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Shopery cierra una ampliación de capital de 1,25 millones de euros

La empresa barcelonesa Shopery ha cerrado una ampliación de capital de 1,25 millones de euros.

La ampliación de capital ha sido liderada por los principales socios: Antai Venture Builder, GoHub y KFund, y participan también el grupo Sorigué y Andreas Mihalovits.

La empresa destinará los fondos a la mejora de su producto SaaS de creación de marketplaces digitales, en particular desarrollarán una API con nuevas funcionalidades. También quieren impulsar la red de partners.

El objetivo es fortalecer su presencia en España y acelerar su crecimiento en los diferentes países en los que ya está presente, entre los que se incluyen Francia y varios países latinoamericanos, e impulsar, también, su expansión a nuevos mercados como Portugal.

El negocio internacional ya supone más de la mitad de sus ventas y ya han alcanzado EBITDA positivo. Esta es la tercera inversión que se realiza en la startup.


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La recuperación, amenazada por los rebrotes

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La economía española está atravesando uno de sus momentos más difíciles. Tras la contracción del 18,5% en el segundo trimestre, el valor de los bienes y servicios que se producen en el país retrocede hasta niveles registrados en 2002, anteriores al inicio de la burbuja inmobiliaria. Este es, sin paliativos, el peor resultado entre todos los países de nuestro entorno para los cuales hay datos.

El desplome, conforme a las previsiones de Funcas, evidencia el coste económico y social de las restricciones a la actividad y al movimiento de las personas. A este factor, inevitable por el colapso del sistema sanitario ante la pandemia, se añade el importante peso que tienen en nuestra economía las actividades dependientes de la movilidad, como el turismo; o del contacto humano, como la economía del ocio y de la cultura. Ambos sectores se han, literalmente, hundido. Finalmente, la política fiscal no ha jugado un papel estabilizador tan destacado como en otros países, sin duda por el escaso margen disponible tras varios años de expansión desaprovechada para equilibrar las cuentas. No es lo mismo apoyar a las empresas prestándoles dinero, que inyectar ayudas directas para el pago de alquileres y otros gastos no sufragados por los ERTE.

Gráfico 1

Una cierta recuperación está en marcha, liderada por el rebote del consumo de las familias. En junio, las ventas minoristas se incrementaron un 17,8%, rozando niveles previos a la covid-19. El índice de confianza empresarial elaborado por la Comisión Europea también apunta a una mejora notable de las expectativas, superando los niveles alcanzados por los países vecinos (ver gráfico).

«El inquietante avance de los contagios, junto con las falsas promesas acerca de la creación de corredores sanitarios seguros, auguran una sequía turística prolongada. El turismo interior también se resentirá, como lo avalan distintas encuestas, por el miedo a viajar y las inciertas perspectivas económicas».

Raymond Torres

Gráfico 2

Pero la multiplicación de nuevos rebrotes de coronavirus amenaza con truncar los atisbos de recuperación. El inquietante avance de los contagios, junto con las falsas promesas acerca de la creación de corredores sanitarios seguros (con la excepción del que Baleares ha acertado en crear con Alemania), auguran una sequía turística prolongada. El turismo interior también se resentirá, como lo avalan distintas encuestas, por el miedo a viajar y las inciertas perspectivas económicas. No olvidemos que el turismo aporta en un solo año el doble de lo que se espera en ayudas europeas dentro del plan plurianual de recuperación.

El panorama, por tanto, se complica más de lo previsto y requiere de un manejo atinado de la política económica. Porque el verano dejará un legado de negocios al borde de la insolvencia que se notará en las cuentas de las entidades financieras (si bien el sector se encuentra en una posición saneada en comparación con épocas anteriores). A vigilar, si bien el actual sistema de avales de crédito está funcionando adecuadamente, y cabe esperar que se adapte de forma que posibles situaciones de insolvencia no se conviertan en factores de inestabilidad.

En paralelo, muchas personas estarán a punto de agotar su relación laboral temporal, a medida que los ERTE tocan fin y, por tanto, podrían pasar directamente al paro. Al igual que con las empresas en insolvencia, convendría extender los ERTE en aquellas empresas que, pese a su actual situación, ofrecen perspectiva de recuperación. De este modo se evitará un fuerte agravamiento del paro que, sin duda, pesaría sobre el consumo privado y la recuperación. La puesta en marcha de una verdadera política activa de empleo también sería de una gran ayuda, especialmente teniendo en cuenta las enormes necesidades en términos de capacitación y recalificación.

Ni esta estrategia preventiva, ni medidas más ambiciosas de reactivación coherentes con las ayudas europeas, como un plan de inversión en energías renovables y eficiencia energética, serán eficaces sin una acción contundente y coordinada para sofocar los rebrotes víricos. Solo asumiendo la dura realidad de los hechos, y evitando el catastrofismo, se abrirá una perspectiva de recuperación económica. Este será un viaje largo, pero que no admite más relajación de los esfuerzos.

