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Teletrabajo XII: La digitalización de la industria manufacturera

La fabricación inteligente ya marca los tiempos de la digitalización de la industria manufacturera, un sector que depende cada vez más de la automatización.

  • El sector manufacturero dice adiós a los procesos manuales: ahora, el internet de las cosas (IoT), el teletrabajo y las soluciones digitales inteligentes marcan el ritmo.
  • ¿Qué papel desempeñan actualmente la digitalización y el teletrabajo dentro de la industria manufacturera? En este post, te damos todas las claves

El término “manufactura” proviene del latín: manus (mano) y factus (hecho). Sin embargo, este concepto de origen artesanal nada tiene que ver con la manufactura tal y como la conocemos hoy. La industria manufacturera actual orbita en torno a fases de transformación de la materia prima a gran escala, donde la tecnología punta ocupa todos los procesos. De modo que, a lo largo de la historia, el desarrollo tecnológico ha acabado por sustituir al trabajo manual por las máquinas.

No obstante, hoy, el sector manufacturero ha dado un salto cualitativo en la forma de gestionar sus procesos, y en muy poco tiempo. El internet de las cosas (IoT), el teletrabajo y las soluciones digitales basadas en BI (Business Intelligence) ya marcan los tiempos. En este escenario, los fabricantes, especialmente tras la irrupción de la COVID, necesitan este tipo de herramientas para diseñar estrategias y cumplir sus objetivos comerciales a fin de acelerar su propia digitalización.

¡Comparte! Así funciona la digitalización y el teletrabajo en la industria manufacturera.

Teletrabajo en la industria manufacturera, ¿es posible?

En un puñado de meses, el teletrabajo se ha convertido en la apuesta principal de muchas empresas para poder seguir funcionando. No obstante, las organizaciones digitales lo han tenido más fácil que las industriales a la hora de adoptarlo. Al fin y al cabo, gran parte de los puestos de trabajos ligados al sector digital se puede desempeñar con un dispositivo móvil y conexión a internet.

En la industria, en general, la situación es distinta, ya que tan solo las actividades de oficina se pueden desempeñar a distancia. Es el caso del sector manufacturero, donde, tradicionalmente, los puestos vinculados a la fabricación requieren la presencia física del operario en cuestión.

No obstante, ¿puede el teletrabajo ganar presencia en la industria manufacturera, aunque la fabricación esté plenamente ligada al mundo físico? La respuesta es sí, y la tecnología, como siempre, tiene la respuesta.

Con ERP sólidos para controlar los procesos a distancia

Para implementar el teletrabajo en la industria manufacturera, el primer paso es contratar soluciones que administren de forma automatizada y ágil todas las áreas de la empresa. Un ERP sólido que permita gestionar y controlar todos los procesos de fabricación a distancia puede convertirse en el mejor aliado para conseguirlo.

Atendiendo al principio de fábrica inteligente

La industria manufacturera ya dispone de tecnología encuadrada en la fábrica inteligente. De hecho, actualmente, muchos operarios son capaces de programar y controlar los procesos de fabricación en remoto.

Utilizando BI para cubrir los procesos más allá de la fabricación

La tecnología no solo debe estar puesta al servicio de la fábrica inteligente. Las fases previas contemplan departamentos que pueden ser gestionados a distancia con software de gestión empresarial basados en Business Intelligence. Aquí destacamos:

  • Departamento de recursos humanos (RRHH): reclutamiento, evaluación, contratación, nóminas, capacitación y desarrollo, etc.
  • Departamento de producción: recepción de materiales, lotes, partidas, colocación estratégica en almacén de la mercancía, etc.

El parón de operaciones en la industria como consecuencia de la crisis, ha empujado a un sinfín de empresas a alinearse en torno a la automatización de procesos a distancia.

El éxito de la digitalización en la industria manufacturera: un equipo preparado

Monitoreo de herramientas, mantenimiento preventivo, dispositivos de control remoto… Las plantas de fabricación dependen cada vez más del IoT, una tecnología capaz de recolectar grandes cantidades de datos y analizar los más relevantes para diseñar estrategias de mejora. Todo ello, a través de la conectividad.

Pero, como ya hemos adelantado, la industria manufacturera depende en gran medida del trabajo del operario. De modo que la automatización y la conectividad, por sí mismas, no garantizan el éxito de la digitalización. Este éxito dependerá de ciertas variables, sujetas fundamentalmente a la formación del operario en el mundo tecnológico, pero también al resto del equipo. Son las siguientes.

Capacitación

Un nuevo entorno robótico y plenamente digital implica la capacitación de todo el equipo, desde el contable hasta el operador. Para conseguirlo, el apoyo personalizado desde el departamento de recursos humanos será fundamental. En este sentido, muchas estrategias están enfocadas en la clasificación de los empleados que necesitan ponerse a la vanguardia, realizando cursos que motivan al empleado a mejorar su formación y ampliar conocimientos.

Autonomía

Un equipo bien preparado para el entorno digital y las tecnologías de la información y la comunicación proporciona una mayor autonomía a nivel organizacional. Gracias a la tecnología, además, la colaboración online en remoto y las interacciones hombre-máquina son posibles, aumentan y mejoran.

Intercambio de conocimientos y habilidades

Sin lugar a duda, un entorno conectado posibilita el procesamiento y el intercambio inteligente de datos, pero también los conocimientos y las habilidades de los empleados.

Gracias a las posibilidades que ofrece la conexión en remoto, no solo se optimizan los procesos relacionados con la manufactura, también amplían las perspectivas del equipo.

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que el futuro del trabajo en todos los sectores, incluyendo la industria manufacturera, girará en torno a los recursos humanos y la tecnología.

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En España hay tres mercados diferentes de vivienda: uno cae pero los otros dos están subiendo y mucho de precio

La vivienda, uno de los grandes temas económicos y sociales en España. En un país en el que la cultura de la propiedad está más extendida que en el resto de Europa, donde son más proclives a alquilar, la situación del mercado de vivienda interesa y mucho, y desde hace décadas cada vez más.

Porque acceder a una vivienda en propiedad no es fácil, sobre todo para los jóvenes, ya que los precios no han dejado de subir desde los 90. Aunque la crisis del 2008 desinfló la burbuja existente, esto ha sido solo en parte, pues la caída nunca ha llegado a ajustare a la realidad económica de los españoles.

La crisis del COVID ha tenido impacto, como es lógico, en la vivienda. Se preveía de nuevo una bajada de precios en cascada, la cual ha sido así...¿o no? No está del todo claro, de hecho, puede haber sucedido al revés. Y es lo que vamos a intentar explicar a continuación.

