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La CNMV da luz verde a la OPA obligatoria de Neinor sobre Aedas Homes


OPA Neinor sobre Aedas

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha dado el visto bueno definitivo a la oferta pública de adquisición (OPA) obligatoria lanzada por Neinor Homes sobre Aedas Homes, un movimiento que culmina una de las operaciones corporativas más relevantes del sector promotor español desde la crisis inmobiliaria de 2008. Con esta autorización, la compañía avanza hacia el control total de Aedas y se consolida como uno de los grandes actores del mercado residencial.

La oferta se dirige al 20,8% del capital de Aedas que todavía permanece en manos de accionistas minoritarios, después de que Neinor se hiciera a finales de 2025 con el 79,2% que estaba en poder del fondo estadounidense Castlelake. El precio fijado es de 24 euros por acción, en efectivo, y el regulador ha dejado claro que cumple con las reglas de «precio equitativo» exigidas por la normativa de opas vigente en España y por el mercado continuo.

Detalles clave de la OPA obligatoria aprobada por la CNMV

La oferta aprobada por el supervisor se ha presentado sobre el 100% del capital de Aedas Homes, compuesto por 43,7 millones de acciones, aunque en la práctica solo afecta a las 9.089.239 acciones que no están ya detenidas por Neinor. Esas acciones representan precisamente el 20,80% del capital social que sigue en circulación entre inversores minoritarios e institucionales.

El precio definitivo de 24 euros por título se abonará íntegramente en efectivo y ha sido determinado de acuerdo con los artículos 110 de la Ley de los Mercados de Valores y 9 del Real Decreto de opas. Tanto la CNMV como las entidades participantes han recalcado que este nivel de precio responde al criterio de equidad para los accionistas que no acudieron a la primera oferta.

Al tratarse de una OPA de carácter obligatorio, la operación no está sometida a condiciones adicionales de aceptación mínima u otros requisitos habituales en ofertas voluntarias. La CNMV ha confirmado que el folleto informativo presentado por Neinor, tras las últimas modificaciones registradas, contiene la información necesaria para que los inversores puedan valorar la operación con suficiente transparencia.

En términos de calendario, el plazo de aceptación será de 29 días naturales, comenzando el día hábil bursátil siguiente a la publicación del primer anuncio con los datos esenciales de la oferta y concluyendo también en un día de mercado abierto. El organismo supervisor ha señalado que comunicará formalmente el arranque del periodo una vez que Neinor publique ese anuncio inicial.

Para garantizar el buen fin de la operación, Neinor ha aportado un depósito en efectivo indisponible de 118,14 millones de euros en Banco Santander, además de dos avales adicionales por un importe conjunto de 100 millones de euros, otorgados por Banco Santander y BBVA. Con este esquema de garantías se cubre ampliamente el desembolso potencial asociado a la compra del 20,8% restante.

De la OPA voluntaria a la toma de control total de Aedas

La autorización de la CNMV llega después de que Neinor completara, a finales del año pasado, una primera OPA de carácter voluntario dirigida fundamentalmente a Castlelake, principal accionista de Aedas hasta ese momento. En esa transacción inicial, valorada en unos 738-740 millones de euros, Neinor acordó la compra de aproximadamente el 79,2% del capital pagando 21,335 euros por acción.

Aquel precio se situó ligeramente por debajo de las últimas cotizaciones de Aedas anteriores al anuncio, lo que generó cierta resistencia entre parte del capital y llevó al consejo de administración de la promotora -salvo los consejeros vinculados al fondo vendedor- a rechazar formalmente la oferta inicial. Ese pulso con los accionistas minoritarios y la necesidad de cumplir las exigencias regulatorias desencadenaron el diseño de una segunda OPA, esta vez obligatoria y a una valoración superior.

En noviembre, la promotora de origen vasco decidió elevar el precio hasta los 24 euros por título para la nueva oferta, con el objetivo de mejorar la percepción del mercado y favorecer la aceptación de los minoritarios. Según explicó Neinor en su momento, la decisión respondió a las «inquietudes» planteadas por esos inversores y buscaba ofrecer una salida ordenada a quienes no habían acudido a la primera operación.

Esta segunda OPA implica un sobrecoste estimado de unos 23-24 millones de euros respecto a la alternativa de mantener el precio anterior, pero permite cerrar la transacción con un marco jurídico más sólido y un mensaje claro al mercado. Sumando ambas fases, el valor conjunto de la adquisición de Aedas por parte de Neinor se mueve en torno a los 950-956 millones de euros, en función del número definitivo de acciones que se acaben acudiendo a la oferta.

Desde el punto de vista de gobierno corporativo, Neinor ya ejerce el control efectivo de Aedas desde finales de diciembre, cuando el consejero delegado adjunto y director financiero de Neinor, Jordi Argemí, entró en el consejo de administración de la compañía opada. Ese paso marcó, en la práctica, el inicio de la integración, aunque todavía quedaba por completar el proceso con esta segunda fase obligatoria.

Reacciones de Neinor y estrategia tras la aprobación

El consejero delegado de Neinor Homes, Borja García-Egotxeaga, ha subrayado que esta OPA obligatoria «se lanza en línea con la hoja de ruta» que la compañía había trasladado al mercado desde que se anunció el acuerdo con Castlelake. A su juicio, la autorización de la CNMV certifica que el diseño de la operación se ajusta a los «términos aprobados» por el supervisor y permite cumplir escrupulosamente con los requisitos regulatorios aplicables.

García-Egotxeaga ha insistido en que, tras la adquisición del control de Aedas, este segundo paso termina de despejar el horizonte regulatorio y da estabilidad al proyecto conjunto. La operación se presenta internamente como un hito dentro de la estrategia de crecimiento inorgánico de Neinor, que en los últimos años se ha apoyado en compras relevantes para reforzar su posicionamiento en el mercado español.

Por su parte, Jordi Argemí, consejero delegado adjunto y CFO de la compañía, ha destacado que la autorización de la OPA «permite pasar página» respecto a la compleja fase de negociación y tramitación administrativa. A partir de ahora, el foco se desplazará hacia la gestión de la plataforma resultante, que aspira a ser la principal promotora residencial de España en términos de tamaño, cartera de suelo y proyección de entregas.

Según ha señalado Argemí, la prioridad será integrar de forma ordenada las estructuras de Neinor y Aedas, mantener una disciplina financiera estricta y avanzar en una estrategia de crecimiento que combine la puesta en valor de la cartera actual con nuevas oportunidades selectivas. La compañía insiste en que actuará de manera «disciplinada» para preservar sus márgenes y niveles de endeudamiento tras el esfuerzo inversor realizado.

Desde el punto de vista financiero, la operación se ha estructurado con una combinación de recursos propios, financiación bancaria y avales, minimizando el impacto en la solvencia de Neinor. La aportación de garantías por parte de entidades como Banco Santander y BBVA se interpreta en el mercado como una señal de confianza de la banca en la viabilidad del proyecto corporativo.

Impacto en los accionistas minoritarios y posibles escenarios en bolsa

La aprobación de la OPA obligatoria abre una ventana temporal para que los accionistas minoritarios de Aedas decidan si venden sus títulos a 24 euros o prefieren mantenerse en el capital de la compañía integrada bajo el paraguas de Neinor. Entre los propietarios significativos que figuran en los registros de la CNMV aparecen nombres como DWS, T. Rowe Price, Norges Bank, Andbank o Morgan Stanley, cada uno con participaciones en torno o ligeramente superiores al 1%.

Neinor ya ha avanzado que, si tras el cierre de la oferta se cumplen los requisitos legales para ejercer el mecanismo de compraventas forzosas (squeeze-out), exigirá la venta del resto de acciones en circulación. Ese paso implicaría la exclusión automática de Aedas Homes de negociación en bolsa, completando así el proceso de integración y dejando a Neinor como única propietaria.

En caso de que no se alcancen los umbrales necesarios para aplicar ese procedimiento, la compañía ha dejado la puerta abierta a valorar el mantenimiento de Aedas en el mercado o promover su exclusión mediante una OPA de exclusión posterior. En cualquier escenario, Neinor ha dejado claro que el precio de una eventual operación de exclusión no superaría el de la oferta actual, fijado en 24 euros por acción.

Desde el lado de los analistas, algunas casas de inversión han comenzado a posicionarse de forma explícita. El equipo de análisis de una entidad financiera española recomienda acudir a la OPA en el caso de Aedas Homes, argumentando que la alternativa sería permanecer en un valor previsiblemente ilíquido, con menor volumen de contratación diaria y eventuales dificultades para deshacer posiciones en el futuro.

Estos expertos no contemplan, al menos a corto y medio plazo, una nueva OPA de exclusión a un precio superior, por lo que consideran que el nivel de 24 euros representa una oportunidad razonable para que los minoritarios cristalicen su inversión. La recomendación se apoya también en la visión de que el poder de decisión quedará claramente concentrado en Neinor, lo que reduce el margen de influencia de los pequeños accionistas en la estrategia futura.

La nueva Neinor-Aedas: líder residencial y consolidación del sector

La integración de Neinor Homes y Aedas Homes dará lugar a la que muchos ya califican como la mayor promotora residencial en España por volumen de cartera y capacidad de producción. Según las cifras que maneja el mercado, la compañía resultante dispondrá de suelos que permiten desarrollar más de 43.000 viviendas, una magnitud que la sitúa con holgura por delante de otros competidores cotizados.

Alrededor del 50% de la cartera de suelo y proyectos de Aedas que pasa a manos de Neinor se concentra en la Comunidad de Madrid, actualmente el mercado más activo y con mayor dinamismo en el ámbito de la vivienda nueva en España. El resto de activos se reparten por otras zonas con fuerte demanda como Alicante, la Costa del Sol o el País Vasco, configurando una base geográfica diversificada pero claramente orientada a polos de alta actividad.

Esta operación se considera la mayor transacción corporativa del sector promotor desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 y refuerza el papel de Neinor como gran consolidador del mercado. La compañía ya había dado pasos relevantes en esa dirección con la compra de Quabit y la integración de Hábitat, esta última a través de un acuerdo de gestión y la adquisición de un 10% de su capital al fondo Bain Capital.

En el actual panorama del sector, la principal compañía cotizada comparable será Metrovacesa, controlada por Santander, el empresario mexicano Carlos Slim y BBVA. La nueva Neinor-Aedas se perfila como un rival de peso en términos de dimensiones, pipeline de proyectos y capacidad para captar demanda en las principales plazas urbanas.

Para el conjunto del mercado residencial español, la consolidación entre grandes promotores puede traducirse en una mayor profesionalización y eficiencia en la gestión de proyectos, aunque también suscita el debate sobre el grado de concentración y su posible impacto en la competencia en determinados nichos y localizaciones. De momento, la lectura general en el mercado es que la operación contribuye a estabilizar el sector y a reforzar la visibilidad de la promoción residencial como activo de inversión.

Valoración de Neinor en bolsa y lectura de los inversores

En paralelo a la tramitación de la OPA, los analistas han ido ajustando su visión sobre Neinor Homes como valor cotizado. Algunos equipos de análisis han aprovechado la autorización de la CNMV y la reducción de la incertidumbre regulatoria para revisar al alza sus precios objetivos sobre la acción de Neinor.

Una de estas firmas ha elevado su precio objetivo desde 18 hasta 21,1 euros por acción, manteniendo una recomendación de «Comprar» sobre el valor. En su argumentario, destacan que la aceptación del precio de 24 euros por parte de la CNMV acota el sobrecoste de esta segunda OPA obligatoria a unos 23 millones de euros, una cifra asumible dentro del tamaño de la operación y de la capacidad financiera de la compañía.

Los expertos consideran que, con la autorización del regulador y el marco de financiación ya cerrado, se disipan buena parte de los riesgos asociados a la operación y se refuerza el perfil de Neinor como plataforma integrada de promoción residencial. La visibilidad sobre el flujo de entregas futuras y sobre la generación de caja a medio plazo son elementos que pesan en la revisión positiva de sus valoraciones.

