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Los fondos europeos y la realidad de la economía

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La llegada inminente de los fondos europeos plantea una cuestión clave: ¿cómo reaccionará la inversión interna, es decir la que determina el futuro económico del país? El esfuerzo de equipamiento se desplomó cerca de un 9% en 2020, y si bien las tendencias han sido positivas en lo que va de año, todavía resta camino para recuperar los niveles precrisis, y más aún para cumplir los objetivos de transformación del modelo productivo asignados por el Next Generation EU.

La acumulación de deudas en los sectores más afectados por la crisis disuade el esfuerzo de renovación del capital productivo. Muchos negocios se han sobreendeudado y, aún siendo viables, no pueden permitirse un incremento adicional de pasivos. Este podría ser el caso de algunas empresas del sector del turismo o de la restauración, que empiezan a levantar cabeza y mejorarían sus perspectivas si accedieran al crédito para acelerar su digitalización. Sin embargo, los 7.000 millones de transferencias directas que se habían prometido en marzo no han llegado, sin duda por un diseño inadecuado del dispositivo. El plan de recapitalización (pilotado por Cofides), dotado de 1.000 millones, se acerca más a las necesidades del momento. No obstante, al centrarse en las empresas medianas no cubre el grueso del tejido empresarial.

Gráfico 1

Gráfico 2

 

Pero el resorte más poderoso de la inversión es el factor psicológico, especialmente en el entorno volátil generado por la imprevisibilidad de la pandemia y un hipotético regreso de las restricciones. Buena parte de la industria, del sector agroalimentario y de los servicios profesionales, relativamente poco afectados por la crisis, están ya en plena recuperación y disponen de suficiente liquidez para invertir. Los últimos datos de comercio exterior evidencian la trayectoria favorable de estos sectores. Las exportaciones se incrementaron en mayo un 5,3%, o más del 55% en tasa interanual, mejorando la locomotora alemana ( 36%). Todo ello ha servido a amortiguar la casi desaparición hasta fechas recientes del turismo, lo que explica el mantenimiento de un sólido superávit externo incluso en los momentos más oscuros del estado de alarma.

Por tanto, el potencial de equipamiento es colosal: las empresas que gozan de buena salud han acumulado nada menos que 35.000 millones de activos financieros líquidos. De momento esos excedentes han ido a engrosar las cuentas bancarias en vez de invertirse en la economía real —consecuencia del clima de incertidumbre—. Un cambio de expectativas redundaría en la transformación de ese sobreahorro en proyectos de inversión, generando un estímulo para la economía más potente del que se espera de los fondos europeos.

En teoría, los incentivos deberían empujar en esa dirección, ya que el interés aportado por los activos financieros es casi nulo, o incluso negativo habida cuenta de la inflación, mientras que el rendimiento medio que se puede racionalmente esperar de una inversión productiva es positivo. El BCE pone lo que puede de su parte, recompensando a las entidades bancarias que conceden préstamos a largo plazo, mayormente orientados a la inversión (los llamados TLTROs). Pero las empresas prefieren ahorrar. Todo porque en la práctica la incertidumbre sigue omnipresente, generando comportamientos de cautela.

La existencia de un potencial latente de inversión productiva tiene consecuencias para el manejo de los fondos europeos. Uno, la gestión de las expectativas es crucial para maximizar el impacto de los fondos. Para ello, la clave está en la previsibilidad de las políticas públicas. Y su coherencia: de poco sirve anunciar grandes proyectos de energías renovables, si el marco tributario y regulatorio no las acompaña, para así alinear los incentivos de mercado con los objetivos del Plan de recuperación. Dos, conviene priorizar los componentes más transformadores del Plan, por el mayor efecto tractor sobre la inversión latente y el conjunto de la economía. Sin duda esto conlleva una ejecución más dilatada en el tiempo, pero con una recuperación ya en marcha, el estímulo fiscal es menos relevante que los efectos de largo plazo.

FAMILIAS | A diferencia de las empresas, los hogares se han desendeudado desde el inicio de la crisis. Según las cuentas financieras divulgadas por el Banco de España esta semana, los pasivos se redujeron en 16.500 millones euros entre el cuarto trimestre de 2019 y el primero del presente ejercicio. Por otra parte, al igual que las empresas, las familias acumularon activos financieros en forma de efectivo y de depósitos, por una cuantía de 79.000 millones. Esta evolución refleja la compresión del gasto durante la pandemia, impulsando el ahorro familiar hasta máximos de la serie histórica.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Los pagos en la pandemia

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La covid-19 ha supuesto numerosos cambios en los hábitos. El confinamiento, las restricciones a la movilidad y a la actividad económica y las dudas sobre cómo se transmitía el coronavirus han modificado conductas también en materia de medios pago. En nuestro país, la historia de éxito es Bizum, un pago instantáneo de móvil a móvil que promovió la banca española en 2016. Aunque creció notablemente los años siguientes, ha experimentado un gran impulso durante la pandemia, para transacciones entre particulares y también con comercios. “Te hago un bizum” es ya una expresión corriente para muchos españoles. Ya son más de 16 millones de usuarios. Se adelantó a aplicaciones que se podrían haber hecho para los pagos directos de mensajerías instantáneas como WhatsApp. Si estas hubieran entrado en el mercado español, habrían hecho mella en los pagos que gestionan las entidades del país.

Bizum es tecnología propia bancaria —y telefónica, lógicamente—, algo de lo que las entidades de crédito de nuestro país están muy orgullosas. No obstante, este sistema de pago afronta importantes retos: el uso tan intenso, que además se ha expandido a comercios, ha despertado el interés del sector bancario por comenzar a cobrar o restringir algo su uso. Habrá que hacerlo con cautela. Si ha funcionado bien es precisamente por la comodidad, nulo coste y rapidez.

La pandemia no ha ayudado, en cambio, a otras grandes promesas en el ámbito de pagos anunciadas hace unos años, como Libra, ahora denominada Diem, promovida por Facebook y otras empresas tecnológicas. La falta de respaldo de los supervisores financieros y los propios problemas del proyecto impidieron aprovechar el terreno tan propicio que se creó en la pandemia. Será difícil que despegue en el futuro, pero tampoco se puede descartar una segunda intentona con quizás algo de mayor respaldo institucional y cierta penetración.

Ha habido otros cambios en los pagos en nuestro país, en línea con otros, desde 2020. Según datos del Observatorio de Digitalización Financiera de Funcas, el porcentaje de población que ha realizado algún pago con el móvil subió desde el 62,79% antes de la pandemia, al 65,93% durante el primer confinamiento y hasta el 75,26% en los últimos meses de 2020. Por otro lado, el uso de aplicaciones para transferir dinero —el comentado caso de Bizum, por ejemplo— ha crecido del 55,66% al 58,22% y al 63,22% entre los tres períodos considerados. En un entorno global, poco a poco, el mundo avanza hacia nuevas formas de pagar entre las que está destacando (especialmente en Asia) el uso de códigos QR, extendidos aquí en restaurantes para consultar menús, pero aún de forma incipiente para pagar. Globalmente, según Statista, suponen ya 2,1 billones dólares.

Finalmente, en cuanto al instrumento más tradicional, el efectivo, a pesar de una cierta caída en el uso durante la pandemia, sigue exhibiendo gran resiliencia. El coronavirus, desde luego, no ha terminado con el efectivo. Continúa teniendo elevada utilidad en muchos contextos (pagos pequeños, determinados comercios y por privacidad) y para muchos grupos sociales a los que algunas tecnologías le son más ajenas, lejanas o poco accesibles.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Estas son las teorías económicas imperantes en el mundo

A lo largo de la historia cada sociedad ha tenido que decidir qué mecanismos debía adoptar para enfrentarse de la manera adecuada a sus problemas económicos y buscar soluciones aceptadas por su población. Por este motivo han surgido los denominados sistemas económicos, que no son más que distintas formas de organizar una sociedad con el objetivo de resolver sus problemas económicos básicos: ¿qué producir? ¿Cómo producir? ¿Para quién producir?

