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La Socioeconomía contrataca frente al Coronavirus: tecnología espacial para que ayudes a investigarlo desde tu casa

Para nuestra propia desgracia, parece que el Coronavirus está ya plenamente instalado en nuestras vidas, y que además va a seguir ahí una buena temporada, aunque sólo sea por sus consecuencias. Es por ello por lo que no debemos bajar la guardia en ningún caso frente a él, y no volver a caer con categórica rotundidad en menospreciar a un virus que sigue ahí y que, a la vuelta de la esquina, en cualquier momento puede volver a ponernos (todavía más aún) contra las cuerdas como socioeconomía.

Y es que, aparte de que todavía no hay vacuna, seguimos ignorando buena parte de las características del funesto virus, además de cómo ataca a nuestro organismo. Por ejemplo, parece ser ahora que el principal sistema del cuerpo humano que es atacado es el cardiovascular, con los vasos sanguíneos como principal objetivo. Ello explica consistentemente el porqué de que este virus pueda mostrar un espectro de afectación multi-orgánico tan amplio, pues en realidad estaría afectando al órgano humano que tiene más relación física con todo el resto de los órganos.

Y habrá tantas otras cosas sobre el Coronavirus que no sepamos todavía a día de hoy, y que nos están costando tantas vidas perdidas, que iniciativas como la de Rosetta@Home, que permiten a cualquier ciudadano colaborar desinteresadamente en la investigación al más alto nivel del COVID-19, no sólo son algo prometedor: permiten además albergar esperanza en la especie humana como conjunto, además de recolocar a la ciencia en ese ilustre sitio del que algunos la intentan sacar a base de una indigestión de propaganda.

Cómo armados con un pedacito de hardware libre de 35€ (o con tu propio smartphone) podemos ayudar a salvar muchas vidas

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El Coronavirus ha provocado una pandemia sobre la que ya el 3 de Febrero les advertimos, exponiendo que lo más amenazador de la misma era que desconocíamos infinitamente más del COVID-19 de lo que sabíamos acerca de él. Tras el posterior e incesante recuento de fallecidos, y ante la amenaza real de que, tras el receso veraniego al calor de las altas temperaturas, vuelva el Coronavirus en Otoño en todo su funesto esplendor, la carrera de la ciencia por estudiar al “maldito bicho infecto” no debe parar ni lo más mínimo, con el objetivo ineludible de acabar desarrollando una vacuna efectiva como solución definitiva (pasaremos de puntillas sobre esa gran mutabilidad que puede anular la efectividad de la vacuna). Por lo tanto, la humanidad debe seguir en una carrera contrarreloj para salvar cuantas más vidas sea posible.

En esa carrera, los virólogos y epidemiólogos están contando con un inesperado aliado. Inesperado no porque no se esperase que “arrimase el hombro”, sino porque pocas personas fueron capaces de imaginar de dónde podía venir la masiva ayuda necesaria en la investigación del COVID-19 en este caso. Pero la imaginación no conoce límites, y a veces la ciencia tampoco, así que ahora acude al rescate la ciencia humana desde otra órbita: la órbita espacial. Efectivamente, el proyecto Seti@Home fue una primera iniciativa de computación distribuida en la cual cualquier ciudadano podía unirse al proyecto, entrar a formar parte de la red descentralizada de recursos informáticos que participaba en la investigación, y poner por Internet su hardware a disposición del proyecto para descifrar y buscar vida inteligente en “trocitos” de señales captadas de las profundidades del espacio. En ellos se buscaba cualquier patrón o rastro de señal de telecomunicaciones inteligente que revelase que había detrás una civilización alienígena enviándola al espacio.

Y hay que decir que este tipo de proyectos es posible, y que han alcanzado su máxima potencialidad, en buena medida gracias a ese hardware libre como la Raspberry Pi o su primo-hermano Arduino, muy asequibles, con consumos muy reducidos, con una gran comunidad detrás, y que pueden estar funcionando 24h por apenas unos pocos céntimos de consumo energético, pero aportando una capacidad de proceso no desdeñable (aclarar en este punto que también se puede participar en los proyectos “@Home” con un PC estándar o con un smartphone, cediendo capacidad de proceso en momentos de inactividad para no afectar al rendimiento). Es curioso como un proyecto en concreto como la Raspberry Pi surgió entre uno de sus principios fundacionales como una iniciativa para producir una suerte de ordenador de muy bajo coste, que permitiese el acceso a la informática a los niños del tercer mundo, y que contribuyese así a evitar su analfabetismo digital.

Pero aparte de haber contribuido a conseguir tan loable objetivo, la Raspberry Pi y Arduino también han permitido que los ciudadanos de los países desarrollados puedan permitirse adquirir varios de esos asequibles dispositivos informáticos para múltiples funciones, que van desde tener un ordenador Linux personal distinto y físico para cada hijo, montar en casa un media center, montar un hogar inteligente, poder usar un sistema de asistente virtual alejado de la intrusión en nuestras vidas privadas de los dispositivos de Google, Apple o Amazon, o… como decíamos, para poder ayudar a investigar el espacio profundo junto con las instituciones espaciales más reputadas del planeta Tierra, o para investigar ahora al polifacético y extremadamente mutante Coronavirus según el tema de hoy.

Seti@Home se cerró dejando tras de sí herederos que pasan de investigar el macroscópico espacio profundo a escudriñar la escala microscópica del virus COVID-19

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Así, tras el cierre de Seti@Home, llegaron otro proyectos de computación científica distribuída, de los cuales el mejor y más numeroso exponente ha resultado ser Folding@Home de la Universidad de Stanford, dedicado también específicamente a la lucha contra el Coronavirus. No obstante, hay otro proyecto similar más digno de mención, y que es el Rosetta@Home de la Universidad de Washington, sin que realmente haya entre ambos (ni con respecto al original Seti@Home) ni un gran salto tecnológico ni grandes diferencias técnicas. Los fundamentos son básicamente los mismos: la idea de la red de computación distribuida es prácticamente idéntica, y principalmente lo que cambia son los tipos de datos a analizar, y cómo luego en los servidores centrales se utilizan esos datos para una investigación biomédica (u otras) en vez de espacial.

Así, Rosetta@Home aporta algunas importantes ventajas adicionales, y es que se trata de una plataforma más prometedora porque nació más versátil y flexible como plataforma multi-proyecto, con lo que le pone a usted como ciudadano a la vanguardia de varias importantes investigaciones punteras, entre las que destaca en nuestros días la del Coronavirus por motivos obvios. Sin exagerar lo más mínimo, sin paliativos, y sin margen para equivocarnos, podemos afirmar con rotundidad que con Rosetta@Home estará usted participando en la investigación biomédica más disruptora y colaborativa de la Historia de la Humanidad, y ello sin apenas complejidad técnica, cómodamente desde el sofá de su casa, y sin apenas esfuerzo por su parte más allá de pagar unos céntimos al mes de factura de luz. El que no colabore es simple y llanamente porque no quiere.

El hecho es que Rosetta@Home trata de echar un cable (o más bien un chip) precisamente en el eslabón de la cadena de una de las investigaciones víricas que más capacidad de computación requiere, y en donde disponer de todos los recursos informáticos necesarios por otros medios obligaría a pagar enormes sumas de dinero en horas y horas de uso de hardware de supercomputación. Pero hay otra aproximación alternativa a esa ingente capacidad de supercómputo necesaria, y es, en vez de utilizar unos meses un superordenador de esos de los que hay tan sólo unos pocos en el mundo, fraccionar de forma “inteligente” la cantidad de trabajo a procesar en partes muy pequeñas asequibles para un hardware modesto y doméstico, y conseguir el mismo objetivo final pero utilizando una masiva red distribuida por los hogares de todo el planeta: ahí es donde la ciencia y la medicina le necesitan a usted. Y ya cuentan nada más y nada menos que con casi 100.000 dispositivos y ordenadores trabajando incesantemente en 151 países del mundo, aportando en conjunto 1,26 Petaflops de capacidad de cómputo agregada… pero les hacen falta muchos más procesadores: cuantos más mejor y más rápido podremos lograr acabar con la pandemia del Coronavirus, así como con tantas otras enfermedades.