Fuentes de los gráficos: Eurostat, Comisión Europea y Funcas.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Los grandes intereses para que los británicos veraneen en España

La decisión del Reino Unido de recomendar no viajar a España sumado al anuncio del fin de semana pasado que los turistas que regresarían de allí tendrían que ponerse en cuarentena es toda una tragedia para la economía española. La razón que subyace a esta decisión viene dada por el aumento en los últimas semanas de los casos de Covid-19, distribuido en los numerosos focos del territorio español.

Esta decisión está perfectamente justificada. España está sufriendo ahora mismo una segunda oleada a nivel de contagios. Durante todo el mes de julio hemos estado viendo como el número de casos diarios se ha ido incrementando fuertemente hasta picos de 6.361 vistos el pasado día lunes (los lunes se produce una acumulación de los datos del fin de semana).

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Tras esta decisión, el operador turístico más grande del Reino Unido e Irlanda, TUI, canceló todos los vuelos desde el Reino Unido a España hasta el 9 de agosto, aunque la compañía decidió que los vuelos a Baleares y Canarias se reanudarían el lunes.

La situación es verdaderamente complicada para el sector del turismo. El Gobierno Español está intentando de negociar con el Reino Unido un cambio en esa recomendación, salvando las regiones de Canarias y las Islas Baleares, que tienen ratios de contagios inferiores que el propio Reino Unido pero hasta la fecha la recomendación se mantiene por todo el territorio español.

Esta decisión conlleva un notorio impacto económico, debido a que el Reino Unido es nuestro principal país turista extranjero que año tras año, nos visita. Para hacernos una idea, de los 10,1 millones de turistas internacionales que recibió de España en agosto del 2019, 2,17 millones eran británicos.

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En ciudades como Benidorn, los británicos representan el 50% del turismo. Muchos hoteles ven como se han cancelado parte de sus reservas e, incluso, llegan a cuestionarse la apertura.

En las siguientes líneas vamos a relatar cuál es el monto que está en riesgo de acuerdo al mes de agosto del año pasado en el sector del turismo español.

Únicamente el mes de agosto del año pasado, los británicos dejaron en España 2.523 millones de euros de los 11.765 en concepto de gasto del turismo internacional, lo que representa el 21,44%. Ningún otro país nos aporta tanto, ya que Francia, el segundo país que más nos visita, nos dejó 1.586 millones, el 13,48% (Francia está recomendando no viajar a Cataluña).

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El gasto medio de los británicos en el mes de agosto fue de 1.158 euros, ligeramente por debajo de la media del gasto del turismo internacional de 1.162 euros. A pesar de que la cifra se encuentra por debajo de la medida, hay que tener en cuenta el factor diferencial y es la capacidad para atraer un gran número de turistas británicos.

En las vacaciones de agosto no hay otro motivo de viaje que el ocio, y los turistas que visitan España gastan en ocio en 94,1% del gasto en total. Particularmente, el 62,9% del gasto total en agosto lo realizan turistas que pernoctan en alojamientos hoteleros.

Si hay una región de España que lo va a pasar mal a causa de estas recomendaciones es Cataluña. Esta comunidad autónoma recibe el 23,3% del turismo que entra en España en agosto, 2,4 millones de turistas extranjeros, y los principales países de residencia de los turistas de esta comunidad son Francia (con el 30,1% del total) y Reino Unido (11,3%), por lo que el 40% del turismo está hoy en riesgo.

Pero si únicamente contabilizados el peso de los británicos, los más afectados serían **las Canarias (el 43,7% procede de Reino Unido) las Islas Baleares (28,7%) y Andalucía (el 23,4%), esta última comunidad autónoma está apartada de las negociaciones.

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Si miramos el conjunto del año, el Reino Unido sigue siendo primordial para valorar el impacto del turismo internacional en la economía española. De los 83,7 millones de turistas extranjeros que recibió el país, 18,1 millones eran británicos. Este dato nos puede dar una visión más en conjunto sobre qué tenemos en riesgo si la recomendación va más allá.

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En 2019, el gasto total realizado por los turistas no residentes en España durante fue de 92.278 millones de euros, los turistas británicos nos aportaron 17.986 millones.

España no puede permitirse golpes de este calibre y más en el motor de su economía. Especialmente después de conocer que en el segundo trimestre la economía se contrajo el 18,5%, un dato que no tiene precedentes históricos en el INE y destaca por ser el peor dato de las economías avanzadas. Es más, Italia que tiene una gran vinculación con el turismo y fue la punta de lanza de la pandemia cuando se inició el brote en Europa, ha reflejado un resultado mejor, con una contracción del 12,4%.

