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Rumbo a la economía digital: Plan España Digital 2026 y oportunidades para autónomos y pymes

En 2020 comenzó a implementarse una estrategia para la digitalización de las empresas españolas y para 2026 se plantean nuevos retos que impulsan una gran transformación. Conoce detalles del Plan España Digital 2026.

  • El 56 % de las pymes españolas consideran que la digitalización es clave para la competitividad, según el Observatorio de Digitalización 2023 de GoDaddy.
  • Para impulsar a las pymes y a los autónomos en el uso de las nuevas tecnologías se han establecido nuevos desafíos que derivan del Plan España Digital 2026. Los vemos en este artículo. 

En 2020 vivimos un cambio inesperado debido a la irrupción de la COVID-19. Esta promovió el uso de las nuevas tecnologías por parte de las empresas para poder seguir trabajando durante el confinamiento. También fue un momento de reflexión en el que los empresarios fueron conscientes de la necesidad real de digitalizarse. El Gobierno elaboró la Agenda España Digital 2025 para establecer una hoja de ruta de la digitalización empresarial. La agenda se ha actualizado recientemente para adaptarla a los nuevos retos futuros y se ha elaborado el Plan España Digital 2026.

¡TUITÉALO! El Plan España Digital 2026 se articula en base a tres bases: infraestructuras y tecnología, economía y personas.

Dimensiones del Plan España Digital 2026

El Plan España Digital se divide en tres bases que son las siguientes:

  • Infraestructuras y tecnología, que abarca cuatro ejes: conectividad, impulso a la tecnología 5G, ciberseguridad, economía del dato e inteligencia artificial. En relación con este pilar se aprobó la Ley General de Telecomunicaciones. Lo que se pretende es que en 2026 se universalice la cobertura rápida en toda España y se transformen los sectores productivos.
  • Economía, que incluye cuatro ejes: transformación digital del sector público y de la empresa, emprendimiento digital, España – Hub audiovisual y transformación digital sectorial y sostenible. En el sector privado, por ejemplo, se lanzó el proyecto Kit Digital. Además, se creó la Oficina Nacional de Emprendimiento y se reforzó la financiación de ENISA.
  • Personas, que incluye dos ejes que son los siguientes: competencias y derechos digitales. En este sentido, se contemplan programas para mejorar las habilidades digitales que se gestionarán por el Estado y las Comunidades Autónomas. En cuanto a los derechos digitales, se han elaborado diversas leyes desde 2021 como la Ley de trabajo a distancia o la Ley Rider para regular la nueva realidad laboral actual.

Este último pilar es el más importante, puesto que las personas deben estar en el centro de cualquier cambio y es necesario considerar siempre sus necesidades. Por otro lado, también es importante eliminar desigualdades.

El Plan España Digital 2026 supondrá la eliminación y simplificación de los trámites burocráticos para las empresas.

Nuevos ejes del Plan España Digital 2026

El Plan España Digital 2026 mantiene los ejes que hemos visto en el apartado anterior. También añade otros dos nuevos que son transversales. Son los siguientes:

  • PERTE o Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica. Son instrumentos de colaboración entre el sector público y el privado que tienen como meta impulsar grandes proyectos para el crecimiento de la economía. Se desarrollan en sectores claves para España como la automoción, la salud, las energías renovables, el sistema agroalimentario, la economía circular, la industria naval, la digitalización del ciclo de vida del agua, la nueva economía de los ciudadanos, entre otros aspectos.
  • RETECH o Redes Territoriales de Especialización Tecnológica. En este caso se trata de proyectos que se coordinan con las comunidades autónomas para lograr la transformación digital. Se refieren a aspectos como la inteligencia artificial, las tecnologías verdes por diseño, la ciberseguridad, las redes de emprendimiento digital o la digitalización de entornos rurales y despoblados.

Estos dos ejes, como decíamos, son transversales puesto que afectan al resto de pilares y ejes que hemos detallado en el apartado anterior.

Ventajas para pymes y autónomos

Las ventajas que aporta el Plan España Digital 2026 son las siguientes:

  • La transformación empresarial en diversos aspectos, como el uso de herramientas digitales disruptivas que aumente su competitividad.
  • La formación de las personas para que tengan o desarrollen sus competencias digitales a lo largo de su vida laboral. Asimismo, para que haya más expertos digitales y conseguir además la paridad de género.
  • Otra de las ventajas más destacadas para las pymes y autónomos consiste en la simplificación de los trámites burocráticos. Hasta ahora, este ha sido uno de los obstáculos más relevantes a los que se enfrentan los empresarios.

Todavía queda mucho camino por recorrer para que las pymes y los autónomos españoles se digitalicen y puedan competir con empresas de mayor tamaño. En los próximos años se notarán los cambios y la transformación hacia una economía digital, aunque habrá que actualizar los planes a las circunstancias de cada momento.

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El déficit de inversión con Europa

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La inversión, una de las claves del bienestar de nuestro país, arrastra un déficit desde la época de la crisis financiera. El gasto en equipamiento y adaptación del aparato productivo es a todas luces insuficiente para afrontar las transiciones energéticas y digitales, e impulsar la productividad, sustento del crecimiento futuro. Suecia, uno de los países más productivos del mundo, invierte en bienes de equipo un 30% más que España (en proporción del PIB de cada país). Su productividad ha crecido un 1,3% anual en lo que va de siglo, casi el triple que la nuestra.


La comparación con otros socios comunitarios es también relevante. En los dos últimos años, hemos dedicado un 5,5% del PIB a la inversión productiva, es decir menos que todas las otras grandes economías europeas (y un valor inferior también al nivel anterior a la pandemia). El diferencial parece estar arraigado: ya se registró durante el periodo expansivo anterior a la crisis sanitaria, y por supuesto durante la crisis financiera, particularmente perjudicial para nuestra economía. La brecha podría incluso haberse ahondado, ya que el volumen de recursos dedicados al equipamiento de las corporaciones ha ido mermando, al mismo tiempo que la trayectoria ha sido ascendente en la mayoría de economías de nuestro entorno.

