Grifols acelera su plan para sacar a bolsa Biopharma en Estados Unidos

Grifols ha dado un nuevo giro a su estrategia al poner en marcha los preparativos para sacar a bolsa en Estados Unidos una parte minoritaria de su negocio de Biopharma. El proyecto, que todavía depende de las condiciones de mercado y de las autorizaciones regulatorias pertinentes, se articulará a través de una oferta pública de venta (OPV) en el mayor mercado mundial del plasma.
La multinacional catalana, especializada en medicamentos derivados del plasma, remarca que mantendrá la propiedad mayoritaria y el control operativo de la división, mientras que la matriz seguirá cotizando en el mercado español. La intención de fondo es clara: reforzar el balance, rebajar el elevado endeudamiento y asegurar recursos para financiar los planes de crecimiento en sus mercados clave.
Detalles de la operación y decisión del consejo
El movimiento ha sido aprobado por el Consejo de Administración de Grifols, a propuesta de la Comisión de Estrategia presidida por Anne-Catherine Berne, y supone un paso relevante dentro del plan a largo plazo diseñado por la compañía. La OPV se plantea exclusivamente sobre una participación minoritaria del negocio de Biopharma en Estados Unidos, por lo que el grupo conservará el control de esta actividad.
La farmacéutica ha comunicado al supervisor español que la ejecución de la operación estará sujeta al entorno de mercado y a los requisitos legales y regulatorios, y que no puede garantizarse al 100% que la salida a bolsa se materialice tal como está planteada. En cualquier escenario, Grifols ha insistido en que su sociedad matriz permanecerá listada en España, preservando así el anclaje bursátil en el mercado continuo.
Según las cifras más recientes disponibles, Biopharma es el auténtico motor de ingresos del grupo: en 2025 generó en torno a 6.487 millones de euros, algo más del 86% de la facturación total, que alcanzó los 7.524 millones. De esta cifra, la región de Estados Unidos y Canadá aportó 4.253 millones de euros, con un crecimiento cercano al 7,5% interanual.
En el momento de anunciarse la operación, Grifols capitalizaba en torno a 5.200 millones de euros, lejos de los máximos de más de 15.000 millones que llegó a alcanzar en 2020. La salida a bolsa de una parte de Biopharma se interpreta internamente como una palanca para poner en valor este activo en el mercado estadounidense y mejorar la percepción de la compañía entre los inversores.
Objetivo: reducir deuda y reforzar el balance
El mensaje que la empresa ha trasladado a los mercados es que los fondos captados con la OPV se destinarán principalmente a reducir deuda y a financiar proyectos de expansión en áreas consideradas estratégicas. El grupo arrastra un volumen de endeudamiento elevado, que superaba los 7.700 millones de euros al cierre de 2025, y que en algunos análisis se sitúa cerca de los 8.800 millones, con ratios de apalancamiento superiores a cuatro veces el ebitda.
Esta presión financiera ha estado en el centro de las preocupaciones de los inversores, especialmente después de la crisis de confianza generada por el informe de la firma bajista Gotham City Research, que a comienzos de 2024 acusó a Grifols de maquillar sus cuentas. A raíz de aquel episodio, las acciones sufrieron un fuerte castigo, se llegó a especular con una posible opa del fondo canadiense Brookfield junto a la familia fundadora, y la dirección intensificó la estrategia para acelerar la generación de caja, refinanciar la deuda y aligerar el pasivo.
Durante 2025, bajo el mando del consejero delegado Nacho Abia, la compañía logró retomar la senda de crecimiento y reanudar el pago de dividendos. En el Capital Markets Day celebrado a finales de febrero, el grupo presentó un nuevo plan estratégico que fija el objetivo de alcanzar unos ingresos de 10.000 millones de euros en 2029 y de 14.000 millones en 2034, impulsados, en gran medida, por Biopharma.
El anuncio de la posible OPV se enmarca en este plan y pretende aportar oxígeno a la estructura financiera de Grifols, al mismo tiempo que refuerza la visibilidad de su principal negocio en el mercado donde más pesa. Entre los objetivos explícitos figura también la reducción del coste medio de la deuda y la extensión de los vencimientos, con especial foco en el pasivo que expira a partir de 2027.
En paralelo, la compañía aspira a que la operación sirva como revulsivo para su cotización, lastrada en los últimos años por la volatilidad, la presión de posiciones bajistas —con fondos como Kintbury Capital superando el 1,6% del capital en corto— y una pérdida de confianza que el grupo intenta revertir con mayor transparencia y compromisos de desapalancamiento.
