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Caída de Redsys afecta a pagos con tarjeta y Bizum en España


Incidencia en pagos electrónicos en España

La mañana de este lunes se vivió un contratiempo en el sistema de pagos español: Redsys registró una interrupción que dejó fuera de juego durante un rato los pagos con tarjeta, Bizum y algunas operaciones en cajeros. Comercios de distintos sectores reportaron errores en los datáfonos y en transferencias instantáneas, con intentos que fallaban o se completaban tras varios reintentos.

Según la compañía, se trató de una incidencia temporal y parcial en la infraestructura de comunicaciones, ya solucionada. El restablecimiento no fue inmediato en todos los casos, de modo que la vuelta a la normalidad fue progresiva a lo largo del mediodía y pudo variar en función de cada entidad.

Qué ha pasado y a quién ha afectado

El corte se detectó hacia media mañana (alrededor de las 11:00) y empezó a remitir en torno al mediodía. No todas las operaciones se vieron afectadas por igual: los datáfonos, algunas retiradas en cajero y las transferencias Bizum fueron las más señaladas. En los registros de plataformas de incidencias aparecieron picos de reportes en bancos como BBVA y Santander, aunque la afectación no fue idéntica en todo el sistema.


Pagos con tarjeta temporalmente interrumpidos

La magnitud potencial es elevada por el peso de Bizum en el día a día: con más de 30 millones de usuarios y una media que ronda los 3 millones de operaciones diarias, un parón de minutos ya se traduce en incomodidades para una parte significativa de la población.

Qué dice Redsys y qué medidas toma

La empresa informó de que el origen estuvo en un problema puntual en las comunicaciones internas. Su equipo técnico detectó y mitigó la incidencia con rapidez, y el servicio quedó operativo poco después, aunque con una vuelta gradual. Además, Redsys pidió disculpas a clientes, entidades y comercios, y reiteró su compromiso con la fiabilidad, seguridad y continuidad del servicio, anunciando refuerzos en los protocolos de supervisión.


Sistema de pagos en España

La compañía también dejó claro que se trata de un incidente aislado y sin vinculación con factores externos. Esto incluye la caída paralela de Amazon Web Services (AWS) registrada ese mismo día, que afectó a múltiples webs y aplicaciones a escala global. Desde Redsys se subraya que no existe relación entre ambos sucesos; no obstante, algunos usuarios pudieron notar efectos residuales mientras cada banco normalizaba sus sistemas.

Por qué importa: alcance y antecedentes

Redsys es una pieza clave del ecosistema financiero español: soporta la operativa de buena parte del sector con tarjetas y Bizum, y su accionariado está dominado por Santander, BBVA y CaixaBank (en conjunto, alrededor del 75% del capital). Cuando hay un tropiezo, el efecto arrastre puede alcanzar a millones de usuarios y a decenas de miles de comercios en cuestión de minutos.

No es la primera vez que ocurre algo parecido. En episodios de 2023 se produjeron interrupciones de mayor duración que activaron la atención de las autoridades supervisoras. Aunque estos fallos no son frecuentes, ponen de relieve la dependencia del comercio y de los usuarios de una infraestructura que, cuando falla, evidencia la necesidad de redundar y robustecer los puntos críticos de la cadena de pago.

Con el servicio ya restablecido, lo más habitual es que los pagos vuelvan a funcionar con normalidad. Si persisten incidencias puntuales, conviene reintentar más tarde o utilizar medios alternativos, y desconfiar de mensajes no oficiales que aprovechen estas situaciones para intentar fraudes.


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Scotiabank sancionado por negar la renovación de tarjetas a mayores de 75

Renovación de tarjetas de crédito para mayores de 75 en Scotiabank

La justicia chilena impuso una sanción económica a Scotiabank tras constatar que negó la renovación de tarjetas de crédito a personas mayores de 75 años basándose únicamente en ese criterio etario. El caso, que puso el foco en la renovación de tarjetas para mayores de 75, ha abierto un debate sobre cómo deben aplicar los bancos sus políticas de riesgo sin incurrir en exclusiones indebidas.

De acuerdo con el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), el tribunal acogió su denuncia después de una fiscalización y de recabar antecedentes que respaldaban a los afectados. La sentencia concluye que establecer un umbral de edad como filtro para denegar el acceso o la renovación de productos financieros carece de una justificación razonable en el marco de la normativa vigente.