¿Qué pasa con la vivienda?

Como decíamos, todos esperábamos que con la crisis del COVID-19 el precio de la vivienda, en cualquiera de sus variantes, bajara (de forma contundente). Pero no ha sido así, al menos donde más se necesitaba, las ciudades.

El mercado del alquiler en las grandes urbes ha bajado sí. Según Idealista, en Madrid más del 10% en el último año y un 13.4% en Barcelona, las más congestionadas. Pero esa bajada no es suficiente si tenemos en cuenta que es un mercado muy inflado ante la cada vez mayor llegada de ciudadanos a vivir en las grandes ciudades por la falta de oportunidades en ciudades de provincias o del interior.

Esta caída viene propulsada, sobre todo, por la falta de turismo internacional y la conversión del alquiler turístico en alquiler de larga estancia, pero no es suficiente. Además, la ocupación ilegal ha hecho que ahora se pidan muchos más requisitos para alquilar.

Pero lo peor está en la vivienda de obra nueva, porque, literalmente, Madrid se ha quedado sin vivienda. Según el censo de la Sociedad de Tasación, Madrid se ha quedado sin un 40% de stock de vivienda nueva, un ritmo que podría hacer que en seis meses ya no hubiera nada.

La pandemia ha relanzado la compra-venta de vivienda en las ciudades, empujando al alza los precios y haciendo que ahora solo queden disponibles los inmuebles más caros. Teniendo en cuenta, además, que la entrada que se pide ahora para comprar una casa es más elevada, hacerse con una vivienda en propiedad es casi misión imposible para los jóvenes. Y según avanzan los expertos ya, en 2022 seguirá subiendo.

Ahora nos vamos al otro extremo: el mundo rural. La pandemia también creo otro espejismo en estas zonas: con el teletrabajo, mucha gente cansada de la vida agitada de la ciudad se iría a vivir al campo para lograr mayor calidad de vida. Y eso sucedió, pero solo durante los primeros meses.

La normalización de la situación sanitaria ha devuelto a muchos a la ciudad, haciendo que la tendencia bajista en la vivienda rural se acentúe. Y, sobre todo, que se enquiste, pues en ciudades de interior como Teruel o Zamora una casa se puede pasar años y años en venta, aunque la bajen de precio.

La despoblación del la España interior y del mundo rural lastra los precios haciendo que sea posible comprar una casa por 50.000 euros en algunos pueblos, algo impensable en una ciudad. Algo impensable en las ciudades.

Por lo tanto, hablamos de un mercado de vivienda a dos velocidades, que va como un tiro en las ciudades y que es prácticamente inexistente en las zonas de interior o despobladas. Un desajuste de consecuencias aún no previstas, pero que se va a convertir en un gran problema a medio plazo.

¿Y la casa de playa?

Otra arista en nuestro complicado mercado de vivienda es el de la vacacional. No los pisos turísticos, sino esa segunda residencia que muchos españoles ansían tener en zonas de costa. Sobre todo, hablamos en zonas consideradas de lujo o de alto standing, como pueden ser las Islas Baleares, Marbella y otras zonas del sur de Andalucía o la Costa Brava.

Según datos de Pisos.com, los catalanes son los que más años de renta íntegra necesitan para pagar una casa en sus costas. Por ejemplo, en la de Garraf, 34 años. En Baleares se tardarían 27,7 años, siendo la costa granadina la más 'asequible', con 11,6 años de renta.

De media, en España una vivienda en la costa destinada al alquiler, que es otro objetivo también de estas operaciones inmobiliarias, arroja una rentabilidad anual del 6,8%, según Fotocasa, y hablamos de la rentabilidad más elevada en una década.

Por lo tanto, puede ser una buena opción de inversión ahora mismo, pero, ¿es de fácil acceso? Según un estudio de Tinsa, el COVID-19 ha llevado a una situación de congelación, y las caídas de precio son del 5% o menos en las zonas donde se ha producido, por lo tanto, hablamos de un mercado poco impactado por la pandemia, de hecho, en el caso de los ya propietarios, pueden sacar ahora más rentabilidad que nunca porque la gente prefiere alquilar una vivienda que irse a un hotel para sentirse más segura.

En resumen, vemos que el impacto del COVID-19 en el mercado inmobiliario no ha sido el esperado. Las bajadas no han sido tan agudas en las ciudades, las cuales se recuperan ya para experimentar subidas en los próximos años poniendo más difícil a las nuevas generaciones adquirir una vivienda en propiedad. Todo ello empujado por la escasez de vivienda nueva. Y esa es una tendencia importada de Estados Unidos.

Apenas se está construyendo vivienda en nuestro país, al igual que sucede allí. Desde 2008, cuando estalló la burbuja, el panorama ha quedado estancado, con actividad residual que no sirve para cubrir la demanda actual ni la futura. Porque cada vez vivimos más años, por lo que las viviendas de las personas de la tercera edad ya no son una opción, pues la gente cuando se jubila prefiere vivir en su casa antes que en una residencia si pueden valerse por sí mismos.

Igual sucede con el alquiler, que no baja lo que debería y que solo lo hace en algunas zonas. Por lo tanto, solo queda el ámbito rural para poder comprar una casa a un precio razonable. El problema es que nadie quiere irse allí.

Por lo tanto, se requiere de una reforma profunda de este mercado que de oportunidades a todo el mundo y que no desahogue las ciudades tan congestionadas sin excluir a la gente del mercado laboral activo en una zona rural despoblada. Porque el problema de la vivienda es solo la punta del iceberg de un problema de mayor calado territorial, que va a ser clave para el progreso del país en los próximos años.

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plan-digital-espana-2025:-¿en-que-consiste-el-nuevo-programa-de-digitalizacion-de-pymes?

Plan Digital España 2025: ¿En qué consiste el nuevo programa de digitalización de pymes?

Descubre en qué consiste el Plan Digital España 2025 y cómo pretende cambiar la vida de las pymes a través de la tan necesaria digitalización del sector empresarial.

  • Tras la pandemia se ha incrementado en un 50% el tráfico de datos móviles.
  • El Plan Digital España 2025 contiene medidas para impulsar la modernización tecnológica y la recuperación económica.

Ya no hay marcha atrás. Las pymes necesitan ser digitales. En España se ha elaborado un plan específico para converger hacia la digitalización del sector empresarial. Se trata del Plan Digital España 2025, que incluye un programa de digitalización para las pymes.

