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Seguro de crédito comercial: cómo proteger tus ventas y tu liquidez


seguro de credito comercial

El seguro de crédito comercial se ha convertido en una de las herramientas financieras más potentes para las empresas que venden a plazo, tanto en el mercado nacional como en el internacional. No solo protege frente a los impagos, también ayuda a seleccionar mejor a los clientes, a negociar con los bancos en mejores condiciones y a crecer con mucha más seguridad, incluso en contextos de inestabilidad económica.

Lejos de ser un producto reservado a grandes corporaciones, el seguro de crédito está pensado para todo tipo de compañías que conceden crédito a sus clientes: pymes, exportadores habituales, negocios que quieren empezar a vender fuera o empresas con un volumen de ventas elevado dentro de España. A lo largo de este artículo vamos a desgranar con todo detalle qué cubre, cómo funciona, cuánto cuesta, qué modalidades existen (incluyendo las gestionadas por CESCE por cuenta del Estado) y por qué aseguradoras como Coface, Solunion, Crédito y Caución o Cesce son referentes en este ámbito.

Qué es el seguro de crédito comercial y qué riesgos cubre

El seguro de crédito comercial es una póliza que protege a la empresa frente al riesgo de que sus clientes no paguen las facturas derivadas de la venta de bienes o prestación de servicios a crédito. Es decir, cubre los riesgos de impago de las operaciones comerciales tanto en el mercado interior como en el exterior, convirtiéndose en una auténtica red de seguridad para la tesorería.

Este tipo de seguro se centra en los llamados riesgos comerciales, que son los que se producen en el ámbito mercantil y suelen estar ligados al incumplimiento de pago por parte de empresas privadas. Su manifestación más evidente son las situaciones de quiebra, concurso de acreedores, suspensión de pagos o morosidad prolongada que acaban poniendo contra las cuerdas a los proveedores.

Dentro del seguro de crédito se distingue habitualmente entre insolvencia de hecho e insolvencia de derecho. La insolvencia de hecho se refiere a la morosidad prolongada: por ejemplo, cuando ha transcurrido un plazo relevante (en ciertos productos se toma como referencia seis meses desde la comunicación de la insolvencia provisional) sin que el deudor haya pagado total o parcialmente la deuda asegurada.

Por otro lado, la insolvencia de derecho aparece cuando el deudor entra formalmente en un procedimiento de insolvencia: concurso, quiebra, suspensión de pagos u otras figuras legales similares. En estos casos, la póliza de seguro de crédito contempla la indemnización una vez se cumplan las condiciones establecidas en contrato y se haya acreditado dicho estado.

Además de cubrir estos impagos, muchas pólizas integran servicios de recobro de deudas, en los que la aseguradora se encarga de reclamar y gestionar el cobro de facturas vencidas, incluso antes de que sean declaradas definitivamente incobrables. Esto alivia a la empresa de una carga administrativa y legal importante, a la vez que aumenta las posibilidades de recuperar parte o la totalidad de los importes pendientes.


poliza de seguro de credito comercial

Cómo ayuda el seguro de crédito al equipo comercial y a la prospección

Uno de los primeros grandes retos del área de ventas es la prospección comercial: encontrar potenciales clientes que no solo estén interesados en el producto o servicio, sino que además tengan capacidad real de pago. No basta con detectar empresas con encaje comercial; es fundamental disponer de información fiable sobre su situación financiera.

El seguro de crédito comercial proporciona a la empresa informes de solvencia y riesgo sobre sus clientes actuales y potenciales. Gracias a las bases de datos, herramientas de análisis y modelos internos de las aseguradoras, el equipo comercial puede conocer el riesgo de impago asociado a una empresa antes de cerrar una operación relevante a crédito.

En contextos de crisis económica o de elevada incertidumbre, la solvencia de los clientes puede deteriorarse con rapidez, elevando el nivel de impagos. Contar con una póliza de seguro de crédito significa disponer de información actualizada y contrastada que respalde la toma de decisiones comerciales, permitiendo ajustar límites de crédito, plazos de pago y condiciones con cada cliente.

Además, muchas aseguradoras complementan la cobertura con servicios específicos de evaluación de riesgos y monitorización continua de la cartera de clientes. Esto ayuda a anticipar problemas de cobro, a renegociar condiciones cuando aparecen señales de alerta y a reorientar la estrategia de ventas hacia clientes y mercados más seguros.

En la práctica, el seguro de crédito se convierte en un auténtico aliado del departamento comercial: facilita la apertura de nuevas cuentas, respalda el aumento de límites de crédito y da argumentos sólidos cuando se negocian operaciones de importe elevado, tanto en España como en el exterior.

Cómo se calcula el precio de un seguro de crédito comercial

Al igual que ocurre con otros tipos de seguros, la prima del seguro de crédito se determina en función del nivel de riesgo asumido por la aseguradora. En este caso, lo que se analiza es la probabilidad de impago de los créditos comerciales que la empresa concede a sus clientes. Cada póliza es única y se ajusta a la realidad de cada asegurado.

Una vez evaluado el conjunto de factores de riesgo, el precio del seguro se suele expresar como un porcentaje sobre las ventas anuales aseguradas. Este porcentaje puede variar de forma notable según la calidad de la cartera de clientes, los sectores en los que opera la empresa y los mercados de destino, entre otros elementos.

Entre los principales factores que tienen en cuenta las aseguradoras a la hora de fijar la prima destacan los siguientes:

1. Facturación y volumen de ventas

La base del cálculo es el volumen total de ventas de la empresa, especialmente aquellas que se realizan a crédito. Se valora qué parte de la facturación está sujeta a aplazamiento de pago y qué porcentaje corresponde a ventas al contado, ya que esto influye directamente en la exposición al riesgo.

2. Sector de actividad

El sector en el que opera la empresa influye en la estabilidad de los ingresos, los márgenes comerciales y la volatilidad de la demanda. Actividades muy cíclicas, con alta estacionalidad o con márgenes ajustados pueden presentar un riesgo de impago mayor que sectores más estables, lo que se reflejará en el precio del seguro.

3. Condiciones de crédito comercial

Las aseguradoras analizan las condiciones de pago que la empresa ofrece a sus clientes: plazos habituales (30, 60, 90 días o más), límites por cliente, fórmulas de cobro (pagarés, transferencias, recibos domiciliados, etc.) y prácticas de gestión de riesgos internas. Cuanto más exigente y profesionalizada sea la gestión del crédito, más favorable suele ser la prima.