Como podrán imaginarse, muchas han sido las teorías que se han sucedido sobre qué sistema económico es más efectivo o sobre qué forma de organización es mejor para cada sociedad. Este debate aún se mantiene en nuestros días y podemos encontrar economistas que defienden una postura y economistas que defienden la contraria.

Para no perdernos, repasaremos las principales doctrinas económicas que han existido a lo largo de la historia: la escuela clásica, el marxismo, la escuela neoclásica y la escuela keyneasiana.

La escuela clásica

Esta corriente de pensamiento económico comenzó en el año 1776 con la publicación de la obra “La riqueza de las naciones” de Adam Smith y aún a día de hoy es defendida a capa y espada por un importante número de economistas. Además de Adam Smith, otros grandes autores de esta escuela fueron David Ricardo, Thomas Malthus, Jean-Baptiste Say y Johm Stuart Mill.

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Adam Smith

La idea principal de esta doctrina es que la economía tiende al equilibrio por sí sola y sin necesidad de regulación por parte del Estado. Es decir, la libre competencia establece la producción, la satisfacción de las necesidades y la distribución de la renta. Entre los economistas clásicos es popular la expresión “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar), convencidos de que el mejor gobierno es el que menos interviene en la economía. Estos economistas son los precursores del liberalismo económico y del capitalismo.

Los economistas clásicos defienden que son los agentes económicos privados los que buscando satisfacer sus propios intereses consiguen incrementar el bien común sin pretenderlo. Esto lo consiguen guiados por la “mano invisible” del mercado, famoso término acuñado por el padre del liberalismo, Adam Smith.

La escuela clásica respeta la idea de que la principal fuente de riqueza proviene del comercio. Además, aportaron importantes métodos de análisis para estudiar la economía en su conjunto. Adam Smith, por ejemplo, aportó a la ciencia económica el principio según el cual la división del trabajo y la especialización son factores fundamentales para lograr el crecimiento económico.

El marxismo

Con el paso de los años, en el seno de la escuela clásica surgió una corriente crítica con los paradigmas del liberalismo económico: el marxismo. Esta teoría se centra en la figura de Karl Marx (1818-1883) y en su obra más conocida: "El Capital". Para Marx, todas las épocas históricas son consecuencia de la estructura productiva de la sociedad y defiende que la historia no es más que un continuo escenario de lucha de clases entre explotadores y explotados.

Marx

Karl Marx

Una de las aportaciones más importantes de Marx en su obra fue la teoría del valor-trabajo. Según esta, el valor de los productos está fijado por la cantidad de trabajo que se incorpora a la producción, de forma que tan solo una parte de dicho valor llega a los trabajadores en forma de salario, mientras que la mayor parte se destina a retribuir a los propietarios de las fábricas y el capital.

Para Marx, la competencia feroz entre los capitalistas da lugar a que se empleen formas de producir bienes y servicios cada vez más intensivas en capital con la finalidad de ampliar la producción a costa de los competidores, dando lugar a una progresiva concentración del capital en unas pocas manos. A su vez, se produce una disminución del salario de los empleados y el empeoramiento de las condiciones de vida de la población.

Como consecuencia de estos factores, se agotan los recursos de los mercados, incapaces de absorber la oferta de los productores, y se producen grandes crisis cíclicas que obligan a la intervención del Estado para regular la actividad económica. Esta dinámica provocaría una revolución social que acabaría con el sistema capitalista y daría lugar a la implantación de un sistema comunista.

La escuela neoclásica

Surgió a mediados del siglo XIX a partir del desarrollo de la teoría marginal del valor, por lo que su aportación fundamental y revolucionaria respecto al pensamiento económico clásico es el denominado marginalismo, que introduce dentro de la ciencia económica nuevos métodos y enfoques, en concreto el microeconómico.

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Alfred Marshall

El pensamiento neoclásico se centra en cuatro puntos básicos:

  • Los fenómenos económicos se explican por la medición del momento último o “margen”, ya que la valoración del mismo es la base de la toma de decisiones.
  • Su campo de acción son las unidades económicas individuales, es decir, la microeconomía.
  • Su método de análisis es muy similar al utilizado por los economistas clásicos: abstracto y deductivo. Se parte de lo que se considera una situación ideal de la economía, la libre competencia, y a partir de ahí se estudian las demás como variantes.
  • Se tienen en cuenta los aspectos subjetivos a la hora de tomar decisiones económicas.

La difusión, la extensión y el auge del pensamiento neoclásico se deben, además de a la firmeza de sus ideas y demostraciones, a que sus aportaciones provenían de autores que llevaron a cabo sus estudios de manera independiente y en varios países al mismo tiempo. Los más relevantes fueron Willian Stanley Jevons, Carl Menger, Leon Walras y Alfred Marshall.

La escuela keynesiana

Los principales ideólogos de la escuela keynesiana se basan en la obra de John Maynard Keynes titulada “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, que fue publicada en 1936. Keynes se aleja en dicha obra de los tópicos del pensamiento económico vigentes hasta ese momento, influyendo de forma decisiva en las políticas económicas de los países industriales tras la Segunda Guerra Mundial.

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John Maynard Keynes

La escuela keynesiana reconoce que el mercado no es perfecto y que este tiene fallos en su funcionamiento, por lo que es necesaria e imprescindible la intervención del Estado en la actividad económica para subsanarlos. Keynes es el principal precursor del sistema de economía mixta y del Estado del Bienestar tal y como lo conocemos hoy en día.

Las aportaciones de Keynes dieron lugar a un nuevo liberalismo que, aún manteniendo el sistema de libre empresa, daba al Estado un protagonismo que le había sido negado por los economistas clásicos y neoclásicos. El problema es que con el paso del tiempo el gasto público de los distintos gobiernos que optaron por esta fórmula se ha disparado y los diferentes Estados del Bienestar se están volviendo inviables económicamente.

Bibliografía | Economía. Edelvives.

En El Blog Salmón | Causas del desempleo: Teoría neoclásica vs Teoría keynesiana

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Las subvenciones a instalar placas solares en casa lleva a amortizaciones nunca vistas

El sector fotovoltaico ha aguantado extraordinariamente bien la crisis de la covid y 2020 fue histórico porque en plantas en suelo, la capacidad instalada alcanzó los 2,8 GWp, inferior a 2019, pero con el hito que supone que se desplegaran esas cifras sin ningún tipo de ayuda pública o esquema regulatorio.

En autoconsumo, la potencia instalada aumentó en 596 MWn, lo que supone un avance del 30% respecto al año anterior, mostrando la resiliencia de este sector ante el covid. Y este año no se pone el freno, con una amplia cartera de proyectos en desarrollo en plantas en suelo.

A fecha 31 de diciembre de 2020 y solo para fotovoltaica, había 97 GW que se habían adjudicado el permiso de acceso y conexión y estaban pendientes de la puesta en servicio y 20 GW que estaban en trámites para obtenerlo. Las estimaciones de nueva capacidad se sitúan en el orden de los 2-3 GW para plantas en suelo.

Por si fuera poco, este sector recibirá ayudas en forma de programas vinculados al plan nacional de recuperación permitirán dar un impulso mayor a este sector.

El gobierno abre las subvenciones las fotovoltaicas

Recordemos que los PGE 2021 priorizan el cuidado del planeta y refuerzan los compromisos con la transición verde. En este punto tenemos 5.390 millones del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia para la promoción de energías renovables, eficiencia energética y movilidad sostenible, y para convenios de transición justa en zonas de transición energética.

Y ¿en qué se traduce estas dotaciones? este mes ya vimos que el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto por el que se darán ayudas para instalaciones de autoconsumo, almacenamiento detrás del contador y climatización con energías renovables.

En este decreto debemos destacar las ayudas por valor de 660 millones de euros que se destinaran a:

  • Realización de instalaciones de autoconsumo, con fuentes de energía renovables, en el sector servicios, con o sin almacenamiento (120 millones).

  • Realización de instalaciones de autoconsumo, con fuentes de energía renovable, en otros sectores productivos de la economía, con o sin almacenamiento (175 millones).

  • Incorporación de almacenamiento en instalaciones de autoconsumo, con fuentes de energía renovable, ya existentes en el sector servicios y otros sectores productivos (45 millones).

