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El descenso de la natalidad en España se puede hacer notar en la ESO

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España se enfrenta a un desafío demográfico que se manifiesta en la disminución constante de la natalidad en las últimas décadas. El fenómeno ha comenzado a tener un impacto significativo en las distintas etapas educativas, reflejándose inicialmente en la reducción del número de estudiantes en el segundo ciclo de Infantil, después en Primaria, y ahora, en el curso actual 2024-25, podría llegar a la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). La publicación Datos y Cifras. Curso escolar 2024-25 del Ministerio de Educación, FP y Deportes muestra que la ESO podría experimentar una caída de alumnado de 10.811 estudiantes (-0,5%), la primera en este nivel educativo desde 2010-11.


El análisis del impacto de la evolución demográfica en los centros educativos en España fue, precisamente, uno de los asuntos tratados en la jornada virtual organizada por Funcas sobre el panorama de la Educación, con la intervención de varios expertos (Jaime Vaquero del Ministerio de Educación, FP y Deportes, Gara Rojas de la OCDE y Antonio Cabrales, Catedrático de la Universidad Carlos III). En esa jornada se expusieron datos que muestran los efectos de la disminución de la natalidad en el sistema educativo español. Así, el informe Education at a Glance 2024 de la OCDE muestra cómo, entre los distintos países de la OCDE, España se sitúa en una posición intermedia en cuanto al tamaño de las escuelas de primaria, con un promedio de 27 estudiantes por centro educativo de esta etapa educativa, con un 5% de centros que tienen 76 o más estudiantes por nivel. El informe de la OCDE también muestra que las provincias con un mayor porcentaje de escuelas pequeñas se localizan en las áreas rurales y menos pobladas, como Zamora, Cáceres, Lugo y Teruel, donde la proporción de estos centros supera el 65%. 

Por otro lado, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) del Ministerio de Educación, FP y  Deportes muestra que en el segundo ciclo de infantil (3-6 años) y en primaria, hay menos estudiantes por docente en España con respecto a la OCDE (13 y 12 en España, por los 15 y 14 en la OCDE). España tiene también una menor ratio de estudiantes por docente en la ESO (11) que el promedio de países desarrollados (13), una diferencia que se amplia aún más en la educación universitaria (13 frente a 17).

En definitiva, la disminución de la natalidad en España está provocando que algunos colegios de primaria, sobre todo de las zonas rurales, tengan un alumnado muy reducido y que la ratio de estudiantes por docente sea más baja que en la OCDE. En la ESO, esta ratio es también más limitada en España que en los países desarrollados, incluso antes de que hayan llegado los efectos de la limitada natalidad de nuestro país. En los próximos años la diferencia entre nuestro país y la OCDE podría incluso aumentar. 

¿Debilidad u oportunidad?

La disminucion de la natalidad en educación, aunque en otros ámbitos es un fenomeno negativo, brinda nuevas oportunidades en educación. Antonio Cabrales subrayó en la jornada la necesidad de que la educación en España evolucione hacia un modelo más adaptativo, capaz de preparar a los estudiantes para los retos que impone la automatización y el cambio constante del mercado laboral. Su argumento se basa en la idea de que la formación basada en la mera adquisición de conocimientos ya no es suficiente. En su lugar, propone un enfoque centrado en el aprendizaje activo y la resolución de problemas. Este tipo de educación permitiría a los futuros trabajadores ser más flexibles y adaptarse mejor a un entorno laboral que demanda nuevas habilidades y competencias con rapidez. 

El aprendizaje activo no solo reduce las tasas de abandono educativo, sino que también fomenta un entorno en el que los estudiantes pueden aplicar los conocimientos de manera práctica, preparándolos para un mercado laboral en constante evolución. Menos estudiantes por profesor no solo significa más atención individualizada, sino también una oportunidad para implementar métodos pedagógicos más dinámicos y efectivos, como el aprendizaje basado en proyectos.

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Delimitando las necesidades de educación financiera de las startups

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¿Cuáles son las competencias financieras que debe tener un emprendedor tecnológico? ¿Son similares a las que necesitan las empresas convencionales? El diseño de los programas de educación financiera se lleva a cabo actualmente de acuerdo con una base conceptual recogida en el denominado marco UE-OCDE/INFE (Red Internacional de Educación Financiera de la OCDE), a través del cual se establecen las competencias financieras necesarias para distintos colectivos poblacionales. En este sentido, el marco propuesto por la OCDE/INFE (2018) incluye, entre otros, las competencias financieras necesarias para los gestores de pymes, en función de la fase del ciclo de vida en la que se encuentra la empresa (prelanzamiento, comercialización, crecimiento y estabilidad/cierre). Este es un marco global y genérico de competencias financieras para emprendedores y gestores de pequeñas empresas. Sin embargo, además del ciclo de vida, las competencias necesarias están condicionadas por las características del sector y del entorno en el que compite la empresa. En concreto, las startups tienen unas particularidades que las diferencian de otros proyectos emprendedores “convencionales”. Por este motivo, es necesario una adaptación del marco mencionado para este tipo de empresas. 

Este es el objetivo del proyecto llevado a término por un equipo de investigación formado por profesores de las universidades de Vigo y Santiago, coordinados por Ernesto López-Valeiras, que han plasmado en un documento próximamente editado por Funcas. Los investigadores, con la colaboración de más de 100 expertos agrupados en tres perfiles (formadores/consultores asesores, emprendedores/gestores y financiadores/inversores), han obtenido una lista de consenso de ocho competencias financieras “esenciales” y otras cuatro “relevantes”, que a su vez se encuadran en tres dimensiones (conocimientos, habilidades y actitudes) y tres áreas de aplicación (elección y uso de servicios financieros, gestión y planificación financiera empresarial y riesgo y seguros).


Como se indica en el informe, la naturaleza de las competencias identificadas se ajusta al panorama de la alfabetización financiera en España y, como se ha señalado previamente, difiere de las sugeridas para empresas convencionales. Con la identificación de estas competencias, los autores del informe creen que se hará posible el desarrollo de programas educativos más específicos y prácticos, que ayuden a los emprendedores a adquirir tanto conocimientos teóricos como habilidades y actitudes financieras fundamentales para el éxito de su proyecto. Al mismo tiempo, señalan que la posibilidad de ofrecer estos programas en formatos accesibles, como cursos en línea o presenciales modulares, respondería a las limitaciones de tiempo de los emprendedores, optimizando su preparación financiera en las etapas más críticas. De este modo, se contribuiría a aumentar las probabilidades de éxito de las startups.

Próximamente esta entrada se actualizará con el enlace de descarga a la publicación.

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Asignatura pendiente: la educación financiera en la enseñanza obligatoria

Los gobiernos deberían tratar de potenciar  los conocimientos financieros de los jóvenes […].  Mejorar los conocimientos financieros no solo mejorará a corto plazo la gestión del dinero de los estudiantes, sino que también les ayudará  a tomar decisiones financieras  más inteligentes cuando sean mayores.

Las dos frases precedentes resumen la conclusión práctica que extrae el Informe PISA 2022 sobre las competencias financieras de estudiantes de 15-16 años en 20 países de la OCDE: es necesario promover la cultura financiera entre los jóvenes1. Esta rotunda conclusión cobra aún mayor relieve a la luz de los resultados que obtuvieron en las pruebas PISA de 2022 los estudiantes en España. Sus competencias financieras se sitúan por debajo de la media de la OCDE y, lo que resulta más desalentador, han empeorado respecto al anterior Informe PISA, elaborado en 2018. 

No es fácil encontrar una explicación a este resultado si se toma en consideración que los tres planes de educación financiera que se han desplegado en España desde 2008 han situado a los niños y los jóvenes en el centro de una amplia oferta de propuestas formativas y materiales educativos, englobados en un Programa Escolar de Educación Financiera de acceso “gratuito, voluntario y flexible”2. En los trece cursos académicos durante los cuales se ha ofrecido este programa han participado en él aproximadamente 460.000 estudiantes de los cursos 3º y 4º de ESO, 1º y 2º de Bachillerato, y 1º y 2º de Ciclos Formativos de Grado Medio, una cifra importante, pero que representaría, según nuestras estimaciones, algo menos del 10 % del alumnado que ha cursado esos estudios a lo largo del periodo. 

A falta de datos concretos sobre el impacto del Convenio Marco que en septiembre de 2020 suscribieron  el Ministerio de Educación y Formación Profesional, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España para fomentar la educación financiera en el sistema educativo3, no parece que en el último cuatrienio se hayan producido avances significativos en la cultura financiera de niños y adolescentes. Y, sin embargo, las instituciones firmantes de este convenio pueden estar seguras de que su propósito encuentra respaldo en las familias españolas con hijos en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Así lo evidencia la Encuesta Funcas 2024 sobre Cultura y Educación Financiera, realizada el pasado mes de septiembre a 1.200 madres y padres de estudiantes de ESO.

