La DANA que ha asolado muchas poblaciones de la provincia de Valencia, así como de otras zonas, ha sido un desastre natural con numerosas pérdidas humanas y económicas. Todavía nos encontramos en estado de shock por la tragedia acontecida, de la que muchas familias nunca se recuperarán, pero es importante también hacer una primera valoración de los descomunales daños económicos. Afectan a amplias capas de la población y de las empresas de las zonas afectadas. Con dos ideas de entrada. La primera es que las pérdidas por el momento son prácticamente incalculables, lo que obligará a adoptar una visión dinámica de las actuaciones y apoyos públicos. La segunda es que hay que ir realizando numerosas actuaciones de urgencia con diligencia desde ya, si no se desea que esos daños ya existentes se multipliquen por la demora. El tejido empresarial —y las infraestructuras— tardarán mucho tiempo en recuperarse, pero no se puede permitir que desaparezca una parte significativa del mismo —que sostiene la economía y bienestar de esta área— por falta de ayudas suficientes. En definitiva, una situación dramática que requiere acciones públicas y privadas (por ejemplo, compañías de seguros) muy contundente, casi sin precedente histórico.
Por proximidad a lo acontecido y la mayor magnitud de los daños, este artículo se centra en Valencia. Los municipios afectados son unos 65 (850.000 habitantes), en una de las zonas más intensivas en actividad industrial y de servicios de todo el país. Ha afectado a muchos pequeños y grandes negocios, cultivos y al turismo. La gran magnitud la ilustra un primer paquete de 10.600 millones de euros aprobado en el Consejo de Ministros del pasado martes en ayudas directas a familias, empresas y ayuntamientos, que incluyen los ERTEs que tanto amortiguaron los problemas laborales en la pandemia. El tiempo dirá si hace falta más y a cuanto podrían elevarse esos recursos adicionales que se puedan necesitar. No se puede tener aún una visión completa de los perjuicios totales. Lo que está claro, es que las pérdidas humanas nunca se podrán compensar. La actividad económica se resentirá significativamente en los próximos meses, que también puede impactar en el PIB español unas décimas. No obstante, más adelante el PIB paradójicamente puede reactivarse cuando empiecen las obras de reposición y mejora de infraestructuras y otras inversiones. Sin embargo, habrá un impacto financiero negativo inevitable sobre el déficit y deuda pública.
Por último, una lección fundamental es la necesidad de desarrollar mejores indicadores y protocolos de alerta para estos eventos de muy baja probabilidad, pero descomunales pérdidas humanas y económicas. La sociedad del siglo XXI tiene suficientes resortes científicos y tecnológicos —incluida la inteligencia artificial— para modernizar esos procedimientos y aminorar los terribles daños de las catástrofes naturales.
Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia.
El proteccionismo comercial ha sido uno de los temas más populares de la campaña electoral americana, especialmente en los territorios golpeados por la pérdida de empleos industriales bien remunerados. La victoria del candidato que más ha abundado en la inflación de propuestas lo ha expuesto con nitidez: según el presidente electo, el déficit comercial es una de las causas de la pérdida de tejido productivo de la economía americana.
Y para resolver el desequilibrio, Trump pone en el punto de mira a China, como ya viene siendo habitual, pero también a Europa, considerado como uno de los principales responsables del agujero exterior. De ahí la amenaza de imponer un arancel sobre nuestras exportaciones que podría alcanzar entre el 10 y el 20%.
Algunas voces restan fuelle a las promesas electorales, aludiendo a los efectos limitados a unos pocos sectores que tuvo el primer mandato de Trump. Sin embargo, en esta ocasión el impacto podría ser mucho más significativo, en parte por la dificultad del viejo continente para asimilar los movimientos tectónicos de la geopolítica.
Es un hecho que la economía americana importa mucho más de lo que lograr vender fuera de sus fronteras, generando un déficit colosal, equivalente al 3,3% del PIB. El desequilibrio es particularmente acusado con China, así como, de manera creciente, con México y la Unión Europea. En el caso de España, los intercambios rozan el equilibrio (el saldo de bienes y servicios arroja incluso un ligero superávit a favor de EE UU). Sin embargo, el déficit con respecto a Alemania e Italia es considerable. Estos son también dos socios comunitarios particularmente dependientes del mercado americano: el valor de los envíos a EE UU supera el 10% del total exportado, el doble que España.
Un endurecimiento de los aranceles ensombrecería las perspectivas económicas europeas, ya mediocres de por sí. Peligra la salida de la recesión que se vislumbraba en Alemania y el leve repunte anticipado en Italia, por su dependencia de las exportaciones, entre las que destaca el sector del automóvil, quizás el más emblemático de la promesa proteccionista de Trump. Además, China intentará ganar cuota de mercado en Europa, para así compensar la nueva vuelta de tuerca que se cierne sobre sus negocios en EE UU.
Pero el neoproteccionismo que se adentra en la economía global no es solo coyuntural: también entraña un debilitamiento disruptivo del multilateralismo, es decir de las reglas de reciprocidad que rigen las relaciones económicas desde la segunda guerra mundial. Los Estados, incluso los más aperturistas como los europeos, ya no pueden garantizar un horizonte normativo previsible para las empresas que han basado su negocio en los mercados exteriores. Y la incertidumbre es nefasta para la tan ansiada recuperación de la inversión empresarial.
El principio de reciprocidad sigue siendo el mejor cortafuegos para prevenir una guerra comercial a gran escala que sería nefasta para todos. De ahí también la necesidad de prever respuestas a cualquier ofensiva arancelaria. Por otra parte, numerosos estudios muestran que la vía unilateral por la que aboga el presidente electo suele tener efectos contraproducentes, particularmente en la inflación. Pero en vez de añorar tiempos pasados, también conviene corregir las deficiencias estructurales del viejo continente: un modelo productivo demasiado dependiente de las exportaciones, particularmente hacia EE UU; un consumo privado renqueante, y en los últimos años lastrado por la pérdida de poder adquisitivo de las clases medias y la baja productividad; y una inversión insuficiente para hacer frente al déficit de vivienda y auparse al tren de la transformación tecnológica.
Ante los desafíos globales, la profundización de la integración europea —empezando por su mercado único— debería ser una cuestión prioritaria. Como también lo es la inversión en bienes públicos europeos. Alemania, hasta ahora reticente a avanzar en esta dirección, sería uno de los más beneficiados habida cuenta del riesgo de declive industrial. La ola proteccionista que se avecina es una amenaza: ojalá sirva de revulsivo.