Es paradójico constatar la cautela relativa de la inversión productiva, teniendo en cuenta la disponibilidad de un volumen ingente de fondos europeos cuya razón de ser era precisamente facilitar la transformación del tejido productivo. Desde 2021, las administraciones centrales han ejecutado nada menos que 50.000 millones a cuenta de estos fondos (en concepto de obligaciones reconocidas, tal y como recogen los informes de la IGAE hasta septiembre del presente ejercicio). Casi todo este gasto consiste en “transferencias de capital”, es decir subvenciones y ayudas a la inversión. Bien es cierto que el gasto efectivo equivale a poco más de la mitad de las cifras de ejecución, pero incluso en esa dimensión reducida, el plus de recursos debería haber bastado para propulsar la inversión hacia una nueva dinámica.

También hay buenas noticias: algunas de las empresas más beneficiadas por el plan podrían estar retrasando sus proyectos, a la espera de las autorizaciones oficiales y del desbloqueo total de los fondos. El despliegue de la nueva ronda de recursos europeos, en este caso en forma de préstamos y con requisitos de tramitación aligerados, es otro factor propicio a la inversión. En todo caso, la rentabilidad de las empresas españolas es más que aceptable. Las sociedades no financieras encadenan los excedentes y se han desendeudado (la capacidad de financiación asciende a más de 30.000 millones de euros anuales, de media, desde 2015). La entrada de capital extranjero es también una prueba tangible de las oportunidades de inversión que existen en España. Prueba de esa querencia, en el último año y medio, la inversión directa extranjera en la economía española totaliza 66.000 millones de euros, mejor marca europea después de Francia e Italia. Estos factores conforman un terreno favorable a la inversión, incluso en un entorno de tipos de interés elevados (un factor, este último, que no es específico de España, y que por tanto no puede explicar el retraso).


No obstante, el riesgo de un esfuerzo insuficiente de equipamiento del tejido empresarial persiste, en un momento clave de transformación tecnológica. Todo ello pone de manifiesto la importancia de mejorar la ejecución de los fondos europeos. Y también la aparente ineficacia de los beneficios fiscales incorporados en sucesivos Presupuestos Generales del Estado con el objetivo de estimular la inversión: un sistema complejo, que no parece estar a la altura de los grandes desafíos de nuestros tiempos. Unas reformas pendientes que, junto con el buen manejo de las expectativas, contribuirían a reactivar la inversión productiva, y así apuntalar la convergencia productiva con respecto a las sociedades más avanzadas de nuestro entorno.

EQUIPAMIENTO | Pese al repunte registrado en el tercer trimestre, la formación bruta de capital fijo en concepto de maquinaria y equipamiento (o inversión productiva) todavía se sitúa un 4,9% por debajo del nivel anterior a la pandemia, descontando la inflación. Las otras grandes economías europeas ya han superado dicho nivel y la media de la Unión Europea se ha incrementado un 6,2% en relación a 2019. Destaca el impulso inversor de algunas de las economías que ya contaban con un diferencial favorable de productividad, como Suecia, con un rebote del 16% durante el mismo periodo.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Mensajes del lío de OpenAI

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Menudas semanas llevan Sam Altman y compañía. El fundador de ChatGPT y máximo ejecutivo de la empresa que lo gestiona, OpenAI, fue despedido el pasado 17 de noviembre por un fuerte desencuentro con su Consejo de Administración, acusado de falta de transparencia en sus declaraciones públicas sobre algunos proyectos de la empresa que maneja probablemente una de las principales herramientas tecnológicas del presente y del futuro. Tras un escarceo que casi le lleva a entrar en Microsoft, principal accionista de OpenAI, cinco días más tarde todo volvió al punto de partida y Sam Altman finalmente recuperó su puesto en ChatGPT. Se cambia, además, completamente al Consejo de OpenAI, que deberá, en primer lugar, resolver los problemas de gobernanza de la compañía. También reforzar su misión principal: asegurar que la inteligencia artificial (IA) sea segura para todos. No se puede olvidar que el Consejo de OpenAI no es uno al uso. No son los accionistas los que se sientan en el mismo, sino un conjunto de notables que supervisa el rumbo de la empresa así como las cuestiones de negocio y cómo hacerlas compatibles con la seguridad. La sensación de que OpenAI quería abrir demasiadas líneas de negocio a la vez —potencialmente arriesgando seguridad— generó el caos.

La estructura organizativa actual de OpenAI refleja estos problemas y conflictos de interés. Cuando se creó en 2015, se hizo sin ánimo de lucro, de ahí la peculiaridad de su Consejo de Administración, que vigila el progreso de una IA general que pudiera superar las capacidades de los seres humanos con todos sus peligros. Sin embargo, al tiempo, se dieron cuenta que, para poder desarrollar adecuadamente la tecnología, hacían falta inversiones voluminosas y para ello crearon una filial —esta sí, con ánimo de lucro— en la que Microsoft tomó un 49 por cien del capital (13 millardos de dólares). Ahí comenzó el conflicto de intereses (seguridad versus negocio). Esto será un problema siempre cuando no se adopta una visión de vigilancia adecuada, que no impida los avances en IA —y por tanto las mejoras aparejadas en productividad y aumento del bienestar—, pero a la vez, no exacerbe los riesgos que pueden quebrar muchas de las garantías en protección de datos y seguridad que nos hemos dado como sociedades avanzadas. Llevado al extremo, situaciones próximas a la ciencia ficción, con máquinas y robots superando el mando del control humano.

Por último, OpenAI exhibe el patrón de libre empresa y pocas normas de su país de origen (EEUU), con un enfoque de supervisión, próximo a la autorregulación, donde el Consejo de Administración no tiene el lucro como objetivo principal y, además, está compuesto por expertos o notables “buenos” que vigilan ChatGPT. Es un modelo excesivamente ingenuo y laxo en un mundo tan complejo como el actual, más aún ante la enorme potencia de la herramienta. No funcionará. Por ello, para evitar males mayores, la nueva IA necesita una regulación clara y muy definida, también en Estados Unidos aunque no les guste, que equilibre innovación y seguridad. 

Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia.

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Final anticipado de la escalada de tipos de interés

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Ahora que la desinflación
se va afianzando, el impacto en la economía real del actual episodio de
endurecimiento monetario se ha convertido en la principal preocupación, de tal
modo que cabe preguntarse si no se le ha ido un poco la mano al BCE.  

Casi todos los factores de crecimiento se están agotando uno tras otro. El sobreahorro de los hogares ha desaparecido o se ha transformado en un activo financiero poco líquido, al tiempo que el encarecimiento del dinero reduce la demanda de crédito, uno de los determinantes de la inversión. Tampoco cabe esperar un fuerte impulso del exterior: los intercambios internacionales renquean, afectando sobremanera a la industria europea, muy dependiente de las exportaciones (la OCDE prevé un crecimiento escuálido del comercio mundial en los próximos dos años).

