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Eficiencia contable en la nube: Herramientas para pymes en crecimiento

Un programa de contabilidad en la nube ayuda a las pymes a crecer al optimizar su gestión económica. Te lo contamos en este artículo.

  • Este tipo de herramientas permite conocer en tiempo real los ingresos, cantidades adeudadas o impuestos a pagar
  • Las soluciones cloud facilitan hacer un seguimiento de las ventas y facturas de forma sencilla 

La necesidad de ser más competitivos lleva a las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas, a tener que abrazar la tecnología. Y no solo en sus sistemas o procesos productivos, también para su gestión. Hay numerosas tareas que se pueden automatizar y digitalizar o, por lo menos, hacerlas fáciles y ágiles. Es el caso de la gestión contable, que se realiza de una forma más eficiente con un programa de contabilidad en la nube. 

¡COMPARTE! ¿Problemas con la gestión contable en tu empresa o negocio? Los programas de contabilidad en la nube te ayudan en este proceso y a estar al día. Descubre cómo en este artículo.

¿Y en qué consiste? Como su nombre indica, es una herramienta que se ha desarrollado de forma específica para llevar la contabilidad de una empresa. La diferencia frente a otros sistemas es que el programa de contabilidad en la nube está alojado en un entorno cloud al que se accede mediante una conexión a internet. Y, ¿qué pautas debes seguir para su uso? Te contamos todo lo que debes tener en cuenta. 

CONTENIDO DEL POST

¿Por qué una solución cloud hace más eficiente la gestión de la contabilidad?

Este tipo de herramientas en la nube presenta varias ventajas frente a los sistemas de contabilidad para pymes tradicionales. Son beneficios que, en general, contribuyen a optimizar la contabilidad de la pequeña y mediana empresa o negocio, ganando en eficiencia. ¿Y, cómo lo puedes hacer? Aquí van unos consejos prácticos:

Pero antes, es importante que selecciones bien la solución que realmente responda a las necesidades de tu empresa porque no todas, por ejemplo, tienen en cuenta todos los impuestos u obligaciones fiscales a pagar. Si no está todo integrado en una única solución, te verás obligado a trabajar con varias plataformas. 

1. Constancia

Para que le saques el máximo partido al programa de contabilidad en la nube, es fundamental que introduzcas todos los días la contabilidad de la empresa. De este modo, podrás tener siempre toda la información actualizada. 

2. Adiós a los errores

Tu pyme o negocio puede ganar en eficiencia y competitividad porque siempre tendrá la contabilidad bien realizada. Con este tipo de soluciones, no se producen errores contables

3. Agilidad

La gestión de la pyme es mucho más ágil porque a través del programa de contabilidad en la nube es posible tener reflejado el flujo de ventas, los presupuestos y las facturas. También es más fácil gestionar existencias, las listas de productos y precios o descuentos. 

4. Análisis

Es clave que dediques, por ejemplo cada mes, un período de tiempo a visualizar y analizar la contabilidad en la nube para saber el estado real del negocio. Esto te permitirá ser consciente de la situación de tu pyme y poder tomar medidas, anticipándote a posibles problemas como los de tesorería. 

5. Calendario

Una de las mayores ventajas del programa de contabilidad en la nube es que nunca se va a olvidar de una fecha señalada como las del pago de impuestos. Así evitas sanciones por posibles retrasos, lo que redunda en una mejor salud financiera de tu pyme

6. 24 horas

El acceso al programa de contabilidad en la nube se realiza en cualquier momento del día y lugar. Esto es de gran ayuda de cara a reuniones o presentaciones. También es muy útil para ganar en tranquilidad por si te surge la duda de si has pagado o no los impuestos. No hay que esperar al día siguiente para llegar a la oficina o ir de propio a comprobarlo.

7. Normativa

Este tipo de programas cloud se actualizan periódicamente según la normativa que entre en vigor. Así siempre estás al día y reduces el tiempo que necesitas para actualizarte y que puedes destinar a otras funciones en la pyme.

8. Backup

Con el programa de contabilidad en la nube no tienes el problema de que pierdas información contable por algún fallo técnico. Siempre hay una copia de seguridad actualizada de todo el contenido. También es más difícil ser objeto de un ciberataque.

Cómo ayuda a crecer a una pyme tener un sistema contable en la nube

Utilizar un programa de contabilidad en la nube puede incidir de forma directa en el crecimiento de la empresa. Además de las ventajas y beneficios anteriormente comentados, varios son los motivos por los que ayuda a su crecimiento:

  • Más valor añadido: disponer de este tipo de herramientas en la nube permite a la pyme ganar en agilidad al hacer la gestión contable. Los profesionales pueden destinar tiempo a otras tareas con más valor añadido o a aquellas que no es posible digitalizar. 
  • Mayor control: el programa de contabilidad en la nube está preparado para que la información contable se presente de una manera sencilla y fácil de comprender. Esto redunda a su vez en un mayor control de la situación económica. 
  • Decisiones estratégicas: los datos en una solución cloud se pueden consultar como histórico o bien para el momento presente. Incluso, permiten hacer proyecciones a corto, medio y largo plazo. Es una información clave a la hora de barajar inversiones, ampliaciones o ampliar la plantilla, entre otras acciones para sentar las bases del crecimiento o expansión de la pyme. 

El programa de contabilidad en la nube permite a las pymes disponer de más tiempo para dedicarlo a las actividades de más valor añadido.

Principales programas de contabilidad en la nube

Actualmente, muchas son las herramientas que se emplean para la contabilidad, aunque no todos son igualmente efectivos. Estos son los programas más conocidos y los nuevos que llegan de compañías como Sage:

Sage Active: es de los últimos lanzados al mercado. Sage Active está destinado principalmente a las pequeñas empresas. Esta solución se centra en agilizar el flujo de ventas y en hacer un seguimiento de la contabilidad en tiempo real para saber el estado económico en todo momento y desde cualquier lugar. Es el más completo para gestionar ventas, proveedores e impuestos con sus respectivas declaraciones como el IVA, entre otras funciones como la generación de informes. 

Son algunas  de las clases de programa de contabilidad en la nube con importantes ventajas para las pymes y negocios. ¿Con cuál te quedas?

El programa de contabilidad en la nube se perfila como una herramienta útil y clave para las pymes. Pero, como siempre que se habla de tecnología, es fundamental que se haga un buen uso de ella para beneficiarse de todas las ventajas. Sólo así contribuirá al crecimiento de la empresa.

