Coyuntura presupuestaria: proyecciones y deberes

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El pasado 21 de noviembre celebramos en Funcas una jornada de debate sobre la coyuntura presupuestaria y los deberes pendientes, en la que participaron Raymond Torres (director de Coyuntura de Funcas), Bernardo Soto (jefe del servicio fiscal de la CEOE) y Desiderio Romero (catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos e investigador de Funcas). El video de la sesión está disponible en Youtube. En esta entrada hago una síntesis personal de las ideas de una discusión en la que predominaron los acuerdos y los puntos de convergencia.

La primera idea es que la estabilidad presupuestaria es importante. Lo es, en primer lugar, porque en 2024 se reactivarán las reglas fiscales europeas y abandonaremos el cuatrienio especial provocado por la pandemia y la invasión de Ucrania. Todos confiamos en que se trate de nuevas reglas; adaptadas a las fuertes asimetrías en los niveles de deuda y déficit que se observan hoy en la Unión Europea. Porque la aplicación estricta de la regulación actual conduciría a sendas de austeridad sustancialmente más exigentes (y contraproducentes) que las que vivimos hace una década. Pero incluso en una versión adaptada, el marco europeo nos va a obligar a reducir el déficit en 2024 hasta el 3%. Con un desequilibrio presupuestario que cerrará 2023 en el entorno del 4%, el ajuste fiscal es inminente.

La segunda idea es que el objetivo de recortar el déficit no se explica solo por restricciones externas. Necesitamos recuperar margen para afrontar crisis futuras; necesitamos reducir rápidamente el stock de deuda pública para que la carga por intereses no se convierta en una losa que nos impida atender otras necesidades: con una deuda en el entorno del 100% del PIB cada punto adicional de coste medio de la deuda supone alrededor de 15.000 millones de gastos financieros; necesitamos reforzar nuestra reputación fiscal para sortear tormentas en el océano de la deuda soberana; en fin, la responsabilidad fiscal legitimará a España para liderar demandas de reforzamiento de la capacidad fiscal comunitaria para hacer frente a las enormes inversiones que en la próxima década conllevará la adaptación al cambio climático, la transición energética y la digitalización.

El tercer
punto de convergencia es que debemos revisar el paquete de medidas
implementadas en el último bienio para afrontar la crisis de precios. En
particular, la eliminación de todas las actuaciones en el frente energético a
partir del 1 de enero permitiría ahorrar alrededor de 7.500 millones de euros,
lo que equivale a la mitad del ajuste fiscal preciso. Adicionalmente, sería
posible ajustar otras actuaciones teniendo presente su impacto sobre la tasa de
inflación, la desigualdad de rentas o su efecto sobre los incentivos a
objetivos como la eficiencia energética y la movilidad sostenible. El gobierno
debería examinar con rigor y de forma urgente el paquete de medidas para
adelgazarlo lo más posible. Porque no hay que olvidar que los pactos de
gobierno conllevan nuevos compromisos presupuestarios o que la partida por
intereses en 2024 aumentará significativamente respecto a 2023.

En el ámbito tributario existe consenso sobre la conveniencia de actuar en el frente de los llamados gastos fiscales. En línea con las propuestas del Libro blanco sobre la reforma tributaria, existe un amplio margen de eliminación de bonificaciones y tratamientos especiales. Algo que permitiría aumentar la recaudación y rebajar tipos impositivos, con las consecuentes ganancias en términos de eficiencia. De forma complementaria y de nuevo alineados con lo defendido por los expertos del Libro Blanco, en el frente de la tributación medioambiental es donde existen más espacios para el avance y la mejora, desde una perspectiva comparada.

Finalmente, no solo debemos hablar de los ingresos. Es fundamental un nuevo paradigma en el lado del gasto. La evaluación ex ante y ex post de los programas, el rediseño de políticas públicas mediante pruebas piloto, el recurso a instrumentos de intervención diferentes al gasto o a los tributos… Todo ello nos conduce a preocuparnos mucho más sobre el qué hacemos con los recursos públicos, cómo podemos optimizarlos y en qué medida cumplimos los objetivos que se persiguen, y mucho menos sobre cuánto se gasta. El volumen de gasto en un área u otra no puede ser el objetivo político ni el meollo de las discusiones en parlamentos y medios de comunicación. Lo importante son los resultados. El gasto es un mero instrumento.

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Antonio Luna Aguilar: Superando el reto de la trazabilidad en su almacén con Idesa y Sage 200 

El crecimiento y la diversificación del negocio exigen mejorar el servicio a los clientes e implementar la digitalización en sus procesos. 

  • Antonio Luna Aguilar S.L. ya era cliente de Sage y partner de Idesa, pero sus necesidades habían cambiado. Con el lanzamiento de Sage 200 Advanced decidieron impulsar la digitalización de sus procesos. 
  • La migración se ha realizado de la mano del partner de Sage, Idesa, que ha detectado las necesidades de la compañía y personalizado el producto.  

Antonio Luna Aguilar S.L. es una empresa familiar que se dedica a la distribución de abonos y fitosanitarios en toda España. Fue fundada en 1990, su sede se sitúa en La Carlota (Córdoba) y tiene una plantilla de diez trabajadores. Con el paso del tiempo ha detectado nuevas necesidades en su proceso de digitalización y ha elegido a Idesa para continuar su transformación.  

¡COMPÁRTELO! Conoce el caso de éxito de digitalización de Antonio Luna Aguilar, una distribuidora de abonos y fitosanitarios en España. 

Necesidad y reto de la empresa para su digitalización 

La empresa tenía varias necesidades iniciales al comienzo del proyecto para dar impulso a la digitalización de la compañía:  

  • Adaptarse a la nueva normativa del sector de los fitosanitarios. 
  • Optimizar la gestión diaria con la utilización de herramientas tecnológicas que diferenciaran a la compañía respecto a sus competidores.  
  • Medir el resultado de la gestión en tiempo real.  
  • Controlar el stock y la trazabilidad del almacén para reducir los tiempos de espera y mejorar la interacción con los clientes.  

