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¿Usas Inteligencia Artificial en tu negocio? Así afecta la nueva ley a los autónomos

6 minutos de lectura

El sector de la creación de contenidos y el marketing digital figura entre los más afectados por la nueva ley de la IA.

  • La nueva ley de IA obliga a los autónomos a identificar contenidos creados por inteligencia artificial.
  • Los autónomos deben asegurar que sus proveedores cumplan con la nueva normativa de IA.

La utilización extendida de la inteligencia artificial (IA) en los diferentes ámbitos del día a día ha llevado a su regulación con leyes específicas para evitar un mal uso y sus consecuencias. En España, la Ley para el Buen Uso y la Gobernanza de la Inteligencia Artificial desarrolla el régimen sancionador y de gobernanza de la IA contemplado en el Reglamento Europeo 2024/1689.

El objetivo de esta legislación es evitar el uso sin control y nocivo de las distintas herramientas de IA. Y, para ello, la nueva ley de la IA para los autónomos y pymes establece una serie de sanciones y de obligaciones como el hecho de indicar cuándo y cómo se ha usado IA. Es el caso, por ejemplo, de los contenidos creados, como fotos y vídeos, para redes sociales. Pero también en la atención al cliente o en la facturación

Sage Active ya incorpora la IA para que puedas cumplir de forma segura la nueva ley de IA y evites sanciones. 

Contenido del post

Qué dice la nueva Ley de la IA 

La nueva Ley de la IA para los autónomos y pymes incluye una serie de obligaciones a la hora de usar la inteligencia artificial, estableciendo sanciones si se incumple. Y, ¿a qué obliga? Lo más importante es la responsabilidad de indicar el uso de la IA en la creación de contenido para detectar fácilmente su creación por IA.

Se pretende así luchar contra la desinformación y la manipulación y, especialmente, combatir las deepfakes. Es por esto que lo más importante es cómo y para qué usas la IA y no tanto si integras estas herramientas en tu negocio. Eso sí, siempre debe haber transparencia en su utilización y advertir de su uso.

Fechas clave

El régimen sancionador de la nueva Ley de la IA se aplicará totalmente en 2026. Ese mismo año, pero a partir del 2 de agosto, cualquier persona podrá denunciar infracciones relacionadas con la IA. 

¿A qué pymes y autónomos afecta la nueva ley de IA?

La nueva Ley de la IA en el caso de autónomos y de pymes afecta sobre todo a estas actividades: 

  • Creadores de contenidos: se contempla el texto, audio, vídeo o foto. Siempre se debe indicar que ha sido creado por IA. Las modificaciones, siempre que supongan cambios importantes, se deberán advertir.
  • Agencias publicitarias y marketing digital: la nueva Ley de la IA para autónomos y pymes también obliga a especificar el uso de la inteligencia artificial en las acciones promocionales, banners y anuncios personalizados, entre otros contenidos.
  • Influencers: son de los más afectadas. Deberán decir cuándo y qué contenido publicado está generado por IA. 
  • Estudios de diseño: quedan obligados a señalar el uso de la IA en aquellos contenidos que puedan realizar con fines publicitarios o para generar negocio a través, por ejemplo, de vídeos o imágenes. Se incluyen los logos.
  • Ecommerce: se establece la responsabilidad de indicar si las imágenes o descripciones de productos han sido generadas por IA. También aunque estés dentro de los grandes marketplaces que usan su propia IA.
  • Empresas de tecnología: en la realización de chatbot, avatares… se deberá indicar el uso de la IA, al igual que en su utilización en aplicaciones como la atención al cliente, puesto que una persona tiene que saber quién le atiende y poder elegir hablar con un ser humano. 
  • Traductores: se debe identificar si la traducción se ha realizado sin prácticamente intervención humana y en su mayoría con IA. 

Sectores con alto riesgo por usar la IA

Además de las actividades anteriores, hay otras en las que el uso de la IA debe identificarse por presentar un riesgo medio o alto para las personas destinatarias de ese producto, servicio o proceso en el que participan. Son:

  • Recursos Humanos: análisis de currículums con IA o procesos de selección automatizada.
  • Sanidad: diagnósticos, tratamientos, asistencia sanitaria y asesoramiento personalizado por inteligencia artificial. 
  • Educación: evaluación de los estudiantes con sistemas de IA.
  • Finanzas y seguros: venta y recomendaciones de productos y determinación del scoring bancario con algoritmos.
  • Legal y jurídico: asesoramiento personal y análisis predictivo de jurisprudencia.

IA y facturación

El uso de la IA en la facturación es común para detectar duplicados, hacer cálculos específicos como los del IVA… Pero cuidado porque tienes que cumplir con la Ley Crea y Crece en materia de facturación electrónica.

La nueva Ley de la IA establece sanciones que para los autónomos pueden suponer hasta el 7% de la facturación.

Excepciones de la ley de la IA para autónomos

La nueva Ley de la IA para autónomos y pymes establece excepciones. Por ejemplo, su uso para la corrección ortográfica de textos o bien para mejorar la redacción sin alterar el mensaje que quieres comunicar. 

Tampoco debes identificar la IA en los contenidos que son fruto de la automatización de tareas y no hacen cambios en el resultado final como, por ejemplo, los registros de albaranes o reclamaciones de clientes. 

Exenciones igualmente se especifican en las tiendas online siempre que la IA se emplee para analizar tendencias y datos para sugerir productos. 

Sanciones por incumplir la ley de la IA

Con la entrada en vigor de la nueva Ley de la IA para autónomos y pymes, se establecen sanciones por su incumplimiento. Las multas oscilan entre los 7,5 y 35 millones de euros o entre el 2% y el 7% del volumen de la facturación anual como autónomo o pyme. 

Son sanciones que debes tener en cuenta no solo por el uso que hagas de la IA. También si contratas contenidos a agencias de publicidad o trabajas con influencers, entre otros profesionales, porque tendrán la obligación de cumplir con la normativa.

Además, por ley, te pueden exigir la desconexión del sistema de IA por un mal uso. Esto tendría un alto impacto al paralizarse o mermar la actividad profesional. Incluso el sistema de IA podría ser retirado del mercado por riesgo grave.

Y, en aquellos casos de textos creados por IA generativa, debes tener en cuenta que no otorgan derechos de autor. No obvies así las implicaciones legales por derechos de autor y propiedad intelectual.  

Nueva ley IA autónomos: consejos para evitar problemas

Para no tener problemas con la IA y cumplir la ley, sigue estos consejos prácticos: 

  • Haz un inventario de las herramientas de IA que emplees. Así, en caso de inspecciones, podrás alegar el uso realizado.
  • Exige documentación a tus proveedores sobre el cumplimiento de la normativa de IA.
  • Forma al equipo en el uso de responsable de la IA. 
  • No te olvides de la trasparencia y supervisión humana en los procesos internos de tu negocio o pyme.
  • Notificación de cualquier incidencia grave producida.

Todos estos consejos te serán de utilidad para cumplir con las obligaciones de la nueva Ley de IA a los autónomos y saber cómo puedes emplearla sin problemas en tu actividad profesional como autónomo o en tu negocio y pyme. 

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Banco Sabadell y Zurich refuerzan su alianza con la nueva gama de seguros Zenit


Alianza Banco Sabadell y Zurich

La colaboración entre Banco Sabadell y Zurich da un nuevo salto adelante con el lanzamiento de una oferta renovada de seguros de Vida y Hogar, articulada en torno a la nueva gama Zenit. Esta actualización del acuerdo de bancaseguros persigue reforzar el peso del negocio asegurador dentro del grupo, potenciar la vinculación con los clientes y consolidar a la alianza como uno de los actores más relevantes del mercado español.