Al participar en el proyecto, su PC, smartphone o cualesquiera recursos hardware usted ponga a disposición de la red, empezará a analizar datos y a tratar de hacer una esencial predicción estructural proteica, tratando predecir la estructura tridimensional de las proteínas del COVID-19 desde su secuencia de aminoácidos, para así poder lograr alguna forma de lucha efectiva contra el Coronavirus. Una vez que el genoma del terrible virus fue ya secuenciado, el trabajo que queda por delante es detectar estructuras proteicas susceptibles de ser objetivo de potenciales medicamentos o vacunas. Para lograrlo hay que conseguir localizar o sintetizar una proteína que sea capaz de atacar con éxito la estructura del Coronavirus y conseguir neutralizarlo, y esa investigación masiva requiere del consumo de ingentes recursos computacionales, para lo que aproximaciones como Rosetta@Home son esenciales.

Si se tiene éxito en encontrar esas nuevas cadenas proteicas, se dará con la llave estructural que permitirá posteriormente fabricar en serie estas proteínas con propiedades anti-virales contra el COVID-19, y al ser suministradas al organismo infectado lograrán adherirse a las propias proteínas del SARS-CoV-2 como una llave que encaja en una cerradura, neutralizando así su capacidad de replicación, al evitar que pueda con sus víricas proteínas infectar otras células sanas del organismo huésped en el que si no se propagaría sin control. Recuerden que un virus no es estrictamente considerado un ser vivo, puesto que carece de función reproductiva por sí mismo. La capacidad de replicarse un virus la consigue mediante la inoculación de su propio material genético en los genes de células sanas y vivas que sí que se reproducen.

A partir de ese momento, al replicarse por los propios mecanismos naturales celulares, lo que acaban haciendo esas células recién infectadas es replicar en realidad el material genético insertado en ellas por el virus, propagando así al propio virus y contribuyendo a su diseminación por todo el organismo. Tras ello, y con la carga virásica que todo afectado irradia a su alrededor, el virus acaba contagiando también a otros individuos que entran en contacto con el huésped infectado. Así pues, colaborando con Rosetta@Home, más concretamente estará usted contribuyendo a ser capaces de predecir ese acoplamiento proteína-proteína del virus, y ayudando a desentrañar sus mecanismos más enigmáticos y susceptibles de ser utilizados para destruirlo o, al menos, para neutralizar su capacidad de propagación por nuestro organismo. Aparte de contra el COVID-19, Rosetta@Home también colabora en investigaciones contra otras enfermedades graves, como la Malaria o el Alzheimer.

Proyección del ”Frikismo” en estado puro al rescate de la humanidad: “frikis” así deberíamos ser todos

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Lo anterior puede sonarles muy “friki”, pero recuerden que nos estamos transformando ya de la “Sociedad Tecnológica” en la “Sociedad Técnica”, quedando al margen (como ya dijera el MIT) únicamente los analfabetos del futuro: todos entraremos a formar parte de ese ”frikismo” en algún momento (más nos vale). Y puede que lleven razón con lo de que les suene “friki” hoy por hoy, pero aparte de que realmente por mera probabilidad es posible que haya alguien ahí fuera, y aparte también de lo visionario de un proyecto que cataliza la colaboración de la comunidad en pos de un gran objetivo común, está el hecho de que esa misma tecnología tan “friki” del programa SETI nos está ayudando ahora de manera incalculable para otros objetivos muy distintos, menos espaciales y mucho más mundanos (y vitales), como es aprender más del COVID-19 para poder combatirlo y salvar vidas humanas. Es como poco curioso (cuando no apasionante) que la búsqueda de vida alienígena haya acabado encontrando la forma de colaborar en preservar la vida terráquea.

La Socioeconomía es un concepto tan fascinante como el propio ser humano, o como cualquiera de los sistemas hiper-complejos que hemos construido a nuestro alrededor; eso por supuesto sin desmerecer en absoluto a los sistemas naturales y su delicada y a veces maltratada complejidad. Pero no sólo como mero concepto, sino casi como una cualidad intrínseca al lado más positivo (y colaborativo) de esos seres humanos, ahora vemos cómo la Socioeconomía en estado más puro, y con la ciencia por estandarte, acude al rescate ya no del planeta, sino de las propias personas como seres vivos frente a una pandemia tan letal y destructiva como la del Coronavirus.

El tema de hoy es efectivamente fascinante donde los haya, y demuestra cómo, aunque hoy pueda parecer que estudiar la reproducción del gusano rojo de Abisinia pueda ser algo totalmente irrelevante, quién sabe si en un futuro todos podemos tener que alimentarnos del susodicho ser arrastrante. La tecnología espacial en este caso ha hecho tres cuartos de lo mismo, y esa ciencia desplegada en pos de encontrar vida extraterrestre, que llegaba a ser considerada por algunos como un desperdicio absoluto de dinero y esfuerzo, resulta que ahora ha servido para colaborar en salvar millones de vidas terrestres de valor incalculable. Es cuestión de principios, digo, de visión (y de valores).

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Al final, terrestre o extraterrestre, la ciencia y el conocimiento no sólo no ocupan lugar, sino que el lugar real que deberían ocupar está en el podio del progreso y de nuestros valores socioeconómicos más fundamentales. Es por eso por lo que armas de destrucción masiva como la propaganda atacan tan persistentemente la ciencia occidental, porque saben que es uno de los pilares más fundamentales de nuestro progreso y de nuestro bienestar, ése que persiguen tan desesperadamente destruir (y van haciendo sus progresos en ello). Siempre concibiéndola dentro de la necesaria sostenibilidad económica, pero contra los agnósticos de la ciencia, contra la propaganda que pretende destruirla, contra los recortes presupuestarios injustificados que pretenden ahogarla, en pos de la Socieconomía más disruptiva y del progreso más sostenible, y contra viento y marea, desde aquí sólo podemos lanzar enfervorizadamente un grito de futuro: ¡Larga ciencia (y vida) para todos!

Imágenes | Pixabay Free-Photos | Pixabay PublicDomainPictures | Pixabay myersalex216 | Pixabay TayebMEZAHDIA | Pixabay KELLEPICS

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Cinco líderes de la industria de la construcción lanzan Construction Startup Competition 2020

Las empresas Ferrovial, Hilti, VINCI Group’s Leonard y NOVA by Saint- Gobain se han unido a CEMEX Ventures en el desafío Construction Startup Competition 2020, que por cuarto año consecutivo busca a emprendedores y startups con la ambición de transformar la industria de la construcción.

A través de esta convocatoria se buscan soluciones que trabajen en el desarrollo y mejora de edificios y ciudades inteligentes, en la optimización de gestión de la cadena de suministro, la obtención de materiales y métodos de construcción innovadores u optimización de la productividad, eficiencia y calidad en la gestión diaria de los trabajos en obra, entre otras.

El registro para la Construction Startup Competition 2020 estará abierto hasta el 26 de julio.


