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El paquete de ayudas alemán es tan grande que podría generarle un problema de deuda

Desde el comienzo de la guerra, el presidente Putin ha utilizado los suministros de gas como arma política y económica para reducir el apoyo occidental y especialmente europeo a Ucrania. Y Alemania, que ha desarrollado su modelo industrial con la contribución del gas ruso, es uno de los grandes perjudicados del conflicto.

En consecuencia, las interrupciones en el suministro de gas de Rusia han llevado los precios del combustible a niveles récord desde el verano y aumentaron los temores de escasez de gas en invierno en la economía más grande de la Eurozona. En el mes de septiembre, la inflación alemana alcanzó un máximo de 70 años del 10,9%.

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Este panorama ha llevado al Gobierno socialista alemán a anunciar el llamado "escudo protector" una medida que pretende movilizar 200.000 millones de euros, para mitigar el impacto del aumento de los costos de la energía y aliviar las peores consecuencias para los consumidores y las empresas, lo que supone un duro golpe para las finanzas públicas del país.

Ese dinero tiene como objetivo financiar el tope del precio del gas, proporcionar liquidez y subvenciones para el freno del precio de la electricidad hasta la primavera de 2024. La financiación de medidas de apoyo adicionales para empresas que están experimentando dificultades debido a la guerra. La asistencia de liquidez y capital estará disponible para las empresas que no estén suficientemente cubiertas por los frenos de precios de la electricidad y el gas. Esta asistencia se dirigirá a las dificultades causadas por la guerra de agresión de Rusia y evitará efectos inesperados.

Pero esta medida tiene un reverso: el jaque a las finanzas públicas.

Si por algo se ha caracterizado Alemania es por un modelo de finanzas públicas sostenible, con un férreo control del déficit público que, combinado con las múltiples reformas estructurales de su economía y mercado laboral, han llevado a gozar una altísima calidad en su deuda.

En el año 2010 llegó a una relación de deuda pública sobre PIB del 82% para rebajarla al 58,9% en 2019, antes de la crisis del coronavirus. Con la pandemia, los déficits saltaron por los aires y la ratio ha subido al 68,7% y 69,3% en 2020 y 2021 respectivamente.

La medida presentada se financiaría vía nuevos préstamos y se canalizarán a través del Fondo de Estabilización Económica (FSM) reactivado, una medida extrapresupuestaria que se creó en 2020 para ayudar a empresas a sobrevivir a los cierres y otras medidas de salud pública impuestas durante la pandemia.

Alemania emitirá mucha deuda precisamente en el peor momento y pondrá a los mercados de bonos bajo estrés adicional. Sumar una alta deuda en un momento de estanflación no es la mejor señal para la comunidad inversora. La clave la vemos en el bono alemán a diez años. Hoy se encuentra cotizando a una TIR del 2,34%, el nivel más elevado desde el año 2011.

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Otro dato interesante es que los swaps de incumplimiento crediticio subieron al nivel más alto desde abril de 2020, incluso cuando el ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner, insistió en que Alemania "no está siguiendo expresamente el camino del Reino Unido" que después de que los planes de reducción de impuestos del nuevo gobierno provocaran la mayor liquidación en décadas exacerbando riesgos potenciales para la estabilidad del sistema financiero con el desplome de la libra.

El problema surge en un contexto en el que la alta inflación ha eliminado la capacidad de relajar la política monetaria para compensar el impacto en hogares y empresas, en contraste con el inicio de la pandemia de Covid-19. El BCE no absorberá la emisión de deuda adicional, por lo que la expansión fiscal se producirá en un contexto de costes marginales de financiación mucho más elevados.

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El campo también es de las mujeres

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Celebrar anualmente el Día Internacional de las Mujeres Rurales implica, a la vez, un reconocimiento y un estímulo; un reconocimiento de las labores que llevan a cabo las mujeres que viven y trabajan en el ámbito rural, y un estímulo a incrementar su participación en la economía del sector primario, asumiendo puestos de más nivel y mayor responsabilidad. 

Lo cierto es que el predominio de los hombres en las actividades agrícolas y ganaderas es muy notorio. De las aproximadamente 770.000 personas que actualmente trabajan en España en el sector agrario, solo 181.000 son mujeres: es decir, por cada 100 hombres, 31 mujeres. Las diferencias entre comunidades autónomas son, sin embargo, significativas1 (Gráfico 1). En Asturias y Cantabria —comunidades con una ocupación agraria total por debajo de la media nacional— la relación entre mujeres y hombres ocupados en el sector agrario es aproximadamente de 70/100. En cambio, en Murcia y Extremadura —las dos comunidades con mayor ocupación agraria— el número de mujeres empleadas por cada 100 varones empleados es mucho más bajo (34 y 10, respectivamente). Por tanto, las mujeres que trabajan en la agricultura y la ganadería no están más presentes en aquellas comunidades con más empleo en el sector primario; más bien al contrario, la participación laboral femenina se aproxima más a la masculina en los territorios en los que la agricultura y la ganadería generan menos puestos de trabajo.


