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Flexibilidad interna en el ajuste de las empresas españolas a la crisis de la COVID-19

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Las ayudas laborales y financieras a las empresas para hacer frente a los efectos de la pandemia han tenido como objetivo preservar la capacidad operativa de las empresas viables durante los peores momentos de la crisis sanitaria para, así, cuando las señales de mejora de la actividad cambiasen, poder recuperar los niveles prepandémicos de producción lo antes posible. A través de los programas ERTE, el estado ayuda financieramente a las empresas a mantener en situación de empleados a trabajadores desocupados por falta de carga de trabajo, y mediante los créditos con aval ICO, se proporciona la liquidez necesaria para hacer frente a la parte no subsidiada del coste laboral y a otros gastos fijos de la actividad empresarial.

Las medidas de política económica dirigidas a mantener la capacidad productiva de las empresas —incluido el número de trabajadores en nómina— en momentos de fuerte contracción de la demanda son inéditas en España. En crisis anteriores, cuando se contrae la demanda, las empresas españolas reducen capacidad productiva con cierres, desinversión en capacidad productiva y despidos. Utilizan el mercado de trabajo para ajustar su nivel de ocupación (lo que se conoce como flexibilidad externa) y hacer frente a las contingencias de la demanda. Ahora, en cambio, se han ensayado medidas de flexibilidad interna —utilizar la organización y mantener el empleo— y, a cambio, recibir ayudas del gobierno para compensar la falta de ingresos por la reducción de las ventas de bienes y servicios.

El gráfico 1 ofrece una aproximación de la evolución trimestral de la productividad aparente del trabajo, medida a través de la ratio VAB/gastos de personal, durante la Gran Recesión y la crisis de la COVID-19, bajo el supuesto de un coste laboral real estable.

Nota: El valor de las variables utilizadas en el cálculo de la productividad aparente (valor añadido bruto en el numerador y gastos de personal en el denominador) se han transformado, previamente al cálculo del cociente, en medias móviles de cuatro trimestres, terminando en el trimestre de referencia. Los costes de personal no incluyen la parte de coste laboral que cubren las ayudas de los ERTE.

Fuente: Elaboración propia a partir de Contabilidad Nacional: Cuentas trimestrales del sector institucional de las sociedades no financieras.

Las tendencias de signo opuesto de las líneas representadas en el gráfico ponen de manifiesto el contraste entre la respuesta a la crisis financiera y la respuesta a la crisis de la COVID-19 por parte de las empresas en España. Se observan dos trayectorias diferenciadas con efectos de signo distinto sobre la productividad aparente del trabajo en un periodo y en otro. Durante la crisis financiera y económica de 2009, en el periodo de mayor descenso en la actividad, la productividad aparente del trabajo sigue una tendencia creciente, que prolonga una trayectoria del mismo signo en los trimestres precedentes. Por el contrario, durante la crisis de la COVID-19, en los trimestres de contracción de la actividad, la productividad aparente del trabajo muestra un marcado retroceso, continuación de un periodo de notable estabilidad en la evolución de la variable en los trimestres anteriores. En la crisis financiera, la productividad aparente del trabajo se estabiliza a partir del trimestre cinco contando a partir del trimestre de referencia; durante la crisis por la pandemia de la COVID-19, el primer signo de cambio en la tendencia en la evolución de la productividad aparente del trabajo se produce a partir del segundo trimestre de 2021, cuando las tasas de crecimiento interanual por trimestres de actividad vuelven a valores positivos, después de varios trimestres en negativo.

El comportamiento procíclico de la productividad aparente del trabajo en las empresas españolas durante la crisis de la COVID-19 rompe con el rasgo diferencial de una productividad laboral contracíclica, y homologa el comportamiento de la productividad laboral con el que se observa entre las empresas de otros países del entorno como Alemania. Esta similitud del comportamiento de la productividad laboral es el resultado de adoptar unas respuestas similares de flexibilidad interna a las que se venían aplicando en los países de nuestro entorno. La flexibilidad interna significa también un aumento en la parte fija del coste laboral que soportan las empresas. Esto se traduce en un mayor (menor) peso de los gastos de personal (beneficio bruto de explotación) en el valor añadido bruto y, por tanto, en una mayor absorción de los riesgos por la volatilidad del ciclo económico por parte de los accionistas de las empresas y menor por parte de los trabajadores y del sistema público de protección del empleo.

Desde una perspectiva microeconómica, surge una cuestión de interés: ¿podemos reconocer en esta evolución de la productividad un cambio en el comportamiento de las empresas españolas que han comenzado a valorar con más interés el papel de los recursos humanos en la organización? Es pronto para interpretarlo de esta manera. Sin duda los programas de ayuda pública puestos en marcha —ERTE y créditos ICO— han contribuido a desarrollar un aprendizaje sobre cómo transitar por la crisis con mayor flexibilidad interna y menos despidos y pérdidas de capital humano. Pero para avanzar en esta dirección de forma más robusta, las empresas españolas, en sus estrategias y organización, deben ser capaces de reconocer la importancia del factor humano, su educación, compromiso y experiencia como activo estratégico fundamental para transitar con éxito en mercados cada vez más competitivos. Además, las ayudas públicas al mantenimiento del empleo deberán complementarse con programas de formación en las empresas que ayuden a impulsar el despliegue e incorporación de nuevas tecnologías y modelos organizativos avanzados, de los que tan necesitadas se encuentran muchas empresas españolas.Comprar Reseñas google

Desde un enfoque macroeconómico, la estabilización del empleo tiene como objetivo final suavizar la evolución de los ingresos y la demanda agregada, para favorecer un rápido crecimiento de la actividad con el cambio de fase. Esperemos que, efectivamente, sea así y que la recuperación de la actividad de las empresas en España siga la estela de la del resto de empresas de su entorno.

Esta entrada procede de un análisis más amplio sobre la evolución comparada de la actividad de los sectores institucionales de la economía española en la crisis de la COVID-19, disponible aquí.

