El ejercicio 2025 ha supuesto un punto de inflexión para Sacyr, que ha consolidado su perfil como grupo concesional al tiempo que ha mejorado de forma clara su generación de caja. La compañía elevó su flujo de caja operativo un 5%, hasta los 1.359 millones de euros, un registro que se sitúa incluso por encima de su EBITDA y que se ha convertido en el principal termómetro para medir la evolución del negocio.
Este avance en la caja llega en paralelo a una reducción muy significativa de la deuda neta con recurso, que se ha recortado a 59 millones de euros, mínimos históricos, gracias a la combinación de desinversiones en Colombia y mayores distribuciones de dividendos procedentes de sus concesiones. Todo ello se produce mientras el grupo mantiene el foco en España y Europa, pero también en mercados internacionales clave, y cumple con los hitos marcados en su Plan Estratégico 2024-2027.
Un flujo de caja al alza y negocio en crecimiento

En términos de actividad, la cifra de negocios del grupo llegó a 4.660 millones de euros, un 2% más que en el ejercicio anterior. El resultado bruto de explotación (EBITDA) se situó en 1.358 millones de euros, prácticamente en línea con 2024 (1.352 millones). La clave está en que el 93% de ese EBITDA procede ya de activos concesionales, en su mayoría sin riesgo de demanda o con mecanismos de protección frente a esa volatilidad.
En cuanto al resultado final, Sacyr registró en 2025 un beneficio neto atribuible de 86 millones de euros, un 24% menos que un año antes, debido principalmente al impacto contable negativo derivado de la venta de tres autopistas en Colombia. Si se deja al margen ese efecto extraordinario, el beneficio neto sin desinversiones habría alcanzado los 165 millones, lo que representa un incremento del 46% respecto a 2024.
La compañía subraya que este comportamiento muestra la solidez del modelo concesional, donde los activos en explotación generan flujos de caja recurrentes y crecientes, mientras los resultados contables pueden verse afectados por operaciones puntuales de rotación de cartera.
Deuda con recurso en mínimos y mejora del perfil financiero
Uno de los hitos del año ha sido el fuerte avance en el saneamiento del balance. La deuda neta con recurso —la que no está asociada directamente a proyectos de concesión— se redujo hasta los 59 millones de euros, frente a los 344 millones registrados en septiembre de 2024. El grupo vuelve así a acercarse al viejo objetivo de dejar prácticamente a cero este tipo de deuda.
Esta mejora se apoya en dos palancas: por un lado, la venta de tres activos en Colombia a un fondo internacional, operación valorada en torno a 1.350 millones de euros; por otro, el aumento de las distribuciones de dividendos de las concesiones, que aportan caja de forma recurrente. Gracias a ello, la ratio de deuda neta con recurso sobre el EBITDA con recurso más las distribuciones concesionales se ha colocado en 0,18 veces, muy por debajo del múltiplo de 1 vez que Sacyr se marcaba como tope en su Plan Estratégico 2024-2027.
En paralelo, el grupo mantiene un volumen considerable de deuda ligada a proyectos concesionales, que se financian mayoritariamente con estructura de proyecto (project finance). El importe total de la deuda neta, dominada por este tipo de financiación, se sitúa en torno a 6.359 millones de euros, por debajo de los aproximadamente 6.900 millones del ejercicio precedente, tras la desconsolidación de los activos colombianos vendidos.
La combinación de un apalancamiento con recurso muy bajo, un peso creciente de activos en explotación y una generación de caja sólida ha permitido a la compañía mejorar de forma significativa su perfil financiero ante los mercados y los inversores institucionales.
Rating de grado de inversión y respaldo al Plan Estratégico
La evolución financiera de Sacyr ha tenido reflejo directo en la valoración de las agencias de rating. La agencia global DBRS Ratings GmbH (Morningstar DBRS) ha otorgado a la compañía una calificación crediticia corporativa de BBB (low) a largo plazo y R-2 (low) a corto plazo, ambas con perspectiva «Estable». Se trata de la primera vez que Sacyr obtiene un rating de una agencia global y sitúa su deuda en la categoría de Investment Grade (grado de inversión).
Este paso se considera especialmente relevante para la ejecución del Plan Estratégico 2024-2027, ya que mejora el acceso a financiación institucional en mejores condiciones, algo clave para una empresa con una cartera creciente de proyectos concesionales y un calendario de inversiones a largo plazo. La calificación respalda el mensaje que Sacyr lanzó al mercado en su Investor Day: el grupo aspira a consolidarse como uno de los principales operadores de concesiones de infraestructuras en Europa y Latinoamérica, con un horizonte de crecimiento hasta 2033.