Por si fuera poco, las políticas presupuestarias están constreñidas por la próxima reactivación de las reglas fiscales europeas y las crecientes cargas financieras. La economía española resiste mejor que en el resto de Europa, pero la magnitud de nuestros desequilibrios presupuestarios nos aboca un esfuerzo de consolidación.    


Eso sí, los análisis coinciden en el papel destacado del mercado laboral como dique de contención. El empleo ha seguido creciendo, evitando una escalada de impagos de préstamos bancarios y sosteniendo la demanda. Esto explica que el consumo de las familias sea el principal artífice de la leve recuperación del crecimiento pronosticada por la OCDE para el año que viene. Sin embargo, el vaticinio depende de que el empleo siga aguantando, algo que no está garantizado: si los sectores con más dificultad para adaptarse a la transición energética o la desglobalización no recortan plantilla, es porque consideran que la desaceleración es pasajera.

Por ejemplo, la actividad
en las ramas de automoción y otro material de transporte ha descendido un 4%
desde la pandemia, cuando el empleo se ha mantenido (en el tercer trimestre del
presente ejercicio se situaba incluso un 1,5% por encima del nivel alcanzado en
el mismo periodo de 2019, según los datos de ventas de grandes empresas). Estos
sectores prefieren retener la plantilla, aun recortando la jornada laboral: un
comportamiento que se entiende en un contexto de declive demográfico, siempre y
cuando se mantengan las expectativas de una mejora de la cifra de negocios en
un futuro no muy lejano. De hecho, están apareciendo ya algunas señales
preocupantes a este respecto: véase la ligera caída del empleo en Francia en el
último mes, la también leve subida del paro en Alemania y la clara desaceleración
de la afiliación en España.

A medida que los precios
se moderan, los salarios podrían también recuperar algo de capacidad de compra y
estimular la demanda. No se trata de una espiral salarial tan temida por los
bancos centrales, sino más bien de un fenómeno de compensación puntual de poder
adquisitivo. En Alemania, por ejemplo, los salarios pactados suben entre un 2,5
y un 3%, excluyendo esas compensaciones transitorias y no consolidadas. En todo
caso, el IPC de noviembre confirma la menor presión de la inflación subyacente
(la que se obtiene descontando los componentes más volátiles del índice), tanto
en el conjunto de la eurozona como en España.

A corto plazo cabe
esperar todavía una inflación subyacente alta, y repuntes de IPC por los
efectos base. El BCE querrá comprobar que la trayectoria de los precios y de
los salarios es coherente con sus objetivos, de modo que no se espera un ajuste
antes de la primavera. A partir de ese momento, no obstante, los argumentos a
favor de un recorte de tipos de interés adquirirán más peso (pero ojo porque no
volveremos a la era del dinero casi gratis). Entre tanto, vendría bien una
inflexión en el discurso monetario para alentar las expectativas, y así sostener
los colchones de resistencia, entre otros el mercado laboral.

IPC | El descenso del IPC en noviembre (-0,5% en la eurozona y -0,6% en España), refuerza la tendencia a la moderación de la inflación. Durante la primera parte del año, el IPC registró un incremento medio mensual del 0,4% tanto en la eurozona como en España. En ambos casos, la tasa se ha reducido hasta el 0,1% en lo que va de segundo semestre. Además, la trayectoria es compartida por todos los socios de la moneda única. También se observa una convergencia entre países en el núcleo central de precios, excluyendo energía y alimentos.  

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Vivir la discapacidad en una sociedad poco discriminatoria: un logro insuficiente

Las personas con discapacidad afrontan diariamente
limitaciones tan variadas como difíciles de imaginar para quienes no las
sufren. La vivencia de estas dificultades resulta todavía más onerosa cuando
viene acompañada por sentimientos de discriminación del entorno. Sobre la
extensión de estos sentimientos entre las personas con discapacidad en España
disponemos de una fuente de información estadística relativamente reciente: la
Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia, realizada
entre 2020 y 2021 por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y publicada en
2022 (conocida como EDAD 2020)[1].
Entre las muchas cuestiones por las que pregunta esta encuesta a las personas
con discapacidad, algunas se refieren a si se han sentido discriminadas “alguna
vez por motivo de su discapacidad” en ámbitos de su vida cotidiana, entendiendo
por discriminación que no se les haya permitido hacer algo, se les haya hecho
sentirse inferiores o ignoradas, se les haya molestado o no se les haya
ofrecido la información adaptada a sus necesidades particulares.

Entre los ámbitos por los que pregunta la EDAD 2020, los más genéricos son las “relaciones sociales, tiempo libre, viajes” y los “desplazamientos o viajes en transporte”. En ambos, las respuestas de las personas con discapacidad indican muy mayoritariamente la ausencia de percepciones de discriminación. Quienes contestan que “nunca” las han experimentado son el 91 % y el 94 %, respectivamente, mientras que quienes afirman haber sentido discriminación en esos ámbitos “muchas veces” o “constantemente” no llegan al 3 %; entre el 5 % y el 7 % responden que la han percibido “algunas veces”. Las diferencias entre hombres y mujeres son muy pequeñas, ampliándose ligeramente cuando se pregunta por las relaciones sociales, ámbito en el que más hombres reconocen haber sufrido discriminación; sin embargo, también ellos contestan en una proporción muy amplia (89 %) que “nunca” se han sentido discriminados en esta esfera de su vida cotidiana (Gráfico 1).


Semejantes sentimientos son también muy escasos cuando se pregunta a quienes se encuentran empleados en el momento de realización de la encuesta si se han sentido discriminados “en su empresa o su lugar de trabajo” o si han padecido “situaciones de acoso laboral (mobbing)”. En el primer caso, un 88 % niega haber percibido discriminación; en el segundo, el porcentaje alcanza el 93 %, si bien con una diferencia no desdeñable entre mujeres (91 %) y hombres (96 %) (Gráfico 2)[2].