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Empresas que contratan pero no invierten

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Tras el golpe asestado por la pandemia, se esperaba un fuerte rebote de la inversión productiva, y a la vez escasos avances en el mercado laboral, por el riesgo de expulsión de trabajadores en ERTE. La realidad está siendo distinta: mientras que la afiliación a la Seguridad Social se dispara, la inversión total ha caído cerca de un 1% y se sitúa todavía en fuerte retroceso en relación a los valores precrisis (con datos de formación bruta de capital fijo hasta el tercer trimestre). El resultado ha sido similar en Alemania, pero contrasta con el auge inversor en Francia ( 3%), y sobre todo en Italia ( 6,7% ya acumulados durante la primera parte del año). 

Fuentes: Eurostat, Markit Economics y Funcas.

Conviene interpretar los datos con cautela por la disrupción generada por la crisis en el aparato estadístico. Por ejemplo, la caída de la inversión en construcción estimada por el INE contrasta con los datos disponibles a partir de otras fuentes, como las cuentas de los hogares, elaboradas por el mismo INE. Pero preocupa el relajamiento del esfuerzo de equipamiento, precisamente en el momento que más se necesita para hacer frente a los cuellos de botella que se ciernen sobre el tejido productivo. Los indicadores de coyuntura para octubre muestran que los desfases en la entrega de suministros clave no cesan. De ahí la escalada de los precios pagados por las empresas (en octubre los PMI de costes de producción se situaban en máximos en la industria y su alza parece imparable en los servicios). 

La inversión es también vital para sacar partido de la mutación tecnológica en marcha, e incrementar la productividad. Los datos de empleo apuntan a un cambio acelerado: en los sectores más digitalizados como la logística, los servicios profesionales o la producción de nuevas tecnologías, la afiliación supera ya ampliamente los niveles precovid (por ejemplo, el número de afiliados en “programación, consultoría, y otras actividades informáticas” ha crecido un 15% desde octubre de 2019). Asimismo, los sectores de gestión de residuos, energías renovables y todo aquello que está asociado a la lucha contra la degradación del medio ambiente registran un ritmo elevado de creación de empleo (un vigoroso 2,5% en dos años para el conjunto de esos sectores). Otras ramas como el comercio minorista, sin embargo, siguen deprimidas.      

Sorprende que el contexto de bajos tipos de interés y el Next Generation, unido a las perspectivas generales de demanda, avaladas por unas carteras de perdidos desbordantes, no hayan animado más la inversión. Asimismo, el sólido excedente de los intercambios con el exterior es una señal inequívoca de la competitividad de la economía española, incluso en un entorno tan complejo como el actual. 

Si los estímulos no funcionan es en parte por el inicio renqueante del Plan de recuperación: se pronosticaba un fuerte empujón a la inversión pública y privada, pero la perspectiva de ejecutar los 27.000 millones de euros presupuestados se aleja. Las convocatorias iniciadas por la administración central llegan a cuentagotas, sin duda por la complejidad de la metodología. Francia e Italia han optado por procedimientos más agiles y sencillos de ventanilla, que explican el auge de la inversión. La nuestra ha descendido (con datos hasta agosto) y la Airef no vislumbra un cambio de tendencia antes de finales de año. Resulta llamativo el retraso de las convocatorias relativas al vehículo eléctrico, tal vez el proyecto estrella del Plan. 

Es probable que muchas empresas, ante la eventualidad de participar en proyectos respaldados por los fondos europeos, hayan adoptado una actitud expectante, y que ésta frene la inversión privada. Otro factor es la tensión en los mercados energéticos y su acusada volatilidad, ese hecho diferencial de nuestra factura eléctrica. En suma, la economía española posee los mimbres para una fuerte recuperación. Y, si bien el entorno geopolítico y sanitario es muy incierto, las claves del despegue se encuentran todavía en nuestro cuadro de mandos. 

AFILIACIÓN | El número de afiliados a la Seguridad Social ascendió en septiembre a 19,5 millones, un aumento de 57.000, muy superior al habitual en un mes de septiembre. El número de trabajadores en ERTE al final del mes ascendió a 239.000, y el de autónomos con prestación a 226.000. Con estas cifras, la afiliación recupera su nivel precrisis en términos brutos –si bien en términos desestacionalizados y descontando los trabajadores en ERTE y los autónomos con prestación, todavía persiste un déficit de 415.000 empleos. Eurostat también apunta a un fuerte descenso del paro. 

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Facilidades crediticias tras la pandemia

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Aunque persiste la incertidumbre sobre cuánto más durarán los efectos sanitarios y económico-financieros de la pandemia, ya empieza a hablarse de sus consecuencias ex–post y de las actuaciones que serán necesarias para aminorar los efectos sobre toda la sociedad. En el caso del impacto sobre el sector empresarial, la referencia para ese día después es el Código de Buenas Prácticas aprobado por el Ministerio de Asuntos Económicos, que regula los criterios para las posibles quitas y refinanciaciones a empresas y autónomos que solicitaron en su día préstamos a la banca avalados por el ICO.

El Código marca que las empresas en dificultades —siempre que sus bancos crean que tienen viabilidad futura— podrán prorrogar los vencimientos de los préstamos garantizados por el ICO. Otra alternativa para esas empresas es convertir los créditos avalados en préstamos participativos, lo que de algún modo es una conversión en capital. La última opción, más dramática, es negociar una quita para reducir la financiación avalada.

Son las posibilidades que abre el Código, pero no olvidemos que el propio sector financiero tiene sus propias capacidades en este proceso con su conocimiento de las empresas a las que presta, y gestiona activos y por su mayor capacidad de evaluación de riesgos. Las entidades financieras se dedican precisamente a esa administración, una vez concedido un crédito, a monitorizarlo y a gestionarlo con flexibilidad, si es necesario, para facilitar los pagos y evitar la morosidad. Tienen además incentivos a esa gestión prudente y a evitar llegar a los avales públicos para compensar pérdidas, porque reclamar esas garantías supondría, por un buen tiempo, unas dotaciones a insolvencias importantes que afectarían muy negativamente a la cuenta de resultados.

