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Dato no tan sorprendente

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Muchos son los analistas que llevan esperando una subida de los préstamos dudosos de la banca española desde hace algún tiempo. Ese pronóstico no se ha cumplido de momento, a pesar de los muchos shocks que lleva la economía de nuestro país desde hace un año: coletazos de la pandemia, impacto de la guerra de Ucrania, elevada y persistente inflación. Mucha incertidumbre. El último dato disponible —noviembre de 2022— publicado esta semana es del 3,68% del total del crédito, el más bajo desde diciembre de 2008. Muy alejado de la considerable morosidad que se tuvo en los años de la crisis financiera global.

No debería asombrar tanto este buen dato. Primero porque, como se enseña en Macroeconomía en las universidades, está fuertemente relacionado con la evolución del PIB y del empleo. La evidencia empírica existente es clara: cuando el PIB se contrae y el paro aumenta, suben los préstamos morosos. Sin embargo, 2021 y 2022 son años de crecimiento económico, a pesar de la incertidumbre, y el empleo se ha comportado razonablemente bien. Es cierto que en 2020 se produjo una fortísima contracción de la actividad económica como consecuencia de la covid y de las medidas de confinamiento y tampoco se notó apenas en la morosidad.

La clave, en mi opinión, es que se confió en que era un problema transitorio y se dio apoyo. Las numerosas medidas aplicadas —ERTEs, préstamos ICO con garantía pública, entre otras y generosas ayudas— fueron una palanca clave que permitió acomodar esa fuerte caída del PIB sin consecuencias de calado en el empleo o en la estabilidad financiera. Conforme algunas de esas medidas de apoyo se iban retirando en 2021 y 2022, se pensó de nuevo que podría repuntar la morosidad. Era lo que los modelos predecirían, pero no llegó a acontecer. Al fin y al cabo fueron años de crecimiento económico. Eso sí, basados en el efecto rebote tras la covid, y apoyados por el ahorro acumulado. Otras medidas y protocolos han sido importantes, como el último, el acuerdo sobre las hipotecas. Una red del trapecista que ha permitido soportar los fuertes vientos de cara del mercado de crédito en estos años. Poco o nada que ver con lo que aconteció de 2008 a 2013, donde estalló la burbuja inmobiliaria: notable contracción del PIB y escandaloso incremento del paro, junto al derrumbe del valor de los activos inmobiliarios.

Sin complacencia, eso sí. La situación puede cambiar y llevar a un cierto repunte de la morosidad. Con la adecuada gestión de las entidades financieras y la vigilancia supervisora, debería ser manejable. Los préstamos dudosos pueden aumentar ante la fuerte desaceleración de la economía, donde las previsiones de crecimiento para 2023 son mucho más modestas. Si el mercado de trabajo sigue mostrando resiliencia, como hasta ahora, ese aumento no debería ser de gran magnitud. No obstante, las subidas de tipos de interés —con cierto recorrido al alza—, en un entorno incierto de inflación (aun cuando esté bajando) y actividad económica mucho menos pujante probablemente terminará afectando. El crédito moroso podría repuntar en 2023. Sería una sorpresa que no lo hiciera.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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El gasto mensual en pensiones se dispara un 10,8%, la mayor subida en 30 años

Las cuentas de la Seguridad Social se tensan más aún debido a la revalorización de las pensiones vinculada a la subida del IPC. De este modo, desde el pasado 1 de enero de 2023, los más de nueve millones de jubilados españoles percibirán en sus nóminas una subida del 8,5% en base a la inflación media registrada entre diciembre de 2021 y noviembre de 2022.

Como consecuencia de ello, así como por el aumento de jubilados, el gasto mensual del Gobierno en pensiones contributivas alcanzará el 10,8% en la tasa interanual, lo que representa 1.200 millones de gastos más que en diciembre. Los 11.902 millones de euros que abonará la Seguridad Social en concepto de pensiones contributivas representan un ritmo de crecimiento que no se apreciaba desde el año 1993, cuando España padeció otra gran inflación a raíz de la crisis del petróleo derivada de la Guerra del Golfo.

El objetivo del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, no es otro que alcanzar el déficit cero en el sistema pasando gastos al Ministerio de Hacienda, haciéndolo en parte responsable al vincular las pensiones al IPC. Por primera vez en el mes de enero, nuestro país supera la barrera de los 10 millones de beneficiarios por prestaciones, alcanzando las 10.009.149 personas.

Tal y como recoge el BOE en su R.D. 1058/2022, de 27 de diciembre de 2022, la pensión media en España superará por primera vez los 1.100 euros mensuales (1.189 euros), incrementándose en 106 euros. La pensión de jubilación media se ha elevado en 122 euros, es decir, en los 1.368 euros mensuales. Por tanto esto supone que la subida de las pensiones sea el triple que la de los salarios. Esta pensión media representa a unos nueve millones de españoles.

Otros datos a tener en cuenta

El número de pensiones del Régimen de Clases Pasivas del Estado(personal militar y funcionarios de la Administración General del Estado) representaron en diciembre de 2022 un 1,8% más que en el año anterior, pues el acumulado era de 692.177 en España. La nómina mensual de estas pensiones, incluida la paga extra de diciembre, era de 2.666,3 millones de euros. En la Minería del Carbón, la cifra asciende hasta los 2.666,9 euros mensuales y en el sector del Mar se establece en los 1.518,7 euros.

La Seguridad Social también estima que 409.970 pensiones han percibido el complemento por brecha de género, ya que el 92,3% son mujeres con un importe medio mensual de 66,2 euros. Hay que recordar que este plus económico, implantado en febrero de 2021, supone una cuantía extra de 28 euros al mes por hijo. Así pues los datos son: con un hijo (90.450); el 47,3%, con dos hijos (193.925); el 19,7%, con tres (80.923), y el 10,9% (44.672), con cuatro hijos.

Las cifras del gasto en pensiones

La situación que atraviesa el Gobierno de Sánchez es realmente preocupante, pues se enfrenta a un incremento del gasto en jubilación sin precedentes debido al imponente envejecimiento poblacional que se viene acumulando durante los últimos años. De hecho, el incremento de 1.157 millones más de nómina mensual representa el 77% del nuevo gasto. Por tanto, el gasto dedicado a las pensiones de jubilación supone casi tres cuartas partes del gasto total, ascendiendo el importe hasta los 8.649 millones de eurosy un incremento del 11,5% con respecto al mismo mes del año anterior.

Le siguen las pensiones de viudedad, que representan un gasto de 2.000 millones de euros (han subido 171 millones), es decir, el 15% del incremento del gasto total. También hay que tener en cuenta las prestaciones por incapacidad permanente, a las que se han dedicado 1.062,9 millones de euros, es decir, un 7,9% más. Con respecto a las pensiones de orfandad, éstas representaron 162,5 millones de euros (incremento del 9%).

El Ejecutivo, desde su irrupción en Moncloa, ha disparado los gastos de las arcas públicas en todo tipo de pensiones, alcanzando los 41.000 millones de euros al año, sumando las pagas extras, al incrementarlas en casi 3.000 millones de euros. Es una situación realmente complicada después incluso de haber superado los 20.000 millones de euros destinados a gastos y aprobados en los Presupuestos Generales del Estado. Y es que el Ministerio de la Seguridad Social afirma que en 2022 se tramitaron 353.937 expedientes de jubilacióny 147.620 de viudedad.

Previsiones preocupantes

La cuerda parece que se acabará tensando más, pues el Gobierno está pendiente de que toda la generación ‘baby boom’ se comience a jubilar a partir de finales de la década actual, lo que haría que las arcas públicas entrasen en números rojos de manera inminente. En este sentido, Bruselas ha exigido al Gobierno que el peso del gasto en pensiones sobre el PIB no exceda del 12%.