Y es que la pandemia ha acelerado la transformación digital de las pymes. Datos del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital reflejan un incremento en el empleo de aparatos digitales. En concreto, el tráfico de datos móviles aumentó en un 50% en 2020 con respecto a 2019 y el uso de los datos en red fija fue un 20% superior. Todo ello se debe a la necesidad de mayor conectividad que ha surgido como consecuencia de la COVID-19.

Para potenciar la digitalización de las pymes, el Gobierno nacional ha lanzado el Plan de Digitalización para pymes 2021-2025. El documento contiene una serie de medidas para pequeñas y medianas empresas. La inversión se realizará a través de fondos europeos a fin de impulsar la modernización tecnológica y la recuperación económica.

¿Para qué sirve el Plan Digital España 2025?

Las pymes necesitan herramientas y una guía para poder desarrollar su digitalización, aparte de la financiación necesaria. Ese es, precisamente, el objetivo del Plan Digital España 2025.

El documento presentado por el Gobierno de España contiene un conjunto de medidas, reformas e inversiones orientadas a impulsar un crecimiento más sostenible. Para ello siempre se tiene en cuenta el punto de vista digital.

El presupuesto inicial de ejecución contempla una partida de 4.656 millones de euros. Un 95% de los recursos que se emplearán para este plan irán a pequeñas y medianas empresas. En concreto, se invertirán 4.459 millones de euros en la digitalización de las pymes extranjeras y nacionales que tengan presencia en España.

Así será el programa de digitalización para pymes

En los próximos cuatro años el Gobierno prevé haber ayudado a la mitad de todas las empresas de menos de 250 trabajadores que hay en España. Eso supone que cerca de millón y medio de pymes podrán beneficiarse de este tipo de ayudas. Pero, ¿cómo será el programa de digitalización para pymes?

El plan se estructura en varios ejes. Las propuestas de actuación contemplan cuestiones como el refuerzo de las competencias digitales de toda la ciudadanía o la extensión de la cobertura digital. Todo ello sin olvidar el despliegue del 5G en todo el territorio nacional, que también repercutirá en la digitalización empresarial.

El Plan reforzará las competencias digitales de la ciudadanía y pondrá el acento en el despliegue del 5G.

1. Modernizar las pymes

Una de las primeras líneas de actuación del programa del Gobierno contempla una digitalización básica de las pymes. Esto significa la integración de soluciones digitales en los procesos empresariales.

El Gobierno destinará más de 3.000 millones de euros a este fin. Algunas de las medidas que incluyen tienen que ver con la modernización de la gestión interna de las pymes. También se pretende hacer más ágil y efectiva la relación de las pymes con sus proveedores, clientes y con la propia administración. Asimismo, se les dará nociones de marketing digital y se impulsará la ciberseguridad.

Aquí se integra el llamado Digital Toolkit, que consiste en un paquete básico de herramientas digitales. Las pymes podrán disponer de diferentes herramientas habilitadoras, formación, página web o sistema de gestión de recursos ERP gracias a este plan.

2. Formación empresarial para el cambio

Para que el cambio sea posible, no hay que olvidarse de la formación. Esa es, precisamente, la segunda línea de actuación del Plan Digital España 2025. En este caso se pone el acento en reducir la brecha digital por cuestión de género y en proporcionar formación específica a los jóvenes expertos en digitalización.

El presupuesto inicial de esta acción es de 656 millones de euros, de los cuales, su acción principal, ‘Agentes del Cambio’, contará con 300 millones. La idea es financiar la incorporación de profesionales en transformación digital en las pymes. Estos profesionales se ocuparán de desarrollar el plan de digitalización de la empresa y de acelerar su transformación digital

Una de las medidas que se pondrá en marcha surge para frenar la brecha digital por cuestión de género.

3. Impulso al emprendimiento

No habrá crecimiento económico sin emprendimiento. Consciente de eso, el Gobierno destina una partida de 439 millones de euros para que las pymes aprovechen las oportunidades de la economía digital.

De igual forma, el Plan Digital España 2025 tiene en cuenta la creación de redes de emprendimiento. En esta acción se invertirán 182 millones de euros. Entre las iniciativas que se plantearán destaca la creación de la Oficina Nacional de Emprendimiento. Esta oficina actuará como plataforma virtual que sirva de referente para pymes, autónomos y empresas de nueva creación,

4. Apoyo a la digitalización industrial

Además de eso, se destina apoyo específico a la digitalización industrial. En este sentido, el presupuesto que se tiene es de 450 millones de euros. Esta partida se destinará a impulsar la digitalización en sectores como la industria, el turismo y el comercio.

El Plan Digital España 2025 viene para revolucionar el sector empresarial. Es un programa ambicioso de medidas cuyo objetivo es lograr la reconversión digital de las pymes y conseguir ser más competitivos tras la COVID-19.

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tener-el-dinero-en-la-cuenta-parado-y-no-invertir-es-perder-dinero:-el-caso-practico-del-millon-de-pesetas-en-1990

Tener el dinero en la cuenta parado y no invertir es perder dinero: el caso práctico del millón de pesetas en 1990

¿Tienes el dinero en tu cuenta parado sin invertir? En ese caso estás perdiendo dinero, no sólo por las ganancias que no estás obteniendo, sino por la inflación que no para de limar poco a poco nuestros ahorros.

La inflación es ese aumento de precios que devalúa el poder adquisitivo del dinero. Se considera que un poco de inflación es sano, y en la Eurozona el objetivo del Banco Central Europeo es mantenerla por debajo del 2%. Pero aun así una inflación moderada es capaz de acabar con el poder adquisitivo de nuestros ahorros si los dejamos parados en el banco.

Un millón de pesetas en 1990

En 1990, un millón de pesetas (6010 euros de hoy en día) era una cantidad bastante respetable de dinero. Había caído el muro de Berlín, se desmoronaba la Unión Soviética y China hacía sus tímidos avances en el capitalismo. El Euro todavía no existía y la Unión Europea se llamaba Comunidad Europea. El Salario Mínimo interprofesional para mayores de 18 era de 300,57 euros (50.010 pesetas). Un trabajador que lo percibiera tenía entonces que trabajar 20 meses para haber ganado el millón de pesetas, antes de impuestos.

En 1990 el precio de la leche acordado entre patronal y ganaderos en Asturias era de 37 pesetas, con lo cual con un millón de pesetas se podían adquirir 27.027 litros de leche. Un billete de diez viajes en el metro de Madrid en 1990 se vendía por 410 pesetas, con el millón podíamos invitar a 24.930 personas a un viaje en metro.