Qué decidió el tribunal y cómo empezó el caso

Fallo judicial por renovación de tarjetas a mayores de 75

El Primer Juzgado de Policía Local de Las Condes aplicó a la entidad una multa de 100 UTM (alrededor de $7 millones) por vulnerar la Ley del Consumidor. La investigación se originó en los reclamos de dos clientes a quienes, pese a su vínculo previo con el banco, se les impidió continuar con sus tarjetas de crédito tras haber superado los 75 años.

El SERNAC ofició al banco y realizó una revisión en línea de los procedimientos, verificando que en estos casos no se valoraron parámetros objetivos como la capacidad de pago, el nivel de endeudamiento o el historial de cumplimiento. El tribunal estimó que fijar un límite etario en las políticas internas de crédito supone una exigencia arbitraria y sin sustento que restringe el acceso a bienes y servicios financieros.

Scotiabank, por su parte, emitió una declaración en la que lamentó lo sucedido y afirmó que se trata de situaciones puntuales ocurridas en 2022. La entidad señaló que, aun contando con políticas internas, optó por no apelar el fallo del juzgado de policía local.

En su comunicado, el banco también subrayó que mantiene más de 6.000 clientes mayores de 75 años con tarjetas de crédito activas y que participa en el protocolo de atención a personas mayores promovido por la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), vigente en la industria.

Qué dice la ley y qué derechos tienen las personas consumidoras

Derechos del consumidor en renovación de tarjetas

Según el SERNAC, la Ley 19.496 (Ley del Consumidor) no establece una edad máxima para ser sujeto de crédito y prohíbe la discriminación arbitraria por parte de las empresas. Además, la Ley 20.609 (Ley Antidiscriminación) refuerza que la edad no puede ser el único fundamento para restringir un servicio.

Las entidades financieras están obligadas a realizar un análisis de solvencia económica antes de otorgar o negar un producto como la tarjeta de crédito. Este estudio debe contemplar variables objetivas: ingresos presentes y futuros, nivel de endeudamiento y historial de pagos, entre otras. La edad, por sí sola, no constituye un criterio suficiente para rechazar o no renovar.

Además, cuando un banco decide no conceder o renovar una tarjeta, el consumidor tiene derecho a solicitar un informe por escrito en un plazo de 10 días con las razones objetivas que justifican la decisión. Si la respuesta no llega o resulta insuficiente, se pueden activar canales de reclamación ante el SERNAC.

  • Solicita por escrito el informe de rechazo con los fundamentos objetivos y la documentación usada para la decisión.
  • Revisa tus antecedentes (ingresos, deudas, morosidades) y corrige errores en tu información financiera si los hubiera.
  • Presenta un reclamo en SERNAC si detectas que la negativa se basó únicamente en la edad o carece de sustentos objetivos.
  • Evalúa acciones ante el Juzgado de Policía Local si persiste la negativa y existen indicios de trato discriminatorio.

En cualquier caso, los proveedores financieros pueden adoptar medidas adicionales para asegurar el pago (por ejemplo, garantías o comisiones por riesgo), pero estas condiciones no deben traducirse en restricciones que discriminen de forma arbitraria a personas mayores.

El fallo deja claro que la política de “edad tope” para la renovación de tarjetas en mayores de 75 no se ajusta a la normativa. Mientras Scotiabank subraya que se trató de episodios aislados y mantiene clientes senior activos, el criterio que prevalece es que las decisiones deben basarse en solvencia y no en la edad, algo que previsiblemente marcará la pauta para el resto del sector.