ARANCELES | La aplicación de aranceles con el objetivo de reducir el déficit exterior puede tener efectos poco intuitivos. Las restricciones a las importaciones norteamericanas procedentes de China han conseguido reducir el desequilibrio con ese país en más de 50.000 millones de dólares en los últimos cinco años. Sin embargo, el saldo total se ha deteriorado en casi 250.000 millones, como consecuencia, entre otros factores, del plus de importaciones procedentes de la expansión fiscal, y del “efecto desvío”: algunos competidores del gigante asiático han ocupado el terreno perdido por las empresas chinas afectadas por los aranceles.
Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.
En un mundo cada vez más globalizado y competitivo, la gestión eficiente de la cadena de suministro se ha convertido en un factor crucial para el éxito empresarial. La tecnología blockchain emerge como una solución innovadora para mejorar la trazabilidad y la transparencia en las operaciones comerciales.
La tecnología blockchain puede proporcionar una cadena de suministro más inteligente y segura, con una pista de auditoría clara y visibilidad casi en tiempo real.
El blockchain y el Internet de las cosas (IoT) pueden combinarse para ofrecer una visibilidad de extremo a extremo en las distintas etapas de la cadena de suministro.
Muchas empresas han examinado sus cadenas de suministro y se plantean cómo enfrentarse a grandes retos. Y es que una gestión adecuada de la cadena de suministro es vital para el éxito y la satisfacción de los clientes.
Los retos de la cadena de suministro son especialmente complejos para empresas de alimentos y bebidas, debido a la perecibilidad de las mercancías y otros factores como problemas de proveedores, normas de seguridad alimentaria e inclemencias meteorológicas. Esto puede provocar problemas de salud pública y retiradas de productos.
Por eso, las empresas con visión de futuro recurren a la tecnología para solucionar problemas empresariales. Para la gestión de la cadena de suministro, ¿deberían fijarse en la tecnología blockchain?
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¿Cómo puede el blockchain respaldar la gestión de la cadena de suministro?
El blockchain es una tecnología que adopta la forma de libros mayores de código abierto descentralizados que pueden registrar transacciones de forma verificable y permanente, para proporcionar un registro imborrable y casi en tiempo real que se puede replicar entre los participantes.
Se trata de un método para registrar datos, es decir, cualquier elemento que sea necesario registrar y verificar según se produce. Una vez que los datos se han registrado ya no se pueden cambiar, solo se pueden añadir y actualizar en la red completa.
El blockchain tiene el potencial de crear una cadena de suministro más inteligente y segura, ya que es posible rastrear los productos usando una pista de auditoría clara y sólida con visibilidad casi en tiempo real.
Empresas de todos los sectores podrían rastrear materiales, determinar dónde han llegado, quién los ha recibido y manipulado, y cómo y cuándo se han transportado a la siguiente etapa.
Robert Sinfield, vicepresidente de productos para Sage X3, explica que:
“En lo referente a la visibilidad, los sistemas ERP con tecnología blockchain podrían permitir a cualquiera que participe en el proceso rastrear el recorrido del producto desde la planta de fabricación hasta las estanterías del minorista, sin tener que preocuparse por la pérdida o la falsificación de registros. Esto es especialmente relevante en el sector de alimentos y bebidas, donde el blockchain proporcionará transparencia y un origen de los productos validado desde la granja hasta la mesa del consumidor”.
Comunicación fluida entre proveedores y fabricantes
Actualmente, las cadenas de suministro no son especialmente ágiles, lo cual es perjudicial en sectores en los que las empresas tienen que cambiar rápidamente de configuración y satisfacer una oferta y demanda en constante cambio.
Debido a que el nivel tecnológico y la manera de comunicarse (por ejemplo, muchas empresas siguen usando papel) de las empresas en una cadena de suministro pueden variar enormemente, resulta casi imposible compartir datos y colaborar.
El blockchain está descentralizado, lo que significa que ninguna entidad lo controla y que su infraestructura no incluye ningún punto central de fallo. Un suministro descentralizado permitiría la comunicación fluida entre proveedores y fabricantes, sin importar su tamaño.
Robert comenta que:
“Tradicionalmente, la gestión de inventario ha sido un proceso complejo y laborioso, especialmente para las organizaciones globales, pero el blockchain tiene el potencial de simplificar buena parte de las operaciones al unir redes de cadenas de suministro mediante un sistema descentralizado”.
Y añade:
“Las empresas también podrían automatizar procesos empresariales con el blockchain mediante el uso de ‘contratos inteligentes‘, que básicamente imponen una relación con código criptográfico.
De manera similar a la configuración de pagos automáticos, los contratos inteligentes eliminarán la necesidad de que las empresas envíen facturas y reclamen pagos, lo que ahorrará mucho tiempo y garantizará que todo el mundo cobre con prontitud”.
El ejemplo de Carrefour
A los empresarios podría interesarles averiguar qué empresas ya colaboran con firmas tecnológicas para usar el blockchain en los proyectos de cadenas de suministro.
La multinacional minorista Carrefour ha aplicado gradualmente el blockchain en sus productos de “línea de calidad Carrefour”, y se une a otras empresas en el IBM Food Trust, una iniciativa destinada a implementar un estándar alimentario global en todos los eslabones de la cadena, desde los productores a las ventas.
Mediante una red de colaboración de tecnología blockchain establecida entre fabricantes y distribuidores, se puede almacenar de forma segura información como los detalles de trazabilidad sobre el origen y la calidad de los productos, las propiedades nutricionales y la presencia de cualquier alérgeno o sustancia dudosa.
Contar con datos fiables procedentes de toda la cadena de suministro podría ser de utilidad en caso de una retirada de productos, un problema relacionado con la salud o la falta de cumplimiento de las especificaciones o de una etiqueta concreta.
El blockchain y el IoT pueden mejorar la conformidad, la fiabilidad y la seguridad
El blockchain y el Internet de las cosas (IoT) podrían combinarse para transformar la gestión de la cadena de suministro de nuevas y potentes formas. Al igual que el blockchain, el IoT ha acaparado mucha atención: es un sistema que permite a dispositivos informáticos como sensores y smartphones conectarse y comunicarse entre sí.
Pero los sensores modernos ya son lo suficientemente avanzados como para rastrear artículos, contenedores y palés por toda la cadena de suministro.
Si combinan el IoT y el blockchain, las empresas finalmente podrían lograr una auténtica visibilidad de extremo a extremo en las distintas etapas de la cadena de suministro, por los distintos países y con las distintas empresas con las que trabajan.