  • Instalaciones de autoconsumo, con fuentes de energía renovable, en el sector residencial, las administraciones públicas y el tercer sector, con o sin almacenamiento (215 millones).

  • Incorporación de almacenamiento en instalaciones de autoconsumo, con fuentes de energía renovable, ya existentes en el sector residencial, las administraciones públicas y el tercer sector (5 millones).

  • Realización de instalaciones de energías renovables térmicas en el sector residencial (100 millones).

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Los 660 millones inicialmente presupuestados se ampliarán, según se vayan ejecutando las cuantías iniciales asignadas a cada Comunidad Autónoma, hasta alcanzar los 1.320 millones del programa total; las comunidades y ciudades autónomas deberán comprometer un 80% del presupuesto inicial durante el primer año o tendrán que reintegrar la mitad de lo no comprometido en el plazo de 15 meses desde la publicación en el BOE de este Real Decreto.

Las subvenciones mejorarán el periodo de amortización

El Gobierno valora que con esta dotación se permitirán construir 1.850 MW de generación renovable, incluyendo la sustitución de combustibles fósiles por energía renovable en calefacción y refrigeración en más de 40.000 viviendas.

La intensidad de las ayudas variará en función del beneficiario y del tipo de instalación, lo que es clave para determinar las amortizaciones. Para las empresas se asignará un porcentaje sobre el volumen de inversión inicial –hasta un máximo–, mientras que para los particulares y las administraciones públicas se subvencionará un porcentaje fijo.

En el caso de la energía solar fotovoltaica las ayudas abarcarán desde el 15% para una gran empresa hasta el 45% para una pyme o un sistema pequeño, inferior a 10 kW; los particulares podrán beneficiarse de un 40% -sube al 50% en los sistemas de autoconsumo colectivo– y las administraciones públicas del 70%. Se valorará la retirada de cubiertas de amianto y la instalación de marquesinas para optimizar el uso del espacio, como es frecuente en aparcamientos.

Paneles Solares Fotovoltaicos 0

En el artículo "Rentabilidad de las energías renovables y el autoconsumo como una oportunidad", concluimos que en un escenario base en el que los excedentes se remuneren con 0,04 euros/kWh y en el que los hogares instalan 2 kW de energía solar fotovoltaica y las pymes 15 kW, reflejando unos períodos de amortización de la inversión se sitúan entre 7 años y medio y 12 años, en otras palabras rentabilidades entre el 8,33% y el 13,33%.

Si el Estado llega a subvencionar el 40% eso significa que los tiempos de amortización se acortan sustancialmente, con una reducción de tres y hasta casi cinco años, porque el periodo de amortización quedaría en 4 años y medio y 7 años y su rentabilidad escalaría desde el 14% hasta el 22%.

Como vemos, la fotovoltaica ya era rentable y, con esta media, se incrementa la rentabilidad. A ello, debemos de sumar que se han mantenido y extendido los incentivos fiscales al autoconsumo en los impuestos locales y se introdujeron medidas específicas de promoción a nivel regional, por lo que las estimaciones de amortizaciones podrían, incluso, reducirse si se tiene en cuenta todo el componente fiscal.

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¿Qué es la Teoría General de Sistemas?

Aunque la Teoría General de Sistemas (TGS) puede remontarse a los orígenes de la ciencia y la filosofía, sólo en la segunda mitad del siglo XX adquirió tonalidades de una ciencia formal gracias a los valiosos aportes teóricos del biólogo austríaco Ludwig von Bertalanffi (1901-1972). Al buscar afanosamente una explicación científica sobre el fenómeno de la vida, Bertalanffi descubrió y formalizó algo que ya había intuído Aristóteles y Heráclito; y que Hegel tomó como la esencia de su Fenomenología del Espíritu: Todo tiene que ver con todo.

Corrían los años 50, y ya Julian Huxley (el hermano de Aldous) había desarrollado sus conceptos sobre la síntesis evolutiva moderna y Francis Crick y James Watson avanzaban en su trabajo sobre la estructura helicoidal del ADN. Por eso que el ambicioso programa de investigación de Ludwig von Bertalanffi buscaba responder a la pregunta central de la biología: ¿qué es la vida?. Por su carácter globalizado y “abierto” Bertalanffi no pudo dar respuesta a esta pregunta crucial, pero se acercó a su resolución con ideas que transformaron radicalmente nuestra visión del mundo: el todo es más que la suma de sus partes; el todo determina la naturaleza de las partes; las partes no pueden comprenderse si se consideran aisladas del todo; las partes están dinámicamente interrelacionadas o son interdependientes. La Teoría General de Sistemas contiene la paradoja de ser uno de los ámbitos más apasionantes de la ciencia moderna, y también, uno de los más incomprendidos. Este es el tema que desarrollamos hoy en nuestros Conceptos de Economía

Bertalanffi no pudo responder a la pregunta que lo intrigaba y que permanecía sin respuesta en todos los libros y manuales de biología. Pero su investigación marcó un salto cualitativo en la comprensión y desarrollo de la teoría de sistemas, entendiendo por sistema a un conjunto de elementos que funciona como un todo. Por ejemplo, cada órgano del cuerpo humano afecta su funcionamiento global; y el sistema digestivo es bastante diferente al sistema nervioso o al sistema endocrino, pero no hay parte alguna que tenga un efecto aislado del todo. Ninguno de estos subsistemas es totalmente independiente. Ni el sistema circulatorio ni el sistema linfático pueden funcionar de manera aislada, porque entonces no forman un ser vivo.

El todo y sus partes

TGS

Los logros de Bertalanffi tuvieron el gran mérito de apuntar al todo y sus partes. Para comprender el funcionamiento de un cuerpo es necesario comprender el funcionamiento de sus partes, y su rol en el desempeño global. Así como el sistema digestivo y el sistema endocrino son cruciales para la salud del cuerpo humano, así también la ingeniería o las ciencias políticas son cruciales para comprender a la sociedad. Este elemento fue el que sacó a Bertalanffi de los ejes biológicos, y lo trasladó al terreno de las organizaciones. Bertalanffi demostró que las organizaciones no son entes estáticos y que las múltiples interrelaciones e interconexiones les permite retroalimentarse y crecer en un proceso que constituye su existir. En el continuo de aprendizaje y retroalimentación que mejora las salidas y entradas y perfeccionan el proceso, Bertalanffi desentrañó la vida de las organizaciones. Muchos autores continuaron con esta linea de trabajo y Peter Senge en su idea de aprendizaje continuo es uno de sus más connotados discípulos.

Por eso que fue en el campo organizacional donde las teorías de Bertalanffi lograron sus mayores éxitos. El enfoque sistémico permitió comprender a una organización como un conjunto de subsistemas interactuantes e interdependientes que se relacionan formando un todo unitario y complejo. Cada sistema, subsistema y subsubsistema desarrolla una cadena de eventos que parte con una entrada y culmina con una salida. Lo que ocurre entre la entrada y la salida constituye la esencia del subsistema y se conoce como proceso o caja negra. cìrculo interno de la gráfica.

Las entradas son los ingresos del sistema y pueden ser recursos materiales, recursos humanos o información. Constituyen la fuerza de arranque de cada subsistema dado que suministran las necesidades operativas. Una entrada puede ser la salida o el resultado de otro susbsistema anterior. En este caso existe una vinculación directa. Por ejemplo: bosque → aserradero → depósito de maderas → fábrica → producto final. Nótese que el tratamiento de cada una de las etapas requiere distintos planos organizativos y que todos los productos finales que nos rodean (una mesa o una silla) es el resultado de una cadena de eventos articulados por la acción humana.

El proceso es lo que transforma una entrada en salida, como tal puede ser una máquina, un individuo, un programa, una tarea. En la transformación se debe tener en cuenta cómo se realiza la transformación. Cuando el resultado responde plenamente al diseño del programa tenemos lo que se conoce como caja blanca; en otros casos, no se conoce en detalle cómo se realiza el proceso dado que éste es demasiado complejo. En este caso tenemos lo que se conoce como “caja negra”.