El movimiento se produce en un momento en el que BanSabadell Vida, Seguros Generales y Pensiones, la joint venture que comparten ambas entidades, mantiene una trayectoria claramente ascendente tanto en crecimiento de primas como en cuota de mercado. La nueva estrategia conjunta apuesta por productos de mayor valor añadido, contratos más estables y un enfoque muy centrado en la protección integral y el acompañamiento al cliente a lo largo del tiempo.

Una relación estratégica que se afianza

Banco Sabadell y Zurich mantienen desde hace casi dos décadas una alianza de bancaseguros que se canaliza a través de BanSabadell Vida, Seguros Generales y Pensiones, la sociedad conjunta creada en 2008 para comercializar seguros en la red del banco. Esta estructura permite a la entidad financiera ofrecer una gama amplia de pólizas aprovechando la especialización técnica y de gestión de riesgos del grupo asegurador.

En los últimos años, la aseguradora ha ido ganando peso dentro del capital del banco, hasta situarse alrededor del 4,9% de participación accionarial, lo que la convierte en uno de sus principales socios financieros. Además de su papel industrial como socio en la joint venture, Zurich ha sido un aliado clave en momentos de tensión corporativa, como la opa lanzada por BBVA, en la que manifestó abiertamente su rechazo a la operación.

La nueva etapa del acuerdo no modifica la estructura societaria existente, pero sí actualiza las prioridades estratégicas y comerciales. El foco pasa a situarse en soluciones de protección más completas, un asesoramiento más especializado y relaciones de mayor recorrido con los clientes, tanto particulares como empresas.

Para Banco Sabadell, este refuerzo encaja de lleno en su hoja de ruta, ya que el negocio asegurador se ha identificado como una de las palancas de crecimiento para el periodo 2025-2027. El banco busca incrementar los ingresos por comisiones recurrentes y mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo a través de productos aseguradores vinculados a sus servicios financieros tradicionales.

Seguros de vida y hogar de Banco Sabadell y Zurich

Resultados en fuerte crecimiento para la joint venture

La evolución reciente de la actividad aseguradora conjunta respalda la decisión de profundizar en la alianza. BanSabadell Vida se mantiene en el segundo puesto del ranking del sector en España y ha experimentado un notable avance de cuota de mercado, pasando de aproximadamente un 11% en el segundo trimestre a cerca del 12,7% en el tercer trimestre.

En términos de volumen, BanSabadell Vida ha alcanzado alrededor de 3.471 millones de euros en primas, lo que supone un incremento superior al 170% respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento, muy por encima del mercado, refleja tanto el tirón comercial de la red de Banco Sabadell como el reposicionamiento de la oferta aseguradora.

En paralelo, BanSabadell Seguros Generales también presenta una evolución positiva. Su negocio crece alrededor de un 11,6%, frente a un mercado que avanza en torno al 7,3%. Dentro de esta cartera, destacan especialmente los seguros multirriesgo de Hogar, con una subida en primas cercana al 14%, y el ramo de Salud, que ronda incrementos del 27%. Este desempeño consolida a la alianza como uno de los actores más dinámicos en el mercado asegurador español.

El contexto de mercado también resulta favorable para esta estrategia: el modelo de bancaseguros gana peso en España gracias a la amplia base de clientes de las entidades financieras y a la demanda creciente de soluciones integradas de banca y seguros. La colaboración con Zurich permite a Banco Sabadell apoyarse en un socio especializado en diseño de producto, suscripción y gestión de siniestros, al tiempo que explota la capilaridad de su red comercial.

Nueva gama Zenit: prima garantizada tres años y más valor añadido


Gama Zenit de seguros de Banco Sabadell y Zurich

El eje visible de este refuerzo de la alianza es la presentación de la gama Zenit, una línea de productos que se aplica tanto a los seguros de Vida como a los de Hogar. La principal seña de identidad de esta propuesta es la contratación trianual con prima garantizada durante tres años, sin incrementos por edad, siniestralidad o inflación (IPC) durante ese periodo.

Esta configuración supone una novedad relevante en el mercado, ya que ofrece a los clientes una mayor estabilidad en el coste de su póliza en un entorno de incertidumbre económica y de repuntes de precios. Además, en la modalidad Zenit se permite el pago mensual sin recargo, lo que facilita la planificación financiera de los hogares al repartir el gasto a lo largo del año.

La gama Zenit no se limita a congelar la prima, sino que se complementa con servicios adicionales orientados a aumentar el valor percibido por el cliente. En Hogar, por ejemplo, se incorporan servicios como asistencia informática, apoyo en eficiencia energética y compromisos de rapidez en la gestión de siniestros, con posibles compensaciones económicas si no se cumplen determinados plazos.

En Vida, la modalidad Zenit añade ventajas como asesoría legal continua y acceso a una segunda opinión médica internacional, prestaciones que pretenden responder a situaciones complejas en las que el asegurado puede necesitar acompañamiento profesional más allá de la mera indemnización económica tradicional.

Estas novedades se integran en la estrategia general de Sabadell Seguros, que se ha fijado como objetivo diferenciarse mediante productos “para usar en vida”, con coberturas y servicios que resulten útiles en el día a día y no solo en casos extremos, fomentando así una relación más estrecha y recurrente con los clientes.

Seguros de Hogar: más coberturas, servicios y soluciones específicas

Dentro del ramo de Hogar, Banco Sabadell y Zurich han renovado por completo su oferta con Sabadell Seguros Hogar en tres niveles de cobertura: Estándar, Plus y Premium. Se trata de una gama diseñada a partir de entrevistas con más de 6.000 clientes, lo que ha permitido ajustar las garantías a las necesidades reales detectadas en diferentes perfiles.

La propuesta incluye coberturas clásicas como incendios, robos, daños eléctricos, humedades o responsabilidad civil familiar y de animales domésticos, a las que se añaden ampliaciones pensadas para propietarios, arrendadores e inquilinos. Entre estas últimas figuran la reclamación de rentas y desahucios, la reconstrucción de jardines, la protección frente a robos en exteriores o la reclamación jurídica frente a arrendadores.

Además, la póliza incorpora una serie de servicios de valor añadido que han ido ganando peso en la demanda de los usuarios: asistencia 24 horas los siete días de la semana, atención urgente en menos de tres horas en determinados supuestos, servicios de “manitas” para pequeñas reparaciones en el hogar, soporte para reparación de electrodomésticos o consulta veterinaria digital.

En la modalidad Zenit de Hogar, estas coberturas se mantienen pero con contrato trianual y prima congelada, añadiendo la posibilidad de pago mensual sin recargo y ventajas adicionales como asistencia informática y servicios de eficiencia energética. La compañía se compromete, en ciertos productos, a enviar un perito en menos de 24 horas, iniciar reparaciones en plazos reducidos y abonar indemnizaciones con rapidez, contemplando incluso reembolsos de hasta 200 euros si no se alcanzan los tiempos comprometidos.

La compañía ya venía introduciendo innovaciones en este campo, como la inclusión de una cobertura específica frente a la ocupación ilegal de la vivienda, que va más allá de la protección jurídica habitual. Esta garantía ofrece respaldo económico para gastos de recuperación de la propiedad, posibles daños ocasionados, costes de suministros y compensaciones por pérdida de ingresos de alquiler o alojamiento alternativo.

Seguros de Vida: protección integral y enfoque en el bienestar

En el ámbito de Vida, la alianza ha lanzado Sabadell Seguros Vida también en tres modalidades (Estándar, Plus y Premium), con una estructura pensada para distintos segmentos de edad y situaciones familiares: familias con hijos, adultos en plena etapa laboral y personas mayores de 50 años con necesidades específicas de protección.