La empresa ya era cliente de Sage y de Idesa, pero necesitaba una nueva solución que cubriera sus necesidades actuales.  

Descubre Sage 200 Advanced y transforma tu empresa para impulsar la digitalización de todos los procesos.  

La solución: Migrar de Sage Murano a Sage 200 Advanced 

Cuando Sage lanzó el nuevo software ERP para pymes, se cerró el acuerdo para implantar Sage 200 Advanced en la empresa. La herramienta se adaptó para el sector fitosanitario y para las novedades legislativas que se han producido en dicho sector.  

Lo más destacado de la implementación de la nueva herramienta ha sido que:  

  • La migración se ha realizado de forma rápida y cómoda. En apenas 15 días todos los departamentos de la empresa se adaptaron a la nueva herramienta. Ha sido un proceso rápido en el que no ha habido resistencia al cambio.  
  • El cambio ha sido sencillo porque la nueva solución tecnológica se parece a la antigua (Sage Murano). Además, la herramienta se ha adaptado al sector del cliente a través de diversos elementos:  
  • Conexión directa con el ministerio para la actualización del registro sanitario y ADR.  
  • Sistema de alertas de Sage que permite conocer cualquier cambio de fechas de validez de registro fitosanitario y a qué productos afecta.  
  • Conexión online con MAPA para consultas de validez del ROPO, fichas técnicas de producto y estar al día en cambios en ADR. Cumplimiento de la obligación de presentar telemáticamente el Registro Electrónico de Operaciones con Fitosanitarios, es decir, el RETO, en la web del Ministerio. 

La migración ha sido rápida, el cambio sencillo y la herramienta se ha adaptado al sector de la empresa.  

El siguiente paso será poner en marcha terminales de pedidos en movilidad para optimizar el trabajo de los comerciales de la empresa y reducir los tiempos de servicio. Así como también aumentar la rentabilidad de la compañía.  

Beneficios que aporta Sage 200 Advanced en la digitalización 

El software ERP Sage 200 Advanced aporta los siguientes beneficios a las empresas del sector fitosanitario:  

  • Se adapta a la normativa del sector, en este caso, del sector fitosanitario.  
  • Aporta una conexión directa con MAPA y con el Ministerio de Fomento para la actualización automática de datos del Registro Fitosanitario, fichas técnicas y ADR.  
  • Automatiza la creación y envío al MAPA del Registro Electrónico de Transacciones y Operaciones con Fitosanitarios (RETO).  
  • Realiza un análisis del negocio sobre Power BI, con indicadores, cuadros de mando y KPIs de todas las áreas de la empresa.  

Sobre Idesa 

Idesa, partner de Sage, es una compañía especializada en soluciones de gestión de negocio y conectividad adaptadas a las circunstancias de cada empresa. Partimos de la base de que cada sector es diferente y las necesidades de cada organización también lo son. Los pasos que llevamos a cabo en todos los proyectos, son: 

  • Analizar y comprender cómo funciona el negocio. 
  • Ofrecer una solución a medida que se ajuste 100% a las necesidades de la compañía.  

En Idesa estamos especializados en implementar y dar soporte a soluciones BMS, ERP y CRM de Sage para empresas. También potenciamos el desarrollo de cada negocio con los mejores servicios cloud, tiendas online, apps empresariales y aplicaciones web conectadas con las soluciones de Sage.  

En definitiva, Idesa, de la mano de Sage, aporta soluciones a medida para la digitalización de los procesos de las pymes. La visión compartida va más allá de la automatización, abrazando un enfoque integral que potencia la competitividad y adaptabilidad de las pymes en un entorno empresarial dinámico. 

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Reducción de las presiones inflacionistas sobre los bienes, pero no sobre los alimentos elaborados

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IPRI | octubre 2023


El índice de precios industriales (IPRI), que nos informa de los precios de los productos industriales a salida de fábrica, y por tanto es un indicador de las presiones inflacionistas por el lado de los costes a lo largo de la cadena de producción, presentó una tasa de crecimiento del -7,8% en octubre. Excluyendo los productos energéticos, la tasa interanual fue del 1,3%, cinco décimas porcentuales inferior al mes anterior. Este último índice se mantiene estable desde comienzos del año, es decir, los precios no han variado desde entonces, aunque la comparación interanual aún arroja una tasa ligeramente positiva (gráfico izquierda).

El índice correspondiente a los bienes intermedios continúa la trayectoria descendente iniciada a mediados de 2022, con una tasa interanual de -5,4%, lo que apunta a una reducción, en general, de los precios de los productos intermedios y, por tanto, de las presiones inflacionistas a lo largo de la cadena de producción de los bienes industriales. No obstante, el índice aún se encuentra un 25% por encima del nivel que había a comienzos de 2021. En la parte final de la cadena de producción, los precios industriales de los bienes finales al consumo no alimenticio se han estabilizado, en un nivel en torno a un 11% superior al de comienzos de 2021 (gráfico derecha). Todo ello en su conjunto apunta a que la ralentización en el ritmo de crecimiento de los precios que paga el consumidor final por la mayoría de bienes que componen el IPC se mantendrá en los próximos meses.

La evolución del índice correspondiente a los bienes alimenticios, sin embargo, ofrece un resultado más desfavorable. Tras haber frenado su ascenso en marzo de este año, y haberse mantenido estable durante los meses siguientes, ha retomado una senda ascendente a partir de agosto (gráfico derecha). Esto podría indicar que los precios que paga el consumidor final por los alimentos elaborados, recogidos en el IPC, los cuales también habían reducido de forma significativa su ritmo de crecimiento en los últimos meses, podrían estar sufriendo de nuevo presiones alcistas que podrían conducir a nuevos ascensos.