En los mercados, la atención se centra ahora en el grado de aceptación de la oferta por parte de los accionistas de Aedas y en el calendario de integración operativo. El comportamiento del título de Neinor en bolsa en las próximas semanas estará muy ligado al desenlace de la OPA y a las expectativas de sinergias que los inversores asignen a la combinación de ambas carteras.

En conjunto, la autorización de la OPA obligatoria por parte de la CNMV marca un punto de inflexión en el proceso de adquisición de Aedas Homes por Neinor: se consolida el liderazgo de un nuevo grupo promotor con fuerte peso en Madrid y en otros mercados clave, se ofrece a los minoritarios de Aedas una salida a un precio que el regulador considera equitativo y se abre una nueva etapa para el sector, en la que la escala y la capacidad financiera serán factores cada vez más determinantes.


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Transformación digital en corredurías de seguros: claves y retos


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La transformación digital en las corredurías de seguros ya no es un proyecto que se pueda dejar para “cuando haya tiempo”: el mercado, los clientes y la competencia han acelerado el ritmo hasta un punto en el que parar o ir despacio implica, casi siempre, quedarse atrás. Cada día aparecen nuevas herramientas, nuevos canales y nuevas exigencias de los usuarios que obligan a replantear cómo se trabaja en las corredurías, desde la captación de clientes hasta la gestión de siniestros.

Al mismo tiempo, muchas empresas del sector siguen preguntándose si es mejor bajar la velocidad de la digitalización para no poner en riesgo la ciberseguridad ni desbordar a los equipos. La realidad es que la tecnología no espera: el reto no es frenar, sino aprender a combinar innovación, seguridad y gestión del cambio de forma inteligente. Y eso afecta especialmente a las corredurías, donde conviven grandes organizaciones muy avanzadas y pequeñas oficinas que todavía están dando sus primeros pasos digitales.

Transformación digital en corredurías: contexto y retos reales

Cuando se habla de transformación digital en seguros, muchas veces se piensa solo en “tener una web moderna” o “poner un chatbot”, pero en una correduría el impacto es mucho más profundo: cambia la forma de trabajar, la relación con el cliente y la propia propuesta de valor. No se trata solo de comprar tecnología, sino de integrar procesos, datos y personas en un modelo de negocio más ágil y orientado al cliente.

En los últimos años, numerosos estudios señalan que alrededor de un 70% de las corredurías ha mejorado sus sistemas de gestión internos, incorporando software más potente para controlar pólizas, recibos, vencimientos o siniestros. Más de la mitad cuenta ya con canales digitales de comunicación con sus clientes (correo, área privada, mensajería instantánea, etc.). Sin embargo, cuando miramos soluciones más avanzadas, como atención automatizada, chatbots o asistentes virtuales, los porcentajes se desploman: menos de la mitad dispone de sistemas de este tipo y, en el caso de chatbots basados en IA, apenas llega a una minoría del sector.

Esa brecha es todavía mayor en tecnologías como el Big Data, el análisis predictivo o la inteligencia artificial aplicada a la cartera. Muchas corredurías aún trabajan con datos fragmentados y procesos muy manuales, lo que limita la capacidad para anticiparse a bajas de clientes, detectar oportunidades de venta cruzada o ajustar precios y coberturas a perfiles de riesgo muy concretos.

Conviene recordar, además, que el sector de las corredurías es muy heterogéneo: las grandes firmas suelen ir en cabeza, con departamentos de sistemas y proyectos transversales, mientras que la mayoría del tejido está formado por corredurías pequeñas o medianas, con recursos más ajustados, que sufren más para seguir el ritmo tecnológico. Esta diferencia crea un riesgo evidente de pérdida de competitividad, pero también abre la puerta a modelos de digitalización colaborativa y escalable, donde varias corredurías comparten plataformas, conocimiento o servicios.

En este contexto, cobra todo el sentido que muchos profesionales del sector busquen materiales formativos y guías prácticas. Un ejemplo es el eBook sobre transformación digital en corredurías de seguros, cuyo acceso suele seguir un proceso sencillo: seleccionar el ebook en la página, añadirlo al carrito, completar los datos básicos (nombre, apellidos, correo electrónico) y confirmar la descarga gratuita, recibiendo después un enlace de descarga directo y otro por email. Este tipo de recursos pretende acompañar a las corredurías desde el inicio hasta el final del proceso de transformación, explicando qué pasos dar y en qué orden.

Más allá de los materiales, muchas empresas del sector fomentan el intercambio de experiencias a través de newsletters y grupos de debate, especialmente en redes profesionales como LinkedIn. Suscribirse a boletines especializados, participar en grupos de discusión o seguir a referentes del sector se está convirtiendo en una forma eficaz de mantenerse al día en un entorno donde las reglas cambian con rapidez.

El ritmo del cambio: ¿avanzar más despacio o no levantar el pie?

En foros y mesas redondas sobre transformación digital segura en el sector financiero, surge a menudo una cuestión incómoda: ¿habría que reducir la velocidad de la digitalización para no dejar atrás a las organizaciones y reforzar la ciberseguridad? La respuesta que cada vez comparten más directivos de TI es que podría hacerse… pero sería una mala idea. El entorno, la competencia y sobre todo las expectativas de los clientes no se ralentizan porque una correduría no se sienta preparada.

Las nuevas tecnologías —asistentes virtuales, automatización robótica de procesos (RPA), inteligencia artificial, plataformas en la nube— están redefiniendo la relación con el cliente y la operativa interna. Hoy ya no basta con trabajar de forma eficiente; hay que ser relevantes, rápidos y capaces de ofrecer servicios personalizados en distintos canales (teléfono, email, web, app, redes sociales). Cuando una correduría no ofrece esa experiencia, el cliente compara y se marcha a otra que sí lo hace.

Esto significa que las corredurías de seguros se encuentran, prácticamente, en el epicentro de esta transformación. Por un lado, manejan información crítica de clientes, pólizas y siniestros; por otro, actúan como intermediarias entre aseguradoras y asegurados, lo que las obliga a coordinar múltiples sistemas y procesos. Esta posición las hace especialmente sensibles a cualquier cambio tecnológico, tanto para bien (mayor productividad, nuevos servicios) como para mal (mayor exposición a ciberataques o errores operativos).

La clave, por tanto, no está en intentar parar el tsunami digital, sino en dotarse de una visión clara, un plan realista y una gestión del cambio bien pensada. Reducir el ritmo suele traducirse en pérdida de competitividad, mientras que avanzar sin orden ni prioridades termina generando frustración, sobrecostes y proyectos que nunca llegan a consolidarse. El equilibrio pasa por priorizar iniciativas de alto impacto, acompañarlas de formación y medir de forma continua los resultados.

En paralelo, las corredurías deben asumir que la transformación digital es un proceso continuo, sin fecha de caducidad. No se trata de un proyecto que se ejecuta un año y se olvida; requiere revisión permanente, ajustes y nuevas inversiones. La mentalidad más útil no es “cuando terminemos la digitalización”, sino “cómo seguimos mejorando nuestra forma de trabajar apoyándonos en la tecnología”.

Tecnologías que están cambiando el trabajo en las corredurías

Entre las herramientas que más están impulsando la transformación digital en corredurías, la inteligencia artificial (IA) ocupa un lugar protagonista. La IA permite automatizar tareas tradicionalmente manuales, como la preclasificación de riesgos (underwriting básico), la priorización de oportunidades comerciales o el primer filtrado de reclamaciones y siniestros. Gracias a modelos entrenados con datos históricos, es posible detectar patrones, proponer coberturas o incluso .

La automatización robótica de procesos (RPA) es otra pieza clave. Estos “robots de software” replican acciones que las personas realizan de forma repetitiva en distintas aplicaciones: descarga de ficheros, conciliación de recibos, alta de pólizas en varias plataformas, generación de informes periódicos, etc. Al delegar estas tareas mecánicas en robots, los equipos humanos pueden centrarse en labores de mayor valor añadido, como el asesoramiento personalizado o la negociación con aseguradoras, y estudiar el impacto en el empleo.

En el ámbito de la seguridad y la confianza, empieza a ganar terreno el blockchain como tecnología para registrar transacciones de forma inmutable y transparente. Aunque su adopción en corredurías todavía es limitada, tiene potencial para simplificar la trazabilidad de operaciones complejas, agilizar acuerdos entre varias partes y reducir disputas sobre quién hizo qué y cuándo.

El Internet de las Cosas (IoT) también está alterando la forma en que se diseñan y se ofrecen productos de seguros. Dispositivos conectados —sensores en vehículos, hogares, comercios o maquinaria— generan datos constantes que permiten valorar riesgos en tiempo real y ofrecer pólizas más personalizadas: primas que se ajustan a la conducción de cada individuo, coberturas que se activan solo cuando se usa un determinado bien, alertas preventivas de siniestro, etc. Para las corredurías, esto implica aprender a trabajar con flujos de datos continuos y ofrecer asesoramiento sobre productos mucho más dinámicos.

A nivel de relación con el cliente, las plataformas CRM avanzadas (como Salesforce y soluciones verticales específicas del sector asegurador tipo Applied Systems) concentran la información clave en un solo lugar: historial de contactos, pólizas contratadas, oportunidades abiertas, comunicaciones enviadas, incidencias, etc. Estas herramientas ayudan a orquestar campañas de marketing, a evitar duplicidades en el trabajo comercial y a mejorar la continuidad del servicio aunque cambie la persona que atiende al cliente.

Herramientas y plataformas específicas para corredurías

Más allá de la tecnología genérica, han surgido plataformas diseñadas específicamente para corredurías de seguros que integran todo el ciclo de vida del cliente: desde la cotización inicial hasta la renovación y la gestión de siniestros. Estas soluciones suelen ofrecer conectores con aseguradoras, tarificadores, módulos de facturación, reporting avanzado y portales de cliente.

Un ejemplo lo encontramos en los sistemas de gestión sectoriales, que permiten a la correduría administrar en un único entorno sus distintas carteras, registrar las comunicaciones con clientes, controlar vencimientos y automatizar notificaciones. Estas plataformas, además, se integran cada vez más con CRMs generalistas o herramientas de marketing digital, lo que facilita campañas segmentadas y acciones de fidelización más precisas.

En el campo de la atención al cliente, ganan peso las soluciones de chatbots y asistentes virtuales que atienden 24/7. Pueden responder dudas frecuentes sobre coberturas, plazos o documentación necesaria; guiar al usuario durante un proceso de contratación; o recoger datos iniciales para la apertura de un siniestro. De este modo, la correduría consigue dar servicio fuera del horario de oficina y liberar tiempo de los equipos humanos para consultas más complejas.

También están emergiendo proveedores insurtech que ofrecen módulos de IA para ajustar pólizas y procesar reclamaciones casi en tiempo real. Estos sistemas analizan grandes volúmenes de información para decidir en segundos si una reclamación puede aceptarse automáticamente, si requiere revisión manual o si presenta indicios de fraude. El resultado es una mejora clara en la velocidad de respuesta y en la satisfacción del cliente, acostumbrado ya a experiencias rápidas en otros sectores.

Todo este ecosistema de herramientas implica, sin embargo, tomar decisiones estratégicas: no se trata de contratar todo lo que hay en el mercado, sino de elegir la combinación que mejor encaje con el tamaño, el modelo de negocio y los recursos de la correduría. Una mala elección, o una integración deficiente entre sistemas, puede generar más problemas que soluciones.

Ventajas de la digitalización para corredurías grandes y pequeñas

La digitalización ofrece beneficios claros que van mucho más allá de “trabajar con menos papel”. En primer lugar, está la eficiencia operativa: automatizar tareas como el seguimiento de vencimientos, el envío de recordatorios al cliente o la preparación de comparativas de productos libera un volumen enorme de tiempo para actividades comerciales y de asesoramiento.

En segundo lugar, la mejora de la experiencia del cliente es una de las grandes palancas competitivas. Herramientas digitales bien implantadas permiten ofrecer un servicio más rápido, profesional y transparente: áreas privadas para clientes, acceso a documentación en cualquier momento, comunicación multicanal, información clara sobre el estado de un siniestro o una contratación, etc. El cliente percibe que su corredor está “a mano” y que le facilitan la vida, algo que se traduce en mayor fidelidad.

