El Banco Central Europeo ha consolidado el tipo de interés en el 2% y encadena ya cinco reuniones seguidas sin cambios en el precio oficial del dinero. La institución que preside Christine Lagarde mantiene así su apuesta por la prudencia, en un momento en el que la inflación se ha situado por debajo del objetivo pero el contexto global sigue plagado de incertidumbres.
Lejos de precipitarse hacia nuevos recortes, el Consejo de Gobierno ha optado por prolongar la pausa monetaria y esperar a que los datos confirmen que la desinflación es sostenible y compatible con la estabilidad de precios a medio plazo. La consigna que sale de Fráncfort es clara: decisiones «reunión a reunión» y sin comprometerse con una senda de tipos predeterminada.
Los tres tipos oficiales del BCE se mantienen sin cambios