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La importancia de las madres en la socialización financiera

Los jóvenes españoles se consideran mayoritariamente ahorradores. Así se desprende de la Encuesta de Educación Financiera Funcas 2022 (a partir de ahora: EEF-Funcas2022), realizada online entre el 12 y el 26 de septiembre de este año sobre una muestra de 1.200 personas residentes en España de edades comprendidas entre 18 y 29 años[1]. Cuando a estos jóvenes se les pide que, utilizando una escala de 0 (nada) a 10 (mucho), valoren en qué medida el adjetivo “ahorrador/a” define su carácter, la media de sus respuestas se sitúa en 7,1. Esta cifra es más alta que las que arrojan las respuestas a las preguntas referidas a los siguientes adjetivos: “ordenado/a” (6,8), “estudioso/a” (6,7), “extrovertido/a” (5,7) y “caprichoso/a” (4,8). La influencia de la variable “sexo de los entrevistados” se observa, en mayor o menor medida, en la autovaloración respecto a todos los calificativos, salvo el de “ahorrador/a”. Ellas se consideran bastante más estudiosas que ellos, y también algo más ordenadas y caprichosas, pero en cuestión de proclividad al ahorro sus autopercepciones coinciden (Gráfico 1). 


¿Pero realmente son ahorradores los jóvenes españoles? La EEF-Funcas2022 ofrece algunos indicios para responder esta pregunta. Por lo pronto, un 49% de los entrevistados afirma tener hucha física, porcentaje que entre los de 18 a 24 años sube hasta el 57% (entre los de 25 a 29 cae al 38%). Los jóvenes que estudian (exclusivamente o compatibilizando estudio y trabajo), así como también los que viven con ambos progenitores, son los que en mayor proporción cuentan con una hucha (Gráfico 2). 


Nueve de cada diez jóvenes encuestados (89%) poseen al menos una cuenta bancaria y alguna tarjeta física. En un entorno en el que prevalece la preferencia por evitar el efectivo como medio de pago, aproximadamente tres de cada diez jóvenes de 18 a 24 (29%) con tarjeta bancaria propia afirman preferir pagar las compras con dinero, coincidiendo con el porcentaje de quienes prefieren pagar con el móvil, pero la mayoría de ellos (42%) se inclina por el uso de la tarjeta (sobre todo, de débito, mucho más extendida que la tarjeta de crédito en este grupo de población). La “huida del efectivo” aún es más evidente entre los jóvenes de 24 a 29 años, y especialmente entre las mujeres en ese grupo de edad (Gráfico 3). 


Puesto que casi todos los entrevistados (94%) tienen cuentas corrientes de titularidad propia o compartida, parece lógico pensar que ellas constituyan, también entre los jóvenes, el principal dispositivo de recepción de ingresos y de acceso al dinero (Gráfico 4). Y a juzgar por sus respuestas, no son cuentas “aparcadas” cuyos movimientos se ignoran: nueve de cada diez jóvenes titulares de una cuenta dicen conocer cuánto dinero tienen en ella, y entre los entrevistados que estudian, también nueve de cada diez declaran encargarse personalmente de la gestión habitual de sus cuentas (a los entrevistados que trabajan se les supone esta práctica, por lo que la EEF-Funcas2022 no pregunta por ella). Constituyen también una amplia mayoría los entrevistados que niegan tener un fin concreto para el dinero acumulado en sus cuentas. Antes bien, prevén utilizarlo según las contingencias, es decir, “para pagar gastos o necesidades que vayan surgiendo”, si bien las mujeres y los entrevistados que trabajan (exclusivamente o compatibilizándolo con los estudios) afirman con mayor frecuencia perseguir objetivos concretos con el dinero de que disponen en sus cuentas (Gráfico 5). 


El dinero con el que cuentan los jóvenes que estudian y no obtienen ingresos del trabajo proviene de diferentes fuentes. Es poco habitual que perciban dinero por llevar a cabo determinadas tareas domésticas o familiares, o por obtener buenos resultados en los estudios; llama, no obstante, la atención que los entrevistados varones extraigan, en mayor medida que las entrevistadas, ingresos por ambos conceptos (Gráfico 6). Más frecuente, pero también minoritaria, es la percepción de una paga periódica. Menos de la mitad de los jóvenes que se dedican exclusivamente a estudiar reciben una paga, bien semanal  (15%), bien mensual (27%). (Gráfico 7). Cabe destacar que a casi la mitad de los entrevistados que estudian (como actividad exclusiva o compartida con algún empleo) y no reciben una paga (46%) les gustaría recibirla. Mientras las “pagas por méritos” (tareas domésticas/familiares o buenas calificaciones) y las “pagas periódicas” no se hallan muy extendidas, sí lo están las “pagas extraordinarias”, que los jóvenes perciben por sus aniversarios o en fechas señaladas. El 50% de las entrevistadas y el 39% de los entrevistados afirman recoger dinero en tales ocasiones “siempre/casi siempre”, y más de un tercio de ellas y de ellos reconoce recibirlo “algunas veces” (Gráfico 8).