Hasta un 90 % de los encuestados opina que “las enseñanzas relacionadas con el funcionamiento del dinero, su manejo y administración deberían ocupar más tiempo en el currículo educativo de la enseñanza obligatoria” (Gráfico 1). Es más, así como el citado convenio opta por la inclusión transversal de los contenidos de educación financiera en los planes de estudio existentes, los encuestados apoyan ampliamente la creación de una asignatura específica sobre esta materia: tres cuartas partes de la muestra entrevistada (77 %) se manifiestan en este sentido, proporción que es aún mayor entre quienes tienen algún hijo en 4º de la ESO (el curso en el que se llevan a cabo  las pruebas PISA) (Gráfico 2).


La demanda de más educación financiera que expresan las madres y los padres se asienta sobre dos opiniones generalizadas: (1) sus hijos cuentan con escasos conocimientos acerca de cuestiones relacionadas con la gestión del dinero, y (2) las escuelas no están contribuyendo a reducir este déficit de conocimientos. 

En efecto, cerca de dos terceras partes de todos los encuestados (64 %) no creen que sus hijos4 conozcan (siquiera “algo”)  el significado de los conceptos “inflación” o “plan de pensiones”. Seis de cada diez (59 %) tampoco les suponen conocimientos sobre el concepto de “inversión financiera”. En cambio, los consideran algo más familiarizados con los conceptos de “impuesto sobre la renta” y “pago de intereses”, pero, sobre todo, con el de “hipoteca” (Gráfico 3). 

Por otra parte, alrededor de la mitad de los encuestados (48 %) contesta negativamente a la pregunta sobre si en la ESO “enseñan a su hijo/a cuestiones relacionadas con el funcionamiento del dinero, su manejo y administración”, una proporción que dobla a la de quienes responden afirmativamente, mientras una cuarta parte de los encuestados (26 %) admite no saberlo (Gráfico 4). Entrando en asuntos más concretos, en torno al 80 % de los encuestados considera que el colegio o el instituto de sus hijos proporciona escasas competencias para “administrar bien sus recursos cuando tengan ingresos propios”, “conocer los impuestos principales que tendrán que pagar” o entender “cómo funcionan las empresas privadas” o “una economía como la española” (Gráfico 5). 


Volviendo a los resultados del estudio PISA 2022, los estudiantes situados en la cabeza del ranking en competencias financieras pertenecen a regiones y países (comunidad flamenca de Bélgica y Dinamarca) cuyos gobernantes llegaron hace años a la conclusión de que adquirir cultura financiera en edades tempranas  es tan importante, que la educación financiera merece incorporarse curricularmente en la enseñanza  obligatoria, estableciendo para ello las correspondientes horas lectivas. 

El sistema educativo de la comunidad flamenca de Bélgica lo hace así desde 2013, y ha desarrollado programas con objetivos individuales (que cada estudiante debe acabar alcanzando) y grupales (que en cada grupo deben obtenerse de media) en educación financiera, combinando la enseñanza de conceptos financieros con la de procedimientos y prácticas para el uso consciente y razonado de los recursos económicos5

Por su parte, el sistema educativo danés incluye desde 2015 la educación financiera como materia obligatoria entre los 13 y los 15 años, y promueve la participación de las escuelas en la “Semana Danesa del Dinero” (Danish Money Week), que se celebra cada año con gran resonancia pública, y durante la cual cientos de profesionales del sector financiero visitan las aulas de colegios para explicar a los estudiantes  cuestiones financieras de una manera sencilla y aplicada6. Por cierto, a la pregunta planteada en la Encuesta Funcas sobre la posibilidad de establecer una iniciativa como esta en España, las madres y los padres de estudiantes de ESO contestan favorablemente. En concreto, al 88 % de los encuestados les “parecería bien que, bajo la supervisión de las autoridades educativas, expertos en banca visitaran una vez al año el colegio/instituto” en el que estudian sus hijos para hablar sobre buenas prácticas financieras (gasto, ahorro, inversión, etc.)” (Gráfico 6). 


En definitiva, los resultados de la Encuesta Funcas 2024 sobre Cultura y Educación Financieras permiten constatar la existencia de una demanda de las familias a favor de aumentar el peso de la educación financiera en la formación obligatoria de sus hijos ; se trata, además, de una demanda muy generalizada que trasciende las diferencias de género, edad y nivel educativo entre los encuestados, así como de titularidad (pública o privada) del centro educativo que han elegido para sus hijos. Sin embargo, atender a esta demanda no es algo tan sencillo como podría parecer. Requeriría alcanzar acuerdos sobre los cursos en los que impartir estas enseñanzas, las horas lectivas dedicadas a ellas, los objetivos docentes básicos y específicos y, crucialmente, sobre de dónde convendría “sacar el tiempo” para impartir la  nueva asignatura. Esta última es precisamente la cuestión sobre la que las opiniones de los encuestados se hallan más dispersas (Gráfico 7).


Los datos del Informe PISA 2022, como también los de la última Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España, publicados en noviembre de 20237, sugieren que la estrategia basada en facilitar el acceso a una copiosa oferta de iniciativas y materiales que vayan calando como “lluvia fina” en la sociedad y, por extensión, también entre los más jóvenes, resulta insuficiente. Las familias están interesadas en promover la cultura financiera de sus hijos porque conocen (o intuyen) la importancia que tendrá en sus vidas. El debate sobre cómo hacerlo debería abrirse cuanto antes y en él convendría tener muy en cuenta tanto las voces de las familias y del personal docente en los colegios e institutos, como las experiencias de otros países que ya han incorporado la asignatura de educación financiera en sus planes de enseñanza obligatoria.


Otros resultados de la Encuesta Funcas 2024 sobre Cultura y Educación Financiera

• El 47 % de las madres y los padres encuestados declaran que conversan “a menudo” con sus hijos (en ESO) sobre “ingresos y/o gastos del hogar”, mientras que  el 37  % afirma hacerlo sobre “cuestiones económicas generales que afectan al conjunto de la sociedad”.

• Dos terceras partes (66 %) de los encuestados consideran que “sobre temas de economía doméstica” conversan con sus hijos/as “más de lo que sus padres conversaban con ellos cuando tenían aproximadamente la edad que tienen ahora sus hijos”.

• El 57 % de los encuestados da a su hijo/a una asignación periódica (“dinero de bolsillo”), con el objetivo principal de “que aprenda a manejar y valorar el dinero”. La asignación semanal asciende a una media de 14,5 euros. Nueve de cada diez encuestados que dan una paga a sus hijos creen que estos hacen “siempre” o “la mayoría de las veces” un uso responsable del dinero.

• Preguntados por las dos instancias o ámbitos que más han influido en los conocimientos económicos y financieros que ellos mismos tienen, las madres y los padres encuestados responden mayoritariamente “la vida profesional” (71 %) y la “familia” (59 %), quedando “los estudios” a notable distancia de estas respuestas (33 %).  La demanda de más educación financiera en las escuelas puede interpretarse, por tanto, como el reconocimiento de que les gustaría que sus hijos accedieran a una formación y efectuaran unos aprendizajes que ellos, en gran medida, no tuvieron la oportunidad de hacer.


1 Extraídas de la nota de prensa publicada por la OCDE el 27 de junio de 2024

2 Véase Profesores – Finanzas para todos.

3 Resolución de 17 de septiembre de 2020, de la Secretaría General Técnica, por la que se publica el Convenio marco de colaboración con el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, para el desarrollo del Plan de Educación Financiera (BOE, 17 de septiembre de 2020).

4 A los encuestados que afirmaron tener más de un hijo/a en la ESO, se les pidió que refirieran las preguntas del cuestionario a uno/a de ellos, seleccionado/a aleatoriamente por la aplicación del cuestionario.

5 De Witte, K., De Beckker, K., & Holz, O. (2020). Financial education in Flanders (Belgium). In K. De Witte, O. Holz, & K. De Beckker (Eds.), Financial education: Current practices and future challenges (pp. 67-85). Waxmann Verlag GMBH.

6 Denmark mandates financial literacy education from age 13 | World Economic Forum (weforum.org). Véase también https://globalmoneyweek.org/countries/155-denmark.html

7 Véanse al respecto esta entrada en el blog del Banco de España y esta otra en el blog de Funcas. 

Ficha técnica de la encuesta

• Trabajo de campo: del 6 al 24 de septiembre de 2024.

• Ámbito: territorio nacional peninsular e insular.

• Universo: padres y madres que conviven regularmente (durante al menos la mitad del mes) con algún hijo que esté matriculado en ESO o FP Básica en el curso 2023-2024.

