Las dos juntas extraordinarias de Banco Sabadell, celebradas en pleno agosto, han despejado el camino para una operación de calado: la desinversión de TSB y un reparto extraordinario de 2.500 millones de euros. El mensaje al mercado es claro: la entidad catalana afianza su ruta en solitario y sitúa la OPA de BBVA en un punto de máxima tensión.
El consejo llegó a la cita con apoyos previos y el respaldo de firmas como ISS y Glass Lewis. En paralelo, desde BBVA, su consejero delegado Onur Genç ha deslizado que, tras las juntas, podrían replantear la oferta, incluida la opción de retirarla si no crea valor.
Qué aprobó la doble junta y cómo queda la operación

Se aprobó además un dividendo extraordinario de 0,50 euros por acción (unos 2.500 millones de euros) vinculado a esa desinversión. Los accionistas en la fecha de pago serán quienes puedan cobrarlo; quienes vendan antes o acudan a la OPA no tendrán derecho a ese importe.
La participación en la cita fue elevada: acudió el 74,8% del capital, la cuota más alta desde 2004, y las decisiones salieron adelante con apoyos cercanos al 99,7%. Este respaldo refuerza la estrategia de mantener independencia y devolver capital sin comprometer la solvencia ni la capacidad de crecimiento orgánico.
Analistas del mercado remarcan que la venta se pacta a un múltiplo exigente en un momento oportuno: Reino Unido encara desaceleración y posibles recortes del Banco de Inglaterra, factores que podrían erosionar el valor de TSB a futuro. Otros expertos destacan el giro estratégico: un mayor enfoque en España y creación de valor para el accionista.
Efectos sobre la OPA: incentivos, calendario y posibles escenarios


