intenso-esfuerzo-de-reduccion-de-la-deuda-por-parte-de-familias-y-empresas-en-2023

Intenso esfuerzo de reducción de la deuda por parte de familias y empresas en 2023

Comparte esta entrada



Deuda de empresas y hogares | 2023


Las familias españolas se comportaron en 2023 como es de esperar en un contexto de subida de tipos de interés: amortizando deuda y cambiando la composición de sus activos para incrementar el peso dentro de sus carteras de aquellos que generan intereses.

Los hogares generaron un voluminoso excedente financiero el pasado año, como consecuencia del incremento de su ahorro (su renta disponible creció más que su consumo), siendo este muy superior a la inversión realizada en activos reales (fundamentalmente vivienda).

Dicho excedente fue destinado, en parte, a adquirir activos
financieros por valor de 39.000 millones de euros, y, en parte, a amortizar
deuda, por una cuantía de 15.000 millones. La deuda de los hogares al final de
2023 equivalía al 74,2% de su renta disponible bruta, frente al 84,6% al final
de 2022. En cuanto a los activos financieros, se llevó a cabo una
recomposición, ya que se redujo el volumen de recursos en efectivo y depositados
en cuentas a la vista, que no generan intereses, y se incrementaron los
destinados a cuentas a plazo, títulos de deuda (básicamente deuda pública) así
como acciones y fondos de inversión.

El incremento del valor de los activos financieros en manos
de las familias fue de 159.000 millones, ya que a la adquisición de nuevos
activos con el exceso de ahorro generado en el ejercicio se sumó la
revalorización de los activos que los hogares ya tenían previamente en sus
carteras. Como consecuencia del incremento de los activos financieros y de la
reducción de la deuda, los activos financieros netos de los hogares se
incrementaron un 9,3%, hasta 2.087 miles de millones de euros.

El esfuerzo de desendeudamiento en un contexto de subida de tipos de interés ha sido incluso más intenso en el caso de las empresas. Estas también generaron una importante capacidad de financiación —su ahorro fue superior a la inversión realizada—, que fue destinada a reducir deuda. Pero no solo dedicaron a amortizar deuda la totalidad del excedente financiero generado en 2023, sino que además vendieron activos financieros por valor de 16.000 millones de euros para destinar también dichos recursos al pago de su deuda.

De este modo el volumen de deuda consolidada de las empresas
al final de 2023 era inferior en 46.200 millones a la de un año antes. En
relación al PIB, la ratio descendió desde un 71,2% a un 64,7%. La deuda total
de los hogares y de las sociedades no financieras se situó en el 111,6% del
PIB, la ratio más baja desde 2002. El máximo se alcanzó en 2009, un 204,2%.

Comparte esta entrada



Leer más
pisa-y-la-satisfaccion-con-la-vida-de-los-estudiantes-espanoles-de-15-anos-por-comunidades

PISA y la satisfacción con la vida de los estudiantes españoles de 15 años por comunidades

Comparte esta entrada



El informe PISA de 2022 publicado en diciembre de
2023 mostró que los estudiantes españoles y de la OCDE de 15 años empeoraron
sus resultados en la competencia matemática. En lectura y ciencias, los
resultados de 2022 también muestran una disminución, situando a los estudiantes
españoles y de la OCDE con menos competencias que en ediciones anteriores. La
distribución de resultados revela que los estudiantes españoles de los niveles
socioeconómicos más bajos superan el promedio de la OCDE, mientras que los de
niveles socioeconómicos más altos quedan por debajo del promedio. A pesar del
aumento de estudiantes que no alcanzan el nivel 2 en competencias, España aún
tiene una menor proporción de estudiantes rezagados que en la OCDE. En esta
entrada
que escribí para Nada es
Gratis
se puede ver un resumen de las principales conclusiones de la
evaluación PISA de la OCDE.

El Informe PISA 2022 muestra una reducción en las
competencias matemáticas de los estudiantes españoles desde 2012, pero también
revela una mayor satisfacción y sentido de pertenencia de los estudiantes de
nuestro país a sus centros educativos en comparación con el promedio de la
OCDE. Los alumnos españoles tienen una relación positiva con sus docentes y
compañeros, y una menor exposición al acoso escolar. Las variaciones
internacionales en la satisfacción con la vida de los estudiantes resaltan la
importancia de equilibrar la excelencia académica con el bienestar estudiantil.

En una entrada
anterior
en la Fundación SM, analizaba los datos del gráfico 1a sobre los
niveles de satisfacción con la vida de los estudiantes españoles en relación a
los de la OCDE. En concreto, se plantea a los estudiantes: “La siguiente
pregunta te pide que expreses cuán satisfecho te sientes con tu vida, en una
escala del ‘0’ al ‘10’. ‘0’ significa que te sientes ‘nada satisfecho’ y ‘10’
significa ‘completamente satisfecho’”.
En general, los
estudiantes españoles de 15 años muestran un nivel de satisfacción con la vida
superior al promedio de la OCDE en 2022. Mientras que un 15% de los jóvenes
españoles indican una baja satisfacción vital (puntuaciones de 0 a 4 en una
escala de 10), en la OCDE este porcentaje asciende al 18%. La puntuación media
de satisfacción de los estudiantes en España es de 6,88, superando la media de
la OCDE, que es de 6,75. Países como Finlandia, Holanda y Estonia destacan
tanto en resultados académicos como en altos niveles de satisfacción vital de
sus estudiantes. El cuadro proporciona evidencia de estas diferencias,
mostrando cómo varía la satisfacción con la vida entre los estudiantes en
distintos países y sugiriendo que un enfoque equilibrado en educación puede
lograr tanto excelencia académica como satisfacción personal.