Las pólizas incluyen coberturas cada vez más demandadas, como la protección frente a enfermedades graves (por ejemplo, cáncer o infarto), la asistencia domiciliaria tras una hospitalización o garantías para casos de gran invalidez y situaciones que puedan afectar seriamente a la calidad de vida del asegurado.

Uno de los elementos diferenciales de esta gama es la voluntad declarada de diseñar seguros de vida “para usar en vida”. Esto se traduce en la incorporación de prestaciones pensadas para acompañar al asegurado en distintas etapas vitales, como ayudas familiares para los estudios de los hijos, cobertura por rotura de huesos o servicios de apoyo psicológico en momentos delicados.

Para reforzar este enfoque, las soluciones de Vida integran un catálogo de servicios de prevención y bienestar: orientación médica 24 horas, asesoramiento en nutrición, pediatría, entrenamiento deportivo y alergias, así como atención especializada en salud mental a través de psicólogos que ayudan a gestionar el estrés, la ansiedad u otras situaciones similares.

La versión Zenit de estos seguros mantiene la prima sin cambios durante los tres años de contrato y permite el pago mensual sin recargo, incorporando además ventajas como asesoría legal disponible las 24 horas y el acceso a una segunda opinión médica internacional, dos recursos especialmente valorados por los clientes en las encuestas realizadas por la compañía.

Más asesoramiento y mayor integración en la red comercial

El refuerzo de la alianza entre Banco Sabadell y Zurich no se limita a los productos. También implica una mayor integración de los seguros en los procesos comerciales del banco, con un papel destacado del asesoramiento personalizado y el uso de herramientas digitales para detectar necesidades de protección.

La entidad financiera trabaja en intensificar la formación específica de sus equipos para que puedan ofrecer recomendaciones ajustadas al perfil y situación de cada cliente, tanto en particular como en empresas y autónomos. El objetivo es evolucionar desde un modelo más transaccional, centrado en la simple distribución de pólizas, hacia otro basado en la planificación financiera y patrimonial a largo plazo.

En el segmento de particulares, la oferta se orienta a la protección familiar, la planificación del ahorro y la cobertura de imprevistos que puedan alterar la estabilidad económica del hogar. En el ámbito empresarial, el énfasis se pone en soluciones adaptadas a los riesgos propios de cada actividad, incluyendo seguros patrimoniales, de responsabilidad civil y de protección de personas clave dentro de las organizaciones.

Desde Zurich, la alianza refuerza su apuesta por el canal bancaseguros en España, un mercado que la compañía considera estratégico dentro de Europa. La aseguradora aporta su capacidad de diseño de producto, experiencia en suscripción y gestión de siniestros, así como su conocimiento en soluciones avanzadas de protección y previsión, mientras que Banco Sabadell pone a disposición su base de clientes y su red de oficinas.

El acuerdo descansa sobre un modelo de gobernanza compartido, que permite alinear objetivos comerciales y de calidad de servicio, cumpliendo con los estándares regulatorios del sector financiero y asegurador. Esta estructura busca garantizar un crecimiento sostenible y equilibrado para ambas partes, evitando depender únicamente de picos de venta puntuales.

Con estos cambios, la alianza entre Banco Sabadell y Zurich se posiciona como una de las referencias del negocio de bancaseguros en España, apoyada en una combinación de innovación en productos (como la gama Zenit con prima garantizada), buenos resultados en términos de crecimiento de primas y cuota de mercado, y una estrategia orientada a ofrecer más protección, estabilidad y servicios de valor añadido a los clientes de Vida y Hogar.


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Continúa el escepticismo sobre la evolución de la economía española

El debate público sobre la economía española se mueve, en este último ciclo, en un terreno de grises. El país figura entre los que más crecen en Europa, pero ese aparente dinamismo convive con un limitado crecimiento de la renta real per cápita y unos indicadores de pobreza que siguen siendo muy mejorables. La distancia entre las cifras agregadas y la experiencia cotidiana se ha convertido en un tema central del debate social, tal y como han reflejado distintas encuestas de Funcas, como la de Navidad del año pasado o la Encuesta sobre Economía y Finanzas de este mismo mes de mayo. En esta última, la inflación y el insuficiente crecimiento de los salarios para compensarla, así como la ideología, aparecían como elementos clave de la percepción pública de la evolución económica.  

Para 2025, el Panel de Funcas prevé un crecimiento del PIB del 2,9%, ligeramente por debajo del dato de 2024 (3,5%) pero que, unido al crecimiento de los años anteriores, supone que España habrá crecido desde 2019 más que el promedio de la Eurozona. Este escenario de crecimiento sostenido contrasta con una opinión pública cuya percepción de la economía española en 2025, poco optimista, empeora levemente respecto a la de 2024 (gráfico 1). Según la IV Encuesta Funcas de Navidad (2025), en diciembre de 2025 solo un 20% consideraba que había sido un buen año para España en términos económicos (misma cifra que en 2024), frente a un 34% que lo valoró como malo (30% el año anterior). Un 46% lo calificó como regular (50% en 2024) [Véase la ficha técnica de la encuesta al final de esta anotación].


La valoración mejora con la edad, especialmente a partir de los 55 años (gráfico 2b). Resulta más negativa entre quienes viven con menores de 10 años y mejora claramente con el nivel de ingresos. El factor más determinante es la autoubicación ideológica del entrevistado (gráfico 2e), como ya se comprobó en las encuestas de Funcas ya citadas. En las posiciones de izquierda abundan quienes juzgan 2025 como un buen año, mientras que en la derecha ocurre lo contrario. El 43% de quienes se sitúan en las posiciones 1–2 y el 36% de quienes se sitúan en el segmento 3–4 (en la escala de izquierda a derecha, del 1 al 10) creen que 2025 ha sido un buen año. A partir del centro (5–6), esta proporción se mantiene siempre por debajo del 9%, al tiempo que aumenta la de quienes lo juzgan como un mal año, mayoritaria desde las posiciones 7–8.


Las perspectivas para 2026 son, también, similaresa las de 2025, pero ligeramente más negativas (gráfico 1), con un 21% que cree que será un buen año, un 48% que se lo imagina regular y un 31% que piensa que será malo; y reproducen el mismo patrón por edades, tipo de hogar, ingresos y autoubicación ideológica que la valoración sobre 2025 (gráfico 3).


En todo caso, y como es habitual, el juicio sobre 2025 mejora cuando la pregunta se refiere a la situación personal y del hogar. Un 37% lo describe como un buen año, frente a un 14% que lo considera malo, mientras que el 49% lo califica como regular, cifras también próximas a las de 2024, aunque ligeramente peores (gráfico 4). Curiosamente, en este aspecto, la relación con la edad (gráfico 4b) cambia: la valoración positiva de su año económico supera ampliamente el 40% entre los menores de 35 años, pero la proporción desciende a partir de los 35 y vuelve a aumentar con cierta fuerza desde los 65. También son reseñables las diferencias según la presencia de menores (gráfico 4d), con un 31% de quienes conviven con niños menores de 10 años que cree que fue un buen año, frente al 38% de quienes no conviven con menores. Como cabía esperar, el nivel de ingresos (gráfico 4c) mantiene una asociación clara y positiva con la valoración de la economía personal y del hogar en 2025.

La autoubicación ideológica (gráfico 4e) sigue siendo relevante, aunque con menor intensidad que en la valoración de la economía nacional. Algo menos de la mitad de quienes se sitúan a la izquierda afirman que 2025 fue un buen año para ellos en lo económico, una proporción que cae por debajo del tercio en el centro y la derecha.