En juguetes en 1990 el Fuerte de Playmobil (con el que yo jugaba de pequeño) se vendía por 3.995 pesetas (aunque he encontrado una oferta por 3.550) y el barco pirata por 4.705 pesetas. Es decir, en 1990 con un millón podíamos comprar aproximadamente 250 fuertes de playmobil o 210 barcos piratas.

En 1990 con un millón de pesetas se podían adquirir varios modelos de coches económicos. Por ejemplo el más barato que se vendía en España, el Seat Marbella se podía adquirir por 699.000 pesetas. Si queríamos un coche más grande, el Seat Ibiza se vendía por alrededor de 1.000.000 de pesetas y el primer Renault Clio se anunció por 1.323.000 pesetas, poco después surgió una versión más económica 200.000 pesetas más barata.

Un millón de pesetas en 2021

Seat Ibiza Segunda Mano

En 2021, con un millón de pesetas, si queremos un Seat Ibiza tendremos que ir al mercado de segunda mano

En 2021, 6010 euros siguen siendo una cantidad de dinero respetable, pero su poder adquistivo ha disminuido mucho. El salario mínimo de un trabajador es de 950 euros, con lo que con el millón de pesetas, equivale a 6,32 salarios mínimos. El precio de la leche se situó en 35 céntimos, por lo que con 6.010 euros compraríamos 17.171 litros de leche en el mercado asturiano a ganaderos. El precio de un billete de diez viajes en metro Madrid es de 11,20, con lo cual con el millón de pesetas tendremos sólo 5.366 viajes.

El fuerte de playmobil se vende por 59,99 en la web oficial, sin muñecos, por lo que en 2021 tendremos para sólo 100 fuertes, unos cuentos menos si lo queremos con soldados e indios. El barco pirata “calavera” de playmobil actual de 89,99 euros hace que con el millón de pesetas sólo podemos comprar 66 barcos piratas. Este si trae muñecos.

Respecto a coches, no hay ningún coche en España nuevo disponible por 6.010 euros, como sí lo había en 1990. Sí es cierto que podemos encontrar un Dacia Sandero por cerca de 9000 euros, 1.500.000 pesetas. No está mal., si recordamos es equivalente al precio al que se pasó a vender el Renault Clío en 1990.

¿Y si invertimos?

Seat Leon

Si invertimos, en 2021 puede que nos llegue a dar para comprar un Seat León (superior al Ibiza)

Supongamos que hubiéramos invertido estos 6010 euros al 4%. Hoy en día en los tipos de interés bajo nos puede parecer una cantidad alta, pero en 2012 los depósitos bancarios ofrecían incluso más. Además a partir de la entrada en el euro se multiplicaron las posibilidades de inversión. Según esta calculadora, un millón de pesetas en 1990 equivaldría a 12.814,46€, es decir invirtiendo a una rentabilidad inferior a la de la bolsa, habríamos ganado poder adquistivo.

En treinta años tendríamos 19.942 euros, aproximadamente. ¿Tenemos el mismo poder adquisitivo? Podríamos pagar también 20 salarios mínimos, 56.977 litros de leche asturiana a ganaderos, 17.805 viajes de metro, 332 fuertes de playmobil, 221 barcos piratas de la misma marca. Respecto a coches, podríamos encontrar no sólo el Seat Ibiza de 2021, que es mucho mejor, sino incluso el Seat León que es el segmento superior al Seat Ibiza.

Precios 1990 2021

Esta tabla muestra si hemos ganado o perdido poder adquisitivo, si no invertimos claramente hemos perdido poder adquistivo, si en cambio invertimos, salvo en el metro de Madrid, en 2021 podríamos comprar lo mismo o más que en 1990. Es cierto que no está considerado el factor del IRPF, pero estamos hablando del poder adquisitivo que tendría la inversión. Aún así, el IRPF aplicaría sólo a las ganancias, no al capital invertido. Tampoco estamos considerando el tiempo que tendríamos que dedicarle a mantener la inversión, pero desde que tenemos la banca online, este es muy poco.

Pregunta a los lectores, ¿han ganado o perdido poder adquisitivo desde 1990? ¿Podrían haber conseguido el mismo invirtiendo?

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¿Merece la pena invertir en empresas que dan dividendo? Te lo explicamos

Existen empresas que dan dividendos y esto suele atraer a los inversores. Tener un activo que proporciona rentas, al igual que un piso de alquiler o un bono, parece una buena inversión.

Sin embargo los dividendos no tienen por qué ser atractivos. Existen otras formas de que la inversión sea rentable y no tiene por que venir en forma de renta periódica. Vamos a explicar en qué consiste el dividendo y si en la práctica son interesantes.

¿Qué es el dividendo?

Las empresas que ganan dinero acumulan un exceso de liquidez, un exceso de caja. Y una vez tienen esta caja deben decidir qué hacer con ella. Una opción es reinvertirla completamente, para seguir creciendo el negocio o abrir nuevas formas de ganar dinero.

Otra opción es conservar este exceso en caja, por si vienen problemas en el futuro, para estar preparado para realizar adquisiciones de otras empresas o para realizar inversiones fuertes que requieren una cierta acumulación previa de capital.

Pero si tener el dinero en caja no cumple ningún objetivo concreto lo normal es devolver este exceso de dinero a los accionistas. Y la forma clásica de hacerlo es repartiendo dividendos. Esto implica que cada accionista recibirá dinero directamente en su cuenta de valores.

Por ejemplo una empresa puede decidir repartir un millón de euros en dividendo. Si tiene un millón de acciones, el propietario de una acción recibirá un euro.

Descapitalizando la empresa

Al repartir dividendo lo que está haciendo la empresa realmente es descapitalizar la empresa. Es decir, la empresa una vez reparta el dividendo valdrá menos, ya que el efectivo que posee la empresa es menor.

Aunque es difícil determinar el valor de una empresa, al menos el valor de su caja sí que es sencillo de saber. Y si la caja se reduce el valor de la empresa se reduce en su misma medida.

Cuando una empresa reparte dividendo el valor de la acción cae el valor del dividendo repartido, pues la acción ha perdido dicho importe; importe que por supuesto ha pasado a manos del accionista. Una vez el dividendo está repartido la acción puede subir o bajar según las perspectivas que tenga el mercado, por supuesto, pero el mero hecho de repartir dividendo resta valor a la acción.

Recompra de acciones

Cuando se recibe dividendo el accionista debe pagar impuestos por ello, pues ha recibido una renta. Y en cambio el accionista de una empresa que no reparte dividendos no tendrá que pagar impuestos hasta que venda las acciones y haga cuentas de si la inversión ha sido rentable o no.

