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Protagonismo de la mano de obra extranjera en las cifras de empleo de 2023

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Según las cifras de la Encuesta
de Población Activa, en el cuarto trimestre de 2023 se redujo el empleo en
19.000 personas, aunque, una vez eliminado el componente estacional, dicho
resultado equivale a un incremento en el número de ocupados de 126.000, es
decir, un 0,6%, un ritmo de crecimiento relevante, aunque sensiblemente
inferior a los trimestres anteriores.

Con respecto a las cifras del
conjunto del año (es decir, tomando los promedios de los cuatro trimestres del
año), destacan los siguientes resultados.

En primer lugar, el número de ocupados aumentó en 615.000 sobre el año anterior, de los cuales, 53.780 fueron empleos públicos. Aunque lo más reseñable es el papel de la mano de obra extranjera, que representó la mitad de dicho incremento del empleo (gráfico 1). La población mayor de 16 años aumentó en 596.000, el crecimiento nominal más elevado desde 2007, como consecuencia, básicamente, del incremento de la población extranjera, que fue de 444.500. Este intenso avance de la población procedente del exterior hizo posible el mayor incremento de la población activa desde 2008, lo cual ha limitado el descenso en el número de parados a tan solo 130.000, situando la tasa de desempleo media anual en el 12,1%, ocho décimas menos que el año anterior.


Otro dato relevante es que el número de ocupados ha superado por primera vez el máximo anterior a la crisis de 2008: el número promedio de ocupados en 2023 fue de 21.005 miles de personas, frente al máximo de 20.580 miles registrado en 2007. No obstante, si eliminamos el empleo público, que ha crecido en 573.000 en todo este periodo, tenemos que el empleo privado, que se situó en 17.463 miles, aún no supera el máximo registrado en 2007, el cual ascendió a 17.610 (gráfico 2).


Por sectores, el empleo creció moderadamente en la industria, y con más intensidad en la construcción y en los servicios, mientras que descendió en el sector primario. Todo el crecimiento del empleo neto registrado en la industria y en la construcción ha sido de mano de obra extranjera (incluso, en la industria se ha reducido la presencia de trabajadores de nacionalidad española). En los servicios, los foráneos ocuparon el 43% del nuevo empleo.

El incremento del empleo
registrado en 2023 fue fundamentalmente a tiempo completo, de modo que la tasa
de parcialidad (ocupados a tiempo parcial sobre el total) descendió hasta el
13,3%. La tasa de temporalidad también se redujo hasta el 17,1%.

En suma, los resultados del
último trimestre han sido relativamente positivos, y en el conjunto del año el
crecimiento del empleo ha sido superior al crecimiento del PIB, que se estima
(a falta de conocer el dato del último trimestre) en un 2,4%. El otro elemento
destacable del comportamiento del mercado laboral en 2023 ha sido el papel
protagonista de la mano de obra extranjera.

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Reducción de las presiones inflacionistas sobre los bienes, pero no sobre los alimentos elaborados

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IPRI | octubre 2023


El índice de precios industriales (IPRI), que nos informa de los precios de los productos industriales a salida de fábrica, y por tanto es un indicador de las presiones inflacionistas por el lado de los costes a lo largo de la cadena de producción, presentó una tasa de crecimiento del -7,8% en octubre. Excluyendo los productos energéticos, la tasa interanual fue del 1,3%, cinco décimas porcentuales inferior al mes anterior. Este último índice se mantiene estable desde comienzos del año, es decir, los precios no han variado desde entonces, aunque la comparación interanual aún arroja una tasa ligeramente positiva (gráfico izquierda).

El índice correspondiente a los bienes intermedios continúa la trayectoria descendente iniciada a mediados de 2022, con una tasa interanual de -5,4%, lo que apunta a una reducción, en general, de los precios de los productos intermedios y, por tanto, de las presiones inflacionistas a lo largo de la cadena de producción de los bienes industriales. No obstante, el índice aún se encuentra un 25% por encima del nivel que había a comienzos de 2021. En la parte final de la cadena de producción, los precios industriales de los bienes finales al consumo no alimenticio se han estabilizado, en un nivel en torno a un 11% superior al de comienzos de 2021 (gráfico derecha). Todo ello en su conjunto apunta a que la ralentización en el ritmo de crecimiento de los precios que paga el consumidor final por la mayoría de bienes que componen el IPC se mantendrá en los próximos meses.