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Más potencia en la prevención

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Uno de los deportes intelectuales de las últimas semanas es adivinar cómo será el mundo poscoronavirus. Hay quien habla de una huella depositada por una amenaza que tardará en desaparecer. Otros equiparan el escenario al de una posguerra. Desde el punto de vista económico, se aprecia una difícil combinación: más deuda, poco margen para políticas de austeridad, dificultades para el comercio internacional y dependencia creciente de la tecnología para crecer. Tal vez este coronavirus fortalezca la posibilidad de una menor globalización e implique costes fiscales y transformaciones sociales como no se han visto en 80 años. O tal vez sea solo una pesadilla recesiva de impacto limitado. Pero hay demasiadas cosas inusuales. Desde el nivel de los tipos de interés hasta la distribución del apetito inversor entre un mundo tecnológico de geometría variable y otro analógico agonizante. Con paradojas como una explosión del teletrabajo compatible con el renacimiento del respeto por la agricultura y por lo verde.

«La sociedad española y su economía (al igual que la europea y la mundial) no se puede permitir otro golpe así en seis o nueve meses, por lo que van a hacer falta fuertes inversiones en el corto plazo en prevención y profilaxis».

Santiago Carbó

Aún estamos en mayo de 2020. De lo que se habla ahora es de “desescalada” (término horrible) y reconstrucción, de algún modo suponiendo que las condiciones económicas y estructurales antes y después de la covid-19 serán las mismas. No lo creo. España va a requerir una estrategia de fuerte inversión en prevención sanitaria para que la economía no se derrumbe del todo. Esa estrategia parece aún débil. Con recursos insuficientes. Si todo va como muchos pronostican, habrá algún repunte. Se nos dice que no tiene que ser de la misma intensidad que lo vivido. Pero no es seguro. Más aún si, estacionalmente, coincide con otros virus como el de la gripe. Debe plantearse la posibilidad de una vacunación antigripal obligatoria de todos los sectores vulnerables e incluso más allá. España debería contar ya con un plan de vacunación masiva para la gripe al menos para los dos próximos años, con compras anticipadas y un plan logístico de implementación generalizada. Una coincidencia de gripe estacional y covid-19 podría ser una bomba de relojería en colapso sanitario y paralización económica. La sociedad española y su economía (al igual que la europea y la mundial) no se puede permitir otro golpe así en seis o nueve meses, por lo que van a hacer falta fuertes inversiones en el corto plazo en prevención y profilaxis.

Luego está el capítulo de inversiones para la prevención. Solo con mascarillas —y después de tantos mensajes confusos sobre su uso— no se va a poder prevenir una incidencia futura ni un rebrote. La vacuna de la covid-19, si llega, va a tardar. Es fundamental centrar recursos financieros y humanos en terapias y profilaxis más efectivas. Reducir los efectos en la salud que deja la enfermedad. La tecnología es mucho más que comprar mascarillas o pruebas diagnósticas. Es capacidad de producción propia y de diagnóstico acelerado si es preciso incluso con tecnología como la inteligencia artificial. España —en coordinación con la UE— precisa, en definitiva, de una estrategia potente de prevención para salvar la salud y la economía.


Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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¿por-que-lo-llamas-“teletrabajo”-cuando-deberias-decir-“colaboracion”?

¿Por qué lo llamas “teletrabajo” cuando deberías decir “colaboración”?

Analizamos cómo la verdadera clave del teletrabajo no está en la ubicación de los profesionales, sino en el marco de colaboración que se establece entre ellos.

  • Los marcos de colaboración del teletrabajo pueden ser útiles incluso cuando los profesionales trabajan juntos en el mismo lugar
  • Sin colaboración, el teletrabajo pierde gran parte de su sentido

En un tiempo que parece cada día más remoto, la información de interés empresarial tenía sus ‘templos’, lugares concretos donde se almacenaba en soportes físicos, cuya custodia y gestión era encomendada a unos determinados responsables.

En sus manos, por tanto, descansaba el buen fin de los procesos, ya que, ante cualquier incidencia o necesidad de decisión, había que reclamar su presencia  o, al menos, sus instrucciones para que pusieran su conocimiento y sus datos.

El resultado solía ser organizaciones muy dependientes de personas clave. Los equipos apenas sumaban, simplemente se dividían el trabajo.

El teletrabajo, en gran medida, es la respuesta a una profunda reflexión sobre los marcos de colaboración que deben hacer crecer las empresas sobre las bases de las sinergias generadas por la unión de distintos profesionales y departamentos.

¡Comparte! Un equipo ha de sumar aportaciones. Aprende cómo se logra con el teletrabajo.

Las razones históricas de la congregación en centros de trabajo

Históricamente, las congregaciones físicas de trabajadores en un centro de trabajo han aportado grandes ventajas:

  • Incremento del número de contactos (no solamente entre empleados complementarios, sino también con clientes y otras partes interesadas).
  • Mayores posibilidades de especialización de las que ofrecía la coordinación por el empresario de trabajadores dispersos.
  • Reducción de los tiempos de espera, ya que cuando una persona había terminado su labor, la que se encargaría de la siguiente podía estar preparada para iniciarla en el mismo lugar o en sus proximidades.
  • Posibilidad de que los empleados compartiesen espacios y recursos productivos.

El gran cambio que supuso la nube y las herramientas colaborativas

Hoy, las tecnologías digitales han conseguido crear un marco que aprovecha las ventajas tradicionales de la congregación.

  • Las redes sociales y los instrumentos de telecomunicación no solamente han generado oportunidades de contacto, sino incluso de viralización del conocimiento a lo largo de una organización y fuera de ella.
  • El  software como servicio está dando unas oportunidades de acceso a servicios profesionales especializados desconocidos hasta hace poco para la mayoría de las pymes.
  • La nube se ha convertido en un marco de trabajo no solo prácticamente ubicuo al que se puede acceder desde cualquier punto con conexión, sino también inmediato.
  • Las tecnologías digitales muestran una gran capacidad para reproducirse a gran escala sin que ello implique un incremento significativo de costes, lo que propicia que puedan ser compartidas por muchos usuarios que las emplean en la medida que consideren necesaria.

Sage

Descubre los puntos clave del equilibrio colaborativo que demanda el teletrabajo.

El teletrabajo más allá de la línea jerárquica

Con esos cambios, las tecnologías digitales se han convertido en los protagonistas indiscutibles del teletrabajo. Se ha conseguido disfrutar de las principales ventajas de la concentración en centros de trabajo, pero con una filosofía bastante diferente.

El que una labor pueda ser ejecutada remotamente plantea la posibilidad de que no sea una única persona y su equipo la que se responsabiliza de ella. Pensemos, por ejemplo, en un documento en el que trabaja físicamente un grupo de personas. Lo normal era que ese equipo se hubiese conformado para minimizar el número de viajes que tuviese que realizar el soporte físico en el que se plasmaba esa información.

El teletrabajo tiende a tejer redes de responsabilidad compartida en el avance de los proyectos

Por el contrario, ahora, es posible recabar todas las veces que sea necesario la aportación de profesionales independientes de ese equipo o persona que creó el documento. Las aportaciones se pueden sumar en tiempo real y no existe un coste significativo en tiempo ni en dinero del viaje de la información correspondiente.

El equilibrio colaborativo

El teletrabajo se convierte en un arte cuando se trata de encontrar un flujo de trabajo óptimo que tenga en cuenta algunos aspectos:

  • Con independencia de su ubicación, deben colaborar en una misma tarea todas aquellas personas que puedan realizar colaboraciones significativas.
  • Hay que evitar que la acumulación de muchos colaboradores genere interferencias. Si cada uno aporta una visión no compatible con la de los demás, puede complicarse la toma de decisiones.
  • Tiene que prestarse mucha atención a los tiempos de las tareas, ya que un ritmo de trabajo discordante entre los diferentes colaboradores puede generar cuellos de botella.
  • La empatía cobra una especial relevancia. Todos los colaboradores de un equipo han de desarrollar capacidades para ponerse en el lugar de los demás. Y eso es muy importante en un contexto en el que es probable que se pierdan algunos elementos del lenguaje no verbal como, por ejemplo, una sonrisa.
  • Hay que estar permanentemente atentos para luchar contra el ciberestrés y el exceso de conexión. De lo contrario, se genera un círculo vicioso de desmotivación y pérdida de productividad que hace que los empleados puedan recelar del papel que pueda tener en materia de conciliación.
  • Las herramientas juegan un papel clave en el teletrabajo. Casar las empleadas en distintos proyectos o áreas no siempre es sencillo y ayudan mucho las que tienen una concepción integral de la empresa que dé coherencia a todos los flujos de información.