En general, estas respuestas retratan a una sociedad que desaprueba la discriminación y respeta a las personas con discapacidad. Este retrato encaja con los datos que proporcionó el último Eurobarómetro sobre discriminación publicado por la Comisión Europea (2019), según el cual España arroja la cifra más alta de población general de 15 o más años que tiene amigos o conocidos con discapacidad: casi cuatro de cada cinco (78 %) contestaron afirmativamente esta pregunta, 15 puntos porcentuales por encima de la media de la Unión Europea (Gráfico 3).


La EDAD 2020 pone asimismo de manifiesto que los bajos niveles de discriminación percibida entre las personas con discapacidad en España también se observan en ámbitos regulados por el Estado, como la provisión de servicios sanitarios o el ejercicio de los derechos civiles y políticos. Así, el 90 % de las personas con discapacidad de 6 o más años no han percibido nunca discriminación en los servicios sanitarios (Gráfico 4), y es incluso más elevado el porcentaje de las personas con discapacidad de 18 o más años que dan la misma contestación (“nunca”) cuando se les pregunta si han percibido discriminación por motivo de su discapacidad a la hora de ejercer sus derechos civiles y políticos (Gráfico 5).


Estos son datos que merecen ser interpretados como el logro de una extensa comunidad de individuos y grupos sociales, liderada por las numerosas organizaciones del sector de la discapacidad dedicadas a reivindicar los derechos de las personas con discapacidad, visibilizar las diferentes discapacidades y ofrecer a los afectados información y ayudas de diverso tipo. Ahora bien, aun mereciendo una apreciación positiva, los muy elevados porcentajes de personas con discapacidad que no se sienten discriminadas no deberían ocultar que son muchos miles de ellas las que han tenido otras experiencias. En efecto, cuando se calcula el número de personas que representan esos bajos porcentajes que sí han sentido discriminación, las cifras adquieren una dimensión más “real”: más de 14.000 personas con discapacidad de 16 o más años se han sentido discriminadas “muchas veces” o “constantemente” en su lugar de trabajo; alrededor de 50.000 de 6 o más años han percibido “muchas veces” o “constantemente” discriminación en desplazamientos o medios de transporte; y en torno a 100.000, en consultas o servicios sanitarios o en relaciones sociales, tiempo libre o viajes.

A la luz de estas cifras, no extraña que en el ya citado Eurobarómetro, cuatro de cada diez entrevistados en España opinaran que la discriminación por discapacidad está “bastante” (30 %) o “muy extendida” (9 %) en el país (porcentajes, en todo caso, bastante inferiores a los que arrojaron las encuestas llevadas a cabo en Francia, Portugal, Grecia, Bélgica o Países Bajos) (Gráfico 6). Y también se aproximaban a esa proporción (37 %) quienes pensaban que cuando una empresa quiere contratar a alguien y puede elegir entre dos candidatos con habilidades y cualificaciones iguales, la discapacidad supone una desventaja (Gráfico 7).


Pero si hay un indicador que, en cuestión de empleo, pone de relieve una clara desventaja de las personas con discapacidad, es la tasa de paro, que cuantifica a quienes quieren trabajar y no encuentran empleo. Estimada a partir de la EDAD 2020, esa tasa ascendía en el arranque de la actual década al 30 %, doblando a la que por entonces registraba la población general. Más de 160.000 personas con discapacidad que no tenían empleo (84,1 mil mujeres y 76,2 mil hombres) lo buscaban y no lo hallaban. Es probable que esa elevada tasa de paro obedezca, en buena medida, a desajustes entre las cualificaciones laborales de los demandantes de empleo y las necesidades de los empleadores. Pero, dado que, según numerosas investigaciones, el empleo constituye un factor clave de integración social, reducir esta tasa de paro reforzando los recursos destinados a programas de formación e inserción laboral para las personas con discapacidad podría contribuir eficazmente a aumentar su calidad de vida. Facilitar su salida del mercado de trabajo, como se ha hecho este mismo año a través de un Real Decreto sobre jubilación anticipada, sin duda puede resultar de ayuda para una parte del colectivo, en especial, para quienes están al final de su vida laboral; pero promover la inserción laboral es tanto o más importante, sobre todo, para las personas con discapacidad más jóvenes.

En definitiva, en el Día de las Personas con Discapacidad, que se celebra el próximo 3 de diciembre, podemos reconocer y celebrar como sociedad que una gran mayoría de quienes en España están afectados por problemas de discapacidad no se sienten discriminados por su entorno; pero también es preciso cobrar conciencia de que este logro es insuficiente para asegurar las mejores condiciones de vida que la sociedad española puede ofrecer a las personas con discapacidad.

Los datos correspondientes a la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia incluidos en este texto proceden del informe de M.A. Malo, R. Pagán y Vanesa Rodríguez, Discapacidad, participación laboral y calidad de vida en España: un análisis de la Encuesta de Discapacidad de 2020, que será próximamente publicado por Funcas.


[1] La recogida de los datos de la EDAD-2020 se organizó en dos
fases. En la primera (entre agosto 2020 y enero 2021), se encuestó a los
hogares de la muestra (cuestionario de hogar), con el fin de localizar aquellos
en los que residían personas con discapacidad o niños con limitaciones. En la
segunda fase (desde abril hasta octubre de 2021) se obtuvo información más
detallada de las personas que en la fase 1 habían declarado tener alguna
discapacidad o limitación, así como de sus cuidadores principales. Véase INE
(2022). Encuesta
de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia 2020 (EDAD
2020) Metodología
.

[2] Hay que tener en cuenta también que este patrón podría deberse a
un proceso de selección, ya que cabe suponer que los empleadores que contratan
a personas con discapacidad y los entornos laborales en los que estas se
insertan sean menos propensos a discriminar.

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el-dilema-de-la-ciberseguridad:-¿valorada-pero-no-priorizada-las-pymes?

El dilema de la ciberseguridad: ¿Valorada pero no priorizada Las pymes?

Casi el 50% de las pymes a nivel global han sufrido un incidente de ciberseguridad en el último año y el 25% más de uno. ¿Tu empresa está preparada para este riesgo?

  • Filtración de datos personales de clientes, pérdida de reputación, daños económicos irrecuperables: son solo algunas de las consecuencias de un ciberataque.
  • Sin embargo, la ciberseguridad sigue siendo una asignatura pendiente para las empresas. En este artículo te contamos las principales conclusiones del informe de Sage – Ciberseguridad para pymes: navegar por la complejidad y resiliencia.