La evolución del índice correspondiente a los bienes alimenticios, sin embargo, ofrece un resultado más desfavorable. Tras haber frenado su ascenso en marzo de este año, y haberse mantenido estable durante los meses siguientes, ha retomado una senda ascendente a partir de agosto (gráfico derecha). Esto podría indicar que los precios que paga el consumidor final por los alimentos elaborados, recogidos en el IPC, los cuales también habían reducido de forma significativa su ritmo de crecimiento en los últimos meses, podrían estar sufriendo de nuevo presiones alcistas que podrían conducir a nuevos ascensos.

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Desaceleración del PIB en el tercer trimestre más suave de lo esperado

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CNTR 3T 2023


El PIB creció un 0,3% en el tercer trimestre de 2023, según el avance provisional publicado por el INE, lo que supone una suave desaceleración con respecto al crecimiento del 0,4% registrado el trimestre anterior (revisado una décima a la baja).

El crecimiento procedió fundamentalmente del consumo
privado, que ascendió un 1,4%. Este resultado no es sorprendente, puesto que el
crecimiento de los salarios por encima de la inflación en lo que llevamos de
año (un 5,2% frente a un 3,6% respectivamente), unido al sostenimiento del
empleo, y al elevado nivel alcanzado por la tasa de ahorro en la primera mitad
del año, ponen de manifiesto la existencia de cierto margen para el crecimiento
del gasto privado.

La inversión en construcción sufrió un retroceso, mientras
que la destinada a bienes de equipo registró un moderado crecimiento, dentro de
una débil tendencia que no ha permitido a esta variable recuperar aún el nivel
prepandemia, pese al impulso de los fondos europeos.

La aportación del sector exterior al crecimiento trimestral
fue negativa. Las exportaciones registraron una caída, tanto las de bienes como
las de servicios, como resultado de la negativa coyuntura exterior. Dentro de
estas últimas destaca la intensa caída de las exportaciones de servicios
turísticos, un resultado peor de lo que se podía esperar en función de la
evolución de las pernoctaciones de extranjeros y de la llegada de turistas. En
cualquier caso, ya no cabe esperar aportaciones significativas al crecimiento
por parte de este componente de la demanda, puesto que ya se ha normalizado
completamente tras la pandemia.

El empleo en número de personas creció un 1,3%, aunque solo
un 0,1% en términos de número de horas trabajadas. En el acumulado del año, las
personas ocupadas han crecido un 3%, frente a un 1,6% las horas trabajadas,
manteniendo la tendencia observada durante todo el periodo de recuperación post
pandemia (gráfico 1).

La industria manufacturera mantiene una tendencia suavemente
ascendente, reflejando un menor impacto de la situación internacional que en
otras economías europeas. También crecen casi todas las ramas de servicios.

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Pernoctaciones en el tercer trimestre: debilitamiento y cambio estructural

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Coyuntura Turística Hotelera | Septiembre 2023


En el tercer trimestre de 2023 el crecimiento en el número de pernoctaciones se ralentizó notablemente hasta un 0,2%, frente a tasas superiores al 1% en los trimestres anteriores. Esta ralentización fue resultado de la evolución contrapuesta de las pernoctaciones de residentes en España y de residentes en el extranjero: mientras que las primeras sufrían una caída en el trimestre del 3,3%, las segundas aumentaban un 1,7%.

Durante 2022 y hasta el primer trimestre de 2023, las pernoctaciones de extranjeros crecían, trimestre a trimestre, a tasas superiores al 3%. La ralentización sufrida en el tercero, que se encuentra en línea con la moderación registrada también por la entrada de turistas, pone de manifiesto el agotamiento de la capacidad del turismo exterior para aportar más crecimiento económico, una vez que las cifras anteriores a la pandemia ya han sido prácticamente alcanzadas —unido a otros factores como el debilitamiento de la economía europea—. Asimismo, la caída de las pernoctaciones de residentes puede ser indicativo de un debilitamiento del consumo nacional. Todo ello, junto a otros indicadores, abunda en la idea de que la economía ralentizó sensiblemente su crecimiento en el tercer trimestre del año.