Con los dispositivos de IoT, puedes rastrear mercancías a medida que se desplazan por la cadena de suministro, y compartir esta información en un marco basado en blockchain en el que todos los participantes pueden acceder a los datos.
En definitiva, la adopción de la tecnología blockchain en la gestión de la cadena de suministro puede ofrecer a las empresas una ventaja competitiva significativa. Al mejorar la trazabilidad, la transparencia y la eficiencia, el blockchain no solo ayuda a mitigar riesgos, sino que también facilita una mejor toma de decisiones y una mayor satisfacción del cliente. Las empresas que integren esta tecnología estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro y aprovechar las oportunidades emergentes en el mercado global.
Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2024 por su relevancia.
El índice de producción industrial creció un 0,5% en septiembre. En el acumulado de los nueve primeros meses del año el crecimiento fue del 0,2% con respecto al mismo periodo del año anterior. Por grandes subgrupos, los bienes de consumo son los que presentan una evolución más favorable en el acumulado del año, con un ascenso del 1,9%. Los bienes de equipo, que es el grupo que registró un crecimiento más intenso en los años anteriores, descienden un 0,9% en el año actual. La actividad en el sector energético continúa cayendo, después del fuerte descenso sufrido el año anterior (gráfico 1). Solo el sector de bienes de consumo supera el nivel de producción previo a la pandemia, por lo que el índice total se mantiene en niveles inferiores a dicho nivel.
Analizando los datos a un mayor nivel de desagregación sectorial, dentro de los bienes de consumo, se observan comportamientos divergentes, entre, por ejemplo, el sector de alimentación, que crece un 2% en el acumulado del año, y sectores como textil, confección o cuero y calzado, que registran caídas muy abultadas, que se suman a los fuertes descensos sufridos el año anterior.
En cuanto al resto de subsectores, destacan positivamente el farmacéutico y productos informáticos, electrónicos y ópticos, con tasas de crecimiento de dos dígitos. Finalmente, el sector del automóvil, tras la recuperación observada el año pasado, este ejercicio registra una caída del 2,4%.
En suma, el débil ascenso de la actividad industrial en lo que va de año se sustenta fundamentalmente sobre ciertos bienes de consumo, así como de algunos sectores puntuales.
Las encuestas que indagan en el fenómeno del acoso escolar suelen dirigirse a los estudiantes1. Sin duda, su perspectiva sobre el fenómeno —sea como víctimas, perpetradores o testigos más o menos conscientes— es central en el estudio del acoso escolar, pero también lo es la de sus madres y padres, al fin y al cabo, los máximos responsables del bienestar de sus hijos. Son ellas y ellos quienes, en muchos casos, reciben noticia, directa o indirectamente, de los episodios de acoso que sufren sus hijos y también quienes, ante la sospecha o la evidencia de tales episodios, pueden tomar medidas decisivas, como las de solicitar al centro educativo la activación de los protocolos de acoso escolar o cambiar a sus hijos de colegio o instituto. Es, por tanto, importante obtener información sobre las percepciones, actitudes y comportamientos que genera el acoso escolar entre las madres y los padres de niños y adolescentes. Así lo ha hecho una reciente encuesta online de Funcas, realizada en septiembre de 2024 sobre una muestra de 1.200 madres y padres de estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
El primer resultado destacable es la proporción de encuestados que creen que su hijo/a ha sido objeto de acoso escolar durante el pasado curso académico (2023/24)2. Cree, claramente, que lo ha sido un 7%, aunque cuando se añade a quienes lo consideran “probable”, el porcentaje se eleva al 15% (Gráfico 1a). No se aprecian diferencias ostensibles entre las respuestas que dan los padres y las que dan las madres; tampoco el sexo del hijo influye a este respecto (Gráfico 1b). Sin embargo, sí difieren las respuestas de los encuestados que afirman tener dificultades para llegar a fin de mes (“no consiguen llegar” o “llegan justos”) y de los que ahorran: entre los primeros, el porcentaje de quienes creen (“claramente” o “probablemente”) que su hijo/a ha sido objeto de acoso asciende al 19%, 10 puntos más que entre los segundos (Gráfico 1c). En cambio, la titularidad del centro en el que estudia el hijo o la hija por la que pregunta la encuesta no influye en esta cuestión: con independencia de que el centro sea público o privado (concertado o no), los porcentajes de encuestados que creen que su hijo/a ha sido acosado/a rondan el 15% (Gráfico 1d).
Entre los encuestados que creen “claramente” que sus hijos han sufrido acoso escolar, la mayoría de ellos concreta esta mala conducta en “insultos y/o burlas” (79%), pero más de la mitad (57%) señala que su hijo/a ha sufrido “aislamiento y/o exclusión”. En comparación con estas conductas, la violencia física resulta mucho menos frecuente (la señala el 18% de los encuestados). Aún más infrecuentes son los “comentarios y/o actos de tipo sexual”, que menciona el 14% (Gráfico 2).
Hasta donde los encuestados saben, las agresiones de las que su hijo/a ha sido objeto han tenido mayoritariamente lugar en el centro educativo o sus inmediaciones. Contestan en ese sentido casi siete de cada diez de encuestados (68%), mientras que una cuarta parte (26%) indica que el acoso se desarrolló tanto en esos espacios como a través de internet o aplicaciones de mensajería (Gráfico 3). No puede excluirse, en todo caso, la posibilidad de que las madres y los padres subestimen el uso de las redes sociales como vehículo de acoso escolar.
Casi todos los encuestados que creen que su hijo/a ha sido claramente víctima de acoso escolar en el curso 2023/24 (94%) contestan afirmativamente a la pregunta sobre si han comunicado la situación al centro escolar. En más de un tercio de estos casos (36%) declaran haber obtenido una respuesta rotunda del centro, que consideró que la información aportada era suficientemente grave como para activar el correspondiente protocolo de acoso. La dificultad de resolución de algunos casos se pone de relieve cuando se considera que, finalmente, hasta una cuarta parte (24%) de los padres tomó una decisión radical: cambiar de colegio al hijo o la hija que, según pensaban, había sido objeto de acoso.
Con todo, más de cuatro de cada diez encuestados (44%) que en el curso 2023/24 han albergado el convencimiento de que su hijo/a había sido acosado en la escuela declaran temer “mucho” o “bastante” que vuelva a serlo en el curso 2024/25. Este temor está mucho menos extendido entre quienes no creen que su hijo/a haya sufrido (“claramente”) acoso el pasado curso: solo el 12% expresa “mucho” o “bastante” temor a que sea acosado en el curso actual.