• Selección de la muestra: panel de Imop y de Netquest. En ambos casos se realizó una selección aleatoria entre los panelistas que cumplían las características definidas para la investigación.

• Tamaño muestral: 1.201 entrevistas (planificadas 1.200).

• Técnica: entrevista online a través de Emop (panel online de Imop).

• Margen de error de muestreo: ±2,9 para p=q=50 % y un nivel de significación del 95 % para el conjunto de la muestra.

— Método de ponderación: los datos se ponderaron por las variables:

— Sexo x edad (2 x 2 grupos)

— Comunidad Autónoma (7 grupos)

— Tamaño de municipio (4 grupos)

— Nivel de estudios (3 grupos)

• Instituto responsable del trabajo de campo: IMOP INSIGHTS, S.A.

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El tirón irrepetible del consumo

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La economía española sigue sorprendiendo, en parte, y esa es la noticia más positiva, por el auge exportador, aupado por unos costes energéticos competitivos. Pero las buenas cifras macroeconómicas también encubren una bonanza insostenible del consumo. Esta variable explica el 70% del crecimiento registrado en el primer semestre, frente al 28% de aportación del sector externo. El 2% restante es atribuible a la inversión, cuya persistente debilidad es preocupante. 


El consumo público difícilmente puede seguir expandiéndose a tasas superiores al 4% como en los últimos dos años, ya que nos enfrentamos tanto a los límites establecidos por Bruselas como a la realidad de los mercados: estos siguen comprando deuda española a un precio asequible ya que consideran que existe un margen de contención de los desequilibrios sin afectar gravemente la marcha de la economía. La situación de Francia pone de manifiesto el impacto de un cambio de expectativas, con unos ahorradores que exigen primas de riego incrementadas habida cuenta de la magnitud del agujero presupuestario y de las inciertas perspectivas de crecimiento de la economía gala. 

Por su parte el impulso del consumo privado procede sobre todo de los ingresos generados por la creación de empleo, y no de una mejora de la retribución media por trabajador. En los últimos dos años, la masa salarial se incrementó un 6,4% en términos reales (con una comparación de los segundos trimestres de 2022 y 2024, y descontando el IPC), como consecuencia del fuerte aumento del número de asalariados: el salario medio por persona asalariada apenas subió un 0,4% durante el mismo periodo.

Se arraiga, por tanto, el carácter “aditivo” de nuestro modelo productivo, basado en la incorporación de fuerza laboral, particularmente inmigrante. El 70% de empleo generado en el periodo considerado es de extranjeros, con un doble efecto positivo: en la actividad de algunos de los sectores más pujantes, y en el consumo. Sin embargo, más pronto que tarde la escasez de vivienda podría constreñir el mercado laboral y restar fuelle al ciclo expansivo. De momento no se percibe una recuperación sostenida de la inversión en construcción, cuyo nivel se sitúa todavía por debajo de la cota prepandemia, al tiempo que la población se ha expandido en 1,7 millones de personas. 

Cabe por tanto anticipar una moderación del consumo en los próximos años. Para que la inversión tome el relevo, como sería deseable, hace falta que las bajadas de tipos de interés, motivadas por la desescalada del IPC, animen el crédito; hasta la fecha las empresas han tendido a desendeudarse en vez de solicitar nuevos préstamos. También sería necesario abordar las incertidumbres, percibidas o reales, que lastran la inversión y derivan en un ahorro precautorio. En el primer semestre, las empresas acumularon un excedente superior al 2% del PIB, mientras que las familias incrementaron su tasa de ahorro por encima de los niveles considerados como normales en este punto del ciclo. En ambos casos, la tendencia al atesoramiento es compartida con la eurozona, poniendo de relieve la dimensión internacional de algunas de las incertidumbres.        

A este respecto, el conflicto en Oriente Medio, además de ser un drama humano, ensombrece el horizonte económico al tiempo que entraña un riesgo para la senda de desinflación, especialmente si las tensiones derivaran en una merma de capacidad de bombeo de hidrocarburos de la región. Una conflagración de mayor envergadura solo podría complicar la tímida recuperación prevista para la economía europea, debilitando el pulmón de las exportaciones.  

El escenario central sigue apuntando a un sólido crecimiento económico para este año, perdiendo algo de vigor en el próximo ejercicio, pero todavía manteniendo un diferencial muy relevante en relación a nuestros principales socios comunitarios. Es buen momento de encontrar consensos políticos para abordar los frenos a la inversión, generar confianza social y ensanchar el margen presupuestario que nos permita reaccionar ante nuevos shocks que acabarán por producirse. 

PETRÓLEO | El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio ha desatado una reacción de los mercados de hidrocarburos, ante el temor de una disrupción de la producción y de las exportaciones, particularmente de Irán. La cotización del barril de Brent se aproxima a los 80$, cuando apenas llegaba a los 70$ hace un mes, con una tendencia a la baja. El petróleo sigue teniendo un peso relevante en España, de modo que una subida del 10% de su precio redundaría en cinco décimas más de IPC (sin tener en cuenta los impactos indirectos o de segunda ronda).

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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IA conversacional: El futuro de la productividad empresarial

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La inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que las empresas operan. Pero aún estamos en una fase inicial. La IA Conversacional representa el siguiente gran avance, prometiendo transformar en profundidad el día a día de los profesionales. Impulsando la productividad y la calidad. Descubre cómo en este artículo.

En la realidad empresarial actual, la innovación es clave para el crecimiento. Buena parte de esos avances tecnológicos han pasado en los últimos años por la inteligencia artificial. Como CEO de ForceManager, he sido testigo de primera mano de cómo está redefiniendo la forma en que operamos.

Pero hay una revolución aún mayor en el horizonte: la IA Conversacional, que transformará la manera en la que interactuamos con nuestros sistemas tecnológicos, cambiando por completo nuestras dinámicas laborales. Como resultado, veremos un impulso sin precedentes en la eficiencia y la productividad.

CONTENIDO DEL POST

Más allá del «oye, Siri»

Cuando hablamos de IA Conversacional, no nos referimos únicamente a chatbots o asistentes virtuales simples como Siri o Alexa. Hablamos de una tecnología que puede comprender, procesar y responder al lenguaje humano de manera contextual y personal. En el ámbito empresarial, esto se traduce en una revolución en la forma en que recopilamos datos, tomamos decisiones y optimizamos procesos.

En ForceManager CRM, por ejemplo, hemos implementado un sistema de reporte por voz que permite a los equipos de ventas realizar el reporting de manera natural, simplemente grabando una nota de voz en el CRM. La IA transcribe, analiza y estructura esta información automáticamente, creando reportes detallados y proponiendo los siguientes pasos en cuestión de segundos. ¿El resultado? Un aumento exponencial en la cantidad y la calidad de los datos introducidos en el CRM.

Sin embargo, el potencial de la IA conversacional se extiende más allá de las ventas, abarcando todas las áreas de la gestión empresarial. Desde finanzas hasta recursos humanos, pasando por marketing y operaciones, la IA conversacional promete transformar cada interacción en una oportunidad para optimizar procesos y tomar decisiones más informadas.

El futuro: IA conversacional integrada en nuestros sistemas

La verdadera revolución llegará cuando la IA conversacional esté completamente integrada en los sistemas que usamos diariamente. Imaginemos un futuro donde nuestro CRM o ERP interactúa con nosotros de manera inteligente y proactiva.

En este escenario, la IA te llamará por teléfono después de una visita importante y te preguntará cómo ha ido y luego se encargará de reportarla en el CRM, realizar los emails de seguimiento, la oferta, oportunidad etc…  también le podrás preguntar: «¿Cuáles son las oportunidades de venta más prometedoras este mes?», recibiendo una respuesta detallada basada en el análisis de datos en tiempo real. O mejor aún, el software podría alertarte: «Basándome en el patrón de compras del cliente, es probable que necesite realizar un pedido en los próximos días. ¿Quieres que programe una llamada de seguimiento?»

CRM, ERP e IA, una combinación ganadora

La integración nativa de ForceManager CRM con Sage 50 y Sage 200 es un ejemplo perfecto de cómo la IA puede potenciar la eficiencia. Esta integración permite que la información fluya sin problemas entre diferentes departamentos, creando un ecosistema donde las decisiones se toman basadas en datos en tiempo real y contextualizados.

Por ejemplo, cuando un vendedor registra una venta potencial en ForceManager utilizando el reporte por voz, la IA estructura esta información en el CRM, crea el pedido y este viaja a Sage para ser validado con las reglas del negocio.

También podrías preguntar a la IA integrada de ForceManager, Dana AI, sobre los productos más vendidos, el riesgo de clientes, el historial de facturación y otros datos clave almacenados en Sage 50 y Sage 200, y obtener la respuesta al instante.