Cualquier empresa, con independencia de su tamaño, debería sentirse segura y centrarse en ser productiva y eficiente. Sin embargo, la ciberseguridad sigue siendo un reto para muchas organizaciones y más en un entorno incierto y que cambia continuamente.

¡TUITÉALO! Descubre las conclusiones clave del informe de Sage y adquiere las habilidades necesarias para navegar con resiliencia en el complejo entorno de la ciberseguridad.

Retos de las pymes en ciberseguridad

Del informe elaborado por Sage, derivan varias conclusiones importantes en cuanto a los retos a los que se enfrentan las pymes en materia de ciberseguridad. Son los siguientes:

  • Falta de actualización. El 51% de las pymes considera que su principal reto es estar actualizado sobre las nuevas amenazas. Esta cifra aumenta a un 54% en el caso de pymes con sede en Reino Unido.
  • Afianzar lo que se espera de ellos. Otro reto sobre el tema consiste en afianzar que los empleados entiendan lo que se espera de ellos (45%).
  • Formación en materia de ciberseguridad. Los empleados deben conocer los riesgos, la normativa, la forma de actuar en caso de un ciberataque. Este reto ocupa el tercer lugar con un 44%.
  • Costes. El coste de las medidas relativas a la ciberseguridad es otro reto que tienen las pymes (43%). Para el 44% de las pymes, la incertidumbre económica y el aumento de precios influyen en este gasto.

¿Los empresarios conocen los fundamentos de la ciberseguridad?

Existen determinados elementos que son básicos en ciberseguridad, como por ejemplo:

  • la aplicación de parches del sistema,
  • las copias de seguridad de los datos,
  • los controles de acceso o la autenticación de dos factores.

Pero, incluso estos aspectos que son básicos requieren conocimiento y herramientas específicas para que funcionen correctamente.

Sobre este asunto, destacamos los siguientes aspectos:

  • Uso de cortafuegos. Cabe destacar que el 46% de las pymes no utiliza firewalls (cortafuegos), a pesar de que el 84% afirma estar familiarizado con ellos.
  • Realización de copias de seguridad. A nivel mundial, el 42% no realiza copias de seguridad de los datos críticos. Curiosamente, las pymes británicas (62%) son más diligentes, en este sentido, que las estadounidenses (55%).

Descarga nuestro informe completo y descubre todas las claves de la situación actual de la ciberseguridad en las pymes.

Teletrabajo ¿seguro?

Durante los últimos años, los modelos de trabajo han cambiado y las pymes se enfrentan a una realidad en la que prevalecen los trabajos a distancia o híbridos. Es necesario tomar medidas para evitar ciberataques.

  • Adopción de medidas. El 73% de las empresas ha implantado sistemas para facilitar el teletrabajo seguro. Para el 63% de las organizaciones, estos sistemas son distintos de la seguridad que se aplica en la oficina. Sin embargo, en muchos casos faltan expertos en TI o ciberseguridad. Es por ello, que los empresarios están preocupados por la capacidad de las pymes para hacer frente a los riesgos de ciberseguridad del teletrabajo.
  • Supervisión de la seguridad. Aunque un gran porcentaje de empresas (82%), ha implantado algún control de seguridad, solo el 57% supervisa la seguridad en el teletrabajo.

Claves para fomentar una cultura proactiva en ciberseguridad

Para evitar ciberataques y reaccionar de forma eficaz, si los hay, es necesario fomentar una cultura corporativa que desarrolle la proactividad de los empleados. La clave está en que los trabajadores aprendan a tomar decisiones correctas en materia de seguridad. Las acciones que se pueden implantar para lograrlo son las siguientes:

  • Dar ejemplo desde la dirección.
  • Utilizar herramientas didácticas para incrementar el conocimiento.
  • Contribuir a que las acciones en materia de ciberseguridad de los empleados sean sencillas.
  • Tratar los temas de ciberseguridad de forma regular.

Un 91% de las pymes prevé que su inversión en ciberseguridad aumentará o se mantendrá igual durante el próximo año. 

Retos más habituales de la ciberseguridad

Las empresas se enfrentan a retos diarios y deben conocerlos si quieren crecer con tranquilidad. Los retos más comunes son los siguientes:

  • Entender qué tipo de seguridad se necesita (43%). Dependerá de muchos factores como el sector, el tipo de información que se maneje o la forma de trabajo.
  • Educar a los empleados sobre ciberseguridad (44%). Los empleados no solo deben conocer los riesgos que existen, sino también la forma de reaccionar si se materializa un riesgo. En este sentido, las pymes están reclamando apoyo activo a los organismos públicos.
  • Asegurarse de que los empleados entienden lo que se espera de ellos (45%). Si no tienen claro qué hacer, pueden cometer errores que afecten a la seguridad de la empresa.

En definitiva, tomar medidas para garantizar la seguridad telemática de las empresas ya no es una opción o algo que dependa del tamaño de la compañía. Es una necesidad derivada de un entorno cambiante al que solo las organizaciones resilientes se adaptarán.

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el-turismo-internacional-acaricia-los-niveles-prepandemia

El turismo internacional acaricia los niveles prepandemia

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Este año, por fin, el turismo internacional dejará atrás el colapso provocado por la pandemia. Las buenas expectativas parecen haberse cumplido en verano y, comparando con el año 2022, el discurso es triunfalista. Pero conviene recordar qué supuso la pandemia en la llegada de turistas internacionales. El gráfico 1 muestra la evolución mensual de llegadas de turistas a España en los últimos 5 años. Entre julio y septiembre de 2021, solo se había alcanzado el 50% de los registros de 2019 y no ha sido hasta octubre de 2022 cuando se ha estabilizado este flujo. En los primeros nueve meses de 2023 los turistas internacionales que han llegado a España casi están en la cifra de 2019, tan solo un 0,6% por debajo.


La recuperación mantiene la elevada concentración de la actividad turística en seis comunidades autónomas, en este orden: Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Valencia y Comunidad de Madrid. La cuota de estas seis regiones es del 90,3% y aunque el ranking no ha variado, sí se observan cambios. El más relevante es el menor número de llegadas a Cataluña respecto de 2019 y una tendencia opuesta, al alza, en la Comunidad Valenciana y los archipiélagos. Por lo demás, destaca el intenso crecimiento de la zona del Cantábrico.