En este momento de la verdad, hay que valorar el programa de créditos avalados por el ICO. Fue una respuesta —esta vez sí, a diferencia de la crisis financiera de la década pasada— contundente, rápida y eficaz por parte del Gobierno y de las entidades financieras, en un contexto de confinamiento, cierre de muchas actividades y una gran incertidumbre sobre la duración. Si ahora es necesario acometer, con alguna frecuencia incluso, algunas de las situaciones menos deseadas del Código no debería valorarse ese programa de ayudas como algo que al final solamente ha generado problemas.

El programa, al aprobarse con esa contundencia y celeridad, permitió que muchas empresas no se derrumbaran a las primeras de cambio y hayan llegado hasta aquí. Sin esos créditos, se habrían multiplicado las quiebras, cierres de empresas y pérdidas de empleo. Se ganó un tiempo precioso que el sector financiero ha ido gestionando, y ahora le queda lidiar con el final, donde puede que existan soluciones más traumáticas. Los efectos positivos han sido mucho mayores que los negativos.

La mayor parte (el 98%) del sector en su conjunto se ha adherido al Código de Buenas Prácticas. Es una buena noticia porque, por un lado, contribuye a mejorar la imagen de las entidades financieras, que no les viene nada mal. Por otro lado, se genera menos incertidumbre sobre lo que pasará con los préstamos con mayores dificultades.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Una recuperación desigual

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La crisis tuvo un impacto heterogéneo, y la onda expansiva
que se despliega a través del aparato productivo es igualmente dispar. Los
datos globales son alentadores: las empresas anticipan un fuerte rebote de su
cifra de negocios, afianzando los resultados recientes (alza acumulada de la
facturación hasta abril del 13,9% en la industria y del 6,5% en los servicios);
el turismo sale del coma inducido por la pandemia, como lo muestra el tirón de
las reservas hoteleras y de viajes de avión; y la afiliación a la seguridad
social está creciendo a un ritmo próximo a máximos históricos.

Sin embargo, las tendencias globales eclipsan fuertes disparidades, en función de la capacidad de cada sector de compensar el repunte de inflación que se está gestando en paralelo a la recuperación. Destacan los sectores más beneficiados a la vez por el incremento del precio de la energía y de las materias primas, y por la expansión de la actividad. Solo en mayo, los precios energéticos crecieron un 2,6%, lo que eleva el alza en lo que va de año hasta el 18%. Los precios de los productos intermedios registran una tendencia similar, aunque menos pronunciada (del 2,1% y 9,8%, respectivamente). Sin embargo, las tarifas de facturación para los bienes de consumo y de equipo, si bien en ascenso, se mantienen en cotas moderadas. Los servicios, por su parte, apenas reflejan la tendencia general (prueba de ello, el IPC de servicios no levanta cabeza).

Esta pauta agrava las brechas provocadas por la crisis en 2020, prefigurando, por una parte, una mejora notable de la situación financiera de algunos de los sectores menos afectados como la energía, la agroindustria y buena parte de las manufacturas. El auge exportador aporta un impulso adicional a la industria en su conjunto, gracias al rebote de los mercados internacionales y al favorable posicionamiento competitivo de las empresas españolas que tienen presencia en el exterior. La construcción también emprende una senda expansiva al calor del efecto demanda embalsada. Por otra parte, sin embargo, el escenario es muy incierto para las empresas de servicios que carecen de poder de negociación y que por tanto no pueden trasladar el encarecimiento de los costes de producción a sus tarifas de facturación. Así pues, pese a la buena marcha de la actividad global, conviene activar los dispositivos de ayudas a las empresas endeudadas pero viables: transferencias directas que, salvo en alguna comunidad, solo existen en el BOE; créditos participativos en fase preparatoria; y restructuración de pasivos. También urge un cambio normativo para agilizar la resolución de empresas inviables.

Los hogares son los más perjudicados por las presiones
inflacionistas, al no poder repercutir directamente el alza de precios al
consumo en sus ingresos. Los acuerdos salariales se caracterizan por una fuerte
inercia, y de momento evolucionan con más moderación que en 2020, un año con deflación.
Nos asomamos por tanto a una erosión acusada del poder adquisitivo de las
familias para el presente ejercicio, y a su corolario: una recuperación del
consumo privado menos boyante de lo anticipado antes de la etapa de
“reflación”. También se amplía la brecha de ingresos en detrimento de los hogares
con bajos niveles de renta, por el peso desproporcionado de la factura
energética en su cesta de consumo.

En suma, una parte de la economía —la más potente— se acelera, gracias al sorprendente dinamismo exportador, al retorno del turismo y al ciclo alcista en la construcción. Pero la otra pisa el freno, como consecuencia del repunte de los precios y de su impacto sobre los ingresos de los hogares más desfavorecidos y de las empresas con márgenes más constreñidos. Las desigualdades sectoriales y sociales se agudizan, evidenciando la necesidad de reforzar los incentivos a la movilidad y a la recualificación en los principales instrumentos anticrisis (ayudas a empresas, ERTEs, ingreso mínimo vital). Un nuevo desafío de cara a la inminente puesta en marcha del plan europeo de recuperación.

PRECIOS | El índice de precios industriales se incrementó un 1,6% en mayo, lo que eleva el alza acumulada en el año hasta el 9,2%.  Si bien los productos energéticos y la electricidad son los que más se encarecen, con alzas interanuales superiores al 30%, los bienes intermedios como el hierro, el acero y los productos químicos básicos, también contribuyen a las presiones inflacionistas. De manera similar, el indicador PMI de precios industriales de la eurozona apunta a tasas de crecimiento que rozan máximos de la serie que arranca a finales de los 90.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Cómo obtener el informe de vida laboral de una empresa


Cómo obtener el informe de vida laboral de una empresa

Seguramente conoces bien el informe de vida laboral, o incluso has pedido,a lo largo de tu vida, unos cuantos. Sin embargo, lo que pocos conocen es que también hay un informe de vida laboral de empresa. Ahora bien, ¿cómo obtener el informe de vida laboral de una empresa?

Si eres empresario o dueño de una empresa y nunca antes habías oído hablar de esto, te interesa. Te contaremos qué es un informe de vida laboral de empresa, cómo obtenerlo y otros detalles que debes tener en cuenta.