En esta entrada se añade la información de PISA 2022 (OCDE, 2023) sobre satisfacción con la vida de los estudiantes españoles de 15 años por comunidades autónomas (gráfico 1b).

Del gráfico 1b se desprende que en comparación a la media de España (6,88), País Vasco (7,13) y Extremadura (7,21) sobresalen por tener estudiantes de 15 años con una satisfacción con la vida significativamente más alta que el promedio nacional. Galicia (6,63), por otro lado, tiene una satisfacción significativamente más baja. En relación al promedio de la OCDE (6,75), los estudiantes de varias comunidades —como Aragón (6,99), Islas Baleares (7,05), País Vasco (7,13), Castilla León (7,03), Cataluña (6,99), Extremadura (7,21), La Rioja (7,00) y Navarra (7,04)— tienen una satisfacción con la vida significativamente más alta que el promedio de la OCDE. La ausencia de comunidades con una satisfacción significativamente menor que la media de la OCDE indica que, en general, las comunidades autónomas de España mantienen un estándar de bienestar para los estudiantes comparable o superior al promedio de los países de la OCDE.


La importancia de tener buenas relaciones cercanas con los compañeros y adultos para la satisfacción general con la vida de los estudiantes también se refleja al analizar diferentes aspectos de sus vidas. En 13 países/economías que distribuyeron el cuestionario de bienestar, entre ellos España, se preguntó a los estudiantes cuán satisfechos estaban con diferentes aspectos de sus vidas. Los países en donde se llevó a cabo este cuestionario son, además de España, Brasil, Hong Kong (China), Hungría, Irlanda, Macao (China), México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Panamá, Arabia Saudí, Eslovenia, Emiratos Árabes Unidos. Los elementos más asociados con la satisfacción con la vida de los estudiantes de 15 años son la calidad de las relaciones con sus padres o tutores, su vida en el centro educativo, su salud, todas las cosas que tienen y su apariencia, esto tras considerar el nivel socioeconómico tanto de los alumnos como de sus escuelas (gráfico 2). Además, otros factores como como los amigos que tienen, cómo usan su tiempo, el vecindario en el que viven, su relación con los profesores y lo que aprenden en la escuela tienen una correlación positiva con la satisfacción con la vida. La evidencia de PISA destaca la importancia del entorno escolar para la satisfacción de los estudiantes, mostrando que aquellos en ambientes educativos con sólidas relaciones interpersonales y un buen estado de salud, tienden a estar más satisfechos con su vida independientemente de su origen socioeconómico.

Comparte esta entrada



Leer más
recaudacion-tributaria-de-2023:-lecciones-para-la-consolidacion-fiscal

Recaudación tributaria de 2023: lecciones para la consolidación fiscal

Comparte esta entrada



La recaudación tributaria alcanzó en 2023 un nuevo máximo histórico de 271.935 millones de euros. Esta cifra supone un incremento del 6,4% frente a 2022; es decir, alrededor de 16.500 millones de euros adicionales que, sumadas a las cifras de 2021 y 2022, suponen alrededor de 61.400 millones de euros más de recaudación en tan solo 3 años. Como en los dos años previos, el fuerte aumento de la recaudación de 2023 ha venido impulsado por el viento de cola de la inflación. Esta cuestión merece especial atención, tanto por sus implicaciones macro —en términos de recaudación agregada— como micro, debido a sus efectos diferenciales en hogares de distinta capacidad económica (para el IVA puede consultarse aquí).

A partir de los datos de AiREF, el cuadro 1 cuantifica las ganancias de recaudación de 2022 y 2023 debidas a las tensiones en precios. La inflación aportó un extra de recaudación de 13.500 millones en 2022 (1,0% del PIB) y de 8.800 millones en 2023 (0,6% del PIB). La caída del IPC desde el 8,4% de 2022 al 3,5% de 2023 ha reducido en alrededor de un tercio las ganancias recaudatorias (4.700 millones aproximadamente). Sin embargo, el viento de cola de la inflación sigue siendo verdaderamente importante: la inflación aportó el 42% de las ganancias de recaudación de 2022, elevándose al 56% en 2023. A ello ha contribuido, de manera significativa, la falta de corrección general de la progresividad en frio del IRPF, tanto en lo que respecta a tarifa como a mínimos y deducciones. En sentido contrario, no obstante, ha actuado la ausencia de indexación de impuestos especiales como labores del tabaco, hidrocarburos o alcohol.


El gráfico 1 compara las ganancias de recaudación en los años pospandemia con el promedio de los años 2017 a 2019. Como se puede ver, las ganancias a partir de 2021 superaron ampliamente el promedio de 8.853 millones de euros de los años 2017 a 2019. Naturalmente, la mayor ganancia recaudatoria se produjo en 2022, bajo un elevado crecimiento de los precios. Como resultado, el incremento recaudatorio de ese año superó los 32.000 millones de euros, 3,6 veces por encima del promedio prepandemia. La evolución mucho más favorable de los precios en 2023 redujo las ganancias a 1,9 veces por encima del período de referencia previo a la pandemia.


