido a que la Eurozona es fuertemente dependiente de la importación de materias primas y bienes intermedios en sus procesos productivos se están produciendo situaciones de escasez de componentes básicos, que esta impidiendo que la oferta puede atender a la demanda en los plazos adquiridos.

Los actuales niveles de precio son de suma importancia para los hogares españoles debido a que el posible grado de persistencia podría mostrar, de cara a un futuro, una pérdida de poder de compra de la renta disponible y una política monetaria mucho más restrictiva para tratar de contener el alza de los precios.

EL inversor está atrapado

Si el poder adquisitivo de nuestra renta se ve afectado por la subida de los precios, nuestro patrimonio sigue la misma línea.

Podríamos pensar que dado el apego del español a la vivienda en propiedad, estamos cubiertos. Una reflexión que es parcialmente verdad porque el precio de la vivienda se ha incrementado un 4% desde septiembre de 2020 hasta los niveles actuales (datos del portal Idealista). Aunque hay que matizar que estas subidas tienden a mover las subidas catastrales para el alza del pago del IBI que afectan a nuestra renta.

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Pero el verdadero problema del auge del IPC, lo encontramos en los ahorradores españoles que se posicionan generalmente como perfiles conservadores. Su realidad es que los depósitos no ofrecen nada y el bono español a diez años ofrece una rentabilidad del 0,46%, es decir una rentabilidad real del -3,54%.

Entidades

Desde finales de agosto hasta la actualidad, hemos visto el incremento de la rentabilidad del bono español a 10 años, en línea de lo sucedido en los mercados de deuda soberana de las economías avanzadas en este caso el diferencial de rentabilidad del bono español a 10 años frente al alemán, la prima de riesgo, ha conseguido repuntar desde los 3 puntos básicos que muestro a finales de julio hasta situarse en los 64 puntos básicos.

Esta es la realidad del inversor conservador… o acepta la pérdida real o incrementa su riesgo para tratar de captar potenciales retornos sobre su ahorro.

En este caso, seguramente se miraría ponderar cartera en renta variable que está muy alta… el índice S&P 500 se ha elevado un 3,4% desde finales de junio y ha alcanzado,durante el trimestre, nuevos máximos históricos, con unas ratios de valoración fuera de órbita.

En el mismo período, el Euro Stoxx 50 se ha revalorizado un 3,1%, mientras que nuestro Ibex 35 que todavía se sitúa por debajo de sus niveles prepandemia, ha mostrado un ligero retroceso, condicionado por el impacto negativo que la expansión de la variante delta del COVID-19 ha tenido sobre las empresas de los sectores del ocio y del turismo, que presentan un peso comparativamente elevado en el índice español.

Indics

Nuestro ahorro no genera nada en el banco, invirtiendo en deuda del Estado aceptamos la pérdida real y nuestra bolsa es una de las rezagadas a escala global con poco potencial de crecimiento, pues sobreponderan empresas del siglo XX, de la vieja economía. Definitivamente, España estaría peor posicionada que gran parte de los países.