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La economía internacional tras el aparente fin de las subidas de tipos

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Se aproximan las fechas de las próximas reuniones de los bancos centrales, Reserva Federal y BCE, y las especulaciones sobre lo que vaya a pasar con los tipos de interés se multiplican. Más aún, tras la publicación este martes de las actas de la última reunión del consejo de gobierno de la Fed, que muestran algunas cautelas a la vez que parecen descartar una subida en diciembre. Buen preámbulo para que los inversores de Wall Street vayan a tener un Día de Acción de Gracias (Thanksgiving), que se celebró ayer, mucho más relajado de lo que pensaban hace escasamente unos meses. Parece, además, que la percepción del mercado es que no habrá más subidas del precio del dinero. Nunca se puede afirmar con seguridad al 100%, pero con la información actual, todo apunta a ello. De hecho, la positiva evolución de los mercados de renta fija y sobre todo variable de las últimas semanas parece descontar ese cese del encarecimiento financiero y han despertado sentimientos de cierto optimismo.

A pesar de todo, los principales riesgos para la economía global tanto en actividad económica y empleo como en inflación continúan estando en lo geopolítico, con numerosos quebraderos de cabeza. Los conflictos bélicos en Ucrania y en Gaza, aunque puedan estar descontados en gran medida desde la perspectiva financiera hoy en día, están lejos de resolverse con la consiguiente incertidumbre. Asimismo, con las elecciones generales de Argentina del pasado domingo, que ganó Javier Milei, de la derecha libertaria, se dio el pistoletazo a un año por delante de votaciones de relevancia, que pueden traer notables cambios. No solamente en Argentina. En junio se celebran las elecciones al Parlamento Europeo, y tal como están las cosas, parece que se visibilizarán las posiciones nacionales tan radicalmente diferentes dentro de la UE. Serán de gran relevancia para conocer el futuro de Europa. No se puede descartar mayor disenso interno y, como consecuencia, un entorno con más dudas que certezas para el Viejo Continente. La UE sigue corriendo el riesgo de quedarse en tierra de nadie en un mundo crecientemente polarizado entre los bloques de EE UU y China.

La visión que salga ganadora de las elecciones europeas determinará, entre otros muchos aspectos, la productividad y competitividad de los próximos años. La evolución de la economía, el bienestar, los costes y precios de la UE dependen y mucho de las decisiones que se tomen en su seno. Y como cierre del año electoral que viene, las elecciones estadounidenses a principios de noviembre de 2024, donde la posibilidad de que Donald Trump vuelva a ser presidente es real, con toda la disrupción que pudiera causar en el comercio y geopolítica global, nuevamente con impactos potenciales en la actividad y los precios.

Volviendo al estricto corto plazo, y como ya se ha indicado, las últimas semanas parecen haber dado un respiro a los mercados, en el que la incertidumbre política a escala global parece no afectar, al menos por ahora. Han bajado en el último mes las rentabilidades de las principales deudas soberanas, destacando el caso de Estados Unidos, referencia del mercado. Incluso Italia, siempre más cerca de la zozobra, también se ha beneficiado con una reducción significativa del coste de su deuda en términos absolutos. Asimismo, el euríbor, referencia clave para las hipotecas a tipo variable, también lleva dando señales de alivio, aunque continúe flirteando con el 4%. Una hipótesis crecientemente aceptada es que lo peor de la inflación podría haber pasado tanto en Estados Unidos como en la zona euro. Es la razón de fondo que explica que la inmensa mayoría de analistas e inversores no esperen nuevas subidas de tipos. De hecho, se intensifica la percepción de que pueden producirse reducciones en el precio oficial del dinero en el año próximo. Si se confirmara el cambio de ciclo monetario, la tremenda subida de tipos en año y medio no habría causado una recesión generalizada ni repercusiones significativas para el empleo. Es cierto que en el segundo semestre de 2023, la economía mundial se ha debilitado de modo generalizado, incluso con recesión en algunos casos (por ejemplo, Alemania).

Por ello, el consenso de los analistas apunta a un soft landing (aterrizaje suave) de la economía después del impacto de la fuerte subida del precio del dinero. No se descarta una recesión técnica de Estados Unidos, pero sería eso, meramente estadística. Con poco impacto en su empleo doméstico y más allá. En la zona euro, también se espera que sus indicadores macroeconómicos se irán moviendo lentamente hacia un terreno más positivo, aunque hasta mitad de 2024 persistirán dudas sobre su actividad económica y precios. En todo caso, la resiliencia del empleo en la UE y la evolución al alza de los salarios —clave para que el consumo no se resienta— pueden favorecer una cierta reactivación de la economía europea en la UE en 2024, sin que haya que esperar necesariamente un repunte significativo de la inflación.

En definitiva, en esta ocasión, tras el proceso tan intenso de subida de tipos por la inflación, no se han generado los mismos problemas que en episodios similares del pasado. Que el mercado de trabajo haya resistido en todo el mundo —con sus lógicas diferencias estructurales entre países—, y que no haya existido una previa burbuja inmobiliaria o financiera parece estar ayudando a que el ajuste necesario para bajar la inflación no tenga, hasta ahora, graves consecuencias económicas.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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La economía tras la investidura

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El inicio del ciclo político coincide con una fase de debilitamiento de la economía, en un contexto internacional incierto, pero no exento de oportunidades. El crecimiento pierde vigor, como lo evidencia la leve caída de la afiliación registrada en lo que va de mes (cerca de 17.000 afiliados menos en términos mensuales y desestacionalizados). Si bien el periodo navideño suele ser positivo para el consumo, cabe esperar un crecimiento escuálido en el último trimestre del año.