Esta situación se produce en un contexto donde el déficit público se ha reducido en el último año desde el 4,73% de 2022 al 3,66% de 2023, mejorando la previsión oficial del 3,9%. Es decir, se ha conseguido reducir el déficit de 2023 en alrededor de 3.500 millones por debajo de lo inicialmente previsto. En esta situación han jugado un papel central los fuertes aumentos de ingresos generados por la inflación. A efectos meramente ilustrativos, el colchón extra de recaudación aportado por la inflación en 2023 (8.800 millones) ha sido equivalente al 87% de la reducción del déficit (10.200 millones).  Sin embargo, estos recursos extra asociados al efecto precios se irán reduciendo en los próximos años, en la medida que la inflación continúe su línea descendente hacia el 2%. Por tanto, la progresiva mejora en los niveles de precios obligará a buscar fórmulas activas de consolidación fiscal más allá de las que, de forma silenciosa y sin necesidad alguna de reforma fiscal, proporciona la inflación. En ausencia de medidas específicas, existen serias dudas que se pueda reducir el déficit por debajo del 3% en los próximos años. En este sentido, las predicciones de la Comisión Europea (In-depth review 2024) publicadas a finales de marzo sitúan el déficit en una trayectoria ascendente del 3,2% en 2024 y del 3,4% en 2025. Con diferentes matices, estas predicciones coinciden con las realizadas por Banco de España, Airef o Funcas, que sitúan el déficit en esos años claramente por encima del 3%.

Comparte esta entrada



Leer más
de-la-digitalizacion-a-la-ia:-las-oportunidades-y-desafios-se-multiplican

De la digitalización a la IA: las oportunidades y desafíos se multiplican

Comparte esta entrada



En los últimos tiempos hay una sensación creciente de que el proceso de digitalización de la economía y la sociedad es el pasado. El presente y el futuro lleva pasando tiempo por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Europa hace más planes de los que ejecuta y eso hace que la IA no despegue. En otros lares se actúa al ritmo de las innovaciones. En Europa se reconoció en 2020 la necesidad de crear un instrumento transversal como los generosos fondos Next Generation EU para apoyar la digitalización y la sostenibilidad de las economías y sociedades europeas. Aún se están desplegando, casi cuatro años más tarde, debido a la excesiva burocracia y a la visión sin excesivas urgencias que suele mantener la UE en muchos asuntos. Entre tanto, muchos países —Estados Unidos y China a la cabeza— han pasado a la siguiente pantalla —o incluso a alguna más allá— con todas las potencialidades —aún inimaginables— que tiene la IA. Nuevamente, Europa podría estar quedando atrás.

El fenómeno Nvidia —uno de los principales fabricantes de chips para IA—, con un subidón bursátil en los últimos meses casi sin precedente, es uno de los grandes ejemplos de cómo está valorando el mercado las potencialidades que se están desarrollando. Se beneficia todo el sector tecnológico. El productor de hardware Dell vio su acción multiplicarse por 30 en un día ante las expectativas de fuertes incrementos en ventas de los procesos vinculados a IA. Y las tres grandes tecnológicas, Alphabet (matriz de Google), Microsoft y Amazon han comprobado como la suma de sus valores de mercado ha aumentado más de 2,5 billones de dólares durante el bum de la IA. Las tecnológicas europeas también disfrutan el favorable clima inversor. Sin embargo, la escala de sus operaciones y la menor interacción provechosa de negocios y líneas de producto limitan mucho el alcance de los efectos positivos.

El fuerte impulso se observa en las cifras. Según la web There is an AI for that, hay ya más de 12.000 apps que emplean algún modelo de IA. En 2022 solamente había en torno a mil. Las grandes tecnológicas americanas (Alphabet, Microsoft y Amazon) se encuentran nuevamente entre las ganadoras con ventaja competitiva, e al incorporar en sus plataformas muchas apps y funcionalidades. Todas estas cifras y actividades muestran que el proceso de digitalización general ha dado paso a una efervescencia de la IA en Estados Unidos. También en China. Sin embargo, en Europa el proceso, aunque en marcha, parece más lento, entre otras razones, por el punto de partida del que salieron, en el que ya había una menor escala de los desarrolladores y un entorno regulatorio y empresarial menos favorable a la interacción y la colaboración entre startups.

El dinamismo empresarial, incluyendo fusiones y adquisiciones de startups, y la capacidad para atraer el mejor talento, impulsa enormemente los avances en la IA. En el sector corporativo tecnológico americano, numerosas compras de startups permiten la adquisición de las capacidades técnicas y de habilidades que tenían esas empresas innovadoras. Cuando el talento no se incorpora a través de esas transacciones, se puede atraer más granularmente con mejores remuneraciones y con un plan de negocio y desarrollo tecnológico para captar los mejores recursos humanos. Son ya meses con fichajes del talento entre competidores en IA. A veces pagando unas compensaciones aparentemente excesivas —donde el dinero inversor abunda, a veces se pasan de frenada— que solamente el tiempo dirá si compensaron.

De nuevo, Europa parece quedar muy detrás en materia de salarios en el sector tecnológico. Esto será un cuello de botella para el desarrollo de la IA —verdadera a autopista de creación de valor añadido desde ya— en el Viejo Continente, con lo que las posibilidades de crecimiento de la productividad y, por tanto, de la actividad económica, parecen tener un límite importante. Más en países como España, con salarios —y niveles de productividad— comparativamente bajos, con grandes riesgos de fuga de talento, sobre todo digital, que lleva ocurriendo desde hace tiempo; y, por ello, con gran peligro de quedarse a la cola de los países avanzados en desarrollo de IA.

