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La mejora del Sistema Nacional de Salud español pasa por reformar la legislación y la gestión del personal sanitario

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Las actuales negociaciones entre el Ministerio de Sanidad y las corporaciones de profesionales sanitarios, así como el Informe SESPAS 2024 han puesto de actualidad los problemas de la legislación y la gestión de personal del SNS, rígidamente burocráticas. Ya el Informe Abril en 1991 decía que “el marco laboral estatutario no responde a las necesidades actuales y no encauza los conflictos que plantean las relaciones de personal en el ámbito sanitario, especialmente si se pretende incorporar criterios exigentes de productividad y eficiencia; por ello, algunos profesionales se encuentran lógicamente desmotivados”. Hoy, ¡34 años después!, estas palabras siguen siendo ciertas y dicho marco ha cambiado muy poco, e incluso se ha reforzado. Su reforma se considera por los especialistas uno de los nudos gordianos que tienen apresado al SNS, a pesar de que la organización, el personal y los incentivos son la clave del arco en de los sistemas sanitarios, mucho más que los recursos disponibles. El modelo burocrático actual –que busca seguridad jurídica– debería equilibrarse con el modelo gerencial –que busca eficacia–, por etapas sucesivas prudentes.

La cuestión central no parece ser el número de médicos (superior a la media de la UE y 13ª posición entre los países de la OCDE). En cambio, es reducido el número de enfermeras y escasa la incorporación de personal técnico. Por otro lado, entre 2014 y 2023 se han incrementado notablemente (30,8 %) los médicos de hospital y mucho menos (5,9 %) el resto. El problema es el desajuste entre profesionales y puestos de trabajo y los desequilibrios en la disponibilidad de especialistas. Otras dificultades se acumulan. El número de horas efectivas por trabajador desde 2014 a 2023 ha bajado, debido a la reducción de la jornada media semanal y al crecimiento de las horas no trabajadas, seguramente por la feminización y el mayor absentismo, al menos en parte derivado del desgaste causado por la pandemia. El envejecimiento es intenso con jubilaciones numerosas, coincidentes y próximas. La excesiva fragmentación de especialidades médicas y la consiguiente segmentación de servicios dificultan la longitudinalidad de la asistencia y el trabajo en equipo.

Las condiciones de reclutamiento, selección y asignación de puestos de trabajo son extraordinariamente deficientes y dificultan la estabilidad de los equipos de trabajo, fundamental para la calidad de la asistencia. A ello se unen la rigidez para la movilidad y la adaptación a las circunstancias y la falta de carrera profesional. Para sortear la rigidez de la contratación estable y la imprevisibilidad de la financiación se ha recurrido –mucho más allá de lo razonable– al personal temporal (interinos y sustitutos estatutarios pasaron del 28,5 % en 2012, al 42,2 % en 2023), generando insatisfacción de los profesionales y excesiva rotación de las plantillas. Esta práctica se espera que disminuya por efecto de la reforma de 2022, aunque sus causas profundas no se han atacado. Las retribuciones de los médicos en términos reales no han crecido en tiempos recientes y parecen ser bajas en España comparadas con las de la UE y otros países desarrollados, aunque no tanto en paridad de poder de compra. Pero el salario de los médicos especialistas en 2022 estaba en España 2,8 veces por encima del salario medio y por encima del salario medio bruto en el sector público. Las retribuciones variables pesan poco y los complementos incentivadores han sido desnaturalizados por una cultura igualitarista. No sólo se habría de tratar de incentivos monetarios, sino también de las variadas dimensiones de la compensación de profesionales de alta especialización, singularmente la conciliación laboral y familiar, dada la creciente feminización. Están presentes, además, incentivos negativos, en particular la plaza “en propiedad”. La dualidad entre el creciente ejercicio de la medicina en el sector público y privado, plantea conflictos de interés y puede afectar a la calidad del servicio. Finalmente, está ausente la evaluación del rendimiento como herramienta de gestión y de motivación y reconocimiento.

Las verdaderas dificultades no son técnicas, ni de escasez de recursos, son políticas. Unas derivan de la situación general. Otras consisten en las resistencias al cambio de políticos, funcionarios, sindicatos y corporaciones profesionales y grupos de interés. Sin embargo, es esperanzador que los mismos profesionales sanitarios, durante la pandemia de la COVID-19, hicieran saltar por los aires muchas de estas rigideces.

Esta entrada es un resumen del apartado sobre política de personal del documento “Dictamen de la Comisión Parlamentaria de Reconstrucción Social y Económica de 2020 ¿Una hoja de ruta para la sanidad española?” que próximamente publicará Funcas.

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Alemania, año 2025. Crisis y cambio estructural (II)

El paquete financiero alemán: más que un premio, un apremio

Por sus pasos contados avanza el proceso de decisión que persigue provocar el giro económico en Alemania (Wirtschaftswende). Las dos cámaras del Parlamento (Bundestag y Bundesrat) ya han aprobado las reformas constitucionales que permitirán al probable gobierno de Gran Coalición entre cristianodemócratas (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD) impulsar grandes inversiones públicas a través de dos mecanismos extraordinarios: la suspensión del “freno de la deuda” para los gastos en defensa que superen el 1% del PIB, y el “fondo especial para infraestructura” por un importe de 500 millardos. 