Durante el último año, el número de pensionistas ha subido en un 0,9% y desde el 2018 en un 3,2%, por lo que el crecimiento del gasto para el país ha sido del 32,5% en el último lustro. Además la Seguridad Social estima que abonará más de 10 millones de pensiones contributivas, la gran mayoría de jubilación. Si las cifras de jubilados para este 2023 han subido en un 1,5%, es decir, hasta rozar los 94.000 beneficiarios, ¿qué números se esperan para los años venideros?

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La conciencia medioambiental, necesaria, pero no suficiente

La protección del medio ambiente ha alcanzado en este siglo la consideración de ideal normativo de primer orden. Siete de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) apelan de manera más o menos directa a la defensa de la naturaleza y sus recursos[1], y raro es el mes del año en el que no se celebra algún Día Internacional o Mundial dedicado a destacar valores o comportamientos relacionados con la protección medioambiental. Uno de esos días es el 29 de enero, declarado Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre (también conocido como Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2)[2].

El sentido de estas declaraciones y celebraciones
es el de concienciar a la población del deterioro medioambiental provocado por
la acción humana y de la necesidad de actuar contra él de una manera
concertada, solvente y sin dilaciones. Se parte del supuesto de que solo cuando
se alcanza un nivel alto de conciencia social sobre un problema, los miembros
de la sociedad lo incorporan a su toma de decisiones individuales y, en
consecuencia, a sus acciones.

¿Pero acaso no está ya la población mundial concienciada de problemas como el calentamiento global y sus riesgos? Sin duda cada vez más, pero las diferencias entre países son ostensibles. Así lo ponen de manifiesto las encuestas incluidas en el Global Attitudes Survey del Pew Research Center realizadas durante la primavera de 2022 (Gráfico 1a). Es cierto que en las sociedades europeas analizadas (así como también en la japonesa y surcoreana) la percepción del cambio climático como una gran amenaza para sus países está muy extendida: los porcentajes de personas que comparten esa percepción superan a los porcentajes correspondientes a riesgos de tanta entidad como los de la “propagación de enfermedades infecciosas” o los “ciberataques de otros países”. Pero esta posición tan destacada del calentamiento global como amenaza nacional (además de global) no se observa en otros países de fuera de Europa. Por ejemplo, en Israel, Estados Unidos, Malasia o Singapur los porcentajes de personas que ven en los ciberataques y la propagación de enfermedades infecciosas grandes amenazas para sus respectivos países son más altos que los de quienes señalan el calentamiento global (gráfico 1b). 


Las sociedades europeas meridionales (Grecia, Italia, Francia y España) se sitúan en el grupo de las que en mayor medida perciben en el calentamiento global como una amenaza para el propio país. En torno a cuatro de cada cinco entrevistados en esos países suscriben esta opinión, proporción claramente mayor que la observada en países con más tradición ecologista, como Alemania (73 %) o Suecia (70 %).

El dato español (78 %) coincide con el que
arrojan los barómetros más recientes del Centro de Investigaciones Sociológicas
(CIS) ante una pregunta enunciada de manera diferente, pero que trata de
extraer una información similar: “¿Diría Ud. que en estos momentos el cambio
climático le preocupa mucho, bastante, poco o nada?” Planteada así la cuestión,
el 80 % de los entrevistados entre septiembre y diciembre de 2022
contestaron “mucho” o “bastante”; un 11 % declaró, en cambio, poca
preocupación, y un 4 %, ninguna (un 3 % puso incluso en duda la
existencia de un cambio climático).

El análisis desagregado de los datos muestra una mayor preocupación entre las mujeres y entre las personas que se autoubican ideológicamente en posiciones de izquierda (Gráfico 2a y 2b). De hecho, las opiniones que reflejan nula preocupación por el cambio climático o lo niegan solo superan el 10 % entre los hombres y entre quienes se identifican con posiciones ideológicas entre el 7 y el 10 en la escala del 1 (izquierda) a 10 (derecha).  Sin embargo, la edad –la variable que a menudo se supone más discriminante en estas cuestiones, dada la mayor preocupación por el deterioro del medioambiente que han mostrado públicamente los jóvenes– no arroja diferencias relevantes (Gráfico 2c).


Una mayoría tan amplia como la que manifiesta sentirse muy o bastante preocupada por el cambio climático opina que en España se deben hacer cambios profundos en “la lucha contra el cambio climático y el cuidado del medio ambiente”. La defensa de cambios de profundos solo alcanza un nivel tan alto en el caso del “desarrollo de la ciencia y la innovación” (Gráfico 3). En línea con la mayor preocupación por el cambio climático que expresan las mujeres, son también ellas las que más frecuentemente consideran que se deben hacer cambios profundos (83 % frente a 71 % de los hombres). Esta opinión también abunda más entre quienes se identifican con posiciones de izquierda en la escala de autoubicación ideológica (alcanzando entre el 85 y el 95 % en el grupo de quienes se posicionan en el tramo marcado por los puntos 1 y 4 de la escala, mientras que los porcentajes de quienes lo hacen entre los puntos 6 y 10 oscilan entre el 44 y el 66 %) (Gráficos 4a y 4b).


A pesar de este amplio apoyo a la introducción de cambios profundos en las políticas destinadas a luchar contra el cambio climático, cuando se pregunta por las preferencias de gasto público, la protección del medio ambiente queda por debajo de otras partidas (Gráfico 5).  Más de la mitad de los entrevistados opinan que se debería gastar “mucho más” en sanidad e investigación y ciencia, mientras que menos de uno de cada tres defiende un gasto público mucho mayor para proteger el medio ambiente. Bien es cierto, no obstante, que la preferencia por dotar mejor económicamente las políticas ambientales supera claramente a las preferencias por otros capítulos sociales, como las pensiones (19 %) o la protección al desempleo (14 %) (Gráfico 6). De nuevo, las mujeres y los ciudadanos que se sitúan en la izquierda del espectro ideológico expresan con mayor frecuencia una posición favorable a gastar “mucho más” en la partida de la protección medioambiental (Gráficos 6a y 6b).


De los datos anteriores se desprende que la conciencia del problema medioambiental y la preocupación por el deterioro de la naturaleza están muy presentes en España, sobre todo, entre las mujeres y entre quienes se identifican más con la izquierda (autoubicándose en posiciones por debajo del 6 en la escala ideológica). Cabe afirmar, por tanto, que la opinión pública española es muy favorable a la protección del medio ambiente, si bien con un matiz importante: estas actitudes medioambientalistas se han creado y se mantienen en el marco de un debate público en el que no suelen plantearse los costes en términos económicos y de calidad de vida que implica esa protección (como se expone en este artículo de nuestra revista Panorama Social).

Con todo, en el Día
de la
Acción contra el Calentamiento
Terrestre
es preciso subrayar que, aun siendo la
toma de conciencia sobre un problema una condición necesaria para adoptar
conductas orientadas a hacerle frente, no es una condición suficiente. Una cosa
es declarar preocupación, incluso expresar preferencias por un mayor compromiso
de la política y el Estado para afrontar la crisis ambiental global, y otra,
adoptar conductas consistentes con esa preocupación en los diferentes ámbitos
de actuación (transporte, reciclaje, consumo, etc.).

En el caso de la protección medioambiental, el
paso de la conciencia del problema a la acción individual requiere superar al
menos dos potentes inercias: la del free riding, riesgo común a  todos los
bienes públicos (“voy a poder disfrutar de las mejoras resultantes de los
comportamientos ecológicos de otros, sin asumir costes específicos porque no se
me puede excluir de los beneficios de tales comportamientos”) y la del too big to do
something about (“lo que yo haga
individualmente en favor del medio ambiente tiene un impacto tan pequeño que no
merece la pena”). Independientemente de que consideremos estos comportamientos
más o menos inmorales, muy probablemente sean “normales” en sentido
estadístico. Superar estas inercias requeriría probablemente, aparte de
perseverar en la difusión de valores medioambientales y conocimientos sobre los
riesgos del deterioro de la naturaleza, informar de manera realista sobre los
costes y esfuerzos que conlleva la lucha contra ese deterioro y establecer
estructuras de incentivos económicos para los individuos y hogares que se sumen
a esa lucha. La eficacia de una estrategia semejante será probablemente mayor
si, además, se ofrecen a la sociedad pruebas del compromiso real de gobiernos y
empresas con este objetivo y, por tanto, de la ejemplaridad de sus
comportamientos.