Esto no solo aumenta la productividad del equipo comercial al contar con los datos clave de Sage en movilidad. El equipo financiero se beneficia de un mejor flujo de la información al minimizar riesgos con clientes con crédito insuficiente y mejorar el seguimiento de acciones de recobro.

La nueva brecha digital: adaptarse o quedarse atrás

La IA no es el futuro lejano, es el presente. Las empresas que comiencen a explorar y adoptar estas tecnologías hoy estarán mejor posicionadas para liderar sus industrias mañana. Desde ForceManager, en colaboración con Sage, estamos decididos a estar a la vanguardia de esta revolución, ayudando a las empresas a sacar el mayor provecho de esta tecnología.

La clave está en ver la IA conversacional no como un reemplazo, sino como un potenciador de las capacidades. En un futuro próximo todos tendremos un asistente que nos ayude en nuestro trabajo y multiplique nuestra productividad.

Con estas herramientas, los profesionales pueden liberarse de tareas repetitivas y enfocarse en lo que realmente importa: la estrategia, la creatividad y las relaciones humanas que impulsan el éxito.

La IA está creando una nueva generación de profesionales altamente eficientes. Aquellos que la abrazan y la integran en sus procesos diarios están experimentando un crecimiento significativo en sus habilidades y productividad. Te animo a sumarte y a comprobar por ti mismo los enormes beneficios de estas tecnologías.

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El sector financiero ante el nuevo ciclo de rebajas de tipos de interés

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Ya se ha puesto en marcha, tanto por parte del Banco Central Europeo (BCE) como de la Reserva Federal de Estados Unidos, una nueva coyuntura de tipos de interés a la baja. En sus respectivas reuniones de septiembre, ambas autoridades monetarias los redujeron. Eso sí, la Fed, con 50 puntos básicos, frente a los 25 que aplicó el BCE. Este ya había lanzado el pistoletazo de salida con una primera disminución de 25 puntos básicos en junio. Ambos presidentes del BCE y la Fed comentaron además que se avecinan nuevas reducciones de tipos, más probables aún con el buen dato de inflación de septiembre. Positivas noticias macroeconómicas, porque suponen una victoria, ojalá definitiva, en la guerra contra la inflación. Unos costes financieros más bajos, además, ayudarán a reactivar la demanda de familias y empresas.

El nuevo entorno monetario afectará al sector bancario. No todos los efectos serán inmediatos, ya que hay mucha inercia en el negocio y los cambios de tipos en activos y pasivos no se deben notar tanto en los resultados de 2024, aunque el euríbor lleva un mes por debajo del 3%. A partir del ejercicio próximo, la historia puede ser distinta, porque el impacto de las rebajas de tipos actuales y las pronosticadas se estará dejando sentir más. La rentabilidad bancaria no contará con los mismos márgenes financieros de estos tres últimos años. Otras partidas de ingresos deberán contribuir más ante la disminución de márgenes.

Sin embargo, tampoco hay que pensar que esto vaya a poner patas arriba el sector. Los bancos están acostumbrados a operar y ser rentables con tipos muy bajos, o incluso negativos. Estuvieron así una década. Por supuesto, no es lo óptimo y genera demasiadas distorsiones en los mercados, pero tampoco se va a volver a ese escenario de tipos cero o muy bajos. La expectativa es que se queden en torno al 2%-2,5% a finales de 2025, si la inflación se mantiene a raya.

Para compensar los menores márgenes, una posibilidad es aumentar la cantidad de crédito concedida. Lo que pasa es que esta estrategia tiene sus límites. Aunque los niveles de riesgo de facto están casi bajo mínimos por la baja morosidad, que ha resistido bien la pandemia y la tensión inflacionaria, los diferentes segmentos de mercado se encuentran en coyunturas que no apuntan a un elevado crecimiento.

Por ejemplo, el mercado de hipotecas está lejos de recuperar la vitalidad de otros tiempos. Aunque tampoco se desea volver a una burbuja, hay bastante margen para poder crecer sanamente en ese negocio. El problema es que la falta de oferta de vivienda está afectando negativamente a las compras minoristas, y, por tanto, a la concesión de hipotecas. Por ello, a corto plazo será difícil que las hipotecas repunten con fuerza. Cierto es que el sector privado —con el bancario a la cabeza— deberá jugar un papel determinante en la construcción de nuevas casas, para lograr entre 150.000 y 200.000 nuevas unidades al año, que son las necesitadas en la próxima década. En todo caso, son cifras bien por debajo de las más de 700.000 viviendas nuevas anuales al comienzo de este milenio, que dieron lugar a la burbuja.

El segmento de crédito empresarial es otra línea de eventual crecimiento y sería beneficioso para la economía. También con limitaciones a ese potencial, por una regulación que es restrictiva, sobre todo en la financiación de activos intangibles como los digitales —con un colateral no físico—, que son una parte creciente de sus inversiones. Además, la mayor presencia de otros operadores —plataformas, fondos— en el crédito empresarial complica el alcance del mercado a capturar.

Sin embargo, las entidades financieras son los intermediarios mejor preparados para este tipo de crédito y debería de crecer en los próximos tiempos. En cuanto a otros tipos de crédito (para compra de bienes y servicios, por ejemplo), pueden ayudar si el consumo repunta. No obstante, su peso no es tan grande en los balances bancarios, y el impacto de su crecimiento no se notará tanto.

Nuevos negocios

La palanca de nuevos negocios será, asimismo, una vía de crecimiento de los ingresos. Con un menor margen financiero y con una inteligencia artificial en explosión, que ofrece innumerables posibilidades, los próximos años serán testigos de nuevos servicios y experiencias de usuario en el sector financiero. Es un reto irrenunciable para todas las entidades, con el telón de fondo de generar nuevos negocios e ingresos, pero también para poder mantener su competitividad en un entorno tecnológico. En todo caso, siempre sabiendo reconocer que no todo lo que se genera en IA tiene aún valor real.

Por último, los movimientos corporativos. Siempre que la rentabilidad bancaria está bajo mayor presión, las operaciones de fusiones y adquisiciones saltan a la palestra. En España está pendiente el desenlace de la opa hostil de BBVA a Sabadell, algo que no se resolverá inmediatamente, pero, sea cual sea el resultado, nada será igual en el futuro del mapa bancario y de la pugna competitiva en España, que seguramente seguirá dando noticias.

Y otras fusiones que entrarán en danza serán las transfronterizas. Hay un proceso en marcha —adquisición de Commerzbank por Unicredit—, de resultado incierto, pero también improbable que ocurra, por las resistencias del Gobierno alemán. Por esa razón, habrá que continuar esperando para que las empresas —bancos incluidos— puedan seguir la senda que marcó el exjefe del BCE Mario Draghi en su reciente informe sobre la competitividad europea.

Este artículo se publicó originalmente en el diario Cinco Días

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La crisis de la fecundidad y las políticas familiares: los incentivos económicos no bastan

El dato

Nuestra estimación provisional de la fecundidad en España para 2023 sitúa el número de hijos por mujer en el mínimo histórico de 1,12. De confirmarse esta cifra, sería ligeramente inferior al mínimo de 1998 (1,13 hijos por mujer).

Si el Instituto Nacional de Estadística acaba certificando este dato, España formará parte del grupo de países de la Unión Europea (UE) cuyos índices sintéticos de fecundidad (ISF) han caído, en 2023, a su mínimo histórico, pero, dentro de este grupo, además destacará por lo reducido de su cifra: Austria (1,23), Bélgica (1,47), Luxemburgo (1,23), Países Bajos (1,43), Suecia (1,45), Finlandia (1,26), Irlanda (1,5) y Lituania (1,18). Hace décadas que en ningún país de la UE la fecundidad es igual o superior al nivel de reemplazo. Las cifras más altas para 2023 se encuentran en Bulgaria (1,81) y Francia (1,68).


Tras el desplome de la fecundidad iniciado en 1977, la fecundidad en España se ha mantenido en niveles inferiores al reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer) desde 1981. Aunque experimentó una ligera recuperación durante la fase expansiva de principios de siglo, solo alcanzó los 1,44 hijos por mujer en 2008, impulsada, en parte, por la bonanza económica y, en parte, por la llegada de mujeres extranjeras a lo largo de la década anterior. La subsiguiente crisis económica coincidió con un nuevo descenso de la fecundidad que apenas se revirtió con la recuperación económica iniciada en 2013. Desde 2017 la tendencia ha vuelto a ser descendente.

Contexto

El descenso de la fecundidad en España y en el resto de Europa forma parte de un proceso global que no afecta únicamente a los países desarrollados. Hace unos meses la revista médica The Lancet publicó los resultados de una investigación que estimaba la fecundidad para un par de centenas de países y otros territorios desde 1950 hasta 2021, dando lugar a una de las bases de datos más completas al respecto. En ella se incluyen proyecciones de la fecundidad hasta el año 2100.