Las salidas de los sistemas son los resultados de procesar las entradas. Estas pueden adoptar las formas de productos, servicios o información, y ser la entrada de otro subsistema. Por ejemplo: trigo →molino →harina →panadería →pan. La harina es el producto final del molino, pero es la materia prima (entrada) de la panadería. En la teoría de sistemas, es muy normal que la salida de un sistema sea la entrada de otro, que la procesará para convertirla en otra salida, en un ciclo continuo (cìrculo exterior de la gráfica). De ahí que para Bertalanffi la teoría de sistemas tenga una fuerte vinculación con las leyes de la termodinámica.

Sinergia y homeostasis

El gran mérito de la Teoria General de Sistemas es brindar una lógica a los esquemas conceptuales conocidos bajo el nombre de enfoques analítico mecánicos. Si la TGS es una teoría aún joven en aplicación y divulgación se debe a que los procesos inducidos por el racionalismo son deterministas y perfectos, ciegos al entorno. Para el racionalismo cartesiano no existen conceptos como la sinergia (el todo es mayor que la suma de sus partes) u homeostasis (nivel de respuesta y de adaptación al cambio). En economìa, los modelos de desarrollo hablan de globalización, pero no toman en cuenta los efectos de la globalización dado que no consideran las leyes de la termodinámica, o los efectos del calentamiento global y el agotamiento de los recursos.

La característica del enfoque sistémico de Bertalanffi es que se trata de sistemas abiertos, procesadores de insumos de entrada que originan resultados y que en este proceso experimentan cambios y se autotransforman. Se trata de un proceso continuo que promueve el feed-back o la retroalimentación, para el mejoramiento continuo. De ahí su éxito de cara a la visión organizacional y la maximización de sus subsistemas. Al tratarse de sistemas abiertos, son permeables a los cambios y al aprendizaje que se induce en la acción práctica.

Justamente la noción de sistema abierto fue lo que impidió a Bertalanffi acercarse a desentrañar el fenómeno de la vida. Y es que los seres vivos son sistemas cerrados, que poseen dentro de sí mismos la capacidad de generar vida. Por eso que la respuesta a ¿qué es la vida? debió esperar hasta 1971 cuando los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela desarrollaron la noción de autopoiesis, es decir, la capacidad del organismo vivo para autorreproducirse. Bertalanffi no dio respuesta a “¿qué es la vida?” pero desentrañó el gran misterio de la vida de las organizaciones con su Teoría General de Sistemas.

En El Blog Salmón | ¿Qué es la Planificación Estratégica?, ¿Cumple la economía la leyes de la termodinámica?, ¿Qué es la Economía Evolutiva?

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Ni la automoción, ni la aviación… La próxima gran batalla contra el cambio climático se libra en los puertos marítimos y su comercio

A menudo cuando hablamos de cambio climático y de la transición energética nos quedamos en la mente tan sólo con otros contaminantes más visibles, como pueden ser esos automóviles que usamos cada día, o con esos aviones que llevan una fama (en parte merecida, en parte inmerecida) de ser grandes contaminantes a nivel planetario.

Dentro del mismo sector del transporte, hay otro gran contaminante que casi siempre pasa muy desapercibido a ojos del ciudadano común, pero lo cierto es que supone ahora mismo el gran reto para tratar de paliar este cambio climático que ya es un hecho, y para el que los negacionistas hace tiempo que mutaron de aquel visionario “el cambio climático es un cuento” al actual “el cambio climático no es por el petróleo”. No sé cuál podrá ser su próxima huida hacia adelante para tratar de evitar hacer auto-crítica, y de reconocer que se la colaron y que sus acciones han contribuido a que estemos como estamos.

Pero ese otro gran contaminante que pasa desapercibido es el transporte marítimo, que ahora mismo, además de ser uno de los grandísimos contaminantes a nivel mundial con gran proyección de ir a más, a la vez es uno de los sectores en el que apenas se han hecho hasta el momento progresos en la transición hacia un modelo de energías limpias. Y su peso en las emisiones de gases efecto invernadero son muy relevantes. Sin involucrar al transporte marítimo, como que no tiene sentido pensar en revertir la calamitosa situación del clima (si es que aún estamos a tiempo).

Del automóvil a los aviones, las energías verdes se han abierto camino en la propulsión menos contaminante

Ni La Automocion Ni La Aviacion La Proxima Gran Batalla Contra El Cambio Climatico Se Libra En Los Puertos Maritimos Y Su Comercio 3

Sin entrar en un debate sobre si “cambio climático sí o cambio climático no” cuyo tiempo ya pasó, a modo de mera introducción, simplemente les voy a referencias a ese artículo que ya escribiéramos hace años, cuando muy probablemente aún estábamos a tiempo de hacer algo para evitar una situación de desastre climático, que ahora ya nos vemos abocados a la mucho más difícil única salida de revertir. Así, cuando esos negacionistas aún negaban por la mayor que el cambio climático fuese a ocurrir, desde estas líneas nosotros estábamos llamando con urgencia (y casi desesperación) a hacer algo en nombre del progreso más sostenible en “Estamos perdiendo la lucha contra el cambio climático, y aun hoy hay cosas que nadie se ha preguntado”. Igualmente, cuando el cambio climático ya se volvió innegable, y esos negacionistas mutaron como les decía a que no era por las emisiones de combustible fósiles, les trajimos un revelador artículo de The Economist que dejaba incontestablemente patente la correlación total entre desarrollo humano (de la mano de la “petroleización”) y el cambio climático.

Y no nos podrán tachar precisamente a nosotros visceralmente de anti-petróleo, porque primeramente siempre hemos reconocido desde aquí el gran papel que ha jugado el petróleo en nuestros actuales niveles de bienestar y progreso. Lo único que afirmamos ahora desde hace ya algunos años es que, como parte de ese mundo siempre cambiante al extremo, ese papel toca a su fin, al menos como fuente de energía reina por excelencia. De hecho, lejos de satanizar al petróleo por satanizarlo, desde aquí incluso hemos propuesto alternativas a considerar que permitirían seguir quemando petróleo a espuertas sin que impacte sobre el clima, como eran esas hojas artificiales que pueden llegar a permitir hacer una fotosíntesis artificial a bajo coste, eliminando CO2 de la atmósfera.

Pero ahora lamentablemente la ceguera de algunos, y en especial de aquel siniestro presidente Trump que en el momento crucial hizo saltar por los aires las prometedoras iniciativas que iban tomando forma cuando aún estábamos a tiempo, hoy por hoy nos vemos abocados a paliar y minimizar el desastre, porque ya no estamos a tiempo de evitarlo. De hecho, en breve veremos cómo ese otro análisis que les trajimos hablando del desastre de segunda ronda que iba a suponer la actual tecnología de aire acondicionado, que en su actual estado y con las temperaturas cada vez más disparadas, sólo va a contribuir a empeorar todavía más la catástrofe climática.

Pero en fin, dejemos de lamentarnos por un pasado que no fue, y en el que tal vez algunos nos sitamos algo responsables de no sabe haber divulgado con más ahínco nuestro convencimiento de la que se nos venía encima, con el único fin de haberla evitado. Así que cerremos los ojos, hagamos “de tripas corazón”, y tratemos de ver el camino que sí que hemos sido capaces de recorrer, y sobre todo qué nos falta por avanzar para tratar de mitigar las peores consecuencias de este suicidio socioeconómico alimentado también a base de propaganda y sus intereses. Eso sí, un último inciso dedicado a los que afirman que aquí sólo hay populismo climático (que lo hay), pero niegan categóricamente que haya también propaganda pro-petróleo como nosotros ya denunciamos hace años, simplemente que valoren las últimas informaciones al respecto, y según las cuales plataformas como Facebook han recibido millones de dólares para inocular auténtica desinformación promoviendo los intereses de las petroleras y productores, y que sólo está basada en la mayoría de los casos directamente en simples y ramplonas mentiras (como toda propaganda). Así, que pasando al sector de la automoción, ¡Qué les vamos a exponer aquí sobre la transición energética que ya inició sus andaduras hace años en el sector del automóvil!