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La pésima gestión de la pandemia lleva a una contracción del PIB del 18,5% en el segundo trimestre del año

Con la caída de horas trabajadas que vimos en la última EPA -registró una caída intertrimestral del 21,4%- se preveía que el segundo trimestre del año sería muy negativo para la economía española. Según acaba de publicar el INE, la economía española ha sufrido una contracción del 18,5% frente el primer trimestre del año. Se trata de una caída histórica de que no tiene precedentes dentro de los registros y supone la entrada técnica en recesión.

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Si miramos la evolución dinámica con vistas a un año atrás, la variación interanual del PIB se sitúa en una caída del 22,1% frente a la contracción del 4,1% del trimestre anterior. La clave de esta caída sin precedentes se debe fundamentalmente a la contribución de la demanda nacional que ha perdido 19,2 puntos frente a los 2,9 puntos que ha perdido la demanda externa.

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Y es que este segundo trimestre del año ha sido el trimestre del confinamiento por excelencia en el que se ha forzado a la población a quedarse en sus hogares salvo en las actividades esenciales, teniendo como única vía las alternativas del teletrabajo.

Para analizar los sectores más afectados debemos seguir el PIB oferta. Tal y como se puede apreciar en la siguiente tabla, el sector industrial ha presenciado una caída del 23,8% frente al mismo trimestre del año pasado y la Construcción se ha visto arrasada con la pérdida del 29,9%.

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El sector servicios ha perdido el 22,1% en el dato interanual, pero dentro del sector vemos fuertes disparidades. Los grandes perdedores han sido Comercio, transporte y hostelería (-46,4%), Actividades artísticas, recreativas y otros servicios (-39,5%) y Actividades profesionales, científicas y técnicas y otras (-31,8%).

Aquellas actividades que siguieron con la apertura por ser calificadas como esenciales han seguido su línea trimestral (Actividades financieras y de seguros 9,9%). El sector de la agricultura, tan necesario en pleno confinamiento, ha conseguido un crecimiento del 7,4% interanual.

La gestión de la pandemia sí importa

La gestión de la pandemia en su clave para entender la caída de la economía en el segundo trimestre del año. Para ello, podemos utilizar de ejemplo a Alemania que ha sido el país de referencia europea que mejor ha gestionado la crisis, aunque no le evitado una fuerte contracción económica.

En primer lugar hay que recalcar el dato. La contracción de la economía española en segundo trimestral año ha sido 18,5% frente al de la economía alemana del 10,1% y el 12,5% de la Eurozona. Sin lugar a dudas, se trata de datos que reflejan un desplome económico pero, dentro de la gravedad, existe una fuerte disparidad entre el grado del daño implicado en las economías.

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La gestión de Alemania no tienen nada que ver con la gestión del gobierno español frente a la pandemia. Alemania ha conseguido grandes resultados de éxitos en las cuatro fases de respuesta: prevención, detección, contención y tratamiento.

Los protocolos de prevención incluían un identificación temprana a través de los test masivos (en la Unión Europea, Alemania es líder en pruebas por caso confirmado), una estrategia de contención efectiva entre las personas mayores (lo que puede explicar por qué Alemania tiene una tasa de mortalidad mucho más baja) que países comparables), y el uso eficiente de la amplia capacidad hospitalaria del país.

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En España la gestión de la pandemia fue pésima. La prevención fue nula tanto desde el punto de vista de la contención de los elementos multitudinarios como de los mensajes sobre el uso efectivo de las mascarillas. La falta de prevención llevó al contagio, el contagio a la saturación de hospitales, la saturación de hospitales a una tasa de mortalidad por encima del 10% de los contagiados (se desconoce si los fallecidos son 28.000 o 45.00).

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Todo ello, en su conjunto obligó a frenada en seco la economía y de ahí, los pésimos datos económicos que hoy se han dado a conocer y ha liderado las peores previsiones entre las economías avanzadas junto a Italia con una caída proyectada del 11,8% en 2020.

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La industria registra una mayor actividad en mayo, pero queda mucho por recuperar

La producción industrial se recupera en mayo, lo que indica que se ha tocado fondo, pero la caída interanual es mayor a la registrada en marzo (24,5% frente al 14,1%). La reactivación de la industria está siendo lenta en España y en Europa (Alemania disminuye su producción industrial anual un 23,2% y Francia un 23,7%). Los sectores con mayor peso en la industria española todavía muestran una posición muy débil. La fabricación de vehículos, partes y componentes registra una reducción en la producción anual del 60,6%.

En mayo el índice de producción
registró un incremento mensual del 14,7% (según los datos corregidos de
estacionalidad y calendario que ofrece el INE), siendo este avance es el más
elevado desde que se tienen registros. Pero este no debe ser el titular puesto
que se está comparando con abril cuando se paralizó la economía[1]
para
minimizar la movilidad y ser más efectivos en la lucha contra el Covid-19. Por
supuesto, el cambio de tendencia es muy relevante e indica que la industria ya
ha tocado fondo. Sin embargo, queda mucho por recuperar hasta volver a los
niveles previos a la pandemia, ya que la producción industrial ha caído en mayo
un 24,5% anual.