[1] Específicamente, los objetivos 13 (Acción por el clima), 14 (Vida
submarina) y 15 (Vida de ecosistemas terrestres). También relacionados con la
protección del medio ambiente están los objetivos 6 (Agua limpia y
saneamiento), 7 (Energía asequible y no contaminante), 11 (Ciudades y
comunidades sostenibles) y 12 (Producción y consumo responsables).

[2]


Día Internacional de la Madre Tierra (22 de abril), Día Mundial del Reciclaje
(17 de mayo), Día Mundial de la Diversidad (22 de mayo), Día Mundial del Medio
Ambiente (5 de junio), Día Mundial de los Océanos (8 de junio), Día Mundial de
la Preservación de la Capa de Ozono, (16 de septiembre), Día Mundial de
Protección de la Naturaleza (18 de octubre), y Día Mundial contra el Cambio
Climático (24 de octubre).

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La inflación: evolución reciente y perspectivas

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La tasa de inflación tocó techo
en julio y desde entonces ha descendido con relativa rapidez hasta el 5,7%.
Esta tasa sigue siendo superior a cero, porque los precios siguen siendo
superiores a los del año anterior, pero el IPC se mantiene desde agosto
estable, con pequeños altibajos. Independientemente de cuales sean los determinantes
macroeconómicos últimos del proceso inflacionista, su análisis desde la
perspectiva más inmediata de la evolución de los componentes del IPC resulta de
gran interés. Así, dicha estabilidad del IPC desde agosto significa que la
cesta de la compra, que engloba todos los bienes y servicios adquiridos por el
consumidor (medio), no se ha encarecido desde entonces, pero este resultado
esconde una evolución contrapuesta de los diferentes grupos de productos que la
integran.

Por una parte, los precios de los
productos energéticos se han reducido –el de la electricidad fue en diciembre
un 41% inferior al máximo de agosto, el del gas un 7% y el de los combustibles
un 11%–. Pero, por otra parte, los precios de los alimentos han seguido
ascendiendo, especialmente los elaborados. También se han seguido encareciendo,
aunque de forma más moderada, los bienes manufacturados, mientras que el índice
que engloba los precios de los servicios se ha mantenido, más o menos, estable.

Es decir, desde el verano, el encarecimiento
de los alimentos y de otros bienes se ha compensado con el abaratamiento de los
productos energéticos, de tal modo que la cesta total de la compra nos costaba
en diciembre más o menos lo mismo que en agosto. Aun así, no lo olvidemos, era un
5,7% más cara que un año antes, y un 13% más cara que antes de que se iniciara
la escalada inflacionista en 2021.

Es difícil que la estabilidad del precio de la cesta de la compra en la segunda mitad del año se vaya a prolongar a lo largo de 2023. Por una parte, los precios de los productos energéticos van a seguir mostrando una gran volatilidad, y por tanto existe un riesgo de que las tensiones en el mercado del gas se reproduzcan en algún momento a lo largo del año. El desvío de la demanda europea desde Rusia, que fue uno de sus principales suministradores, hacia otros países productores, supone una transformación estructural de calado, que conlleva un proceso de adaptación importante en cuanto a infraestructuras y medios de transporte, y que se intenta realizar en tiempo récord. Por otra parte, la apertura de la economía china tras la relajación de la política de covid-cero supondrá, previsiblemente, un aumento de la demanda de productos energéticos, tanto gas como petróleo, lo que presionará al alza sobre sus precios.

En cuanto a los alimentos, su encarecimiento
está muy vinculado al de las materias primas agrícolas y de los fertilizantes
(y estos, a su vez, entre otras cosas, a los precios energéticos). Estos insumos
han descendido de precio solo moderadamente desde los máximos alcanzados a
mediados del año. Los traslados de sus movimientos hacia los precios al consumo
no se producen inmediatamente, sino de forma paulatina y con retardo, de modo
que es posible que, pese a esa moderación reciente, aún no se hubieran
terminado de transmitir los ascensos anteriores. De hecho, los insumos agrícolas
comenzaron a encarecerse en los mercados internacionales a finales de 2020 (y
se agudizaron tras la invasión rusa de Ucrania) pero no fue hasta un año
después cuando esa subida se comenzó a transmitir a los precios al consumo. Es
previsible que ese mismo retardo se produzca también cuando la evolución es la
opuesta.

Por otra parte, el índice de
precios industriales de productos alimenticios, que mide los precios de salida
de fábrica a lo largo de la cadena de producción, sigue creciendo sin mostrar
señales de ralentización. Por todo ello podríamos anticipar que el ascenso del
IPC de alimentos se va a mantener durante algún tiempo. Pero es que, además, si
los precios energéticos vuelven a encarecerse, la reciente tendencia de
moderación de los insumos alimentarios podría darse la vuelta.

En suma, es muy probable que el IPC vuelva a ascender, aunque no a un ritmo tan intenso como el pasado año, de modo que la tasa de inflación retrocederá con lentitud. Las previsiones de Funcas apuntan a que al final del año la tasa general seguirá por encima del 5%, y la subyacente no bajará del 4%.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Expansión.

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Google, Amazon y Microsoft están despidiendo a miles de empleados. No significa que la economía vaya a peor

Las grandes tecnológicas están despidiendo empleados a un ritmo acelerado,  tal y como hemos contado hace unos pocos días. Y esto puede ser un síntoma de que la economía mundial está colapsando. Sin embargo también puede indicar otra cosa.

Los mensajes apocalípticos sobre la ola de despidos que están haciendo las tecnológicas puede darnos una visión distorsionada de la realidad. Lo cierto es que esta crisis (como todas) afecta más a unos sectores que otros y se está cebando especialmente con grandes empresas tecnológicas.

La crisis va por barrios

Aunque la definición de la palabra crisis implica que hay una debacle generalizada de la economía, siempre hay sectores con mayor o menor afectación. Y tenemos ejemplos abundantes de ello.

En la crisis de 2001 las tecnológicas fueron las que más sufrieron. Tuvieron que cerrar muchas empresas que no tenían una clara vía de ingresos y el resto del Nasdaq sufrió mucho, al menos en sus cotizaciones bursátiles.

En la crisis de 2007/2008 el sector inmobiliario y el bancario es el que se llevó la peor parte. En cambio el sector tecnológico, con Microsoft, Google y Apple siguió creciendo sin problemas hasta dominar la economía mundial.

En la crisis del Covid-19 muchos sectores sufrieron, pero el turismo fue el más impactado. Eso sí, fue una crisis corta gracias a las ayudas e inyecciones de capital de los Bancos Centrales. Las tecnológicas, en cambio, se dispararon en bolsa y se lanzaron a contratar gente, pues era claro que se necesitaban más que nunca sus productos y servicios.

El sector no vivía una crisis hace mucho

Sin embargo con la crisis actual, la inflacionaria, el sector tecnológico está viviendo cómo la crisis les afecta de manera especial, cosa que no sucedía desde 2001. Por un lado la situación post-covid de vuelta a la normalidad les hace decrecer desde sus picos de 2020 y 2021.

Por otro lado la inflación ha hecho que los tipos de interés suban y el sector growth sea menos atractivo pues vuelve a ver rentabilidades en opciones más conservadoras, cosa que no se veía desde hace 15 años.

En definitiva, la crisis está golpeando especialmente duro al sector tecnológico y eso hace que recurra a los despidos, en muchos casos de contratados durante la pandemia cuando el pico de trabajo fue brutal.

La relevancia de los medios

Los medios de comunicación tienen una relación muy estrecha con las grandes tecnológicas. Por un lado, el sector de los contenidos es, a día de hoy, muy dependiente de la tecnología e Internet. Por otro vive de la publicidad, compitiendo duramente con empresas como Google y Facebook. Pero a su vez el tráfico que reciben depende también de estas empresas.