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el-actual-papel-estabilizador-de-los-bancos-centrales:-¿necesario-o-excesivo?

El actual papel estabilizador de los bancos centrales: ¿necesario o excesivo?

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Este verano se cumplirán 17 años desde que los bancos centrales de todo el mundo comenzaron a reinventarse para ayudar a un sistema financiero global que se quedaba de forma alarmante sin liquidez y con enormes bolsas de riesgos tanto dentro de los balances bancarios como en instituciones en la sombra. Corría agosto de 2007 (más de un año antes del colapso de Lehman Brothers) cuando se introdujeron las primeras medidas extraordinarias e imaginativas de liquidez, además coordinadas entre bancos centrales. Los mercados interbancarios se habían secado literalmente, ningún operador concedía financiación a otro. El prestamista de última instancia —los bancos centrales— tuvo que actuar y de qué manera, llegando los coletazos de esas acciones prácticamente hasta hoy.

A pesar de los esfuerzos, las medidas de liquidez no fueron suficientes, había muchas entidades a escala global que tenían graves problemas de insolvencia. Hubo un calvario en la banca americana desde marzo de 2008 con la compra —con apoyo público— de Bear Sterns por parte de JP Morgan hasta la caída de Lehman en septiembre de ese año. Entre medias, el banco IndyMac y las grandes corporaciones aseguradoras de hipotecas, Fannie Mae y Freddie Mac, tuvieron que ser intervenidas. Esta grave situación del sistema financiero estadounidense se trasladó a buena parte del resto del mundo con el contagio del desastre de Lehman. Fue muy necesario redoblar las medidas de liquidez bancaria, que se prolongaron en el tiempo y aumentaron su contundencia, junto a los procesos de recapitalización y rescates que las autoridades fiscales de un buen número de países tuvieron que aplicar. Los problemas saltaron a la deuda soberana de algunos países europeos (Grecia, primero, seguido de Irlanda, Portugal, España e Italia) en 2010 con lo que se inicia la extensión de los programas extraordinarios de compra de bonos para apoyar la deuda de los países, primero con condicionalidad, luego aligerándola de esos requisitos. Como la tormenta continuó arreciando, el euro comenzó a estar en peligro y Mario Draghi —el presidente del BCE en 2012— tuvo que comprometerse con el futuro de la moneda única con su famoso whatever it takes. Esto abrió un proceso que multiplicó las compras de bonos públicos y privados y de tipos de interés negativos o muy bajos. El balance público de los bancos centrales se llenó de estos títulos, en la mayoría de los casos con remuneraciones bajas por la propia actuación de los emisores del dinero.

¿Cómo es posible que se llegara con esta política monetaria tan expansiva hasta 2022 e incluso hasta hoy haya medidas —más restringidas, pero aún vivas— de apoyo a la deuda pública? El miedo a una deflación en la zona euro, la debilidad de la actividad económica (con la política fiscal limitada, en buena medida, por los últimos coletazos de la austeridad) y el temor a nuevos ataques a la deuda soberana de algunos países con finanzas públicas más tensionadas permitió que hasta 2020 llegara esa batería de medidas. Ese año, con la irrupción de la pandemia y la recesión, fue necesario diseñar nuevas medidas expansivas de compra de bonos para evitar un colapso de la liquidez europea y global. Tras la pandemia, llegaron las tensiones en la cadena de suministros, los conflictos bélicos —el primero de ellos, la guerra de Ucrania— y las tensiones geopolíticas que dispararon la inflación. Los bancos centrales tardaron en reconocer la gravedad de la situación. Luego se han visto obligados a subir los tipos más de lo que inicialmente imaginaron, por encima de la denominada tasa de interés neutral.

La gran liquidez de las autoridades monetarias de estos 17 años —aunque con un coste mucho mayor desde 2022— tuvo más lógica al comienzo de la crisis financiera global y también con la pandemia, para evitar males mayores. En cambio, no parece justificado haberlas mantenido cuando lo peor había pasado. El creciente rol dado a la política monetaria en el mix de acciones públicas perseguía tener una mayor estabilidad, en especial, en el ámbito financiero. Está jugando una especie de papel de red de seguridad que se ha implantado en las expectativas de todos los agentes económicos y políticos. Asimismo, desde 2020 ha venido acompañada de una política fiscal expansiva, combinación que explica buena parte del tirón inicial de la inflación y su resistencia actual a bajar más deprisa hasta el nivel objetivo (2%). Esa abundante liquidez de los bancos centrales, y el que parezca garantizada, puede estar relajando a los Gobiernos, que no sienten la misma presión de los mercados financieros para sanear sus cuentas públicas y aplicar las reformas que puedan ser necesarias para mejorar la competitividad y evitar futuras crisis de deuda. Sin olvidar que tiene costes, como hemos visto en las recientes pérdidas de los bancos centrales derivadas de sus carteras. Ese rol de generación de estabilidad financiera puede generar también incentivos equivocados a los agentes privados, que pueden creer que los bancos centrales intervendrán siempre que haya la mínima dificultad.

El riesgo moral y de una inadecuada asignación de recursos dentro de la economía en ese contexto son notables. Los estímulos monetarios fueron bienvenidos, pero su mantenimiento tanto tiempo parece algo excesivo. Se aprende a nadar con flotador, pero este apoyo tiene que desaparecer en algún momento si queremos de verdad bracear por nosotros mismos y volver a dar el precio correcto al riesgo sin red de seguridad, que ayudará a estimular los necesarios proyectos que la economía precisa.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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la-reserva-federal-continua-‘barajando-las-cartas’-de-las-bajadas-de-tipos

La Reserva Federal continúa ‘barajando las cartas’ de las bajadas de tipos

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Hace 15 meses, a principios de 2023, escribía sobre el intenso debate de las perspectivas de tipos de interés en los meetings de la American Economic Association, celebrados en ese enero en Nueva Orleans. Los analistas de Wall Street ya apostaban por disminuciones del precio oficial del dinero en la segunda parte del año pasado, supuesto bastante retador en aquel momento. Eso sí, consideraban que aún habría aumentos de tipos en la primera mitad del ejercicio, que sí que se produjeron. La idea era aplicar la medicina de subida de tipos hasta verano para bajar la inflación —en gran medida se logró, aunque aún se encuentre lejos de la referencia del 2%— y a finales de año ya habría margen para iniciar las reducciones del precio del dinero. Escenario que de algún modo pareció ganar peso con el episodio de graves turbulencias en las entidades financieras regionales medianas de Estados Unidos en primavera. Si la subida tan intensa de tipos en poco tiempo había roto alguna costura de algún banco norteamericano, qué mejor que aliviar esa carga pesada con alguna reducción. Más aún cuando no se descartaba en aquel entonces la posibilidad de recesión —aunque fuera técnica— del gigante americano. No obstante, la Reserva Federal barajó las cartas un poco en verano, tras la última subida de tipos de julio, abriendo juego para la especulación sobre lo que haría en meses venideros.