En una sociedad con cada vez menos niños, el esfuerzo y la dedicación de las familias por asegurar el cuidado y bienestar de sus hijos se intensifica, consolidándose como norma social la expectativa de la infancia como un periodo de máxima seguridad y protección. Para las madres y los padres adquiere especial importancia todo lo que sucede a sus hijos en cualquier espacio, y especialmente en aquellos sobre los que carecen de control o este es solo limitado. Es el caso de la escuela, en la que delegan a docentes y gestores educativos el cuidado de sus hijos a lo largo de muchos años, muchos meses al año y no pocas horas al día. Estudios recientes han puesto de relieve los efectos traumáticos y duraderos del acoso escolar en el bienestar emocional y psicológico3. Otros han recopilado evidencias que indican un aumento de la prevalencia de este fenómeno en los últimos años4. Desde luego, los temores que expresan muchas madres y muchos padres a través de diversos cauces, como el ofrecido por la encuesta Funcas aquí expuesta, pueden considerarse “reales”, aun cuando, por su volumen, no ofrecen respaldo al argumento, sugerido en ocasiones por contenidos publicados en medios de comunicación y redes sociales, de que el acoso social es un problema social ampliamente extendido en nuestro sistema educativo.
Ficha técnica de la encuesta • Trabajo de campo: del 6 al 24 de septiembre de 2024. • Ámbito: territorio nacional peninsular e insular. • Universo: padres y madres que convivan regularmente (durante al menos la mitad del mes) con algún hijo que estuviese matriculado en ESO o FP Básica en el curso 2023-2024. • Selección de la muestra: panel de Imop y de Netquest. En ambos casos se realizó una selección aleatoria entre los panelistas que cumplían las características definidas para la investigación. El control del estudio depende de IMOP Insights. • Tamaño muestral: 1.201 entrevistas (planificadas 1.200). • Técnica: entrevista online a través de Emop (panel online de Imop).Margen de error de muestreo: ±2,9 para p=q=50% y un nivel de significación del 95% para el conjunto de la muestra. • Método de ponderación: los datos se ponderaron por las variables: — Sexo x edad (2 x 2 grupos) — Comunidad Autónoma (7 grupos) — Tamaño de municipio (4 grupos) — Nivel de estudios (3 grupos) • Instituto responsable del trabajo de campo: IMOP Insights, S.A.
1 Véase, por ejemplo, Díaz Aguado, M.J., Martínez-Arias, R., Díaz Falcón, L., Alvariño, M. (2023). Acoso escolar y ciberacoso en España en la infancia y en la adolescencia (Informe del estudio realizado por la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid, por impulso de la Fundación ColaCao, en colaboración con las Consejerías de Educación de 15 Comunidades Autónomas). Madrid: Fundación ColaCao.
2 A los encuestados que afirmaron tener más de un hijo/a en la ESO, se les pidió que refirieran las preguntas del cuestionario a uno/a de ellos, seleccionado/a aleatoriamente por la aplicación del cuestionario.
Dentro de los muchos productos financieros que los bancos y entidades ponen a disposición de los clientes, uno de ellos es la cuenta online remunerada, un tipo de cuenta con la que poder obtener rentabilidad de tu dinero en lugar de que pierda poder adquisitivo.
Pero, exactamente, ¿qué es una cuenta remunerada? ¿Es tan buena idea como parece? ¿Qué ventajas puede ofrecerte? De todo eso es de lo que queremos hablarte a continuación. ¿Empezamos?
Qué es una cuenta remunerada
Lo primero que debes tener claro es a qué nos estamos refiriendo con una cuenta remunerada. Entender su concepto es bastante sencillo. Se trata de una cuenta bancaria en la que, cada vez que ingresas dinero, se te da un interés, a veces de manera automática, y otras veces pasado un tiempo.
Por ejemplo, imagina que tienes una cuenta remunerada y que vas a ingresar 1000 euros. El banco puede darte, en ese momento, los intereses pactados en esa cuenta, de tal forma que no tendrías 1000 euros sino ese dinero que tú ingresas más los ingresos que te da el banco por tener ese tipo de cuenta.
Para ello, el banco podría o no exigirte una cantidad mínima para esa remuneración. También el tipo de interés puede ser establecido de manera fija, aunque en ocasiones puede haber variable. Y estos se pueden obtener, bien de forma progresiva o por los tramos que se van alcanzando en el dinero que tengas en la cuenta.
Todo ello te va a permitir ahorrar y, además, hacer que tu dinero te dé un poco más aunque lo tengas parado. Pero eso no significa, en muchos casos, que no puedas utilizarlo. Muchas de estas cuentas te permiten sacar dinero sin penalizaciones. Lo que implica que tu dinero sigue disponible para lo que quieras usarlo.
Cómo funciona la remuneración
Una de las dudas más habituales de las personas es saber cómo funciona la remuneración de una cuenta online remunerada. Pues bien, esta siempre se lleva a cabo con base en una franquicia. Esto implica que siempre va a haber un tope de remuneración. ¿Qué quiere decir? Que, una vez se llegue a ese máximo, todo el dinero que supere esa cifra no te va a remunerar nada.
Al igual que hay un tope máximo, también hay uno mínimo, que es el que te exigirán para que haya una remuneración.
Junto a esto, según la entidad que elijas, puede haber algunas condiciones específicas, como por ejemplo que la remuneración sea temporal o indefinida, que haya una liquidación de los intereses diferentes (unos de inmediato, otros por tramos, fijos o variables…), o incluso que haya permanencia. De ahí que nuestro consejo es que revises bien las condiciones antes de firmar una cuenta así.
Por ejemplo, imagina que tienes una cuenta remunerada que te da un 1 % de rentabilidad. Para ello, te piden que tengas 1000 euros en la cuenta. De esta forma, esos 1000 euros te dan una rentabilidad de 10 euros en un periodo determinado y al final el dinero de tu cuenta va subiendo sin que tú hagas nada, sólo mantenerlo ahí.
La cuenta remunerada y la cuenta de ahorro, ¿son lo mismo?
A veces, la cuenta remunerada y la cuenta de ahorro se confunden entre sí. Es algo habitual, porque son muy parecidas. Pero en realidad son dos productos diferentes.
Para empezar, una cuenta de ahorro no te permite hacer operaciones diarias, como es el tener tarjetas asociadas o domiciliaciones. También estas ofrecen unos intereses, pero estos son bajos y constantes. En el caso de las cuentas remuneradas, sobre todo al principio, pueden tener unos intereses más altos para animar a contratarlas, y después se reducen, algo que, en las de ahorro, no pasa.