La digitalización general transversal de toda la economía —ciudadanos, empresas, administraciones públicas— ya no es suficiente para la IA del futuro. Por supuesto, mejor un entorno en el que todos estemos digitalizados, pero se precisan iniciativas que empujen decididamente la potencialidad de esta herramienta. En EE UU, acostumbrado a hacer casi siempre exclusivamente desde lo privado, ya se está haciendo con éxito. En China, la IA también ha explotado. Europa necesita de la iniciativa privada también y de su escalabilidad, pero, como suele ocurrir en el Viejo Continente, el sector público deberá generar potentes incentivos —incluidos financieros— para poder aprovechar esta enorme oportunidad. A pesar de los diferentes equilibrios institucionales europeos —con un sistema regulatorio más garantista en materia de privacidad—, se puede lograr una diferenciación y generar importante valor añadido.

Estamos en una nueva era, donde la IA tiene el potencial de amplificar nuestras capacidades y enriquecer nuestras vidas como nunca. Hay países, que, por su mejor punto de partida (Estados Unidos), están avanzando de modo casi explosivo. En Europa, ese futuro solo será tan brillante como nuestra capacidad para guiar la IA hacia usos que reflejen nuestros valores y aspiraciones comunes. En este punto de inflexión, la invitación está abierta: participar activamente en la configuración de un futuro donde la tecnología y la humanidad avanzan juntas, hacia horizontes aún inimaginados.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

Comparte esta entrada



Leer más
cierre-economico-de-un-trimestre-muy-politico

Cierre económico de un trimestre muy político

Comparte esta entrada



Se cierra un primer trimestre de 2024, en el que la política nuevamente ha estado omnipresente y ha afectado a demasiados aspectos de nuestras vidas. Ya son muchos trimestres, mejor dicho años así. No es problema exclusivo de España. Pocos países escapan a la convulsión política. Qué decir de la geopolítica global, con crecientes de conflictos, con numerosas pérdidas humanas y también de índole económica y financiera. En este siglo XXI, de numerosos acontecimientos y shocks, parece que nos hemos acostumbrado a gestionar las crisis. Quizás lo hacemos mejor que antes. Aun así, este entorno no facilita mantener hojas de ruta coherentes para la estabilidad que propicia el crecimiento a largo plazo.

En nuestro país llevamos tiempo lejos de la normalidad política que genera consensos y hojas de ruta para lograr crecimiento y aumento del bienestar. Es cierto que la macroeconomía está aguantando bien desde la salida de la pandemia, con un mercado de trabajo con una resiliencia mayor de la esperada, dados los desafíos y una actividad económica (PIB) con mayores alegrías que en la gran mayoría de la UE, y muy alejada de la recesión técnica de otros. No obstante, los problemas estructurales permanecen y no parecen tener la prioridad política suficiente, en un contexto convulso desde hace años. Con dificultades de primera magnitud, como la situación diferencial negativa en el mercado de trabajo, con un notablemente mayor desempleo, menor productividad y bajos salarios relativos. Son problemas estructurales para los que se necesitan reformas valientes solamente alcanzables con grandes consensos políticos y sociales. La falta de sostenibilidad de las cuentas públicas —con el sistema público de pensiones a la cabeza— es otro enorme desafío. No se quedan atrás otras graves insuficiencias como la falta de oferta de vivienda asequible, una prioridad nacional urgente, que necesita actuaciones desde ya y durante muchos años. Por último, parece francamente mejorable la evaluación de las políticas públicas, que permitiría un mejor diseño de las acciones gubernamentales con innumerables efectos favorables. Ese débil escrutinio se ha percibido, entre otros casos, en la aplicación de los voluminosos fondos Next Generation EU, que aun teniendo impactos positivos, no parecen haber tenido la eficacia prevista hasta ahora.

Como colofón, hace dos semanas, con el disenso político —y con varias convocatorias electorales trascendentales por delante— se anunció la prórroga de los presupuestos del Estado, herramienta fundamental para la economía de un país. Ya son varias prórrogas en los últimos ocho años, con lo que para hacer frente a las necesidades económicas de 2024 se utiliza otra, de algún modo, obsoleta. Es cierto que hay algunos instrumentos (vía reales decretos) que pueden permitir algunas de las acciones previstas para 2024, pero algunas emergencias como el plan de vivienda probablemente no se desarrollarán con la misma magnitud prevista. Además, el hecho de acometer acciones parciales en vez de contar con la completitud y contundencia de un Presupuesto General del Estado para 2024, no permite lograr los grandes objetivos económicos. Un mal final económico para un trimestre muy convulso.

Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia.

Comparte esta entrada



Leer más
ciberespionaje-en-la-cadena-de-suministro:-amenazas-y-soluciones-para-empresas

Ciberespionaje en la cadena de suministro: Amenazas y soluciones para empresas

Asegurar el core de tu negocio es clave para su futuro. En este artículo te contamos cómo proteger la cadena de suministro de tu compañía contra el ciberespionaje. 

  • El ataque a tu cadena de suministros sucede cuando un ciberdelincuente accede a la red de trabajo de tu compañía a través de terceros que pueden ser colaboradores, clientes o proveedores. 
  • Según la Agencia Europea para la Ciberseguridad, las cadenas de suministros ocuparán el primer puesto en amenazas de ciberseguridad para 2030. 

El uso de las nuevas tecnologías como la nube o el IoT suponen el nacimiento de nuevos retos en cuanto a la seguridad de las empresas. Los profesionales del ciberespionaje realizan ataques cada vez más sofisticados para sustraer información. 

Es habitual que las organizaciones se centren en su propia seguridad y descuiden la seguridad de sus proveedores, colaboradores o clientes. Además, muy pocas empresas realizan una evaluación de riesgos para proteger su cadena de suministros. 

¿Qué es el ciberespionaje?