Desde una perspectiva más de largo plazo, el número de pernoctaciones realizadas por residentes en España, pese a la mala evolución del tercer trimestre, en el acumulado enero-septiembre superaba en un 1,1% la cifra del mismo periodo de 2019, mientras que el número de pernoctaciones de extranjeros era un 0,4% inferior. Es decir, las pernoctaciones de residentes en España han registrado un mayor crecimiento en el conjunto del periodo post pandemia, lo que unido a la muy limitada recuperación del gasto en turismo exterior por parte de los residentes en España que revelan las cuentas nacionales —en el segundo trimestre de 2023 solo se alcanzó el 78% de las cifras de 2019—, pone de manifiesto un interesante cambio en el comportamiento de los turistas nacionales, que ahora hacen más turismo interior y menos turismo fuera de España.

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La actividad industrial muestra resiliencia hasta julio

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Índice de producción industrial | Julio 2023


El índice de producción industrial avanzó un 0,2% en julio con respecto al mes anterior. El índice exclusivamente de manufacturas (que excluye la industria extractiva y de distribución de electricidad, agua, etc.) creció un 0,3%. La tendencia es solo suavemente descendente desde los máximos postpandemia alcanzados en la primavera del año pasado, en contraste con la fuerte caída que ha sufrido el índice correspondiente al conjunto de la Eurozona desde finales del pasado año (gráfico 1).


Los sectores que en 2022 fueron más afectados por el encarecimiento de los productos energéticos se mantienen en niveles reducidos de actividad con grandes dificultades para recuperarse (metalurgia, caucho, química, a los que se suma el textil), o incluso continúan en declive (papel, otros minerales no metálicos), a pesar de que los precios del gas y el petróleo se encuentran ahora en niveles muy inferiores a los de entonces. En el otro extremo, los sectores de fabricación de bienes de equipo, que fueron los más pujantes el año pasado, continúan creciendo, aunque a un ritmo más moderado. La fabricación de automóviles, así como otro material de transporte, también presentan una tendencia positiva (gráfico 2).

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El PIB creció un 0,4% en el segundo trimestre

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CNTR | IIT 2023


El PIB creció un 0,4% en el segundo trimestre de 2023 según el avance provisional de la contabilidad nacional trimestral, resultado que se sitúa en línea con lo previsto. Al mismo tiempo, las tasas de crecimiento de los dos trimestres anteriores han sido revisadas a la baja en una décima porcentual. Así, el nivel del PIB se situó en el segundo trimestre un 0,4% por encima del nivel del cuarto trimestre de 2019.

El ascenso del segundo trimestre se apoyó, fundamentalmente,
en la recuperación del consumo privado, que se encuentra en disposición de
volver a crecer tras el ajuste de los dos trimestres anteriores, y en la
inversión en construcción. En menor medida, también contribuyeron al
crecimiento el consumo público y la inversión en bienes de equipo. No obstante,
cabe señalar que todas estas variables, salvo el consumo público, se encuentran
aún por debajo de los niveles prepandemia (gráfico 1).

La aportación del sector exterior –de donde procedió el
crecimiento en los dos trimestres anteriores– fue, sin embargo, negativa. Las
exportaciones de bienes sufrieron una caída del 5,9%, situándose por debajo del
nivel prepandemia, en un contexto de debilitamiento de la economía europea.
También retrocedieron las exportaciones de servicios no turísticos, tras 11
trimestres consecutivos de intenso avance. Las exportaciones de servicios
turísticos, cuya capacidad de crecimiento se encuentra muy agotada tras
alcanzar y superar los niveles prepandemia, registraron tan solo un ligero
ascenso (gráfico 2).

Desde la perspectiva de la oferta, la industria sufrió una
caída en su VAB mientras que la construcción y los servicios crecieron,
resultado que también se encuentra en línea con lo esperado. Destaca el
hundimiento de la actividad en el sector primario, con una caída del 8,4%, la
segunda mayor de la serie histórica.

En cuanto al empleo, el número de personas ocupadas, medidas
en términos de la contabilidad nacional, registró una variación nula, aunque el
número de horas trabajadas creció un 1,3%, recuperando así el nivel
prepandemia.