El principal lastre proviene del entorno europeo, con una locomotora alemana parada, que no acaba de asimilar la desconexión del suministro ruso ni la necesidad de reducir su dependencia de China, ante una política económica titubeante. Las últimas previsiones de la Comisión Europea apuntan a un crecimiento en la eurozona de apenas el 0,6% para este año, con siete países en negativo. Tampoco ayuda que los socios europeos estén compitiendo en subvenciones para atraer inversión o ganar competitividad de manera espuria, los unos en detrimento de los otros. Es dudoso que la inyección de más de 700.000 millones de euros de dinero público en concepto de “ayudas de Estado” (según los registros de la Comisión para este año) mejore para nada el potencial del conjunto de la UE.


La buena noticia es que la desinflación parece afianzarse, merced de la moderación de los precios del petróleo y de los salarios, con dos consecuencias. Una, los hogares podrían recuperar algo de poder adquisitivo, siempre y cuando el mercado laboral siga aguantando. Dos, la desescalada del IPC, junto con la atonía de la demanda, aconsejan una pausa en la subida de tipos de interés por parte del BCE, y posteriormente una posible relajación. Esto da alas a la Comisión para pronosticar una recuperación de la eurozona: el crecimiento se duplicaría hasta el 1,2%. La hipótesis de los expertos de Bruselas parece optimista, pero no es inverosímil.

En todo caso, la economía española seguiría siendo una de las que más crece. Además, varios factores se conjugan, en teoría, para mantener el impulso. La energía es más barata que en el resto de la UE, contribuyendo a unos costes de producción competitivos. El gas cuesta un 16,6% menos que la media europea, y la electricidad en torno a un 40%, con datos de Eurostat del primer semestre en términos netos de impuestos y tasas. El diferencial de costes energéticos y no energéticos se refleja en un superávit creciente de nuestro comercio exterior intracomunitario.

El talón de Aquiles radica en las cuentas públicas. La deuda se ha reducido en proporción del PIB, pero solo por el doble efecto de la inflación y del crecimiento: se estima que, descontando ambos factores, el endeudamiento seguiría donde estaba hace dos años. Ahora que los precios se moderan, el crecimiento flojea y las cargas financieras se encarecen, el agujero presupuestario solo podrá corregirse equilibrando los ingresos y los gastos corrientes. Es decir, eliminando el llamado déficit primario. Esta es también la condición necesaria para que nuestro pasivo sea sostenible, ya que el volumen de bonos a refinanciar en los próximos años será muy elevado, obligando a los Estados a ofrecer una rentabilidad alta para sus emisiones de bonos.     

En un escenario inercial, que incorpora la supresión de la mitad de las medidas antiinflación (más o menos lo que se desprende a partir de una interpretación libre de los anuncios de investidura), el déficit primario se reduciría hasta el 1% del PIB en 2024 (el déficit total, incluyendo el gasto por intereses de la deuda, sería del 3,6%, según el consenso de Funcas). Por tanto, el ajuste se elevaría a unos 15.000 millones de euros. Un esfuerzo que, distribuido en dos o tres años, parece factible y socialmente asumible, siendo además imprescindible para afianzar el crecimiento de la economía y garantizar el estado de bienestar. 

Deuda | Es probable que el coste de financiación de los Estados se mantenga a un
nivel elevado, incluso si el BCE relajara sus tipos de interés. Esto es porque,
ante el volumen de pasivos y la desinversión de los bancos centrales, los
Estados tendrán que colocar en el mercado un ingente volumen de deuda. En
España, en los dos próximos años vencerán bonos por un total de 342.300
millones, en torno al 23% del PIB (a ello se añade la necesidad de financiar el
déficit). Asimismo, la deuda que vence en toda la eurozona alcanza 2,7 billones
(19% del PIB).

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Desafíos de la transición ecológica en las pymes: ¿Están preparadas para el cambio?

Solo el 15% de las pymes españolas tienen en marcha alguna iniciativa para reducir la huella de carbono en el marco de la transición ecológica.

  • Cada día escuchamos hablar de sostenibilidad empresarial, transición ecológica, cambio climático, pero ¿qué están haciendo las pymes españolas para afrontar el cambio hacia la economía circular?
  • Se impone la necesidad de un nuevo modelo empresarial, pero las organizaciones de menor tamaño deben afrontar numerosos obstáculos y desafíos. Los analizamos en este artículo.

La forma de producir que se utiliza en la actualidad es lineal y no utiliza de forma eficiente los recursos que hay disponibles. Esto supondrá que en los próximos años se produzca una escasez y un aumento de precio de recursos básicos. Las empresas deben reaccionar y cambiar su forma de producir y trabajar para ser más respetuosas con el medioambiente y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En este contexto entran en juego las prácticas sostenibles.

La transición ecológica se ha convertido en un desafío crucial para las pequeñas y medianas empresas en España. Están en un contexto marcado por la incertidumbre económica, un aumento en la carga administrativa y burocrática y dificultades para acceder a recursos financieros. Estas empresas se enfrentan a obstáculos significativos en su camino hacia la sostenibilidad empresarial. Las pymes españolas se ven impulsadas a encontrar soluciones que les permitan abordar estos desafíos y avanzar hacia un futuro más respetuoso con el medioambiente.

¡TUITÉALO! Las pymes se enfrentan a desafíos en el paso a la transición ecológica. ¿Realmente están preparadas para el cambio? ¡Descúbrelo!

¿Qué es la transición ecológica?

La transición ecológica requiere la implantación de determinadas estrategias políticas, económicas y sociales para evitar la contaminación, el cambio climático y para proteger los recursos naturales. Algunos de los elementos más importantes que pueden afectar a las empresas son los siguientes:

  • Economía circular. Requiere cambiar la forma tradicional de producción que supone: producir, utilizar y desechar; para dar una segunda vida a los productos con el reciclaje.
  • Uso de energías renovables. Las empresas que deseen apostar por la sostenibilidad empresarial deberán elegir energías renovables como la solar, la eólica o la geotérmica.
  • Movilidad sostenible. El transporte es uno de los grandes responsables de la contaminación, por lo que se impone el uso de vehículos eléctricos, bicicletas o patinetes, así como el transporte público.