¿Refleja este amplio respaldo parlamentario el apoyo mayoritario de los sectores representativos de la sociedad y la economía alemanas? El perentorio “ja” (sí) con el que se recibieron inicialmente las propuestas de masiva expansión fiscal se ha ido tornando, con el correr de los días, en un “jein”, expresión coloquial que combina el “ja”y el “nein”, y que cabe traducir al idioma español como un “sí, pero…”. 

Lo cierto es que las encuestas de opinión muestran holgadas mayorías de la población adulta (aproximadamente dos tercios) a favor tanto del fondo para infraestructuras, como del incremento de los gastos en defensa sin restricción presupuestaria. Ahora bien, ponen asimismo de manifiesto la pérdida de confianza que ha sufrido el líder de la CDU/CSU, Friedrich Merz, por defender una posición de política económica discrepante del programa electoral con el que ganó las elecciones al Bundestag. Por tanto, los ciudadanos responden: sí al giro económico, pero… no nos gusta que nos engañen.

Aunque las “voces autorizadas” que se pueden escuchar en el debate público también manifiestan comprensión hacia un plan de choque financiero para sacar a Alemania de sus crisis, lo hacen con algunos matices. Si entre los sindicatos se percibe entusiasmo, las organizaciones empresariales exhiben una satisfacción “condicionada”, compartida básicamente, con más o menos reservas, por la comunidad de expertos. 

Así, mientras la Confederación Sindical Alemana celebra la “ofensiva inversora” para acometer la modernización del país, a la vez que destaca los objetivos de “una ocupación segura y una economía sostenible”, las principales asociaciones representativas del mundo empresarial han exigido, en una declaración conjunta, una “agenda de reformas audaz” para reducir la carga burocrática y fiscal que soportan las empresas, revisar los sistemas de prestaciones y servicios sociales y generar una oferta suficiente de mano de obra cualificada para relanzar la economía1.

Este mensaje encaja en el argumentario de los expertos con más presencia en los medios de comunicación, aun cuando en el seno de esta comunidad de economistas se aprecian algunas diferencias de criterio2. Goza de amplio consenso la posición favorable al endeudamiento para mejorar la defensa y seguridad; suscita, en cambio, menor acuerdo la voluminosa dotación del fondo para infraestructuras. 

Algunos de los más reputados economistas, como Moritz Schularick, presidente del Instituto de Economía Mundial (IfW, Kiel), Michael Hüther, director del Instituto de Economía Alemana (IW, Colonia) y Jens Südekum (Universidad de Düsseldorf) valoran positivamente la financiación a crédito de inversiones infraestructurales como palanca para aumentar la productividad y competitividad de la economía3. Más críticos hacia el mega-fondo se muestran otros expertos, como Clemens Fuest, presidente del Instituto Ifo (Ifo Institut, Múnich), Marcel Fratzscher, director del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW, Berlín), así como también Monika Schnitzer y Veronika Grimm, ambas miembros del Consejo de Expertos para la Evaluación del Desarrollo Económico (Wiesbaden), institución con el mandato legal de emitir periódicamente  informes independientes sobre la economía alemana. Estas y estos economistas advierten a menudo de la posible tentación política de desplazar hacia el fondo especial gastos públicos que deben cubrirse con el presupuesto ordinario y temen que la prodigalidad fiscal desincentive la necesaria, pero impopular, racionalización del gasto público (en particular, del social), provoque excesiva inflación y hunda la confianza de los mercados financieros en Alemania deteriorando su condición de “ancla de estabilidad fiscal” en la eurozona. Demandan, además, que las inversiones que se acometan con el fondo especial sean productivas, y para serlo, requerirán que la población trabaje más (lo que exige activar la ocupación de mujeres e inmigrantes, controlar mejor el extendido absentismo, retrasar la edad jubilación e incluso suprimir algún día festivo). 

Pero subrayen más las oportunidades o los riesgos del endeudamiento público, los expertos coinciden en señalar que Alemania precisa reformas de gran calado en los ámbitos de la administración pública, el sistema de protección social, la energía y el clima, la fiscalidad y la inmigración; de ahí su insistencia en que queda la parte más difícil y dura de un proyecto titánico, la Wirtschaftswende, hasta el momento solo trazada a grandes rasgos. 

Por tanto, escuchando a los responsables de los grandes think tanks económicos alemanes, cabe discernir también un “jein”: sí al giro económico, pero… el caudal de dinero público no es un premio, sino un apremio. 


1 Firman esta declaración la Confederación de Asociaciones de Empresarios Alemanes (Bundesvereinigung der Deutschen Arbeitgeberverbände, BDA-Die Arbeitgeber), la Federación de Industrias Alemanas (Bundesverband der Deutschen Industrie, BDI), la Cámara de Industria y Comercio Alemana (Deutsche Industrie und Handelskammer, DIHK) y la Confederación de la Manufactura Alemana (Zentralverband des Deutschen Handwerks, ZDH). La declaración conjunta en: https://arbeitgeber.de/mehr-wachstum-und-beschaeftigung-was-aus-sicht-der-wirtschaft-zu-tun-ist/ 

2 Seis de los siete economistas citados en este texto figuran entre los diez primeros en el ranking de economistas que anualmente publica Initiative Neue Soziale Marktwirtschaft.

3 Estos tres economistas, junto con Clemens Fuest (que ocupa la primera posición del ranking de economistas [nota 2]), elaboraron el documento técnico de propuestas que sirvió de base para la discusión sobre el paquete financiero en las conversaciones de sondeo entre la CDU/CSU y el SPD durante los primeros días de marzo. 

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