Y llegó finales de 2023, tras un par de reuniones de la Fed sin alterar los tipos, y los pronósticos de varias bajadas de tipos se multiplicaron. En ese mensaje apoyó el banco emisor de EEUU —y el mismo Jerome Powell— cuando apuntaron que esperaban una disminución de, como mínimo, 750 puntos básicos en 2024. Otra nueva mano de cartas en la que la Fed abrió juego a nuevas especulaciones en el mercado, que marca la agenda de los meses venideros. La recesión, además, ya había desaparecido del horizonte, y la inflación se encontraba en los niveles más bajos de años, en torno al 3%, aunque no lo suficiente cerca del objetivo (2%). Todo apuntaba a disminuciones de tipos en EEUU en esta primavera de tiempo variable que estamos teniendo. Con ello se cumpliría, además, lo habitual, esto es, que la Reserva Federal mueve ficha primero con el cambio de las condiciones monetarias, y los demás (incluido el Banco Central Europeo) actúan después. Sin embargo, curiosamente, la fortaleza de la economía americana —que se refleja tanto en PIB como en empleo— desde que comenzó 2024, parece estar obligando a la Fed a volver a cambiar el paso, a nuevamente barajar las cartas y a abrir el juego de las dudas y la especulación. Por su parte, la inflación parece resistirse a bajar del 3%, algo que no puede sorprender por la fortaleza de la economía y la demanda. Los mercados están ahora mismo con muchos nervios por este nuevo bandazo en las expectativas. Se las prometían muy felices después de las fuertes revalorizaciones de la renta variable del año pasado y de lo que llevamos de 2024, algo atípico en un contexto de altos tipos de interés. Las expectativas de bajadas del precio del dinero estaban alimentando este año el buen comportamiento de las Bolsas. Habrá que ver cómo continúa el año.

Parece que el BCE
y otros bancos centrales se adelantarán a la Fed y bajarán tipos antes en esta
ocasión. La expectativa es que el banco emisor de Fráncfort lo haga en su
reunión del 6 de junio, ante la mayor debilidad macroeconómica de la zona euro
comparada con la de EEUU. Aunque la inflación se esté resistiendo —más en unos
países, como España, que en otros— a bajar del 3%, la preocupación por la
atonía económica —aunque no sea mandato del BCE— parece pesar mucho.

Este episodio que
se ha vivido desde 2022 —proceso inflacionario y actuaciones de los bancos
centrales— ha guardado bastantes diferencias con periodos de crecimiento de
precios anteriores, con consecuencias de largo plazo sobre la política
monetaria y sus efectos. En primer lugar, se tardó mucho en reaccionar; el BCE
fue quizás el caso más claro, pero no el único. Luego se ha llevado los tipos
de interés a niveles notablemente más elevados que los que inicialmente se
tenían en mente. Los bancos centrales, además, no han estado cómodos con lo que
la realidad les ha impuesto. En el caso ya comentado de la Fed, referencia
global, sus titubeos y cambios de ritmo —rebarajando las cartas
hasta tres veces—, lleva de cráneo a inversores y analistas. En año electoral
allí, además.

Sin embargo, una cuestión de fondo puede pesar en el futuro. En esta ocasión, la subida de tipos tan intensa no ha causado una recesión generalizada como en otros periodos de la historia. Ni una corrección significativa en los mercados. El primer episodio de inflación en muchas generaciones se ha saldado sin que la economía ni los mercados hayan sufrido mucho. Podría ser contraproducente si el aprendizaje que obtiene la población es que los futuros procesos inflacionarios siempre pueden resolverse sin grandes pérdidas económicas. No tiene por qué ser siempre así. Sería una retroalimentación muy peligrosa de esa falsa percepción si volviera la inflación: haría falta mucho más (aún mayores subidas de tipos) para corregirla y para alterar las expectativas de un público confiado.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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De la digitalización a la IA: las oportunidades y desafíos se multiplican

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En los últimos tiempos hay una sensación creciente de que el proceso de digitalización de la economía y la sociedad es el pasado. El presente y el futuro lleva pasando tiempo por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Europa hace más planes de los que ejecuta y eso hace que la IA no despegue. En otros lares se actúa al ritmo de las innovaciones. En Europa se reconoció en 2020 la necesidad de crear un instrumento transversal como los generosos fondos Next Generation EU para apoyar la digitalización y la sostenibilidad de las economías y sociedades europeas. Aún se están desplegando, casi cuatro años más tarde, debido a la excesiva burocracia y a la visión sin excesivas urgencias que suele mantener la UE en muchos asuntos. Entre tanto, muchos países —Estados Unidos y China a la cabeza— han pasado a la siguiente pantalla —o incluso a alguna más allá— con todas las potencialidades —aún inimaginables— que tiene la IA. Nuevamente, Europa podría estar quedando atrás.

El fenómeno Nvidia —uno de los principales fabricantes de chips para IA—, con un subidón bursátil en los últimos meses casi sin precedente, es uno de los grandes ejemplos de cómo está valorando el mercado las potencialidades que se están desarrollando. Se beneficia todo el sector tecnológico. El productor de hardware Dell vio su acción multiplicarse por 30 en un día ante las expectativas de fuertes incrementos en ventas de los procesos vinculados a IA. Y las tres grandes tecnológicas, Alphabet (matriz de Google), Microsoft y Amazon han comprobado como la suma de sus valores de mercado ha aumentado más de 2,5 billones de dólares durante el bum de la IA. Las tecnológicas europeas también disfrutan el favorable clima inversor. Sin embargo, la escala de sus operaciones y la menor interacción provechosa de negocios y líneas de producto limitan mucho el alcance de los efectos positivos.