En tercer lugar, la digitalización aumenta la capacidad de competir frente a grandes corredurías y bancos. Una correduría pequeña que utiliza plataformas potentes, automatiza procesos y cuida su presencia online puede ofrecer un servicio muy similar, e incluso más cercano y personalizado, que las grandes estructuras. La tecnología se convierte así en una especie de “igualador” que permite a los despachos pequeños jugar en una liga superior sin multiplicar su plantilla.

La analítica de datos es otro de los grandes beneficios. Al centralizar la información de clientes, pólizas, siniestros y comunicaciones, la correduría puede identificar patrones de comportamiento, anticipar bajas de cartera o detectar oportunidades de venta cruzada y upselling. Esto la convierte en una organización mucho más proactiva, capaz de adelantarse a las necesidades del cliente y minimizar la pérdida de negocio.

Finalmente, una transformación digital bien planteada contribuye a mejorar la imagen de marca y la visibilidad online. Webs actualizadas, contenidos de valor (como ebooks, artículos o webinars), presencia activa en redes profesionales y buen posicionamiento en buscadores ayudan a captar nuevos clientes y a reforzar la reputación ante los ya existentes.

Los obstáculos: costes, conocimientos y miedo al cambio

A pesar de todas estas ventajas, muchos corredores independientes perciben la digitalización como una amenaza. Uno de los principales frenos son los costes de implantación de plataformas tecnológicas: licencias de software, desarrollo de integraciones, mantenimiento, formación de los equipos, ciberseguridad… Todo ello supone una inversión relevante, especialmente para despachos con márgenes ajustados.

El segundo gran obstáculo es la brecha de conocimiento. No todas las corredurías disponen de personal dedicado a tecnología o a gestión del cambio, ni tienen claro por dónde empezar. La cantidad de opciones disponibles —CRMs, ERPs, comparadores, RPA, IA, soluciones cloud, etc.— puede resultar abrumadora, y el riesgo de tomar decisiones erróneas genera parálisis.

A esto se suma el miedo cultural al cambio. En muchas organizaciones, los equipos llevan años trabajando con los mismos procesos y herramientas; introducir sistemas nuevos implica cambiar rutinas, aprender competencias digitales y, a veces, cuestionar formas de hacer muy arraigadas. Sin un buen plan de acompañamiento, la resistencia interna puede boicotear cualquier proyecto, por muy buena que sea la tecnología elegida.

Otro riesgo real es el de quedarse atrás respecto a otras corredurías que sí invierten en digitalización. Los clientes comparan experiencias: si un corredor tarda días en dar una respuesta o exige procesos presenciales, mientras otro ofrece respuesta casi inmediata y firma digital, la decisión del asegurado es obvia. En un mercado cada vez más saturado, la falta de inversión digital puede traducirse en pérdida de cartera a medio plazo.

Finalmente, no se puede ignorar la dimensión de la ciberseguridad. Cuanto más integradas y conectadas están las herramientas (sistemas de gestión, canales de atención, plataformas de análisis de datos), mayor es también la superficie de ataque. No basta con instalar un antivirus o un firewall; hay que evaluar vulnerabilidades, aplicar buenas prácticas, formar a los empleados y contar con planes de respuesta ante incidentes para evitar daños económicos y reputacionales severos.

Digitalizarse en grupo: una vía para los corredores independientes

Ante estos obstáculos, una solución cada vez más extendida es que los corredores independientes se integren en grupos o redes de corredurías. De este modo, se reparten los costes tecnológicos, se accede a plataformas avanzadas sin tener que asumir toda la inversión y se dispone de soporte especializado para la implantación y el mantenimiento.

Formar parte de un grupo permite aprovechar plataformas tecnológicas de alto nivel a un coste asumible, con módulos de gestión de cartera, conectividad con aseguradoras, portales de clientes y herramientas de análisis de datos. El grupo negocia con proveedores de software y servicios, obteniendo mejores condiciones que las que conseguiría una correduría aislada.

Además, estos modelos suelen incluir servicios de soporte técnico y formación continua, lo que reduce mucho la barrera de entrada para corredurías con poca experiencia digital. Los equipos reciben acompañamiento en la adopción de nuevas herramientas, acceso a manuales, sesiones formativas y buenas prácticas contrastadas con otros miembros del grupo.

Otro beneficio importante es la mayor visibilidad online y mejor posicionamiento en buscadores que proporciona la pertenencia a una marca o red con más peso. Campañas de marketing conjuntas, sitios web bien optimizados y contenidos compartidos ayudan al corredor local a llegar más lejos sin perder su cercanía y su conocimiento del territorio.

Por si fuera poco, la fuerza del grupo suele traducirse en mejores condiciones con las aseguradoras, tanto en comisiones como en acceso a productos, coberturas especiales o campañas promocionales. De esta manera, el corredor independiente mantiene su autonomía en la gestión diaria de su negocio, pero se beneficia de la potencia operativa, tecnológica y negociadora de una estructura mucho mayor.

Todo ello refuerza una idea clave: la digitalización no tiene por qué suponer una pérdida de independencia; puede convertirse en la gran oportunidad de crecimiento y consolidación para el corredor que sepa apoyarse en alianzas adecuadas y modelos de colaboración bien diseñados.

El panorama que se dibuja para las corredurías de seguros es el de un sector en plena ebullición, donde la transformación digital, la ciberseguridad y la colaboración marcan la diferencia entre quienes lideran el cambio y quienes lo sufren. Contar con una estrategia clara, apoyarse en la tecnología adecuada, formar a los equipos y aprovechar recursos como ebooks especializados, newsletters o grupos profesionales puede marcar el futuro de cada correduría, desde la más grande hasta el despacho más pequeño.


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Banca March, el banco español en el que más confían los clientes


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La posición de Banca March en el sector financiero español vuelve a quedar refrendada por los últimos resultados del estudio de experiencia de cliente elaborado por la consultora independiente Stiga CX. El informe confirma que la entidad se mantiene como una de las mejor valoradas por sus usuarios, especialmente en lo que respecta a confianza, calidad de servicio y solidez financiera.

Según los datos del Benchmarking de satisfacción de clientes en el sector financiero, Banca March se consolida como el banco español en el que más confían los clientes, un reconocimiento que vuelve a situarla en la parte alta de la clasificación del sistema bancario en España. La valoración media que otorgan los usuarios a la entidad se mantiene claramente por encima de la media del sector, lo que refuerza la idea de que su propuesta de valor está calando entre particulares y empresas.

Banca March, la entidad en la que más confían los clientes españoles


Confianza clientes Banca March

De acuerdo con los resultados del estudio de Stiga CX, Banca March se sitúa como la entidad con mayor nivel de confianza entre sus clientes, con una puntuación de 8,74 sobre 10. Esta nota supone más de un punto por encima de la media del sector financiero español, lo que indica una diferencia significativa frente a otras entidades que operan en el mismo mercado.

La consultora destaca que la entidad se coloca entre las tres mejores posiciones en prácticamente todos los atributos evaluados, lo que refleja una percepción muy homogénea de calidad por parte de los usuarios. No se trata solo de la confianza, sino de una experiencia global en la que entran en juego aspectos como la atención en oficina, el funcionamiento de los canales digitales o la resolución de problemas.

Además, Banca March repite este liderazgo en confianza por tercer año consecutivo, lo que apunta a una trayectoria estable más que a un resultado puntual. Mantener este nivel durante varios ejercicios sugiere que la entidad ha conseguido consolidar una relación duradera con sus clientes, basada en la coherencia entre el mensaje que transmite y el servicio que presta en el día a día.

La entidad también subraya que los resultados obtenidos son considerados “históricos” dentro de la propia organización, puesto que la sitúan de forma recurrente en la parte alta de la tabla en prácticamente todos los indicadores analizados por Stiga CX, un estudio que se ha convertido en una referencia para medir la satisfacción bancaria en España.

Seis categorías en las que Banca March encabeza el sector


Banca March lidera categorias satisfacción

El informe sitúa a Banca March en la primera posición en un total de seis categorías clave, lo que refuerza la idea de que su ventaja competitiva no se limita a un único aspecto concreto. La entidad obtiene las mejores valoraciones del mercado en confianza, solidez y solvencia, satisfacción con la oficina, resolución de incidencias, cajeros automáticos e intención de recompra.

En el capítulo de confianza del cliente, además de ocupar el primer puesto, Banca March registra esa nota de 8,74 sobre 10 que la separa claramente del promedio sectorial. Se trata de uno de los indicadores más sensibles, ya que resume la percepción global del usuario sobre la seguridad, la transparencia y la fiabilidad de su banco.

La categoría de solidez y solvencia es otro de los puntos fuertes de la entidad. El estudio le otorga una puntuación de 9,04, también en cabeza frente al resto de competidores y por encima de la media del sector, que se queda en torno al 8,13. Este resultado apunta a que los clientes perciben a Banca March como una institución especialmente robusta desde el punto de vista financiero.

En cuanto a la satisfacción con la oficina, los usuarios valoran el servicio con una nota de 9 sobre 10, casi un punto por encima del conjunto del mercado. Este indicador tiene un peso relevante, ya que todavía muchos clientes siguen recurriendo a la red física para operaciones de cierta complejidad o para recibir asesoramiento más personalizado.

También destaca la mejora en la resolución de incidencias, un aspecto donde Banca March se sitúa igualmente en primera posición, con una puntuación de 6,79 frente al 4,57 que registra el promedio del sector. Esta diferencia de más de dos puntos sugiere que, cuando surge un problema o una duda, los clientes perciben que la entidad responde de manera más eficaz que otros bancos.

Como novedad en esta edición del estudio, la entidad también se coloca a la cabeza en cajeros automáticos, con una nota de 7,83, superando la media sectorial, y en el indicador de recompra, que mide la intención de recompra del cliente de volver a contratar productos y servicios con el banco, donde obtiene un resultado de 7,51 frente al 6,82 del conjunto del sistema.

Fidelidad, recomendación y calidad de servicio percibida


Satisfacción y fidelidad clientes Banca March

Más allá de las categorías en las que lidera el ranking, Banca March consigue segundas posiciones en indicadores tan relevantes como el Net Promoter Score (NPS), la satisfacción global con la entidad, la valoración del gestor y el compromiso social. Estos elementos completan una fotografía bastante consistente en términos de lealtad y recomendación.

El NPS mide la predisposición de los clientes a recomendar su banco a amigos, familiares o conocidos, y se considera uno de los termómetros más fiables de la fidelidad real. Que Banca March se sitúe en la parte alta de este indicador apunta a una base de clientes que no solo está satisfecha, sino que además está dispuesta a actuar como prescriptora.

La satisfacción global con la entidad también se mantiene entre las mejores del mercado, según el análisis de Stiga CX. Este indicador recoge la visión general que el cliente tiene de su banco, integrando tanto la relación diaria como experiencias puntuales con productos concretos o servicios de atención.

Otro elemento que refuerza la posición de Banca March es la valoración del gestor, un aspecto que muchos usuarios siguen considerando clave a la hora de escoger banco. La figura del asesor personal, capaz de conocer la situación financiera concreta del cliente y ayudarle a tomar decisiones a medio y largo plazo, sigue marcando diferencias incluso en un contexto de fuerte digitalización.

Por último, el estudio también reconoce el desempeño de la entidad en compromiso social, donde se sitúa igualmente entre las primeras posiciones. Este tipo de indicadores tienen cada vez más peso en la decisión de muchos usuarios, que valoran que su banco tenga en cuenta criterios de sostenibilidad y responsabilidad en su actividad.

Un modelo de negocio centrado en solvencia, largo plazo y asesoramiento

Modelo de negocio Banca March

La entidad vincula estos resultados a un modelo de negocio que se presenta como diferencial dentro del sistema financiero español, articulado en torno a tres grandes pilares: una elevada solvencia, la búsqueda de rentabilidad a largo plazo y un enfoque de asesoramiento responsable.

En primer lugar, la altísima solvencia aparece como una de las señas de identidad de Banca March. La entidad aspira a seguir siendo el banco más solvente del sistema financiero español, algo que no solo tiene implicaciones regulatorias, sino que repercute directamente en la percepción de seguridad que tienen los clientes sobre sus ahorros e inversiones.

