
Diez de las principales entidades financieras de Europa, entre ellas CaixaBank, han dado un paso coordinado para entrar de lleno en el mundo del dinero digital regulado. A través de una nueva sociedad llamada Qivalis, el consorcio ha anunciado el lanzamiento de una stablecoin vinculada al euro cuyo debut operativo se prevé para la segunda mitad de 2026.
La iniciativa nace con la intención de ocupar un espacio que, según sus promotores, Europa había dejado en manos de terceros: el de las stablecoins dominadas por el dólar. En un mercado global en el que la inmensa mayoría de estos tokens están referenciados a la divisa estadounidense, este proyecto aspira a convertirse en una infraestructura de pagos digitales regulada y creíble construida desde la propia banca europea.
Quién está detrás de Qivalis y cómo se organiza el consorcio

En paralelo, el consorcio hace hincapié en que este proyecto no debe confundirse con el euro digital del Banco Central Europeo. Floris Lugt ha señalado que, por la información disponible hasta ahora, el diseño del futuro euro digital no contempla su anclaje directo a la tecnología blockchain, por lo que no estaría pensado para usarse en pagos «on-chain» como sí se prevé para la stablecoin de Qivalis.
La pretensión es que este nuevo token funcione como una capa de infraestructura para pagos y liquidaciones en el entorno cripto y en redes basadas en blockchain, convivendo con los sistemas de pago tradicionales y con cualquier futuro desarrollo del euro digital oficial. En palabras de sus promotores, se trataría de sumar opciones dentro de un mismo espacio monetario, más que de plantear una alternativa al banco central.
Desde la dirección de Qivalis también se subraya el objetivo de «crear un ecosistema de confianza» alrededor de la stablecoin, de modo que empresas, instituciones financieras y usuarios particulares perciban este instrumento como una extensión natural de la banca europea ya conocida, pero adaptada a las nuevas tecnologías.
Objetivos estratégicos y autonomía monetaria europea
Uno de los mensajes más repetidos por los impulsores de Qivalis es la necesidad de reforzar la autonomía monetaria de Europa en el terreno de los criptoactivos. Hoy por hoy, el mercado mundial de stablecoins, valorado en más de 240.000 millones de euros, está dominado casi por completo por tokens referenciados al dólar estadounidense, con un peso cercano al 99% del total.
En cambio, las stablecoins denominadas en euros apenas suponen un segmento muy reducido del mercado, con una capitalización que ronda los 395 millones de euros. Esta asimetría, argumentan los promotores, no solo tiene implicaciones económicas, sino también geopolíticas, al reforzar el papel del dólar como moneda de referencia incluso en el terreno del dinero digital.
Jan-Oliver Sell ha definido este momento como «clave para el comercio digital europeo y la innovación financiera», insistiendo en que el proyecto busca garantizar que el euro mantenga su relevancia «en la era digital» y que Europa tenga una alternativa propia y regulada frente a las grandes stablecoins en dólares.
Por su parte, Sir Howard Davies ha recalcado que la Unión Europea cuenta ya con una regulación sólida de los criptoactivos y que iniciativas como Qivalis representan una forma concreta de aprovechar ese marco para que el continente desempeñe un papel relevante en el futuro del dinero digital. A su juicio, se trata de alinear los valores y las prioridades europeas con la evolución de las nuevas formas de pago.
Los responsables del proyecto ven aquí una «gran oportunidad» para que la región deje de depender casi exclusivamente de soluciones emitidas desde fuera de su jurisdicción y pueda construir una infraestructura propia, interoperable y supervisada para los pagos en euro en entornos digitales avanzados.
Aplicaciones previstas, servicios añadidos y papel de los bancos
Más allá del mero lanzamiento de un nuevo token, el consorcio bancario concibe Qivalis como la base de un conjunto de servicios financieros digitales. Entre las aplicaciones previstas se encuentran los pagos internacionales casi instantáneos y de bajo coste, disponibles en cualquier momento del día y con liquidación final en euros.
Otra línea que se menciona como prioritaria es la liquidación de activos tokenizados, es decir, la representación en blockchain de instrumentos financieros tradicionales, materias primas u otros derechos económicos. La stablecoin serviría como activo de referencia estable para completar estas operaciones con menos fricciones y menor dependencia de otras monedas.
El proyecto también se abre al universo de las finanzas descentralizadas (DeFi) y a los mercados cripto en general, donde una stablecoin en euros respaldada por bancos tradicionales podría utilizarse como activo de colateral, medio de pago o unidad de cuenta en multitud de protocolos y plataformas.
Desde el punto de vista del usuario final, la idea es que los bancos participantes, y los que se vayan sumando, ofrezcan productos y soluciones construidos sobre Qivalis: carteras digitales integradas en la banca online, herramientas para pagos entre empresas, integración con sistemas de facturación o soluciones para grandes corporaciones y pymes que ya operan con criptoactivos.
Los promotores admiten que, a día de hoy, parte de la ciudadanía sigue viendo las criptomonedas con recelo. Precisamente por eso apuestan por que sean entidades bancarias conocidas las que pongan su marca y su infraestructura al servicio de esta stablecoin, con la intención de facilitar su comprensión y adopción en la vida cotidiana de los europeos, ya sea en pagos del día a día o en operaciones más complejas.
El lanzamiento de Qivalis se presenta como un intento serio de cerrar la brecha entre la banca tradicional y el ecosistema cripto, dotando al euro de una representación estable y regulada en el mundo digital. Si los plazos regulatorios se cumplen y el interés de más entidades y usuarios se materializa, esta iniciativa podría marcar un punto de inflexión en la forma en que se realizan los pagos en Europa y en el papel que el euro juega dentro del creciente universo de los activos digitales.