De cara a ese horizonte, la empresa calcula que cuenta con una caja neta disponible para invertir de unos 2.140 millones de euros hasta 2033. Esa cifra resulta de restar al total de distribuciones esperadas de aquí a 2033 (unos 3.740 millones de euros) el equity comprometido, estimado en 1.600 millones. De esos fondos propios, 905 millones de euros ya están comprometidos para el periodo 2024-2027, muy cerca del objetivo de 1.000 millones fijado para esos años.
Distribuciones concesionales y cartera futura
Los activos concesionales han reforzado un año más su papel como motor de generación de caja. En 2025, las distribuciones de dividendos de estos activos alcanzaron los 224 millones de euros, un 17% por encima del objetivo marcado en el Investor Day de 2024, una vez descontadas las cantidades asociadas a las desinversiones de Colombia.
Mirando al largo plazo, Sacyr estima que su porfolio actual de concesiones generará distribuciones totales por 19.000 millones de euros a lo largo de la vida de los contratos. Esta cifra es 2.900 millones (un 18%) superior a la que el grupo manejaba en mayo de 2024, lo que refleja el impacto de las nuevas adjudicaciones logradas en el último año pese a la venta de los activos colombianos.
El fuerte crecimiento en distribuciones y en valor futuro de la cartera permite a la compañía plantear una estrategia de crecimiento sostenido hasta 2033, con margen para seguir rotando activos cuando convenga y reciclar capital hacia nuevos proyectos concesionales. El mensaje hacia el mercado es que el modelo está pensado para mantener un flujo de caja creciente, al mismo tiempo que se reduce la exposición a deuda con recurso.
Además de las concesiones operativas, Sacyr sigue alimentando su pipeline de proyectos en diferentes fases de desarrollo, tanto en España y Europa como en América y otros mercados estratégicos, reforzando la visibilidad de sus ingresos y su posición competitiva en el sector.
Cinco nuevas concesiones y expansión internacional
El ejercicio 2025 ha sido especialmente intenso en adjudicaciones. Sacyr ha conseguido cinco nuevas concesiones, una cifra que iguala el récord marcado en 2024 y que supone un salto frente al ritmo medio de tres contratos anuales que venía registrando entre 2016 y 2023.
Entre los proyectos más destacados se encuentran la Ciudad de la Salud y la Ciencia de Novara, en Italia, y los Accesos a Asunción, en Paraguay, dos contratos que refuerzan tanto la presencia en Europa como en Latinoamérica. En Chile, país clave para la compañía, se ha hecho con la planta de reúso de agua en Antofagasta, la desaladora de Coquimbo y la Ruta Pie de Monte, combinando así concesiones de transporte y de tratamiento de agua.
En conjunto, estos cinco contratos implican una inversión cercana a los 1.600 millones de euros, y se suman a un portafolio que ya sitúa a Sacyr como uno de los operadores relevantes en infraestructuras sanitarias, de transporte y de agua en varios continentes.
De cara a los próximos años, la empresa identifica oportunidades estratégicas en mercados como Estados Unidos, Canadá, Italia, Chile, Australia y Reino Unido. En el caso de Estados Unidos, Sacyr forma parte de consorcios finalistas en varios proyectos de autopistas con carriles de peaje dinámico (managed lanes), como las I-285 East en Georgia, I-24 en Tennessee e I-77 en Carolina del Norte, y trabaja además en otros concursos en fase más temprana.
Ingeniería e Infraestructuras: crecimiento y mayor peso concesional
La división de Ingeniería e Infraestructuras continúa alineando su actividad con las necesidades de Sacyr Concesiones. La estrategia pasa por que la mayor parte de la cartera de construcción esté vinculada a proyectos concesionales del grupo y por estabilizar el margen de EBITDA en torno al 5%.
En 2025, esta área alcanzó una cifra de negocios de 2.971 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8% respecto al año anterior. El EBITDA se disparó un 31%, hasta los 552 millones de euros, impulsado por la aportación de proyectos en Italia, Reino Unido, Colombia y España. El margen de EBITDA en la actividad de construcción se mantuvo estable en el 4,8%.
La cartera total de Ingeniería e Infraestructuras llegó a 12.470 millones de euros, con un incremento del 18% frente al cierre de 2024. De esa reserva de trabajo, aproximadamente un 73% está contratada para Sacyr Concesiones, en línea con los objetivos del Plan Estratégico 2024-2027, que persigue que la construcción sea principalmente soporte del negocio concesional.
En paralelo, proyectos como el Hospital de Velindre en Reino Unido o las autopistas Buga-Buenaventura en Colombia y Ruta de la Fruta en Chile han impulsado de forma notable los ingresos de construcción dentro de Sacyr Concesiones, con un aumento cercano al 50% en esa parte del negocio frente al ejercicio anterior.