La mejor aproximación a la intensidad de ahorro de los jóvenes la ofrece una pregunta en la que se solicita a los entrevistados que trabajan y a los que reciben una paga periódica que indiquen la proporción aproximada de su salario/asignación que ahorran. El 48% de los que trabajan contesta que ahorra la mitad o más. Algo más bajo (42%) es el porcentaje de los entrevistados no perceptores de salario que dicen ahorrar al menos la mitad de su paga. En cambio, los que confiesan no ahorrar nada de su salario o de su paga se sitúan alrededor del 6-7%.  La composición del hogar marca diferencias importantes a este respecto. El 60% de los jóvenes que viven con sus progenitores afirma ahorrar la mitad o más de su salario/paga, proporción que dobla holgadamente a la de quienes viven en un hogar sin ninguno de sus progenitores (28%). La encuesta confirma que vivir en el hogar familiar facilita el ahorro de los hijos (Gráfico 9). 


Pero la convivencia con los progenitores no solo posibilita más el ahorro, sino también procura un espacio de aprendizaje de experiencias, actitudes y hábitos en relación con el uso y la administración del dinero. De hecho, el 78% de las encuestadas y el 70% de los encuestados se refieren a la familia como la institución que más les ha enseñado “en cuestiones relacionadas con el manejo del dinero” (Gráfico 10). A la escuela le conceden los entrevistados mucha menos importancia como fuente de aprendizajes financieros. De hecho, el 77% niega haber tratado “alguna vez, en clase”, con los profesores, cuestiones concernientes a la gestión del dinero propio. Y entre los que afirman haberlo hecho (23%), más de la mitad (61%) considera que el tiempo dedicado en clase a esos temas ha sido escaso. 

En esta apreciación de la familia como agente principal de socialización financiera destacan, además de las entrevistadas, quienes viven con ambos progenitores (78%), así como también quienes se consideran muy estudiosos (81%) o perciben su futuro con optimismo (80%). Es significativo que la segunda respuesta más frecuente a la pregunta sobre quién les ha proporcionado más saberes de carácter financiero sea “nadie”: una sexta parte de los entrevistados (17%) opina que nadie le ha proporcionado enseñanzas sobre cómo gastar y ahorrar, opinión más frecuente entre los varones (20%) que entre las mujeres (14%).


Dentro de las familias, las madres cobran especial protagonismo en materia de educación financiera. Así se infiere de los resultados a una pregunta en la que se requiere de los entrevistados que identifiquen a la persona que, en asuntos relacionados con la gestión de dinero, representa para ellos “un ejemplo a seguir”. La respuesta más frecuente es “mi madre” (38%), con un porcentaje notablemente por encima de la referida al padre (25%) o a los abuelos (7%). La referencia a la madre es la más frecuente tanto entre las entrevistadas como entre los entrevistados, si bien alcanza un porcentaje más alto en el primer caso (42%) (Gráfico 11). 


La madre aparece también como la respuesta más citada cuando los entrevistados han de señalar a quién pedirían consejo sobre lo que hacer si recibieran “de manera imprevista una cantidad relevante de dinero, más de 3.000 euros”. La respuesta más frecuente es “a mi madre” (40%), si bien la ventaja respecto a la respuesta “a mi padre” es muy pequeña. Entre las entrevistadas (sobre todo, las que cuentan entre 18 y 24 años) la referencia a la madre es más destacable que entre los entrevistados, cuya respuesta más frecuente es “nadie”  (Gráfico 12). 

En síntesis, de acuerdo con los resultados de la EEF-Funcas 2022, los jóvenes  españoles se consideran más ahorradores que estudiosos y ordenados, incluso que extrovertidos. Casi todos tienen cuentas bancarias propias, de cuyos movimientos están al tanto. Pero pocos guardan en ellas dinero para fines específicos; la mayoría lo hace para lo que cabría denominar “consumos contingentes”. Parece, por tanto, que aunque no planifican sus finanzas, sí les gusta ahorrar. Asimismo piensan que lo que saben sobre el manejo del dinero lo han aprendido de su familia, en particular, de sus madres y padres, a quienes tienen mayoritariamente como referencia en asuntos relacionados con la economía y las finanzas, y a quienes muchos pedirían consejo en circunstancias tales como las de recibir inesperadamente una suma importante de dinero. Y es a las madres, en particular, a quienes destacan como figuras clave en estas cuestiones. 

