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Segunda huelga del comercio textil en Cantabria contra el convenio estatal de ARTE


Huelga del comercio textil en Cantabria

La segunda huelga general en el comercio textil y del calzado de Cantabria, convocada por la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo (FeSMC) de UGT, ha vuelto a dejar una estampa poco habitual en las principales calles comerciales y centros comerciales de la comunidad. Numerosos establecimientos de grandes cadenas han permanecido cerrados o con actividad muy limitada durante una jornada de paro de 24 horas que, según el sindicato, ha sido seguida por entre el 60% y el 65% de las plantillas afectadas.

Esta nueva movilización, celebrada quince días después de la primera, tiene un objetivo muy concreto: frenar la aplicación del convenio colectivo estatal impulsado por la Asociación Retail Textil España (ARTE) y conseguir que Cantabria quede fuera de su ámbito, al igual que el País Vasco. UGT sostiene que este acuerdo supone un claro retroceso en derechos laborales y condiciones salariales para miles de trabajadoras del sector en la región.

Un seguimiento de la huelga que ronda las dos terceras partes de la plantilla

La FeSMC-UGT en Cantabria ha difundido varias estimaciones coincidentes: la segunda jornada de huelga en el comercio textil y del calzado habría sido secundada por entre el 60% y el 65% de las personas trabajadoras llamadas al paro. En total, el conflicto implica a unas 3.000 empleadas y empleados de grandes cadenas que cumplen alguno de estos criterios: al menos 400 personas en plantilla, superficies de venta de 3.500 metros cuadrados o más, o presencia en tres o más comunidades autónomas.

La portavoz del sector de comercio textil y calzado de UGT en Cantabria, Sara Martínez Torre, ha subrayado que los porcentajes de seguimiento son “muy similares” a los registrados en la anterior huelga del 17 de abril, y que en algunos casos incluso han aumentado debido al malestar creciente. El sindicato destaca que el paro se ha notado en especial en las principales arterias comerciales de Santander y en los centros comerciales de la región.

Entre las cadenas afectadas por el conflicto se encuentran Merkal, Springfield, Stradivarius, Tezenis, Zara Home, Calzedonia, Cortefiel, Oysho, Pull&Bear o Roberto Verino, entre otras marcas de referencia en el comercio textil y de calzado. En muchos de estos establecimientos, los cierres han sido totales, mientras que en otros se ha trabajado con servicios mínimos o con una plantilla muy reducida.

Según UGT, el apoyo a la huelga refuerza la posición del sindicato en la negociación colectiva y envía un mensaje claro a la patronal y al resto de organizaciones firmantes del convenio estatal: las plantillas cántabras no aceptan perder derechos adquiridos en su convenio autonómico a cambio de un marco estatal que consideran mucho más regresivo.

Recorrido de la protesta: de la calle Burgos a la Delegación del Gobierno

La jornada de huelga ha tenido un componente claramente visible en las calles. Más de medio millar de personas han participado en la manifestación convocada por UGT en Santander, que ha partido de la calle Burgos poco después del mediodía y ha concluido frente a la sede de la Delegación del Gobierno en Cantabria.

Durante el recorrido, las trabajadoras y trabajadores han marchado tras una gran pancarta con el lema “Convenio ARTE no. Ni un derecho menos”, a la que se sumaban mensajes como “¡Estamos en huelga! Hoy por mí, mañana por ti”. A lo largo de la protesta se han exhibido carteles con consignas del tipo “Nuestros derechos no están de rebajas” o “Cantabria infinita no es gratis”, en una mezcla de reivindicación laboral y guiños al eslogan turístico de la comunidad.

El ambiente reivindicativo se ha acompañado de cánticos y eslóganes dirigidos contra el acuerdo estatal de ARTE, como “El ARTE, a los museos”, “El ARTE de robar” o “El ARTE de los puteos”, con los que las plantillas han querido dejar claro su rechazo frontal al nuevo convenio. La protesta ha concluido con la lectura de un manifiesto frente a la Delegación del Gobierno, donde se ha insistido en la necesidad de que Cantabria quede excluida del acuerdo estatal para preservar sus propios acuerdos territoriales.