El fuerte impulso se observa en las cifras. Según la web There is an AI for that, hay ya más de 12.000 apps que emplean algún modelo de IA. En 2022 solamente había en torno a mil. Las grandes tecnológicas americanas (Alphabet, Microsoft y Amazon) se encuentran nuevamente entre las ganadoras con ventaja competitiva, e al incorporar en sus plataformas muchas apps y funcionalidades. Todas estas cifras y actividades muestran que el proceso de digitalización general ha dado paso a una efervescencia de la IA en Estados Unidos. También en China. Sin embargo, en Europa el proceso, aunque en marcha, parece más lento, entre otras razones, por el punto de partida del que salieron, en el que ya había una menor escala de los desarrolladores y un entorno regulatorio y empresarial menos favorable a la interacción y la colaboración entre startups.

El dinamismo empresarial, incluyendo fusiones y adquisiciones de startups, y la capacidad para atraer el mejor talento, impulsa enormemente los avances en la IA. En el sector corporativo tecnológico americano, numerosas compras de startups permiten la adquisición de las capacidades técnicas y de habilidades que tenían esas empresas innovadoras. Cuando el talento no se incorpora a través de esas transacciones, se puede atraer más granularmente con mejores remuneraciones y con un plan de negocio y desarrollo tecnológico para captar los mejores recursos humanos. Son ya meses con fichajes del talento entre competidores en IA. A veces pagando unas compensaciones aparentemente excesivas —donde el dinero inversor abunda, a veces se pasan de frenada— que solamente el tiempo dirá si compensaron.

De nuevo, Europa parece quedar muy detrás en materia de salarios en el sector tecnológico. Esto será un cuello de botella para el desarrollo de la IA —verdadera a autopista de creación de valor añadido desde ya— en el Viejo Continente, con lo que las posibilidades de crecimiento de la productividad y, por tanto, de la actividad económica, parecen tener un límite importante. Más en países como España, con salarios —y niveles de productividad— comparativamente bajos, con grandes riesgos de fuga de talento, sobre todo digital, que lleva ocurriendo desde hace tiempo; y, por ello, con gran peligro de quedarse a la cola de los países avanzados en desarrollo de IA.

La digitalización general transversal de toda la economía —ciudadanos, empresas, administraciones públicas— ya no es suficiente para la IA del futuro. Por supuesto, mejor un entorno en el que todos estemos digitalizados, pero se precisan iniciativas que empujen decididamente la potencialidad de esta herramienta. En EE UU, acostumbrado a hacer casi siempre exclusivamente desde lo privado, ya se está haciendo con éxito. En China, la IA también ha explotado. Europa necesita de la iniciativa privada también y de su escalabilidad, pero, como suele ocurrir en el Viejo Continente, el sector público deberá generar potentes incentivos —incluidos financieros— para poder aprovechar esta enorme oportunidad. A pesar de los diferentes equilibrios institucionales europeos —con un sistema regulatorio más garantista en materia de privacidad—, se puede lograr una diferenciación y generar importante valor añadido.

Estamos en una nueva era, donde la IA tiene el potencial de amplificar nuestras capacidades y enriquecer nuestras vidas como nunca. Hay países, que, por su mejor punto de partida (Estados Unidos), están avanzando de modo casi explosivo. En Europa, ese futuro solo será tan brillante como nuestra capacidad para guiar la IA hacia usos que reflejen nuestros valores y aspiraciones comunes. En este punto de inflexión, la invitación está abierta: participar activamente en la configuración de un futuro donde la tecnología y la humanidad avanzan juntas, hacia horizontes aún inimaginados.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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El lenguaje de los bancos centrales

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Las ruedas de prensa tras las reuniones de los Consejos de Gobierno de los bancos centrales son muy informativas. Las contestaciones, sugerencias o incluso el lenguaje corporal de los representantes de la máxima autoridad monetaria son observados por analistas y periodistas con el objeto de identificar que puede pasar en los próximos meses. En particular de la persona que preside la institución. El anterior presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, era un mago de la comunicación —entre otras muchas virtudes— y aplicaba sus hechizos sobre los mercados en forma de credibilidad. Su famosa frase “whatever it takes” (“haré todo lo necesario”) paró de una vez y para siempre la sangría de brutal especulación contra el euro y contra la deuda soberana de los países periféricos europeos. Quizás hemos perdido algo en esas ruedas de prensa con su sucesora, Christine Lagarde, con diferentes habilidades a las de Draghi, aunque el entorno y los problemas son ahora distintos. La interpretación de sus mensajes supone un escrutinio increíble. De hecho, desde hace años, incluso se ha usado la inteligencia artificial para tratar de desentrañar pautas que no están intencionalmente bajo el control humano, pero con las que los líderes monetarios pueden revelar más de lo que pretenden.

El 7 de marzo el Consejo de Gobierno del BCE decidió mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales. A rasgos generales pudo parecer una reunión anodina, pero unos breves comentarios de Lagarde provocaron atención. Fue una declaración algo indirecta al mejor estilo de su predecesor (Mario Draghi). Generó una expectativa de que hubiera reducciones de tipos partir de junio y no antes. Afirmó la presidenta: “Sabemos que estos datos llegarán en los próximos meses, sabremos un poco más en abril, pero sabremos mucho más en junio”. Mucho se había hablado de la necesidad de reactivar la economía del euro —más debilitada que la de otras latitudes— con un estímulo como una bajada de tipos. Lagarde enfrió las aguas sobre una decisión inmediata, pero dejaba caer que ya no queda mucho (en junio). Un doble mensaje en una frase que reconciliaba dos misiones difícilmente compatibles. Por un lado, estaba ayudando a seguir enfriando la inflación —objetivo principal del BCE— al explicar la demora en  bajar los tipos. Por otro, generaba una expectativa positiva para la reactivación de la actividad económica al sugerir que en tres meses comenzará ese abaratamiento del precio del dinero. Esto puede afectar positivamente el ánimo de los inversores desde ya.

Las palabras fueron agua de mayo. Atenuaron la
mayor dureza que rezumaba la declaración oficial donde el Consejo de Gobierno indicaba
que, a la vista de las proyecciones existentes, aún hay presiones salariales
sobre la inflación subyacente, y las decisiones futuras del Consejo de Gobierno
asegurarán que los tipos de interés oficiales se fijen en niveles
suficientemente restrictivos durante el tiempo que sea necesario. Tras este
mensaje formal, Lagarde daba confianza a la economía, porque en tres meses parece
que se reducirá el coste de financiación. Pocas palabras, mucho impacto.

