Banco Santander ha movido ficha en Estados Unidos con una de las mayores operaciones corporativas de su historia reciente. La entidad presidida por Ana Botín ha alcanzado un acuerdo para adquirir Webster Financial Corporation, matriz de Webster Bank, por 12.200 millones de dólares, con el objetivo de reforzar de forma decidida su presencia en el mercado norteamericano y ganar tamaño en la banca minorista y de empresas.
La compra de Webster llega en un momento en el que el grupo español encadena beneficios históricos —14.101 millones de euros en 2025, el mayor resultado jamás registrado por un banco español— y después de varias operaciones relevantes en Europa, como la adquisición de TSB en Reino Unido y la venta parcial de su negocio en Polonia. Con este movimiento, el banco acelera el giro del foco de crecimiento hacia Estados Unidos y el noreste del país, un área que la propia Botín había señalado en distintas ocasiones como prioritaria.
Detalles de la operación y precio pagado

Una de las claves del mensaje lanzado al mercado es que esta adquisición no alterará los planes de retribución al accionista. El consejo ha confirmado sus objetivos de devolver a los inversores, entre 2025 y 2026, alrededor de 10.000 millones de euros mediante dividendos y recompras de acciones, a lo que se suma un programa adicional de recompra de 5.000 millones aprobado recientemente. De hecho, Ana Botín ha defendido que la ampliación derivada de la compra de Webster se verá compensada, en términos de creación de valor, por esas recompras.
Posición de Santander en Estados Unidos tras la compra