En segundo lugar, el foco en la rentabilidad a largo plazo se traduce en una aproximación menos cortoplacista a la relación con el cliente. La entidad pone el acento en la planificación financiera y patrimonial, tanto de particulares como de empresas, intentando construir vínculos estables en el tiempo, más allá de operaciones aisladas.

El tercer pilar es el asesoramiento responsable, que Banca March asocia con la figura de gestores muy especializados. La entidad afirma que uno de sus objetivos es liderar la industria en tecnología aplicada al asesoramiento, combinando herramientas digitales avanzadas con el criterio profesional de sus equipos.

Este enfoque pretende situar a la entidad en una posición competitiva en segmentos como la banca privada, la banca patrimonial o el acompañamiento a empresas, donde la calidad del consejo y la capacidad para entender las necesidades específicas de cada cliente marcan la diferencia frente a propuestas más estandarizadas.

Formación intensiva y apuesta por el talento interno

Un aspecto que la propia entidad considera determinante para explicar su desempeño en satisfacción de cliente es su apuesta por la formación y el desarrollo profesional de los equipos. Banca March ha impulsado lo que define como una de las mejores escuelas de gestores de banca privada, banca patrimonial y asesoramiento a empresas en España.

Según los datos facilitados por la entidad, la inversión en formación prácticamente triplica la media del sector, lo que sugiere un esfuerzo notable por dotar a sus profesionales de conocimientos técnicos, habilidades de atención al cliente y herramientas actualizadas para el asesoramiento.

Este enfoque formativo se complementa con una filosofía interna que, según la entidad, promueve el desarrollo personal y profesional de sus equipos. La combinación de especialización, estabilidad y posibilidades de crecimiento se percibe como un factor clave para retener talento y asegurar una experiencia de cliente más consistente.

En este contexto, Banca March ha logrado la certificación Top Employer durante ocho años consecutivos, un sello que reconoce sus políticas de recursos humanos y el entorno laboral que ofrece a su plantilla. Este tipo de certificaciones, aunque no se dirigen directamente al cliente final, pueden tener un impacto indirecto en la calidad del servicio, al contribuir a que los profesionales se sientan más comprometidos con el proyecto.

Además, la entidad ha sido reconocida como una de las mejores empresas para trabajar en España en distintos rankings especializados, ocupando posiciones destacadas en listados como Best Workplaces. Estos reconocimientos refuerzan la idea de que la satisfacción del empleado y la del cliente suelen ir de la mano en sectores donde el trato personal sigue siendo determinante.

Todo este conjunto de resultados sitúa a Banca March como una de las entidades mejor valoradas por los clientes en España, especialmente en términos de confianza, solidez y calidad del servicio prestado a través de sus oficinas y canales. Su combinación de solvencia, enfoque a largo plazo y apuesta por el asesoramiento especializado le ha permitido consolidar una posición diferencial dentro del mercado financiero español, en un momento en el que la experiencia de cliente y la percepción de seguridad se han convertido en factores decisivos para elegir banco.


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Tipos de interés del Banco Central Europeo: cómo funcionan y qué efectos tienen


Tipos de interés del Banco Central Europeo

Los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) marcan, en la práctica, el precio del dinero en la eurozona. Aunque suene a algo lejano y técnico, lo que decide el BCE en Fráncfort termina afectando al coste de tu hipoteca, a lo que te pagan por tus ahorros, a cómo se financian los Estados y hasta al comportamiento de las Bolsas.

Cuando el BCE modifica sus tipos oficiales, está usando una de sus herramientas clave de política monetaria para mantener la inflación cerca del 2 % y estabilizar la economía. Sus movimientos no solo importan a economistas y bancos: influyen en el empleo, el crecimiento, el valor del euro, el apetito inversor y, en última instancia, en el día a día de familias y empresas de toda la zona euro.

Qué son los tipos de interés del BCE y por qué importan

Los tipos de interés oficiales del BCE son los tipos que fija y aplica el propio banco central dentro de su marco operativo para cumplir su mandato de estabilidad de precios en la zona euro. Funcionan como una especie de “palanca” que permite encarecer o abaratar la financiación en el conjunto de la economía, tanto en los mercados mayoristas como en los préstamos bancarios a hogares, empresas y administraciones públicas.

Al modificar estos tipos, el BCE influye sobre el coste de financiación y la remuneración del ahorro. Esto alcanza a gobiernos que emiten deuda, compañías que piden crédito para invertir y familias que contratan hipotecas o depósitos. A través de estos canales, las decisiones del BCE acaban afectando al consumo, al ahorro y a la inversión, y, por tanto, a la actividad económica agregada y a la evolución de los precios.

El banco central persigue que la inflación se sitúe en torno al 2 % a medio plazo. Si detecta que los precios suben demasiado rápido, tiende a encarecer el dinero elevando los tipos. Si, por el contrario, ve riesgo de inflación demasiado baja o de deflación, tiende a abaratarlo bajando los tipos o inyectando liquidez adicional en el sistema.

Además de los tipos, el BCE utiliza otras herramientas como los programas de compras de activos (por ejemplo, APP y PEPP), que consisten en adquirir bonos en el mercado para aportar liquidez y contener las primas de riesgo. Sin embargo, los tres tipos oficiales siguen siendo el núcleo duro de su estrategia monetaria.

Los tres tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo

En el marco operativo del Eurosistema se distinguen tres tipos de interés oficiales que actúan como referencias para todo el sistema financiero. Cada uno cumple una función concreta y afecta a plazos distintos de la financiación bancaria.

El primero es el tipo de las operaciones principales de financiación, conocidas como OPF o MRO (Main Refinancing Operations). Son préstamos que el BCE concede semanalmente a las entidades de crédito, generalmente a una semana de plazo. A través de estas operaciones, el banco central suministra liquidez ordinaria al sistema y el tipo aplicado marca el coste básico al que los bancos pueden obtener fondos a corto plazo.

En segundo lugar está la facilidad de depósito, que es la remuneración que el BCE paga a los bancos por dejar su dinero aparcado a un día en el banco central. Este tipo se ha convertido en la referencia clave del mercado monetario a muy corto plazo. Durante años, el BCE mantuvo esta tasa en negativo (desde junio de 2014 hasta julio de 2022), lo que significaba que a las entidades les resultaba costoso mantener exceso de liquidez y se incentivaba que prestaran más a la economía real.

El tercer elemento es la facilidad marginal de crédito, es decir, el tipo que el BCE cobra a los bancos que necesitan financiación a un día de forma urgente. Actúa como una especie de “techo” del corredor de tipos a muy corto plazo, dado que ningún banco debería pagar más en el mercado interbancario de lo que le costaría acudir directamente al BCE a través de esta facilidad.

En la práctica, estos tres tipos forman un corredor de tipos de interés dentro del cual se mueve el precio del dinero en el mercado monetario. Su nivel y su distancia relativa condicionan tanto la demanda de liquidez de los bancos como la remuneración que ofrecen a sus clientes y el coste de los préstamos que conceden.

Situación actual: tipos en pausa y balance en reducción

Tras un ciclo intenso de subidas para combatir el repunte inflacionista de 2022-2023, el BCE ha pasado a una fase de pausa prudente en los tipos de interés. Después de ocho recortes consecutivos de 25 puntos básicos, el tipo de depósito se sitúa en el 2 %, mientras que el tipo de las operaciones principales de financiación se ha fijado en el 2,15 % y la facilidad marginal de crédito en el 2,40 %.

La institución considera que este nivel de tipos encaja con un entorno en el que la inflación converge hacia el 2 %. Según las proyecciones de los expertos del Eurosistema, la inflación general se situaría, de media, en el 2,1 % en 2025, el 1,9 % en 2026, el 1,8 % en 2027 y el 2,0 % en 2028. Para la inflación subyacente (sin energía ni alimentos), las cifras previstas son del 2,4 % en 2025, 2,2 % en 2026, 1,9 % en 2027 y 2,0 % en 2028.

Por el lado de la actividad, el BCE estima un crecimiento moderado pero algo más sólido que en proyecciones previas: en torno al 1,4 % en 2025, 1,2 % en 2026 y de nuevo 1,4 % tanto en 2027 como en 2028. Este avance estaría impulsado sobre todo por la demanda interna, apoyada en un mercado laboral todavía resistente y en unas condiciones financieras menos restrictivas que en los momentos más duros del ciclo de endurecimiento.

El Consejo de Gobierno ha dejado claro que no quiere comprometerse con ninguna senda concreta de tipos. En su comunicación insiste en que aplicará un enfoque dependiente de los datos, evaluando reunión a reunión la trayectoria de la inflación, la dinámica de los salarios, la situación económica y la intensidad de la transmisión de la política monetaria.

Paralelamente, el BCE continúa reduciendo de forma gradual las carteras de deuda adquiridas bajo el Asset Purchase Programme (APP) y el Pandemic Emergency Purchase Programme (PEPP). Ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo, de modo que el tamaño del balance disminuye a un ritmo previsible, sin necesidad de vender activos activamente en el mercado.

De los tipos al balance: el nuevo centro de gravedad de la política monetaria

En los últimos años, la estrategia del BCE ha pasado de centrarse casi exclusivamente en el precio del dinero a dar un peso creciente a la gestión del balance y de la liquidez. Tras una década de compras masivas de bonos y reservas abundantes, el banco central está revirtiendo de manera gradual ese entorno de liquidez sobrada para volver a un régimen de reservas más escasas.

Desde los máximos alcanzados en 2022, el volumen total de activos en los programas APP y PEPP ha descendido desde más de 3,2 billones de euros hasta alrededor de 2,69 billones en septiembre de 2025, con una reducción cercana a los 30.000 millones mensuales. Este proceso, conocido como ajuste cuantitativo o QT, retira liquidez del sistema sin modificar directamente los tipos oficiales.

La retirada progresiva del BCE como comprador neto de deuda tiene efectos financieros y fiscales importantes. Por un lado, devuelve protagonismo a los inversores privados y permite que las primas de riesgo soberano reflejen mejor las diferencias de solvencia entre países. Por otro, obliga a los Estados a financiarse íntegramente en el mercado, sin el apoyo permanente que suponían las reinversiones del banco central.

Para la banca, un entorno de liquidez menos holgada implica que resulta más necesario gestionar activamente las reservas y el colateral. Esto está reactivando el mercado interbancario, prácticamente adormecido durante la fase de exceso de reservas, y devuelve al tipo de depósito un papel más central como referencia del coste de la liquidez a muy corto plazo.

El BCE está optando por una reducción pasiva del balance: deja vencer los bonos sin reinvertir, pero evita ventas aceleradas que podrían generar tensión en las curvas de tipos nacionales. A medio plazo, el desmontaje del APP será un elemento clave para volver a un entorno en el que los tipos del mercado contengan más información sobre las expectativas de inflación y el riesgo percibido.

Ciclo de subidas, recortes y pausa: por qué el BCE frena ahora

En apenas tres años, la política monetaria europea ha pasado de un endurecimiento histórico a una secuencia larga de recortes. Primero, el BCE llevó los tipos a niveles muy restrictivos para cortar un episodio inflacionista que amenazaba con desanclar expectativas. Posteriormente, cuando la inflación comenzó a moderarse y el impulso restrictivo empezó a pesar sobre el crédito y la actividad, inició una fase de normalización con bajadas graduales.

Las subidas de 2022-2023 llevaron la facilidad de depósito hasta el 3,75 %, un nivel que ayudó a contener el repunte de precios, pero también provocó una contracción del crédito al sector privado durante varios trimestres. Las encuestas mostraban un endurecimiento notable de las condiciones de concesión de préstamos y un freno en la inversión empresarial y el consumo.

A medida que se fueron notando los efectos retardados de ese endurecimiento, el BCE cambió su diagnóstico: el riesgo ya no era tanto un sobrecalentamiento de la demanda, sino una posible fase de estancamiento. Sus modelos señalaban que la actividad se estaba volviendo más sensible al nivel de los tipos que la propia inflación, lo que justificó los recortes sucesivos aplicados en 2024 y 2025.