No es la intención ni vamos a reincidir sobre un tema tan manido, y simplemente nos limitaremos a citarles algunos argumentos de valor que desde estas líneas les hemos traído cuando hemos analizado este tema en el pasado. Así, en el análisis “El coche eléctrico está muerto, bienvenido sea el coche eléctrico, ya expusimos cómo la transición al vehículo eléctrico era más estratégica todavía por la flexibilidad que aporta al consumo energético del parque de vehículos por carretera que por la propia reducción de emisiones que traía. De hecho, ya les expusimos que tal vez el enfoque del actual coche eléctrico sea algo inapropiado, y que no se podían perder tampoco alternativas de tecnologías con aplicabilidad eléctrica como la pila de hidrógeno, que resulta mucho más adecuada logísticamente frente a depender de recargas lentas y que además obligan a pasar por asumir un impacto sobre el sistema eléctrico nacional que personalmente un servidor no acaba de tener nada claro.

Por otro lado, y pasando ya al apasionante mundo de la aeronáutica, si bien es cierto que ya infunde algo de respeto pensar que uno pasará a volar con una tecnología eléctrica de partida con menos capacidad de propulsión que mediante la quema de queroseno, lo cierto es que el sector aéreo también ha hecho grandes avances en lo que a tecnologías de electrificación de las aeronaves de refiere. Y no duden de que, cuando éstas lleguen por fin a la aviación comercial, los tradicionales estándares de seguridad de uno de los transportes más seguros del mundo harán que volar a base de watios también sea igualmente seguro al casi 100%. Así, actualmente ya hay en el mercado aeronaves eléctricas al 100%, por ahora de dimensiones reducidas, eso sí, e igualmente este tipo de vehículos aéreos ya están incluso en el roadmap de un gigante como Airbus. El hecho es que las aeronaves eléctricas ya empiezan a ser toda una alternativa, como bien publicaron ya en la revista Quartz. Y tampoco se nos puede pasar por alto esa otra evolución del sector aéreo que ya les analizamos también hace unos años, y que eran esos coches voladores que, aunque ya son una realidad, todavía no son una realidad a pie de calle, pero que también son eléctricos y suponen así una alternativa al propio automóvil para desplazamientos privados y familiares.

Pero tras automóviles y aviones, los barcos se quedaron atrás en la lucha contra el cambio climático, y andan varados en la época del “diésel para todos”

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Pues sí, así es. La (necesaria) vorágine de la transformación energética se había dejado varado en el camino a una de sus patas más importante, y que era la marina mercante. Este subsector del transporte marítimo es un importante productor de gases de efecto invernadero al que hasta ahora casi nadie miraba a la hora de reducir las emisiones. Pero ninguna política de reducción de dichas emisiones puede considerarse ni completa ni efectiva si sigue obviando a las emisiones del que es el principal medio de transporte de mercancías en la época de la globalización. Y ya no es sólo lo que el sector del transporte marítimo emite a día de hoy, sino que las proyecciones sólo apuntan a un crecimiento que lo haría cada vez más relevante. De hecho, el sector no hace más que crecer y ganar peso en el conjunto de la economía mundial, e incluso el cambio climático y el derretimiento de los polos está propiciando que se abran nuevas vías comerciales mucho más rentables que surcarían las habitualmente heladas aguas que circundan el polo norte. Y es que, pudiendo estar instalados en el cortoplacismo más ciego, es seguro que alguno en el sector piensa que no sólo no tienen por qué abrazar una lucha contra el cambio climático que les va a resultar difícil y costosa, sino que puede que igual piensen que el deshielo polar les beneficia. Desde luego hay veces que en este mundo es incluso preferible ser ciego a estar así de ciego.

Lo cierto es que el sector está en auge, y es totalmente clave y esencial para el comercio mundial. No hay más que ver la que se montó a nivel planetario, y todo lo que podría haber acabado trayendo de haberse retrasado la solución, con el embarrancamiento de un buque que interrumpió el intenso tráfico marítimo a través del canal de Suez. O sin ir más lejos, lo dañino y la también gran repercusión que ha tenido el tema de la carestía de contenedores para traer productos en los buques mercantes. O sólo por citar otro ejemplo más, cómo los últimos brotes de Coronavirus en importantes terminales marítimas esenciales para el comercio mundial ha puesto en jaque de nuevo a todo tipo de empresas del mundo cuyas cadenas de aprovisionamiento dependen de un barco cargado con contenedores que zarpe a surcar los mares. Y por cierto, que estos brotes masivos han tenido lugar en puertos chinos, en donde, a pesar de lo que exhibe la propaganda estatal china para vendernos el modelo dictatorial Chino como el ideal de los ideales (pero ideal de la muerte), la pandemia no ha acabado ni mucho menos. Será por aquello que ya les analizamos sobre las diferentes vacunas contra el COVID-19, y cuyos datos revelaban que la vacuna china no salía precisamente nada bien parada de los datos más objetivos y contrastables, que no los propagandeados sin ningún rigor.

La verdad es que últimamente, ese silencioso coloso en las cadenas de aprovisionamiento que es el transporte marítimo, sale de una y se mete en otra. Y en cada ocasión que a dicho coloso le tiemblan un poco las piernas, el mundo que sostiene sobre sus hombros se echa a gritar aterrorizado. Y no es para menos. Sin comercio marítimo aunque sea durante unas semanas, todo nuestro mundo se vendría abajo de forma caótica y super-destructiva. Así que, sea como fuere, aquí tienen la demostración de la gran importancia socioeconómica que el mundo de los puertos y los buques mercantes tiene en nuestro mundo, y por extensión, de la importancia que su intenso tráfico y sus abundantes emisiones tienen en el tema del cambio climático. Así que, sí, mucho me temo que tras la revolución verde que hemos visto abrazar en el sector de la automoción y la que está en curso con determinación en el sector aéreo… la asignatura pendiente de la reducción de las emisiones está inevitablemente en el sector del transporte marítimo.

Pero aparte de ser realistas cuando toca, desde estas líneas igualmente nos caracterizamos por ser optimistas hasta el final, y por no tirar la toalla y seguir trabajando por conseguir los objetivos que consideramos ineludibles. La lucha contra el cambio climático es uno de ellos, y el transporte marítimo uno de sus temas a abordar. Pero igual que en ese sector queda mucho por hacer, también hay parte del camino ya recorrido. De hecho, en este tema no sólo son los buques mercantes, sino que también son los puertos como infraestructuras clave en toda la cadena de transporte marítimo. Y ahí ya ha pasos que se están dando desde hace algunos años, habiendo normas internacionales para implantar puertos inteligentes, y en las cuales la eficiencia energética es una de las principales prioridades. Por cierto, que una de estas recomendaciones es precisamente española, y de aplicación en los puertos de todo el mundo. Para que luego digan del “made in Spain”. Eso sí, lo lamentable es que la norma fue alumbrada como parte de un extinto Plan Nacional de Territorios Inteligentes, con el que España alcanzó un liderazgo mundial en este tema tan disruptivo y de futuro, pero que se malogró y acabó siendo cerrado con uno de esos inexplicables carpetazos que muchas veces ocurren en nuestra administración, y que nadie se explica cómo pueden no apoyar y seguir impulsando al tejido socioeconómico español en temas como éste, en el que por una vez España había conseguido ser líder a nivel mundial. Igual es que precisamente eso es lo que no interesa. A saber.

Una vez más, Europa es líder y ha sabido ver la necesidad de descarbonizar el sector martítimo y poner rumbo hacia un futuro verde

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Pese a las miserias que les citaba de una España que tanta potencialidad tiene, pero que nos la echan a perder nuestros dirigentes, afortunadamente contamos detrás con una Europa que muchas veces sabe estar a la altura de los retos. De hecho, en el tema climático, hay que decir que Europa fue la única superpotencia que supo ver el reto y la necesidad desde hace ya años, y muy probablemente sólo gracias a la visión de nuestros dirigentes europeos podemos congratularnos de no estar aún peor de lo que estamos con los termómetros batiendo marcas año tras año. Definitivamente, Europa ha abierto camino y ha dado un ejemplo a seguir a muchos países del globo, y además de innovar en un tema en el que no había mucha opción (a pesar de la ceguera de otros), el tema es que Europa además lo ha hecho generando tejido socioeconómico y desarrollando tecnologías verdes disruptivas, que ahora rentabiliza vendiendo por todo el mundo al ser pionera. En el tema de la descarbonización del sector marítimo, de nuevo Europa lleva la delantera a nivel mundial, y desde hace ya algunos años que este tema está en el punto de mira de nuestros dirigentes en Bruselas. Hoy por hoy el transporte marítimo es responsable de un 2,5% de las emisiones de gases efecto invernadero, un dato nada despreciable dentro del contexto mundial.