En realidad, no es extraño que en mayo todavía se haya anotado una caída en la producción anual; lo preocupante es la magnitud de dicha caída. La comparación con lo ocurrido en el mes de marzo aporta claves significativas puesto que en estos dos meses no se prohibió ninguna actividad industrial. En cuanto al confinamiento, es cierto que en mayo fue durante más tiempo (la Comunidad de Madrid o Barcelona, por ejemplo, estuvieron en fase 0 hasta el 25 de mayo), pero fue más suave, ya que permitía algunas salidas de la población o la apertura de comercios. Aún así, el ajuste del 24,5% es muy superior al registrado en marzo que (con la última revisión realizada en el INE) se situó en un 14,1%. Un cálculo burdo, pero orientativo, sugiere que en marzo cada semana de confinamiento mermó la producción industrial anual un 7,05%; mientras que en mayo cada semana de confinamiento ha supuesto un descenso medio en la producción industrial anual del 8,2%. En definitiva, este primer elemento de análisis pone de manifiesto la dificultad que supone el retorno a los niveles de actividad previos a la pandemia.

El objetivo de
este artículo es comprobar, por una parte, si el retorno a la producción
cotidiana en otros países está siendo igual de lenta y, por otra parte, si en
la industria española todas las actividades están recuperando la rutina al
mismo ritmo.

En el análisis de la producción industrial de marzo se comprobó que el descenso en España estaba en línea con lo ocurrido en otros países de su entorno e incluso era ligeramente inferior[2]. Además, se apuntó que el fuerte descenso en la producción italiana en marzo (cercano al 30% anual) era un adelanto de lo que se vería en abril en España, Francia o Alemania, ya que las medidas de confinamiento se adoptaron más tarde. Los datos han confirmado esta previsión y como se puede observar en el Gráfico 1 las caídas en abril fueron efectivamente muy intensas. El aspecto positivo es que, en mayo, los cuatro países han frenado esa tendencia descendente. Además, Italia está reactivado rápidamente su industria, ya que registra una caída anual de “tan solo” el 20,3% frente los retrocesos de Alemania, Francia y España del 23,2%, 23,7% y 24,5%, respectivamente. Luego, si se asume que Italia muestra cierto adelanto en los efectos económicos provocados por la pandemia, se debe esperar que el ritmo de recuperación en la producción industrial de los otros países se fortalecerá a medida que pasen las semanas.

No obstante, esta comparación internacional descubre un punto de preocupación para la industria española puesto que en mayo presenta una recuperación más pausada que sus vecinos europeos, si bien este perfil puede ser solo reflejo de la desescalada más temprana en Francia y en Alemania.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia a partir del IPI (Eurostat).

El segundo foco de atención es el examen de la evolución seguida en España por los distintos sectores industriales. En particular, el análisis más desagregado se centra en las manufacturas no solo porque aportan el 80% de la producción industrial sino porque en mayo el ajuste de la producción anual ha alcanzado el 26,5%. En cambio, el sector energético[3] muestra una disminución de la producción anual del 15,4% motivado, en gran medida, por la debilidad de la actividad en las manufacturas (más intensivas en energía que otras actividades de servicios).

El Gráfico 2 representa la variación porcentual en mayo y marzo en los sectores manufactureros[4]. Para interpretar el gráfico cuanto más a la izquierda y más abajo se encuentre el sector mayor es la caída en la producción en mayo y marzo, respectivamente; y cuanto mayor es el tamaño de la burbuja mayor es el peso del sector en la industria española. En el panel A se representan los sectores con descensos en mayo inferiores a la media industrial (24,5%); mientras que en el panel B se representa los sectores que han reducido su producción anual más del 25%. Comparando el comportamiento de todos los sectores y las escalas de los dos gráficos, se confirma que los sectores que más rápido están retomando la actividad son aquellos que menos sufrieron los efectos negativos en marzo.

Comenzando el análisis por el panel A, llama la atención el comportamiento de los productos farmacéuticos, que aumentaron su producción en marzo por motivos obvios; sin embargo, en mayo registran una contracción en la producción anual del 20,3%. En el caso de los productos químicos (que incluyen toda clase de geles desinfectantes) la reducción de mayo ha sido bastante más pausada (11,3%). El sector de alimentación prácticamente mantuvo su producción al inicio del confinamiento debido a un efecto rebote en las compras de los hogares que compensó la suspensión de la actividad en el canal HORECA (hostelería, restaurantes y cafeterías). No obstante, en mayo ese efecto rebote ha desaparecido y ya registra un retroceso del 10,8%. La escasa actividad en el sector de la hostelería también explica la fuerte disminución en la producción anual del sector de bebidas (el 23,4%). Por último, el grupo de los sectores que están en la parte inferior del gráfico están mostrando un retroceso en mayo similar al observado en marzo, entre el 15% y el 20%.