Hay algunas empresas (con mucho exceso de caja) que cuidan al tipo de inversor que no quiere una renta periódica por motivos fiscales. Y lo que realizan, en lugar de pago de dividendos, es recompra de acciones. Usan el exceso de caja para comprar acciones de la propia compañía, subiendo por tanto el precio de estas. Un ejemplo de ello es Apple.

Dividendos que no son tal

Algunas empresas han presumido mucho de los dividendos que pagaban en el pasado, como por ejemplo los bancos. Al llegar la crisis de 2007, tuvieron que dejar de pagar dividendos en efectivo, así que se les ocurrió emitir script dividends.

Un script dividend es básicamente una ampliación de capital donde las nuevas acciones no se ponen a la venta, sino que se otorgan a los ya accionistas. Estos accionistas pueden vender estas nuevas acciones si quieren recibir dinero o quedárselas.

Es una forma de emitir dividendos de forma gratuita para la empresa, pues no tiene que deshacerse de liquidez. En la práctica se trata de diluir el capital y por tanto el accionista que conserva las nuevas acciones sigue teniendo el mismo porcentaje de la empresa.

En mi opinión es una forma de compensar a ese accionista que veía muy importante recibir algo de su inversión cada cierto tiempo pero que realmente no tiene mucho sentido a no ser que haya otro motivo, como recapitalizarse.

Empresas que atraen atención en base a dividendo

Como hemos visto, en teoría, el reparto de dividendos deja al accionista igual. Es decir, recibe dinero líquido pero su acción vale menos. Si un accionista tiene una acción que vale 10 euros y recibe un dividendo por un euro, al final tendrá un euro en efectivo y una acción que vale 9 euros.

Si una empresa no crece la inversión es mala y si la empresa crece, la inversión será buena. Todo esto independientemente de que reparta o no reparta dividendos.

Pero lo cierto es que los analistas de bolsa suelen mirar con especial atención a las empresas que reparten dividendos. Y esto lo saben las empresas que intentan atraer a inversores a base de hacerlo y así captar atención mediática.

El problema es que una empresa que reparte dividendos de forma periódica tiene que crecer, y si empieza a tener problemas tiene dos opciones: dejar de pagar dividendos, con lo que es noticia pero negativa; o se inventa alternativas, como por ejemplo los ya mencionados script dividends o locuras recientes como ampliar capital para repartir dividendos en efectivo.

Los dividend aristocrats

Sin embargo, una cosa es la teoría y otra la práctica. Existe un grupo de empresas llamadas los dividend aristocrats que llevan repartiendo dividendo creciente durante los últimos 25 años. Son empresas del S&P500 y su buena trayectoria augura que la inversión será realmente buena en el futuro.

Actualmente existen 65 compañías que cumplen dichas condiciones y hay índices que replican el comportamiento de estas empresas. Lo curioso es que la rentabilidad total (incluyendo dividendos) en los últimos diez años es bastante similar a la del conjunto del S&P500... por tanto volvemos a lo que hemos comentado muchas veces por aquí: buscar una forma de batir al mercado en su conjunto es complicado y por tanto lo más sencillo y barato es invertir en índices.

Pero para un inversor que considere que recibir rentas anuales es importante, invertir en este tipo de empresas puede ser una buena idea. En Europa existe un conjunto de 30 empresas que llevan repartiendo dividendos crecientes los últimos 20 años y podrían ser una buena alternativa sin el problema añadido de invertir en dólares. Ninguna es española.

Un último consejo: si un invesor quiere recibir rentas periódicas de la inversión es mejor que tenga una cartera sólida y que crezca y vender cada año un pequeño porcentaje que invertir en empresas que hacen malabares para poder dar algo de dividendo poniendo en riesgo el futuro de la misma.

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Invertir en Bitcoin y otras criptomonedas en España nos lleva a una cantidad enorme de papeleo con la nueva regulación: todo esto se nos exige

Durante este mes de julio ha salido publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la nueva Ley de la lucha contra fraude en España, Ley 11/2021 de 9 de julio, que también regula las obligaciones de los inversores en caso de invertir en Bitcoin y otras criptomonedas.

La ley indica que se debe informar sobre los saldos en qué se invierten en Bitcoin y otras criptomonedas y los titulares que las criptomonedas que se van a tener en custodia y, por tanto, esto genera realizar más papeleo.

Las obligaciones establecidas para los inversores de criptomonedas

Las nuevas obligaciones marcadas en la ‘Ley contra el fraude’ están orientadas a tener mayor control tributario sobre la compraventa de criptomonedas.

Además, este control llega hasta a las personas y establecimientos que realicen operaciones dentro del territorio de España o entidades que residan en el extranjero pero que proporcionan sus servicios de salvaguarda de las claves de criptografía dentro de España van a estar obligadas a dar información sobre las criptomonedas que tengan a su posesión a Hacienda.

Por tanto, las tres figuras comentadas anteriormente den presentar información sobre las criptomonedas que estén a su posesión a la Agencia Tributaria. Los exchanges (espacio donde se realizan los intercambios de criptomonedas) deben informar de su domicilio, identificación fiscal, precio y fecha que se ha realizado la compra de la criptomoneda.

Además, las personas y establecimientos españoles y entidades que estén fuera del territorio nacional que proporcionan servicios de intercambio están obligados a informar a Hacienda de las operaciones de compra, venta, transferencia, cobros y pagos, los precios de las operaciones y las fechas que se realizaron las operaciones.

El Bitcoin y otras criptomonedas deben aparecer en la renta

Si durante el 2021, tienes en tu posesión Bitcoins y otras criptomonedas en monederos que estén dentro del territorio nacional de España se establece que existe la obligación de informar sobre las criptomonedas que posees.

Esto quiere decir que se debe declarar dentro de la renta todas las criptomonedas como si fuera un bien de inversión. Aquellos Bitcoins y otras criptomonedas que tenga el declarante se deben incluir en el modelo 720 ‘Declaración Informativa sobre Bienes y Derechos en el extranjero’.

Si no se realiza dicha declaración la ley establece que se pueden aplicar sanciones hasta los 5 mil euros por cada uno de los datos que cada una de las criptomonedas que se tendrían que haber declarado.

Las exigencias de la nueva ley para regular el fraude del Bitcoin y otras criptomonedas

La nueva ley establece un listado de los sujetos obligados y la obligación que tiene cada uno de ellos a la hora de implantar las medidas de prevención para el blanqueo de los capitales.

Esto supone que estas empresas deben establecer procedimientos documentados para poder identificar a todos sus clientes, y les deben exigir la documentación acreditadora de su DNI, NIE o pasaporte.