El valor emocional del teletrabajo

El mal teletrabajo puede resultar frío y hasta despótico, como toda forma de colaboración ineficaz. El bueno, por contra, genera una gestión inteligente de las emociones apoyada en diversas bases.

  • Constancia de la aportación. Cuando, al fin, una tarea sale adelante exitosamente es sencillo tirar del hilo y ver los registros digitales que atestiguan cómo contribuyeron diferentes personas. Si el equipo funciona, se genera agradecimiento y compañerismo.
  • Empoderamiento.  Los miembros de un equipo sienten que los colaboradores remotos multiplican el fruto de su esfuerzo. Llegan a donde no podrían con la sola contribución de quienes les rodean físicamente.
  • Mestizaje de culturas empresariales. El teletrabajo es una buena forma de generar colaboración entre empresas minimizando desplazamientos. Funciona especialmente bien cuando las culturas son complementarias. Es, por tanto, una gran oportunidad para aprender a manejarse en entorno crecientemente diversos.
  • Humanización. El teletrabajo no se entiende hasta que se asimila que al otro lado de la pantalla hay personas. Hay, por tanto, como en el trabajo presencial, afinidades, comunicaciones informales, confianza, expectativas, etcétera. De hecho, transparenta el valor de la empatía.
  • Emoción creativa. Al favorecer la colaboración entre profesionales de entornos diversos, es habitual que lleguen soluciones que puedan parecer insólitas a otros miembros del equipo. Hay que saber naturalizar el contraste de visiones.

En resumen, el teletrabajo nos coloca mirando fijamente frente al espejo de la colaboración. Que la imagen que observemos sea agradable depende, en gran medida, de saber generar un marco capaz de convertir conjuntos de personas en verdaderos equipos.

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Anfix consigue una inversión de 4 millones de euros

Anfix, la herramienta de gestión de empresas, ha cerrado una ronda de financiación de más de 4 millones de euros para su inversión en proyectos de transformación de la gestión contable en España.

Con esta inyección de capital, Anfix acelerará el trabajo en el desarrollo de tecnología basada en el nuevo modelo de contabilidad colaborativa. Este modelo permite a las empresas gestionar los procesos contables en tiempo real, de una forma más eficiente y permitiendo el trabajo totalmente en remoto. Además, al ser una tecnología 100% en la nube, permite eliminar el uso de papel.

La compañía, con su nuevo CEO Juan José de la Mora, entra además en una nueva fase donde ofrecerá servicios financieros con socios de primer nivel como el Banco Santander, entre otros, orientando su propuesta a una solución fintech. 


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Este va a ser el papel de la banca en la evolución económica de España

Todavía no se tiene claro cuál va a ser el proceso de recuperación de los efectos negativos que está dejando el coronavirus, pero lo que se debe tener claro que en la recuperación debe estar involucrado el sector bancario para llevar la financiación a las maltrechas cajas de muchas empresas.

Para conseguir parar los efectos negativos del coronavirus, volver a niveles de crecimientos aceptables y disminuir el paro que se ha generado, no se consigue sin un acceso a la financiación, como ocurrió en la anterior gran crisis económica del 2008.

Los grandes bancos en España ya han provisionado las futuras pérdidas por el coronavirus

Gracias a Dios, hoy el centro de los problemas no es el sector bancario, ni su falta de solvencia, y todavía no tiene niveles de riesgos demasiados elevados. El sector bancario está disponible para ayudar a las empresas y a las familias a través de financiación.

El inicio de la situación del sector financiero lo ha marcado los resultados del primer trimestre del 2020, y las cuentas de las mayores entidades bancarias en España han tenido unas pérdidas de más de mil millones de euros.

Estos resultados no han sido por el efectos de coronavirus en sus resultados, sino porque el sector financiero han provisionado el efecto del coronavirus de forma anticipada para situarse con ventaja antes los efectos negativos.

Las entidades bancarias con mayor peso en el panorama del sector financiero español han dotado 6 mil millones de euros en provisiones por las posibles pérdidas que va a causar el coronavirus.

Las entidades bancarias españoles tiene un fondo anticrisis

Las entidades bancarias en España, ya tienen previsto como afrontar los efectos del coronavirus. Ya tienen previsto que va a haber un fuerte shock en la oferta y la demanda que no sólo afectará al impago de créditos y préstamos, sino a la volatilidad en los mercados financieros y un riesgo operativo para realizar la actividad bancaria.

Gran parte de los hogares con créditos o préstamos lo tienen en la modalidad de préstamos hipotecario como en créditos al consumo y que cualquier impago puede ser una señal del inicio de la morosidad.

Las entidades bancarias están mejor preparadas que hace una década, ya que el Banco de España (BdE) ha actuado de forma anticipado, según las indicaciones del Banco Central Europeo (BCE) han indicado que las entidades bancarias pueden usar su capital y liquidez disponible y así poder relajar las provisiones de las pérdidas esperadas por el coronavirus.

En la crisis del 2008, las autoridades de los bancos centrales se preocuparon de que las entidades bancarias realizan un fondo para cubrir posibles contingencias en épocas de crisis.

Ahora es el momento de poderlo utilizar y el Banco de España (BdE) prevé que las entidades bancarias en España han mejorado su solvencia desde el final de los efectos de la crisis del 2008.

Se prevé que la liberación de los fondos va a permitir que la repuesta a la crisis por el coronavirus será suficiente para cubrir el aumento de la morosidad de las empresas y los hogares, que ha sido provocado por la prolongación del confinamiento, la inactividad, etc.

Los hogares y las empresas necesitan liquidez con urgencia

El papel de las entidades bancarias se inicia en la diversificación del riesgo proporcionada por la financiación de los avales públicos del Gobierno. De aquí la gran importancia de los 100 mil millones de euros para poder financiar a las empresas ante los efectos negativos del coronavirus.

Las entidades bancarias son las encargadas de distribuir la financiación entre las empresas y autónomos, y la financiación de los avales de públicos se ha ido distribuyendo por tramos, que las peticiones ha superado con creces los ofrecido.

Por otra parte, las entidades bancarias asumen parte de la políticas públicas de financiación a cargo suyo, por ejemplo, con las moratorias que se han concedido a los hogares para el pago de los préstamos hipotecarios.

Sin duda, ofrecer la financiación a los hogares es muy importante pero la solvencia de las entidades bancarias para asumir los riesgos aún más. Las entidades bancarias no pueden prestar sin revisar bien a quien les prestan, ya que se cierra la empresa deben asumir el coste.

De forma temporal, muchas empresas necesitan de financiación directa, es decir, préstamos con avales públicos donde las entidades bancarias españolas deben colaborar y el Gobierno necesita del conocimiento empresarial para accionar el mecanismo de financiación.

El Gobierno y las entidades bancarias españolas deben reaccionar ahora, ya que los hogares y las empresas necesitan liquidez con urgencia. Hay que mantener esta liquidez en circulación, la financiación para reactivar el consumo y la cadena de pagos en la economía.