Si quieres que tu negocio crezca y se adapte de forma rápida a los cambios que vivimos, prueba Sage 200 y empieza a gestionar tu negocio de manera eficaz.

¿A qué desafíos se enfrentan las pymes españolas ante la transición ecológica?

Ecoembes e ISTAS han elaborado el informe Economía circular: barreras y dinamizadores para su implementación en las pymes. En este analizan los desafíos de las pequeñas y medianas empresas para la efectiva transición hacia modelos empresariales más sostenibles.

Los principales problemas a los que se enfrentan las pymes para realizar la transición ecológica están relacionados con su tamaño y con la limitación de recursos. Son los siguientes:

Contexto socioeconómico incierto

Nos encontramos en un momento de subida generalizada de precios, conflictos armados en varios países, inflación e incertidumbre económica. Esta situación afecta a las pymes que ven la transición ecológica como un proceso en el que tienen que invertir tiempo y dinero. Sin embargo, deben de ser cautelosas debido al entorno incierto.

Carga administrativa y burocrática

En España se publican cientos de normas a nivel estatal y a nivel de las comunidades autónomas que afectan a las pymes y que suponen un incremento de la carga administrativa y burocrática. Esto dificulta que los empresarios se centren en el negocio y en la sostenibilidad empresarial y deban invertir tiempo en cumplir con “el papeleo”.

En 2022 se publicaron en el BOE y en los boletines de las CCAA, 849 normas a nivel estatal y 340 a nivel de las CCAA.

Dificultades para acceder a recursos financieros

La transición económica requiere recursos económicos y las pymes tienen dificultades para que las entidades financieras accedan a prestarles dinero para ese proceso de cambio. Su liquidez no es la misma que la de las grandes empresas y su capacidad de ofrecer garantías tampoco lo es.

Necesidad de formación

El cambio hacia modelos empresariales más sostenibles requiere la búsqueda de nuevos empleados y la formación de los trabajadores que ya tiene la empresa. La formación se desarrolla en habilidades que hasta hace poco no existían y que se relacionan con la economía circular o la sostenibilidad.

En España, menos de un 0,2% de las pequeñas y medianas empresas están registradas como innovadoras. Estas empresas deben afrontar los cambios con herramientas que faciliten la gestión, como Sage 200.

Necesidad de innovación

Según el informe de la Comisión Europea European innovation scoreboard 2023, España, junto con países como Portugal, Italia o Grecia, se encuentra en una situación de innovación moderada. En España, según datos del Ministerio de Industria, solo 3.118 de las pequeñas y medianas empresas están registradas como innovadoras, es decir, menos de un 0,2% de todas las empresas.

En definitiva, las pymes españolas además de crecer y adaptarse a los cambios, suman otros desafíos. Estos son los que derivan de la necesidad de la transición ecológica hacia un mundo más sostenible y respetuoso con el medioambiente: formación, innovación y financiación.

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El Estado y su capacidad de acción

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La gobernanza económica, entendido ésta como la capacidad de las políticas públicas para acompañar las transformaciones del sistema productivo, es probablemente el principal reto de nuestros tiempos. En el caso de España, la trayectoria de la economía es positiva en relación a otras, a tenor de distintos indicadores de coyuntura, consistentes con un ligero crecimiento, cuando algunos de los socios comunitarios más expuestos a los shocks bordean la recesión. Pero sería erróneo concluir que el viento de cola puede perdurar sin nuevos consensos en torno al papel del Estado en el actual contexto disruptivo.     

Hoy por hoy el impulso proviene de dos factores transitorios. En primer lugar, la competitividad —factor clave del auge de nuestras exportaciones y del sólido superávit externo que prevalece pese a la sucesión de perturbaciones globales— depende sobremanera de los costes laborales. La moderación salarial ha sido la tónica de esta última década, y la disponibilidad de fuentes de energía renovables ha aportado un plus. Desde 2010, los costes laborales unitarios se han incremento un 15% en euros corrientes, es decir, 9 puntos porcentuales por debajo de la media europea. No obstante, esto es poco relevante para acometer las adaptaciones productivas y la reasignación de recursos necesarias para realizar la transición digital y energética. Porque la clave está en potenciar la capacidad productiva, y ahí es precisamente donde tenemos un problema, con una inversión no responde a las expectativas. Desde 2010, el gasto en equipamiento se ha elevado un 11% (en términos constantes, descontado la inflación), justo la mitad de la media europea. 


El sector automotriz es un caso paradigmático de la inviabilidad de competir con salarios atractivos, sin adaptar las cadenas productivas hacia el vehículo eléctrico. Según los datos del sector, la producción de este segmento del mercado crece mucho menos que la demanda, evidenciando el camino que queda por recorrer.

El segundo factor de resistencia, a saber, la política fiscal, se encuentra en situación aún más precaria. Esta política ha ejercido un papel de estabilizador automático, protegiendo el tejido productivo ante las crisis de estos últimos años, y asegurando una cierta cohesión social, como en el caso de la reforma laboral o de la indiciación de las pensiones con la inflación. Todo ello, sin embargo, solo ha sido posible en la era, ya extinta, de abundancia monetaria. Ahora que las condiciones de financiación del Estado se han endurecido, al compás de la subida de tipos de interés y la desinversión progresiva del BCE del mercado de deuda, no queda margen de maniobra para asumir nuevas compensaciones que no encuentren una contraparte del lado de los ingresos públicos.

