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Persistencia de las tradiciones navideñas

Por cuarto año
consecutivo, Funcas ha realizado su Encuesta de Navidad, un estudio llevado a
cabo online entre el 27 de noviembre y el 10 de diciembre con una
muestra de 1.201 residentes en España de 18 a 75 años[1].
Esta edición ofrece un panorama de cómo la sociedad se aproxima hoy en día a
las celebraciones navideñas, qué sentido les atribuye y qué prácticas mantiene,
así como sobre el papel que desempeñan factores como la familia y la
religiosidad en la configuración de esa vivencia.

La palabra
ágape, en su origen griego (άγάπη), designaba el amor fraterno y desinteresado.
En el cristianismo primitivo pasó a nombrar las comidas comunitarias que
fomentaban la cohesión del grupo, de donde proviene el significado posterior de
ágape como banquete o comida festiva, con connotaciones de fraternidad o
celebración. No sorprende, por tanto, que las fiestas navideñas sigan
articulándose en torno a comidas, cenas y encuentros festivos, concebidos,
fundamentalmente, como momentos para reunirse en familia, y que sea la
situación familiar la que condicione, en gran medida, cómo se vive y se
“practica” la Navidad.

Los residentes en España pasan en familia los dos principales ágapes tradicionales navideños, la cena de Nochebuena y la comida del día de Navidad. En el caso de la Nochebuena, un 44% la pasará con familiares con los que convive normalmente y un 59%, alternativa o complementariamente, con familiares con quienes no convive habitualmente. Muy pocos mencionan a amigos (4%) u otras personas (1%). Y muy pocos, también, van a cenar solos (2%) o solos con su pareja (6%) (gráfico 1). Supone este un patrón muy consolidado, casi sin variaciones en los últimos cuatro años. En la comida de Navidad, la distribución de los entrevistados según la compañía que tendrán es casi idéntica a la correspondiente a la cena de Nochebuena, y tampoco ha cambiado apreciablemente en los últimos años (gráfico 1).


El papel fundamental de la familia en las celebraciones navideñas lo explicitan los encuestados cuando, en una muy amplia mayoría, entienden las navidades, ante todo, como unas celebraciones de carácter familiar. El 80% así lo declara en primer o en segundo lugar, con un 56% que las ve así en primer lugar. A continuación las ven como unas fiestas de carácter comercial (53%), como un periodo de vacaciones (32%) o como unas fiestas con significado religioso (30%) (gráfico 2). De la comparación de estos datos con los procedentes de una pregunta con la misma formulación de una encuesta del CIS de diciembre de 2017 se deduce una considerable estabilidad en la vivencia de la Navidad[2]. Entonces, un 83% afirmaba vivir estas celebraciones como unas fiestas de carácter familiar.


Los entrevistados que conviven con niños menores de 10 años resaltan más el carácter familiar de las navidades (92%), y lo hacen menos quienes viven solos (68%) (gráfico 3). Que la disponibilidad de redes sociales condiciona en gran medida la vivencia de las navidades se plasma también en que declaran un menor carácter familiar quienes prevén pasar la Nochebuena o la Navidad en soledad (el 38% y el 54% respectivamente). La mención al carácter familiar de las navidades es asimismo algo más frecuente entre los católicos.


Por su parte, el significado religioso destaca, sobre todo, entre quienes se identifican como católicos, especialmente en los practicantes (el 76% lo menciona como primera o segunda opción). En cambio, la referencia al carácter comercial de las navidades crece marcadamente con la edad, y acaba superando el 60% en los mayores de 55 años.

Esta imagen de unas fiestas esencialmente familiares coincide con la percepción que tienen los encuestados sobre cómo se celebra hoy la Navidad en España: el 51% cree que predomina su carácter familiar y el 39%, que son fiestas fundamentalmente comerciales (gráfico 4). Muy por detrás se sitúa la idea de que se viven como un periodo vacacional (9%). El componente religioso parece notablemente infraestimado, pues solo un 2% de los encuestados lo menciona en referencia a cómo se viven estas fiestas en España, mientras que un 12% lo menciona en primer lugar al referirse a su propia vivencia.

La influencia del entorno familiar y la religiosidad en la experiencia navideña se refleja también en la ilusión que despierta entre los encuestados. El 49% afirma que las próximas fiestas le ilusionan mucho o bastante, un porcentaje que parece interrumpir, al alza, la tendencia decreciente observada en las encuestas navideñas que Funcas ha llevado a cabo desde 2022 (gráfico 5).


La presencia de niños en el hogar parece un factor determinante de la ilusión, puesto que el 61% de quienes viven con menores de 10 años declara estar muy o bastante ilusionado con la celebración de las próximas navidades, frente al 46% en los hogares sin niños (gráfico 6). La expresión de ilusión disminuye de forma notable entre quienes viven solos y entre quienes pasarán solos la Navidad o la Nochebuena[3] y también, muy claramente, al igual que se observaba en las encuestas de los años precedentes, con la edad.