Por tanto los medios suelen sobre exponer lo que les sucede a estas empresas. Y por las noticias parece que esta ola de despidos es lo que le está sucediendo a la economía en general, pero no.

Los datos de paro siguen siendo buenos

En EEUU, donde radican estas empresas tecnológicas y donde se están viendo muchos de estos despidos, tienen una tasa de desempleo del 3,5%, la más baja desde febrero de 2020. Y esta es una tasa realmente bajas si miramos la historia, tanto que han hecho replantearse a muchos economistas cuál es la tasa de pleno empleo, que se creía superior.

Y si miramos a España los datos publicados por la EPA para el cuarto trimestre de 2022, aunque subió la tasa de paro (cosa que no sucedía en un cuarto trimestre desde 2017), tenemos una tasa de paro del 12,87%, el valor más bajo desde 2007.

Como han indicado algunos medios, esta crisis podría estar centrándose en un cierto tipo de empleo cualificado. O simplemente en el sector tecnológico, pues parece que de momento las personas despedidas encuentran trabajo rápido en otros sectores.

Por tanto, los despidos de las tecnológicas no son, de momento, el canario que se muere en la mina. La economía está aguantando relativamente bien la crisis de inflación y la subida de tipos. El empleo sigue fuerte y el crecimiento económico también. Cuidado con confundir crisis sectoriales con crisis generalizadas.

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El ERP 360, la evolución en software de gestión empresarial

Gartner predice que, para 2023, el 65 % de las organizaciones usarán soluciones ERP que abarquen una o más características clave de la cuarta era del ERP 360. 

  • Un ERP 360 nos aporta la mejora de nuestra conectividad e interrelación con los ecosistemas en los que nos solemos interactuar. 
  • En este artículo hacemos un repaso de cómo ha evolucionado el software de gestión empresarial (ERP). ¿Sabes qué es un ERP de 4º era? 

Contenido del post

  1. ¿Qué es la 4ª era del ERP?
  2. ¿Un ERP “Inteligente”?
  3. Ecosistemas e intercambio de información
  4. La flexibilidad como factor diferencial
  5. El dato, luego el dato y finalmente el dato
  6. Customer first (el cliente primero)
  7. Resumen de las ventajas del ERP 360

Como ya conoces, en toda la saga de Star Wars, las películas comienzan con un… Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana…, bueno, pues en este artículo comenzaremos con un… Hace mucho tiempo, sobre los años 70 y 80, aparecieron los MPR (I y II), herramientas de planificación para gestionar los procesos de stock y manipulación de materiales en las empresas. A estos, poco a poco, se les fueron incluyendo elementos para gestionar las finanzas, la gestión de la mano de obra, la organización, etc. 

¡TUITÉALO! Descubre cómo han evolucionado los softwares de gestión empresarial y en qué consiste la 4ª era del ERP 360.

Es ya en 1990, cuando aparece el término ERP (Enterprise Resource Planning), en el que la idea del MRP evolucionó hacia sistemas modulares con características de gestión empresarial avanzadas.  

El resto de la historia, hasta nuestros días, ha estado plagada de un goteo constante de nuevas funcionalidades integradas para dar respuesta a la gestión de la cadena de suministro, gestión de relaciones con los clientes (CRM), inteligencia de negocio, uso en la nube, etc. 

1)¿Qué es la 4ª era del ERP? 

Y ahora llega, la 4ª era. La del ERP total, inteligente, envolvente, interactivo 360º real, en la que la necesidad de crear, gestionar y comprender los datos es primordial. 

Esta cuarta era es un cambio más radical, más allá de la gestión de los recursos y la planificación. Se encamina hacia un ecosistema más amplio, en el que abarca no solo a clientes y proveedores. También a socios, competidores y partes interesadas, a menudo con roles intercambiables. 

Características del ERP de 4ª generación 

Entre las señas de identidad del ERP de 4ª generación, cabe destacar, entre otras: 

  • El uso de la IA (Inteligencia Artificial o de negocio) para predecir escenarios o situaciones de riesgo, anticipar incidencias, etc. 
  • El uso de API’s y Webhooks, para intercambiar datos entre softwares y sistemas con una conectividad desasistida a través de protocolos abiertos. 
  • La mejora en la gestión, uso y seguridad en y de los datos. 
  • La analítica inteligente de la información, en tiempo real, para la toma de decisiones. 
  • La flexibilidad en su capacidad de adaptación, la facilidad en incorporar nuevas funcionalidades y en una rápida actualización de nuevas versiones o releases. 
  • La usabilidad avanzada o el uso intuitivo de la solución, sin menús, personalizada para cada usuario. 
  • Un uso predominantemente del ERP en la nube o en modo híbrido y en el concepto de pago por uso. 

2)¿Un ERP “Inteligente”? 

La palabra inteligencia se define como la facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad. 

Claro está que un ERP no dispone de una mente propia a semejanza de la humana, pero sí que puede aprender. Podemos hacer que “entienda” unas determinadas reglas, que con esas reglas o programaciones pueda de alguna manera “razonar” y proponer soluciones u opciones, para que nosotros, como destinatarios de ellas, podamos tomar decisiones. 

Por eso hablamos de inteligencia de negocio cuando hablamos de un ERP 360. Puesto que está programado para poderle aplicar todas las reglas, directrices y procedimientos que no se podían llevar a cabo con los ERP’s tradicionales. 

La importancia de todo ello radica en que disponen de herramientas para poderles personalizar a nuestras necesidades. Porque cada empresa necesita su propia inteligencia de negocio. Ya no existe el ERP para todos. Eso es pasado.  

Lo que importa ahora es que mi ERP 360 sea uno más de mi equipo, sepa de mi negocio, ayude a mi empresa, conozca y de respuesta a mis necesidades de forma personalizada.  

Para ello, deberé invertir tiempo en enseñarle, en que aprenda el qué, el cómo y los porqués de mi negocio. El éxito de su implantación será un logro de todos los integrantes de la empresa, pues cada uno de ellos/as deberá aportar su conocimiento y experiencia para que ese ERP 360 potencie esa “sabiduría” a su máximo exponente. Y, además, les revierta valor añadido a sus funciones.  

En definitiva, el ERP 360 será un aprendiz al principio y un maestro con el tiempo. Puesto que, además, utilizará sus herramientas de aprendizaje automático o machine learning para conjugar lo aprendido con los datos históricos que tengamos y el cómo usemos la aplicación día a día y usuario a usuario. 

3)Ecosistemas e intercambio de información 

Roy Clapham, allá por el año 1930, dio nombre al término ecosistema, con el objetivo de contar con un término específico que recogiera las interrelaciones que se establecen entre las comunidades de seres vivos y el medio físico que los rodea. Hoy sabemos que hay muchos tipos de ecosistemas. 

Pues aplicado a las empresas sucede lo mismo. Cada empresa se interrelaciona con muchos ecosistemas. Y seguramente coinciden entre ellas sabiéndolo o no. Muchas dependen de los resultados o situaciones que sucedan en esos ecosistemas ya que, si hay incidencias, pueden afectar en positivo o en negativo. 

Pues bien, los ERP 360 disponen de herramientas para interrelacionarse con ecosistemas propios o afines a proveedores de soluciones que pueden ayudar a dar respuesta a necesidades específicas que no tiene resueltas el ERP por sí mismo, pero que, al conectarse de forma inteligente y desasistida a unas APP’s o soluciones externas, les capacita para resolverlas formando parte del propio ERP de forma transparente para el usuario.  

Y es el propio ERP 360, quien puede sugerir el explorar la lista o disponibilidad de esas aplicaciones externas que den respuesta a cada necesidad del usuario. 

También el ERP 360, puede estar conectado, de forma inteligente y desasistida a fuentes externas de información.

O a clientes, proveedores, colaboradores, etc., cuya información sea necesaria para la gestión del negocio. Un cliente informado a tiempo es fundamental. Mejorar las relaciones de negocio con proveedores nos hace más fuertes.  