Con el término ciberespionaje corporativo nos referimos a la sustracción ilegal de secretos comerciales de tipo empresarial para lograr una ventaja competitiva. 

Se trata de una práctica que puede afectar a cualquier empresa, con independencia de su tamaño o de su sector de actividad. 

¿Cómo defenderte frente al ciberespionaje en la cadena de suministro?

Si quieres proteger la cadena de suministro de tu organización puedes seguir un proceso para tomar medidas. Durante los últimos años se está implantando el modelo Zero Trust para proteger a las organizaciones y tomar medidas antes de que se produzca un incidente. No podemos olvidar que un ataque de ciberespionaje puede dañar la imagen de la empresa y producir enormes pérdidas. 

Para protegerte puedes seguir los siguientes pasos: 

Evaluar los riesgos existentes

Lo primero que deberás hacer es estudiar los riesgos que se pueden producir en la cadena de suministro para saber en qué punto es vulnerable y dónde puede haber brechas de seguridad, de forma que puedas diseñar estrategias enfocadas a los puntos débiles.

Establecer normas de seguridad 

El siguiente paso consiste en establecer una serie de normas de seguridad que deberán seguir todos los proveedores, colaboradores y clientes de tu empresa. En este sentido, es fundamental que comuniques las normas establecidas de forma clara y concisa antes de comenzar cualquier relación comercial. 

Analizar a las empresas que se relacionan con tu organización

Antes de relacionarte con cualquier empresa, deberás analizar las medidas de seguridad que toma y firmar un contrato para que se comprometa a cumplir con las normas de seguridad que elaboraste. 

La formación de los trabajadores es un punto clave para que conozcan los riesgos del ciberespionaje y sepan detectar fallos de seguridad. 

Fijar medidas para la protección de datos personales 

Los datos personales suelen ser uno de los puntos más vulnerables de las empresas, por lo que es fundamental establecer medidas como la autenticación de doble factor o el cifrado de datos para protegerlos.

También se pueden establecer distintos niveles de acceso para los empleados o proveedores, de forma que cada uno pueda tener acceso a los datos que necesita en función de la actividad que realiza. 

Revisar de forma periódica las normas y las acciones realizadas 

Por un lado, es fundamental establecer revisiones periódicas de las normas en función de cómo avance la tecnología y, por otro lado, también es importante analizar cualquier actividad o acción que genere sospechas sobre un ataque de ciberespionaje

Formar a los empleados 

Otro aspecto fundamental para proteger a tu empresa consiste en la concienciación y formación de los empleados. Es fundamental que conozcan los riesgos que se pueden producir y que se cree una forma de comunicación adecuada en caso de que detecten alguna actividad extraña. 

Elaborar un plan de crisis

Aunque establezcas unas normas y tomes todas las medidas que hemos definido anteriormente, no existe nunca el riesgo cero de sufrir el ciberespionaje en tu organización, por ese motivo, deberás elaborar un plan de crisis en el que se tendrá que incluir: 

  • Las personas que intervendrán en la crisis y el papel de cada una. 
  • La forma de realizar las comunicaciones en este caso (tanto internas como externas). 
  • Las medidas urgentes que se tomarán para reducir los efectos de la crisis. 

En definitiva, las novedades tecnológicas permiten avanzar a las empresas hacia entornos en los que el trabajo sea más sencillo, pero también suponen una evolución y un cambio de los riesgos de ciberespionaje en la cadena de suministro.

Leer más
la-revision-de-las-cifras-de-pib-del-cuarto-trimestre-de-2023-no-arroja-apenas-cambios

La revisión de las cifras de PIB del cuarto trimestre de 2023 no arroja apenas cambios

Comparte esta entrada



CNTR – IV trimestre 2023

La revisión de las cifras de PIB del cuarto trimestre de 2023
no arroja prácticamente novedades con respecto a las cifras provisionales
publicadas hace dos meses. El crecimiento del PIB se mantiene en el 0,6%. El
consumo privado creció ligeramente por debajo de lo inicialmente anunciado, un
0,2%. También se ha revisado ligeramente a la baja el consumo de las AA.PP.,
aunque se revisó al alza el resultado del trimestre anterior.

También se han revisado ligeramente a la baja las
exportaciones y las importaciones, pero la aportación del sector exterior se
mantiene sin cambios en 0,15 puntos porcentuales. Igualmente se mantiene la
aportación de los inventarios al crecimiento en 0,4 puntos.

En cuanto a la FBCF, cae en el trimestre algo menos de lo
anunciado inicialmente, tanto en construcción como en bienes de equipo, pero
sin modificar esta última la débil tendencia que mantiene desde hace varios
trimestres.

En cuanto a los resultados del conjunto del año, tampoco hay prácticamente cambios. Tan solo una pequeña revisión al alza en el crecimiento de la FBCF total —con una tasa de crecimiento positiva en el componente de construcción y negativa en el de bienes de equipo, al igual que en los resultados iniciales—, y una pequeña revisión a la baja en las exportaciones. Las aportaciones al crecimiento de la demanda nacional y del sector exterior también se mantienen inalteradas (gráfico 1).


Por sectores, el VAB de la construcción en el 4º trimestre se ha revisado al alza, mientras que el de los servicios se ha corregido a la baja. En el conjunto del año, las únicas modificaciones significativas fueron las del VAB de la construcción, que pasa de crecer un 1,9% en 2023 a un 2,3%, y el VAB de las AA.PP., cuyo crecimiento se recorta desde un 3,1% a un 2,8%, manteniéndose igual la tasa relativa al conjunto de servicios.