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Fortaleza de las ventas minoristas

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Ventas minoristas | abril 2023


Las ventas minoristas en términos deflactados crecieron en abril un 0,9%, encadenando nueve meses consecutivos de ascensos prácticamente ininterrumpidos. En el primer trimestre de este año crecieron un 1,5% en comparación con el trimestre anterior, recuperando los niveles prepandemia, tras haberse mantenido estable —con algunos altibajos— durante todo el periodo anterior en un nivel en torno a un 4% inferior al de 2019 (gráfico 1). Si excluimos las ventas en estaciones de servicio, la trayectoria es aún más favorable, con un crecimiento del 4,1% en abril, y del 4,3% en el primer trimestre sobre el trimestre anterior. Asimismo, su evolución contrasta con la tendencia ligeramente descendente que presenta el indicador en el conjunto de la eurozona desde el verano pasado.

La positiva trayectoria de este índice desde el otoño contrasta con las caídas registradas por el consumo privado, según las cifras de la contabilidad nacional, en los trimestres cuarto de 2022 y primero de 2023. No obstante, hay que tener en cuenta que el índice de ventas minoristas refleja no solo las ventas a residentes en España, sino también a turistas, y estas experimentaron un fuerte ascenso en el primer trimestre de este año. Al mismo tiempo, este indicador solo recoge el consumo en bienes, no en servicios.

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Las distintas lecturas de la tasa de actividad

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La
tasa de actividad, recogida en España por la Encuesta de Población Activa (EPA)
del Instituto Nacional de Estadística (INE), mide el porcentaje que representa
la población activa (definida como “aquellas
personas de 16 o más años que […] suministran
mano de obra para la producción de bienes y servicios o están disponibles”
para la misma) sobre el total de habitantes. La falta de un umbral o tope superior de
edad en esta definición, junto al hecho de que los organismos internacionales como
la OCDE o Eurostat publiquen datos de esta tasa para rangos de edad entre
los 15
y hasta los 64 años, han dado lugar a ciertos equívocos que
han alimentado la discusión reciente sobre esta y otras estadísticas de empleo.
Esta entrada pretende aclarar algunos matices relativos al criterio del rango
de edad empleado para el cálculo de la tasa de actividad, con el fin de
contribuir a una correcta interpretación del indicador y de su comparación a
escala internacional.

La
falta de coincidencia del límite inferior tiene su base en el artículo 6 del Estatuto de los Trabajadores, que
prohíbe “la admisión al trabajo a los menores de dieciséis años”; además, con los datos de la EPA no es
posible evaluar la tasa de actividad comenzando a los 15 años. Sin embargo, esta encuesta sí posibilita evaluar los
cambios que se producen en la tasa de actividad de imponerse, o no, un límite
superior en la edad de la población. En concreto, permite emplear un límite
superior de 64 años —que son los datos que se envían a Eurostat—, o también a
los 69 años, cálculo que puede tener cierta relevancia en un contexto en el que
se tiende a ampliar la edad efectiva de jubilación. Veremos las implicaciones
que surgen según se adopte para el análisis uno de estos umbrales o ninguno de
ellos.

La comparación internacional con datos de Eurostat (por tanto, considerando una población activa hasta los 64 años) muestra que la tasa de actividad española se sitúa muy cerca de la media europea y en una posición central respecto de las de otros grandes países de la UE (gráfico 1). Eso sí, la tasa de actividad varía sustancialmente cuando no se fija un umbral superior respecto a cuando se establece en los 64 o en los 69 años (gráfico 2). De hecho, la evolución de la tasa empleada por el INE (sin límite superior de edad) presenta una tendencia ligeramente decreciente —que se explicaría por una caída de la actividad muy intensa en las edades más avanzadas— que no se observa cuando se considera a los menores de 70 años. Finalmente, la introducción en el análisis de la variable de género permite apreciar, por ejemplo, una mayor distancia entre las diferentes tasas de actividad por grupos de edad en el caso de las mujeres (gráfico 3), o el hecho de que la brecha de género en la participación laboral es menor si se contempla una población activa hasta 69 años (8,5 puntos en 2022) que si no se establece ningún límite superior (9,9 puntos) (gráfico 4).


En definitiva, el uso de distintos umbrales sobre la edad de la población empleada en el cómputo de la tasa de actividad da acceso a diferentes perspectivas del mercado laboral, bien desde la evolución temporal, bien en relación a la brecha de género. Por ello, se debe ser consciente de la definición que se adopte para medir la tasa de actividad.