Los ingresos del hogar también guardan cierta relación con la ilusión por las navidades, aunque las diferencias se marcan solo en los extremos. Es menor en hogares con ingresos hasta 1.500 euros (37%), se estabiliza en torno al 50% en los tramos intermedios y vuelve a aumentar en los hogares con más de 4.000 euros (63%)[3]. La religiosidad, como cabía esperar, también marca diferencias. Entre los católicos practicantes, el 73% se declara muy o bastante ilusionado, frente al 40% de los agnósticos y el 37% de los ateos (gráfico 6).

La forma en que los encuestados describen sus celebraciones navideñas encuentra un claro correlato en las costumbres que mantienen en sus hogares. A la luz de los datos de la encuesta de Funcas de 2025, un 74% de los entrevistados afirma que en su hogar se mantiene la tradición de poner el árbol de Navidad (gráfico 7). Esta cifra se aproxima mucho a la procedente de la encuesta del CIS ya citada, de diciembre de 2017, en la que un 71% de los entrevistados declaraba que solía poner el árbol u otros adornos navideños, lo que apunta a la continuidad en esta tradición.


Las tradiciones más asociadas a la religiosidad son menos frecuentes que la de poner el árbol de Navidad. En 2025, un 46% afirma que en su hogar se sigue la tradición de poner el belén, pero solo un 24% cita la de cantar villancicos en familia, y aún menos las de colocar símbolos religiosos (15%), asistir a la misa del gallo o a otras misas o celebraciones religiosas (11%) o rezar en familia (4%) (gráfico 7). Son pocos, aunque no en una proporción insignificante (17%), quienes declaran no mantener ninguna de las tradiciones anteriores.

En comparación con los datos de 2017, se mantiene, ligeramente a la baja, la tradición de poner el belén, pues entonces lo hacía el 50%, pero cae con relativa claridad la de asistir a celebraciones religiosas, habitual en un 22% de los entrevistados en 2017 y solo en el 11% en 2025, en correspondencia con la tendencia generalizada a la caída en las prácticas religiosas.

En la actualidad, el seguimiento de
esas tradiciones tiene que ver, en buena medida, con que haya niños pequeños en
el hogar y con la religiosidad. Todas las tradiciones consideradas son más
frecuentes si los entrevistados conviven con niños menores de 10 años (gráfico
7). De estos, pone el belén el 60%, frente al 40% del resto. Incluso, aunque la
tradición del árbol de Navidad está tan extendida, es aún más frecuente entre
quienes conviven con niños pequeños (95%) que en el resto (70%). Lo mismo
ocurre con las costumbres de cantar villancicos, con porcentajes respectivos de
47 y 20%, y de decorar la casa con símbolos religiosos (26 y 13%,
respectivamente). Lo más llamativo es que la presencia de menores también marca
diferencias en la tradición de asistencia a celebraciones religiosas (18 y 9%)
y, de manera algo menos llamativa, en la de rezar en familia (7 y 3%).

Por otra parte, todas las tradiciones
consideradas son más frecuentes en los entrevistados católicos, especialmente
entre quienes se ven como católicos practicantes (gráfico 7). La divisoria
practicantes y no practicantes es muy notable, sobre todo, en la asistencia a
celebraciones religiosas (54% frente a 5%), rezar en familia (19% frente a 1%)
y en la decoración religiosa (54% frente a 15%).

Con todo, la frecuencia de cualquiera
de las tradiciones consideradas siempre es mayor en los católicos no
practicantes que entre quienes no se identifican con ninguna religión o se
identifican con una no católica. La única que refleja diferencias menores es la
de poner el árbol de Navidad, que es claramente mayoritaria también entre
indiferentes, agnósticos y ateos (alrededor de dos tercios de cada grupo), e
incluso entre creyentes de otras religiones (56%), entre los que también hay
cristianos (gráfico 7).

Una última tradición, en este caso claramente secular, es la de tratar que las comidas y las cenas navideñas transcurran en paz, en la medida de lo posible. Así lo sugiere el que más o menos la mitad de los entrevistados, un 48%, considere conveniente evitar algún tema de conversación en esas comidas y cenas, una cifra que apenas ha cambiado desde 2022 (gráfico 8). Casi podría calificarse también de tradicional que los temas que con más frecuencia se quieren evitar sean los mismos: política, temas familiares delicados o religión. En 2025, entre quienes creen conveniente evitar algún tema de conversación, hasta un 87% se refiere a la política, cifra muy similar a las registradas en 2023 (84%) y 2022 (80%), si bien alguien podría imaginar una tendencia al alza (gráfico 8).


Las menciones a la religión, sin embargo, aun moviéndose en niveles similares a los del pasado, parecerían a la baja: 24% en 2025, 32% en 2023, 27% en 2022. El porcentaje de referencia a temas familiares delicados, un 41%, también sería algo inferior a los registrados en 2023 (50%) y 2022 (51%). Otros temas parecen evitarse poco. Es del caso de los estudios (3% de menciones en 2025), el trabajo (7%) y el fútbol, aunque, en este caso, el porcentaje que lo menciona, un 15%, vuelve a ser, como el de 2023 (14%), superior al obtenido en 2022 (7%) (gráfico 8).