De los resultados presentados en el trabajo emergen dos mensajes fundamentales para el debate internacional. Primero, la fecundidad cae en todo el mundo, no solo en los países más ricos, y lleva haciéndolo varias décadas (gráfico 2). Segundo, en pocos lustros en (casi) todos los países del mundo la fecundidad caerá por debajo del nivel de reemplazo. Según el escenario básico, en Latinoamérica ya se ha llegado a ese punto. En la India, está próximo a alcanzarse. En los países de tradición musulmana, lo hará hacia 2040. También sucederá en el África subsahariana, aunque bastante más tarde, hacia 2075. A escala global, la investigación apunta a que el nivel de reemplazo quedaría atrás en 2030.


A raíz del artículo y durante algunos meses, el tema de la baja natalidad ocupó una posición preponderante en el debate público, esta vez a nivel mundial, enfatizando su conclusión principal: la población mundial disminuirá si la fecundidad global se mantiene por debajo del nivel de reemplazo. Se abordó el problema desde una perspectiva global, no limitado solo a los países ricos, lo cual es positivo. Sin embargo, aunque la caída de la fecundidad es un fenómeno generalizado, el rigor analítico aconseja distinguir entre dos modalidades.

Por un lado, muchos países, especialmente en el África Subsahariana, aún están en las primeras fases de su “revolución reproductiva”. Esto implica que, debido a la reducción de la mortalidad infantil ligada al desarrollo


económico, necesitan menos nacimientos para mantener o aumentar el número total de años vividos. En estos países, la caída de la fecundidad es secundaria frente a la prioridad de impulsar el crecimiento económico, lo que probablemente acabará conduciendo a tal caída. Algo similar ocurre en países de bajos ingresos que están cerca o ya han caído por debajo del nivel de reemplazo.

La segunda modalidad de descenso se da en países en los que la “revolución reproductiva” ha avanzado tanto que llevan años o décadas con fecundidades por debajo del nivel de reemplazo. Este es el caso de muchos países de la UE, donde la caída aún no se ha frenado o se han revertido solo aumentos temporales, ya desvinculados de la mortalidad infantil o del desarrollo económico. Aquí la baja fecundidad tiene, o tendrá en breve, efectos negativos en el sostenimiento del gasto asociado a las edades avanzadas debido al aumento de las tasas de dependencia de los mayores. Además, podría tener un impacto a medio y largo plazo tanto más, cuanto más dependa el crecimiento económico del aumento de la población en edad productiva (que de la productividad).

Dentro de la UE también existen diferencias importantes. Algunos países lograron mantener sus niveles de fecundidad por debajo, pero próximos al nivel de reemplazo durante un tiempo (gráfico 3). Francia, por ejemplo, alcanzó casi los dos hijos por mujer entre 2006 y 2014, pero estos niveles descendieron a 1,68 en 2023, muy cerca de su mínimo histórico (1,66). Bélgica y los Países Bajos también experimentaron una recuperación desde niveles cercanos a 1,5 hasta 1,8 y 1,9, pero en solo una década han revertido este avance, volviendo a niveles históricos mínimos en 2023 (1,47 y 1,43, respectivamente).


En el debate sobre la natalidad, los países nórdicos han sido frecuentemente elogiados por mantener niveles relativamente altos, a pesar de ser naciones muy ricas con un control muy avanzado de la mortalidad. Sin embargo, la recuperación de Suecia en la primera década de este siglo, que alcanzó casi los 2 hijos por mujer, se desvaneció en los doce años siguientes, alcanzando en 2023 un mínimo histórico de 1,45 hijos por mujer. De manera similar, Finlandia mantuvo niveles cercanos a 1,9 hijos por mujer desde principios de los años noventa hasta 2010, pero ha experimentado un desplome que la condujo, también, a su mínimo histórico de 1,26 en 2023. Dinamarca ha seguido un patrón similar, aunque su cifra para 2023 (1,5) es algo superior al mínimo de 1983 (1,3). En resumen, estos países “modelo” ya no destacan como antes y empiezan a parecerse cada vez más a aquellos que históricamente no han sido considerados referentes.

En otros países, la caída de la fecundidad fue aún más pronunciada y alcanzaron niveles cercanos a 1,2 o 1,3 hijos por mujer ya a finales del siglo XX. Este fue el caso de países mediterráneos como Italia, España y Grecia (aunque no Portugal), así como gran parte de los pertenecientes a Europa del Este. En este último grupo, se ha observado una recuperación, alcanzándose cifras entre 1,5 y 1,8 hijos por mujer (gráfico 4). Sin embargo, el hecho de que solo uno de estos máximos se haya alcanzado en 2023 sugiere una nueva tendencia en algunos países, como los bálticos y Polonia, de forma que es muy poco probable que recuperen niveles cercanos a los 2,1 hijos por mujer.


Las relativamente altas tasas de fecundidad que registraron durante varios años los países nórdicos, Francia, Bélgica o los Países Bajos se han atribuido frecuentemente en la discusión pública y/o académica a algunas políticas públicas o a ciertas características de sus mercados laborales. Casi todos ellos han financiado generosamente sus políticas familiares, lo que ha implicado notables transferencias públicas de rentas monetarias a las familias con hijos. La única excepción es la de los Países Bajos, que representaría otra modalidad de la promoción de la natalidad: hacer que esta y la participación de las madres en el mercado de trabajo sean compatibles a través del amplísimo uso de la contratación a tiempo parcial.

Lo cierto es que durante un tiempo (especialmente en la primera década de este siglo) la fecundidad y el gasto en políticas familiares y de infancia arrojaban correlaciones positivas: en los países con mayor gasto en porcentaje del PIB se observaba una mayor fecundidad, de manera que la demografía y, en general, las ciencias sociales tendieron a establecer una relación de causalidad entre estas dos variables. La asociación más estrecha entre ambas se verificó en 2012 (gráfico 5). Eso sí, ya entonces se comprobó la necesidad de un notable esfuerzo económico para conseguir un pequeño aumento de la fecundidad. En efecto, la fórmula de la recta de regresión sugiere que un aumento de 0,13 hijos en el ISF se asocia con un gasto extra del 1 % del PIB en políticas familiares. Aplicado a España, uno de los países con niveles de gasto en prestaciones familiares más bajo de toda la UE, esto implicaría que para hacer crecer el ISF desde su nivel en 2012, 1,32, hasta 1,5, el gasto tendría que aumentar 0,8 puntos del PIB, es decir, doblarse respecto a lo que supuso en 2012 (0,73% del PIB).


Sin embargo, en 2022, la relación entre las prestaciones familiares y la fecundidad prácticamente había desaparecido (gráfico 6). Diez años antes, en 2012, se podía pensar que el elevado gasto en prestaciones familiares en Finlandia (3,3 % del PIB) contribuía significativamente a mantener uno de los índices de fecundidad más altos de la época (1,8 hijos por mujer). Pero en 2022, esa conexión resulta más difícil de visualizar: aunque el gasto finlandés en prestaciones había disminuido solo ligeramente (2,9 % del PIB), seguía siendo de los más altos de la UE, mientras que la fecundidad en Finlandia había caído drásticamente hasta 1,32 hijos por mujer, una de las cifras más bajas de la región. Por su parte, Dinamarca representa un caso casi opuesto: su gasto en prestaciones se redujo notablemente, pero su fecundidad no experimentó en absoluto una caída proporcional.


En la década transcurrida entre 2012 y 2022 varios países aumentaron su gasto en prestaciones familiares, con resultados diversos en términos de la fecundidad de sus mujeres. En siete casos aumentó el gasto y la fecundidad (Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Letonia, Alemania y Portugal), pero en ocho creció el gasto a la vez que disminuía la fecundidad (Polonia, Estonia, Lituania, Países Bajos, Luxemburgo, Grecia, Italia y España). También en dos casos disminuyó o se mantuvo el gasto, pero aumentó la fecundidad (República Checa y Croacia). Así pues, en los diez restantes se redujo el gasto y cayó la fecundidad. El efecto conjunto de todos esos movimientos ha sido la mencionada ausencia de asociación sincrónica entre gasto y fecundidad.

Ante estos datos, cabe plantear tres argumentos alternativos. En primer lugar, puede ponerse en cuestión la eficacia de las prestaciones como instrumento para aumentar la fecundidad, al observar, en algunos casos, mínimos progresos a pesar de un aumento considerable en el gasto familiar. En segundo lugar, se puede defender que en ciertos países un incremento en el gasto sí ha coincidido con una leve mejora en la fecundidad. Por último, también se podría argumentar que, aunque la efectividad de aumentar las transferencias por hijos sea dudosa, conviene seguir apostando por políticas que satisfagan las preferencias reproductivas de quienes deseen crear familias y que señalicen el valor social y económico que adquiere el crecimiento de la población tanto mirando al presente como al futuro.