Gráfico 2

Nota: La dimensión de la burbuja indica el peso en el IPI, variaciones en %.


Fuente: elaboración propia a partir de IPI (INE).

En el panel B, la
situación es algo más preocupante puesto que todos los sectores ya habían
registrado caídas importantes en marzo y solo dos de ellos han disminuido estos
ajustes en mayo. Estos sectores son la fabricación de productos metálicos
y otro material de transporte lo que, en cierta medida, es lógico que
sean los que más rápido están retomando la actividad pues se utilizan como inputs
en la fabricación de otras manufacturas. En el extremo opuesto se encuentra la confección
que está reduciendo su producción anual a un ritmo del 80% (en abril lo hizo al
77,2% y en marzo al 32,1%). Este sector representa en torno al 1% del IPI, pero
si se consolida con el sector textil (en mayo ha retrocedido un 35,1% anual) surge
la alerta sobre la difícil situación que atraviesa la industria relacionada con
la moda en España. De hecho, parte de esta adversa situación se explica por la
elevada dependencia de producciones en mercados lejanos (China, pero también
otros como Bangladesh o Vietnam). Por ello, este sería un buen momento para
replantearse por parte de las empresas la estrategia de deslocalización masiva,
pero también por parte de la Administración cuya actuación sería fundamental para
contribuir no solo a la asistencia de este sector sino a mejorar el medio
ambiente y la sostenibilidad.

Pero, de nuevo,
el sector de fabricación de vehículos, partes y componentes es el que más está
acusando los efectos del parón económico inducido por la pandemia. Si en marzo
la disminución en su producción fue superior al 40%, en mayo el retroceso
respecto a mayo de 2019 ha sido del 60,6%. Aunque el 11 de mayo retomaron la
actividad las últimas factorías fabricantes de vehículos que quedaban cerradas
(a excepción de la factoría de Nissan en la zona Franca de Barcelona), lo
hicieron a un nivel de capacidad muy bajo para adaptarse a las nuevas medidas
de seguridad. Por ello, este ajuste tan intenso indica que las empresas
fabricantes están muy lejos de alcanzar su producción habitual. La aprobación
del Plan Renove 2020 y, en general, el Plan de Impulso a la Cadena de Valor de
la Industria de Automoción aprobado en el RD-ley 25/2020 de medidas urgentes
para apoyar la reactivación económica y el empleo (3 de julio) contribuirán sin
duda a mejorar esta situación.

En conclusión, las manufacturas españolas todavía están produciendo a medio gas, esperando a que se reactive la demanda. Pero teniendo en cuenta la estacionalidad de la producción de los sectores manufactureros (con una reducción de la actividad en los meses estivales) y la extensión de los ERTEs hasta finales de septiembre, todo hace pensar que las manufacturas van a seguir con un ritmo lento de retorno al nivel de producción previo a la pandemia.


[1]
Se estableció un permiso retribuido recuperable para
las personas trabajadoras por cuenta ajena que no prestasen servicios
esenciales (RD-ley 10/2020, de 29 de marzo, y RD-ley 11/2020, de 31 de marzo).
Esto supuso que la actividad industrial no esencial se paralizó dos semanas,
del 30 de marzo al 12 de abril.

[2]
“El freno industrial durante marzo es intenso, pero menor al observado en
Europa”, M.J. Moral entrada publicada en FuncasBlog el 18 de mayo de 2020.

[3] En sentido amplio se incluye el “suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado” y el “suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación” y representan el 19,3% del IPI.

[4] Desagregados a dos dígitos CNAE. El INE no aporta datos de la industria del tabaco (que no se representa) ni de la participación en el IPI del sector textil (pero a partir de datos de VAB se asume un peso del 2,9%).

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Demanda y balas de plata

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Llegó la covid-19 y el confinamiento obligó a cerrar la mayor parte de la oferta. Persianas abajo y a esperar. La demanda se hundió en paralelo. Con la vuelta de la actividad hemos comprendido, sin embargo, que es el virus —y no nosotros— el que marca el paso de la economía. Todos los propietarios de negocios saben que es importante permanecer abiertos ya que otro cierre sería catastrófico. Son conscientes también de que, si los rebrotes y el miedo se extienden, la demanda permanecerá muy retraída y sus ventas no les llegarán para cubrir gastos. A muchos ya les sucede. La esperanza común es que llegue la bala de plata que acabe con el virus. Hay motivos para la esperanza. También peligros que evitar y gestionar.

«Sigue habiendo dos modelos, el de controlar y el de confinar. Se quiere encontrar un balance entre economía y salud mientras llega un certero disparo del plateado proyectil. Confiar en la buena voluntad y responsabilidad individual no funciona. Ejercer diferentes grados de control en territorios que se interconectan, tampoco».