En definitiva, la IV Encuesta Funcas de Navidad retrata unas celebraciones que mantienen una notable continuidad en sus significados y prácticas. Para una parte menor, pero significativa, la religiosidad continúa marcando la manera de vivir la Navidad. Para una amplia mayoría, la familia sigue siendo el eje sobre el que se configuran las fiestas, la referencia para organizar las celebraciones, repetir tradiciones y dotar de sentido a estas fechas.

Ficha técnica de la IV Encuesta Funcas de Navidad

UNIVERSO: residentes en territorio nacional peninsular e insular (18-75 años) • TAMAÑO MUESTRAL: 1.201 entrevistas • TÉCNICA DE ENTREVISTA: entrevista online a través de Emop (panel online de Imop) • SELECCIÓN DE LA MUESTRA: selección aleatoria entre los panelistas de Emop que cumplan las características definidas para la investigación • TRABAJO DE CAMPO: del 27 de noviembre al 10 de diciembre de 2025 • MARGEN DE ERROR DE MUESTREO: ±2,9 puntos porcentuales para p=q=50 % y un nivel de significación del 95% para el conjunto de la muestra en el supuesto de muestreo aletorio simple • MÉTODO DE PONDERACIÓN: los datos se ponderaron por las variables “sexo x edad” (2 x 6 grupos), comunidad autónoma (7 grupos), nivel de estudios (5 grupos) y religiosidad (7 opciones, barómetros del CIS) • INSTITUTO RESPONSABLE DEL TRABAJO DE CAMPO: IMOP Insights, S.A.


[1] Véase la ficha
técnica de la encuesta al final de esta entrada. La información sobre las
encuestas previas puede encontrarse en los siguientes enlaces: I
Encuesta Funcas de Navidad (2022)
; II
Encuesta Funcas de Navidad (2023)
; III
Encuesta Funcas de Navidad (2024)
.

[2] Estudio 3.199 del CIS.
Elaboración propia con el fichero de microdatos, seleccionando la muestra de 18
a 75 años.

[3] Datos disponibles, aunque no
presentados.

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la-sociedad-no-percibe-el-progreso-de-la-economia-espanola-en-2024

La sociedad no percibe el progreso de la economía española en 2024

De cumplirse las últimas estimaciones de crecimiento económico publicadas por Funcas, España cerrará este año con un aumento anual del 3% del PIB, una cifra tres décimas superior a la de 2023 y que la sitúa a la cabeza de las economías europeas que más crecen en 2024. Sin embargo, según la III Encuesta Funcas de Navidad (2024)[1], solo el 20% de una muestra de 1.500 españoles (de 18-75 años) califica el año 2024 como un buen año en lo económico para España, mientras que un 50% lo ve como regular y hasta un 30% cree que ha sido un mal año (gráfico 1). Estos resultados confirman que la sensación de malestar económico que se arrastra desde la crisis asociada a la pandemia se ha despejado solo parcialmente en la opinión pública. A fin de cuentas, en 2023 el PIB per cápita en términos reales apenas había superado ligeramente los niveles previos a la pandemia, un comportamiento similar al del consumo individual[2].

Entre las mujeres, la proporción que ven 2024 como un año bueno en cuestiones económicas es inferior a la de los hombres (del 17% frente al 23%), aunque son los jóvenes quienes más severamente lo juzgan: solo el 7% de los encuestados de 18 a 24 años afirma que 2024 ha sido un buen año (gráfico 1). Las diferencias de opinión por edades reflejan quizá lo ocurrido en los últimos lustros, en los que los ingresos de las personas mayores han crecido significativamente más que los de los jóvenes, además, en el contexto de un debate público que presenta el futuro laboral y personal de las nuevas generaciones como especialmente incierto. De hecho, se observa un claro gradiente por edad del juicio sobre 2024, de forma que la valoración positiva crece con los años, aunque ni siquiera llega a ser mayoritaria en el grupo de 65 a 75 (33%).  


Sin embargo, la evaluación es más positiva cuando los encuestados piensan en cómo ha sido 2024 para ellos y sus hogares. La mayoría (53%) lo ve como regular, pero quienes lo consideran bueno (37%) son bastantes más que quienes lo perciben como malo (10%), al contrario que lo que sucede respecto a la situación económica del país (gráfico 2). En este caso, las diferencias por edad son mucho menos acusadas, lo que sugiere que, aunque el pesimismo de los jóvenes sobre la situación del país puede tener causas personales, refleja en gran medida un malestar colectivo. 


De cara a 2025, los sentimientos sobre la economía española son solo algo más positivos. El 25% de los encuestados cree que será un buen año para España en el terreno económico, pero casi el mismo porcentaje (27%) opina lo contrario. En todo caso, la mayoría (49%) anticipa un año “regular” (gráfico 3). También en este aspecto son las mujeres menos optimistas que los hombres, siendo inferior entre ellas el porcentaje que cree que 2025 será un buen año (21 y 28%, respectivamente). Nuevamente, los jóvenes de 18 a 24 años destacan por su escaso optimismo: apenas un 13% cree que el 2025 será un buen año en el terreno económico. 