4. Mercados y riesgo país

En el ámbito internacional, se estudia el riesgo político, económico y regulatorio de los países donde se encuentran los compradores. Operar en mercados con elevado riesgo país puede incrementar el coste del seguro, mientras que hacerlo en entornos estables y con buenas perspectivas puede abaratar la cobertura.

5. Historial comercial y de cobros

El comportamiento histórico de cobros y los antecedentes de impagos también se tienen en cuenta. No obstante, un historial con incidencias no implica necesariamente una prima disparada: se pondera junto con factores como la evolución del mercado, las perspectivas de demanda de los productos del asegurado o las mejoras en su política de crédito y recobro.

6. Estructura y personalización de la póliza

En aseguradoras como Crédito y Caución es posible complementar la póliza estándar con soluciones a medida (en su caso mencionan cientos de posibles extensiones o ajustes). Estas coberturas adicionales pueden ampliar la protección o adaptarla a situaciones muy concretas, lo que también influye, al alza o a la baja, en la prima final.

En conjunto, todos estos elementos permiten a la compañía aseguradora fijar un precio de seguro de crédito alineado con el riesgo real, y a la empresa tomar decisiones claras en materia de costes y estrategia de aseguramiento.

Funciones y papel de CESCE como Agencia de Crédito a la Exportación

CESCE es la Agencia de Crédito a la Exportación española (ECA) y desempeña un papel clave en el apoyo a la internacionalización de las empresas españolas. Gestiona, en exclusiva y por cuenta del Estado, el seguro de crédito a la exportación y el seguro de inversiones en el exterior en España.

Como agente gestor, CESCE suscribe las pólizas con los asegurados, pero es el Estado español quien asume la responsabilidad última como garante de las coberturas. Cada año, los Presupuestos Generales del Estado fijan el límite máximo de estas garantías. Además, el sistema cuenta con el respaldo de un Fondo de Reserva de los Riesgos de la Internacionalización, de titularidad estatal, alimentado con los recursos generados por la propia actividad aseguradora.

Entre las principales funciones de CESCE por cuenta del Estado se encuentran:

  • Gestionar los riesgos políticos, comerciales y extraordinarios asociados a la actividad internacional de las empresas españolas.
  • Facilitar financiación competitiva a los clientes de las empresas exportadoras españolas, mediante productos específicos para entidades financieras.
  • Favorecer la obtención de avales y financiación de circulante para operaciones de exportación e inversiones exteriores.
  • Mitigar los riesgos propios de la actividad exterior (cambios regulatorios, riesgos soberanos, restricciones de transferencias, etc.).

De este modo, CESCE se convierte en un instrumento público-privado que combina la cobertura de riesgos por cuenta del Estado con la experiencia de una aseguradora de crédito especializada.

Productos de CESCE para entidades financieras

Los bancos y otras entidades financieras facilitan gran parte de la financiación del comercio internacional y de las inversiones en el exterior. Para respaldar esta actividad, CESCE ofrece diferentes pólizas orientadas específicamente a las entidades de crédito que financian a empresas exportadoras o proyectos de inversión.

Entre los principales productos de CESCE dirigidos a entidades financieras destacan:

Seguro para Créditos de Circulante

Esta póliza está pensada para cubrir el riesgo de impago de un crédito destinado a financiar a una empresa española que cuenta con contratos o proyectos de exportación o internacionalización. Protege a la entidad que concede el crédito frente a la posible falta de reembolso vinculada a dichos contratos.

Crédito Suministrador con el banco como beneficiario

En esta modalidad, el exportador cede el derecho a cobrar la indemnización del seguro al banco que descuenta sus derechos de cobro (facturas, efectos, etc.). El banco se convierte en beneficiario de la póliza, de forma que, si el comprador extranjero no paga, la aseguradora indemniza a la entidad financiera por las cantidades descontadas.

Crédito Comprador

Esta póliza protege a la entidad financiera que otorga un crédito a un comprador extranjero para adquirir bienes o servicios españoles. Si el comprador no reembolsa el crédito en los términos pactados, CESCE cubre el impago, generalmente tanto por riesgos comerciales como políticos.

Póliza de Ejecución de Avales

Se dirige a operaciones en las que el exportador debe aportar algún tipo de aval (de licitación, cumplimiento, devolución de anticipo, etc.) frente al comprador extranjero o autoridades del país. La póliza permite a la entidad que emite el aval asegurarse frente al riesgo de que dicho aval sea ejecutado indebidamente o por causas cubiertas.

Línea específica de Póliza de Ejecución de Avales para PYMES

Existe una modalidad pensada para pymes exportadoras que son solventes y emplean a un número significativo de trabajadores, pero que se encuentran con el obstáculo de no disponer de suficientes líneas de aval en el sistema bancario. Esta póliza tiene por objeto facilitarles el acceso a los avales necesarios para salir al exterior.

Seguro a financiadores de inversiones en el exterior

Esta cobertura protege a las entidades que financian inversiones españolas en otros países frente a riesgos políticos (expropiaciones, restricciones de transferencias, conflictos, cambios regulatorios graves, etc.), facilitando así el proceso de internacionalización empresarial.

Seguro de Créditos Documentarios (Individual y Abierta)

Permite asegurar la confirmación de créditos documentarios emitidos por bancos extranjeros, tanto de forma individual (un crédito concreto) como mediante una cartera abierta de créditos documentarios. De este modo, la entidad confirmadora se protege ante el impago derivado de la falta de pago del banco emisor extranjero.

Crédito Comprador para Project Finance

Se trata de una modalidad de Project Finance en la que la financiación de un proyecto se respalda básicamente con los flujos de caja que genera ese mismo proyecto. CESCE cubre riesgos políticos y comerciales que puedan afectar a la capacidad de la sociedad de proyecto para atender los pagos del crédito.

Seguro de financiación de inversiones estratégicas en España

A través de esta póliza se pueden asegurar créditos concedidos para inversiones en España que se consideren de interés estratégico para la economía nacional y que, a futuro, puedan impulsar la internacionalización. Se trata de un instrumento para apoyar proyectos clave a nivel interno con clara vocación exterior.

Soluciones de CESCE para empresas: exportación, inversiones y sectores verdes

Además de los productos orientados a bancos, CESCE ofrece soluciones específicas de seguro de crédito y de seguro de inversiones dirigidas directamente a las empresas. Estas coberturas acompañan al exportador a lo largo de todo el ciclo del contrato de exportación o inversión en el exterior.

Las empresas pueden cubrir los riesgos que se derivan de un contrato de exportación de bienes y servicios o de un proyecto de inversión en el extranjero, incluyendo tanto impagos comerciales como determinados riesgos políticos o extraordinarios que puedan impedir el cobro.