Además de contar con un espacio de acción coyuntural, el Estado debe asumir un papel proactivo o estratégico, con capacidad para afrontar los cambios estructurales. Para eso están los fondos europeos, siempre y cuando sirvan para transformar el tejido productivo. Cuantitativamente, la ejecución de estos fondos parece avanzar. Las administraciones centrales, por ejemplo, han comprometido prácticamente la totalidad de los recursos desembolsados por Bruselas. Pero de momento los resultados no se reflejan ni en la productividad, languideciente, ni en la inversión productiva, en retroceso en relación al nivel prepandemia (en términos del conjunto de la economía).

Aquí, como en otros
ámbitos de la política fiscal, convendría inspirarse de las experiencias de países
de estructura federal que condicionan las transferencias entre entes
administrativos a los resultados. Instrumentos como la evaluación sistemática
de los grandes programas de gasto y de beneficios fiscales que merman la
recaudación, las transferencias en bloque y el despliegue de recursos o quitas
parciales de deuda en función de su impacto, pueden ser útiles a este respecto.        

En suma, la economía
dispone de mimbres para seguir creciendo a corto plazo. Pero el impulso solo
puede sostenerse con un enfoque renovado del Estado, incluyendo el
replanteamiento de la eficiencia de los instrumentos de acción, al tiempo que
se reducen los desequilibrios presupuestarios.  

SALARIOS | Tras un inicio de año marcado por las compensaciones puntuales de poder adquisitivo, los incrementos salariales se moderan. Según los datos de grandes empresas divulgados por la Agencia Tributaria, la remuneración media por asalariado se incrementó un 5,1% en el tercer trimestre (en términos interanuales), frente al 5,8% en el primer trimestre y 5,7% en el segundo. Asimismo, la información disponible de salarios pactados en convenios colectivos apunta a una leve desaceleración: el incremento de los nuevos convenios hasta octubre fue del 4,2%, casi medio punto menos que en el primer semestre.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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A la espera del informe de Draghi sobre la competitividad europea

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Las cifras hablan por sí solas. La Unión Europea pierde peso en el mundo. Su tamaño suponía el 91% del de EE UU hace diez años y ahora solamente el 65%. Hoy la economía americana más que duplica a la europea. En términos per cápita, salimos peor parados, ya que la población europea (450 millones) supera ampliamente a la de Estados Unidos (332 millones). Las tasas de crecimiento del PIB de la UE desde 1970 han sido persistentemente inferiores a las de Estados Unidos y a las de la economía global. Incluso Japón, estancada tanto tiempo, presenta una tasa media de crecimiento superior a la europea desde 1970. Las razones son diversas y las posibles estrategias de salida o soluciones presentan cada vez desafíos mayores, pero no se puede olvidar que Europa tiene resortes para darle la vuelta a esta situación, si aplica una batería de medidas valientes y ambiciosas con pedagogía.

El nivel de vida, bienestar y comparativamente elevada cualificación de su población y un tejido empresarial potente son ejemplo de esas potencialidades. Es quizás esa esperanza la que llevó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, a convencer a Mario Draghi a elaborar un informe sobre el presente y futuro de la competitividad europea. Se espera con mucho interés en Bruselas y el resto de las capitales europeas, por las estrategias que pueda plantear, que podrían ser una fuente muy interesante de debate en las próximas elecciones al Parlamento Europeo de primavera de 2024. Von der Leyen empleó en su rueda de prensa en la que anunció el encargo a Draghi en septiembre unas palabras que recuerdan a las del anterior presidente del BCE en julio de 2012 para salvar el euro: “Europa hará todo lo necesario para mantener su ventaja competitiva”. Las palabras de Draghi en 2012 fueron vitales en el corto plazo financiero mientras que las de Von der Leyen son fundamentales para el medio y largo plaza o del bienestar europeo. La Comisión Europea también ha solicitado un informe otro ex primer ministro italiano, Enrico Letta, sobre el estado del Mercado Único europeo, que también puede aportar mucha luz.

La Unión Europea parece enfrentarse a un dilema entre el mantenimiento de sus fortalezas —mercado único y libertad de movimiento de bienes, servicios, personas y capitales— y competir con Estados Unidos, China, y en los últimos años, con India. No es solamente en el ámbito industrial clásico, sino al menos igual de importante, en el tecnológico. Cuando se inició la era de las big tech, (Apple, Google, Meta, Microsoft, Amazon) al comienzo de siglo, no se reaccionó desde el Viejo Continente, no hubo homólogas a esas empresas en la UE. No estaba tan lejos una experiencia que resultó más positiva en Europa, como fue la creación de Airbus, que pasó a competir muy bien con las grandes incumbentes americanas de aquel momento (Boeing, McDonell Douglas), aunque se acometió vía subvenciones, lo que generó muchas tensiones con el Gobierno norteamericano y casi un guerra comercial. Era otra Europa, quizás con más visión, más apetito político, más beligerancia competitiva y de, si hacía falta, retorcer un poco las reglas, como siguen haciendo muchos de nuestros competidores globales. Ahora puede estar planteándose una nueva oportunidad con la inteligencia artificial. Europa cuenta con los recursos humanos, el acervo de conocimiento y recursos materiales. El proyecto debe contar con la escala suficiente para ser transformador. Y el enfoque regulador que se adopte —sin duda, muy importante en el desarrollo de la IA— será también determinante.

El problema de la escalabilidad puede ser uno de los obstáculos para el aumento de la productividad y el mantenimiento de la competitividad. ¿Cómo puede ser que un bloque como la UE con el nivel de renta y bienestar alcanzado, un mercado potencialmente tan fuerte, con un programa muy ambicioso de digitalización y sostenibilidad, con unos fondos Next Generation EU de 800.000 millones destinados a inversiones, tenga un futuro incierto en su competitividad? Esos ingredientes deberían ser suficientes. En la práctica no lo son. ¿Por qué? Sin duda, por la falta de unas políticas unificadas en el ámbito de la empresa a escala europea. Las ayudas de Estado se han multiplicado —con muchos excesos de algunos países, como Alemania y Francia— desde la pandemia y la guerra de Ucrania, con lo que han existido varias quiebras de esa unidad de mercado. Sin una política verdaderamente europea con amplio consenso de fomento de la actividad económica y empresarial, el declive relativo de la competitividad europea no cesará. Esta es una de las áreas en las que se debe actuar sin duda.