En suma, tal y como se anticipó con las cifras preliminares,
el crecimiento del 2,5% registrado en 2023 procedió fundamentalmente del
consumo privado y público, que aportaron en su conjunto 1,8 puntos
porcentuales, seguido del sector exterior, que contribuyó con 0,8 puntos. La
FBCF total aportó dos décimas y la variación de inventarios restó tres décimas.

Comparte esta entrada



Leer más
la-descarbonizacion-y-sus-dilemas

La descarbonización y sus dilemas

Comparte esta entrada



La lucha contra el cambio
climático es sin duda uno de los objetivos más importantes que se ha marcado la
Unión Europea, siendo éste un combate que según los científicos pasa por la
descarbonización de la economía. En la práctica, la neutralidad de carbono solo
es posible acelerando los planes de inversión: la Agencia Internacional de la
Energía estima que el gasto necesario para realizar esta transición en Europa
se eleva a 500 mil millones de euros cada año de aquí a 2030, o el 2,9% del PIB.
 

Si bien el informe no
detalla la estimación, sí se deduce que la necesidad de inversión sería algo
menor en España, por su avance en energías renovables y en electrificación. En
todo caso se trata de un esfuerzo ambicioso, habida cuenta de la debilidad de
la inversión. En España esta variable no ha recuperado todavía los niveles
prepandemia. Y en el conjunto de la UE la trayectoria es algo menos
desfavorable, pero tampoco apunta a un avance suficiente para cumplir los
objetivos. 

No se trata
necesariamente de invertir más, ya que la transición podría realizarse en parte
con un desvío de recursos destinados a la digitalización o a la vivienda, entre
otros (la producción de energías fósiles es insignificante en Europa). Pero el coste
de oportunidad debe ser incorporado. Por ejemplo, durante la crisis energética
los países más dependientes del gas ruso invirtieron masivamente en soluciones
alternativas para evitar el corte del suministro, de modo que ese esfuerzo
apenas añadió nueva capacidad productiva. Por tanto, a medio plazo, no es
realista descarbonizar sin elevar el volumen total de recursos destinados a la
inversión, so pena de penalizar la competitividad.

La paradoja es que Europa dispone de un abultado excedente de ahorro que podría movilizarse para fortalecer el tejido productivo e intentar descarbonizarlo. El volumen de ahorro supera la inversión en una cuantía cercana al 2% del PIB, y en el caso de España el superávit es todavía mayor. En la actualidad el remanente se exporta, sirviendo en parte para fortalecer el capital productivo fuera de Europa. En 2023 la exportación neta de capital se elevó a 119 mil millones de euros (con datos de diferencia neta de activos y de pasivos de IDE hasta el tercer trimestre), siendo las empresas establecidas en EE. UU. unas de las principales receptoras.


Para que despegue la inversión privada, algo imprescindible para la transición, sería importante reducir los obstáculos al movimiento transfronterizo del ahorro, actualmente lastrado por diferencias de fiscalidad y del marco regulatorio. A este respecto, existe un proyecto de unión financiera, pero lleva mucho tiempo estancado. Otra posible palanca es la inversión pública, y su impacto multiplicador en la privada. Sin embargo, la reactivación de las reglas europeas en materia de déficit y deuda limitan el margen de maniobra en la mayoría de Estados miembros. España dispone de los fondos europeos, pero de momento los recursos no han ejercido el impulso esperado a nivel agregado. Otra fórmula consistiría en la creación de un instrumento de inversión gestionado por Bruselas para financiar la descarbonización y otras inversiones de interés general. Esta vía se tendría que financiar con nuevas emisiones de nueva deuda mancomunada, algo inaceptable para los países “frugales”, o con recortes en los fondos de cohesión y en la política agrícola común, inaceptables para otros.

El statu quo entraña un riesgo de infrainversión verde y de desgarro del mercado único europeo, socavado por la inflación de subvenciones destinadas a mantener (espuriamente) la competitividad de los países con más capacidad fiscal. Frente a este escenario, en unas declaraciones recientes en contexto de su informe sobre la economía europea, Mario Draghi propone una mayor integración para hacer frente a los desafíos globales. Una vía que supone un esfuerzo de realismo para reconocer los dilemas que se plantean entre objetivos económicos y medioambientales.    

INTENSIDAD ENERGÉTICA | En 2023, el volumen de energía importada, mayormente procedente de fuentes fósiles, se redujo un 30%. Este resultado solo se debe en parte a la acumulación de inventarios de productos energéticos el año anterior (el volumen importado se incrementó un 23,8% en 2022), haciendo que nuevas compras no fueran necesarias para sostener la demanda. Descontando el efecto de los inventarios, las importaciones de energía tienden a descender (-19,2% desde 2019, frente a una subida del PIB del 2,4%), evidenciando una mejora de la eficiencia energética de la actividad económica y del consumo.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

Comparte esta entrada



Leer más
la-escasez-de-agua:-conciencia-y-preocupacion-social-no-bastan

La escasez de agua: conciencia y preocupación social no bastan

Comparte esta entrada



La escasez de agua ocupa un lugar prioritario en la conciencia ambiental de la sociedad española. De acuerdo con los datos de la Encuesta Social General Española de 2023, casi cuatro de cada diez (37%) residentes en España mayores de edad identifican la escasez de agua como el problema medioambiental más importante del país, proporción que aventaja claramente a la de quienes, ante la misma pregunta, responden “el cambio climático” (28%). La preocupación por la escasez del agua se halla más extendida en los municipios pequeños (de hasta 10.000 habitantes), donde el 40% de los residentes la identifican como el problema medioambiental más importante. Esta proporción cae a aproximadamente un tercio entre los municipios de más de 100.000 habitantes(gráfico 1).