Cabe destacar la existencia de las llamadas Pólizas Verdes, mediante las cuales CESCE adapta sus coberturas de crédito a la exportación y de seguro de inversiones para apoyar actividades en sectores considerados verdes, de acuerdo con la taxonomía de la Unión Europea o el anexo I del Consenso de la OCDE. El objetivo es orientar la financiación y la cobertura de riesgos hacia proyectos con impacto medioambiental positivo.

CESCE también actúa como agente gestor del Programa de Cobertura de Riesgo de Crédito de los Consumidores Electrointensivos. En este ámbito, cubre los riesgos de insolvencia de hecho o de derecho derivados de contratos de adquisición de energía eléctrica a medio y largo plazo por parte de estos grandes consumidores.

Dentro de este programa se incluyen seguros sobre avales bancarios o cauciones que facilitan a los consumidores electrointensivos la obtención de las garantías necesarias para firmar contratos de compraventa de energía (PPA) a medio-largo plazo con vendedores de energía de origen renovable.

Asimismo, existe una garantía específica para vendedores de energía frente a consumidores electrointensivos, que cubre al vendedor del riesgo de impago de las obligaciones asumidas por el consumidor electrointensivo bajo contratos de suministro de energía renovable a medio o largo plazo.

Otras modalidades relacionadas: protección de comercios, oficinas y directivos

En el entorno de la gestión de riesgos empresariales existen otros seguros complementarios al de crédito comercial. Por ejemplo, Protección Crédito Comercial es un seguro de Solunion Seguros, Compañía Internacional de Seguros y Reaseguros S.A., diseñado para cubrir riesgos de impago de clientes empresariales, tanto en operaciones nacionales como internacionales.

Además, se pueden encontrar productos como Protección Comercios y Oficinas, un seguro ofrecido por BanSabadell Seguros Generales S.A. de Seguros y Reaseguros, que se centra en la protección integral de establecimientos y oficinas (daños, responsabilidad civil, etc.), complementando la gestión de riesgos más allá del crédito comercial.

Otra pieza del puzzle es Protección Administradores y Directivos, una póliza suscrita por Zurich Insurance Europe AG, Sucursal en España, que protege el patrimonio personal de los administradores y altos cargos frente a reclamaciones derivadas de su gestión (seguro D&O). Aunque no es un seguro de crédito, forma parte del ecosistema de coberturas destinado a proteger la actividad empresarial.

En muchos casos, estos seguros se comercializan a través de operadores de banca-seguros como BanSabadell Mediación, que actúan en nombre de distintas aseguradoras (Zurich, BanSabadell Vida, etc.) y cuentan con seguros de responsabilidad civil acorde con la normativa de distribución de seguros y reaseguros.

Beneficios financieros del seguro de crédito: ventas, costes y rentabilidad

El seguro de crédito comercial va mucho más allá de ser una simple póliza para cubrir impagos: se convierte en una herramienta estratégica de gestión financiera que impacta directamente en la cuenta de resultados y en el balance de la empresa.

En un contexto en el que el crédito interempresarial es la principal fuente de financiación de muchas compañías (por delante incluso del crédito bancario), vender a plazo expone automáticamente al negocio al riesgo de impago. Los retrasos o fallos de pago no solo afectan al flujo de caja, sino que generan costes ocultos: para compensar una factura incobrable, la empresa necesita vender mucho más de lo que parece a simple vista, en función de su margen de beneficio.

Se estima que alrededor del 80 % de las empresas sufre retrasos en los pagos y que en torno a una cuarta parte de las quiebras empresariales están relacionadas con facturas impagadas. En este escenario, las soluciones de mitigación de riesgo comercial, como el seguro de crédito, cobran una importancia enorme.

Al asegurar las facturas frente a retrasos significativos o impagos totales, el seguro de crédito permite a la empresa operar con mayor tranquilidad con sus clientes. A la vez, tiene un efecto directo sobre varias palancas financieras clave: incrementa el potencial de ventas, reduce costes operativos y financieros, y mejora el resultado neto.

1. Impulso de las ventas

Contar con un seguro de crédito facilita la ampliación de la base de clientes y la firma de operaciones de mayor importe, ya que parte del riesgo de impago se transfiere a la aseguradora. Esto permite a la empresa:

  • Negociar y cerrar nuevos contratos con clientes que, sin esta cobertura, tal vez generarían demasiada incertidumbre.
  • Aceptar pedidos de mayor tamaño con clientes existentes, fortaleciendo la relación comercial.
  • Ofrecer condiciones de pago más flexibles en mercados o negociaciones clave, mejorando su competitividad.

Además, gracias a los análisis de riesgos económicos y geopolíticos aportados por la aseguradora, la compañía puede abrir mercado en países con mayor riesgo sin exponerse de manera excesiva, apoyándose en la evaluación profesional de las contrapartes.

2. Reducción de costes operativos

El seguro de crédito contribuye a disminuir las pérdidas por deudas incobrables y a limitar las provisiones que la empresa debe dotar para cubrir posibles impagos. También puede externalizar buena parte de la gestión de crédito y recobro hacia la aseguradora, reduciendo la carga administrativa y legal interna.

De esta forma, la empresa puede reorientar recursos y tiempo hacia áreas más productivas (ventas, desarrollo de producto, atención al cliente, etc.), en lugar de destinarlos a la reclamación y seguimiento de impagados.

3. Disminución de los costes financieros

Las entidades bancarias valoran muy positivamente que las cuentas por cobrar estén aseguradas mediante un seguro de crédito, ya que eso reduce el riesgo de la operación. Esto permite a la empresa mejorar su perfil crediticio y acceder a financiación con mejores condiciones: líneas más amplias, tipos de interés más ajustados o plazos más favorables.

En operaciones de financiación con garantía sobre activos (por ejemplo, factoring o líneas de crédito respaldadas por cuentas a cobrar), disponer de un seguro de crédito suele permitir que el banco incluya las cuentas por cobrar aseguradas dentro de la base de cálculo de la financiación, aumentando la liquidez disponible.

4. Mejora del resultado neto

Al ofrecer información actualizada sobre la salud financiera de clientes y prospectos, el seguro de crédito ayuda a la empresa a seleccionar mejor con quién trabaja y en qué condiciones. Esto, unido a la protección frente a impagos y al apoyo en el recobro de facturas, reduce la volatilidad de los ingresos y contribuye a un mejor resultado neto.

En definitiva, el seguro de crédito comercial se convierte en una palanca para reforzar la rentabilidad del negocio: impulsa las ventas, reduce pérdidas y costes, y proporciona una mayor estabilidad financiera a medio y largo plazo.