La motivación principal de los turistas que
visitan España sigue siendo por “ocio”, de acuerdo con la especialización de
nuestro país en el turismo de sol y playa. Pero el turismo de negocios se
encuentra en un nivel un 15,6% inferior al máximo de 2019. La lentitud en la
recuperación de este tipo de turismo podría deberse al uso masivo de
videoconferencias y de trabajo online;
un factor que, posiblemente, también contribuye a que las llegadas de turistas por
estudios sean un 17,4% menores que antes de la pandemia. Estas caídas son, incluso,
mayores en Cataluña, aunque lo que realmente explica sus cifras es la pérdida
de casi un millón de turistas vacacionales. Si esta tendencia es coyuntural o producto
de un cambio de preferencias, deberá analizarse con más datos. No hay que
olvidar que Barcelona es una de las ciudades europeas que, junto a Venecia o
Dubrovnik, presenta más problemas en relación con el overtourism.

El crecimiento de los apartamentos turísticos es un fenómeno creciente en muchas ciudades. En Málaga, la mayoría (56,1%) de las plazas de alojamiento turístico de mercado son ya Viviendas de Uso Turístico (VUT). La media de los 20 municipios españoles con mayor oferta de alojamiento turístico es del 26%; Madrid y Barcelona están en el 29,9% y 28,5%, respectivamente; y, en el otro extremo, en Palma de Mallorca solo el 10% de las plazas son en VUT, por la prohibición impuesta en 2018 de alquileres vacacionales salvo en chalets o viviendas unifamiliares.

El turismo internacional prácticamente alcanza las llegadas de turistas en 2019 y claramente supera el gasto medio diario real; pero no todo sigue igual. El panorama presenta capacidad de mejora a partir de la posible evolución futura del mercado chino.

En cuanto a los mercados emisores tradicionales,
Reino Unido y Alemania continúan perdiendo cuota, pero Francia muestra un
fuerte dinamismo. De estos tres mercados procede casi la mitad de los turistas
(el 47,4%).  El cambio más evidente en
los mercados emisores es el aumento de turistas americanos (un 14,7% en
aquellos procedentes de EEUU y un 26,1 para el resto de América), que representan
ya el 10% del total. La Comunidad de Madrid ha recibido al 41,5% de ellos, lo
que contribuye a que sea la comunidad con mayor gasto medio diario (seguido de
Cataluña y País Vasco). De hecho, solo estas estas tres comunidades superan los
200€ de gasto medio diario. La cuota americana impulsa el crecimiento en el gasto
medio diario real
[1] que, respecto a 2019 ha
crecido
un 2%, por encima de lo que aumentaron las llegadas de turistas.

En realidad, los turistas de la categoría “resto
del mundo”[2] son los que más gastan. Los
mercados asiáticos aún estaban muy lejos de alcanzar el nivel de 2019; en
especial, China, debido a sus políticas de Covid cero. A lo largo de 2023 se
han ido suavizando estas medidas —y eliminado en agosto—, por lo que se espera
que el flujo de estos turistas crezca en los próximos meses.

En
conclusión, el turismo internacional prácticamente alcanza las llegadas de turistas
en 2019 y claramente supera el gasto medio diario real; pero no todo sigue
igual. Entre los cambios observados se señala: i) unos resultados débiles tanto
en llegadas como en gasto en el destino líder (Cataluña), y ii) un fuerte
aumento de turistas americanos, con mayor gasto diario medio. Este panorama
presenta capacidad de mejora, ya que se espera un intenso incremento de los
turistas procedentes de China. Todo ello permite ser optimistas en cuanto a los
resultados del sector para 2024, aunque sin obviar la complicada realidad
geopolítica internacional actual.

Esta entrada es un resumen del artículo “El turismo internacional acaricia los niveles prepandemia” publicado en el número 297 de Cuadernos de Información Económica.


[1] Para deflactar, se emplea el
índice de precios al consumo (IPC) general de cada comunidad autónoma y no el
particular de turismo debido a que cada vez más se utilizan alojamientos no de
mercado, se realizan compras en el supermercado y se utiliza el transporte,
entre otros.

[2] Los países que más turistas aportaron en esta categoría en 2022 fueron, en
este orden, Corea del Sur, India, Japón, Emiratos Árabes, Filipinas, Arabia
Saudí y China.

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¿por-que-el-70%-de-las-pymes-carece-de-confianza-en-su-transformacion-digital?

¿Por qué el 70% de las pymes carece de confianza en su transformación digital?

Te contamos cuáles son las razones que están detrás de las principales dificultades en la transformación digital de las pymes y cuáles pueden ser los remedios.

  • Un 70% de las pymes cuenta con una insuficiente confianza en su digitalización.
  • La mayoría de los problemas tienen una solución tecnológica y organizativa.

Contenido del post


  1. Falta de coherencia entre canales
  2. Ausencia de planes de digitalización
  3. Falta de inversión
  4. Dificultades en la transformación digital relacionadas con el control
  5. La barrera cultural
  6. El temor a la internacionalización
  7. El rezago digital

Un estudio internacional de Amazon señala que más del 70% de las pymes carece de confianza para hacer crecer su negocio online. Es patente que muchas encuentran serias dificultades en la transformación digital.

No es raro, ya que la digitalización es una labor ardua pero con sentido. Existen herramientas para enfrentarse a ella y los frutos pueden ser la base para el crecimiento y la especialización de un número enorme de pequeños y medianos negocios. En realidad, para cada una de las dificultades en la transformación digital existe un camino esforzado, pero capaz de mejorar los negocios.

¡TUITÉALO! Las dificultades en la transformación digital de las pymes existen, pero también hay soluciones. ¡Toma nota de los remedios!

1) Falta de coherencia entre canales

La omnicanalidad es muy sugerente pero también desafiante. Muchos negocios, en su lugar, optan por un enfoque multicanal no suficientemente coordinado. Se esfuerzan por dirigirse a segmentos muy concretos en cada canal, pero no saben cómo permitir que los clientes cambien de uno a otro a su elección. Además, tampoco saben guiar los datos dentro de la empresa para organizar procesos de atención que puedan involucrar varios canales.

Por ello, el primer paso de la solución pasa por estudiar con detalle los procesos de los datos. Hay que analizar cómo compartirlos entre los distintos canales y cómo dar coherencia a la actuación de todos ellos.

2) Ausencia de planes de digitalización

Esto es frecuente en empresas con enfoques muy tradicionales que no saben readaptar. Sus directivos suelen evitar plasmar por escrito planes concretos para no mostrar las carencias organizativas. Cuanto más retrasada esté la digitalización, más profundos serán los cambios necesarios y mayores las resistencias internas.