La movilización no ha quedado limitada a la mañana. UGT había convocado para la tarde una nueva concentración en las inmediaciones del Centro Comercial Valle Real, en Maliaño (Camargo), uno de los principales focos del comercio textil y de calzado en la comunidad. Allí se agrupan varias de las marcas afectadas por el conflicto, y el sindicato ha querido visibilizar el impacto de la huelga tanto en la ciudad como en las grandes superficies.

El origen del conflicto: rechazo frontal al convenio estatal de ARTE

El núcleo del enfrentamiento reside en el convenio colectivo estatal para grandes marcas del textil y el calzado promovido por la Asociación Retail Textil España (ARTE) y suscrito a nivel nacional por los sindicatos CCOO y FETICO junto con la patronal. UGT, que no respalda este acuerdo, considera que su aplicación en Cantabria supondría un recorte sustancial de derechos para las plantillas de la comunidad.

La organización sindical defiende que el convenio sectorial autonómico cántabro ha permitido consolidar durante años un conjunto de derechos y condiciones laborales que ahora se verían seriamente erosionados. Entre esos avances cita, por ejemplo, la regulación del trabajo en sábados por la tarde, domingos y festivos, así como una estructura salarial y de categorías profesionales que reconoce la experiencia y las responsabilidades dentro de tienda.

Desde UGT se alerta de que el convenio estatal de ARTE no sólo afectaría a las plantillas de las grandes cadenas textiles, sino que también tendría consecuencias para el comercio de calzado, que aunque no se ve impactado en idénticos términos, también sufriría un deterioro de sus condiciones contractuales si el acuerdo se extendiera sin exclusiones territoriales.

El sindicato insiste en que lo que se está dilucidando va más allá de un simple ajuste salarial: se trata de preservar la capacidad de negociación propia de los convenios territoriales, que permiten adaptarse a la realidad económica y social de cada comunidad autónoma. En opinión de UGT, la aplicación homogénea del convenio estatal en todo el país “condenaría a muerte” a acuerdos como el de Cantabria.

Qué denuncian las trabajadoras: pérdida de derechos y retroceso de décadas

El argumento central de la protesta es que las plantillas no están reclamando nuevas mejoras, sino que intentan evitar un recorte de derechos ya consolidados. Así lo ha resumido en varias intervenciones la portavoz sindical Sara Martínez, quien ha insistido en que la reivindicación básica es “que no nos quiten nada de lo que tenemos”.

Entre las consecuencias más señaladas del nuevo convenio estatal figura la eliminación de la categoría de Dependienta Mayor, que reconoce a las trabajadoras con mayor antigüedad, experiencia y responsabilidades dentro de la tienda. Su desaparición implicaría, según UGT, perder un escalón profesional que diferencia y retribuye mejor determinadas funciones.

UGT también advierte de la congelación salarial durante varios años, un aspecto que, unido al encarecimiento del coste de la vida, supondría una merma apreciable del poder adquisitivo. Además, el sindicato denuncia que la nueva tabla salarial del convenio estatal podría traducirse en pérdidas anuales de entre 2.000 y 3.000 euros para una parte importante de las trabajadoras cántabras del sector.

Otra de las críticas recurrentes se refiere al impacto en la jornada y los descansos. El sindicato explica que, de aplicarse el convenio de ARTE, se reducirían los días de vacaciones, se introducirían cambios en la compensación económica y organizativa de bajas médicas y se endurecerían las condiciones en sábados por la tarde, domingos y festivos. UGT habla abiertamente de “un retroceso de muchísimos años” en un ámbito —el del fin de semana— particularmente sensible en el comercio.

Para las plantillas, el mensaje es claro: aceptar el convenio estatal en sus términos actuales significaría “volver 20 años atrás” en materia de derechos laborales, perdiendo conquistas que, según subrayan, han requerido de décadas de negociación colectiva y movilización.