Impacto del seguro de crédito en el balance: activos, pasivos y patrimonio

El efecto del seguro de crédito no se limita a la cuenta de resultados; también tiene un impacto muy visible sobre el balance de la empresa, especialmente en lo relativo a la calidad de los activos y a la estructura de pasivos.

En primer lugar, el seguro de crédito contribuye a fortalecer los activos circulantes. Al asegurar los cobros de clientes y reducir la probabilidad de grandes impagos, la cartera de cuentas a cobrar se vuelve más sólida y fiable. Menos pérdidas por insolvencias también significa menores ajustes por deterioro y menores dotaciones de provisiones.

En segundo lugar, la mayor estabilidad y previsibilidad de los flujos de caja futuros permite a la empresa reducir su dependencia de la financiación a corto plazo (pólizas de crédito, descubiertos, etc.), que suele ser la más costosa. Al necesitar menos recursos bancarios para cubrir desfases puntuales de tesorería, disminuye el volumen de pasivos corrientes y se alivian los gastos financieros.

Todo ello tiene un efecto positivo sobre el patrimonio neto: menos pérdidas por impagos, menos gastos financieros y menos deterioros de activos redundan en una posición patrimonial más sólida. Además, una estructura de balance más equilibrada y una cartera de clientes asegurada hacen que la empresa resulte más atractiva para inversores y entidades financieras.

Desde una perspectiva global, el seguro de crédito comercial actúa como un estabilizador del balance, amortiguando los impactos negativos de los impagos y ayudando a construir una imagen de solvencia y solidez frente a terceros.

Por qué elegir el seguro de crédito comercial de Coface

En el mercado español e internacional existen varias aseguradoras especializadas en seguro de crédito, entre ellas Coface, que cuenta con casi ocho décadas de experiencia gestionando el riesgo de crédito comercial y presencia en cerca de 200 países. Atienden a alrededor de 100.000 clientes en todo el mundo, lo que les proporciona una base de datos e inteligencia de riesgo de enorme valor.

Las soluciones de Coface se orientan a ayudar a las empresas a tomar decisiones más inteligentes en un entorno volátil e incierto. No se limitan a indemnizar en caso de impago: también ponen a disposición del asegurado sistemas de información, análisis sectoriales y herramientas de monitorización de riesgos para que pueda gestionar su cartera de clientes con mayor precisión.

Entre las razones para optar por el seguro de crédito comercial de Coface se encuentran:

  • La capacidad de proteger los márgenes limitando el impacto de las facturas impagadas en la cuenta de resultados.
  • La mejora en la calidad y fiabilidad de la cartera de clientes, gracias al análisis continuo del riesgo de contraparte.
  • La posibilidad de gestionar de forma integral el crédito y la cobertura, apoyándose en su experiencia y tecnología.
  • La facilidad para acceder a financiación en mejores condiciones, ya que las cuentas por cobrar aseguradas son vistas con mejores ojos por bancos y financiadores.
  • El refuerzo del balance y de la cuenta de resultados, al reducir volatilidad y estabilizar los flujos de caja.
  • La cobertura efectiva de las cuentas por cobrar, protegiendo el flujo de tesorería, que es el motor del día a día de cualquier empresa.

Para compañías que buscan crecer con seguridad, tanto dentro como fuera de España, una solución de seguro de crédito bien diseñada, como la que ofrece Coface u otras aseguradoras especializadas, se convierte en un pilar esencial de su estrategia de gestión de riesgos y de su planificación financiera.

En un entorno donde los impagos siguen siendo una de las principales causas de tensión financiera y de quiebra empresarial, disponer de un seguro de crédito comercial adaptado al perfil de la empresa, apoyado por servicios de información y recobro, marca la diferencia entre crecer con solidez o ir a ciegas asumiendo más riesgo del necesario.


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Transformación digital en corredurías de seguros: claves y retos


transformación digital en corredurías

La transformación digital en las corredurías de seguros ya no es un proyecto que se pueda dejar para “cuando haya tiempo”: el mercado, los clientes y la competencia han acelerado el ritmo hasta un punto en el que parar o ir despacio implica, casi siempre, quedarse atrás. Cada día aparecen nuevas herramientas, nuevos canales y nuevas exigencias de los usuarios que obligan a replantear cómo se trabaja en las corredurías, desde la captación de clientes hasta la gestión de siniestros.

Al mismo tiempo, muchas empresas del sector siguen preguntándose si es mejor bajar la velocidad de la digitalización para no poner en riesgo la ciberseguridad ni desbordar a los equipos. La realidad es que la tecnología no espera: el reto no es frenar, sino aprender a combinar innovación, seguridad y gestión del cambio de forma inteligente. Y eso afecta especialmente a las corredurías, donde conviven grandes organizaciones muy avanzadas y pequeñas oficinas que todavía están dando sus primeros pasos digitales.

Transformación digital en corredurías: contexto y retos reales

Cuando se habla de transformación digital en seguros, muchas veces se piensa solo en “tener una web moderna” o “poner un chatbot”, pero en una correduría el impacto es mucho más profundo: cambia la forma de trabajar, la relación con el cliente y la propia propuesta de valor. No se trata solo de comprar tecnología, sino de integrar procesos, datos y personas en un modelo de negocio más ágil y orientado al cliente.

En los últimos años, numerosos estudios señalan que alrededor de un 70% de las corredurías ha mejorado sus sistemas de gestión internos, incorporando software más potente para controlar pólizas, recibos, vencimientos o siniestros. Más de la mitad cuenta ya con canales digitales de comunicación con sus clientes (correo, área privada, mensajería instantánea, etc.). Sin embargo, cuando miramos soluciones más avanzadas, como atención automatizada, chatbots o asistentes virtuales, los porcentajes se desploman: menos de la mitad dispone de sistemas de este tipo y, en el caso de chatbots basados en IA, apenas llega a una minoría del sector.

Esa brecha es todavía mayor en tecnologías como el Big Data, el análisis predictivo o la inteligencia artificial aplicada a la cartera. Muchas corredurías aún trabajan con datos fragmentados y procesos muy manuales, lo que limita la capacidad para anticiparse a bajas de clientes, detectar oportunidades de venta cruzada o ajustar precios y coberturas a perfiles de riesgo muy concretos.

Conviene recordar, además, que el sector de las corredurías es muy heterogéneo: las grandes firmas suelen ir en cabeza, con departamentos de sistemas y proyectos transversales, mientras que la mayoría del tejido está formado por corredurías pequeñas o medianas, con recursos más ajustados, que sufren más para seguir el ritmo tecnológico. Esta diferencia crea un riesgo evidente de pérdida de competitividad, pero también abre la puerta a modelos de digitalización colaborativa y escalable, donde varias corredurías comparten plataformas, conocimiento o servicios.