Por otra parte, en la encuesta planteamos directamente a los entrevistados la aparente contradicción entre el crecimiento económico español y la sensación extendida de que la economía no acaba de ir bien. Se les pide a los entrevistados ponerse en el lugar de quienes no perciben esa mejora y explicar la razón de que estos alberguen esa opinión. De los razonamientos propuestos destaca, muy por encima de los demás, el que aduce que “los precios suben más que los salarios”, que eligen más de tres cuartas partes de los entrevistados, un 76% (gráfico 5). Muy pocos ven la causa de esa paradoja en que el empleo sea de baja calidad (7%) y aún menos (3%) creen que el razonamiento principal sea el de que es verdad que la economía no ha mejorado.


Por otra parte, llaman también la atención las pocas menciones a un razonamiento habitual en la discusión pública sobre el tema, el que contrapone el crecimiento económico total con el crecimiento per cápita: solo un 2% elige el enunciado “crece la economía, pero crece casi lo mismo la población”. Sorprende, asimismo, que otro razonamiento frecuente en el debate público presente también un porcentaje muy bajo: apenas un 9% cree que quienes piensan que la situación no mejora “se dejan llevar por la opinión del partido político al que votan”.

Un consenso tan amplio sobre el papel de la evolución conjunta de salarios y precios haría pensar que el peso de esta respuesta apenas variará según las categorías de análisis. En efecto, las diferencias según distintas variables sociodemográficas son limitadas, aunque reveladoras. Por una parte, el porcentaje que cita ese razonamiento es ligeramente inferior entre los mayores de 65 años, cuyos ingresos principales no son salarios, sino pensiones, que vienen actualizándose según la inflación. Por otra, la referencia al seguidismo de las opiniones del partido más afín es mayor entre los entrevistados situados en la izquierda del espectro político que entre los situados en el centro o a la derecha, y lo contrario ocurre con la mención a que la economía, en realidad, no ha mejorado. Con todo, las diferencias son menores y en todas las categorías de ideología es muy mayoritaria la referencia al crecimiento de los precios.

En coherencia con el protagonismo que los encuestados otorgan a la inflación como determinante de la opinión pública sobre la economía, la gran mayoría, un 85%, piensa que la subida de los precios está afectando mucho (31%) o bastante (54%) a la economía de su hogar (gráfico 6a). De nuevo, no cabe imaginar mucha variación en un consenso tan amplio, aunque ese porcentaje es algo menor en los mayores (72%) (gráfico 6b) y, como también cabía esperar, cae algo a medida que crecen los ingresos del hogar (gráfico 6c), pero no mucho (del 94% en el tramo inferior al 70% en el tramo superior). Lo más interesante es que una opinión sobre los determinantes de la situación económica del hogar también varíe, aunque levemente, según la adscripción ideológica del entrevistado (gráfico 6e), de tal modo que el porcentaje que cree que le está afectando mucho o bastante la inflación es algo menor en la izquierda (alrededor del 75%) y mayor en el centro y la derecha (alrededor del 90%).


Quienes se sienten muy o bastante afectados por la inflación señalan, sobre todo, dos categorías de gasto en las que se ven más afectados. Se trata de los gastos en alimentación, que menciona un 93% (79% en primer lugar), y los gastos en los varios suministros energéticos (luz, gas, gasolina…), que cita un 74% (14% en primer lugar) (gráfico 7). Las demás categorías propuestas apenas son citadas: un 12% menciona el ocio y la cultura; un 9%, la ropa y el calzado; y un 7%, el transporte.


Estos resultados vuelven a presentar una opinión pública reticente a adoptar un discurso triunfalista sobre el crecimiento de la economía española, tal como revela un clima de opinión similar al del año pasado o, si cabe, ligeramente más pesimista. Las perspectivas para el futuro inmediato siguen siendo poco halagüeñas y la valoración de la situación económica del hogar también reproduce este patrón ligeramente más sombrío. En la base de esta percepción ciudadana está, de forma muy mayoritaria, la inflación, cuya incidencia sobre los bienes esenciales, alimentación y energía, al menos a juicio de los entrevistados, continúa erosionando la capacidad adquisitiva y alimentando la sensación de distancia entre las buenas cifras macroeconómicas y la experiencia cotidiana de los hogares.

Ficha técnica de la IV Encuesta Funcas de Navidad

UNIVERSO: residentes en territorio nacional peninsular e insular (18-75 años) • TAMAÑO MUESTRAL: 1.201 entrevistas • TÉCNICA DE ENTREVISTA: entrevista online a través de Emop (panel online de Imop) • SELECCIÓN DE LA MUESTRA: selección aleatoria entre los panelistas de Emop que cumplan las características definidas para la investigación • TRABAJO DE CAMPO: del 27 de noviembre al 10 de diciembre de 2025 • MARGEN DE ERROR DE MUESTREO: ±2,9 puntos porcentuales para p=q=50 % y un nivel de significación del 95% para el conjunto de la muestra en el supuesto de muestreo aletorio simple • MÉTODO DE PONDERACIÓN: los datos se ponderaron por las variables “sexo x edad” (2 x 6 grupos), comunidad autónoma (7 grupos), nivel de estudios (5 grupos) y religiosidad (7 opciones, barómetros del CIS) • INSTITUTO RESPONSABLE DEL TRABAJO DE CAMPO: IMOP Insights, S.A.

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Persistencia de las tradiciones navideñas

Por cuarto año
consecutivo, Funcas ha realizado su Encuesta de Navidad, un estudio llevado a
cabo online entre el 27 de noviembre y el 10 de diciembre con una
muestra de 1.201 residentes en España de 18 a 75 años[1].
Esta edición ofrece un panorama de cómo la sociedad se aproxima hoy en día a
las celebraciones navideñas, qué sentido les atribuye y qué prácticas mantiene,
así como sobre el papel que desempeñan factores como la familia y la
religiosidad en la configuración de esa vivencia.

La palabra
ágape, en su origen griego (άγάπη), designaba el amor fraterno y desinteresado.
En el cristianismo primitivo pasó a nombrar las comidas comunitarias que
fomentaban la cohesión del grupo, de donde proviene el significado posterior de
ágape como banquete o comida festiva, con connotaciones de fraternidad o
celebración. No sorprende, por tanto, que las fiestas navideñas sigan
articulándose en torno a comidas, cenas y encuentros festivos, concebidos,
fundamentalmente, como momentos para reunirse en familia, y que sea la
situación familiar la que condicione, en gran medida, cómo se vive y se
“practica” la Navidad.

Los residentes en España pasan en familia los dos principales ágapes tradicionales navideños, la cena de Nochebuena y la comida del día de Navidad. En el caso de la Nochebuena, un 44% la pasará con familiares con los que convive normalmente y un 59%, alternativa o complementariamente, con familiares con quienes no convive habitualmente. Muy pocos mencionan a amigos (4%) u otras personas (1%). Y muy pocos, también, van a cenar solos (2%) o solos con su pareja (6%) (gráfico 1). Supone este un patrón muy consolidado, casi sin variaciones en los últimos cuatro años. En la comida de Navidad, la distribución de los entrevistados según la compañía que tendrán es casi idéntica a la correspondiente a la cena de Nochebuena, y tampoco ha cambiado apreciablemente en los últimos años (gráfico 1).


El papel fundamental de la familia en las celebraciones navideñas lo explicitan los encuestados cuando, en una muy amplia mayoría, entienden las navidades, ante todo, como unas celebraciones de carácter familiar. El 80% así lo declara en primer o en segundo lugar, con un 56% que las ve así en primer lugar. A continuación las ven como unas fiestas de carácter comercial (53%), como un periodo de vacaciones (32%) o como unas fiestas con significado religioso (30%) (gráfico 2). De la comparación de estos datos con los procedentes de una pregunta con la misma formulación de una encuesta del CIS de diciembre de 2017 se deduce una considerable estabilidad en la vivencia de la Navidad[2]. Entonces, un 83% afirmaba vivir estas celebraciones como unas fiestas de carácter familiar.


Los entrevistados que conviven con niños menores de 10 años resaltan más el carácter familiar de las navidades (92%), y lo hacen menos quienes viven solos (68%) (gráfico 3). Que la disponibilidad de redes sociales condiciona en gran medida la vivencia de las navidades se plasma también en que declaran un menor carácter familiar quienes prevén pasar la Nochebuena o la Navidad en soledad (el 38% y el 54% respectivamente). La mención al carácter familiar de las navidades es asimismo algo más frecuente entre los católicos.


Por su parte, el significado religioso destaca, sobre todo, entre quienes se identifican como católicos, especialmente en los practicantes (el 76% lo menciona como primera o segunda opción). En cambio, la referencia al carácter comercial de las navidades crece marcadamente con la edad, y acaba superando el 60% en los mayores de 55 años.

Esta imagen de unas fiestas esencialmente familiares coincide con la percepción que tienen los encuestados sobre cómo se celebra hoy la Navidad en España: el 51% cree que predomina su carácter familiar y el 39%, que son fiestas fundamentalmente comerciales (gráfico 4). Muy por detrás se sitúa la idea de que se viven como un periodo vacacional (9%). El componente religioso parece notablemente infraestimado, pues solo un 2% de los encuestados lo menciona en referencia a cómo se viven estas fiestas en España, mientras que un 12% lo menciona en primer lugar al referirse a su propia vivencia.

La influencia del entorno familiar y la religiosidad en la experiencia navideña se refleja también en la ilusión que despierta entre los encuestados. El 49% afirma que las próximas fiestas le ilusionan mucho o bastante, un porcentaje que parece interrumpir, al alza, la tendencia decreciente observada en las encuestas navideñas que Funcas ha llevado a cabo desde 2022 (gráfico 5).


La presencia de niños en el hogar parece un factor determinante de la ilusión, puesto que el 61% de quienes viven con menores de 10 años declara estar muy o bastante ilusionado con la celebración de las próximas navidades, frente al 46% en los hogares sin niños (gráfico 6). La expresión de ilusión disminuye de forma notable entre quienes viven solos y entre quienes pasarán solos la Navidad o la Nochebuena[3] y también, muy claramente, al igual que se observaba en las encuestas de los años precedentes, con la edad.


Los ingresos del hogar también guardan cierta relación con la ilusión por las navidades, aunque las diferencias se marcan solo en los extremos. Es menor en hogares con ingresos hasta 1.500 euros (37%), se estabiliza en torno al 50% en los tramos intermedios y vuelve a aumentar en los hogares con más de 4.000 euros (63%)[3]. La religiosidad, como cabía esperar, también marca diferencias. Entre los católicos practicantes, el 73% se declara muy o bastante ilusionado, frente al 40% de los agnósticos y el 37% de los ateos (gráfico 6).

La forma en que los encuestados describen sus celebraciones navideñas encuentra un claro correlato en las costumbres que mantienen en sus hogares. A la luz de los datos de la encuesta de Funcas de 2025, un 74% de los entrevistados afirma que en su hogar se mantiene la tradición de poner el árbol de Navidad (gráfico 7). Esta cifra se aproxima mucho a la procedente de la encuesta del CIS ya citada, de diciembre de 2017, en la que un 71% de los entrevistados declaraba que solía poner el árbol u otros adornos navideños, lo que apunta a la continuidad en esta tradición.


Las tradiciones más asociadas a la religiosidad son menos frecuentes que la de poner el árbol de Navidad. En 2025, un 46% afirma que en su hogar se sigue la tradición de poner el belén, pero solo un 24% cita la de cantar villancicos en familia, y aún menos las de colocar símbolos religiosos (15%), asistir a la misa del gallo o a otras misas o celebraciones religiosas (11%) o rezar en familia (4%) (gráfico 7). Son pocos, aunque no en una proporción insignificante (17%), quienes declaran no mantener ninguna de las tradiciones anteriores.

En comparación con los datos de 2017, se mantiene, ligeramente a la baja, la tradición de poner el belén, pues entonces lo hacía el 50%, pero cae con relativa claridad la de asistir a celebraciones religiosas, habitual en un 22% de los entrevistados en 2017 y solo en el 11% en 2025, en correspondencia con la tendencia generalizada a la caída en las prácticas religiosas.

En la actualidad, el seguimiento de
esas tradiciones tiene que ver, en buena medida, con que haya niños pequeños en
el hogar y con la religiosidad. Todas las tradiciones consideradas son más
frecuentes si los entrevistados conviven con niños menores de 10 años (gráfico
7). De estos, pone el belén el 60%, frente al 40% del resto. Incluso, aunque la
tradición del árbol de Navidad está tan extendida, es aún más frecuente entre
quienes conviven con niños pequeños (95%) que en el resto (70%). Lo mismo
ocurre con las costumbres de cantar villancicos, con porcentajes respectivos de
47 y 20%, y de decorar la casa con símbolos religiosos (26 y 13%,
respectivamente). Lo más llamativo es que la presencia de menores también marca
diferencias en la tradición de asistencia a celebraciones religiosas (18 y 9%)
y, de manera algo menos llamativa, en la de rezar en familia (7 y 3%).

Por otra parte, todas las tradiciones
consideradas son más frecuentes en los entrevistados católicos, especialmente
entre quienes se ven como católicos practicantes (gráfico 7). La divisoria
practicantes y no practicantes es muy notable, sobre todo, en la asistencia a
celebraciones religiosas (54% frente a 5%), rezar en familia (19% frente a 1%)
y en la decoración religiosa (54% frente a 15%).

Con todo, la frecuencia de cualquiera
de las tradiciones consideradas siempre es mayor en los católicos no
practicantes que entre quienes no se identifican con ninguna religión o se
identifican con una no católica. La única que refleja diferencias menores es la
de poner el árbol de Navidad, que es claramente mayoritaria también entre
indiferentes, agnósticos y ateos (alrededor de dos tercios de cada grupo), e
incluso entre creyentes de otras religiones (56%), entre los que también hay
cristianos (gráfico 7).

Una última tradición, en este caso claramente secular, es la de tratar que las comidas y las cenas navideñas transcurran en paz, en la medida de lo posible. Así lo sugiere el que más o menos la mitad de los entrevistados, un 48%, considere conveniente evitar algún tema de conversación en esas comidas y cenas, una cifra que apenas ha cambiado desde 2022 (gráfico 8). Casi podría calificarse también de tradicional que los temas que con más frecuencia se quieren evitar sean los mismos: política, temas familiares delicados o religión. En 2025, entre quienes creen conveniente evitar algún tema de conversación, hasta un 87% se refiere a la política, cifra muy similar a las registradas en 2023 (84%) y 2022 (80%), si bien alguien podría imaginar una tendencia al alza (gráfico 8).


Las menciones a la religión, sin embargo, aun moviéndose en niveles similares a los del pasado, parecerían a la baja: 24% en 2025, 32% en 2023, 27% en 2022. El porcentaje de referencia a temas familiares delicados, un 41%, también sería algo inferior a los registrados en 2023 (50%) y 2022 (51%). Otros temas parecen evitarse poco. Es del caso de los estudios (3% de menciones en 2025), el trabajo (7%) y el fútbol, aunque, en este caso, el porcentaje que lo menciona, un 15%, vuelve a ser, como el de 2023 (14%), superior al obtenido en 2022 (7%) (gráfico 8).

En definitiva, la IV Encuesta Funcas de Navidad retrata unas celebraciones que mantienen una notable continuidad en sus significados y prácticas. Para una parte menor, pero significativa, la religiosidad continúa marcando la manera de vivir la Navidad. Para una amplia mayoría, la familia sigue siendo el eje sobre el que se configuran las fiestas, la referencia para organizar las celebraciones, repetir tradiciones y dotar de sentido a estas fechas.

Ficha técnica de la IV Encuesta Funcas de Navidad

UNIVERSO: residentes en territorio nacional peninsular e insular (18-75 años) • TAMAÑO MUESTRAL: 1.201 entrevistas • TÉCNICA DE ENTREVISTA: entrevista online a través de Emop (panel online de Imop) • SELECCIÓN DE LA MUESTRA: selección aleatoria entre los panelistas de Emop que cumplan las características definidas para la investigación • TRABAJO DE CAMPO: del 27 de noviembre al 10 de diciembre de 2025 • MARGEN DE ERROR DE MUESTREO: ±2,9 puntos porcentuales para p=q=50 % y un nivel de significación del 95% para el conjunto de la muestra en el supuesto de muestreo aletorio simple • MÉTODO DE PONDERACIÓN: los datos se ponderaron por las variables “sexo x edad” (2 x 6 grupos), comunidad autónoma (7 grupos), nivel de estudios (5 grupos) y religiosidad (7 opciones, barómetros del CIS) • INSTITUTO RESPONSABLE DEL TRABAJO DE CAMPO: IMOP Insights, S.A.


[1] Véase la ficha
técnica de la encuesta al final de esta entrada. La información sobre las
encuestas previas puede encontrarse en los siguientes enlaces: I
Encuesta Funcas de Navidad (2022)
; II
Encuesta Funcas de Navidad (2023)
; III
Encuesta Funcas de Navidad (2024)
.

[2] Estudio 3.199 del CIS.
Elaboración propia con el fichero de microdatos, seleccionando la muestra de 18
a 75 años.

[3] Datos disponibles, aunque no
presentados.

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Cierre del año para la banca y perspectivas futuras

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2025 será recordado como un buen año para la banca española, en un contexto económico europeo que, pese a su modesto crecimiento, ha permitido resultados sólidos en el sector financiero. Las grandes entidades españolas están cerrando el ejercicio con beneficios sólidos apoyados en control de costes y el incremento de volúmenes de negocio que ha compensado el entorno de bajos tipos de interés y la presión sobre los márgenes. Desde comienzos de año, la reducción general de los tipos ha tenido un impacto atenuador en los ingresos financieros, pero los bancos han logrado reconducir sus resultados gracias al aumento del crédito, mayor eficiencia operativa y una diversificación creciente de ingresos por comisiones. La rentabilidad del sector se ha situado en niveles que refuerzan la confianza de analistas e inversores en el sector. 

Este escenario ha coincidido con una economía española que ha mostrado un significativamente mayor dinamismo relativo que la europea, impulsada por el consumo interno y el mercado laboral, que ha registrado una fuerte entrada de inmigrantes desde 2021. Los bancos españoles han aprovechado la estabilidad macroeconómica para expandir su actividad crediticia tanto a hogares como a empresas, con niveles de morosidad contenidos y balances fortalecidos tras años de ajustes. 

Como contraste, 2025 ha sido también un año marcado por el peso de la regulación en Europa. A diferencia de Estados Unidos y Reino Unido –donde las autoridades ya han movido ficha para aliviar algunas exigencias de capital y supervisión– la Unión Europea aún mantiene un entramado normativo complejo, con miles de páginas de legislación y numerosos requisitos de cumplimiento normativo. Este exceso de regulación es un freno al crédito y a la competitividad internacional. Los informes Draghi y Letta ya apuntaban en ese sentido. Como respuesta a la presión, ya se habla de simplificación regulatoria en Bruselas y hay propuestas políticas encima de la mesa para simplificar marcos regulatorios, aunque sin reducir significativamente exigencias de capital en el corto plazo. Por ahora parece una tibia respuesta,

De cara a 2026, las perspectivas para la banca española siguen siendo razonablemente optimistas, aunque están condicionadas por varios factores. La consolidación de la recuperación económica en la eurozona –si llega a producirse– aportaría un impulso adicional al crédito y a la confianza empresarial. La adopción de tecnologías como la IA promete mejorar la eficiencia operativa y generar nuevas fuentes de ingresos, algo que los mercados ya están valorando positivamente en la cotización de los bancos europeos. No obstante, la necesidad de avanzar en una regulación más competitiva será clave para que los bancos españoles no solo mantengan su buena marcha en 2026, sino que también puedan competir a escala global con entidades americanas y de otros mercados menos regulados.

Este artículo se publicó originalmente en el diario La Vanguardia.

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Netflix refinancia su megacrédito para comprar Warner Bros. Discovery


Operación financiera Netflix y Warner Bros Discovery

La posible compra de Warner Bros. Discovery por parte de Netflix entra en una fase clave en el terreno financiero. La plataforma de streaming ha movido ficha en los mercados de crédito para abaratar y alargar el plazo de parte del enorme préstamo que respalda la operación, una de las mayores apuestas corporativas jamás vistas en la industria del entretenimiento.

Según la documentación remitida a los reguladores, Netflix ha refinanciado una porción relevante de su préstamo puente de 59.000 millones de dólares, el instrumento que le permitió asegurar la financiación para lanzar su oferta sobre los estudios de cine, televisión y activos de streaming de Warner Bros. Discovery. El movimiento no solo refuerza su posición financiera, sino que también envía una señal de determinación al mercado en plena batalla de ofertas.

Cómo es la refinanciación del préstamo de Netflix

De acuerdo con los detalles hechos públicos, Netflix ha sustituido parte del préstamo puente por nueva deuda más barata y con vencimientos más largos. En concreto, la compañía ha contratado una línea de crédito revolvente de 5.000 millones de dólares y dos préstamos a plazo con desembolso diferido por 10.000 millones de dólares cada uno. Tras esta reestructuración, en torno a 34.000 millones de dólares del crédito original siguen pendientes de sindicación entre un amplio grupo de bancos e inversores institucionales.

Los fondos de esta nueva estructura se destinarán a cubrir la parte en efectivo del precio de compra, comisiones, gastos de la operación y posibles refinanciaciones de deuda existente, además de otros usos corporativos generales. Es la típica jugada en este tipo de adquisiciones: primero se cierra un préstamo puente de gran tamaño para ganar velocidad y, después, se sustituye progresivamente por financiación más estable y menos costosa.

En el reparto bancario destacan Wells Fargo, BNP Paribas y HSBC, entre otras entidades, que se encargaron inicialmente del préstamo puente sin garantía real en el sector bancario de Estados Unidos. Este tipo de crédito, al no estar respaldado por activos concretos, aplica normalmente un tipo de interés más alto, de ahí el interés de Netflix por apalancarse ahora en instrumentos más baratos.

La nueva línea de crédito revolvente, que permite a la compañía disponer y devolver efectivo de forma flexible, tendrá un vencimiento fijado en 2030 o tres años después de que se cierre la adquisición, lo que ocurra antes. Por su parte, los dos préstamos a plazo con disposición diferida contarán con una vida de dos y tres años, respectivamente, a partir de su desembolso.