Qué es el informe de vida laboral de una empresa


Qué es el informe de vida laboral de una empresa

Antes de aprender cómo obtener el informe de vida laboral de una empresa es necesario que entiendas su concepto. Según la Seguridad Social, se refiere a un documento en el que se encuentra la información más importante y relevante relativa a la cotización a la Seguridad Social de las empresas, pero siempre del último año.

Este informe empezó a remitirse en 2018, y hasta ahora de forma anual lo hace llegar a las empresas que hacen sus liquidaciones por el Sistema de Liquidación Directa.

El objetivo no es otro que el de ayudar a que las empresas tengan la información pertinente sobre su cotización, además de simplificar la obligación de cotizar, de dar información y de ofrecer datos específicos en cuanto a importes y cálculos para cada trabajador.

¿Quién puede solicitarlo?

Si eres una empresa que tiene trabajadores dados de alta en el último año, si has presentado las cotizaciones de cuotas por el Sistema de Liquidación Directa vas a poder solicitarlo o esperar a que la Seguridad Social te lo remita.

Informe de vida laboral de una empresa: qué datos contiene


Informe de vida laboral de una empresa: qué datos contiene

Al igual que ocurre con el informe de vida laboral de un trabajador, en el caso del informe de una empresa los datos son muy parecidos. Estos se dividen en cuatro apartados:

  • Datos identificativos. Son la información que se tiene de la empresa: razón o número de identificación fiscal, Código de Cotización Principal, domicilio social, correo electrónico, y Códigos de cuenta secundarios.
  • Datos sobre cotización. Es el apartado más importante porque en él se engloban todos los datos de interés: liquidaciones presentadas; cuotas que calcula la TGSS; las bases de cotización, las deducciones y compensaciones; conceptos retributivos abonados; cuotas ingresadas; situación del ingreso de cuotas de la Seguridad Social; y el aplazamiento de cuotas.
  • Otros datos del CCC Principal. Donde se alberga cualquier tipo de información de la empresa con respecto al Código de Cuenta de Cotización Principal. También aquí se incluirían convenios que tenga la empresa y otros datos de interés relacionados con el CCC Principal (mutua o mutuas colaboradoras, convenios colectivos, etc.).
  • Información gráfica. En la que encontrarás la evolución de la cotización a la Seguridad Social; del número de trabajadores al final de cada mes y por modalidad del contrato de trabajo; el volumen de trabajo según el contrato y las jornadas reales. Es muy visual ya que permite obtener esa información simplemente viendo los gráficos de barras y círculos que te ofrece.

Todos estos datos deberían coincidir con los que tienes en tu empresa. De hecho, te recomendamos que lleves a cabo un registro parecido al informe para que, a final de año, puedas asegurarte que los datos que tiene la Seguridad Social son los mismos que tú manejas.

Cómo obtener el informe de vida laboral de una empresa

Acceder al informe de vida laboral de una empresa es muy sencillo de hacer. Lo único que necesitas es acceder a la página web de la Seguridad Social y, una vez ahí, a la Sede Electrónica de la Seguridad Social.

Debes localizar el apartado «Notificaciones Telemáticas» y, al pulsar, busca «Comunicaciones Telemáticas».

El informe debe aparecerte en este lugar y puedes descargarlo, pero también te permite acceder a otras comunicaciones relevantes. Si no lo tienes, puedes ponerte en contacto con la Seguridad Social para ver si hay algún problema con los datos aportados o que ellos reciben, sobre todo para saber si estás haciendo bien las cosas y que no te metas en líos.

En cuanto a las comunicaciones, una vez estás dentro de la Sede Electrónica puedes revisar en «Empresas/Afiliación e Inscripción/Comunicación de teléfono y correo electrónico del empresario para verificar que tienen los datos correctos para que te lleguen los avisos.

Qué pasa si los datos que tienes de tu empresa no son iguales que como el informe


Qué pasa si los datos que tienes de tu empresa no son iguales que como el informe

Puede darse el caso de que, después de saber cómo obtener el informe de vida laboral de una empresa, y descargarlo, los datos que haya en él no se correspondan con los que tú tienes. Es decir, que haya desigualdad entre ellos. Esto no es extraño que ocurra, no es habitual, pero hay casos en los que puede darse.

¿Y qué hacer en esos casos? Ante todo, lo primero que te pedimos es que revises los datos que tienes para ver si ha habido algún error humano a la hora de elaborar el informe privado de tu empresa, o algo que hayas anotado mal. Si no es así, y sigue sin corresponderse con los datos de la Seguridad Social, debes localizar los errores que haya y verificar que tú has tramitado bien toda la información a la entidad.

Si ha sido así, tendrás que concertar una cita en la Seguridad Social para exponer el caso y que pueda rectificar la información que tienen para tu empresa.

En caso de que haya sido error tuyo, tendrás igualmente que pedir una cita en la Seguridad Social para regularizar el estado de la empresa. Eso puede implicar que te pongan alguna sanción, pero si ven que has actuado de buena fe no debe pasar nada grave; ahora bien, si no lo haces y te descubren, entonces la multa sí que puede ser mucho mayor.

Ahora que sabes un poco más sobre este documento y cómo obtener el informe de vida laboral de una empresa, si tienes una, ya sabes lo que debes hacer para revisar que los datos son correctos y que, por ende, estás llevando bien la gestión de la empresa.


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La gran liberación

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La crisis económica generada por la pandemia no tiene parangón, y todo apunta a que la recuperación, por su fuerte dependencia de factores psicológicos, será también singular. Las señales de rebote de la actividad son ya inequívocas: alza en mayo del principal indicador de coyuntura, hasta máximos de los últimos dos lustros (el PMI roza el valor 60, evidenciando una aceleración de la remontada); incremento en el mismo mes de la afiliación en más de 105.000 personas, descontando el efecto ERTE y la estacionalidad (los datos originales alcanzan el doble); vuelco de la confianza del consumidor hasta niveles precrisis; y renacimiento del turismo (aumentan las reservas de avión, si bien todavía se sitúan un 37% por debajo del mismo periodo de 2019, según las plataformas del sector). Todo ello coexiste con un sólido superávit externo, fruto del más que aceptable comportamiento de las exportaciones, prueba de que las empresas que han sobrevivido mantienen su competitividad.