En este contexto, cobra todo el sentido que muchos profesionales del sector busquen materiales formativos y guías prácticas. Un ejemplo es el eBook sobre transformación digital en corredurías de seguros, cuyo acceso suele seguir un proceso sencillo: seleccionar el ebook en la página, añadirlo al carrito, completar los datos básicos (nombre, apellidos, correo electrónico) y confirmar la descarga gratuita, recibiendo después un enlace de descarga directo y otro por email. Este tipo de recursos pretende acompañar a las corredurías desde el inicio hasta el final del proceso de transformación, explicando qué pasos dar y en qué orden.

Más allá de los materiales, muchas empresas del sector fomentan el intercambio de experiencias a través de newsletters y grupos de debate, especialmente en redes profesionales como LinkedIn. Suscribirse a boletines especializados, participar en grupos de discusión o seguir a referentes del sector se está convirtiendo en una forma eficaz de mantenerse al día en un entorno donde las reglas cambian con rapidez.

El ritmo del cambio: ¿avanzar más despacio o no levantar el pie?

En foros y mesas redondas sobre transformación digital segura en el sector financiero, surge a menudo una cuestión incómoda: ¿habría que reducir la velocidad de la digitalización para no dejar atrás a las organizaciones y reforzar la ciberseguridad? La respuesta que cada vez comparten más directivos de TI es que podría hacerse… pero sería una mala idea. El entorno, la competencia y sobre todo las expectativas de los clientes no se ralentizan porque una correduría no se sienta preparada.

Las nuevas tecnologías —asistentes virtuales, automatización robótica de procesos (RPA), inteligencia artificial, plataformas en la nube— están redefiniendo la relación con el cliente y la operativa interna. Hoy ya no basta con trabajar de forma eficiente; hay que ser relevantes, rápidos y capaces de ofrecer servicios personalizados en distintos canales (teléfono, email, web, app, redes sociales). Cuando una correduría no ofrece esa experiencia, el cliente compara y se marcha a otra que sí lo hace.

Esto significa que las corredurías de seguros se encuentran, prácticamente, en el epicentro de esta transformación. Por un lado, manejan información crítica de clientes, pólizas y siniestros; por otro, actúan como intermediarias entre aseguradoras y asegurados, lo que las obliga a coordinar múltiples sistemas y procesos. Esta posición las hace especialmente sensibles a cualquier cambio tecnológico, tanto para bien (mayor productividad, nuevos servicios) como para mal (mayor exposición a ciberataques o errores operativos).

La clave, por tanto, no está en intentar parar el tsunami digital, sino en dotarse de una visión clara, un plan realista y una gestión del cambio bien pensada. Reducir el ritmo suele traducirse en pérdida de competitividad, mientras que avanzar sin orden ni prioridades termina generando frustración, sobrecostes y proyectos que nunca llegan a consolidarse. El equilibrio pasa por priorizar iniciativas de alto impacto, acompañarlas de formación y medir de forma continua los resultados.

En paralelo, las corredurías deben asumir que la transformación digital es un proceso continuo, sin fecha de caducidad. No se trata de un proyecto que se ejecuta un año y se olvida; requiere revisión permanente, ajustes y nuevas inversiones. La mentalidad más útil no es “cuando terminemos la digitalización”, sino “cómo seguimos mejorando nuestra forma de trabajar apoyándonos en la tecnología”.

Tecnologías que están cambiando el trabajo en las corredurías

Entre las herramientas que más están impulsando la transformación digital en corredurías, la inteligencia artificial (IA) ocupa un lugar protagonista. La IA permite automatizar tareas tradicionalmente manuales, como la preclasificación de riesgos (underwriting básico), la priorización de oportunidades comerciales o el primer filtrado de reclamaciones y siniestros. Gracias a modelos entrenados con datos históricos, es posible detectar patrones, proponer coberturas o incluso .

La automatización robótica de procesos (RPA) es otra pieza clave. Estos “robots de software” replican acciones que las personas realizan de forma repetitiva en distintas aplicaciones: descarga de ficheros, conciliación de recibos, alta de pólizas en varias plataformas, generación de informes periódicos, etc. Al delegar estas tareas mecánicas en robots, los equipos humanos pueden centrarse en labores de mayor valor añadido, como el asesoramiento personalizado o la negociación con aseguradoras, y estudiar el impacto en el empleo.

En el ámbito de la seguridad y la confianza, empieza a ganar terreno el blockchain como tecnología para registrar transacciones de forma inmutable y transparente. Aunque su adopción en corredurías todavía es limitada, tiene potencial para simplificar la trazabilidad de operaciones complejas, agilizar acuerdos entre varias partes y reducir disputas sobre quién hizo qué y cuándo.

El Internet de las Cosas (IoT) también está alterando la forma en que se diseñan y se ofrecen productos de seguros. Dispositivos conectados —sensores en vehículos, hogares, comercios o maquinaria— generan datos constantes que permiten valorar riesgos en tiempo real y ofrecer pólizas más personalizadas: primas que se ajustan a la conducción de cada individuo, coberturas que se activan solo cuando se usa un determinado bien, alertas preventivas de siniestro, etc. Para las corredurías, esto implica aprender a trabajar con flujos de datos continuos y ofrecer asesoramiento sobre productos mucho más dinámicos.

A nivel de relación con el cliente, las plataformas CRM avanzadas (como Salesforce y soluciones verticales específicas del sector asegurador tipo Applied Systems) concentran la información clave en un solo lugar: historial de contactos, pólizas contratadas, oportunidades abiertas, comunicaciones enviadas, incidencias, etc. Estas herramientas ayudan a orquestar campañas de marketing, a evitar duplicidades en el trabajo comercial y a mejorar la continuidad del servicio aunque cambie la persona que atiende al cliente.

Herramientas y plataformas específicas para corredurías

Más allá de la tecnología genérica, han surgido plataformas diseñadas específicamente para corredurías de seguros que integran todo el ciclo de vida del cliente: desde la cotización inicial hasta la renovación y la gestión de siniestros. Estas soluciones suelen ofrecer conectores con aseguradoras, tarificadores, módulos de facturación, reporting avanzado y portales de cliente.