Si la aproximación entre las tasas de empleo masculinas y femeninas se considera una condición necesaria para avanzar hacia la a menudo reivindicada “igualdad real entre mujeres y hombres en el medio rural”2, la tendencia es poco halagüeña. Tomando como referencia temporal el inicio de la Gran Recesión, se observa una creciente masculinización del empleo agrario. En 2008, el sector empleaba a 40 mujeres por cada 100 varones; en 2016 este indicador alcanzó a su valor más bajo (30), recuperándose ligeramente hasta 2019 para volver a caer en 2020. Desde entonces, la relación entre mujeres y hombres empleados en el sector agrario apenas ha variado (Gráfico 2). 


Al examinar con más detalle la evolución del empleo femenino en este sector, se observa que la caída más intensa se produce entre las trabajadoras autónomas (sin empleados)3, cuyo número ha descendido de 95.000 en 2008 a apenas 64.000 en 2022. También las asalariadas —la modalidad de empleo más frecuente— han sufrido un descenso importante durante el mismo periodo (desde 124.000 a 107.000). En cambio, las empleadoras (trabajadoras autónomas con empleados) muestran desde el final del periodo de crisis económica (2014) una tendencia ascendente, aunque con oscilaciones. Cabe destacar que el aumento de las mujeres empleadoras en este sector ha sido más intenso que el de los varones empleadores, si bien el número de ellas (9.600) es aproximadamente cuatro veces menor que el de ellos (37.700) (Gráfico 3). 


Sin duda, numerosas mujeres trabajan en la agricultura y la ganadería sin que figuren en alguna de estas categorías de actividad formal. No constan como trabajadoras autónomas (con o sin empleados) ni como asalariadas, pero realizan labores indistinguibles de las de unas y otras. Son, en muchos casos, mujeres que contribuyen informalmente a la explotación agraria familiar, bien de manera habitual, dedicando unas horas cada día, bien contingentemente, según lo requieran las muchas vicisitudes a las que está sometida la actividad en el campo. Intercalan esas actividades laborales bajo sol y lluvia, que escapan a la contabilidad nacional y las estadísticas del empleo, con su trabajo principal: el cuidado de la casa y de las personas dependientes en el hogar (niños y/o personas mayores). En el recientemente publicado “Diagnóstico de la Igualdad de Género en el Medio Rural 2021” se puede leer que las mujeres rurales dedican al trabajo doméstico cinco veces más tiempo al día que los hombres (ellas, casi 10 horas; ellos, menos de dos horas). Los hombres se vuelcan en el trabajo en el campo, muy exigente por las condiciones en las que se lleva a cabo; las mujeres se consagran al cuidado del hogar, pero el medio de vida de la familia (el negocio familiar) también forma parte de su día a día. ¿Cabe esperar que las niñas y jóvenes que crecen en esos contextos cojan el testigo asumiendo este modelo de producción económica y familiar?

En un entorno estructuralmente tan desigual como el que reflejan los datos hasta aquí expuestos, conseguir “la igualdad real entre mujeres y hombres en el medio rural” es uno de esos objetivos normativos inespecíficos que, como tales, suelen ser inalcanzables. Más eficaz parece reivindicar la capacidad demostrada de las mujeres para desempeñar trabajos tradicionalmente considerados masculinos con tanta productividad y tanto valor añadido como los hombres. La mejor manera de reconocer y alentar el trabajo de estas mujeres es seguramente procurándoles condiciones laborales equiparables a las de quienes, con cualificaciones y jornadas semejantes, trabajan en las ciudades, y poniendo a su alcance servicios que les permitan descargarse de tareas que comprometen su tiempo de ocio y su bienestar personal  

1Definido aquí como aquel que comprende las dos primeras categorías de la clasificación Nacional de Actividades Económicas: (1) Agricultura, ganadería, caza y sus servicios; (2) Silvicultura y explotación forestal.

2Véase, por ejemplo, la nota de prensa publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el 15 de julio de 2022, a propósito de la presentación del informe “Diagnóstico de la Igualdad de Género en el Medio Rural 2021”.

3En esta categoría incluímos, además, a cooperativistas y ayudas familiares.

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Guía para interpretar los cambios fiscales

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Cinco ideas para interpretar y evaluar las medidas pactadas la semana pasada por los socios de coalición. La primera es que el margen presupuestario del gobierno es escaso. A pesar del buen comportamiento de la recaudación tributaria en 2022, padecemos problemas graves de déficit y deuda pública. No podemos permitirnos aumentar nuestros desequilibrios fiscales; especialmente en un contexto de rápida subida de tipos de interés y, con ello, de coste de las nuevas emisiones de títulos de deuda. Segunda, en un contexto inflacionario no nos conviene estimular la demanda agregada y, por tanto, debemos evitar rebajas de impuestos generales y sustanciales. Este argumento rema en la misma dirección que el anterior: los cambios fiscales deben ser cuantitativamente limitados, focalizados y, en lo posible, autofinanciados. Rebajas para los más vulnerables e impactados por la crisis de precios, subidas para quienes están en una situación más confortable.

En tercer lugar, España necesita una reforma estructural de su sistema tributario. A ello nos hemos comprometido con Bruselas. El libro blanco publicado hace unos meses ofrece una hoja de ruta para esa reforma y, por ello, no me detendré a desgranarla. Basta incidir en que el objetivo principal del paquete fiscal anunciado no es ese, sino dar una respuesta a una coyuntura económica difícil e inesperada. Por tanto, seguimos con deberes pendientes en el ámbito tributario.