Santiago Carbó

La situación actual la marca un número reproductivo básico (número de terceros infectados que puede generar una personada afectada por el virus) que ya viene buena parte del mes de julio superando la unidad. Traducción: el virus se extiende a ritmos similares a los de finales de marzo y abril. Aparentemente con menor fuerza y menos incidencia hospitalaria. De momento. La bala de plata soñada es la vacuna. Llegan noticias alentadoras. En todo caso, la comunidad científica prefiere tentarse la ropa antes de asegurar que pueda acabarse con el coronavirus en un solo golpe. Es más realista pensar en vacunas de incidencia temporal variable y en tratamientos efectivos que permitan una convivencia social e interacción económica más normalizadas. Incluso si llega la vacuna o tratamientos más avanzados habrá una polémica importante sobre dónde, cuándo o cómo implementarlos prioritariamente. Esto puede dar a paso a situaciones sociológicamente lamentables y a desigualdades sociales de consideración.

Hoy por hoy es crucial seguir actuando de manera local. En España, hay muchas balas de plomo propias de cierta efectividad pero no infinitas (ERTE, créditos con garantía pública, moratorias de préstamos y otras) y otra importante munición que llegará —ojalá unida a reformas consensuadas y potentes— desde la UE. Hablar de reconstrucción futura no nos da licencia para dejar que la destrucción se abra paso estos meses. En este punto, cómo se cuentan las cosas es trascendental para actuar. Si cada cual tiene (o cree tener) una información distinta, actuará de forma distinta. Esto pasa hoy en día entre comunidades autónomas y dentro de las mismas. Diferente capacidad de detección, diferente procesamiento de la información, diferente celeridad en la actuación. Umberto Eco, que sabía un poco del valor de la palabra, lo resumía tajantemente: “Toda información es importante si está conectada a otra.” En España, hoy parece estar más desconectada que hace dos meses.

Para la economía, la elección del modelo de
gestión de la pandemia sigue siendo tan simple como dura. Sigue habiendo dos
modelos, el de controlar y el de confinar. Se quiere encontrar un balance entre
economía y salud mientras llega un certero disparo del plateado proyectil.
Confiar en la buena voluntad y responsabilidad individual no funciona. Ejercer
diferentes grados de control en territorios que se interconectan, tampoco.
Demasiados problemas antes del otoño.

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Onyze cierra una ronda de inversión de 250.000 euros

La startup Onyze, que ofrece servicios de custodia e infraestructura para activos digitales a terceras empresas, como Bitcoin y otras criptomonedas; ha cerrado una ronda de financiación de 250.000 euros, en la que han participado inversores privados del sector bancario, tecnológico y legal.

Onyze es una startup con sede en Madrid, fundada por su CEO Ángel Luis Quesada (también CEO de Kubide), Álvaro Alcañiz y Eneko Knörr. La empresa ha construido una tecnología que permite a sus clientes, entre los que hay fondos de inversión, banca y diversas tipologías de empresas fintech, construir sus propios servicios y productos basados en activos digitales de una forma sencilla.

Como dice Ángel Luis Quesada, «nuestro objetivo es permitir a las compañías implementar activos digitales, como Bitcoin, a su portfolio de servicios, sin que esto suponga un dolor de cabeza para sus equipos de producto».


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el-desempleo-no-es-del-15,3%,-la-alfombra-de-los-erte-y-los-nuevos-inactivos-maquilla-la-dura-realidad

El desempleo no es del 15,3%, la alfombra de los ERTE y los nuevos inactivos maquilla la dura realidad

Ayer el INE publicó los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre que son de suma importancia para evaluar cómo está evolucionando el mercado laboral y que nos puede dar una idea del impacto de la pandemia en el trimestre del confinamiento.

En primer lugar, nos observamos que la ocupación se ha reducido en 1.074.000 personas durante el segundo trimestre del año, lo que representa una disminución del 5,46%, dejando la ocupación final en 18.607.200. Esa reducción es histórica, el récord anterior correspondia al primer trimestre de 2008 (-771.000 ocupados).

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Esta reducción está justificada porque se ha producido mayoritariamente un aumento del número de "inactivos" ya que les ha caído encima abandonar el mercado laboral y tener que buscar empleo en una situación de pleno confinamiento, un hecho imposible y de ahí que entren en esta categoría específica y no la de "parados" que pueden buscar activamente empleo. Estas personas inactivas que habrían abandonado el mercado laboral se cuantifican en 1.062.800, 12.000 menos que todo el descenso de la ocupación.

Desde abril hasta junio, vemos que el número de parados ha subido únicamente en 55.000 personas hasta situarse finalmente en 3.368.000, un incremento trimestral del 6,03% y un incremento anual del 4,25%. Aportando estos datos, la tasa de paro final se situaría en el 15,33%, una subida de 0,92 puntos más frente al primer trimestre del año.

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Pudiera parecer un dato positivo... el desempleo sube pero no se dispara en los meses de confinamiento, quizás la crisis no es tan grave. Pero el dato del paro hay que matizarlo y mucho ¿Qué está sucediendo realmente?