Por supuesto, el punto de llegada para resolver esta dificultad en la transformación digital es la elaboración y exposición de planes de digitalización. Sin embargo, para llegar a esa fase es necesario abordar los incentivos de toda la plantilla para involucrarse en el cambio. Hay que configurar la organización de tal forma que la mejor respuesta para todos los empleados sea colaborar en este proceso.

La digitalización es un proceso mixto tanto tecnológico como organizativo en el que no pueden descuidarse los incentivos de todas las partes involucradas.

3) Falta de inversión

La transformación digital es un proyecto transversal. Afecta a cada departamento y realidad de la empresa. Por ello, las previsiones sobre su impacto en los flujos de caja no son sencillas. Muchas pymes subestiman el efecto global por tener solo en cuenta beneficios concretos en aspectos limitados de la digitalización. Por ejemplo, es el caso de las que solo piensan cómo una web puede ayudar a vender, pero no analizan cómo la digitalización racionaliza costes.

En ese sentido, los planes de digitalización pueden ser una llave maestra que abra muchas puertas. Aportan la visión de conjunto, necesaria para poder ganar la confianza de los inversores. Es, por tanto, un requisito para la llegada informada de recursos financieros.

4) Dificultades en la transformación digital relacionadas con el control

La digitalización favorece el control. Permite tener más sensores, fuentes de información y mecanismos de regulación automática de múltiples aspectos. Eso ayuda a descubrir problemas, pero también a proponer e implementar soluciones. En algunos casos, surgen resistencias en la plantilla ligadas a desajustes conocidos pero no abordados. 

El remedio pasa por dos direcciones:

  • Por un lado, debes centrarte en soluciones constructivas. De poco sirve conocer que algo falla si no se sabe proponer medidas de corrección. Muchas de estas pasan por herramientas digitales.
  • En segundo lugar, hay que implementar sistemas y protocolos que sean intuitivos. Si estos fluyen, las resistencias se van disipando. 
Sage
Conoce las razones que están detrás de las principales dificultades en la transformación digital de las pymes.

5) La barrera cultural

Las pymes todavía tienen muchos empleados que sienten la digitalización como algo ajeno. En algunos casos, piensan que es propia de un tiempo futuro que no es el suyo. En otros, hay un factor organizativo más profundo. Si una empresa no ha promovido iniciativas digitales durante muchos años o lo ha hecho sin convencimiento, es difícil que florezca una cultura digital sólida.

Para fortalecer la cultura digital es necesaria una actitud de escucha. Parte de los temores son los propios de cualquier tarea pendiente. En una pyme no es tan complicado recabar opiniones de cada empleado y obtener una visión de conjunto. Hay que trabajar las percepciones equivocadas, pero también afrontar los retos organizativos. Así, la plantilla podrá sentir el proceso como algo propio.

6) El temor a la internacionalización

Hace pocos años la internacionalización estaba fuera de los planteamientos de la mayoría de las pymes. La digitalización ha abierto posibilidades en muchas facetas (comercio electrónico exterior, selección de talento extranjero, cadenas de suministro que involucran varios países, entre otras muchas). Y, con ello, las pymes van tomando conciencia de muchos riesgos internacionales, desde los de tipo de cambio al soberano, por citar algunos.

La cuestión es que las pymes ya sufrían esos riesgos de forma indirecta. La exposición a lo que sucede en el extranjero era un factor clave de su entorno. Ahora tienen que tomar las riendas del seguimiento y gestión de esos riesgos. Por fortuna, no faltan ni profesionales ni herramientas tecnológicas para elevar la calidad de la gestión financiera y de tesorería de las pymes. 

7) El rezago digital

El ecosistema digital es como cualquier otro y, por tanto, sobreviven los mejor adaptados. En ese sentido, los líderes tienen una ventaja, ya que los primeros en asimilar con éxito una tecnología tienen menores costes. Por ello, muchos rezagados se desaniman y solo piensan en las mejores oportunidades para liquidar sus negocios. Esto es relativamente frecuente en pymes lideradas por emprendedores cercanos a la jubilación.

Sin embargo, esta percepción no tiene en cuenta que la experiencia predigital también es útil en esta nueva etapa. Al final, de lo que se trata es de combinar ese conocimiento con las nuevas herramientas para construir mejores procesos y productos. 

En definitiva, las dificultades en la transformación digital marcan un camino de trabajo duro pero fructífero. La digitalización hace aflorar problemas y soluciones que moldearán el futuro de los negocios.

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¿como-aborda-el-tejido-empresarial-espanol-el-impacto-medioambiental-mediante-el-uso-de-las-tic?

¿Cómo aborda el tejido empresarial español el impacto medioambiental mediante el uso de las TIC?

Conoce en este artículo cuál es el gran aporte de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) a la sostenibilidad empresarial en España.

  • La digitalización y el uso de soluciones tecnológicas avanzadas están contribuyendo a una mayor sostenibilidad en las empresas, reduciendo costes y mejorando la eficiencia.
  • Conoce varios casos de éxito de empresas que están tomando medidas específicas para minimizar su impacto ambiental mediante la tecnología. 

Tecnología y medio ambiente van de la mano. La transformación digital de las empresas ha logrado ganar en competitividad, mejorar la calidad y precisión del proceso productivo y reducir costes para una mayor eficiencia. También ha contribuido a una mayor sostenibilidad y a minimizar el impacto medioambiental de la actividad empresarial.

Las empresas cada vez están más concienciadas sobre estos beneficios y continúan progresando en la implementación de soluciones tecnológicas avanzadas, aplicando las conocidas TIC. En España, el 68% del tejido empresarial tiene un nivel de digitalización al menos básico frente al 69% de la Unión Europea. El 12,3% utiliza inteligencia artificial y el 14,3% emplea big data o inteligencia de datos, según el ‘Informe de la Década Digital 2023’ de la Comisión Europea.

No son las únicas. Otras técnicas como la robótica se van abriendo paso en las compañías, aunque todavía su adopción es incipiente. Solo el 7,8% de las empresas de más de 250 empleados y el 1,4% de las microempresas reconocen el uso de robots. Estas cifras las arroja el estudio ‘Brújula | Tecnologías digitales en la empresa’ del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI).