En El Blog Salmón | Los bancos españoles no hacen ERTEs, te contamos por qué

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Las cuarentenas provocan hambre

Un efecto de las cuarentenas que estamos teniendo en prácticamente todo el mundo, es que estas afectan materialmente a los más desfavorecidos al bloquear las economías. Y cuando el impacto sucede en los más desfavorecidos de la sociedad, el problema comienza a ser en cómo llenar el estómago con algo que calme el hambre.

Al comienzo de la cuarentena no era raro oír hablar a personas relevantes sobre que estas nos enseñarían a vivir con menos, y que no necesitábamos tanto para vivir. Muchas veces estas declaraciones se hacen desde una perspectiva privilegiada, no en una de necesidad, porque los más pobres lo pasan bastante mal cuando se imponen medidas que restringen la economía. Esto está sucediendo no sólo en países en vías de desarrollo como los de Sudamérica, sino también en los barrios y ciudades más pobres del sur de Europa.

Desde Colombia a Filipinas…

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Empecemos por Colombia. En Colombia las personas más humildes se pasean por barrios de otros más ricos solicitando que desde las ventanas les lancen comida o dinero. El 50% de la población en las grandes urbes trabaja en la economía informal, esa economía está parada por las medidas de confinamiento impuestas por el gobierno. No es que no haya ayudas, no se haya conseguido que por parte del gobierno que buena parte de la población que iba a necesitarla la reciba. En el mes de Abril, En Bogotá de 500.000 familias que han pedido ayuda, el propio ayuntamiento informa que poco más de 21000 había sido atendidas. El sistema social no está distribuyendo suficientemente.

Las familias que requieren comidan cuelgan trapos rojos en las ventanas de su casa, una escena que se repite en miles de hogares. Además la escasez de liquidez hace que la gente cuando tenga efectivo compre comida, no mascarillas que puedan ayudar a parar o ralentizar la dispersión de la pandemia.

La gente no se ha quedado en callada además, ya está habiendo protestas y caceroladas contra el gobierno, más de cinco millones de personas en Colombia que vivían al día de la economía informal se han quedado sin medios para alimentarse. También ha habido protestas más violentas. Además muchas de las personas que se encuentran en una situación más débil son inmigrantes venezolanos, que huyeron de Venezuela por la situación económica del país.

En Brasil sucede algo parecido en las favelas, donde voluntarios reparten comida en las favelas, desbordados por la situación. Como ya comentamos, en Brasil existe una discrepancia entre el mismo gobierno, dado que Bolsonaro aboga por levantar las restricciones, mientras que otros miembros del gobierno parecen querer un acuerdo. Esto está provocando una crisis política en el país que además ya ocupa el cuarto lugar mundial por número de fallecidos.

Escenas preocupantes están sucediendo en países vecinos, como Ecuador, Bolivia, Chile, o incluso Venezuela, donde a su crisis más fuerte se le une este confinamiento. Casi no hay país en el continente que no se esté siendo afectado económica y políticamente debido a las medidas de contención de la pandemia.

En Filipinas, también se está extendiendo la cuarentena por parte del presidente Duterte. Este ha sacado a las calles al ejército y a la policía, ordenando que disparen a aquellos que se salten la cuarentena. El país va a depender de tests donados por China, Singapur y Corea para realizar los

…pasando por España e Italia

Atentos a la realidad! La fila del hambre pic.twitter.com/JvCTwJWUGP

— alfredo urdaci (@alfredourdaci) May 10, 2020

Ya en Europa, en España hace unos días nos sorprendió la noticia, en Aluche, un barrio obrero de Madrid, había colas de hasta siete horas para recoger una bolsa de comida. La Asociación de Vecinos de Aluche que estaba haciendo el reparto, se ve colapsada e incapaz de atender a toda la demanda que hay de su capacidad de ayuda. Han triplicado a las familias a las que ayudan, llegando a repartir 7000 bolsas de comida en un solo día. Esta escena se está repitiendo en otros barrios más humildes, como Orcasitas, Vallecas, Campamento o Lavapies como comenta Cáritas (una entidad vinculada a la Iglesia Católica) o Banco de Alimentos.

En Italia en Palermo (Sicilia), los supermercados más importantes están custodiados por las fuerzas de seguridad después de que haya habido intentos de asaltarlos. La Iglesia Católica ya está repartiendo comida a los más pobres también en Nápoles. En general el sur de Italia tiene una mayor dependencia de la economía informal y en negro, y muchas familias se encuentran que de repente no tienen sus escasos ingresos fijos. En Campania se han incrementado los robos a personas que simplemente acababan de salir de comprar del supermercado.

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De hecho se teme que pueda haber revueltas encabezadas por la mafia y que se pueda revertir el orden democrático en regiones de Italia. No lo digo yo, son palabras del ministro del Sur Giuseppe Provenzano en La Repubblica.

Al principio de la cuarentena se aprobaron medidas para ayudar a empresas, que como comentamos podían estar bien, pero era necesario hacer medidas para ayudar a los más desfavorecidos. En algunos países como EEUU o Hong Kong se han optado por medidas de regalar dinero a la población, de modo que esta pueda seguir consumiendo lo básico en la cuarentena si se encontraban en una situación complicada. Es cierto que se benefició a mucha gente que no necesitaba dicha ayuda, pero la casi universalidad de las mismas hace que sean fáciles de gestionar y lleguen pronto a la población.

Mientras tanto en otros lugares no se ha llegado a tener un tipo de ayudas equivalentes, y las consecuencias se empiezan a ver en los barrios más humildes de las ciudades de Europa y Latinoamérica. Veremos en la actual fase de desescalada como se puede empezar a mover la economía y aliviar el sufrimiento a los más desfavorecidos.

Pregunta a los lectores ¿qué medidas deberían haberse impuesto para evitar afectar tanto a los más desfavorecidos?

En El Blog Salmón | Los recortes que vendrán, Eurobonos, ¿una idea no factible para esta crisis? y
Los resultados del experimento de la Renta Básica Universal en Finlandia

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Día de Internet: cosas que echaríamos de menos si no existiera 

El 17 de mayo es conocido popularmente como el Día de Internet. En realidad, celebramos el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, con el que las Naciones Unidas refuerza la importancia del uso de Internet y otras tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). 

  • En este post hacemos una reflexión sobre cómo Internet se ha convertido en una utility sin la que ahora no concebiríamos vivir. 
  • En situaciones como la actual, ocasionada por la COVID-19, Internet se antoja fundamental para poder seguir manteniendo la relación con nuestros familiares o amigos o poder fomentar el teletrabajo en las empresas. 

Esta efeméride se celebra desde hace más de 50 años, aunque fue en 2006 cuando la ONU amplió la celebración del 17 de mayo a la Sociedad de la Información. Este hito es gracias a la Asociación de Usuarios de Internet de España, que promovió esta idea en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. 

El objetivo es claro: poner en valor todo lo que la Sociedad de la Información puede hacer por nosotros y evitar que la denominada brecha digital se haga aún más grande. 

Porque Internet se ha convertido en una «utility» más. Igual que no concebimos vivir sin agua o electricidad, Internet se ha convertido en algo básico para realizar cuestiones laborales y personales, de salud y de ocio. Aprovechamos la celebración del Día de Internet para recordar algunas de las muchas cosas que hacemos con total naturalidad y que echaríamos en falta si no tuviéramos Internet. 

¡Comparte! El Día de Internet es un buen momento para reflexionar sobre cómo se ha convertido en una utility en nuestras vidas. 

Trabajar desde cualquier lugar 

El trabajo ya no es un lugar al que ir, sino algo que hacer. Algo que Internet y las herramientas de software en la nube han facilitado enormemente. 