Veámoslo con algunos ejemplos… 

¿Por qué no tener actualizados los saldos bancarios cada día o cada hora o cada x tiempo y a su vez conciliados con nuestros apuntes contables, con el fin de disponer de una posición tesorera en tiempo y forma?  

¿O tener acceso a todos los cambios de divisa actualizados en tiempo real, si es que eso es un factor clave en nuestro negocio? Una fluctuación de ello en una exportación o importación puede ser clave en la toma de decisiones.  

Otro ejemplo sería el tener un mejor control de nuestra flota de transporte, sea del tipo que sea, ubicada y pilotando que los planes de rutas están en orden y/o anticipar incidencias. 

Un ERP 360 nos aporta la mejora de nuestra conectividad e interrelación con los ecosistemas en los que nos solemos interactuar. Dedícale un tiempo a pensar en cómo podrías potenciar las interrelaciones con tus ecosistemas en tu negocio. 

4)La flexibilidad como factor diferencial 

Los ERP tradicionales daban respuesta a necesidades concretas y generalistas. Salirse de ese patrón, comportaba costosas readaptaciones o parametrizaciones, equivalentes a implantar algo nuevo de cero. Sin contar con el esfuerzo de los usuarios en aprender de nuevo nuevas metodologías de uso. 

En el punto anterior ya hemos comentado sobre su capacidad de adaptarse a ecosistemas externos de forma natural y desasistida. Eso es una clara muestra de flexibilidad. 

Pero es que, a todo ello, se le suma la posibilidad de uso sin lo que se denominan “menús”, puesto que cada usuario accederá desde y con sus opciones personalizadas o propias. De manera que será el mismo ERP 360 quien se las sugiera o le permita generarse sus accesos favoritos de uso diario. Es como usar algo sin tener que pensarlo. Es directo, intuitivo, fácil. 

Además, dispone de tutoriales explicativos de funcionamiento que pueden ser propuestos por una especie de asistente personal del tipo “Siri o “Alexa”, con el fin de ayudar a conocer mejor cada etapa de uso. Con ello, cualquier nuevo usuario se puede incorporar a su uso sin apenas formación intensiva sobre el ERP 360.  

También su flexibilidad radica en la posibilidad de adopción de nuevos nódulos o funcionalidades anexadas de forma transparente según necesidades. Y lo más importante, sin necesidad de tener que aplicar importantes inversiones de dinero o tiempo de puesta en marcha. 

La nueva flexibilidad de un ERP 360 radica en la posibilidad de uso en diversas plataformas tecnológicas. Bien sea en uso total en la nube (cada vez una apuesta más ganadora), o en modo híbrido o incluso en modo local. Añadamos a esta flexibilidad, la de la forma de pago por uso como identificador claro de un ERP de 4º Era. 

En este sentido y según la última versión del Cuadrante Mágico de Gartner 2022 (Magic Quadrant) indica que para 2024, más del 60 por ciento de las empresas habrán implementado herramientas ERP en la nube. Y, muchas de ellas, usarán herramientas de plataformas de diferentes proveedores.  

5) El dato, luego el dato y finalmente el dato 

Cuánta razón hay detrás de esta cita. Y cómo de clave es eso para un ERP 360. Porque al final, se trata de llegar a la excelencia en la gestión de la información. Y no me refiero a un grado idealizado de logro, sino en conseguir que todos los procesos de datos aporten información real, veraz, contrastada, única en muchos casos. En definitiva, de calidad. 

Si como hemos visto en puntos anteriores, la información puede llegarnos de diferentes fuentes, aplicaciones, servicios, etc., la necesidad de generar, administrar, alinear y comprender los datos es lo más de lo más que necesita nuestra organización. 

Un dato por sí mismo no constituye información, es el procesamiento de los datos lo que nos proporciona información. Cita extraída de la Wikipedia. 

Un ERP 360 está preparado para aportar esa “lucidez” y claridad a toda esta amalgama informativa. Porque es fundamental el saber analizar esos datos para canalizar información clave a los usuarios que deben tomar decisiones. Par ello, dispone de automatismos que, adecuadamente configurados, clasifican, analizan, desmenuzan y aprenden sobre los datos para transformarlos en una información útil y lista para su consumo. 

El uso de tecnologías Blockchain (cadena de bloques) para la gestión del dato es ya una realidad. Y para un ERP 360 forma parte de su estructura, ya que es obligatoria su aplicación en:  

  • muchos de sus procesos contables (asientos correlativos sin posibilidad de eliminación, gestión del IVA, etc.),  
  • emisión de facturas (correlativas y dependientes una de otras, Ley Antifraude, Ticket BAI, etc.),  
  • gestión de la cadena de suministro,  
  • fabricación,  
  • aplicaciones en trazabilidad,  
  • etc.  

Y, a todo esto, un ERP aporta funcionalidades avanzadas para dar respuesta a la necesidad de mimar toda esa información:  

  • La almacena de manera inteligente para un acceso rápido y seguro.  
  • La protege de amenazas externas o internas.  
  • Si fuera necesario, la encripta.  
  • Establece reglas de manipulación, envío o uso. 
  • Etc. 

6)Customer first (el cliente primero) 

El cliente primero, naturalmente. Un ERP 360 se diferencia claramente de un ERP tradicional porque este último estaba focalizado a dar valor a lo interno. Pero de lo que se trata, es de hacer “felices” a nuestros clientes, sin descuidar dar valor a nuestros empleados. Esto es como un círculo virtuoso que se retroalimenta.  

Por tanto, ya hemos visto que el ERP 360 “trabaja” para ayudar a los usuarios, pero también a su vez para que éstos prioricen sus actividades en favor de los clientes. 

Gracias a las prestaciones de nuestro nuevo ERP, podemos ser mucho más proactivos frente a preguntas o incidencias de nuestros clientes. Seremos capaces de responder con mucho conocimiento objetivo sobre temas que posiblemente no sean de nuestro ámbito, pero que, gracias a las herramientas del ERP, sabremos resolver con solvencia

Un ERP 360 suele disponer de diversas funcionalidades propias de un CRM que lo hacen más versátil todavía. Me refiero a que la gestión de los contactos con clientes ya existe en el ERP 360: 

  • Datos 
  • Ventas  
  • Históricos 
  • Tendencias  
  • Análisis de consumos 
  • Comercio electrónico 
  • Seguimiento de envíos 
  • Transporte 
  • Etc.  

También en lo que se refiere a gestiones sobre temas de postventa: 

  • Reparaciones 
  • Mantenimientos 
  • Intervenciones 
  • Garantías 
  • Devoluciones 
  • Reclamaciones 
  • Etc. 

Por tanto, un ERP 360 va más allá del ERP tradicional en este sentido. Si, además, le añadimos conectividad trasparente o natural con un CRM, garantizamos un más que probable éxito en lo del “cliente primero” en nuestra organización. 

Gracias a un ERP 360, cada contacto o touchpoint con nuestro cliente puede convertirse en una grata experiencia. Disponemos de suficiente información para dar respuesta de o con valor a muchas de sus preguntas o necesidades. 

7)Resumen de las ventajas del ERP 360  

El ERP 360 representa una nueva era para este acrónimo. Se trata de un software “todoterreno”, modular y escalable e integral, que conecta todas las áreas del negocio. Ayudando a las empresas a optimizar sus procesos y sus relaciones con los ecosistemas en los que se interrelaciona. 

Un ERP 360 flexible, “inteligente”, permanentemente conectado, abierto pero con avanzados sistemas de seguridad de datos, que aprende de cómo es usado, que analiza la información para presentarte posibles soluciones, que se puede anticipar a situaciones críticas o de riesgo, que puedes parametrizar y personalizar a tus necesidades de negocio, que es proactivo, que tiene multitud de automatismos que puedes programar, que puedes usar en la nube, en forma híbrida o tradicional en modo local, que puede crecer contigo a tu ritmo y que es y será uno más de tu equipo. 