Estructura independiente para la filial de Biopharma en EEUU
Más allá del objetivo financiero, la operación implica un cambio relevante en la organización interna del negocio estadounidense. Tras la eventual salida a bolsa, la división de Biopharma en EEUU pasará a contar con su propio Consejo de Administración, un equipo directivo independiente y una estructura de gobierno corporativo específica, adaptada al mercado norteamericano.
Grifols argumenta que este modelo dotará a la filial de mayor agilidad operativa y un enfoque estratégico más claro, lo que facilitará la toma de decisiones y la captación de capital orientado a un negocio puramente biofarmacéutico y centrado en el plasma. Desde la compañía se subraya que esta configuración responde también al interés de los inversores en vehículos más especializados, con estructuras de capital simplificadas y menos expuestas a la complejidad de un conglomerado global.
Según ha reiterado el grupo, la nueva cotizada estadounidense seguirá siendo controlada por Grifols, que conservará la mayoría del capital y de los derechos de voto. De este modo, se pretende conjugar la flexibilidad y el atractivo de una empresa listada en Estados Unidos con el mantenimiento de la cohesión estratégica del grupo a nivel mundial.
Los analistas apuntan a que un vehículo diferenciado podría servir para poner en valor el negocio de Biopharma, cuyo peso en la cuenta de resultados es mucho mayor que el que actualmente reconoce la capitalización bursátil del conjunto de la compañía. En este sentido, la colocación parcial permitiría que el mercado estadounidense asigne un múltiplo específico a la unidad de plasma, potencialmente más alto que el aplicado al grupo consolidado.
Modelo integrado y autosuficiente en el principal mercado de plasma
Estados Unidos es, desde hace años, el corazón del negocio de plasma a nivel mundial. Grifols opera allí como el primer operador del sector, con cerca de 300 centros de donación repartidos por 40 estados, importantes plantas industriales en California y Carolina del Norte y una plantilla superior a 14.000 empleados.
La compañía sostiene que la filial de Biopharma en EEUU se convertirá en la primera y única empresa del sector completamente autosuficiente dentro del país, es decir, capaz de abastecerse y producir sin depender de plasma, fabricación ni suministro procedentes de otros mercados. Su modelo cubre toda la cadena de valor: recogida de plasma, fraccionamiento, procesos industriales, análisis de calidad, logística y distribución de terapias.
Este esquema de integración vertical permite, según Grifols, garantizar la continuidad del suministro en un sector caracterizado por ciclos productivos largos, una regulación estricta y elevadas barreras de entrada. De hecho, el mercado estadounidense de plasma aporta más del 60% del suministro mundial y la compañía prevé que siga creciendo a tasas de un dígito alto en los próximos años, apoyado en una demanda estructuralmente sólida de terapias derivadas del plasma.
El negocio estadounidense de Biopharma combina, a juicio del grupo, escala industrial, madurez operativa y generación recurrente de ingresos, con margen para seguir creciendo mediante la mejora de la eficiencia, la optimización de la red de centros y la ampliación de su cartera de productos. Todo ello en un entorno con un sistema sanitario avanzado y un marco regulatorio que, pese a ser exigente, ofrece visibilidad a largo plazo.
El propio posicionamiento competitivo del sector contribuye a reforzar esta tesis: un reducido número de compañías concentra la mayor parte de la capacidad mundial de plasma, y la combinación de requisitos regulatorios, inversión en infraestructura y experiencia técnica se traduce en un listón de entrada muy elevado para nuevos actores.
Reacción del mercado e interés de los inversores
El anuncio de la posible salida a bolsa ha sido seguido de cerca por el mercado. Los ADR de Grifols en Estados Unidos llegaron a subir cerca de un 13% en negociación fuera de hora, después de que el comunicado se hiciera público, aunque durante la sesión regular en el Nasdaq los títulos habían cerrado con un descenso moderado.
En la Bolsa española, las acciones de Grifols cerraron la sesión previa al anuncio con una ligera subida en torno al 0,4%, hasta situarse por debajo de los 9 euros por título. A pesar de este pequeño rebote, los títulos acumulan caídas cercanas al 20% en el último mes y cotizan todavía lejos de los máximos registrados tras el regreso del dividendo, cuando rozaron los 13,70 euros en 2025.