Ventajas de tener una cuenta remunerada
Ahora que ya tienes una mejor idea de qué es una cuenta remunerada, es hora de conocer qué ventajas te puede ofrecer este producto financiero.
Lo primero, y también de lo más importante, es el hecho de que te ofrece rentabilidad. Dicho de otra forma, te da más por tu dinero. Es cierto que quizá no sea una gran cantidad a corto plazo, pero sí a largo plazo, haciendo que tu dinero vaya creciendo poco a poco mientras lo mantengas en la cuenta.
Es cierto que el interés que te dan en estas cuentas es más bajo que en otros productos financieros. Sin embargo, también debes tener en cuenta que es de los más seguros. Y el hecho de poder disfrutar de tu dinero sin que esté “congelado” o no puedas utilizarlo en la cuenta hasta pasado un tiempo, a veces te da más tranquilidad y seguridad, sobre todo en caso de que lo necesites por algún motivo de urgencia.
Pero no es la única ventaja que te da. También tienes una liquidez por un periodo de tiempo determinado. Es decir, que puedes disponer de tu dinero solicitándolo. Aunque, en este caso, deberás tener en cuenta cuáles son las condiciones para esto en el contrato de la cuenta.
Y es que, según el banco o entidad, y lo que te ofrezcan, podría ocurrir que sí tuvieras liquidez en todo momento o que esta sólo se dé en un periodo de tiempo. O bien que necesites cumplir un periodo en el que no vas a mover el dinero para darte a cambio esa rentabilidad.
Otra de las ventajas que tiene una cuenta remunerada son los intereses en sí mismos. Estos están garantizados y no hay riesgos ni tampoco están relacionados con mercados o índices, lo cual te ayuda a saber que siempre vas a tenerlos. Y lo mejor de todo es que estos siempre tienen la garantía del Fondo de garantía de depósitos.
Esto quiere decir que, sí o sí, los intereses los vas a recibir, independiente de cómo vaya la economía o los indicadores económicos.
Según el tipo de cuenta remunerada y dónde la contrates, es posible que te encuentres con otro beneficio más, como es el hecho de que no tengas comisiones. Además, en la mayoría de ellas se permiten realizar operaciones diarias, como si fuera una cuenta normal. Es decir, que podrás hacer transferencias, podrás usar tarjetas de crédito, hacer operaciones bancarias, etc.
Tomar la decisión de contratar una cuenta online remunerada o no ya depende de ti. Sin duda ofrece muchas ventajas y, en contra, no tienes tanto que pueda hacerte desechar la idea. ¿Qué opinas? Te leemos en comentarios.
La economía española bate un récord de crecimiento, tras anotar en el tercer trimestre el mayor avance del PIB de la Unión Europea: un 3,4% en términos interanuales, casi cuatro veces más que la media europea. Las cifras macroeconómicas, aun empañadas por un consumo público desbocado, iluminan las perspectivas en el corto plazo, sin que aparezcan los desequilibrios que en otras épocas nos abocaron a una crisis. La deuda del sector privado se desinfla, no se perciben burbujas de crédito, la prima de riego se ha anclado por debajo de la de Francia, mientras que las cuentas externas arrojan un excedente sólido (el superávit por cuenta corriente acumulado hasta agosto es un 30% superior al registrado el año pasado). El tejido productivo se diversifica, fruto del auge de las exportaciones de servicios no turísticos, cuyo crecimiento casi cuadriplica el del PIB.
El cuadro global es por tanto alentador, otra cosa es cómo se percibe en la ciudadanía tras la sucesión de shocks de estos últimos cinco años. En este periodo los ganadores son los colectivos que han conseguido un empleo, sobre todo los parados y los extranjeros que se han insertado en el mercado laboral, siendo este último grupo el más numeroso. Asimismo, los perceptores del salario mínimo y de prestaciones que se han revalorizado por encima de la inflación también han podido mejorar su situación. En el otro extremo, se encuentran los inversores que han logrado fructificar su capital al calor de la subida de los tipos de interés y de la bolsa.
El grueso de las clases medias, sin embargo, ha sufrido una merma de poder adquisitivo: pese a la mejora salarial observada hasta el tercer trimestre, la remuneración media por ocupado se sitúa todavía en retroceso con respecto a hace cinco años (descontando la subida de los precios al consumo). A ello se une en el caso de los jóvenes la dificultad de acceso a la vivienda.
La brecha entre los resultados macroeconómicos y la percepción ciudadana es sintomática de nuestro modelo productivo, caracterizado por el escaso crecimiento de la productividad y de las remuneraciones. Sigue siendo el caso que el tamaño de la economía se incrementa a base de incorporar más fuerza laboral, particularmente la extranjera en los últimos años, y no como consecuencia de mejoras de eficiencia. Desde el último trimestre de 2019 hasta el tercero del presente ejercicio el PIB se ha incrementado un 6,6%, y el empleo lo ha hecho un 9,3%, evidenciando un declive de la productividad por ocupado. La tendencia en términos de productividad por hora trabajada ha sido más favorable, incluso levemente positiva en el periodo más reciente, pero no se aprecia de momento una mejora estructural.
El modelo aditivo de crecimiento se enfrenta a la necesidad de construir vivienda para así acompasar incremento de población que sustenta el actual ciclo expansivo y facilitar la movilidad laboral. Sin embargo, la inversión residencial apenas reacciona a la situación de escasez, siendo la construcción una de las variables más rezagadas desde la pandemia.
El déficit de inversión en equipamiento y en mejoras productivas es una limitación de más calado. El comportamiento de esta variable clave sigue marcado por la debilidad, algo sorprendente teniendo en cuenta la situación relativamente saneada de las cuentas de las empresas, la disponibilidad de abundantes fondos europeos y la entrada de capital extranjero. Se estima que el volumen de inversión empresarial se sitúa todavía en torno a un 10% por debajo del nivel anterior a la pandemia, lo que podría acabar por constreñir la expansión, además de alejar la perspectiva de una transformación del modelo productivo, como sería deseable.
Entre tanto, la renta per capita apenas ha avanzado un 1,4% en el periodo considerado, casi cinco veces menos que el PIB, evidenciando la necesidad de elevar el rendimiento social de nuestro crecimiento económico.
DÉFICIT | Pese al crecimiento económico, el desvío de las cuentas públicas no parece estar corrigiéndose. El déficit consolidado de las administraciones públicas (a excepción de las locales) alcanza el 2,3% del PIB, con datos hasta agosto. Esto es una décima más que en el mismo periodo del año pasado. Si bien la recaudación mantiene una tónica creciente, al compás de la economía, el gasto público avanza a un ritmo mayor. Destaca el consumo de las administraciones, con un avance del 6%, superior a lo que cabía esperar en un contexto de prórroga presupuestaria.
Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.
Hace unos días, impartiendo una conferencia, surgió una pregunta sobre cómo se podían reconciliar las comparativamente elevadas –y revisadas al alza recientemente– tasas de crecimiento de la economía española con la percepción de que las cosas no van tan bien a pie de calle. Algunos indicadores apoyan esa sensación, como son la pérdida de poder adquisitivo con la inflación, los relativamente bajos salarios y las enormes dificultades de una parte considerable de la población para acceder a una vivienda asequible.
A escala macroeconómica, las sorpresas están siendo positivas. Ya son dos años en que las previsiones de crecimiento van mejorando conforme avanza el ejercicio y el dato efectivo final confirma ese pronóstico más optimista. En 2024, a pesar de los titubeos globales y de la Unión Europea, con un cierto debilitamiento de la coyuntura, la previsión del FMI de la semana pasada sitúa el crecimiento para España en el 2,9%, de los valores más elevados a escala global y por encima de los del propio Gobierno (2,7%). Medio punto por encima de lo que dijo en abril, que a su vez ya había mejorado la anterior estimación. Funcas estima algo más (3,0%).
Estas correcciones –al alza– muestran lo complejo que es realizar estimaciones macroeconómicas muy precisas, y el PIB es uno de los casos más claros. Tal vez, si los agentes económicos e inversores hubieran tenido de referencia el 3% como crecimiento a primeros de año, habrían apostado más por nuestra economía. De ahí la gran importancia de revisar las previsiones si hay elementos que obligan a ello. Sin olvidar que algunos abogan por mejorar metodológicamente la estimación del PIB para que refleje otros aspectos más cualitativos del bienestar.
El crecimiento español está teniendo varios vientos de cola. Uno de ellos es el crecimiento de la población, fundamentalmente con la inmigración. En 2022, el saldo neto migratorio fue de 727.000 personas. 2023 y 2024 han ido incluso a más. Esto siempre lleva aparejado un aumento de la actividad económica, más aún cuando el paro sigue bajando (gradualmente) y el número de afiliados a la Seguridad Social está en máximos. No obstante, ese aumento de la población explica que el PIB per cápita o la productividad no hayan evolucionado tan favorablemente.
También parece estar jugando a favor del fuerte crecimiento de España nuestro mix energético, más diversificado y con mayor y creciente peso de las renovables, lo que parece un elemento diferencial con respecto a episodios inflacionarios pasados. Comparando con otros países, la situación energética, por ejemplo, de Alemania con una gran dependencia del gas –y hasta 2022 del proveniente de Rusia– genera muchos más problemas.
Asimismo, la especialización productiva en servicios –muchos muy competitivos–, con alta demanda en estos momentos, y no solo los turísticos, ayuda a que la economía española esté teniendo un buen desempeño comparado con otros socios europeos con un mayor peso industrial, con un cierto declive en demanda y en un proceso de reestructuración, como es el caso del automóvil.
Otro factor que ha ayudado a una mayor tasa de crecimiento económico de España es la contribución de los fondos Next Generation EU, que ha representado unas décimas de crecimiento en los últimos años. Está por ver el aprovechamiento de esos fondos a largo plazo para proyectos de modernización, digitalización y sostenibilidad y si generan efectos arrastre permanentes para la economía, de cara a los necesarios incrementos de productividad, que vendrían acompañados de mejores salarios y de un mayor bienestar.
El fuerte crecimiento del PIB, al venir acompañado de un intenso aumento de la población, ha dado lugar a que la renta per cápita no haya evolucionado tan favorablemente. Hace poco se recuperaron los niveles de renta per cápita de 2019. El proceso inflacionario –intenso durante dos años– ha hecho perder poder adquisitivo a buena parte de la población, lo que redunda en la sensación de muchos de que las cosas no van tan bien económicamente. Solamente las personas mayores de 65 años están con mejores niveles de renta per cápita que en 2019, al ser las que más pueden ahorrar.
El que el ahorro no llegue a generaciones más jóvenes, con una mayor capacidad de movilizarlo en demanda y gasto, es un cierto lastre. Si a esto se le añade el fuerte encarecimiento de un activo como la vivienda –la inversión más importante a lo largo de nuestra vida–, con graves problemas de acceso a ella de modo asequible en zonas tensionadas, la percepción es que la situación económica para muchos no va tan bien como parece mostrar el indicador agregado de crecimiento del PIB.
Una de las claves para que se alineen más los indicadores macro de actividad económica con los micro (per cápita) en un contexto de aumento de la población pasa por un aumento de la productividad. Por ejemplo, crear un entorno más amigable a las empresas, que incentive la inversión doméstica, que se ha debilitado en los últimos trimestres. Contrasta con el mejor comportamiento de la inversión extranjera.
Asimismo, una mayor inversión tecnológica (inteligencia artificial) ayudaría a sentar mejores bases para el aumento de la productividad, con lo que podría consolidar el fuerte crecimiento actual a largo plazo, y además las remuneraciones salariales podrían mejorar. Si además se aceleran otras actuaciones públicas, como son las relacionadas con mejorar el acceso a una vivienda asequible, las sensaciones individuales se acercarían al frío (y positivo, sin duda) dato de crecimiento agregado.
Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días
Presupuestar la adopción de la inteligencia artificial (IA) puede ser un desafío debido a la rápida evolución tecnológica y la incertidumbre en los análisis de coste-beneficio. Este artículo ofrece consejos prácticos de directores financieros para ayudar a las empresas en este proceso.
Es crucial que los proyectos de IA estén alineados claramente con los objetivos de la empresa para evitar gastos innecesarios y maximizar el retorno de la inversión.
Adoptar un enfoque iterativo y ágil permite a las empresas adaptarse rápidamente a los cambios tecnológicos y minimizar riesgos.
Presupuestar la adopción de la inteligencia artificial (IA) puede resultar complicado. La rápida evolución tecnológica y el gran número de aplicaciones emergentes crean grandes incertidumbres en los análisis de coste-beneficio y en las previsiones de retorno de la inversión (ROI).
Los directores financieros afirman que es como intentar dar en un blanco móvil con los ojos vendados. Para facilitar el camino, en este artículo, exploramos los retos de presupuestar la IA con consejos prácticos de directores financieros y expertos para resolverlos.
Según estudios recientes, la investigación sobre el ROI de la IA tampoco ha sido siempre útil, con resultados que varían enormemente, del 5% al 350%.