No extrañan estos niveles considerablemente altos de preocupación social por el agua, habida cuenta de que España aparece entre los países europeos que sufren peores condiciones estacionales para el consumo de este bien público (gráfico 2). Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, el 70% de la población de la Europa meridional vive en áreas que experimentan estrés hídrico estacional durante el verano, período crítico en el que la demanda de agua para la agricultura, el suministro público y el turismo elevan el consumo. Pero, además, en el sur de Europa este problema dista de ser coyuntural: el 30% de la población de estos países vive en áreas con estrés hídrico permanente.


Aunque en gran medida los factores naturales, como el clima y la geografía, determinan la gravedad del problema de escasez de agua, la idea de que el agua puede y debe gestionarse y consumirse más eficientemente ha ido calando en la conciencia social. Ahora bien, las preferencias sociales parecen centrarse más en el aumento de la oferta que en la racionalización y reducción de la demanda. En efecto, en una encuesta financiada por la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT) que realizó en 2022 el Observatorio Ciudadano de la Sequía, la reutilización de aguas residuales y el aprovechamiento del agua del mar contaron con el mayor respaldo de los entrevistados cuando se les preguntó por las dos medidas más importantes para mejorar la gestión del agua. La mejora de la eficiencia de las redes o el ahorro de agua en los hogares suscitaron un respaldo notablemente menor. En cuanto a las medidas que menos apoyo y más rechazo provocaron, una destaca sobre cualquier otra: el aumento del precio del agua (gráfico 3).


Más allá de medidas concretas, parece prevalecer  un consenso considerable sobre la importancia de la gobernanza del agua, que la OCDE[1] define como el “abanico de reglas, prácticas y procesos (formales e informales) políticos, institucionales y administrativos a través de los cuales se adoptan e implementan decisiones, los actores pueden articular sus intereses y sus inquietudes son tomadas en consideración, al tiempo que los decisores rinden cuentas por su gestión del agua”. Implica, por tanto, a diferentes niveles de gobierno, pero también a la sociedad civil y el sector privado. En el caso español, la complejidad de las estructuras institucionales para la planificación y gestión del agua en el ámbito estatal, autonómico, local y de cuenca hidrológica dificulta la comprensión de cómo se desarrolla concretamente la gobernanza del agua.

Ampliar el conocimiento de la sociedad sobre la escasez del agua disponible para el consumo humano, las desigualdades que provoca su disponibilidad y los problemas de gestión de un recurso tan importante para la economía y el bienestar social probablemente ayudaría a que la población, además de expresar su preocupación por este tema en las encuestas, actuara consecuentemente con ella. No se trata solo de consumir de manera consciente y responsable el agua, sino también de requerir de los poderes públicos actuaciones destinadas a mejorar la provisión y la gestión del agua en todos los sectores y ámbitos y, en consecuencia, a atenuar las inquietudes que genera el futuro del agua. Estas son demandas que plantean la comunidad científica y las organizaciones agrarias, de consumidores y ecologistas, en quienes la sociedad deposita más confianza “para ofrecer soluciones a los problemas del agua y su escasez” (gráfico 4). El respaldo explícito de la sociedad es el factor que más puede contribuir a reforzar esas demandas.  


[1] OECD
(2018), Implementing the OECD Principles on Water Governance: Indicator
Framework and Evolving Practices, Oficina de publicaciones de la OCDE, París

Comparte esta entrada



Leer más

Introducción al debate sobre la economía europea ante los desafíos globales

La economía europea ha capeado mejor de los previsto las consecuencias de la pandemia, la guerra en Ucrania, la crisis energética y el giro copernicano de la política monetaria. Una recesión de gran magnitud ha podido evitarse, y las previsiones apuntan a una ligera recuperación en el transcurso del año, evidenciando una resiliencia notable.  

Retos globales

A medio plazo, sin embargo, las perspectivas generan dudas, especialmente en comparación con la trayectoria de otras grandes potencias. En primer lugar, por la magnitud de los desafíos globales a que se enfrenta la Unión Europea. Su modelo productivo se asienta en premisas que se han debilitado como consecuencia de las tensiones geopolíticas. La proliferación de medidas proteccionistas y la lógica de bloques regionales que toma el relevo del multilateralismo entorpecen el comercio internacional, potente motor del crecimiento europeo. Según estimaciones del Global Trade Alert, las restricciones se han multiplicado casi por 3 en los últimos cuatro años, acentuando la tendencia iniciada antes de la pandemia[1].

Por otra parte, la industria europea se asoma a una verdadera reconversión
como consecuencia de las disrupciones del suministro de energía rusa y la
reorganización de las cadenas globales de valor (el llamado fenómeno de “reglobalización”).
Las economías centroeuropeas están más expuestas a esta reconversión que las
del sur del continente, que disponen de abundantes fuentes de energía renovable
y son menos vulnerables a las vicisitudes de los intercambios con China. La
necesidad de contribuir a la lucha contra el cambio climático ante una opinión
pública concienciada es otro reto. Prueba de ello los dilemas que se plantean a
la hora de poner en marcha la agenda verde mediante un programa ambicioso de
reformas e inversiones para descarbonizar la economía.

Finalmente, los gobiernos se han comprometido a incrementar el gasto militar en un contexto de cronificación del conflicto bélico en Ucrania y de preocupación ante la solidez del sistema de defensa europeo.