Cuarto, la actualización del IRPF para ajustarlo a la inflación acumulada en la última década no ha sido incluida en el paquete, pero tiene sentido: es evidente que el coste de la vida es superior y los importes de los mínimos personales y familiares o la reducción por rendimientos de trabajo deberían aumentarse. Aunque la lógica de esta propuesta, en la que insiste el Partido Popular, quedaría neutralizada por los dos primeros argumentos apuntados, podría recuperarse en algún momento futuro para facilitar un pacto de rentas integral. Porque, una rebaja en las retenciones podría permitir acomodar subidas salariales (o en las pensiones) más modestas y asumibles por los empresarios.

Quinta y última, la pandemia y la invasión de Ucrania nos han mostrado la necesidad de tener bien identificados a los hogares vulnerables y contar con herramientas de intervención ágiles y bien diseñadas e implementadas para evitar fraudes o desincentivos. En el libro blanco también se incidía en esta limitación. Por eso, nos vemos obligados a actuar por aproximación y por vías indirectas e imperfectas. Urge cambiar esto. Comencemos por extender la obligación de presentar la declaración del IRPF e incorporar al sistema a millones de personas que hoy quedan al margen del sistema. Sin duda, un esfuerzo adicional no menor para la Agencia Tributaria y para los propios ciudadanos. Pero un esfuerzo necesario para mejorar las políticas públicas en el frente de la redistribución.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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La reforma posible de las pensiones: profundizar en la silenciosa porque la ruidosa no funciona

Llevamos una semana hablando de la increíble subida del gasto en pensiones que supone los Presupuestos Generales del Estado 2023. Y justo surge una propuesta alternativa desde ESADE para contener la revalorización, que supone centrar las subidas en las pensiones más bajas y limitarla en las más altas.

Esta propuesta limitaría el incremento en pensiones (ahorraría, según las cifras de ESADE, unos 6.000 millones de euros en 2023) pero también tiene sus críticas porque limitaría la contribuitividad de las pensiones (cobras pensión en función de lo cotizado). Sin embargo ha llegado la hora de ponerse realista.

La reforma de 2013

Este problema no es reciente. Ya se sabía que iba a pasar. Cada vez hay más pensionistas e incluso sin grandes inflaciones el gasto en pensiones se estaba disparando. Así que en 2013 se reformaron las pensiones.

La idea era que en el medio plazo los gastos en pensiones se ajustaran a los ingresos. Por un lado por el cálculo de la pensión a la hora de jubilarse (Factor de Sostenibilidad) y por otro por la revalorización de las mismas (Factor de Revalorización), que dejaba de estar ligada a la inflación. El mecanismo era muy lento, para suavizar la transición y quizá era poco ambicioso. Pero lo cierto es que se aprobó.

Esta reforma "ruidosa" de las pensiones ha fracasado. Se derogaron los cambios e incluso el partido que la impulsó, el PP, se retractó y volvió al famoso "revalorizamos con el IPC, pase lo que pase". Dentro de esta reforma también saltó por los aires el Factor de Sostenibilidad, que era la otra piedra angular de la reforma.

La reforma silenciosa

La otra reforma de las pensiones, de la que casi no se habla, es la que cada año incrementa la pensión mínima, se limita la pensión máxima y sube la base máxima de cotización. Así dicho es bastante popular, ya que redistribuye (no hay pensionistas pobres, aunque hayan cotizado por el mínimo), no paga pensiones de lujo a unos pocos y hace pagar mucho a la Seguridad Social a sueldos altos. Esta es la reforma silenciosa, ya que no exige grandes reformas sino simples medidas aprobadas en los Presupuestos año a año.

Pero esta reforma silenciosa hará que dentro de unos años la pensión mínima y máxima se toquen. Habrá en España solo una pensión. El sistema habrá dejado de ser contributivo, da igual que lo que cotices, la pensión será x. Y la única decisión política será si x es el SMI o un factor del SMI. El sistema habrá pasado de ser contributivo a asistencial.

La propuesta de ESADE

La propuesta de ESADE es que el próximo año, en lugar de aumentar todas las pensiones un 8,5% se suba más a las pensiones más bajas que a las más altas. Esto permite reducir el total de la revalorización no perjudicando a los más desfavorecidos. Pero claro, ahonda en la "reforma silenciosa" y acerca más el momento en el que tengamos una pensión única en España.

A mí personalmente la "reforma silenciosa" no me gusta. Me gusta más lo que se aprobó en 2013, un sistema que fuera adaptando gastos a ingresos de una forma contributiva, lo que incentiva a que todos los sectores de la sociedad (tanto clases más desfavorecidas como las más adineradas) apoyen el sistema. Si la pensión es única contribuyas lo que contribuyas seguro que pierde apoyos.

Pero también es cierto que prefiero un sistema de pensiones a que no exista. Y el camino que estamos siguiendo tiene un final: sistema quebrado e impagos. Ya hemos comprobado que una reforma como la de 2013, que repito, estaba bien pero podría haber sido más agresiva con los tiempos, no es políticamente viable en un país con una edad mediana de 44 años y al que además le gustan los eslóganes de la "reforma silenciosa". Apostemos por ella de forma decidida como sistema para balancear los ingresos y los gastos porque no parece que nos quede mucho tiempo para hacer reformas de calado.