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Para asegurar el éxito en la adopción de la inteligencia artificial (IA), es fundamental que los proyectos se alineen claramente con los objetivos empresariales. Esta alineación no solo ayuda a maximizar el retorno de la inversión (ROI), sino que también evita gastos innecesarios en tecnologías que no aportan valor directo a la empresa.
En esta sección, conocerás cómo los directores financieros pueden integrar la IA en sus estrategias empresariales, enfocándose en la eficiencia, el crecimiento y la competitividad.
1. Importancia de la alineación
Será fundamental comenzar el proceso presupuestario alineando el proyecto de IA lo más claramente posible con objetivos empresariales como la eficiencia, el crecimiento y el aumento de la competitividad. Esto ayuda a evitar los gastos innecesarios
Ejemplo práctico: Leo Smigel, fundador de Analyzing Alpha
Leo Smigel, fundador de la empresa de negociación algorítmica Analyzing Alpha, se ha enfrentado a las complejidades de la adopción de la IA y afirma: «He visto cómo la falta de claridad en los objetivos hacía que se desperdiciaran recursos. No toda la IA aporta el mismo valor o repercutirá en los objetivos específicos. Así que será fundamental priorizar las herramientas en función de su ROI esperado».
2. Enfoque ágil y flexible
Adoptar un enfoque exploratorio e iterativo es clave en un campo que evoluciona rápidamente. Comenzar con un pequeño piloto o prueba de concepto centrado en un solo uso proporciona una forma de bajo riesgo para recopilar datos y construir un caso de éxito para inversiones más grandes.
Ejemplo práctico: Christoph Cemper, director general de AIPRM
Christoph Cemper, fundador y director general de la plataforma de gestión puntual AIPRM, afirma: «Este campo evoluciona a un ritmo increíblemente rápido, por lo que es difícil predecir dónde estarán las cosas incluso dentro de un año.
«Pero, según mi experiencia, la clave está en un enfoque exploratorio e iterativo. Hay que ir paso a paso, en lugar de intentar prever y presupuestar todas las aplicaciones posibles desde el primer día.
«Comenzar con un pequeño piloto o prueba de concepto centrado en un solo uso proporciona una forma de bajo riesgo para recopilar datos y construir el caso de negocio para inversiones más grandes».
3. Planificación a largo plazo
Aunque al principio el presupuesto se centre en objetivos a corto plazo, será importante no ignorar el potencial transformador a largo plazo de la IA. Hay que considerar cómo los proyectos de IA pueden ampliar las capacidades humanas, abrir nuevas oportunidades de ingresos y aumentar la competitividad en el futuro.
Ejemplo práctico: Alistair Brisbourne, responsable de tecnología de ACCA
Alistair Brisbourne, responsable de tecnología de la Association of Chartered and Certified Accountants (ACCA), afirma: «Para evitar los costes de oportunidad, especialmente en torno a las ganancias de eficiencia, los directores financieros pueden adoptar una perspectiva a largo plazo.
«Esto podría incluir una serie de consideraciones adicionales, como la escalabilidad de la solución, la moral de los empleados, la gestión del rendimiento y las oportunidades de crecimiento frente a la reducción de costes.
«Con el ritmo de desarrollo, es importante que cualquier herramienta que se implemente pueda adaptarse a futuros avances y retos».
Gestión de datos y refinamiento
La gestión de datos es un componente crucial para el éxito de cualquier proyecto de inteligencia artificial (IA). La calidad y preparación de los datos determinan en gran medida la eficacia de los modelos de IA. En esta sección, abordaremos la importancia de la limpieza, normalización y catalogación de los datos, así como su mantenimiento continuo. Además, exploraremos cómo presupuestar adecuadamente para el refinamiento de los modelos de IA, asegurando que se adapten y mejoren con el tiempo.
1. Calidad de los datos
La calidad de los datos es esencial para la eficacia de la IA. Presupueste la limpieza, normalización y catalogación de los datos, así como su mantenimiento y almacenamiento continuos.
Ejemplo práctico: Steven Kibbel, planificador financiero de Day Tradingz
Steven Kibbel, planificador financiero y editor del sitio web de inversiones Day Tradingz, afirma: «Me he enfrentado a los retos únicos de presupuestar proyectos de IA.
«Al principio de mi carrera, subestimé necesidades como el etiquetado de datos, las pruebas y el perfeccionamiento. Esto me llevó a exceder el presupuesto.
«Afortunadamente, he aprendido mucho desde entonces.
«Ahora recomiendo a los directores financieros que tengan en cuenta la gestión de datos, las pruebas, el perfeccionamiento, la retroalimentación y la reelaboración. La recopilación, limpieza y anotación de conjuntos de datos para el entrenamiento de modelos de IA requiere enormes recursos que alargan los plazos.
Costes «blandos» y adopción
Los costes “blandos” son a menudo subestimados en los proyectos de inteligencia artificial (IA), pero pueden ser determinantes para el éxito o el fracaso de su implementación. Estos costes incluyen aspectos como la formación del personal, la gestión del cambio y la adopción por parte de los usuarios. En esta sección, exploraremos cómo estos factores influyen en la integración de la IA en la empresa y por qué es crucial incluirlos en el presupuesto.
1. Formación y gestión del cambio
No pases por alto los costes “blandos” como la formación, la gestión del cambio y la adopción por parte de los usuarios. Estos pueden determinar el éxito o el fracaso de una implantación de IA.
Ejemplo práctico: Christoph Cemper, director general de AIPRM
Christoph afirma que siempre aboga por incluir explícitamente estos costes en los presupuestos, aunque no aparezcan en las hojas de cálculo tradicionales del ROI.
«No planificar la capacitación de las personas y los procesos puede hacer descarrilar incluso la tecnología de IA más prometedora», afirma. «Los costes blandos son la salsa secreta para el éxito a largo plazo de la IA, y con el proceso adecuado, la recompensa puede ser inmensa».
Gobernanza y flexibilidad
La gobernanza y la flexibilidad son elementos esenciales para la implementación exitosa de la inteligencia artificial (IA) en cualquier organización. La gobernanza asegura que los proyectos de IA cumplan con las normativas, estándares éticos y alineación con los valores de la empresa, mientras que la flexibilidad permite adaptarse a los rápidos cambios tecnológicos y de mercado.
En esta sección, discutiremos cómo los directores financieros pueden establecer una estructura de gobernanza robusta y, al mismo tiempo, mantener la flexibilidad necesaria para ajustar presupuestos y estrategias según sea necesario.