Los hogares pierden miedo a gastar, y los turistas a viajar, desencadenando una abrupta liberación del gasto cautivado por la crisis. En las cuentas bancarias de los hogares españoles se han acumulado decenas de miles de millones de euros, y algo similar ha sucedido en la mayoría de economías avanzadas, formando una multibillonaria bolsa de consumo latente. El giro de expectativas al calor de la vacunación provoca el desembalse de esa demanda, casi simultáneamente en todos los países, poniendo a prueba un aparato productivo debilitado y con capacidad de respuesta muy desigual según los sectores.

Gráfico 1

Gráfico 2

Fuentes: Ministerio de Seguridad Social, Markit Economics e INE.

El efecto colateral sobre los precios de la mejora de las expectativas no se ha hecho esperar y los síntomas son cada vez más generalizados. A la escasez de semiconductores y de metales perceptible desde los albores de la recuperación mundial a finales del pasado ejercicio, ahora se añade el encarecimiento de productos alimenticios (con alzas a un ritmo anual superior al 40%) y sobre todo de la energía, un bien esencial para sostener nuestra expansión (más del 30% en mayo). El resultado es una elevación acusada de los costes de producción para las empresas, y por supuesto un repunte del IPC. De mantenerse esta tendencia, una parte del sobreahorro generado por la crisis podría “volatilizarse”, convirtiéndose en un cuasi impuesto pagado por los hogares españoles a los productores de energía, de componentes tecnológicos y de materias primas.

La presión sobre los precios debería relajarse a medida que las empresas restauran su capacidad productiva y que la oferta se expande, en consonancia con el tirón de la demanda. Pero este proceso tomará tiempo, y podría ser incompleto en los sectores donde la producción está muy concentrada como los microchips, o se enfrenta a límites naturales como la extracción de minerales imprescindibles para la transición energética y el mercado europeo de CO2. Además, empiezan a aparecer cuellos de botella en los mercados de trabajo, por ejemplo, en el sector de la construcción —uno de los inesperados beneficiarios de la recuperación del gasto—.

Para la economía española, por tanto, se trata de atenuar las presiones inflacionistas internas y así maximizar el potencial expansivo de la demanda que se había quedado embalsada en la economía española. El despliegue del plan de ayudas directas a las empresas —cuya implementación se ha demorado incomprensiblemente— sería particularmente oportuno habida cuenta del progresivo retorno del turismo. La recalificación y recolocación de parados y de personas en ERTE debería ser otra prioridad: este es el momento de activar las políticas de empleo, y de combinar la protección con un papel más proactivo de la intermediación laboral. El giro coyuntural también aconseja una implementación cautelosa del plan de recuperación, priorizando los componentes más transformadores y limitando el riesgo de agravación de los incipientes cuellos de botella. Tras el Gran Confinamiento llega la gran liberación de gasto cautivo, exigiendo una nueva priorización de la política económica.


CONFIANZA | Las empresas vaticinan una intensa recuperación para los próximos meses, según el índice PMI de actividad futura, que en mayo rozó el máximo histórico de 75 por segundo mes consecutivo. Además, el sector de servicios gana tracción, reduciendo la brecha tanto con la industria como con la construcción. Las expectativas de consumo apuntan en la misma dirección: el índice de confianza del consumidor de mayo de la Comisión Europea para España recupera el valor de febrero 2020, superando la media de la serie histórica, un resultado avalado por el indicador del CIS.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Embalajes y envíos: qué tipos existen y cuáles son los mejores


opciones de envíos que tenemos las empresas

Cuando tienes un negocio y has de enviar productos a los clientes, no siempre tienes A o B. Es decir, no tienes la opción de enviarlo en una caja o en un sobre. En realidad, hay muchos tipos de embalaje, tanto en las cajas como en el caso de los sobres. Y lo mismo ocurre con las opciones de envío. No solo puedes usar Correos, también tienes muchas empresas de mensajería que se encargan de llevar los pedidos a sus destinatarios.

Si nunca antes te habías parado a pensar en ello y ahora quieres saber qué embalaje puedes utilizar, las distintas formas de utilizarlo, o las opciones que tienes para enviar tus productos, aquí te hablamos a continuación de todas ellas. Así, incluso puedes considerar los envíos como una forma de diferenciación con respecto a la competencia.

Por qué es importante la manera en que se envían los productos


Por qué es importante la manera en que se envían los productos

Cuando una persona hace un pedido por Internet (o por cualquier otro medio que implique recibirlo en su casa u oficina a través de mensajería o por Correos), sabemos que en lo que menos puede fijarse es en el envoltorio. Para ellos lo más importante es lo que hay dentro. Sin embargo, lo cierto es que cuidar esa «primera impresión» que das es tanto o más importante como proteger lo que hay en el interior.

Por eso, a la hora de trabajar con distintos embalajes, es importante encontrar cuál es el más adecuado según el tipo de producto que se quiere enviar; no solo para prevenir que se deteriore, sino también porque puedes crear una sensación de detalle que haga que la persona repita a la hora de comprar de nuevo.

Utilizar cajas de colores, con el logo de la empresa, o incluso cinta personalizada (de color, con el nombre de la empresa, con detalles o imágenes, etc.) pueden ser opciones viables.

El problema es que, a la hora de enviar, siempre pensamos que hay solo dos opciones: sobre o caja. Pero, en realidad, hay muchas más.