Un ejemplo lo encontramos en los sistemas de gestión sectoriales, que permiten a la correduría administrar en un único entorno sus distintas carteras, registrar las comunicaciones con clientes, controlar vencimientos y automatizar notificaciones. Estas plataformas, además, se integran cada vez más con CRMs generalistas o herramientas de marketing digital, lo que facilita campañas segmentadas y acciones de fidelización más precisas.

En el campo de la atención al cliente, ganan peso las soluciones de chatbots y asistentes virtuales que atienden 24/7. Pueden responder dudas frecuentes sobre coberturas, plazos o documentación necesaria; guiar al usuario durante un proceso de contratación; o recoger datos iniciales para la apertura de un siniestro. De este modo, la correduría consigue dar servicio fuera del horario de oficina y liberar tiempo de los equipos humanos para consultas más complejas.

También están emergiendo proveedores insurtech que ofrecen módulos de IA para ajustar pólizas y procesar reclamaciones casi en tiempo real. Estos sistemas analizan grandes volúmenes de información para decidir en segundos si una reclamación puede aceptarse automáticamente, si requiere revisión manual o si presenta indicios de fraude. El resultado es una mejora clara en la velocidad de respuesta y en la satisfacción del cliente, acostumbrado ya a experiencias rápidas en otros sectores.

Todo este ecosistema de herramientas implica, sin embargo, tomar decisiones estratégicas: no se trata de contratar todo lo que hay en el mercado, sino de elegir la combinación que mejor encaje con el tamaño, el modelo de negocio y los recursos de la correduría. Una mala elección, o una integración deficiente entre sistemas, puede generar más problemas que soluciones.

Ventajas de la digitalización para corredurías grandes y pequeñas

La digitalización ofrece beneficios claros que van mucho más allá de “trabajar con menos papel”. En primer lugar, está la eficiencia operativa: automatizar tareas como el seguimiento de vencimientos, el envío de recordatorios al cliente o la preparación de comparativas de productos libera un volumen enorme de tiempo para actividades comerciales y de asesoramiento.

En segundo lugar, la mejora de la experiencia del cliente es una de las grandes palancas competitivas. Herramientas digitales bien implantadas permiten ofrecer un servicio más rápido, profesional y transparente: áreas privadas para clientes, acceso a documentación en cualquier momento, comunicación multicanal, información clara sobre el estado de un siniestro o una contratación, etc. El cliente percibe que su corredor está “a mano” y que le facilitan la vida, algo que se traduce en mayor fidelidad.

En tercer lugar, la digitalización aumenta la capacidad de competir frente a grandes corredurías y bancos. Una correduría pequeña que utiliza plataformas potentes, automatiza procesos y cuida su presencia online puede ofrecer un servicio muy similar, e incluso más cercano y personalizado, que las grandes estructuras. La tecnología se convierte así en una especie de “igualador” que permite a los despachos pequeños jugar en una liga superior sin multiplicar su plantilla.

La analítica de datos es otro de los grandes beneficios. Al centralizar la información de clientes, pólizas, siniestros y comunicaciones, la correduría puede identificar patrones de comportamiento, anticipar bajas de cartera o detectar oportunidades de venta cruzada y upselling. Esto la convierte en una organización mucho más proactiva, capaz de adelantarse a las necesidades del cliente y minimizar la pérdida de negocio.

Finalmente, una transformación digital bien planteada contribuye a mejorar la imagen de marca y la visibilidad online. Webs actualizadas, contenidos de valor (como ebooks, artículos o webinars), presencia activa en redes profesionales y buen posicionamiento en buscadores ayudan a captar nuevos clientes y a reforzar la reputación ante los ya existentes.

Los obstáculos: costes, conocimientos y miedo al cambio

A pesar de todas estas ventajas, muchos corredores independientes perciben la digitalización como una amenaza. Uno de los principales frenos son los costes de implantación de plataformas tecnológicas: licencias de software, desarrollo de integraciones, mantenimiento, formación de los equipos, ciberseguridad… Todo ello supone una inversión relevante, especialmente para despachos con márgenes ajustados.

El segundo gran obstáculo es la brecha de conocimiento. No todas las corredurías disponen de personal dedicado a tecnología o a gestión del cambio, ni tienen claro por dónde empezar. La cantidad de opciones disponibles —CRMs, ERPs, comparadores, RPA, IA, soluciones cloud, etc.— puede resultar abrumadora, y el riesgo de tomar decisiones erróneas genera parálisis.

A esto se suma el miedo cultural al cambio. En muchas organizaciones, los equipos llevan años trabajando con los mismos procesos y herramientas; introducir sistemas nuevos implica cambiar rutinas, aprender competencias digitales y, a veces, cuestionar formas de hacer muy arraigadas. Sin un buen plan de acompañamiento, la resistencia interna puede boicotear cualquier proyecto, por muy buena que sea la tecnología elegida.

Otro riesgo real es el de quedarse atrás respecto a otras corredurías que sí invierten en digitalización. Los clientes comparan experiencias: si un corredor tarda días en dar una respuesta o exige procesos presenciales, mientras otro ofrece respuesta casi inmediata y firma digital, la decisión del asegurado es obvia. En un mercado cada vez más saturado, la falta de inversión digital puede traducirse en pérdida de cartera a medio plazo.

Finalmente, no se puede ignorar la dimensión de la ciberseguridad. Cuanto más integradas y conectadas están las herramientas (sistemas de gestión, canales de atención, plataformas de análisis de datos), mayor es también la superficie de ataque. No basta con instalar un antivirus o un firewall; hay que evaluar vulnerabilidades, aplicar buenas prácticas, formar a los empleados y contar con planes de respuesta ante incidentes para evitar daños económicos y reputacionales severos.

Digitalizarse en grupo: una vía para los corredores independientes

Ante estos obstáculos, una solución cada vez más extendida es que los corredores independientes se integren en grupos o redes de corredurías. De este modo, se reparten los costes tecnológicos, se accede a plataformas avanzadas sin tener que asumir toda la inversión y se dispone de soporte especializado para la implantación y el mantenimiento.

Formar parte de un grupo permite aprovechar plataformas tecnológicas de alto nivel a un coste asumible, con módulos de gestión de cartera, conectividad con aseguradoras, portales de clientes y herramientas de análisis de datos. El grupo negocia con proveedores de software y servicios, obteniendo mejores condiciones que las que conseguiría una correduría aislada.

Además, estos modelos suelen incluir servicios de soporte técnico y formación continua, lo que reduce mucho la barrera de entrada para corredurías con poca experiencia digital. Los equipos reciben acompañamiento en la adopción de nuevas herramientas, acceso a manuales, sesiones formativas y buenas prácticas contrastadas con otros miembros del grupo.