Todavía son datos por mejorar y distantes de los objetivos planteados en el horizonte de 2030 por la Unión Europea. Las ventajas de las TIC ya son más que evidentes con independencia del tamaño de la empresa y de su sector de actividad.

Las compañías españolas son conscientes de ello:

  • 4 de cada 10 están concienciadas sobre la relación existente entre sostenibilidad y uso de las TIC.
  • El 58,2% tiene en cuenta el impacto ambiental al seleccionar productos o servicios TIC.
  • El último porcentaje es del 41,8% en las pymes.

¡COMPARTE! Conoce cómo abordan las empresas españolas el impacto medioambiental de la mano de las TIC.

Tecnología, técnicas y prácticas TIC para la sostenibilidad medioambiental en las empresas

Las empresas emplean diversas tecnologías para ser más respetuosas con el medio ambiente y reducir su huella de carbono. Hay muchas posibilidades, técnicas y avances científico-tecnológicos. Las que destacan por su ayuda a conseguir los objetivos de sostenibilidad y medio ambiente en las empresas, son estas:

5G

Con el 5G, el consumo de energía por bit se reduce hasta en un 60% en comparación con el 4G. Además, diversos estudios indican que las emisiones de CO2 disminuyen un 15%.

Internet de las Cosas (IoT)

Conocido como IoT, es uno de los avances técnicos más versátiles y relevantes de los últimos años. Con el uso de sensores conectados a distintas redes se puede controlar la iluminación y el consumo de agua o de energía en las empresas. Áreas todas ellas muy sensibles en el tejido empresarial.

Los datos de ONTSI reflejan que el 38,9% de las empresas contaba en 2022 con medidas para reducir el consumo energético de su equipamiento TIC.

Con los sistemas IoT, se puede:

  • monitorizar la temperatura y humedad,
  • optimizar el uso de la calefacción y aire acondicionado,
  • mejorar la seguridad,
  • tener un control más exhaustivo de la calidad
  • o realizar inventarios de forma más fácil, entre otras.

Cloud computing y su contribución a la sostenibilidad medioambiental mediante las TIC

Conocida también como computación en la nube o servicios en la nube, ha facilitado el teletrabajo, junto con Internet. Su principal ventaja es disponer de aplicaciones y accesos a programas sin necesidad de instalarlos en el ordenador para trabajar en remoto o teletrabajar.

Es una modalidad de trabajo que solo está implantada en el 39,6% de las pymes y en el 16,6% de las microempresas. Principalmente, reduce el uso del transporte y, en consecuencia, las emisiones de gases de efecto invernadero. Igualmente, minimiza el número de reuniones presenciales a las que también habría que desplazarse.

Además, las empresas pueden depositar sus datos o archivos en centros de datos o servidores remotos. Así, no es preciso emplear múltiples dispositivos de almacenamiento en la propia empresa, lo que redunda en un menor consumo de energía.

Big Data

Se emplea en numerosos sectores de actividad. Por ejemplo, en el transporte, ayuda a analizar el tráfico, mejorando la planificación de las rutas y calculando el coste en combustible. Otros beneficios son una mayor productividad, el control de las materias, productos e inventarios, y hacer más sencillo el diseño de sistemas de automatización en edificios.

Robótica

Contribuye a mejorar la productividad y los procesos de negocio haciendo un uso óptimo de los recursos.

Ciberseguridad

La principal ventaja en materia medio ambiente es la protección de activos estratégicos en las empresas como, por ejemplo, las infraestructuras de energía.

Inteligencia Artificial y su impacto en las empresas a través de las TIC

Últimamente está más en boga, pero el origen de esta tecnología se remonta a 1943. Tiene numerosas aplicaciones en las empresas de diferentes sectores de actividad. Puede detectar cambios en el uso de la tierra en agricultura o las necesidades de riego o fertilizantes por parcela.

Es de ayuda para conocer la calidad del agua en las poblaciones y acuíferos, y en eficiencia energética para optimizar los sistemas de calefacción y ventilación. Otros posibles usos son la optimización de la producción, la clasificación y mejora en gestión de residuos.

Biotecnología

Los biocombustibles pueden ser usados en distintos vehículos, furgonetas o camiones de empresa, tanto en largo recorrido como en logística de última milla. Las compañías evitan la dependencia del uso de los combustibles fósiles y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

Con la biotecnología también se producen nuevos materiales a partir de residuos o desechos que se utilizan en la elaboración de equipos y materiales de oficina. En algunos casos, incluso, estos biomateriales almacenan dióxido de carbono.

Casos de éxito de aplicación de TIC

  • Coldplay. El grupo musical ha decidido reducir en un 50% la huella de carbono de sus giras musicales. Además de controlar la distancia entre las ciudades en las que actúa y los desplazamientos, las acciones se engloban en una aplicación desarrollada específicamente para la banda británica. Software, cloud y realidad aumentada son la base de esta solución para medir el impacto de los viajes de los espectadores a los espectáculos.
  • BSH. Es el fabricante de electrodomésticos de marcas como Bosch, Siemens o Balay. Ha optado por el procesamiento automático de los datos para reconfigurar y recalibrar una máquina crítica en sus procesos productivos para evitar defectos de fabricación en sus productos. Así se previene tener piezas inservibles.
  • Sesé. La compañía de servicios integrales de logística ha logrado, junto con Repsol y Scania, utilizar combustibles renovables. Con este biocombustible se reducen las emisiones de CO2 en un 90% en cada trayecto.
  • Consulmar. La compañía de servicios marítimos ha migrado su ERP a la nube para mejorar las comunicaciones entre delegaciones y digitalizar sus trámites y procesos. También puede comprobar la trazabilidad de las distintas embarcaciones.
  • Planasa. La digitalización es la apuesta de esta compañía con viveros en ocho países. Con sensorización e IoT y con la captura de datos e información en movilidad, controla los parámetros de calidad en toda la cadena de valor.
  • Vodafone. Con IoT y big data ha desarrollado un sistema de control inteligente del agua y energía. Este se ha probado para el sistema público, en localidades como Gandía.

En conclusión, por lo tanto, las empresas están respondiendo de manera proactiva al desafío del impacto medioambiental adoptando las TIC. Desde reducir las emisiones de CO2 en giras musicales hasta la monitorización ambiental en la construcción, están dando lugar a resultados tangibles en la lucha contra el impacto medioambiental.

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