Por otra parte, la justificación de procedencia de los fondos que van a invertir en Bitcoin o criptomonedas, y están obligados a guardar toda la información para disposición de Hacienda durante al menos 10 años.

Si la operación de compraventa de Bitcoin y otras monedas se realice entre empresas, las operaciones se deben registrar con una persona física, es decir, identificar al propietario real y, por tanto, quien va a tomar las decisiones sobre esa criptomoneda.

Se está obligado de inscribirse en el Registro del Banco de España para todos los inversores que son personas físicas o empresas que ofrezcan servicios en España, con independencia de sí sus servicios se hacen en España o no.

Los requisitos obligatorios para inscribirse en el registro son los siguientes:

  • Demostrar delante el Banco de España que se han implantado sistema de control y medidas preventivas para evitar el blanqueo de capitales.
  • Acreditar que se cumplen los requisitos establecidos en la ‘Ley de Ordenación de Entidades de Crédito.

Los inversores que son personas físicas y los directivos de empresas deben acreditar que prestan los siguientes servicios:

  • Trayectoria profesional sin antecedentes y sin despedidos irregulares.
  • No tener sanciones penales o administrativas.
  • No estar en proceso de investigación de los anteriores casos.

El inversor se debe asegurar que su proveedor de Bitcoin y otras criptomonedas sea de fiar

En este momento para el inversor va a ser sencillo que un proveedor de Bitcoins y otras criptomonedas se ha haya inscrito dentro del Registro del Banco de España y, por tanto, da más confianza a la hora que no tenga sanciones o investigaciones.

Por otra parte, para el inversor a partir de ahora le van a pedir la documentación que autentifique y así identificarse como una persona física, independientemente que la compraventa de las criptomonedas las realice una empresa.

Por tanto, el aumento de papeleo por parte de los inversores de criptomonedas ha aumentado considerablemente.

Imagen | sirichai_ec2525606

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Cinco fallos del mercado que el Estado intenta solucionar, con más o menos éxito

Adam Smith inventó la metáfora de la mano invisible para intentar explicar el funcionamiento de los mercados y la fijación de los precios a través del libre juego de la oferta y de la demanda. Sin embargo, el mercado no es perfecto y en ocasiones la mano invisible conduce a situaciones indeseables como desigualdades sociales, posición dominante de algunas empresas o contaminación. Estos son los denominados fallos del mercado.

Un fallo del mercado es una consecuencia negativa de su funcionamiento y se produce cuando este no es eficiente en la asignación de los recursos disponibles. Cinco son los principales fallos del mercado: la inestabilidad de los ciclos económicos, la existencia de bienes públicos, las externalidades, la competencia imperfecta y la distribución desigual de la renta.

A continuación analizaremos en qué consisten cada uno de estos fallos y cómo interviene el sector público para tratar de corregirlos.

La inestabilidad de los ciclos económicos

La economía está sujeta a ciclos económicos, es decir, a fluctuaciones de la actividad económica en fases alternas de expansión y recesión. Mientras que en las primeras la actividad económica y el empleo crecen considerablemente; en las segundas una gran parte de los recursos productivos disponibles permanecen ociosos, lo que hace que el valor de la producción de bienes y servicios disminuya notablemente.

fases

La inestabilidad cíclica es el más importante de los fallos del mercado, ya que afecta directamente al número y a las características de los puestos de trabajo de un país. No en vano, el trabajo o mano de obra es el primer recurso que sacrifican las empresas cuando las cosas comienzan a ir mal.

Cuando esto ocurre el Estado tiene dos alternativas: primera, no intervenir, es decir, confiar en que el mercado salga por sí solo e la crisis y que la actividad económica vuelva a expandirse; y segunda, intervenir consumiendo o produciendo bienes y servicios para hacer crecer artificialmente os niveles de actividad económica y de esta forma compensar la ausencia de demanda privada.

Al conjunto de medidas e instrumentos que el Estado utiliza para intervenir en la actividad económica e intentar favorecer la marcha del país se denomina política económica.

La existencia de bienes públicos

En ocasiones, el mercado no es capaz de dar respuesta a determinadas demandas de la población, como las de tipo social. Este tipo de bienes se denominan no rentables para un inversor particular y suelen ser producidos por el propio Estado. Su principal característica es que es imposible impedir que las personas que no han pagado por ellos los utilicen. Piensen, por ejemplo, en el alumbrado público.

sanidad

El suministro de estos bienes y servicios no rentables por parte del estado se concreta de varias formas: mediante producción propia (justicia, policía, ejército, educación...); adquiriéndolos a empresas privadas para posteriormente distribuirlos entre la población de manera gratuita (alumbrado, puentes, carreteras...); o bien subvencionando parcialmente su adquisición (sanidad, viviendas sociales...).

En cualquiera de los casos, en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) se detallan cada año los gastos previstos en este tipo de bienes y servicios, así como sus fuentes de financiación.

Las externalidades

Como consecuencia de su actividad económica, a veces las empresas generan una serie de efectos que perjudican a las personas que viven cerca de la misma. Por ejemplo, la contaminación acústica de una fábrica. Este tipo de efectos se denominan costes externos o externalidades negativas y son soportados sin compensación por personas ajenas a la empresa.

fabrica

El Estado puede utilizar varios instrumentos para tratar de reducir o eliminar las externalidades. Las más importantes son tres:

  • Umbrales máximos: consiste en determinar unos límites que marcan la máxima contaminación que una empresa está autorizada a causar. Si se pasa, hay sanción.
  • Impuestos unitarios: es una cantidad que se paga en concepto de impuesto directamente relacionada con lo que se contamina. Por ejemplo, por cada kilo de dióxido de azufre emitido al aire se debe pagar 0,50 euros.
  • Licencias de contaminación: a determinadas empresas se les exige una licencia en la que se especifica el límite de visión de las sustancias contaminantes, el lugar, el periodo de vigencia...

Todas estas medidas de política medioambiental no previenen la contaminación, sino que la aceptan como un mal menor. Para prevenirla la única alternativa es que la sociedad sea consciente de que es responsabilidad de todos evitar el deterioro medioambiental.

La competencia imperfecta

Los monopolios, los oligopolios y la competencia monopolística son mercados de competencia imperfecta. Esta falta de competencia conduce a prácticas abusivas por parte de las empresas en la fijación de precios y de condiciones de venta, de forma que los consumidores nos vemos gravemente perjudicados. Comprar reseñas google positivas.

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Los acuerdos o pactos para fijar precios de venta o cualquier otra condición de la misma, la limitación injustificada de la producción o el reparto de mercado son ejemplos de consecuencias de mercados imperfectos que están prohibidas en la actualidad.