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Se acabó el estigma

Ha costado mucho tiempo otorgar consideración al análisis bancario en los premios de la academia sueca. La concesión del Nobel de Economía a Ben S. Bernanke (The Brookings Institution), Douglas W. Diamond (University of Chicago) y Philip Dybvig (Washington University) supone un redimensionamiento de unas contribuciones que eran, al menos en parte, de largo conocidas y con notable incidencia práctica, pero que, tal vez, habían estado afectadas por un cierto estigma. Lo bancario era antipático o generaba cierta animadversión social tras la crisis financiera de 2008. Las ramificaciones de las contribuciones de estos tres economistas son hondas y pueden haber evitado males mayores para un tipo de crisis, las financieras, que, en todo caso, han tenido una grave y negativa incidencia económica y social. Hay que tener en cuenta que las principales contribuciones de estos economistas se produjeron a principios de la década de 1980 pero han sido la base sólida de modelos de supervisión y de gestión de crisis más o menos afortunados, pero con necesidades evidentes de conocimiento.

El caso de Bernanke es particularmente paradigmático, porque aúna una combinación rara de conocimiento académico de las crisis financieras —es, tal vez, el más destacado analista de la Gran Depresión de la década de 1930 en Estados Unidos— y la práctica como banquero central. A él se debe buena parte del camino que llevó desde la resolución de la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos hasta la expansión cuantitativa sin precedentes que, aun hoy, se sigue considerando tanto un mecanismo que salvó a la economía en aquellos años como un experimento con consecuencias de largo plazo que están aún por dilucidar. En todo caso, Bernanke ilustró muy a las claras el coste social y de confianza que tienen las crisis por la disrupción que suponen en los canales de información financiera, racionando excesivamente el crédito y, por extensión, lastrando la inversión productiva de forma considerable.

No puedo evitar mostrar cierta emoción por la parte del galardón que corresponde a Doug Diamond, al que conocí durante mi estancia en Chicago durante la crisis financiera y a quien pudimos invitar al Foro de Finanzas organizado en la Universidad de Granada en 2011 y en Madrid en 2017, con una recordada contribución en Papeles de Economía Española de Funcas. Sus contribuciones junto al tercer premiado, Philip Dybvig, dan cuerpo a los estudios que permiten describir a los bancos como intermediarios necesarios para tomar depósitos y transformarlos en crédito, si bien, a su vez, están sujetos a delicados equilibrios que los hacen susceptibles a situaciones de tensión financiera —pánicos bancarios— que hacen necesaria la participación del Estado como prestamista de última instancia, ofreciendo sistemas de fondos de garantía de depósitos. En todo caso, como bien es sabido, todo en finanzas tiene un poco de azúcar, pero también de sal para la economía y estos seguros de depósitos han sido también frecuentemente puente hacia los rescates bancarios. El análisis teórico de Diamond y Dybvig ha sido, en todo caso, inspirador para toda la profesión, si bien la complejidad creciente del entorno financiero requiere de nuevas soluciones para evitar estas desoladoras crisis.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Medicina monetaria, sin extender la dosis

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La advertencia del Fondo Monetario Internacional acerca del riesgo de recesión global contiene un mensaje en clave para los responsables de la política monetaria: ojo con la carrera entre bancos centrales por subir los tipos de interés, y con el daño financiero colateral. La directora gerente del Fondo reconoce la necesidad de luchar contra la inflación con el instrumento monetario, so pena de cronificar el proceso inflacionario. Pero también llama a incorporar el impacto financiero del ajuste, sobre todo en las economías más endeudadas al calor de un largo periodo de tipos de interés negativos.

Los términos del dilema parecen contradictorios entre sí (el Fondo no ahonda en cómo resolver el puzzle), pero no lo son necesariamente si se parte de las dinámicas económicas reales, apartándose de modelos que impiden una visión de conjunto. En el caso de la eurozona, no cabe duda de que una acción del BCE era imprescindible para limitar la espiral de precios y el desplome de la moneda única frente al dólar, divisa en la que compramos las materias primas que más se encarecen.

Ese camino ya se ha emprendido, pero entre tanto la economía está dando señales claras de fuerte desaceleración. En septiembre, el principal indicador de coyuntura se situó en terreno contractivo y las expectativas de las empresas españolas para los próximos meses se orientan fuertemente a la baja (según el índice PMI de gestores de compra). Las tendencias son más inquietantes en Alemania: allí se habla del fin del modelo industrial. Esto es algo que la propia política monetaria ha tener en cuenta, por las implicaciones de la subida de tipos para la estabilidad financiera, objetivo clave del banco central junto con el de estabilidad de los precios.


