La agencia de calificación Moody’s Ratings ha dado un espaldarazo a la estrategia financiera de Banco Sabadell al decidir elevar la perspectiva de sus depósitos a largo plazo, pasando de una calificación previa de estable a una netamente positiva. Este movimiento no es una cuestión menor, ya que refleja la confianza de los analistas en que la entidad vallesana mantendrá una trayectoria de saneamiento y solidez en sus balances durante los próximos periodos de revisión, lo que supone un alivio para los inversores y clientes que siguen de cerca la salud del banco.
Esta actualización ha sido comunicada de forma oficial a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, confirmando que, más allá del cambio en la perspectiva, se mantienen estables otras notas importantes como la calificación de la deuda sénior no garantizada. Lo que realmente ha llamado la atención de los expertos es que esta mejora responde a una evolución favorable en la calidad de los activos, una tendencia que parece haber echado raíces en el negocio doméstico de la entidad tras un periodo de ajustes significativos en su exposición al riesgo.
Factores clave en la mejora de la calidad de los activos

Además, la agencia no ha pasado por alto que el banco parece haber encontrado un punto de equilibrio en su rentabilidad. Aunque el entorno económico europeo presenta sus desafíos, se estima que la entidad logrará mantener unos beneficios estables, apoyados por un margen de intereses que, según las previsiones actuales, retomará una senda de crecimiento trimestral a partir de mediados del próximo ejercicio. Esta capacidad para generar ingresos recurrentes es lo que permite que el perfil crediticio básico del banco se vea reforzado frente a posibles turbulencias externas.
Perspectivas de futuro y condiciones para el rating
De cara a lo que está por venir, Moody’s ha dejado la puerta abierta a nuevas subidas en las calificaciones si el Sabadell es capaz de consolidar su buena racha en la gestión de activos y mantiene unos niveles de capital y liquidez robustos. No obstante, también se muestran cautos al señalar que la mejora de la deuda sénior no garantizada es un camino algo más complejo, ya que este tipo de notas suele estar muy ligado a la calificación soberana del Reino de España y a la estructura de pasivos que el banco decida mantener para absorber posibles pérdidas en escenarios de resolución.
Por el lado de las advertencias, que nunca faltan en estos análisis, se menciona que cualquier incremento notable de los préstamos dudosos o una merma en la solvencia por un consumo excesivo de capital podría dar al traste con esta tendencia positiva. Es un recordatorio de que, aunque las cosas pintan bien ahora, la vigilancia sobre la morosidad y la capacidad de absorción de pérdidas sigue siendo fundamental para no ver presionadas a la baja las notas de los depósitos y de la deuda en circulación.
La situación actual de la entidad refleja un balance mucho más saneado donde la gestión del riesgo doméstico ha tomado el protagonismo para compensar cambios estructurales previos. Con la mirada puesta en un margen de intereses al alza y una ratio de activos problemáticos bajo control, el banco encara los próximos meses con una posición de mayor fortaleza en el mercado europeo, siempre condicionado a que la estabilidad macroeconómica y la calificación crediticia del país sigan remando a favor de los intereses del sector bancario nacional.