Así, en muchas profesiones ya no es necesario ni obligatorio desplazarse hasta un lugar concreto para poder acceder a los datos e introducir nueva información con la que poder realizar nuestra tarea. El software en la nube permite que la información esté siempre actualizada y que podamos acceder a ella desde cualquier lugar y dispositivo que tenga acceso a Internet. 

Sage

El 40% de las empresas no puede gestionar sus negocios de forma integral cuando teletrabaja. Descarga la infografía de Sage con el estudio al completo desde aquí. 

Comunicarnos por escrito en tiempo real 

Antes de que llegara Internet, podíamos comunicarnos en tiempo real con la voz a través del teléfono. Pero las comunicaciones por carta siempre eran asíncronas, pues las misivas podían tardar un par de días en llegar a su destino y los telegramas ni eran inmediatos ni facilitaban una comunicación fluida. 

Sin embargo, Internet permitió una mayor instantaneidad en las comunicaciones escritas. Primero gracias a los servicios de correo electrónico y, posteriormente, a las aplicaciones de mensajería instantánea.  

Aunque Messenger haya pasado a mejor vida y ahora seamos más esclavos de Whatsapp, Internet ha facilitado las comunicaciones bidireccionales, incluso grupales, y que puedan hacerse por texto y de forma inmediata. 

Además, estas aplicaciones han ido evolucionando y no solo podemos incluir texto planto, sino que podemos incluir emoticonos, vídeos, negritas y animaciones tipo gif para añadir más información y contexto a la narración. 

Formarnos a distancia 

En España existe la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) desde 1972, cuyo objetivo es llevar la educación superior a más gente. Sin embargo, gracias a Internet podemos formarnos casi en cualquier universidad del mundo y sin necesidad de seguir unos determinados libros gracias a la proliferación de MOOC (Massive Open Online Course, o Curso Online Masivo y Abierto). 

La potencia del eLearning en el entorno empresarial

Esta formación permite a todos aprender nuevos conocimientos y materias en muchas ocasiones sin necesidad de estudiar una formación reglada. También en YouTube y en otras plataformas podemos encontrar muchos tutoriales. Incluso hay páginas web especializadas en ofrecer diferentes cursos y herramientas de formación de toda clase de materias. 

Herramientas de marketing, conocimientos de programación, prender los trucos de las hojas de cálculo, cómo editar fotografías con determinadas aplicaciones, aprender a hacer punto o repostería, en fase principiante o avanzado, son algunas de las muchas posibilidades que tenemos a través de Internet. 

A nivel empresarial, existen multitud de plataformas de aprendizaje online. Una de ellas es Sage Business Pro, una iniciativa que Sage pone en marcha con la Sales Business School para impartir un programa formativo para todos los clientes de Sage totalmente gratuito. 

Hacer un maratón de nuestra serie favorita 

¿A quién no le han fastidiado el final de una serie por no haber podido ver el capítulo en el momento en el que lo estrenaron? 

Antes de Internet, los usuarios teníamos que ver las películas y series cuando las cadenas de televisión decidían programarlas o esperarnos a su reposición o a su grabación en un vídeo o DVD. Sin embargo, con Internet también han llegado las plataformas de contenidos audiovisuales, muchas de las cuales deciden liberar todos los episodios de una serie a la vez, de manera que se puede hacer un verdadero maratón para ver todos los capítulos seguidos. 

El problema, ahora, es que no podamos hacerlo y nos destripen la escena clave en cualquier artículo de Internet, aunque para eso ya se utiliza el manido «¡Alerta, spoiler!» para avisarnos de que lo que viene a continuación puede desvelarnos parte interesante de la trama si aún no la hemos visto. 

Comprar y vender a alguien de Australia 

Antes de la llegada de Internet, nuestras posibilidades de internacionalización eran reducidas, especialmente si somos un productor pequeño. Nuestro círculo de clientes (también potenciales) quedaba reducido de manera muy geográfica. 

Sin embargo, Internet es un verdadero escaparate que permite que nuestra página web o nuestro perfil en redes sociales pueda ser visible por cualquier persona en cualquier parte del mundo. Si somos los diseñadores de una cerámica única y espectacular, puede que alguien en Australia la vea, se enamore de ella y nos haga un pedido para tenerla en su casa o negocio. 

Y, al revés, ya no necesitamos ir hasta Bali para hacernos con algunas de las maravillosas telas con las que decoran los templos. A través de Internet podemos localizar a quienes confeccionan y venden esos bienes y comprarlos sin tener que viajar hasta allí. 

Sage

El nuevo consumo estará marcado por clientes ultracautos y que comprarán de forma remota (Fuente: La Razón).

Todo por control remoto 

Internet ha reducido la necesidad de la presencia física para muchas cosas. En formación, en las compras o en algunas actividades laborales ya lo hemos visto. A la hora de operar con nuestro banco o comprar entradas para nuestros espectáculos favoritos son otras situaciones similares. 

Pero cada vez somos más capaces de controlar muchas cosas de forma remota: 

  • El sueño de un hogar inteligente y conectado cada vez está más cerca. Gracias a Internet, podemos desde nuestro teléfono móvil pedirle a nuestro robot aspiradora que limpie toda la casa o solo determinadas estancias.  
  • Podemos programar a qué hora queremos que se encienda la calefacción o el aire acondicionado para que la temperatura sea óptima cuando lleguemos.  
  • Podemos programar o activar un electrodoméstico a distancia para que nos tenga lista la comida en una hora determinada o comprobar si ha tenido alguna avería y debemos avisar a un técnico. 

Todas estas acciones son rutinas a las que nos hemos acostumbrado más o menos fácilmente, pero que forman parte de nuestro día a día. Aunque no nos demos cuenta, si Internet se cae nada de todo ello sería posible. 

Lo mejor, como siempre, es el progreso y los avances que todos estos pasos traen consigo y que se irán ampliando conforme vayan pasando los años. 

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Estas son las consecuencias de que el ministerio de sanidad no permita realizar rebajas al comercio de barrio

El Ministerio de Sanidad no permite que los comercios realicen ofertas o rebajas en las tiendas físicas y así evitar las posibles aglomeraciones y que aumenten de esta manera el riesgo de contagio por coronavirus.

En estos momentos, el comercio de proximidad que está en la fase que puede abrir sus puertas al público, está trabajando a través de la recepción de los clientes en sus comercios con cita previa. La cuestión es porque no se puede seguir el mismo mecanismo pero potenciando el consumo de los ciudadanos través de la rebajas.

El pequeño comercio es el que sufre más con la prohibición de las rebajas en las tiendas físicas

Durante los últimos días se ha confirmado la prohibición que las empresas con tiendas físicas realicen rebajas. Es decir, la letra pequeña del Boletín Oficial del Estado (BOE) siempre acaba teniendo más controversia que los grandes anuncios realizados por el Gobierno.

En la segunda disposición adicional publicada en el BOE de las medidas de desconfinamiento por fases, el Gobierno establece una prohibición de realizar rebajas en los comercios que tengas tiendas físicas, y el motivo es para evitar que se produzca aglomeraciones innecesarias.

Esta limitación no afectará a las ventas en rebajas ni tampoco ventas en oferta o promoción que se realice a través de la páginas webs de los comercios, es decir, que los comercios pueden realizar rebajas a través de Internet, pero en sus tiendas físicas no pueden realizarlas.

Por tanto, esta prohibición supone un duro golpe al maltrecho bolsillo de muchos pequeños comercios, que tras más 2 meses con las tiendas cerradas y sus productos en el almacén, pretendían remontar el vuelo a través de la venta de parte de esos productos, aplicando descuentos, y así incentivar a los clientes que fueran a sus tiendas.