Lo cierto es que la variación internacional en la fecundidad ha ido reduciéndose, lo que dificulta su “explicación” aduciendo las diferencias en los niveles de gasto. Esto sirve para recordar la complejidad del fenómeno y la diversidad de sus causas. Entre estas, las políticas de transferencias monetarias por hijos han podido (y pueden ser) relevantes, pero constituyen solo una de las variables en una ecuación mucho más amplia en la que quizás los incentivos económicos no sean suficientes. Ante los acusados descensos de la fecundidad en Europa, y especialmente en los países que antes se consideraban modélicos por sus políticas de familia, este debate es particularmente necesario en España. La sociedad debería abordarlo en toda su complejidad, cobrando conciencia de las variadas causas y consecuencias de la caída de la fecundidad y juzgando la conveniencia y oportunidad de alterar lo que hoy parece una inercia natural. En esta discusión pública se debería escuchar en particular la voz de las mujeres y los hombres que quieren o querrían tener (más) hijos y, también, la de quienes han querido, pero no han conseguido cumplir este deseo.

Detrás del dato

En el texto se usa como medida de la fecundidad de cada país lo que suele denominarse indicador sintético de fecundidad (ISF) o indicador coyuntural de fecundidad (en inglés, total fertility rate), que estima el número de hijos que las mujeres en edad fértil (15 a 49 años) tendrían a lo largo de su vida si su fecundidad siguiera los patrones observados en el año en cuestión, desglosados por edad.

Se calcula sumando las tasas de fecundidad de las mujeres según su edad: nacidos vivos de madres de una edad / mujeres de esa edad en la población. Se mide en número de hijos por mujer. Un valor de 2,1 suele considerarse como el nivel en el que la población acabaría reemplazándose a largo plazo, si no tenemos en cuenta la inmigración y la emigración.

El último ISF publicado por el INE corresponde a 2022. El de 2023 que aquí se presenta se ha calculado siguiendo la misma metodología del INE, pero con datos provisionales de nacimientos y de población (cuadro 1).

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Europa se queda atrás en la carrera de la IA. ¿Va a acelerar el paso algún día?

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Uno de los diagnósticos que recoge el informe Draghi hace referencia a cómo el exceso regulatorio de la Unión Europea está “matando a sus compañías”, en particular a las pequeñas empresas tecnológicas. Sin embargo, el problema va más allá del escaso desarrollo tecnológico en Europa. 

En junio de este año Apple anunció su decisión de retrasar la implementación de su actualización de software con inteligencia artificial (IA) y otros servicios en Europa debido a la regulación comunitaria[1]. Este no es un caso aislado. Empresas como Google y Microsoft también han retrasado la introducción de sus innovaciones (Brand y Copilot, respectivamente) en Europa por temor a no cumplir con los requisitos regulatorios. La gota que ha colmado el vaso ha sido el anuncio de OpenAI de no traer a Europa, de momento, sus últimos desarrollos que, por ejemplo, permiten acceder a una descripción clara del entorno a personas con problemas de visión. Toda vez que el continente no dispone de sus propias tecnologías y depende en gran medida de las que se desarrollan en Estados Unidos, el hecho de que los europeos no puedan acceder a las mismas herramientas para su trabajo y vida cotidiana que los estadounidenses frena, en términos comparativos, el aumento de su productividad. 

Además del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) que entró en vigor en 2018, la Unión Europea ha puesto en marcha sucesivas legislaciones en los últimos tres años que no han sido bien recibidas por el sector tecnológico europeo: la Ley de Servicios Digitales (Digital Services Act) en 2022, la Ley de Mercados Digitales (Digital Markets Act) en 2023 y la Ley de IA en 2024. Según la Comisaria Europea de Competencia, estas regulaciones, formuladas bajo estándares éticos, buscan garantizar la competitividad de Europa en el sector tecnológico, a pesar de que el propio sector, la evidencia comparada con Estados Unidos, y ahora el informe Draghi insistan en que la sobreregulación está lastrando el crecimiento de la productividad en Europa. 

Por supuesto, el desarrollo tecnológico no puede ser ajeno a la protección de los consumidores, de la privacidad, la seguridad y la transparencia. Tampoco se puede explicar la falta de competitividad tecnológica europea en base a un único factor. Se trata de una historia con varios villanos. La framentación del mercado de capitales y del mercado digital, la escasez de fondos de capital riesgo, así como la baja inversión en I D o la aversión al riesgo de los europeos son otros elementos que los expertos señalan como lastres para el sector tecnológico europeo. Pero tampoco cabe duda de que al sumar a estos obstáculos la sobreregulación se amplifican las ya de por sí importantes barreras existentes para la innovación en Europa.

Una encuesta realizada en diciembre de 2023 por Funcas a una muestra representativa de la población española de 25 a 64 años ha puesto de relieve que la sociedad es plenamente consciente de que la Unión Europea se ha quedado atrás en la carrera por la IA. Ante la pregunta sobre quién creen que lidera la carrera por la inteligencia artificial, un 53% de los encuestados afirma que Estados Unidos está a la vanguardia, mientras que el 43% piensa que China ocupa el primer lugar (gráfico 1). Solo un 3% identifica a Europa como líder en este ámbito. Incluso al considerar el segundo lugar en la carrera por la IA, apenas el 12% menciona a Europa. En total, solo uno de cada seis encuestados sitúan a Europa en primer o segundo lugar en la carrera internacional por la IA. 


La mayoría de los encuestados en España muestran una clara preferencia por que la regulación se centre en controlar el desarrollo y funcionamiento de la IA en aspectos como el uso, la privacidad y la transparencia. Concretamente, cinco de cada seis encuestados (83%) creen que este debería ser el principal objetivo de la regulación comunitaria en materia de IA. Solo un 14% de los encuestados opinan que la prioridad debe ser fomentar la inversión y la innovación en IA para mantener la competitividad internacional de las economías europeas.

Ahondando en estos resultados, el control regulatorio sigue siendo la opción preferida en todos los grupos de edad, sexo y nivel educativo, aunque es ligeramente menor entre los hombres jóvenes, donde aún así alcanza a dos tercios de los encuestados. Las diferencias en función del conocimiento autopercibido de la IA son mínimas, y aunque hay una variación algo mayor entre diferentes niveles de uso de ChatGPT, sigue siendo pequeña. Incluso entre aquellos que consideran la IA como una oportunidad más que una amenaza, el 82% cree que la prioridad regulatoria debería ser el control.

Estos datos constatan una paradoja significativa: a pesar del escaso apoyo para fomentar la inversión en IA como prioridad regulativa, existe una conciencia clara (y acertada) de que Europa no está liderando en este campo. De lo que quizás no existe una conciencia clara es de las consecuencias. Andrew McAfee, cofundador y codirector de la Iniciativa sobre Economía Digital en el MIT, ha ilustrado este dilema desde una perspectiva histórica: “Quedarse (aún más) rezagado en inteligencia artificial y otras tecnologías que están transformando las economías hoy en día es casi tan perjudicial para la competitividad nacional como lo fue quedarse (aún más) atrás en la máquina de vapor durante la primera revolución industrial”.

Más información en el artículo La opinión pública ante la inteligencia artificial: conocimiento, expectativas y regulación, publicado en el número 39 de la revista Panorama Social.


[1] La Comisaria Europea de Competencia declaraba estar “bastante aliviada de no recibir un servicio actualizado por inteligencia artificial en mi iPhone“.

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Automatización y gestión eficiente de la tesorería: El caso de éxito de Orkli con Sage XRT

Con más de 1.000 trabajadores, presencia en tres continentes y un amplio pool bancario, Orkli necesitaba optimizar la gestión de la tesorería. Sage XRT Advanced, con sus funciones de contabilización automática, fue la opción ideal para centralizar todos los datos y usar los recursos de manera más estratégica. ¡Descubre más detalles!

  • El crecimiento empresarial trae aparejado numerosos desafíos, fundamentalmente a nivel financiero. La gran cantidad de operaciones en distintos países con varias entidades bancarias complejiza aún más la operativa.
  • Sage XRT Advanced es una solución flexible para controlar el riesgo financiero a través de funcionalidades como la gestión de tesorería, contabilización automática, conciliación contable, comunicación bancaria y reporting.

Con medio siglo a sus espaldas, en Orkli siguen abrazando la innovación como el primer día. Pioneros en Seguridad Gas, son un referente en soluciones de confort para hogares sostenibles en España y líderes en soluciones novedosas para calentadores y energía solar.

Muy pronto se convirtieron en uno de los mayores grupos industriales vascos y no tardaron en superar las fronteras nacionales, de manera que en la actualidad disponen de plantas productivas en Europa, Brasil y China, con delegaciones por todo el mundo.