Porque el endurecimiento monetario incide en la economía de manera peculiar: parece relativamente inocuo en la fase inicial del proceso de ajuste de tipos, pero, a partir de un cierto umbral, la situación se complica abruptamente. Recordemos que en España, el crecimiento se fue moderando levemente entre 2005 y mediados de 2007 en un contexto de fuerte ajuste de los tipos de interés. A partir de ese momento, solo se produjeron incrementos marginales de tipos de interés que fueron sin embargo suficientes para precipitar una crisis financiera y una recesión. Un factor que explica esa súbita agravación del riesgo inherente al alza de tipos es el desempleo.

Esto es así porque los hogares suelen asumir las cargas financieras todo el tiempo que conservan su empleo, incluso cuando los ingresos reales se reducen, cosa que ocurre ahora por la inflación. Sin embargo, la pérdida de empleo incrementa fuertemente la morosidad —si bien las entidades están significativamente mejor posicionadas que en tiempos pasados para afrontar ese riesgo—.

Nadie sabe a ciencia cierta dónde se sitúa el umbral a partir del cual los efectos disruptivos superan los beneficios de la restricción monetaria. Además, el entorno económico es cada vez más hostil, elevando la amenaza de recesión, como nos recuerda el Fondo. Todo ello aboga por una gradualidad en la subida de tipos, y una pausa en los planes de reducción de la cartera de bonos en el balance del BCE: los Estados tienen que poder financiar el esfuerzo de contención de los costes de la inflación, sin desviarse del objetivo de corrección de los desequilibrios.

Con todas las cautelas que impone el actual entorno geopolítico, la inflación podría estar tocando techo, al menos en España. Pero el repliegue será largo, incluso más de lo que supone el Banco de España en sus últimas previsiones, donde vaticina un IPC que coincide con el objetivo del 2% dentro de dos años. Hoy por hoy la estabilidad financiera podría forzar a aceptar una senda realista de desescalada de la inflación, y por tanto una inflexión en la narrativa del BCE.

SUPERÁVIT EXTERNO | Los intercambios con el exterior siguen arrojando un sólido superávit pese al encarecimiento de la energía importada. La balanza de los intercambios de bienes y servicios presentó hasta julio un superávit de 9.000 millones, apenas 1.700 millones menos que durante el mismo periodo del año pasado. En comparación, el superávit se ha divido por tres en Alemania, hasta prácticamente desaparecer en julio. Italia, que gozaba de un abultado superávit externo, ha entrado en déficit (-11.000 millones hasta julio) y Francia ha agravado fuertemente el que ya arrastraba (hasta -35.000 millones).

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Por qué hay que acumular papel higiénico en la próxima crisis

Más de dos años desde que nos lanzamos a acaparar papel higiénico, uno de los acontecimientos más tontos e incomprensibles de la pandemia. Y, sin embargo, esa acción estúpida resulta que es la correcta, porque, en economía, ambas cosas pueden ser ciertas, como veremos.

Por eso, vamos a explicar por qué acaparar papel higiénico es la opción acertada en una crisis de este tipo y qué nos enseña para el futuro.

O mejor dicho, nos enseña cuál es la lección principal sobre dinero y economía.

Por qué acaparamos irremediablemente papel higiénico

Lo que ocurrió con el papel es lo que se llama una «compra del pánico». Un fenómeno ampliamente estudiado y explicado por una de las disciplinas más útiles en la práctica: la Teoría de Juegos.

Esta rama de la Economía estudia el comportamiento de los sujetos en diferentes «juegos» o situaciones estratégicas, para tratar de predecir y gestionar dichos comportamientos.

Explica los atascos, la guerra nuclear y por qué acaparas papel, así que veámosla un poco.

El ejemplo más conocido de la Teoría de Juegos es el llamado «Dilema del prisionero». No quiero provocar flashes de Vietnam a los economistas que leen El Blog Salmón, ni complicar con matrices o matemáticas, así que lo explicaré por encima para los que no lo conozcan.

El Dilema del Prisionero

La historia se cuenta de muchas maneras, pero más o menos es así. En esta situación estratégica (o «juego») dos ladrones son atrapados por la policía, aislados en celdas diferentes, de modo que no pueden colaborar o comunicarse, y se les ofrece delatar al otro.

Si ambos ladrones no dicen nada y cooperan entre ellos, la policía no tiene pruebas de un gran delito y se van con apenas una advertencia o pequeña multa.

Pero si uno delata al otro, la policía ofrece un trato de favor y el otro se va a la cárcel.

¿El problema? Que si los dos delatan, ambos se descubren como culpables y encerrados.

No hay honor entre ladrones, así que, al principio, los dos permanecen en silencio y se irán con esa advertencia. Pero, enseguida, concluyen que si hablan obtienen más que callándose, de modo que hay un incentivo a delatar.

Los dos piensan lo mismo, no saben lo que el otro está haciendo, creen (con razón) que su cómplice siente la misma inclinación y, ya sea por obtener mayor recompensa, o por no ser el único tonto condenado, hay una tendencia inevitable a moverse desde la opción de callarse hacia la de delatar.

Esa situación final es lo que se llama un «Equilibrio de Nash».

Es decir, que la Teoría de Juegos predice que, en esas situaciones no cooperativas, hay un incentivo a fastidiarlo todo y fastidiarnos todos.

El caso del papel higiénico es un dilema del prisionero con muchos jugadores, como lo es cualquier «compra del pánico» u otros fenómenos como la «Tragedia de los comunes».