Otro beneficio importante es la mayor visibilidad online y mejor posicionamiento en buscadores que proporciona la pertenencia a una marca o red con más peso. Campañas de marketing conjuntas, sitios web bien optimizados y contenidos compartidos ayudan al corredor local a llegar más lejos sin perder su cercanía y su conocimiento del territorio.

Por si fuera poco, la fuerza del grupo suele traducirse en mejores condiciones con las aseguradoras, tanto en comisiones como en acceso a productos, coberturas especiales o campañas promocionales. De esta manera, el corredor independiente mantiene su autonomía en la gestión diaria de su negocio, pero se beneficia de la potencia operativa, tecnológica y negociadora de una estructura mucho mayor.

Todo ello refuerza una idea clave: la digitalización no tiene por qué suponer una pérdida de independencia; puede convertirse en la gran oportunidad de crecimiento y consolidación para el corredor que sepa apoyarse en alianzas adecuadas y modelos de colaboración bien diseñados.

El panorama que se dibuja para las corredurías de seguros es el de un sector en plena ebullición, donde la transformación digital, la ciberseguridad y la colaboración marcan la diferencia entre quienes lideran el cambio y quienes lo sufren. Contar con una estrategia clara, apoyarse en la tecnología adecuada, formar a los equipos y aprovechar recursos como ebooks especializados, newsletters o grupos profesionales puede marcar el futuro de cada correduría, desde la más grande hasta el despacho más pequeño.


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Banco Sabadell y Zurich refuerzan su alianza con la nueva gama de seguros Zenit


Alianza Banco Sabadell y Zurich

La colaboración entre Banco Sabadell y Zurich da un nuevo salto adelante con el lanzamiento de una oferta renovada de seguros de Vida y Hogar, articulada en torno a la nueva gama Zenit. Esta actualización del acuerdo de bancaseguros persigue reforzar el peso del negocio asegurador dentro del grupo, potenciar la vinculación con los clientes y consolidar a la alianza como uno de los actores más relevantes del mercado español.

El movimiento se produce en un momento en el que BanSabadell Vida, Seguros Generales y Pensiones, la joint venture que comparten ambas entidades, mantiene una trayectoria claramente ascendente tanto en crecimiento de primas como en cuota de mercado. La nueva estrategia conjunta apuesta por productos de mayor valor añadido, contratos más estables y un enfoque muy centrado en la protección integral y el acompañamiento al cliente a lo largo del tiempo.

Una relación estratégica que se afianza

Banco Sabadell y Zurich mantienen desde hace casi dos décadas una alianza de bancaseguros que se canaliza a través de BanSabadell Vida, Seguros Generales y Pensiones, la sociedad conjunta creada en 2008 para comercializar seguros en la red del banco. Esta estructura permite a la entidad financiera ofrecer una gama amplia de pólizas aprovechando la especialización técnica y de gestión de riesgos del grupo asegurador.

En los últimos años, la aseguradora ha ido ganando peso dentro del capital del banco, hasta situarse alrededor del 4,9% de participación accionarial, lo que la convierte en uno de sus principales socios financieros. Además de su papel industrial como socio en la joint venture, Zurich ha sido un aliado clave en momentos de tensión corporativa, como la opa lanzada por BBVA, en la que manifestó abiertamente su rechazo a la operación.

La nueva etapa del acuerdo no modifica la estructura societaria existente, pero sí actualiza las prioridades estratégicas y comerciales. El foco pasa a situarse en soluciones de protección más completas, un asesoramiento más especializado y relaciones de mayor recorrido con los clientes, tanto particulares como empresas.

Para Banco Sabadell, este refuerzo encaja de lleno en su hoja de ruta, ya que el negocio asegurador se ha identificado como una de las palancas de crecimiento para el periodo 2025-2027. El banco busca incrementar los ingresos por comisiones recurrentes y mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo a través de productos aseguradores vinculados a sus servicios financieros tradicionales.

Seguros de vida y hogar de Banco Sabadell y Zurich

Resultados en fuerte crecimiento para la joint venture

La evolución reciente de la actividad aseguradora conjunta respalda la decisión de profundizar en la alianza. BanSabadell Vida se mantiene en el segundo puesto del ranking del sector en España y ha experimentado un notable avance de cuota de mercado, pasando de aproximadamente un 11% en el segundo trimestre a cerca del 12,7% en el tercer trimestre.

En términos de volumen, BanSabadell Vida ha alcanzado alrededor de 3.471 millones de euros en primas, lo que supone un incremento superior al 170% respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento, muy por encima del mercado, refleja tanto el tirón comercial de la red de Banco Sabadell como el reposicionamiento de la oferta aseguradora.

En paralelo, BanSabadell Seguros Generales también presenta una evolución positiva. Su negocio crece alrededor de un 11,6%, frente a un mercado que avanza en torno al 7,3%. Dentro de esta cartera, destacan especialmente los seguros multirriesgo de Hogar, con una subida en primas cercana al 14%, y el ramo de Salud, que ronda incrementos del 27%. Este desempeño consolida a la alianza como uno de los actores más dinámicos en el mercado asegurador español.

El contexto de mercado también resulta favorable para esta estrategia: el modelo de bancaseguros gana peso en España gracias a la amplia base de clientes de las entidades financieras y a la demanda creciente de soluciones integradas de banca y seguros. La colaboración con Zurich permite a Banco Sabadell apoyarse en un socio especializado en diseño de producto, suscripción y gestión de siniestros, al tiempo que explota la capilaridad de su red comercial.

Nueva gama Zenit: prima garantizada tres años y más valor añadido


Gama Zenit de seguros de Banco Sabadell y Zurich

El eje visible de este refuerzo de la alianza es la presentación de la gama Zenit, una línea de productos que se aplica tanto a los seguros de Vida como a los de Hogar. La principal seña de identidad de esta propuesta es la contratación trianual con prima garantizada durante tres años, sin incrementos por edad, siniestralidad o inflación (IPC) durante ese periodo.

Esta configuración supone una novedad relevante en el mercado, ya que ofrece a los clientes una mayor estabilidad en el coste de su póliza en un entorno de incertidumbre económica y de repuntes de precios. Además, en la modalidad Zenit se permite el pago mensual sin recargo, lo que facilita la planificación financiera de los hogares al repartir el gasto a lo largo del año.

La gama Zenit no se limita a congelar la prima, sino que se complementa con servicios adicionales orientados a aumentar el valor percibido por el cliente. En Hogar, por ejemplo, se incorporan servicios como asistencia informática, apoyo en eficiencia energética y compromisos de rapidez en la gestión de siniestros, con posibles compensaciones económicas si no se cumplen determinados plazos.