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Un año después de una crisis bancaria (que menos mal que no fue sistémica)

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Hace un año conocimos las dificultades de tres bancos medianos de Estados Unidos, Silicon Valley Bank, Signature Bank y First Republic Bank, que cayeron desde el 10 de marzo al 1 de mayo de 2023. Las piernas de muchos temblaron, especialmente cuando, en medio de esos problemas en el mismo marzo, un conocido banco suizo —de mayor dimensión, con las potenciales ramificaciones que podría haber supuesto—, Credit Suisse, tuvo que ser adquirido en una operación de urgencia por otro gran banco helvético, UBS, y en la que el Estado de ese país tuvo mucho que decir. Quince años antes, en 2008, una mascletá de similares características en poco tiempo habría tenido unas consecuencias, al menos comparables, con la caída de Lehman Brothers. Es cierto que el ruido de Credit Suisse venía de largo y la inacción —o insuficiente contundencia— de unos y otros contribuyó al triste final de la entidad. Pero esos ruidos se podían comparar con los petardos que a lo largo de 2008 se escucharon sobre Bear Stearns —rescatada por JP Morgan, pero con un esquema de garantías públicas— y sobre Lehman.

Hace también un año hubo numerosos e infundados rumores sobre un gran banco europeo, que afortunadamente se disiparon. Algo tan etéreo como la confianza juega un papel central cuando se trata de mantener la estabilidad financiera, pero los números creíbles ayudan y mucho, y así se pudo parar el ruido. Hace menos de dos meses, otro banco mediano norteamericano, el New York Community Bancorp, sufrió de fuertes tensiones en los mercados que hicieron inicialmente rememorar los episodios de hace un año. Afortunadamente, la cosa no ha pasado a mayores hasta el momento, pero ciertos desequilibrios parecen seguir presentes en EE UU.

No se produjo un incendio financiero global, a diferencia de en 2008. Dicho de otro modo, no hubo crisis sistémica. ¿Qué ha podido ser diferente esta vez? Parecen existir factores macroeconómicos y microeconómicos que atenuaron la gravedad de la crisis. Respecto a los primeros, un repaso a los indicadores de los informes de estabilidad financiera nos permite ver que, aunque las cuentas públicas están muy endeudadas y podrían ser una fuente de problemas futuros, otros desequilibrios importantes existentes en 2008 ahora o eran menores o tendían a corregirse. Los masivos déficits exteriores de algunos países —como, por ejemplo, España— se han corregido en estos 15 años. Asimismo, la relativa menor dependencia de la financiación mayorista de los bancos o el menor apalancamiento financiero de todos los agentes, han actuado como muros de contención, a diferencia de en 2008, que fueron la hojarasca que prendió las llamas de la crisis. Por tanto, las políticas macroprudenciales aplicadas en el último decenio han permitido llegar en unas notablemente mejores condiciones para resistir tensiones.

Todo ello a pesar de que los problemas de primavera de 2023 llegaron en un contexto de dudas macroeconómicas, con inflación y expectativas a la baja para el PIB. Ahí es donde comenzaron a emerger las dificultades microeconómicas. Combatir una tasa de inflación persistente requiere subir intensamente los tipos de interés. Fue entonces cuando se comprobó que las estructuras de balance de algunas entidades regionales americanas tenían debilidades notables. Resultó fatal para algunos bancos la combinación de pérdida de valor en partes significativas del activo junto a un pasivo más vulnerable con depósitos con alta rotación y muchos de ellos —al superar los límites legalmente cubiertos— no asegurados por el fondo de garantía de depósitos, y por consiguiente con una mayor remuneración. La retirada de depósitos de gran volumen se pudo realizar en unas pocas horas, gracias a los avances tecnológicos, lo que creó una importante fuente de inestabilidad. La parte del activo más afectada negativamente fue la cartera de deuda, que estaba repleta de títulos provenientes de antes de la subida de tipos, con vencimientos largos y con tipos de interés muy por debajo a los de marzo de 2023. Con este escenario, la desconfianza por la solvencia de algunas entidades estaba servida, y comenzaron las retiradas de pasivos y la consiguiente firesale, con ventas precipitadas de parte de las carteras, lo que llevó a los bancos a incurrir en pérdidas. La liquidez extraordinaria que facilitó la Reserva Federal no fue suficiente y es así como la tensión alcanzó a un gran banco internacional, Credit Suisse, que llevaba tiempo con problemas. Tampoco la gobernanza de algunas de estas entidades ayudó.

En este contexto, ¿cómo actuaron los supervisores de EE UU y Suiza? Después de la crisis financiera global de 2008, se aprobaron nuevos estándares de vigilancia y solvencia, en el marco de Basilea. En el caso de Estados Unidos, quizás no se actuó con la suficiente rapidez, pero también para las entidades que sufrieron los problemas la agenda regulatoria de Basilea no era de completa aplicación. De este modo, las medidas preventivas pierden eficacia. Algo parecido sucedió en cuanto a diligencia de actuaciones con los supervisores helvéticos y Credit Suisse. El hecho de que en otras latitudes, como por ejemplo la UE, la aplicación de la agenda de Basilea III fuera completa ayudó a evitar otra crisis financiera sistémica. Otro elemento diferente en esta ocasión. No hay tiempo para complacencias en todo caso. Se avecinan cambios en los tipos de interés, en esta ocasión a la baja, y parece haber burbuja en determinados activos —renta variable, por ejemplo— por lo que habrá que continuar muy atentos a posibles vulnerabilidades de algunas entidades en este nuevo entorno de riesgos.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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Gestión contable ágil, segura y online: El futuro de las pequeñas empresas

Para las pequeñas empresas, la gestión contable del futuro pasa por contar con una solución de contabilidad online.

  • La contabilidad online es una palanca de oportunidades para las pequeñas empresas, siendo fundamental en su proceso de digitalización.
  • Sage Active es una buena muestra de lo que la contabilidad online puede hacer por las pequeñas empresas.

La contabilidad online se ha convertido en un gran aliado de las pequeñas empresas. Es uno de los puntos de apoyo más importante en la digitalización de sus negocios. Si los datos son el presente y el futuro, los que mueven estas soluciones son de los que más coherencia aportan al conjunto de sistemas de información empresariales.

De hecho, esa es una de las razones por las que las herramientas con un enfoque integral de la contabilidad online, como Sage Active, triunfan entre las pequeñas empresas. El resultado es una planificación y un control mucho más dirigidos y con una buena coordinación entre diferentes departamentos o áreas.

Para qué necesitan la contabilidad online las pequeñas empresas

No por el hecho de ser digital una herramienta favorece la digitalización. Sin embargo, la contabilidad online tiene características que hacen que toda la transformación sea más sencilla.