El pequeño comercio no digital tiene un futuro incierto

Los comerciantes estaban esperando vender sus productos amontonados en los almacenes durante estos meses de inactividad a través de las rebajas, aunque las rebajas de verano empiezan en julio.

Este tipo de descuentos a mitad de la temporada son más que habituales, ya que permiten dar salida a productos y, sin embargo, este tipo de descuentos sólo se podrán realizar por Internet. Afectando directamente al pequeño comercio tradicional que su desarrollo tecnológico es mínimo.

Es decir, este medida afecta a los pequeños comercios que no tienen presencia en las redes sociales, no tienen página web, etc. y que son los grandes castigados, ya que están formados por familias o como mucho por algún empleado.

Muchos de estos negocios son autónomos que durante el periodo de inactividad han solicitado el cese de actividad para poder sobrevivir, y ahora que pueden abrir sus puertas no pueden dar salida a todos los productos que tienen en sus estanterías.

Claramente esta medida ha encendido a la red de pequeños comercios, que ya esperaban unas perdidas de más de 25 mil millones de euros y miles de empleos perdidos por los efectos negativos del coronavirus.

Por tanto, el tan castigado comercio de proximidad, tendrá que jugar en nuevo escenario y tendrá una dura competencia entre aquellos comercios que tienen tiendas físicas y aquellos comercios que tengan tiendas físicas y presencia digital, a parte, de los conocidos comercios online, que los han estado castigando durante los últimos años.

Estos meses de confinamiento los españoles ha disparado sus compras a través del comercio online, lo que beneficiado a los grandes comercios de Internet como Amazon o Alibaba, mientras que los comercios con tiendas físicas no han hecho caja durante más de 2 meses.

Señores, ¡esto puede ser el fin del comercio de proximidad!

El pequeño comercio ha planteado, ante esta prohibición, que el periodo de rebajas se retrase hasta el mes de agosto. De esta manera, los comercios tendrían garantizados algo de tiempo para llegar al periodo de rebajas.

Este desplazamiento del periodo de rebajas ya se ha previsto por otros países, como es el caso de Italia, que ha retrasado este periodo hasta el primer día del mes de Agosto.

No es la primera vez que el comercio de barrio propone modificar el calendario de rebajas, ya que ha sido muy castigado por las ofertas del ‘Black Friday’ o el ‘Cyber Monday’.

El comercio tradicional ha sufrido durante años una guerra de precios en la que ha reducido mucho sus ingresos y muchos de estos comercios han tenido que cerrar sus puertas, por tanto, esta medida va ayudar a que más comercios de proximidad tengan que cerrar sus persianas.

Hasta el 2012 el periodo de rebajas se realizaba en un periodo en concreto, pero el Gobierno del PP levantó esta limitación para que poder estimular la demanda en tiempo de crisis económica, pero nunca se ha llegado a prohibir las rebajas.

En El Blog Salmón | Los efectos del coronavirus sobre la economía española van a ser peores que la crisis de 2008

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Teletrabajo (II): un horizonte todavía borroso

Desde que la pandemia cambiara de manera tan brusca y profunda nuestros hábitos de comportamiento social y laboral, la pregunta sobre si estos cambios se van a estabilizar tras la crisis ha planeado sobre el debate público, y probablemente también ha sido objeto de muchas conversaciones privadas. El paso de las semanas bajo confinamiento parece haber ido debilitando el énfasis con el que, al principio, afirmábamos que la COVID-19 marcaría una cesura tajante en todos los aspectos de nuestra vida. Sin embargo, en el caso del teletrabajo ocurre más bien lo contrario. Se acumulan las informaciones indicativas de que esta modalidad de actividad laboral a distancia, normalmente efectuada desde el propio hogar, acabará consolidándose, lo que dispararía la (comparativamente pequeña) proporción de teletrabajadores  que España registraba antes de la crisis del coronavirus (como se puede leer aquí). Igual lo escuchamos por boca de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (Podemos), que de algunos directivos de grandes empresas, de representantes de asociaciones empresariales o de expertos: todos ellos coinciden en que “el teletrabajo ha venido para quedarse”[1].

«La opinión compartida de que el teletrabajo “cada vez va a ir a más” se basa en una creencia: el confinamiento está proporcionando una gran oportunidad a los empleadores para comprobar que el teletrabajo rinde, por lo que su normalización permitiría ganancias en eficiencia»

A esta afirmación tan rotunda subyace la experiencia positiva que ha supuesto la  adaptación al teletrabajo por parte de decenas de miles de trabajadores durante el confinamiento (como se expone aquí). En efecto, a pesar de las difíciles circunstancias en las que se produjo la transición al teletrabajo en las primeras semanas de marzo, con escasa o nula planificación y aceleradamente, el experimento forzoso parece haber salido mejor de lo esperado. Cuando se levanten las restricciones a la libertad de movimientos y se atenúen las exigencias de distanciamiento social, muchos trabajadores que trasladaron las oficinas a sus casas volverán a sus centros de trabajo, pero parece muy probable que otros muchos que antes solo trabajaban presencialmente pasarán a desarrollar al menos una parte de su actividad laboral desde su hogar.

El potencial productivo del teletrabajo en España es considerable, como muestran sendas investigaciones recientemente publicadas por el Banco de España e IVIE.[2] Cuánto se desarrolle ese potencial va a depender, en gran medida, de las empresas y de los reguladores de la actividad laboral. Así lo creen los teletrabajadores que participaron en las conversaciones (a través de grupos triangulares) organizadas por Funcas en los primeros días de abril (véase aquí): “todo lo que no han hecho nuestros políticos y responsables de las empresas durante 20 años [por el teletrabajo], lo han hecho en un mes” [GT2, M].[3] La opinión compartida de que el teletrabajo “cada vez va a ir a más” [GT3, H] se basa en una creencia: el confinamiento está proporcionando una gran oportunidad a los empleadores para comprobar que el teletrabajo rinde, por lo que su normalización permitiría ganancias en eficiencia (habida cuenta de los ahorros derivados de la reducción tanto de los espacios de trabajo como del uso de determinados suministros y servicios en las oficinas). En cierto modo, la crisis del coronavirus ha legitimado el teletrabajo, poniendo en entredicho esa cultura laboral favorable a “que estés en la silla sentado y que vean que estás” [GT2, M]; una cultura, cimentada, al fin y al cabo, en la desconfianza y en la idea de que el buen desempeño profesional de los empleados (por cuenta ajena) necesita la proximidad de la dirección y supervisión.

¿Marca entonces esta crisis sanitaria el punto de inflexión hacia ese escenario de teletrabajo masivo en las economías avanzadas que preveían Alvin Toffler y otros autores en los años ochenta y noventa del pasado siglo?[4] Responder afirmativamente a esta pregunta entraña el riesgo de (volver a) infravalorar los inconvenientes y desafíos que contrapesan las tan celebradas ventajas del teletrabajo. Como argumentaba Yehuda Baruch a principios de este siglo,[5] las grandes visiones sobre el futuro del teletrabajo han tendido a pasar por alto una serie de dificultades significativas, resumidas en el Cuadro 1.