Entre el accionariado de referencia, algunos grupos de minoritarios han expresado su apoyo al movimiento. La Asociación de Accionistas Minoritarios de Grifols (AMG) ha destacado que la OPV de Biopharma podría suponer un importante impulso en la creación de valor, y ha reiterado su confianza en la gestión y en la solidez del negocio a largo plazo.
En el lado contrario, los fondos bajistas han mantenido la presión en el capital de la compañía, aunque la perspectiva de una desinversión parcial en un activo estratégico y la mejora prevista del balance podrían dificultar, en el medio plazo, la continuidad de apuestas tan agresivas contra el valor.
La operación, en cualquier caso, se percibe como un test relevante a la confianza que el mercado estadounidense deposita en Biopharma y en la capacidad de Grifols para ejecutar su hoja de ruta. El precio al que finalmente se coloque la participación minoritaria servirá como referencia para valorar el conjunto del negocio de plasma en términos de mercado.
Egipto y Canadá, laboratorios del modelo de autosuficiencia
Mientras ultima los detalles de la OPV en Estados Unidos, Grifols continúa desarrollando proyectos de autosuficiencia en otros mercados estratégicos, que la compañía considera claves para sostener el crecimiento y mejorar los márgenes en los próximos años.
En Egipto, la multinacional ha colaborado con las autoridades sanitarias para desplegar un sistema de plasma completamente integrado. Tras la certificación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en 2025, el país se ha convertido en el primero de África y Oriente Medio en contar con una red de plasma que cumple los estándares internacionales más exigentes, lo que abre la puerta a la exportación de hemoderivados hacia Europa y otras regiones.
Por su parte, en Canadá, Grifols mantiene una alianza con Canadian Blood Services (CBS) con el objetivo de incrementar la autosuficiencia en inmunoglobulinas del 15% al 50%. Para ello, el proyecto contempla el desarrollo de una red de centros de donación y la puesta en marcha de una nueva planta de fraccionamiento en Montreal, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2028.
La compañía señala que estos programas en Egipto y Canadá deberían traducirse en mejores márgenes de beneficio, al ganar eficiencia en la obtención y procesamiento del plasma y reducir la dependencia de importaciones. A la vez, permiten reforzar la seguridad de suministro en países con una demanda de terapias plasmáticas especialmente intensa.
Estos acuerdos se enmarcan en una estrategia más amplia en la que Grifols apuesta por modelos de colaboración público-privada y esquemas nacionales de autosuficiencia, algo que la firma presenta como respuesta a la creciente presión sobre los sistemas sanitarios y a la necesidad de cadenas de suministro más resilientes.
Perspectivas de crecimiento y próximos pasos
De cara a los próximos años, Grifols confía en que la combinación de una plataforma sólida en Estados Unidos, la expansión de sus proyectos de autosuficiencia y el lanzamiento de nuevos productos permita sostener un crecimiento de los ingresos por encima de la media del sector. El foco seguirá puesto en Biopharma, sin descuidar el negocio de diagnóstico y otras áreas complementarias.
La eventual salida a bolsa de la filial estadounidense está todavía en una fase preliminar: no se ha fijado calendario definitivo ni rango de precios, y la compañía reitera que la ejecución dependerá de cómo evolucionen las condiciones del mercado. En el entorno actual, marcado por la volatilidad y la sensibilidad del inversor hacia los niveles de deuda, la ventana para operaciones de este tipo puede abrirse y cerrarse con rapidez.
En paralelo, la dirección seguirá avanzando en la refinanciación del pasivo que vence a partir de 2027 y en la optimización de la estructura de costes, con la intención de reforzar tanto el margen operativo como la generación de caja libre. Todos estos elementos serán observados con atención por analistas y bonistas, que medirán hasta qué punto el plan se traduce en un perfil de riesgo más bajo.
Con la mirada puesta en España y Europa, la compañía busca también reconstruir la confianza dañada tras los episodios de los últimos años. El esfuerzo de comunicación con el mercado, los compromisos públicos de desapalancamiento y la decisión de someter a escrutinio bursátil una parte de su activo más valioso forman parte de esa estrategia de reconectar con inversores institucionales y minoristas.
En este contexto, la posible OPV de Biopharma en Estados Unidos se perfila como una de las decisiones corporativas más relevantes de Grifols en la última década: una jugada que combina objetivos financieros, reorganización interna y un mensaje de apuesta decidida por el negocio del plasma y por un modelo de autosuficiencia que la compañía ya está replicando en otros mercados como Egipto y Canadá.