Tipos de embalajes para las empresas


Tipos de embalajes para las empresas

Imagina que tienes que enviar un producto. Lo habitual es que pienses en enviarlo en una caja y ya está pero, si es muy pequeño, en lugar de una caja podrías considerar una bolsa, o un sobre. O quizá una caja pequeña. En el mercado de embalajes, hay muchas opciones a escoger. Dependiendo del material, te puedes encontrar con lo siguiente:

  • Palets: Son las opciones más grandes que facilitan el que se puedan mover mercancías pesadas y al mismo tiempo que queden protegidas por todos los lados.
  • Contenedores: es la forma de envío del comercio a gran escala, debido a que hablamos de elementos grandes con una gran capacidad y utilizados para transportar mercancía por tierra, mar o aire.
  • Bolsas: Son bastante económicas, y muchas de ellas suelen venir con plástico de burbujas para proteger lo que hay en su interior. Estas últimas elevan un poco el precio pero dentro de los embalajes, son de las que menos cuestan.
  • Sobres:El caso de los sobres es parecido a lo anterior. Hay de muchos tamaños, con mayor o menor dureza, con plástico de burbujas para proteger lo del interior, etc. Su precio ronda la de las bolsas ya que son muy económicos. La mayoría están hechos de papel de distinto gramaje o bien de cartón (duro o blando, dependerá del grosor).
  • Sacos: Los sacos tienen un tamaño bastante mayor que las bolsas o los sobres, y aunque también pueden estar hechos de papel, lo habitual es que te los encuentres de plástico o de tela. Su objetivo es resguardar lo que haya en su interior, por eso se crean con diferentes capas que, una vez llenos, se cierran.
  • Bolsas inflables: Este embalaje tiene la característica de que se hincha con aire a presión cuando se se cierra, de tal forma que protege los productos para que estos no se muevan en ningún momento. Cuando lo abres, el aire escapa y el producto está intacto. Es más caro que las bolsas normales, debido al sistema que lleva.
  • Cajas: Las cajas son todo un mundo. No solo están las típicas cajas de cartón que recibes, sino que hay otras más duras, cajas térmicas (que aguantan el frío o el calor, cajas modulares (para meterse unas dentro de otras)… Las más baratas son las básicas, que son las que los negocios más utilizan junto con los sobres y las bolsas.

Opciones de envío: ¿cuál es mejor?


Opciones de envío: ¿cuál es mejor?

Una vez que conoces los tipos de embalaje, y las opciones más baratas que puedes escoger, el envío es otro de los puntos importantes a tener en cuenta. Porque no solo existe Correos; también las empresas de mensajería. Y dentro de estas, hay muchas donde escoger (no solo están las más conocidas como Seur, MRW, Correos Express, Nacex, DHL, etc.) sino que hay otras menos conocidas pero que pueden salir muy rentables.

En general, lo que debes tener en cuenta es el destino de los productos que vas a vender. Si estos siempre van a ser nacionales, es decir, envío por el mismo país, puedes optar por empresas que cubran todas las ciudades y que además te hagan un buen precio; pero si tus envíos son internacionales, vale la pena establecer un acuerdo o colaboración con una empresa para que se ocupe tanto de los nacionales como de los internacionales.

¿Cuál es la más barata? Sin duda, Correos. Ten en cuenta que esta empresa tiene la opción de que los autónomos (sobre todo si están dados de alta en determinados epígrafes del IAE) puedan enviar productos a precios más asequibles. Por ejemplo, un libro que podría costarte entre 3 y 7 euros, a un empresario a lo mejor le cuesta enviarlo 30-50 céntimos. Si además queremos certificarlo, la subida no es demasiado elevada.

En cambio, con las mensajerías el precio suele ser más elevado; sobre todo si al principio de tu negocio no tienes muchos pedidos. Si hay un gran volumen de envíos, la empresa ofrece un precio muy asequible, pero normalmente no es como en Correos.

Ahora bien, en ambos casos hay ventajas y desventajas. Por ejemplo, en Correos tienes el problema de que, a menudo, no llegan a tiempo los productos, o se pierden. Mientras que en las mensajerías sí se cumple un tiempo límite para la entrega. Aunque tampoco se está exento de sufrir percances en la mercancía, que se pierda, etc.

Responder a cuál de las dos es mejor es complicado. Como más económica, Correos; como más eficiente, las mensajerías. ¿La mejor opción? Darle a elegir al cliente. De esa forma, este toma la decisión en base al tiempo de espera o al precio que pueda tener el servicio de envío.


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Riesgos financieros latentes

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Esta crisis ha sido hasta ahora, fundamentalmente, de salud pública y de economía real. La caída del PIB del 0,5% en el primer trimestre nos lo ha recordado. Lo peor de los problemas sociales se ha evitado hasta ahora gracias a los numerosos sistemas de apoyo público, aunque el futuro es incierto en este contexto. Asimismo, aun con posible retardo, existen riesgos financieros latentes importantes. El último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España y los resultados de los principales bancos españoles, conocidos la semana pasada, dan pistas sobre lo que puede pasar en unos meses.

La banca española ha recuperado el tono en sus beneficios en los tres primeros meses del año, tras un 2020 en el que se vieron muy negativamente afectados por las provisiones que se dotaron por la covid. Dieron lugar a fuertes pérdidas —superiores a 8.000 millones de euros— en el conjunto del sector el año pasado. Esas provisiones representaron cautela. Probablemente, el preludio de una morosidad que todavía no ha asomado pero que las principales autoridades supervisoras y analistas dan por seguro que aparecerá. Es buena noticia que los resultados de las entidades financieras hayan mejorado conforme la vacunación avanza. Se atisba una recuperación inminente. Sin embargo, a pesar de la aparente buena evolución de la mora del crédito, hay señales inquietantes que revela el Informe de Estabilidad Financiera.

«Mantener la cautela en la gestión de las entidades bancarias y el sostenimiento de los apoyos públicos parecen necesarios para que no se materialicen buena parte de esos riesgos latentes».

Santiago Carbó

Algunos indicadores adelantados muestran un deterioro que probablemente termine impactando en el sector bancario. La crisis sanitaria está dañando los resultados de las empresas significativamente. Ha crecido en ocho puntos porcentuales el número de empresas con pérdidas en la Central de Balances del Banco de España. Ahora son el 34%. Por otro lado, los préstamos dudosos continuaron descendiendo en 2020 (un 3,8%), si bien en menor medida que en años precedentes (19% en 2019 y 29% en 2020). Eso sí, crecieron en segmentos específicos (por ejemplo, crédito al consumo) y particularmente los créditos en vigilancia especial, indicio claro del riesgo latente.