Y en el caso concreto del sector marítimo europeo, las cifras son aún más relevantes, puesto que supone un 3,7% de las emisiones de la UE según desveló el primer informe anual de la Comisión Europea sobre las emisiones del sector marítimo. Y por cierto, dos tercios de estas emisiones son debidas a rutas marítimas entre un puerto europeo y uno de fuera de la UE: vamos, debidas principalmente al comercio internacional. Pero eso no es lo que hace el problema más acuciante, sino que lo que más hace que la descarbonización marítima sea ineludible es su proyección de que esas emisiones se incrementen en las próximas décadas entre un 50% y un 250%. Desde luego que, en el contexto de cambio climático en el que nos encontramos inmersos, no nos podemos permitir que se nos escape un emisor de estas características para echar a perder los progresos pro-clima que consigamos hacer con tanto esfuerzo en otros sectores. Pero Europa puede que sea la superpotencia que más determinación y compromiso ha mostrado en el tema de la reducción de las emisiones marítimas, pero lo cierto es que ni mucho menos es una obstinación sin motivo europea: la propia Organización Marítima Internacional afirma sin ambages que las emisiones de su propio sector deben reducirse en un 50% antes de 2050.

Así que unos predican, Europa aplica, y otros a ver si se ponen las pilas, que el objetivo es mundial y en beneficio de todos (o a estas alturas más bien deberíamos decir restando algo de perjuicio a todos). Desde luego que el reto para el sector (y para Europa y los que le sigan) es mayúsculo, puesto que no sólo la meta a conseguir es ambiciosa (además de necesaria), sino que la meta se impone en un contexto en el que las emisiones del sector marítimo vienen experimentando en los últimos años una sostenida tendencia a alza. Y hay que decir que la apuesta Europea no es simplemente una serie de palabras biensonantes predicadas a los cuatro vientos, sino que detrás hay toda una estrategia continental, que además es mayormente acertada al apostar Bruselas por la innovación tecnológica de nuevo como forma de reducir las emisiones marítimas, y así conseguir progresar socioeconómicamente también en este campo.

Pero aparte del siempre climáticamente adelantado caso europeo, lo cierto es que desde luego que, en el sector marítimo, aquí primero hay que revertir la tendencia cada vez más contaminante en la que está instalado el sector, y una vez invertido el rumbo virando el timón, hay que poner las máquinas a todo gas porque si no esas metas jamás podrán ser alcanzadas. Y desde luego que, en cuestión de emisiones, sin el sector marítimo aquí no vamos a ninguna parte, así que esperamos que tanto países marineros, como navieras, como capitanes de barco dejen de ponerse de perfil, a ver si nadie se acuerda de ellos y se pueden saltar lo de la descarbonización de su sector.

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Aquí no vale esconderse tras la invisibilidad de cara a la opinión pública que da el hecho de que ya no haya tan apenas pasajeros marítimos humanos, y que los transportados sean hoy en día casi siempre contenedores. Y no sería justo que, mientras que la mayoría intenta por fin mover el mundo con una palanca y un punto de apoyo, los haya que no sólo no ayudan, sino que se sientan cómodamente sobre él, obligando al resto a hacer más esfuerzo. Porque descarbonizar nuestro desarrollo económico es cosa de todos, y si uno falla, fallamos todos, y además el mal hacer de unos echará por tierra los encomiables esfuerzos de otros. Eso no sólo sería egoísmo, sino también desprecio y desconsideración. Vamos, todo un clásico de determinadas naturalezas (in)humanas, así que buena será una legislación que no les permita seguir yendo a la deriva ni aunque se lo propongan.

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Balón de oxígeno del BCE

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El cambio de estrategia de inflación por parte del BCE es una decisión inteligente, y beneficiosa para una economía endeudada como la española, pero no despeja las dudas acerca del riesgo de burbujas financieras inherente al mantenimiento de una política ultra-expansiva durante un tiempo prolongado.

Uno de los rasgos más destacables de la evolución reciente es el retorno de la inflación, desde tasas negativas al final del pasado año hasta un 2,6% en junio y apuntando inexorablemente al alza, al menos a corto plazo —una circunstancia que hubiera dado alas a los halcones que preconizan un endurecimiento de las condiciones monetarias—. Paradójicamente, al aceptar un objetivo simétrico en torno al 2% —ahora los precios pueden desviarse al alza, y no solo a la baja— el banco central aporta mayor credibilidad a la meta que persigue, la de una inflación positiva.

La decisión no se
podía retrasar más. En primer lugar, porque las tensiones están siendo más intensas,
por el encarecimiento de la electricidad así como la reversión de las
bajadas del precio del petróleo que tuvieron lugar el año pasado en los meses
iniciales de la pandemia. A partir de agosto habrá nuevos efectos de reversión
de bajadas de precios, en este caso en los servicios, de modo que la tasa de
inflación volverá a ascender hasta situarse por encima del 3%. O incluso más en
el caso de Alemania.

Además, la escalada de los costes internacionales de producción podría trasladarse a la inflación interna. Los indicadores de precios pagados por la industria rozan máximos de dos décadas, y una tendencia similar se vislumbra en los servicios. Tarde o temprano las empresas tendrán que repercutir los costes a los precios de venta. En los segmentos que se acercan al pleno empleo, también deberían provocar incrementos salariales, iniciando un proceso de inflación subyacente. No olvidemos que todos los países de la eurozona, salvo España, Grecia e Italia, mantienen tasas de paro inferiores al 10%, acariciando en algunos casos el pleno empleo de la población activa (Alemania, Austria y Holanda, por ejemplo). En España, sin embargo, el déficit de empleo es patente, especialmente entre jóvenes y trabajadores sénior.

Gráfico 1

Gráfico 2

 

Por otra parte, el apoyo monetario sigue siendo imprescindible para mantener la senda de recuperación económica. Si es cierto que la actividad mejora, fruto de la liberación de la demanda que se había quedado embalsada durante la crisis y del incremento de la movilidad, también surgen nuevas incertidumbres, tal la “variante delta” del virus y su impacto en la economía global y en especial en el turismo. El entorno sigue siendo extraordinariamente volátil, y por tanto era crucial que la política monetaria ampliara su capacidad de reacción, algo que ha conseguido flexibilizando el objetivo de inflación.       

Si bien el contexto
aboga por el mantenimiento de los estímulos monetarios, ojo con los efectos
colaterales. El más visible es el incremento acusado del precio de la vivienda
registrado en la mayoría de países europeos. En los grandes centros urbanos el
metro cuadrado prosigue su escalada, inmune a la pandemia. España va por ese
camino aunque con algo de retraso.

Consciente de los
riesgos para la estabilidad financiera, el BCE promete incorporar el precio de
la vivienda en su medición de la inflación. Esta es una buena idea, aunque
compleja metodológicamente y que llevará tiempo en realizarse: inundar los
mercados de liquidez y a la vez limitar la inflación de activos financieros y
de vivienda, esa es la cuadratura del círculo a que se enfrentan los banqueros
centrales.

El BCE da un
respiro, pero la clave no está en la inflación sino en si prorroga su programa
de compra de deuda iniciado con la pandemia. El reto para la política económica
española es aprovechar la ventana de oportunidad, preparándose a un entorno de
menor dependencia del banco central en su colocación de deuda, y limitando los
riesgos asociados a un contexto de abundante liquidez.