En definitiva, la 4ª era del ERP de Gartner, yo la definiría como la era del ERP 360. ¿Qué esperas para disfrutar de un ERP 360? Sube a la nueva era del con el software ERP de Sage adaptado a tu empresa. 

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¿burbuja-tech?-los-numeros-de-la-ola-de-despidos-historica-en-las-empresas-tecnologicas

¿Burbuja tech? los números de la ola de despidos histórica en las empresas tecnológicas

La desaceleración que experimenta el mercado actualmente como consecuencia de la inflación que se viene acumulando desde inicios del pasado año a raíz de la guerra de Ucrania y el déficit de la economía internacional han derivado en un serio problema para las big tech. Toda la acumulación de personal efectuada durante la pandemia les ha llevado a estar sumergidos en una burbuja durante dos años, pero ahora se están viendo obligadas a acometer recortes de plantilla históricos.

La irrupción del teletrabajo fue simultánea a la expansión de la pandemia del Covid 19 en todo el mundo, lo que conllevó a los confinamientos y a la implantación del teletrabajo en la gran mayoría de las empresas. Esto supuso que el sector tecnológico levantase cabeza y fuese el único que creciese durante dicho período tan complejo. De hecho, compañías como Amazon, Alphabet (Google), Microsoft, Apple y Meta duplicaron su personal en los últimos tres años.

Pero ahora la situación es bien distinta y han anunciado recientemente el despido de más de 50.000 empleados. El mayor registrado en diciembre fue el de Bytedance (matriz de TikTok), que afectó a 13.000 personas.

Además de la situación económica que afecta a todos los sectores económicos y que no deja al margen a las big tech, hay que destacar que los inversores se han vuelto más cautos, ya que se mueven en mercados privados donde las rondas de financiación se han frenado. Es cierto que entre 2016 y 2020 alcanzaron unos ingresos de 62.000 millones de dólares anuales, pero en 2022 la inversión en Europa descendió en un 25%en base al Informe State of European Tech 22.

Las empresas más damnificadas

El portal TradingPedia ha elaborado un informe detallado en el que establece un ranking de las compañías que más despidos han llevado a cabo en 2022. No obstante, y a pesar de sus mensajes de condolencias y de apoyo a sus empleados, no les está temblando el pulso para sumarse a este temido ‘efecto dominó’ tan generalizado en el sector de las tech.

Amazon

La compañía que preside Andy Jassy ha confirmado el despido de 18.000 trabajadores de sus oficinas, lo que representa el mayor recorte de personal de su historia. Las áreas más afectadas son las de los dispositivos como Alexa, recursos humanos y retail. A pesar de ser el mayor empleador del mundo, con 1,52 millones de trabajadores, ahora se atiene a la incertidumbre económica actual y a la excesiva velocidad de contrataciones en años pasados para llevar a cabo sus despidos.

Google

El gigante tecnológico reducirá en un 6% su plantilla mundial, lo que supondrá el despido de 12.000 personas. Su CEO, Sundar Pichai, justifica esta decisión ante la situación económica que atraviesan y las numerosas contrataciones ejercidas durante la pandemia.

Meta

Mark Zuckerberglleva meses en el punto de mira por sus acciones comprometidas, especialmente desde noviembre, cuando anunció el despido de 11.000 trabajadores, es decir, el 13% de su plantilla. Todos los departamentos y divisiones se han visto afectados, entre ellos la de España, que ha reducido su equipo en un 18%. La situación de la matriz de Facebook no parece que vaya a mejorar en los próximos meses.

Microsoft

Su CEO Satya Nadella se muestra preocupada y considera que debe reconducir su estructura de costes para que vaya en consonancia con sus ingresos, de tal modo que puedan atender a la demanda de sus clientes sin problema alguno. Recientemente han confirmado el despido de 10.000 empleados, lo que supone el 6% del personal.

Cisco

La compañía tecnológica está buscando un nuevo enfoque mediante su ‘Plan de 580 millones’, centrándose en áreas como la seguridad y las redes empresariales. Hay que recordar que en noviembre rescindió el contrato de 4.100 trabajadores, o lo que es lo mismo, del 5% de su plantilla.

Peloton

4.000 han sido los despidos acometidos por este fabricante de bicicletas estáticas en las últimas semanas, es decir, más de la mitad de su plantilla. Peloton experimento un gran crecimiento durante el confinamiento ante la imposibilidad de salir de casa para realizar ejercicio físico, pero tras la pandemia sus acciones empezaron a desinflarse y su valor de cotización en bolsa cayó en picado. Una situación preocupante y alarmante después de haber llegado a alcanzar los 50.000 millones de dólares.

Twitter

El polémico Elon Musk ha implantado una política feroz de recortes desde su llegada. La compra se formalizó a finales de octubre y desde entonces ha procedido a despedir a 3.000 de los 7.500 empleadoscon los que cuenta la compañía, incluyendo toda la plantilla española. El ultimátum del magnate sudafricano a sus empleados para imponerles unas condiciones laborales más exigentes podría conllevar que las cifras de despidos totales fuesen incluso superiores a las 3.700.

Salesforce

La empresa de software basado en la nube ha anunciado el despido de 2.500 trabajadores de inicio a partir de febrero de 2023. No obstante, se espera que las cifras puedan ascender hasta el 10% del total de la plantilla. La situación de aquí al final del año fiscal es realmente incierta.

Wallbox

La empresa española se ha sumado a la espiral de despidos con 210 personas, aunque su aumento dependerá de la evolución de los salarios. En los últimos días ha confirmado que reestructurará su plantilla de 1.4000 personas y que recortará el 15% de los sueldos totales (50 millones de euros). Esta situación controvertida afecta especialmente a nuestro país, donde reside el 80% de su personal.

Se espera que en el presente año los niveles de la inflación se controles, sin necesidad de subir los tipos de interés, y por consiguiente el dinero volverá a fluir hacia los fondos de inversión, y por ende, hacia las startups. No obstante, ese proceso de recuperación se prevé que tarde de dos a tres años.

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Pagos digitales: ¿qué son y qué ventajas suponen para tu pequeño negocio?

Hoy en día, es muy habitual pagar con un reloj, con el móvil o hacer un Bizum. Pero ¿qué son los pagos digitales y qué ventajas aportan a los pequeños comercios?

  • Según el informe Untapped de Visa, el 66% de los pequeños comercios en España aceptan pagos digitales.
  • ¿Quieres impulsar la digitalización de tu negocio? Descubre en qué consisten los pagos digitales, qué tipos existen y cómo implantarlos.

Contenido del post


  1. ¿Qué son los pagos digitales?
  2. ¿Qué ventajas aportan los pagos digitales?
  3. ¿Qué tipos de pagos digitales son los más utilizados?
  4. ¿Cómo adaptar tu negocio a los pagos digitales?

Vivimos en un entorno cada vez más digitalizado debido al cambio en los hábitos de consumo que han impulsado a las empresas a innovar y adaptarse. La tecnología se ha democratizado y está al alcance de cualquiera tener un móvil, un ordenador y conexión a internet. Esto ha influido también en la forma de pagar, de forma que se ha extendido el uso de los pagos digitales.

Si ya tienes un negocio y quieres digitalizarlo, puedes empezar por las distintas formas de pago.

¡TUITÉALO! Los pagos digitales ya no son una novedad. Son una realidad. ¡Descubre todas sus ventajas!

1)¿Qué son los pagos digitales?

Se denominan pagos digitales a los métodos utilizados para recibir el pago de un producto o servicio en un negocio físico o digital, de manera que se evita el uso del dinero en efectivo. Los pagos digitales incluyen diversos métodos como los siguientes:

  • Tarjetas de crédito o débito.
  • Monederos electrónicos.
  • Transferencias bancarias.
  • Aplicaciones o tarjetas en teléfonos móviles.
  • Terminales de Punto de Venta (TPV).
  • Smartwatches.
  • Ordenadores.

En definitiva, se trata del uso de dispositivos digitales para realizar el pago de una compra.