Sirva como conclusión de este breve análisis de la EEF-Funcas2022 el último párrafo de uno de los artículos publicados en el número 35 de Panorama Social, monográfico recientemente publicado bajo el título “La educación financiera en España: balance y perspectivas”: 

Los programas de educación financiera que no tienen suficientemente en cuenta la importancia y el valor específico de la familia como espacio de aprendizaje corren el riesgo de desperdiciar esfuerzos formativos. Las madres y los padres deberían ser destinatarios preferentes de tales programas, reconociéndoles, en primer lugar, su protagonismo en la socialización financiera, tratando de mejorar sus competencias en esta materia y enseñándoles a ponerlas en práctica. Los centros educativos podrían convertirse en instituciones intermediarias fundamentales en este proceso (por ejemplo, a través de las Escuelas de Padres y Madres, con las que muchos de ellos ya cuentan para diversos fines) y contribuir así más eficazmente que en la actualidad a la educación financiera de la sociedad.[1]



[1] La comprobación de discrepancias sustanciales en las pautas de respuesta entre los entrevistados de nacionalidad (única) española y el resto de entrevistados ha aconsejado limitar el análisis aquí presentado a los primeros. La muestra sobre la que se hacen afirmaciones se refiere, por tanto, a los 1.108 entrevistados de nacionalidad (única) española. 

[2] Chuliá, E., Garrido, L. y Miyar, M. (2022). Familia y socialización financiera: una aproximación empírica al caso español, Panorama Social 35, 137-154.

Más resultados de la Encuesta de Educación Financiera Funcas

(EEF-Funcas 2022)

Percepción del futuro: más optimistas que pesimistas

  • El 55% de los entrevistados (18-29 años) ven su “futuro en el corto y medio plazo (5-10 años)” con optimismo, triplicando la proporción de quienes lo ven con pesimismo (un 28% opta por la respuesta “ni con optimismo ni con pesimismo”).
  • Un 50% de los entrevistados de 18 a 24 años y un 54% de los entrevistados de 25 a 29 años afirman que “en un futuro más o menos próximo” se imaginan “formando una familia propia, con hijos”. A la gran mayoría de los que cuentan entre 18 y 24 años (85%) le gustaría formar esa familia antes de los 31 años; y a casi todos (96%) de los que tienen entre 25 y 29 años, antes de los 35 años. Creen, sin embargo, que, “siendo realistas”, podrán formarla más tarde de lo que desean.

Criptomonedas: más fama que inversión 

  • Un 91% de los entrevistados (18-29 años) ha oído hablar de las criptomonedas. De ellos, un 12% afirma haber invertido algún dinero en este medio digital de intercambio. 
  • Entre quienes han invertido en criptomonedas, siete de cada diez (71%) han dedicado a ello menos de 501 euros. Aproximadamente una quinta parte (22%) afirma haber invertido entre 501 y 1.000 euros, y el resto (7%) ha invertido más de 1.000, pero menos de 3.000 euros. 
  • El 61% de quienes no han invertido en criptomonedas conoce “personalmente” a alguien que sí lo ha hecho, pero solo el 14% de ellos afirma que si tuviera la posibilidad de “invertir algún dinero en criptomonedas”, lo haría.

Uso de medios de pago: el éxito de las aplicaciones móviles

  • El uso de medios de pago electrónicos se ha impuesto entre la juventud española: además de la preferencia por la tarjeta y el abono de compras mediante el móvil  (véase arriba), el 90% de los entrevistados que dispone de cuenta bancaria afirma utilizar Bizum o alguna aplicación similar proveedora de servicios de pago.
  • Cuatro de cada diez entrevistados (40%) utilizan Bizum más de cinco veces al mes y casi dos de cada cinco (18%) lo hace más de diez veces.

Anexo: Encuesta de Educación Financiera Funcas 2022 (EEF-Funcas2022): datos descriptivos de la muestra.

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