VARIANTE DELTA | Los indicadores coyunturales apuntaban hasta fechas recientes a una temporada turística alentadora. A mediados de junio, las reservas de viajes en avión hacia España se situaban un 5,2% por encima de los niveles registrados en el mismo periodo de 2019 (los valores eran de un 70% inferiores a inicios de año). Desde entonces, sin embargo, el sector se resiente del incremento de contagios provocado por la variante Delta y las medidas preventivas anunciadas por algunos gobiernos. Así pues, a finales de junio, las reservas caían un 23,4% con respecto a 2019.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Triple golpe para los millenials: la generación perdida

Las generación más golpeada por las crisis económicas está siendo la generación de los millenials, aquella que nació en la década de los ochenta y noventa, y que ha visto cómo en poco más de una década se han fraguado tres crisis de suma importancia que ha afectado a sus perspectivas económicas.

Pensemos que justo entraron al mercado laboral durante la peor crisis que se recordaba desde la Gran Depresión. Por aquel entonces, el desempleo general de la Eurozona era del 7,5% en 2007 y, tras el golpe de la crisis suprime vino la crisis del euro, por lo que la escalada del desempleo se extendió hasta 2013 que llegó hasta el 13%.

Youth unemployment

La realidad fue aún más complicada para países como España y Grecia que vivieron unos niveles de desempleo del 26,1% y del 27,5% en 2013. Las tasas de desempleo juvenil superaron en ambos casos el 50%, destrozando la capacidad de incorporarse al mercado laboral y que esa experiencia no adquirida le lleva a quedarse rezagado frente a las anteriores generaciones.

Los millenials pierden salario frente a las anteriores generaciones

A través de las diferentes generaciones, los salarios de los jóvenes empleados pueden comportarse de manera muy dispar en una economía como la española fruto del elevado desempleo estructural, la temporalidad constante y la parcialidad de muchos contratos.

El Banco de España aproximó la remuneración por hora trabajada para los salarios medios mensuales de los trabajadores a tiempo completo a lo largo de la carrera laboral de los nacidos en 1967, en 1977 y 1987.

En el siguiente gráfico que podemos ver tenemos la línea azul que representa a los trabajadores con estudios bajos nacidos en 1967. Estos, en promedio, recibían un salario superior a 1.000 euros cuando tenían 20 años y fue incrementando progresivamente de manera que a los 40 años el salario medio era algo superior a los 2.000 euros mensuales. Para un universitario nacido en 1967 estaría recibiendo algo más de 2.500 euros al mes a los 30 años y 4.000 euros a los 40 años.

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Representados con la línea marrón tenemos a los nacidos en 1977 y con la línea naranja tendríamos a los nacidos en 1987 vinculados a la generación millennial. Como podemos observar, los salarios medios mensuales antes de 2008 para las generaciones inferiores a 30 años eran similares en ambos grupos, aunque ligeramente inferiores para los millennials.

Cuando llegó la crisis de 2008 y los años posteriores, los salarios medios dejaron de incrementarse con la misma intensidad que habíamos visto previamente, un efecto que se extendió a todas las generaciones y todos los niveles educativos.

De los tres grupos identificados, los millennials que ahora tengan 30 años son de las tres generaciones aquellos que reciben un salario comparativo inferior y que solo han empezado a dar los primeros pasos de sus vidas laborales y han vivido dos fuertes crisis... y ahora la tercera mucho más intensa que cualquiera de las precedentes.

El futuro se complica con la actual crisis

El estudio del Banco de España hace referencia última a 2017, pero en 2020 y 2021 estamos viendo para la economía española una crisis como nunca antes se ha visto con una caída del PIB el año pasado del 10,8%, siendo la peor economía avanzada de la OCDE.

La generación millennial lo tiene complicado, y parece que no hay manera de que levante cabeza. Fruto de las anteriores crisis, se caracterizan por una fragilidad financiera que no tuvieron sus padres en sus mismos años, son recios a la inversión, se encuentran más a favor por el alquiler o quedarse en casa de sus padres y no han priorizado la compra de un coche, especialmente los millennials que viven en grandes ciudades con múltiples fórmulas de transporte.

Según Eurostat, la edad promedio en España para abandonar el hogar es de 29,5, muy por encima de la media europea situada en los 26 años y la actual crisis de económica solo servirá para aumentar el promedio.

Leaving Household Age

Tengamos en cuenta que los sectores más afectados por esta crisis están siendo la hostelería y el ocio, sectores en los que predominan la fuerza laboral de los millennials. El turismo que representa el 14,6% de la economía española, está viendo cómo su recuperación no tiene pinta de ser importante en plena temporada turística, y como consecuencia última esos millenials lideren la entrada al desempleo.

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indexa-superando-los-1000-millones-gestionados-en-espana-muestra-el-futuro-de-la-inversion:-mas-pasiva-y-con-menos-lobos-de-wall-street

Indexa superando los 1000 millones gestionados en España muestra el futuro de la inversión: más pasiva y con menos lobos de Wall Street

La inversión en bolsa genera ideas muy curiosas en la mente de la gente. El cine nos ha contado historias muy rocambolescas y extravagantes de Wall Street, algunas de ellas ciertas, sin duda. Inversión con información privilegiada, audacia o simplemente gente muy sesuda trajeada mirando gráficas muy fijamente y adivinando lo que iba a hacer cierta empresa.

Sin embargo últimamente la realidad es mucho más aburrida. La inversión pasiva está triunfando, incluso en países como España. Que Indexa Capital supere los 1.000 millones de euros gestionados es todo un hito y nos muestra cómo los roboadvisors se están comiendo el mercado en todo el mundo.

Todo empezó con Bogle

John C. Bogle fue un inversor americano que sin duda cambió el rumbo de la inversión. Inicialmente trabajó para un fondo de inversión tradicional, pero en 1974 creo Vanguard Company con una idea revolucionaria: en lugar de intentar batir al mercado con una selección de acciones audaz, simplemente lo replicaría.

Así surgieron los fondos indexados, que simplemente invierten en todas las empresas del índice que tratan de replicar. Una idea que en su día choco bastante, ya que era quedarse con la mediocridad en lugar de intentar batir al mercado.

Pero en la práctica es una revolución. Si se miran los datos, muy pocos gestores son capaces de batir al mercado. Y de forma continuada la lista es aún más reducida. Y para lograrlo estos fondos incurren en gastos muy altos.

La inversión indexada empezó con Bogle y su empresa Vanguard

La idea de Bogle con sus fondos Vanguard que replicaban índices era que hacer esta replicación es muy barato: no se necesita una horda de analistas que estudien las empresas, solo unos pocos ejecutores que sigan al índice. Ese extra de rentabilidad que proporcionan unos gastos más bajos en el largo plazo acaba batiendo a casi todos los fondos activos del mercado.

A este tipo de inversión se la suele denominar indexada (por razones obvias) o pasiva, en contraposición a la gestión activa que necesita del trabajo de un grupo de expertos seleccionando empresas en las que invertir.

Incluso en inversión pasiva había que elegir dónde invertir

Sin embargo la gestión pasiva sigue requiriendo de ciertas decisiones, como en qué índices invertir o qué proporción de renta fija o variable se selecciona.

Al final el inversor particular que invierte en índices tiene que realizar un trabajo de forma personal para lograr que sus inversiones estén diversificadas, no solo en muchas empresas (esto ya se hace invirtiendo en un índice) sino también de forma geográfica o sectorial.

Los roboadvisors unen lo bueno de la gestión indexada y la gestión activa

No es hasta 2008 cuando aparecen en el mercado estadounidense los primeros roboadvisors. Estos proporcionan al cliente una combinación de fondos pasivos donde invertir con unas proporciones adecuadas al perfilado de riesgo y edad del cliente. Además también realizan rebalaceos, es decir, si la parte de renta variable sube mucho, venden parte de estos fondos para comprar renta variable y mantener la proporción estable, y viceversa.

Con este tipo de estructuras se tiene lo mejor de los dos mundos: la tranquilidad de que las inversiones están bien estructuradas y diversificadas (como en una buena inversión activa) y los bajos costes y rentabilidad de la inversión pasiva.

Los indexados llegan a España

No es hasta 2015 cuando esta inversión indexada y estructurada llega a España, precisamente con Indexa Capital. Al poco tiempo surgieron otros, como Finizens, Finanbest o Inbestme, pero Indexa les tomó la delantera en cuanto a clientes y cantidad gestionada.