Sin embargo, los datos más recientes apuntan a que el margen para seguir bajando tipos se ha reducido. El crédito ha dejado de caer, el consumo repunta poco a poco y los salarios siguen creciendo por encima de la productividad, empujando al alza los precios de los servicios. Esta inflación de servicios, más ligada a costes laborales, se muestra más rígida y limita el beneficio de nuevos estímulos monetarios.

En este escenario, continuar rebajando los tipos tendría una utilidad económica marginal y podría generar más efectos secundarios negativos que beneficios: reactivar la búsqueda de riesgo en los mercados, debilitar los incentivos a la consolidación fiscal y poner en entredicho la credibilidad antiinflacionista ganada en los últimos años.

Por qué no compensa seguir bajando tipos (y cuándo podrían subir)

El nivel actual del 2 % en la facilidad de depósito se percibe como un punto de equilibrio transitorio. No es un tipo completamente neutral, pero sí un rango que permite mantener las expectativas de inflación ancladas sin asfixiar el crecimiento ni causar tensiones excesivas en la financiación de los Estados más endeudados.

La transmisión de nuevas bajadas de tipos hacia el crédito privado parece limitada. Las empresas toman sus decisiones de inversión en función de las expectativas de rentabilidad y de la confianza en la recuperación, más que por pequeños cambios en el coste de la financiación. Los hogares, por su parte, ya han reajustado sus hipotecas y patrones de consumo al entorno actual de tipos, de modo que un recorte adicional no necesariamente se traduciría en más gasto.

En cambio, los Estados serían los principales beneficiarios de abaratar aún más la financiación. Con rentabilidades soberanas todavía contenidas, un descenso adicional en los tipos aliviaría la carga de intereses de la deuda pública precisamente cuando la política fiscal debería virar hacia la consolidación. En una unión monetaria con múltiples tesoros nacionales, un estímulo monetario que reduzca tanto la disciplina de mercado sobre la deuda puede generar tensiones institucionales.

Además, tipos demasiado bajos durante demasiado tiempo ya demostraron en el pasado que fomentan distorsiones financieras: compresión artificial de primas de riesgo, sobrevaloración de algunos segmentos de deuda corporativa, márgenes bancarios presionados y dependencia excesiva de la liquidez del banco central. Volver a ese escenario sería contradictorio con el proceso actual de normalización monetaria.

Por todo ello, el BCE no descarta, si la inflación subyacente se mantiene obstinadamente por encima del 2 % o los salarios siguen acelerándose, plantear una subida moderada de tipos a medio plazo. No se trataría de un nuevo ciclo agresivo, sino de un ajuste simbólico que refuerce su credibilidad antiinflacionista sin dañar de forma significativa la recuperación.

El 2 % como rango operativo y ancla de credibilidad

En la nueva etapa de la política monetaria europea, el nivel del 2 % se ha consolidado como una referencia operativa central. A estos tipos, los márgenes de la banca se han estabilizado tras años de tipos negativos y el canal de transmisión vuelve a apoyarse en herramientas convencionales, sin necesidad de medidas extraordinarias como programas masivos de compras.

El crédito al sector privado ha dejado de caer, pero tampoco se ha disparado, lo que indica que la política monetaria mantiene todavía un sesgo ligeramente restrictivo compatible con la convergencia gradual de la inflación al objetivo. El equilibrio es frágil: tipos más bajos podrían incentivar de nuevo el endeudamiento excesivo de algunos Estados, mientras que tipos más altos tensionarían la deuda pública de las economías más vulnerables y podrían fragmentar la transmisión entre países.

En ese contexto, el 2 % funciona como un rango de compromiso entre estabilidad de precios, estabilidad financiera y sostenibilidad fiscal. No es el “tipo perfecto” en términos teóricos, pero sí un punto en el que el BCE puede permanecer el tiempo suficiente como para evaluar si las inercias salariales y la rigidez de algunos gastos públicos exigen, o no, nuevos ajustes.

Las actas de las reuniones recientes apuntan a cierta preferencia por mantener los tipos estables durante un periodo prolongado, siempre que no haya perturbaciones fuertes. El BCE recalca que no se compromete con una senda predeterminada, pero la orientación actual es de paciencia vigilante: observar la evolución de los datos y actuar solo cuando sea realmente necesario.

Al mismo tiempo, el organismo mantiene herramientas como el Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI), diseñado para contrarrestar movimientos desordenados en los mercados de deuda que puedan obstaculizar la transmisión de la política monetaria. Este instrumento refuerza la capacidad del BCE para mantener el control del proceso de normalización sin poner en riesgo la cohesión financiera de la eurozona.

Riesgos, divergencias y marco global

Uno de los grandes retos actuales es la persistencia de una inflación subyacente más pegajosa de lo esperado, en especial en el componente de servicios. Mientras que los precios de la energía y muchos bienes industriales se han moderado gracias a la normalización de las cadenas de suministro, los salarios nominales crecen todavía por encima del 3 % interanual en la zona euro, manteniendo vivas las presiones de costes.

Este diferencial entre la evolución de los salarios y la productividad apunta a que la fase más sencilla de la desinflación, impulsada por la caída de los shocks de oferta, habría quedado atrás. A partir de ahora, la convergencia al objetivo del 2 % dependerá más de la moderación de la demanda interna y de la capacidad de las empresas para absorber parte de los aumentos de costes sin trasladarlos íntegramente a precios.

En los mercados de deuda, se observa un ligero repunte de las rentabilidades a largo plazo. El bono alemán a diez años ronda el 2,6 %, mientras que el italiano se sitúa cerca del 4 %, reabriendo en cierta medida el diferencial norte-sur. Esta dinámica está relacionada tanto con la reducción del balance del BCE como con la percepción de riesgos geopolíticos persistentes y posibles cambios en la política fiscal de algunos países.

El contexto internacional tampoco ayuda a rebajar la incertidumbre. Las tensiones comerciales y geopolíticas, junto con el riesgo de correcciones bruscas en los mercados bursátiles, especialmente en segmentos ligados a la inteligencia artificial en Estados Unidos, podrían trasladar volatilidad a Europa. El BCE es consciente de que un shock externo de confianza puede endurecer las condiciones financieras y reducir el crédito incluso sin cambios en sus tipos oficiales.

Finalmente, las divergencias entre países de la eurozona siguen condicionando el margen de actuación del banco central. Las economías del norte, con mayor peso de hipotecas a tipo fijo y menores niveles de deuda pública, soportan mejor los cambios en los tipos oficiales. Las del sur, donde predominan las hipotecas a tipo variable y la deuda pública es más elevada, son mucho más sensibles a cada movimiento. Esta heterogeneidad en la transmisión obliga al BCE a calibrar sus decisiones casi con bisturí.

Tipos del BCE, economía real y bolsillo del ciudadano

Aunque todo esto pueda sonar a debates para especialistas, las decisiones de Fráncfort tienen una traducción directa sobre el bolsillo de los ciudadanos. Cuando el BCE sube los tipos, los bancos encarecen sus préstamos y son más selectivos al conceder crédito. Pedir una hipoteca, un préstamo personal o financiación para una empresa se vuelve más caro y, en muchos casos, más difícil.

En sentido contrario, cuando el BCE recorta los tipos, se abarata el coste de financiación para hogares y empresas. Las hipotecas con interés variable o mixto se revisan a la baja con el tiempo, la demanda de crédito suele repuntar y las empresas encuentran más fácil financiar sus proyectos de inversión. Eso sí, el resultado final depende también de la confianza y de las expectativas sobre la economía, no solo del tipo nominal.

Las subidas y bajadas de tipos impactan directamente en el euríbor y otros índices de referencia usados en hipotecas a tipo variable. Si tienes una hipoteca referenciada a un índice variable, las alzas de tipos tienden a aumentar tu cuota en la siguiente revisión. Si los tipos bajan, lo normal es que la cuota acabe reduciéndose, aunque con cierto retraso respecto a las decisiones del BCE.

Las decisiones del banco central también se notan en los productos de ahorro. Con tipos más altos, los bancos tienden a ofrecer mejores intereses en depósitos y cuentas remuneradas, y la deuda pública suele pagar cupones más atractivos. Con tipos muy bajos, ocurre justo lo contrario: la remuneración del ahorro cae, lo que empuja a muchos inversores a asumir más riesgo para obtener algo de rentabilidad.

En los mercados financieros, una subida de tipos puede fortalecer el valor del euro, al hacer más atractivos los activos denominados en la moneda única para los inversores internacionales, mientras que puede presionar a la baja las cotizaciones bursátiles, al encarecer el coste del capital para las empresas. Una bajada de tipos tiende a producir el efecto contrario: euro más débil y bolsas más animadas, aunque siempre sujeto a otros factores globales.

Cómo decide el BCE y qué podemos esperar

La política monetaria de la eurozona la marca el Consejo de Gobierno del BCE, en el que se sientan los miembros del Comité Ejecutivo y los gobernadores de los bancos centrales nacionales del área del euro. Se reúnen aproximadamente cada seis semanas para evaluar la situación económica y financiera y para decidir el nivel apropiado de los tipos oficiales y otras medidas.

En estas reuniones, se analizan al detalle indicadores de inflación, crecimiento, mercado laboral, crédito, salarios y situación global. También se revisan las proyecciones de los expertos del Eurosistema y se debate la valoración de los riesgos. El BCE insiste en que sus decisiones son “dependientes de los datos”, es decir, no siguen una regla rígida, sino que se adaptan a la información disponible en cada momento.

La guía actual es mantener una actitud paciente pero no pasiva. Mientras las proyecciones sigan apuntando a que la inflación se estabilizará en torno al 2 % y el crecimiento no se desvíe de forma brusca, la institución ve razonable mantener los tipos en el entorno actual. Si surgiera un shock negativo fuerte, podría flexibilizar la reducción del balance o, en último término, ajustar los tipos. Si, por el contrario, la inflación subyacente se enquista por encima del objetivo, una subida moderada volvería a estar sobre la mesa.

Al mismo tiempo, el BCE se reserva la posibilidad de ajustar todos sus instrumentos para asegurar que la inflación converge a su objetivo y que la transmisión de la política monetaria funciona correctamente en todos los países. Esto incluye desde la modificación del corredor de tipos hasta cambios técnicos en las operaciones de liquidez o el uso de instrumentos específicos para contener episodios de fragmentación financiera.

Para los ciudadanos, la clave es entender que las decisiones del Banco Central Europeo no son un fin en sí mismo, sino un medio para garantizar un entorno de precios estables, crecimiento sostenible y estabilidad financiera. Aunque a corto plazo puedan incomodar —por ejemplo, encareciendo las hipotecas—, su objetivo último es evitar escenarios mucho peores, como inflaciones descontroladas, crisis de deuda o recesiones profundas.

En este momento, la combinación de un tipo de depósito en el 2 %, un balance en reducción y unas previsiones de inflación cercanas al objetivo dibuja un escenario en el que la prioridad del BCE es consolidar la normalización, manteniendo suficiente flexibilidad para reaccionar a sobresaltos económicos o geopolíticos sin perder de vista su mandato principal.


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Así opera la banda que roba móviles y vacía cuentas bancarias en Alicante


Robo de móviles y fraude bancario en Alicante

La Policía Nacional ha desarticulado en Alicante una banda especializada en el robo de teléfonos móviles para vaciar cuentas bancarias, un tipo de delito que combina el hurto tradicional con técnicas de fraude digital cada vez más refinadas. La investigación sitúa a cuatro jóvenes, de entre 20 y 34 años, como presuntos responsables de una serie de robos cometidos a las puertas de locales de ocio de alto nivel económico.

Según los datos recabados por los investigadores, el grupo criminal habría logrado defraudar más de 12.500 euros mediante transferencias, pagos con tarjeta y Bizum, aprovechando el acceso a la banca online de las víctimas tras hacerse con sus móviles. Además, llegaron a intentar mover otros 12.300 euros que no llegaron a consumarse por la actuación de los sistemas antifraude de las entidades financieras.