El importe avalado por los programas ICO se situó en torno a los 88.000 millones de euros y la financiación total concedida a empresas y autónomos en torno a los 115.000 millones. Las empresas que accedieron al programa del ICO presentaban un perfil de riesgo más elevado. Probablemente habrá voluminosas pérdidas que también tendrá que asumir el ICO. Las moratorias concedidas han superado los 56.000 millones, de las que han vencido 22.000 millones de euros en 2020, dejando el volumen vigente en unos 34.000 millones, de los que más del 50% vencen en abril y mayo. Habrá que estar atentos.

Si a este panorama añadimos el fuerte crecimiento de la deuda pública y una situación financiera débil de las familias por la caída de ingresos durante la pandemia, los desafíos financieros son considerables. Mantener la cautela en la gestión de las entidades bancarias y el sostenimiento de los apoyos públicos parecen necesarios para que no se materialicen buena parte de esos riesgos latentes. La clave estará en la fortaleza de la recuperación.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Qué son las mercaderías? Conceptos clave


Todo lo relacionado con las mercaderías para entender como funcionan

Las mercaderías corresponden a todos aquellos bienes que ya sean físicos o no son susceptibles de ser comprados o vendidos, es decir, comercializados. A veces para referirse a las mercaderías puede emplearse el nombre de mercancías, ambos son perfectamente válidos y sinónimos. Las mercaderías son consideradas como bienes económicos por el objeto de que pueden ser comercializadas. Suelen ser una parte parcial o total de las actividad económica en la cuál se desarrolla e intercambia. Es por este aspecto que compradores y vendedores de las mercancías basan sus relaciones comerciales y de intercambio según la naturaleza e interés que tengan. Este interés puede venir desde las características de la propia mercadería o los objetivos que persiguen las empresas.

La capacidad de convertirse en un bien que puede ser comercializado hacen ser consideradas a las mercaderías como bienes que dinamizan el comercio y hacen funcionar a la economía. Entran dentro de ellas todos los bienes físicos como las materias primas (cobre, avena, hierro…) o los no físicos (patentes, licencias, incluso acciones de una empresa). El valor de las mercaderías pueden fluctuar con el paso del tiempo y como puede observarse en sus precios. Los factores que pueden influir en ellas vienen usualmente condicionados por la situación del mercado en ese momento. Para saber qué factores influyen en sus precios, si estos pueden afectar a al alza o a la baja o según la importancia de una empresa sigue leyendo. El artículo de hoy está destinado a ver de cerca las mercaderías y entenderlas en su totalidad desde los diferentes puntos de vista e interés que participan en ellas.

Los factores que influyen en el precio de las mercaderías


Una mercadería puede ser física o no, y su coste es importante para los márgenes de beneficio

El precio de las mercaderías puede mantenerse elevado o barato, pero en la mayoría de los casos sus precios van a fluctuar con el tiempo. Todo eso va a depender de los diferentes factores que en ellas intervienen. Los más destacables serían los siguientes:

  1. Por su abundancia. Aquellos bienes menos abundantes suelen volverse más caros al existir una menor cantidad y ser más preciados. Si además se trata de mercaderías imprescindibles en la fabricación de algunos productos y no tienen sustitutos hace que el precio todavía se eleve más. Por contra, una menor fabricación o interés en ser comercializadas harán que su precio disminuya al existir una menor demanda. También contará la disponibilidad total de las mercaderías. Por ejemplo, el paladio (usado por ejemplo en convertidores catalíticos) es muy poco abundante y su precio es alto, por contra el agua es muy abundante y su precio es bajo.
  2. Si tienen sustitutos. En línea con lo comentado anteriormente. Si las mercaderías son indispensables en la fabricación, elaboración o venta por sus características, suelen tener un precio más alto. Sobretodo si por sus características no pueden emplearse otras mercaderías, esa exclusividad las hace valiosas. Por ejemplo el oro. Si además apareciera un nuevo bien que pudiera ser comercializado, que además generara mucha demanda, y solamente pudiera elaborarse con oro, eso provocaría que el precio todavía aumentara más.
  3. Por la exclusividad. Normalmente estos derechos de exclusión se atribuyen a patentes o marcas. Estas restricciones para comercializar los bienes o servicios hacen que esas mercaderías también aumenten o disminuyan su valor. Por ejemplo, una licencia puede tener una validez de unos años, al igual que una patente, y luego dar «vía libre».
  4. La logística empleada. El precio de las mercaderías pueden estar sujetas a un transporte, un almacenaje, su lugar de procedencia, etc. Toda esta infraestructura y logística para comercializar con ellas pueden elevar el precio dependiendo la ubicación final del negocio. Hay un momento en el que dependiendo las características y la valía de unas mercaderías las empresas pueden optar por modificar su estrategia en caso que la requieran mucho o poco para su actividad económica. Esto nos lleva al siguiente punto.

Las mercaderías dependiendo la visión empresarial


Las mercaderías pueden ser más caras o baratas dependiendo de diferentes factores

El hecho de que las mercaderías puedan tener un precio más alto o bajo dependerá de los factores anteriormente mencionados. Sin embargo, la «última palabra» radica más en el enfoque empresarial que se le pueda dar. Que el comercializar con una mercadería sea más rentable o no para una empresa, también va a depender de sus márgenes de beneficio. Si la obtención de las mercaderías está muy influenciado por la procedencia, una empresa (y dependiendo su tamaño) puede llegar a desplazarse si de este modo vuelve más eficiente y rentable su producción. Por contra, la venta de sus productos o mercancías pueden verse afectados o recompensados, dependiendo la facilidad de su distribución. El decidir estos cambios estratégicos va a depender de la visión y objetivos de cada negocio.


Esta estrategia y visión empresarial puede llegar a plantear hasta que punto es imprescindible una mercadería o no, continuar con el segmento, o por contra reinventarse, dependiendo de la rentabilidad que pueda sacar de su facturación final. También influye el precio que se paga por ella y en consecuencia, la búsqueda de nuevas alternativas. En el caso más extremo, sin margen para poder prescindir de una o varias mercaderías con precios elevados la empresa tendrá que tener muy clara su viabilidad y modelo económico.