1. Gestión de riesgos
Es esencial que los directores financieros comprendan los riesgos potenciales de la IA y asignen recursos para abordarlos. Dedica parte del presupuesto a la supervisión, garantía y gobernanza continuas de los sistemas de IA.
Ejemplo práctico: Christoph Cemper, director general de AIPRM
Para Christoph: «Muchas empresas aún no disponen de medidas adecuadas para gestionar los riesgos potenciales de la IA, como los relacionados con la precisión, la privacidad y los derechos de autor».
«Es esencial que los directores financieros comprendan estos riesgos y asignen recursos para abordarlos».
2. Enfoque flexible
En un entorno tecnológico en constante cambio, adoptar un enfoque flexible es crucial para el éxito de los proyectos de inteligencia artificial (IA). La flexibilidad permite a las empresas adaptarse rápidamente a nuevas oportunidades y desafíos, ajustando sus estrategias y presupuestos según sea necesario.
Ejemplo práctico: Michael Dinich, fundador de Wealth of Geeks
Michael Dinich, fundador del sitio web de finanzas personales Wealth of Geeks, afirma que, según su experiencia en la elaboración de presupuestos para proyectos de IA, lo más importante es mantenerse flexible.
«He aprendido a no apegarme demasiado a las previsiones, porque los requisitos y las capacidades tienden a cambiar más rápido de lo esperado», afirma.
«Intento hacer estimaciones iniciales conservadoras de costes y beneficios. Luego reviso esas estimaciones a menudo a medida que avanzamos en los proyectos piloto y perfeccionamos nuestro enfoque.»
En resumen, establecer presupuestos precisos para proyectos de IA puede ser como navegar por una densa niebla. Sin embargo, un enfoque meditado de los datos, las competencias, las pruebas, la gobernanza y la gestión del cambio puede ayudar a que las previsiones sean más fiables. Así, tu empresa podrá cosechar los beneficios transformadores de las tecnologías de IA con el mínimo despilfarro.
La OCDE acaba de publicar un paper de la serie PISA in Focusen el que analiza los cambios en la disposición de libros y software educativo de los jóvenes de 15 años entre 2015 y 2022. El estudio revela cómo la digitalización ha transformado el acceso a recursos educativos, configurando un nuevo panorama para el aprendizaje, con implicaciones tanto positivas como negativas para los estudiantes.
La disminución de libros en el hogar: un cambio gradual y significativo
Tradicionalmente, la cantidad de libros en el hogar se ha considerado un predictor clave del rendimiento académico y de la formación cultural de los estudiantes. Pues bien: desde 2015, el número de libros en los hogares de estudiantes de 15 años ha disminuido considerablemente en los 59 países y economías participantes. Según el informe, la proporción de estudiantes que tiene menos de 10 libros en casa aumentó del 19% en 2015 al 26% en 2022, una tendencia especialmente pronunciada en países de América Latina. Al mismo tiempo, los hogares con más de 100 libros se han vuelto menos comunes (gráfico 1).
La disminución del número de libros físicos en el hogar puede incidir negativamente en la formación cultural y académica de los estudiantes, si atendemos a la relación entre el número de libros en casa y el éxito académico y el desarrollo socioeconómico demostrada por investigaciones previas. Por ejemplo: un informe anterior también de PISA, Lectores del Siglo XXI, revela que los lectores más competentes suelen preferir leer en papel o equilibran el tiempo entre formatos impresos y digitales, optimizando su uso de la tecnología según la actividad, como leer noticias en línea o realizar tareas escolares.
Aumento del software educativo y otros recursos digitales
En paralelo a la disminución del número de libros, el acceso a software educativo ha aumentado de manera considerable. En 2015, el 53% de los estudiantes tenía acceso a estos recursos, cifra que subió al 74% en 2022. Este incremento se debe, en parte, a la aceleración de la digitalización durante la pandemia de COVID-19, que impulsó a muchos hogares a adoptar herramientas digitales para la educación en línea. Además, el acceso a Internet y a ordenadores para el estudio se mantiene estable y ampliamente disponible, aunque los recursos en papel, como los diccionarios, han disminuido. En 2015, el 92% de los estudiantes tenía un diccionario en casa, mientras que en 2022 esta cifra descendió al 80%. Esta reducción refleja la preferencia por diccionarios en línea y otras herramientas digitales.
Beneficios y riesgos de los recursos digitales en el aprendizaje
El uso de software educativo puede complementar la enseñanza tradicional y ampliar las oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, los recursos digitales no siempre tienen un impacto positivo en el rendimiento académico. Según el informe que reseñamos de PISA in Focus, un tercio de los estudiantes afirmó que se distrae en clase con estos dispositivos, lo que afecta a su rendimiento, especialmente en asignaturas como matemáticas. Por otro lado, el aumento de la exposición a redes sociales y dispositivos digitales está vinculado a efectos adversos en la salud mental y el bienestar psicológico de los adolescentes. Trabajos como el de Blanchflower et al. muestran que el tiempo excesivo frente a pantallas puede tener efectos negativos en la salud mental de los jóvenes, afectando su atención, su calidad de sueño y su vulnerabilidad al ciberacoso, lo que puede inducir depresión o ansiedad. De todo ello se deriva la necesidad de intervenciones y políticas que ayuden a los estudiantes a equilibrar el uso de estos recursos para maximizar los beneficios y reducir los riesgos.
Ante estos cambios, la OCDE sugiere que las políticas educativas deben ayudar a las familias a encontrar un equilibrio adecuado entre los recursos tradicionales y digitales, siendo fundamental el apoyo a los estudiantes en el uso efectivo de la tecnología para que realmente contribuya a mejorar sus habilidades y su rendimiento académico. Ese apoyo podría incluir, por ejemplo, programas de formación digital para docentes y familias, así como regulaciones que promuevan un uso saludable de la tecnología en el hogar y en el aula.
Conclusión: adaptarse al cambio sin perder lo esencial
En definitiva, el PISA in Focus de 2024 plantea que, si bien los libros siguen siendo un recurso educativo clave, su presencia en los hogares disminuye, reemplazada en parte por herramientas digitales. No obstante, el uso de estas tecnologías en el aprendizaje requiere una supervisión cuidadosa para evitar consecuencias negativas en el rendimiento y la salud de los estudiantes. Las políticas educativas deben adaptarse a estos cambios, asegurando que los estudiantes puedan beneficiarse tanto de los libros como de los recursos digitales, creando un entorno de aprendizaje inclusivo, equilibrado y eficaz para el desarrollo integral de los jóvenes.
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