Pero el papel higiénico no se acaba...

Cierto. No exige tecnología, es barato de fabricar, no caduca y no requiere importar materia prima, con lo que la mayoría del papel se hace en cada país. Un cierre de fronteras no provoca escasez.

Y, sin embargo, se acaparó y faltó, porque, aunque no haya una escasez inicial o estructural, las compras del pánico la producen, al menos, momentáneamente.

Como ocupa mucho espacio en almacenes, camiones y estantes, no puede reponerse a la misma velocidad que se acapara y se provoca la escasez por nuestra actitud irracional antes de comenzar a comprar, pero racional una vez ha comenzado.

Porque si ha empezado una compra del pánico y no la hemos previsto, la Teoría de Juegos es clara, el movimiento adecuado es correr a comprar como sea.

Por qué las compras del pánico son cada vez más inevitables

No se sabe muy bien por qué se produce escasez de papel, pero no es nueva.

Durante la crisis de los 70, ya sucedió en varios lugares. Al parecer, Japón fue el inicio y, en Estados Unidos, una broma de Johnny Carson la provocó cuando dijo que había dicha escasez (no era cierta) y todos corrieron a acaparar.

Una vez más, la historia se repite con su manía de hacerlo hasta las comas.

Lo malo es que, en el contexto en el que vivimos, todo empuja a la compra del pánico.

Una manera de mitigar es no publicitar el estadio inicial, evitando el contagio o haciéndolo más difícil. Eso haría que la escasez tuviera una solución más probable por aquellos que quizá podrían atajarla.

Sin embargo, los medios, personas y redes tienen el incentivo a destacar rumores y malas noticias, porque consiguen más atención y tampoco les importa el bien común, como a los prisioneros, sino sus audiencias y consiguientes ingresos por publicidad.

Hay un sesgo negativo en las noticias, culpable, en parte, de la percepción de un mundo más horrible o de contribuir a recesiones, instalando expectativas en la gente que acaban, en ocasiones, con una profecía autocumplida de crisis, como la broma de Carson (recordemos que la economía vive y muere por expectativas).

La compra del pánico más terrible

Dentro de las «compras del pánico» las hay terribles, pero destaca, sobre todo, la bancaria.

Es decir, cuando hay un rumor o noticia de que cierto banco o el sistema financiero va a caer, y se producen las colas donde todo el mundo corre a sacar su dinero.

Estos bancos, tarde o temprano, agotan el efectivo o deciden no atender.

Una vez más, la Teoría de Juegos es clara, el que no ha corrido, se queda sin nada. Una vez prendida la mecha, hay un incentivo a acaparar. Es la maniobra correcta, aunque lo empeore todo.

La gran lección económica del papel higiénico

La rapidez es fundamental cuando hablamos de dinero

Dicha lección es aplicable a la inversión, el emprendimiento, el marketing y muchas otras facetas del éxito y la economía: Es mucho mejor ser el primero que ser el mejor.

El primero en comprar bitcoins, invertir en una desconocida Apple, sacar un producto en un nicho desatendido o tener papel higiénico suficiente. Al menos, hasta que el resto de jugadores se harten de tropezar con él por el pasillo y paren.

Es muy rentable percibir las tendencias antes que el resto y moverse de los primeros.

Si no, como dicen los anglosajones, serás el que se quede «sujetando la bolsa del dinero», vacía porque todos metieron la mano y vendieron, mientras te convencían a ti de que compraras.

Como ya vimos, el timing es fundamental para el éxito de cualquier tipo y repito una de mis reglas básicas de inversión: cuando todo el mundo está hablando de ello, ya es tarde.

¿Hay solución?

Cooperar y seguir actuando como si no viviéramos en un mundo donde el dinero es una gran ilusión compartida, supongo.

Pero, una vez ha ocurrido, la solución pasa por controlar compras desde un ente externo con poder de castigo.

Es decir, el estado casi siempre.

Este puede establecer límites de compra de papel higiénico o financieros (los famosos corralitos), además de aplicar castigos por acaparar y forzar el cumplimiento de la ley, con un policía que acaricie la porra si te ve coger muchos rollos.

Eso cambia la matriz de recompensa de los jugadores.

La moraleja ya la sabemos y, como siempre, es mucho más fácil en la teoría que en la práctica, porque si hay algo habitual en Economía es fallar en las predicciones. Ya se sabe, el viejo chiste de que un economista es alguien a quien pagan para predecir cosas y luego pagan para explicar por qué se equivocó.

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Esta tabla no significa que el sistema financiero vaya a reventar

Una tabla con el total del nocional de los derivados que tienen los bancos de EEUU ordenados de más a menos está apareciendo en redes sociales. Los que la comparten la utilizan para decir que al sumar el total una cantidad absurda (mil billones de dólares), la economía está a punto de reventar. Eso no es cierto, solo demuestra la ignorancia de cómo funciona de verdad el sistema financiero mundial.

Empecemos porque la cantidad de derivados que tiene cada banco no es secreta, sino bien conocida por las autoridades. Además el modo de valorarlo (sumando el nocional) no dice mucho, ya que es sólo uno de los factores que se utilizan para calcular los pagos asociados al derivado financiero.

