Cómo dejaron de ser ricos los descendientes del millonario tecnológico más rico del mundo

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En 1973, 120 descendientes del millonario Vanderbilt se reunieron para un encuentro familiar, ni uno sólo de ellos era millonario. En cambio, 100 años antes Cornelius Vanderbilt (conocido como el Comodoro) era considerado el hombre más rico de EEUU, y esa posición la mantuvo entre 1850 y 1875. Además, después de fallecer en 1877, su hijo William Henry Vanderbilt mantuvo esa posición de hombre más rico entre 1880 y 1885. En cambio, sus descendientes no destacan por su riqueza ¿qué pasó?

Vanderbilt no sólo era rico, sino que se hizo rico apostando por una nueva tecnología que permitía desplazar mercancías y personas a mayor velocidad y en mayor cantidad, la máquina de vapor. En cierto modo sería como los millonarios que ahora están invieritendo en transporte espacial.

Cornelius Vanderbilt, hombre más rico del mundo

La familia Vanderbilt tiene orígenes ingleses y holandeses y habían emigrado a EEUU donde trabajaban como granjeros en Nueva York, en Staten Island. Cornelius nació en 1794 y dejó el colegio a los once años para trabajar en el ferry de su padre. Unos años después montaría su propio servicio de transporte de pasajeros entre Staten Island y Nueva York. Por su energía, los otros capitanes de ferry lo llamaban “el comodoro”, mote que se le quedó toda su vida. A los diecinueve se casó con su prima, se mudaron a Manhattan (notese aquí el haber dejado la granja) y tuvieron trece hijos.

Sin dejar sus negocios, Vanderbilt fue nombrado capitán del emprendedor de ferrys de vapor Thomas Gibbons, y más tarde director de su empresa. Eso le permitió a Vanderbilt aprender a manejar una organización compleja y en temas legales. Se mudaron a Nueva Jersey, donde su mujer Sophia gestionaba una posada con cuyos beneficios pudo alimentar y educar a los hijos. Vanderbil dejó el negocio de Gibbons y empezó a aumentar el suyo, pasando de ser un operador de ferrys locales a operar barcos de vapor entre California y el resto de EEUU, con fuerte demanda gracias a la fiebre del oro.

Poco a Poco Vanderbilt fue interesándose en los ferrocarriles, comprando líneas y abriendo nuevas. Su legado todavía permanece. La Estación Grand Central se construyó en 1913 sobre donde Vanderbilt había construido su propia estación en 1869. Vanderbilt empezó obras de filantropía, que también continuarían sus hijos y nietos. En 1873 con una donación de un millón de dólares, inició la Vanderbilt University en Tennessee, que todavía hoy es una de las mejores universidades del país. El Comodoro falleció en 1877, dejando una fortuna de millones de dólares, siendo el hombre más rico del mundo y dejando a su hijo William H Vanderbilt como hombre más rico del mundo. William H Vanderbilt sólo sobrevivió a su padre nueve años, pero le dio tiempo a duplicar la herencia, se dice que su padre le dijo:

“Cualquier tonto puede hacer una fortuna, se necesita un hombre inteligente para mantenerla”.

Bueno, este había duplicado su herencia en dos nueve años, así que no nos podemos quejar de Vanderbilt hijo, que había heredado la mayor parte de la fortuna de su padre. Pero para Billy Vanderbilt el dinero era fuente de problemas y empezó a vender parte de la empresa fundada por el padre, la New York Central. Vanderbilt continuó las labores filantrópicas de su padre y tuvo una vida lujosa en su mansión de la quinta avenida donde tenía los más de 200 cuadros que compró.