Esa expansión les permite adaptarse mejor a las características de cada mercado y estar al lado del cliente. Pero también ha generado nuevas necesidades, en especial en materia de tesorería para tener una visión global de la matriz y las filiales en cada país.

CONTENIDO DEL POST

El principal reto de Orkli a nivel financiero

Las empresas que operan a nivel internacional tienen que lidiar con diferentes desafíos a la hora de administrar sus recursos económicos. Estos se deben fundamentalmente por las dificultades para gestionar, controlar y optimizar la liquidez del negocio. Las fluctuaciones en el tipo de cambio suelen generar pérdidas inesperadas. Por otro lado, la falta de coordinación cuando se trabaja con varios bancos puede conducir a:

  • procesos duplicados,
  • incumplimientos,
  • ineficiencias
  • y aumento de costes operativos, llegando incluso a afectar la cadena de suministro.

Mireia Atorrasagasti, responsable de Tesorería de Orkli, explicó: “contamos con un amplio pool bancario, con 10 bancos, 2 de ellos internacionales, y en torno a 25 cuentas en diferentes divisas. Queríamos tener todo centralizado en un mismo sitio y no tener que acceder a cada web para ver los movimientos y los saldos diarios de cada cuenta. La contabilización era manual, teníamos que entrar a cada cuenta de cada banco, ver los movimientos del día y contabilizarlos”.

Carecer de una gestión centralizada y automatizada de la tesorería no solo aumenta la ineficacia operativa, también puede conducir a la pérdida de oportunidades de inversión o expansión, así como a una desalineación estratégica con la visión de la empresa. Por ese motivo, Orkli decidió aprovechar todo el potencial de Sage XRT para contabilizar sus movimientos financieros.

Su capacidad para innovar, unida a la tecnología y a la profesionalidad de cada una de las personas que trabajan en Orkli, ha posicionado a la compañía como referente mundial en su sector. Pero tenían una necesidad imperiosa de optimizar la gestión de la tesorería.

Sage XRT Advanced, una solución flexible y eficiente de contabilización automática

Orkli siempre ha sido consciente de la importancia de la automatización como motor impulsor del crecimiento empresarial. Es por este motivo por el que usaba Sage XRT desde antes de 2016. Sin embargo, no fue hasta 2020 que comenzó a aprovechar su máximo rendimiento para contabilizar los movimientos.

A principios de 2024, Orkli nos pidió ayuda para actualizarse a Sage XRT Advanced, una versión que incluye mejoras y nuevas funcionalidades en los módulos de:

  • gestión de tesorería,
  • operaciones financieras
  • y gestión de pagos

con el objetivo de cubrir las necesidades más específicas de cada cliente. En LKS Next nos encargamos de que la transición se realizara de manera ágil y eficiente, dentro de los plazos previstos.

“LKS Next nos presentó la última versión de Sage XRT y desde el primer momento nos gustó mucho. Uno de los aspectos que más nos interesó fue la posibilidad de conciliar automáticamente un movimiento bancario con varias facturas tanto para cobros como para pagos, ya que nosotros pagamos por remesas tanto de transferencias como confirmings”, detalló Atorrasagasti.

El cambio a Sage XRT Advanced se produjo durante el inicio del ejercicio 2024, por lo que no era el momento idóneo para Orkli debido a la carga de trabajo. No obstante, en LKS Next nos aseguramos de que todo el proceso fluyera de la manera más rápida posible, adaptamos la solución y solventamos las dudas del personal.

La responsable de Tesorería confirmó la idoneidad de esa alianza estratégica: “la alta especialización y el profundo conocimiento de la solución por parte de LKS Next han permitido que crearan muchísimas reglas ellos mismos, y desde Orkli solo teníamos que validar el trabajo”. Confirmó además que “son muy árgiles, cercanos y siempre están dispuestos a ayudar”.

De Sage XRT Treasury a Advanced

Gracias a la implantación de Sage XTR y la ayuda de LKS Next, las capacidades de gestión de la tesorería de Orkli se han visto claramente reforzadas. Pasar de Sage XRT Treasury, la edición anterior del software, a la versión Advanced fue un cambio muy oportuno que permitió a Orkli aprovechar las nuevas funciones para agilizar su operativa diaria:

  • Emisión de pagos, proporcionando un canal único para la aprobación y envío de pagos y cobros con todos los bancos a nivel global.
  • Gestión de los instrumentos financieros actuales para facilitar la contabilización automática.
  • Administración de las inversiones en valores mobiliarios (fondos, acciones, SICAV…) para mejorar la posición y el control financiero derivado de dichas operaciones.
  • Automatización total del proceso de comunicación bancaria utilizando de forma flexible los canales más adecuados (EBICS, H2H, Editran, Swift…).
  • Obtención casi inmediata de la posición diaria de tesorería y propuestas de equilibrado de cuentas.
  • Alto porcentaje de conciliación entre los movimientos bancarios y las previsiones de tesorería, con reglas avanzadas, informes e histórico de conciliaciones.
  • Visibilidad completa de las previsiones y flujos de caja a corto y medio plazo para sacar el máximo partido de la liquidez empresarial.
  • Mayor control de las operaciones financieras (préstamos, avales, rentings, leasings…) con cuadros de amortización, vencimientos de deuda y gestión del ciclo de vida de todas las transacciones.
  • Máximos estándares de seguridad que facilitan el control de los procesos de tesorería y minimizan el riesgo de fraude, garantizando el cumplimiento normativo.

¿Qué ha ganado Orkli con la automatización de su gestión financiera?

“La opción que ofrece para la contabilización automática de los movimientos nos hizo ser mucho más ágiles. Se contabilizan en torno a 40.000 movimientos al año, de los cuales más del 95 % se generan automáticamente. Además, podíamos tener toda la información del cash flow en el mismo sitio y con opción de obtener los informes que nos interesaban sin tener que entrar en cada web bancaria”, apuntó la responsable de Tesorería de Orkli.

La contabilización automática les ha permitido reducir los errores y el trabajo manual, lo que ha aumentado la productividad en su día a día. También ha mejorado la gestión contable, aportando una mayor precisión y eficiencia. Esto se debe a la capacidad de controlar toda la información en tiempo real y tener a mano informes permanentemente actualizados.

“Con la nueva versión de Sage XRT Advanced intentamos hacer la contabilización de los movimientos diariamente. Y si antes nos llevaba toda la mañana contabilizar todos los movimientos del día anterior, ahora el proceso es muy rápido. Se concilian muchos automáticamente y solo tenemos que gestionar algunos de ellos, que normalmente son casos especiales como pagos anticipados sin previsión. Sin duda, ha sido un cambio muy beneficioso para nosotros, ya que tenemos que invertir bastante menos tiempo para hacer el mismo trabajo de antes”, señaló Atorrasagasti.

En resumen, Sage XRT Advanced ha supuesto un salto cualitativo en la gestión de la tesorería de Orkli. De la mano de LKS Next, la empresa ha automatizado muchas de las tareas repetitivas, acelerado el flujo de trabajo y reforzado su control financiero, manteniendo al día la contabilidad de una organización que opera a nivel internacional.

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Cómo pueden los directores financieros convencer a los empleados de la importancia de la IA

8 minutos de lectura

La Inteligencia Artificial (IA) está revolucionando el mundo empresarial, pero su adopción en las finanzas aún enfrenta resistencia. En este artículo encontrarás ejemplos prácticos para que los directores financieros puedan convencer a sus equipos de la importancia de la IA.

  • La IA puede mejorar significativamente la precisión de las previsiones financieras y reducir los errores en la introducción de datos.
  • Además, las herramientas de IA proporcionan una visión más global de las finanzas empresariales y mejoran el rendimiento de los equipos financieros.

La Inteligencia Artificial (IA) está en todas partes. Pero su adopción en las empresas no se produce al mismo ritmo en todos los casos. Por ejemplo, muchas funciones informáticas ya se han automatizado con herramientas inteligentes y los modelos de procesamiento del lenguaje natural (PLN) facilitan a los usuarios la búsqueda de respuestas a preguntas tecnológicas.

Pero cuando se trata de finanzas, algunas empresas suelen ser más reticentes a aprovechar las herramientas de IA, a menudo mencionando preocupaciones en torno a la seguridad, la precisión y la adopción.

En este artículo, encontrarás consejos prácticos para que, como responsable de finanzas, consigas que los directivos, los equipos, los clientes y otras partes interesadas se unan a la IA.

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¿Qué puede hacer la Inteligencia Artificial (IA) en las finanzas?

La Inteligencia Artificial (IA) en finanzas utiliza algoritmos de aprendizaje automático (ML) para mejorar la toma de decisiones y agilizar las operaciones. Estas herramientas pueden predecir el comportamiento del mercado, reducir el riesgo de inversión y automatizar procesos laboriosos como la introducción de datos. Lo que distingue a la IA de los procesos informáticos tradicionales es su capacidad de “aprendizaje”, que se logra mediante el entrenamiento con conjuntos de reglas y datos específicos.