Cuadro 1

POSIBLES BENEFICIOS E INCONVENTIENTES DEL TELETRABAJO

Nivel Posibles beneficios Posibles inconvenientes/desafíos
Nivel individual * Mejora del desempeño y de la productividad * Menos oportunidades de integración
* Menos tiempo de desplazamiento * Menos interacción social
* Más autonomía * Más estrés doméstico
* Menos estrés relacionado con el trabajo * Menos influencia sobre el personal y las decisiones en el centro de trabajo
* Más tiempo con la familia * Menos seguridad laboral
* Única posibilidad de trabajar para mucha gente (por ejemplo, personas en situación de dependencia) * Menos opciones de promoción
  • Manejo de límites entre trabajo retribuido y vida personal
Nivel corporativo * Más productividad * Más dificultad para controlar y motivar a los trabajadores
* Oferta más amplia de mano de obra * Menos compromiso de los trabajadores
* Ahorro de espacio * Pérdida de ventajas del trabajo en grupo
* Ahorro de costes generales ⇒ Ataques informáticos y riesgos de seguridad en la transmisión de datos
* Menos absentismo • Soporte empresarial en todos los niveles
* Imagen (pública) de flexibilidad • Formación de personal y disposición de herramientas apropiadas
  • Organización/coordinación del trabajo
Nivel social * Menos desplazamientos, menos contaminación y accidentes * Creación de una sociedad autista (atomización y aislamiento de los individuos respecto a las instituciones sociales)

Fuente: Adaptado de Baruch (2000: 38). Con el signo “•” se han añadido los argumentos expuestos por Jon Messenger (Organización Internacional del Trabajo) en el vídeo “Five things to make teleworking work” (24 de marzo de 2020).  El signo “⇒” introduce un argumento que no suele especificarse en este debate, pero que reviste mucha importancia económica y jurídica para las empresas. Véase la página 19 de las transcripciones de los grupos triangulares, en las que uno de los participantes llama la atención sobre esta cuestión.

De todos los posibles inconvenientes o desafíos relacionados en el Cuadro 1, los que más pesan a los teletrabajadores que han participado en las conversaciones sobre teletrabajo organizadas por Funcas, son los que afectan a la interacción social y a la integración en una comunidad de compañeros de trabajo. Subrayando la calidad específica que la presencia física confiere a las relaciones no mediadas por dispositivos electrónicos, uno de los participantes insiste en el valor del “ambiente de trabajo en la oficina” y añade que “una reunión cara a cara no tiene nada que ver con una reunión por Skype” [GT2, H1]. Otro afirma con convicción que “las oficinas, o el ambiente, se necesitan, se necesitan” [GT3, H]. No es solo que esa interacción personal inmediata resulte más productiva o eficaz para alcanzar determinados objetivos (por ejemplo, la formación de nuevos trabajadores o de contratados en prácticas), sino también, y sobre todo, que se considera insustituible emocional o psicológicamente: “(s)e necesita tener ese contacto, tener ese compañerismo, el tomarte un café con alguien, el charlar; es decir, todo ese tipo de cosas (…), esa parte de sociedad la necesitamos” [GT3, H].

Dada imposibilidad de interacción social ‘real’ cuando se teletrabaja, hasta una participante que se reconoce “enamorada” del teletrabajo defiende una fórmula combinada: “no me gustaría teletrabajar constantemente, porque me gusta cambiar. Aunque sea funcionaria, ¡me gustan la emociones! Entonces, me gusta, de vez en cuando, la interacción con mis compañeros, el ir y el venir y salir de casa también, ¿no? (…) Yo veo que también el [trabajo]presencial tiene sus puntos importantes, yo lo ideal vería una combinación” [GT2, M].

«¿El teletrabajo ha venido para quedarse? La evidencia disponible no permite contestar todavía esta pregunta ni lo permitirá mientras persistan las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos».

En general, podríamos decir que los teletrabajadores satisfechos (y, por tanto, de los que más motivación en el desempeño de su trabajo cabe esperar) son aquellos que –además de disponer de un espacio y un mobiliario adecuados para trabajar desde casa, así como también de los dispositivos e instrumentos que les permiten realizar su actividad laboral eficazmente– logran acordar con sus empleadores la combinación de trabajo a distancia y trabajo en presencia que mejor responde a sus necesidades y preferencias particulares. Los mejores contratos de teletrabajo serían aquellos “hechos a medida”, casi individualizados; las regulaciones rígidas que obstaculizan estas adaptaciones a la previsiblemente enorme casuística de teletrabajadores no favorecerían el desarrollo del buen teletrabajo. Por ello, siempre que se garantice la protección contra los riesgos laborales específicos de esta modalidad de empleo, la flexibilidad para acordar las condiciones de teletrabajo sería deseable. En todo caso, una estrategia empresarial de promoción del teletrabajo requeriría unos esfuerzos muy considerables en la gestión y coordinación de recursos humanos; es decir, un motor organizativo potente, capaz tanto de estimular el rendimiento de los teletrabajadores como de absorber los costes de transacción que vayan surgiendo cada día en el desarrollo del teletrabajo.  Si no se dan esas condiciones, el teletrabajo puede convertirse en un lastre para las empresas del que tratarán de librarse[6].

Finalmente,
también conviene tener presente un argumento circunstancial: la crisis del
coronavirus ha generado una situación inédita y dramática que ha suscitado
reacciones humanas también extraordinarias. Los “teletrabajadores del COVID-19”
han legitimado el teletrabajo porque no han escatimado esfuerzos ni tiempo para
contribuir a ese gran propósito social de salir adelante individual y
colectivamente, aportando todos lo mejor de cada uno. “No es un teletrabajo en
condiciones normales” [GT2, M] han repetido los participantes en las conversaciones
sobre teletrabajo; como reconoció uno de ellos, “si hiciéramos la jornada
estando en una situación normal, creo que sí que cortaríamos antes, o no
estaríamos tantas horas, no alargaríamos la jornada de trabajo, creo” [GT3,
M2].

¿El
teletrabajo ha venido para quedarse? La evidencia disponible no permite
contestar todavía esta pregunta ni lo permitirá mientras persistan las circunstancias
excepcionales en las que nos encontramos. Pero si, como se escucha ahora tan a
menudo, el teletrabajo va a cobrar gran protagonismo en el mercado de trabajo
español, habría que intentar que este cambio mejorara la satisfacción de los intereses
de todos los implicados.


[1] Véase, por ejemplo, “Trabajo anuncia
medidas para hacer permanente el teletrabajo tras la ‘cuarentena’” (El
Español
, 21/04/2020), “El teletrabajo ha llegado para quedarse porque es
eficaz (Jaime Guardiola, consejero delegado del Banco Sabadell)” (Expansión,
06/05/2020), “La patronal gaditana admite que ‘el teletrabajo ha venido para
quedarse’” (La Voz de Cádiz, 23/04/2020), “No puede sustituir al
trabajo, pero ha venido para quedarse” (Sur, 19/04/2020).

[2] Véanse Brindusa, A., Cozzolino, M. y Lacuesta, A. (2020), “El teletrabajo en España”, Madrid, Banco de España, y Peiró, J.M. y Soler, A. (2020), “El impulso al teletrabajo durante el COVID-19 y los retos que plantea”, Valencia, IVIE.

[3] Entre corchetes aparece la identificación del/de la participante en los grupos triangulares, tal como ya se hizo en la entrada “Teletrabajo I: de la necesidad, virtud”.

[4] Véanse, por ejemplo, Toffler, A. (1979), La tercera ola, Barcelona, Plaza & Janés, y Mahfood, P. E. (1992), Home work. How to hire, manage, & monitor employees who work at home, Illinois, Probus Publishing.

[5] Baruch, Y. (2000), “Teleworking: benefits
and pitfalls as perceived by professionals and managers”, New Technology,
Work and Employment,
15(1), 39-49.

[6] No sería la
primera vez, como ilustró el “caso Marissa Mayer” en febrero de 2013, cuando la
directiva de Yahoo irrumpió en los titulares de
la prensa económica internacional por ordenar a miles de teletrabajadores que
regresaran a las oficinas, con el argumento de que el teletrabajo estaba
deteriorando la calidad de los servicios que prestaba la empresa. Véase, por ejemplo,
Miller, C.C. y Rampell, C. (2013), “Yahoo
orders home workers back to the office
”, New York Times, 25 de
febrero.

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