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Repunte de la actividad industrial en marzo

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Índice de producción industrial | Marzo 2023


El índice de producción industrial registró en marzo un crecimiento mensual del 1,5%. En el caso de las manufacturas el ascenso fue aún mayor, un 2,6%, situándose su índice en el nivel más elevado desde 2008. No obstante, este buen resultado se ha producido después de dos meses de debilidad, de modo que, la actividad manufacturera en el conjunto del primer trimestre no creció en comparación con el trimestre anterior. El índice de producción industrial total creció un 0,8% trimestral gracias al fuerte avance de la energía, un 2,6%.

El crecimiento de marzo ha sido muy generalizado. Todas las ramas industriales, excepto coquería y derivados del petróleo, y caucho y plásticos, registraron incrementos en su actividad. Destacó especialmente el ascenso en algunas de las ramas más castigadas el pasado año, como metalurgia, otros productos minerales no metálicos y, sobre todo, industria de la madera y del corcho. Otras ramas que ya presentaron una evolución favorable durante 2022 han intensificado su avance, entre las que destaca la fabricación de material y equipo eléctrico.

Es posible que el resultado de marzo no tenga continuidad. El PMI de manufacturas de abril ha descendido por debajo del nivel de 50 —nivel a partir del cual es indicativo de crecimiento de la actividad— , y el índice de utilización de la capacidad productiva manufacturera al inicio del segundo trimestre ha retrocedido.

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El turismo impulsa el PIB en el primer trimestre

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CNTR | IT 2023


El PIB creció en el primer trimestre de 2023 algo más de lo esperado, un 0,5%, quedando un 0,2% por debajo del nivel del cuarto trimestre de 2019. Cabe destacar que las cifras de crecimiento de los trimestres 3º y 4º de 2022 han sido revisadas al alza, desde un 0,2% inicial en ambos periodos a un 0,4%, lo que tiene implicaciones importantes en cuanto a que supone la introducción de un efecto de arrastre sobre la tasa de crecimiento anual de 2023 que, unido al resultado mejor de lo esperado en el primer trimestre, obligaría a revisar su previsión al alza en caso de mantener inalteradas las perspectivas para los próximos trimestres. Pese a dicha revisión al alza de los trimestres 3º y 4º de 2022, la tasa de crecimiento anual del PIB en 2022 queda inalterada en el 5,5% –la cifra del primer trimestre de 2022 fue revisada a la baja–.

El crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2023 ha
procedido básicamente del turismo exterior, y solo en muy pequeña medida de la
inversión. El consumo privado registró una acusada caída por segundo trimestre
consecutivo. También el consumo público sufrió una contracción. Las
exportaciones de bienes sufrieron un descenso, frente a un ascenso de las
importaciones, de modo que su aportación conjunta al crecimiento también fue
negativa. Fue, en definitiva, el turismo exterior el principal motor de
crecimiento en dicho trimestre. Destaca que el gasto real de los turistas se ha
elevado hasta un nivel un 23% superior a los máximos históricos alcanzados en
2019. También es digno de mención el nuevo ascenso registrado por las
exportaciones de servicios no turísticos, que se sitúan ya un 30% por encima de
las cifras de 2019.

En cualquier caso, no olvidemos que estas cifras son
provisionales y pueden sufrir modificaciones en las revisiones posteriores.

En cuanto al empleo, se mantiene la tónica observada durante
toda la etapa pospandemia, de crecimiento intenso del número de ocupados, pero
más modesto en cuanto a número de horas trabajadas. Así, el número de personas
ocupadas creció un 1,3%, mientras que el número de horas trabajadas avanzó un
0,4%. Es decir, de nuevo se produce un descenso en el número de horas
trabajadas por persona. Si el número de ocupados alcanzó la cifra prepandemia
en torno al final de 2021, el número de horas trabajadas aún no lo ha hecho. La
productividad por hora trabajada, en cambio, sí se sitúa ligeramente por encima
de las cifras de 2019.

Por el lado de la oferta, destaca la evolución favorable de
las manufacturas, de la construcción y de los servicios de hostelería, junto al
sector agrícola, que registra una intensa recuperación.

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