El nocional de los derivados que tiene cada banco no es un secreto

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Desde la crisis financiera de 2008 los bancos tienen que reportar sus posiciones a “trade repositories” o repositorios de operaciones. Aquí se pueden consultar un listado de los aceptados por ESMA, la autoridad europea de finanzas.

En concreto esta tabla que ronda por redes sociales estoy seguro de que viene de los reportes públicos que dan las propias entidades, que se puede encontrar con una sencilla búsqueda en Google, es decir es una información muy sencilla de obtener, ninguna de las cuentas de Twitter donde has podido verla ha conseguido información confidencial.

El nocional de los derivados no es más que la cantidad de referencia sobre la que se calcula el valor del derivado. Pensemos en un seguro de vida, la cantidad asegurada es lo que se le dará a los beneficiarios en caso de fallecimiento del asegurado, pero si la aseguradora tiene a mil clientes asegurados por un millón de euros, no significa que deba mil millones de euros a los beneficiarios, sino que ganará o perderá según lo bien que haya calculado las primas. Con los derivados sucede algo parecido. Es una cantidad de referencia, pero no significa que sean una deuda.

Antes hemos dicho que saber el nocional de la operación no es información suficiente para saber el riesgo de la misma. Volviendo al ejemplo de los seguros de vida, la indemnización de un millón de euros no nos dice mucho sobre el riesgo de una póliza de seguros. Asegurar a una mujer de 20 años que practica deporte con moderación es mucho menos arriesgado que asegurar a un hombre de 70 que es fumador desde los 15. Incluso aunque la indemnización sea la misma. Con los derivados financieros sucede lo mismo, hay muchos más factores a considerar.

Además una práctica habitual es que los derivados se contratan “hedgeados”, es decir, cubiertos. ¿Qué quiere decir esto? Que si un “trader” de un banco contrata un derivado es con la intención de cubrir una posición que ya tiene (tal vez en otras inversiones como un derivado de tipos de interés o hipotecas) o de cubrirse esa posición en el futuro. Es decir, si tiene un derivado que le hace pagar flujos de mil euros mensuales, intentará haber obtenido otros que le hagan recibir flujos equivalentes (por ejemplo ocho pagos de cien y uno de doscientos) y llevarse una comisión con la diferencia.

Existen límites a los derivados que puede tener un banco, y mecanismos para reducir el riesgo de los mismos

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Esta tabla muestra algo que es bastante de esperar, cuanto más grande sea un banco, más derivados tiene. Es normal, ya que la capacidad de un banco para contratar está, por sentido común y más importante, regulatoriamente limitada por el capital que tiene. Cuanto más grande sea la firma de servicios financieros, es decir, más capital tengan en él los accionistas, más capacidad de contratar (derivados, hipotecas, préstamos personales, etc) tienen.

Pere este no es el único mecanismo que limita la capacidad de contratar del cada trader. Los bancos tienen departamentos de riesgos especializados en controlar que las posiciones abiertas no se salgan de madre. Si un trader opera demasiado o sus operaciones tienen demasiado riesgo, se le bloqueará su capacidad de contratar por el departamento de riesgos de la firma de inversión. No vamos a entrar en cómo calculan los riesgos los departamentos correspondientes de la banca, pero sí que se vigilan varios tipos de riesgos y está regulado como deben hacerlo (son métodos bastante sifisticados).

Adicionalmente, por si estos mecanismos internos fueran insuficientes, existen otros mecanismos para reducir el riesgo de la posición que pueda tener un agente financiero. El primero son las cámaras de contrapartida central. Existían antes de la caída de Lehman Brothers, pero a partir de entonces se ha hecho más esfuerzo por parte de los legisladores (en Europa, EEUU y Japón) para que un mayor porcentaje de la operativa pase por este tipo de servicios. En resumen, las cámaras garantizan que si una de las contrapartidas no es capaz de hacerse cargo de sus obligaciones, ellas se harán cargo. Para ello exigen a ambas contrapartidas garantías y tienen cuantiosos fondos esperando a ser usados si las garantías de la contrapartida fueran insuficientes.

El otro mecanismo es para la operativa que no pasa por cámaras, esta es colateralizada. Eso significa que las empresas de servicios financieros cubren esta operativa con sus contrapartidas consignando garantías que podrán ser ejecutadas en caso de que una de las dos se encuentre en una situación de impago. Es decir, en caso de que uno de la cadena falle, ha tenido que aportar garantías que cubran totalmente o buena parte de su posición. Es un poco como cuando un banco nos pide una vivienda como garantía para ejecutar en caso de no pagar la hipoteca o una casa de empeños nos pide un anillo de oro para prestarnos dinero. Por tanto no pensemos en fichas de dominó, hay “amortiguadores” entre una ficha y otra que hace que si una cae, el resto no la hagan.

Podemos discutir sobre si estos mecanismos (internos y externos) son suficientes y adecuados, sobre si el riesgo está bien cubierto o no. Pero no podemos sumar el nocional de los derivados y decir “es una cantidad muy grande, es una burbuja”, al igual que no pensaríamos que todas las aseguradoras de coches están a punto de quebrar porque hay muchos coches aparcados en la calle.