Los nietos y bisnietos Vanderbilt

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Pronto el dinero llegaría a los nietos y estos parece que no estarían tan bien enfocados a enriquecerse. Billy Vanderbilt en vez de dejar el dinero al más hábil con los negocios, dividió su fortuna en partes iguales entre ambos hijos. Los nietos a pesar de su fortuna, en una época llena de nuevos ricos surgidos a partir de la guerra civil, no estaban en la lista de los 400 más impotantes de Nueva York que hacía una señora de la familia Astor (John Jacob Astor había sido el hombre más rico de EEUU en los años 40 y había sido destronado por Cornelius Vanderbilt). Les costó mucho dinero entrar en esa élite que los consideraba un grupo de nuevos ricos. Pero lo consiguieron, de hecho muchos acabaron casándose con miembros de la aristocracia inglesa y sus descendientes tienen títulos nobiliarios.

Uno de los descendientes, Arthur T Vanderbilt II escribió un libro sobre el auge y la caída de la familia. Cuenta como la tercera y cuarta generación de los Vanderbilt se dedicó a construir mansiones, y compitiendo entre ellos por la mejor, más grandes ¡, cara y lujosa, acabaron siendo dueños de varias mansiones en la quinta avenida. Estas ya no están, ya que en los años veinte fueron vendidas para ser derruidas y que los incipientes rascacielos fueran construidos. Pero la más grande de todas era Biltmore, en Tennessee, cuya construcción finalizó en 1895 y es un castillo renacentista de estilo francés que está abierto al público como un monumento nacional (sus fotos acompañan este artículo).

Además de construir mansiones, los nietos y bisnietos del comodoro hicieron donaciones a instituciones educativas (universidades) y culturales (museos, ópera o bibliotecas) mientras que se iban desentendiendo del negocio. William Kissam Vanderbilt en 1903 cedió el control de los ferrocarriles a otra empresa después de llevar un tiempo administrándola y dejó de interesarse por nada que le hiciera ganar más dinero.

A principios del siglo XX, se introdujeron nuevos impuestos a la renta y sucesiones a medida que el gobierno necesitaba más ingresos para proveer más servicios públicos. El costoso estilo de vida de los Vanderbilt se hizo imposible de mantener, y en la gran depresión los ingresos de los Vanderbilt se redujeron más todavía. En 1930 tuvieron que dar acceso a la mencionada mansión Biltmore. Los siguientes miembros de la familia que llegaron no consiguieron aumentar la herencia, sino que se dedicaban a dilapidarla.

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Adicionalmente, la New York Central, la empresa de ferrocarriles que era la fuente de riqueza familiar, empezó a declinar en la primera mitad del siglo XX. Al final de la Segunda Guerra mundial, el transporte de mercancías en ferrocarril había decaído frente al transporte en carretera. En 1954 la familia Vanderbilt vendió sus acciones y la empresa quebró en 1970.

En resumen, la familia Vanderbilt perdió su fortuna por una combinación de dilución de la misma entre muchos descendientes, derroche, crisis, impuestos, falta de iniciativa empresarial y obsolescencia tecnológica debido al auge del transporte por carretera. Los Vanderbilt eran una dinastía basada en la época de la tecnología de la máquina de vapor, y fueron sobrepasados por la tecnología del motor de explosión, sin que en ningún momento se les ocurriera montar una empresa de transporte con camiones o fundar una aerolínea.

Algunos de los miembros de la familia Vanderbilt siguen siendo destacados, por ejemplo la diseñadora Gloria Vanderbilt fue famosa por sus diseños de pantalones tejanos en los años 70 y su hijo Anderson Cooper es un destacado periodista, James Vanderbilt es destacado guionista y productor de cine, pero ninguna de estas personas están mínimamente cerca de la época dorada de su familia. Vanderbilt en su momento era sinónimo de dinero, pero hace muchos años que dejó de serlo.

Pregunta a los lectores ¿Conocen más familias millonarias que hayan perdido su fortuna? ¿Creen que los millonarios actuales han aprendido y son capaces de educar a sus descendientes para que no tiren el dinero?

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Más información | The New York Times, Grunge, Forbes

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