Una banda joven y organizada que actuaba de madrugada

Modus operandi de robo de móviles y fraude bancario

Los detenidos forman parte de una misma organización criminal asentada en Alicante y con un método de actuación muy definido. Elegían como escenario las inmediaciones de bares y locales de ocio nocturno de categoría alta, coincidiendo con la hora de cierre, cuando los clientes abandonaban el establecimiento y la vigilancia era menor.

El perfil de las víctimas era bastante homogéneo: personas de alto poder adquisitivo que salían de establecimientos selectos y portaban teléfonos móviles de gama alta. Los miembros de la banda se acercaban a ellas simulando estar desorientados, con una actitud aparentemente cordial y sin generar desconfianza.

Mientras uno de los integrantes entablaba conversación y planteaba la excusa, otros miembros del grupo permanecían atentos en segundo plano, vigilando los movimientos y cubriendo la zona para garantizar la huida. A escasos metros, un vehículo con el motor en marcha esperaba para facilitar la fuga inmediata tras el robo.

Los agentes han constatado que existía un reparto de funciones muy claro en la organización: captador de la víctima, observador del código de desbloqueo, ejecutor del tirón del móvil y conductor del coche de apoyo. Esta coordinación les permitía actuar con rapidez y minimizar el riesgo de ser sorprendidos.

El “engaño del hotel”: así lograban el patrón de desbloqueo

El método empleado por la banda se basaba en un pretexto tan simple como efectivo: pedir ayuda para encontrar un hotel. Los presuntos ladrones se acercaban a sus objetivos asegurando que no conocían la ciudad y solicitando indicaciones para llegar a un supuesto alojamiento cercano.

En muchos casos, las víctimas, de forma amable, desbloqueaban su propio teléfono para buscar la dirección en el mapa o en un navegador. Ese gesto, aparentemente inocente, era el momento clave para los delincuentes, que se fijaban con detalle en el patrón de dibujo, el PIN o el código numérico usado para abrir el terminal.

Una vez memorizado el sistema de acceso, los sospechosos ejecutaban el siguiente paso del plan: arrebatar el móvil de las manos de la víctima y escapar corriendo hacia el coche de apoyo que les esperaba con el motor encendido en las inmediaciones. Todo ocurría en cuestión de segundos, lo que dificultaba la reacción inmediata de los perjudicados.

El engaño, ya bautizado por los investigadores como el “engaño del hotel”, se repetía con ligeras variaciones, pero siempre con el mismo objetivo: ver el desbloqueo del dispositivo sin despertar sospechas. La propia disposición de las víctimas a colaborar y la hora avanzada de la madrugada jugaban a favor de la banda.

Para muchas de las personas afectadas, en un primer momento el incidente se percibía como un simple robo de móvil, sin llegar a imaginar que el verdadero daño llegaría después, cuando los ladrones empezaran a operar con sus cuentas bancarias.

Del móvil robado al saqueo de la cuenta bancaria

Una vez que la banda se hacía con el teléfono y conocía el código de acceso, comenzaba la fase más lucrativa del delito: el fraude financiero a través de la banca online y las aplicaciones de pago. Los presuntos autores no perdían el tiempo y empezaban a manipular el dispositivo apenas unos minutos después del robo.

Con el móvil desbloqueado, accedían a las apps de banca digital y a las carteras electrónicas instaladas en el terminal. Desde allí realizaban diferentes tipos de operaciones: transferencias a cuentas controladas por el grupo, pagos con tarjeta mediante plataformas de pago móvil y envíos de dinero a través de Bizum.

Este tipo de delitos se veía favorecido por un factor clave: el tiempo. Al no disponer del teléfono, las víctimas no recibían notificaciones ni alertas de seguridad de sus bancos, lo que proporcionaba a los delincuentes una ventana de varias horas para operar con relativa tranquilidad.

La mayoría de las denuncias no se presentaban hasta la mañana siguiente, cuando los afectados acudían a una comisaría pensando que solo habían perdido el móvil o se lo habían quitado en un descuido. Para entonces, en muchos casos, ya se habían realizado numerosos cargos y transferencias desde sus cuentas.

En algunos episodios, fueron los propios familiares quienes advirtieron de movimientos extraños en las cuentas bancarias, al recibir avisos en otros dispositivos o revisar los extractos por internet. Fue en ese momento cuando muchos perjudicados tomaron conciencia de que el robo del móvil tenía un alcance económico mucho mayor.

Más de 12.500 euros defraudados y 12.300 euros bloqueados

El análisis de todas las operaciones sospechosas ha permitido a los investigadores de la Policía Nacional en Alicante cuantificar el fraude efectivo en algo más de 12.500 euros. Esa cantidad se habría obtenido mediante pequeñas y medianas transferencias, pagos con tarjeta virtual y múltiples envíos por Bizum realizados en un corto espacio de tiempo.

Además, la banda intentó ejecutar otras transferencias adicionales por un total aproximado de 12.300 euros. Estas no llegaron a completarse gracias a los sistemas de detección antifraude de las entidades financieras, que bloquearon o paralizaron las operaciones al detectar patrones anómalos.

Una vez las víctimas contactaban con sus bancos y se procedía al bloqueo de cuentas y tarjetas, los presuntos estafadores dejaban de insistir en esos perfiles y se centraban en nuevos objetivos. El dispositivo perdía su interés como herramienta de fraude financiero en el momento en que dejaba de permitir operaciones.

A pesar de que la cifra económica confirmada ya es relevante, los investigadores no descartan que pueda haber más afectados que aún no hayan vinculado el robo de su móvil con operaciones posteriores. La Policía mantiene abiertas las vías para que posibles nuevas víctimas se personen y aporten información.

La coordinación entre unidades policiales y departamentos de seguridad de diferentes bancos ha sido esencial para reconstruir la secuencia de los movimientos de dinero y vincularlos con los teléfonos sustraídos, lo que ha permitido apuntalar las pruebas contra los detenidos.

El destino de los móviles: mercado negro y eliminación de pruebas

Una vez explotada la vertiente financiera, los teléfonos robados seguían reportando beneficios a la organización. Los terminales, muchos de ellos de alta gama, eran introducidos en el mercado negro tras ser reseteados o manipulados para dificultar su rastreo.

De este modo, la banda obtenía un segundo rendimiento económico a partir del propio dispositivo, al tiempo que se deshacía de posibles pruebas físicas que pudieran vincularlos con los delitos. La venta clandestina de estos móviles se convertía así en el punto final del ciclo delictivo.

La investigación apunta a que los aparatos podían acabar en canales de reventa informal dentro y fuera de España, donde se comercializan a precios muy por debajo de su valor de mercado. Este tipo de circuitos ilegales dificulta la recuperación de los terminales por parte de los legítimos propietarios.

Los agentes insisten en que, aunque el foco mediático se centre en el saqueo de las cuentas bancarias, el robo de móviles de alta gama sigue siendo en sí mismo un negocio rentable para estas organizaciones. La combinación de ambas vías de beneficio multiplica el atractivo de este tipo de delitos.

En el marco de la operación, la Policía Nacional ha intervenido diverso material vinculado con la actividad delictiva, incluidos teléfonos, tarjetas SIM y documentación que podría ayudar a esclarecer otros casos similares ocurridos en la zona.

Detenciones y cargos: hurto, estafa y organización criminal

Tras varias semanas de seguimiento, análisis de denuncias y rastreo de operaciones bancarias, la Policía Nacional ha logrado identificar, localizar y detener a los cuatro presuntos miembros de la banda en la ciudad de Alicante. Los arrestados tienen edades comprendidas entre los 20 y los 34 años.

A los detenidos se les atribuyen al menos delitos de hurto, estafa y pertenencia a organización criminal. Las diligencias practicadas reflejan que no se trata de actuaciones aisladas, sino de una actividad continuada y estructurada con un claro ánimo de lucro.

La investigación ha permitido acreditar que los implicados actuaban de forma coordinada, con una planificación previa de los lugares, horarios y víctimas potenciales. Esta forma de proceder refuerza la consideración de que se trata de un grupo organizado y no de delincuentes ocasionales.

Los agentes han remitido todas las actuaciones al juzgado de guardia, que deberá determinar las medidas cautelares y la continuación del procedimiento penal. No se descarta que la causa pueda ampliarse si aparecen nuevas denuncias o se vinculan otros hechos similares al mismo grupo.

Fuentes policiales subrayan que este tipo de operaciones buscan no solo detener a los autores concretos, sino también lanzar un mensaje disuasorio frente a organizaciones que combinan el robo físico con el fraude tecnológico.

Recomendaciones de seguridad para evitar este tipo de fraudes

Ante el aumento de casos en los que el robo del móvil se convierte en puerta de entrada a la banca online, la Policía Nacional ha difundido una serie de consejos básicos de seguridad para la ciudadanía. El objetivo es reducir las oportunidades de los delincuentes y minimizar el impacto en caso de sustracción del dispositivo.

En primer lugar, se recomienda evitar mostrar el código de desbloqueo en presencia de desconocidos, especialmente en la vía pública o en lugares con mucha gente. En caso de que alguien pida usar el teléfono o solicitar ayuda para una consulta, es preferible no desbloquear el terminal delante de esa persona.

También se aconseja activar medidas adicionales de protección, como desbloqueo biométrico (huella o reconocimiento facial), límites en los importes de Bizum y tarjetas, así como notificaciones inmediatas para cualquier movimiento bancario. Estas alertas pueden recibirse también por correo electrónico u otros canales alternativos.

Si se produce el robo o la pérdida del móvil, los expertos insisten en la importancia de contactar de inmediato con la entidad bancaria para bloquear accesos, tarjetas y posibles operaciones desde el dispositivo. Paralelamente, es fundamental presentar denuncia ante la Policía con el mayor detalle posible.

Por último, resulta recomendable mantener el software del teléfono y de las aplicaciones financieras siempre actualizado, revisar con frecuencia los movimientos de las cuentas y desconfiar de situaciones extrañas en las que un desconocido pida acceso a nuestro terminal bajo cualquier excusa.

Este caso en Alicante ilustra cómo el robo de móviles puede convertirse en una puerta directa al dinero de las víctimas cuando se combina con ingeniería social y acceso a la banca online. La rápida intervención policial, la cooperación con las entidades financieras y la precaución de los usuarios se han revelado claves para frenar una dinámica delictiva que mezcla el viejo tirón de bolso con las nuevas formas de fraude digital.


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La economía, nuevo aliado ante Trump

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Una vez más, el presidente Trump parece haberse retractado. El giro narrativo ha coincidido con el envío de tropas europeas al territorio ártico y el anuncio por Bruselas de una batería de aranceles en represalia al intento de anexión de Groenlandia. Pero estos factores no han sido los más determinantes, ya que pesan poco frente a las asimetrías de poder y a la tenaz fragmentación europea que entorpece cualquier decisión.

Son los mercados los que, al igual que ocurrió después del llamado día de la “liberación”, han actuado como cortafuegos para doblegar el unilateralismo de la primera potencia mundial. Esta semana se multiplicaron las señales inequívocas de un conato de sacudida financiera: depreciación súbita del dólar, caída de Wall Street y, de manera coincidente, pérdida de confianza de los inversores en relación a la calidad de la deuda del Tesoro norteamericano. 

Semejante llamada de atención ha motivado que EE. UU. se alejara de las soluciones más radicales, abriéndose a negociar. Sin embargo, el conflicto no ha desaparecido y el desenlace es todavía incierto, pero sus entresijos aportan lecciones relevantes para la política económica europea y española.

En primer lugar, es ya una evidencia que la estabilidad financiera de EE. UU. depende de la buena voluntad de los ahorradores extranjeros, entre los que destacan los europeos. El volumen acumulado de recursos invertidos por Europa en los mercados financieros de la principal potencia mundial, o posición de inversión en cartera, supera los 7,2 billones de euros, es decir, casi el 46% del PIB de la eurozona. La cartera española, aun no siendo la principal, se eleva a 127.000 millones. En sentido inverso, la entrada de inversión en cartera procedente de EE UU no llega a los 4 billones de euros, de modo que la posición neta es de 3,2 billones a favor de Europa. Este saldo netamente favorable, revelador de la dependencia del exterior para financiar la enorme bola de deuda pública que se acumula del otro lado del Atlántico, ha aflorado como una palanca eficaz para constreñir la acción del ejecutivo republicano.


