¿Por qué lo llamas “teletrabajo” cuando deberías decir “colaboración”?

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Analizamos cómo la verdadera clave del teletrabajo no está en la ubicación de los profesionales, sino en el marco de colaboración que se establece entre ellos.

  • Los marcos de colaboración del teletrabajo pueden ser útiles incluso cuando los profesionales trabajan juntos en el mismo lugar
  • Sin colaboración, el teletrabajo pierde gran parte de su sentido

En un tiempo que parece cada día más remoto, la información de interés empresarial tenía sus ‘templos’, lugares concretos donde se almacenaba en soportes físicos, cuya custodia y gestión era encomendada a unos determinados responsables.

En sus manos, por tanto, descansaba el buen fin de los procesos, ya que, ante cualquier incidencia o necesidad de decisión, había que reclamar su presencia  o, al menos, sus instrucciones para que pusieran su conocimiento y sus datos.

El resultado solía ser organizaciones muy dependientes de personas clave. Los equipos apenas sumaban, simplemente se dividían el trabajo.

El teletrabajo, en gran medida, es la respuesta a una profunda reflexión sobre los marcos de colaboración que deben hacer crecer las empresas sobre las bases de las sinergias generadas por la unión de distintos profesionales y departamentos.

¡Comparte! Un equipo ha de sumar aportaciones. Aprende cómo se logra con el teletrabajo.

Las razones históricas de la congregación en centros de trabajo

Históricamente, las congregaciones físicas de trabajadores en un centro de trabajo han aportado grandes ventajas:

  • Incremento del número de contactos (no solamente entre empleados complementarios, sino también con clientes y otras partes interesadas).
  • Mayores posibilidades de especialización de las que ofrecía la coordinación por el empresario de trabajadores dispersos.
  • Reducción de los tiempos de espera, ya que cuando una persona había terminado su labor, la que se encargaría de la siguiente podía estar preparada para iniciarla en el mismo lugar o en sus proximidades.
  • Posibilidad de que los empleados compartiesen espacios y recursos productivos.

El gran cambio que supuso la nube y las herramientas colaborativas

Hoy, las tecnologías digitales han conseguido crear un marco que aprovecha las ventajas tradicionales de la congregación.

  • Las redes sociales y los instrumentos de telecomunicación no solamente han generado oportunidades de contacto, sino incluso de viralización del conocimiento a lo largo de una organización y fuera de ella.
  • El  software como servicio está dando unas oportunidades de acceso a servicios profesionales especializados desconocidos hasta hace poco para la mayoría de las pymes.
  • La nube se ha convertido en un marco de trabajo no solo prácticamente ubicuo al que se puede acceder desde cualquier punto con conexión, sino también inmediato.
  • Las tecnologías digitales muestran una gran capacidad para reproducirse a gran escala sin que ello implique un incremento significativo de costes, lo que propicia que puedan ser compartidas por muchos usuarios que las emplean en la medida que consideren necesaria.

Sage

Descubre los puntos clave del equilibrio colaborativo que demanda el teletrabajo.

El teletrabajo más allá de la línea jerárquica

Con esos cambios, las tecnologías digitales se han convertido en los protagonistas indiscutibles del teletrabajo. Se ha conseguido disfrutar de las principales ventajas de la concentración en centros de trabajo, pero con una filosofía bastante diferente.

El que una labor pueda ser ejecutada remotamente plantea la posibilidad de que no sea una única persona y su equipo la que se responsabiliza de ella. Pensemos, por ejemplo, en un documento en el que trabaja físicamente un grupo de personas. Lo normal era que ese equipo se hubiese conformado para minimizar el número de viajes que tuviese que realizar el soporte físico en el que se plasmaba esa información.

El teletrabajo tiende a tejer redes de responsabilidad compartida en el avance de los proyectos

Por el contrario, ahora, es posible recabar todas las veces que sea necesario la aportación de profesionales independientes de ese equipo o persona que creó el documento. Las aportaciones se pueden sumar en tiempo real y no existe un coste significativo en tiempo ni en dinero del viaje de la información correspondiente.

El equilibrio colaborativo

El teletrabajo se convierte en un arte cuando se trata de encontrar un flujo de trabajo óptimo que tenga en cuenta algunos aspectos:

  • Con independencia de su ubicación, deben colaborar en una misma tarea todas aquellas personas que puedan realizar colaboraciones significativas.
  • Hay que evitar que la acumulación de muchos colaboradores genere interferencias. Si cada uno aporta una visión no compatible con la de los demás, puede complicarse la toma de decisiones.
  • Tiene que prestarse mucha atención a los tiempos de las tareas, ya que un ritmo de trabajo discordante entre los diferentes colaboradores puede generar cuellos de botella.
  • La empatía cobra una especial relevancia. Todos los colaboradores de un equipo han de desarrollar capacidades para ponerse en el lugar de los demás. Y eso es muy importante en un contexto en el que es probable que se pierdan algunos elementos del lenguaje no verbal como, por ejemplo, una sonrisa.
  • Hay que estar permanentemente atentos para luchar contra el ciberestrés y el exceso de conexión. De lo contrario, se genera un círculo vicioso de desmotivación y pérdida de productividad que hace que los empleados puedan recelar del papel que pueda tener en materia de conciliación.
  • Las herramientas juegan un papel clave en el teletrabajo. Casar las empleadas en distintos proyectos o áreas no siempre es sencillo y ayudan mucho las que tienen una concepción integral de la empresa que dé coherencia a todos los flujos de información.

El valor emocional del teletrabajo

El mal teletrabajo puede resultar frío y hasta despótico, como toda forma de colaboración ineficaz. El bueno, por contra, genera una gestión inteligente de las emociones apoyada en diversas bases.

  • Constancia de la aportación. Cuando, al fin, una tarea sale adelante exitosamente es sencillo tirar del hilo y ver los registros digitales que atestiguan cómo contribuyeron diferentes personas. Si el equipo funciona, se genera agradecimiento y compañerismo.
  • Empoderamiento.  Los miembros de un equipo sienten que los colaboradores remotos multiplican el fruto de su esfuerzo. Llegan a donde no podrían con la sola contribución de quienes les rodean físicamente.
  • Mestizaje de culturas empresariales. El teletrabajo es una buena forma de generar colaboración entre empresas minimizando desplazamientos. Funciona especialmente bien cuando las culturas son complementarias. Es, por tanto, una gran oportunidad para aprender a manejarse en entorno crecientemente diversos.
  • Humanización. El teletrabajo no se entiende hasta que se asimila que al otro lado de la pantalla hay personas. Hay, por tanto, como en el trabajo presencial, afinidades, comunicaciones informales, confianza, expectativas, etcétera. De hecho, transparenta el valor de la empatía.
  • Emoción creativa. Al favorecer la colaboración entre profesionales de entornos diversos, es habitual que lleguen soluciones que puedan parecer insólitas a otros miembros del equipo. Hay que saber naturalizar el contraste de visiones.

En resumen, el teletrabajo nos coloca mirando fijamente frente al espejo de la colaboración. Que la imagen que observemos sea agradable depende, en gran medida, de saber generar un marco capaz de convertir conjuntos de personas en verdaderos equipos.