Por un lado, valoran como un flujo de "no parados" la pérdida de ocupados pasando a inactivos, aquellos que han abandonado el mercado laboral y el confinamiento les ha impedido buscar empleo. Otros "no parados" son los ocupados que están afectados por ERTE (no están trabajando pero se encuentran dentro de los ocupados). En este último grupo, se aglutina un volumen de 4.706.200, lo que supone un incremento de 2.739.300 frente al trimestre anterior.

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Ambas cifras permiten maquillar la realidad del mercado laboral. Pero si queremos analizar el problema real del paro, deberíamos sumar el total de identificados como parados (3,37 millones), el flujo en este trimestre que han pasado de ocupados a inactivos (1,06 millones) y los ocupados que no han trabajado por el ERTE (4,7 millones).

La cifra resultante es de 9,13 millones de personas que están apartados de la actividad productiva, nuestro stock listo para entrar a producir inmediatamente. Si entenderíamos ese dato como los parados reales, la tasa de paro que es la relación de parados frente a la población activa (21,975 millones) sería del 41,5%, un dato que le separan 26 puntos de la tasa de paro oficial.

La actividad productiva se está destruyendo a marcha forzadas y más allá de la tasa de paro que tal y como está diseñada no permite enfocar la realidad existente en el mercado laboral, podemos poner los ojos en el número de horas efectivas de trabajo realizadas que incluye la toda la pérdida de fuerza laboral. En este caso, se tiene en cuenta el grupo de afectados por ERTE y otros tipos de ausencias como el paro parcial por razones técnicas o económicas, enfermedad, accidente o incapacidad temporal.

Las horas efectivas de trabajo realizadas se han reducido un 22,59% frente al primer trimestre del año. Esta caída de horas efectivas realizadas nos permite entender qué ha sucedido en el mercado laboral este trimestre y anticipar el hundimiento del PIB español en el segundo trimestre alrededor de un 20%. Aunque debemos tener en cuenta que la pérdida de horas será de mayor o menor importancia según la productividad que esté asociada a estas pérdidas.

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5 tendencias en comercio electrónico que vinieron para quedarse (tras el coronavirus)

El comercio electrónico es uno de los pocos sectores que ha salido reforzado tras el COVID-19, asentando importantes tendencias dentro del negocio online.

  • El 60% de la población seguirá demandando productos a través de herramientas digitales tras la pandemia.
  • Este nuevo hábito ya es una rutina entre los usuarios, generando nuevas tendencias y puestos de trabajo dentro del comercio online que te revelamos en este post.

En las últimas semanas, el comercio electrónico ha promediado un 40% más de compradores que en 2019. Y aunque esta tendencia al alza ya se está estabilizando, sin duda, el COVID-19 ha marcado un antes y un después en el consumo online.

¿Cómo ha afectado la pandemia en el comportamiento del consumidor tradicional? ¿Están preparadas las empresas para las nuevas tendencias del negocio online? En este post, te damos todas las respuestas.

La crisis del COVID-19 ha marcado un antes y un después en la forma de entender el consumo online.

Los nuevos hábitos en el consumo tras la crisis

Sin duda, la situación ocasionada por el coronavirus ha empujado al sector online a lo más alto, donde incluso el miedo a comprar por Internet se ha perdido.

La consultora MARCO, en una de sus últimas encuestas, revela que un 60% de los consumidores compra más por Internet. Y en ese porcentaje se encuadran los mayores de 65 años, un colectivo que ha descubierto la comodidad de comprar por Internet y que antes de que estallara la pandemia se mostraba reticente a recurrir a la red como canal de compra.

Asimismo, mientras que en la era “pre-covid” realizar compras online en el sector de la moda o la tecnología estaba normalizado, el hábito tras el confinamiento ha experimentado un crecimiento del 9% en el sector del “Gran Consumo” (comestibles, cuidado personal, etc.) según un estudio de la consultora Kantar.

Todo ello ha conducido al nacimiento de un nuevo consumidor online que, además de buscar la inmediatez, la compra personalizada o canales de pago seguros, también abarca todos los tramos de edad.

El sector del gran consumo online ha experimentado un crecimiento del 9% a raíz de la pandemia.

Las nuevas tendencias del negocio online

1. El blockchain

La cadena de bloques (blockchain), es una tecnología en auge dentro del comercio electrónico. Permite realizar transacciones directas entre usuarios, donde no intervienen intermediarios. De esta forma, se descentraliza la gestión y se facilita a todos los participantes un mismo libro de registro o base de datos.

Esta tecnología se desarrolla sobre plataformas que se comunican mediante redes de pares iguales (P2P) a través de conexiones a Internet y a gran velocidad, ofreciendo a los clientes una mejor experiencia de compra.