Ahora bien, y esta es una segunda lección, no hay que sobreestimar nuestra capacidad disuasoria en materia financiera, ya que Europa adolece de una situación de exceso de ahorro frente a la debilidad de la inversión: por definición, este desequilibrio trae consigo una salida de capital hacia otros lugares. Por tanto, el problema de fondo radica en la falta de inversión y de dinamismo del bloque comunitario, algo que no se soluciona con los desvaríos de EE. UU. A falta de iniciativas y de reformas que potencien la inversión tanto a nivel europeo como en cada país –también en España— seguiremos perdiendo ahorro de manera inexorable. Ahondando más, la debilidad de la inversión procede sobre todo del sector privado ya que el público ha incrementado su aportación, particularmente en España.

La salida de inversión directa
extranjera es otro síntoma del desequilibrio. El volumen de activos productivos
acumulados por las empresas europeas en territorio norteamericano supera ya los
3 billones de euros, frente a 2,6 billones en sentido inverso, de modo que la
posición neta equivale al 2,2% del PIB comunitario. La misma situación de
salida de inversión directa prevalece en España, con una posición neta incluso
mayor, del 3,2% del PIB. En otras palabras, Europa invierte más en el tejido
productivo de la primera potencia mundial de lo que recibe.

De momento, ni los aranceles
de Trump ni el dique de contención de los mercados han alterado esta tozuda realidad.
La buena noticia es que la economía española resistir bien en un contexto
geopolítico tan complejo. La dificultad sigue estando en la falta de consenso
para afrontar los desafíos internos y reforzar la respuesta europea ante un
sistema multilateral moribundo.

BALANZA | El superávit de las cuentas externas españolas se mantiene, pese a la acumulación de adversidades como la guerra arancelaria, la languidez del mercado europeo o el deterioro de la competitividad que entraña el diferencial de inflación frente a la zona euro. La balanza por cuenta corriente –que registra la diferencia entre los ingresos procedentes del exterior y los pagos—arrojó un saldo positivo hasta octubre cercano a 47.000 millones de euros, siendo esta la mejor cifra para este periodo de la serie histórica. El sólido superávit de los servicios turísticos y no turísticos ha sido un factor clave en este resultado.

Este artículo se publicó originalmente en el diario El País.

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Telecom y Banco Macro se unen en Personal Pay


Alianza Telecom Banco Macro Personal Pay

La alianza entre Telecom Argentina y Banco Macro en torno a Personal Pay supone uno de los movimientos corporativos más relevantes del ecosistema fintech argentino de los últimos años. Con una operación valuada en 75 millones de dólares por el 50% de la billetera digital, ambas compañías buscan combinar la capilaridad de un gran banco con la agilidad tecnológica y la base de usuarios de una fintech integrada en una operadora de telecomunicaciones.

Este acuerdo se inscribe en una tendencia que ya se observa en otros mercados, incluida Europa, donde bancos tradicionales y firmas tecnológicas vienen tejiendo alianzas para construir ecosistemas de pagos y servicios financieros más amplios. En el caso de Personal Pay, el movimiento pretende reforzar la competencia frente a otros actores relevantes del mercado y, al mismo tiempo, acelerar la inclusión financiera a través de soluciones digitales accesibles.

Detalles clave de la operación entre Telecom y Banco Macro


Acuerdo estratégico Banco Macro Telecom

El núcleo del acuerdo consiste en que Banco Macro adquiere el 50% del capital de Personal Pay, la billetera virtual del ecosistema Personal, propiedad de Telecom Argentina. La transacción se cerró por un importe de USD 75 millones, lo que implica una valoración de unos 150 millones de dólares para la fintech, una cifra que el mercado interpretó como una señal de confianza en el potencial de crecimiento de la plataforma.

La operación se comunicó como parte de un plan de expansión y diversificación de Banco Macro, que busca ganar peso en el negocio digital sin renunciar a su infraestructura física y su rol como entidad de referencia en el sistema financiero argentino. Para Telecom, el movimiento supone monetizar parcialmente el desarrollo de su billetera, mantener el control compartido y ganar un socio financiero con músculo regulatorio y capacidad de crédito.

Según los comunicados institucionales, la alianza fue formalizada en Buenos Aires y está sujeta a las aprobaciones regulatorias correspondientes, entre ellas la revisión de la autoridad de Defensa de la Competencia y la adecuación a las normativas del Banco Central para los proveedores de servicios de pago y la eventual oferta de productos crediticios.

En paralelo, se anunció que Personal Pay tramitará su registro como Proveedor de Servicios de Iniciación (PSI) ante el Banco Central. Esta figura permite a la billetera operar y canalizar servicios bancarios sin transformarse en banco propiamente dicho, un esquema similar al de otras soluciones impulsadas desde el sector financiero tradicional.

Cómo queda Personal Pay tras la entrada de Banco Macro

Billetera digital Personal Pay y Banco Macro

Personal Pay, lanzada en torno a 2022 como billetera digital del ecosistema de servicios de Telecom, ha ido consolidando una base de usuarios que ya supera los 4,7 millones de clientes en Argentina, según datos recientes difundidos por la compañía. Una parte significativa de estos usuarios utiliza la plataforma para pagos cotidianos, recargas y gestión de consumos vinculados a los servicios de telecomunicaciones.

Además de los pagos, la billetera ofrece funciones de ahorro e inversión en fondos comunes, con millones de clientes que canalizan parte de su dinero a través de la app. Estas herramientas la han convertido en uno de los casos más comentados de finanzas embebidas en la región, aprovechando la integración con otros servicios de Personal y la presencia de Telecom en todo el país.

Con la incorporación de Banco Macro como socio, el objetivo es que Personal Pay pueda sumar productos financieros típicamente bancarios, como cuentas remuneradas, plazos fijos, líneas de crédito y, previsiblemente, mayor acceso a operaciones en moneda extranjera, todo ello dentro de un entorno digital que los usuarios ya conocen.

La gestión de la compañía quedará compartida entre las dos partes: el equipo directivo de Personal Pay integrará ejecutivos de Telecom y de Banco Macro en proporciones equivalentes. Está previsto que Martín Heine continúe como CEO de la fintech, mientras que el directorio será presidido inicialmente por Juan Parma, máximo responsable ejecutivo de Banco Macro.

Objetivos de la alianza: más servicios y mayor inclusión financiera

El discurso oficial de ambas compañías coincide en subrayar que el acuerdo busca ampliar el abanico de servicios financieros disponibles para los usuarios de Personal Pay, reforzando la usabilidad de la billetera con productos respaldados por un banco de gran tamaño. Esto incluye una expansión de la oferta de crédito, mayores alternativas de ahorro y posibles soluciones en dólares, un campo en el que las billeteras no bancarias suelen enfrentar más limitaciones.

Desde la perspectiva de Banco Macro, el movimiento encaja en una estrategia de crecimiento en segmentos de clientes más digitales, que demandan experiencias ágiles y sencillas desde el móvil, similares a las que ofrecen las grandes fintech globales. Al asociarse con Telecom, el banco accede de golpe a millones de usuarios ya bancarizados o en proceso de inclusión financiera, con potencial de cruzar datos y personalizar ofertas.

Para Telecom, la alianza refuerza la apuesta por su vertical fintech dentro del ecosistema Personal, consolidando a la billetera como una pieza clave de su estrategia de servicios digitales. La compañía ha venido integrando pagos, contenidos, comunicaciones y otros servicios en una misma propuesta, de forma similar a lo que plantean algunos operadores en Europa con sus propias soluciones de pago.

De cara a los consumidores, la intención declarada es mejorar la experiencia de usuario en pagos, ahorro, financiación y consumo, simplificando procesos y ofreciendo herramientas más completas en una sola app. A medio plazo, la compañía prevé enriquecer la oferta con productos híbridos entre banca y fintech, adaptados a los hábitos de pago digitales que se han consolidado en los últimos años.

El contexto: integración banca-fintech en Argentina y Europa

La operación entre Telecom y Banco Macro se produce en un entorno donde la convergencia entre banca tradicional y fintech se ha vuelto casi una constante. En América Latina y en Europa, se han multiplicado los acuerdos entre entidades financieras, operadores de telecomunicaciones y plataformas tecnológicas para aprovechar sinergias y reducir tiempos de salida al mercado.

En la práctica, este tipo de alianzas combina tres elementos fundamentales: la base de clientes y la capilaridad comercial de bancos y telcos, la capacidad de innovación de las fintech y el marco regulatorio que aportan las entidades supervisadas. El resultado, cuando el encaje es exitoso, suele traducirse en experiencias de usuario más fluidas, mayor inclusión financiera y productos personalizados.

En Europa, muchas entidades han optado por lanzar o adquirir neobancos y billeteras que operan de forma casi independiente, pero conectadas al balance y a la infraestructura regulada de la matriz. También es habitual que los bancos integren soluciones de pago en colaboración con grandes tecnológicas o fintech especializadas, para no quedar rezagados en un terreno dominado por la innovación constante.

El caso de Personal Pay sigue esa senda: una telco con una base masiva de usuarios se apoya en un banco tradicional para reforzar el componente financiero y regulatorio de su propuesta, mientras mantiene el énfasis en la interfaz y la experiencia digital. Para el regulador, este esquema ofrece la ventaja de que buena parte del riesgo financiero queda bajo el paraguas de una entidad supervisada.

Reacciones del mercado y desafíos a futuro

El anuncio de la venta del 50% de Personal Pay tuvo un impacto inmediato en los mercados: las acciones de Telecom Argentina en Wall Street registraron subidas de dos dígitos tras conocerse la operación, reflejando el entusiasmo de los inversores por la valoración lograda y por el potencial de crecimiento futuro de la billetera.

Para los analistas, la valuación implícita de unos 150 millones de dólares constituye una señal de que el negocio de pagos digitales y servicios financieros integrados sigue siendo uno de los motores de crecimiento más relevantes dentro del sector de telecomunicaciones. El respaldo de un banco como Macro se interpreta también como una apuesta de largo plazo por el segmento fintech.

Sin embargo, el acuerdo no está exento de retos. La integración operativa exigirá alinear procesos de riesgo, cumplimiento normativo (KYC/AML), sistemas de pago y plataformas tecnológicas entre el mundo bancario y el de la billetera digital. Se trata de un punto sensible que ya ha generado tensiones en otras colaboraciones similares a nivel internacional. Estos retos se abordan en profundidad en artículos sobre modelos de riesgo para plataformas de pago.

Otro desafío será mantener un equilibrio adecuado entre innovación y seguridad. Los usuarios esperan que la app incorpore rápidamente nuevas funciones y productos, pero al mismo tiempo demandan estabilidad, protección de datos y claridad en las condiciones de uso. El rol de la regulación, tanto en Argentina como en otros países donde se inspire el modelo, será clave para marcar los límites.

En el plano competitivo, la alianza obliga al resto de actores del mercado fintech a revisar sus estrategias. En el país ya operan billeteras con fuerte presencia, algunas vinculadas a bancos y otras nacidas como plataformas puramente tecnológicas. El ingreso de Banco Macro en Personal Pay añade presión a esta carrera por captar y fidelizar usuarios en un entorno cada vez más exigente.

Gobernanza, tecnología y hoja de ruta de la integración

Más allá del reparto accionario al 50%, las compañías han definido una estructura de gobernanza compartida para Personal Pay. El directorio estará integrado por representantes de Telecom y Banco Macro, con una presidencia rotativa que, en esta primera etapa, recaerá en el máximo responsable ejecutivo del banco, mientras que la gestión operativa seguirá a cargo del equipo directivo de la fintech.

Uno de los aspectos en los que se hizo especial énfasis al presentar el acuerdo es la inversión en tecnología y en herramientas de análisis de datos. Está previsto incorporar soluciones de inteligencia artificial y automatización tanto en los procesos internos de la app como en la interfaz que ven los usuarios, con el objetivo de hacer más sencilla la navegación, mejorar la detección de fraudes y afinar la personalización de las ofertas. La apuesta por la automatización es un eje señalado por las compañías.

Las compañías no han detallado un calendario cerrado, pero sí anticipan que a lo largo del año los usuarios actuales de Personal Pay irán notando cambios en la app, con nuevas secciones y productos vinculados a la banca. La integración será, previsiblemente, gradual, para minimizar incidencias y permitir ajustes sobre la marcha en función de la respuesta del mercado.

Desde el punto de vista regulatorio, la alianza implica cumplir con las obligaciones derivadas de la prestación de servicios de pago y la eventual oferta de crédito. Esto incluye procesos reforzados de conocimiento del cliente, políticas de prevención de blanqueo de capitales y mecanismos de transparencia en comisiones y condiciones comerciales, aspectos que suelen estar muy vigilados tanto en América Latina como en la Unión Europea.

En definitiva, el acuerdo entre Telecom Argentina y Banco Macro para compartir el control de Personal Pay configura un nuevo escenario en el mercado fintech regional, en el que una billetera digital respaldada por un gran banco y una operadora de telecomunicaciones aspira a competir en mejores condiciones, ampliar la inclusión financiera y ofrecer una propuesta más completa de servicios, a la espera de que la integración tecnológica y regulatoria confirme las expectativas generadas.


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Cómo calcular el índice de madurez digital de tu empresa

9 minutos de lectura

¿En qué consiste el índice de madurez digital? Comprende cómo aplicarlo en tu empresa y cómo evoluciona la transformación digital del país en su conjunto.

  • Un índice de madurez digital es un interesante indicador para el seguimiento de la transformación digital.
  • El índice de madurez digital de Íncipy de 2025 muestra un aprobado ajustado para España, con un 5,3.

Un índice de madurez digital es un instrumento útil para comprender el avance del proceso de transformación digital. Mediante el análisis de diversos indicadores, puedes obtener una visión de conjunto. Observas así los puntos fuertes y debilidades concretas de cada empresa. 

Una de las aproximaciones al índice de madurez digital es el 5º Estudio Madurez AI & Data Driven España 2025, realizado por Íncipy. En esta edición, España supera el aprobado, consiguiendo un 5,3.

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Contenido del post

Evalúa tu madurez digital y da el siguiente paso con Sage Active, la solución que impulsa decisiones más inteligentes y negocios más eficientes. 

¿Cómo podemos calcular un índice de madurez digital?

En primer lugar, tienes que seleccionar una serie de variables o atributos. La distinción es la siguiente:

  • Las variables son las que pueden cuantificarse. Se traducen a un número. Por ejemplo, la inversión de una empresa en su proceso de transformación digital se mide en euros. 
  • Los atributos, por su parte, te indican cualidades o estados que tiene la empresa analizada. Por ejemplo, si ha realizado una determinada acción o no es un atributo.

En esta fase, es importante el proceso de selección de los componentes del índice para que sea útil e informativo. Deben incluirse los más relevantes, los que marcan la diferencia entre una empresa digitalmente madura y otra que no lo es. Por ejemplo, en la actualidad, tiene mucho protagonismo la inteligencia artificial y eso debe estar reflejado en tu índice.

Además, tienes que determinar las ponderaciones de cada variable o atributo dentro del índice. Aquí, debes ser muy objetivo. Imagina, por ejemplo, que das un peso exagerado a las áreas en las que tu empresa está más madura. Entonces, obtendrías una imagen confusa de su realidad digital.

Una cuestión importante al realizar índices es valorar la importancia de determinadas desviaciones. Por ejemplo, una empresa ha gastado más de la media en su transformación digital. Entonces, la pregunta es qué relevancia tiene. Para responder a esa pregunta suele ser interesante realizar alguna comparación: con las empresas del sector, del país, etc.

Y, para poder hacer una valoración, se hace necesario consultar a una muestra representativa de empresas sobre las variables y atributos que recoja el índice de madurez digital. Para ello, se suelen realizar entrevistas y, en algunos casos, ciertos procesos externos de auditoría con el fin de averiguar datos adicionales y valorar la fiabilidad de las opiniones.

¿Cuáles son los mejores indicadores de avance de la transformación digital?

En el reciente estudio de Íncipy han tomado como referencia las siguientes categorías clave:

  • Cultura de datos, que se refiere a las condiciones previas para poder avanzar en la digitalización y en la introducción de la inteligencia artificial.
  • Procesos de gestión de datos, que aborda el cambio en la forma de trabajar con los datos y la utilización práctica de las herramientas digitales.
  • Información y descubrimientos obtenidos a través de los datos, que plasma el nivel de avance digital transformando determinados procesos a partir de los datos para mejorar los negocios.

En otros índices se analizan aspectos íntimamente relacionados con los anteriores. Entre ellos podemos destacar:

  • Los efectos de la transformación digital sobre otros procesos.
  • La influencia sobre el perfil innovador de la empresa.
  • El hecho de que se trate o no de empresas disruptivas apoyadas en la transformación digital.
  • Los cambios que se hayan producido en la comunicación interna y externa de la empresa.
  • El grado de apoyo de los pequeños accionistas o propietarios no gestores
  • La identificación de logros concretos favorecidos por la digitalización
  • El efecto sobre la productividad.

Los factores organizativos y culturales

La transformación digital implica cambios estratégicos en las empresas. Por ese motivo, el factor cultural se ha identificado como el primer obstáculo por superar. 

Además, se necesitan objetivos concretos y una dirección preparada para liderar el proceso. Se observa una evolución de los procesos, un perfil más innovador e, incluso, en algunas empresas, una apuesta disruptiva. Además, se formalizarán planes específicos para la digitalización.

Para ello, las tres bases más importantes son:

  • La adquisición de conocimientos en inteligencia artificial y otras tecnologías digitales.
  • El nivel de avance de las habilidades digitales de los empleados.
  • La formación de equipos específicos orientados al aprovechamiento de la inteligencia artificial y otras tecnologías.

La transformación digital de los recursos humanos

Un índice de madurez digital debe mostrar el cambio en diferentes aspectos relacionados con los recursos humanos, tales como los siguientes:

  • Las competencias digitales y la capacitación tecnológica de los empleados.
  • La existencia de puestos de trabajo para funciones digitales.
  • El aprovechamiento de los recursos digitales para alcanzar un mayor conocimiento de los trabajadores.
  • La utilización de la conectividad en el trabajo.
  • El empleo de herramientas digitales en la atracción y selección de talento.
  • La utilización de herramientas digitales para impulsar la colaboración de los miembros del equipo y el aprovechamiento de la inteligencia colectiva.
  • Los programas de formación digital para empleados.
  • El uso de las tecnologías digitales de apoyo al trabajo en movilidad.
  • Las soluciones digitales para la gestión de recursos humanos.
  • Los cambios en la comunicación interna propiciados por herramientas digitales.
  • El cambio en la forma de trabajar.
  • Los avances en el proceso de adaptación de las generaciones más mayores.

En ese ámbito, la inteligencia artificial es un motor de fluidez. Tu transformación digital puede madurar gracias a la automatización de muchas tareas en gestión de personas. Al mismo tiempo, tienes una herramienta que da una mejor visibilidad y control de los datos de rendimiento laboral. Aprendes a tomar mejores decisiones y te desenvuelves mejor en el plano digital.

La transformación digital y la relación con los clientes

El cliente es clave en los procesos de transformación digital. De forma semejante a lo que sucede con los recursos humanos, existe un importante impacto en diversos aspectos de la relación con los clientes, que debe recoger un índice de madurez digital:

  • El movimiento inteligente de los datos de clientes para la mejora de la experiencia y la toma de decisiones comerciales.
  • Los canales digitales de atención al cliente y, en especial, si se ha avanzado hacia un enfoque omnicanal.
  • La existencia de un plan de marketing digital.
  • El empleo de las redes sociales para relacionarse con los clientes.
  • La creación de contenidos digitales y su aprovechamiento en la comercialización.
  • La publicidad digital.
  • Las soluciones digitales de gestión de relaciones con los clientes.
  • La marca digital.
  • La experiencia del cliente digital.
  • El empleo de soluciones digitales para analizar la satisfacción del cliente.
  • La digitalización del producto.
  • La extracción digital de datos útiles sobre los clientes.

En la actualidad, los dos principales campos en los que la inteligencia artificial está teniendo un mayor impacto en relación con los clientes son:

  • La predicción y el apoyo a la toma de decisiones comerciales basadas en el mejor conocimiento del cliente B2B y del consumidor final a la luz de los datos.
  • Los sistemas automáticos de asistencia al cliente en cualquier etapa de su experiencia con tu negocio.

El negocio digital

En el ámbito del negocio digital, se pueden analizar claves importantes, como las siguientes:

  • El papel de la inteligencia de negocios en la empresa.
  • Las formas de innovación digital.

En cierto modo, se trata de valorar no solo la disposición y capacidades del negocio ante la digitalización, sino también hasta qué punto sabes aprovechar las oportunidades digitales. Esto completa todo lo anterior. Si empleas herramientas adecuadas, como Sage Active, obtienes una nueva dimensión en la toma de decisiones y eso debe transformarse en beneficios.

El avance de la inteligencia artificial está siendo un factor para una maduración digital de las empresas españolas y de otros países.

¿Cuáles son las ventajas de la automatización de procesos?

Puede decirse que la madurez digital se pone de manifiesto cuando una empresa alcanza las ventajas de la automatización. Eso se traslada, principalmente, a los siguientes ámbitos:

  • Cuando la automatización se naturaliza, la cultura digital florece dentro de la empresa y se liman las fricciones organizativas.
  • Los procesos se vuelven más eficientes (con un menor consumo de recursos) y se dirigen de una forma más certera y previsible.
  • La organización adquiere un nuevo conocimiento que vuelve las decisiones empresariales más inteligentes e innovadoras.

¿Cuál es la utilidad de un índice de madurez digital?

El índice de madurez digital tiene varios usos:

  • Una primera utilidad informativa. Sirve a personas e instituciones interesadas para conocer el contexto de la digitalización en un lugar o sector. Y, por supuesto, es útil en las comparaciones entre empresas. Este aspecto informativo es importante, por ejemplo, en el diseño y análisis de efectividad de políticas de digitalización
  • Es especialmente útil para administraciones e instituciones privadas orientadas al apoyo de la transformación digital. A estas les sirve como herramienta de control de la situación y del avance de sus proyectos de apoyo.
  • Se emplea en la planificación y el control en las empresas, especialmente en las pymes. Permite identificar objetivos en el proceso de transformación digital, así como los puntos fuertes y debilidades de la empresa. Orienta la planificación por dos motivos:
    • El índice de madurez digital describe el entorno y las principales variables controlables. Gracias al índice de madurez digital, puedes saber cuáles son las tendencias y qué aspectos hay que tener en cuenta. 
    • Te ofrece elementos de comparación para el control. La madurez de la digitalización de la empresa se aprecia más claramente en contraste con otras empresas. Además, es muy importante valorar los progresos que se van haciendo período tras período.

¿Cómo están las empresas españolas en madurez digital?

El 5º Estudio Madurez AI & Data Driven España 2025 arroja diversas conclusiones:

  • La puntuación del índice de madurez digital se sitúa en un ‘aprobado raspado’, concretamente un 5,3.
  • Hay una conciencia relativamente elevada, aunque no total, de la importancia de la inteligencia artificial. De hecho, el 72 % de las empresas encuestadas han incorporado la inteligencia artificial a sus planes de transformación digital.
  • Por contra, el porcentaje de empresas que tienen una infraestructura de business intelligence completamente integrada es aún bajo. En concreto, solo alcanza un 22 %.
  • En lo que sí hay bastante consenso es en la opinión de que los datos tienen capacidad para mejorar los negocios. Así, el 90 % de los encuestados los consideran útiles para el avance de su empresa.

En resumen, un estudio del índice de madurez digital es una buena oportunidad para que cada empresa en particular valore su situación. Es un primer paso necesario para la mejora en las carencias digitales de la economía española y para desarrollar sus potencialidades. Ello debe acompañarse de herramientas que, como Sage Active, pongan la inteligencia artificial al servicio de tu negocio. Y, además, debes promover un cambio cultural y organizacional.

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2026 por su relevancia.

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