UGT reclama la exclusión de Cantabria, como en el País Vasco

Ante este escenario, la estrategia de UGT pasa por lograr que Cantabria quede fuera del ámbito de aplicación del convenio estatal de ARTE, siguiendo el precedente del País Vasco, donde ya se ha obtenido esa exclusión. El sindicato defiende que la comunidad dispone de un marco autonómico propio que protege mejor los intereses de las plantillas y que no debe ser sustituido por un acuerdo nacional más restrictivo.

La Federación de Servicios, Movilidad y Consumo ha reiterado que su objetivo es mantener y reforzar el convenio sectorial autonómico, evitando que se vea desplazado por el estatal. En su opinión, permitir que el convenio de ARTE se imponga en Cantabria supondría legitimar un modelo en el que las grandes empresas del sector incrementan sus beneficios a costa de rebajar salarios y endurecer las condiciones laborales, cuestión vinculada con la responsabilidad social corporativa.

En distintas comparecencias públicas, los portavoces de UGT en el sector han denunciado que el convenio estatal, tal y como está configurado, beneficia sobre todo a las grandes cadenas con presencia en todo el país, que buscan homogeneizar las condiciones para reducir costes. Frente a ello, el sindicato apela a la especificidad del tejido comercial cántabro y a la necesidad de proteger los acuerdos logrados en la comunidad.

Esta demanda de exclusión territorial ha sido uno de los puntos clave en las reuniones mantenidas en las últimas semanas en el marco de la negociación estatal, donde UGT se ha mostrado especialmente crítica con los sucesivos preacuerdos que se han ido alcanzando entre patronal y el resto de sindicatos firmantes.

Negociación bloqueada y más presión en la calle

El conflicto se ha intensificado tras una serie de reuniones de la mesa negociadora en las que, según UGT, se han introducido “más aspectos lesivos” para las trabajadoras de Cantabria. En un encuentro celebrado el día 20, el sindicato denuncia que se añadieron nuevos recortes en vacaciones, una disminución de las prestaciones durante las bajas médicas y un texto económico que afianza las rebajas salariales.

Previamente, se celebró una mediación en el Organismo de Resolución Extrajudicial de Conflictos Laborales (ORECLA), que concluyó sin acuerdo. Tras esa reunión fallida, UGT confirmó la convocatoria de la segunda huelga general en el comercio textil y del calzado para el 2 de mayo, dando por cerrada, al menos de momento, la posibilidad de un entendimiento rápido en el ámbito autonómico.

En paralelo, la organización sindical ha organizado asambleas informativas con las plantillas en Maliaño y Santander para explicar los detalles del convenio estatal, los posibles efectos en la comunidad y las razones de la convocatoria de huelga. Estas reuniones han servido para canalizar el malestar creciente y reforzar el respaldo a las movilizaciones.

La dirección autonómica de FeSMC-UGT ha dejado claro que, mientras no se atienda la reivindicación de excluir a Cantabria del convenio de ARTE, el sindicato mantendrá la presión en la calle y en la negociación. La continuidad de los paros, las concentraciones y las manifestaciones forma parte de una estrategia con la que la organización espera impedir la firma definitiva del acuerdo estatal en los términos actuales.

Con este choque, el sector del comercio textil y del calzado en Cantabria se ha convertido en uno de los campos de batalla más visibles en el debate más amplio sobre la armonización de convenios estatales frente a la autonomía de los acuerdos territoriales. Lo que se decida en este conflicto puede marcar un precedente para otras comunidades y otros ámbitos del comercio en España.

Con el eco de las consignas aún resonando en las calles de Santander y los pasillos semivacíos de los centros comerciales, la huelga del comercio textil en Cantabria deja sobre la mesa un pulso abierto entre patronal y sindicato que va mucho más allá de una simple discrepancia salarial: se juega el modelo de regulación laboral del sector, el peso de la negociación territorial frente a los grandes acuerdos estatales y la capacidad de las plantillas para defender derechos que consideran irrenunciables.


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