Son reveladoras del estado de la opinión pública las diferencias que se observan teniendo en cuenta el posicionamiento de los entrevistados en la escala ideológica de izquierda a derecha. Mientras que la autoubicación ideológica apenas influye en la evaluación de la situación económica propia (gráfico 2), sí se relaciona con la valoración de la situación de la economía española en 2024 y con las perspectivas para 2025 (gráficos 1 y 3). Las diferencias entre el segmento situado más a la izquierda (posiciones 1 a 4) y el situado más a la derecha (7 a 10) son grandes: en la izquierda el juicio sobre la situación económica de 2024 y sobre el futuro tiende a ser positivo; en la derecha tiende a ser negativo. Quizá lo más interesante sea que también en las posiciones centrales (5 y 6) son más frecuentes las opiniones negativas sobre 2024 que las positivas (el 9% lo considera un año bueno y el 36%, un año malo), al igual que para 2025 (el 14% cree que será un año bueno y el 34% un año malo).

El clima de emociones que se desprende de las respuestas acerca de 2024 y 2025 en términos económicos no es precisamente de optimismo e ilusión, dos sentimientos que asociamos con las Navidades. Lo cierto es que, según la encuesta, una parte significativa de la población no muestra mucho entusiasmo ante estas Navidades: a más de la mitad (56%) les genera poca o ninguna ilusión, una cifra más alta que la registrada en la encuesta de 2023 (47%) y aún más que la de 2022 (43%) (gráfico 4). 


Sin diferencias significativas por sexo, las variaciones en el entusiasmo navideño son evidentes cuando se tiene en cuenta la edad. A pesar del pesimismo entre los jóvenes que se desprende de las opiniones sobre la situación económica, son ellos los que manifiestan un mayor grado de ilusión por las celebraciones navideñas (gráfico 5a). El porcentaje de “poco entusiastas” con la Navidad, es decir, el de quienes afirman sentir poca o ninguna ilusión por estas celebraciones, alcanza al 61% de los mayores de 64 años, pero solo al 41% de los entrevistados de 18 a 24 años y a 42% de los de 25 a 34). Tal y como ya se desprendía de los resultados de la encuesta de 2023, el papel de la familia es fundamental en la vivencia de las celebraciones navideñas, algo que se refleja, de nuevo, en 2024, por ejemplo, en la relación entre la ilusión manifestada y el tamaño del hogar: entre quienes viven solos y quienes residen en hogares de tres o más miembros, la diferencia en los porcentajes de poco o nada ilusionados es de 14 puntos (66% frente a 52%) (gráfico 5b).


La relación entre la perspectiva de pasar las Navidades en familia y la ilusión con que se afrontan estas fiestas queda también claramente reflejada en esta encuesta. Una abrumadora mayoría de quienes aún no sabían con quién pasarían la Nochebuena en el momento de la encuesta (84%) y de quienes anticipaban pasarla en soledad (90%) manifestó tener poca o ninguna ilusión por las celebraciones (gráfico 5c). Además, reunirse con personas con las que no se convive se relaciona con un mayor entusiasmo navideño. Por otro lado, la práctica religiosa también se asocia con la actitud hacia estas celebraciones. Los católicos practicantes muestran un mayor nivel de ilusión: solo uno de cada tres declara sentir poca o ninguna ilusión por las Navidades (gráfico 5d). La diferenciación política y de estilos de vida también parece influir en cómo se perciben estas fiestas. Entre quienes se identifican con las posiciones más a la izquierda (1 y 2 en la escala del 1 al 10) del espectro político, siete de cada diez manifiestan sentir poca o ninguna ilusión por las Navidades, mientras que esa proporción desciende a niveles cercanos a cinco de cada diez entre los ubicados en el centro y la derecha (gráfico 5e).

En este contexto de limitado entusiasmo y relativa preocupación económica, los deseos para 2025 (recogidos en una pregunta abierta con una única respuesta posible) tienden a centrarse en lo individual (o próximo) y lo tangible. Entre las palabras más elegidas por los encuestados destaca muy claramente la salud (mencionada por un 31%), acompañada de la tranquilidad (4%), el trabajo (3%) y el dinero (2%), quedando en un segundo plano metas colectivas o relacionadas con el entorno social, tales como la paz (18%) y la prosperidad (3%) (gráfico 6). En términos relativos, entre los jóvenes son menos frecuentes las alusiones a la salud, pero más a la paz, la felicidad y la prosperidad y, con diferencia, el amor. En definitiva, aunque los jóvenes se muestran especialmente pesimistas en lo económico, su mayor entusiasmo por las celebraciones navideñas y su mayor preferencia por deseos más emocionales y colectivos, como la paz, la felicidad y, especialmente, el amor, reflejan la energía y vitalidad propias de su edad, a pesar de tener que desenvolverse en un contexto especialmente adverso para ellos. 

[1] Véase la ficha técnica al final de este texto. 

[2] En euros de 2020, el PIB per cápita fue de 26.930 en 2019 y de 27.150 en 2023. Las cifras respectivas para el consumo individual son 18.290 y 18.300 euros. Fuente: Eurostat, Main GDP aggregates per capita [nama_10_pc]. 