La debilidad de la inversión frente a la abundancia del ahorro

En segundo lugar, no está claro que la UE disponga de los instrumentos para hacer frente a estos desafíos globales: todos ellos tienen en común la necesidad de intensificar el esfuerzo de inversión. Las estimaciones del gasto de inversión que sería necesario para alcanzar los objetivos de “autonomía estratégica”, sosteniendo simultáneamente la competitividad y la transición verde, superan los 700 mil millones de euros anuales[2]. Esto supone un 18% del total invertido actualmente.   

No obstante, la inversión es precisamente una de las asignaturas pendientes de la economía europea (gráfico 1). En los últimos cuatro años, la inversión productiva apenas se ha incrementado un 2,4%, frente al 7,9% de EE UU.


La debilidad de la inversión es paradójica, ya que Europa dispone de una abundante bolsa de ahorro que podría movilizarse. Así pues, una parte de ese ahorro se exporta, sirviendo para reforzar el capital productivo fuera de Europa[3]. Según los datos de inversión extranjera directa, la exportación neta de capital se elevó a 119 mil millones de euros en los tres primeros trimestres de 2023. Una tercera parte de esa fuga de ahorro se dirigió a EE UU , tal vez atraída por las jugosas subvenciones del Inflation Reduction Act o del Chips and Science Act. La capitalización de empresas norteamericanas con ahorro europeo sigue una trayectoria creciente (gráfico 2).


La segunda palanca atañe a la inversión nacional pública, especialmente si ésta ejerce un impulso multiplicador sobre la inversión privada. En este caso el escollo se encuentra en el escaso margen fiscal de la mayoría de los Estados, atenazados por el efecto conjugado de los elevados niveles de endeudamiento y la reactivación de las reglas fiscales, exigiendo un importante ajuste. Las cláusulas de salvaguarda previstas en estas reglas abocan a una reducción sin tregua de los desequilibrios hasta cumplir con los umbrales de deuda y de déficit. El elemento de flexibilidad que se incorpora para no perjudicar la inversión solo sirve para extender el periodo del ajuste, pudiendo pasar de cuatro a siete años.

El tercer instrumento consiste en potenciar la inversión europea financiada
de manera mancomunada. Esta política podría redundar en una nueva ronda de
fondos Next Generation pilotados por cada país, mejorando el marco de
ejecución para paliar las deficiencias que han podido aminorar el efecto
tractor sobre la economía. Otra opción consistiría en un programa gestionado
directamente desde Bruselas para financiar bienes públicos de interés general. Ambas
fórmulas, sin embargo, se fundamentan en un endeudamiento común, algo que choca
con la reticencia de los países frugales, que solo aceptarían compartir un programa
de inversión a condición de financiarlo sin deuda. Es decir, procediendo a una reasignación
del presupuesto europeo sin aumentar el volumen total de recursos: una
eventualidad que obligaría a recortar el gasto en agricultura (la sacrosanta
PAC) o en cohesión social.

Statu quo versus mayor integración

Habida cuenta de las discrepancias y a falta de iniciativas para facilitar
la inversión, un descuelgue de competitividad no sería descartable, amenazando
la sostenibilidad del modelo social europeo. Además, en el actual contexto de fragmentación
y de endeudamiento público, se ha desatado una inflación de “ayudas de Estado”
en los países que disponen de más capacidad fiscal. Este es un instrumento que tiene el inconveniente de ser disperso, no
estando a la altura de los potentes incentivos del Inflation Reduction Act,
además de entrañar un riesgo evidente de distorsión de la competencia en el seno
del Mercado Único.

Según la
Comisión Europea, el total de ayudas aprobadas en 2022 supera los 671 mil
millones de euros, es decir el 4,3% del PIB de la UE, frente a menos del 1%
antes de la pandemia. Alemania concentra más de la mitad de las ayudas, siendo
España uno de los países que menos han apelado al Marco Temporal de ayudas de
Estado en relación con su tamaño. La dilución del apoyo, y su asimetría entre
países, tiene un doble inconveniente de distorsionar la competencia y de reducir
los beneficios de conjunto para la UE. Esto ocurre cuando los países compiten
con subvenciones para atraer una misma inversión, como se ha visto por ejemplo
en el sector de semiconductores.  

En suma, solo
un escenario de mayor integración, con una profundización de la unión financiera y con mayores estímulos públicos,
ya sea nacionales o europeos, permitiría preservar la competitividad de la UE
ante los desafíos globales.                  

[Esta entrada es un resumen de la introducción que el autor ofreció en el acto ‘La economía europea ante los desafíos globales’, organizada por Funcas en el Parlamento Europeo, que contó con la participación de Miguel Gil Tertre, economista jefe de la DG de Energía de la Comisión Europea, Jonás Fernández, coordinador del grupo socialista en la comisión de Economía y Asuntos Financieros del Parlamento Europeo y Eva Poptcheva, vicepresidenta de la misma comisión y portavoz de Ciudadanos. Puede ver el video íntegro del acto aquí].


[1] Véase https://www.globaltradealert.org/.

[2] Este volumen de recursos es solo para cumplir con los objetivos de descarbonización, según el informe de la Comisión Europea, Strategic Foresight Report 2023 https://commission.europa.eu/document/download/ca1c61b7-e413-4877-970b-8ef619fc6b6c_en?filename=SFR-23-beautified-version_en_0.pdf

“>[3] La balanza por cuenta corriente de la UE arroja un importante superávit, evidenciando el exceso de ahorro frente a la inversión. Además, una parte de ese excedente de ahorro sirve para capitalizar empresas de terceros países (el volumen de los flujos de salida de inversión directa extranjera supera el de las entradas).     

Leer más

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies