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Cambio histórico: los ajustes estructurales ya no son una prioridad para Europa

La crisis causada por el coronavirus es la crisis más grave que ha sufrido la economía Europea desde hace mucho tiempo, sobretodo la economía de España. Las nuevas previsiones de la Comisión Europea es una contracción del economía española en 10,9 por ciento.

Las malas previsiones de las grandes economías en Europa van a provocar una recesión más grave, de lo que se esperaba inicialmente, alejando cada vez más la tan famosa recuperación en ‘V’.

La Comisión Europea espera que la economía española se contraída un 8,3 por ciento en 2020

La Comisión Europea prevé que Europa se contraiga un 8,7 por ciento, mientras que la Unión Europea se prevé que se contraiga en un 8,3 por ciento.

Las previsiones del próximo año, la Comisión Europea prevé un crecimiento del 7,1 por ciento para España. Pero el crecimiento va a ser menor de lo que lo previsto en Mayo para el conjunto de los socios.

Las previsiones económicas para estos meses de verano solo se actualizan las cifras de crecimiento y de la inflación, y las previsiones de la Comisión Europea para España son que habrá una deflación del 0,1 por ciento para el 2020 y para el año que viene habrá una inflación del 0,9 por ciento.

La negociación del fondo de recuperación es uno de los puntos más conflictivos

También se aspira a cerrar los presupuestos de la Unión Europea para los próximos 7 años, es decir, se tienen que negociar los 1,85 billones de euros de gasto para solucionar los diferentes problemas que ha causado la crisis del covid-19.

Uno de los puntos más conflictivos de está negociación son los criterios para decidir cómo se van a repartir los 750 mil millones de euros del fondo Europeo de recuperación. La propuesta que establece la Comisión Europea, basada en las cifras de empleo durante los últimos 5 años, beneficia a España y a Italia.

Mientras los países miembros de la Unión Europea discuten sobre como pueden superar la crisis causada por el coronavirus, también se ha empezado a negociar cómo y cuándo se empezarían a retirar las ayudas y a empezar a sanear las economías con ajustes fiscales.

En este aspecto, la Comisión Europea no espera que los países miembros presenten ajustes fiscales en sus borradores presupuestarios del 2021. España tendría que reducir su elevado endeudamiento, que puede superar a finales de este año el 120 por ciento del PIB.

Pero la Comisión Europea, ahora mismo, tiene en mente que ahora es el momento de reaccionar frente la crisis causada por el coronavirus para evitar las consecuencias económicas que puede traer.

Ni la Comisión Europea ni ningún miembro espera unos ajustes fiscales inmediatos

El debate para sanear las cuentas públicas de las economías de los países miembros de la Unión Europea, es decir, el cuándo y el cómo se deben retirar las ayudas y ajustar las economías para reducir el endeudamiento, ya está puesto encima de la mesa.

Sin embargo, nadie espera que estos ajustes se realicen de forma inmediata, ya que tanto la Comisión Europea como ciertos miembros de Europa son conscientes de que la transición debe hacerse poco a poco, para evitar los efectos negativos del coronavirus que pueden traer caer en más errores.

El debate para los ajustes, seguramente, será desplazado para el 2022, ya que todo depende de la evolución del coronavirus y si se consigue una vacuna pronto. También se ha pensado en la supresión del límite del 60 por ciento de la deuda pública, y fijar unos objetivos realistas a cada situación.

España está preparando subida de impuestos en contra de lo que piensa la Comisión Europea

El Gobierno de España piensa hacer todo lo contrario que propone la Comisión Europea, ya que en plena crisis económica y con los efectos del coronavirus todavía latentes en la economía, quieren realizar una subida de impuestos a largo plazo.

La Comisión Europea y el Banco de España han recomendado al Gobierno de España apoyar la economía mientras duren los efectos negativos del coronavirus, ya que una subida de impuestos, acompañados de recortes, no deberían hacerse hasta que la economía se den síntomas de una sólida recuperación.

Una subida de impuestos supone un mayor lastre para el crecimiento económico y, por tanto, no es aconsejable realizarlo en medio de la crisis que se está viviendo, ya que no se sabe cuando se va a dar la recuperación de los efectos negativos.

Aplicar esta medida por parte del Gobierno de España puede poner en peligro la recuperación, ya que puede lastrar el consumo que empieza a despertarse de nuevo después del confinamiento o reducir, aún más si cabe, la inversión de las empresas que luchan por sobrevivir.

El Gobierno de España ha puesto encima la mesa un reforma fiscal que prevé un aumento del IRPF a las rentas altas, un incremento del tipo del Impuesto de Sociedades para las grandes empresas o un aumento de los impuestos especiales y medioambientales.

Mientras el Gobierno de España está pensando en aumentar impuesto, por otra parte Merkel en Alemania ya tiene prevista una reducción del IVA hasta finales del 2020 para estimular el consumo y darle un impulso a la recuperación económica.

En El Blog Salmón | Ayudas fiscales en España respecto al covid y qué están haciendo el resto de miembros de la UE

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Amsterdam aprovecha el reset del Coronavirus para intentar cambiar su modelo socioeconómico de raíz, y no son los únicos

El ser capaces de cambiar el modelo productivo de un país es algo extremadamente complejo, especialmente cuando sus políticos no están por la labor más allá de los titulares seductores dirigidos al electorado. Y eso por no hablar en términos más generales del cambio de su modelo socioeconómico en toda su extensión, ya que tiene todavía muchas más implicaciones, incluso de carácter político-social. Ahí ya las voluntades declaradas y nunca implementadas pueden incluso traducirse en toda una fuerte resistencia de fondo que impide que las reformas revitalicen el sistema socioeconómico.

Pero en una escala más local, este tipo de cambios de modelo son igualmente muy complicados, y hace falta una fuerte determinación por parte de las autoridades locales, pero también hace falta no sólo proponer un modelo alternativo, sino también elegir el momento más propicio para ello. En Amsterdam lo tienen muy claro, y en el reset socioeconómico traído por el Coronavirus han visto una ocasión de oro para intentar transformar la economía de esta gran capital europea.

Ámsterdam ya llevaba bastantes años detrás de ir cambiando su modelo socioeconómico, y creen que el Coronavirus les ha abierto una ventana (o puerta) de oportunidad

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Por diversos motivos, desde los años 80, tres eran las grandes capitales europeas que estaban en la ruta de la cultura más alternativa, pero también de otro “tipo” de forma de entender el ocio nocturno, que en ciudades como Ámsterdam ya era también ocio diurno despachado sin tapujos a plena luz del día y bajo farolillos rojos. En ese Ámsterdam, desde entonces, la venta de ciertos tipos de sustancias no sólo era permitida en determinados casos, sino que eran extremadamente fáciles de adquirir a plena luz del día también otras tantas sustancias estupefacientes ya de carácter ilegal incluso allí. A aquel Ámsterdam en los 90 se le unía una Zurich en la que los empadronados eran dispensados estupefacientes de forma gratuita y controlada, bajo programas públicos de metadona. Por casualidad, un servidor pudo presenciar en aquellos años en primera persona lo que era aquello, y les puedo asegurar que a la hora del “reparto” se concentraban en uno de los parques más céntricos de la ciudad (apodado "El parque de las agujas") centenares de consumidores de la sustancia estupefaciente en cuestión (y otros de heroína pura y -muy- dura), que acto seguido sacaban allí en medio el kit de goma y aguja, y procedían a inyectarse su dosis. Realmente, aquella dantesca escena impactaba lo suyo, especialmente porque, tras las prisas y la ansiedad por inyectarse, venía el desolador panorama dejado tras el "chute", con el suelo literalmente plagado de jeringuillas, y con una silenciosa multitud de personas ausentes en paraísos artificiales y tiradas en plena vía pública, desperdigadas por doquier.

La tercera capital habitual en aquellas rutas de reglamentos laxos y “vistas gordas” era la alternativa Berlín. Por aquellos años, Berlín no sólo era un centro de ocio nocturno con determinada vida paralela, sino que era una capital que conservaba un carácter alternativo de los de verdad, con una cultura que muchas veces se reflejaba en iniciativas como la del aquel famoso Tacheles de Oranienburgerstraße, que fue defendido en su momento y de manera espontánea por buena parte de sus habitantes como todo un símbolo de la cultura más alternativa de la ciudad. A pesar de aquello y de todo lo que representaba, el Tacheles ha acabado sucumbiendo ante un turismo (y unos intereses) que le han restado casi todo lo que atesoraba de alternativo, y le han acabado transformando en algo casi exclusiva y artificialmente turístico y comercial. Pero en la vida nocturna de Berlín había más polos de vida y salidas "alternativas", como las habituales en el polifacético barrio de Kreuzberg, y había también en la ciudad no pocos locales de ocio nocturno (muchos de música duramente electrónica), en los que las sustancias psicotrópicas corrían por aquellos años mucho más fácilmente de lo que las autoridades estaban dispuestas a admitir públicamente.

De aquella tríada de ciudades europeas con reglas más que laxas ante ciertas sustancias, hoy sólo queda Amsterdam como máximo exponente europeo de la laxitud gubernamental y municipal en ciertos temas, y no sólo porque allí muchos piensen que eso es un modo de vida "alternativo" a respetar, sino también porque se ha hecho de ello todo un modelo socioeconómico que aporta a la ciudad ingentes cantidades de dinero y de turistas, que ahora ya es muy difícil de reconvertir. Ámsterdam es un destino de ocio nocturno de primer nivel en Europa, pero es que además lo es porque sus turistas buscan allí precisamente ese tipo de “ocio” que en Zurich y Berlin (ni en ningún otro sitio) ya no es tan fácil de conseguir, y que en Ámsterdam ha llegado a alcanzar un peso específico demasiado relevante (entre otras razones) como para que sus dirigentes hayan podido desmontarlo hasta el momento.

Y no será porque en Ámsterdam no lleven persiguiendo transformar su socioeconomía desde hace tiempo, pero es que haber dejado que una laxitud se haya transformado en todo un sector socioeconómico es algo que no se puede abordar ahora de la noche al día, al menos no sin perjudicar gravemente a una ciudad cuya socioeconomía lleva lustros estructurada ante determinado perfil de “turista”. La realidad es que el debate lleva abierto en la capital de Holanda desde hace años, pero no encontraban el momento ni la situación propicia para tirarse a la piscina. Y ahora ha llegado el parón producido por la pandemia, un reset económico en toda regla que las autoridades locales y nacionales holandesas quieren aprovechar como ocasión única para intentar transformar (ahora sí) la socioeconomía de Ámsterdam, pero minimizando el impacto y el potencial daño económico.

Ámsterdam lo tiene claro, y se lanza al grito de un “ahora o nunca” a navegar con valiente y oportuna determinación

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La larga historia de cohabitación y laxitud de Ámsterdam con esas “sustancias”, que son directamente ilegales fuera de los límites de la ciudad, no es un idilio cosa del amor a primera vista. De hecho, como les decía, en Ámsterdam llevan años (sino décadas) tratando de deshacerse de su fama de destino de juerga sin límites, y del tráfico soterrado de estupefacientes que muchas veces rodea al negocio de la noche, que allí se hace también a plena luz del día y en el centro neurálgico de la ciudad. Y de la mano de las sustancias narcóticas, otra pata del modelo socioeconómico que quieren cambiar en Ámsterdam es un viejo vecino que demasiadas veces suele compartir espacios con los estupefacientes: la prostitución. Y también en el consistorio de la ciudad norte de los canales llevan tiempo tratando de cambiar este otro modelo socioeconómico con su epicentro en el Barrio Rojo. De hecho, puede resultar hasta sorprendente cómo en las páginas de información turística sobre la ciudad de Ámsterdam hablan muy explícitamente de la prostitución en la ciudad, con un enfoque muy neutro y equidistante, pero introduciendo también el debate público que los amsterdameses mantienen sobre la idoneidad de hacer de ello un reclamo turístico y un modelo de negocio a gran escala.

Así, significativamente, sin embargo en la página de economía del consistorio de la capital holandesa no se citan para nada ciertas actividades de “negocios minoristas” y turísticos “no ortodoxos”: es más, ni tan siquiera se cita de primeras al turismo como motor económico de la ciudad, cuando sin embargo la ciudad recibe de media más de 1 millón de turistas al mes, una cifra que supera a la de sus habitantes permanentes, habiendo convertido todo el centro en un lugar inhóspito y sumamente incómodo para los propios residentes. Y es que allí el turismo es uno de sus grandes propulsores, y en especial lo son los “Coffee Shops” y la prostitución, y precisamente por ello tanto les está costando tanto reconvertir su economía a otros modelos. Como informaba Bloomberg en el enlace anterior, la ciudad en total acoge a 19 millones de turistas anuales, que dejan 6.000 millones de Euros en la ciudad, y de lo cual dependen el 10% de los empleos.

Todo un maná que ahora es difícil de atajar sin dejar víctimas colaterales. Los esfuerzos de renovación urbana del consistorio tienen una de sus principales apuestas en atraer a la ciudad las oficinas de empresas nacionales e internacionales, revertiendo la tendencia de huida de empresas de la capital en los últimos lustros, y ofreciendo como atractivo para sus empleados la vida de una ciudad que tampoco quieren que deje de ser vibrante pasando de 100 a 0. Y no se puede negar tampoco la coherencia del argumento de los que abogan por dar continuismo a este modelo de negocio, y que se basa en que ese tipo de turismo da ingresos y empleos a la ciudad, algo especialmente esencial en un momento económico en el que ese avecinan oscuros nubarrones. El punto de encuentro entre ambas formas de vida se encuentra en el equidistante término medio de los amsterdameses más equilibrados entre los dos extremos, y que afirman que el modo de vida alternativo realmente no es el problema ni lo ha sido años atrás, y que sostienen que en realidad el verdadero tema a atajar es la masificación extrema del turismo tan propia de nuestros días.

Pero la ciudad de Ámsterdam no piensa dejar pasar la ventana de oportunidad abierta por el Coronavirus, y se han puesto en marcha a toda prisa para cambiar un modelo que no les gusta desde hace tiempo, en un momento en el que la prostitución casi ha paralizado su actividad, en el que se ha hundido el mercado de esos escaparates a la calle que mostraban las prostitutas en el Barrio Rojo, y en el que muchas profesionales del sexo han abandonado la ciudad para retornar a sus países de procedencia (habitualmente Europa del Este). Pero además de estos movimientos espontáneos del sector forzados por el persistente parón, desde el consistorio han empezado a poner en práctica nuevas políticas para tratar de aprovechar el momento en beneficio de su ciudad y sus ciudadanos. Sabedores de que el turismo de masas tiene como compañero de viaje inseparable al auge paralelo de servicios de viviendas turísticas con Airbnb y similares como canal de distribución, los políticos locales han puesto en marcha un ambicioso plan de reconversión socioeconómica de la ciudad, y del cual la primera medida es prohibir las viviendas turísticas en tres céntricos barrios. Y es que estas viviendas turísticas, al igual que en otras capitales europeas, se han convertido en el máximo exponente de la expulsión de los habitantes permanentes, y en muchos barrios del centro prácticamente no hay más que vecinos de fin de semana o de unos días.

Otras medidas que quieren poner en marcha desde el consistorio, es canalizar y promocionar la compra de activos inmobiliarios dentro del casco urbano, dando especial prioridad a las inmobiliarias comprometidas con hacer la ciudad sostenible socialmente. Y será el ayuntamiento el que acabe decidiendo qué negocios serán los adjudicatarios de las licencias y locales de cuya gestión se encarguen las autoridades locales. Al mismo tiempo, pretenden cambiar la legislación para que las tiendas 24 horas dejen de ser un auténtico negocio de venta permanente de alcohol casi al por mayor. El objetivo es que vuelva a haber tejido social y económico con los habitantes permanentes como epicentro, e impidiendo que el turismo lo siga invadiendo todo; al menos el turismo actual de cerveza&cannabis&”algo más”, porque una de las políticas a poner en marcha pasa por atraer más turismo de calidad, y fomentar Ámsterdam como hub nacional al que lleguen los turistas, pasen allí unos días, y luego se dediquen a visitar el resto del país. La situación se ve tan dramática y alucinógena desde dentro, que la alcaldesa de la ciudad, Femke Halsema, ha pedido “poderes de emergencia” al ejecutivo holandés para poder tomar acción contra el riesgo de infecciones por COVID-19 importadas, pero obviamente con la saturación turística de la ciudad de telón de fondo: seguramente algunas de las medidas que quieren poner en marcha habrán llegado para ya no irse nunca más.

Un cambio de modelo socioeconómico nunca es fácil de conseguir, muchas veces por falta de voluntad política e intereses creados, pero Ámsterdam no ha sido la única en lanzarse

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Vaya por delante que el caso de Ámsterdam tampoco ha resultado ser una solitaria excepción, sino que otras ciudades han sabido ver en el Coronavirus igualmente una de esas ventanas de oportunidad que se dan (como mucho) una vez en una generación. Así, la bellísima pero “hiper-turistizada” al extremo Venecia, esa joya flotante en la que ya no hay apenas espacio vital para los propios venecianos, esa ciudad del agua en la que los turistas son una especie invasiva a gran escala, esa histórica capital que rezuma arte en cada esquina, pero que queda tapado por las hordas de gentío, esa Venecia estandarte del histórico reino Lombardo-Véneto venía arrastrando este problema socioeconómico que les exponemos como de muy difícil solución una vez que ha calado en el tejido productivo, y que allí tenía como causante un turismo que ya no era ni mínimamente sostenible ni para los visitantes y menos para los locales sufridores de un largo proceso de expulsión. Como demostración de lo inhóspita que se ha vuelto Venecia para sus residentes, su población desde 1951 se ha reducido en un 70%, pasando de los 174.800 habitantes a escasos 53.000, y donde los pocos venecianos autóctonos que van quedando viven mayormente arrinconados en lejanos barrios como Campo Santa Margherita, un último reducto de autenticidad veneciana que ahora también está siendo ya destrozado por Airbnb&Cía. Y en Venecia ya están manos a la obra, con un liderazgo particularmente comprometido por parte de las dos universidades que se ubican en la famosa ciudad de los canales.

Y que conste que el caso veneciano es directamente aplicable a determinadas ciudades españolas como Barcelona, que, a distinta escala pero con la misma progresión, están siendo invadidas hasta límites excesivos por el turismo, mientras sus habitantes se preguntan si viven en una ciudad acogedora o en un simple parque temático en el que hasta sus famosas fachadas de Gaudí lamentablemente les empiezan a parecer un decorado urbano. Y ya ha habido graves casos de ruptura de la cohabitación, con lamentables y múltiples ataques a turistas. El turismo no debe ser sólo sostenible medioambientalmente, sino que también ha de serlo socialmente, y tecnologías como las Ciudades Inteligentes, de las que Europa es líder mundial, encuentran la ocasión de oro con el Coronavirus para ser implantadas todavía con mayor intensidad en nuestras ciudades más turísticas, para beneficio de habitantes y visitantes, que cohabitarán con ellas de forma mucho más respetuosa en ambos sentidos.

La economía de una ciudad (y ya por no hablar de la de un país) es algo muy complejo de transformar ya desde sus fases más teóricas. Si este tipo de cambios de modelo se plantean de forma bien planificada y con concepciones de futuro, pueden arrojar en los plazos más largos grandes ventajas competitivas y reforzar la posición de liderazgo de una ciudad o de un país en el mundo. El problema es que en la práctica son muy muy muy complejos de poder conseguir con un éxito que les haga merecer la pena, por no hablar de la poca disposición habitual de los propios dirigentes para este tipo de cambios, pues a menudo están demasiado “en connivencia” con los modelos imperantes y sus consiguientes intereses creados.

De hecho, podemos afirmar que, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria española, durante la cual todo el tejido productivo nacional ya se había acomodado a la nueva configuración socioeconómica, en España se ha estado hablando de la necesidad de cambiar el modelo productivo nacional, en un debate que no ha trascendido mucho en políticas reales implementadas, y en el que finalmente, como no podía ser de otra forma, ha sido la situación sobrevenida la que ha forzado al tejido productivo a tener que buscarse “las habichuelas” por sí mismo, sin la más mínima planificación ni diseño de estrategias productivas al más alto nivel. Un cisne negro como el estallido de la burbuja inmobiliaria, que podría haber sido aprovechado para transformar y modernizar el tejido socioeconómico español al igual que hace Ámsterdam ahora con el reset del Coronavirus, en nuestro caso hizo perder en España una oportunidad de oro que, de haber sabido aprovechar, ahora nos habría permitido alcanzar nuevas cotas de progreso, y posiblemente estar en mucha mejor disposición para enfrentarnos a entornos socioeconómicamente muy complejos como el actual.

Y que conste que desde estas líneas participamos muy activamente en su momento con propuestas de futuro y varios análisis interesantes para tratar de ayudar en el debate y en la definición de ese nuevo modelo productivo, pero poco se aprovechó de todo aquello desde instancias oficiales en un tema que, como tantos otros, poco trascendió aparte de los habituales eslóganes pasionales de los mítines electorales. Nosotros por nuestra parte cumplimos nuestra función como medio salmón, y pusimos nuestros varios granitos de arena, otra cosa es que los que podían y debían hacerlo no armasen con ellos y con muchos otros ninguna montaña.

Pero… ¿Y por qué uno de estos cambios de modelo socioeconómico es tan complejo de abordar?

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Bueno, pues la verdad es que, tanto política como socialmente, cuando empieza a entrar dinero por ciertas actividades, no siempre se tienen las agallas de ponerle coto a los suculentos flujos entrantes desde un principio. Así, poco a poco, un dinero que muchas veces es necesario para revitalizar la actividad económica de una ciudad ante determinadas coyunturas, se acaba perpetuando en un modelo y un sector socioeconómico, del que luego con los años ya es muy difícil prescindir. Y es que cuando el dinero acude a una ciudad bajo ciertos patrones de gasto, la socioeconomía de esa ciudad se estructura en base a él, las empresas acaban teniendo un alto grado de dependencia, y con ellas los empleos de no pocos de sus habitantes.

Acaba siendo un auténtico efecto bola-de-nieve socioeconómica, que en una determinada coyuntura se permite que eche a rodar por los motivos que fuere, y una vez que ha empezado a bajar la ladera se va haciendo con los años más gorda e ir ganando peso socioeconómico, con lo que luego ya es muy difícil de parar… al menos si no es en una coyuntura extraordinaria de shock y parón socioeconómico por factores exógenos como los traídos por el COVID-19. Cambiar un modelo socioeconómico no es ni mucho menos sencillo, de hecho es un debate abierto en muchos países, entre ellos España, y al cual contribuimos con propuestas de futuro e interesantes desde estas líneas. Pero no es ni mucho menos una tarea fácil, ni a nivel urbano y local, y menos a nivel nacional.

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Y puede ser que haya veces en las que incluso casi sea misión imposible, pero lo que está claro es que, si hay un momento idóneo para abordar estos cambios radicales con algo más de probabilidad de éxito, es en momentos excepcionales de reset socioeconómico como el surgido al calor de la pandemia. Ámsterdam lo ha visto meridianamente claro, esperemos que otros tomen ejemplo si el cambio de modelo es verdaderamente algo prioritario para ellos. Porque ahora llega la hora de la verdad, y puede que podamos observar quién hablaba de un cambio de modelo con una intención sincera, y quién lo nombraba simplemente porque queda fenomenal en los mítines electorales. En Ámsterdam se han puesto significativamente manos a la obra y con gran determinación, ¿Quién más se apunta al "Heat of the moment"? Cri cri, cri cri, cri cri… aquí sólo se oyen los ecos de nuestra jaula de grillos particular: ¡Sana envidia es lo que más me dan los amsterdameses!: al menos saben lo que no quieren e intentan cambiarlo de verdad

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Perspectivas de la inmovilidad internacional

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La internacionalización
es un proceso que ha penetrado casi todas las esferas del comportamiento económico
y social: las inversiones, el comercio, las carreras profesionales, el ocio, la
cultura y la vida personal. Aunque la movilidad de personas entre países no es
una condición indispensable para su desarrollo, lo acompaña frecuentemente. La
crisis del coronavirus ha supuesto un alto en seco a la creciente movilidad
internacional. Según datos de la Organización Internacional de las Migraciones,
a finales de junio 219 países en el mundo habían decretado 68.964 restricciones
de viaje. A pesar de que durante las últimas semanas las excepciones a estas
restricciones han aumentado progresivamente, el número de vuelos comerciales en
el mundo en la primera quincena de julio era el 60% del correspondiente a las
primeras semanas de marzo[1].

En este repentino periodo
de inmovilidad internacional al cierre de fronteras se unen las reticencias a emprender
viajes en un escenario epidemiológico incierto. Se ha discutido mucho sobre las
consecuencias en el sector turístico puesto que, además de ser potencialmente
considerables, el plazo en que se hacían efectivas era inminente. Pero existen
otras dimensiones en las que los efectos de la parálisis internacional pueden ser
notables. Este sería el caso, por ejemplo, de los viajes de negocios, académicos
o las relaciones personales. Si bien las tecnologías de la información y la comunicación
han podido suplir en buena medida a la movilidad internacional durante los pasados
meses, el dinero que invierten habitualmente compañías y personas en viajes
profesionales, personales y educativos apunta al valor de la presencialidad.
Los apretones de mano y miradas a los ojos que requieren los acuerdos
importantes siguen necesitando de la presencia física.

Una de las expresiones más profundas de la movilidad internacional es la decisión de trasladar de forma estable el país de residencia. Según datos de la OCDE, el 3% de la población mundial vive en un país diferente al de su nacimiento. Entre los nacionales españoles, el porcentaje de los inscritos en el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero alcanza el 5,9%. Además, a principios de 2020 y después de seis años de crecimiento ininterrumpido de la inmigración se había alcanzado el máximo histórico de población inmigrante residente en España, el 15,2% (gráfico 1). Según datos de la Estadística de Variaciones Residenciales (EVR), en 2019 se inscribieron como nuevos residentes en España 827.000 personas nacidas en el extranjero. Se trata de una evolución que, aunque ha recibido poca atención mediática, solo es comparable a la registrada antes de la pasada crisis. También la pauta seguida por la emigración confirma el atractivo de España para la inmigración. Aunque un número importante de inmigrantes abandona el país cada año, su volumen evoluciona a la baja desde 2013 y se posiciona por debajo de las 300.000 salidas en 2019. Es decir, a pesar de que la rotación de la población inmigrante en España es notable, en los últimos años el saldo migratorio positivo crecía porque aumentaba la inmigración y disminuía la emigración.

Gráfico 1

Nota: El dato de porcentaje de población nacida en el extranjero correspondiente a 2020 es provisional.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Estadística de Variaciones Residenciales y Estadística del Padrón Continuo.

Es evidente que el cierre
de fronteras se dejará notar en el total de inmigrantes llegados este año a
España. Aunque se han levantado las restricciones a la entrada para los países
de la Unión Europea y algunos países extracomunitarios, la prohibición de
viajar a España sigue vigente para los orígenes más frecuentes de los
inmigrantes (excepto Marruecos). Este es el caso de casi todos los países latinoamericanos,
de donde procedían el 54% de los inmigrantes llegados en 2019.

Varios factores
condicionarán la evolución de los flujos una vez que se reanude la movilidad
internacional con estos países. Es plausible pensar que el deterioro de la
situación del mercado de trabajo español disminuirá el atractivo del país como
destino de la migración laboral, por lo que se reducirían los flujos de
entrada. Pero, al mismo tiempo, el carácter global de la crisis apunta a que el
empeoramiento de las economías de los principales orígenes de los inmigrantes
también será sustancial, lo que animará a muchos a tomar la decisión de
emigrar.

Si se tiene en cuenta
como referencia lo sucedido en la pasada crisis no cabe esperar una reducción
sustancial del peso de la población inmigrante en España. Entonces, el
porcentaje de nacidos en el extranjero siguió aumentando durante los primeros
años de recesión, pasando del 13,1% en 2008 al 14,3% en 2012 (gráfico 1), a
pesar del aumento de la emigración y la disminución de la inmigración. Aunque a
partir de 2012 se empieza a registrar una disminución de la proporción de
inmigrantes residentes en España, en cuatro años solo se reduce en poco más de
un punto, para situarse en el 13,2% en 2016. Esto fue así porque, aunque la
inmigración se redujo considerablemente, incluso en los peores años de la
crisis el volumen anual de nuevos residentes fue notable. De hecho, solo en
2013 se registró un saldo migratorio negativo.

«A pesar de esta repentina inmovilidad internacional, la consolidación de España como país de destino de la inmigración no parece tener marcha atrás».

María Miyar

Hay otros factores ajenos
a la evolución del ciclo económico y específicos de la crisis sanitaria que
condicionarán las decisiones migratorias. Por ejemplo, puede esperarse que no
se produzca el aumento de las salidas que se había dado durante la crisis
anterior. En primer lugar, porque el cierre de las fronteras ha afectado
también a las salidas y, en segundo lugar, porque a pesar de la gravedad de la
crisis del COVID en España, es probable que los inmigrantes evalúen la calidad
relativa de los sistemas de salud a favor del español. Por último, ha de
tenerse en cuenta que los proyectos migratorios suelen tardar unos meses en
gestarse y hacerse efectivos. El cierre repentino de las fronteras ha
frustrado, con toda probabilidad, los proyectos migratorios de cientos de miles
de personas que cuando empezó la pandemia estarían valorando trasladarse a
España. Es difícil aventurar si esos planes se habrán cancelado o pospuesto.

La incertidumbre sobre la
evolución de la sociedad española en los próximos meses, o incluso años, es
alta. Pero varios factores sugieren que la inmigración jugará un papel relevante
en su futuro. En primer lugar, el crecimiento vegetativo (negativo desde 2015)
deja al saldo migratorio como el principal elemento de renovación demográfica.
En segundo lugar, la crisis del COVID ha puesto de relieve los problemas para
cubrir la demanda de mano de obra en el sector agrario, de cuidados y sanitario
con la población autóctona. Por último, el aumento de contagios por coronavirus
entre trabajadores agrícolas inmigrantes en las últimas semanas llama la
atención sobre la necesidad de mejoras en las deficientes condiciones
habitacionales en las que viven parte de la población de origen extranjero,
también para controlar la crisis epidemiológica.

A pesar de esta repentina
inmovilidad internacional, la consolidación de España como país de destino de
la inmigración no parece tener marcha atrás. La necesidad de garantizar la
seguridad sanitaria en los movimientos migratorios y en las condiciones
habitacionales de los inmigrantes puede constituir también una oportunidad avanzar
hacia un modelo de migración laboral regular en el que se preste atención a las
necesidades del mercado laboral, la capacitación de la mano de obra y la
búsqueda conjunta de beneficios para los países de origen y destino.


[1] Según datos procedentes de Flightradar relativos a
la media móvil (siete días) de vuelos comerciales diarios a 12 de julio (60.297)
y a 1 de marzo de 2020 (103.397 vuelos).

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equilibrar-salud-y-economia

Equilibrar salud y economía

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Con diferente grado de comprensión y tolerancia,
en la mente de todos está una regla no escrita hoy: equilibrar salud y
economía. La salud es lo primero. Vivir para preguntarse luego cómo. La
estrategia de tratar de controlar brotes es probablemente la única disponible,
pero no está exenta de riesgos. Las cifras de contagios (con más de 100 brotes
declarados) indican que en muchos lugares se está peor que cuando se decretó el
fin del estado de alarma e incluso en algún caso, peor que a principios de
marzo. Ahora se hacen muchos más test PCR, por lo que es difícil comparar
cifras, pero ninguna autoridad sanitaria lo está aclarando adecuadamente.
Parece que algunos territorios hacen test y detectan de forma más rápida y
eficaz que otros lo que, paradójicamente, les puede estar acercando a mayores
restricciones a la movilidad o incluso confinamientos.

Por otro lado, parece que la covid-19 ha perdido
virulencia, al menos, en términos de ingresos hospitalarios y uso de las UCI,
pero el contagio aumenta. Parece preocupar el papel de los asintomáticos pero
se enfatiza insuficientemente, con lo que siguen los comportamientos
irresponsables de algunos. Los números reproductivos —a cuántos casos
secundarios puede llegar a infectar un sujeto ya infectado— han vuelto a
situarse por encima de 1, como en el mes de marzo. La OMS reconoce que ningún
país puede erradicar el coronavirus de momento.

«Parece necesario el uso obligatorio de mascarilla y otras medidas de distancia social y preventivas. El buen funcionamiento de la asistencia primaria y de los sistemas de rastreo, asimismo, serán de vital importancia».

Santiago Carbó

Se precisa información más contrastada y
transparente. Entre comunidades autónomas —y dentro de las mismas— hay
discrepancias con poco sentido, que generan confusión y pueden empeorar la
incertidumbre económica. Parece necesario el uso obligatorio de mascarilla y otras
medidas de distancia social y preventivas. El buen funcionamiento de la
asistencia primaria y de los sistemas de rastreo, asimismo, serán de vital
importancia. Parece que en plena campaña turística (que será mala, sin
paliativos) haya miedo a asustar, a tener que cerrar o a ahuyentar al turista
con la obligatoriedad de la mascarilla. Estamos solo al principio de la
temporada alta y, tal y como van las cosas y si no se actúa desde ya (aunque
vamos tarde), todo puede ponerse muy feo en términos de brotes a finales de
julio o en agosto. Volvemos a ir por detrás de la curva.

En breve llegarán muchos más turistas extranjeros
(por ejemplo, del Reino Unido) y todo puede complicarse aún más si no se exigen
tests en origen y tampoco se observan nuestras normas. La paradoja del verano
de la covid-19 en España es el corazón operativo —el centro de Madrid— en
cuasiparálisis y algunas playas a reventar. También destaca lo poco que se sabe
de los planes para el otoño, tanto sanitariamente (vacunación de la gripe, prevención,
profilaxis) como en otros términos con mayor impacto económico (enseñanza
presencial o virtual en la educación secundaria, universidad…). Parece que hay
miedo a ser transparente sobre esos planes.

Si se explican bien los escenarios posibles, nos podemos preparar mejor y con más confianza. Las dudas, la falta de transparencia y actuar con prisa cuando se compliquen las cosas sanitariamente, solamente traerá problemas. Y de los grandes.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Europa lidera con fuerza la recuperación económica tras la catástrofe del Coronavirus, dejando claramente atrás a Reino Unido y EEUU

Las recuperaciones económicas, al igual que las crisis precedentes, son un codiciado objeto de concienzudo estudio por parte de economistas y académicos. Al igual que no hay dos crisis iguales, no hay dos recuperaciones iguales, y además no hay tampoco dos superpotencias con las mismas repercusiones calcadas ni aunque sean de una misma crisis. Las notables diferencias econométricas entre cómo estos eventos afectan a una u otra área económica es un apasionante campo para tratar de arrojar algo más de luz sobre la ciencia económica (con mis debidos respetos a los que no la consideran ciencia).

La crisis del Coronavirus, a pesar de lamentablemente haberse llevado tantas vidas preciadas de nuestro lado, y de estar destruyendo inclementemente tejido productivo y puestos de trabajo, también nos ha traído nuevos escenarios socioeconómicos, los cuales habrá que analizar para al menos tratar de sacar conclusiones que pueden ser muy relevantes, y que pueden ayudar a encajar mejor en un futuro estos golpes secos socioeconómicos. De hecho, hay diferencias importantes entre cómo está teniendo lugar la recuperación económica en un país u otro, y se están marcando significativas distancias entre la recuperación europea frente a la de los países de la órbita anglosajona. Y no, por esta vez la recuperación de la actividad no está siendo más dinámica allí, sino que es Europa la que está liderando esa recuperación.

De los millones de desempleados por la crisis del Coronavirus, a los empleos que se van recuperando con la re-ignición del motor económico

Europa Lidera Con Fuerza La Recuperacion Economica Tras La Catastrofe Del Coronavirus Dejando Claramente Atras A Reino Unido Y Eeuu 2

No hace falta que les analicemos de nuevo la catástrofe económica que ha supuesto la pandemia (y lo que nos queda), con decenas de millones de desempleados en apenas unas semanas en cualquiera de las superpotencias que publican cifras macroeconómicas mínimamente fiables. Y esta fiabilidad es un punto siempre realmente relevante en economía, pero lo es especialmente en el escenario del Coronavirus, donde en general la calidad de las cifras ha dejado bastante que desear, empezando por las increíbles cifras iniciáticas chinas de Enero, que trataron de ocultar la realidad de lo que allí se les había desatado, y ante las que ya les advertimos que anticipaban una auténtica pandemia mundial, como de hecho ha acabado por ocurrir.

Sin ir más lejos, tomando de referencia a esa primera potencia económica mundial que (todavía) es EEUU, éste ha sido el país del mundo “econometrizado” donde el desempleo se ha multiplicado más catastróficamente, llegando a cifras absolutamente inconcebibles que incluso han llevado a miles y miles de familias de clase media a tener que recurrir masivamente a comedores de caridad, esperando pacientemente en colas kilométricas de coches sólo para conseguir una mísera ración de subsistencia. Y ante esta evidencia es cuando ha llegado la hora de la verdad, demostrando ciertos los análisis de los que advertíamos que la clase media estadounidense (y la de otros países) llevaba años perdiendo poder adquisitivo y peso socioeconómico (a pesar de la tímida recuperación final que llegó demasiado tarde), y que como consecuencia de ello apenas disponían de recursos y ahorros para pasar el más mínimo bache o imprevisto económico. Otro dato que ya hacía entrever la magnitud de un potencial desastre socioeconómico en los Estados Unidos, y en el que a EEUU se le unía Reino unido, era cómo el pleno empleo en ambos países distaba mucho de ser real, y era un mero producto de unas cifras imprecisas que no estaban adaptadas para medir la nueva realidad económica de los trabajadores de aquellos países. El hecho es que allí el trabajo a tiempo parcial involuntario arroja desde hace años unas cifras apabullantes, pero sus sufridores ya no contaban estrictamente como desempleados, aunque sus ingresos (también parciales) no les llegaban tan apenas para llevar una típica vida con unos mínimos estándares de clase media.

En Europa, aunque el panorama hoy por hoy tampoco es nada halagüeño, e incluso es especialmente sombrío en lo que al futuro político-social se refiere, sin embargo ya les analizamos cómo las redes de contención social y la diferencias del modelo europeo podían hacer que un bache temporal, como el traído por el Coronavirus, pudiese ser absorbido menos dramáticamente que en un país como EEUU, donde despedir a parte de la plantilla es mucho más ágil (aunque sea por motivos coyunturales). Y tampoco canten victoria con esto, puesto que a veces este sistema “a la europea”, en vez de amortiguar, simplemente hace sufrir la crisis con la misma virulencia, pero en diferido. Habrá que ver qué ocurre a la vuelta del verano, cuando los ERTEs temporales se quieran “metamorfizar” en EREs definitivos. Aún tenemos mucho que aprender con todo lo que nos queda por delante en el desarrollo de esta terrible crisis, y con cómo está afectando de forma diferente a los distintos sistemas socioeconómicos capitalistas. Pero los datos son los datos, y más allá de esperanzas y conjeturas a futuro, sea por lo que sea, el hecho es que a día de hoy la Europa continental está liderando claramente la recuperación económica post-Coronavirus, y tanto Estados Unidos como Reino Unido le van claramente a la zaga (y por bastante), a pesar de que el batacazo precedente allí fue especialmente duro. Y sólo eso ya es (muy) digno de un análisis como el de hoy.

A pesar de unos EEUU y un UK con mercados laborales mucho más dinámicos, en esta ocasión ha sido la Vieja Europa la que más vitalidad económica está demostrando (dentro de lo posible)

Europa Lidera Con Fuerza La Recuperacion Economica Tras La Catastrofe Del Coronavirus Dejando Claramente Atras A Reino Unido Y Eeuu 3

Pues ahí van esos datos, y es que recientemente Bloomberg publicó las cifras del índice de actividad diaria que está arrojando la actual recuperación económica, sobrevenida tras el levantamiento generalizado del confinamiento en diversos países. Y cuando esas cifras son puestas negro sobre blanco en un revelador gráfico como el del enlace anterior, las diferencias llaman poderosamente la atención de cualquiera. Y es que el tradicional dinamismo en la recuperación económica de los países de la órbita anglosajona ahora brilla por su ausencia, y tanto Estados Unidos, como Reino Unido, y otros países cercanos a esa órbita socioeconómica como Canadá, se sitúan todos (y con diferencia) en los últimos lugares del gráfico comparativo. Japón se sitúa en un plano intermedio. Y finalmente, para (gran) sorpresa de algunos, por el contrario los países de la Europa continental como Francia (prácticamente recupera el 100% de su actividad de Enero), Italia, Alemania y España (por ese mismo orden), lideran claramente la recuperación con mucho más brío que sus compañeros capitalistas anglosajones. Debemos decir también que, entre estos cuatro países europeos, España se sitúa en la posición menos dinámica, pero sacando aún así una ostensible ventaja respecto a los más rezagados.

Y esto último no es en absoluto un respaldo a la gestión económica de la pandemia en nuestro país, que no acaba de ser (ni de lejos) lo que debería, y que puede todavía seguir demostrando (y todavía con mayor dramatismo que hasta ahora) que las cosas se podrían haber hecho mucho mucho mejor. Porque no olvidemos que la vuelta del verano puede ser especialmente dramática en España en concreto, y ante ese panorama llaman la atención las lacerantes diferencias entre cómo por ejemplo Italia y Alemania han optado por apoyar a la economía con rebajas fiscales que suman ya más de 59.000 millones de euros, lo que tiene por objetivo prioritario reanimar la languideciente actividad económica, cuando sin embargo en España se ha optado por todo lo contrario, y ya se han anunciado importantes subidas de impuestos que sólo auguran un mayor deterioro económico con su habitual efecto depresor.

En unos trimestres veremos las diferencias y los diferentes efectos de estas dos recetas económicas europeas diametralmente opuestas, pero mucho me temo que España no podrá sacar mucho pecho por haberse echado “entre pecho y espalda” una significativa escalada de impuestos, que además llega en el peor momento posible para los que van a tener que soportarlos sobre sus hombros. No es nada nuevo, esto ya lo hemos visto en otras crisis de nuestro pasado reciente, con el resultado de que España infra-desempeñó frente a las principales economías europeas, pero parece que en este país no aprendemos del pasado y somos capaces de repetir los mismos errores socioeconómicos una y otra vez, para cuando luego llega el baño de realidad pasar oportunistamente a cargar con las culpas propias a otros que pasaban por allí.

Todo lo que estas cifras de evolución en la recuperación podrían estar escondiendo… Enciendan la luz y veámonos todos las caras (y las fórmulas socioeconómicas)

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Pues si ya es apasionante tratar de dilucidar en el plano más económico el porqué de las diferencias en el desempeño de la recuperación entre diferentes países, ya es para no dormir la pasión por hacerlo en el plano más sistémico y socioeconómico. Si no fuese por lo dramático de la situación, el experimento de campo debería al menos servirnos para aprender (y mucho) de ese concepto de socioeconomía que re-acuñamos hace ya años aquí, y que es la verdadera base de todo y fragua los cimientos de nuestro progreso más real. Ya les anticipamos hace algunos meses, cuando analizamos la gestión española del Coronavirus, cómo quedaba pandemia para rato, y les dijimos textualmente que aún estaba por ver qué nefastas gestiones podían hacer otros políticos en cualquier momento, sin descartar que se pudieran incluso superar nuestras terribles marcas de entonces, que en aquel momento nos hacían líderes del mundo en desastre socio-sanitario.

Y en el análisis enlazado antes sobre la auténtica debacle del desempleo en EEUU también les dijimos que aquel mercado laboral y en general su economía era mucho más flexibles y dinámicas que las europeas, y que era probable que, igual que en la bajada habían destruido empleo a espuertas y perdido buena parte de su actividad económica, en la subida pudiesen hacer lo propio, al menos a mayor ritmo que Europa. Si bien este escenario todavía no puede ser descartado, puesto que ahora mismo en EEUU se puede decir que la nefasta gestión ha hecho que se pueda considerar que están zambullidos en una segunda ola del Coronavirus que se ha superpuesto sobre la primera (que no ha llegado a remitir), lo cierto es que hay otro escenario que también les hemos puesto de relieve en otras ocasiones, y que podría ser la explicación a los diferentes ritmos que la recuperación económica está tomando a uno y otro lado del Atlántico (y del Canal de la Mancha).

Y es que puede ser que esas diferencias no sólo sean achacables a que Europa haya salido antes de la pandemia (al menos de la primera ola), y que por ello haya un decalaje en los tiempos de la recuperación, porque, tal y como les decía, en una igualdad de condiciones que verdaderamente no acaba de ocurrir, sí que era de esperar que (incluso a estas alturas) la recuperación en EEUU fuese más enérgica. Pero, independientemente de una segunda ola que ha tomado forma tan sólo en los últimos días, realmente por ahora el confinamiento ya se había levantado también en EEUU y UK (de momento), con lo que la comparación con Europa sí que procede. Y además, este hipotético razonamiento de estar en una fase anterior que la europea no vale para el caso del Reino Unido, país en el que los tiempos marcados por las fases de la pandemia están infinitamente más próximos a Europa que a EEUU, por lo que en teoría la recuperación económica de Reino Unido debería ser tan boyante como la europea, y no mostrar las mismas grandes diferencias que separan a EEUU de nosotros. Así, habrá pues que buscar las causas de las diferencias de su floja recuperación en otro sitio, y lo que más llama la atención es que UK y EEUU son países que sí que presentan un gran parecido socioeconómico entre sí, con mercados laborales y economías muy similares en características y en evolución, compartiendo igualmente también en esa arrealidad que citábamos antes de un pleno empleo que no es tal).

Y es que las redes de contención social de los sistemas europeos podrían haber hecho su papel en esta ocasión, y haberse convertido en una opción que esté amortiguando el impacto de un desastre económico tan masivo pero tan definido en un corto plazo de tiempo: esas redes estarían haciendo de bote de salvavidas no sólo para los más afectados, sino también para el conjunto de la economía ayudando a superar un bache temporal. Lo que está claro es que la respuesta al porqué de estas diferencias entre países en la recuperación pasa por la resiliencia de cada sistema socioeconómico y de cada mercado laboral a un gran gran gran cisne negro de características coyunturales como son las del funesto Coronavirus, y que desde estas líneas ya les anticipamos que por ejemplo podría tener unas consecuencias especialmente graves para UK con el Brexit de telón de fondo: a la vista están los tristes resultados de actividad salmón al otro lado del Canal de La Mancha (y al otro lado del Atlántico). Va a resultar que Europa no era tan mal sistema como algunos nos pintaban, en un ponderado medio camino entre el capitalismo más desatado y el centralismo más totalitario e hiper-controlador. El problema siempre ha sido que algunos nos quieren sacar del carril porque la viabilidad del sistema europeo no les viene nada bien ni a los unos ni a los otros: es el sino del centro, que le atacan siempre desde ambos extremos.

Y ya saben, llegados a este punto, de nuevo volvemos a decirles que ahora tampoco se puede descartar que los graves y reincidentes errores del ejecutivo de EEUU en la gestión de la pandemia puedan acabar por hacerles líderes absolutos en el desastre del Coronavirus, un extremo que siempre hemos contemplado como posible para ese caso y para el de cualquier otro país con dirigentes con más visceralidad que altura política. Conociendo además el "nivelazo" que se observa a nivel mundial, y las flagrantes diferencias en la gestión y en la comunicación de la pandemia que separan a algunos países (sin ir más lejos el abismo que separa a Trump de Merkel), del triste podio de los ganadores en fallecidos o desempleados por COVID-19 aquí no hay nada decidido, y no se puede descartar a ningún corredor. Y es que en concreto en EEUU aún está por ver cuándo y cómo saldrán de esta grave crisis sanitaria y socioeconómica, si esta crisis ha acabado por resquebrajar de verdad los cimientos de su sistema socioeconómico, y si son capaces de aprovechar la lamentable coyuntura al menos para llevar a cabo esa refundación del capitalismo que desde aquí tantas veces hemos reclamado como ineludible, y que tienen como asignatura (muy) pendiente, especialmenre en un escenario post-Coronavirus que sólo está expandiendo esas grietas sociales.

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Reinventarse o morir, o tal vez simplemente la cosa sea ya tan grave como para que la decisión sea entre morir o morir con gran dolor; en todo caso “that is the question”. Por poner una nota de optimismo de barras y estrellas, al menos hay elecciones dentro de poco en las que los ciudadanos de aquel país tendrán la ocasión de corregir un rumbo que es a todas luces (muy) errado ahora mismo, y de empezar a gestionar mejor la pandemia y su crisis. Pero a buen seguro que alguno fuerza a que esa corrección deba pasar inevitablemente por un cambio de color político, frente a un simple cambio de dirigente del mismo color, porque es lo que tiene la erótica del poder: nadie quiere abandonarlo hasta que no se le cae el castillo de naipes literalmente encima. Y esto no es en absoluto una debilidad, sino que, mal que les peses a los autócratas, precisamente para eso son excepcionales las democracias, donde se caen los líderes pero se renuevan los sistemas. En los países con cultos personalistas no tienen esa fortaleza (ni opción a ella), y así les va: se hunden socioeconómicamente junto con su líder mesiánico. Benditas elecciones, pero de las de sin pucherazo ni resultados más cantados que la “Macarena” de Los del Río: elecciones de las de verdad, limpias, justas, y sin injerencias. ¡Quién nos iba a decir hace tan sólo una década que hoy en día estas tres cosas iban a ser mucho pedir!

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El momento de la verdad

Llevo varias semanas con una muy intensa actividad profesional y personal. El fin del confinamiento ha reactivado algunos procesos internacionales que estaban funcionando al ralentí e iniciativas demoradas por razones evidentes. Movilizar lo que ya de por sí resultaba complejo y difícil se había convertido en misión casi imposible, en un mundo con las fronteras cerradas y con los países tratando de combatir la pandemia con mejor o peor fortuna.

Aquí en España, después del confinamiento, el regreso a una pretendida nueva normalidad adquiere la forma de un enorme interrogante. Superada la primera oleada del COVID-19 y bajo la espada de Damocles de un rebrote incierto en su alcance y dimensión, nuestra economía parece sostenida en un limbo artificial. Paseando por la calles de Madrid y alrededores, uno constata la cantidad de pequeños comercios cerrados, bastantes con carteles de "se traspasa" o "se alquila". Cafeterías y restaurantes van abriendo, pero no todos. Muchos las que daban servicio a trabajadores en polígonos industriales o edificios oficiales están ahora semivacíos. Las grandes superficies y centros comerciales parecen llevarlo un poco mejor, pero todo parece estar a medio gas.

Algunos de ustedes dirán que es normal; estamos en julio, hay que esperar, la gente ha adelantado las vacaciones, aunque luego el CIS nos dice que dos de cada tres españoles no las disfrutará este verano. Aquí, muchos analistas comparten la misma inquietud que expresaba John Müller en mi timeline de Twitter:

"No sé qué morfina nos están dando, pero en septiembre esto va a ser de órdago".

Banco De Espana Completo

Fuente: Banco de España

Nubarrones

El caso es que las previsiones a corto y medio plazo para la economía española no son halagüeñas. Todas las instituciones nacionales e internacionales coinciden en apuntar que España será uno de los países desarrollados más afectados económicamente por la pandemia. Es más, dichas previsiones se han ido ajustando a la baja con el transcurso de las semanas. En la peor de los escenarios del Banco de España (cuadro anterior), la caída del PIB sería del 15,1% en 2020, para ascender un 6,9% en 2021 y un 4% en 2022, con una tasa de paro que podría alcanzar el 23,6%. Las razones son evidentes:

"Los efectos del covid-19 estarían siendo asimétricos por países, no solo en cuanto a la severidad de los brotes epidémicos, sino también en términos de su impacto económico. en particular, españa se encuentra entre los países del área del euro que presumiblemente se verán más afectados, como resultado tanto de las medidas de confinamiento más estrictas desplegadas hasta el momento como también a consecuencia de algunas características estructurales de su economía. Por un lado, los servicios cuya prestación lleva aparejada una interacción social elevada, como los relacionados con el turismo, a los que la crisis ha perjudicado con especial intensidad, tienen un peso comparativamente más alto en la economía española. Por otro lado, dentro de su tejido societario es más elevada la proporción de empresas de tamaño reducido, que tienen más dificultades para acceder a herramientas efectivas con las que mitigar la disminución de liquidez originada por la caída de ingresos asociada a la pandemia y a las medidas para contenerla."

Aparte de lo indicado anteriormente, tampoco podemos olvidar el impacto en la industria automovilística española, una de las más dinámicas del mundo: 17 plantas productivas cerradas y más de 60.000 empleos suspendidos durante el confinamiento. Turismo,hostelería y automóvil, precisamente los sectores más afectados, suponen en conjunto alrededor del 25% del PIB nacional.

Pero no sólo es el Banco de España quien prevé un grave deterioro de nuestra economía. Esta misma semana, la Comisión Europea ha advertido que el impacto económico de la pandemia está siendo más severo de lo esperado, y ha empeorado sus previsiones de crecimiento para la Unión Europea, incluyendo España, para la que proyecta una caída del 10,9% este año (frente al 9,4% estimado en primavera), segundo país europeo más golpeado tras Italia. Para el conjunto de la Unión, el desplome sería del 8,3% (8,7% en la zona euro).

Map Forecast Summer

Fuente: Comisión Europea

Para redondear este cúmulo de negatividades, el mismo día que la Comisión actualizaba sus previsiones, la OCDE estimaba que, pese a los ERTE, el mercado laboral español será también uno de los más castigados por el Covid, con un 19,2% de paro a final de año, que podría llegar al 20,1% en caso de rebrote.

"Además de los despidos, y a pesar de las medidas adoptadas para regularlos, una notable reducción en la actividad de contratación desempeñó un papel clave en el aumento del desempleo. Como en la mayoría de los países de la OCDE, los contratos temporales no se renovaron y la contratación se congeló durante el cierre."

Ocde

Fuente: OCDE

En definitiva, parece que pintan bastos para nuestra economía. No obstante, estamos hablando de previsiones, que en un entorno de incertidumbre como el actual pueden acertar o desviarse de manera estrepitosa. Para contrastar su solidez, debemos preguntarnos: ¿qué nos cuentan los indicadores que vamos conociendo durante estas últimas semanas?

Indicios

Como señalaba también el Banco de España en sus proyecciones macroeconómicas, existe incertidumbre sobre que el retorno a la actividad tras superar lo peor de crisis sanitaria no lleve aparejado, de forma paralela, una restauración completa de la economía a su estado previo a la crisis:

"Estos daños persistentes podrían provenir, por ejemplo, de la posibilidad de que las medidas introducidas para otorgar liquidez a las empresas no logren evitar la insolvencia de una parte de ellas o de que la pérdida de ingresos de estos agentes durante la fase más aguda de la crisis se traduzca en un menor volumen de recursos para afrontar sus inversiones. estas eventualidades darían pie a pérdidas de empleo, conducentes probablemente a la aparición de un componente significativo de paro de larga duración, con la consiguiente pérdida de empleabilidad de algunos trabajadores."

Ayer mismo, el ministro Escrivá compartía unos datos relevantes en su cuenta de Twitter: desde los máximos habidos en mayo han regresado al trabajo el 60% de trabajadores en ERTE. Con mucha prudencia, el ministro añadía que la traslación de esos datos como foto realista de la recuperación económica no es "totalmente directa".

Erte

Dicha reactivación, puntualizaba el ministro, tiene además un carácter marcadamente sectorial. Hay actividades económicas donde se supera el 75% (construcción especializada, actividades sanitarias, venta y reparación vehículos) y otras que no llegan al 20% (servicios alojamiento, trasporte aéreo, agencias de viaje), algunas de ellas con un peso significativo en el total de ERTES:

Erte2

Aunque los datos anteriores se presentan con un sano (y necesario) cariz optimista, no deja de resultar inquietante que abordemos el verano con estos números. El primer semestre de 2020 nos ha dejado en una situación de vulnerabilidad extraordinaria. Es duro expresarlo, pero aún no tenemos indicios claros de que las empresas que han conseguido retomar la actividad puedan hacerlo con una entidad suficiente que garantice su supervivencia o un nivel de empleo similar al anterior de la pandemia. No podemos tampoco descartar que cuando el Estado deje de pagar las cotizaciones en septiembre u octubre, muchos de los ERTE actuales se vayan a transformar en ERE. Siguiendo a Pedro Lalanda, un optimista confeso, resulta muy difícil la supervivencia mayoritaria de un tejido empresarial compuesto en un 99,9% por PYMES (hasta 250 empleados), que en su mayoría son micro (hasta 10). A finales de marzo, el 40% de las empresas españolas estaba en pérdidas y la rentabilidad del conjunto del tejido productivo privado se había hundido a la mitad en apenas dos semanas de confinamiento. Y ello sin contar con los autónomos, sumidos también en una crisis sin precedentes.

Para sobrevivir, empresas y Administraciones Públicas se han sostenido en estos meses a base de endeudamiento, con las implicaciones que ello tiene para el futuro. En el ámbito público, se descartan por ahora rebajas de rating en la deuda soberana española, lo que al menos nos permitirá un "cómodo acceso" al mercado el resto del año.

Deuda

Fuente: diario Expansión

A su vez, y según indicaba recientemente BBVA Research, el repunte de la incertidumbre, materializado en un empeoramiento de las expectativas de los hogares sobre la situación económica, impulsará la tasa de ahorro a registros de comienzos de la década de los 90. Una tendencia que ya empezamos a advertir con los datos reales, como apunta el siguiente gráfico de Combarro, compañero de reflexiones económicas en Thinknomics. Y sin consumo, no hay repunte económico que valga.

Ahorro

En este sentido, Combarro está efectuando en su timeline un seguimiento gráfico minucioso de las constantes vitales de nuestra economía (actividad empresarial, transporte, comercio, cuentas públicas, etc.), que nos recomiendan ser extremandamente prudentes a la hora de lanzar campanas al vuelo. Especialmente preocupantes son los datos relativos a nuestras cuentas públicas que, al cierre de abril, muestran una notable caída en la recaudación impositiva y una importante subida de gastos. El déficit público en abril 2019 fue del -0.54% PIB; en abril de 2020 alcanzó un -2.15% del PIB. Y aún nos quedaban dos meses de confinamiento:

Deficit

Fuente: Combarro

Los gráficos sobre ingresos y gastos públicos no requieren más explicación:

Ingresos Gastos

Fuente: Combarro

Y no digamos la evolución de los ingresos tributarios:

Ingresos Tributarios

Fuente: Combarro

Este difícil panorama puede complicarse todavía más, como ya expliqué en una de mis anteriores entradas, si no conseguimos sincronizar la curva sanitaria con la económica, y ello pasa por tener un sistema rodado y efectivo para testar, trazar y proteger. Ya no digo la vacuna, que puede tardar meses. Hay que evitar a toda costa que los rebrotes epidémicos, que estamos viendo despuntar y pueden acrecentarse después del verano, nos conduzcan a otro confinamiento masivo, lo que supondría una catástrofe sin paliativos para nuestra economía.

Uci

El estado del enfermo

Podríamos abundar en el escenario anterior, proporcionando más datos de seguimiento, pero creemos que son lo suficientemente indicativos para afirmar que el símil sugerido con por John Müller no andaba desencaminado: nuestra economía es como un enfermo grave, sostenido en la actualidad por un soporte vital avanzado con tratamiento de antibióticos y opiáceos para el dolor (ERTES, deuda, planes de ayuda, avales, subvenciones...). Su desconexión de la máquina en otoño resulta una icertidumbre: no tenemos todavía garantías sólidas de que el enfermo pueda valerse entonces por sí mismo sin ayudas adicionales, ni de que estemos en condiciones de suministrárselas por nosotros mismos en las cantidades requeridas, dado el deterioro de las cuentas públicas. No creo que afirmar tal cosa sea derrotismo, sino fidelidad a unos hechos que se imponen a los buenos deseos.

El momento de la verdad se acerca inexorablemente; de nosotros dependerá la mejor forma de afrontarla. Y aquí en donde entran, por un lado, Europa y su fondo de recuperación, y por otro, nuestra voluntad de ser proactivos en las imprescindibles reformas que necesitará nuestro sistema económico. Pero eso es otra historia, sobre la que escribiremos más adelante.

Hasta entonces, permanezcan atentos, infórmense bien y mantengan el sentido crítico afilado. Never surrender, queridos lectores.

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paisaje-economico-tras-el-estado-de-alarma

Paisaje económico tras el estado de alarma

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La brecha económica se amplía, confirmando la necesidad de una respuesta diferenciada a la crisis para así maximizar el impacto de cada euro que invierte el Estado en abrir paso a la recuperación. Los sectores más afectados por la covid-19 —todos aquellos ligados al turismo, el transporte, la automoción o las actividades culturales y de ocio— podrían estar funcionando un 60% por debajo de su nivel de actividad previo a la crisis. En comparación, la producción en el resto de sectores alcanzaría el 95% del nivel anterior a la crisis, y en algunos casos (sector primario, industria agroalimentaria, química o sanidad) la crisis habría quedado atrás gracias al reciente repunte. Por tanto, la caída del PIB estimado para el conjunto de la economía española —un 18% en el segundo trimestre, según las previsiones de Funcas— refleja dos realidades totalmente distintas.

Gráfico 1

Gráfico 2

Fuente de los gráficos: INE y Funcas (previsiones).

En un entorno tan desigual, sin embargo, todos los sectores tienen en común la falta de demanda como principal obstáculo a la recuperación. Una encuesta del INE realizada durante el estado de alarma muestra que, para una de cada tres empresas, la reducción de la demanda interna será el factor con más impacto en la actividad en los seis próximos meses, por delante del incremento de la morosidad (también estrechamente asociado al descenso de la demanda), la fiscalidad o la falta de liquidez. La encuesta también confirma que las pymes son las más expuestas a desfases de tesorería.

«La ampliación prevista de los avales de crédito ICO por valor de 40.000 millones de euros y la puesta en marcha de un fondo de apoyo a empresas estratégicas por otros 10.000 millones son pasos en la buena dirección, pero solo a condición de focalizarlos adecuadamente».

Raymond Torres

De estos resultados se pueden extraer dos lecciones. La primera, que la eficacia de la política económica será proporcional al éxito que tenga en reasignar recursos hacia los sectores más golpeados, las empresas que por su papel estratégico merecen protección o estímulo, y los pequeños negocios que se enfrentan a problemas de liquidez. Para que sirva de acicate a la recuperación, ese trasvase de recursos debe ir acompañado de planes sectoriales, de modo que los estímulos sirvan para renovar el aparato productivo (producción interna de coches eléctricos, instalación de una capacidad propia de renovación residencial con ahorro energético, por ejemplo) y así estar en situación de responder a la demanda. De lo contrario, el impuso público solo servirá para incrementar las importaciones.

La ampliación prevista de los avales de crédito ICO por valor de 40.000 millones de euros y la puesta en marcha de un fondo de apoyo a empresas estratégicas por otros 10.000 millones son pasos en la buena dirección, pero solo a condición de focalizarlos adecuadamente. Y de acompañarlos de una agenda de reformas coherentes con las transformaciones en curso.

Una de ellas, tal vez la más importante, es la digitalización. Según la misma encuesta del INE, cerca de una de cada cuatro empresas tiene intención de innovar en sus procesos productivos y de invertir en nuevas tecnologías y en la formación. Este interesante resultado, prueba de que la crisis está acelerando la revolución tecnológica, pone en evidencia las carencias del sistema educativo español. No olvidemos que el 17,3% de jóvenes sale prematuramente de las aulas (uno de los peores registros de Europa), es decir mal preparados para participar en la economía digital.

La otra lección de las tendencias recientes atañe al papel de la política fiscal en el mantenimiento de la demanda agregada. Los ERTE han contribuido a limitar el impacto de la crisis sobre el paro, ejerciendo de estabilizador automático en el momento oportuno. Asimismo, el ingreso mínimo vital y la prestación por cesión de actividad de autónomos contribuyen a sostener la demanda. Si bien conviene reforzar los controles para prevenir abusos, también parece importante no relajar los esfuerzos para así evitar un indeseado incremento del paro que agravaría aún más el déficit de demanda.

Pese a la gravedad de la situación, aparecen señales alentadoras de una transformación del aparato productivo. Para aprovecharlas, no basta con la política económica. También es ineludible una reforma educativa que mejore la posición de nuestro país ante la revolución digital en marcha.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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7-pruebas-para-realizar-en-los-sistemas-informaticos-antes-de-irnos-de-vacaciones

7 pruebas para realizar en los sistemas informáticos antes de irnos de vacaciones

Las ansiadas vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina. Para irnos tranquilamente, será necesario revisar que nuestros sistemas informáticos están funcionando bien y que tenemos capacidad de respuesta ante posibles imprevistos.

  • En este post con contenido actualizado, te hablamos de la importancia de chequear sistemas críticos como las copias de seguridad o la recuperación de sistemas.
  • Cabe resaltar la importancia de una prueba o test de estrés para saber si las medidas que hemos puesto en marcha funcionan o no

Cuando algo falla en nuestros sistemas informáticos suele ser común escuchar frases del tipo “nos falla siempre cuando tenemos más trabajo” o “cuando lo hacíamos con papel y lápiz, todo funcionaba”.

Sin embargo, la respuesta es otra: las empresas deben tener un plan de contingencia ante posibles incidencias que facilite poder recuperarse pronto.

Sea como sea, antes de irnos de vacaciones será recomendable comprobar que todo funciona. Además de realizar acciones preventivas para que lo siga haciendo el resto del año.

Contenido del post

  1. Copias de seguridad, restauración de datos e interrupción de negocio
  2. Actualizaciones de equipos y sistemas
  3. Analiza el uso del correo electrónico y otros sistemas críticos
  4. Cambio de credenciales
  5. Limpieza y ordenación del sistema de archivos
  6. Revisar las conexiones remotas
  7. Revisa el funcionamiento de los SAI

Se trata de realizar una serie de pruebas donde determinemos si las medidas que hemos tomado son o no suficientes para responder ante un posible incidente. Revisar que la copia de seguridad funciona, que si tenemos un corte de energía seguimos funcionando, etc. Y también hay que verificar que nuestros sistemas están actualizados o anticiparnos para planificar cambios en el momento más adecuado para nuestra empresa.

1. Copias de seguridad, restauración de datos e interrupción de negocio

EL DATO

Según INCIBE, los tres ciberataques más frecuentes en la red son las estafas en el e-commerce, la vulnerabilidad de los ordenadores de los pequeños negocios, y las infecciones de los sistemas por malware.


Lo ideal es que antes de irnos de vacaciones hagamos una copia de seguridad completa. Así, si al regresar algo no funciona, tenemos los datos a salvo.

Pero deberás tener en cuenta lo siguiente:

  • No se trata solo de copiar “todo”, sino de copiar los datos importantes, aquellos datos que son críticos para el funcionamiento del negocio y plantear un esquema en el que siempre tengamos una copia disponible y a salvo.
  • Para las empresas más pequeñas es un buen momento de preguntarse si la copia que tienen en marcha funciona o no, ya que muchas puede que nunca hayan llegado a utilizarla. Además, así comprueban que todos los datos importantes se están copiando.
  • Es, además, muy relevante considerar el tiempo que tardamos en recuperar datos. No es lo mismo recuperar un archivo que tener que restaurar todo. Los ahorros de tiempo en esta tarea impactan de forma notable en la continuidad del negocio. Y en una situación de estrés, no es lo mismo estar dos horas sin trabajar que un día, por ejemplo, en una asesoría en plena campaña de la Renta.

2. Actualizaciones de equipos y sistemas

EL DATO

Según un estudio realizado por Venafi, un 75% de las organizaciones menciona que su principal preocupación es cumplir correctamente con los certificados TLS para identificar un sitio web, proteger datos y evitar problemas de seguridad.


En muchas empresas, en el momento de mayor carga de trabajo, se pueden aplazar las actualizaciones de los sistemas informáticos. Entonces, antes de marcharnos de vacaciones, es el momento adecuado para hacer un repaso y poner los equipos, tanto puestos de trabajo como servidores, al día.

Aquí también entrarían diferentes aplicaciones informáticas o programas que no hemos actualizado en otro momento. Además, viene bien medir el rendimiento de los diferentes equipos, optimizarlo y, en caso de detectar que alguno ya está obsoleto, planificar su cambio.

En este sentido es imprescindible tener en cuenta el ciclo de soporte. Aquí dos ejemplos:

  • Uno se produjo en enero de 2020, cuando finalizó el soporte de Microsoft a Windows 7 y Windows Server 2008 R2. Por lo que si tenemos algún equipo con este sistema tenemos que planificar el cambio.
  • Otro es el fin de los protocolos de seguridad TLS 1.0 y 1.1 en este 2020. Ambos dejarán de ser seguros y ya no funcionarán en los principales navegadores del mercado. Por eso, será importante que revises el estado de tus aplicaciones de gestión para confirmar con el fabricante la necesidad o no de actualización.

Estos aspectos pueden ser críticos, ya que impactan de forma directa en el funcionamiento del negocio. En verano, es el mejor momento para acometer estas actualizaciones y dejarlo todo preparado y pulido para la vuelta a la actividad.

Si no lo hacemos, tendremos que afrontarlo en el último trimestre del año, con un nivel de trabajo mucho más alto.

3. Analizar el uso del correo electrónico y otros sistemas críticos

EL DATO

Según datos de una encuesta de Mitel, el uso ineficiente de la tecnología (entre ella, el correo electrónico) cuesta 9.000 euros al año por empleado.


Normalmente, nos centramos en el uso de aplicaciones críticas de negocio, como puede ser nuestro sistema de facturación, el CRM o nuestro ERP. Y dejamos otros en el aire que también son básicos para nuestro día a día, como puede ser el correo electrónico o el certificado de firma electrónica.

  • En el caso del correo, también debemos tener copia de seguridad o un mecanismo para restablecerlo en caso de problema. Contactos, agenda y mensajes son críticos para cualquier puesto de trabajo y hay que tener claro qué ocurre si mañana falla nuestro ordenador y cómo podemos recuperar estos datos.
  • También debemos plantearnos si el sistema de correo que tenemos da respuesta o no a las necesidades del negocio. En muchos casos las empresas continúan con sistemas heredados del pasado que hoy en día no son los adecuados para trabajar en movilidad. Si tenemos el correo en el móvil y en uno o dos ordenadores, lo queremos todo sincronizado.
  • En el caso de los certificados electrónicos, ya sea el nuestro, el de la empresa o de diferentes sociedades para los que se realizan trámites, tenemos que guardar una copia de estos y agendar su renovación, no esperar a que no podamos tramitar cuando ya hayan caducado.

4. Cambio de credenciales

EL DATO

Según un informe de Recorded Future, en la Dark Web es posible acceder a herramientas gratuitas para realizar comprobaciones en sitios web y llevar a cabo ataques de fuerza bruta contra contraseñas.


La seguridad en la empresa es un punto olvidado sobre todo por las más pequeñas. Tener una buena política de renovación de contraseñas es algo imprescindible. Las empresas más celosas suelen realizarlo cada mes. Obligar a renovar las contraseñas y no seguir un patrón idéntico en la empresa es importante para mejorar la seguridad.

5. Limpieza y ordenación del sistema de archivo

EL DATO

Algunos sistemas operativos, como Windows 10, nos ofrecen por defecto una gran cantidad de funciones para organizar nuestros archivos y ficheros. Pero siempre podremos utilizar algunas aplicaciones para ahorrar tiempo.


En muchas empresas, toda la organización documental se reduce a guardar los archivos en una carpeta común. Pero no existe un control de lo que se ha guardado y, si alguien deja algo allí por error, podemos tardar años en darnos cuenta de si los documentos son válidos o no. Y esto nos hace perder muchas horas buscando datos a lo largo del año.

El verano es un buen momento para revisar todos estos archivos, moverlos a otra carpeta que no sea crítica o eliminarlos directamente si están relacionados con procedimientos obsoletos. El objetivo es tener claro qué guardamos y hacemos copia de lo que necesitamos.

6. Revisar las conexiones remotas

EL DATO

Según datos del INE, casi un 50% de los negocios ha utilizado el teletrabajo durante el confinamiento. De ahí la importancia de tener una buena conexión a Internet y una buena red privada virtual (VPN).


Es fundamental tener controlado quién puede acceder a la información de nuestra empresa, ya sea con una conexión remota o a discos duros virtuales donde se almacenan datos.

  • A lo largo del año se facilitan accesos para que los empleados o colaboradores puedan trabajar, pero en ocasiones se mantienen incluso aunque ya no trabajen allí. Si no tenemos un protocolo claro de desvinculación de un trabajador, en verano tenemos que revisar quién tiene acceso y revocarlo en caso de que ya no sea necesario.
  • Lo mismo ocurre si trabajamos en la nube. Hay que revisar qué usuarios tenemos creados, pero también con qué privilegios. Muchas veces solo se concede acceso a determinadas áreas, pero, en un momento puntual, se puede necesitar ampliar y se modifica. Pasada esa necesidad, no es tan raro que no se haya vuelto atrás y dicho usuario siga pudiendo acceder a toda la información.

7. Revisar el funcionamiento de los SAI

EL DATO

El uso de Internet durante el COVID-19 ha supuesto un incremento hasta un 60% en los países de la OCDE. Un crecimiento que ha puesto en valor la robustez del sistema, así como su flexibilidad y capacidad de supervivencia.


Por último, una cuestión importante son las unidades UPS o SAI que facilitan que los equipos informáticos continúen en marcha a pesar de sufrir un corte eléctrico. Es importante realizar test de esfuerzo y verificar cuánto nos dura la batería. Lo es especialmente en el caso de equipos críticos como los servidores.

Conclusiones

El verano es el momento adecuado para planificar todas estas tareas. De otra manera, lo haremos deprisa y corriendo cuando algo nos falle. Además, es fundamental repartir el trabajo.

No solo los informáticos o el departamento de sistemas tendrán que hacer su parte, sino que los diferentes departamentos tienen que poner orden en sus sistemas para poder afrontar a la vuelta del verano un nuevo curso con las debidas garantías.

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La Eurozona coquetea con la deflación

En los últimos meses hemos visto como la evolución de los precios de la Eurozona ha ido descendiendo paulatinamente. En el mes de mayo la evolución del Índice Armonizado de Precios al Consumidor (IPCA) avanzó un 0,1% y para el mes de junio se espera una evolución del 0,3%.

En los últimos meses ha habido una caída intensa en la evolución dinámica del nivel de precios y es que en el mes de febrero partíamos de una evolución positiva del 1,2% a nivel europeo.

Estos niveles nos llevan a que los precios se encuentran a un ritmo de avance no visto en los últimos cuatro años y lejos del ojetivo del Banco Central Europeo cercano al 2% en el mediano plazo. Y es en este punto en el que se empieza a plantear la idea de que Europa pueda entrar de nuevo en una etapa deflación.

Por todo ello, se está ejerciendo una presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) de Christine Lagarde para evitar que la región caiga en la deflación, con consecuencias para las deudas contraídas, el empleo y el nivel de vida.

Un escenario de deflación es fatídico para el BCE porque cuando se entra, los precios siguen bajando y puede ser difícil de detener, lo que desencadena una viciosa espiral descendente y lleva a alejarse cada vez más de sus objetivos.

Puede tentar a los consumidores a retrasar el gasto en previsión de una disminución de los precios en el futuro, lo que hace que los costes se reduzcan aún más. En última instancia, esto puede afectar al empleo si los salarios no se ajustan junto con los precios, lo que obliga a las empresas a reducir los costes mediante la supresión de puestos de trabajo.

Riesgos desinflacionarios

La caída en el avance de los precios ha estado fundamentada por el hundimiento de los precios de la energía tras el desplome del petróleo. Aún con ese factor central presente, existen diferentes riesgos desinflacionarios que valora el BCE.

Euro Area Annual Inflation And Its Main Components June 2010 June 2020 Estimated

El primer riesgo es que la contracción sincronizada en las economías de todo el mundo, y el probable ritmo asíncrono de recuperación, podrían deprimir severamente el crecimiento y la inflación. Esto pone una responsabilidad mucho mayor en lograr una fuerte recuperación interna.

Otro riesgo lo encontramos en el mercado laboral. **Y es que lo peor del impacto en los mercados laborales puede estar por venir. Según las estimaciones del BCE, la tasa de desempleo de la Eurozona podría superar el 10% en el tercer trimestre. Es posible que algunos trabajadores no puedan regresar a sus trabajos y es probable que la contratación se mantenga moderada.

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El tercer y último factor de riesgo, es la mayor incertidumbre y su efecto sobre la inversión y el consumo que presiona a la baja los niveles de precios. Ante tal incertidumbre, muchas empresas posponen el gasto de capital. Del mismo modo, el consumo de los hogares ha caído, llevando la propensión a ahorrar a máximos históricos. Esto refleja en parte el "ahorro forzoso", ya que durante el confinamiento las personas no han podido gastar lo mismo en tiendas o restaurantes. Pero también estamos vemos importantes ahorros de precaución.

El BCE hace volar su balance

Por ello, el BCE actuó. En junio decidió aumentar y ampliar su progra de compras de emergencia para la pandemia (PEPP). La autoridad monetaria lo está dando todo... Para combatir el impacto económico del virus y un hipotético escenario de deflación se está impulsando el balance del BCE, ha reducido el riesgo de los activos y los tipos de interés en toda Europa y apoya indirectamente los mercados de valores, sobre todo en los países periféricos de la UE.

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En concreto, se decidió aumentar la dotación del programa de 750.000 millones para el PEPP en 600.000 millones, llegando a un total de 1,350 billones.

Nos encontramos con un BCE ultra inervencionista. El banco central tendrá el balance de mayor crecimiento entre los bancos centrales del G6 en los próximos 18 meses superando los 8 billones de euros a finales de 2021, hasta el 70% del PIB.

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¿escapada-de-verano?-aqui-tienes-3-consejos-veraniegos-para-preparar-tu-negocio

¿Escapada de verano? Aquí tienes 3 consejos veraniegos para preparar tu negocio

Tras pasar días, semanas y meses interminables de quedarnos en casa cumpliendo con las órdenes del COVID-19, todo pequeño empresario soñará con una escapada de verano. Aunque solo sea por un corto fin de semana o “puente” improvisado.

  • Según el último barómetro del CIS, el 65,7% de los españoles no tiene pensado irse de vacaciones este verano.
  • Si te encuentras dentro del % restante y sueñas con pasear por la orilla del mar o perderte en la montaña, te interesan estos consejos empresariales.

¡Comparte! El post con nuestros 3 consejos veraniegos para preparar tu negocio ante una escapada de verano.

Tip veraniego 1. Encuentra el proveedor adecuado para tu pyme

RECUERDA

Si eliges bien a tus proveedores ahorrarás dinero y tiempo

Tanto si acabas de emprender tu negocio como si tu pyme ya tiene cierta experiencia, elegir a un proveedor adecuado para cada necesidad es fundamental para tener éxito.

La elección de proveedores será esencial en las siguientes situaciones.

  • En el inicio de tu actividad: ya que tendrás que hacer una importante inversión en productos y servicios (informática, maquinaria, etc.)
  • Al realizar compras de gran volumen: de vital importancia en tiendas o restaurantes, donde se producen grandes compras de forma continuada.

¿Cuándo revisar la relación con tus proveedores?

El verano puede ser un buen momento, en el caso de que tu actividad empresarial esté más relajada. Por eso, y para irte tranquilo en tu escapada, es aconsejable dejar revisada esa relación, así como los contratos que tienes firmados.

Así no perderás buenas oportunidades de reducir costes o de mejorar el servicio que te prestan (sobre todo durante los días que no estarás operativo).

Sage

A la hora de elegir el proveedor perfecto no solo importa el precio, sino también las garantías que pueda ofrecerte.

Tip veraniego 2. Ahorra tiempo declarando tus impuestos

RECUERDA

La gestión eficaz del tiempo te permitirá centrarte en tu negocio.

Una gestión empresarial eficaz requiere ahorro de tiempo. Y no solo en aspectos como los recursos humanos o la gestión financiera. La preparación de los documentos necesarios para la declaración de impuestos, la cumplimentación de los formularios y la presentación de los impuestos, son actividades que requieren tiempo.

¿Quieres saber cómo ahorrar horas y horas?

Te dejamos unas sencillas ideas a seguir para economizar tu tiempo en la declaración de impuestos:

Infórmate sobre el calendario fiscal

  • Si conoces los plazos que debes cumplir desde el punto de vista fiscal, podrás organizar las tareas necesarias para tener la documentación lista. Así podrás preparar las declaraciones con la antelación suficiente.

Haz tus previsiones de tesorería

  • En función de los resultados de los impuestos podrás hacer tus previsiones de tesorería para hacer frente a futuros ingresos y gastos, y tomar decisiones financieras.

Utiliza una herramienta tecnológica

  • Un software de contabilidad te permitirá hacer las declaraciones automáticamente con la información de las facturas, y los tiempos de preparación de cada declaración se reducirán notablemente.

Sage

Usar un software de contabilidad para presentar tus impuestos es una de las fórmulas más efectivas de ahorrar tiempo y dinero.

Tip veraniego 3. Descubre la inspiración en tus vacaciones

RECUERDA

Unos días de descanso pueden ser una fuente de inspiración para tu negocio.

Tras meses complicados, de intenso trabajo, de incertidumbre…el verano puede servirte para abrir la mente. Para encontrar nuevas ideas de negocio, estrategias innovadoras o formas diferentes de trabajar.

También podrás hacer una reflexión sobre tus metas, analizar lo que has logrado, ver lo que te queda por alcanzar o pensar en los aspectos que necesitas mejorar.

¿Dónde buscar inspiración?

La inspiración está en todas partes, ¡solo tienes que encontrarla!

Busca compañeros de camino
  • En las cenas con amigos, además de disfrutar de la compañía y de la buena comida, puedes comentar tus proyectos y escuchar sus ideas. Puede que algún amigo quiera contratarte o incluso invertir en tu empresa.
Prepárate para la aventura
  • ¿Hay un libro que quieres leer o un curso que quieres hacer? El verano es el momento oportuno para hacerlo y completar tus conocimientos. Busca cursos de formación de verano, hay muchos y de diferentes temáticas.
¿Qué ocurre si juntas trabajo y vacaciones? Coworkation
  • Fusiona colaboración, trabajo y vacaciones y vete con tu equipo a Bali, Portugal o Barcelona a dar rienda suelta a vuestra creatividad.
Viaja hasta las nubes
Llena tu maleta de ideas
  • Abre tu mente, escucha, habla con la gente, descubre lugares desconocidos. Encontrarás una nueva perspectiva para tu negocio, nuevas formas de trabajar y de emprender. Mételas en tu maleta y aplícalas cuando llegue el momento.
Descubre formas de crecer
  • Descubre nuevos nichos de mercado, nuevos clientes, formas de internacionalizar tu empresa o de vender productos online. No pares de crecer.

Sage

Las vacaciones son para disfrutar, pero también para encontrar ideas creativas para tu empresa.

Por último, espero que estos consejos te sean de utilidad y puedas aplicarlos. Pero, sobre todo, que puedas disfrutar de esa escapada (por pequeña que sea).

Y no olvides que has trabajado duro, que has superado algunos desafíos sin precedentes en estos últimos meses. Y, ¡te mereces un descanso!

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