Ficha técnica de la III Encuesta Funcas de Navidad (2024)

UNIVERSO: residentes en territorio nacional peninsular e insular con nacionalidad española (18-75 años) • TAMAÑO MUESTRAL: 1.500 entrevistas. • TÉCNICA DE ENTREVISTA: entrevista online a través de Emop (panel online de Imop). • SELECCIÓN DE LA MUESTRA: selección aleatoria entre los panelistas de Emop que cumplan las características definidas para la investigación. • TRABAJO DE CAMPO: del 29 de noviembre al 13 de diciembre de 2024. • MARGEN DE ERROR DE MUESTREO: ±2,6 para p=q=50 % y un nivel de significación del 95 % para el conjunto de la muestra. • MÉTODO DE PONDERACIÓN: los datos se ponderaron por las variables “sexo x edad” (2 x 6 grupos), comunidad autónoma (7 grupos), nivel de estudios (5 grupos) y número de habitantes de la localidad de residencia (4 grupos) • INSTITUTO RESPONSABLE DEL TRABAJO DE CAMPO: IMOP Insights, S.A.

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II Encuesta Funcas de Navidad (2023)

Las fiestas navideñas operan como una fuerza centrípeta
sobre las familias. Ahora bien, la intensidad de esa fuerza depende de
variables tales como el tamaño de los hogares y la estructura de las relaciones
familiares. Es en los hogares en los que conviven al menos tres personas donde
más arraiga el “espíritu navideño”, si entendemos que lo encarnan en mayor
medida quienes manifiestan una actitud más positiva e ilusionada ante estas
fiestas y las convierten en una ocasión para expresar sus sentimientos de
afecto y proximidad, entre otros medios, a través de los regalos.

Las diferencias en el sentimiento y la vivencia de la Navidad se ponen de manifiesto en la II Encuesta Funcas de Navidad (2023), realizada online entre el 11 y el 18 de diciembre a una muestra de 1.011 ciudadanos españoles entre 25 y 65 años (un colectivo que representa aproximadamente a 23,3 millones de personas).

Las mujeres y los hombres encuestados que conviven en hogares de tres o más personas afirman en una proporción cercana al 70% que les gusta celebrar la Navidad, superando en 10 puntos porcentuales (pp) a quienes residen en hogares de dos personas (60%), y en 23, a quienes viven solos (47%) (Gráfico 1a). Son también ellas y ellos los que en mayor proporción declaran que esta Navidad, la de 2023, les ilusiona “mucho” o “bastante” (57%, frente al 51% de quienes viven en hogares de dos personas, y al 39% de quienes viven solos) (gráfico 1b).

Atendiendo a la edad, en la celebración de las fiestas navideñas se implican más las personas que se encuentran en una fase intermedia del ciclo vital, en la que habitualmente mantienen relaciones estrechas con familiares en primer grado de consanguinidad pertenecientes a distintas generaciones: a la generación “de abajo”, formada por hijas/hijos (principalmente dedicados al estudio), y a la “de arriba”, que integran madres/padres (generalmente, todavía con buena salud). Esa fase puede entenderse, por tanto, como una etapa biográfica de “adultez joven”, caracterizada por la asunción de diversas responsabilidades familiares y una actividad intensa dedicada, además de al trabajo y al desarrollo profesional, a conseguir el buen funcionamiento de la familia más próxima. Alrededor de dos terceras partes de esos adultos jóvenes (35-44 años) viven en hogares de tres o más personas (68%), pero son todavía más (75%) los que declaran que les gusta la Navidad, una proporción que desciende significativamente a partir de esa edad (61% en el grupo de 45 a 54 años, y 52% en el de 55 a 65 años) (gráfico 1a). Llamativamente, en estos dos últimos grupos de edad se observan porcentajes más elevados de mujeres y hombres que confiesan que “ya no” les gusta celebrar la Navidad (33%). Esa respuesta “nostálgica” abunda menos en el grupo de personas de 35 a 44 años (19%), que también manifiesta en mayor proporción (mucha o bastante) ilusión ante las “próximas Navidades” (63%) (gráfico 1b).


No sorprende, por otra parte, que dos elementos tan centrales de las fiestas navideñas como su celebración en compañía y la entrega de regalos también estén relacionados con el tamaño del hogar en el que habitan las personas encuestadas y con la  edad de estas últimas. En torno a dos de cada diez personas en hogares unipersonales declaran bien que cenarán solas en Nochebuena (8%), bien que todavía desconocen con quién cenarán (10%), cifras similares a las que arrojan sus respuestas a la pregunta sobre con quién comerán el día de Navidad (11% en ambas respuestas) (gráficos 2a y 2b). En cambio, los porcentajes (sumados) correspondientes apenas superan el 3% entre las personas encuestadas que viven en hogares de dos o más personas. Por otra parte, quienes viven en hogares de al menos tres personas destacan por la frecuencia con la que van a hacer regalos en estas fechas (91%) y por el número más elevado de personas a las que piensan obsequiar con sus regalos (5,2 personas de media) (gráficos 3a y 3b). El grupo de edad con un porcentaje más alto de encuestadas y encuestados que van a hacer regalos y con una media más elevada de personas a las que van a regalar es el de 35 a 44 años. Especialmente las mujeres en este grupo de edad sobresalen en ambas variables: el 95% afirma que va a hacer regalos, con una media de 6,8 destinatarios (gráfico 4).