La accesibilidad

A estas alturas, la mayoría de los negocios tienen claro que los datos deben encauzar sus decisiones. Sin embargo, estos son como una orquesta que necesita acceder a un director y un auditorio para realizar sus conciertos. 

  • El ‘director’, hoy en día, sigue siendo la contabilidad. Es un sistema de información de uso interno y externo, visión global del negocio y que tiene una dimensión temporal. En general, otras fuentes de datos tienen un carácter más parcial y su aplicación, en última instancia, está subordinada a la coherencia con los datos contables.
  • El mejor ‘auditorio’ de los datos de las pequeñas empresas es la nube. En ella, encuentran software, almacenamiento, plataformas, infraestructuras, etcétera. Es una palanca que permite que los proveedores de servicios pongan su conocimiento e inversiones al servicio de empresas que, sin esa ayuda, difícilmente dispondrían de tantas oportunidades.

Las pequeñas empresas perciben que la contabilidad online es la puerta de acceso a un flujo de datos más inteligente y coordinado.

Todo esto lo vemos en los clientes de Sage Active

  • Cuentan con una sola herramienta que cruza los mismos datos para que todo sea coherente. Los presupuestos, las facturas, el control de los pagos, la contabilidad, los impuestos y la toma de decisiones caminan en la misma dirección. 
  • Es una solución escalable. Por tanto, es un buen ‘hogar’ para tus datos contables. A medida que tu negocio crece o tiene nuevas necesidades, la herramienta te brinda nuevas oportunidades. 

La seguridad

Muchos pequeños negocios tienen lo que podríamos denominar el vértigo de los datos. Sienten que la digitalización les va a hacer vulnerables a peligros externos que harán que pierdan el equilibrio. Sin embargo, soluciones como Sage Active, desprenden robustez y seguridad en varios planos:

  • El físico. Los servidores están, por su tamaño, mucho más protegidos que las pequeñas empresas. Es muy difícil que un trabajador, un cliente, un competidor, etcétera se lleve físicamente consigo los datos contables y de facturación del negocio de manera fraudulenta. Ya no están en tus locales, sino en otros menos identificados contigo y dotados de mayor vigilancia.
  • El cibernético. La contabilidad online está respaldada por empresas que, como Sage con Sage Active, promueven activamente y en tiempo real la ciberseguridad. Esto es algo que pocos negocios pequeños pueden hacer por sí solos.
  • El legal. Herramientas como Sage Active te dan la seguridad de cumplir con normas tan importantes como, entre otras, las de protección de datos y, próximamente, del software antifraude y los reglamentos técnicos sobre facturación electrónica.
  • El financiero. Al fin y al cabo, las cuotas de una solución como Sage Active no implican inmovilizar grandes inversiones. Los riesgos son menores, no solo porque la solución ofrecerá retornos con creces, sino también porque es muy adaptable a los cambios de circunstancias.

Toma el control de tu facturación y contabilidad online con Sage Active.

La automatización

El mundo empresarial se está automatizando a diversas velocidades. Muchas pequeñas empresas todavía son recelosas de ‘pisar el acelerador’ de su automatización en muchos ámbitos.   

Sin embargo, la contabilidad online es uno de los mejores terrenos para perder el miedo. Sage Active, por ejemplo, te ayuda a automatizar algunas acciones rutinarias de contabilidad, facturación, impuestos y tesorería:

  • Genera automáticamente asientos contables a partir de facturas de ventas y flujos bancarios.
  • Vincula automáticamente pagos a facturas pendientes y ahorra tiempo en las conciliaciones
  • Automatiza los cálculos del IVA.

Esto se traduce en que las personas que se dedicaban a estas tareas ven liberada una parte de su tiempo. Por tanto, podrán dedicarlo a labores menos rutinarias y más estratégicas. Todo ello mejora los procesos de planificación, decisión y control.

Agilidad y eficiencia

Con la contabilidad online no se desperdicia tiempo, recursos ni oportunidades. Busca el mejor empleo de los medios de los que dispone la empresa y un salto organizativo que actualice su forma de hacer las cosas.

Sage Active es un buen ejemplo de esta tendencia:

  • Evita la dispersión de muchas fuentes de datos e información. Conjuga ser el ‘hogar’ de las facturas, las cuentas, los presupuestos, los movimientos bancarios, los informes financieros, etcétera.
  • Externamente, ofrece agilidad. Goza de diferentes formatos de compartición con terceros, como informes financieros y declaraciones fiscales. Esto facilita los flujos de datos y la llegada temprana de retroalimentación.
  • Da visibilidad a los datos empresariales con formatos de paneles todo en uno. 

En definitiva, la contabilidad online es un cambio sencillo pero efectivo que encamina hacia los nuevos retos de las pequeñas empresas. Sage Active, una solución especialmente pensada para estos negocios, es un gran ejemplo de ello.

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¿Cambio de prioridades económicas en la UE?

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Las elecciones al Parlamento Europeo se celebrarán del jueves 6 al domingo 9 de junio a lo largo de la Unión Europea. Son cada cinco años y sirven de punto de inflexión en las prioridades y agenda de la UE. No es que se vaya a poner la casa “patas arriba”, pero con una renovada composición del poder legislativo y los posteriores cambios en la Comisión Europea, muchas de las políticas suelen tomar nuevo rumbo. Todo dependerá de las nuevas mayorías que se conformen. Entre los elementos que pueden sufrir cambios significativos se encuentran los económicos y financieros.

En primer lugar, parece claro que el futuro de la denominada “Agenda Verde” puede ser el principal tema económico de la campaña electoral. Las protestas de todo el campo europeo en las últimas semanas han sido la espoleta que aboca a un profundo debate. Ya se había acumulado en los últimos años evidencia que mostraba que los estándares medioambientales más duros y el mayor ritmo de logro de objetivos de sostenibilidad en Europa que en otras latitudes parecen estar minando la competitividad europea. Sería un error abandonar una “agenda sostenible”, es inevitable, aunque otros países muy relevantes estén flaqueando en su consecución —allá ellos—, si queremos evitar males mayores. En todo caso, el grado de desaprobación de (buena) parte de la sociedad europea al ritmo de consecución de objetivos medioambientales se medirá en las elecciones. No se puede descartar que se flexibilice la agenda sostenible significativamente para evitar un rechazo más generalizado de consecuencias imprevisibles.