En Vida, la modalidad Zenit añade ventajas como asesoría legal continua y acceso a una segunda opinión médica internacional, prestaciones que pretenden responder a situaciones complejas en las que el asegurado puede necesitar acompañamiento profesional más allá de la mera indemnización económica tradicional.

Estas novedades se integran en la estrategia general de Sabadell Seguros, que se ha fijado como objetivo diferenciarse mediante productos “para usar en vida”, con coberturas y servicios que resulten útiles en el día a día y no solo en casos extremos, fomentando así una relación más estrecha y recurrente con los clientes.

Seguros de Hogar: más coberturas, servicios y soluciones específicas

Dentro del ramo de Hogar, Banco Sabadell y Zurich han renovado por completo su oferta con Sabadell Seguros Hogar en tres niveles de cobertura: Estándar, Plus y Premium. Se trata de una gama diseñada a partir de entrevistas con más de 6.000 clientes, lo que ha permitido ajustar las garantías a las necesidades reales detectadas en diferentes perfiles.

La propuesta incluye coberturas clásicas como incendios, robos, daños eléctricos, humedades o responsabilidad civil familiar y de animales domésticos, a las que se añaden ampliaciones pensadas para propietarios, arrendadores e inquilinos. Entre estas últimas figuran la reclamación de rentas y desahucios, la reconstrucción de jardines, la protección frente a robos en exteriores o la reclamación jurídica frente a arrendadores.

Además, la póliza incorpora una serie de servicios de valor añadido que han ido ganando peso en la demanda de los usuarios: asistencia 24 horas los siete días de la semana, atención urgente en menos de tres horas en determinados supuestos, servicios de “manitas” para pequeñas reparaciones en el hogar, soporte para reparación de electrodomésticos o consulta veterinaria digital.

En la modalidad Zenit de Hogar, estas coberturas se mantienen pero con contrato trianual y prima congelada, añadiendo la posibilidad de pago mensual sin recargo y ventajas adicionales como asistencia informática y servicios de eficiencia energética. La compañía se compromete, en ciertos productos, a enviar un perito en menos de 24 horas, iniciar reparaciones en plazos reducidos y abonar indemnizaciones con rapidez, contemplando incluso reembolsos de hasta 200 euros si no se alcanzan los tiempos comprometidos.

La compañía ya venía introduciendo innovaciones en este campo, como la inclusión de una cobertura específica frente a la ocupación ilegal de la vivienda, que va más allá de la protección jurídica habitual. Esta garantía ofrece respaldo económico para gastos de recuperación de la propiedad, posibles daños ocasionados, costes de suministros y compensaciones por pérdida de ingresos de alquiler o alojamiento alternativo.

Seguros de Vida: protección integral y enfoque en el bienestar

En el ámbito de Vida, la alianza ha lanzado Sabadell Seguros Vida también en tres modalidades (Estándar, Plus y Premium), con una estructura pensada para distintos segmentos de edad y situaciones familiares: familias con hijos, adultos en plena etapa laboral y personas mayores de 50 años con necesidades específicas de protección.

Las pólizas incluyen coberturas cada vez más demandadas, como la protección frente a enfermedades graves (por ejemplo, cáncer o infarto), la asistencia domiciliaria tras una hospitalización o garantías para casos de gran invalidez y situaciones que puedan afectar seriamente a la calidad de vida del asegurado.

Uno de los elementos diferenciales de esta gama es la voluntad declarada de diseñar seguros de vida “para usar en vida”. Esto se traduce en la incorporación de prestaciones pensadas para acompañar al asegurado en distintas etapas vitales, como ayudas familiares para los estudios de los hijos, cobertura por rotura de huesos o servicios de apoyo psicológico en momentos delicados.

Para reforzar este enfoque, las soluciones de Vida integran un catálogo de servicios de prevención y bienestar: orientación médica 24 horas, asesoramiento en nutrición, pediatría, entrenamiento deportivo y alergias, así como atención especializada en salud mental a través de psicólogos que ayudan a gestionar el estrés, la ansiedad u otras situaciones similares.

La versión Zenit de estos seguros mantiene la prima sin cambios durante los tres años de contrato y permite el pago mensual sin recargo, incorporando además ventajas como asesoría legal disponible las 24 horas y el acceso a una segunda opinión médica internacional, dos recursos especialmente valorados por los clientes en las encuestas realizadas por la compañía.

Más asesoramiento y mayor integración en la red comercial

El refuerzo de la alianza entre Banco Sabadell y Zurich no se limita a los productos. También implica una mayor integración de los seguros en los procesos comerciales del banco, con un papel destacado del asesoramiento personalizado y el uso de herramientas digitales para detectar necesidades de protección.

La entidad financiera trabaja en intensificar la formación específica de sus equipos para que puedan ofrecer recomendaciones ajustadas al perfil y situación de cada cliente, tanto en particular como en empresas y autónomos. El objetivo es evolucionar desde un modelo más transaccional, centrado en la simple distribución de pólizas, hacia otro basado en la planificación financiera y patrimonial a largo plazo.

En el segmento de particulares, la oferta se orienta a la protección familiar, la planificación del ahorro y la cobertura de imprevistos que puedan alterar la estabilidad económica del hogar. En el ámbito empresarial, el énfasis se pone en soluciones adaptadas a los riesgos propios de cada actividad, incluyendo seguros patrimoniales, de responsabilidad civil y de protección de personas clave dentro de las organizaciones.

Desde Zurich, la alianza refuerza su apuesta por el canal bancaseguros en España, un mercado que la compañía considera estratégico dentro de Europa. La aseguradora aporta su capacidad de diseño de producto, experiencia en suscripción y gestión de siniestros, así como su conocimiento en soluciones avanzadas de protección y previsión, mientras que Banco Sabadell pone a disposición su base de clientes y su red de oficinas.

El acuerdo descansa sobre un modelo de gobernanza compartido, que permite alinear objetivos comerciales y de calidad de servicio, cumpliendo con los estándares regulatorios del sector financiero y asegurador. Esta estructura busca garantizar un crecimiento sostenible y equilibrado para ambas partes, evitando depender únicamente de picos de venta puntuales.

Con estos cambios, la alianza entre Banco Sabadell y Zurich se posiciona como una de las referencias del negocio de bancaseguros en España, apoyada en una combinación de innovación en productos (como la gama Zenit con prima garantizada), buenos resultados en términos de crecimiento de primas y cuota de mercado, y una estrategia orientada a ofrecer más protección, estabilidad y servicios de valor añadido a los clientes de Vida y Hogar.


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