La II Encuesta Funcas Navidad (2023) muestra que la proporción de personas a las que les ilusionan (mucho o bastante) las próximas Navidades (54%) es claramente menor que la de quienes reconocen que, en general, les gusta celebrar las fiestas de Navidad (72%). Este es un hallazgo que también puso de manifiesto la I Encuesta Funcas de Navidad (2022), si bien en esta última sendos porcentajes (el de encuestadas y encuestados que mantuvieron que les gusta celebrar la Navidad y el de aquellos a los que les ilusionaban las inmediatas fiestas navideñas) fueron algo más elevados (gráfico 5).


Que haya gente a la que le gusta la Navidad, pero le ilusionan “poco” o “nada” las próximas fiestas puede deberse a varios factores. Cabe pensar que esta ilusión amortiguada obedezca a la inquietud ante la posibilidad de unas fiestas navideñas complicadas. Sobre uno de los potenciales motivos de esa inquietud da cuenta una pregunta incluida, con el mismo enunciado, en las Encuestas Funcas de Navidad de 2022 y 2023: “¿Considera conveniente evitar algún tema de conversación en esas comidas o cenas navideñas?” En 2023, el 51% de los encuestados contestan afirmativamente esta pregunta (superando en 6 puntos porcentuales la respuesta de quienes así contestaron en 2022), con una diferencia considerable entre hombres (47%) y mujeres (56%) (gráfico 6a). Los datos sugieren, por tanto, que entre 2022 y 2023 ha aumentado la conciencia de que en las reuniones familiares conviene eludir determinadas cuestiones para “tener la fiesta en paz”. Cuando se pide a los encuestados que especifiquen esas cuestiones, el 84% (de los que han respondido afirmativamente a la pregunta previa) señalan “la política” (porcentaje también superior al obtenido en 2022). Esa respuesta predomina, con mucha diferencia, sobre cualquier otra (gráfico 6b).


En resumen, los datos de la II Encuesta Funcas de Navidad (2023) indican que la población española entre 25 y 65 años que está ilusionada ante esta Navidad sigue superando a la que manifiesta su escasa o nula ilusión por estas fiestas, pero la distancia entre ambos grupos se ha acortado en el último año. Los que más ilusión han “perdido” son los dos grupos de edad en los extremos (25-34 años y 55-65 años), mientras que quienes cuentan entre 35 y 44 se mantienen como los adalides del “espíritu navideño”; una emoción por la Navidad que en la encuesta de este año aparece algo desvaída respecto a la Navidad de 2022. En todo caso, habrá que esperar a las Navidades de los próximos años para saber si estos indicios de un ligero amortiguamiento del “espíritu navideño” se convierten en una tendencia.

Ficha técnica de la II Encuesta Funcas de Navidad (2023)
• UNIVERSO: residentes en territorio nacional peninsular e insular con nacionalidad española (25-65 años)
• TAMAÑO MUESTRAL: 1.011 entrevistas.
• TÉCNICA DE ENTREVISTA: entrevista online a través de Emop (panel online de Imop).
• SELECCIÓN DE LA MUESTRA: selección aleatoria entre los panelistas de Emop que cumplan las características definidas para la investigación.
• TRABAJO DE CAMPO: del 11 al 18 de diciembre 2023.
• MARGEN DE ERROR DE MUESTREO: ±3,2 para p=q=50 % y un nivel de significación del 95 % para el conjunto de la muestra.
• MÉTODO DE PONDERACIÓN: los datos se ponderaron por las variables “sexo x edad” (2 x 4 grupos) y comunidad autónoma (7 grupos)
• INSTITUTO RESPONSABLE DEL TRABAJO DE CAMPO: IMOP Insights, S.A.

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Navidades adaptativas: ajustes del gasto y evitación de conversaciones políticas

Llega la Navidad y, con ella, unas fiestas que a la mayor parte de los españoles nos gusta celebrar. Así lo pone de manifiesto la ‘Encuesta Funcas Navidad 2022’, realizada online entre el 2 y el 12 de diciembre a 1.032 ciudadanos de nacionalidad española de entre 25 y 65 años. La muestra representa, por tanto, a las generaciones que nacieron a lo largo del periodo conocido como el baby boom (desde los últimos años cincuenta hasta el final del régimen de Franco) y durante los dos siguientes decenios (marcados por la transición y la consolidación de la democracia); es decir, a casi 23 millones de españoles.