2)¿Qué ventajas aportan los pagos digitales?

Una de las principales objeciones de los usuarios a la hora de utilizar los pagos digitales es la necesidad de seguridad. Sin embargo, todos los involucrados en los pagos digitales se benefician de diversas ventajas como las siguientes:

  • Ahorro de costes, puesto que se utilizan menos recursos.
  • Incremento de la satisfacción de los clientes, ya que los procesos de pago son más rápidos.
  • Seguridad en las transacciones, ya que se utilizan métodos de autenticación y cifrado que favorecen la confianza y evitan el fraude.
  • Impulso del control de los procesos de compra. Es fácil rastrear cualquier transacción y se aporta transparencia.
  • Oferta de una variedad de formas de pago para adaptarse a cada cliente.
  • Aumenta el abanico de clientes a los que llega el negocio.
  • Incremento de las ventas, como consecuencia del alcance de más clientes.

A pesar de las ventajas que aportan los pagos digitales, todavía el 34% de las pymes encuestadas no los aceptan.

3)¿Qué tipos de pagos digitales son los más utilizados?

Los tipos de pagos digitales más utilizados son los siguientes:

  • Tarjetas de crédito y débito. Muchas de las tarjetas de crédito o débito que se utilizan en la actualidad llevan incorporada la tecnología NFC que permite pagar sin que la tarjeta toque el TPV, es el conocido como pago contactless.
  • Pagos con el móvil. También existe la posibilidad de utilizar una tarjeta virtual a través de una aplicación del móvil del banco o de otra empresa. Para poder utilizar esta forma de pago es necesario ser usuario de la banca online de una entidad bancaria y contar con la tecnología NFC. Otra opción que se utiliza a través del móvil es el pago por Bizum. En este caso, basta con introducir un número de teléfono móvil y autorizar el pago.
  • Pago con un código QR. En este supuesto, solo es necesario abrir la aplicación del móvil de una entidad bancaria y escanear un código QR que proporcione el comercio en el que se quiera pagar.

4)¿Cómo adaptar tu negocio a los pagos digitales?

Si quieres impulsar la digitalización de tu negocio, puedes tomar las siguientes medidas para implantar los pagos digitales:

  • Abrir una cuenta bancaria. Aunque parezca obvio, lo primero es que tu negocio tenga una cuenta bancaria en donde centralizar los pagos que realicen digitalmente tus clientes por tus productos y servicios.
  • Obtener un dispositivo para realizar pagos digitales. Puede ser un terminal de punto de venta digital (TPV) o una aplicación para el móvil que permita este tipo de pagos. En el caso de que tengas un comercio electrónico, deberás vincular la tienda a las formas de pago digitales que hayas establecido.
  • Informar de las formas de pago disponibles. Es importante que tus clientes sepan cómo van a poder pagar tus productos o servicios, de forma que sepan que existen varias posibilidades y utilicen la que mejor se adapta a su caso.
  • Controlar los pagos recibidos. A través de tu entidad bancaria podrás controlar los pagos recibidos y verificar todas las transacciones.

La digitalización de un negocio, con independencia de su tamaño, le permite crecer y adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Aunque digitalizar una empresa tiene muchas vertientes, lo más importante es cumplir con un objetivo: la satisfacción de los clientes. En este sentido, los pagos digitales cumplen con la necesidad de rapidez y de seguridad que necesitan los compradores.

Si quieres aprender a gestionar tu negocio desde el inicio, entra en Sage Dreamers y descubre todas las claves para optimizar tus recursos y alcanzar tus objetivos.

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por-que-acabas-gastando-lo-que-ganas,-aunque-ganes-mucho

Por qué acabas gastando lo que ganas, aunque ganes mucho

Una de las premisas sobre economía doméstica que suelo repetir es que, si no ganamos suficiente, dan igual los trucos y estrategias de ahorro, es una carrera perdida. Por eso, en muchos casos, hay que centrarse en tratar de mejorar los ingresos, de ganar más.

Sin embargo, eso no terminará automáticamente con nuestros problemas. En ese caso, deberemos gestionar otro suceso fascinante en la psicología del dinero: que cuanto más ganas, más gastas.

Por eso, vamos a examinar este fenómeno a fondo y por qué se produce. Esto nos revelará aspectos muy interesantes sobre nuestro comportamiento con el dinero.

Los factores que hacen que tus gastos aumenten con tus ingresos

Como suele ser habitual, este fenómeno se debe a una serie de factores que interactúan entre ellos y cuya influencia será mayor o menor según la situación concreta. Del mismo modo, muchos no tienen que ver con la falta de racionalidad o inteligencia, sino con la naturaleza humana, el contexto o la psicología, más poderosos de lo que creemos.

Cuando se trata de aspectos como los que vamos a ver, conocerlos hace disminuir su influencia, porque se vuelven conscientes y empezamos a reconocer sus patrones cuando están presentes.

Empecemos por el más importante de los motivos psicológicos por el que, cuanto más ingresamos, más gastamos.

La adaptación hedonista

El hedonismo nos hace gastar más

«Si ganara dinero suficiente para una casa un poco más grande, me conformaría». Todos hemos pensado algo así y éramos sinceros en el momento, pero nunca nos conformamos, porque la naturaleza humana no funciona de esa manera.

Si tenemos dinero y conseguimos esa casa, al principio estamos satisfechos y, poco tiempo después, querremos más.

Es inevitable y el fenómeno se denomina de adaptación o «rueda hedónica», en referencia a una rueda de hámster de la que no podemos salir.

Los psicólogos Brickman y Campbell lo definieron así por primera vez en 1971, pero es un comportamiento que nos acompaña desde siempre. Es lo que nos permite llegar más lejos, porque no importa lo que consigamos, enseguida aparece una cierta insatisfacción que nos pregunta si «esto es todo».

El siguiente paso es tratar de buscar más.

La implicación práctica para el tema de hoy es que, al no conformarnos e ir siempre más allá, es muy probable que usemos el dinero extra para contribuir a ese objetivo de obtener un poco más de todo: nuevas diversiones, nuevas experiencias, una casa un poquito más grande de nuevo...

Este rasgo psicológico no es malo por sí mismo, ya que es lo que nos mueve a avanzar y no conformarnos en general. Pero al darse en todos los aspectos, incluyendo el económico, ni lo que ganamos ni lo que gastamos nos resulta suficiente tras un tiempo.

Excepto para ciertas mentalidades disciplinadas de monje humilde, los humanos somos así. Pero es que, aunque seamos esos monjes, hay más razones que harán que, cuanto más ganemos, más gastemos.

El contexto y la subida de nivel

Cuando ganamos más, «subimos de nivel» de vida. Eso implica que los gastos de ese nuevo nivel también serán mayores prácticamente siempre.

Una vez tenemos acceso a cosas más caras y servicios más premium, estos también llevan aparejados más costes.

Por ejemplo, un piso más grande también es más caro de climatizar o tiene unos gastos de comunidad, tributos o limpieza más elevados. Un coche más grande suele consumir más, o bien ser más costoso en recambios o mantenimiento.

Del mismo modo, y como en cualquier otra situación, nos vemos influenciados por el contexto que nos rodea. Si este cambia, debido a un aumento del nivel económico, también será más caro permanecer en él. Esto se extiende a la influencia de las personas que nos rodean.

Por ejemplo, es probable que, si conseguimos un ascenso suficiente, cambiemos de vecindario, de escuela para los niños y que nos movamos con otra gente, al menos, profesionalmente. Todo eso lleva a un mayor nivel de gasto general. Las clases son más caras, apunto al niño a actividades extraescolares y las cenas sociales ya no son cualquier cosa en una pizzería.

En general, este fenómeno se va a producir en mayor o menor medida, pero se va acentuando cuanto más dinero ingresemos. No solo cuesta más acceder a una calidad de vida superior, también mantenerla.

Del mismo modo, es posible que, si ganamos más dinero, los demás vengan a pedirnos, o que tengamos más inclinación a ayudar a esos familiares o amigos menos afortunados.