Refinanciación del préstamo puente de Netflix

Valoración de Warner Bros. Discovery y guerra de ofertas

La refinanciación llega después de que Netflix alcanzara a comienzos de diciembre un acuerdo preliminar que valora los estudios y los activos de streaming de Warner Bros. Discovery en unos 82.700 millones de dólares. Esa cifra recoge el peso estratégico de marcas como HBO, HBO Max y el histórico estudio Warner Bros., consideradas piezas clave para reforzar el catálogo global de la plataforma.

El panorama se complicó cuando Paramount Skydance presentó una oferta pública de adquisición hostil por la totalidad de Warner Bros. Discovery. Esa contraoferta, valorada en torno a 108.000 millones de dólares en efectivo y con un precio de referencia de 30 dólares por acción, desencadenó una auténtica guerra de ofertas que, ocurra lo que ocurra, apunta a reordenar la jerarquía de la industria audiovisual en Estados Unidos y, por extensión, en Europa.

A pesar de que el planteamiento de Paramount implicaría un pago más elevado a corto plazo para los accionistas, el consejo de administración de Warner Bros. Discovery ha recomendado rechazar esa oferta rival y mantener el compromiso inicial con Netflix. La dirección de Warner tacha la propuesta de Paramount, que incorpora alrededor de 54.000 millones de dólares en compromisos de deuda, de «inferior e inadecuada» y considera que la estructura de financiación es demasiado arriesgada.

En cambio, el equipo directivo de Warner subraya las ventajas estratégicas y la mayor certidumbre financiera del acuerdo con Netflix. Más allá del precio, valoran el encaje industrial entre ambas compañías, la complementariedad de sus catálogos y la capacidad de inversión que ofrecería una plataforma combinada para competir no solo en Estados Unidos, sino también en mercados clave como la Unión Europea y Reino Unido.

Calendario previsto y encaje industrial

El cierre de la operación no será inmediato. Warner Bros. Discovery tiene previsto escindir su unidad Global Networks en el tercer trimestre de 2026, paso considerado condición previa para culminar el acuerdo con Netflix. Esa escisión, anunciada en 2025, persigue separar los canales tradicionales y redes heredadas de los negocios de estudio y streaming de mayor crecimiento, permitiendo que cada área siga estrategias diferenciadas.

Sobre el terreno operativo, la dirección de ambas empresas ha insistido en que, al menos en una primera fase, Netflix y Warner Bros. Discovery seguirán funcionando como negocios independientes. Netflix ha prometido que no habrá cierres generalizados de estudios y que las marcas consolidadas del grupo, como HBO y HBO Max, mantendrán su identidad, bien como servicios autónomos, bien integradas a través de acuerdos de paquete y ofertas combinadas.

En reuniones internas, directivos de Warner han transmitido a la plantilla que HBO Max continuará operando y que se respetará la línea editorial y creativa del estudio. La idea que se traslada al mercado es la de una integración gradual, que aproveche sinergias financieras y tecnológicas pero sin provocar un terremoto inmediato en la producción ni en la oferta de contenidos, un aspecto especialmente sensible en Europa por la cuota de obra europea exigida por la normativa comunitaria.

De materializarse la transacción en los plazos previstos —se habla de una ventana de 12 a 18 meses desde las primeras aprobaciones regulatorias—, el nuevo grupo se colocaría en una posición de enorme fuerza frente a otros gigantes del sector. Tendría capacidad para concentrar derechos globales de películas y series, coordinar estrenos simultáneos en salas y plataformas y negociar en bloque con operadores de televisión de pago y de telecomunicaciones en Europa.

Qué es un préstamo puente y por qué es clave en esta operación

El corazón financiero de la operación es el préstamo puente de 59.000 millones de dólares que Netflix contrató el 4 de diciembre para asegurarse la capacidad de pagar en efectivo. Un préstamo puente es un tipo de financiación a corto plazo que cubre necesidades inmediatas de liquidez, muy habitual en grandes adquisiciones y fusiones. Se concibe como una solución temporal hasta que la empresa consigue deuda más estable y barata en los mercados.

Por regla general, este tipo de préstamos se reemplaza semanas o meses después por emisiones de bonos, créditos bancarios a largo plazo u otros instrumentos de financiación estructurada. Para las entidades financieras, servir un puente de este tamaño supone una oportunidad de estrechar la relación con la compañía y optar en el futuro a mandatos de asesoría y colocación de deuda muy lucrativos.

En el caso de Netflix, la refinanciación anunciada ahora es el primer paso para transformar ese préstamo puente en una combinación de deuda de más largo recorrido. El plan pasa por acudir de forma progresiva a los mercados de capitales, emitir bonos y diversificar la base de inversores, reduciendo al mismo tiempo la exposición de los bancos que participaron en el crédito inicial.

El contexto de mercado también juega a su favor: los mercados de crédito se han calmado en los últimos meses, lo que ha avivado la competencia entre bancos por las pocas operaciones corporativas de gran tamaño que salen adelante. En este entorno, una transacción de la magnitud de la compra de Warner Bros. Discovery se convierte en uno de los mayores acuerdos de deuda de la última década, con un fuerte foco de atención por parte de gestoras, aseguradoras y fondos de pensiones también en Europa.

Solidez crediticia de Netflix y condiciones de la deuda

Uno de los motivos por los que Netflix puede permitirse refinanciar el préstamo en condiciones relativamente favorables es su evolución crediticia de los últimos años. La compañía, que en sus inicios dependió del mercado de bonos basura para financiar su expansión, fue ascendida en 2023 a la categoría de grado de inversión o blue chip, lo que se traduce en costes de financiación notablemente más bajos.

Actualmente, Netflix cuenta con una calificación de A3 por parte de Moody’s Ratings y A por S&P Global Ratings. Este nivel sitúa su deuda dentro del rango considerado de alta calidad, algo clave cuando se pretende colocar decenas de miles de millones de dólares en bonos y préstamos entre inversores institucionales de todo el mundo, incluidos grandes fondos europeos con mandatos muy restrictivos en materia de riesgo.

La estructura de vencimientos anunciada —crédito revolvente hasta 2030 o tres años después del cierre de la operación, más préstamos a dos y tres años— persigue repartir el riesgo en el tiempo y evitar un único gran muro de amortización. La previsión general del mercado es que una parte significativa de esta financiación se refinancie de nuevo mediante emisiones de bonos a más largo plazo una vez que la compra de Warner Bros. Discovery esté plenamente integrada.

Que la deuda de Netflix tenga grado de inversión no elimina los riesgos, pero sí facilita que la demanda de los inversores sea amplia. Para los mercados europeos, donde los fondos de pensiones y aseguradoras suelen priorizar emisores con buen rating, esta operación abre la puerta a que una porción relevante de los bonos vinculados a la operación se coloque también en plazas como Frankfurt, París, Dublín, Luxemburgo o Madrid.

Presión regulatoria y política: el ángulo de competencia

Pese al apoyo del consejo de administración de Warner Bros. Discovery, la operación se enfrenta a importantes obstáculos regulatorios y políticos. En Estados Unidos, la senadora demócrata Elizabeth Warren ha calificado la propuesta de Netflix de «pesadilla antimonopolio», subrayando el riesgo de una concentración excesiva de poder en el mercado del entretenimiento si un gigante del streaming se hace con el control de uno de los mayores estudios de Hollywood.