La defensa de la competencia es una prioridad del Estado, y a través de la Comisión Nacional de la Competencia intenta evitar estas situaciones de abuso de poder de ciertas empresas. La instrucción y resolución de los procedimientos abiertos en materia de defensa de la competencia y la elaboración de informes y análisis sobre la situación de competencia en determinados mercados son algunas de sus funciones.

La distribución desigual de la renta

Es inevitable que en el mercado solo expresen sus preferencias aquellos cuyo nivel de ingresos les permite pagar el precio de los bienes y servicios que ofrecen las empresas. En este sentido, la redistribución de la renta por parte del Estado es necesaria, si bien no suele ser demasiado eficiente.

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La política económica no sólo tiene como objetivo estabilizar la economía para evitar las fluctuaciones negativas de la misma, sino también reducir las desiguales en la distribución personal o geográfica de la renta, estableciendo medidas y leyes para distribuirla. Este objetivo se consigue principalmente a través de la política fiscal, reflejada cada año en los PGE.

Las becas de estudio a familias cuyos ingresos no superen los 15.000 euros anuales, el salario mínimo o las subvenciones para la creación de empresas son algunos ejemplos de políticas redistribuidos de la renta. Todas ellas se basan en el principio de equidad, según el cual la sostenibilidad de los gastos del Estado debe ser financiada por todos los usuarios según su capacidad económica. Sin embargo, ¿esto es efectivamente así? Tenemos dudas al respecto.

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El ahorro acumulado impulsa la recuperación

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La recuperación de la economía se reanudó en el segundo trimestre de este año, tras la interrupción sufrida en el último trimestre de 2020 y el primero de 2021 a consecuencia de las sucesivas olas de la pandemia. Según las cifras avanzadas por el INE, el crecimiento del PIB con respecto al trimestre anterior ascendió al 2,8%, más de lo esperado. De confirmarse este resultado —se trata de cifras provisionales que pueden estar sujetas a posteriores revisiones—  la economía habría recuperado en torno al 70% del PIB perdido.

El crecimiento ha sido mayor que
en el conjunto de la eurozona, que registró en el mismo periodo un avance del 2%,
aunque debido a la mayor magnitud de nuestra caída inicial, nuestro PIB aun se
encuentra un 6,8% por debajo del previo a la crisis, frente a un 3% en el caso
de la eurozona. Aunque nuestro país será el que más crezca este año, también será
el que, al final del mismo, más lejos se encontrará de los niveles de PIB anteriores
a la pandemia. Esto se debe, principalmente, a la enorme brecha que ha dejado
la caída del turismo exterior, el elemento más afectado por la crisis y el que
más tiempo va a tardar en recuperar la normalidad.

Gráfico 1

Gráfico 2

El crecimiento del segundo trimestre se apoyó sobre la vigorosa expansión del consumo privado, propulsado por la bolsa de ahorro acumulada durante la pandemia. Ese consumo parece haberse dirigido fundamentalmente a los servicios, una vez eliminadas las restricciones a la movilidad y relajadas las limitaciones a la actividad de ciertos sectores tras el final del estado de alarma. Esto ya era avanzado por varios indicadores que experimentaron un fuerte despegue a partir de mayo, como las pernoctaciones en hoteles de residentes en España o el tráfico aéreo de pasajeros. Así, las ramas sectoriales que más crecieron fueron precisamente las de comercio, transporte y hostelería y las actividades artísticas y culturales.

Pese a haber sido estos últimos sectores
los más golpeados por la crisis según cualquier métrica que utilicemos, no son,
según las cifras de contabilidad nacional, los que más lejos se encuentran en estos
momentos de recuperar los niveles de actividad previos a la crisis, sino,
sorprendentemente, la construcción, que, según dichas cifras, ha caído de forma
ininterrumpida durante los tres últimos trimestres. Algo muy difícil de
entender, puesto que la construcción es, precisamente, el único sector que no
solo ha recuperado, sino incluso superado, el nivel de empleo anterior a la pandemia,
tanto si medimos este en número de horas trabajadas, como en número de
afiliados efectivos, o en ocupados según la EPA.

En cuanto a las perspectivas para la segunda mitad del año, la expansión de la variante Delta supondrá una recuperación algo más lenta de lo que podría haber sido sin ella, pero no la hará descarrilar. Todas las previsiones apuntan a un crecimiento en el tercer trimestre más intenso incluso que en el segundo, siempre que no se restauren las restricciones a la movilidad, lo cual no parece probable dada la menor gravedad de la nueva ola de la pandemia gracias al avance en la vacunación. Este mayor crecimiento esperado se explica fundamentalmente por dos motivos. En primer lugar, en el segundo trimestre hubo un mes, abril, de baja actividad debido a la persistencia de las restricciones, mientras que la libertad de movimientos será completa en todo el tercer trimestre. En segundo lugar, la liberación del sobreahorro acumulado seguirá ejerciendo un fuerte impulso que se reflejará especialmente este verano en la expansión del turismo nacional.

La variable ausente será, por tanto, el turismo internacional. Este también comenzó a despegar a partir de mayo, y las perspectivas de cara al verano eran muy alentadoras gracias a la vacunación. Hasta que llegó la variante Delta. Ahora mismo su evolución es muy incierta, pero está claro que es la variable que más tardará en recuperarse, lo que tendrá también implicaciones desde una perspectiva territorial: las comunidades autónomas más dependientes del turismo exterior serán las que más tiempo sufrirán las consecuencias de la crisis.


OCUPADOS | Los resultados de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre también han sido mejores de lo esperado. El número de ocupados creció, en términos desestacionalizados, un 0,8%, y el número de horas trabajadas, en los mismos términos, en torno a un 5%. La tasa de actividad, que se desplomó al inicio de la crisis debido a la dificultad de buscar empleo como consecuencia de las restricciones –lo que hizo que muchas personas dejaran de contar como activas– ha vuelto prácticamente al nivel anterior a la misma. La tasa de paro ha descendido hasta el 15,3%, aunque si incluimos a los trabajadores en ERTE, sería del 16,4%.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Solvencia bancaria tras el coronavirus

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En 2020 se decidió posponer los Juegos Olímpicos por la pandemia. Se esperaba que en el verano de 2021 la covid-19 ya no sería un obstáculo para celebrarlos. En cierto modo, lo ha seguido siendo, imponiendo unas pruebas deportivas sin público. También la Autoridad Bancaria Europea (ABE) optó por postergar la realización de los test de estrés a la banca hasta 2021, algo inicialmente paradójico para unas pruebas que están diseñadas para responder a escenarios adversos. La decisión parecía razonable por la dificultad que entrañaba dilucidar a qué escenarios había que enfrentarse y además los bancos de la Eurozona mantienen niveles cómodos de capitalización en general.