Un reciente informe elaborado por AMETIC destaca que la inversión en blockchain en España experimentará un crecimiento sostenido del 54% hasta 2023.

2. Big Data

¿Te suenan las frases “productos que pueden interesarte” o “tu lista de deseos”? El Big Data, un proceso de recolección y análisis de grandes cantidades de información, es el responsable de esta funcionalidad. Dado que el 45% de los consumidores del comercio electrónico prefieren comprar en una página que recomiende productos de manera personalizada, las empresas no pueden ignorar esta estrategia.

En definitiva, los macrodatos son capaces de analizar los hábitos de compra del usuario lanzando ofertas personalizadas que generan consumo compulsivo.

3. Realidad aumentada

La realidad aumentada (AR) está experimentando un brutal crecimiento en el negocio online. Y aunque no es un recurso nuevo en el mercado (Pokémon Go, por ejemplo, alcanzó los 500 millones de descargas tras dos meses en el mercado), tanto el ecommerce como el retail físico se están dando cuenta de su enorme potencial.

Esta tendencia ofrece mensajes mucho más efectivos. Además, aporta un valor añadido: disminuye la tasa de devolución porque se reduce el gap entre la expectativa del producto visionado y el real.

4. Ecommerce en redes sociales

La compra online a través del smartphone gana cada vez más adeptos, convirtiendo a las redes sociales en una plataforma más de comercio electrónico. No es sino a través del teléfono móvil como el usuario suele conectarse a este tipo de plataformas, por lo que comprar por redes como Instagram (que ya cuenta con 1.000 millones de usuarios) era cuestión de tiempo.

5. La sostenibilidad

Actualmente, son cada vez más los consumidores que reclaman que las empresas sean responsables con el entorno, e incluso se informan, antes de comprar, para comprobar si sus políticas son sostenibles. De hecho, según un reciente estudio, el 77% de los usuarios se declaran “eco-selectivos”.

Es fundamental que las empresas entiendan las tendencias online actuales para cubrir las exigencias futuras. Solo así pueden adaptar su estrategia a las necesidades del mercado y marcar la diferencia en el entorno digital.

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Una estrategia para el sector turístico

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La crisis desatada por la covid-19 en el ámbito del turismo va cobrando protagonismo a medida que avanza la temporada veraniega, en la que se suceden preocupantes noticias como la cuarentena recientemente impuesta por Reino Unido a los viajeros procedentes de España. Se trata de una crisis de intensidad y duración mayor que en otros sectores, lo que es un hecho especialmente relevante para un país como el nuestro, en general, y más en particular para determinadas comunidades autónomas.

Funcas celebró el pasado 16 de julio un evento virtual con el doble fin de analizar, por un lado, el importante impacto económico que la pandemia está teniendo sobre el sector y, por otro, reflexionar sobre las posibles estrategias que le permitan afrontar el futuro con garantías. En el acto participaron Aleix Calveras, profesor de la Universitat de les Illes Balears, y Raúl Hernández Martín, director de la Cátedra de Turismo de la Universidad de La Laguna, moderados por Juan José Ganuza, director de Estrategia y Economía Industrial de Funcas.

Aleix Calveras planteó que en el caso del turismo la crisis se manifiesta en cuatro dimensiones que se solapan. Se trata de una crisis de salud pública, combinada con una crisis de movilidad, económica y de cambio en el comportamiento de los turistas. De este modo, la demanda turística se ve afectada por cambios en la renta de los consumidores, en los precios y en las preferencias, junto a un cambio en el marco de seguridad y movilidad. De cara al diseño de políticas, afirmó, es importante tener en cuenta algunas particularidades del sector, como la necesidad de usar un enfoque de demanda, las asimetrías de información, el papel estratégico del transporte, los problemas de gobernanza, la estacionalidad o la segmentación del mercado. En base a estas premisas valoró algunas medidas planteadas por el Plan de impulso para el sector turístico y planteó algunos retos y estrategias para la política turística durante y después de la pandemia.

Para Raúl Hernández, la causa del desproporcionado impacto en el sector es el alto contenido social del consumo y la producción turística (en el transporte, alojamiento, etc.). Y la consecuencia es que, sin tener la pandemia bajo control, bien sea mediante una vacuna, bien mediante la correcta implementación de todas las medidas de la ‘nueva normalidad’ (distancia social, protocolos sanitarios, trazabilidad, etc.), la reactivación turística no será posible: la demanda no despegará por miedo al contagio. Por tanto, según Hernández la estrategia turística debe primar la seguridad sanitaria, lo que implica: (i) reactivación basada en pocos (y elegidos) turistas; (ii) rediseño del producto turístico a nivel de empresas y de destino, con la seguridad sanitaria en mente; y (iii) papel activo de los gobiernos en el control y la supervisión de los protocolos adoptados por lo agentes económicos.

Puede ver aquí la grabación íntegra del seminario Una estrategia para el sector turístico en tiempos de pandemia.

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