Los reguladores estadounidenses deberán valorar si la adquisición podría reducir la competencia en la distribución de contenidos audiovisuales, encarecer los derechos para terceros o limitar el acceso de plataformas rivales a producciones clave. Este debate no se quedará al otro lado del Atlántico: en caso de cerrar la operación, el nuevo grupo resultante tendría una presencia muy significativa en Europa, incluyendo España, donde posee licencias de difusión, acuerdos de producción local y contratos con operadores de televisión de pago.

La Comisión Europea y los reguladores nacionales de competencia podrían estudiar cómo impacta la integración en la oferta de contenidos y en la fijación de precios para plataformas, televisiones y servicios bajo demanda en la región. No sería extraño que se plantearan remedios o compromisos, como la obligación de mantener la venta de determinados títulos a terceros o de garantizar una cuota mínima de estrenos en cines europeos.

Consciente de esta presión política y social, Netflix ha tratado de tranquilizar tanto a los reguladores como a sus propios empleados, insistiendo en que la compra de Warner Bros. Discovery no conllevará el cierre masivo de estudios ni una reducción drástica de la producción. Este mensaje es especialmente relevante para las plantillas de Warner en Europa, donde existen centros de rodaje, acuerdos con productoras locales y compromisos de inversión en obra europea.

Implicaciones para el mercado europeo y español

Para el ecosistema audiovisual europeo, la posible integración de Netflix y Warner Bros. Discovery tiene una lectura doble. Por un lado, podría concentrar aún más la negociación de derechos de cine y series en manos de un único grupo con un enorme músculo financiero y un alcance global. Por otro, también puede derivar en mayores presupuestos para producciones locales y coproducciones europeas, si el nuevo jugador decide reforzar su contenido original para cumplir con la regulación comunitaria.

En España, donde Netflix y HBO Max ya compiten de forma intensa, una integración bajo la misma matriz obligaría a rediseñar alianzas con operadores de telecomunicaciones y plataformas agregadoras. Acuerdos actuales de distribución en paquetes convergentes (fibra, móvil y TV) podrían renegociarse, y no sería descartable ver nuevas estrategias de ofertas combinadas o modelos de suscripción conjuntos para retener usuarios en un mercado cada vez más saturado de servicios.

A nivel regulatorio, tanto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en España como las autoridades europeas podrían analizar si la nueva entidad tiene poder suficiente para condicionar la programación de televisiones en abierto, la venta de derechos deportivos complementarios o la ventana de explotación en salas de cine. Todo ello en un momento en que los reguladores empujan hacia una mayor transparencia en los algoritmos de recomendación y en las condiciones contractuales con creadores.

Para los inversores europeos, la transacción se percibe como una oportunidad de acceder a un emisor global con grado de inversión ligado a un sector de crecimiento estructural. Sin embargo, el elevado nivel de deuda, la posible imposición de remedios antimonopolio y la competencia de la oferta de Paramount Skydance introducen un grado de incertidumbre que los mercados seguirán de cerca durante los próximos trimestres.

Los últimos movimientos de Netflix en los mercados de crédito muestran una estrategia clara: reforzar su posición financiera, asegurar la compra de Warner Bros. Discovery en condiciones más sostenibles y ganar margen de maniobra ante una guerra de ofertas y un escrutinio regulatorio sin precedentes. El desenlace aún no está escrito, pero la combinación de un megacrédito refinanciado, el respaldo del consejo de Warner y la presión política anticipa meses de intenso pulso entre bancos, reguladores, accionistas y competidores en ambos lados del Atlántico.


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La inteligencia artificial, salto adelante o cisne negro

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La inteligencia artificial se adentra en la economía, dando lugar a un proceso de aprendizaje a escala mundial rodeado de tanta fascinación como desconfianza. Los tecnooptimistas imaginan una infinidad de aplicaciones, lo que redundaría en más productividad y mayores cotas de bienestar social, particularmente en las economías intensivas en servicios como la española. Y lo cierto es que, en algunos casos, los algoritmos basados en el análisis del lenguaje a partir de grandes bases de datos están logrando resultados asombrosos que se asemejan, cuando no superan, los que proceden del cerebro humano.

Las expectativas, sin embargo, están excediendo la realidad hasta el punto de generar una burbuja de proporciones inquietantes que, según el FMI, amenaza la estabilidad financiera: precisamente el estallido de esta burbuja podría ser uno de los cisnes negros a los que se enfrenta la economía mundial en 2026, con múltiples derivadas en España.

Es un hecho que la inversión en inteligencia artificial crece exponencialmente, mientras que los beneficios de dichas inversiones se hacen esperar. Según estimaciones realizadas por un think tank asociado a la Universidad de Stanford, el gasto de las empresas destinado a la IA se elevó a cerca de 250 mil millones de dólares en 2024 a nivel global, dos veces y medio más que antes de la pandemia.

Como consecuencia de la acumulación de recursos inyectados
en el sector, la capitalización de las siete principales corporaciones
tecnológicas de EE UU (las llamadas siete magníficas) se ha disparado hasta
alcanzar un apabullante 35,5% del valor bursátil del conjunto de la economía
norteamericana, a tenor del índice S&P. O, dicho de otra manera, las siete
magníficas pesan, por sí solas, 21 veces más que la capitalización total de la
bolsa española.      

Sin embargo, los beneficios de este puñado de
corporaciones crecen la mitad de los que reporta el resto de las empresas
cotizadas en el S&P (con datos hasta el tercer trimestre). La confrontación
con la realidad, por tanto, podría ser dolorosa, habida cuenta de la magnitud
de la inversión acumulada por una multitud de entidades, particularmente las
que conforman las finanzas en la sombra y que se han endeudado copiosamente para
realizar sus operaciones al calor de las siete magníficas.

En este contexto de exuberancia y de pugna con
China, no es sorprendente que la tecnología se utilice a fines geopolíticos, y
más concretamente con el objetivo de entorpecer los esfuerzos de la Unión
Europea para prevenir la constitución de oligopolios “rentistas”. En virtud de
su normativa digital, Europa intenta limitar el poder de mercado de las grandes
tecnológicas, cuando éste dificulta la libre competencia o la innovación.  De ahí que esté contemplando imponer sanciones
a algunas de las grandes plataformas, provocando reacciones airadas de la
Administración Trump que amenaza con retorsiones a las empresas europeas de
servicios, incluidas algunas españolas, que operan en su país.  

Los riesgos financieros y las prácticas anticompetitivas apuntan a la necesidad de estrechar la vigilancia de las finanzas en la sombra o de adaptar las herramientas de política económica a las transformaciones tecnológicas. La buena noticia es que, bien encauzada, la nueva tecnología supone una oportunidad para la economía española, por su competitividad en los sectores de servicios y porque la IA podría solventar algunos de los obstáculos al crecimiento del tamaño de las empresas (uno de nuestros desafíos), particularmente en lo que atañe a su financiación. La dificultad radica en la concentración de poder en torno a las grandes tecnológicas, cuyos intereses no parecen estar alineados con la visión europea de libre mercado atemperado y de cooperación internacional basada en la reciprocidad. El nuevo año será decisivo para conocer el devenir de la IA como palanca del progreso o foco de inestabilidad. Apostemos por el gran salto adelante, y preparémonos para el cisne negro.

I D | El informe Draghi sobre competitividad pone de manifiesto la relevancia de la inversión en Investigación y Desarrollo como de productividad y de creación de empleo de calidad. En Alemania y Suecia, entre las grandes economías europeas que más invierten en I D, el porcentaje de empleos intensivos en tecnología y conocimiento supera la media europea, del 5,1%. Ese porcentaje es inferior a la media en España e Italia, países que invierten relativamente poco en I D. Desde 2019, España ha incrementado su inversión, y en paralelo el porcentaje de empleos de calidad se ha elevado.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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