Por último, pero no menos importante, la regulación de las actividades digitales e intangibles en la UE —más garantista y más restrictiva que en EEUU o China— ha podido limitar la promoción de las mismas. Quizás hasta ahora, esa regulación garantista ha podido tener un trazo más grueso que el deseable. En el futuro, con el desarrollo de la IA en juego, sería bueno afinar más y poder compatibilizar las principales cautelas en la protección de datos y privacidad con un amplio desarrollo —esta vez sí— de las nuevas capacidades digitales que van a surgir, que serán un eje fundamental de crecimiento del futuro. Solo así, no se perderá una nueva oportunidad para mejorar la competitividad y poder continuar manteniendo el alto de bienestar alcanzado en Europa. Quedamos a la espera, Sr. Draghi.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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Estas son las ventajas de la contabilidad en la nube

En este artículo se destaca la creciente importancia de la contabilidad en la nube en el ámbito empresarial.

  • La contabilidad en la nube se ha mostrado flexible y adaptable al crecimiento.
  • Negocios de todo el mundo han dado un salto colaborativo gracias a la contabilidad online.

Contenido del post


  1. Tiempo de respuesta de la contabilidad online
  2. La actualización de la contabilidad en la nube
  3. Contabilidad colaborativa
  4. La confidencialidad de la contabilidad en la nube
  5. Convergencia con otras soluciones en la nube
  6. Seguridad
  7. Las ventajas del software como servicio
  8. Adaptabilidad para el crecimiento
  9. La contabilidad en la nube y el equipo humano

Hace tan solo unos años hablar de contabilidad en la nube o contabilidad online era hacerlo del futuro. Hoy, es una realidad asentada en todos los negocios que están al día con la tecnología.

Y lo cierto es que no es de extrañar. El uso de la contabilidad en la nube se ha mostrado como una decisión rentable por su gran número de ventajas. Además, el avance de la técnica no hace sino confirmar y afianzar esta tendencia.

¡TUITÉALO! ¿Sabes por qué se ha impuesto la contabilidad en la nube? ¡Toma nota de las razones!

1) Tiempo de respuesta de la contabilidad online

La flexibilidad es clave en la empresa actual, en especial para aquellas que están creciendo. Y lo cierto es que la contabilidad en la nube facilita una reacción rápida y sencilla:

  • Permite gestionar los datos para obtener información útil sobre la base de la colaboración y con todo el apoyo de la tecnología
  • Elimina las esperas en los procesos de la información debidas a falta de acceso a equipos físicos. 

2) La actualización de la contabilidad en la nube

Las empresas deben modernizarse con herramientas que respondan a un entorno en movimiento y en continuo cambio. En este sentido, una buena herramienta basada en la nube o cloud computing debe proporcionar de forma continua muchas facetas de actualización, entre ellas:

  • Legal. Cumplirá los requisitos que marquen las normas en cada momento.
  • De seguridad informática. Combatirá las ciber amenazas en tiempo real.
  • Organizativa. Se adaptará a las necesidades de las nuevas prácticas empresariales.
  • Informática. Depurará continuamente el consumo de recursos informáticos.

3) Contabilidad colaborativa

La contabilidad es un sistema de información empresarial con muchas entradas y salidas. La nube es, hoy en día, la mejor herramienta para que esos flujos puedan ser compartidos de forma óptima:

  • Internamente, facilita que los contables tengan acceso a datos de facturación, almacenes, cuentas bancarias, personal, flujos financieros y de inversión, etcétera. Ya no es necesario un intercambio físico de ficheros. Además, la información contable puede compartirse cómodamente con otros departamentos.
  • Externamente, es la manera más sencilla de contar con asesoramiento externo. Puedes compartir un flujo de datos contables continuo, sin tener que fijar fechas de intercambio.

4) La confidencialidad de la contabilidad en la nube

La contabilidad debe manejar datos sensibles tanto para la empresa como para los terceros. La nube es una buena solución para ambos:

  • Para la empresa, los datos quedan libres de intromisiones físicas. Ya no hay en las sedes del negocio un despacho u ordenador que alguien pueda forzar para robar datos. 
  • Los terceros tienen la garantía de que las soluciones de contabilidad en la nube deben cumplir todos los requisitos normativos relacionados con la confidencialidad. Así, por ejemplo, Sage Active está adaptado a lo que exige el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

La contabilidad en la nube es una de las herramientas tecnológicas más poderosas al servicio del crecimiento de las pymes.

Automatiza con Sage Active las tareas más tediosas para ahorrar tiempo e identificar oportunidades de negocio.

5) Convergencia con otras soluciones en la nube

La nube no solo es práctica para la contabilidad, sino que tiene otras dos facetas importantes:

  • Se utiliza en otras soluciones para la gestión empresarial. De hecho, la computación en la nube puede aplicarse a facturas, impuestos, tesorería, inventarios, recursos humanos, relaciones con los clientes y otras áreas.
  • También es empleada en otros campos no estrictamente relacionados con la gestión, como imágenes, planos, textos, datos técnicos, etcétera.

6) Seguridad

La contabilidad online es más segura por dos motivos:

  • El soporte de seguridad por parte del proveedor del servicio es continuo. No hay que esperar para instalar el siguiente paquete de actualizaciones de seguridad.
  • Físicamente, los datos están en servidores muy protegidos. Para una pyme es mucho más probable que alguien con malas intenciones decida atacar sus instalaciones que las de un servidor que puede estar en la otra punta del mundo.
Sage
La contabilidad en la nube se ha mostrado flexible y adaptable al crecimiento.