Un segundo asunto del que se habla mucho últimamente es la necesidad de aumentar notablemente el presupuesto en defensa. Tiene claras implicaciones sobre el gasto público. Gane quien gane las elecciones presidenciales de Estados Unidos —más si es Trump, aunque también acontecería con Biden—, y ante las crecientes amenazas existentes en el Viejo Continente, el mensaje es claro: Europa debe reforzar notablemente sus capacidades de defensa con sus propios recursos. Los fondos necesarios serían elevados, y pasaría a ser una prioridad presupuestaria que limitaría otras políticas.  Si esa respuesta se haría de modo coordinada dentro de la UE está por ver, aunque tendría mucho sentido en un contexto de integración.

Por último, hay muchos proyectos en marcha que culminarán en la próxima legislatura europea y que, al ser más técnicos, pueden quedar bajo del radar de la pugna política encarnizada. Un ejemplo es el proyecto del euro digital, impulsado por el BCE y la Comisión Europea, que irá quemando etapas en los próximos años hasta que finalmente se decida si se crea, algo probable pero pendiente de estipular. Le quedaría aún la prueba más dura, el test de la adopción por parte de la población europea que ya tiene soluciones privadas eficientes de pagos y que, según se lleve a la práctica, puede presentar dudas sobre la privacidad que se pierde con su uso. Algunos grandes proyectos europeos impulsados políticamente no siempre son respaldados por el gran público, algo que nuevamente podríamos comprobar en las elecciones de junio.

Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia.

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El bitcoin: en fase de ascenso, pero igual de volátil y peligroso

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Bitcoin vuelve a estar en boca de todos. El aumento de su valor —con nuevo máximo de los dos últimos años esta semana—, la reciente autorización de la SEC (Securities and Exchange Commission) de Estados Unidos y la creciente apuesta de inversores institucionales y bancos internacionales por él están siendo vientos de cola. Resurge el entusiasmo por un instrumento complejo de entender, casi inexplicable desde la teoría convencional de activos financieros. Tampoco hay fundamentos teóricos nuevos que permitan comprender su demanda y sorprendente valoración. Las alertas de reguladores y economistas tienen toda la razón de ser. El último aviso relevante está en el blog del Banco Central Europeo, entrada de 22 de febrero, de dos de sus responsables de Infraestructuras de Mercados y Pagos, Ulrich Binseil y Jürgen Schaaf. Señalan que bitcoin ha fracasado en su promesa de ser la divisa digital descentralizada global y rara vez se emplea para transferencias y pagos legítimos. Indican que, a pesar de la aprobación de los ETF en bitcoin por parte de la SEC norteamericana, no cambia el hecho de que es inadecuado como medio de pago o inversión.

¿Cómo es posible entonces que se demande y se revalorice (con enorme volatilidad) esta criptomoneda? Algunos datos desde su lanzamiento en 2009 ilustran. Los más recientes (Crypto.com), señalan que 580 millones de personas son usuarios de criptomonedas en 2023. Esta demanda habría aumentado un 34% con respecto a 2022. Y sigue creciendo. El año pasado los propietarios de Bitcoin crecieron un 33%, de 222 a 296 millones. Para Ethereum, el aumento en 2023 fue del 39%, de 89 a 124 millones. Un gran número de usuarios tiene ambas monedas en sus wallets. En España, la información a partir de encuestas (de la CNMV y otras instituciones) muestra que entre un 5% y un 7% de los adultos afirma poseer criptomonedas. Entre 1,9 y 2,5 millones de españoles. Según esas encuestas, el 40% de los criptousuarios tiene bitcoins en sus billeteras digitales. El perfil típico en nuestro país correspondería con un hombre joven, que estudia o trabaja, con ingresos mensuales elevados y residente en grandes áreas urbanas. Un perfil que sorprende porque a priori se podría esperar un mayor nivel de educación financiera y prudencia con esas características.

En cuanto a la cotización de bitcoin, ha sido siempre una montaña rusa. El precio se mantuvo cercano a cero hasta finales de 2016, cuando superó los 900 dólares. 2017 trajo el primer auge y se disparó hasta llegar a 19.345 dólares en diciembre. Después se produjo una corrección durante 2018 y 2019. En 2020 se observó un nuevo repunte desde los 5.000 dólares —su valor más bajo al inicio de la pandemia en marzo—, hasta los 27.000 dólares con los que cerró el año. En noviembre de 2021 alcanzó su máximo histórico en 68.700 dólares. Desde este valor, se produjo una importante corrección que llevó a la moneda a los 16.600 dólares a finales de 2022, coincidiendo con la subida de los tipos de interés. Durante 2023 experimentó una recuperación desde sus niveles más bajos. Iniciaba el año con un valor que rondaba los 16.500 dólares —el más bajo desde noviembre de 2020— y, sin embargo, terminó cerca de los 42.200 dólares. A partir de octubre de 2023, su valor ha ido en alza y así empezó 2024 en los 43.450 dólares. Y ya se ha revalorizado más de un 20% (alrededor de los 57.000 dólares) en lo que ca de año y subiendo. La capitalización de Bitcoin hoy supera el billón de dólares, umbral que no se alcanzaba desde noviembre de 2021. En definitiva, una enorme volatilidad, una montaña rusa sin factores que puedan justificar esa evolución. Cierto es que se ha revalorizado cuando en el mercado se empiezan a descontar menores rentabilidades en otros activos financieros convencionales, o se ha hundido su valor cuando subía el precio del dinero, pero parece un vínculo y un argumento frágil y sujeto a determinantes pocos transparentes. Cancha para mucha especulación y manipulación del mercado. A ello se une la percepción de que su valor tiene algo que ver con la escasez relativa futura de bitcoins, ya que tiene un volumen máximo de 21 millones de monedas (tokens). Se han minado cerca 19 millones de bitcoins y quedan poco menos de dos millones por minar. Refuerzan esa idea de escasez los denominados procesos de halving —que tienen lugar cada cuatro años, el próximo en abril de 2024—, en los que la recompensa de minar un nuevo bloque disminuye a la mitad. Aun así, tampoco son argumentos suficientes para justificar su uso ni como inversión ni como medio de pago.

En suma, a pesar del nuevo periodo de euforia, las criptomonedas siguen siendo un instrumento inadecuado para la mayoría de los inversores minoristas y tampoco es útil como medio de pago. Es un activo totalmente desprotegido, alejado de sistemas de inversión garantistas sin escrutinio de los supervisores. La asunción tan excesiva de riesgos parece incomprensible. Se sobrevaloran las posibilidades de ganancia y no se ponderan suficientemente las posibles pérdidas. Al ser un instrumento tan poco transparente, se conoce bien poco de aquellos que perdieron mucho dinero en ese mercado. Algo debe haber fallado en la educación financiera en muchos países, a la luz del perfil de los inversores en criptomonedas.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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Robots y automatización: ¿Afectarán a las tareas del área contable?