Todos son bastante parecidos a lo que empezó en EEUU en 2008: por un lado perfilan al cliente con una serie de preguntas. Así determinan si serán capaces de soportar algo más de volatilidad a cambio de mayor potencial de rentabilidad. Y una vez asignado el perfil, invierten en fondos indexados en ciertas proporciones. Cuando estas proporciones varían, por los vaivenes del mercado, realizan rebalanceos para igualar de nuevo las proporciones.

Indexa Capital triunfa en España

Indexa Volumen

Hace unos días Indexa Capital superó los 1.000 millones gestionados en España. En solo 6 años ha logrado ser la segunda gestora independiente (no vinculada a un banco) con más patrimonio gestionado de nuestro país.

Y no es de extrañar: en los rankings de rentabilidad destaca, sus bajadas de comisiones según suben en volumen son constantes y la volatilidad es bastante razonable.

Y no solo eso, sino que desde 2020 es una empresa con beneficios, lo cual ayuda a la sostenibilidad de sus inversiones. De hecho es el único roboadvisor español con beneficios y seguramente uno de los pocos del mundo, ya que la mayoría de los roboadvisors están en fase de crecimiento y prefieren "quemar" capital para darse a conocer. Indexa Capital, en este aspecto, es algo más conservadora, intentando no realizar ampliaciones de capital y reinvirtiendo beneficios para crecer de una forma menos apremiante.

El futuro de las inversiones

Indexa Capital nos muestra cómo es el futuro de las inversiones: con unos productos estructurados según unos perfiles, con unas carteras basadas casi exclusivamente en fondos indexados y unos gastos relativamente bajos para no merme la rentabilidad.

Los lobos de Wall Street están pasados de moda. Las inversiones del futuro serán aburridas, no darán para hacer una película de Hollywood, pero desde luego serán rentables y con pocos sobresaltos.

Nota: algunos de los enlaces aquí publicados son de afiliados. A pesar de ello, ninguno de los artículos mencionados han sido propuestos ni por las marcas ni por las tiendas, siendo su introducción una decisión única del equipo de editores.

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como-elegir-el-modelo-de-cloud-para-tu-pyme:-3-factores-a-tener-en-cuenta

Cómo elegir el modelo de cloud para tu pyme: 3 factores a tener en cuenta

Las plafatormas cloud se están convirtiendo en la herramienta básica para las pymes de la era digital. ¿Cuál elegir?

  • IaaS, PaaS, SaaS, FaaS, CaaS… Los factores a tener en cuenta a la hora de elegir el modelo cloud más adecuado para una pyme son muy variados.
  • En este post, explicamos los sistemas en la nube más completos, para que sepas por cuál decantarte.

La principal forma de transformación digital entre las empresas la está protagonizando el cloud computing. Y aunque ya era una tendencia antes de que estallara la pandemia, todo apunta a que, en el futuro próximo, la gestión cloud para pymes formará parte de su día a día a nivel global.

Por ejemplo, los últimos estudios llevados a cabo por IDC, el principal proveedor mundial de inteligencia de mercado y servicios de consultoría, evidencian que las prioridades hacia el software en la nube se triplicarán en 2023.

Sage

Los modelos cloud más completos permiten escalar o reducir verticalmente los recursos en función del nivel de uso.

Cloud para pymes: el requisito número uno para seguir operando

La transformación digital ha vivido una expansión brutal como consecuencia de la pandemia, dando un giro al funcionamiento tradicional de los negocios. Esta nueva situación ha llevado a muchas empresas a digitalizarse a marchas forzadas, afectando especialmente a las pymes.

Dado que las pequeñas y medianas empresas representan el 99% del tejido empresarial en nuestro país, podría decirse que el cloud computing es una “cuestión de estado”.

Tanto es así, que se están poniendo en marcha infinidad de proyectos, planes estatales y leyes para ayudar a la pequeña y mediana empresa a alcanzar una transición digital exitosa. Un ejemplo lo encontramos en la ley del teletrabajo o el plan de digitalización para pymes 2021-2025. Al fin y al cabo, la maquinaria económica de mayor peso en nuestro país viene representada por las pymes. Por lo tanto, este tipo de organizaciones no pueden quedarse atrás en términos de gestión y desarrollo.

El cloud computing en España tiene una fuerte presencia entre las microempresas y pymes: el 38,5% ya utilizan este servicio.

Cómo escoger la mejor tecnología cloud para pymes

La importancia que está adquiriendo el Cloud Computing entre las organizaciones, así como la elección del software que mejor se adapte sus necesidades es innegable. Pero cuando hablamos de pymes, que disponen de recursos más limitados, hay que dar en el clavo a la hora de seleccionar el modelo cloud más adecuado. Si se equivocan en su elección, el error repercutirá de forma mucho más negativa a sus cuentas.

Personalización, escalabilidad, seguridad, colaboración… ¿En qué funcionalidades deben centrarse las plataformas cloud para las pymes que quieren digitalizarse? En las siguientes líneas te desglosamos los modelos en la nube más idóneos, en función de las necesidades de cada empresa.

1. Modelo IaaS (Infraestructura como servicio): gestión cloud para pymes que buscan flexibilidad

Muchas pequeñas y medianas empresas, sobre todo las que están sufriendo fuertes picos de demanda, necesitan software escalables que les permitan reducir o aumentar sus recursos en función del volumen de actividad.

El 60% de los servidores actuales van a los centros de datos de los proveedores de servicios cloud y no a los de las empresas.

Por tanto, para las pymes que busquen flexibilidad y escalabilidad, el modelo IaaS es la clave. Este tipo de plataformas gestionan los costes y almacenan los datos mediante un modelo de pago por uso. Es decir, que es el propio desarrollador software quien se “apropia” de los costes de la infraestructura de IT, lo que reduce los costes finales de la empresa.

Característica estrella

Al centrarse en la gestión y almacenamiento de datos, el sistema IaaS proporciona a la organización toda la seguridad que ofrece la nube.

2. Modelo PaaS (Platform as a Service): para pymes que buscan agilidad en sus gestiones

El modelo PaaS tiene como ventaja principal la reducción del tiempo en programar aplicaciones nuevas a la plataforma base desde el cloud. Permite al usuario añadir más funcionalidades sin necesidad de incorporar más personal. Asimismo, este modelo es de pago por uso y suele incluir herramientas de inteligencia empresarial y desarrollo sofisticado, lo que supone un ahorro para muchas pymes, cuya compra generalmente no se pueden permitir.

Característica estrella

Su ventaja más destacada es la colaboración en equipos distribuidos geográficamente. De este modo, tan solo se necesita un dispositivo con conexión a internet para que los miembros puedan colaborar en diferentes proyectos, independientemente de dónde se encuentren.

3. Modelo SaaS (Software as a Service): el servicio cloud universal más utilizado

El modelo SaaS es la plataforma con mayor presencia entre las empresas, especialmente dentro de las startups y microempresas. Se trata del sistema ideal para las organizaciones que necesitan una integración del servicio ágil para ponerse en marcha lo antes posible. Y con un costo inicial mínimo.

Entre otras funciones, SaaS ofrece soluciones integrales desde la nube de pago con uso. Además, es el mismo proveedor quien administra el hardware y el software, garantizando también la accesibilidad y seguridad de la aplicación y de sus datos. Por tanto, las pymes no tienen que gestionar el software.

El usuario, asimismo, puede acceder a su correo electrónico y a los mensajes almacenados desde un explorador web en cualquier dispositivo con conexión a internet. Todo ello, sin necesidad de instalar software adicionales o complementarios.

Característica estrella

Gracias a este sistema, incluso soluciones empresariales más sofisticadas, como ERP y CRM, están al alcance de organizaciones que no cuentan con recursos para administrar la infraestructura y el software necesarios.

Para seleccionar un modelo cloud u otro, no solo se debe tener en cuenta el tamaño de la empresa, también sus necesidades. Solo así la plataforma podrá ofrecer un servicio realmente útil a medida que la empresa vaya creciendo.

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