La despreocupación por el presupuesto

La desprocupación lleva a gastar más

Si ganamos más, nuestra actitud ante el dinero cambiará inevitablemente.

Cuando no tienes nada, controlas hasta el último céntimo. Miras bien las compras que haces y llevas tu presupuesto como una operación militar. Pero cuando ganas más, por fin puedes respirar, relajarte y no estar tan atento lo que pagas.

Así que te das más caprichos, compras la marca que es un poco mejor, invitas más a otros y, en general, puedes ser el que no cuenta los céntimos todo el rato.

El descanso psicológico que conceden más ingresos es importante, pero también hace que, sin darnos cuenta, gastemos más.

Eso no significa que nos volvamos derrochadores, pero esos pocos gastos extras tienden a sumar rápido.

Ya vimos en su día que es muy difícil ahorrar porque el contexto está diseñado para que gastemos. Si nos relajamos, eso que nos rodea lo va a aprovechar.

La contabilidad mental

Este fenómeno no necesariamente provoca un mayor gasto cuando tenemos mayores ingresos, pero sí puede influir mucho si esos ingresos vienen de forma repentina y sin mucho esfuerzo por nuestra parte.

Dos ejemplos habituales son un premio de lotería y una herencia.

La contabilidad mental es un concepto de la Economía del Comportamiento por el cual las personas adjudicamos diferente valor al dinero según su origen.

Introducido por el Nobel de Economía Richard Thaler, en 1999, la vertiente que nos interesa hoy se manifiesta en el viejo refrán: «Lo que fácil viene, fácil se va».

En su día vimos cómo y por qué los ganadores de lotería acaban arruinados tras un tiempo, al menos una parte reseñable de ellos. Uno de los efectos que contribuyen es este de la contabilidad mental. Cuando algo nos ha costado poco, como ese premio o herencia, también lo gastamos más libremente.

Es por eso que, si nuestro aumento de ingresos viene de esa manera, o es muy repentino, debemos tener en cuenta el fenómeno y no caer en su trampa.

El nivel económico inicial importa

El nivel económico inicial influye en cuanto gastamos al ganar más

Los economistas Tullio Japelli y Luigi Pistaferri realizaron un interesante estudio sobre política fiscal y redistribución. Aunque no sea ese el tema de hoy, sus datos pusieron de manifiesto algo interesante que sí influye en lo que estamos tratando.

Cuando el aumento de renta se produce en hogares más pobres, el gasto de ese dinero es mayor, proporcionalmente, que en el caso de hogares más ricos de partida.

Eso tiene una implicación importante. Si estamos en un nivel económico más humilde y conseguimos aumentarlo, gastaremos más en términos relativos que aquellos que estaban en mejor posición. Así, el fenómeno de no ahorrar casi nada, a pesar de obtener más ingresos, es más pronunciado en estos casos.

Esto es lógico por varias razones. La principal es el hecho de que esta clase de personas se ha privado de más cosas a las que ahora tiene acceso y que, en ocasiones, son muy necesarias. Comprar ropas de calidad que duren más tiempo y abriguen de verdad, o comer algo más sano, sale más caro.

Del mismo modo, en muchos de esos hogares más humildes, el nivel cultural puede no ser muy elevado y eso abarca la cultura financiera, fundamental para el ahorro y el saneamiento de una economía doméstica.

En definitiva, sí, en el juego de ahorrar más, los ingresos son fundamentales, pero no van a resolver el problema por sí solos si no seguimos teniendo una disciplina en nuestra economía doméstica y tenemos en cuenta lo expuesto aquí.

Como vemos, gastar más cuando ganas más no es una cuestión de que nos volvamos inconscientes, tontos o derrochadores. En muchos casos, este fenómeno suele parecerse más a desangrarse por mil pequeños cortes y no saber ni cómo ha sucedido.

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El impacto del alza de tipos de interés

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Una de las principales incógnitas de la coyuntura atañe al impacto de la subida de tipos de interés pilotada por el BCE en respuesta a la inflación. Si bien los riesgos generados por los mercados energéticos y la guerra en Ucrania han retrocedido, persisten importantes divergencias de opinión acerca del proceso de restricción de la política monetaria y sus derivadas en la economía.  

De momento los hechos tienden a avalar la visión de relativo optimismo manifestada por Christine Lagarde: la eurozona (y por ende España, por su diferencial favorable tanto de inflación como de crecimiento) evitaría una recesión prolongada. Es cierto que el ajuste abrupto de tipos de intervención directamente controlados por el banco central se ha trasladado a los costes financieros que soportan familias y empresas, como no podía ser de otra manera. El euríbor ha pasado del -0,5% a principios del año pasado, al 3,3% actual, mientras que el tipo de interés para los préstamos a empresas se ha duplicado hasta superar el 3% (con datos hasta noviembre, que hacen presagiar un ascenso adicional en el cierre del año).


Sin embargo, el crédito parece aguantar. La concesión de nuevos préstamos al sector privado se ha reducido de manera cuasi imperceptible en el periodo reciente. Recordemos que en 2008 las turbulencias financieras provocaron una contracción del crédito a empresas del 6%, y del 30% en el caso de los hogares, preludio de la Gran Recesión. También se esperaba un deterioro del factor confianza —clave en decisiones de consumo e inversión— como consecuencia del giro monetario. Pero la encuesta de la Comisión Europea para España apunta a un ligero repunte —si bien situándose todavía en terreno contractivo—, dejando atrás los mínimos alcanzados tras la invasión de Ucrania. Por otra parte, en contra de los peores vaticinios, la prima de riesgo que soporta la deuda pública española apenas se ha resentido de la subida de tipos ni del fin del programa de compra de bonos del BCE.

Con todo, y pese a que el impacto de la política monetaria se suele diluir durante un periodo relativamente largo que todavía no se ha agotado, la economía parece estar asimilando el alza de costes financieros sin demasiados sobresaltos. Otra cosa es hasta dónde podrá aguantar el nuevo ciclo de subidas de tipos que se ha anunciado, en aras a una inflación subyacente que no da respiro —se ha acelerado en todos los grandes países de la eurozona hasta niveles que dan alas a los partidarios de una acción anti-inflación mucho más agresiva.

Si el euríbor escalara hasta el 3,75% de aquí a la primavera —en consonancia con una facilidad de depósitos del BCE del 3,25%, frente al 2% actual— y se mantuviera en ese nivel hasta finales de año, los hogares todavía podrían evitar una erosión de su renta disponible en términos reales, es decir descontando la inflación y el incremento de cargas de intereses (con estimaciones de Funcas). Esto sería por tanto todavía asumible para la economía española. Pero por encima de ese umbral, la vuelta de tuerca monetaria generará una pérdida preocupante de poder adquisitivo.

La liquidez del sector financiero no bancario es otro frente a vigilar, según la encuesta del BCE de condiciones financieras en el último trimestre del pasado ejercicio. Destaca el riesgo a que se enfrentan los fondos de inversión que más se habían apalancado durante la época de tipos de interés negativos. Y ojo, porque la encuesta apunta a un deterioro adicional de las condiciones financieras para esos fondos durante el primer trimestre de este año.

En suma, bajo supuestos razonables, la economía española debería poder superar el efecto contractivo de la política monetaria y así crecer por encima de 1% en el conjunto del año a la vez que se aplaca la inflación, según el consenso. En este escenario, la clave está en el buen temple del BCE.

IPC SUBYACENTE | España es el miembro de la eurozona con mejor resultado en términos de
IPC general, a tenor de los datos de diciembre. Sin embargo, descontando la
energía y los alimentos frescos, el IPC subyacente se incrementó un 6,7%, superando
otros seis países. La media de la eurozona se sitúa en el 6,9%, y entre los
grandes socios comunitarios, Francia e Italia obtienen mejores registros (5,4%
y 6,5%, respectivamente), a la inversa de Alemania (7,3%) y Países Bajos (8,4%).
La inflación subyacente se mantiene en el doble dígito en los países bálticos.       

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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