Casi tres de cada cuatro encuestados (73%) reconocen que les gusta celebrar las fiestas de Navidad. Ese “gozo navideño” está más extendido entre los menores de 45 años y, en particular, entre las mujeres más jóvenes: nueve de cada diez de las que cuentan entre 25 y 34 años (89%) contestan afirmativamente a la pregunta acerca de si les gusta celebrar la Navidad, proporción que cae a seis de cada diez en el grupo de las mujeres de 55 a 65 años (59%). También se aprecian diferencias significativas a este respecto en función del tamaño del hogar en el que viven los encuestados: mientras seis de cada diez encuestados que viven solos (59%) aseguran que les gusta celebrar la Navidad, entre los que residen en hogares de tres o más personas el porcentaje asciende a 81% (Gráfico 1).


La principal razón por la que a los españoles nos atrae la Navidad es de carácter social: el 62% de los encuestados a los que les gusta celebrar estas fiestas ven en ellas “una buena ocasión para compartir tiempo con la familia y los amigos”. Sumados a los que mencionan esta misma razón en segundo lugar (24%), se obtiene una proporción cercana a nueve de cada diez encuestados. La respuesta referida al especial “ambiente navideño en las calles y casas” la citan (en primer o segundo lugar) casi dos tercios de los encuestados a los que les gusta la Navidad (64%). En cambio, la religión adquiere menos importancia en esta lista de razones: el 17% menciona la conmemoración del nacimiento de Jesús como una de las dos principales razones explicativas de su gusto por la Navidad, porcentaje que aumenta con la edad de los encuestados, acercándose al 30% entre los de más edad (55-65 años) (Gráfico 2).


Aunque casi tres cuartas partes de los encuestados reconocen que les gusta celebrar las fiestas navideñas, la proporción de los que se declaran ilusionados ante la próxima Navidad queda por debajo del 60%. En efecto, al 42% le ilusiona “bastante”, y al 15%, “mucho”, pero a un tercio (34%) le ilusiona “poco”, y a un 9% “nada”. Llama la atención que a uno de cada cinco encuestados (21%) a los que les gusta celebrar la Navidad, la que ahora comienza le ilusione “poco” o “nada”. 

La ilusión por la Navidad de 2022 se percibe más entre las encuestadas más jóvenes (25-34 años: 81%) y también se halla más extendida en el grupo de encuestados que viven en hogares formados por tres o más personas (66%) y en los que entran más de 3.000 euros al mes (67%). De los datos se desprende con claridad que la “ilusión por la Navidad” aumenta con el nivel de renta y, por tanto, la capacidad de gasto de los hogares (Gráfico 3).


Entrando en la celebración concreta de las fiestas, seis de cada diez encuestados afirman que van a cenar en Nochebuena y comer en Navidad con familiares con los que no viven habitualmente (61% y 60%, respectivamente). Cenas de Nochebuena y comidas de Navidad en soledad son muy poco frecuentes entre los españoles de las edades incluidas en la muestra encuestada (25-65 años). No más de un 3% de los encuestados anticipan que cenarán en Nochebuena o comerán en Navidad solos, si bien entre quienes viven en hogares unipersonales los porcentajes se elevan hasta el 10-13%. No obstante, aproximadamente dos terceras partes de los encuestados que viven solos van a celebrar la Nochebuena (65%)  o la Navidad (68%) con familiares con los que no viven habitualmente (Gráfico 4a). 

En cuanto a los gastos previstos para la cena de Nochebuena y la comida de Navidad, el mayor desembolso lo asumen quienes “ponen la casa”. En efecto, los encuestados que van a celebrar la Nochebuena en su propia casa estiman un gasto medio de 121 euros, mientras que el previsto por quienes van a cenar en casa ajena ronda los 70 euros. Los importes correspondientes al gasto de la comida de Navidad son menores, pero, también en esta fecha, la celebración en la propia casa comporta gastos bastante más elevados. El gasto medio estimado por los encuestados que van a celebrar la Navidad en su propia casa supera los 90 euros, aproximadamente 40 euros más que el de quienes piensan disfrutarla en casa de otra persona (Gráfico 4b). 

Según una amplia mayoría de encuestados, las cantidades que van a gastar en la cena de Nochebuena y en la comida de Navidad serán, más o menos, iguales a las que gastaron el año pasado: así lo manifiesta el 69% a propósito de la Nochebuena, y el 75% a propósito de la Navidad. Los encuestados que viven en hogares con bajos ingresos reconocen en mayor medida que el resto de encuestados que gastarán menos que el año pasado, mientras que los que viven en hogares con ingresos altos declaran con más frecuencia que el resto que gastarán más que en 2021 (Gráfico 4c). Teniendo en cuenta la elevada inflación de precios de los productos de alimentación, las respuestas mayoritarias que dan los encuestados a la pregunta sobre si gastarán más, menos o igual en 2022, permiten pensar que las mesas de la cena de Nochebuena y de la comida de Navidad serán este año, en general, más austeras (o menos espléndidas) que el año pasado. La celebración de las Navidades se adapta de este modo a la subida de los precios: el gasto se mantiene, aunque ello signifique ajustar la cantidad o la calidad de los productos que se consumen. 


