Tengo hipoteca y he logrado ahorrar algo de dinero: las tres opciones posibles para sacar mayor rentabilidad

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Ahorrar teniendo hipoteca no es fácil, pero muchas personas lo logran, sobre todo cuando han pasado unos años desde la formalización de la misma. Y siempre que se logra ahorrar más allá del típico colchón que hay que tener disponible para imprevistos llega la gran duda: ¿qué hay que hacer con estos ahorros para obtener una mejor rentabilidad?

Existen tres opciones: la primera es invertir dicho dinero; la segunda es amortizar parcialmente la hipoteca manteniendo la cuota y reduciendo plazo; y la tercera es amortizar la hipoteca manteniendo el plazo y reduciendo la cuota. Analizamos las tres posibilidades.

Invertir

Si la rentabilidad de una inversión esperada es superior al coste de la hipoteca, lo lógico es lanzarse a ella. Con los tipos de interés bajos es muy posible que existan opciones de inversión con rentabilidad superior a los costes una hipoteca, pero también es cierto que existe un riesgo.

Realmente es imposible determinar con antelación si una inversión va a ser más rentable que el coste de una hipoteca, pero viendo los años recientes, con los tipos en entornos ultrabajos, se puede ver que muchos fondos de inversión diversificados han logrado batir cómodamente los gastos de una hipoteca.

Hay otro factor a tener en cuenta y es la comodidad de una persona con tener deudas altas. Al final una opción muy recomendable es intentar reducir lo máximo posible las deudas antes de empezar a invertir. Ante imprevistos (como la pérdida de empleo) la deudas van a seguir ahí con certeza y la rentabilidad de la inversión en cambio es una incógnita.

Personalmente creo que antes de invertir es conveniente cancelar cualquier deuda que haya pero es una opción muy personal. Si el hipotecado tiene una alta tolerancia al riesgo entonces invertir los ahorros generados es una buena idea.

También hay que tener en cuenta un punto extra: aunque la desgravación por hipoteca terminó hace casi una década, las hipotecas firmadas antes de enero de 2013 la siguen teniendo. En este caso hay unos máximos a desgravar (9040 euros) y la desgravación es de un 15%, lo cual es una muy buena rentabilidad.

Si se tiene derecho a desgravación y la suma de todas las cuotas del año no supera los 9040 euros, lo mejor es seguir teniendo hipoteca. Y por tanto no merece la pena amortizar. Si se superan los 9040 euros al año lo más conveniente es amortizar reduciendo la cuota hasta llegar a estos 753 euros al mes para maximizar la desgravación y el resto invertirlo.

También existe otro caso en el que invertir es más conveniente que amortizar y es si en el contrato hipotecario existe alguna comisión por amortización parcial. En este caso los tipos suelen ser bajos según la legislación vigente, pero en el caso de las hipotecas a tipo fijo podrían ser relevantes (2% durante los primeros 10 años). En este caso puede que invertir sea una mejor idea, ya que amortizar conlleva unos gastos que nos permiten que incluso unas inversiones más conservadoras (y por tanto con menso riesgo) puedan superar la rentabilidad de amortizar.

Amortizar la hipoteca reduciendo el plazo o reduciendo la cuota

Si el riesgo de invertir es suficiente como para no evaluar la opción de la inversión la otra lógica posibilidad es amortizar parcialmente la hipoteca. Pero dentro de esta opción existen dos formas de hacerlo: reduciendo el plazo o reduciendo la cuota.

Normalmente se suele ofrecer siempre reducir la cuota, pues a los bancos les conviene más y en principio puede parecer que a un particular también: una cuota más baja es más cómoda de pagar, genera menos fricción.

Sin embargo al final genera más intereses. No hay que olvidar que todos los años se pagan intereses por el saldo vivo que quede en la hipoteca y que cuanto menos sea el plazo para la finalización menores serán los intereses a pagar.

Por tanto hay que estudiar dos cosas: la primera es si se está cómodo con la cuota actual o hay estrecheces para llegar a fin de mes. Si la situación es complicada y aunque salga más caro, quizá lo más conveniente es reducir la cuota. Pero si ya se está en un punto donde la cuota es cómoda entonces lo lógico es apuntar a obtener una mayor rentabilidad (es decir, pagar menos intereses) y por tanto lo más acertado es reducir el plazo.

Personalmente, siempre que no haya desgravaciones de hacienda, siempre elegiría primero amortizar reduciendo plazo. No tener deudas da mucha tranquilidad, por bajo que sea el tipo de interés de la hipoteca, y cuanto antes se eliminen las deudas mejor. Esto seguramente proporcione una rentabilidad intermedia entre invertir o amortizar reduciendo cuota pero con mucho menos riesgo.