La robótica y la Inteligencia Artificial (IA) cada vez cobran más protagonismo en distintos sectores y áreas de las empresas.

  • El área contable se verá transformada por la automatización imparable de procesos gracias a la robótica y la IA.
  • Conoce las opiniones de expertos sobre el futuro de la profesión contable. 

El sector de la contabilidad se encuentra en un momento vibrante en el que la forma de contabilizar las operaciones diarias está sufriendo una importante transformación. 

La cuarta revolución industrial ya está aquí gracias a la disrupción digital, el Internet de las cosas, la realidad virtual, la robotización, la industria 4.0, la inteligencia artificial, y el «big data».

Según Carl Reader, director de d&t Auditores y autor de TheStartup Coach, las importantes pérdidas de empleo previstas en el área contable serán contrarrestadas por la creación de puestos de trabajo en servicios de asesoría y consultoría de calidad, con un mayor valor añadido.

Pasado y presente de la profesión contable

Un escenario aún más disruptivo que el escenario de la robotización, lo fue la popularización del uso de los ordenadores y la aparición de programas de software de contabilidad. En aquella ocasión las nuevas tecnologías relegaron a las estanterías de las reliquias, aquellos libros de contabilidad, en los que los apuntes se realizaban a mano y con buena letra. Pero, desde entonces, el número de profesionales que se dedican a la contabilidad, no solo no ha disminuido, sino que ha aumentado notablemente.

La situación actual de la profesión contable ya ha evolucionado notablemente. En la actualidad estamos a años luz de cómo se llevaba la contabilidad hace tan solo unos pocos años. La automatización de las transacciones contables y la tecnología ya ha trasladado notables mejoras al área contable. 

Sage 50 te facilita la contabilidad de tu día a día automatizando tareas con escaso valor añadido. 

El futuro del empleo de contable según el Word Economic Forum

Según el informe “El futuro del empleo 2023” publicado por el Word Economic Forum, la mayor pérdida de puestos de trabajo en términos absolutos será para los administrativos de introducción de datos. En este colectivo de trabajadores se espera una pérdida de 8 millones de empleos en los próximos cinco años. Le siguen secretarios y empleados de contabilidad. Estas tres ocupaciones representan  más de la mitad de la destrucción total de empleo prevista por este organismo.

En lo que respecta al crecimiento del empleo, entre los puestos que crecerán se encuentran los de especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático. Además de especialistas en sostenibilidad y analistas de inteligencia empresarial.  

Sin embargo, con respecto al informe anterior publicado por el Word Economic Forum tres años antes, las expectativas de desplazamiento de trabajo físico  y manual por máquinas han disminuido entre las empresas. 

Otro dato destacable de este informe es que se estima que, por término medio, un trabajador necesita actualizar el 44% de sus competencias. 

¡COMPARTE! ¿El futuro de la contabilidad está en manos de los robots? Descubre cómo la robótica y la IA están transformando el área contable y qué oportunidades surgen para los profesionales.

¿Ha llegado la hora de robots al área de contabilidad?

Una de las personas que más sabe sobre el impacto que la automatización está teniendo en el mundo profesional es Kriti Sharma. Sharma es fundadora de AI for Good UK y fue vicepresidenta de IA y ética en Sage Group.

Sharma ha dedicado su vida laboral a innovar en el sector de la Inteligencia Artificial (IA). Fue la creadora de Pegg, un asistente virtual utilizado por diferentes aplicaciones como Sage 50. Además, Sharma cree que los robots puedan impactar realmente en la industria.

«Ha llegado el momento de los «bots», robots y la Inteligencia Artificial. Ya no es sólo una burbuja de la que hemos estado discutiendo durante años», explica Sharma.

«La IA no es nada nuevo, la tecnología ha estado alrededor nuestro por décadas. Pero ahora lo que está cambiando es la adopción de su consumo en nuestra vida cotidiana: no nos preocupa el tener nuestros días programados por algo que no es humano, no nos asusta tener robots para completar algunas tareas de nuestro negocio, tales como la gestión de gastos».

El miedo alrededor de los robots

Sharma también cree que el miedo alrededor de que los robots puedan sustituir a las personas en sus puestos de trabajo no será permanente, argumentando que los libros de historia muestran que ya hemos tenido que lidiar con tipos similares de adversidad.

«Este miedo no es nada diferente a cuando irrumpieron los ordenadores personales y estábamos preocupados por perder nuestros puestos de trabajo a causa de ellos, hubo mucho alarmismo de que eso sucediera. Pero lo que ocurrió fue que hizo más fácil nuestra vida – ahora no podemos imaginar nuestras vidas sin nuestros ordenadores, por lo que este temor se da siempre cuando aparecen nuevas tecnologías».

«Con cada nueva ola tecnológica vienen nuevas oportunidades. Habrá una nueva plantilla de empleados, deberemos mejorar nuestras habilidades para vivir y trabajar con la Inteligencia Artificial. Quien sabe, tal vez el siguiente contrato que haga no sea con una persona real».

O incluso, como afirmaba el propio Bill Gates, si un robot reemplaza el trabajo de un humano, estos robots deberán tener las mismas responsabilidades fiscales y pagar impuestos como lo hacemos nosotros.

¿Por qué los profesionales del sector contable deben mejorar sus habilidades?

La opinión de Sharma sobre esta mejora de las habilidades tecnológicas de los trabajadores es algo que ya se está discutiendo en el sector público en algunos países.

«Si nos fijamos en otras profesiones, tales como marketing, periodismo etc., han tenido que redefinir su forma de trabajar debido a la tecnología, por lo que la profesión contable también tendrá que adaptarse. Manejarse con seguridad en Internet es una de esas habilidades, tenemos que asegurarnos de que nuestros datos financieros están seguros y su acceso está bloqueado, por lo que los contables y los profesionales de las finanzas tendrán que mejorar en esta área de conocimiento».

Ya es sabido por todos que los robots y la automatización están alterando nuestra forma de trabajar. Ahora, la pregunta es, ¿cuánto tiempo llevará al sector contable redefinir una nueva forma de trabajar adaptada a esta nueva tendencia?

Por lo tanto, el contable tendrá que evolucionar a asesor y consultor y aportar un mayor valor añadido para hacer crecer el negocio. 

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2024 por su relevancia.

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