La previsión de gastar más o menos el mismo dinero que el año pasado también se aplica a la Nochevieja y a los regalos. Aproximadamente dos terceras partes de los encuestados así lo prevén en ambos casos, si bien entre el 17 y el 18% tienen pensado gastar más que el año pasado en la última noche del año y en la compra de obsequios. Aun cuando cerca de un tercio de los encuestados prevé gastar en regalos más de 300 euros, el 61% anticipa un gasto menor. El gasto medio en regalos previsto por todos los encuestados se sitúa en 195 euros, pero es mayor entre las mujeres (205 euros frente a 183 euros entre los hombres). Solo un 5% de los encuestados (8% de ellos y 3% de ellas) confiesan que no gastarán nada en regalos, aunque la proporción más alta de quienes no tienen pensado hacer regalos se encuentra en el grupo de  hombres de 25 a 34 años: uno de cada seis de ellos (17%) contesta que no gastará en regalos, mientras que las encuestadas de la misma edad que dan semejante  respuesta apenas representan un 3%. Como cabe esperar, el gasto medio previsto en regalos aumenta a medida que lo hace el nivel de ingresos domésticos, superando los 280 euros entre los encuestados que viven en hogares con ingresos superiores a los 3.000 euros (Gráfico 5).


Por mucho que la cena de Nochebuena y la comida de Navidad lleven consigo gastos y dedicación especiales, su éxito depende en gran medida de que se desarrollen cordialmente y sin tensiones. Conseguir este objetivo aconseja en algunas ocasiones orillar algún asunto en las conversaciones que se desarrollen durante las celebraciones. De hecho, el 50% de las encuestadas y el 40% de los encuestados contestan afirmativamente a la pregunta sobre si consideran conveniente evitar algún tema de conversación en las comidas o cenas navideñas. Son también las más jóvenes quienes creen conveniente dejar al margen algunos temas en las cenas y comidas navideñas: así lo piensa el 64% de las que tienen entre 25 y 34 años (frente al 47% de los hombres de esas mismas edades). Cuando a los encuestados que se inclinan por apartar de las conversaciones algunos asuntos se les pide que concreten los temas que consideran conveniente evitar, la mitad hace referencia a los “temas familiares delicados” (51%), pero son muchos más los que se refieren a “la política” (80%) (Grafico 6). Si se calcula este porcentaje sobre el total de la muestra encuestada, se obtiene que más de un tercio de los españoles de 25 a 65 años (40% de las mujeres y 36% de los hombres) tratarán de eludir la política durante las comidas o cenas navideñas.


Aunque parece que la política no será bienvenida en muchos hogares durante estas fiestas, en torno a tres de cada diez encuestados anticipan que escucharán el mensaje del Rey en Nochebuena. Un 28% afirma que lo hará en directo, mientras que un 7% revela que lo escuchará “más tarde, en diferido” (Gráfico 7). De acuerdo con las respuestas de los encuestados, los baby-boomers, en particular los que —como el monarca—  nacieron en el último tramo de ese periodo de elevada natalidad, están más interesados en escuchar el mensaje del Rey que las generaciones que les suceden.


La ‘Encuesta Funcas Navidad 2022’ en siete puntos

  1. A la gran mayoría de los españoles entre 25 y 65 años les gusta celebrar la Navidad. Las mujeres jóvenes la disfrutan especialmente, así como también quienes viven en hogares de tres o más personas y en hogares con más ingresos.
  2. La Navidad gusta, sobre todo, por su carácter de evento familiar y social. La cena de Nochebuena y la comida de Navidad se celebran mayoritariamente con miembros de la familia con los que no se comparte hogar. Incluso la mayor parte de los españoles de las edades comprendidas en la muestra encuestada que viven solos se reúne con la familia para cenar en Nochebuena y comer en Navidad.
  3. La renta y el sexo de los ciudadanos son variables que inciden en la ilusión que sienten los ciudadanos por la Navidad: esa ilusión cunde más entre las mujeres (en particular, las jóvenes) y en los hogares con ingresos más elevados. 
  4. En la cena de Nochebuena se gasta más dinero que en la comida de Navidad o en la Nochevieja. Ahora bien, el gasto depende mucho de dónde tengan lugar las celebraciones. Celebrar las fiestas navideñas en la propia casa es generalmente más caro.
  5. Aun cuando los precios de los productos que se consumen masivamente en las fiestas de Navidad han crecido intensamente en los últimos meses, la gran mayoría de los españoles entre 25 y 65 años prevén gastar más o menos lo mismo que el año pasado, lo que implica que van ajustar su demanda para que el gasto total no aumente respecto al realizado en las fiestas navideñas del pasado año. 
  6. La compra de regalos también se prevé ajustar a un presupuesto que tiene como referencia lo gastado en las navidades de 2021. En general, las mujeres gastan más que los hombres en regalos, lo que encaja con su declarado mayor disfrute de la Navidad e indica  que, en el contexto de estas fiestas (y seguramente también de sus relaciones interpersonales), ellas conceden a los obsequios más importancia que ellos. 
  7. Ante el riesgo de conflictos familiares, muchas cenas y comidas navideñas van a esquivar los asuntos políticos. Sin embargo, uno de cada tres españoles de 25 a 65 años afirma su intención de escuchar el Mensaje del Rey en Nochebuena, una proporción que entre los miembros de la generación del baby boom (45-65 años) ronda el 40%. 

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