7) Las ventajas del software como servicio

El desarrollo de la contabilidad online se ha ligado a formas de software como servicio (SaaS). Esto ha proporcionado grandes ventajas a las empresas usuarias, como entre otras:

  • El desembolso se reparte en el tiempo. Ya no se compra un programa, sino que se paga una cuota periódica.
  • Pueden modular mejor su relación con el proveedor. Las empresas introducen nuevas funcionalidades a medida que las van necesitando, sin necesidad de tener que comprar ninguna nueva versión.
  • No necesitan equipos físicos potentes, ya que están en el servidor. 
  • El mantenimiento corre a cargo del proveedor del servicio.

8) Adaptabilidad para el crecimiento

Hoy en día, la computación en la nube es un marco de trabajo para muchos tipos de soluciones contables. Por ejemplo, Sage Active está pensada para las pymes. Algunas de ellas crecerán y se convertirán en grandes empresas. La contabilidad online facilita este proceso de crecimiento.

Existen módulos y funcionalidades que pueden ir añadiéndose e incluso podría cambiarse a soluciones en la nube para grandes empresas.

9) La contabilidad en la nube y el equipo humano

Para el equipo contar con una solución en la nube da varias ventajas:

  • Permite que varias personas estén trabajando al mismo tiempo con la solución.
  • La contabilidad está disponible en cualquier lugar con conexión, lo que incluye los viajes y el teletrabajo.
  • La nube facilita la automatización de las tareas más tediosas.
  • Es la manera más cómoda y rápida de acceder a opiniones que reclamen intercambio de datos contables.

En definitiva, la computación en la nube ha contribuido a soluciones útiles para la contabilidad. Aporta sencillez, flexibilidad y da nuevas opciones, al tiempo que es la mejor herramienta para la seguridad de los datos y el cumplimiento normativo. 

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2023 por su relevancia.

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El círculo virtuoso de la formación: los españoles con nivel educativo alto, más activos en aprendizaje permanente

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En un contexto de rápida evolución del mercado laboral mundial y de cambio demográfico, la formación permanente está adquiriendo cada vez más importancia. La participación en la educación durante la edad adulta proporciona a los individuos una herramienta contra el desempleo, mejora el ajuste entre las cualificaciones y los puestos de trabajo y, por lo tanto, fomenta el desarrollo personal y el bienestar. Difundir una cultura de aprendizaje permanente en la sociedad contribuye, en definitiva, a lograr una mano de obra resistente y, al mismo tiempo, mejorar la cohesión social, garantizando que los ciudadanos sigan participando en el mercado laboral mientras puedan y deseen trabajar. 

El plan de acción del Pilar Europeo de Derechos Sociales establece como objetivo una tasa anual de participación en la formación del 60% para todos los adultos de aquí a 2030. Sin embargo, los últimos datos disponibles muestran que las tasas de participación en educación formal y no formal en los países de la Unión Europea entre el grupo de edad de 25 a 54 años —en el que se alcanzan las cifras más altas de participación en el mercado laboral— está muy lejos de este objetivo (gráfico 1A). En 2022, la media de personas de 25 a 54 años de la UE que participaban en actividades de formación (formal y no formal) ascendía al 14%. Las diferencias entre países siguen siendo significativas. Suecia (39%), Dinamarca (30%), Países Bajos (29%) y Finlandia (29%) destacan como los países con porcentajes más elevados. Algunos países de Europa del Este, como Bulgaria, Croacia, Rumanía, Polonia o Hungría, pero también Grecia, presentan porcentajes muy inferiores (por debajo del 9%). Con una tasa de participación del 18%, España se sitúa por encima de la media de la UE27, y no sólo supera a sus vecinos del sur de Europa, como Portugal (16%), Italia (11%) y Grecia (4,4%), sino también a Francia (15%) y, sobre todo, a Alemania (10%). 


La educación de adultos es especialmente importante para la población desempleada, ya que ofrece una vía de reinserción laboral. En la mayoría de los países europeos, los niveles de participación en educación de los adultos son más elevados entre los desempleados que entre los ocupados (gráfico 1B). Suecia encabeza el grupo tanto para los primeros como para los segundos, con tasas del 52% y el 37%, respectivamente, lo que subraya el compromiso del país con el aprendizaje permanente. Los Países Bajos, Dinamarca y Finlandia le siguen de cerca en cuanto a personas empleadas, pero hay una diferencia notable cuando se trata de desempleados, lo que sugiere diferencias en las estrategias nacionales para estos grupos. En España, la participación en actividades educativas entre los desempleados (20%) es superior a la media de la UE27 (14%), aunque sustancialmente inferior a la de los países nórdicos. 

Es destacable el hecho de que la educación de adultos es más común entre las personas que ya tienen un alto nivel educativo. En todos los países europeos se observa una tendencia común: las personas con estudios superiores son las más dispuestas a emprender iniciativas de aprendizaje permanente (gráfico 2). En otras palabras, la formación genera un círculo virtuoso, estimulando la adquisición de más formación. 


Las disparidades educativas en el aprendizaje de adultos son bastante agudas en España, donde la proporción de personas con educación terciaria que participa en el aprendizaje de adultos (26%) casi cuadruplica la de personas que han alcanzado, como máximo, el nivel de educación secundaria obligatoria. Así pues, las personas con mayor riesgo de desempleo apenas participan en el aprendizaje permanente. Este hecho evidencia un problema al que hay que hacer frente para evitar que aumenten las diferencias educativas y de cualificación entre la mano de obra, con el consiguiente incremento de las desigualdades sociales. 

Esta entrada es un extracto del número de noviembre de 2023 de Focus on Spanish Society.

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