Negocio de Agua: liderazgo en desalación y fuerte expansión
El área de Agua se ha consolidado como uno de los motores de crecimiento del grupo, especialmente relevante en España y Latinoamérica. En 2025, esta línea de actividad alcanzó una cifra de negocios de 307 millones de euros, lo que supone un aumento del 25% respecto a 2024.
El EBITDA del negocio de Agua llegó a 62 millones de euros, con un incremento del 23%, y la rentabilidad, medida como margen EBITDA, subió hasta el 21,7%, frente al 20,6% del ejercicio anterior. Este avance se debe al buen desempeño de los activos en operación y a las adjudicaciones logradas durante 2025, que consolidan a Sacyr como la primera empresa de España por capacidad de desalación en operación.
Las distribuciones de esta área alcanzaron los 12 millones de euros, y la cartera de proyectos de Agua creció un 45%, hasta situarse en 6.979 millones de euros. Entre las adjudicaciones más relevantes destacan la ya mencionada planta de reúso de agua en Antofagasta y la desaladora de Coquimbo, ambas en Chile, que refuerzan la presencia del grupo en el segmento de tratamiento y reutilización de recursos hídricos en la región.
En el mercado español, Sacyr se ha adjudicado múltiples contratos en ciudades como Málaga, Vitoria, Huelva, Badajoz y Tenerife, entre otras, reforzando su posición como operador de referencia en servicios de agua, depuración y desalación, y ampliando su base de ingresos recurrentes en Europa.
Área de Concesiones: más ingresos y ajustes contables
La división de Sacyr Concesiones sigue siendo el corazón del modelo de negocio. En 2025, esta área registró una cifra de negocios de 1.892 millones de euros, un 8% más que el año anterior. Mientras que los ingresos operativos descendieron un 4%, los de construcción vinculados a concesiones aumentaron alrededor del 50% gracias al avance de grandes proyectos en Reino Unido, Colombia y Chile.
El EBITDA de Concesiones se situó en 755 millones de euros, lo que supone un descenso del 14%. Esta caída no responde a un deterioro operativo, sino principalmente al impacto contable de la evolución de los activos financieros y a la desinversión de los activos en Colombia. A pesar de ello, la división mantiene una capacidad elevada de generación de caja y una contribución mayoritaria al EBITDA consolidado.
En este entorno, las distribuciones de las concesiones ascendieron a 212 millones de euros a lo largo del ejercicio, muy por encima de las previsiones iniciales. Estas distribuciones son una pieza clave para la estrategia de reducción de deuda con recurso y para financiar el crecimiento futuro sin necesidad de elevar en exceso el apalancamiento del grupo.
El peso creciente de los activos sin riesgo de demanda, como autopistas con pago por disponibilidad, hospitales o infraestructuras de agua, tiene como efecto una mayor estabilidad de ingresos y una previsibilidad de los flujos de caja, algo especialmente valorado por los inversores y las agencias de rating.
Remuneración al accionista y política financiera
En el capítulo de retribución al accionista, Sacyr ha empezado a cumplir los compromisos incluidos en su hoja de ruta. En julio de 2025, la compañía pagó el primer dividendo en efectivo del actual Plan Estratégico, por un importe de 0,045 euros brutos por acción, lo que supuso un desembolso total de 36 millones de euros.
Además, en enero del mismo año se abonó un scrip dividend consistente en una acción nueva por cada 40 existentes, equivalente a 0,078 euros por derecho. La respuesta del mercado fue elevada: alrededor del 87% de los accionistas optó por cobrar en títulos de Sacyr, reforzando así su posición en el capital de la empresa.
El Plan Estratégico 2024-2027 contempla destinar, como mínimo, 225 millones de euros en caja a la remuneración a los accionistas entre 2025 y 2027. Esta política se combina con el objetivo de seguir reduciendo la deuda con recurso y preservar un perfil financiero sólido, de forma que la retribución se apoye en una generación de caja recurrente y no comprometa la capacidad de inversión en nuevas concesiones.
Con este enfoque, Sacyr intenta mantener un equilibrio entre inversión en crecimiento, fortalecimiento del balance y atractivo para el inversor, algo especialmente relevante en un entorno de tipos de interés más exigente y de mayor selectividad por parte de los mercados de capitales.
El conjunto de las cifras de 2025 deja a Sacyr en una posición financiera más desahogada, con un flujo de caja operativo al alza, una deuda con recurso prácticamente simbólica y una cartera de proyectos creciente tanto en Europa como en Latinoamérica y otros mercados objetivo. Pese al impacto contable de las desinversiones en Colombia sobre el beneficio neto, la compañía sostiene que la evolución operativa respalda su modelo concesional y le otorga margen para seguir creciendo en los próximos años sin renunciar a la disciplina financiera ni a la remuneración al accionista.