Así que la próxima vez que vean que alguien argumenta que el sistema financiero mundial es un montón de fichas de dominó a punto de caer usando como argumento la suma de todos los derivados del sistema financiero ríanse en su cara. No importa los títulos o certificaciones que diga tener, sólo demuestra su ignorancia.

Pregunta a los lectores ¿con qué más factores intentan asustarnos en redes sociales?

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el-gasto-en-pensiones-se-desboca-en-2023,-cada-vez-el-gasto-social-esta-dirigido-a-un-grupo-concreto

El gasto en pensiones se desboca en 2023, cada vez el gasto social está dirigido a un grupo concreto

El Gobierno ya tiene por fin sus presupuestos para 2023 después de negociaciones y tiras y afloja con sus socios y demás partidos políticos. Ya ha aprobado un cuadro macro marcado por la crisis inflacionista que sufrimos y que va a recortar el crecimiento del año que viene al entorno del 2%, según sus estimaciones.

Y de entre todas las novedades que se han anunciado, hay una que llama poderosamente la atención. Que era esperada, pero no pensábamos que finalmente el Ejecutivo llegaría a tanto. Pero ha llegado: el gasto en pensiones.

Sí, se revalorizan en función del Pacto de Toledo y subirán el año próximo nada menos que un 8,5%, que es la previsión de la inflación media anual. Por lo tanto, si finalmente sube más, pues...será más.

Vaya, que el Gobierno ha dejado muy claro con estos presupuestos a qué colectivo quiere cuidar y con el que va a hacer un esfuerzo que no va a hacer con los demás. Y, lo sentimos, pero las comparaciones son odiosas y reforzar a los jubilados frente al resto no va a solucionar nada, al revés.

Una decisión que lastra el consumo

Esta subida de las pensiones supone el mayor incremento en gasto del Gobierno en 2023, pasando de unos 170.000 millones en 2022 a 190.000 el año que viene. Y aunque el Gobierno quiera sacar pecho como que hace un gran esfuerzo por el gasto social con estos presupuestos... de los 26.000 millones más de gasto social que ha incorporado, 20.000 se van a las pensiones. Muy equitativo no ha sido, desde luego.

Y ello va a recurrir de nuevo a la hucha de las pensiones, por primera vez en 13 años hará una aportación de más de 2.000 millones para poder costear esta revalorización y también la llegada de nuevos pensionistas al sistema (con esto sabemos que tenemos una bomba demográfica entre manos que cada año se notará más).

Sea como sea, se está pegando un tiro en el pie. ¿Por qué? Porque el no dar tregua a ningún otro colectivo a parte de prorrogar el abono gratuito de tren y alguna cosa más sin mucho impacto, implica reducir la capacidad de gasto de básicamente toda la población menor de 65 años.

¿Y eso a qué nos lleva? A una recuperación mucho más lenta, porque señores, los pensionistas no destacan por su elevado gasto. Por lo tanto, ellos pueden mantener su nivel de vida con un gasto menor a los demás, que tendrán que pagar más por todo sin ninguna ayuda de ese tipo tan directa.

Porque sí, se baja IVA de luz y gas y demás, pero a efectos directos, eso no va al bolsillo de la gente. Por lo tanto, quedan (quedamos) desamparados frente a los jubilados. Ah, y los funcionarios, aunque realmente tienen más miramientos con los pensionistas.

Sí, el próximo año hay elecciones y el Gobierno ya juega sus bazas, pero se olvida de las familias, de los jóvenes...Esos también votan, recuerden.

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las-manufacturas-mantienen-una-trayectoria-favorable

Las manufacturas mantienen una trayectoria favorable

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Índice de producción industrial | Agosto 2022


El índice de producción industrial creció un 0,4% en agosto. El de manufacturas avanzó un 0,7%, y un 3,4% en comparación interanual. La situación en los últimos meses es de estabilidad, aunque encuadrada dentro de una trayectoria de recuperación iniciada a mediados del pasado año (seleccione ‘Manufacturas‘ en el gráfico). No obstante, comienzan a observarse diferencias importantes entre sectores.

Así, los sectores de metalurgia e industria química, que se encuentran entre los más afectados por el encarecimiento del gas, mantienen una clara tendencia a la baja (seleccione ‘Sectores en descenso‘ en el gráfico). También se mueven en la misma dirección el sector farmacéutico y el de fabricación de muebles, aunque en estos casos el cambio de tendencia ha sido reciente, y además partiendo de niveles relativamente elevados, tras los ascensos registrados a lo largo del último año.

En contraste, otras ramas presentan una notable resistencia, o incluso una sólida tendencia ascendente, como es el caso de las industrias de cuero y calzado, maquinaria y equipo y, de forma destacada dentro de este grupo, fabricación de automóviles, si bien en este último caso partiendo de un nivel muy reducido (seleccione ‘Sectores en ascenso‘ en el gráfico). Por otra parte, la evolución del índice español a lo largo del último año y medio ha sido más favorable que la media europea. Así, el nivel de actividad en España en los siete primeros meses del año —aún no se conoce el dato de agosto para la eurozona— es un 2,9% superior al del mismo periodo de 2021, mientras que en la eurozona fue un 0,1% inferior, y, por ejemplo, en Alemania, fue un 1,2% inferior.

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