Dependiendo de la posición del negocio


La extracción de mercaderías de manera viable depende del presupuesto para conseguirlas

Por último, no todos los negocios ofrecen sus productos o comercializan sus bienes al mismo precio. Puede que un sector esté con los precios regulados (por ejemplo el del tabaco en España), pero como norma general una empresa suele poner ella el precio. Esto hará que algunas veces la obtención o distribución de las mercaderías pueda ser más o menos rentables. Si la facturación es elevada con elevados márgenes de rentabilidad, por ejemplo Apple frente a las demás compañías de smartphones, tiene mayor margen de maniobra.

Otro ejemplo podría ser el de una empresa que dedica a la extracción de oro. No todas invierten el mismo presupuesto para obtener las onzas de oro. Aquellas mineras cuyo presupuesto para obtener la misma cantidad es inferior, podrían ver bajar el precio del oro y aunque fueran menos rentables lo seguirían siendo. Por contra, aquellas que deben invertir mucho en las extracciones de oro, serían las primeras perjudicadas si ven que el precio de la materia prima que quieren distribuir desciende.


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Qué es un asiento de apertura y cómo se hace


El asiento de apertura da inicio a todo el ciclo contable

De todos los asientos contables que existen en el libro de contabilidad el asiento de apertura es el primero y más importante de todos. Se trata de los registros que se recogen en el inicio de un ejercicio sobre la situación económica y financiera de una empresa en ese determinado momento. Sin el asiento de apertura no sería posible el inicio de períodos en contabilidad, en el libro mayor ni cualquier otro registro de contabilidad económica de la empresa.

El asiento de apertura da inicio a todo el ciclo de contabilidad de una empresa cuya duración es de un año. A partir de él, quedan registradas cada una de las operaciones económicas que el negocio desarrollará durante este periodo. En la mayoría de las empresas suelen coincidir con el año natural, iniciándose el 1 de enero y terminando el 31 de diciembre. En él va a recogerse cada carga o haber, es decir, ingresos y gastos. Dada esta situación, el asiento de apertura no puede contener gastos ni ingresos. En cierto modo, el asiento de apertura es el que le da comienzo al libro mayor porque una vez realizado el asiento deben transferirse los movimientos al libro. Para entender cómo constituirlo e iniciarlo continúa leyendo este artículo que hemos dedicado.

Constitución del primer asiento inicial


en el asiento de apertura se anotan activos y pasivos en los apartados debe y haber

El asiento inicial sería el primer asiento de apertura que se realiza al comenzar una empresa, es decir, al crear/nacer un nuevo negocio. Existen dos situaciones en las que un asiento de apertura debe realizarse, y este sería el primer caso.

En este nuevo primer asiento van a reflejarse todas las aportaciones que realizan los socios que la constituyan. Cuentan todos los activos y pueden ser tanto económicos como inmuebles, terreno, mobiliario. Toda esta parte se anota dentro del apartado «debe» y luego en el «haber» el capital social, conforme se han hecho las escrituras de constitución de la empresa.

Todos los gastos derivados de la constitución de la empresa como los impuestos, se registran como el patrimonio neto después de haberse constituido el asiento de apertura inicial. Después de estos asientos podrán continuarse anotando todos los gastos propios derivados de la actividad, como facturas, salarios, impuestos, así como ingresos de las ventas o servicios que se ofrezcan.


Pasado el año natural y llegando al fin del ciclo contable se debe hacer el asiento de cierre. En él deben anotarse las cuentas para dejarlas en saldo cero. De este modo se podrá iniciar el nuevo asiento de apertura del siguiente ejercicio traspasando los antiguos valores al nuevo. Siguiendo la misma tónica, anotando en las cuentas del «debe» el activo y en el «haber» el pasivo.

El asiento de apertura de una empresa ya constituida

El primer asiento contable que se realiza para cada ejercicio es el asiento de apertura. Viene después del asiento de cierre, que es el último asiento contable que se realiza al finalizar el ejercicio.


existen programas informaticos para realizar las operaciones de contabilidad y asientos contables

El asiento de apertura se realiza siguiendo el mismo método que en el caso anterior, pero partiendo de una empresa ya creada. Los datos de los que se puedan disponer pueden variar de un caso a otro, pero suelen ser por tres casos. El primero es realizando el traspaso de los valores del asiento de cierre al asiento de apertura. En el segundo caso con el balance que se tenga del ejercicio anterior o en un tercer caso incluso cuando haya una inexistencia de datos.

Ejemplo de asiento de apertura

Vamos a hacer un ejemplo hipotético de asiento de apertura de una empresa a la que llamaremos «finanzas 521 SL». Tras terminar el asiento de cierre del último ejercicio procedemos a iniciar el asiento de apertura para el nuevo ciclo contable. En el balance que teníamos al finalizar el año podemos tener por ejemplo las siguientes partidas:

  • Activo: Maquinaria 3.000 euros. Dinero 500 euros. Clientes 600 euros. Existencias 800 euros.
  • Pasivo: Capital 1.000 euros. Reservas de 400 euros. Deudas de 800 euros.

Todas las partes del activo se anotarían primero en el apartado «debe», luego a continuación en el «haber» seguirían anotándose en orden descendente (pues sería la continuación) los pasivos anteriormente descritos.

Como se comentó anteriormente, el asiento de apertura puede iniciarse por primera vez si se acaba de constituir la sociedad. En este caso suelen ser unos datos muy sencillos ya que no hay balance inicial y suelen ser caja o bancos (por las aportaciones que hagan los diferentes socios). También podemos encontrarnos en el caso de una empresa ya existente con un programa de contabilidad. En este caso el propio programa estará automatizado y al cierre del anterior ciclo iniciará el asiento de apertura. En el caso que lleve esta contabilidad otra persona hay algo más de trabajo y es importante tener cerradas todas las cuentas para luego iniciar el asiento de apertura.

En la práctica, no existirá un desglose general como «maquinaria» o «clientes», pues fue la idea para simplificar. Normalmente existirá una ficha para cada cliente, así como un desglose para los diferentes activos que tenga la empresa.


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