Una vez entrenadas, las herramientas de IA pueden acceder a conjuntos de datos más grandes y aplicar lo aprendido para evolucionar y mejorar sus funciones.

Algunos ejemplos

Por ejemplo, una herramienta de recomendación presupuestaria puede utilizar datos históricos y actuales junto con variables de mercado controladas para ofrecer recomendaciones precisas y adaptadas a las condiciones cambiantes del mercado. Este enfoque permite a las soluciones de IA evolucionar continuamente, proporcionando un valor creciente a las funciones financieras

Por ejemplo, si tienes que crear un presupuesto para las condiciones A, B y C:

  • Una vez que los resultados son precisos y coherentes, la herramienta tiene acceso a conjuntos de datos más amplios y se le pide que los interprete utilizando las reglas presupuestarias entrenadas.
  • Aunque estos nuevos datos pueden no coincidir con los proporcionados, los procesos «aprendidos» por la solución le permiten llegar a conclusiones independientes que luego pueden ser revisadas por el personal para comprobar su exactitud y viabilidad.

Cómo puede beneficiar la IA a las funciones financieras

Las herramientas de IA ofrecen varias ventajas para las funciones financieras, entre ellas destacamos las siguientes.

Mejora de las previsiones

La previsión del mercado y la demanda son tareas complejas influenciadas por múltiples factores. La IA ayuda a resolver estos problemas recopilando y analizando datos de diversas fuentes, lo que permite a los directores financieros tomar decisiones más informadas.

Destacado: La IA puede descubrir patrones en los datos que los humanos podrían pasar por alto, proporcionando una ventaja competitiva en la planificación financiera.

Reducción de los porcentajes de error

La introducción manual de datos es propensa a errores. Las herramientas de IA pueden automatizar este proceso, reduciendo la tasa de error y permitiendo que los equipos se concentren en tareas más estratégicas.

Destacado: Un pequeño error en la introducción de datos puede costar miles de euros. La IA minimiza estos riesgos, mejorando la precisión y eficiencia.

Mayor visibilidad

La IA puede buscar simultáneamente en varias bases de datos, proporcionando una visión más completa de las finanzas empresariales. Esto ayuda a los directores financieros a tomar decisiones más informadas y estratégicas.

Destacado: La capacidad de la IA para analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real ofrece una visibilidad sin precedentes, crucial para la toma de decisiones.

Mayor rendimiento

Las herramientas de IA mejoran la eficiencia de los equipos financieros al automatizar tareas repetitivas y proporcionar acceso rápido a la información necesaria. Esto permite a los equipos centrarse en actividades de mayor valor añadido.

Destacado: La IA no solo ahorra tiempo, sino que también mejora la calidad del trabajo realizado por los equipos financieros, impulsando el rendimiento general.

Cómo ayudar a integrar la IA en tu empresa

Integrar la inteligencia artificial (IA) en una empresa puede ser un desafío, pero con la estrategia adecuada, es posible aprovechar al máximo sus beneficios. En esta sección, exploraremos cómo los directores financieros pueden facilitar la adopción de la IA en sus organizaciones.

Ejecutivos de alto nivel

Para conseguir el apoyo de los altos ejecutivos, es crucial centrarse en los resultados empresariales. Explica cómo la IA puede ahorrar dinero y tiempo, y cómo puede mejorar la eficiencia operativa.

No digas: “La nueva herramienta X permitirá a los equipos buscar fácilmente en múltiples bases de datos y reducir las tasas de error en la introducción de datos.”

En su lugar, puedes decir: “Utilizando la nueva herramienta X, podemos ahorrar Y cantidad de dinero en Z cantidad de tiempo, además de reducir la sobrecarga necesaria para la introducción manual de datos.”

Equipos financieros

Convencer a los equipos financieros de adoptar nuevas herramientas de IA requiere demostrar sus beneficios prácticos y proporcionar tiempo para la adaptación.

No digas: “La nueva herramienta X es mucho mejor que nuestro sistema actual.”

En su lugar, puedes decir: “La nueva herramienta X incluye características A, B y C que la actual herramienta Y no tiene. En las próximas semanas os daremos acceso a la nueva herramienta X para que podáis probarla y hacernos llegar vuestros comentarios.”

Clientes

Los clientes pueden estar preocupados por la privacidad y la seguridad de sus datos. Es importante asegurarles que sus datos están seguros y que la IA mejorará su experiencia.

No digas: “Estamos implementando la herramienta X a partir de .”

En su lugar, puedes decir: “A partir de , estamos comenzando nuestro despliegue de la herramienta X. Esta solución de IA nos ayudará a atender mejor tus necesidades con mejores previsiones y análisis de mercado, además de una mayor seguridad.”

¿Qué desafíos suelen enfrentar los equipos financieros al adoptar la IA?

La Inteligencia Artificial (IA) puede traer numerosos beneficios, pero también presenta varios desafíos. Aquí encontrarás algunos de los más comunes.

DESAFÍOS RESUMEN EJEMPLO
1. Privacidad y seguridad de los Datos Los equipos financieros manejan grandes volúmenes de datos sensibles, lo que hace que la privacidad y la seguridad sean una preocupación principal.  Ejemplo: Las instituciones financieras deben asegurarse de que los datos utilizados por los algoritmos de IA estén anonimizados y que se obtenga el consentimiento adecuado para su uso.
2. Silos de datos Los datos financieros a menudo están fragmentados en diferentes sistemas y departamentos, lo que dificulta su integración y análisis. Ejemplo: Un banco puede tener datos de clientes dispersos en sistemas de CRM, bases de datos de transacciones y plataformas de marketing, lo que complica la creación de un modelo de IA cohesivo.
3. Calidad de los datos La calidad de los datos es crucial para el éxito de cualquier proyecto de IA. Datos incompletos, incorrectos o desactualizados pueden llevar a resultados inexactos y decisiones erróneas. Ejemplo: Antes de implementar IA, las empresas deben invertir tiempo en la limpieza y preparación de los datos, asegurando que estén en un formato adecuado para el análisis.
4. Cumplimiento normativo El sector financiero está altamente regulado, y la adopción de IA debe cumplir con diversas normativas y estándares de cumplimiento. Esto incluye garantizar la transparencia de los algoritmos utilizados. Ejemplo: Las instituciones deben ser capaces de explicar cómo sus modelos de IA toman decisiones, especialmente en áreas sensibles como la aprobación de créditos o la detección de fraudes.
5. Brecha de habilidades La implementación de IA requiere habilidades especializadas en ciencia de datos, aprendizaje automático y análisis de datos. Muchas organizaciones enfrentan dificultades para encontrar o capacitar a empleados con estas competencias. Ejemplo: Las empresas pueden necesitar invertir en programas de capacitación interna o contratar nuevos talentos con experiencia en IA y análisis de datos.
6. Resistencia al cambio La adopción de nuevas tecnologías a menudo encuentra resistencia por parte de los empleados que están acostumbrados a los sistemas y procesos tradicionales. Es crucial gestionar el cambio de manera efectiva para asegurar una transición suave. Ejemplo: Involucrar a los empleados en el proceso de implementación de IA, proporcionando formación y demostrando los beneficios prácticos, puede ayudar a reducir la resistencia.
7. Interpretabilidad del modelo Los modelos de IA pueden ser complejos y difíciles de interpretar. Es esencial que los equipos financieros comprendan cómo y por qué la IA llega a ciertas conclusiones para poder confiar en sus recomendaciones. Ejemplo: Utilizar técnicas de IA explicable (XAI) puede ayudar a desglosar las decisiones del modelo y hacerlas más comprensibles para los usuarios finales.
8. Costes de implementación La implementación de IA puede ser costosa, tanto en términos de tecnología como de recursos humanos. Las empresas deben evaluar cuidadosamente el retorno de la inversión (ROI) antes de embarcarse en proyectos de IA. Ejemplo: Realizar un análisis de costo-beneficio detallado puede ayudar a las organizaciones a decidir si la inversión en IA es viable y cómo puede impactar positivamente en sus operaciones.

Estos desafíos requieren una planificación cuidadosa y una estrategia bien definida para ser superados. Con el enfoque adecuado, los equipos financieros pueden aprovechar al máximo las ventajas de la IA mientras mitigan los riesgos asociados.

En definitiva, la adopción de la IA en las finanzas ofrece ventajas sustanciales, pero requiere una estrategia bien pensada y una comunicación efectiva. Los directores financieros deben centrarse en los beneficios tangibles y abordar las preocupaciones de todas las partes interesadas para asegurar una implementación exitosa.

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