Las pruebas de esfuerzo simulan qué pasaría con los niveles de solvencia bancaria en determinados escenarios. En el muy adverso, por ejemplo, para el caso de España, se ha considerado una caída simulada del PIB del 0,9% en 2021, del 2,8% en 2022 y un crecimiento del 0,5% en 2023, con niveles hipotéticos de desempleo de hasta el 21,9%. Improbable, pero en lo que vamos de siglo ya hemos tenido grandes golpes. Sin olvidar, como apuntó el Banco de España esta misma semana, empieza a haber indicios de posibles aumentos de la morosidad.

Las pruebas que ya hizo la Reserva Federal y que incluían a varios bancos europeos ya fueron positivas. Pasaron todos. Buen precedente que se confirmó este viernes con los test de resistencia de la ABE para cuatro bancos españoles (Santander, BBVA, Sabadell y Bankinter). Todos resistirían una recesión severa de cuatro años, aunque solamente el ratio de capital de Bankinter se quedaría por encima de la media europea en ese escenario.

En estas pruebas se aprende por el camino. Por eso, tal vez la lección más importante en 2021 es hacia dónde van y no tanto dónde se está ahora mismo. Los supervisores europeos siguen permitiendo —por motivos de la pandemia— a los bancos usar sus colchones de capital para absorber pérdidas. No aprietan, de momento, con el llamado Pilar 2 de exigencias de solvencia, que se ocupa de la gestión de pérdidas esperadas. Es más, han anunciado que, a partir de octubre, se eliminarán las restricciones para repartir dividendos. Hasta finales de 2022, cuando se esperan cambios. Por ejemplo, vincular más el resultado de los test de a las exigencias de ese Pilar 2. El colchón de capital va a tener que ser algo más holgado. Tanto más cuanto más exigidos se vean los bancos en las pruebas de esfuerzo. La banca española, que por diferentes razones ha funcionado con colchones algo más estrechos, debe culminar el refuerzo de su solvencia para llegar con más holgura a 2023.

En los test del futuro se incluirán exigencias relativas al blanqueo de dinero y fraude y, progresivamente, de financiación sostenible. Otros signos de los tiempos que corren, que marcan las crisis, con empresas financieras hiperreguladas. Tal vez, en algún tiempo, haya pruebas de privacidad y exigencias de transparencia y competencia, a medida que los bancos se parezcan más a las superplataformas que dominan la economía del siglo XXI o estas se acerquen más a lo financiero.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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¿Qué significa el IRPF con tipos negativos que propone el PSOE? Ventajas para rentas bajas y un gran problema

Hace unos días el PSOE expuso sus ideas para una reforma fiscal en una Ponencia Marco, documento que será debatido en el 40 Congreso del partido que se celebrará en Valencia en el mes de octubre.

Entre los temas propuestos está la reforma del impuesto de sociedades para fijar un tipo efectivo mínimo o estudiar nuevos impuestos verdes. Pero lo más destacado es la creación de tipos negativos en el IRPF.

¿Qué son los tipos negativos?

Actualmente en el IRPF todos los tipos son positivos. Es decir, siempre que tengamos ingreso como persona física acabaremos pagando algo de impuestos. Si el salario es muy bajo y/o las circunstancias familiares son unas determinadas puede que en la declaración de la renta del año posterior el importe total a pagar de IRPF sea cero y por tanto la declaración salga a devolver.

Pero que Hacienda devuelva dinero a una persona no implica que haya tipos negativos. Implica que el tipo una vez realizada la declaración es más bajo que el tipo que hubo en la retención. Pero en ningún caso el tipo es negativo.

Si el tipo del IRFP fuera negativo esto implica que Hacienda pagaría al contribuyente. Es decir, que estaría recibiendo una subvención y que el sueldo neto sería superior al sueldo bruto, cosa que en la actualidad no sucede.

IRPF negativo, una buena idea

Esta propuesta del PSOE no es nueva. De hecho hace unos años Ciudadanos propuso un complemento salarial para las rentas más bajas para estimular la empleabilidad de los trabajadores con menor formación.

Este complemento salarial incluso llegó a firmarse en el pacto de Presupuestos de 2017 entre PP y Ciudadanos, pero no llegó a implementarse. Y era una buena idea que quedó en nada, como casi todo lo de aquella legislatura incompleta.

Por tanto este nuevo complemento salarial propuesto por el PSOE, aunque ahora lo llamen IRPF negativo, es una buena idea. Es una forma de redistribución directa, sin papeleo, que podría llegar a los más necesitados sin tener que esperar años para recibir ayudas que necesitan.

El gran fallo del necesario Ingreso Mínimo Vital aprobado en 2020 es el tiempo que tardan en aprobarse las ayudas, y un mecanismo automático, donde Hacienda comprueba los datos, agiliza necesariamente el proceso de las ayudas.

Sin embargo, tiene un gran problema

Agilizar el IMV a través de Hacienda, con cero papeleo y con todos los receptores recibiéndolo es una muy buena idea. Pero tiene un problema: como el pagador de los ingresos no puede aplicar tipos negativos a la retención el trabajador tendría que presentar la declaración de la renta para recibir los ingresos a través de Hacienda. Y esto implica que recibiría las ayudas un año más tarde.

En muchas ocasiones un año de retraso puede ser muy importante, no hay más que ver la situación desesperada de muchas familias porque el IMV no llega a tramitarse y se aprobó hace un año.

Para compensar esto se podría crear un mecanismo para el adelanto de las devoluciones de IRPF, como por ejemplo existe con la desgravación de maternidad o de familia numerosa. Pero ya tendrían que ser los beneficiarios los que la soliciten y aunque el proceso podría ser muy sencillo (así lo es en los casos mencionados) hay numerosa literatura que explica que cuando las ayudas no son automáticas hay gente que queda fuera.

Otro problema de este sistema sin el adelanto de las devoluciones es que los trabajadores tienen que realizar la declaración de la renta para recibir su ayuda, y son trabajadores que no están obligados a hacerlo. De nuevo, la falta de automatismos podría reducir su eficiencia y todo lleva a la conclusión de que estos complementos salariales deberían ser implementados de forma automática.

Por tanto, estamos ante una buena idea del PSOE que seguramente tendría más velocidad y aceptación que el mecanismo actual de IMV, pero que requiere una implementación con automatismos para que su efectividad sea universal. Esperemos que llegue a buen puerto.

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